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miércoles, 28 de noviembre de 2012

No más recortes: recauden 50.000 millones más


La Comisión Europea y la OCDE han dinamitado la estrategia económica de Rajoy: la recesión en España será mayor de la esperada y no cumpliremos los objetivos de déficit público ni este año ni el que viene ni en 2014, según sus últimas previsiones. Y como Bruselas no dará marcha atrás en sus delirios de austeridad, nos tememos lo peor: que nos obligarán a hacer más recortes, este año, el próximo y en 2014. Una receta que nos llevará a más recesión, más paro y… más déficit. Pero hay otro camino, con dos vías. Por un lado, retrasar dos años más, hasta 2016, el objetivo de déficit del 3%, como dice el FMI y sugiere la OCDE. En paralelo, recaudar más: se pueden conseguir 50.000 millones extras luchando contra el fraude y haciendo que paguen más impuestos las empresas con beneficios y los más ricos. Así también baja el déficit.

Las previsiones de otoño de la Comisión Europea no se creen las previsiones del Gobierno Rajoy: estiman que la recesión será más profunda en 2013 (-1,4% frente al -0,5%), con una mayor pérdida de empleo (-500.000 frente a -37.000) y más paro (26.6% frente a 24,3%). En consecuencia, caerá la recaudación y España no podrá recortar el déficit lo previsto por el Gobierno, ni este año (estiman un déficit del -8,0% del PIB frente al 6,3% de los Presupuestos), ni el que viene (-6% frente al 4,5% presupuestado) ni en 2014 (-6,4% frente a -2,8%). Y lo mismo señalan las previsiones de la OCDE publicadas ayer: menos crecimiento en 2013 (-1,4%), más paro (26,8%, unos 6,2 millones de parados) y más déficit público (-6,3% en 2013 y -5,94% en 2014).

En consecuencia, España tendría que recortar aún más de lo presupuestado para cumplir con el objetivo de déficit del 3% en 2014: 17.000 millones más este año, otros 15.000 extras en 2013 y lo peor, 34.000 millones de recortes en 2014. Algo imposible, ya que no hay mucho más margen de recortes en pensiones, desempleo, sanidad, educación, servicios sociales y empleo público sin crear una fractura social similar a la de los desahucios. Y suicida porque si se hicieran esos recortes, la economía entraría en una recesión más profunda, con aún menos consumo e inversión, más paro y menos recaudación. O sea, más déficit.

Antes de que Bruselas nos fuerce a más recortes, hay que buscar otro camino: recaudar más, algo que es posible. En  2007, España ya recaudaba menos que el resto de Europa: un 41,6% del PIB frente al 46% de media UE. Y con la crisis, España es el país europeo donde más han caído los ingresos fiscales: al 35,1% del PIB en 2011, frente al 46% que se han mantenido en Europa. Eso quiere decir que el país recauda un 11% menos del PIB que el resto, 110.000 millones que se pierden cada año por no recaudar como los demás. Y no es porque los que pagamos impuestos paguemos menos (pagamos igual o más, según países), sino porque hay mucho fraude y se recauda menos por empresas, IVA, multinacionales y grandes fortunas.

La recaudación por sociedades (empresas) ha caído a la tercera parte con la crisis (de 44.823 millones en 2007 a 16.601 en 2011) y no sólo porque a las empresas les vaya peor, sino porque en 2006 y 2010, el Gobierno Zapatero les dio una serie de “regalos fiscales” en forma de exenciones, deducciones, desgravaciones y libertad de amortización. El resultado es que aunque el tipo nominal de sociedades es el 30%, el tipo efectivo ha caído del 23,1%(2005) al 15,3%(2010). Y los grandes grupos (unos 3.000) pagan un 5% de impuestos sobre beneficios, menos que un mileurista, mientras las pymes pagan del 21 al 25%. Y aunque el Gobierno Rajoy les ha quitado muchos beneficios fiscales, aún pagan menos que la mayoría de los contribuyentes por el IRPF. Y las multinacionales, españolas y extranjeras (como Google o Apple, que facturan desde Irlanda), no pagan apenas impuestos en España : sólo con las tecnológicas, Hacienda deja de ingresar 1.000 millones al año (Montoro acaba de crear una oficina especial para fiscalizar multinacionales). Un mal que sufren EEUU y toda Europa, según acaba de denunciar el G-20.

En IVA, sólo el 42% de los bienes están gravados al tipo general del 21%, frente el 82% en Alemania o el 56% en Italia. En el IRPF, aún hay muchas deducciones y desgravaciones discutibles: por planes de pensiones, loterías, compra de vivienda (sólo se quita en enero para las nuevas compras y nos cuesta 5.000 millones anuales). Las SICAV son una vía legal para que escapen de pagar impuestos las grandes fortunas (pagan el 1%) y los millonarios tienen muchas vías de “evasión legal”, como Rafael Nadal, que sólo pagó un 1% de impuestos por 56 millones de activos al tener domicilio fiscal en San Sebastián hasta 2011.

Al final, el Gobierno podría ingresar 50.000 millones más al año, por tres vías. La primera, reduciendo el fraude fiscal: la economía sumergida supone en España un 23,3% del PIB, un 10% más que en países como Francia o Alemania. Sólo recortar un  tercio el fraude fiscal permitiría ingresar 20.000 millones más, aunque para ello, además de la nueva Ley contra el fraude (31 de octubre), hacen falta más medios: más inspectores (tenemos un funcionario por 1.928 personas frente a 1 por 712 en Alemania) y más presupuesto (España gasta la quinta parte que Alemania y la tercera parte que Francia en combatir el fraude), que ha sufrido también los recortes (-72 millones entre 2012 y 2013).

La segunda vía sería reducir “el fraude legal: subir el tipo efectivo en sociedades (+10.000 millones), ampliar los productos que pagan el IVA general (+5.000) y recortar deducciones en renta (+5.000). Y la tercera, introducir nuevos impuestos, para que paguen más los que pueden hacerlo: un impuesto a las transacciones financieras (tasa Tobin), apoyado por la mayoría de Europa (+4.000 millones), un impuesto sobre grandes fortunas alternativo al impuesto sobre el patrimonio (+4.500 millones) e impuestos verdes (+1.000 millones).

En total, los 50.000 millones más. Los técnicos de Hacienda (GESTHA) creen incluso que se podrían recaudar 70.000 millones más, sin tocar los impuestos de la mayoría. Con ello, el déficit público que espera Bruselas para 2013 (6%), se quedaría en el 1%. Y quedaría un margen (sobre todo si nos dan dos años más, hasta 2016, para cumplir con el 3%, como ha sugerido el FMI y la OCDE) para gastar más en tres frentes ineludibles: bajar impuestos a los que ganan menos de 25.000 euros (para reanimar el consumo), gastar más en formación de parados y empleados (para reciclarlos hacia sectores con futuro) y aumentar las inversiones públicas en tecnología, educación, industria, exportaciones, infraestructuras, energías renovables, Dependencia, ayudas a las pymes y al empleo. Invertir en el futuro, en preparar la salida de la crisis.

No es un cuento de hadas. Es posible recaudar más, para recortar el déficit y en paralelo ayudar a salir de la crisis, reanimando la inversión y el empleo. Y con más crecimiento y más gente y empresas trabajando, más recaudación y menos déficit. Hay que romper el círculo vicioso actual: más recortes, más recesión, más déficit. Buscar otro camino: menos recortes y más recaudación para salir del túnel de la recesión. Se puede y se debe.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Europa : calderilla contra la recesión

Un fantasma recorre Europa, el fantasma de la recesión. Una amenaza que ya está aquí: las principales economías, desde Alemania a España pasando por Italia, Francia o Reino Unido, han decrecido en el último trimestre de 2011.Y el FMI pronostica que Europa caerá en 2012, superando los 25 millones de parados. Este negro panorama ha hecho que la última Cumbre europea haya hablado de crecimiento y de empleo, por primera vez en dos años y 17 Cumbres. Un mínimo avance, ya que los dirigentes europeos se han centrado en aprobar una reforma de los Tratados para prohibir el déficit público en las Constituciones y sólo han dedicado palabras y los restos de los Fondos estructurales a crear empleo. Frente a la recesión, más ajustes y ni un euro nuevo para el empleo.

enrique ortega
Algunos llevamos más de un año diciendo que por el camino de los recortes, impuestos por Merkozy y los conservadores de Bruselas, Europa acabaría estancada y en recesión. ¡Que viene el lobo¡. Y aquí está: España decreció un 0,3% en el cuarto trimestre de 2011, como Alemania (-0,25%), Gran Bretaña (-0,2), Italia, Francia y por supuesto, Grecia y Portugal. Y lo peor: el FMI ha pronosticado que la Europa del euro decrecerá -0,5% en 2012, con caídas fuertes en España (-1,7%), Italia (-2,2%), Portugal y Grecia y crecimientos mínimos para Alemania (0,3%), Francia (0,2%) y  Gran Bretaña (0,9%), recesión que también continuará durante el año 2013 en España (-0,3%) y en Italia (-0,3%). Con ello, el paro en Europa superará los 25 millones de parados a fin de año, 5,8 millones de ellos en España.
Con estos datos sobre la mesa, los dirigentes europeos debían haber centrado la Cumbre de esta semana en cómo crecer y salir del agujero, en cómo crear empleo. Pero no, sólo han hecho declaraciones grandilocuentes a favor del empleo, los jóvenes y las pymes y ni un euro nuevo para reanimar la economía. Sólo van a dejar que se adelante el gasto de los recursos no consumidos del Fondo Social Europeo 2007-2013, unos 22.000 millones, de los que 2.700 corresponderían a España. Servirían básicamente para programas de formación a parados, sobre todo jóvenes. Calderilla para un problema que afecta al 22% de los jóvenes europeos y al 48% de los españoles, que están en paro. Y la misma fórmula, utilizar Fondos estructurales no gastados (otros 60.000 millones), para financiar proyectos de pymes.
Poco y poco concreto. Lo que sí ha sido concreto es el acuerdo para consagrar el ajuste y la austeridad presupuestaria en la Constitución de los 27 (sólo lo rechazan Gran Bretaña y la República Checa): déficit máximo del 0,5% (Rajoy, en España, ha ido más lejos y ha aprobado el déficit cero, rompiendo el pacto constitucional con el PSOE). Y el que no lo cumpla, será sancionado por el Tribunal de Justicia Europeo con multas del 0,1% del PIB (1.000 millones € en el caso de España). Además, sólo los que rebajen el déficit podrán resguardarse bajo el paraguas del nuevo Fondo de Rescate europeo, todavía no aprobado.
El problema es que “hacer los deberes”, reducir el déficit público, es mucho más difícil con recesión, ya que bajan los ingresos y suben las necesidades. Merkel y los conservadores de Bruselas lo saben, pero no quieren suavizar los objetivos, bajar la guardia, aunque los ajustes nos estén llevando a la parálisis. Pero lo tendrán que hacer, porque la realidad es tozuda y muchos países no van a poder cumplir con el déficit del 4,4 % en 2012 y el 3% en 2013. El primero España, que tendría que recortar 38.000 millones en 2012 (o más si entramos en recesión), algo imposible. Tampoco podrán cumplir Grecia y Portugal y por eso han vuelto los ataques de los mercados con la deuda lusa. Y lo tienen muy difícil incluso Italia y Francia, a pesar de sus planes de recortes y aumento de impuestos.
Mal de muchos, podría forzar a Merkel y a los fundamentalistas de Bruselas a suavizar los recortes en la Cumbre de principios de marzo, ampliando un año los objetivos y dejando el 3% para 2014. Eso sería un alivio para unas economías en recesión, pero no resolvería el problema de fondo: hay que crecer y crear empleo. Y sobre todo, lo necesita la Europa del sur, en especial España, que tiene el doble de paro: 22,9% frente al 10,3% de la UE (y el 5,5% de Alemania o el 4% de Austria). Estamos en una situación insostenible, que exige medidas para reanimar la economía europea y española, fomentando el empleo con urgencia, no seguir con los recortes que nos han conducido a la recesión.
Esto pasa por hacer un Plan Marshall en Europa, movilizando recursos públicos para fomentar la contratación, rebaja de cotizaciones, formación, I+D+i, infraestructuras y educación, como ha hecho Obama en EEUU. Hay que mejorar la liquidez y el crédito, para que haya más financiación y más barata. Y los países del norte, con Alemania a la cabeza, tienen que fomentar su consumo y sus importaciones, para tirar de la Europa del sur. Y del resto del mundo, preocupado porque la recesión en Europa nos meta en una recesión mundial.
Los líderes europeos no acaban de ver las orejas al lobo y mira que está cerca. Se han vuelto de Bruselas con su mensaje de austeridad y la palabrería del empleo. Pero ya no sirve. La recesión avanza y basta con ver nuestras tiendas, nuestros bares, nuestras empresas: no hay demanda, no hay ventas. No es un tema de reforma laboral, ni financiera. Es un tema de confianza en el futuro, de decisión para que la política tire de la economía, de medidas de estímulo y no más recortes. Porque el malestar social es creciente, como han visto los líderes europeos con la huelga general en Bélgica. Y ya hay 115 millones de pobres en Europa. Por este camino, vamos de ajuste en ajuste hasta el fracaso final. Los 6 millones de parados.