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lunes, 26 de septiembre de 2016

Gastamos más en estar muy conectados


Estamos enganchados al móvil y a Internet y las telecos llevan año y medio subiéndonos las tarifas. Así que cada mes pagamos más: 63,50 euros, un 4% más. Y  las familias están más “pilladas”: un 73% tienen contratado un “paquete, con tres servicios (fijo, móvil e Internet) o cuatro (TV de pago). La última “tentación” son las ofertas de fútbol, mientras siguen cableando el país con fibra óptica, para ofrecernos una conexión más rápida y más datos y servicios. Y así, nos suben la factura, mayor que en Europa. Ahora, las telecos piensan lanzar dos paquetes nuevos: servicios para vigilar y controlar nuestra casa y otro con juegos. Y mientras, proponen ayudarnos a que cobremos a Google, Facebook, Apple, Amazon o WhatsApp  por los datos que tienen de nosotros. Una idea absurda, que pretende esconder sus subidas y utilizarnos en su pelea con ellas. Un “globo sonda” que esconde una realidad: cada vez pagamos más por estar súperconectados y nos tientan con más servicios que suben sin parar.
 
enrique ortega

Los españoles estamos entre los europeos más conectados, sobre todo porque somos el país con más penetración de los móviles inteligentes (smartphones), un 88% frente al 78% en la UE. De hecho, la telefonía móvil llega ya al 97% de los hogares españoles, superando a la telefonía fija (83,4% de familias). El 73,3% de los hogares españoles están ya conectados a Internet, dos tercios de ellos con ADSL y el resto con fibra (19,2%), cable (15,6%) o banda ancha móvil (12,9%). Y casi un tercio de las familias (30,7% de hogares) tienen ya contratada TV de pago, según los últimos datos del informe“ La Sociedad en Red 2015”, de Red.es.

Estos servicios antes se contrataban uno a uno, pero, en marzo de 2014, Movistar fue pionera en Europa en ofrecer a los usuarios “paquetes de servicios”, para que contrataran juntos el teléfono fijo y el móvil más el acceso a Internet, una estrategia a la que enseguida siguieron en España las demás compañías de telecomunicaciones (“telecos”), ampliando la oferta en 2015 a la TV de pago. Con esta estrategia, se ofrece al cliente un producto más sencillo y un pago único, pero las telecos consiguen sobre todo “fidelizar” al cliente, impedir que se vaya a otra operadora a golpe de oferta. De hecho, las fugas de clientes, que se habían disparado en 2013 (más de medio millón al mes), bajaron en 2014 y 2015, aunque han remontado esta última primavera. La otra ventaja de los paquetes es que las telecos van ampliando servicios poco a poco y el cliente cada vez paga más (también poco a poco).

El resultado es que un 74% de las familias españolas tienen contratados con las telecos paquetes de servicios, la mayoría (un 44,2%) un pack con tres servicios (teléfono fijo, móvil e Internet) y una cuarta parte (26,6%) un pack con cuatro servicios (añadiendo la TV de pago), según el informe de Red.es. Y con ello, las telecos han aprovechado para subir tarifas en el último año y medio, tras varios años de “guerra de precios”, que habían abaratado la conexión a Internet y el móvil. La última subida la ha hecho Movistar, el 3 de julio, subiendo entre 2 y 5 euros su paquete Fusión +, a cambio de incluir fútbol en su oferta. Ya antes, en febrero, había subido 3 euros todos sus paquetes Fusión, a cambio de una mayor velocidad y regalar 1 Gb de datos para móviles. En marzo fue Orange quien subió 3 euros al mes sus planes Canguro, a cambio de aumentar velocidad y datos. Y en subió sus tarifas Vodafone One, entre 2 y 3 euros al mes, también con el gancho de incluir el roaming o la TV en el móvil. Subidas que se sumaban a las ya hechas por las telecos a lo largo de 2015.

Con más paquetes contratados y estas subidas, los usuarios han visto subir en 2015 y 2016 su factura de teléfono e Internet, que había incluso bajado los años anteriores. Así, el gasto medio era de 63,50 euros al mes a finales de 2015, un 4% más que un año antes, según el informe de Red.es. Y los que tienen contratado cuatro servicios (fijo, móvil, Internet y TV) pagan una media de 88,40 euros al mes. Lo que más ha subido es la parte del móvil, que casi ha duplicado su gasto, hasta alcanzar los 31,2 euros de media al mes, seguido de la TV (24,2 euros mensuales), el acceso a Internet (16,6 euros) y el teléfono fijo (16,4 euros). Y pagamos más que otros europeos por estar conectados: una media de 47 euros al mes por un pack de telefonía fija e Internet de alta velocidad por fibra óptica, mientras en Francia cuesta 39 euros, 37 euros en Reino Unido e Italia y 36 euros mensuales en Alemania, según Kelisto.com.

Las telecos justifican sus subidas periódicas de tarifas porque a cambio ofrecen más servicios y porque necesitan ingresos para financiar las enormes inversiones que han hecho y tienen que seguir haciendo. Por eso, las subidas van a seguir y el usuario sólo puede pagar o borrarse, para irse a otra compañía que hace lo mismo. La asociación de consumidores FACUA tiene una pelea legal con Movistar y otras telecos, argumentando que las subidas invalidan  los contratos y son ilegales. Pero los jueces están divididos: dos sentencias de Pamplona y Segovia han determinado que las subidas hechas en 2015 por Movistar son “ilegales”, porque modifican el contrato, pero dos Juzgados de Madrid (el 44 y el 48) las validan, argumentando que las tarifas “no son para siempre”.

Ahora, las telecos son más fuertes para imponer subidas periódicas y controlar el mercado, tras las fusiones producidas en 2014 y 2015: Vodafone y Ono (julio 2014), Telefónica con Digital + (abril 2015) y Orange con Jazztel (mayo 2015), que han dado lugar a un “triopolio” de compañías con un gran poder, porque controlan el 83,6% del mercado de móviles y el 93,1% del mercado de acceso a Internet. Con esta concentración, hay menos competencia y las tres grandes telecos “se siguen” a la hora de hacer ofertas y subidas, sin dejar mucho margen a los clientes. Y están obligadas a imponernos nuevas subidas, porque necesitan más ingresos para seguir creciendo y afrontar las futuras inversiones.

La gran batalla ahora de las telecos es ampliar su red de fibra óptica, la “autopista” por la que nos ofrecen (con menos costes de gestión y mantenimiento) nuevos productos y servicios para justificar que nos suben “el peaje”, las tarifas. De hecho, las tres multinacionales (Telefónica, Vodafone y Orange) han hecho un despliegue de fibra óptica en España que es líder en Europa: tenemos más hogares conectados por fibra que Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntos. Y España es el tercer país más conectado del mundo por fibra óptica, tras Japón y Corea. Una inversión de 40.000 millones de euros en los últimos cuatro años, las tres cuartas partes hecha por Telefónica, que tiene conectados por fibra 16 millones de hogares. Ahora, el reto es “llenar esta red de servicios” y ofrecer con ella más velocidad, para que el usuario consuma más datos y más productos, junto a nuevos servicios (conexión a relojes inteligentes, gafas de realidad virtual, nuevos terminales y coches conectados). Y con ello, subirnos las tarifas, para pagar la inversión y tener beneficios.

Otro reto de las telecos es rentabilizar su red, con nuevos negocios y contenidos. La prioridad ahora es consolidar la TV de pago, sobre todo con el fútbol, sin olvidar el cine y las series. Y quieren entrar también en la industria de contenidos, produciendo series, programas y películas. Y pelear con competidores como Netflix, Apple TV o Amazon Prime, para que no sean ellos los que se benefician de vender contenidos por redes que las telecos han pagado (de ahí la pelea con Netflix, para no ampliar banda para facilitar su negocio).

Un tercer reto de las telecos es ganar negocio a costa de otros grandes competidores. Así, este otoño, Movistar va a lanzar un nuevo servicio (en alianza con Google, Microsoft y varios fabricantes de móviles) para competir con WhatsApp, ofreciendo un servicio de mensajería instantánea en los teléfonos Android que incluya pagos por móvil, tienda online, domiciliación de facturas, transferencias y aplicaciones. Se trata de defenderse frente al éxito de WhatsApp, que canaliza cada día más de 100 millones de llamadas de voz, quitando una parte de su negocio a las telecos. Y también quieren competir con Skype.

El cuarto reto es prepararse para lanzar los móviles 5G, que multiplicarán por 250 la velocidad del 4G, permitiendo conectar no sólo móviles sino coches, aviones, redes y hogares. El objetivo es lanzarlo para 2020, pero eso exige que la nueva señal viaje por una nueva banda, la de los 700 MHz, por la que transita ahora la señal televisiva de la TDT. Y eso ya ha abierto otra “guerra” entre las telecos y las TV, que se niegan a cambiarse otra vez de banda, sin recibir compensaciones (hace unos años tuvieron que emigrar para la implantación del 4G, lo que obligó a reducirlas licencias de TDT y resintonizar los televisores). Pero las telecos se juegan mucho, porque el 5G les permitirá dar un gran salto de clientes e ingresos.

Pero la gran batalla de las telecos, en España y en Europa, es su pelea con los gigantes de Internet, los llamados GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple), sin olvidar WhatsApp, Netflix, e-Bay (Pay Pal) o Twitter. Multinacionales que sin hacer casi inversiones ingresan  millones con servicios que prestan a través de las redes de las telecos, que hacen inversiones millonarias para mantener y ampliarlas. Dos ejemplos: “la caja” de Apple es mayor que la capitalización conjunta de las 4 grandes telecos europeas (Telefónica, Vodafone, Orange y Deutsche Telecom). Y Facebook vale en Bolsa más que las 4 juntas. Inicialmente, las telecos pelearon por conseguir que estas grandes de Internet les pagaran un canon, una tarifa por usar sus redes, sin conseguirlo. Luego, presionaron a las autoridades europeas para que les exijan las mismas normas que a ellos (WhatsApp o Skype no tienen iguales obligaciones si se cae el servicio, por ejemplo). Y en septiembre, acaban de lanzar una última propuesta: ofrecer a sus clientes una plataforma con los datos que los grandes de Internet tienen de ellos y ofrecerse como intermediarios para forzar a Google y otras compañías a que paguen a los usuarios por estos datos o si no, prohibirles usarlos.

Un globo sonda sin sentido, por dos razones. Una, que Google y el resto de empresas de Internet ya ofrecen al usuario saber los datos que tienen de él (en el apartado “Mi actividad” de “Mi cuenta”. Y la otra y fundamental, que los usuarios de Google y demás empresas de Internet permiten que se utilicen sus datos para vender publicidad a cambio de recibir servicios “gratis”. Y mientras, las telecos también utilizan los datos de sus clientes, pero para venderles nuevos productos y servicios, cada vez más caros. Y además, las telecos son las empresas más sancionadas por la Agencia de Protección de Datos: 270 de las 693 sanciones impuestas en 2015, por un importe de 7 millones de euros (el 51% del total de multas). Y también son las empresas con más quejas y reclamaciones, lo que no pasa con las grandes de Internet.

En definitiva, una cortina de humo de las telecos, quizás para encubrir sus constantes subidas de tarifas, que seguirán , justificadas por nuevos servicios. Tras “la batalla del fútbol”, las telecos piensan ahora en dos nuevos paquetes para los próximos meses: el pack para el hogar (incluiría vigilancia y servicios de conexión de aparatos, luz o calefacción vía móvil) y el pack de juegos (ocio a través del móvil y la TV). Y en paralelo, más velocidad y más datos en los otros paquetes, con más contenidos y servicios, a cambio de nuevas subidas. Es como la bicicleta: si se paran, si no ingresan más para invertir más, se caen. Y nosotros damos pedales, pagando una factura que ya supera los 2 euros diarios.

En paralelo, las telecos, un “lobby” muy poderoso, presionan a Bruselas y a los Gobiernos, para mejorar su situación, a través de varias “batallas”. Una a corto, la del roaming, el pago extra por estar conectado en otro país europeo. La Comisión Europea había propuesto limitar a un máximo de 90 días el roaming gratis, antes de suprimirlo definitivamente en junio de 2017. Pero el 21 de septiembre, Bruselas ha dado marcha atrás y ha retirado esa propuesta, dejando el límite gratuito (por viajes) en manos de las operadoras, lo que han aprovechado las telecos para pedir que no se suprima totalmente el roaming en 2017. Además, insisten en que la UE les someta a una menor regulación (“como a Google o Whats App”, dicen), lo que mejoraría sus beneficios a costa de menor protección a los usuarios. Y también piden pagar menos impuestos.

Frente a estas telecos más poderosas, que crecen y dominan el mercado (ofertas y tarifas), los usuarios estamos cada vez más “enganchados” al móvil y a Internet y caemos en casi todas las tentaciones de nuevos servicios, desde el fútbol a la TV o los pagos en el móvil. Y esa combinación hace que seamos “carne de subidas”, que cada vez vayamos a pagar más por estar “súperconectados”. Que pronto paguemos más por el móvil que por la luz o el agua. Y que no podamos hacer nada, porque no podemos vivir sin ello. Y porque las telecos imponen sus precios, sin que nadie diga nada.

lunes, 4 de mayo de 2015

Nos imponen subidas del teléfono e Internet


Lo anticipé en este blog el 5 de marzo: “las telecos nos subirán tarifas”, tras 7 años de bajadas. Y así lo han hecho, por partida triple: subieron el establecimiento de llamada, los paquetes combinados y ahora nos cobran también por el exceso de megas que gastemos en vez de ralentizarnos Internet. Todo con un objetivo: ingresar más por cliente y recomponer sus cuentas, muy afectadas por la guerra de tarifas de estos años. Además, nos imponen las nuevas tarifas, con la excusa de ofrecernos más velocidad o más servicio (lo queramos o no), sin darnos más opción que borrarnos. Pero hay pocas alternativas, porque las tres grandes telecos tienen ahora más poder, tras las fusiones: el "triopolio”  (Movistar, Vodafone y Orange) controla el 90% del mercado. Y encima, cada vez estamos más “enganchados” al móvil y a Internet. Así que pagaremos más sí o sí. Y todavía habrá más subidas este año, con la excusa de más megas, fibra y TV de pago. Nos tienen bien pillados.
 
enrique ortega

Las telecos han estado 7 años peleándose por captar clientes, a costa de ofertas (incluido el regalo de móviles) y de bajar tarifas, sobre todo en el móvil (-70% de caída de tarifas desde 2011) y en los paquetes combinados (fijo+móvil+Internet). Y con ello, les ha bajado la facturación un 32% (2008-2014), mientras han tenido que invertir 28.000 millones de euros en nuevas redes (fibra óptica y 4G). Las cuentas ya no les daban más de sí y han aprovechado que son más fuertes (en 2014 se han quitado a dos competidores, Ono y Jazztel, absorbidos por Vodafone y Orange) y que estamos “enganchados” al móvil y a Internet para subir tarifas, como anticipé en este blog el 5 de marzo. Un camino que seguirán los próximos meses.Se acabó el chollo del móvil e Internet baratos.

Y además, han hecho una subida de tarifas por triplicado. La subida más llamativa es la de los paquetes combinados más populares, que incluyen fijo, móvil e Internet. El líder, Movistar, anticipó el 27 de marzo que sube 5 euros sus paquetes Movistar Fusión (3,7 millones de usuarios), desde mañana 5 de mayo, ofreciendo a cambio que triplicará la velocidad de navegación a sus clientes antes del verano y que más adelante migrará a fibra óptica a los que la tengan en su zona. Dos semanas después, Vodafone anunció una subida similar, entre 1 y 9 euros, que ya entró en vigor el 20 de abril. Y también se ha sumado el cuarto operador, Yoigo, que el 16 de mayo subirá 3 euros mensuales sus tarifas de Fusión a lo Yoigo, aunque extiende "indefinidamente" su oferta estrella (tarifa Sinfín). Queda pendiente la subida del tercero, Orange, que está a la espera de que Bruselas autorice (quizás en julio) su fusión con Jazztel. Y ver lo que hacen los pequeños operadores sin red (virtuales).

La segunda subida la habían hecho las telecos antes y pasó desapercibida: fue el aumento de la tarifa por establecimiento de llamada, que ha subido de 18,5 a 20 céntimos de euro (ambas, IVA incluido). La inició, como siempre, Movistar, en febrero y le siguieron dos meses después Vodafone, Orange y Ono, mientras se espera que lo haga Yoigo. Esta tarifa llevaba 8 años congelada y la mayoría de usuarios no sabemos que la pagamos en algunas tarifas. Normalmente, nos la cobran cuando hemos agotado las llamadas incluidas en un paquete por minutos o siempre en las tarifas por tiempo de llamada. Es una tarifa que se inventaron las telecos cuando les obligaron a tarificar por segundos y que no existe en muchos países europeos (y donde existe, es más baja que en España).

Y la tercera subida, de la que nos hemos enterado por sorpresa, ha sido el 28 de abril: ese día, Movistar comunicaba que iba a empezar a cobrar a sus nuevos clientes de Fusión y Vive (y a los que cambien de tarifa) por el exceso de consumo de datos, 1,5 céntimos por cada mega de más consumido hasta 500 MB (o sea, 1,5 euros por 100 MB extras). Hasta ahora, cuando un cliente supera los megas contratados en su paquete, Movistar ralentizaba su acceso a Internet hasta el mes siguiente. Ahora, le mantiene la velocidad, pero le cobra el exceso. En esto, sigue la estela de Vodafone, que ya en febrero empezó a cobrar a sus nuevos clientes por el exceso de consumo de datos: 2 euros por cada 200 MB adicionales, aunque deja al usuario la opción de desactivarlo, no pagar y reducir la velocidad de navegación, como también hacen Orange, Yoigo y Jazztel, donde puede elegirse entre ralentización o pagar el exceso.

Lo peor de todas estas subidas es que se imponen al usuario, sin darle muchas opciones, salvo borrarse del servicio: se puede hacer sin penalización, aunque no se haya terminado el tiempo de permanencia, porque las compañías han cambiado las condiciones. Pero si uno se borra, lo probable es que se encuentre también con cambios y subidas en la competencia. El problema es que las nuevas tarifas son un “trágala”: se imponen nuevas condiciones, con la excusa de aumentar la velocidad o los servicios, se quieran o no. Y es “legal”.

En paralelo a estas subidas, se ha producido un hecho que va a trastocar el mundo de las telecomunicaciones: WhatsApp, el popular servicio de mensajería instantánea (instalado en el 98% de los smartphones) ha empezado a ofrecer llamadas de voz gratis (a través de Internet, VoIP), desde el 30 de marzo (Android y BlackBerry) y el 22 de abril (iPhone). Una auténtica revolución, que permite a los usuarios ahorrar en su factura de móvil, aunque consume bastantes datos (por eso recomiendan usarlo con Wifi). Las grandes telecos ya se han intentado defender, bloqueando este servicio de WhatsApp a los clientes con tarifas más baratas, que no podrán llamar con WhatsApp (tarifa Vive de Movistar, tarifas mini o Smart de Vodafone o tarifa del cero 1,2 GB de Yoigo), algo que puede ser considerado “competencia desleal” y denunciado como una “práctica abusiva” ante la Unión Europea.

Parece claro que las llamadas VoIP, que no sólo ofrece WhatsApp (también Viber, Line, Facetime y Skype) pueden acabar con el negocio de voz de las telecos, como antes ya sucedió con los SMS. Esto va a obligar a las grandes telecos a centrarse en otros negocios (datos, Internet, TV), pero sobre todo va a trastocar el negocio de los operadores virtuales, las empresas sin red que ofrecen llamadas a precios supercompetitivos. El auge de las llamadas por WhatsApp (y VoIP) les va a dañar más que a los operadores con red, porque su negocio está en cobrar a los clientes por un consumo que realmente no hacen y pagar a las telecos por lo que realmente consumen. Si ahora, con las llamadas por Internet, sus clientes consumen más datos, sus márgenes se estrecharán y sólo tendrán dos opciones: subir también tarifas (perdiendo su ventaja actual) o perder y acabar cerrando.

Todo apunta, pues, a que seguirá habiendo mucha competencia en las telecomunicaciones y que las grandes telecos buscarán reorientar su negocio, de la voz a los datos, la fibra óptica y la televisión de pago. Pero ya no van a tratar de competir por número de clientes, sino por ingresos, por conseguir clientes más fieles, que gasten más. Y para ello, ya han cambiado su política comercial: están empeorando las tarifas más baratas y tratan de migrar a los clientes a las tarifas más caras. Para ello, Movistar acaba de hacer dos movimientos estratégicos que seguirán el resto: ofrecer más velocidad de navegación y migrar a más clientes a la fibra óptica. Ambos pretenden lo mismo: que nos “enganchemos” a una red más rápida, que permita descargar música, vídeos, películas y datos con más peso y más rápidamente, que consumamos más datos y TV de pago. Y así, paguemos por el exceso o nos cambiemos a otra tarifa que ofrezca más velocidad y más servicios, pagando más.

Así que se acabó la era del móvil y la conexión a Internet baratos. Y habrá nuevas subidas, incluso este año y en el futuro, dentro de tarifas y ofertas cada vez más complejas, donde será difícil saber lo que pagamos de verdad. Pero pagaremos lo que nos digan, por dos razones. La principal, porque estamos enganchados al móvil y a Internet: hay 51 millones de contratos de móvil y el 85% son móviles inteligentes, smartphones, la principal vía de acceso a Internet de los españoles (el 81,7%). Y estamos tan enganchados al móvil para casi todo (además de para hablar, para informarnos a las redes sociales, comprar o hacer descargas), que uno de cada cuatro lo consultan más de 50 veces al día (y los jóvenes de 18 a 24 años, más de 75 veces diarias)… Así que nos cobren lo que nos cobren, nos conectaremos.

La otra razón que justifica las subidas, actuales y futuras, es que las grandes telecos tienen ahora más poder para imponerlas, tras las dos fusiones hechas en 2014: Vodafone- Ono y Orange-Jazztel. Con ello, el “triopolio”  controla ahora casi el 90% del mercado, tanto de los móviles (31,7% Movistar, 29,2% Vodafone+Ono y 28,5% Orange+Jazztel) como el acceso fijo a Internet (44,3% Movistar,  23,2% Orange+Jazztel y 21,4% Vodafone+Ono). Un exceso que no parece evitar la esperada  aprobación por Bruselas y la Comisión de la Competencia (CNMC) española, aunque con algunas condiciones cara a la galería (como ceder la red de ADSL de Jazztel). Y un grado de concentración, con acuerdos de precios y subidas (aunque no se puedan “demostrar”), que dificulta la competencia real y lleva a los usuarios a no tener apenas alternativas.

Así que ya lo saben, se acabó la era del móvil e Internet baratos, de hablar por teléfono y conectarse sin mirar al bolsillo, de cambiar de operador como de ropa. Ahora habrá que empezar a mirar mucho más cómo llamamos y qué nos bajamos de la Red. Y sobre todo, no engancharnos a altas velocidades, a descargas sin tope o a nuevos canales de TV, porque las nuevas ofertas son un reclamo: antes o después pagaremos más por ello. Aunque poco podemos hacer, porque ya no sabemos vivir sin el móvil y sin estar varias horas en Internet. Nos tienen bien cogidos.

jueves, 5 de marzo de 2015

Enganchados al "smartphone" para todo


Barcelona es esta semana la capital mundial del móvil, con el Mobile World Congress. España es uno de los países con más móviles del mundo y el 85% son ya teléfonos inteligentes (smartphones), el mayor porcentaje en Europa y el cuarto del mundo. Y no es sólo que tengamos 43 millones de smartphones: lo relevante es que no podemos vivir sin este móvil inteligente, con el que más que hablar por teléfono, nos comunicamos vía Internet: mensajería instantánea, mails, envío de fotos y vídeos, redes sociales, juegos, noticias, música, vídeos, TV… Estamos tan enganchados al smartphone que uno de cada cuatro adultos lo miran más de 50 veces al día. Un aparato sin el que no podemos vivir. El problema es que a las telecos no les salen las cuentas: llevan cinco años perdiendo ingresos por la guerra de precios, y antes o después nos subirán las tarifas (lo acaba de advertir Vodafone en Barcelona: "subirá el móvil"). Y como estamos tan enganchados, tendremos que pagar lo que nos pidan.
 
enrique ortega

En España hay más móviles que habitantes: 51 millones de móviles a finales de 2014, según datos de la CNMC. Y de ellos, un 85% son ya teléfonos inteligentes (smartphones), según el informe “Consumo móvil en España 2014”, elaborado por Deloitte. Eso nos convierte en el cuarto país del mundo con más penetración de los smartphones, sólo por detrás de Singapur (89%), Corea del Sur (88%) y Noruega (87%). Y estamos muy por delante de la Unión Europea (71%), con más penetración de los móviles inteligentes que Reino Unido (76%), Francia o Alemania (67%), según el informe “La sociedad de la información en España 2014”, elaborado por la Fundación Telefónica. En España, el 88% de los teléfonos inteligentes son Android (el líder es Samsung) y el 7,5% son  de Apple (IOS).

El éxito de los smartphones ha permitido que el móvil sea el sistema más utilizado por los españoles para acceder a Internet, por primera vez en 2014: se conectan a la Red por el móvil el 81,7% de los hogares, frente al 72,7% por el portátil o tablet o el 53,5% con el ordenador de sobremesa. La gran revolución de Internet en España, donde 24,5 millones de personas se conectan ya cada semana, es el tirón del Internet móvil: es el modo de acceso de 20,2 millones de personas en 2014, casi el doble que en 2012 (10,4 millones), según la Fundación Telefónica. Y la forma preferida de conexión móvil es, como en la mayoría del mundo, a través de Wifi (59%, frente al 38% en 2013), siendo el 40% a través de redes (a pesar del 4G).

¿Para qué usamos el smartphone? Bueno, lo primero para hablar por teléfono (84%), pero esta función está bajando año tras año. Y cada vez usamos más el móvil para comunicarnos por otras vías: mensajería instantánea (ha pegado un salto hasta el 77% de uso y la utilizan ya  el 89% de los jóvenes 18-24 años), envío de mails (43%), acceso a redes sociales (42%), SMS (35%, ha caído estrepitosamente), envío de fotos o vídeos (7%) y llamadas VoIP (5%). Lo más destacado en 2014 ha sido la generalización de WhatsApp: el 98% de los smartphones lo tienen instalado y el 51,5 % lo usan diariamente, siendo España el país europeo que más utiliza WhatsApp, según un informe de la CNMC. Y el cuarto del mundo, sólo por detrás de Sudáfrica, Singapur y Hong Kong. La realidad es que el uso del WhatsApp (y Skype) se ha comido a los SMS (también porque eran más caros en España) y a las redes sociales, que crecen menos porque la juventud se comunica más por WhatsApp. Y a las telecos les está haciendo polvo, porque siguen cayendo las llamadas entre móviles.

Los  usuarios de smartphones se bajan cada día millones de aplicaciones, para multiplicar los usos de su móvil, desde navegadores a buscadores y apps para bajarse música, juegos, vídeos, ver películas, operar con su banco o buscar entradas, billetes de avión o viajes. De media, cada usuario de smartphones tiene instaladas 39 aplicaciones, según la Fundación Telefónica.  La mayoría busca que sean gratis, aunque también crecen las de pago. En el día a día, la mayoría utiliza el móvil para leer o descargar noticias (77,6%), participar en redes sociales (67,1%), acceder a la banca electrónica (49,2%) o vender cosas (13,4%).En general, el 43% de los usuarios utilizan el móvil para buscar información, el 66% para planificar sus viajes y el 25% para ver vídeos, según la Fundación Telefónica. Incluso, se piden por Internet el 36% de las citas médicas y se hacen un 63% de consultas con la Administración.

El smartphone no se utiliza todavía demasiado para comprar por Internet, aunque sí para informarse bien antes de hacer una compra física. En 2014, 14,9 millones de españoles realizaron alguna compra por Internet (1,9 millones por primera vez), un 32% de los internautas frente al 47% en Europa. Y muchos lo hicieron vía móvil. De hecho, los expertos creen que el futuro de las compras online está en el smartphone, sobre todo entre los jóvenes (18-34 años), que ya hacen la mitad de estas compras. Por eso, esperan que el comercio por móvil (m-commerce) crezca en España un 48% en 2015, cuatro veces lo previsto (+13%) para el comercio online (e-commerce), según un estudio de PayPal y la consultora Ipsos.

Otro reto pendiente para el smartphone son los pagos. España es el cuarto país europeo en la utilización de la banca móvil, tras Turquía, Holanda y Polonia: en 2014, un 48% de españoles utilizaron aplicaciones de banca móvil, para acceder a sus cuentas a través de Internet, según un estudio de ING. Pero la mayoría utiliza el móvil sólo para consultar las cuentas (50% usuarios) y pocos para mover dinero entre cuentas (11%), pagar facturas (8%) o hacer transferencias (3%), por temor a problemas de seguridad. Sin embargo, el futuro de la banca está en los teléfonos inteligentes, para lo que deberán invertir aún mucho en desarrollos, y ofrecer una operativa sencilla y segura. Otra gran potencialidad de los móviles es el pago directo en tiendas, algo poco desarrollado en España porque no todos los smartphones pueden hacerlo (necesitan la tecnología NFC) y porque aquí son bastante populares las VISA de pago sin contacto (hay 4,45 millones y somos el tercer país de Europa en estas tarjetas para pequeños pagos, tras Polonia y Reino Unido). Y también avanzan las transferencias vía móvil a través de PayPal. Cara a un futuro muy cercano, gigantes como Google, Apple, PayPal y Microsoft buscan quitar negocio a los bancos tradicionales a través del móvil.

Otro uso del smartphone es para los juegos online. En España hay ya 2 millones de jugadores vía Internet y la mitad al menos son jóvenes que juegan con su smartphone. Y más desde enero de este año, en que se han autorizado las tragaperras online. El problema es el grave riesgo de ludopatía, incluso para los adolescentes: se han detectado muchos casos de niños de 13 a 18 años que juegan online, utilizando el DNI y la tarjeta VISA de sus padres. Y por eso crecen los casos de adicción al juego online en hospitales y consultas médicas.

Para adicción, la que tenemos todos con el smartphone. Ya no es sólo que lo utilicemos para casi todo, desde mandar un WhatsApp a amigos y familiares a conectarnos a Facebook, comprar una entrada, preparar un viaje, ver el periódico o escuchar música. Es que nos pasamos el día consultándolo: 1 de cada 4 adultos miran su smartphone más de 50 veces al día, según el informe de la Fundación Telefónica. Y los jóvenes de 18 a 24 años, 75,6 veces al día, según el informe de Deloitte. Esto tiene implicaciones negativas en todos los ámbitos, desde la educación y el trabajo a la vida familiar y la conducción (cada vez hay más accidentes de tráfico por mirar un WhatsApp que nos llega conduciendo). Y hay médicos que ya tratan la adicción al móvil: no en vano, un 10% de jóvenes lo mira más de 100 veces al día

En cualquier caso, el smartphone ha cambiado nuestras vidas y ha venido para quedarse mucho tiempo: para 2020, el 90% de la población mundial tendrá un móvil y la mayoría serán smartphones más sofisticados. Veremos grandes cambios en los próximos años, sobre todo en pagos y servicios bancarios, vídeo y TV bajo demanda, educación y ocio. Todo apunta a móviles modulares, que ofrezcan más servicios a través de aparatos que se conecten con ellos, como apunta el Proyecto Ara de Google. Y móviles que estén conectados a las cosas, a nuestro hogar, a nuestros electrodomésticos y a nuestro coche, como una llave para hacer más cosas. Las posibilidades son casi infinitas y aún no podemos casi ni vislumbrarlas.

Pero como siempre, la innovación y el futuro hay que pagarlos. De momento, parece que tener un móvil inteligente nos sale bastante barato. Eso se debe a la tremenda competencia entre las telecos, que llevan cinco años con una guerra de ofertas y precios, que ha beneficiado mucho a los usuarios. Pero quizás hayamos llegado al límite: los ingresos de las telecos que operan en España se han desplomado un 35% entre 2010 y 2014, por el triple efecto de la bajada de tarifas (-50% en voz), la guerra de ofertas fijo-móvil-Internet y la pérdida de ingresos por el auge de WhatsApp y Skype. Y, en paralelo, necesitan hacer fuertes inversiones para extender y ampliar redes y ofrecer nuevos servicios. Una pinza que sólo se resuelve de una manera: consiguiendo más ingresos. Y ahí entramos nosotros, los usuarios.

De manera que, antes o después, las telecos empezarán a subirnos las tarifas, a cobrarnos más no tanto por la voz como por los datos, por los servicios, por los usos y descargas. Y más si el mercado lo acaparan "los tres grandes"  (Movistar, Vodafone y Orange), que controlan el 90% del mercado.  Lo acaba de advertir en Barcelona el consejero-delegado de Vodafone: "El móvil subirá en España". Es impepinable si no quieren irse a pique. Y ahí, nosotros tenemos un problema: estamos enganchados. Y nuestros hijos más. Así que podrán cobrarnos más fácilmente, aunque protestemos. Pero no podemos prescindir del móvil para casi todo. Nos tienen bien cogidos.