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lunes, 2 de marzo de 2020

Telecos: subidas, clientes hartos y otros negocios


 Este 5 de marzo, Movistar vuelve a subir sus tarifas de móviles e Internet, por 6º año consecutivo. Vodafone y Euskaltel las subieron en diciembre y Orange y MásMóvil en 2019. Nos obligan a pagar más con el truco de ofrecernos más datos. Y además ofrecen tarifas ilimitadas, caras y con demasiada letra pequeña. Pero su verdadera “guerra” son las ofertas “low cost, donde captan nuevos clientes que roban a los demás: 9,5 millones cambiaron de operadora en 2019. Con este panorama, las “telecos” se enfrentan a un negocio donde los clientes e ingresos apenas crecen, lo que les ha obligado a entrar en otros negocios, desde abrir un banco o vender electricidad (Orange), ofrecer alarmas y seguros (Movistar) o créditos rápidos (MásMóvil). Y mientras, los clientes están hartos de subidas y ofertas con trampa y han congelado su gasto en móviles e Internet. Pero poco podemos hacer, porque estamos “enganchados: casi 6 horas al día conectados. Y eso hay que pagarlo. Es "una droga" cara.

enrique ortega

Estamos ya en el 6º año de subidas de tarifas de móviles e Internet, iniciadas en 2015 por las empresas de telecomunicaciones, tras las bajadas de precios y guerras de precios hechas entre 2009 y 2014. En estos cinco años (2015-2019), las telecos han subido las tarifas dos veces al año, generalmente en febrero y julio, con la excusa de ofrecer a cambio más datos, más Gigas (que el cliente no pedía ni necesitaba). Es la estrategia del “más por más”, a la que los clientes sólo se pueden oponer cambiando de compañía (sin penalización). Pero la mayoría “tragamos” con las subidas, porque sabemos que todos las hacen.


En 2020, como otros años, ha sido Movistar, la empresa líder del sector (42,7% de cuota de mercado), la que inició las subidas. Empezó el 14 de febrero, con una subida de 3 euros en fibra y ADSL no asociados a otros servicios. El 15 de febrero subió una serie de servicios complementarios de telefonía, entre 0,50 y 5 euros al mes (desvío de llamadas, llamada a tres, llamadas al contestador, pack de servicios básicos, pack de teléfono, mantenimiento y servicios, restricción de llamadas al móvil y la IP estática). Y ahora cierra su estrategia con una subida, desde el 5 de marzo, de sus tarifas más populares: sube 3 euros al mes los paquetes Fusión 0 y Fusión Base, 4 euros los Fusión Selección, Total y Total Plus y entre 1 y 2 euros su tarifa de Netflix, repercutiendo así la subida que la empresa de contenidos hizo ya en junio de 2019. “A cambio”, Movistar ofrece en sus paquetes entre 8 y 15 GB más de datos.


Vodafone, el tercer operador en España (16,2% de cuota de mercado) se anticipó y subió el 1 de diciembre de 2019 las tarifas más antiguas de sus paquetes convergentes: One S subió 4 euros al mes a cambio de 6 Gigas más en el móvil, One M y One L subieron 5 euros (+10 GB), 2 euros la tarifa sólo móvil Mini S (+2GB) y 3 euros la Mini M y la Yuser (+3,5 GB). Euskaltel, la cablera vasca (5º operador), que ha comprado la asturiana Telecable y la gallega R, también adelantó la subida al 22 de diciembre pasado, subiendo un euro al mes sus tarifas a los antiguos clientes y simplificando sus ofertas. Orange, la 2ª operadora en España (17,3% de cuota de negocio) no ha subido sus tarifas desde que las aumentó el 28 de julio, entre 2 y 5 euros al mes. Y MásMóvil, la 4ª operadora (6,8% de cuota), apenas tocó los precios en 2019: sólo subió 2 euros mensuales la tarifa de Mi fijo.


En paralelo a estas subidas de los paquetes que ofrecen (fijo, móvil, internet fijo y móvil y TV), las telecos han seguido con sus ofertas, para “mover” un mercado donde cada día se bombardea con nuevos productos a un cliente inquieto. Así, Orange sigue con sus tarifas  personalizadas, lanzadas en enero 2019, con las que ofrece “una oferta para cada cliente” (Love González, Love Sánchez…), una estrategia de marketing que ofrece “atender mejor las necesidades de cada cliente”, pero que en realidad sirve para camuflar las subidas reales y evitar la comparación con la competencia, porque su paquete es “diferente”. Y así evitan  el titular de que "Orange vuelve a subir tarifas" como el resto.


La guerra de ofertas ha estado centrada en 2019 en las “tarifas ilimitadas”, unas tarifas planas sin límites de datos, dirigidas a los clientes que se descargan muchos vídeos, series y películas y que ya no se tienen que preocupar por los Gigas que tienen contratados. La idea la inició en España, el 3 de abril de 2018, Yoigo (grupo MásMóvil), pero sólo fue una oferta testimonial (conjunta de fibra y móvil) para tantear el mercado. Un año después, el 15 de abril de 2019, irrumpió con fuerza en este nuevo negocio Vodafone, con tarifas planas de datos ilimitados sólo para el móvil y también convergentes (móvil y fibra en casa). Orange dijo el año pasado que “no iba a entrar en esta guerra”, pero al final se ha rendido y desde el 10 de febrero de 2020 ofrece también tarifas ilimitadas, aunque sólo de fijo y móvil a la vez (el único que permite contratarlo sólo para móviles es Vodafone). Y Orange aplicará automáticamente esta tarifa de datos ilimitada, sin coste extra, al casi millón de clientes que tienen las tarifas más caras (Love intenso, Intenso Max, Experto y Experto Más).


Estas tarifas “ilimitadas” suenan muy atractivas, sobre todo para los que están muy “enganchados” a Internet y agotan sus datos antes del límite. Pero ojo, son para una minoría: la media de internautas utiliza 4 Gigas al mes, según la Comisión de la Competencia (CNMC) y eso que tienen contratadas 10,20 y 30 GB. Además, estas tarifas “ilimitadas” son “caras” comparadas con las normales: entre 64,99 euros (Vodafone), 74,95 (Orange) y 79 euros al mes (Yoigo).Y además, son ofertas promocionales que pronto subirán. Pero, lo peor es que estas ofertas no son realmente ilimitadas, como explica un experto en este artículo. Por un lado, las telecos prohíben su uso en algunas aplicaciones (vigilancia, conexiones vía routers o uso intensivo y continuado), porque les puede colapsar la red. Y además, a partir de descargas elevadas (400 GB), la velocidad de conexión se reduce, porque el espectro radioeléctrico es limitado y cada operador tiene licencia para usar sus pequeñas porciones, según el reparto que hacen las antenas. Así que si hay un exceso de usuarios con potentes descargas en una zona o momento, baja la velocidad de conexión.


Al margen de esta batalla por  las tarifas “ilimitadas” (o por las tarifas “personalizadas”), la verdadera “guerra de tarifas” entre telecos está en las ofertas “low cost”, porque cada vez hay más usuarios que no quieren más datos ni más velocidad ni TV y otros servicios, sólo lo básico: llamar y conectarse a Internet pagando poco, entre 15 y 20 euros al mes sólo por el móvil y no más de 50 euros mensuales para utilizar un móvil con un acceso suficiente a Internet. Este aumento de clientes que buscan “lo básico” ha lanzado a todas las telecos, desde el verano de 2018, a movilizar a sus “segundas marcas” para competir a muerte en este mercado “low cost: Movistar a través de O2 y Tuenti, Orange con Amena, Simyo y República Móvil , Vodafone a través de Lowi y Bit y Mas Móvil con Yoigo, Pepephone, Lebara y Llamaya, mientras aparecen nuevos competidores con fuerza, como la rumana Digi (5GB y llamadas ilimitadas desde 10 euros al mes).


Esta “guerra de tarifas” low cost es un mal negocio para las grandes telecos, porque estos clientes aportan menos de la mitad del negocio y dan bajos márgenes. Pero tienen que pelear en este mercado porque es la única manera de ganar clientes (la mitad de las altas son de clientes low cost) y de no perderlos, sobre todo tras la agresividad de MásMóvil y Digi. De hecho, en 2019, 9,6 millones de clientes cambiaron de operador de móvil (7,3 millones) e Internet banda ancha (2,6 millones). Y al final, con los abandonos y las nuevas altas, las tres grandes telecos perdieron 1.243.000 clientes de móvil y fibra, sobre todo Movistar (-292.000 de móvil y -340.000 de fibra), Orange (-385.000 de móvil y +4.000 de fibra) y Vodafone (-116.000 de móvil y -114.000 de fibra). En cambio, ganaron muchos clientes MásMóvil (+427.000 móviles y +255.000 Internet fijo) y Digi (+235.000 clientes de móvil).


El resultado de esta guerra de ofertas y tarifas es que el mercado de las telecomunicaciones se ha hecho menos rentable para las telecos, muy afectadas porque apenas aumentan los clientes totales un 1% (se mueven mucho pero es difícil que crezcan porque hay 54 millones de contratos de móviles, más que españoles) y los ingresos o se estabilizan (Movistar) o han caído incluso en los últimos trimestres (Orange y Vodafone), lo que anticipa más despidos a medio plazo (tras varios EREs). Orange ya ha criticado que el mercado vaya al “low cost”, pero nadie se atreve a abandonarlo. Tratan de “minimizar daños” y recuperar márgenes con los clientes que más pagan, a los que suben dos veces al año y lanzan ofertas de servicios personalizados y “ilimitados”, para conseguir más ingresos.


La otra estrategia de las telecos, a la vista que su negocio tradicional se estanca y pierde rentabilidad, es diversificar, entrar en nuevos negocios con los que intentar mejorar ingresos y beneficios. La idea es aprovechar que tienen 54 millones de clientes y tratar de venderles de todo, desde un seguro a electricidad o un crédito. Veamos qué han hecho ya. Movistar compró en septiembre de 2019 el 50% de Prosegur, para vender alarmas, ha relanzado la venta de créditos rápidos con Movistar Money (a través de su alianza con CaixaBank) y negocia vender seguros con varias compañías (Zúrich, Santa Lucía, BBVA Seguros). Orange también quiere vender seguros (vida y hogar), negocia distribuir energía y electricidad a finales de 2020 y ya tiene un banco en funcionamiento desde noviembre de 2019: Orange Bank, copiado de Francia (2018), que comercializa tarjetas, depósitos o créditos y aspira a tener 1 millón de clientes en 10 años. Y MásMóvil no se queda atrás: desde septiembre de 2019 tiene una alianza con Cetelem (filial de BNP Paribas) para ofrecer financiación al consumo, créditos rápidos para todo (también para comprar móviles).


Cara al futuro, la estrategia de las telecos será seguir diversificando su negocio (como Repsol y las constructoras) y en telecomunicaciones, intentar aumentar el ingreso por cliente en la factura mensual del móvil e Internet. Y esto pasa por ofrecer servicios cada vez más complejos, por los que se puedan cobrar mayores tarifas. Y subirlas año tras año, como hasta ahora desde 2015. Y eso, porque van a necesitar muchos recursos para seguir invirtiendo en redes (fibra) y en el 5G (totalmente disponible comercialmente para 2021 o 2022), recursos que saldrán de nuestros recibos. La gran apuesta de Vodafone es el 5G (es la única teleco que lo lanzó de prueba en 15 ciudades, con un 50% de cobertura y sólo para tres modelos de móviles) y toda su estrategia ahora de “tarifas ilimitadas” es para que el cliente se acostumbre a navegar sin límite de datos, algo que sólo va a poder a una velocidad adecuada  con el futuro 5G (que multiplicará por 10 las velocidades del 4G).


Las telecos van a necesitar ingresos extras antes del verano de 2020, porque se va a celebrar la principal subasta de frecuencias del 5G, el espectro de los 700 MZH. En principio, la Administración estimaba ingresar 2.500 millones por la venta de esta frecuencia, pero las telecos se temen que acabe costándoles más de 4.000 millones, como pasó en Italia en 2018 (inicialmente iban a ser 2.500 millones y acabó costando 6.550) y en Alemania en 2019 (el Gobierno esperaba recaudar 5.000 millones y la subasta quedó en 6.000), aunque en Reino Unido fue mucho más baja (1.550 millones). Sea cual sea el importe, es un pago extra que sumar a las fuertes inversiones que exige el 5G, una tecnología que permitirá multiplicar las conexiones a Internet (coches, casas, infraestructuras, juegos…) y la velocidad de conexión. Pero estas ventajas del 5G habrá que pagarlas.


Mientras las telecos afrontan una dura competencia y un estancamiento del negocio frente a la exigencia de fuertes inversiones, sus clientes están bastante “hartos” de tanta subida y de tantas ofertas con trampas. Y se defienden congelando su gasto en los dos últimos años, según revela el Panel de Hogares de la CNMC: el precio medio de los paquetes quíntuples (fijo, móvil, Internet fijo y móvil más TV a la carta) era de 79,40 euros al mes (junio 2019), prácticamente el mismo que hace dos años, cuando costaba 79,10 euros (junio 2017). Y en los paquetes cuádruples (fijo, móvil, Internet fijo y móvil), incluso han bajado 3,30 euros, de 54,20 (junio 2017) a 50,90 (junio 2019). Y eso se debe, al haberse producido varias subidas de tarifas en estos dos años, a que los clientes contratan paquetes más baratos (también han bajado los paquetes quíntuples y muchos buscan el fútbol y las series por otras vías), intentan rebajar su gasto mensual en el móvil e Internet. Y más cuando España es el 6º país europeo con las tarifas a Internet más caras (solo por detrás de Irlanda, Eslovenia, Croacia, Chipre y Grecia), según el índice DESI 2019 de la UE. 


Tenemos por delante otro año con múltiples ofertas, más guerra de tarifas y urgencia de nuevos ingresos para los telecos, que nos sacarán por algún lado, con subidas anunciadas y encubiertas. Y, aunque estemos “hartos” y tratemos de ahorrar, acabaremos gastando más, porque estamos “enganchados”: 43 millones de españoles se conectan cada día a Internet y navegan 5 horas y 46 minutos diarios (87 días al año), según Hootsuite. Y cada día gastamos más datos. Así que pagaremos lo que nos cobren: no podemos vivir sin “darle al dedo”. Y “la droga digitalserá cada vez más cara.

jueves, 4 de julio de 2019

Móviles: nuevas subidas y más con el 5G


Mañana 5 de julio, Movistar sube algunas tarifas de móviles e Internet, por 3ª vez este año. Y el 28 de julio las sube Orange. MásMóvil ya lanzó tarifas más caras en febrero y Vodafone las subió en abril, al imponer a sus nuevos clientes tarifas “ilimitadas” que no lo son tanto. Pero estas nuevas subidas, por 5º año consecutivo, son solo la antesala de las subidas que vienen, con el 5G, que Vodafone ha lanzado en junio en España, antes que en el resto de Europa. Los nuevos móviles 5G, que estarán plenamente operativos para 2022, permitirán navegar 10 veces más rápido, pero, a cambio, exigirán contratar planes más caros para permitir mayores descargas. Es un círculo vicioso: más velocidad, más datos, más gasto, mayores inversiones en las redes y mayores tarifas a los usuarios. Eso sin sumar la TV de pago, que también sube y a la que estamos “enganchados”, como al móvil e Internet. Piénselo antes de “darle al dedo”, porque “la droga digital” será cada vez más cara.


Las telecos llevan 5 años subiendo las tarifas de móviles e Internet, desde 2015, tras las bajadas y “guerras de precios” hechas entre 2009 y 2014. Este año 2019, muchas subidas se iniciaron en enero (Movistar) y se volvieron a repetir en febrero (Movistar y Más Móvil), para volver otra vez en julio (Movistar y Orange), mientras  algunas compañías lanzan ofertas “personalizadas” (Orange) o “ilimitadas” (Vodafone) como forma de encubrir nuevas subidas, ya que estos paquetes son más caros. Y entre tanto, sigue la “guerra de tarifas” en las ofertas low cost, los servicios más baratos, que son los más demandados.

Este 5 de julio, Movistar subirá las tarifas a un tercio de sus clientes. Primero, sube 3 euros los servicios fijos de fibra óptica (100 Mbps y 600 Mbps), que ya subieron otros 3 euros en enero. Luego sube entre 2 y 5 euros al mes las tarifas móviles, “a cambio” de ofrecer entre 1 y 5 GB más de datos. Y además, sube las tarifas Fusión, los paquetes convergentes de móviles e Internet, entre 2 euros (Fusión 0) y 10 euros al mes (Fusión Total Plus 2 y 4). Por último, Movistar sube también el establecimiento de llamada de las líneas móviles vinculadas a los productos Fusión 0, que será un 33% más caro que hace un año.

El 28 de julio, Orange subirá 2 euros al mes las antiguas tarifas de Love Esencial y Love sin límites, “a cambio” de ofrecer entre 2 y 5GB adicionales de datos. Y también sube las tarifas familiares Love, entre 1 euro (la Love familiar sin límites) y 5 euros al mes (la Love Familiar Esencial), “a cambio” también de ofrecer entre 4 y 10 GB adicionales de datos. Y si estos clientes no quieren las nuevas tarifas, pueden pasarse a las “Love personalizables”, las nuevas ofertas lanzadas por Orange en enero de 2019.

MásMóvil, la cuarta teleco, no sube nunca sus tarifas antiguas, no utiliza la estrategia del “más por más” (subidas a cambio de mejoras) de Movistar, Orange y Vodafone, pero ha sacado en febrero unas nuevas tarifas de paquetes convergentes (3 planes de móvil e Internet) con subidas de 1 a 2 euros al mes. Y va a dedicarse este año a abrir tiendas a mansalva (100 nuevas), con el objetivo de ser la tercera teleco en tiendas en 2019 (con 900, tras las más de 1.000 de Movistar y las 975 de Orange) y la segunda en 2020.

Vodafone, la tercera teleco, no hace subidas porque su estrategia comercial  ha sido lanzar el 15 de abril un nuevo producto, las tarifas planas “sin límites, tanto de móvil como de fibra y móvil. Desde abril, ya no comercializa las tarifas antiguas (cuyo precio mantiene, de momento) y todos los nuevos clientes han de contratar estas tarifas planas “sin límites” (3 de móvil y 4 convergentes, de móvil e Internet), cuyo precio oscila entre los 40,99 euros al mes y los 109,99 euros, precios más elevados que las viejas tarifas “porque ahora pueden consumir más datos”,  aunque su precio final depende de la velocidad de descarga (de 600 Mbps a 1Gbps para la fibra en casa y de 2 Mbps a los 10 Mbps en el móvil).

Estas subidas afectan a las tarifas “normales”, pero en paralelo, las telecos libran una feroz batalla de ofertas "low cost", porque cada vez hay más usuarios que no quieren más datos, más velocidad y más servicios, sólo lo básico para llamar y acceder a Internet pagando poco: entre 15 y 20 euros al mes sólo por el móvil y no más de 50 euros al mes para un móvil con acceso a Internet. Este auge de clientes que buscan “una oferta simple y barata” ha movilizado a las grandes telecos, que han puesto a sus segundas marcas a competir con MásMóvil y las operadoras móviles virtuales (OMV), que se lanzaron a por este mercado “low cost” en el verano de 2018. Ahora, todas las telecos están volcadas en las ofertas "low cost", dirigidas a jóvenes, familias con bajos ingresos e inmigrantes: Orange a través de Amena, Simyo y República Móvil, Vodafone a través de Lowi y Bit y  Movistar a través de O2 y Tuenti, mientras MásMóvil refuerza su competencia con Yoigo, Pepephone, Lebara y Llamaya y aparecen otros competidores como la rumana Digi, que está tirando los precios (3GB y llamadas ilimitadas por 10 euros al mes).

Estos clientes “low cost” son los que más se están moviendo de una teleco a otra: Más Móvil ha ganado +560.000 clientes en el último año y las OMV +414.000, mientras Vodafone pierde 500.172 clientes, Orange -422.183 y Movistar -52.405 clientes, según la CNMC. Y estos clientes “low cost” son la mayoría de los nuevos clientes, aunque suponen menos de la mitad de los ingresos, que siguen concentrados en la otra franja de clientes, los de mayor consumo, básicamente profesionales, clases medias y clientes urbanos, que están dispuestos a pagar más (en torno a 100 euros) por tener más Gigas, más velocidad y acceso a la TV de pago. Las telecos no abandonan esta mitad del mercado, porque supone más ingresos y es más “fiel”, buscando cada pocos meses ofrecerles más a cambio de subirles las tarifas.

Además, las telecos han estrenado 2 nuevas estrategias comerciales para dificultar que los clientes comparen ofertas y para “engancharles” a tarifas más caras. El primero en hacerlo fue Orange, al lanzar en enero de 2019 las “tarifas personalizadas”, una para cada cliente: “dime lo que quieres y te hago un paquete a medida, al que pongo tu apellido” (Love González, Love Sánchez). Una estrategia de marketing que parece “cuidar de cada cliente” pero que sirve para camuflar las subidas reales y “dificulta comparar con la competencia”, porque “tu paquete” no es como el de los demás. No es el “más por más para todos” sino “lo que tú quieras”.

La otra estrategia, estrenada por Vodafone el 15 de abril de 2019, son las “tarifas planas ilimitadas”. El “gancho” es que ya no hay que preocuparse por los Gigas: con esta tarifa, el cliente puede “consumir datos sin límites”, con lo que ya no tendrá problema para descargar vídeos, juegos, música, películas en el móvil. Con ello, las ofertas sólo tienen que ver con la velocidad de descarga (se pueden contratar 2GB, 10GB o el máximo que permite el 4G). Es una estrategia que se ha implantado en los últimos dos años en Asia y EEUU y que Vodafone ha traído a España con gran éxito inicial: en los 2 primeros meses, hasta mediados de junio había captado más de 350.000 clientes para estos planes “sin límite” (la mayoría, clientes suyos que se han cambiado de otros planes, pagando ahora más).

Habrá que ver si estas “tarifas planas ilimitadas” se extienden a otras telecos, pero antes hay que aclarar que no es verdad que los datos sean ilimitados, según explica un experto en este artículo. Por un lado, Vodafone limita en la letra pequeña de los contratos el uso de estas tarifas “ilimitadas”, que no se pueden utilizar para aplicaciones de vigilancia, conexiones a través de “routers” o “realizar un uso intensivo y continuado que pueda colapsar la Red de Vodafone”. Pero además, a partir de descargas elevadas (400GB), la velocidad de conexión se reduce, porque el espectro radioeléctrico es limitado y cada operador tiene licencia para usar sus pequeñas porciones, según el reparto de recursos que hacen las antenas. Así que aunque se diga que hay “barra libre”, uso de datos “ilimitado”, la infraestructura de redes móviles actual no lo permite, porque si hay un exceso de usuarios con potentes descargas en una zona o en un momento, baja la velocidad de conexión. Así que si las tarifas ilimitadas progresan, con las redes actuales 4G, todos perderemos calidad de acceso a la Red.

Y aquí entramos en el lanzamiento del 5G, una tecnología que permitirá un uso de datos mayor, a una alta velocidad  (2Gbps a finales de 2019) que multiplica por 10 las velocidades que permite el actual 4G. Pero eso exige una enorme inversión en infraestructuras (torres y postes),  que tendrán que asumir las telecos y que acabaremos pagando los usuarios con las tarifas. De momento, la estrategia de Vodafone es ir “enganchando” a sus clientes con las tarifas “limitadas” (que no lo son) y cuando vean que se les quedan “cortas”, porque la velocidad de descarga de la “barra libre” se ralentiza, les ofrecerán pasarse al 5G.

El futuro de los móviles y las telecos es el 5G, una tecnología que permitirá soportar millones de conexiones a Internet en una misma área, aumentando la velocidad de descarga de los 150Mbps que permite el 4G a los 10 Gbps que permite el 5G (bastará un segundo para bajarse una película en el móvil). Eso posibilitará que haya 50.000 millones de aparatos conectados a Internet en 2025, lo que permitirá los coches conectados, las casas domotizadas, la telemedicina, las ciudades inteligentes, las infraestructuras en Red, la realidad virtual, el vídeo BK o los juegos en la nube. Los expertos creen que el 5G puede pasar de 4 millones de usuarios en el mundo en 2019 a más de 500 en 2022 (el año de su despegue) y a más de 1.000 millones de usuarios en 2023.

Finlandia fue el primer país del mundo en comercializar el móvil 5G, en junio de 2018. Y este año 2019, en abril, le han seguido Corea del Sur, EEUU, Uruguay, Sudáfrica y Suiza. Y el 15 de junio, España, el primer país europeo elegido por Vodafone para lanzar su servicio 5G (con tecnología Huawei y Ericsson), al que seguirán Italia (17 junio), Reino Unido (3 de julio), Alemania (agosto) y Francia (finales 2019). Con ello, España está a la cabeza mundial en la implantación de esta tecnología 5G, cuando el 4G se lanzó aquí con 2 años de retraso. Ahora falta poner en marcha toda la infraestructura técnica y realizar las inversiones necesarias para que su despegue sea efectivo, en Europa y en España, probablemente para 2022.

El lanzamiento experimental del 5G, de momento sólo por Vodafone, está disponible sólo en 15 grandes ciudades españolas, con un 50% de cobertura y sólo para tres modelos de móviles (Samsung Galaxy S10 5G, LG V50 ThinQ 5G y Xiaomi Mi Mix3 5G). Y lo más importante: sólo se puede utilizar el servicio (limitado) de 5G  contratando los nuevos planes de tarifas ilimitadas de Vodafone, con lo que el resto de clientes de la compañía o de otras compañías tendrán que mudarse a esta tarifa más cara. Y ya se advierte que para disfrutar de la máxima velocidad en el 5G, tendrán que contratar los planes más caros (el Vodafone One ilimitada total de fibra y móvil costará 109,99 euros al mes).

El futuro del 5G exige realizar ingentes inversiones en infraestructuras y redes, que las telecos sólo harán si consiguen clientes que lo hagan rentable con las tarifas que paguen, particulares pero sobre todo empresas e instituciones. Si queremos 5G, habrá que pagarlo. Y los Gobiernos van a forzar la pronta implantación del 5G, porque eso les permite realizar una subasta de frecuencias con las que van a hacer “caja”, aunque a cambio aumenten los problemas, como las interferencias con la señal de TV (lo que obligará a resintonizar nuestras antenas de TV, antes del 1 de julio de 2020, porque el 5G comparte espectro radioeléctrico con la TDT) o el mayor consumo de electricidad y las mayores emisiones de CO2, al aumentar el uso de Internet y las descargas con el 5G. Pero sobre todo, las telecos nos subirán la factura.

Mientras el 5G se consolida, no antes de 2022, los usuarios seguiremos expuestos a la guerra de tarifas de las telecos, más los “descuentazos de este verano”, que parece que nos benefician pero que al final consiguen que gastemos más cada mes con el móvil e Internet. De hecho, las tarifas en España son más altas que en el resto de Europa, básicamente porque somos el único país donde las telecos venden sus servicios en “paquetes”, donde nos ofertan juntos servicios de voz fija y móvil, acceso a Internet fijo y móvil (paquetes cuádruples) y TV de pago (paquetes quíntuples), cobrándonos más 2 veces al año por mejorar la oferta sin pedirlo (“más por más”). Y al “paquetizar estos servicios” desde 2013, el cliente paga más de lo que pagaría sólo por los servicios que usa. Un ejemplo: pagamos una tarifa estándar de 20GB de datos, cuando el consumo medio en España es de 2,4GB, según la CNMC.

La estrategia de las telecos es “robarse clientes” a costa de tirar precios a los nuevos (para subirlos después, como en los seguros de coches)  y conseguir que usen más el móvil y paguen más cada mes. Y nosotros les ayudamos, porque estamos muy “enganchados” al móvil (53,35 millones de contratos, 44,1 millones con acceso a Internet) y cada vez lo usamos más tiempo (5 horas y 18 minutos diarios, según Hootsuite) y gastamos más datos. Y con el 5G, la factura se disparará. Así que deberíamos moderar el gasto, buscando pagar sólo por lo que necesitamos. Porque “la droga digital” será cada vez más cara.

lunes, 4 de febrero de 2019

Móviles:suben tarifas y desvío a ofertas "low cost"


Mañana 5 de febrero, Movistar sube sus antiguas tarifas de móviles Fusión, tras haber subido en enero muchas tarifas de telefonía fija e Internet. Queda ver qué harán Orange y Vodafone, que siempre la han seguido. Es el 5º año consecutivo en que las telecos suben sus tarifas, pero algo está cambiando: los clientes están hartos del “más por más (subir tarifas a cambio de más servicios que no piden ni necesitan) y se están cambiando a tarifas “low cost, a contratar lo más simple. Y aprovechando este malestar, Orange ha lanzado las tarifas personalizadas: una para cada cliente, con lo que se camuflan las subidas globales. Pero hay algo claro: los clientes que no cambien de compañía van a pagar más cada año, porque las telecos necesitan invertir en fibra, 5G y TV (fútbol y series). Y sólo los que cambien conseguirán rebajas, para encontrarse con subidas después (como los seguros). Pero tragaremos, porque no podemos vivir sin móvil e Internet. Y la "droga digital" hay que pagarla.

enrique ortega

Este 2019 es el 5º año consecutivo en que las empresas de telecomunicaciones, las telecos, suben las tarifas, tras las bajadas y guerras de precios hechas entre 2009 y 2014. Movistar, el líder, comenzó las subidas en enero, encareciendo una serie de servicios de telefonía fija e Internet en los hogares que mucha gente no sabe que paga, los llamados “conceptos ocultos”: fibra óptica sin telefonía (+3 euros al mes), servicio de IP fija (+5 euros), establecimiento de llamada en paquetes Fusion 0 (+33,3%), bono fijo móvil (de +1,80 a +3,60 euros), servicio de contestador (ha duplicado el precio en un año), servicio de restricción y de desvío de llamadas (+0,5 euros), pack de servicios básicos y pack de mantenimiento (+0,5 euros), contrato mínimo y contrato 9 (+2 euros) más el “planazo de llamadas internacionales (+2,40 euros). Ahora, el 5 de febrero, sube 5 euros los paquetes Fusion contratados antes de octubre de 2018, un intento de incentivar a los clientes a cambiarse a los nuevos paquetes Fusion.

Ahora, estamos a la espera de si Orange y Vodafone suben también sus tarifas, como han hecho en años anteriores, siguiendo a Movistar, con subidas en febrero y marzo, aunque podrían retrasarse a la primavera, en vista de que Orange está reconvirtiendo sus tarifas y anda interesado en una fusión con Euskaltel, la teleco del norte. Y Vodafone, muy dañada en sus cuentas por la guerra de tarifas y la fuga de clientes, está inmersa en aprobar un ERE para despedir a uno de cada cuatro trabajadores.

Con todo, la clave es que se está agotando la estrategia de las telecos del “más por más: subo año tras año las tarifas, con el argumento de que ofrezco más a cambio (más velocidad, más servicios), aunque el cliente no lo pida ni lo necesite. Orange parece haber detectado este “hartazgo” de muchos usuarios y por eso ha lanzado sus “tarifas personalizadas”, una para cada cliente: dime lo que quieres y te hago un paquete a medida, al que incluso pongo tu apellido (Love González, Love Sánchez). Una estrategia de marketing, que trata de “cuidar” al cliente pero que sirve para camuflar las subidas reales y dificultar la comparación con la competencia, porque “tu paquete” no es el de los demás. Habrá que ver si las demás telecos siguen este camino y abandonan la estrategia del “más por más” para todos.

Pero entre tanto, el grueso de los clientes de móviles e Internet, hartos de las subidas bianuales de estos años en los paquetes multiservicios se están lanzando a las ofertas “low cost”, a rebajar su factura a costa de contratar servicios más simples. Un primer dato que lo corrobora es que se ha frenado el crecimiento de los paquetes convergentes (teléfono fijo, móvil, internet fijo y móvil más TV de pago), la gran innovación de las telecos en España: si pasaron de 10,7 millones de paquetes contratados en 2012 a 13,8 millones en 2016 y 14,37 millones en 2017, en junio de 2018 apenas habían crecido y eran 14.629.667 clientes con paquetes convergentes (6,25 millones con paquetes cuádruples y 5,88 millones con paquetes quíntuples, que incluyen también TV), según la CNMC. O sea, que ya no interesan tanto.

Y no interesan tanto los paquetes multiservicios porque los usuarios han visto que son más caros y que “atan más” con la compañía, por lo que se están lanzando a contratar ofertas “low cost”, con lo mínimo (móvil, internet y los datos justos). Un dato que lo prueba es el que acaba de dar Vodafone: el 50% de sus altas de nuevos clientes son para tarifas “low cost”. Esto deteriora sus cuentas, las de todas las telecos, pero les obliga a lanzarse, en paralelo a sus ofertas de paquetes convergentes, a una guerra de ofertas “low cost, a través de compañías filiales: Movistar lo hace a través de O2 y Vodafone ha creado Vodafone Bit (antes Lowi), mientras Orange contraataca con Amena y Jazztel.

El gran triunfador de esta nueva estrategia es MásMóvil, el cuarto operador de telefonía, que se ha especializado en ofrecer servicios “low cost”, a través de las marcas Yoigo, Pepephone, Llamaya y Lebara (especializada en llamadas de inmigrantes rumanos). Y está arrebatando mes a mes clientes a las tres grandes telecos, obligándoles a ofrecer más “ofertas low cost”. En 2018 se ha batido un récord histórico de “fuga de clientes”, 10 millones de usuarios que cambiaron el año pasado de compañía en sus contratos de móviles (7,5 millones) e Internet (2,5 millones), conservando el número de teléfono (portabilidad). Y el ganador de estas fugas (1 millón más que en 2017) ha sido claramente MásMóvil, que ganó casi 1 millón de clientes (600.000 de móvil y 272.000 de Internet) mientras los demás perdían más de 900.000 líneas de móviles y 400.000 de Internet: Movistar (-28.000 móviles y 350.000 fijo e Internet), Orange (-355.000 móviles y +33.000 fijas e Internet), Vodafone (-550.000 líneas móviles y -120.000 fijos e Internet) y Euskaltel (-6.000 líneas móviles y +25.000 Internet fijo).

En definitiva, que los usuarios de móviles e Internet se han lanzado a cambiar más de compañía y eligen ofertas “low cost”, en beneficio del único operador que no ofrece “paquetes convergentes” ni fútbol o series, MásMóvil. Y este comportamiento está cambiando el mapa del mercado de las telecomunicaciones en España. De todo el mercado de móviles (53,4 millones de contratos en noviembre 2018, más que españoles), Movistar tenía el 30,14%, algo menos que en enero de 2015 (31,55%), según los datos de la CNMC. El segundo operador, Orange, ha pasado del 22,90 % de los móviles en 2015 al 25,91% en 2018, gracias a la compra de Yoigo y sus clientes en 2016.El que más ha perdido has sido Vodafone, pasando de tener el 25,62% de los móviles al 23,56% en octubre de 2018. Y lo que es espectacular es el salto de MásMóvil: desde octubre de 2016 ha pasado de cero al 11,5% del mercado, 6 millones de clientes de móviles en octubre de 2018, según la CNMC, a los que sumar 1 millón tras la reciente compra de Lebara (líder entre inmigrantes rumanos).

En Internet fijo, en los hogares, la batalla es más desigual: de los 14.787.632 clientes que había en septiembre de 2018, el 40,74% lo tiene Movistar (líder muy distanciado en fibra óptica), seguido de lejos por Orange (26,86%) y Vodafone (21,784), mientras MásMóvil , sin tener red propia, ha conseguido ya arañar un 6,07% de este mercado y tener 610.000 clientes de Internet fijo en los hogares, donde también da su batalla “low cost”.

A pesar del auge de los contratos “low cost”, las telecos consiguen subir sus ingresos totales, tras años de caídas por las rebajas y guerras de precios. Así, en 2017, los ingresos totales de las telecos fueron de 34.300 millones, un 11,7% más que en 2015, su peor año (30.700 millones de ingresos, un 30,44% menos que en 2008), según los datos de la CNMC. Eso quiere decir que las telecos llevan dos años (2016 y 2017) aumentando lo que ingresan por cada línea o cliente: si eran 475 euros en 2015, pasó a 502 en 2016 y a 510 en 2017. Y se espera que este ingreso por cliente haya vuelto a subir en 2018, porque casi a mitad de hogares encuestados por la CNMC (Panel de Hogares) señaló que les había subido la factura de las telecomunicaciones en el primer  semestre de 2018.

Precisamente, la Comisión de la Competencia (CNMC) está preocupada porque en España suban las tarifas de móviles e Internet (lo han hecho en 2015, 2016, 2017, 2018 y ahora en 2019 Movistar) mientras están bajando en el resto de Europa, hasta un 20% en los últimos años. De hecho, algunas comparativas de tarifas revelan que en España pagamos hasta cuatro veces más por el móvil e Internet que en Europa. Y eso ¿por qué? Según el presidente de la CNMC, pagamos más porque España es el único país europeo donde las telecos venden “paquetes” de servicios, donde nos cobran cada vez más por recibir juntos servicios de voz fija y móvil, acceso a Internet fijo y móvil y TV de pago. Y al “paquetizar” estos servicios desde 2013, algo que no hacen las telecos en el resto de Europa, el cliente paga más de lo que pagaría solo por los servicios que usa. Y las telecos tratan de ofrecer cada vez más servicios en estos paquetes (los quieran o no) para subir su coste mensual y asegurarse unos ingresos fijos y una mayor fidelidad del cliente.

Ahora, los clientes se “revuelven” contra esta estrategia y contratan los paquetes convergentes con menos ímpetu y se lanzan a cambiarse a ofertas “low cost”, sólo con lo que necesitan y más baratas. Pero las telecos están reaccionando, unas (Orange) tratando de “personalizar” la oferta a cada cliente y todas lanzándose a la guerra de las ofertas “low cost”. Se trata de no seguir perdiendo mercado ante MásMóvil y seguir ingresando más por cada cliente, no tanto con subidas periódicas que molestan mucho, sino ofreciendo servicios y megas que se hagan imprescindibles.

Las telecos están obligadas a crecer e ingresar más para sobrevivir. Es como montar en bicicleta: si dejan de pedalear, se caen. Tienen que ingresar más, para hacer frente a las exigencias de inversión ineludibles: completar la red de fibra óptica (la tercera del mundo, tras Corea del sur y Japón, mayor que las de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntas, donde se han invertido ya 45.000 millones pero falta todavía invertir para llegar al 25% restante), el desarrollo de la telefonía móvil 5G (que se lanzará ya en 2019) y las costosas compras de fútbol (4.000 millones sólo Movistar) y series para la TV de pago. Ese dinero saldrá de nuestras facturas y de un drástico recorte de costes, que ya va a provocar en marzo el despido de 1.200 trabajadores, un 24% de la plantilla de Vodafone, al que seguirán otros en Orange y Movistar, antes o después. Y eso después de que las telecos hayan perdido 14.000 empleos desde 2010 (11.000 Movistar, 2.400 Vodafone en dos ERES anteriores, en 2013 y 2015, y 430 Orange), para afrontar la caída de ingresos por la "guerra de tarifas permanente".

En definitiva, los trabajadores de las telecos y sus clientes serán la clave para mejorar ingresos, invertir y crecer, junto a posibles fusiones (como la posible compra de Euskaltel por Orange), para ganar tamaño y competitividad, lo que reducirá la competencia en perjuicio del cliente. Y un factor clave de futuro es conseguir que los clientes contratemos más servicios, para aumentar el ingreso por cliente, el dato básico para las telecos. Ampliar la red de fibra óptica permitirá ampliar la oferta de servicios por Internet (TV 4K, juegos, video vigilancia, Internet de las cosas, etc.) y la telefonía móvil 5G (100 veces más rápida que la 4G) permitirá al usuario conectarse a más dispositivos, con más consumo. Y cada mes crece el mercado de las aplicaciones (APPs), con múltiplos “trucos” de los desarrolladores (verlos aquí) para mantener al usuario más horas conectado a Internet y gastando datos.

De hecho, una estrategia de todas las telecos es ofrecer hasta 20 veces más de datos de los que necesita el usuario, como una estrategia de marketing y para incentivar su consumo, aunque no se usen: la tarifa plana estándar es de 20GB de datos y el consumo medio en Europa es de 6 GB y en España de 2,4GB (marzo 2018), según la CNMC. Pero la estrategia funciona, porque los usuarios están disparando el consumo de datos móviles (vídeos, TV, juegos…), con lo que cada vez contratan paquetes con más gigas, migrando “voluntariamente” a tarifas más caras que, en muchos casos no se consumen.

Se trata de una carrera sin fin para conseguir que usemos más el móvil y gastemos más, aprovechando que cada día estamos “más enganchados”: ya hay 39,4 millones de españoles conectados a Internet y navegando 5 horas y 20 minutos de media. Incluso hay 7,6 millones de españoles que se consideran “adictos” al móvil, según un estudio de Rastreator y un 20% lo usan mucho más de 5 horas diarias. Una adicción que se paga y que fomentan cada día las telecos, para ingresar más como sea, incluso con tarifas low cost. Así que, digan lo que digan, el móvil e Internet van a seguir costándonos más, salvo que controlemos su uso y su consumo, algo difícil pero posible. Si no, ya sabe: la “droga digital” hay que pagarla.