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domingo, 25 de marzo de 2012

Llegan los recortes más duros, por triplicado


Se acabaron los “paños calientes”. Tras las elecciones en Andalucía y Asturias, llegan los recortes más duros, por triplicado: los del Estado central, Ayuntamientos y autonomías, que serán los peores, porque van a recortar más en sanidad, educación y gastos sociales. Pero no sólo habrá recortes y despidos (más de 300.000 empleados públicos contratados). Nos van a brear a subidas, sobre todo Ayuntamientos y autonomías, desde las tasas por agua y basuras al aumento de las matriculas universitarias o nuevos impuestos autonómicos sobre la gasolina, la compra de coches, la venta de casas, las recetas o el turismo. Al final, 34.000 millones de ajuste que se van a traducir en menos consumo, menos inversión y más paro. Y al final, con menos crecimiento, ingresarán menos y habrá que hacer otro recorte en otoño.
enrique ortega
Bruselas ha querido dejar claro quien manda en las cuentas españolas y ha forzado a Rajoy a hacer un recorte del déficit mayor (+5.300 millones): del 8,5% del PIB al 5,30% (en vez del 5,80%), lo que supone recortar 34.074 millones de euros en 2012. Un reto casi imposible, ya que en mayo de 2010, el ajuste ZP recortó 15.000 millones y en todo 2011, el Gobierno y las autonomías sólo recortaron otros 8.800 millones. Ahora toca ajustar cuatro veces más y sólo quedan nueve meses para hacerlo.

La mitad del recorte (17.037 millones) le toca al Estado central, en los Presupuestos que se presentan el 30 de marzo. Casi un tercio está hecho con la subida de impuestos (IRPF e IBI: 6.475 millones) aprobada en diciembre. El resto saldrá de todas las partidas (salvo pensiones y pago intereses deuda), con una rebaja del 12,5% en los Ministerios, que llegará al 40% en inversión pública (6.000 millones menos para infraestructuras). Pero no será suficiente. Rajoy tendrá que bajar el coste de los funcionarios, rebajando complementos y quizás alguna extra (una paga menos son 4.500 millones de ahorro), como ha hecho Cataluña. Y  acabará recortando plantillas estatales (687.000 empleados), de interinos y contratados.

Pero no bastará con hacer recortes. El Gobierno tendrá que buscar más ingresos y podría  subir los impuestos especiales que pagamos al comprar carburantes, tabaco y alcohol, rebañando 1.000 millones. Y subirnos  tasas. También puede rebajar deducciones en el impuesto de sociedades, un coladero para ahorrarse impuestos las grandes empresas. Y un poco de “contabilidad creativa”: cambiar subvenciones por créditos, para reducir el déficit.

El ajuste más duro lo harán las autonomías, no tanto por la cantidad (14.907 millones) como porque su gasto no es fácilmente recortable: el 71% se va en sanidad, educación y gastos sociales. Y además, el recorte concentra (73% del total) en cuatro autonomías, las que tienen más déficit: Cataluña (-4.335 millones ajuste), Andalucía (-2.469),  Comunidad Valenciana (-2.217) y Castilla la Mancha (-2.034). Un esfuerzo titánico si se recuerda que Cataluña, líder en recortes, sólo rebajó su déficit en 1.134 millones en 2011. Ahora tiene que ajustarlo cuatro veces más.

Los recortes de las autonomías van a ir primero por la vía de gastos de personal, el 40% del presupuesto. Cataluña ya ha rebajado un 5% las pagas extras para 2012 y otras podrían imitarla, según haga Rajoy con los funcionarios estatales. Y habrá más recortes de plantilla, ya que de los 1,3 millones de empleados autonómicos, 434.942 no son funcionarios (y la mitad son interinos o cargos de libre designación). Y tendrán que suprimir la mayoría de las 2.276 empresas públicas autonómicas. Además, van a suprimir obras públicas, reducir costes y alquileres, vender los edificios que puedan y reducir subvenciones a empresas, familias y Ayuntamientos.

Pero los recortes no son suficientes. Las autonomías van a subirnos impuestos: transmisiones patrimoniales (Baleares, Extremadura, Andalucía) y Actos Jurídicos Documentados (Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía). Y crean otros nuevos, a la producción de energía y nucleares (Castilla y león), infraestructuras (Baleares) o residuos (Cantabria y Castilla y León). Y las que no lo han hecho ya (11 autonomías), subirán el céntimo sanitario a los carburantes (Baleares y Navarra).Otras subirán las tasas universitarias o el agua. Y algunas, como Cataluña, cobrarán (desde junio) 1 euro por receta y entre 1 y 3 euros por dormir en hoteles. Y el último invento que han acordado todas: cobrar por renovar la tarjeta sanitaria (10 €).

El recorte de los Ayuntamientos es pequeño (1.064 millones), pero la mayoría están quebrados y tienen que sanear a fondo sus cuentas. Empezarán por sus plantillas (45% del gasto), rebajando sueldos e ingresos (con menos horas), ajustando plantillas (un tercio de sus 656.000 empleados son interinos) y cerrando muchos de los 1.793 consorcios municipales. Tendrán que meter la tijera en sus gastos “impropios”, un 20% del total: protección civil, educación, servicios sociales y, sobre todo, en deporte y cultura (financian dos tercios de la cultura en España). Y nos subirán tasas (basuras, agua), aparcamiento, multas y todos los servicios, empezando por los transportes municipales.

El ministro de Hacienda va a forzar estos recortes de autonomías y Ayuntamientos, ya que tienen que presentar sus Planes de ajuste el 30 de marzo (Ayuntamientos) y el 30 de abril (autonomías), a cambio de ayudarles a pagar las facturas a proveedores en mayo (35.000 millones). Si  no, además, no les dará los adelantos de impuestos ni les dejará endeudarse. Como Bruselas con Grecia. A cambio, tratará de aprobar reformas (en los medicamentos, en la sanidad, en las prestaciones sociales) para ayudarles a hacer el ajuste.

Al final, el primer efecto de los recortes por triplicado va a ser el despido de unos 300.000 empleados públicos, contratados e interinos, entre Estado, autonomías, Ayuntamientos y empresas públicas. Y una caída de la actividad, la inversión y el consumo, junto a mayores estrecheces para los que más sufren  la crisis, al reducirse las ayudas. Medidas que agravan la recesión y el paro, ya graves antes de estos recortes. Y lo peor es que caerá la recaudación y en otoño harán falta más recortes. Y en 2013. Nos metemos más en el pozo.

miércoles, 20 de julio de 2011

Aeropuertos más privados

Este mes de julio, millones de españoles y extranjeros utilizarán nuestros aeropuertos para sus vacaciones. Y también este mes se pone en marcha una auténtica revolución en la gestión del tráfico aéreo en España, con la privatización de la gestión de 13 torres de control y de los aeropuertos de Barajas y el Prat, que culminará con la privatización del 49% de AENA, el primer operador aeroportuario del mundo. Unos cambios que van a revolucionar la gestión de los cielos españoles, para hacerlos más competitivos y atractivos para viajeros y compañías. El problema es que la mayoría de los aeropuertos españoles son ruinosos, sin  viajeros (y algunos sin aviones). Por ello, si hay que modernizar unos, habría que cerrar otros.
www.enriqueortega.net
España es el cuarto país del mundo con más tráfico aéreo, sólo por detrás de Estados Unidos, China y Reino Unido. En la última década, se ha hecho un gran esfuerzo en modernizar los aeropuertos, con 17.211 millones invertidos (más de la mitad, en Barajas y el Prat). Pero España chocaba con un grave problema para competir con otros países: tenía las tasas de navegación aérea más caras de Europa, por culpa de un sistema de control asentado en los controladores aéreos más caros y menos productivos del continente.
Después de varios reales decretos, una Ley, una huelga salvaje y un laudo, AENA ha cambiado drásticamente el sistema de control aéreo, buscando  que las tasas de ruta se sitúen en 2013 en la media de los cinco grandes proveedores europeos. De momento, la tarifa se ha reducido un 7,8% en 2011 y bajará otro 7,2% en 2012, con lo que las aerolíneas se ahorrarán 150 millones estos dos años. Además, AENA ha sacado a concurso la gestión privada de las torres de control de 13 de los 47 aeropuertos, para mejorar y abaratar la gestión del tráfico aéreo. Y es que en Heathrow, con gestión privada (Ferrovial), 60 controladores gestionaron en 2010 más movimientos de aviones que los 110 controladores de Barajas.
AENA sacó a concurso  en junio el primer lote de las 13 torres de control (Alicante, Valencia, Ibiza y Sabadell), al que se han presentado ocho empresas (constructoras y multinacionales extranjeras). El segundo lote (Sevilla, Jerez, Vigo, la Coruña, Melilla y Cuatro Vientos) y el tercero (Lanzarote, Fuerteventura y La Palma) se adjudicarán también en septiembre. Y en una segunda fase está previsto licitar las torres de otros  20 aeropuertos (con sus controladores), salvo las 8 torres gestionadas por Defensa y el control de 6 aeropuertos pequeños, que se va casi a automatizar (sistema AFIS). Además, se privatiza también el servicio de plataforma.
Otro gran cambio será privatizar la gestión de los aeropuertos, empezando por Barajas y el Prat. El pasado viernes, el Gobierno aprobó los concursos, a los que se presentan Ferrovial, Abertis y varias multinacionales. Tendrán un 90% de la empresa que gestiona cada aeropuerto, manteniendo AENA el resto. La concesión se decidirá en noviembre, será por 20 años (ampliables a 25) y pagarán un canon, poniendo ellos las tarifas. Tarifas que han subido en 2011 y van a seguir subiendo en los grandes aeropuertos, donde son 65% más bajas que la media europea. Eso sí, en 31 de los 47 aeropuertos, los de menos tráfico, las tarifas han bajado, para aumentar su competitividad.
En una segunda fase se privatizará la gestión de otros cinco aeropuertos con mucho tráfico: Alicante, Gran Canaria, Tenerife-Sur, Málaga y Palma de Mallorca. Y así siguiendo con los que se pueda. Porque, de los 47 aeropuertos gestionados por AENA, sólo 14 tienen entidad, porque son rentables (11) o porque tienen tráfico (Barajas, el Prat y Málaga pierden dinero porque están amortizando grandes inversiones). El resto, dos de cada tres, son ruinosos, con pocos pasajeros y muchas pérdidas. Sobre todo algunos : Huesca (en mayo sólo tuvo 3 pasajeros), Sabadell (0 pasajeros), Cuatro Vientos (295 pasajeros año), Córdoba (7.852), Albacete (11.293), Logroño (24.527), Burgos (33.595),Vitoria (42.073), Salamanca (43.179), Badajoz (61.179) o León (94.000).Y entre los aeropuertos privados, destaca Castellón, el aeropuerto sin aviones “inaugurado” en marzo (150 millones de inversión), el autonómico de Alguaire-Lleida (95 millones de inversión y 2 vuelos semanales, algunos con 3 pasajeros), el aeropuerto fantasma de Ciudad Real (1.100 millones, ahora en concurso de acreedores) y dos aún sin inaugurar, el de Teruel (31 millones) y Murcia-Corvera (250 millones).
En total, 52 aeropuertos, casi uno por capital, una locura que no se justifica ni siquiera con las subvenciones autonómicas y locales, contra las que va a actuar la Comisión Europea. Una sangría de pérdidas (275 millones en 2010) para AENA, el mayor operador aeroportuario del mundo, valorado en 30.000 millones de euros y que se va a privatizar parcialmente (49%) antes de fin de año, si los mercados lo permiten.
España se juega mucho con sus aeropuertos, ya que son la puerta de entrada de 3 de cada 4 turistas, la primera industria nacional. Y la competencia es brutal, con las compañías low cost y los grandes operadores moviendo millones de viajeros, atentos a las tasas, los retrasos y la calidad de los aeropuertos para decidir dónde aterrizan en Europa. Habrá que volcar mucho esfuerzo inversor y de gestión en los grandes aeropuertos, para seguir siendo una potencia en el tráfico aéreo, que se va a duplicar en los próximos 20 años. Pero eso exigirá seleccionar esfuerzos y no dedicarlos a aeropuertos sin pasajeros. No tiene sentido tener 3 aeropuertos en Galicia, 4 en Cataluña o 5 en Euskadi -Navarra-La Rioja, a cien kilómetros de distancia. Habrá que cerrar algunos locales y centrarse en  los internacionales y regionales. Hay que estallar la burbuja aeroportuaria y olvidarse de tener un aeropuerto al lado de casa.