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lunes, 3 de noviembre de 2025

Los aeropuertos y el "chantaje" de Ryanair

El último capitulo de esta increíble historia sucedió el 8 de octubre: el comisario europeo de Transportes abrió expediente a España por multar a Ryanair y 4 aerolíneas más por cobrar el equipaje de mano. Esa multa (179 millones), la acordó el Gobierno en noviembre y en febrero de 2025, Ryanair llamó “loco comunista” y “payaso” al ministro de Consumo (sacándole 2 fotos disfrazado). Antes, en enero, había suprimido 800.000 plazas en España, otro millón en verano y 1,2 millones más en octubre, junto al cierre de vuelos en Vigo, Tenerife norte, Jerez, Valladolid y Asturias, más el posible de Almería, Vitoria, Zaragoza, Murcia, Santander o Reus. Su “excusa” (mientras gana 2.540 millones), la subida de tarifas aeroportuarias para 2026: El Gobierno lo llama “chantaje” y recuerda que esas tasas llevan congeladas desde 2015 y que son menores al resto de Europa. Ahora, propone subirlas (+0,69 céntimos/viajero) para modernizar nuestros aeropuertos, los cuartos con más tráfico del mundo. Esta “guerra”, que nos afecta mucho, sigue ahora en los Tribunales (europeos y españoles).

                Ryanair, la aerolínea líder en España y Europa, presiona contra subida tasas aeroportuarias

La compañía irlandesa Ryanair no es una aerolínea cualquiera: se ha convertido en la compañía aérea líder en Europa y en España, donde este año transportará 62 millones de viajeros (el 20% del tráfico previsto). La clave de su éxito han sido las ofertas “low cost”, los billetes superbaratos y el volar a nuevos destinos, pequeñas ciudades europeas que ha puesto en el mapa de vuelos, entre ellas muchas ciudades españoles, para lo que “fuerza” (“negocia”) que autonomías y Ayuntamientos les subvencionen por volar allí (cobrando por hacer publicidad de destinos en su Web, revistas y aviones: Cantabria pagó 18 millones a Ryanair por promocionarla turísticamente). Al final, la esencia de su negocio no es el billete básico, sino cobrar un extra por servicios complementarios que suponen un tercio de sus ingresos: facturación y equipaje de cabina, asiento y prioridad, ventas a bordo y rifas, comisiones a terceros (hoteles, coches de alquiler, seguros), programas de fidelidad y tarjetas regalo. Así consigue Ryanair ofrecer billetes  baratos y tener enormes beneficios: 1.324 millones en 2023 (+429 que en 2019) y 1.920 en 2024 (+34%). Y 2.540 millones entre abril y septiembre de 2025 (+42%)…

Ryanair fue la primera compañía “low cost” que abrió el camino de cobrar por el equipaje de mano en cabina, en 2018, restringiendo cada vez más los tamaños de las maletas de mano y cobrando más por casi todo lo que no es el billete básico. Eso ha provocado las quejas de los usuarios y multiplicado las reclamaciones de asociaciones de consumidores, en vano. Hasta que en noviembre de 2024, el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy (de Sumar) decidió imponer una multa millonaria (179 millones) a Ryanair (107,7 millones) y otras cuatro aerolíneas low cost (Vueling, EasyJet), Volotea y Norwegian), por cobro injustificado de equipajes de mano y otros conceptos, apoyándose en la Ley de navegación aérea de España y en las resoluciones de 2014 del Tribunal Europeo de Justicia.

Ryanair reclamó la multa a la Audiencia Nacional y ante Bruselas. Y en paralelo, inició su particular “guerra” contra el Gobierno español y contra el ministro Bustinduy, recortando sus servicios. En enero de 2025, anunció el recorte de 800.000 plazas en España para el verano, saliendo además de los aeropuertos de Jerez y Valladolid. Y su consejero delegado (el histriónico Michael O`Leary) convocó una rueda de prensa en Bruselas  donde acusó al ministro de Consumo español de “loco comunista”. En febrero, esta vez en Madrid, le llamó “payaso, fotografiándose al lado de dos muñecos a tamaño natural de Bustinduy disfrazado de payaso (ver foto)… Y después siguió con su presión: en septiembre anunciaron otro recorte de 1 millón de plazas, junto al cierre de sus bases en Vigo, Tenerife Norte y Asturias. Y en octubre anunciaron el recorte adicional de 1,2 millones plazas para el verano de 2026, junto al cierre de sus operaciones en más aeropuertos, que podrían ser Almería, Vitoria, Zaragoza, Murcia, Santander y Reus.

El Gobierno español ha reaccionado a estas presiones (e insultos) señalando que es un “chantaje” : es la palabra que han usado el ministro Bustinduy, el ministro de Transportes, y el consejero-delegado de AENA (51% pública y el resto inversores en Bolsa), la empresa estatal que gestiona los aeropuertos españoles. Y el ministro de Consumo recordó en febrero, tras los insultos, que Ryanair tiene “un estilo comunicativo de bastante mal gusto y de bastante mala educación” y que es “una aerolínea muy conocida por “un estilo y una lógica de chantaje y extorsión”… En el fondo, según Aena, lo que pretende Ryanair es presionar a España para que no suba las tasas aeroportuarias en 2026. Incluso, Ryanair pide que AENA las baje hasta un 50% en los pequeños aeropuertos, argumentando que “están vacíos”.

En esta petición de Ryanair para congelar las tarifas en 2026 se le ha sumado el PP, “olvidando” que el Gobierno Rajoy aprobó en 2014 la actual congelación de tarifas aeroportuarias, que ha regido desde 2015 a 2025, y la norma que obligaba a revisarlas para 2026, según recuerda AENA. De hecho, estas  tarifas han tenido una bajada nominal del -7% entre 2015 y 2024, según AENA. Y si tenemos en cuenta la subida de la inflación estos años, las compañías aéreas han tenido una bajada real de tarifas aeroportuarias en España del -31,2%, según AENA. Eso sí, entre el 1 de julio de 2021 y el 1 de julio de 2023, las compañías aéreas nos han subido el billete de avión a los viajeros un +64%, según Consumo: de 122 euros de media a 200 euros.

Tras este año de “guerra” y "chantaje" de Ryanair al Gobierno, la sorpresa saltó en Bruselas el 8 de octubre: el comisario de Transportes europeo, el griego Apostolos Tzitzikostas (Nueva Democracia, integrada en el PP europeo) dio la razón a Ryanair (con cuyo consejero delegado se reunió en Bruselas, antes que con Bustinduy): las aerolíneas tienen “libertad” para fijar precios por el equipaje de mano. Y abrió un procedimiento de infracción a España, que podría ser llevada por la Comisión Europea al Tribunal de Justicia de la UE, argumentando que “infringe la normativa comunitaria”. El ministro Bustinduy lamenta que Bruselas “se haya puesto al lado de las multinacionales”, una crítica que comparte la Organización Europea de Consumidores. Y España contempla mantener las multas y acudir también al Tribunal de Justicia europeo de Luxemburgo.

Mientras la guerra del Gobierno con Ryanair continúa, AENA no cede al “chantaje” y el 1 de enero de 2026 subirá las tarifas aeroportuarias que recauda en los 46 aeropuertos españoles que gestiona. Primero, argumenta, para cumplir la Ley 18/2014 del Gobierno Rajoy, que fijaba una congelación de tarifas entre 2015 y 2025 para “ajustarlas” en 2026” (Dora II). La decisión de AENA ha sido subirlas un +6,62% en 2026, lo que supone un aumento de tasas de 68 céntimos por viajero: de 10,35 euros de media en 2025 a 11,03 euros en 2026.

AENA justifica esta subida de tasas aeroportuarios, además de que han estado congeladas, en otras dos razones: son más bajas que en el resto de Europa y estos mayores ingresos hacen falta para financiar la modernización futura de los aeropuertos españoles. Respecto a la comparativa de tarifas, un análisis de El País demuestra que, aún con la subida de 2026, los aeropuertos españoles tendrán tasas más bajas que la mayoría de los europeos: en Madrid-Barajas se pagará 13,39 euros/pasajero al Espacio Aéreo Europeo, EEE (18,96 euros/pasajero al resto de destinos) y Barcelona-el Prat 12,47 y 15,26 euros, mientras en Frankfort cobran 24,85 (EEE) y 26,29 euros/viajero, Roma 17,52 y 24,89 euros, Ámsterdam 31,26 euros, París 11 euros más IVA en vuelos interiores y 27,88 euros en vuelos internacionales, Lisboa 16,32 euros vuelos interiores y 27,47 euros en los vuelos internacionales… Y en los aeropuertos pequeños, la tasa será mucho menor: en Santiago, por ejemplo, 4,74 euros por pasajero en vuelos europeos y 7,11 euros en los internacionales. Y en Valladolid, 2,22 euros y 3,35 euros.

El otro argumento de AENA para la subida de tasas es que los aeropuertos españoles necesitan ampliarse y modernizarse, porque “empieza a estar la cosa apretada”, en palabras de su consejero delegado. Es una forma fina de decir que los aeropuertos españoles están a rebosar de viajeros, como hemos visto este verano en cualquiera de ellos. Los datos de IATA lo corroboran: en 1999, España recibía o emitía 129 millones de pasajeros, el doble en 2019 (275 millones), se movieron 309 millones en 2024 y esperan 320 millones de viajeros en 2025, 2,5 veces más que al inicio del siglo. Y España era en agosto (241 millones de pasajeros transportados) el 4º país del mundo con más tráfico aéreo, tras EEUU (876 millones), China (711) y Reino Unido (261). Y aunque India (241 millones) nos superará a fin de año, la previsión es que España se mantenga en el Top 5 aéreo mundial en los próximos 20 años, gracias al turismo y al desarrollo económico.

Esto exige que España “se ponga las pilas” y amplíe y modernice sus aeropuertos, para afrontar esta tremenda demanda. Por ello, el propio presidente Sánchez presentó en Alicante, el pasado 18 de septiembre, el Plan de inversiones en aeropuertos 2027-2031, que prevé gastar 12.888 millones en la red española, sin destinar ni un euro de los Presupuestos: 9.991 millones son inversiones “reguladas” que saldrán de las tasas aeroportuarias y el resto de inversiones están asociadas a la actividad comercial (tiendas, aparcamientos y otros ingresos). La idea es proponer al sector aeroportuario un calendario de subida de tasas para 2027-31 (DORA III), para que las aerolíneas y otros implicados den su opinión y se puedan aprobar de aquí a un año, para que todos puedan planificar a medio plazo.

Este Plan de inversiones aeroportuarias tiene 3 prioridades: atender el aumento esperado del tráfico aéreo (especialmente acuciante en los aeropuertos de grandes capitales y ciudades turísticas), mejorar la experiencia de los usuarios (evitar tantas colas y pérdidas de tiempo) y hacer que el sector aéreo sea ambientalmente más sostenible. Las grandes inversiones se van a concentrar en Madrid-Barajas (2.400 millones este quinquenio y hasta 4.000 millones en total), Barcelona-el Prat (3.200 millones) y otros 11 aeropuertos, sobre todo los dos de Tenerife, el de Lanzarote, Alicante, Málaga, Valencia, Bilbao e Ibiza. El objetivo es que los futuros aeropuertos ayuden no sólo a mejorar el tráfico aéreo sino que sean un motor del turismo, el crecimiento económico y el empleo: la mejora de un 10% en la conectividad aérea se traduce en un aumento del 0,5% en el PIB per cápita…

Así que estamos en medio de una “guerra” entre Ryanair y el Gobierno/AENA/consumidores y en un momento crucial para el futuro del tráfico aéreo en España, donde nos jugamos seguir siendo el líder mundial del turismo y parte del crecimiento económico, además de ser una potencia en el tráfico aéreo mundial. Un futuro que debería llevarnos a dos reflexiones. Una, si debemos apostar por traer más turistas cada año, una vez que rondemos este año los 100 millones de turistas, un récord difícilmente sostenible (social y medioambientalmente), que está detrás del auge de los pisos turísticos y del precio disparado de los alquileres (cuando un propietario le saca 400 euros diarios a un piso para turistas, resulta difícil pedirle que lo alquile a una familia por menos de 1.000 euros al mes…). Y la otra, si tantos vuelos actuales y futuros son ambientalmente sostenibles, si no contribuyen a la crisis climática.

Los ecologistas insisten en que las emisiones de CO2 provocaban por el tráfico aéreo han pasado de ser el 2,3% del total al 7% en 2023, aunque AENA rebaja las emisiones a menos del 3%. Y Ecologistas en Acción denuncia que ya hoy España es el 2º país europeo cuyo transporte aéreo emite más Cos (22,7 millones de Tm en 2024)  y que ampliar los 13 aeropuertos previstos supondrá aumentar las emisiones entre un 30 y un 35%. Enfrente, AENA replica que el Plan de inversiones destina 1.500 millones a la sostenibilidad ambiental: electrificación de flotas, modernización energética de terminales, más renovables y colaboración con aerolíneas para uso de combustibles menos contaminantes. Al final, el Plan aeroportuario presentado por AENA pretende conseguir que el sector aeroportuario tenga emisiones cero en 2030, 20 años antes que el resto de la economía.

En este camino por un transporte aéreo menos contaminante, una medida fundamental es reducir los vuelos cortos, que se pueden sustituir por el tren (o el coche híbrido o eléctrico). El país pionero fue Francia, que en junio de 2023 aprobó formalmente la prohibición de los vuelos a corta distancia cuando existiera la alternativa de un tren que tardara menos de 2 horas y media. Pero dos años después, no parece que la medida sea muy efectiva. Otros paises europeos, como Austria, Suecia, Noruega y Paises Bajos han tomado o estudian medidas similares, mientras la Comisión Europea no se pronuncia. En España, la medida está incluida en la nueva Ley de Movilidad, recién aprobada en el Congreso (con la abstención de Podemos y el voto en contra de PP, Vox y UPN). Propone limitar los vuelos cortos cuando haya un tren que tarde menos de 2 horas y media. Eso afectaría hoy sólo a 3 vuelos: Madrid-Valencia (1 hora y 49 minutos), Madrid-Alicante (2 horas y 17) y Madrid-Barcelona (2 horas y 29). Pero si Renfe, Ouigo e Iryo rebajan algo tiempos, podría afectar también a los vuelos Madrid-Sevilla (hoy 2 horas y 33 minutos en AVE) y Madrid-Málaga (2 horas y 42). Pero no se sabe cómo la Ley podría limitar en la práctica estos vuelos cortos…

En resumen, que cada vez hay más “fiebre por volar, en el mundo y en España, aunque algunas aerolíneas “low cost” lo aprovechen para ofrecernos vuelos baratos y luego tratar de cobrar por el equipaje y lo que puedan, de momento con el respaldo de Bruselas. Y que en el futuro, volar será más caro, porque subirán las tasas y habrá más demanda, lo que obliga a unas inversiones millonarias en nuestros aeropuertos más saturados. Pero ojo: algún día habrá que poner coto a esta locura de un despegue o aterrizaje cada 12 segundos en EspañaNo puede ser sostenible, ni para el bolsillo ni para el Planeta. Ojo a esta otra burbuja.

lunes, 9 de febrero de 2015

Privatizan la "burbuja" de los aeropuertos


Este miércoles 11 salen a Bolsa las acciones de AENA, la primera privatización del PP desde 2001 (Iberia). El Gobierno Rajoy presume de haber colocado el 49% de AENA “en unas horas” y lo atribuye al interés de los inversores internacionales por España, gracias a su política. No dice que está privatizando una “burbuja”, inflada con dinero y deuda pública: 48 aeropuertos medio vacíos y que mayoritariamente pierden dinero (33 aeropuertos en 2013).Si la salida a Bolsa ha tenido éxito es porque ofrece dar la mitad de sus beneficios como dividendo, una rentabilidad del 4% que no ofrece casi nadie. Para sostenerla y que las acciones no se desplomen, tendrán que cerrar los aeropuertos no rentables, subir tarifas aeroportuarias y despedir más plantilla, temores que están detrás de los 25 paros convocados hasta agosto. Hay que poner orden y estallar la burbuja de los aeropuertos, pero con criterios públicos, pensando en el turismo y la vertebración regional. No en el dividendo.
 
enrique ortega

Los aeropuertos son una de las grandes “burbujas” creadas antes de la crisis. En la pasada década se invirtieron 17.211 millones en aeropuertos (la mitad en Barajas y El Prat), la mayoría con deuda (todavía deben 11.000 millones) y 700 millones con fondos europeos (España fue el país que recibió más dinero para aeropuertos entre 2000 y 2013, una cuarta parte de todas las ayudas UE para infraestructuras aeroportuarias). Además, los gobiernos autonómicos y locales alimentaron esta “burbuja aeroportuaria”, con subvenciones a las compañías, sobre todo low cost, para que volaran a sus ciudades: 250 millones entre 2007 y 2011, sobre todo de Castilla y León (84,3 millones), Aragón (34 millones), Cantabria (20,7), Cataluña (17,3) y Comunidad Valenciana (16,4 millones).

En consecuencia, España se convirtió en un rosario de aeropuertos: 48 públicos de AENA (46 más los helipuertos de Algeciras y Ceuta), muchos unos al lado de otros (3 en Galicia, 4 en Cataluña, 5 en Euskadi-Navarra-La Rioja). Y para colmo, surgen aeropuertos autonómicos: Lleida (95 millones invertidos y 29.443 pasajeros en 2013), Teruel (40 millones, sin pasajeros, estaciona aviones) y Murcia-Corvera (300 millones, se inaugura en abril 2015) y. Y dos  privados: Castellón (150 millones de inversión, casi sin aviones) y Ciudad Real (1.100 millones invertidos y en concurso de acreedores). En total, 53 aeropuertos, que contrastan con los 39 de Alemania y los 43 de Francia.

No es sólo que haya muchos aeropuertos, es que se trata de una inversión sin sentido. “España es uno de los Estados que han derrochado más fondos comunitarios en aeropuertos”, decía un informe del Tribunal de Cuentas de la UE, en diciembre de 2014, donde se cuestionaba la falta de rentabilidad de la ampliación de 8 aeropuertos españoles: Madrid-Barajas, Murcia-San Javier, Vigo, Badajoz, Burgos, Fuerteventura, la Palma y Córdoba. Y ponen como “el mayor ejemplo de derroche de fondos europeos” a la ampliación del aeropuerto de Córdoba, en 2008: se invirtieron 85 millones (13 de la UE) para ampliar las pistas y la terminal y poder acoger a 179.000 pasajeros al año. En 2014, el aeropuerto de Córdoba (con los de Sevilla, Granada y Málaga cerca) recibió 6.613 pasajeros

La realidad es que, a pesar de tan cuantiosas inversiones, la mayoría de los aeropuertos no tienen aviones y pasajeros suficientes. Así, de los 48 aeropuertos de AENA, 15 recibieron en 2014 menos de 40.000 pasajeros anuales (el de Huesca, 263, ni uno al día). Y no sólo los pequeños están sobredimensionados. Madrid-Barajas recibió 41,8 millones de pasajeros en 2014 y tiene capacidad para 70 millones, El Prat recibió 37,5 y admite 55 millones, Palma de Mallorca recibe 23,1 y está planificado para 34 millones, mientras Málaga, Gran Canaria o Alicante (los otros grandes) reciben sólo la mitad de viajeros de los que podrían.

La consecuencia es que la mayoría de los aeropuertos pierden dinero. En 2013,33 aeropuertos tenían un resultado de explotación negativo, aunque AENA dice que en 2014 sólo pierden la mitad (aún no hay datos oficiales). Pierden dos de los grandes aeropuertos, Málaga- Costa del Sol (-7,07 millones, por los gastos financieros de su deuda, aunque tiene un resultado de explotación positivo) y Menorca (-8,80 millones). Y 10 de los aeropuertos medianos, que reciben entre 0,5 y 2 millones de pasajeros anuales: Almería (-8,68 millones), Asturias (-5,30), A Coruña (-6,92), Granada-Jaén (-7,72), Jerez (-9,83), Reus (-9), Murcia-San Javier (-0,29), Santander (-4,63), Santiago (-15,44), Vigo (-12,43) y Zaragoza (-7,50). También pierden tres de los 8 aeropuertos canarios: la Palma (-12,8 millones), El Hierro (-4,57 millones) y La Gomera (-3,82 millones). Y además, pierden la mayoría de los aeropuertos pequeños,18 : Albacete (-4,16), helipuerto Algeciras (-0,94), Badajoz (-2,79), Burgos(-3,90), helipuerto Ceuta (-2,28), Córdoba (-5,98), Madrid-Cuatro Vientos (-6,67), Logroño (-7,95), León (-7,14), Melilla (-10,12), Huesca(-4,79), Pamplona(-10,62), Sabadell(-6,90), Salamanca(-5,80), San Sebastián(-5,59), Son Bonet(-1,16), Valladolid (-8,13) y Vitoria(-12,52).

Una burbuja ruinosa que ,en diciembre de 2010, se agrupó en la empresa pública AENA, con la intención del Gobierno Zapatero de privatizarla, para reducir el déficit y la deuda, por presiones de Bruselas. Pero con la crisis, la Bolsa no estaba para vender nada .Y el Gobierno Rajoy recibió AENA con la idea de sanearla primero para venderla después. En 2012 puso en marcha un duro plan de reconversión, que incluyó despidos (1.250 “bajas voluntarias”), recorte de costes, aumento de ingresos comerciales (concursos duty free, aparcamientos) y una drástica subida de tasas aeroportuarias (el 71% de los ingresos de AENA): subieron un 68,18% entre 2010 y 2013, según el sector aéreo, muy afectado. Y además, AENA puso en marcha un Plan de ajuste en los 19 aeropuertos con menos tráfico, recortando horarios (algunos sólo operan medio día o algunos días de la semana), servicios y costes.

El resultado de esta dura reconversión fue que AENA pasó de perder -215 millones en 2011 y -63,5 en 2012 a tener +596,7 millones de beneficios en 2013, que podrían subir a +629 millones en 2014, gracias al repunte del tráfico aéreo en España (por los récords de turistas) y en toda Europa, donde las dos empresas públicas competidoras de AENA, más pequeñas, la francesa Aeroports de Paris (Adp,50,6% del Estado francés) y la alemana Fraport (51,3% pública) cotizan en máximos. Aprovechando esta favorable coyuntura, el Gobierno Rajoy decidió en octubre privatizar el 49% de AENA, con la excusa de que así podría “competir mejor en el mercado internacional, ganando la gestión de otros aeropuertos en Europa y América (AENA gestiona el londinense Luton y varios aeropuertos en México y Colombia).

Pero el Gobierno Rajoy no privatiza AENA por eso. La primera razón es ideológica: el PP cree que una empresa privada (o con fuerte presencia privada) funciona mejor que una pública. Lo ha defendido privatizando 29 empresas públicas entre 1997 y 2001. La segunda, los 4.200 millones que espera ingresar por la venta del 49% de AENA, que irán a reducir deuda pública (que supera el billón de euros). Y sobre todo, porque el Gobierno Rajoy necesitaba otro  empujón de imagen, dentro y fuera de España. Y nada mejor que colocar las acciones de AENA “en horas”, con una fuerte demanda de inversores internacionales, “El interés por AENA confirma que los inversores vuelven a confiar en España”, ha dicho la ministra Ana Pastor.

Pero el interés de los inversores es más concreto: AENA les ha prometido dedicar la mitad de sus beneficios a pagar dividendos, lo que asegura una rentabilidad del 4 % al valor, suba o baje. Y eso son muchos millones para los fondos y planes internacionales, que ven bajar los tipos y la deuda (por debajo del 2%). Además, los bancos de inversión internacionales, más Santander y BBVA, han “calentado” la salida a Bolsa (OPV), porque se llevan jugosas comisiones, por captar inversores institucionales, que se llevan el 90% de la OPV, quedando sólo un 9% para particulares (y un 1% para empleados), que sólo recibirán la quinta parte de lo que han pedido. Y también sacan tajada los medios de comunicación (en publicidad), que llevan días vendiendo las bondades de AENA (vean El País de este sábado: titulan "AENA, privatización modélica" una carta al Director de un lector que critica duramente la privatización...)

Pero AENA no es sólo la empresa que gestiona la mayor red de aeropuertos del mundo, con 196 millones de pasajeros en España y 40 en el resto del mundo, frente a 100 millones los franceses (Adp), 95 millones el grupo de Heathrow (gestionado por Ferrovial) y 65 millones la alemana Fraport. AENA es una empresa que gana dinero sobre la base de sólo 6 de los 48 aeropuertos que gestiona en España: Madrid-Barajas (+252,5 millones beneficio operativo en 2013), El Prat (+243,75 millones), Palma de Mallorca (+140,94), Tenerife Sur (+61,3), Gran Canaria (+55,91) y Alicante (+36,05 millones).Que tiene la mayoría de sus aeropuertos a la mitad de su capacidad y que confía en crecer ofreciendo a las compañías aéreas un “caramelo” que no casa con los beneficios: no subir las tasas aeroportuarias hasta 2025. Una congelación que la propia Comisión de la Competencia (CNMC) cree que AENA no podrá mantener a partir de 2018. Y una empresa que espera crecer gracias a los sucesivos récords de turistas (80% llegan por avión), cuando el propio sector se plantea que el futuro del turismo es calidad más que cantidad.

Ahora, la gestión de AENA cotizará en Bolsa, con el compromiso de ganar más cada año para sostener el dividendo y no darse el batacazo. Eso hace temer a los sindicatos futuros ajustes, por lo que han convocado 25 días de paros entre febrero y agosto. Pero además, existe el temor de que si Rajoy gana las elecciones, haya una segunda privatización de AENA, donde el Estado pierda la mayoría. De momento, el Gobierno Rajoy dio entrada en octubre, por concurso, a tres accionistas privados, a los que reservó el 21% de capital: el grupo March (8%), el fondo británico TCI (6,5%) y Ferrovial (6,5%), a los que ahora tiene que buscar un nuevo hueco tras dejarles fuera el mayor precio de la OPV (va a ofrecerles quedarse con ese 21% al precio de la OPV). Ferrovial ya ha dicho públicamente que “apuesta por tomar un paquete de control de AENA en el futuro”. Sería lo lógico, porque su inversión no es financiera, como la de los March: gestiona Heathrow y otros 6 aeropuertos británicos, más Nápoles y Budapest.

Con capital y gestión más privada, existe el riesgo de que la futura AENA haga otro ajuste, cerrando aeropuertos. Los propios auditores de la Unión Europea emitieron un informe en diciembre donde señalaban que a España le sobran 13 aeropuertos (más 2 helipuertos),”los que no llegan a 100.000 pasajeros anuales” (ni siquiera a 40.000): Badajoz (39.600), La Gomera (28.897), León(23.100), Burgos(21.583), Salamanca(17.745), Logroño(12.239), Vitoria (7.073), Córdoba (6.613), helipuerto Ceuta (4.294), Sabadell (2.686), Son Bonet( 2.483), Madrid-Cuatro Vientos (2.126), helipuerto Algeciras (1.570), Albacete(1.409) y Huesca(263). La cuestión no es si hay que cerrarlos, sino con qué criterio se eligen y cómo se hace. Y sobre todo, hay que diseñar de nuevo todo el mapa aeroportuario español, recortando y agrupando recursos, con un triple criterio: la vertebración regional (e islas), el crecimiento interno y ayudar al turismo. No sólo con criterios privados de rentabilidad y dividendo. Y por eso, es básico que AENA sea gestionada con criterios públicos. Ahora y en el futuro.

lunes, 10 de marzo de 2014

Transporte aéreo: volamos cada vez menos


Los aeropuertos españoles han perdido 17 millones de pasajeros en los dos últimos años, cayendo al nivel de tráfico de 2005. Los extranjeros siguen volando a España y baten incluso récords de llegadas, por el boom turístico. Pero fallan los viajeros españoles: volamos mucho menos por la crisis, la subida de tasas y billetes y la competencia del AVE, que en 2014 ganará al avión. La caída de pasajeros provoca que 41 de los 49 aeropuertos españoles pierdan dinero, muchos abiertos sin justificación: 16 aeropuertos, casi un tercio, reciben menos de 100 pasajeros al día. Y la caída de pasajeros, junto a las tasas aeroportuarias y la competencia del low cost, hacen que Iberia y Air Nostrum sigan en pérdidas, mientras las compañías europeas vuelven a tener beneficios. Ahora, las compañías han pactado con AENA una menor subida de tasas e incentivos para recuperar pasajeros. Pero hace falta que los españoles recuperen trabajo e ingresos para que vuelen más.
enrique ortega

El sector aéreo europeo ha salido de la crisis en 2013, tras un duro ajuste de personal, recorte de rutas y fusiones de compañías, acompañados por un menor coste del combustible y, sobre todo, un aumento de viajeros (+3,8%), factores que llevaron a las compañías a volver a tener beneficios en 2013: 1.260 millones de euros (frente a -880 millones en 2012), según la IATA. Pero España no ha seguido esa ruta y el sector aéreo ha vuelto a caer, empujado por una nueva pérdida de pasajeros: 187.361.347 pasaron por nuestros aeropuertos en 2013, 7 millones menos que en 2012 y 17 millones menos que en 2011, con lo que el tráfico aéreo cae a niveles de 2005. Y así, las compañías españolas cerraron el año con unas pérdidas de 33 millones de euros.

En esta pérdida de pasajeros hay dos realidades. Por un lado, crecen los viajeros internacionales, que en 2013 batieron un récord: 129 millones (+2,7%), gracias al récord de turistas (8 de cada 10 llegan por avión). Y por otro, caen los pasajeros nacionales. De hecho,  28,7 millones de españoles eligieron el avión para desplazarse por España en 2013, un 14% menos que en 2012, según el INE. Y también cayeron los viajes a larga distancia en autobús, utilizados por 1,34 millones de españoles (-7,2%).En cambio, subieron los viajes en AVE, utilizados por 25,4 millones de españoles en 2013 (+13,5%). Tras caer en 2012, la alta velocidad ganó 3 millones de pasajeros el año pasado, gracias a la rebaja de tarifas aprobada en febrero 2013. Y este año 2014, se espera que el AVE gane al avión en España.

El avión pierde pasajeros por la crisis, la subida del IVA (septiembre 2012), el cierre de rutas nacionales e internacionales (12% Ryanair y 15% Iberia), la competencia del AVE y los vuelos low cost y, sobre todo, por la subida de precios forzada por la subida de tasas aeroportuarias, mientras el combustible les ha costado menos a las compañías en 2013. Las tasas aeroportuarias han acumulado una subida del 68,18% entre 2010 y 2013 (según el sector), pero se han concentrado sobre todo en 2012 (subida media del 18%, que superó el 50% en Barajas) y en 2013 (+8,5%), en un intento de AENA por cubrir parte de la inversión realizada en los aeropuertos españoles (18.000 millones entre 2001 y 2011), que le ha dejado una deuda acumulada de 14.000 millones, que intenta tapar con las tasas.

La caída de pasajeros ha afectado a 37 de los 49 aeropuertos españoles y de los 12 que ganaron pasajeros, la mayoría son aeropuertos del turismo extranjero: Son Bonet (Palma,+173%), Alicante (+8,8%), Lanzarote (+3,2), Ibiza (+3,1), Málaga (+2,7), Tenerife sur (+2%), Palma (+0,4%) y el Prat-Barcelona (+0,2). Y los que más pierden viajeros son aeropuertos de tráfico nacional: Madrid-Torrejón (-93%), Huesca (79%), Vitoria (-71,7%), Albacete (-69%), Algeciras y Ceuta (-67%) y. sobre todo Madrid-Barajas (-12,1%), que ha perdido una cuarta parte de sus pasajeros desde 2007 (aunque ha ganado tráfico en febrero, por primera vez en dos años). 

Esta caída de pasajeros agravó la crisis de los aeropuertos españoles, donde sólo 8 de los 47 aeropuertos ganan dinero (2012): Palma (73,8 millones), El Prat (73,6), Gran Canaria (28,1), Tenerife Sur (27,9), Ibiza (7,8), Barajas (13,07), Lanzarote (5,9), Sevilla (4,03) y Bilbao (0,28). En conjunto, la red de aeropuertos perdió 70,78 millones en 2012, un tercio menos que en 2011 (-220,5 millones), gracias al Plan de eficiencia puesto en marcha en junio de 2012, para recortar horarios y costes en los 19 aeropuertos con menos de 500.000 viajeros. Pero el Gobierno Rajoy no ha cerrado ningún aeropuerto e incluso se está gastando 100 millones de euros en ampliar los aeropuertos de Vigo y A Coruña (que pierden, juntos, 17 millones).

La caída de pasajeros ha afectado de manera desigual a las compañías: Iberia ha perdido 4,3 millones de pasajeros en 2013, Ryanair (la líder) otros 1,45 millones, Easyjet (-1,4 millones), Air Nostrum (-0,7 millones) y Air Berlín (-0,62). Y han ganado pasajeros Vueling (+2,1 millones), Iberia Express, la estrenada low cost de Iberia (+1,02 millones), Air Europa (+0,89 millones), junto a Lufthansa (0,34 millones) y Norwegian (+1,02 millones). Con ello, el Grupo Iberia (Iberia, Iberia Express, Vueling y British Airways) ha recuperado el liderazgo de pasajeros en España (32 millones), por delante de Ryanair (27,5 millones). Pero aun así, Iberia cerrará 2013 con pérdidas (-200 millones de euros), por quinto año consecutivo, aunque espera recuperarse (con los ajustes de plantillas, rutas, renovación de aviones y pacto con pilotos), para alcanzar beneficios en 2014. Vueling ha cuadruplicado beneficios (de +28,3 a +137 millones en 2013) y Air Europa ha pasado a tener beneficios (de -37 a +50 previstos en 2013), aunque Air Nostrum (familia Serratosa y franquiciada de Iberia para vuelos regionales) volverá a tener pérdidas (-20 millones), aunque espera conseguir beneficios en 2015.

Para 2014, se espera que el sector aéreo mundial se recupere más, aumentando un 6% los pasajeros y duplicando beneficios en Europa, según la IATA. En España, el Gobierno Rajoy pretende que vuelvan a crecer los pasajeros, un 2% (de hecho, ya han subido un 2,5% en enero y febrero), gracias a una menor subida de las tasas aéreas (subieron un 0,9% este 1 de marzo y aumentarán un máximo del 2,5% en todo 2014) y a una política de incentivos: descuentos del 75% al 100% de las tasas aeroportuarias para las compañías que abran nuevas rutas o aumentan viajeros, sobre todo dentro de España.

Con ello, podrían no subir más los billetes, aunque eso depende también mucho de la competencia: los vuelos realizados por una sola línea o donde no hay compañías low cost son más caros que los vuelos con más compañías y líneas de bajo coste, según un informe de FEDEA. De hecho, en el último año, los precios de los vuelos intercontinentales han caído un  -6% y los europeos un -8%, mientras los vuelos nacionales subieron un +4%, según datos de febrero del buscador Trabber. Y así pasa: es más caro volar de Madrid a Bilbao (con poca competencia de compañías) que a Londres o a Berlín. Y vamos en coche.

Además de frenar las tasas aeroportuarias, agilizar los embarques, no subir  impuestos (IVA) y fomentar la competencia en las rutas interiores, hay que ayudar al sector aéreo con financiación asequible y  medidas fiscales (para fomentar fusiones e inversiones, renovar la flota y ahorrar  combustible), pero sin “doparles” con subvenciones a fondo perdido, como han hecho varias autonomías (sobre todo con Ryanair y Air Nostrum). Y a nivel europeo, Bruselas debe acelerar la puesta en marcha del Cielo Único Europeo (previsto para 2020), porque cada año que se mantiene el actual caos de gestión aérea, con 67 zonas de control que obligan a rutas en zigzag, se encarece 5.000 millones anuales el tráfico aéreo europeo.

España es el cuarto país del mundo en tráfico aéreo (tras EEUU, China y Reino Unido) y tiene una posición geográfica privilegiada entre Europa y América, África o Asia. Por eso, y porque somos la tercera potencia turística mundial (tras Francia y EEUU), nuestros aeropuertos son claves para el futuro y para asentar la recuperación. Pero tienen que ser competitivos, con costes ajustados y servicios ágiles. Y volar, sobre todo dentro de España, tiene que ser más asequible, sin tener que depender de los chollos con 3 meses de plazo. Hay que ayudar al avión pero también se tienen que ayudar ellos con mejores ofertas. ¡A despegar ¡

domingo, 3 de marzo de 2013

Transporte aéreo: la crisis llega a los cielos


Las huelgas de Iberia (que perdió casi 1 millón al día en 2012) son un síntoma de la grave crisis por la que atraviesa el sector aéreo. En todo el mundo, pero más en Europa y sobre todo en España. Aquí, a los problemas de caída de pasajeros, subida del carburante, exceso de aviones y dura competencia de los vuelos low cost se suma un problema propio : las tasas aeroportuarias han subido más de un 50% y eso encarece tremendamente los billetes y hunde más a unas compañías aéreas que han perdido 10 millones de viajeros en 2012. Por eso, las aerolíneas han demandado al Gobierno ante Bruselas. Mientras, todas las compañías españolas están inmersas en una dura reconversión, con despidos y recortes de sueldos, costes y vuelos, para sobrevivir, porque pierden más de 400 millones al año. Es  clave que salgan adelante, porque 8 de cada 10 turistas llegan a España por el aire. Nos jugamos mucho.
enrique ortega

La crisis ha puesto plomo en las alas al sector aéreo en todo el mundo, salvo Asia: caída de pasajeros, subida del carburante (+65% desde 2008), exceso de deuda y aviones (también ha habido “burbuja aérea”), demasiado personal con altos sueldos y un exceso de compañías, que no han aguantado la mayor competencia de Internet (comparadores de precios) y las compañías de bajo coste (low cost). Y han tenido que hacer un aterrizaje forzoso, con duros ajustes, recortes de rutas y fusiones, para intentar remontar el vuelo.

En Estados Unidos, han suspendido pagos 40 compañías desde el 11-S, una de ellas American Airlines (2011), que acaba de fusionarse con US Airways para crear la primera aerolínea del mundo. Con ésta y otras fusiones, cuatro compañías se reparten ahora el 80% del mercado norteamericano, que lleva ya dos años con beneficios. Mientras, en Europa, el sector aéreo perdió 880 millones de euros en 2012, con dos de los tres grandes grupos aéreos en pérdidas: -957 millones (enero-septiembre 2012) el grupo Air France (Air France-KLM) y -39 millones IAG (British Airways e Iberia), mientras ganaba 488 millones el grupo Lufthansa (con Swissair, Austrian Airlines y Brussels Airlines). En Europa, la crisis aérea es más grave porque las compañías sufren dos problemas propios: el elevado coste de operar en los aeropuertos europeos y la ineficacia en la gestión del tráfico aéreo: las compañías tienen que volar en zigzag, por lo nudos de control (hay 67 zonas), al no existir (tampoco) un cielo único europeo (previsto para 2020). Y eso duplica el coste medio por vuelo respecto a EEUU.

En España, la situación es aún peor, porque a los problemas anteriores, las compañías aéreas han de sumar la reciente subida del IVA (que encareció los billetes un 3%) y, sobre todo, la fuerte subida de las tasas aeroportuarias: +5% en 2011, +10,2% de media en julio de 2012 (y mucho más, entre el 12,9% -Palma o Málaga- y el 53,6% -Barajas- en los 7 grandes aeropuertos que tienen las tres cuartas partes del tráfico aéreo) y +6,3% en 2013. Las compañías han presentado una denuncia a la Comisión Europea, argumentando que les toca pagar a ellos (y a nosotros, en el billete) las fuertes inversiones (17.211 millones)  de AENA en la “burbuja aeroportuaria” (47 aeropuertos, 19 sin apenas tráfico), una deuda de 14.000 millones que ahora se quiere enjugar con las tasas. AENA dice que aun así, las tasas aeroportuarias son un 34% más bajas en España, pero el sector (y la industria turística) dicen que no hay que comparar Barajas, Palma o Málaga con Londres o Frankfort sino con Atenas, Estambul, Croacia o Túnez, aeropuertos con menos tasas y que nos quitan vuelos y turistas. Y para colmo, la bajada de tarifas del AVE acaba de dar la puntilla a Vueling e Iberia.

Al final, el resultado es que los billetes suben y con la recesión, se vuela menos, sobre todo en España: en 2012, mientras en Europa aumentaban los pasajeros un 2,9%, aquí se perdieron más de 10 millones de pasajeros (-5%), sobre todo en vuelos interiores (los pasajeros cayeron un 12,5%, a un nivel que no se veía desde hace 10 años). Y en enero de 2013, las compañías han perdido un millón de viajeros más. Con ello, las aerolíneas españolas pierden más de 400 millones de euros (más de 300 Iberia). Y se espera que sigan con pérdidas en 2013 y 2014, en medio de duras reconversiones, acuciadas por la tremenda competencia de las compañías low cost : ya suponen un 36% de todos los vuelos y en 2012 trajeron el 58% de los pasajeros extranjeros, sobre todo británicos y alemanes. De hecho, Ryanair ya transporta 28,91 millones de viajeros (1 de cada 5 que pasan por los aeropuertos españoles), más que Iberia y Vueling juntas.

En este contexto, Iberia ha presentado un Plan de reestructuración para sobrevivir, como han hecho Air France (5.120 despidos) o Lufthansa (3.500 despidos), tras cerrar en 2012 la compañía búlgara Malév. Pretende despedir a un 19% de la plantilla (3.807 despidos), recortar los sueldos del 25 al 35%, vender aviones y sustituirlos por otros de dos motores (A330) que consumen menos, reducir sus vuelos un 15% y centrarse en media y larga distancia, dejando los vuelos nacionales y muchos europeos a su filial low cost, Iberia Express. Todo con el objetivo de abandonar cuatro años de pérdidas (-952 millones entre 2009 y 2012, casi 1 millón de euros al día en 2012) y ser rentable en 2015.

En el resto del sector aéreo español, donde en enero de 2012 desapareció Spanair (con una deuda de 508 millones, tras inyectarle en vano 150 millones de dinero público la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona), todo son ajustes. Air Nostrum (familia Serratosa), franquiciada de Iberia para vuelos regionales, perdió 40 millones en 2012 y, tras ajustes de líneas y plantilla el año pasado, se plantea ahora recortar salarios del 25 al 50%. Air Europa (grupo Globalia), que perdió otros 38 millones, va a recortar un 15% los sueldos de pilotos y personal, para hacer frente a una caída del 15% en su facturación. Incluso Ryanair, la líder, ha reducido vuelos, al recortarles muchas subvenciones autonómicas (Cataluña y Canarias), mientras Easyjet ha reducido vuelos y abandonado su base de Madrid, por la subida de tasas. Sólo Vueling (46% de Iberia) se salva de la quema, aprovechando el cierre de Spanair: ha casi triplicado sus beneficios en 2012 (28,3 millones) y potenciará sus vuelos en España y centro-norte de Europa.

Un duro proceso de reconversión aérea, donde España se juega la supervivencia de sus compañías aéreas, en especial Iberia. Un sector clave, no sólo para la economía sino sobre todo para el turismo, porque un 80% de turistas llegan a España por avión. España es ya el cuarto país del mundo en tráfico aéreo (tras EEUU, China y Reino Unido). Podemos aprovechar nuestra estratégica posición geográfica, con aeropuertos claves para las conexiones entre América, Europa, Asia y África. Pero para eso, debemos contar con unas aerolíneas saneadas y unos aeropuertos atractivos. Ello obliga al Gobierno a trazar un Plan estratégico de apoyo al sector, con colaboración sindical, rebajando tasas y costes a las compañías, al menos mientras mejora la coyuntura y vuelven los pasajeros. No pueden ponerles  más plomo en las alas. Hay que ayudarles a despegar.