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miércoles, 16 de mayo de 2012

El gasto en investigación retrocede 8 años


Al final, el recorte en I+D+i para 2012 no han sido los 600 millones que se temían en diciembre, sino 2.192 millones, un tijeretazo del 25%, el mayor en la historia de nuestra ciencia y uno de los mayores recortes del Presupuesto 2012. Lo peor es que ya van 3 años de recortes en investigación, lo que paraliza proyectos y lleva al paro a miles de investigadores, que se irán a otros países. Y encima, uno de cada tres euros del Presupuesto no se gasta, en parte porque las empresas también recortan sus  inversiones en I+D+i. Y todo ello cuando Europa gasta más en investigación, lo que agrava nuestra brecha tecnológica. Es urgente reconsiderar los recortes en investigación en España. Y conseguir que Bruselas apoye los esperados planes de crecimiento europeo en programas de I+D+i.
enrique ortega
El gasto total de los Ministerios en I+D+i (civil y militar) será de 6.397 millones en 2012, un 25,52% menos que en 2011, según el estudio de COSCE, un recorte superior al del Presupuesto 2012 (-16,9%). Se trata del mayor recorte en ciencia desde que existen los Planes de I+D+i (1.988) y un tijeretazo que se suma a los recortes del Gobierno ZP en 2010 y 2011 (-13%). Con ello, el presupuesto en I+D+i se coloca en términos reales (descontando la inflación) por debajo del de 2005 y muy próximo al de 2004. O sea que España va a gastar en investigación lo que gastaba hace 8 años.

Pero eso no es lo único grave. Lo peor es que no vamos a gastar esos 6.397 millones presupuestados en I+D+i, sino mucho menos. Porque más de la mitad del Presupuesto son créditos (3.761 millones), destinados a empresas y no se utilizan: en 2011, un 52% de estos créditos no se gastaron y quedó un remanente de 3.016 millones sin gastar que han vuelto al Tesoro. Y lo mismo pasará este año, lo que enmascara que 2.181 millones en créditos, un 34% del Presupuesto 2012, no se van a gastar. Doble recorte.

Esto es más grave en España porque la financiación pública de la investigación tiene un mayor peso que en Europa: Bruselas fijó como objetivo que dos tercios de la I+D+i fueran financiados  con fondos privados en 2010 y en España no llegan al 43,8%, frente al 55% en la UE y el 70% en Alemania, por ejemplo. Y además de aportar menos, las empresas invierten cada vez menos en I+D+i, por la crisis: 3.568 empresas han dejado de innovar entre 2008 y 2010 y han recortado su inversión en tecnología (-9%), sobre todo las pymes (-17%). Y de cada 100 empresas, 34 desaprovechan las ayudas a la investigación.

En resumen, recortes drásticos en las subvenciones y préstamos que no se gastan, en el Presupuesto del Estado, más ajustes en las autonomías y Universidades, que suponen un 60% del gasto en I+D+i. El resultado, tras tres años de tijera, son proyectos que no se pueden terminar y, sobre todo, contratos de investigadores que no se pueden renovar y puestos que no se cubren, provocando una fuga de cerebros, difíciles de recuperar en el futuro.

Los últimos recortes agravan la brecha tecnológica con Europa: en 2011 gastamos en I+D+i el 1,35% del PIB, frente al 2,3% de media de UE-27 y muy por debajo de los países punteros, como Suecia (3,5%), Alemania (2,9%), Francia (2,25%). Precisamente, los países que menos gastan  en investigación son los que peor han aguantado la crisis: Grecia, Portugal, Irlanda, Italia y España. Y ahora, mientras el Gobierno Rajoy agrava los recortes a la investigación, otros aumentan su inversión: Alemania un 5%, Francia +33.000 millones en 2012 y la Comisión Europea dotando 80.000 millones para 2014-2020.

Reducir esta brecha en I+D+i con Europa obligaría a invertir 10.000 millones extras en investigación, porque al ritmo inversor actual tardaríamos 30 años en igualarnos y salir del pelotón de cola: estamos en el puesto 18 de 27 en el ranking europeo de innovación. Miles de investigadores han enviado una carta al Gobierno pidiendo que la inversión en I+D+i sea una prioridad a medio plazo, para impulsar un cambio en el modelo de crecimiento español, basado en el ladrillo y el turismo. La investigación debería estar blindada y al margen de los ciclos económicos y de los cambios políticos, con presupuestos estables y crecientes, como defiende la Ley de la Ciencia, aprobada en mayo de 2011 por el 99% de los grupos políticos. Pero la realidad es que la I+D+i ha sufrido más los recortes, mientras el Gobierno Rajoy apoyaba con subvenciones al ladrillo (8.000 millones para desgravaciones e IVA reducido), a salvar las autopistas o a sanear bancos y Cajas, por ejemplo.

Ahora se abre una puerta para intentar reparar el daño causado con los recortes en I+D+i: los esperados planes europeos de crecimiento, forzados por Hollande y varios países, para reanimar unas economías en recesión. Planes que girarán sobre inversiones en  infraestructuras, energía e investigación. España debe procurar no perder este tren y conseguir una parte del futuro pastel inversor en I+D+i (al menos un 8%, frente al 4,5% de ayudas europeas que conseguimos ahora), para lo que necesitamos no desmantelar centros de investigación, equipos y proyectos, paralizando al menos la aplicación de los recortes.

En paralelo, es urgente montar la Agencia Estatal de Investigación y aprobar el Plan nacional de I+D+i 2012-2015, que marque las prioridades y coordine mejor los esfuerzos públicos (17 autonomías, 17 políticas de investigación) y privados, ayudando a las empresas a utilizar mejor ayudas y créditos que hoy se pierden. Hay que pactar un Plan de futuro para la investigación y la innovación, la mejor palanca para salir de la crisis y crear empleo. No es casual que País Vasco, Navarra y la Rioja, que invierten en I+D+i como la media europea, crezcan más y tengan la mitad de paro que el resto de España. Hay que salvar a la ciencia de los recortes y ponerla como referencia del futuro. Con hechos, no con palabras.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Siembra recortes y recogerás paro


Dos noticias económicas nefastas en menos de una semana: ya tenemos más de 5,6 millones de parados y estamos en recesión. Algo que no puede sorprender al Gobierno Rajoy ni a los fundamentalistas de Bruselas: es el fruto de dos años de recortes, de la dieta de austeridad que ha matado la economía. Y queda por ver los frutos de los ajustes de 2012, tanto del Estado como de autonomías y Ayuntamientos: para otoño superaremos los 6 millones de parados. Y encima, el déficit baja la mitad de lo previsto, porque caen los ingresos. Así que los mercados siguen inquietos y nos bajan el rating. Una política suicida que también ha llevado a la recesión a media Europa. Por eso, Francia y otros países piden cambiar el rumbo y Merkel  acepta ahora hablar de crecimiento, pero con pocos euros y manteniendo el recorte imposible del déficit. Y Rajoy sigue en sus trece, prometiendo más recortes cada viernes. No podemos seguir así.


Se veía venir: España tiene ya 5.639.500 parados, uno de cada cuatro personas en edad de trabajar, el triple que antes de la crisis. Con Rajoy, han sido 374.300 empleos perdidos en el primer trimestre (4.113 al día). El paro crece sobre todo entre los hombres de 25 a 54 años y supera el 30% en tres autonomías, Andalucía (33,17%), Canarias (32,28%) y Extremadura (32,05%), mientras es bajo en País Vasco (13,55%), Navarra (16%), Aragón y Cantabria (18%). Casi la mitad de los parados (2.385.400) llevan ya más de un año sin trabajo. Y lo peor: en uno de cada cuatro hogares (4.408.700) no hay ningún activo y uno de cada diez hogares (1.728.400) tiene a todos sus miembros en paro. Y más de la mitad de los jóvenes (52%) están parados.

Unos datos espeluznantes que no van a mejorar el resto del año. Con ello, para otoño se podrían haber perdido los 630.000 empleos que estimaba el Gobierno para 2012 y superar los 6 millones de parados. Ello forzará además a un recorte de prestaciones, porque el  Gobierno dedica en el Presupuesto 1.637 millones menos al desempleo (28.503) aunque  espera se destruyan el doble de empleos que en 2011. Ahora, ya hay 2,2 millones de parados que no cobran nada y a finales de 2012 podrían ser 2,5 millones.

El otro mal dato, que explica este paro histórico: España ha entrado oficialmente en recesión (dos trimestres seguidos con la economía cayendo): -0,3% en el primer trimestre, tras otro -0,3% en el cuarto de 2011. La economía cae, como hizo entre el verano de 2008 y finales de 2009, porque cae el consumo y la inversión y no tiran suficiente las exportaciones. Y sobre todo, es el fruto de dos años de recortes, forzados por Bruselas en mayo de 2010. Ahora se espera un agravamiento de la recesión (y del paro) en lo que queda de año, ya que todavía no se han visto los efectos de los recortes del Presupuesto 2012 y los de autonomías y Ayuntamientos, con una pérdida de 300.000 empleos públicos (interinos). Por eso, la economía se debilitará más a partir del verano, con una caída que rondará el 2% en 2012. Y seguirá cayendo en 2013, otro año de pérdida de empleo.

Y encima, la austeridad y los recortes no dan sus frutos: el déficit público ha bajado a la mitad de lo necesario en el primer trimestre (1,85% PIB el Estado, que debe bajarlo al 3,5% en 2012), porque cayeron los ingresos tributarios un 2,5%, por la recesión. Si la economía no tira, el Estado, las autonomías y los Ayuntamientos no recaudan y aunque metan la tijera no es suficiente para rebajar su déficit como dice Bruselas. Por eso, ni el FMI ni los expertos creen que España cumpla y rebaje su déficit total al 5,3% en 2012. Y por eso, nos han vuelto a bajar el rating (S&P) y España sigue en el punto de mira de los mercados.    

Ajuste tras ajuste nos lleva a no crecer y como no crecemos no recortamos el déficit y hay que recortar más y eso nos lleva a menos ingresos y a más déficit. Es el círculo vicioso del fundamentalismo de Merkel y Bruselas, iniciado por Zapatero hace dos años y defendido a ultranza ahora por Rajoy. Ya vemos donde nos ha llevado: al suicidio económico, a un país sumido en la parálisis, desalentado, sin perspectivas. Y nos queda lo peor: los efectos de los ajustes de 2012 y los prometidos para 2013, si nadie lo remedia.

La esperanza es que Europa está también muy mal, con doce países en recesión, gracias a la dieta de los ajustes. El FMI dice que sería preferible “haber hecho un ajuste más moderado”, algo que defienden Obama y China desde hace meses. Ahora, la esperada victoria del socialista Hollande en Francia trae una esperanza y se oyen palabras de cambio en Europa, desde el BCE (“Europa necesita un pacto por el crecimiento”, ha dicho Draghi) hasta el italiano Prodi (“Italia debe trabajar con Francia y España para relanzar Europa”). Se va a convocar una cena informal de líderes europeos en mayo para hablar de crecimiento. Pero ojo: Merkel insiste que el ajuste es innegociable, que está en el Tratado, aunque ha maniobrado para encabezar un rimbombante Pacto por el Crecimiento que le cubra frente a Hollande y los críticos. Y Rajoy, alumno aplicado, la defiende: “la austeridad no es por Merkel sino por el euro”. Y promete más reformas (recortes) cada viernes.

Habrá que ver si hay cambio de rumbo y si la apuesta por el crecimiento son euros (Bruselas habla de poner sólo 11.700 millones y buscar otros hipotéticos 190.000 en los mercados) y no palabras, como en la Cumbre de marzo. A España le interesa sumarse al carro de Francia, Italia y la Europa del sur. No se trata de abandonar la austeridad, sino de recortar menos, en más años, y a la vez invertir en crecer, gastando en infraestructuras, I+D+i, educación y formación, fomento del empleo, energía, ayudas a la inversión y desbloqueo del crédito. Reanimar las economías y el consumo para crear empleo. Probar otras políticas, después de que los recortes nos han llevado a la recesión y  a un paro histórico sin rebajar apenas el déficit público.

No esperemos a los 6 millones de parados para reaccionar como país y como Europa. Nuestra gente ya no aguanta más. Merecen que se pruebe otro camino.

miércoles, 25 de abril de 2012

Infraestructuras: un recorte suicida


Uno de los mayores tajos del Presupuesto 2012 se da a la inversión en infraestructuras, por tercer año consecutivo: España va a invertir en obras públicas la mitad que en 2010. Se trata de la mayor paralización de obra civil de las últimas décadas, lo que se traducirá en más paro, cierre de empresas y pérdida de competitividad. No se trata de hacer obras faraónicas, sino salvar la brecha con Europa en transportes, comunicaciones, obras hidráulicas, depuradoras de aguas y equipamientos sociales. Hace falta pactar un Plan de infraestructuras para una década y pelear con Bruselas para financiarlo, con créditos y ayudas europeas, que se acaban. Nos jugamos la competitividad y el futuro.

Hemos pasado de un extremo al otro en tres años: de ser el país de Europa que más invertía en infraestructuras (unos 25.000 millones al año en el boom 2004-2008) a recortar la inversión a menos de la mitad (- 20.000 millones en los últimos 3 años). De la burbuja de las infraestructuras, con obras faraónicas por doquier, a no tener presupuesto para hacer depuradoras, arreglar viejas carreteras o terminar obras hidráulicas contra la sequía.

En el Presupuesto 2012, la inversión en infraestructuras de Fomento (11.386 millones) cae un 22,2%, que se suma a los recortes de 2011 (-31,7%) y 2010 (-19%), con lo que es ya la mitad que hace dos años (21.240 millones en 2010). El mayor tajo se lo llevan las obras hidráulicas     (-36,3%), cuando España tiene un serio problema de sequía y Bruselas nos ha llamado la atención por la mala depuración de las aguas residuales. También caen las inversiones medioambientales (-64% en 2 años) y en puertos (-33,1%), donde ha habido un exceso de hormigón. Sube la inversión en carreteras (+7,8%), aunque apenas hay dinero para conservación: 873 millones, la mitad de lo que haría falta, según la Asociación Española de la Carretera, que denuncia que tenemos” la peor red de carreteras en 25 años”.

La mitad del presupuesto se lo lleva el ferrocarril, sobre todo la alta velocidad (4.187 millones para el AVE), con fuertes inversiones en los accesos a Galicia (1.217 millones) y al País Vasco (1.080 millones AVE Norte), donde habrá elecciones en 2013. Y 135 millones  para el AVE a Extremadura, que ya no continúa a Portugal. El Gobierno Rajoy (gallego como la ministra de Fomento) apuesta por llevar el AVE a Galicia, más de 10.000 millones para una dudosa inversión: no llegará a 2 millones de pasajeros cuando harían falta más de 3 (en el primer trimestre, el AVE Orense-Santiago-A Coruña ha transportado una media de 68 pasajeros por tren). Mientras, Cercanías se lleva sólo 28,5 millones del Presupuesto 2012, aunque las utilicen millones de pasajeros. Y la mayoría de los puertos y aeropuertos siguen sin conexión con el ferrocarril.

A este recorte de 3.300 millones en Fomento hay que sumarle el de autonomías y Ayuntamientos, con lo que el tajo serán unos 8.000 millones, que van a provocar unos 150.000 despidos y la asfixia de muchas empresas. Sobre todo, porque hay muchas obras ya comprometidas (1.700 millones heredados en carreteras y 28.000 millones en ferrocarril, según Fomento), con lo que apenas habrá obra nueva. Y eso supone la puntilla para las empresas, que ya han sufrido una drástica caída de la licitación pública: de 47.198 millones en obras públicas (2006) se ha pasado a 13.659 (2011).

Este tijeretazo en las obras públicas se da en un país que todavía tiene un gran retraso de infraestructuras frente a Europa. La propia patronal CEOE ha pedido al Gobierno que se inviertan 80.000 millones en infraestructuras en 5 años, en tres frentes. Uno, construir 5 corredores ferroviarios (Bruselas sólo va a ayudarnos a financiar el Mediterráneo y el Atlántico), invirtiendo 50.000 millones, para duplicar el transporte de mercancías por tren (van sólo el 4%, frente al 11% en Europa). Dos, invertir 16.000 millones en el ciclo del agua, con infraestructuras y depuradoras. Y tres, invertir en equipamientos sociales: 4.600 millones en 30 nuevos hospitales y 10.000 millones en residencias de ancianos (en Dependencia podrían crearse un millón de empleos, según CEOE).  

Para financiar estas obras, los empresarios plantean invertir ellos la mitad, a cambio de concesiones, tarifas y créditos. El Gobierno Rajoy está preparando para julio un Plan de infraestructuras 2012-2024, donde contempla invertir 225.000 millones (unos 16.000 al año, frente a los 20.000 de los ocho años anteriores). Para financiarlo, contempla pedir créditos al Banco Europeo de Inversiones (BEI), abrir una línea de crédito oficial (ICO) y buscar capital privado, a cambio de darles concesiones y privatizar la gestión de las obras (ya lo han hecho con hospitales y residencias).

Hay que volcarse en este Plan, porque es la última oportunidad para recuperar el retraso en infraestructuras frente al norte de  Europa, con quien tenemos que competir. Y la última oportunidad de optar a fondos europeos (los de cohesión se nos acaban en 2014). Invertir en infraestructuras que hagan falta es clave para relanzar la inversión, el empleo (18 empleos por cada millón invertido) y los ingresos públicos (580.000 € de ingresos fiscales y menos gastos en desempleo por cada millón invertido). Y para conseguir una industria y un transporte con menos costes y menos consumo de energía, más competitivos.

Ha habido muchos excesos: AVEs sin viajeros, autopistas sin coches, puertos sin barcos o aeropuertos sin aviones. Pero recortar la inversión en infraestructuras es un suicido para un país en recesión, que va camino de los 6 millones de parados y que todavía tiene retrasos frente a Europa en transportes, comunicaciones, gestión del agua, equipamientos y medioambiente. Hace falta un gran Pacto de infraestructuras para una década  y sumar esfuerzos para financiarlo. Y pelear con otros países de la Europa del Sur para conseguir más fondos europeos. El Plan Marshall del que se habló en la Cumbre europea de enero y que quedó en agua de borrajas. Un Plan de grandes obras para salir de la recesión invirtiendo en futuro. No podemos esperar más.