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lunes, 12 de octubre de 2020

Sin confinamiento no hay salida económica


Llevamos meses con un falso dilema: salud o economía. Es el argumento que esgrimieron muchos políticos autonómicos, para abrir la mano muy rápido en la desescalada, y a la que se agarran para evitar cierres drásticos ahora, cuando el coronavirus provoca 120 muertes diarias en España. Pero la realidad es otra: los rebrotes han evitado la recuperación esperada y ahora no tenemos salud ni economía. Y no por los cierres de negocios, sino porque las familias no gastan y las empresas no invierten, por la tremenda incertidumbre. El FMI lo ha dicho claro: las medidas duras contra el virus son mejores para la economía que las laxas, porque tienen costes a corto pero allanan el camino hacia una recuperación más rápida. La prioridad es  frenar en seco el virus, como sea, y no bajar la guardia hasta que haya vacuna. Sólo así el consumo y la actividad volverán y se podrá reconstruir el país en un par de años. Sin salud no hay economía.

El COVID 19 ha cumplido más de 9 meses de vida y en octubre sigue disparado, batiendo nuevos récords de contagios en el mundo: 360.685 el 9 de octubre, el 2º peor dato tras el 24 de septiembre (+361.019 contagios), según la estadística de la Universidad Jhons Hopkins. Hoy son ya 37.476.466 contagiados en 188 paises, con el epicentro de la pandemia en Estados Unidos (7.762.544 contagios) y en Latinoamérica (9.847.824 contagiados), especialmente en Brasil (5.094.979), Colombia (911.317), Argentina (894.206), Perú (849.371) y México (817.503 contagiados). Les sigue Asia (7.911.036contagios), con un salto de los contagios en India (7.120.538) y Europa (6.918.265 contagios), donde también se han multiplicado los rebrotes, en Rusia (1.291.687 contagiados), España (861.112 contagios, el 7º país del mundo con más contagiados y el 2º con más contagios por millón de habitantes, tras Argentina), Francia (732.434 contagiados, el 10º del mundo), Reino Unido (606.447, el 12º), Italia (354.950, el 17º) y Alemania (326.309 contagiados, el 22º).

La pandemia sigue matando y el saldo son ya 1.076.818 muertos, la quinta parte en EEUU (214.771 muertos), Brasil (150.488), India (109.150), México (83.781), Reino Unido (42.915), Italia (36.166), Perú (33.305), España (el 8º país con más muertos, 32.929, y el 3º con más muertos por millón de habitantes, tras Perú y Bélgica), Francia (32.601), Bélgica (10.191) y Alemania (9.626 muertos), según los datos de la  Universidad Jhons Hopkins.

En España, los rebrotes se han multiplicado las dos últimas semanas, al igual que en la mayoría de Europa, donde 7 paises registraron la semana pasada cifras récords de contagios desde abril: Francia, Alemania, Austria, República Checa, Polonia, Croacia y Eslovaquia. En nuestro país, la cifra de contagios aumenta cada día, con 71.180 nuevos contagios la última semana (viernes 2 al viernes 9 de octubre), una cifra similar al aumento de la semana anterior (+73.451) y las dos anteriores. Pero tenemos ya 861.112 contagiados, más del triple que al finalizar el estado de alarma (246.272 contagios el 21 de junio). Lo más preocupante es el salto en los contagios recientes: de 8,08 por cada 100.000 habitantes el 21 de junio se pasó a 57,46 el 31 de julio, a 205,3 el 31 de agosto, a 284,11 a finales de septiembre y a 258,44 nuevos contagios por cada 100.000 habitantes este viernes, lo que nos coloca como el 2º país con más nuevos contagios de Europa (270,7 Holanda, 254 Bélgica, 236,7 Francia, 207,9 Reino Unido, 110,7 Portugal y 38,5 Alemania), según Sanidad.

Han crecido más los contagios (+249,6%) que las hospitalizaciones (de 124.871 el 21 de junio a 134.231 a finales de agosto y 156.415 este viernes, +31.544, un +25,2%) y los ingresos en UCIs (de 11.637 ingresados hasta el 21 de junio a 12.312 a finales de agosto y 14.148 este viernes, + 2.511 pacientes, un +21,5%), debido a que ahora se contagian personas más jóvenes (la edad media está entre 24 y 54 años), con menos enfermedades asociadas. Pero está creciendo la mortalidad: de los +110 nuevos muertos por COVID 19 en julio se saltó a +649 en agosto y +2.697 en septiembre. Y la semana pasada murieron 843 personas más por coronavirus (241 muertos el viernes 9), una media de 120 diarios (el 21 de junio sólo murió 1 persona).

Dentro de este empeoramiento general de la pandemia, sobre todo en agosto y septiembre, sigue afectando de forma muy desigual por autonomías. El problema más grave, desde hace un mes, está en Madrid, donde todos los indicadores muy preocupantes: 2.995 nuevos contagios el viernes (una cuarta parte del total), 540,6 nuevos contagios por 100.000 habitantes (el doble que España y 10 veces los contagios de Berlín) y con muchos barrios y municipios que superan los 700 y los 1.000 nuevos contagios por 100.000 habitantes, una alta tasa de hospitalizados (20,65 % de camas frente a 8,66% en España) y de enfermos en UCI (ocupadas casi 40% camas). Y con 266 nuevos muertos la última semana (38 diarios), lo que acumula ya 1.323 muertos en Madrid por COVID desde el 21 de junio.

Pero el problema del COVID 19 no está solo en Madrid. Hay otras regiones con una altísima tasa de nuevos contagios, en especial Navarra (675 contagios por 100.000 habitantes en los últimos 14 días), Melilla (460), Aragón (381), La Rioja (378), Castilla y León (371), Castilla la Mancha (360), Murcia (342) y Ceuta (304), sin olvidar ciudades y pueblos con una altísima incidencia de contagios, como León, Palencia, Orense, Zaragoza, Medina del Campo, Miranda de Ebro, Jumilla, Totana, Lorca,  ribera de Navarra…). Y en la última semana, preocupan los nuevos hospitalizados en Castilla y León (556) y los ingresos en UCIs en Castilla y León (35), Canarias (23) y Andalucía (22), así como el salto de muertes en Castilla y León (99 la última semana) y Andalucía (79), según los datos aportados por Sanidad el viernes. Sólo parece más controlada la pandemia en Canarias (99 nuevos casos en 14 días por 100.000 habitantes), Comunidad Valenciana (104), Galicia (107), Baleares (121) y Asturias (135), aunque todas duplican la tasa de contagios que el CDC europeo contempla como nivel de riesgo: 50 nuevos contagios por cada 100.000 habitantes.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Los expertos lo tienen claro: la desescalada fue demasiado rápida y las autonomías no se preocuparon de contar con los medios suficientes para evitar los rebrotes: no se reforzó la atención primaria (apenas se han contratado médicos y enfermeras y está colapsada), no se han potenciado lo suficiente las PCR (faltan medios y los laboratorios están saturados), no se han contratado suficientes rastreadores (sólo hay 1.100 en Madrid, por ejemplo), no hay medios para vigilar las cuarentenas (que muchos se saltan, sobre todo los que tienen trabajos precarios y niños sin alternativas de cuidado) y no hay coordinación en las autonomías para afrontar los rebrotes, con medidas improvisadas y poco eficaces. Y en paralelo, muchos ciudadanos se han comportado mal, con mascarilla y distancia pero multiplicando los contactos con amigos y familiares, el foco de la mayoría de los rebrotes (no los centros de trabajo ni los colegios ni los hospitales).

Ahora, cada autonomía afronta los rebrotes como puede, evitando confinamientos duros, para no chocar con sus vecinos (y electores) y sobre todo para evitar dañar a los negocios, en especial la hostelería, el comercio y el turismo. Pero lo que sucede es que los parches no funcionan: los contagios siguen creciendo y la economía no se recupera, porque el problema no es sólo que el aforo se reduzca a la mitad sino que las familias no gastan, reducen al mínimo sus compras y salidas, no tanto por los horarios restringidos como porque no ven claro el futuro, no saben qué va a pasar con su trabajo y prefieren reservarse, no consumir. Y por eso, en el tercer trimestre no ha habido el crecimiento previsto y la recuperación esperada no llega. Incluso todas las previsiones auguran una mayor recesión este año de la esperada.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) lanzó el jueves una alerta a los paises: “los confinamientos duros de la población para frenar el coronavirus son menos perjudiciales para la economía que tratar de atajar la curva de contagios mediante medidas más laxas”, señala en su informe “Perspectiva Económica Mundial”. Y explica que aunque los confinamientos duros tengan un alto coste a corto plazo, pueden allanar el camino hacia una recuperación más rápida después si consiguen frenar la pandemia y mejorar con ello el comportamiento de los consumidores y la economía. En definitiva, que “salud o economía” es un falso dilema. No atajar radicalmente el problema de salud que conllevan los rebrotes está frenando el consumo y la inversión durante meses, más que si se tomaran medidas tajantes, que podrían aclarar el panorama de la pandemia y permitir así que la economía vuelva a funcionar. O sea, el FMI nos recuerda que sin salud no hay recuperación ni economía.

Esto mismo preocupa a la Comisión Europea y a paises como Alemania o Francia, que con muchos menos contagios que España no dudan en aprobar medidas duras (en Alemania, algunos “länders”, regiones, han prohibido que les visiten los berlineses…). Por eso, toda Europa estaba pendiente del “pulso” entre la Comunidad de Madrid y el Gobierno Sánchez, porque es un claro ejemplo de si somos o no un país serio, que afronta con decisión el hecho de tener 8 de las 10 regiones europeas con más COVID 19 y seamos el 6º país del mundo con más contagios. Si España no demuestra a Europa  que es capaz de controlar la pandemia, difícilmente podrán confiar en que sepamos gastar los fondos europeos y consigamos salir de una recesión que nos afecta más que al resto.

Por eso es tan importante ganar la batalla de la salud, antes que intentar ganar la batalla de la economía. Y para eso hace falta una dirección política coordinada (quizás estaríamos mejor  con la sanidad centralizada, pero la gestionan las autonomías por decisión constitucional y eso no se puede cambiar de pronto: sí exigir que algunos dejen de utilizar la pandemia como arma política), más medios humanos y materiales (hasta el viernes no funcionó en Madrid la App Radar Covid y Cataluña la deja de lado para lanzar una propia) y perseverancia en las medidas, explicándolas mejor a los ciudadanos y exigiéndoles cumplirlas. No vamos a poder vacunarnos de forma masiva antes del verano, así que hay que trazar un Plan a 9 meses vista, con la vista puesta en el nivel de contagios: todo lo que sea más de 100 nuevos contagios por 100.000 habitantes, debe llevar automáticamente al confinamiento.

En paralelo a la cruzada contra esta emergencia sanitaria, hay que seguir combatiendo la emergencia económica y social, vigilando la marcha de los ERTEs y las ayudas a los autónomos, ampliando las prestaciones a los que se queden sin cobrar el desempleo y agilizando el ingreso mínimo vital, que es demasiado burocrático y lento. Y en paralelo, hay que poner en marcha el Plan de reconversión, para señalar un camino de salida a los españoles. El Plan de recuperación (ver 58 páginas) lo presentó el Gobierno Sánchez el miércoles y se envía a Bruselas este 15 de octubre. La idea es clara: dar un empujón a la recuperación, anticipando el Gobierno en los Presupuestos 2021  los primeros 27.400 millones (a fondo perdido),   que esperamos de Europa el año que viene pero que se van a retrasar hasta junio. Y con este dinero, empezar a movilizar también inversiones privadas, con la idea de destinar 72.000 millones de inversiones públicas en 2021-2023 con dinero de Bruselas, que podrían movilizar hasta 500.000 millones de dinero público y privado en los próximos años. Y crear así 500.000 empleos.

La idea del Plan es que ya que tenemos que reconstruir el país por la pandemia, aprovechemos los fondos propios y europeos para reformar y cambiar el modelo económico, para invertir en una 2ª modernización de la economía (la 1ª, a partir de 1978, nos llevó al ingreso en la CEE en 1986). Y esta modernización pasa por invertir esos 500.000 millones (72.000 de fondos europeos) en 4 frentes: inversión verde (37% del total, en coches eléctricos, rehabilitación de viviendas y esos ríos que se desbordan), digitalización (otro 33%, para formar en competencias digitales al 80% de españoles, 2,5 millones de pymes y 150.000 funcionarios, además del 100% de cobertura de Internet y 75% con 5G), igualdad de género (65.000 nuevas plazas de educación infantil 0-3 años y planes para frenar fracaso escolar) y cohesión territorial y social (refuerzo sanidad, educación y dependencia, reforma políticas activas de empleo, especial atención a los jóvenes, impulso de la FP y un sistema fiscal más justo). Son inversiones que están en línea con el Plan Next Generation UE y que se tienen ahora que concretar en cientos de proyectos, para que los apruebe Bruselas.

Y todo ello, con medidas que ya se quieren incluir en los Presupuestos 2021, que se van a presentar también a Bruselas este mes. Es el camino que se marca a tres años (2021-2023) para salir del negro túnel de esta recesión. Pero insisto, toda esta estrategia de futuro exige frenar antes al virus: no habrá recuperación si no se frenan los rebrotes. Porque el miedo a volver a los tiempos de marzo y abril, al cierre total del país, impide que las familias y las empresas gasten e inviertan, frena la recuperación. Hay que doblegar la curva, frenar y controlar los contagios, al coste que haga falta. Con decisión política y unidad, con colaboración ciudadana y sacrificios. Sin salud no hay economía.

lunes, 28 de septiembre de 2020

Pandemia: parches para evitar el confinamiento


Los contagios por coronavirus han seguido creciendo en septiembre y los datos son muy preocupantes: España es el 2º país del mundo con más contagios en las últimas dos semanas y el 2º con más muertos por millón de habitantes, el doble que Europa. La pandemia se ha cebado en Madrid, donde hay 53 zonas que cuadruplican la media española de contagios, pero  también son muy elevados en Navarra, la Rioja, Murcia, Aragón, Castilla y León y Melilla. Y lo más preocupante es que la mayoría de centros de salud están colapsados, lo mismo que muchos hospitales y UCIs. Mientras, cada autonomía toma medidas tardías, insuficientes y descoordinadas, parches para evitar el confinamiento, por miedo a hundir más la economía. Pero si no se cortan los contagios, no hay economía posible. Urge confinar Madrid y varias regiones más. Y reforzar con más médicos, enfermeras y medios los centros de salud y hospitales, aumentando test y rastreadores. La prioridad es salvar vidas, no empleos. Actúen ya.

El coronavirus sigue imparable por el mundo y batiendo récords de contagios, tres en este mes de septiembre, el último el día 24: 361.390 contagiados, 32 veces los contagios del 14 de marzo (inicio estado de alarma). Hoy van ya 33.078.537 contagiados en 188 paises, según los datos de la Universidad Jhons Hopkins. El epicentro de la pandemia sigue en Estados Unidos (7.115.046 contagiados) y Latinoamérica (8.963.344 contagiados), destacando Brasil (4.657.702 contagiados), Colombia (813.056), Perú (800.142), México (730.317) y Argentina (711.325 contagiados). El tercer foco está en Europa (5.450.309 contagiados), donde destacan los contagios en Rusia (1.143.273), España (el 8º país del mundo con más contagiados: 716.841), Francia (552.473), Reino Unido (437.517), Italia (309.870 contagiados, menos de la mitad que España) y Alemania (286.339 contagiados). Del resto, destacan los contagios en India (6.074.702), Sudáfrica (670.766) e Irán (446.448).

La cifra de muertos por la pandemia se acerca al millón: son hoy 997.737 fallecidos en el mundo por coronavirus, según la Universidad Jhons Hopkins. La quinta parte han muerto en Estados Unidos (204.756 muertos, más que en todas sus guerras juntas), seguido de Brasil (141.741), India (95.542), México (76.430), Reino Unido (40.077), Italia (35.835), Perú (32.142), Francia (31.675) y España (31.232 muertes), el 9º en el ranking mundial, aunque somos ya el 2º país del mundo con más muertos por millón de habitantes, tras Perú. Y eso, por el alto número de contagios, ya que la tasa de letalidad (muertos/contagiados) de España (4,4%) es la 3ª más baja de Europa, tras Alemania y Portugal, según Sanidad.

En España, el rebrote de contagios iniciado en agosto se ha agravado en septiembre, mes en que ha habido 253.983 contagios nuevos (716.841 contagios hasta el viernes 25), la mitad de todos los contagios que hubo en España entre marzo y agosto (462.858 contagios al 31 de agosto). Tras esta 2ª ola, España se coloca en 282 contagios por 100.000 habitantes (en las últimas 2 semanas), con lo que somos ahora el 2º país del mundo con más contagios nuevos, solo por detrás de Argentina (314 contagios/100.000) y muy por encima del nivel de contagios del resto de Europa (por debajo de 100). Además, en septiembre ha habido un aumento de los hospitalizados por COVID (de 6.957 el 31 de agosto a 11.006 el viernes) y un aumento de enfermos en UCIs (de 846 a 1.465). Y se han producido 2.138 nuevas muertes este mes (hasta el viernes), con unos 100 muertos diarios la última semana, el doble de nuevas muertes por millón (2) que en Francia, Alemania o Italia.

Como se ve por estos datos, la situación es muy grave, mucho peor que la del resto de Europa, donde también sufren una 2ª ola de contagios que preocupa a las autoridades comunitarias. De hecho, España tiene 9 de las 10 regiones europeas con más contagios, debido a una mayor “alegría” en la desescalada, un exceso de contactos entre familias y amigos, una descoordinación en las medidas (17 autonomías “a su aire”) y menos medios sanitarios, desde médicos a test y rastreadores, según el diagnóstico de los expertos. Y el problema es que 4 de cada 10 nuevos contagios son asintomáticos, con lo que resulta muy difícil cortar la transmisión sin medidas más drásticas de aislamiento.

El problema más grave de esta 2ª ola de contagios se da en la comunidad de Madrid, donde están 9 de las 10 localidades españolas con más contagios (y 14 de las 20 más afectadas). La región tiene una tasa de contagios (721 por 100.000 habitantes) que triplica la media española (282/100.000). Y además, hay 53 zonas de salud que superan los 1.000 contagiados por 100.000 habitantes en las últimas dos semanas, sobre todo en la zona suroeste de la comunidad, más poblada y más pobre, con familias que no pueden teletrabajar y viven hacinados en pequeñas viviendas y barrios con mucha movilidad. Y todo esto se traduce en que Madrid, que ahora está haciendo 151.000 PCRs a la semana, sufre un porcentaje de positivos que duplica la media española: el 22,1% de los test, frente al 12,1% en España. Y tiene 3.873 pacientes COVI hospitalizados la última semana (el doble que a finales de agosto) y 455 en UCIs (el triple), con 565 muertos más este mes.

Pero el problema de una pandemia descontrolada no lo sufre solo Madrid. Hay otras 8 regiones españolas con un porcentaje de contagios muy elevado en las últimas 2 semanas, según Sanidad: Navarra (662 contagios nuevos/100.000 habitantes), La Rioja (494), Castilla la Mancha (418), Murcia (404), Aragón (380), Castilla y León (372), Melilla (328) y País Vasco (281), siete por encima de la media española de contagios (282) y cuadruplicando la tasa europea de contagios. Y es preocupante el nivel de hospitalizados en Andalucía (503 la última semana), Castilla y León (313), Aragón (193) y Comunidad Valenciana (180), así como los ingresos en UCIs en Canarias (30 la última semana), Castilla y León (26) y Comunidad Valenciana (22). Y en cuanto a muertos, donde más aumentaron en septiembre (hasta el viernes) fue en Aragón (+264 fallecidos), País Vasco (+259), Castilla y León (+164) y Comunidad Valencia (+118), según los últimos datos de Sanidad.

Esta 2ª oleada del virus ha colapsado aún más en septiembre los centros de salud, que además no pueden atender el resto de las consultas y enfermedades no COVID, especialmente en Madrid. Y  esta nueva oleada de contagios empieza a colapsar ya los hospitales de muchas ciudades, sobre todo en Madrid, donde las cifras oficiales hablan de que los enfermos COVID ocupan ya un 25,43% de las camas de hospital (frente a un 8,14% de ocupación media en España), aunque también crece la ocupación en Castilla y León (11,77%), Aragón (11,40%), Castilla la Mancha (14,29%), la Rioja (11,03%) o Navarra y País Vasco (superan el 10%).Y preocupa mucho la saturación de las UCIS, porque aunque las cifras oficiales señalan un 17,17% de ocupación media en España (y 40,12% en Madrid o 31% en Aragón), eso se calcula sobre todas las camas UCIs posibles, pero en realidad hay muchos hospitales de Madrid y grandes capitales que tienen ya las UCIs ocupadas al 100%, con enfermos COVID y el resto de pacientes.

¿Qué ha fallado para que los contagios se hayan desmandado en los últimos 2 meses? Parece claro que hay dos tipos de “culpables”. Por un lado, los ciudadanos, que han relajado en julio y agosto su precaución, multiplicando los contactos y reuniones con familiares y amigos, en medio de las vacaciones y los viajes, sobre todo los más jóvenes. Pero lo que más han fallado han sido los poderes públicos, en especial las autonomías (que, recordemos, tienen casi en exclusiva la gestión sanitaria), que no tomaron medidas a partir del 21 de junio: aceleraron demasiado la desescalada, sobre todo Madrid (por razones “políticas” y económicas), y no reforzaron la atención primaria ni contrataron médicos, enfermeras y rastreadores, a pesar de que en julio recibieron del Estado los primeros 6.000 millones de euros para sanidad, del Fondo creado para las autonomías (16.000 millones: 9.000 para sanidad, 2.000 para educación y el resto para compensar los menores ingresos). Pero la mayoría no lo han gastado en contratar sanitarios ni rastreadores.

Al producirse esta 2ª oleada de contagios, cada autonomía ha tomado medidas por su cuenta, con aislamientos parciales y reducción de la movilidad, teniendo mucho cuidado en no dañar al turismo y la hostelería. Pero han sido poco efectivas, como demuestra que hoy tengamos más del doble de contagios que a finales de julio: 716.841 frente a 288.522. Y ahora, a la vista de la gravedad de la situación, las autonomías más afectadas siguen dando palos de ciego, para evitar tomar la única medida que se ha visto efectiva: el confinamiento. El caso más paradigmático es Madrid: ha confinado a más de 1 millón de habitantes que viven en 45 distritos con más contagios, pero les permiten salir a trabajar, al colegio y hacer otras 9 cosas más (incluidas “gestiones administrativas” y “causas justificadas”), con lo que el 85% de estos confinados parciales viajan al resto de Madrid (según un estudio de la Universidad Politécnica) y trasladan el riesgo de contagio al resto de la región. Todo por “salvar la economía”. Pero si no se frenan drásticamente los contagios, en una o dos semanas habrá que cerrar Madrid, con mucho más coste y poniendo en peligro la sanidad y muchas vidas.

Urge tomar medidas más duras en Madrid, como exigió el viernes el ministro de Sanidad (“no valen los atajos”) para el 71% de Madrid que supera los 500 casos por 100.000 habitantes (4,7 millones de habitantes, en 200 zonas sanitarias de las 286 existentes). Y llegar al confinamiento total donde haga falta, en Madrid y en otras regiones. Además, poner más dinero y más medios para atajar la pandemia, no basta con tirar de los militares y de la policía. Hay que contratar de una vez más médicos y enfermeras, sobre todo para los centros de salud, porque hay pocos: 76,5 médicos de primaria por 100.000 en España frente a 123,4 en Europa, según Eurostat. Y 520 enfermeras frente a 840. Los facultativos calculan que hay que contratar entre 5.000 y 9.000 médicos de familia en España (600 en Madrid, junto a 150 pediatras). Y en paralelo, abrir más centros de salud, en polideportivos y carpas, para atender a los enfermos COVID y al resto, multiplicando los test PCR  y poniendo en marcha los test de antígenos (cuestan 4,5 euros y detectan contagios en 15 minutos). Y contratar de una vez más rastreadores, asegurando que las cuarentenas se cumplen (las han bajado a 10 días: otro parche).

España sufrió más la primera ola del coronavirus y no hemos aprendido, porque somos también el país europeo que más sufre esta 2ª ola. La Comisaria de salud de la UE ha urgido a los paises a “tomar medidas inmediatas”. Y la única realmente efectiva para frenar drásticamente los contagios es el confinamiento. Hundirá más la economía, pero ya se ha frenado la recuperación con la 2ª ola  de contagios y si no se frenan, la economía sufrirá más. O ponemos el país en cuarentena un mes, o dentro de unas semanas será peor y la economía se hundirá más. El viejo dilema “la bolsa o la vida” no vale: sin salud no hay economía. Confinemos las regiones con más contagios, mantengamos las actividades esenciales, volvamos a la enseñanza online y mientras reforcemos la sanidad y la educación para que la siguiente desescalada nos pille mejor preparados.

Mientras, la emergencia económica sigue ahí y la recuperación se retrasa, porque empresas y consumidores tienen demasiada incertidumbre sobre el futuro. Esta situación obligará esta semana a prorrogar  los ERTEs, donde todavía hay 700.000 trabajadores a los que se les acababan las ayudas y prorrogar también las ayudas a más de 1 millón de autónomos, además de mantener exenciones de cotizaciones a las empresas afectadas. Y se pone en marcha, a partir del 13 de octubre, la nueva Ley del teletrabajo, que puede ayudar a uno de cada cinco trabajadores como mucho. Pero la 2ª ola obligará a mantener otras ayudas, lo que agravará el déficit público y obligará a aprobar el Presupuesto 2021 con más ingresos (además de los 20.000 millones de ayudas europeas), para financiar las ayudas y las inversiones que necesitamos para salir adelante y modernizar el país. Porque la Comisión Europea lo ha dicho claro: los paises tendrán que seguir apoyando la economía al menos hasta 2022, porque la salida de esta crisis no se vislumbra hasta 2023.

Pero no hay recuperación posible si no se frena al virus. Por eso es hora de tomar medidas sanitarias drásticas y eficaces, al margen del “politiqueo”, como proponen en este manifiesto más de 170.000 sanitarios españoles. No es hora de fotos y banderas, de políticos y gestores que intentan salvar la cara: es hora de confinar las regiones con más contagios y pedir más sacrificios a los ciudadanos, pero asegurándoles que se va a destinar el dinero, los sanitarios y los medios que hagan falta para combatir esta pandemia. Sobran parches y faltan medios y medidas eficaces. Nos jugamos mucho.

lunes, 14 de septiembre de 2020

COVID 19: los rebrotes frenan la recuperación


Los nuevos contagios por coronavirus siguen creciendo, aunque todavía no han aflorado los derivados de la vuelta al cole y al trabajo. Sanidad dice que la pandemia “se ralentiza”, pero los datos revelan un alto nivel de contagios, el mayor de Europa, sobre todo en Madrid, País Vasco, Navarra.la Rioja y Aragón. Los centros de salud siguen colapsados y crecen las hospitalizaciones e ingresos en UCI en 10 autonomías. Y las pruebas PCR dan un 11,8% de contagios, lo que indica que la epidemia no está controlada (según la OMS), mientras faltan rastreadores y la aplicación Radar Covid no funciona. Esta 2ª ola de contagios ya impidió la recuperación del turismo en agosto y está frenando el consumo de las familias, preocupadas por la pandemia. Y más cuando la OMS dice que hasta mediados de 2021 no se podrá empezar a vacunar a grupos de riesgo. Así que habrá que convivir con el coronavirus otros 9 meses más. Y eso retrasará la necesaria recuperación económica. 

enrique ortega

El coronavirus sigue avanzando por el mundo, a una media de unos 300.000 contagios diarios, casi como en agosto. Hoy son ya 28.996.407de contagiados en 188 paises, según los datos de la Universidad Jhons Hopkins. El epicentro de la pandemia sigue en América, con 14.699.174 contagios, destacando EEUU (6.519.979 contagiados), Brasil (4.282.164), Perú (716.170), Colombia (702.088), México (658.299), Argentina (535.705) y Chile (432.666). Le sigue Asia (este y sur), con 5.377.062 contagios, destacando los 4.754.356 de India. Y Europa, con 4.706.426 contagiados: 1.062.811 en Rusia, 566.326 en España (el 9º país con más contagios del mundo), 365.168 en Reino Unido, 353.986 en Francia, 286.297 en Italia y 259.428 en Alemania. Luego Oriente Medio (2.101.676 contagiados), África (1.116.321 contagiados, 648.214 en Sudáfrica) y Asia Pacífico (546.552 contagiados), según la OMS.

Las muertes por coronavirus alcanzarán este mes un millón, siendo ya hoy 923.883 fallecidos, según la Universidad Jhons Hopkins. Más de la mitad de las muertes se han producido en América (508.705 fallecidos), sobre todo en EEUU (194.079 muertos), Brasil (130.396), México (70.183) y Perú (30.470 muertos), seguidos de la India (78.586 muertos, 1.115 al día ahora), Reino Unido (41.623), Italia (35.603), Francia (30.749) y España (29.747 fallecidos), el 9º país del mundo con más muertos por COVID 19, según la OMS. Y eso, aunque la tasa de letalidad (muertos/contagiados) de España es la tercera más baja de Europa (5,3%), tras Alemania (3,6%) y Portugal (3%), muy por debajo de la mortalidad de Italia (12,6 %) , Reino Unido (11,6%) o Francia (8,7%), según Sanidad.

Centrándonos en España, los contagios siguen creciendo en septiembre (+67.437 del viernes 4 al viernes 11, el último día con datos de Sanidad), aunque el doctor Simón comentó el jueves que “se estaban ralentizando”, dado que bajaban o se estabilizaban en 10 provincias. Pero los datos oficiales de la pandemia son preocupantes. Empezando por los nuevos contagios diarios: tras subir +4.503 el viernes 4 de septiembre, bajaron a +2.440 el lunes y subieron +3.168 el martes, +4.440 el miércoles, 4.137 el jueves y +4.708 el viernes 11, la mitad de nuevos contagios que el peor día de la pandemia (+9.222 contagios el 31 de marzo) pero 33 veces más que al final del estado de alarma (+141 contagios nuevos el 21 de junio). Y, sobre todo, han seguido subiendo los nuevos contagios en las últimas 2 semanas, una cifra donde España supera al resto de Europa: de 216 nuevos contagios/100.000 habitantes el viernes 4 a 238 este viernes 11 (eran 8 el 21 de junio). Y hay autonomías con un mayor nivel de contagios recientes: Madrid (550 nuevos/100.000), Navarra (412), País Vasco (370), La Rioja (367), Melilla (316) y Aragón (305 casos/100.000 habitantes).

Pero lo más preocupante es que han aumentado las hospitalizaciones de enfermos COVID en 10 autonomías, según los datos de Sanidad, duplicándose los ingresos en hospitales en las últimas 3 semanas en Madrid (del 8 al 18% ayer de camas ocupadas por enfermos COVID), Baleares (del 5 al 12%), La Rioja (del 2 al 9%) y Castilla la Mancha (del 3 al 10%). El viernes había 8.658 hospitalizados (el doble que hace 3 semanas) ocupando el 7,5% de las camas en hospitales. Y 1.181 pacientes en UCI (522 el 20 de agosto), ocupando ya un 15% de las camas disponibles en Ucis. Pero en algunas autonomías ya están ocupadas por el coronavirus el 20% de las UCIs (y en algunos hospitales de Madrid, el 30%).

También está aumentando el número de muertos, 329 en la última semana (de 29.418 el viernes 4 a 29.705 este viernes), cuando la semana anterior (28 agosto-4 septiembre) murieron 407 por COVID y  la anterior (20-28 agosto) sólo 198 muertes. Con todo, son muchos menos muertos que en marzo y abril (950 muertos el 1 de abril), porque ahora ha bajado mucho la edad de los contagiados: si ya tenían entre 20 y 39 años en julio y agosto (frente a 69 años de media antes), en las últimas dos semanas (finales de agosto y septiembre), la edad media de los nuevos contagiados es de 10 a 19 años. “Son los adolescentes que se contagiaron por las fiestas de este verano”, señaló el doctor Simón.

Como antes, el epicentro de la 2ª oleada de contagios está en Madrid, que lidera todas las estadísticas: nuevos contagios diarios (1.427 este viernes, un tercio del total nacional, frente a 1.462 y 1.135 contagios diarios los dos viernes anteriores), tasa de contagios en las últimas dos semanas (550/100.000, el doble que los 238 de media en España), hospitalizados (12% frente al 7,4% de media), enfermos en UCI (322 de 1.181) y muertos en la última semana (90 de los 329). Una situación que se agrava porque los centros de salud y los hospitales madrileños están más saturados que en otras autonomías, mientras hay menos rastreadores.

La novedad  de esta 2ª ola de contagios es que el 90% de los nuevos contagios se están detectando en los centros de salud y no en las urgencias de los hospitales (como en marzo y abril), lo cual por un lado es bueno pero por otro ha colapsado los centros de atención primaria en toda España y sobre todo en las grandes ciudades, donde los médicos de familia atienden casi en exclusiva a enfermos COVID, sin poder realizar las consultas habituales. Y en los hospitales, ante el aumento de enfermos COVID, se están retrasando y derivando pruebas y operaciones. Y todo ello, con problemas para hacer PCRs y sin rastreadores. Y la App de rastreo Radar Covid no está todavía operativa en Madrid y varias regiones, porque las autonomías no han cargado los datos de los positivos.

Un dato que revela la importancia de los actuales contagios son los resultados de los test PCRs, que casi se han duplicado en los últimos 2 meses, con 641.000 pruebas PCR hechas la última semana. Y estos test PCR diagnostican un 11,8% de positivos, una tasa de transmisión muy importante, ya que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para tener una epidemia controlada deben estar por debajo del 5%. Otro problema es el retraso en los resultados de las PCRs, por atascos en los centros de salud, falta de reactivos y exceso de trabajo en los laboratorios (donde falta personal). El resultado es que hay un retraso en los diagnósticos: si antes del verano se informaba del resultado de una PCR en 1 o 2 días, ahora se tarda de 3 a 4 días y en Madrid hasta 10 días, lo que hace que muchos positivos asintomáticos no se aíslen a tiempo y sigan contagiando. Para evitarlo, varias autonomías han pedido a Sanidad que se homologuen los nuevos test de antígenos (detectan la infección), que son más rápidos (15 minutos) y más baratos, aunque menos precisos que las PCRs. Pero pueden ayudar a un primer cribado masivo rápido de posibles contagiados.

Mientras los contagios crecen, las autonomías tratan de frenarlos, cada una a su aire, reduciendo los contactos en la hostelería y los grupos y ordenando cuarentas parciales en barrios o pueblos, medidas que son claramente insuficientes. La clave ahora es ver cómo afecta a la curva de contagios la vuelta al trabajo y al colegio, que de momento sólo ha provocado casos en 53 centros de los 28.600 colegios e Institutos que hay. Pero lo normal es que los contagios aumenten, en trabajos y colegios. Y eso conllevará que muchas más personas tengan que hacer cuarentena, sin poder trabajar. Por ello, la tentación de muchos gobiernos europeos y en España es reducir el periodo de las cuarentenas, para que hagan menos daño a la economía: Alemania está pensando bajarla a 5 días, Francia a 7 y España a 10 días, aunque la OMS sigue manteniendo los 14 días de cuarentena actuales.

Con más o menos días de cuarentena (que muchos no cumplen), la economía está sufriendo con dureza estos rebrotes de contagios. Los que más, el turismo y la hostelería, que no pudieron recuperarse en agosto y que sufren las restricciones impuestas por casi todas las autonomías en septiembre. De hecho, el último informe del Banco de España señala que se aprecia “un cierto agotamiento de la recuperación económica en la segunda mitad de agosto”. Y los datos de ventas de coches (-10,1% las matriculaciones en agosto), ventas en tiendas, compras online y gasto con tarjeta indican un nuevo frenazo del consumo, en agosto y en septiembre, no la recuperación esperada. Y los expertos temen que esa desaceleración del consumo continúe, porque las familias temen lo que pase este otoño (más contagios y posible confinamiento, menos empleo), con lo que no gastan y ahorran si pueden.

El resultado de esta caída del consumo y la actividad puede ser que más empresas tengan problemas este otoño y tengan que entrar en un ERTE, del que salieron 2,6 millones de trabajadores de los 3,4 millones que hubo en marzo y abril. Por eso, esta semana, Gobierno, patronal y sindicatos tienen que acordar qué hacer con los ERTEs a partir del 30 de septiembre. Habrá que prorrogar los actuales (812.438 trabajadores estaban en ERTE a finales de agosto) y aprobar la entrada de más trabajadores, ampliando las ayudas hasta fin de año o marzo de 2021 (como quiere la patronal). Y además, permitir que los trabajadores afectados que llevan más de 6 meses en ERTE cobren el 70% y no el 50% y mantener las exenciones de Seguridad Social a las empresas (que también se reducen a los 6 meses de entrar en un ERTE).

También se debate qué sectores y empresas pueden disfrutar de los ERTEs, porque la patronal, el Banco de España y algunos expertos (lea este interesante artículo de Guy Standing) han advertido que ayudar indiscriminadamente con los ERTEs puede crear “empresas zombis, empresas que no tienen salida y sólo sobreviven con dinero público (los ERTEs han costado 42.000 millones entre marzo y septiembre). Y que sería más sensato destinar ese dinero sólo a las empresas que tienen futuro, no mantener la agonía de otras. Esto se dice fácil, pero a ver quien cierra esas empresas y manda a sus empleados al paro… Otro tema a debate es si se amplían las ayudas a empresas (sobre todo al turismo y la hostelería), desde rebajarles el IVA a reducirles las cuotas de la SS. Se puede hacer (y quizás sea necesario), pero hay que saber qué eso tiene un coste y dispararía más el déficit público, ya desbocado: 6,12% del PIB a finales de junio (-67.684 millones), frente al 2,8% en todo 2019 (-34.869 millones). 

Mientras los rebrotes hacen temer un “otoño caliente”, con poco consumo y actividad, más empresas en apuros y más paro, el Gobierno ultima los Presupuestos 2021, que deberían servir para reanimar la economía, con más gasto e inversiones públicas, que necesariamente deben salir de conseguir más ingresos: unos, los Fondos europeos (no más de 70.000 millones en 2021) y el resto, de la recaudación fiscal, que debe aumentar. La OCDE recomienda a los paises “mantener los apoyos a empresas y familias”, no caer en la trampa de la austeridad como en 2010. Y para ello, propone subir los impuestos verdes y los impuestos a la propiedad (patrimonio) y a las ganancias de capital (ahorro y Bolsa). Y en España, los expertos de Fedea proponen aprobar un recargo en el IRPF, como hizo Rajoy en 2012. Sea como sea, habrá que recaudar más si se quiere pagar la factura extra que cuesta la emergencia del COVID 19.

Entre tanto, ha habido una mala noticia estos días: la vacuna de Oxford (que iba a comprar España y toda Europa) se retrasa, por los habituales problemas en los ensayos. Y la jefa de científicos de la OMS cree que “hasta mediados de 2021 no se podrá empezar a vacunar a los grupos de riesgo” (sanitarios, personas mayores y enfermos) y que “la vacuna contra el COVID 19  no estará disponible masivamente antes de 2022”. Eso significa que nos quedan otros 9 meses de convivir con el virus antes de las primeras vacunas y más de 1 año para vacunar a la mayoría de ciudadanos. Esto sí va a complicar la recuperación económica, retrasando más la salida de la crisis, hasta 2022. Y trastoca más nuestras vidas. Es lo que hay. Así que no queda otra que seguir con nuestra vida anormal y tratar de no contagiarnos. Hibernar y sobrevivir.

jueves, 3 de septiembre de 2020

La vuelta a la anormalidad


Hemos vuelto de vacaciones y encontramos una segunda ola de coronavirus, donde los contagios casi se han duplicado sobre finales de junio, con más hospitalizados y muertos que al final del estado de alarma. Una situación muy preocupante en Madrid y grave en País Vasco, la Rioja, Aragón y zonas de Cataluña. Y enfrente, 17 autonomías que combaten el virus a su aire, mientras Sanidad se mantiene en 2º plano. Un rebrote de la pandemia que ha torpedeado el turismo y la recuperación y que augura un otoño muy difícil, donde crecerá el paro y habrá que prorrogar los ERTES, mientras preocupa que la vuelta al cole reanime los contagios y dificulte el trabajo de los padres. Como antes, falta unidad contra el virus y más medios, desde PCRs y rastreadores a médicos y enfermeras en atención primaria. Y más conciencia ciudadana. Urge afrontar la emergencia económica con un Presupuesto 2021 que apoye las ayudas europeas. Si hay que convivir con el virus otro año más, afrontémoslo mejor. 

enrique ortega

El coronavirus no se ha tomado vacaciones. Entre julio y agosto, la pandemia ha contagiado a 15 millones de personas más en el mundo, alcanzando hoy los 26.036.255 contagiados en 188 paises, según los datos de la Universidad Jhons Hopkins. El epicentro de la pandemia sigue en América, destacando Estados Unidos (6.114.406 contagiados), Brasil (3.997.865), Perú (657.129), Colombia (633.321), México (610.957), Argentina (439.172) y Chile (414.739 contagiados), aunque donde se han duplicado los contagios este verano ha sido en India (son ya 3.853.406 contagiados) y Sudáfrica (630.595 contagiados). Europa ronda los 4 millones de contagiados, con España en cabeza (479.554 contagiados: somos el 5º país del mundo con más contagios por habitante), seguida de Reino Unido (340.929 contagiados), Francia (331.060), Italia (271.515) y Alemania (247.411 contagiados).

El coronavirus se ha cobrado ya 863.119 muertes en todo el mundo, 300.000 de ellas durante este verano. Destaca la mortalidad en EEUU (185.744 muertos hasta hoy), Brasil (123.780), India (67.376), México (65.816). Reino Unido (41.602), Italia (35.497), Francia (30.692) y España (29.194 muertos ayer, según Sanidad), donde ha habido 1.071 muertes por COVID 19 desde el final del estado de alarma (21 de junio) hasta ayer.

Si en todo el mundo y en Europa ha habido rebrotes este verano, España ha estado en cabeza de los nuevos contagios, que casi se han duplicado en poco más de 2 meses: han pasado de 246.272 contagios (21 junio) a 479.554 contagiados ayer. Eso supone que España tiene 212 contagiados (en las últimas 2 semanas) por 100.000 habitantes (más del doble que la media de Europa), cuando teníamos sólo 8 contagiados/100.000 habitantes el 21 de junio. Los demás datos son también muy preocupantes. Los nuevos contagios diarios han saltado de 141 (21 junio) a 3.663 ayer. Los contagios en los últimos 14 días de 3.801 a 99.621. Los hospitalizados (en la última semana) han pasado de 99 (21 junio) a 1.831 (ayer). Los enfermos COVID en UCI han saltado de 5 (21 junio) a 137 (ayer). Y los muertos diarios han pasado de 3/5 diarios a finales de junio a 42 ayer.

Si el repunte de contagios es muy evidente en toda España, la gravedad de los rebrotes se concentra en Madrid y otras 6 autonomías (País Vasco, La Rioja, Aragón, Navarra, Baleares y Castilla y León), las siete con más de 200 nuevos contagiados por cada 100.000 habitantes en las últimas 2 semanas, según Sanidad. Y entre ellas, destaca la preocupante situación de la pandemia en Madrid, que concentra casi un tercio de los nuevos contagios y hospitalizaciones en España: 466 contagiados/100.000 habitantes, 1.362 nuevos contagios ayer (fueron 32 el 21 de junio), 424 hospitalizados (35 el 21 de junio), 16 en UCI (1 el 21 de junio) y 67 muertos en la última semana (12 el 21 de junio). Detrás, pero no tan grave, está la situación en el País Vasco (363 contagios/100.000), la Rioja (361) y Aragón (299), más Barcelona capital y algunas zonas de Cataluña (en conjunto, 174 contagios/100.000).

Vista la gravedad de los rebrotes, hay que precisar que no estamos como en marzo o abril, como ha insistido el ministro Illa. Los datos hablan por sí mismos. El 31 de marzo hubo 9.222 nuevos contagios diarios frente a los 3.663 de ayer. Había el doble de nuevos hospitalizados (2.626) y el triple de enfermos en las UCIs (5.872 el 31 de marzo). Y hubo 950 muertos por COVID el 1 de abril, frente a 42 ayer. En lo peor de la pandemia (marzo y abril), la mitad de los enfermos COVID tenían que hospitalizarse y hoy sólo el 6%. Y el 12% de los enfermos morían, cuando ahora sólo fallecen el 0,5%. Todo esto se debe a dos factores. Uno, que los enfermos de coronavirus son ahora más jóvenes (37 años de edad media frente a 65 años en marzo) y superan mejor la enfermedad. Y el otro, que ahora se hacen el doble de pruebas (550.000 PCRs por semana ahora, frente a 146.000 en marzo y abril), con lo que el virus se detecta antes y se pueden aislar y tratar mejor los rebrotes (si hay rastreadores...).

Con todo, aunque no estemos tan mal como en marzo y abril, la realidad es que estamos mucho peor que a finales de junio y los contagios crecen de forma exponencial, con lo que se teme un mes de septiembre muy difícil, sobre todo con el regreso  a las grandes ciudades de los que han estado de vacaciones y la vuelta al trabajo, al colegio y a la Universidad. Hemos dado marcha atrás, con la mayor movilidad del verano, el turismo y el mal comportamiento de muchos ciudadanos (sin respetar distancias o mascarillas y multiplicando reuniones y encuentros de familiares y amigos). Y han fallado las autonomías y Sanidad, porque en estos meses no han aprovechado para fortalecer los servicios sanitarios (los Centros de salud siguen colapsados), las pruebas de detección (vuelven a faltar reactivos para hacer pruebas PCR y los laboratorios no dan más de sí) y los rastreadores, que siguen faltando (hay 3.500, casi un tercio de los 8.500 necesarios). Y falta una APP de rastreo, como tienen otros paises europeos: Radar Covid no estará operativa hasta mediados de septiembre (aunque se probó en junio en Canarias), por el retraso de la mayoría de las autonomías en integrar la aplicación en su sistema sanitario.

Mientras la pandemia avanza de nuevo, cada autonomía decide a su aire las medidas a tomar para combatirla, con grandes diferencias entre ellas. Y Sanidad, sin medios, trata de coordinarlas, pero sin “inmiscuirse” para no crear recelos políticos. El presidente Sánchez, escaldado de los problemas que tuvo para sacar adelante las prórrogas del Estado de alarma, se mantiene “en segundo plano”, ofreciendo apoyar “estados de alarma autonómicos que nadie pide porque creen que sería “su muerte política”. Y así hasta que un día, los centros de salud y los hospitales se colapsen otra vez y haya que volver al Estado de alarma. Y con ello, hundir más la economía y agravar la recesión. Se quieren evitar medidas más duras para no hundir la economía, pero si el virus se descontrola no hay economía que valga.

De momento, los rebrotes de julio y agosto han hundido el turismo, que era la esperanza para iniciar la recuperación este tercer trimestre. Los datos son espeluznantes: 2,46 millones de turistas extranjeros en julio, un 75% menos que en julio de 2019 (9,88 millones). Y entre enero y julio ya se han perdido 34,4 millones de turistas y 37.903 millones de ingresos, especialmente en Baleares, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid y Andalucía. Y lo peor: sólo un tercio de los hoteles han estado abiertos este verano y sólo trabajaban 4 de cada 10 empleados, que ahora en su mayoría volverán al ERTE o al paro.  Una debacle turística que no se ha compensado con una cierta recuperación del resto de la economía, donde el consumo sigue al ralentí, desde las ventas de coches a las tiendas. Y por eso, ha vuelto a crecer el paro en agosto y se espera un otoño difícil para las empresas y sus trabajadores, muchos volviendo a los ERTEs (ahora hay sólo 812.438 trabajadores, frente a los 3,4 millones que hubo en lo peor de la pandemia).

Ahora, la urgencia es resolver el futuro de los ERTEs, cuya vigencia se amplió hasta el 30 de septiembre. No bastará con ampliarlos hasta diciembre, sino que habrá que incorporar a más trabajadores (del turismo y la hostelería) y ver cómo se les paga, porque al cabo de 6 meses (octubre) dejan de cobrar el 75% del sueldo y cobran el 50% (insuficiente). Y lo mismo las cotizaciones a las SS, que aumentará su “agujero”. Es uno de los temas que abordarán mañana viernes el Gobierno, patronal y sindicatos, junto a otras medidas para impedir el cierre de empresas. Y la prórroga del programa Me Cuida, para que los padres puedan negociar su jornada en caso de que un hijo no pueda ir al colegio por haberse dado algún contagio (en caso de un niño contagiado, los padres tendrán que hacer la cuarentena y solicitar una baja médica). Además, la mesa del diálogo social tendrá que concertar la nueva normativa del teletrabajo, clave para no agravar más la recesión. Y plantear una estrategia para los convenios y las subidas salariales en 2021, que serán mínimas (si no hay bajadas).

La clave de septiembre, además de las medidas para ayudar a las empresas y frenar el desempleo, va a estar en la negociación de los Presupuestos 2021, que han de presentarse en el Congreso a finales de mes. Lo primero será que Nadia Calviño negocie en Bruselas el techo de gasto”, el tope que nos podemos gastar en 2021 a la vista de lo que se podría ingresar por impuestos. Se trata de pactar con Bruselas un déficit público “admisible” para 2021, tras el -10,1% estimado para 2021 (un agujero de -104.000 millones de euros). Si se quiere reanimar la economía y que crezca en 2021, el Presupuesto no puede incluir recortes. Pero Bruselas querrá algún indicador de que España quiere mejorar a medio plazo sus cuentas públicas, así que no dejará un Presupuesto donde suba el déficit del 10% del PIB.

Y una vez fijado este tope de déficit, el Gobierno tendrá que plantear cuanto es lo máximo que puede ingresar y con ello, cuanto es lo máximo que puede gastar. En los ingresos, contará con una parte mínima de los 140.000 millones de los Fondos europeos (porque sólo la mitad son a fondo perdido y sólo la mitad de esos 73.000 millones llegarán en 2021) y con los impuestos que recaude, para lo que tendrá que decidir qué hace, si sube algunos (los técnicos de Hacienda proponen subir el IRPF de los que ganan más y sociedades), con cuidado para que esa subida no frene la recuperación. Y después, tendrá que decidir en qué gasta, las prioridades (ayudas, empleo, sanidad, educación, medio ambiente, digitalización…) para que el Presupuesto actúe de “locomotora” de la recuperación en 2021.

Tener este Presupuesto 2021, que sustituya al actual (el de 2018 de Montoro, prorrogado 3 veces) es clave para reconstruir el país. Y sacarlo adelante, para un Gobierno que sólo tiene 155 diputados, exige pactar a varias bandas. Habría que buscar un mínimo común denominador en los ingresos y en los gastos, para que salieran adelante con el máximo de apoyos políticos, lo que sería un gran mensaje para las empresas, los trabajadores y Europa. Es la mejor herramienta para la reconstrucción del país y, de paso, para sentar las bases de un cambio en el modelo económico, que nos haga menos vulnerables. Sin un nuevo Presupuesto que tire de la economía no hay reconstrucción. Y tampoco Gobierno. Y no estamos como para provocar unas nuevas elecciones. Así que sólo hay una salida: aprobarlo. Y con cuantos más apoyos de unos y otros mejor, porque será más eficaz.

Entre tanto, hay que atajar los rebrotes de la pandemia como sea, con más unidad de criterios y más medios sanitarios y de rastreo. Porque si no se controla el virus, no hay recuperación económica posible. Así que Gobierno y autonomías están obligados a colaborar, sin peleas políticas y con más eficacia. Y los ciudadanos tenemos que tomarnos en serio esta batalla, colaborar al máximo. Y hacernos a la idea de que tenemos que vivir en esta “anormalidad” muchos meses más, al menos hasta el verano que viene, cuando podría llegar la vacuna a la mayoría de españoles. Adaptémonos. Hay que convivir con el virus.