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lunes, 25 de mayo de 2015

Fútbol español: un gigante con pies de barro


Acabó la Liga y una temporada en que el fútbol español ha mejorado ligeramente sus cuentas, pero sigue en una grave crisis: la mayoría de los Clubs están en números rojos, muchos en suspensión de pagos y los que mejoran es a costa de vender jugadores. Casi todos tienen demasiados gastos (en sueldos de jugadores y directivos) y pocos ingresos (en entradas, marketing y patrocinio). El Gobierno ha aprobado un decreto para sacar más dinero a las retransmisiones por TV y repartirlo mejor, un cambio que convocó una huelga fallida de jugadores, quejosos de que Hacienda les haga pagar más. La Liga (LFP) propone un Plan de negocio para el fútbol, para aumentar ingresos y sanearlo en 6 años. Algo urgente, porque no es de recibo que un gigante como el fútbol español pierda dinero y deba 650 millones a Hacienda y la Seguridad Social. Y además, si no se sanea, nos tocará pagar su crisis.
 
enrique ortega

El fútbol español es un gigante dentro del fútbol europeo y mundial, no sólo por los resultados deportivos sino por sus cifras: la Liga BBVA es, con 2.300 millones  de euros (2014), la tercera mayor competición europea, por detrás de la Premier League británica (3.200 millones) y la Bundesliga alemana (2.400 millones). Y hay tres grandes Clubs españoles entre los 20 mayores del mundo, según el último informe Deloitte (2014): el Real Madrid, el mayor Club del mundo, con 549,5 millones de presupuesto (2013-2014), el Barça (484,6 millones), el cuarto tras Manchester United (518) y Bayern Múnich (487,5) y el Atlético de Madrid (169,9 millones de presupuesto), en el puesto 15º. Pero en su conjunto, el fútbol español es un gigante con pies de barro, en números rojos y con muchos Clubs en serios apuros económicos.

En realidad, el fútbol español llevaba en pérdidas desde 1999 (que se sepa), sin que nadie dijera nada. En 2010, la UEFA aprueba el Fair Play Financiero, para intentar poner orden en los Clubs europeos (la mitad perdían dinero: -1.200 millones de euros). Y la Liga de Fútbol Profesional (LFP) lo aprueba un año después para España (julio 2011), dando tres años a los Clubs para ajustar sus cuentas. Pero a la vista de la cadena de suspensiones de pagos (32 Clubs han entrado en concurso desde 2003), se acelera el proceso y en abril de 2012, el Gobierno Rajoy acuerda con la LFP un Protocolo que obliga a los Clubs a presentar al Consejo Superior de Deportes (CSD) sus cuentas de 2012-2013. Y en enero de 2013, dan otra vuelta de tuerca, con un Reglamento que obliga al “equilibrio presupuestario” desde julio de 2013: limita sus gastos y sus fichajes y pueden incluso bajarles de categoría si incumplen.

Pero el ajuste del fútbol está siendo lento y desigual. En la temporada 2012-2013, el fútbol español consiguió sus primeros beneficios (106 millones), pero sólo ganaron dinero los 20 Clubs de primera (+143,5 millones), mientras perdían los 22 Clubs de la Liga Adelante (-37,5 millones). Y en la segunda temporada del ajuste, la 2013-2014 (la última con datos oficiales del CSD), el fútbol ha vuelto a tener beneficios (+153,95 millones), pero sólo los Clubs de 1ª (+156,2 millones), mientras seguían perdiendo los de 2ª A (-2,28 millones). Y el resultado no ha sido peor gracias a las ventas de jugadores, a los traspasos, porque los ingresos ordinarios no cubren los gastos, que han seguido subiendo, sobre todo los de personal, fichajes y directivos. Y las deudas apenas han abajado (-2,5%) y siguen siendo muy elevadas (-3.441,5 millones), tanto con los bancos y acreedores, como con la Administración: 669,44 millones con la Hacienda pública y 22 millones más con la Seguridad Social.

Al final, los 20 Clubs de 1ª (Liga BBVA) y los 22 Clubs de 2ª A (Liga Adelante) siguen en números rojos, con desequilibrio financiero: el pasivo supera al activo corriente en 1.015,5 millones (-900,1 millones la 1ª división), dos veces y media el agujero de 2009 (-392,3 millones). El ajuste es pues insuficiente y les falta capital. Sólo hay un reducido grupo de Clubs de 1ª con las cuentas saneadas y la mayoría tiene problemas, que se agravan en 2ª división, donde ya hay 5 ciudades que se han quedado sin equipo: Salamanca, Santiago de Compostela, Palencia, Logroño y Almendralejo (y Albacete, cuyo equipo está en fase de liquidación judicial. Y todavía hay equipos en concurso de acreedores: Rayo Vallecano, Córdoba y Deportivo (en 1ª), más Betis, Recreativo de Huelva, Valladolid, Zaragoza, Hércules, Elche, Albacete, Mallorca y Cartagena (en 2ª). Y otros que han salido y no acaban de levantar cabeza, como el Murcia, Jaén, Racing o Jerez, también de 2ª. Tampoco consiguen sanear sus cuentas el Español, Getafe, Elche y Málaga (en 1ª) ni Osasuna, Sporting y Girona (en 2ª). Y los demás, salvo Madrid, Barça y ahora Atlético de Madrid (con dinero inyectado por el magnate chino Wang Jian Lin), no están saneados. Y falta ver el futuro del Valencia (comprado por Peter Lim, empresario de Singapur), el Málaga (el jeque catarí Abdulla Al Thani busca urgente comprador) o el Oviedo (tras la compra del empresario mexicano Carlos Slim).

El problema de casi todos es el mismo: los ingresos no cubren los gastos (crecientes). Los ingresos por  retransmisiones de TV son la primera fuente de financiación del fútbol, 844 millones en 2013-2014 (menos de la mitad que la Premier League británica, que recauda 1.875 millones), de los que el 45% van al Madrid y al Barça. La segunda fuente de ingresos, la recaudación por taquilla y abonados, crece poco, debido a que hay poca asistencia a los estadios (71% de aforo, frente al 95% de la Premier League británica y el 92% en la Bundesliga alemana), por culpa del alto precio de las entradas y la piratería (partidos en TV). Y salvo los grandes Clubs, la mayoría también ingresan poco en patrocinios, publicidad y marketing. En los gastos, la mayoría de Clubs siguen aumentando la partida de personal y primas a jugadores y a agentes. Con lo que apenas reducen deudas y sanean los presupuestos, salvo con ingresos extras por ventas de jugadores: en 2014, los equipos españoles fueron los Clubs con más ventas de jugadores del mundo (+669 millones), pero también los segundos que más jugadores compraron (710 millones), tras los Clubs británicos, según el estudio FIFA TMS.

La Liga de Fútbol Profesional (LFP) ha diseñado un Plan de negocio a 6 años para potenciar y sanear el fútbol español, que pasa básicamente por aumentar los ingresos. La medida fundamental es aumentar los ingresos por las retransmisiones de TV, para lo que el Gobierno Rajoy ha aprobado un decreto Ley que fija la contratación centralizada de los derechos para dentro de dos años, en la temporada 2016-2017. El cambio supone que serán todos los Clubs (LFP) los que negocien el contrato con la TV y no Club a Club como hasta ahora. Con ello, se espera aumentar los ingresos (de los 844 actuales a 1.000 millones dentro y otros 500 millones por las retransmisiones fuera de España). Y también cambiará el sistema de reparto, para que llegue algo más del dinero a los Clubs más pequeños. Eso sí, el desequilibrio seguirá siendo abismal: del 92% de los ingresos por TV, el 90% irá a los 20 Clubs de 1ª y el 10% restante a los de 2ª. Y el 8 % restante de los ingresos por TV se destinará a los equipos que desciendan (3,5%), a la LFP (1%), a la Federación (2%), un 0,5% (sólo 5-7,5 millones) para el fútbol no profesional (2º B y fútbol femenino) y el 1% restante para pagar las cotizaciones a la SS de 4.000 deportistas de élite, para cuando se retiren.

La asociación de futbolistas (AFE) ha protestado por este reparto, que consideran cicatero con los Clubs más pequeños y con el fútbol no profesional, lo cual es evidente (señalan que en Francia, el reparto de los ingresos de TV es 65/35, no 90/10). Y piden su parte del pastel, como la LFP y la Federación: un 1,5% para su asociación (AFE), como en el fútbol británico. Por todo ello, convocaron una huelga en las dos últimas jornadas de la Liga, que rechazó la Audiencia Nacional. Pero había otros motivos ocultos para esta huelga. Por un lado, los enfrentamientos personales entre la Federación (Ángel María Villar), que apoyaba la huelga, y la LFP (Javier Tebas, que antes le acusó por corrupción) y el CDS (la Federación se negó a ser auditada por el Consejo). Y por otro, el malestar de los jugadores por las inspecciones de Hacienda, que está vigilando si las empresas que utilizan para cobrar los derechos de imagen tienen actividad real. Y eso, porque si son una mera “tapadera”, tendrían que cotizar por ese 15% de sus ingresos el 47% de IRPF (más los recargos autonómicos) y no el 15% que tributan como sociedades. Para un jugador que ingresa 10 millones, la diferencia entre cobrar ese dinero por una sociedad o no supone ahorrarse o pagar 285.000 euros más al año.

Este tema pone sobre la mesa una cuestión clave: los jugadores no pueden tener un trato fiscal de favor, sobre todo cuando hay sueldos supermillonarios y la mitad de los jugadores de 1ª y 2ª A ganan más de medio millón de euros al año. Tienen que pagar impuestos como los demás, sin trampas de sociedades fantasmas. Y lo mismo sus Clubs, que deben a Hacienda 626 millones de euros (542,6 millones a la Agencia Tributaria y 83,8 a las Haciendas forales), más 22 millones a la Seguridad Social. Hacienda les ha dado a los Clubs un calendario para pagar la deuda hasta 2018, algo que no permite a la mayoría de contribuyentes.

Los Clubs creen que con una mayor tarta de los derechos de TV (ojo: ahora Telefónica, con Canal Plus, controla el 80% del negocio y tratará de pagar poco), una mayor penetración de la TV de pago entre los españoles (hay 4,3 millones de abonados, frente a 12 millones en Gran Bretaña) y una mayor internacionalización de nuestro fútbol (con más ventas de partidos, publicidad y marketing en Asia, América y África), los ingresos mejorarán sustancialmente y el fútbol se saneará. Pero mientras llegan los ingresos, lo que hace falta es controlar los gastos (sobre todo en fichajes, comisiones y directivos) y las inversiones (en nuevos estadios), para que el fútbol no sobreviva con deudas (a Hacienda, que pagamos los demás con más impuestos) y pérdidas, que también podrían hacernos pagar. La LFP cree que “el fútbol español sigue estando enfermo” y que aún quedan tres años más de ajustes (hasta 2018), con “algunos Clubs que se quedarán en el camino”.

Ojalá sea así y el fútbol se sanee en unos años. El riesgo es que si mejoran los ingresos, vuelva otra vez a inflarse la burbuja, con más fichajes millonarios y más gastos injustificables, pensando que los ingresos van a crecer siempre. Y volvamos a las andadas y a las deudas, a costa de los contribuyentes y de los aficionados. Y sobre todo del deporte de a pie, de esos miles de jugadores aficionados, que no tienen ninguna ayuda mientras los grandes Clubs manejan cifras millonarias con pies de barro. Pongan orden de verdad. Y cuanto antes.  

lunes, 26 de mayo de 2014

El ajuste suave del fútbol español


Con la resaca de la Champions y la Liga, veamos las cuentas del fútbol español, medio quebrado desde hace 15 años. El Gobierno presume de haber empezado a sanearlo: es verdad que la temporada 2012-2013 tuvo beneficios, por primera vez desde 1.999. Pero se debe a que los Clubs han vendido jugadores y todo lo que han podido, porque los gastos de personal y comisiones siguen creciendo. Y la deuda sube en Primera división, con 720 millones pendientes de pago a Hacienda y otros 18 millones a la Seguridad Social. El fútbol sigue en números rojos: su pasivo es mayor que su activo. El Consejo Superior de Deportes y la LFP tienen un Plan de ajuste suave, que sólo rebaja 300 millones de deuda al año, de los 3.573 millones que deben. Mientras empresas y ciudadanos llevan cinco años de ajuste duro, el fútbol sigue gastando y sin desinflar su burbuja. Nadie se atreve a pincharla.
enrique ortega

Es alucinante, pero el fútbol español ha estado en pérdidas desde 1.999 (que se sepa), sin que ningún Gobierno hiciera nada, ni con Aznar ni con Zapatero. En 2010, la UEFA aprueba el Fair Play Financiero, para intentar poner orden en los Clubs europeos, que estaban en bancarrota (la mitad perdían dinero, -1.200 millones de euros). Y la Liga de Fútbol Profesional (LFP) lo aprueba un año después para España (julio 2011), dando tres años a los Clubs para ajustar sus cuentas. Pero a la vista de las suspensiones de pagos (28 Clubs entraron en concurso desde 2004), se acelera el proceso y el 25 de abril de 2012, el Gobierno Rajoy acuerda con la LFP un Protocolo que obliga a los Clubs a presentar al Consejo superior de Deportes (CSD) sus cuentas de la temporada 2012-2013.Y el 30 de enero de 2013 dan otra vuelta de tuerca, con un Reglamento que obliga al equilibrio presupuestario desde julio de 2013: limita sus gastos y sus fichajes y puede incluso bajarles de categoría si incumplen.

El balance del primer año de ajuste, la temporada 2012-2013, es desigual. Por un lado, el fútbol español cerró con 106 millones de beneficios, porque los 20 Clubs de 1ª ganaron dinero (+143,5 millones) ya que los 22 Clubs de 2º A perdieron (-37,5 millones). Y este beneficio se debió a los ingresos extraordinarios por venta de jugadores y otros ingresos (inmuebles), además del gran salto en los ingresos por TV (+153 millones en 1ª), porque los ingresos ordinarios cayeron y crecieron incluso los gastos de personal (en 1ª) y en comisiones. En definitiva, que ajuste poco. Y la deuda de los Clubs se recortó sólo en 202 millones (el 80%, por el recorte en 2º división), quedando en la meteórica cifra de 3.573,5 millones. De ellos, 720 millones los deben a Hacienda (sólo 30 menos que un año antes, por la 2ª división, ya que los Clubs de 1ª aumentaron esta deuda en 167 millones) y 18,23 millones a la Seguridad Social (creció en 300.000€). Eso sí, baja un tercio la deuda con los bancos (les deben 682 millones) y también las deudas con jugadores, Clubs y proveedores.

En conjunto, lo importante es que los Clubs siguen en números rojos, con desequilibrio financiero: el pasivo supera al activo en -1.054 millones (-1006 la 1ª división), dos veces y media el agujero de 2009 (-392,3 millones). Y sólo 7 de los 42 Clubs de 1ª y 2ªA tienen las cuentas saneadas:  cuatro en Primera (Madrid, Barça, Atlético de Madrid y Athletic de Bilbao) y tres de Segunda A (Numancia, Huesca y ahora Osasuna, que pagará su descenso). El ajuste es pues insuficiente y les falta capital. Y mucha transparencia: el CSD ha pedido a los Clubs este 2014 información sobre muchos temas que desconoce: sueldos de directivos y altos ejecutivos, desglose preciso de las deudas, ingresos extraordinarios (operaciones urbanísticas), pago de comisiones a agentes por traspasos y fichajes (caso Neymar) y papel de fondos e inversores extranjeros.

Ahora, el CSD tiene una hoja de ruta para el ajuste del fútbol español (el Plan de sostenibilidad) que pretende liquidar la deuda con Hacienda y la Seguridad Social para 2020 (ya le gustaría a empresas y contribuyentes tener 7 años para pagar) y la deuda restante (2.835 millones), con un “ajuste suave”, a razón de 300 euros por año las tres próximas temporadas: 100 por recorte de gastos, 100 por venta de jugadores y 100 por entrada de capital extranjero. EL Gobierno confía en que Fondos de inversión o millonarios extranjeros (como el magnate de Singapur que ha comprado el Valencia) salven al fútbol, algo que no gusta a la UEFA. Ya  en los dos últimos años, una docena de Clubs de 1ª y de 2ª A han obviado un ajuste más duro porque han fichado hasta 54 jugadores con dinero de fondos extranjeros, que compran porcentajes de un jugador, evitan parte del pago al Club y ganan ingentes comisiones(opacas) al comprar y vender.

España es una potencia mundial en fútbol, con los dos Clubs que más facturan (Madrid y Barça) y una Liga que es la tercera por ingresos, tras la inglesa y la alemana. Pero el fútbol español está económicamente enfermo: sigue en números rojos, 22 Clubs están en suspensión de pagos, varios equipos han desaparecido (Salamanca, Badajoz, Palencia) y otros están en situación financiera muy crítica (Racing o Xerez, descendidos a 2ª B), mientras la LFP ha tenido que pedir un crédito de 18 millones para que algunos Clubs paguen las deudas que tienen con sus jugadores (incluidos dos de 1ª, el Betis y el Valladolid). Y eso que, con todo, los Clubs españoles no son de los peores de Europa: la UEFA tiene bajo vigilancia a 76 Clubs europeos (ninguno español), por incumplir el Fair Play financiero. Y acaba de sancionar con 60 millones, por sus pérdidas, al Manchester City y al Paris Saint Germain (PSG).

Aun así, el fútbol español tiene un serio problema estructural: salvo dos Clubs y medio (Madrid, Barça y Athletic de Madrid si sigue en racha), al resto no les salen las cuentas y tratan de salir adelante con ingresos extras que se agotan: venta de jugadores, entrada de inversores y Fondos extranjeros, operaciones urbanísticas y ayudas públicas (por las que Bruselas ha expedientado al Madrid, Barça, Athletic de Bilbao, Osasuna, Valencia, Hércules y Elche). Pero los ingresos ordinarios no despuntan. Los ingresos por entradas (aunque sean  más caras que en otros países) bajan, por la menor asistencia a los estadios (25.000 asistentes en 1ª frente a 35.000 en GB y 45.000 en Alemania) y la competencia de los partidos televisados (muchos piratas). La TV aporta menos ingresos a los Clubs que en otros países (775 millones frente a 1.300 en GB o 1.000 en Italia) y peor repartidos (38% para los dos grandes, que ingresan 7 veces más que el que menos). Y pinchan también los patrocinios y ayudas de la mayoría. Mientras, hay presión por  fichajes y gastos: en 2013-2014, la inversión en fichajes se ha triplicado, hasta 400 millones, según Prime Time Sport.

Hace falta sanear de verdad el fútbol, ajustando todos los gastos (sobre todo en directivos e intermediarios, así como en estadios faraónicos), consiguiendo ingresos estables (no con “trampas”, ya sea vendiendo jugadores o comprando a través de Fondos) y capitalizando los Clubs con aportaciones de socios e inversores estables. Y no darles un trato de favor (7 años) en el pago de la deuda a Hacienda y a la Seguridad Social. No puede admitirse un ajuste suave para el fútbol en un país asfixiado por los recortes, donde la mitad de los españoles ingresa menos de 1.000 euros al mes y ve como la mitad de los 1.000 jugadores de 1º y 2ª A ganan todavía más de medio millón de euros al año. Y donde Messi va a ganar, entre fijo y variables, 63.000 euros diarios. Es una provocación, se mire como se mire.

El fútbol español sigue en números rojos, según sus propias cuentas opacas. Y el Gobierno trata de poner orden sin demasiada dureza, con un ajuste suave, confiado en los inversores extranjeros y en la exportación de jugadores. No quiere ser duro con el deporte rey, clave para adormecer a un país agobiado de problemas y necesitado de ilusionarse. Pero el problema de fondo sigue ahí, sin resolver, y cualquier día la burbuja puede volver a estallar, con más Clubs en bancarrota. Hay que ser más rigurosos con el ajuste del fútbol, para que el problema no nos caiga encima a todos, como siempre. Poner el cascabel al gato. Aunque sea adorable.

domingo, 18 de marzo de 2012

El ajuste también llega al fútbol


El fútbol español empieza a entrar en vereda, ajustando fichajes millonarios y plantillas, forzados por la caída de ingresos. Pero aun así, la mayoría de los clubs están en bancarrota, con pérdidas, muchas deudas y una docena en concurso de acreedores. La UEFA y la LFP les han dado tres años para recortar gastos y acabar con las deudas, bajo amenaza de expulsarlos de la competición. Pero lo que falla es el modelo de negocio del fútbol: altísimos sueldos de los jugadores, costes crecientes y escasos ingresos, salvo el Madrid y el Barça, los dos mayores clubs del mundo. Y así, o se cambia el esquema de ingresos (con un mejor reparto de los derechos de TV) o se verán abocados a la crisis y al cierre.
enrique ortega

Por primera vez en más de una década, las cinco grandes Ligas europeas han reducido el gasto en fichajes este invierno, un 45%. Y la que más, la Liga BBVA, donde el gasto en fichajes ha bajado de 30 a 6,5 millones (-79%), la cifra más baja de los últimos 13 años, según el informe Football Transfer Review. Sólo el Sevilla ha pagado 6,5 millones por Reyes (3,5) y Baba (3) y las otras 22 adquisiciones se han realizado por cesiones o traspasos a coste cero. Y casi todos los equipos han aligerado plantillas (-3%), incorporando canteranos sin coste.

Se espera que esta tendencia continúe y que apenas haya fichajes este verano, por la crisis en los ingresos de los clubs: muchos están jugando sin haber logrado un patrocinio para sus camisetas y sin contar los de 2ª con las subvenciones de autonomías, Ayuntamientos y Diputaciones, por los recortes. También han caído los ingresos por entradas y los equipos tienen problemas para refinanciar su deuda (4.000 millones) y pagar los 752 millones que deben a Hacienda, que tiene a punto un Plan para que el fútbol le pague. Un negro panorama que ha llevado a 27 de los 40 clubs a suspender pagos desde 2004, con 12 clubs todavía en concurso de acreedores (6 en Primera: Zaragoza, Mallorca, Betis, Rayo, Granada y Racing).

Ahora, los clubs han visto las orejas al lobo con la nueva normativa de la UEFA (Finantial Fair Play) para intentar poner orden en la bancarrota del fútbol europeo (la mitad de los clubs pierden dinero, más de 1.200 millones de euros). La norma, adaptada a España en julio de 2011 por la LFP, da tres años a los clubs para recortar sus pérdidas y sus deudas, con lo que en la temporada 2014-2015 no podrán tener deudas con jugadores, otros clubs o instituciones, so pena de exponerse a sanciones e incluso al descenso de categoría o la expulsión de la competición. Para ello, los clubs han de enviar ya este año sus cuentas auditadas, con dos principios: la deuda neta no podrá superar el 100% de sus ingresos y los gastos en jugadores no podrán superar el 70% de sus ingresos.

Este Reglamento de la LFP es un buen principio para acabar con el despilfarro del fútbol, pero hace falta un nuevo modelo de negocio, que huya del cuento de la lechera: ficho jugadores más caros para estar en competiciones europeas cuyos ingresos  me van a ayudar a pagarlos. Luego, los goles no entran y se pincha la burbuja, en forma de pérdidas (4 temporadas ya, con 385 millones anuales) y una deuda que duplica lo que facturan. Y es que las cuentas no pueden salir en un negocio que gasta 113,2 euros por cada 100 que ingresa.

Las cuentas sólo les salen bien a los dos grandes, Madrid y Barça, que por tercer año consecutivo son los mayores clubs del mundo, aunque están muy endeudados (659 millones Madrid y 548 el Barça). Facturan 479,5 millones el Madrid y 450,7 el Barça, a gran distancia del tercero (Manchester United, 367 millones) y muy lejos de los otros grandes españoles (el Valencia, en el puesto 19, con 116,8 millones y el Atlético, en el 21, con 99,9). Su “secreto es triple: una gran masa social de aficionados (25% ingresos por entradas), fuertes ingresos por patrocinio y publicidad (35%) y, sobre todo, los ingresos por televisión (38-40%). Un esquema que no pueden replicar la mayoría de clubs de Primera y ninguno de 2ª y 2ª B, donde la situación es angustiosa, con impagos y amenazas de cierre.

La clave de futuro pasa por ajustar los gastos de verdad, en un sector donde la mitad de los 1.000 jugadores de 1ª y 2ª ganan un millón de euros al año, 50 superan los 4 millones y hay 10 (como Ronaldo o Mesi) que ganan 10 millones o más. Y luego están los sueldos y gastos de directivos. Y los ingresos camuflados de operaciones urbanísticas dudosas. También tienen que mejorar su política de captación de espectadores: la Liga española lleva 24,5 millones a los campos frente a casi 43 en Alemania o 34 en Inglaterra. Y sobre todo, la clave es un mejor reparto de los derechos de televisión.

El reto es doble. Por un lado, aumentar el pastel de los ingresos, cambiando horarios para vender mejor los partidos en EEUU, Latinoamérica (la LFP es líder) y Asia (en China, la LFP es la más vista después del fútbol local) y mejorar los derechos de explotación. El Gobierno Rajoy está pensando en suprimir el partido en abierto (que trajo Álvarez Cascos), lo que aumentaría ingresos televisivos. Y luego está el reparto, que hoy beneficia a Madrid y Barca (se llevan 367,2 millones de los 650) y apenas llega a los pequeños (12 millones al Granada, Rayo o Getafe, por ejemplo). La propuesta de la LFP es centralizar la gestión de estos derechos (ahora lo hacen los clubs con Mediapro) y repartirlo más equitativamente, pero eso no podrá cambiar hasta 2014, ya que antes están vendidos. Y para entonces, con la crisis de TVE y las autonómicas, quizás las televisiones que pujen paguen menos a los clubs.

En definitiva, un inicio de “ajuste” en el fútbol, pero la crisis sigue ahí y no se ve una salida fácil a corto plazo. Incluso se habla de que podrían caer algunos clubs en los próximos tres años. Tienen que seguir pinchando la burbuja y saneando sus cuentas, sobre todo los salarios de escándalo.Pagar sus deudas con Hacienda y la Seguridad Social, como los demás, y depurar la mala gestión, que no podemos pagar los contribuyentes. Tienen que hacer un ajuste de verdad. Como todo el país, aunque sea el deporte rey. 

miércoles, 5 de octubre de 2011

Ley Concursal: tercer intento de salvar empresas

En el último Pleno de la Legislatura, el Congreso aprobó la nueva Ley Concursal, la tercera norma en los últimos 7 años que intenta impedir que empresas con deudas se liquiden. Hasta ahora, la crisis ha disparado los concursos de acreedores (antigua suspensión de pagos), aunque las empresas recurren a ellos mucho menos que en otros países, porque son poco útiles para sobrevivir. Ahora, la nueva Ley busca favorecer los acuerdos con acreedores (sobre todo bancos y Cajas)  y acortar plazos y costes. Pero se retrasa seis meses aprobar una norma para regular el pago de deudas de particulares, que ha disparado los embargos por impago de hipotecas .
                                                 Ilustración: Enrique Ortega

Con la crisis se dispararon los concursos de acreedores, a partir del otoño de 2008: de una media de 1.000 concursos anuales entre 2005 y 2007 se saltó a 6.197 en 2009 y se espera batir el record este año 2011, con unos 7.000 concursos. El concurso es el último recurso de una empresa agobiada por las deudas, aunque también se ha abusado y hay empresarios que lo han utilizado para escapar de pagar a sus acreedores. El problema es que las dos normas anteriores (Ley Concursal de 1993 y real decreto 3/2009) no han servido y el 90 % de las empresas en concurso acaban liquidándose.
Por eso, la mayoría de empresas con problemas no utilizan el concurso, sobre todo las grandes: el 68,4 % de las concursadas son pymes, empresas con menos de 2 millones de negocio y menos de 10 empleados, aunque los casos más sonados hayan sido grandes inmobiliarias (Martinsa Fadesa, el mayor concurso de la historia, con 7.000 millones de pasivo, Habitat, Nozar, Tremon, Sacresa, Aifos, Llanera, Labaro…), agencias de viajes (Marsans), aerolíneas (Air Comet, Futura,Gadair, Quantum), textiles (Musgo, Coronel Tapioca, Torero, Festa), Nueva Rumasa y hasta 23 equipos de fútbol (12 están en concurso esta temporada). Con todo, España es el país de Europa con menos concursos de acreedores, por su escasa eficacia: frente a los 7.000 esperados este año, en Francia habrá 50.000, en Alemania 30.000 y en Gran Bretaña 18.000, muchos de particulares (aquí sólo hay 1.000 al año).
La nueva Ley Concursal, que entra en vigor en enero de 2012, intenta facilitar la renegociación de las deudas y agilizar el proceso, para evitar la liquidación de la empresa. La mayor novedad es que fomenta acuerdos entre la empresa y una mayoría de sus acreedores (60%), cuando ahora sólo se admitían si aceptaba el 100%. La medida puede evitar que una empresa llegue al concurso, aunque se critica que favorece a bancos y Cajas, que van a imponerse al resto de acreedores. También se facilita a las entidades financieras que aporten dinero fresco a las empresas con problemas, ya que esta financiación tendrá prioridad de cobro. Y se acortan plazos y costes en los concursos sencillos, para que no duren 3 ó 4 años como ahora. Además, los Clubs de fútbol que tengan deudas con jugadores y otros Clubs al 31 de julio de 2012 bajarán automáticamente de categoría.
Otro cambio importante es que en vez de tres administradores concursales habrá uno (economista, abogado, titulado mercantil o auditor), con más poder y más medios, aunque se abre este campo a las sociedades, a los grandes bufetes y auditoras, algo que se ha criticado por tema de incompatibilidades: suelen tener como clientes a bancos y posibles acreedores y acabarían siendo juez y parte. Otro tema polémico es la elección de administrador, que está en manos del juez. En la mayoría de concursos, el administrador cobra poco o nada, pero en los grandes hay una elevada minuta en juego (5 millones de euros en Martinsa o 2,1 millones en Habitat). Y ya se ha denunciado connivencia entre jueces y algunos administradores, que pululan por los juzgados ofreciendo sus servicios (como los visitadores médicos...), con lobbies de economistas y abogados que ofrecen conferencias pagadas a jueces que les nombran como administradores. Por eso, se pedía clarificar el proceso y hacer oposiciones.
Para muchos, esta tercera reforma legal llega tarde, cuando la mayoría de empresas con problemas ya han caído. Y habrá que ver si dura: el PP (que no consiguió incluir muchas enmiendas) ya dijo el mismo día que se aprobada que “probablemente haya que reordenarla”…Con todo, el mayor problema es que no resuelve las deudas de los particulares y familias, a los que sigue tratando como a empresas (el juez tiene que autorizar, por ejemplo, el pago del colegio o el cobro de la pensión del concursado). El Congreso ha aprobado que el futuro Gobierno apruebe una norma en 6 meses, para hacer frente a un problema peliagudo: los impagos de las familias (hay 400.000 hipotecas con morosidad) y los embargos  por impago de hipotecas (que han crecido un 36 % este año).
La Ley es un avance, pero será insuficiente si no se reforma la Justicia, ya que los juzgados mercantiles están colapsados, con pocos medios y pocos jueces, algo que busca arreglar la modernización de la Justicia aprobada también en el último Pleno. Pero sobre todo, para evitar la quiebra de empresas, hace falta que consigan vender, que tengan financiación, que les baje la morosidad para que ellos también puedan pagar y no entren en concurso. Y con la economía estancada, creciendo menos del 1 por 100, sin consumo y con la exportación más difícil por la crisis europea, muchas empresas seguirán siendo carne de concurso también en 2012. Por eso, hace falta que la Ley funcione y las salve del cierre.