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miércoles, 30 de marzo de 2011

Ahora nos riñen por ahorrar

Mi madre me enseñó a ahorrar desde pequeñito, con la paga de los domingos. Pero España no ha sido, tradicionalmente, un país ahorrador. En parte, porque no podíamos y sobre todo porque los ahorros se iban en comprar piso: somos el país con más viviendas en propiedad de Europa. Y en las dos últimas décadas, cuando crecíamos más que nadie, lo hemos hecho a base de endeudarnos, no ahorrando. Con la crisis, nos hemos asustando y España se convirtió en el país más ahorrador de Europa. Ahora, el Gobierno nos pide que ahorremos menos y gastemos más, para que la economía crezca. Pero las familias no hacen caso, porque ingresan menos y tienen que tirar de la hucha para llegar a fin de mes, con lo que el ahorro está bajando. Pero volver a ahorrar es clave para crecer sano.
En los últimos veinte años, el ahorro ha caído en los países desarrollados (del 22,9% de la renta en 1989 al 18,9% en 2009), mientras subía en los países emergentes (del 22 al 24,8%). Los países ricos se han dedicado a gastar y a endeudarse, con menos ahorro por el mayor envejecimiento de la población. Y los países en desarrollo, más jóvenes y con fuerte crecimiento, se han dedicado a ahorrar y a financiar a Occidente. Es el contraste entre Estados Unidos (14% de ahorro) y China (54% de ahorro). Con la crisis, el ahorro ha subido en todo el mundo y la previsión es que crezca hasta 2020, para bajar a partir de 2025, por el mayor consumo de los países emergentes y el envejecimiento de los países desarrollados.
Hasta la crisis de 2007, España era el país que menos ahorraba de la zona euro: un 11,3 % de la renta disponible, por debajo de Alemania (16%), Francia (15,4%) o Italia (15,6%). Y si no ahorrábamos, en la década de los ochenta y los noventa, era porque nos endeudábamos, sobre todo para invertir en una vivienda. Así, España es el país europeo con más viviendas en propiedad (83%), muy por encima de Italia (72,5%), Francia (63%), Reino Unido (70%), Alemania (57%) o la media de la UE (73,5%). Tras la crisis, los españoles ven las orejas al lobo  y el ahorro crece en España, entre 2007 y 2009 más que en ningún otro país europeo (del 11,3 al 18% de la renta), salvo Irlanda. Pero en 2010, tras tres años de crisis, el ahorro ha vuelto a caer (13,1%), porque las familias han tenido que tirar de la hucha para sobrevivir.
En este contexto, el Gobierno nos pide ahorrar menos y consumir más: “si la tasa de ahorro bajase en dos puntos, la economía crecería un 1% más”, señaló el 1 de marzo el Secretario de Estado de Economía. Y es cierto: el consumo de las familias aporta  la mitad del crecimiento del país. Pero a pesar de estas llamadas de atención, los españoles siguen sin consumir. Y ahorrando menos, porque tienen menos ingresos y muchas deudas que pagar. De hecho, hay más de 15 millones de españoles que lo están pasando mal: 4,7 millones de parados, 3 millones de funcionarios a los que les han bajado el sueldo y 8 millones de jubilados con la pensión congelada. Y un tercio de los hogares tiene problemas para llegar a fin de mes. Muchos, porque tienen que pagar la hipoteca, que se ha encarecido en la última revisión.
En consecuencia, la renta disponible de las familias ha caído y va a seguir cayendo: entre un 1 y un 1,7% en 2011, tras haber caído entre un 3,9% y un 5% en 2010. Con menos renta, las familias no pueden ahorrar e incluso tiran de la hucha, con lo que la previsión es que el ahorro vuelva a caer en 2011 (al 12,1%) y 2012 (11,7%), a niveles de antes de la crisis. Pero ese ahorro no irá a consumir más, sino a sobrevivir y tapar agujeros, sobre todo deudas (el endeudamiento de las familias asciende a 1,78 billones, con b, de euros). Además, la subida de precios y de los tipos de interés dificulta más el ahorro. Y cara al futuro, el envejecimiento de la población española: entre 2010 y 2050, los mayores de 65 años se van a duplicar (de 7,7 a 15,3 millones de personas). Y a más viejos, menos ahorro.
Sin embargo, España necesita que ahorremos, para no estar tan endeudados (4,2 billones, con b, de euros) y no tener que financiarnos con el ahorro externo y los mercados. Pero para eso, hace falta volver a crecer, recuperar el nivel de ingresos y ayudar al ahorro, no penalizarlo fiscalmente como se hace desde los años ochenta. Diga lo que diga el Gobierno, obsesionado sólo con el corto plazo, yo voy a seguir ahorrando y estoy enseñando a mis hijos a ahorrar. Y todos deberíamos hacerlo, al menos por tres razones: nos va a hacer falta dinero para la jubilación, nos están recortando el Estado del bienestar (habrá que dedicar más dinero a sanidad privada y a educación) y cuando seamos viejos, habrá que seguir ayudando a nuestros hijos, con empleos e ingresos precarios. Así que habrá que pensar en el futuro y ahorrar más (el que pueda).

jueves, 4 de noviembre de 2010

Guía para ahorrar y llegar a fin de mes

Consejos útiles para reducir gastos y pagar menos en los pagos habituales de una familia, con trucos para conseguir productos y servicios gratis.

Seis  de cada diez familias no llegan a fin de mes, según acaba de informar Estadística (INE). Un problema al que se enfrentan millones de españoles, convertidos en esforzados contables de su hogar. La solución no es fácil, pero la crisis está ayudando a despertar el ingenio y se están viendo alternativas para conseguir gastar menos. Veamos algunas.

Lo primero es hacer un listado de los gastos habituales de la familia, en dos hojas: los de cada mes y los anuales. Así descubriremos a veces ese recibo que nos llega una vez al año y del que podemos prescindir. O lo que nos cuesta de verdad el coche, el móvil o el colegio de los niños, con excursiones y extras incluidos.

 Lo segundo es buscar ahorros donde más gastamos: no es lo mismo ahorrarse un 10 % en el seguro del coche que en unos zapatos. Vamos a repasar los principales gastos y a apuntar algunas vías de ahorro para conseguir llegar a fin de mes

  . Alimentación. Haga la compra una vez por semana (no todos los días) y vaya provisto de una lista de la compra, para no cargar el carro con lo que le entre por los ojos. Compre productos de temporada y aproveche los vales-descuento.

   . Luz. No deje aparatos encendidos en stand-by, lave en agua fría, cambie a bombillas de bajo consumo y no planche más que lo imprescindible.
   . Teléfono. Revise su contrato y mire ofertas alternativas de la competencia. Y empiece a llamar a sus amigos y conocidos a través de Internet.
  
    . Transporte. Intente conducir con más suavidad y a menor velocidad. Y entre en Internet para buscar comparadores que le ofrezcan un seguro más barato para su coche. Busque entre sus compañeros de trabajo alguno que viva por su zona, para compartir coche. Y si quiere ahorrar de verdad, deje el coche en casa y compre un abono transporte.

    . Colegios. Habrá que reducir al máximo los servicios no imprescindibles: excursiones, actividades extraescolares, viajes, etc. Y hable con otros padres para intentar compartir uniformes y libros de años anteriores. También hay ropa de uniforme que se puede comprar en grandes superficies y que cumple con los requisitos de los centros. En casos drásticos (desempleo, fuerte reducción de ingresos), cambie a sus hijos a un colegio público.

    . Ropa. Intercambie ropa con amigos, sobre todo de niños, aprovechando comidas de grupo en los que se puede improvisar un rastrillo amistoso. Compre productos outlet, de temporadas anteriores, y entre en clubes de compra que le permitirán comprar con mucho ahorro e incluso gratis.

    . Finanzas personales. Revise a fondo lo que paga a su banco o Caja. Ahora puede conseguir fácilmente que su entidad no le cobre comisiones o le permita hacer transferencias gratis. Mire a ver si paga por su tarjeta, ya que hay muchas entidades que le regalan la VISA y la 4B. Y sobre todo, valore su nómina: le da mucho poder ante su banco o Caja y si no se la valoran, con rentabilidad, regalos o servicios, cambie de banco. Por último, en caso de que tenga un ingreso extra o consiga ahorrar algo, busque la mayor rentabilidad y no se conforme con una cuenta al cero patatero.

   . Ocio y viajes. Hay muchas posibilidades de ocio gratis o low cost : leer libros o revistas, oir música o ver películas procedentes de bibliotecas públicas, ir al cine el día del espectador o en festivales subvencionados, acudir a exposiciones en días gratis de los museos o con tarjetas descuento (sin olvidar las muestras gratuitas), aprovechar conciertos y eventos municipales (gratuitos o con bajos precios) y organiza un cineclub de amigos, prestándose películas.
 En cuanto a viajes, planifique su escapada con meses de antelación, para conseguir tarifas baratas en vuelos y hoteles, casi siempre a través de Internet.

Por último, apúntese al gratis total. A través de la Red , encontrará muchas posibilidades de conseguir algo sin pagar: productos de prueba gratis, muestras gratis de productos, acceso gratis a Internet en determinados lugares ( también cada vez hay más locales con Wifi), cursos gratuitos de formación e incluso empresas, restaurantes o tiendas que tienen tarifas especiales para desempleados.

En resumen, se puede ahorrar y llegar mejor a fin de mes. Es cuestión de analizar bien nuestros gastos, ver los que son prescindibles y se pueden suprimir o reducir y para el resto, buscar alternativas más económicas o incluso gratis. Invertir tiempo en ahorrar. Compensa.