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lunes, 12 de mayo de 2014

4 años de recortes suicidas e innecesarios


Hoy hace cuatro años, Zapatero presentó los primeros recortes de la democracia, presionado por Bruselas. Después, Rajoy ha hecho seis ajustes más. El balance es sangrante: recesión, 1.800.500 empleos perdidos y casi 6 millones de parados, mientras la mitad de los españoles ingresan menos de 1.000 euros al mes. Y encima, Rajoy no ha cumplido con el déficit en 2012 y 2013. Lo peor es que estos ajustes eran innecesarios: España recauda menos que Europa y si ingresara lo mismo, tendríamos 90.000 millones más y no harían falta recortes. Nuestro problema no es el gasto sino que ricos, bancos y empresas no pagan lo que debían. En lugar de afrontarlo, el Gobierno promete bajar impuestos en 2015 (elecciones).Pero Bruselas acaba de decirle que tiene que hacer más recortes: 20.000 millones para 2015.Y también lo dijo el FMI. Si sigue la tijera, peligra la recuperación. Vayan por otro camino: ingresen más.
 
enrique ortega

El 12 de mayo de 2010, Zapatero fue al Congreso y anunció un tijeretazo de 15.000 millones en año y medio: congelar pensiones, bajar 5% sueldo funcionarios, quitar cheque bebé, subir impuestos y recortar la inversión pública. Año y medio después, Rajoy profundiza en los recortes, 50.000 millones en tres años: fuerte subida de impuestos, 400.000 despidos públicos, recortes en desempleo, sanidad, educación, dependencia y gastos sociales, bajada de salarios, congelación de pensiones y sueldos funcionarios y desplome de la inversión pública, más una drástica reforma laboral que ha devaluado salarios y trabajo, con la mitad de los españoles ingresando ya menos de 1.000 euros, según Eurostat.

El balance de estos cuatro años de recortes es bien conocido: la economía española (que estaba recuperándose a principios de 2010) entró en una segunda recesión, cayendo -2,9% entre 2010 y 2013 (-22,9% Grecia y -4% Portugal) mientras Europa crecía +3,3% en esos años (y Alemania un +8,4%). Con los recortes, se han destruido 1.800.500 empleos (dos tercios Rajoy) y el paro roza los 6 millones (1.278.000 más desde 2010, la mitad con Rajoy). Y los que tienen empleo o pensión han perdido poder adquisitivo (-7%, la tercera mayor pérdida en Europa tras el -12% de Portugal y el -23% de Grecia), mientras aumentaba la pobreza (13,1 millones de españoles) y la desigualdad (somos el 2º país más desigual de la UE).

Tanto sacrificio para que Rajoy no haya cumplido con el déficit prometido a Bruselas, ni en 2012 (6,7% frente al objetivo del 5,3%) ni en 2013 (6,62% frente al 6.5% prometido). Y eso porque la recesión ha provocado un desplome de la recaudación: los recortes y la caída del empleo y los salarios reducen el  consumo, se recauda menos y hay que hacer más recortes. Es el círculo vicioso de la austeridad, en el que llevamos atrapados 4 años.

España tiene además un problema propio, estructural, que Bruselas reitera y el Gobierno no quiere ver: somos el segundo país del euro que menos recauda, tras Irlanda (“paraíso fiscal”). En 2013, España ingresó un 37,8% del PIB, frente al 46,8% de la zona euro. Son 90.000 millones menos de recaudación que la media. Eso se debe a que tenemos más fraude fiscal, porque hay sectores que pagan menos de lo que debían: el 90% de los ingresos proceden de las rentas medias y bajas y sólo el 10% de los más ricos, rentas de capital y empresas. De hecho, la banca sana ha pagado este año sólo un 4,95% de su beneficio bruto y las grandes empresas sólo pagaron un 4,13% de sus beneficios en 2012, según los Presupuestos. Y las multinacionales, ni eso. Y los ricos que tienen una SICAV, pagan el 1% de impuestos.

Luego es un mito que en España se paguen muchos impuestos: pagamos mucho los que vivimos de un sueldo o de una pensión, no el resto. Y otro mito es que España gasta mucho: el gasto público suponía en 2013 el 44,8% del PIB, frente al 49,8% de la UE-28, según Eurostat. O sea que gastamos unos 50.000 millones menos de media que el resto de Europa. En definitiva, que si España tiene el tercer mayor déficit de la zona euro (tras Grecia e Irlanda), no se debe a que el Estado gaste más (gasta menos) sino a que recauda mucho menos, a que tenemos mucho fraude fiscal, ilegal (economía sumergida) y legal (demasiadas deducciones). De hecho, los técnicos de Hacienda (Gestha) estiman que se podrían ingresar 70.000 millones más cada año si los ricos, grandes empresas, bancos y multinacionales pagaran lo que deben.

Por eso, Bruselas lleva dos años diciendo al Gobierno Rajoy que tiene que subir la recaudación, sobre todo el IVA (subiendo el tipo del 10 al 21% a más productos) y los impuestos especiales (carburantes, tabaco y alcohol). Pero Rajoy va por el camino contrario y ha prometido bajar los impuestos en 2015 (año electoral) y 2016, aunque sólo algunos: el IRPF (-5.300 millones) y sociedades (-2.200 millones), según el Programa de Estabilidad enviado a Bruselas. Eso sí, lo que no publicitan es que, a cambio, van a subir otros impuestos, según dicho Programa: el IVA sanitario (del 10 al 21% para gafas, lentillas, material y equipo sanitario, +427 millones en 2015), los impuestos a carburantes (1 enero 2015), los impuestos medioambientales (+2.076 millones), la tasa Tobin a las operaciones en Bolsa (+640 millones, retrasados a 2016), nuevos copagos por servicios, subida de impuestos autonómicos (+3.047 millones entre 2015 y 2016) y subida de impuestos locales (+1.943 millones, la mayoría por una futura subida del IBI, por la posible actualización del valor catastral de las viviendas).

Al final, probablemente paguemos más, mientras hacen bandera de la bajada de los impuestos que más se notan, sobre todo el IRPF. Pero Bruselas no se chupa el dedo y acaba de decirle a Rajoy que las cuentas no salen: que si las subidas de impuestos hechas en 2012 hasta 2014 no se mantienen, en 2015 el déficit será del 6,1% del PIB y no del 4,2% que promete el Gobierno. Y tendrán que recortar 20.000 millones extras en el Presupuesto 2015. El FMI también se lo dijo en abril: España tiene que hacer más recortes en educación, sanidad, pensiones y funcionarios. Pero Montoro y el Gobierno Rajoy, enfrascados en las elecciones europeas, insisten que no subirán impuestos. Al final, no salen las cuentas y Bruselas les obligará a hacer más recortes y conseguir más ingresos.

Hay otro camino: subir los ingresos públicos, no tocando los impuestos a la mayoría. Se podrían ingresar 50.000 millones más reduciendo el fraude legal (recorte deducciones en sociedades e IRPF) y haciendo pagar más a las grandes fortunas, grandes empresas, bancos y multinacionales. Recaudando como el resto de Europa. Para ello sólo hace falta decisión política y más medios: España tiene 1 funcionario por cada 1.928 contribuyentes frente a 860 en Francia o 729 en Alemania. Y recaudando más, no habría que hacer más recortes e incluso se podría gastar más en educación, sanidad, empleo, tecnología y gastos sociales, como el resto de Europa.

Este es el debate que ahora se oculta: si no se hace una reforma fiscal de verdad, que haga pagar más a los que pagan poco, las cuentas no salen y Bruselas nos obligará a más recortes, no sólo en 2015 (-20.000 millones) sino en 2016 (-14.000 millones) y 2017 (-17.000 millones). Y tres años más de recortes serán otro torpedo para la incipiente recuperación y para el empleo. De hecho, el cuadro macroeconómico enviado por el Gobierno a Bruselas espera crear sólo 102.800 empleos este año y 206.800 en 2015 (es falso que vayan  a crear 600.000 empleos estos dos años), insuficientes para compensar los 1.017.800 perdidos en 2012 y 2013. Así, Rajoy despediría esta Legislatura con una pérdida neta de -708.200 empleos y con 5.330.000 parados. Una barbaridad. Y si hay más recortes, más parados.

En definitiva, el Gobierno trata de ocultarnos con sus cifras optimistas que España tiene un problema de fondo: recauda poco y así no hay Estado del Bienestar que aguante. Y sin ingresos suficientes, vamos de recorte en recorte, a costa del crecimiento, el empleo y el nivel de vida de la mayoría. Hay que afrontar que hay mucho fraude fiscal, que los que más tienen pagan poco y así no salimos del bucle. Pero parece difícil que el Gobierno Rajoy haga pagar más a los “suyos”. Por eso, nos envuelve en el espejismo de que baja impuestos, cuando lo que hace es bajar algunos, subir otros y volver a congelar sueldos de funcionarios, pensiones (+0,25% para 2015, 2016 y 2017) y salarios (-0,5% en 2015 y 2016), según el Programa de Estabilidad. Y crecer tan poco como para no recuperar los empleos que han perdido. Encima quieren que les votemos.

jueves, 27 de febrero de 2014

Bruselas: imposible bajar impuestos


Mientras Rajoy prometía en el Estado de la Nación bajar impuestos para 2015 (año electoral), la Comisión Europea dejaba claro en Bruselas que era imposible: España tendrá que hacer un ajuste de 24.000 millones en 2015 (subiendo impuestos o con más recortes) para cumplir con el prometido recorte del déficit. A lo claro: si Rajoy baja algunos impuestos (IRPF), tendrá que subir otros o recortar a lo grande para bajar el déficit. Bruselas nos dio otra mala noticia: Rajoy no cumplió el objetivo del déficit en 2013 (ni en 2012), mientras disparaba la deuda pública un 30%. Toda su política estos dos años ha sido para bajar el déficit, a costa de una segunda recesión y de perder 1 millón de empleos. Y no baja, porque el país está parado y no se recauda. ¡Tantos sacrificios para nada¡ .Y encima, Bruselas quiere más recortes para 2015. Nos van a llevar a la tercera recesión. ¡Cambien ya de discurso¡
 
enrique ortega

La gran obsesión de Rajoy y de los fundamentalistas de Bruselas ha sido recortar el déficit, imponer la austeridad para salir de la crisis. Para lograrlo, este Gobierno impuso a los españoles un duro ajuste, elevando todos los impuestos (IRPF, IVA, autonómicos y locales) y recortando gastos drásticamente: en educación (-7.300 millones, con pérdida de 21.800 profesores, becas y ayudas de comedor, libros y transporte), en sanidad (-6.875 millones, más copago farmacéutico y de algunos servicios, disparando las listas de espera), servicios sociales y Dependencia (los dependientes graves atendidos se han reducido en 2.200 al mes desde 2011), recortes y despidos en la Administración (420.000 empleos públicos perdidos). Y aprobó en solitario una reforma laboral que, junto con la crisis, ha provocado una bajada de salarios (-10%) y gran precariedad laboral (más empleos temporales y a tiempo parcial). Y se han congelado las pensiones, mientras la mitad de los parados ya no cobra subsidios, con lo que han crecido la pobreza y la desigualdad.

Todo por bajar el déficit público. Una política que ha llevado a España a la segunda recesión: en 2011 habíamos salido de la primera recesión (2009-2010), creciendo +0,1%, pero con los ajustes de Rajoy, la economía entró en la segunda recesión, cayendo en 2012 (-1,6%) y 2013 (-1,2%). Y lo peor: gracias a esta política de austeridad, en dos años de Gobierno de Rajoy se han perdido más de un millón de empleos (-1.049.300).

Lo malo es que tanto sacrificio no ha valido para nada: España no cumplió el objetivo de déficit público en 2013, según señaló este martes la Comisión Europea. Quedó en el 6,7% del PIB (7,2% con las ayudas a la banca), frente al 6,5% prometido. Somos el país con más déficit de la eurozona, tras Irlanda (7,3%). Y es el segundo año consecutivo que Rajoy incumple: en 2012, el déficit acabó en el 6,7% (10,2% con ayudas a la banca), cuando el objetivo del Presupuesto y de Bruselas era dejarlo en el 5,3%. O sea que Rajoy ha puesto el país patas arriba, obligando a todos a grandes sacrificios, para nada. Esto ya se veía venir: si se aplica una política de impuestos y recortes, no hay consumo, no hay inversión, el país no crece y el Estado no recauda, con lo que el déficit no baja. Es el círculo vicioso de la austeridad.

Y como no se recorta el déficit, la deuda pública española crece: Rajoy la ha aumentado en 224.221 millones (+30,4%) en sus dos años de Gobierno y roza el billón de euros (961.555 millones, 20.629 euros por cada español). Prometió que la iba a bajar, pero ha subido y alcanza el 94,3% del PIB, el nivel más alto desde hace un siglo (1.909) y somos ya el 7º país con más deuda de Europa. Y Bruselas espera que crezca hasta alcanzar el 103,3% del PIB en 2015. El problema de deber mucho, como toda la Europa del sur, es doble: hay que pagar la deuda (36.616 millones en intereses en 2014, más que pagar a los parados) y nos hace muy vulnerables, porque dependemos de que nos financien otros, los mercados. Ahora están “tranquilos” (prima riesgo en 195 puntos), pero en cualquier momento pueden ponerse nerviosos y dejar de financiarnos o nos cobran más intereses por hacerlo. Y nos hunden.

En definitiva, toda la política de Rajoy estaba dirigida a recortar el déficit y la deuda y ambas crecen, mientras la economía está parada y tenemos casi 6 millones de parados. Mal balance, aunque no es el que hace el Gobierno. El problema ahora es que, forzado por las elecciones de 2015, Rajoy ha emprendido una huida hacia adelante y promete bajar impuestos, aunque de momento sólo ha hecho un “guiño electoral”: promete aumentar algunas deducciones familiares y que no declaren IRPF los que ganen menos de 12.000 euros. No dice que la mayoría de ellos no pagaban ya: la medida, si la aprueban, sólo beneficiará a 402.000 contribuyentes, según los técnicos de Hacienda (GESTHA), que se ahorrarán… 49 euros al año.

El problema es que Rajoy no tiene margen para bajar impuestos, como le ha recordado esta semana la Comisión Europea: si no mantienen las actuales subidas de impuestos (aprobadas para 2012,2013 y 2014), en 2015, el déficit será del  6,5%, en vez del 4,2% impuesto por Bruselas para España. O sea, que Rajoy tendrá que hacer un ajuste de 24.000 millones en 2015, aunque haya elecciones. Sólo tiene dos vías: hacer más recortes o subir impuestos. Y si baja el IRPF, el impuesto “que se nota” (o sociedades), tendrá que subir los que “no se notan tanto”: el IVA, los impuestos especiales (carburantes, alcohol, tabaco), tasas, impuestos autonómicos y locales… Porque tiene que recaudar más y gastar menos. Si no, no cumplimos con Bruselas.

Y aquí está el problema: si hay un nuevo ajuste en 2015, si la nueva Comisión nos impone rebajar tanto el déficit, hundirá la débil recuperación y España volverá a caer en recesión, la tercera de esta crisis. Es lo que pasó ya en 2012: hay que aprender del pasado. Y con un crecimiento negativo (otra vez), será imposible recortar tanto el déficit (otra vez).

Este es el grave problema que tenemos por delante, aunque los medios no hablen de ello, (sólo de que Rajoy bajará impuestos y que creceremos el doble este año): si Bruselas nos impone su austeridad en 2015, nos hunde. Por eso, el Gobierno debe presionar a la futura Comisión Europea para que suavice sus exigencias de déficit, para no matar la recuperación. Y, en paralelo, Rajoy debería dejar de hacer demagogia con los impuestos y explicar que España necesita recaudar más (no menos) para recortar el déficit (y la deuda) y poder financiar la recuperación del empleo y la inversión. Hace falta bajar impuestos a los que menos tienen, para reanimar el consumo, pero recaudando más a los ricos, multinacionales y grandes empresas. Porque las cuentas públicas no están para demagogias electorales.

En paralelo, España tiene que presionar a los futuros dirigentes europeos (es muy importante la Comisión que salga tras las elecciones de mayo) para que reanimen la débil economía europea y sobre todo, a los países del sur, poniendo en marcha un Plan Marshall europeo, con fondos centrados en infraestructuras, tecnología y empleo. Y tienen que aligerar el peso de la deuda a los países del sur, compartiendo (mutualizando) el problema: los países deberían traspasar su exceso de deuda (por encima del 60% del PIB) a un Fondo europeo que emitiría eurobonos, liberando del pago de estos intereses a los países más endeudados. Y además, el BCE debería dar liquidez y garantizar el crédito en toda Europa.

En España, el camino no es bajar impuestos sino reanimar la economía, hacer que crezca más, porque con el 1% que creceremos este año (según el Gobierno y la Comisión) sólo se van a crear 16.758 empleos, según la previsión de esta semana de Bruselas. Y 184.340 en 2015. Una miseria para un país con casi 6 millones de parados, más de la mitad con más de un año sin trabajar y sin cobrar subsidio. Hace falta que el Gobierno se ponga las pilas y se lance a reanimar la economía, con estímulos a la contratación (la tarifa plana de 100 euros es insuficiente), a la formación, a la inversión y a la exportación, relanzando como sea el crédito. Y hay que reanimar el consumo, bajando algunos impuestos y subiendo los salarios más bajos, empezando por el salario mínimo. Reanimar de verdad la economía, no anuncios electorales.

Y sobre todo, no volver a tropezar con la misma piedra, no admitir más ajustes inútiles que nos lleven a la tercera recesión. Lo diga Bruselas o Rajoy o ambos. Nos hundirían otra vez.