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jueves, 19 de febrero de 2026

La Formación Profesional se privatiza

Conocemos bien el auge de la sanidad privada y de la enseñanza privada en colegios y Universidades, sobre todo en las autonomías gobernadas por el PP. Se conoce menos la privatización de la Formación Profesional (FP): un tercio de los alumnos estudian en España en centros privados, ante la falta de plazas y cursos atractivos en los centros públicos (faltan más de 100.000 plazas).La FP en centros privados ha crecido el doble que la pública, sobre todo los cursos a distancia (online) y tiene un mayor peso en el País Vasco (43,8% alumnos presenciales en la privada), Madrid (37,6%), Aragón (35,9%), Cataluña (35,9%) y Andalucía (33,1%). La gran demanda de FP, porque permite encontrar trabajo mejor, ha atraído al sector a muchas empresas (1.020 sólo en Madrid) y Fondos de inversión, que en ocasiones ofrecen chiringuitos” educativos sin calidad. Por eso, el Gobierno anuncia un Decreto para reforzar las exigencias a los centros privados de FP y evitar “chiringuitos”, un Decreto similar al aprobado para frenar las Universidades privadas.

                           Enrique Ortega

El salto de la Formación Profesional (FP) en España durante los últimos 15 años ha sido espectacular, con más del doble de alumnos estudiando. Así, en el curso 2010-11 había 582.576 alumnos estudiando FP (el 7,5% de todos los estudiantes no universitarios) y en la década siguiente, en el curso 2021-2022, ya superaban el millón (1.027,367 estudiantes, el 12,4% de todos los alumnos no universitarios). Y han seguido creciendo, hasta alcanzar en este curso 2025-26 la cifra de 1.218.347 alumnos en Formación Profesional (el 14,69% de todos los estudiantes no universitarios), la enseñanza que más crece.

Los estudios de FP se reparten entre 4 niveles. El primero, la FP Básica (86,124 alumnos este curso), formación profesional reglada y gratuita de dos años de duración, diseñada para jóvenes de 15 a 17 años que no han finalizado la ESO y desean aprender un oficio. Permite obtener un título profesional básico y el título de Graduado en ESO. El segundo es la FP de Grado Medio (479.864 alumnos este curso), una enseñanza postobligatoria de dos años (2.000 horas) que capacita técnicamente para un oficio. Dirigida a quienes finalizaron la ESO o FP Básica, combina teoría con prácticas obligatorias en empresas. Al terminar, se obtiene el título de Técnico, facilitando la inserción laboral o el acceso a Grado Superior. El tercer nivel es la FP de Grado Superior (642.584 alumnos este curso), una enseñanza profesional de otros 2 años que ofrece el título de Técnico Superior. Combina teoría y prácticas (FP Dual), enfocada en alta inserción laboral y permite el acceso directo a estudios universitarios. Y hay un 4º nivel, los Cursos de especialización (9.765 matriculados este curso), una especie de “Masters de FP”, que permiten especializarse (estudios de 300 a 900 horas) en áreas profesionales de alta demanda (inteligencia artificial, ciberseguridad, IoT o energías renovables).

La FP se ha disparado en España porque muchos jóvenes han visto que es una enseñanza que ayuda a encontrar empleo (muchos estudios rozan el 90% de colocados) y porque ha servido para “recolocar” a jóvenes que habían abandonado los estudios antes de acabar la ESO o que no quieren estudiar Bachillerato (la FP “gana” al Bachillerato desde el curso 2014-15 y este curso casi le duplica: 1,2 millones de alumnos en FP frente a 707.778 en Bachillerato). Estudiando FP hay más hombres (53,5%) que mujeres (46,5%) y casi un 10% de los alumnos son extranjeros (120.950 este curso). Y dos tercios de todos los estudiantes de FP se concentran en las 4 autonomías más pobladas: Cataluña (228.053 alumnos este curso), Andalucía (207.865 alumnos), Madrid (180.581) y Comunidad Valenciana (134.859).

La mayor parte de estos alumnos de FP estudian en centros públicos (el 66,1% en el curso 2024-25), aunque lo más llamativo es el gran salto que han dado los alumnos de FP que estudian en centros privados (33,9%), ya que la FP privada ha crecido el doble que la pública, como demuestra este estudio de CCOO. Este fuerte aumento de la FP en centros privados se debe a la falta de plazas en la FP pública, que no ha sido capaz de aumentar su oferta al ritmo de la fuerte demanda. Y además, los centros públicos de FP ofrecen ciclos formativos más adaptados a los nuevos empleos, mientras mucha oferta de los centros públicos se ha quedado obsoleta. Y también juega en contra de la FP pública que tiene demasiados alumnos por clase y que en muchos centros hay problemas para hacer prácticas, mientras los centros privados suelen estar más ligados a empresas locales.

Otra razón que explica el auge de la FP privada, según el estudio de CCOO, es que han apostado por ofrecer FP a distancia, online, con menos costes y una gran demanda en zonas rurales y ciudades con poca oferta de FP presencial (en la España “vaciada”), también porque hay menos controles y exigencias. Por todo ello, lo que nació como una FP complementaria se ha convertido en una oferta clave. Y una oferta que lideran las empresas privadas: si en el curso 2018-19 la FP a distancia llegaba sólo a 87.418 alumnos (30.420 en centros privados), en el curso 2024-25, los alumnos a distancia eran ya 223.300 (2,5 veces más) y la mayoría ahora estaban matriculados en centros privados (128.971 alumnos, 4 veces más, frente a 94.323 alumnos online en centros públicos).

El tirón de la FP en centros privados se ha dado sobre todo en las autonomías con más crecimiento económico y más demanda, un proceso también amparado por los gobiernos del PP, que no han reforzado la FP pública. Así, en el curso 2024-25 había 6 autonomías donde el porcentaje de alumnos presenciales en centros privados de FP superaban la media española (28,4% estudian en centros privados presenciales y un 33,9% si contamos toda la FP, presencial y online): País Vasco (43,8% alumnos presenciales estudian en centros privados), Madrid (37,6%), Aragón (35,9%), Cataluña (35,6%), Andalucía (33,1%) y Cantabria (30,2% de los alumnos), según el estudio de CCOO. Y sólo tienen un bajo porcentaje de alumnos en la FP privada Canarias (8,7%), Castilla la Mancha (12%) y Extremadura (13,9%).

Esta fuerte presencia de la FP privada se concentra en las autonomías con más demanda de los jóvenes y donde hay más déficit de plazas públicas (Cataluña y Madrid), concentrándose además en las dos ramas con más dinamismo, la FP básica y la FP a distancia. Pero hay otra razón: la FP privada crece también porque ofrece una serie de ciclos formativos más atractivos y tienen más potencial de empleo, estudios que la FP pública apenas ofrece (por falta de inversión en profesores y ciclos). El estudio de CCOO cita las 8 titulaciones más atractivas que hacen crecer a la FP privada porque no las ofrece o faltan plazas en la FP pública: Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear,  Radioterapia y Dosimetría, Higiene Bucodental, Anatomía Patológica, Desarrollo Aplicaciones Multiplataforma, Desarrollo Aplicaciones Web, Educación Infantil e Integración Social.

La FP privada crece buscando la máxima rentabilidad y para eso se concentra en las autonomías con más demanda (y menos plazas públicas) y en las zonas rurales y ciudades desatendidas por la FP pública (con la FP a distancia). Además, buscan concentrar su oferta en estudios ligados a la industria e innovación (automoción, energía e industria) y a los estudios más demandados. En Grado Medio, los estudios de Sanidad (119.085 alumnos, el 50% en centros privados), Administración y Gestión  (58.371 alumnos) e Informática y Comunicaciones (51.235 alumnos). Y en Grado Superior, Sanidad (108.428 alumnos, el 68% en centros privados), Informática y Comunicaciones (96.215 alumnos, el 35% en centros privados), Servicios socioculturales (77.920 alumnos,34% en centros privados) y Administración y Gestión (76.306 alumnos, 29% en centros privados). Mientras, la FP pública dispersa sus esfuerzos ofreciendo cientos de estudios, muchos obsoletos y con poca demanda.

La consecuencia de este auge de la FP privada es que las familias de los estudiantes se ven obligadas a gastar en la formación de sus hijos, que sería gratis (sólo Madrid y Cataluña cobran 800 euros en los ciclos superiores de FP) si consiguieran una plaza en los centros públicos. En los centros privados, el coste de la FP básica y de Grado medio oscila entre 1.000 y 3.000 euros año (por 2 años) y en Grado Superior y Especialización, el coste oscila entre 3.000 y 6.000 euros año (por 2 años), lo que retrae a muchas familias con bajos ingresos (que son las que más apuestan por la FP) o las obliga a endeudarse.

En definitiva, que la FP crece imparable, porque facilita encontrar empleo, pero los centros públicos tienen pocas plazas (el déficit supera las 100.000, la mitad en Madrid) y por eso crecen cada año los centros privados, que anteponen la rentabilidad a la formación. Y en muchos casos, según denuncia el estudio de CCOO, con menos exigencia y controles educativos, sobre todo en la enseñanza a distancia. Así que la FP ha empezado a ser “otro negocio más”, como la sanidad o la Universidad, por el que están apostando empresas privadas y Fondos de inversión, que llevan años desembarcando en España, con un volumen de inversión en educación de 6.000 millones de euros solo en 2024.

El mayor inversor privado en la FP española es el Fondo norteamericano KKR, que ha forjado un “imperio educativo en los últimos años y facturó 174,5 millones en 2022. Opera a través de Educa Holdco y tiene 17 empresas educativas en cartera, entre ellas Master D, la malagueña Medac (la compró en 2021 por 200 millones), Itep Formación, Implika Educación y Obicex Formación. Otro Fondo, el suizo Crescendo compró el conocido grupo de formación CCC. Otro gigante de la formación (no sólo FP) es E-Magister, en manos de un Fondo que pertenece a Educaedu Group. En 2021, Invertindustrial compró al grupo Planeta las firmas CEAC, Deusto Formación y Deusto Salud. Otra empresa con cursos presenciales y online es Linkia Talentia, cuyo accionista mayoritario es el Fondo Q Impact. Otra empresa con cursos de FP, Ilerna, fue adquirida por el grupo francés Skill&You, propiedad del Fondo IK Partners. Y Metrodora, que controla varios centros de FP tiene detrás al Fondo Magnum Industrial Partners.

El problema de estos Fondos es que invierten en FP como podrían hacerlo en inmuebles, hoteles o empresas tecnológicas, buscando un beneficio rápido: tratan de aumentar los alumnos y la facturación, para vender la empresa en unos años con plusvalías. Por eso, muchos profesionales y expertos piden que se controlen estas inversiones, dado que están ligadas a la formación y el futuro empleo de nuestros jóvenes. CCOO propone reforzar los controles y las auditorias a estos centros privados de FP, siendo mucho más rigurosos en la autorización de nuevos centros y ciclos formativos.

Al hilo de esta explosión de centros privados de FP, sobre todo en Madrid (hay 1.020 empresas que ofrecen ciclos formativos de FP), Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y País Vasco, el propio presidente Sánchez acaba de anunciar , el 4 de febrero, que el Gobierno “impedirá la entrada de centros privados de FP sin calidad”. Y para ello, anuncia que se aprobará en dos meses un Decreto para frenar la creación de “chiringuitos” en la FP, como se ha hecho con las Universidades privadas. Su idea es exigir una serie de requisitos para que se autoricen esos centros en el futuro, una normativa que no necesita ser convalidada por el Parlamento. Eso sí, lo esperable es que el “Decreto anti-chiringuitos” en FP sea recurrido ante los Tribunales, como han hecho los gobiernos de Madrid, Extremadura y Aragón con el Decreto que establece requisitos mínimos para la apertura de Universidades privadas.

Al final, nos enfrentamos a un problema serio: la FP ha duplicado con creces sus alumnos pero crece sobre todo por el fuerte aumento de la oferta privada, porque los centros públicos están faltos de recursos, medios y profesores y no pueden atender la creciente demanda, lo que alimenta los centros privados (y su negocio). Urge apostar por los Centros públicos de FP, aportando recursos y modernizando su oferta, con el apoyo de las empresas (prácticas en la formación dual). Y eso porque tenemos el doble de paro juvenil (23,4%) que Europa (14,7%) y menos peso de la FP, que debe seguir creciendo: en España, sólo el 39% de los alumnos que han pasado la ESO eligen la FP, frente al 51% en Europa y el 44% en la OCDE. Para ello, hay que apostar por la FP pública, dejando la FP privada como complementaria. Es lo mismo que pasa con la sanidad o el resto de la educación: hay que apostar por lo público y no permitir que la salud o la educación se gestionen como un negocio privado más.

lunes, 28 de octubre de 2019

El gran salto de la Formación Profesional


Este curso, 862.000 jóvenes estudian Formación Profesional (FP), casi el doble de alumnos que hace doce años. Son ya 5 años con más jóvenes estudiando FP que Bachillerato, mientras un 15% de universitarios se han pasado a FP. La razón es simple: un 70% de los que estudian Formación Profesional encuentran trabajo y las empresas les ofrecen ya más empleos que a los universitarios. Pero, a pesar del salto, España está a la cola de la FP en Europa. Y además, sólo un 3% de alumnos siguen la FP dual (estudios y prácticas en empresas), que en Alemania siguen el 75% de los jóvenes que estudian FP, lo que explica que su paro juvenil sea del 5,7% y el nuestro del 32%. Urge incluir la FP en un imprescindible Pacto educativo y dotar a esta enseñanza de más recursos, más Centros (faltan 250.000 plazas), más profesores y más empresas para hacer prácticas. Y, sobre todo, prestigiar” socialmente a la FP, la enseñanza que consigue trabajo.



En España, la Formación Profesional (FP) se ha considerado siempre como “una enseñanza de segunda clase”, la que estudiaban “los más torpes” y los que necesitaban llevar pronto un sueldo a casa. Y el sueño de todos los padres era “tener un hijo universitario”. El resultado es que tenemos más universitarios que Europa (un 37,3% de los adultos, frente al 35,6% en la UE-23), aunque eso no evita que tengamos más del doble de paro juvenil (32,2% frente al 14,2% en la UE-28) y que uno de cada tres universitarios (el 37,6%) estén subempleados, trabajan en empleos para los que están sobrecualificados.  Y mientras, estamos a la cola de Europa en Formación Profesional, la enseñanza con la que los jóvenes encuentran más empleo: sólo la estudiaban (2017) el 12% de los jóvenes españoles (15-19 años), frente al 29% en Europa y el 25% en la OCDE, un 43% en Austria, un 42% en Italia, un 30% en Finlandia, un 23% en Francia, un 22% en Reino Unido o un 17% en Alemania, según la OCDE


Con la crisis de 2008, la situación empezó a cambiar y muchos jóvenes eligieron estudiar FP en vez de seguir con Bachillerato y luego con una carrera universitaria. Era más corto, más barato y, sobre todo, parecía que en la FP había más empleo. El cambio se ha ido consolidando en la última década y los alumnos de FP casi se han duplicado, pasando de 462.492 matriculados en 2007-2008 a los 861.906 alumnos que estudian FP este curso 2019-2020 (23.142 más que el curso pasado), según los datos de Educación. El despegue se dio sobre todo en el curso 2012-2013 (666.047 alumnos de FP) y con este son ya cinco cursos en los que hay más jóvenes estudiando FP que Bachillerato (672.524 alumnos en el curso 2019-20).


La Formación Profesional tiene tres grados: la FP Básica (74.947 alumnos este curso), que se estudia a partir de los 15 años (2 cursos) y que se inventó la LOMCE de Rajoy en 2013 para reducir el abandono escolar y “embolsar” ahí a los alumnos con problemas en la ESO, la FP de Grado Medio (358.657 alumnos este curso), que se estudia al terminar la ESO (a los 16 años, 2 cursos) y la FP de Grado Superior (428.302 alumnos este curso), que se estudia al final de la FP de Grado medio o del Bachillerato (a los 18 años, otros 2 cursos) y que es la que más está creciendo, porque cada vez hay más jóvenes que escogen esta vía en vez de la Universidad y porque también la escogen licenciados: entre un 10 y un 15% de los alumnos matriculados en FP de Grado Superior son universitarios que han abandonado una carrera o la han terminado y quieren estudiar FP para conseguir mejor prácticas en una empresa y un posterior empleo, según la Asociación FP Empresa.


En la Formación Profesional, tiene un mayor peso la enseñanza pública (71,7% alumnos estudian en centros públicos, frente al 67,1% en todas las enseñanzas) y menos la concertada (16% alumnos FP frente al 25,5% de alumnos en toda la enseñanza no universitaria), aunque destaca la FP privada (12,3% de alumnos, frente a sólo el 7,4% en toda la enseñanza), que gana a la FP concertada en alumnos de FP Grado Superior. Donde tiene más peso relativo la FP es en el País Vasco (un modelo), Galicia, Canarias, Castilla León y Castilla la Mancha, aunque en número de alumnos lideran Andalucía (18,2%), Cataluña (15,8%), Comunidad Valenciana (12,5%) y Madrid (10,9%). Hay más chicos (56%) que chicas (44%) estudiando FP y ellos se matriculan más en Informática, Transporte y Mantenimiento de Vehículos, Electricidad y Electrónica, Comercio y Marketing y Actividades Deportivas, mientras ellas eligen estudiar Sanidad, Servicios socioculturales y a la Comunidad, Administración y Gestión y Turismo y Hostelería, según los datos de Educación.


El salto en la Formación Profesional va a seguir porque los jóvenes españoles ven en su entorno que hay más trabajo estudiando FP que con Bachillerato o una carrera. Y los datos lo corroboran. Por un lado, la tasa de paro entre los jóvenes con FP de Grado Superior es sólo del 7,5%, frente al 12% entre los universitarios y el 32% entre los jóvenes en general, según los datos de Educación. Y el grado de empleabilidad de los recién graduados en FP es del 70% en España (79,5% en la UE) frente al 63% de los que tienen una titulación general, según señala el último Monitor de la Educación publicado por la Comisión Europea en octubre. Y algo más concreto: en 2018, por primera vez, las empresas españolas hicieron más ofertas de empleo a los titulados de FP (el 42,6%) que a los titulados universitarios (38,5%), según un reciente informe de Infoempleo y Adecco. La áreas con más ofertas de empleo fueron Administración y Gestión, Electrónica e Informática, Fabricación mecánica, Informática y Comunicaciones e Instalación y Mantenimiento, cinco especialidades que se reparten el 36% de las ofertas de trabajo, de industrias, hostelería y turismo, informática y construcción.


Otra ventaja de la Formación Profesional, además de que asegura más trabajo,  es que resulta una enseñanza más corta (2 años de FP Grado Superior frente a 4 años de un Grado, más los Másteres) y más barata que la universitaria, para las familias y también para el país. Así, se estima que el coste de un alumno de FP Superior es de 13.000 euros (6.500 por 2 años), la tercera parte del coste de formar a un universitario (6.500 euros por 6 años de media entre repeticiones y másteres), con lo que un alumno universitario cuesta al Estado 26.000 euros más que uno de FP Superior, según un estudio realizado por el IEF y Bankia. Y además de este ahorro, el joven con FP empieza a trabajar (y a cotizar) antes.


Cara al futuro, el crecimiento de alumnos en Formación Profesional va a seguir, porque en el futuro las empresas requerirán aún más esta formación. De hecho, para 2030, del total de nuevos empleos que se demandarán, un 65% serán titulaciones medias de FP y el otro 35% titulaciones altas, de FP Grado Superior y Universidad, según el estudio Skills Forecast, elaborado por la agencia Cedefop, de la Unión Europea.  Así que, dentro de una década, España necesitará tener más jóvenes con estudios de FP que universitarios, justo lo contrario de lo que pasa ahora: este curso 2019-2020 se han matriculado 1,6 millones de jóvenes en la Universidad y la cuarta parte, 428.302 alumnos, en FP Superior


A pesar del gran salto en la FP, que casi ha duplicado sus alumnos en los últimos 12 años, queda mucho por hacer, ya que estamos muy retrasados frente a Europa. No es sólo que haya pocos jóvenes (15 a 19 años) que estudian FP: un 12% en España frente al 29% en Europa. Es que después, cuando los jóvenes se gradúan en Secundaria (a los 18 años), 2 de cada 3 lo hacen en Bachillerato y sólo 1 de cada 3 se gradúan en FP de Grado Medio, la formación con más futuro laboral en 2030, según la OCDE. Este 33,3% de titulados en FP de Grado Medio está a la cola de Europa (UE-23), donde se gradúan en FP de Grado Medio el 46,3% de los que acaban Secundaria, un porcentaje que llega al 76,8% en Austria, al 62,6% en Reino Unido, al 58,1% en Italia y al 44,3% en Alemania, según la OCDE. Y luego, como hemos visto, entre los estudiantes mayores de 18 años, hay en España 1 estudiante de FP de Grado Superior por cada 4 Universitarios, muchos menos que en Europa.


Otro problema que tenemos es el escaso peso en España de la Formación Profesional Dual, una nueva modalidad de FP, implantada por primera vez en el curso 2013-14. Combina el estudio en los Centros con prácticas remuneradas en empresas (un mínimo del 33% del tiempo), a diferencia del resto de la enseñanza de FP, que sólo incluye 3 meses de prácticas en empresas al final del ciclo educativo. En España, la FP dual sólo la cursan el 3% de los alumnos de FP, cuando en Centro Europa cursan esta modalidad entre el 40 y el 70% de los alumnos de FP y en Alemania llega al 75%: jóvenes que estudian 3 años de FP Dual en Centros y empresas, con un sueldo de 875 euros. Una formación muy efectiva, porque el 68% se quedan a trabajar en la empresa donde se forman.


En España, la FP dual no sólo tiene un escaso peso sino que, además, ha caído en el último curso del que el Ministerio de Educación publica datos: pasó de tener 23.973 alumnos, 854 Centros y 10.081 empresas en el curso 2016-2017 a 20.719 alumnos, 803 Centros y 10.156 empresas en el curso 2017-2018. ¿Qué está fallado? Varias cosas. Por un lado, los Centros de FP públicos no tienen medios (profesores, instalaciones y presupuesto) para impartir este tipo de enseñanza (sólo la ofrecen 803 Centros de los 2.600 Centros que imparten FP). Y por otro, sólo algunas empresas (las grandes, no la mayoría de las pymes) aceptan participar en esta enseñanza, que les exige poner un tutor al alumno y en algunos casos (depende de las autonomías) pagarle un sueldo ligado al salario mínimo (según las horas que trabaje). Además, los sindicatos se quejan de que muchas empresas utilizan la FP dual para “seleccionar” a los mejores alumnos de FP (pocos) y conseguir mano de obra barata.


Cara al futuro, el reto de la FP en España es llegar a más alumnos y multiplicar el peso de la FP dual, que es la que asegura más empleo. Para ello, hay que aumentar la oferta de plazas de FP, que faltan en muchas regiones (en Madrid, más de 30.000 alumnos se han quedado sin plaza en FP, según CCOO). De hecho, en España hay 33 plazas por cada 100 alumnos, frente a 60 en Alemania. El objetivo debería ser, según el Ministerio de Educación, crear 300.000 nuevas plazas de FP en los próximos 5 años. Eso implica, según proponen los sindicatos, gastar más en Centros, instalaciones y profesores. Pero no es sólo cuestión de dinero. También hay que renovar la oferta de titulaciones (172 este curso: ver listado), para incluir la formación digital y en nuevas tecnologías que piden las empresas. Y, sobre todo, implicar en la FP dual a más empresas, sobre todo más pymes.


El Gobierno Sánchez presentó en septiembre de 2018 a sindicatos y patronal un Plan Estratégico para la FP, en el que se ha avanzado poco este año al convocarse elecciones. En dicho Plan se contemplan cambios para la FP: incluir 80 nuevos grados (reduciendo de 4 años a 1 el plazo para ponerlos en marcha), integrar más a las empresas en la formación e incluir 12 nuevos Cursos de especialización relacionados con la fabricación inteligente, la digitalización, la ciberseguridad, redes 5G, robótica, drones, vehículos eléctricos, inteligencia artificial, big data y análisis de datos. Además, prometió crear 250.000 plazas de FP, 30.000 ya este curso, triplicando en diciembre pasado el presupuesto para la formación de profesores. Y además de apostar por la FP Dual, el Plan Estratégico pretende incluir el reconocimiento de competencias: el 50% de los españoles tiene una serie de habilidades aprendidas con la experiencia pero sin titulación y la FP les puede permitir convalidarlas.


Los expertos reiteran que potenciar la FP exige dotarla de más flexibilidad en la oferta y facilitar las pasarelas con Bachillerato y la Universidad, para que sean más fáciles los cambios. Además, ex rectores catalanes han propuestola modalidad 2+2”: permitir a los que hayan cursado FP de Grado Superior (2 años) que puedan obtener después un título universitario de Grado cursando sólo 2 años en la Universidad. Serían “licenciados FP”, con formación y prácticas, un universitario mucho más atractivo para las empresas que el licenciado a secas.


Los Centros educativos y los sindicatos piden además que exista una normativa única de FP en toda España y no 17 modelos distintos como ahora. Que el Gobierno central regule cuestiones claves de la FP dual, como la obligación de las empresas de nombrar un tutor que supervise las prácticas del estudiante y su remuneración, que depende de las autonomías: en Cataluña es obligatorio pagarles según las horas trabajadas y en Andalucía no. Un ejemplo para toda España es el modelo de FP en Euskadi, que en su día implantó la actual ministra de Educación en funciones, Isabel Celáa, gran defensora de la FP.


En definitiva, nos jugamos el empleo del futuro con la FP y eso exige potenciarla al máximo, prestigiar la Formación Profesional entre los jóvenes, sus familias y los docentes. Y contar con más recursos, más Centros y más oferta de títulos, ligados a lo que necesiten las empresas. Es clave incluir la Formación Profesional en el gran Pacto educativo que necesita España con urgencia. Una prioridad para salvar el empleo de los jóvenes.

jueves, 8 de noviembre de 2018

La Formación Profesional duplica sus alumnos


Este curso, 824.281 jóvenes estudian Formación Profesional, casi el doble que en 2007, más de los que estudian Bachillerato. Y un 15% son universitarios que se han pasado a FP, porque consiguen mejor trabajo: el 76% se colocan. A pesar del salto, España está muy retrasada en FP: la estudian un 12% de jóvenes frente al 25% en la OCDE o el 50% en Alemania. Y por eso somos el 2º país europeo con más abandono escolar y tenemos más del doble de paro juvenil. Gobierno, sindicatos y patronal preparan un Acuerdo estratégico para apoyar la FP, con más recursos y medios, porque tenemos la mitad de centros de FP que de Bachillerato. Y más títulos adaptados a lo que demandan las empresas, reforzando la FP dual (1/3 son prácticas remuneradas en empresas), casi inexistente en España y clave en Alemania. Urge valorar socialmente a la FP, quitarle el sambenito de “estudios de 2ª para torpes”. Es una garantía de que los jóvenes estudien para trabajar.


Todos los padres españoles aspiran  a que sus hijos sean universitarios, sobre todo si ellos no lo son. Y así tenemos un país donde el 36,4% de los adultos tienen una carrera, frente al 34,3% en Europa, pero somos líderes en paro, porque muchos licenciados no trabajan o están subempleados (el 37,1%). A partir de 2007, con la crisis, se han reducido los universitarios y han aumentado los que estudian Formación Profesional (FP), pensando que así iban a conseguir mejor trabajo. El salto de alumnos en FP es espectacular: si en el curso 2007-2008 estudiaban Formación Profesional 462.492 jóvenes, este curso 2018-2019 lo estudian 804.829, casi el doble, según los datos del Ministerio de Educación. El despegue se dio en 2012-2013 (666.047 alumnos de FP) y son ya cuatro cursos en los que hay más jóvenes estudiando FP que Bachillerato (672.337 alumnos este curso 2018-19).

La Formación Profesional tiene tres grados: la FP básica (73.472 alumnos), que se estudia a partir de los 15 años (2 cursos), la FP de Grado medio (342.281 alumnos), que se estudia al terminar la ESO (a los 16 años, 2 cursos) y la FP de Grado Superior (408.607 alumnos este curso), que se estudia al final de la FP de Grado Medio o del Bachillerato (a los 18 años, otros 2 cursos) y que es la que más está creciendo, porque cada vez hay más jóvenes que escogen esta vía en vez de la Universidad y porque hay licenciados que la escogen al terminar su carrera: entre un 10 y un 15% de los alumnos matriculados en FP de Grado Superior son universitarios que han abandonado su carrera o que la han terminado y escogen la FP para conseguir prácticas en una empresa, según la Asociación FP Empresa.

En la Formación Profesional, tiene un mayor peso la enseñanza pública (72,6% de los alumnos de FP estudian en centros públicos) que en el conjunto de la enseñanza no universitaria (67,3% estudian en centros públicos), menos la concertada (18,2% en FP y 25,9% en toda la enseñanza no universitaria) y más la enseñanza privada (tiene al 9,2% de los alumnos de FP, frente al 6,9% del total de alumnos de enseñanzas no universitarias), según las estadísticas de Educación. Y donde tiene más peso la FP es en Andalucía (17,6% del total de alumnos), Cataluña (16,3%), Madrid (11,8%), Galicia (6,1%) y País Vasco (5,2%), aunque si descontamos el factor de la población, las que tienen relativamente más alumnos de FP son el País Vasco, Galicia, Canarias, Castilla León y Castilla la Mancha. Los estudios de FP con más alumnos son sanidad, administración y gestión, informática y electricidad y electrónica (en FP de Grado Medio) y servicios socioculturales a la comunidad, administración y gestión, sanidad e informática en FP de Grado Superior.

El gran salto de la Formación Profesional en España desde 2007 tiene dos puntos negros. Uno, el fracaso de la FP básica, unos estudios que se inventó el Gobierno Rajoy para reducir las cifras de fracaso escolar y “embolsarlas” en este nuevo grado de FP a los adolescentes con problemas en la ESO: los alumnos que tenían 15 años y no conseguían aprobar 4º de la ESO se desviaban a la FP básica, para intentar que estudiaran durante dos años y salieran con un “título” a los 17 años: aprendices baratos. Esta vía, abierta por la LOMCE, fue muy criticada por la comunidad educativa y ha tenido poco éxito: de 39.867 alumnos el primer curso (2014-15) a 73.742 alumnos este curso 2018-19. Y eso porque todavía son pocos los centros que lo imparten, hay pocas plazas y las familias no lo ven una salida.

El otro punto negro de la FP, a pesar del tirón global, es la FP dual, otra nueva modalidad que puso en marcha el Gobierno Rajoy en el curso 2013-14, impulsado por la prometedora experiencia europea. Combina la enseñanza de FP (2 años que pueden ser 3) con prácticas remuneradas en una empresa, al menos un tercio de las horas de estudio (en la FP tradicional también hay prácticas en empresas, pero solo  3 meses al final del ciclo). Pero la FP dual no ha funcionado en España: este curso 2018-19, hacen FP dual 24.000 alumnos de los 810.621 matriculados en FP, el 2,96%, cuando en la OCDE y en Europa cursan FP dual el 11%, de los alumnos de FP y en Alemania el 31%. ¿Qué ha fallado? Básicamente, que Institutos y colegios (sobre todo los públicos) no tienen medios (profesores, instalaciones, presupuesto) para montar esta nueva enseñanza (sólo se imparte en 650 centros de los 2.500 que imparten FP) y no han conseguido la colaboración de las empresas (sólo colaboran 10.000).Y los sindicatos se quejan de que las empresas utilizan la FP dual para “seleccionar” a los mejores alumnos de FP (pocos) y conseguir una mano de obra barata.

Con todo, el salto en la Formación Profesional en España es muy llamativo, aunque todavía queda muy lejos del peso de la FP en el resto de Occidente. Basta este dato: en España, sólo el 12% de los jóvenes de 15 a 19 años están matriculados en Formación Profesional, frente al 25% en la OCDE (35 paises desarrollados) y el 50% en Alemania. Y si miramos lo que estudian los jóvenes de 16 a 18 años, en España el 35% estudiaban FP de Grado Medio (el otro 65%, Bachillerato), frente al 44% en la OCDE, el 48% en la UE-22 (casi la mitad de adolescentes estudian FP), el 71% en Finlandia, el 68% en Holanda, el 58% en Italia, el 53% en Reino Unido, el 41% en Portugal o Francia, el 38% en Alemania o el 37% en Suecia, según los datos de la OCDE para 2016, que hoy son aún peores (33,7% hacen FP de Grado medio este curso frente al 66,3% que hacen Bachillerato). Y además, muchos no acaban la FP, con lo que la tasa de graduación en FP de Grado medio es en España del 25% de los jóvenes con 18 años, frente al 36% en la OCDE y el 41% en Europa. Por eso tenemos más del doble de paro juvenil que Europa (34,3% frente al 14,9%).

Así que la FP, a pesar del salto, tiene una gran tarea por delante para homologarse a Europa. Y cuenta para ello con una serie de ventajas de partida. La primera y fundamental, que tiene más salidas profesionales que las demás enseñanzas: el 74% consiguen trabajo al acabar sus estudios frente al 63% en el conjunto de la enseñanza, según los datos de Educación. Y los alumnos de FP dual tienen incluso un 10% más de posibilidades de empleo que los de la FP dual, según un estudio de Fedea. Además, las empresas ya buscan tantos titulados de FP como universitarios, según el último informe de Adecco: en 2017, un 40,3% de las ofertas de empleo estuvieron dirigidas a titulados de FP (sólo eran el 32% en 2016) y el 40,5% buscaban titulados universitarios. Eso sí, los sueldos ofrecidos eran peores: las ofertas para universitarios incluían entre 5.000 y 8.000 euros más de sueldo que las dirigidas a titulados FP. Los estudios de FP con más salidas profesionales, entre los 162 títulos que se ofrecen, son administración y gestión, auxiliares de enfermería, técnicos de cocina, informática, electricidad y electrónica y mecánica (en FP de Grado medio) y Técnico superior en educación infantil, en mantenimiento electrónico, administración y finanzas, higiene buco-dental, automoción y diagnostico clínico y laboratorio (en FP de Grado Superior).

Otra ventaja clara de la FP, además de que asegura más trabajo, es que supone menos años de estudio: la FP de grado superior se estudia 2 años frente a los 4 años de un Grado universitario. Y en paralelo, el coste de la FP para alumnos y familias es también inferior al coste de una carrera universitaria, sobre todo tras la fuerte subida de las tasas en 2012. También es más barata esta enseñanza para el Estado: el coste medio de un alumno de FP es de 13.000 euros (6.500 por 2 años) y el coste de un universitario es el triple (6.500 euros por una media de 6 años). Y estudiar FP asegura una formación más práctica, con 3 meses finales de prácticas en empresas al final del ciclo, lo que hace que algunos universitarios (arquitectos o ingenieros) se apunten a estudios de FP de Grado Superior para aprender cuestiones prácticas que no les dan en la Universidad e incorporarlas a su currículo.

Para avanzar, la Formación Profesional tiene también una serie de problemas a resolver. El primero y fundamental, ampliar la oferta, porque hay un número insuficiente de centros educativos que ofertan FP : hay 2.741 centros donde se puede estudiar FP de Grado Medio y 2.310 que imparten FP de Grado Superior, la mitad de centros que imparten Bachillerato (4.567), según las estadísticas de Educación. Y por eso, al crecer los alumnos, cada curso faltan plazas de FP, sobre todo en algunas zonas y titulaciones. Otro problema  es que la falta de plazas la suplen los centros privados, que crecen imparables, lo mismo que el coste de sus matrículas (entre 3.000 y 4.000 euros algunos cursos de 2 años), al calor de la mayor demanda de algunos títulos y la falta de oferta en los centros públicos, que empezaron a cobrar la FP de Grado Superior desde 2013 (entre 400 y 600 euros por curso). Y en muchos centros públicos, faltan profesores especializados para impartir enseñanzas de FP, instalaciones y laboratorios. Un cuarto problema es que muchos títulos ya no se demandan y otros con futuro no se dan: en España hay 162 títulos de FP frente a 350 en Alemania.

Visto el panorama, queda ver cómo dar otro empujón a la Formación Profesional, algo que necesita España con urgencia para resolver un problema estructural, la baja formación de nuestra mano de obra: tenemos muchos adultos sin casi formación (el 40,9% no tiene acabada la ESO, frente al 21,8% en la OCDE y el 19,8% en la UE-22) y muchos adultos universitarios (36,4% en España frente a 37,7% en la OCDE y el 34,3% en UE-22) pero muy pocos adultos con formación intermedia (Bachillerato o FP de grado medio), un 22,7% en España, un 43,8% en la OCDE y un 45,9% en Europa (UE-22), según el Panorama de la Educación 2018 de la OCDE. Y por eso, a las empresas les falta personal con formación media y como hay mucho paro, los sustituyen por universitarios, lo que es un despilfarro como país y una enorme frustración para los jóvenes. Y las empresas insisten en que muchos puestos de mediana cualificación no los pueden cubrir y piden más FP.

El presidente Sánchez se reunió en septiembre en la Moncloa con la patronal y los sindicatos para preparar un Acuerdo estratégico por la Formación Profesional, que se quiere alcanzar antes de fin de año. El objetivo es que la patronal identifique las nuevas cualificaciones laborales que van a necesitarse en los próximos años y que las empresas intervengan en el diseño de los futuros títulos de FP. Y conseguir que España se vuelque en la FP, para conseguir niveles europeos en esta enseñanza y reducir así el abandono escolar (España, con el 18,3% de jóvenes que “tiran la toalla”, es el 2º país con más fracaso escolar, tras Malta) y el paro juvenil (donde también somos el 2º país peor, tras Grecia), así como el paro de adultos, ya que muchos parados (sobre todo mayores) carecen de formación.

¿Qué se puede hacer para impulsar la FP? Lo primero, según este estudio del IESE, darle un “prestigio social” que no tiene, para que ningún padre o joven crea que “es menos” por estudiar FP. Eso pasa por campañas de imagen y por divulgar sus éxitos, sobre todo en el empleo. Lo segundo, ligado a esto, es orientar mejor a los jóvenes en la ESO, “vendiéndoles las ventajas de la FP” (hoy no se les informa) y facilitando que los títulos de FP sirvan para presentarse a oposiciones. Tercero, mejorar la oferta de titulaciones, sobre todo las que tienen más salidas profesionales. Cuarto, aumentar el número de centros y plazas públicas de FP, especializándolos (creando Centros que sólo impartan los distintos ciclos de FP). Quinto, mejorar la coordinación entre los centros de FP y las empresas, utilizando su personal como profesores. Sexto, internacionalizar la FP, con más alumnos en los cursos de FP de Erasmus+ y más presencia de los idiomas en FP. Séptimo, aumento de los cursos online, con prácticas presenciales. Octavo, un aumento de la FP dual, con más colaboración de las empresas. Noveno, fomentar cursos de FP para parados, sobre todo mayores. Y décimo y fundamental, facilitar las pasarelas académicas de traspaso de alumnos entre Bachillerato y Universidad y la FP.

Hay que poner en marcha un gran Acuerdo nacional por la FP, con más presupuesto, centros de enseñanza, medios y empresas colaboradoras, para superar el millón de estudiantes en pocos años, equiparándonos a Europa. Será la manera de reducir el paro y dar una salida digna a nuestros jóvenes: que estudien para conseguir trabajar. Es lo mínimo.