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jueves, 1 de agosto de 2024

Turismo: el verano de todos los récords

Hoteles, bares, restaurantes, apartamentos, líneas aéreas, autobuses y trenes, coches de alquiler , supermercados y empresas de ocio se preparan para hacer el mejor agosto de su historia. Este verano se batirán todos los récords: de turistas, con 32,8 millones de extranjeros entre julio y septiembre (+4 millones que en 2019), de ingresos (46.500 millones de euros, +22% ) y de precios, con una subida del +10 al +30% en hoteles, apartamentos, comidas y casi todo. Volveremos a ver las costas, las islas y las ciudades más turísticas con un aluvión de gente, sobre todo británicos, alemanes, franceses, norteamericanos, asiáticos y latinoamericanos, mientras los españoles saldrán más al extranjero y otros veranearán menos días, por los precios. Con ello, se espera batir en 2024 todos los récords de turistas, más de 90 millones, camino de los 100 millones en 2025. El sector y muchas zonas turísticas saturadas creen que “hay que parar y poner orden”, porque este turismo masivo es insostenible. Y agobiante para descansar.  

                                 Enrique Ortega

El año 2024 va a ser el gran año del turismo en España. Ya empezó con una fuerza inusitada, con un récord de turistas extranjeros y viajes de españoles en el primer trimestre, animados por la Semana Santa. Y ha seguido con fuerza en mayo y junio, animado por la rebaja de la inflación y una cierta recuperación en Europa, junto a la fuerte creación de empleo en España (+426.300 empleos en el último año). Así, entre enero y mayo de 2024 llegaron a España 33.212.538 visitantes extranjeros, +13,62% que en los cinco primeros meses de 2023 y 4 millones más de turistas que en ese mismo periodo de 2019, según el INE.Y se gastaron 43.198 millones de euros, +21,8% que en ese periodo de 2023 y 7.800 millones más de gasto que en los cinco primeros meses de 2019. Doble récord histórico. Y encima, crece más el gasto que los turistas, con lo que los extranjeros que vienen se están gastando más que nunca: 1.263 euros de media, 204 euros de gasto medio diario (+8,6%).

En junio ha seguido la tendencia de un turismo disparado: aunque aún o hay datos de visitantes, si los hay de pernoctaciones en hoteles y marcan otro récord: 160,63 millones de pernoctaciones entre enero y junio de 2024, un 7,5% más que el primer semestre de 2023, según el INE. Y eso, gracias básicamente a las pernoctaciones de extranjeros, que crecieron un +11,2% en la primera mitad del año, mientras las estancias en hoteles de españoles crecen sólo el +0,9%, debido a la fuerte subida de los precios hoteleros (+7,8% anual), con una tarifa media por estancia que ya es de 122 euros diarios.

Ahora se espera un agosto que bata todos los récords de reservas, después de un mes de  julio donde las reservas han subido entre un 10 y un 15% sobre las del verano pasado, con ocupaciones superiores al 85% en muchas zonas, que rondarán el 90 y 95% este mes. Están aumentando las llegadas de turistas europeos, sobre todo británicos y alemanes (que ya han superado a los turistas que llegaban antes de la pandemia), suizos, nórdicos y portugueses, junto a norteamericanos, latinoamericanos y asiáticos, que además están reservando hoteles más caros (de más de 200 euros la noche), según ebooking.com, mientras las reservas de españoles se dirigen a estancias más económicas, en hoteles más baratos, apartamentos, campings y casas de turismo rural.

La previsión del sector hotelero es aumentar su facturación este verano un +5,5%, según la patronal Exceltur, con un mayor negocio en los hoteles urbanos (Cataluña y Madrid), algunas zonas de costa (Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia), islas, el País vasco y algunas zonas de interior y de Asturias y Galicia, apoyadas por temperaturas más bajas. Y también esperan un buen negocio las agencias de viaje, compañías aéreas y ferroviarias, empresas de alquiler de coches y las de ocio, junto a la hostelería y restauración, sin olvidar los supermercados. Todo ello va a tirar del empleo este verano, después de que las empresas turísticas hayan creado 79.000 nuevos empleos hasta junio, según Exceltur.

Lo que preocupa a muchos profesionales del sector es que la fuerte subida de precios turísticos retraiga la demanda, sobre todo de españoles. Y es que los precios llevan varios años subiendo, más de un 30% desde 2019 en muchos apartados. Sólo este año, de enero a junio, los hoteles han subido de media un 31,4%, según el INE (con una subida anual del 9,3%). Y los vuelos nacionales han subido un 21,8% en el primer semestre (y +12,3% en el último año), mientras los internacionales suben un 9,2%. Y los restaurantes suben un 4.7% anual. Pero al final, todo sube, desde los carburantes y los transportes a los hoteles y apartamentos, que han disparado sus precios: en agosto, a pie de playa, un apartamento se está cobrando 1.200 euros por semana, 400 euros más que el año pasado. Todas estas subidas están retrayendo al turistas nacional (no al extranjero), que optan por estar menos días (1 semana frente a 10 o 15 días antes) y gastar lo mismo o poco más.

Pero la subida de precios (disparada) no parece que vaya a frenar el ansia de españoles y extranjeros por viajar este verano, cuando se espera batir todos los récords en turistas y gastos. En julio se espera haber recibido 11,4  millones de turistas extranjeros (10,11 millones en julio 2023) y en agosto podrían alcanzarse los 11,5 millones (frente a 10,18 millones en agosto 2023), para terminar septiembre con 9,9 millones de turistas (frente a 8,8 millones en septiembre 2023). Eso sumaría 32,8 millones de turistas extranjeros este verano, una cifra nunca vista y que supone 4 millones de turistas más que en el verano de 2019, antes de la pandemia (nos visitaron 28.838.788 extranjeros), según el INE

Ya el 12 de julio, el Gobierno anticipó que España iba a recibir 41 millones de turistas entre junio y septiembre de 2024, lo que supone 3,36 millones más que en esos 4 meses de 2019 (37,64 millones de turistas), un aumento del +13%. Pero lo más llamativo es que auguran un gasto de 59.000 millones de euros en esos 4 meses, +22% que en el verano de 2019, lo que reafirma que no sólo vienen más turistas que nunca sino que además gastan mucho más, gracias a que vienen más turistas de EEUU, Latinoamérica y Asia, con más presupuesto (1.560 euros de gasto medio) que los turistas europeos que nos visitan (entre 771 y 1.148 euros). De momento, los altos precios no disuaden a los turistas extranjeros, que valoran la seguridad, la calidad del servicio y las infraestructuras de España frente a otros destinos más baratos.

Al final, todo apunta a que no sólo será el verano de todos los récords (turistas, gasto y precios), sino que 2024 será el mejor año turístico de nuestra historia. Algunas previsiones, como la de CaixaBank Research, apuestan por alcanzar los 90 millones de turistas en 2024, mientras otras previsiones suben la cifra a 93 millones (frente a 85.056.528 visitantes en 2023, que superaron el anterior récord de 83,5 millones den 2019). Eso nos colocaría en posición de alcanzar los 100 millones de turistas en 2025, según muchos expertos, más del doble de los turistas que recibimos el año 2000 (47,9 millones). Un informe de Google y Deloitte retrasa este máximo y señala que España puede alcanzar los 110 millones de turistas en 2040, superando al país líder actual, Francia (109 millones). En cuanto a los ingresos por turismo, algunas previsiones creen que llegaremos a los 128.000 millones de euros en 2024 (+20.000 que en 2023), el 2º país con más ingresos turísticos, tras EEUU.

Con estas previsiones para 2024, el turismo se consolida como la primera industria española, creciendo este año un +4,6% (el doble que toda la economía) y generando una actividad de 202.600 millones de euros, el 13,2% de todo el PIB español. Y el turismo mantiene  2.753.357 ocupados en España, el 13% del empleo total. Pero quizás lo más importante es que el turismo es el principal motor del crecimiento español, junto al consumo, las exportaciones y la inversión. En el 2º trimestre, el tirón del turismo ha sido el causante de que España haya crecido un 0,8%, según el INE. Y será el responsable del 26% de todo el crecimiento de la economía en 2024, según Exceltur.

Pero ojo, este crecimiento del turismo resulta ser ya excesivo, porque está tensando al máximo las infraestructuras (desde los aeropuertos, estaciones de tren y carreteras) y los servicios (desde el agua a la sanidad o la seguridad) . Y está afectando muy negativamente a algunas localidades y zonas turísticas, que hasta multiplican por 10 su población en verano, causando tremendas molestias a los residentes habituales (que se quejan y manifiestan, desde Canarias a Mallorca, Málaga o Barcelona). Y están provocando un serio problema de falta de viviendas en alquiler, al ser desviados a pisos turísticos (el 10% de media y el 30% en algunas zonas). Por todo ello, la patronal del sector ha firmado un Manifiesto en defensa del turismo sostenible, donde piden un rediseño de las zonas turísticas, con colaboración pública y privada, para asegurar un control de los alojamientos turísticos y dotar a las infraestructuras turísticas de  recursos humanos y materiales, para evitar aglomeraciones y quejas. Además, piden una mayor adaptación del turismo al cambio climático, una exigencia vital.

A la vuelta de este verano récord, es prioritario que el Gobierno, las autonomías y los grandes municipios turísticos se sienten con las empresas del sector y los sindicatos para alcanzar un gran Pacto por el futuro del turismo, para conseguir que sea sostenible, social y ambientalmente. Porque no puede seguir creciendo sin control, salvo que queramos “matar la gallina de los huevos de oro”. Hay que regular su crecimiento y su futuro, limitando la afluencia de turistas en algunas zonas y fechas, tratando de diversificar y ampliar la oferta, tanto en origen como en destino, para que no lleguen la mitad de los turistas en cuatro meses, sino más a lo largo del año, de nuevos países y a destinos menos masificados.

Un cambio estratégico que tarda tiempo en aplicarse y dar fruto y que exigen cada vez más españoles, hartos de un turismo que se ha vuelto insostenible (social y medioambientalmente). Los que viven en zonas masificadas, porque quieren “huir” en verano de la vorágine de visitantes. Y el resto, porque estamos hartos de hacer cola para todo en vacaciones, en los aeropuertos y estaciones de tren o autobús, en los atascos de las carreteras locales, para encontrar un sitio en la playa, comer en un restaurante o tomar una caña o una copa, incluso para andar por los paseos marítimos o las rutas de montaña. Eso no son vacaciones: no descansamos. Y el riesgo es que un día, la burbuja del turismo estalle, por insostenible, y nos hunda en otra crisis. Estamos a tiempo de evitarlo.

lunes, 1 de agosto de 2016

Verano 2016: todo lleno de turistas y más caro


Los que cogen vacaciones (sólo 6 de cada 10 españoles) se van a encontrar todo lleno, sobre todo islas y costas. Y eso porque este verano vendrán a España 2,5 millones más de turistas extranjeros, la mitad  “prestados” por Turquía, Egipto, Túnez, por su inseguridad. Pero España corre el riesgo de “morir de éxito”: se teme un colapso en los aeropuertos y hay zonas, como Barcelona o Mallorca, donde la invasión de extranjeros agobia. Además, el cartel de “completo” ha disparado los precios de todo para este verano. Por eso, los españoles gastarán más y lo compensarán cogiendo menos días de vacaciones. Al final, 2016 será el cuarto año consecutivo de récord de turistas, 74,7 millones, casi el doble que en 2010. Pero al sector le preocupa que los turistas gasten menos y piden una reconversión para modernizar la oferta y conseguir un turismo de calidad. Menos turistas que gasten más y vengan todo el año, no un turismo masivo “low cost”. No matemos la gallina de los huevos de oro.
 
enrique ortega

La mitad del negocio turístico, la primera industria española, lo sostienen los turistas extranjeros. Y este verano se espera un aluvión de llegadas, que vengan 2,5 millones más que el pasado, 27,5 millones entre julio y septiembre. La mitad de estos nuevos turistas son “prestados”, según la patronal turística Exceltur: familias europeas que antes viajaban en verano a Turquía, Egipto, Túnez o Grecia y que este año vienen a España huyendo de posibles ataques terroristas y de los refugiados. También ayuda este año la bajada de los billetes de avión, que reflejan por fin la caída del petróleo, aunque juega en contra la subida del euro frente al dólar (un +2,7% sobre el verano pasado) y la libra (ha caído un 13,3% este año y un 18,5% sobre julio de 2015). Casi la mitad de los turistas extranjeros que vengan serán británicos (23%) y franceses (16%) y se espera un aumento de alemanes y nórdicos y que se recupere el turismo ruso (que antes iba a Turquía). Este turismo extranjero se va a concentrar este verano en Baleares, Canarias, Andalucía, Cataluña, el litoral valenciano y murciano y en el País Vasco, según las previsiones de Coyuntur.

La otra mitad del negocio turístico lo mantienen los españoles, que van a viajar más este verano, tras varios años de pocas vacaciones. Eso sí, sólo 6 de cada 10 españoles cogen vacaciones, porque el 40% de las familias (8,3 millones de hogares) no pueden costearse ni una semana (y en Canarias, Andalucía y Murcia, más de la mitad de las familias no toman vacaciones), según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. Ya en Semana Santa y en primavera se ha notado un mayor gasto turístico y se espera una mayor afluencia de españoles en Baleares, Canarias, Andalucía, Levante y hasta en el norte de España. También habrá más españoles que viajen fuera, sobre todo por Europa, ante el abaratamiento de los vuelos, pero el 70% de los españoles se quedará de vacaciones en España.

Y además de sufrir la invasión de turistas extranjeros, notarán que han subido mucho los precios, como ya empezó a pesar el verano pasado, tras años de estancamiento e incluso caídas de precios. Ya lo notaron al reservar el hotel (cuyas tarifas han subido entre un 5 y un 10%, superando ya las de 2008) o el apartamento, que ha subido un 11% este verano (según Tecnitasa), con un precio medio de 664 euros por semana (que se duplica en las islas). También han subido los alquileres de coches, el ocio, los bares y restaurantes. Por todo ello, la mayoría de las familias españolas han optado por controlar sus gastos (buscando destinos más baratos) y a la vez recortar sus vacaciones, con una media de 7 a 10 días.

Entre el aluvión de extranjeros y la recuperación del turismo nacional, este será otro verano récord de turistas y otro año récord. El sector apuesta por cerrar 2016 con 74,7 millones de turistas, 6,5 millones más que en 2015, según la patronal Exceltur. Y eso supondría que el PIB turístico crecería este año un 4,4%, casi el doble que el conjunto de la economía (+2,7%). Pero el sector no se engaña: un 30% de este crecimiento (1,4% del PIB turístico total) se debe a los turistas “prestados” por Turquía, Egipto, Túnez y Grecia, que aportarán más de la mitad de los nuevos turistas que vengan a España este año (3,7 millones de los 6,5 millones más) y de lo que se gasten más (1.500 millones de euros de los 2.700 millones extras previstos). Y lo advierten porque, en cualquier momento, estos turistas “prestados” pueden perderse, si se reduce la amenaza terrorista en algunos paises competidores.

La otra preocupación del sector turístico español es que cada año vienen más turistas pero gastan menos: el gasto medio por turista ha caído a 692 euros en junio de 2016, frente a un gasto de 804,7 euros en 2011 y 1.108 euros en el año 2000, según datos de Exceltur a partir de las estadísticas del Banco de España. Y el gasto diario está sólo en 88,37 euros. Ello se debe a dos factores. Uno, el fundamental, que los turistas vienen por menos días (la estancia media ha bajado a 6,9 días) y el otro, que gastan menos. Y este menor gasto se debe al crecimiento del turismo “low cost”: los turistas que vienen en vuelos de bajo coste gastan menos que los que llegan en vuelos normales, también los que vienen sin paquete turístico y los que vienen a apartamentos no reglados en vez de a hoteles y alojamientos oficiales.

Precisamente, una de las mayores preocupaciones del sector turístico es el “boom” de los apartamentos particulares alquilados por extranjeros (y españoles) a través de plataformas de Internet (Airbnb, HouseTrip, Only-apartments, Homeaway, Niumba…). De hecho, en España ya hay 2,7 millones de apartamentos de este tipo frente a 2,4 millones de plazas en alojamientos regulados. Y la patronal turística se queja de competencia desleal y de falta de regulación y garantías para los turistas, añadiendo que evaden a Hacienda el pago de 800 millones anuales. Y piden una regulación homogénea en todas las autonomías, que les obligue a dotaciones, garantías y pago de impuestos como los demás. Pero, mientras, están llenos (sobre todo en Barcelona) y son el destino de un turismo que apenas gasta en España.

El Gobierno Rajoy lleva varios años presumiendo de los récords de turistas extranjeros, que han pasado de los 46 millones que llegaron el año 2.000 a los 74,7 millones que se esperan en 2016, que será el 4º año consecutivo de récord de turistas. Pero el sector no es tan triunfalista. Por un lado, advierten de que España puede “morir de éxito”. Primero, porque las infraestructuras no den abasto ante la avalancha. De hecho, los controladores aéreos ya han alertado que faltan medios para atender a tantos vuelos como los programados este verano. Y además, el aluvión de turistas ya está provocando el hartazgo de los vecinos en algunas zonas de España, como el centro de Barcelona o algunas partes de Mallorca (Magaluf). Si no se controlan las llegadas, se puede producir un “empacho turístico” muy negativo.

Pero el éxito del turismo español encubre más problemas. Quizás el más preocupante, que la primera industria del país no es capaz de crear empleo suficiente, estable y bien pagado en el segundo país con más paro de Europa. A pesar de los récords, el empleo turístico sólo ha crecido en 88.124 personas en 2016 (enero-junio), aunque supone 1 de cada 5 nuevos empleos que se crean. Y se trata de un empleo casi todo temporal (95%) y por horas (el 35%), con mucho fraude (contratos de camareros por 4 horas que trabajan 12 y cobran 8) y sueldos muy bajos: un trabajador de hostelería gana de media 13.636 euros brutos al año, según el INE (2014), un 41,4% menos que el sueldo medio en España (22.858 euros brutos). Y mucho del empleo tiene baja formación, lo que perjudica la calidad de la oferta turística.

Otro serio problema del turismo español, a pesar de tanto récord, es su gran estacionalidad: en verano llegan el 80% de los turistas extranjeros, cuando el turismo estival supone el 70% de las llegadas en todo el mundo. Y además, está muy concentrado en 6 autonomías: Cataluña, Baleares, Canarias y Andalucía captan el 73% del turismo extranjero y si les añadimos la Comunidad Valenciana y Madrid, acaparan el 90,45%, quedando menos del 10% para las 11 autonomías restantes. Y muchas de esas “regiones turísticas estrella” tienen ya una oferta turística deteriorada, con hoteles e infraestructuras viejos, que habría que remodelar y modernizar, para lo que el sector pide un “Plan Renove”, una reconversión, con ayudas públicas y fondos europeos (del Plan Juncker, que está bastante parado). Y en paralelo, una política turística volcada en captar nuevos mercados, como Asia y América, ya que el 89,6% de los turistas que vienen a España proceden de Europa.

Y luego, hay que recomponer la oferta, para que España no sea sólo un destino de turismo de sol y playa (que siempre será) sino que también atraiga un turismo de negocios (que gasta el doble), cultural, deportivo, gastronómico, de compras o sanitario, para atraer visitantes de más calidad y mayor gasto todo el año. Eso requiere a las empresas españolas reordenar y modernizar su oferta y digitalizar la industria turística, utilizando Internet como palanca comercial y de marketing, tratando de captar un mayor trozo del pastel turístico español, cuya mayor tajada se la quedan los tour operadores extranjeros (alemanes y británicos), que controlan las llegadas y la mayoría del gasto de los extranjeros que vienen a España.

Un año más, hay que alegrarse de que el turismo vaya bien y bata récords: da trabajo directa o indirectamente a casi 3 millones de españoles. Pero hay que pensar seriamente si no se ha llegado demasiado lejos con tanto récord, si esta industria no debe repensar su futuro, junto al Gobierno y las autonomías, para no “morir de éxito”, para no convertirse en un país atiborrado de turistas, que acaben agobiados por tanta gente y unos precios disparados. Y que matemos “la gallina de los huevos de oro”. El sector pide un Plan de futuro, a 20 años vista, que planifique qué turismo queremos y cómo conseguirlo. Debería ser otra de las prioridades del futuro Gobierno. No hay que dormirse en los récords.

domingo, 31 de julio de 2011

Vacaciones más cortas y gastando menos

Más de la mitad del país está de vacaciones, bien merecidas a pesar de lo que diga la canciller Merkel: los españoles tenemos parecidas vacaciones al resto de Europa, aunque durante el año trabajamos más horas y cobramos menos. Y como la crisis sigue ahí, también afecta a nuestras vacaciones. Los datos hablan de que este verano, el tercero de la crisis, vamos a gastarnos un 15% menos que el pasado y que saldremos menos de España. Eso sí, como dos de cada tres españoles no renuncia a las vacaciones, serán más cortas y gastaremos menos. ¡A disfrutarlas ¡
www.enriqueortega.net
En mayo, la canciller Merkel quiso ganar votos alemanes atacando a la Europa del sur (España, Portugal y Grecia), porque tenían más vacaciones, trabajaban menos y se jubilaban antes que el resto de los europeos. Pero no es cierto. Empezando por la jubilación: la edad efectiva de retiro en Alemania son los 62,2 años mientras en España nos jubilamos a los 62,3 años y en Portugal a los 62,6 años. Y en las vacaciones, si bien Alemania tiene menos vacaciones sobre el papel (20 + 10 festivos= 30 días) que España (22+14 festivos= 36 días), Portugal (35 días) o Grecia (37 días), la realidad es que en.net la negociación colectiva, los trabajadores alemanes pactan  una media de 30 días de vacaciones, que con 10 festivos suman 40 días, más que la mayoría de los trabajadores de la Europa del sur.
En cuanto a los horarios, la última estadística de Eurostat (2010) habla de que los alemanes trabajan 40,6 horas a la semana, sólo 12 minutos más que España (40,4 horas) y casi lo mismo que Portugal (40,2 horas) o Grecia (40,5 horas). Pero si cogemos los datos de la OCDE (2009), los españoles trabajamos 1.653,8 horas al año frente a 1.389 horas los alemanes (y 2.119,3 los griegos). Y si tomamos la jornada realmente pactada en los convenios (Eurofound 2009), en España se trabajan 1.720,4 horas al año frente a 1.655 horas en Alemania (y 1.719 en Portugal o  1.816 en Grecia). En definitiva, que tampoco es verdad que trabajemos menos. Baste un ejemplo: los trabajadores españoles que hacen en Zaragoza el Opel Corsa trabajan 223 días al año (38,5 horas a la semana) y sus compañeros alemanes de Einsenach, que montan el mismo coche, trabajan 3 horas menos, 220 horas al año (38 horas/semana).
Eso sí, los sueldos españoles son la mitad: el sueldo bruto anual en Alemania es de 40.914 euros, frente a 21.500 € en España o 17.500 € en Portugal (Eurostat 2008). Eso se debe a que Alemania tiene una industria más competitiva, con más peso tecnológico y exportador, y con más productividad. Por eso, para intentar compensarlo, trabajamos más horas.
Con la crisis, los salarios de los que mantienen su empleo se han moderado  y el hecho es que más de 6 millones de trabajadores (un 35,4%) cobran menos de 1.000 euros al mes, o sea que no llegan ni a mileuristas, según la Agencia Tributaria. Si a ellos les sumamos los 11 millones de españoles que tienen sus ingresos congelados (3 millones de funcionarios y 8 millones de pensionistas) y los casi 5 millones de parados, entenderemos que 22 millones de españoles “tengan crudo” tomarse vacaciones este año, en el tercer verano de la crisis.
Al final, la mayoría opta por escaparse unos días, tirando de la hucha (sigue bajando el ahorro), aunque con menos presupuesto, porque también  las subidas de precios (luz, gas, butano, carburantes, autobuses interurbanos…) les han comido parte de los ingresos. Este verano, los españoles destinarán entre un 15 y un 20% menos de dinero a viajar, según estimación de las agencias de viajes. Unos 1.789 euros de media por familia, según el barómetro Ipsos-Europ Assistance, frente a 2.145 euros de media de los turistas europeos. Y por eso, haremos unas vacaciones más cortas: una semana los que antes estaban 10 días y diez días los que antes veraneaban dos semanas.
Menos gasto, menos días y más vacaciones dentro de España para el 85-90 % de los españoles. La mayoría vamos de vacaciones en coche (76%, frente a un 7% en tren y un 10% en avión), a la costa andaluza y mediterránea, a Baleares o a Galicia, y más a apartamento que a hoteles, donde ha caído la demanda de españoles, que aprovechan la bajada este verano en los alquileres de casas y apartamentos (entre un 3 y un 5%). Eso sí, está aumentando el turismo interior, más barato, y “la vuelta al pueblo” para los que tienen menos presupuesto.
Este verano, los españoles y los británicos son los únicos europeos que van a gastar menos en sus vacaciones, mientras gastarán más los alemanes, belgas e italianos. Pero dos de cada tres españoles no las perdonamos (un 65% saldremos de vacaciones, 6 % más que en 2010), casi  como el resto de europeos (66% toman vacaciones, un 2% más este año). Aunque vayamos más cerca, estemos menos días y gastemos menos. El caso es salir, cambiar de aires y olvidarnos por unos días de la crisis. Con permiso de la canciller Merkel.
¡Felices vacaciones¡