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lunes, 16 de junio de 2014

Renta 2014 : los impuestos que se notan


Quedan dos semanas para confesarnos con Hacienda. Y mientras pagamos más, por segundo año consecutivo (también en la declaración del año que viene), el Gobierno promete que nos bajaran los impuestos en 2015 (año electoral), ya para la declaración que haremos en 2016. La rebaja será pequeña en el IRPF, que supone sólo el 40% de los impuestos que pagamos, los que más se notan. Pero como han prometido bajar el déficit, tendrán que subir los impuestos que no se notan, los indirectos, desde el IVA a algunos productos a los carburantes, el IBI, tasas e impuestos medioambientales, quitando deducciones. Algo injusto, porque son impuestos que pagan igual los pobres que los ricos. Mientras el fraude fiscal supera los 70.000 millones, los que viven de una nómina están supercontrolados por Hacienda y pagan el 79% del IRPF. Si empresas, bancos, multinacionales y grandes fortunas pagaran lo que deben, el IRPF podría bajar de verdad. Es la reforma que hace falta.
 
enrique ortega

La Renta, el IRPF, sigue siendo el primer impuesto en España, con el que el Estado ingresará 73.196 millones este año. Pero ha perdido importancia, porque sólo representa ya el 40% de la recaudación total, cuando en  2010 era el 45%. Han ganado importancia los impuestos indirectos (desde el IVA a los impuestos sobre carburantes, tabaco o alcohol, el IBI o las tasas), que ya suponen el 60% de los ingresos, algo profundamente injusto porque son impuestos que pagan igual los pobres que los ricos. Pero sirven para que los Gobiernos de turno recauden sin que se note tanto, al consumir en el día a día.

El IRPF es un impuesto que se nota, aunque tampoco mucho porque la mayoría (93%) lo pagamos cada mes, en las retenciones que nos hacen en la nómina o pensión. Y ahora, al presentar la declaración, sólo ajustamos cuentas y a la mayoría le sale negativa: de 19,3 millones de declaraciones esperadas, 14,6 millones saldrán a devolver, lo que significa que nos han retenido de más, que hemos financiado a Hacienda durante el año (10.275 millones). Así que si nos sale negativa, es sólo un espejismo: ya hemos pagado antes y de más. De media, pagamos un 14% de los ingresos, un máximo histórico.

Este año, la declaración de la renta viene otra vez con subida, la aprobada por Rajoy para 2012, 2013 y 2014 (que pagaremos en la declaración del año que viene): los tipos del IRPF suben entre el 0,75 y el 7%, según los ingresos. Eso supone pagar entre 82 euros más (para ingresos de 20.000 euros) y 600 euros extras (para ingresos de 45.000 euros). También pagarán más los ingresos por ahorros e inversiones (pasan de pagar del 19% al 21%). Pero la mayor subida se debe a que Hacienda no descuenta (desde 2008) el efecto de la inflación, al no revisar los tramos de renta ni actualizar el mínimo personal y familiar ni la deducción por rendimientos del trabajo. Una penalización que supone pagar 33,24 euros más de media por contribuyente, según GESTHA (entre 18 y 1.321 euros más, según ingresos).

Algo muy importante es que el IRPF se paga distinto según donde se viva. Primero, porque varias autonomías han cambiado los tramos de ingresos y los tipos máximos, siendo Cataluña, Andalucía y Asturias donde los más ricos pagan más (56%) y Madrid, Galicia y la Rioja donde pagan menos (52%). Curiosamente, en Aragón, Castilla la Mancha, Castilla y León y Baleares, los que ganan menos de 80.000 euros pagan más que la media de España y los que ganan más, menos. Y en Asturias y Andalucía, todos pagan más.

La otra diferencia entre autonomías es por las deducciones del IRPF: hay 164 diferentes. La mayoría tienen deducciones por compra o alquiler de vivienda (y para jóvenes), la  mitad tienen deducciones por nacimientos o adopciones, algunas por gastos de guardería (Comunidad Valenciana, Murcia y Canarias), otras deducen uniformes (Madrid) y libros de texto (Comunidad Valenciana, Baleares y Aragón), la enseñanza de idiomas (Castilla la Mancha), los gastos de salud y seguro médico privado (Baleares, Aragón y Cantabria), los abogados laboralistas (Andalucía) y gastos tan estrambóticos como tener asistenta (Andalucía), hombres que ayudan en casa (Comunidad Valenciana) o quedarse viudo/a (Cataluña).Un galimatías de deducciones que llevan a que una familia pague hasta 3.448 euros más o menos, según donde viva.

Al final, ¿quién paga el IRPF? Básicamente, las clases medias y medias altas: el 68,3% lo pagan quienes ganan más de 30.000 euros, según la Memoria Tributaria (2011). Por debajo, los mileuristas, los que ganan menos de 15.000€ brutos (12.000€ de base imponible), un 38,8% de contribuyentes, sólo pagan el 1,4% de la recaudación, unos 132 euros de media anual. Entre 12.000 y 21.000 euros de base imponible hay otro 26,8% de contribuyentes, que pagan un 12,6% de la recaudación, unos 1.760 euros anuales de impuestos. Y entre 21.000 y 30.000 euros, hay otro 15,5% de declaraciones, que pagan un 17,7% de la recaudación, 3.894 euros de media. Entre estos tres grupos, que ganan menos de 30.000 euros, son el 81,2% de los contribuyentes y pagan el 31,7% de la recaudación. Otro tercio (35% recaudación) lo pagan los que ganan entre 30.000 y 60.000 euros (15% contribuyentes) y el tercio restante (33,3%) lo pagan los que ganan más de 60.000 euros, sólo el 3,8% de los contribuyentes.

Estos contribuyentes (19,3 millones) son los que viven de un salario (79% de la recaudación del IRPF) o de un ahorro o inversión, y están perfectamente controlados por Hacienda, mientras quedan fuera personas con grandes fortunas, que tributan como empresas (con muchas deducciones y vías “legales” de fraude)  o a través de SICAV (hay 3.050, que gestionan 29.012 millones de casi medio millón de grandes patrimonios), que sólo tributan al 1%. Y si sumamos todos los impuestos, resulta que el 90% de los ingresos fiscales se recaudan con las familias y sólo un 10% con empresas, bancos y grandes fortunas, según Intermon Oxfam. De hecho, las grandes empresas pagan en España el 4% de sus beneficios (por las cuantiosas deducciones del impuesto de Sociedades), los bancos sólo han pagado el 5% de sus beneficios en 2013 y las multinacionales apenas pagan.

Precisamente, un grave problema de España, reiterado por la Comisión Europea y el FMI es el elevado fraude fiscal, que supera los 70.000 millones de euros. Una parte es fraude” ilegal”, de economía sumergida que no tribuya (hay 253.000 millones de dinero negro), pero el 72% del fraude, según Gestha, procede de empresas, multinacionales y grandes fortunas, que defraudan “legalmente”, aprovechando deducciones, desgravaciones y agujeros legales. De hecho, España es el segundo país de la zona euro que menos recauda, tras Irlanda (un paraíso fiscal): un 37,8% del PIB, frente al 46,8% de la zona euro. O sea, que recaudamos 90.000 millones menos de lo que nos toca, porque algunos defraudan y pagan menos. Y no son precisamente los que declaran el IRPF, donde el fraude es relativamente bajo.

Ahora, el Gobierno promete bajar impuestos, pero en realidad apenas va a tocar el IRPF: subirá el mínimo exento de declarar a 12.000 euros (ahora está en 11.121, con lo que beneficiará sólo a 400.000 contribuyentes), mejorará algunas deducciones familiares y bajará el tipo máximo (del 52% al 50% o al 45%), lo que beneficiará a los más ricos. Pero para cumplir con el recorte del déficit que le exige Bruselas, tendrá que ingresar más por otro lado, con los impuestos que no se notan: subirá el IVA de algunos productos (del 10 al 21%), los impuestos a los carburantes, el tabaco y el alcohol, el IBI, las tasas y los impuestos medioambientales. Y bajará sociedades (del 30 al 25%, aunque las empresas pagan el 4% por las deducciones). Y la mayor parte de la rebaja anunciada será para 2016 y 2017, no a corto plazo.

La única manera de bajar los impuestos a la mayoría de españoles que pagan es cobrando más a los que apenas pagan: grandes fortunas, empresas, bancos y multinacionales. Pero estos son colectivos “intocables” para el Gobierno Rajoy. Por eso, harán propaganda con que bajan impuestos, los que se notan, pero acabaremos pagando más impuestos de los que menos se notan, los de cada día. Y seguiremos pagando los de siempre, los asalariados y familias, la mayoría, que dedicamos 130 días al año (hasta el 10 de mayo) a trabajar para pagar impuestos y cotizaciones, según Civismo (ofrecen esta calculadora para que calcule los días que trabaja para pagar impuestos). Que no le engañen con bajadas que tienen trampa.

domingo, 17 de junio de 2012

Renta 2012: pagamos más los de siempre


Toca confesarse con Hacienda. Y este año, como los últimos, nos han subido la penitencia: todos pagaremos algo más, sobre todo por no deducir tarifas y bases con la inflación. Y habrá menos devoluciones. Hay que estar atentos a las deducciones y tipos de las autonomías, porque cinco han subido los tipos del IRPF. Lo que no cambia es quien paga la Renta: el 79% de la recaudación viene de las nóminas .Y el pago recae sobre todo en las rentas medias, mientras los más ricos defraudan legalmente por otras vías. España es el país europeo donde más sube la presión fiscal, aunque es también el que menos recauda por impuestos. Y eso, porque carga en Renta, pero recauda menos en Sociedades, tabaco, carburantes e IVA, un impuesto que Bruselas exige subir.
enrique ortega

La campaña de Renta hace mucho ruido pero recauda poco: la mayor parte de este impuesto, con el que el Estado consigue casi la mitad de sus ingresos (el 43,15%, 69.803 millones en 2011) lo hemos pagado en 2011, con las retenciones mes a mes (93%). Ahora, con la declaración, se ajustan estos pagos con las deducciones de cada uno. Y a tres de cada cuatro les sale que Hacienda tiene que devolverle. Este año, de 19,1 millones de declaraciones, 14,6 millones son con devolución (600.000 menos que el año pasado) ,10.995 millones que en su mayoría volverán a los contribuyentes antes de julio. A los 4,5 millones de contribuyentes restantes les toca pagar ahora 6.308 millones.

En esta declaración se ha subido los tipos (Gobierno ZP) a los que más ganan (+120.000 euros) y a los ahorradores (del 19 al 21% para más de 6.000 euros de dividendos). Pero todos vamos a pagar más, al no descontarse la subida de la inflación de los tramos de la renta y no actualizarse el mínimo personal y familiar ni la reducción por rendimientos del trabajo. Algo que se hacía hasta 2008 y que nos supondrá pagar unos 2.500 millones más, según Gestha, entre 120 y 250 euros por contribuyente. Además, desaparece el cheque bebé. En cambio, los que hicieron obras en casa en 2010 tendrán más desgravaciones.

Otro año más, hay que estar atento a la autonomía donde se vive, ya que ha habido cambios en las desgravaciones y en los tipos regionales. Cinco autonomías han subido tipos a las rentas más altas, creando además nuevos tramos: Andalucía, Asturias, Cantabria y Extremadura (entre +1% y + 3%) y, sobre todo Cataluña (entre +2% y +4%). Y otras dos han bajado tipos (entre -0,1% y -0,4%): Madrid y la Rioja. En deducciones, el mapa varía mucho entre Castilla y León (deducciones por guardería, hijos y vivienda), Madrid  y Baleares (deducen por hijos y gastos escolares) y Extremadura, Asturias o Aragón (escasas deducciones). Al final, eso supone que una familia pague hasta 3.448 euros más o menos depende donde vida, según REAF.

La otra novedad es que vuelve el impuesto de patrimonio, aunque limitado a 160.000 contribuyentes, que tengan más de un millón de patrimonio neto (o 2 millones si viven en Madrid, Baleares y Comunidad Valenciana, que bonifican el 100%). Un impuesto poco útil (sólo recaudará 1.080 millones), que debería cambiarse por un impuesto sobre grandes fortunas.

Un año más, la Renta la pagan los que viven de una nómina: el 87% de los contribuyentes son asalariados y un 78,8% de la recaudación viene de sus sueldos, perfectamente controlados. Casi la mitad (42,8%) son mileuristas (8,3 millones de contribuyentes), con ingresos inferiores a 13.500 euros y pagan el 14,2% del IRPF. Las rentas medias bajas (de 13.500 a 28.500 euros), un 36,3% de contribuyentes (7 millones) aportan un tercio de la recaudación (33,7%). Y  las rentas medias altas (28.500 a 51.000 €), otro 15,1% de contribuyentes (3 millones) aportan un 25,9% más. Las rentas altas (51.000 a 96.000 €), con un 4,5% de contribuyentes (872.500) aportan el 13,9%. Y los más ricos (+ 96.000 €), un 1,3% de contribuyentes (252.000) aportan el 12,3% restante. En resumen: los que ganan entre 13.500 y 51.000 euros (10 millones de contribuyentes, más de la mitad) pagan el 60% del IRPF.

Sólo hay 8.077 contribuyentes que confiesan ganar más de 600.000 euros y pagan 1,4 millones de media. La Renta no está hecha para ellos, que evaden impuestos legalmente a través de empresas interpuestas (sin actividad), sociedades o SICAV. Las empresas, a través del abanico de deducciones que permite el impuesto de sociedades, pagan sólo el 9,9% de sus beneficios, cuando el tipo nominal es el 30%. Y los ahorradores ahora pagan del 19 al 21%. Enfrente, los asalariados pagan en esta declaración tipos mínimos del 24% que llegan al 48% en Cataluña. Sigue el trato desigual y el fraude.

Si rebajáramos el fraude a nivel europeo, se podrían recaudar 38.500 millones al año, actuando sobre grandes patrimonios y grandes empresas, que es donde está el 72% del fraude, según Gestha. Hacienda es más modesta y quiere recaudar 8.171 millones con su Plan antifraude 2012, centrado en alquileres no declarados, profesionales, cuentas ocultas en el extranjero, cobro de insolventes que no lo son y contrabando de tabaco. Y otros 2.500 millones con la polémica amnistía fiscal de los que afloren dinero negro este año.

Una reflexión final. España es el país europeo donde más sube la presión fiscal, según Eurostat. Pero somos uno de los países europeos con menos ingresos fiscales: se recauda el 31,9% del PIB, frente el 38,4% en la UE-27, el 47,6% en Alemania o el 42,5% de Francia. O sea, que nos brean a impuestos (y más en la declaración del año que viene), pero pagamos menos que el resto de europeos. Pagamos casi igual en Renta, pero mucho menos en carburantes, tabaco o IVA  y las empresas en Sociedades, los dos impuestos cuya recaudación se ha desplomado con la crisis.

La reflexión nos lleva a que reducir el déficit no pasa sólo por recortes, sino por ingresar más, a la europea, pero no estrujando a las nóminas con subidas como la aprobada por Rajoy, sino subiendo el tipo efectivo de Sociedades y subiendo el IVA (el más bajo de Europa), como exige Bruselas. Y poniendo otros impuestos, sobre transacciones financieras y grandes fortunas. Y luchando más contra el fraude. En total, se podrían ingresar 63.300 millones más, según Gestha, evitando muchos  recortes. Otro camino, más difícil porque pisa muchos callos.