España volvió a crecer en 2024 más que la mayoría de Europa, como ya pasó en 2021, 2022 y 2023: nuestro PIB aumentó un +3,2%, 4,5 veces el aumento del crecimiento de la zona euro (+0,7%) y que Italia (+0,7%), el triple que Francia (+1,1%) y muy por encima de Alemania (cuya economía cayó otra vez, un -0,2%). Con ello, España se consolida como la 4ª mayor economía de la UE, con una producción (PIB) de 1.591.627 millones de euros en 2024, sólo por detrás de Alemania (4.305.260 millones de PIB), Francia (2.921.411 millones) e Italia (2.192.181 millones), según Eurostat. Y si tomamos toda Europa, seríamos la 5ª mayor economía europea, porque Reino Unido es la 2ª, con un PIB de 3.364.019 millones de euros en 2024. A España le siguen, todavía lejos, Paises Bajos (1.134.115 millones de PIB), Polonia (840.131 millones) y Bélgica (614.538 millones de PIB en 2024).
La mejora de la productividad de España es uno
de esos grandes retos del que casi no se habla, en medio de la polarización
política y las sucesivas crisis (pandemia, Ucrania, inflación, aranceles…). De
momento, la OCDE espera que España vuelva a crecer en 2025 más que el resto
de Europa (+2,4%
frente al 1% la UE-27), lo que reducirá otro poco la
brecha europea (quizás hasta el 94% de la media UE). Pero debemos
aspirar a más, a estar en el Top 10 del ranking europeo de
productividad y riqueza. Eso supone avanzar en modernizar la economía y
hacerla más competitiva, para conseguir que, en las próximas 2 décadas, España
sea más productiva y tengamos más empresas competitivas. Nos jugamos
mejorar el nivel de vida y acercarnos a la Europa rica. Es nuestra gran
asignatura pendiente.