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lunes, 25 de julio de 2022

Vacaciones 2022: todo lleno y carísimo

En unos días, media España saldrá de estampida para aprovechar las vacaciones de verano. Lo primero sería recordar que 1 de cada 3 españoles no puede tomar ni una semana de vacaciones, según el INE. Y el resto, van a desquitarse este año de dos veranos con pandemia, aunque viajarán menos días y gastando menos, por la inflación. Y se encontrarán con que la mayoría de destinos, sobre todo las islas y costas, están a rebosar, llenos de turistas extranjeros: se esperan casi 20 millones entre julio y agosto, sobre todo europeos. Y todos, nacionales y extranjeros, pagarán todo mucho más caro, desde los hoteles (han subido un +45%) y apartamentos hasta bares y restaurantes, ocio, coches de alquiler y los carburantes (62 y 71 céntimos más caros que el verano pasado). Eso sí, este “boom” turístico, que recuperará las cifras de 2019, salvará a la economía y al empleo este verano, aunque en otoño vendrá la resaca. Mientras, aproveche ahora y descanse si puede.

Enrique Ortega

El turismo lleva ya 12 meses continuados de recuperación, desde junio de 2021, tanto de visitantes extranjeros como de españoles que ahora viajan más. La Semana Santa fue récord y lo mismo mayo, con lo que estos 5 primeros meses de 2022 han llegado ya 22,74 millones de turistas extranjeros, 6 veces más que el año pasado (sobre todo, crecen los británicos, norteamericanos, irlandeses y nórdicos), aunque todavía son 6,6 millones menos que antes de la pandemia, en el año récord de 2019. Y además de venir ya muchos más turistas, se gastan más que antes: 26.726 millones de euros en estos primeros 5 meses, casi 7 veces más que el año pasado (177 euros diarios, frente a 163 euros en 2019), con una mayor estancia media, de 6,5 días (era de 6,3 días antes de la pandemia).

Ahora se espera que este repunte del turismo en Semana Santa, mayo y junio continúe este verano, que “será como los de antes”, según el Gobierno. Todos los datos lo vaticinan. Por un lado, las reservas turísticas para julio y agosto se han disparado y son incluso un 34% por encima de las que había en 2019 (y han duplicado con creces las de 2021). Las búsquedas de vuelos también se han duplicado y las compañías no dan abasto para cubrir la demanda. Y en la costa española, resulta difícil encontrar apartamentos y casas para alquilar (al doble de precio que el verano pasado). Y lo mismo pasa con la reserva de coches de alquiler, sobre todo en las islas. España ha puesto el cartel de “Completo” para este verano, sobre todo en Baleares, Canarias y la costa mediterránea y andaluza.

La previsión oficial es que este verano se alcance un 98% del turismo de antes de la pandemia, cuando llegaron a España 28,9 millones de turistas extranjeros (20 millones entre julio y agosto). La patronal turística Exceltur cree incluso que la facturación turística este verano será un 2% superior a la de 2019, sobre todo gracias al turismo extranjero (+3,4%), ya que se estancarán los ingresos por el turismo nacional (+0%). Y esperan que el verano sea especialmente rentable en Baleares (+3,6% de facturación sobre 2019) y Canarias (+3,5%), así como en el litoral mediterráneo (+2,5%) y la costa andaluza (+2,4%), siendo muy similar la facturación en la España verde y en el interior.

Hasta aquí las previsiones optimistas. Pero también hay puntos negros” que preocupan para este verano al sector turístico. El principal, los problemas en los vuelos que traen a los turistas extranjeros, afectados por un rosario de huelgas y una reducción de vuelos (se han cancelado 16.000 vuelos a España para agosto), por el atasco en la mayoría de aeropuertos europeos derivados de la falta de personal, la congestión de instalaciones y los escasos medios en los controles policiales y sanitarios. Además, siguen subiendo las tarifas aéreas, por la subida de los carburantes, desalentando los viajes. Y hay una subida récord en los paquetes turísticos y, sobre todo, en los hoteles españoles: los precios han subido un +45% anual (la mayoría, el 33,6%, de enero a junio), según el INE. Y también están caros los restaurantes, bares, el ocio y los coches de alquiler. Y encima, a los que utilicen el coche, el precio de los carburantes se ha disparado sobre lo que costaban el verano pasado: +62 céntimos la gasolina y 71 céntimos en gasóleo. Y sigue el riesgo de que repunte el COVID: estamos en una 7ª ola silenciosa, con 839 muertos la última quincena (60 diarios).

Pero ninguno de estos problemas parece desalentar a los turistas, ni a los extranjeros ni a los españoles, que quieren olvidarse de la pandemia y la inflación durante estas vacaciones, al precio que sea. Eso sí, los que pueden, porque 1 de cada 3 españoles (el 32,7%) no puede coger una semana de vacaciones, según indica el INE en su Encuesta de Condiciones de Vida  2021. Y son sobre todo las familias con menos ingresos, más afectadas ahora por la inflación, sobre todo de Andalucía (el 45,7% de la población no puede coger una semana de vacaciones), Murcia (44,4% no), Extremadura (41,6%) y Canarias (41,8%), mientras son muy pocos los que no veranean en el País Vasco (16,4%), Madrid (21,4%), La Rioja (22,4%) y Navarra (22,6%), según el INE.

De los 2 tercios restantes, la mayoría que sí veranea, este año aumentan un 20% los que viajan y se toman vacaciones, según el Observatorio TUR, cuya Encuesta revela que la mayoría de españoles optará por destinos de sol y playa, con estancias medias de una semana y un gasto medio de 610 euros por persona (menos que los 714 euros de 2019), aunque un 40% de las familias gastarán más de 1.000 euros por persona. En general, aumentan los viajes por carretera, las vacaciones de personas solas y unas estancias más cortas, buscando este año más los apartamentos y los hoteles de 3 y 4 estrellas. Los destinos favoritos de los españoles y extranjeros este verano son Baleares y Canarias (sobre todo los extranjeros) y los pueblos y ciudades de la costa mediterránea y andaluza.

Incluso la patronal turística Exceltur advierte que en estos destinos favoritos (islas y costas) se puede producir este verano una saturación, desde las carreteras de acceso a los pueblos y ciudades a los aeropuertos, pasando por los restaurantes, bares y locales de ocio, agravando los tradicionales enfrentamientos entre la población local y los turistas (caso de algunas zonas de Mallorca e Ibiza, la Costa Brava o la Costa del Sol). Y todo ello sin olvidar la falta de infraestructuras en zonas que multiplican por 10 su población en verano, desde agua y saneamientos a vigilancia o atención sanitaria (y más con los rebrotes de COVID).

Con todo, se espera un verano turístico récord, con la llegada de 28 millones de turistas extranjeros (9,5 millones en julio, 10,2 en agosto  y 8,3 millones en septiembre), más otros 25 millones de españoles desplazados por vacaciones. Un movimiento que reportará al sector turístico una facturación de 50.000 millones de euros sólo en julio y agosto, según Exceltur. Eso supone un tercio de todos los ingresos previstos por el sector para 2022 (151.798 millones de euros, el 98% del PIB turístico de 2019). Así que el turismo será clave para sostener la economía en el tercer trimestre, después de que haya crecido muy poco en el primer trimestre (+0,3%) y en el 2º (pendiente de saberlo). Y será clave también para el empleo, porque el 40% del empleo que se está creando es en el turismo y la hostelería, aunque todavía hay menos empleo turístico (2.428.281 trabajadores en el primer trimestre) que antes de la pandemia (2.488.488 empleados en marzo 2019), según el INE.

El temor del sector turístico está en lo que pase después del verano, cuando pueden caer los viajes de extranjeros y españoles por culpa de la inflación, la subida de tipos y el riesgo de recesión en Europa por el corte de gas ruso. Así que la incertidumbre está ahí, en el otoño e invierno, si vuelve a caer la demanda turística y complica el cierre de un año 2022 en que se espera recuperar casi todos los turistas e ingresos de 2019: 79 millones de turistas (frente a 83,7 en 2019) y 70.000 millones de ingresos (frente a los 92.278 millones de 2019).Y si el turismo no ayuda en el 4º trimestre, será más fácil entrar en recesión. No olvidemos que el 40% del crecimiento del PIB de este año (+4%) depende del turismo.

Así que nos jugamos mucho con que el turismo se recupere con fuerza, este verano y después, tanto por el crecimiento como por el empleo. Pero no basta con aprovechar la necesidad de viajar de españoles y extranjeros. Hay que aprovechar, de una vez por todas,  esta nueva recuperación del sector para reconvertir a fondo el turismo español de cara al futuro, para apuntalar la primera industria española. No se trata de crecer a base de batir récord de turistas cada año sino de conseguir un turismo de más calidad, menos masivo y que gaste más, que no destroce nuestras costas y sea más sostenible. Aprovechar los mayores ingresos de ahora y los Fondos europeos para reconvertir la oferta, sobre todo en el turismo de sol y playa, que es la base del “milagro turístico español”: nuevas instalaciones, nueva oferta de ocio, más digitalización de los paquetes y más calidad, apostando por la formación y el empleo de calidad (hoy es el peor pagado). Y buscando un turismo más globalizado (menos dependiente de Europa) y que venga durante todo el año, a toda España (no sólo a las costas e islas).

Pero cuando la gallina de los huevos de oro vuelve a funcionar, todo el mundo se olvida de reflexionar sobre los cambios y apostar por reforzar el negocio a medio plazo. Sólo se mira las reservas hechas y cómo ganar más, aunque sea a costa de unos precios peligrosos, que pueden desviar los turistas a los paises competidores el próximo verano. Y que desalientan al turista español, harto de que le “atraquen” cuando va de vacaciones. Urge un Plan de reconversión del turismo, pactado entre el Gobierno, autonomías y el sector, que contemple su futuro a 20 años vista, no para salir del paso de la coyuntura. Y que consiga un turismo sostenible, a precios razonables y con calidad. Mientras, que afronten este verano lo mejor posible, frente a la saturación, los precios y el calor. 

Que descansen y disfruten.

jueves, 20 de enero de 2022

FITUR 2022: esperanza en el turismo

Esta semana se celebra FITUR, la Feria del turismo donde se ve un mayor optimismo entre los profesionales: creen que este año sí habrá una fuerte recuperación de turistas, nacionales y extranjeros (más de 70 millones), que servirá para volver a los 83 millones de turistas de antes de la pandemia en 2023. Algo clave para todos, porque casi la mitad del crecimiento de 2022 dependerá del turismo. Pero todos los cálculos dependen de la pandemia, de que no haya nuevas “olas” que hundan la Semana Santa y el verano. Y a nivel interno, el sector tendrá que “cuidar los precios”, que se han disparado para recuperar lo perdido: los hoteles han subido un +31,9% anual, según el IPC. Además, en 2022 se pondrán en marcha los primeros proyectos de reconversión turística con Fondos europeos, aunque necesitaríamos más recursos para la promoción turística de España (sólo 90 millones en 2022). Hay que aprovechar la pandemia para apuntalar el futuro del turismo, nuestra primera industria.

Enrique Ortega

La recesión en España por la pandemia (-10,8% de caída del PIB en 2020), fue la mayor entre todos los paises occidentales porque el parón de la actividad  para hacer frente al COVID 19 afectó especialmente al turismo, que tiene mucho más peso en nuestra economía (aportaba el 12,3% del PIB y el 13,7% del empleo total) y ha sido el sector más castigado por la pandemia. El balance turístico de 2020 fue demoledor: se perdieron 64,74 millones de turistas extranjeros (sólo llegaron 18.957.856 de los 83.701.011 turistas llegados en 2019, el 7º año consecutivo de récord de turistas) y casi un 80% de los ingresos turísticos (19,7 millones de gasto del turismo extranjero frente a 92,33 millones en 2019). Una debacle que puso en riesgo la supervivencia de miles de empresas y afectó a 841.436 empleos, que en su mayoría se salvaron tras aparcarlos en ERTEs.

En 2021 se esperaba una recuperación del turismo, nacional y extranjero, especialmente a partir del levantamiento del estado de alarma el 9 de mayo. Y de hecho, el verano fue muy bien, con un récord del turismo nacional y una fuerte recuperación del turismo europeo, salvo el británico (afectado por sus restricciones). Pero a finales de noviembre surgió la nueva variante ómicron, disparando la 6ª ola de contagios en España y un negro panorama en toda Europa, particularmente en Reino Unido, Francia y Alemania, nuestros principales visitantes. Y eso ha “pinchado” las previsiones iniciales, que en FITUR 2021 apostaban por cerrar 2021 en 45 millones de turistas (ministra Reyes Maroto). A falta de conocer los datos de diciembre, la previsión oficial es cerrar 2021 con unos 30 millones de turistas extranjeros (31 millones estima la patronal Exceltur), bastantes más que en 2020 (casi 19 millones) pero todavía casi un tercio menos que antes de las pandemia (83,7 millones). Y un gasto turístico que rondará los 34.000 millones de euros, poco más de un tercio del gasto de los extranjeros en 2019.

El aspecto más positivo de 2021 ha sido que se recuperó el turismo nacional, antes de la 6ª ola de la pandemia: de julio a octubre, las pernoctaciones de los españoles en hoteles fueron, mes a mes, superiores a las de 2019, antes de la pandemia. Y en cuanto al turismo extranjero, hasta noviembre aumentó (sobre 2020) la entrada de turistas alemanes (+107,5%), franceses (+42%) y británicos (+27,6%), lo que indica que tienen ganas de volver a visitarnos. La industria turística ha notado esta incipiente recuperación en 2021, con una facturación de 88.546 millones de euros (que recupera 36.000 millones respecto a 2020, aunque todavía está un 40% por debajo de la de 2019). Los que se han recuperado más en 2021 han sido los hoteles ligados al turismo nacional (en Asturias, Galicia y Andalucía), las compañías de alquiler de coches y las cadenas con más presencia internacional, mientras tardan más en recuperarse los hoteles urbanos, las compañías aéreas y las agencias de viajes.

Para 2022, todas las previsiones apuntan a una mayor recuperación del turismo, aunque todo depende de una variable imprevisible: la pandemia, el temor a nuevas variantes que puedan desatar futuras restricciones a la movilidad y los viajes. Si no hay “sustos”, la previsión del Gobierno es recuperar este año la mayoría de los turistas europeos de antes de la pandemia (70,9 millones en 2019) y dos tercios de los turistas del resto del mundo (12,8 millones), lo que daría unos 79 millones de turistas extranjeros en 2022 (el 94% de los que llegaron en 2019). Parece un objetivo demasiado ambicioso, difícil de alcanzar, mientras Funcas estima que podrían venir unos 75 millones de turistas (recuperar el 90% de los que llegaron en 2019) y la patronal turística Exceltur apuesta por recuperar un 87,5% de su negocio en 2022, lo que se traduciría en 73 millones de turistas. Y todos creen que habrá que esperar a 2023 para recuperar el turismo de antes de la pandemia.

La previsión del sector turístico es que 2022 irá de menos a más: el primer trimestre será flojo, por las secuelas de la 6ª ola, y que los viajes y el turismo de españoles y extranjeros se despertará en Semana Santa (10-17 abril) y mejorará aún más en verano, para consolidarse en la última parte del año (con permiso del COVID 19…). Y esperan que juegue a favor las ansias de viajar y el ahorro disponible y no gastado, así como la esperada recuperación económica y del empleo en toda Europa. Y algo muy importante: la seguridad sanitaria que ofrece España al turista extranjero, dado nuestro alto nivel de vacunación (80,5% de la población) frente a la de otros paises competidores, como Turquía (61,53% vacunados), Italia (74,3%), Grecia (66,61%) o Túnez (51,07% de vacunados), según la OMS, aunque nos superan  Portugal (82,72% vacunados) y Malta (82,44%).

Una posible desventaja para España podría ser la fuerte subida de los precios turísticos en 2021, donde la mayoría de las empresas han aprovechado para resarcirse de la crisis subiendo tarifas y precios. Un dato llamativo: los precios de los hoteles han tenido una subida anual del +31,9% en 2021, según el IPC de diciembre, cinco veces más que la subida media de la inflación (+6,5%). Y también han subido los paquetes turísticos, bares y restaurantes, los apartamentos turísticos, el alquiler de coches, las tarifas aéreas y el ocio. Y en paralelo, puede haberse deteriorado la calidad del servicio, porque muchas empresas han reducido personal o contratan menos del que necesitan, por miedo a nuevas olas de contagios.

La recuperación del turismo, la primera industria española, es clave para que España se recupere con más fuerza en 2022. De hecho, casi la mitad de todo el crecimiento esperado este año debe venir del turismo: del 5,5% que crezcamos, 2,4% lo tiene que aportar el sector turístico, según la última estimación de CaixaBank. Así que nos jugamos mucho con el despegue del turismo, que va a depender en buena medida de la pandemia pero también de que funcionen otras medidas de apoyo, a corto y medio plazo.

A corto plazo, el sector turístico pide la prórroga de los ERTEs, al menos hasta el verano (los actuales terminan en marzo de 2022). A finales de 2021 había 56.729 trabajadores turísticos en ERTE (más de la mitad del total, 102.548 empleados en ERTE en todos los sectores), en todas las actividades del sector, en especial en las agencias de viajes (11.358 trabajadores todavía en ERTE), transporte aéreo y actividades de ocio, las más afectadas por la pandemia. Y también va a ser clave cómo se aplica la reforma laboral en el sector, ya que para el verano tienen que reconvertir sus contratos temporales y promover los fijos discontinuos.

Otra petición urgente del sector turístico son nuevas ayudas directas a las pymes turísticas en la primera mitad de 2022, para preservar su subsistencia financiera, a la vez que piden completar el pago de las ayudas aprobadas en 2021 y que no han llegado aún en muchas autonomías. Y en paralelo, priorizar los esquemas de rescate pendientes de la SEPI y COFIDES a las empresas turísticas, además de la refinanciación y el alargamiento de los créditos ICO al sector concedidos durante la pandemia. Son distintas formulas para “dar oxígeno” financiero para que  la gran mayoría de las 153.000 empresas del sector turístico sobrevivan (y con ellas, 2,3 millones de empleos).

Además, 2022 va a ser el año en que los Fondos Europeos lleguen también al turismo. El Plan de recuperación de España, aprobado por Bruselas, incluye un Programa (el 8º con más inversiones) para “la modernización y competitividad del sector turístico”, con objeto de aprovechar la pandemia para poner en marcha inversiones y medidas que apuntalen su futuro. En conjunto, el Plan contempla 3.400 millones de inversiones europeas para el turismo español y actuar en tres frentes: la transformación digital de los destinos y empresas turísticas, la puesta en marcha de planes específicos de futuro en zonas muy dependientes del turismo (como Baleares o Canarias) y una mejora de la competitividad centrada en el desarrollo del producto turístico “Spain”. Se trata de modernizar y apuntalar el futuro del turismo, con inversiones que crearán 100.000 empleos adicionales. Y además, el turismo se beneficiará de otras inversiones del Plan de recuperación (en formación, infraestructuras, digitalización y economía verde), con un impacto estimado de otros 44.000 millones en tres años.

El pasado 21 de diciembre se aprobó el primer paquete de proyectos turísticos que van a recibir estos Fondos Europeos, acordados entre el Gobierno y las autonomías por unanimidad. Son 169 Planes de sostenibilidad turística (de los 506 presentados), 153 que serán gestionados por Ayuntamientos y los otros 16 por las autonomías, que recibirán los primeros 615 millones de Fondos europeos. A pesar del acuerdo político sobre estos primeros Planes, la patronal turística Exceltur los ha criticado, porque estima que “se ha repartido en exceso el dinero”, con bajos importes (600.000 euros de media en 637 municipios) apostando por muchos proyectos en municipios de la España interior que tienen poco peso para el turismo: el 53% de los Fondos van a zonas de interior con un 12% del turismo total y sólo el 28% al Mediterráneo e islas, que suponen el 60% de la oferta turística). Claro que son sólo los primeros proyectos y quedan 2.785 millones por gastar hasta 2026.

La divergencia de la patronal turística es de fondo: habría que concentrar las ayudas europeas en los destinos turísticos más importantes y “no repartirlas tanto” entre toda España, porque se debilita su efecto. Por eso, Exceltur lleva un año defendiendo que España apruebe un PERTE para el sector turístico (un Plan estratégico como el que se ha aprobado para el automóvil), destinando 15.000 millones de inversiones públicas (españolas y europeas) en tres años, que movilizarían otros 30.000 millones privados. Y concentrar este dinero en la reconversión de 15 destinos turísticos claves, que suponen el 40 % de la oferta turística española pero el 70,5% del PIB turístico y el 62% del empleo: Costa del Sol, Costa Brava, Costa Dorada, este de Mallorca, Ibiza, Gran Canaria y sur de Tenerife. Defienden concentrar más ayudas en reconvertir el turismo de sol y playa, en gran parte obsoleto.

El debate es importante y quizás lo correcto sería una opción intermedia: concentrar más las ayudas en estos destinos (sabiendo que tienen graves problemas de saturación y sostenibilidad ambiental) pero apostando también por una diversificación en favor de un turismo interior diferente. Es un dilema importante y los Fondos europeos son limitados, así que debe elegirse bien su destino. Pero además, el turismo tiene otros retos importantes, como reducir el exceso actual de concentración, en el verano (35% del turismo total), en el turismo europeo (85% de los visitantes) y en los destinos (90% turistas van a 6 autonomías: Cataluña, Canarias, Baleares, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid, que se benefician ellas solas del 93% del gasto turístico). Y depender menos de los tour operadores extranjeros, que controlan viajes e ingresos, lo que pasa por digitalizar más la oferta. Y como telón de fondo, cuidar más a “la gallina de los huevos de oro”: en 2022, el presupuesto para promoción turística de Turespaña serán 90 millones (menos del gasto turístico en 1 día…).

Hasta aquí la situación y perspectivas de un turismo español que tiene que “salvarnos” en 2022. Y de paso, habría que aprovechar las inversiones y la reconversión del sector para modernizarlo a fondo y que base su futuro no en conseguir más millones de turistas cada año sino en atraer un turismo menos masivo y de más calidad, que no destroce nuestras costas y sea más sostenible. En paralelo, deberíamos aprovechar los Fondos europeos para modernizar el resto de la economía, para desarrollar industrias y sectores competitivos, que vayan ganando peso, competitividad y empleo. Para que en una o dos décadas, España no dependa tanto del turismo, que nos hace muy vulnerables como se ha visto con la pandemia. Un país con más empresas competitivas e innovadoras y menos bares y hoteles. que aspire a más que ser "la California de Europa". Algo que nadie se atreve a proponer, pero que nos ayudaría a crecer más y mejor.