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jueves, 16 de enero de 2020

La batalla contra un juego imparable


Una de las prioridades del nuevo Gobierno es frenar el crecimiento desmesurado del juego, en Internet (se ha quintuplicado en 6 años) y en los salones de barrio, lo que ha provocado un aumento de la ludopatía, sobre todo entre los jóvenes. Para conseguirlo, regulará las aperturas de nuevos salones y la publicidad del juego online. El sector ha querido anticiparse y desde ayer, 15 de enero, ha acordado auto limitar la presencia de “famosos” en los anuncios de juego, aunque con “truco”: sólo dejarán de salir futbolistas y famosos vinculados a los niños, no el resto. El Gobierno quiere ir más allá y limitar la publicidad del juego (como se hace con el alcohol y el tabaco) y la apertura de salones de juego. Y destinar parte de los impuestos del juego a paliar los daños de la ludopatía, porque no hay medios en la sanidad pública para atender a los adictos. Jugar sí, pero con cabeza, sin jugarse la salud y la familia. 

enrique ortega

Los españoles seguimos siendo muy aficionados al juego y en 2018 gastamos 47.434 millones en juegos y apuestas, un 13,4% más que en 2017, según el último informe sobre el juego elaborado por CEJUEGO y la Universidad Carlos III. Casi dos tercios (29.617 millones) lo gastamos en los juegos presenciales de siempre: loterías (5.224 millones), primitiva (3.556 millones), ONCE (2.160 millones), casinos y máquinas (10.257 millones), bingos (2.055 millones), salones de juego (3.391 millones), apuestas deportivas (1.878 millones), máquinas en bares (8.716) y bingos (301 millones). Pero año tras año gana terreno el juego online, que ya supone el 38% del juego total, con 17.817,9 millones jugados en 2018, una cifra que supone multiplicar por 5,6 lo jugado en 2013 (3.352 millones de euros), el primer año completo del juego online en España, legalizado en junio de 2012.


El juego online es el juego que más crece en España, al amparo del boom de Internet y los móviles, ayudado también por varias decisiones del Gobierno Rajoy: sucesiva concesión de nuevas licencias (hasta 54 a mediados de 2019), autorización de nuevos juegos (en enero de 2018 se autorizaron partidas de póquer entre jugadores de España, Francia, Italia y Portugal), no aprobación de un Decreto para regular la publicidad (el Decreto está guardado en un cajón de Hacienda desde 2015), la bajada de impuestos al juego (en el Presupuesto 2018, Montoro les bajó el tipo del 25 al 20% y lo aplicó sobre el margen neto, cuando antes era sobre el bruto) y la fijación de un tipo mínimo del 10% a las empresas que se instalen en Ceuta y Melilla, para atraer multinacionales de Gibraltar tras el Brexit. Y en 2019, el aumento del negocio y los beneficios crecientes del sector (de 228 millones de margen neto en 2013 a 699 millones en 2018) han hecho que ya haya 80 licencias de juego online (+28 desde mayo 2019), según los datos de la Dirección General del Juego (DGOJ, Hacienda).


El crecimiento del juego online mejora trimestre a trimestre. Así, en el tercer trimestre de 2019 (última estadística oficial) se jugaron online 4.567 millones, un 8% más que un año antes y más del triple que en el tercer trimestre de 2013 (1.323 millones jugados). La mayoría (49,9%) se jugó en casinos online (hay un boom de las tragaperras por Internet), seguido de las apuestas (38,2% de lo jugado), sobre todo deportivas, el póquer (11,4% del juego), bingos digitales (0,5% del juego total) y concursos (0,01%). A poco que se mantuviera  esta tendencia de aumento en el 4º trimestre, el año 2019 se habrá cerrado con unos 18.800 millones de euros jugados on line, 51,5 millones jugados cada día y 2,14 millones jugados cada hora. Una cifra impresionante si recordamos que hace sólo 4 años, en 2015, se jugó online menos de la mitad de ese dinero, 8.843 millones de euros, según la DGOJ.


La “gasolina” del juego online, además del boom de los móviles y el aumento de operadores y juegos para apostar, es el creciente gasto en marketing y publicidad que ha hecho el sector del juego: si en 2013 se gastaron 111,44 millones, en 2016 ya lo habían duplicado (222 millones) y en 2018 lo triplicaron (332,83 millones), según los datos de la Dirección General del Juego (DGOJ). Y en 2019, en sólo 9 meses, ya han gastado 256,45 millones (+9%). Además de gastar más en marketing y publicidad, las empresas del juego online (en su mayoría multinacionales) han cambiado su estrategia y desde 2016 se han volcado en gastar más en bonos para atraer a jugadores (de 13,91 millones invertidos en 2015 han pasado a 31,67 millones en 2018 y a 90,03 millones en sólo 9 meses de 2019) y en afiliados, en conseguir una mayor estabilidad de sus jugadores (pasando de gastar ahí 326.000 euros en 2015 a 14,37 millones en 2018 y 28,46 millones entre enero y septiembre de 2019). Todo esto sin abandonar el gasto en publicidad (168,07 millones en 2018) y patrocinio (13,38 millones en 2018).


La publicidad del juego online, su principal inversión para crecer, es omnipresente, sobre todo en las webs y TV (también durante los eventos deportivos), aunque también en prensa y radio. De hecho, los anuncios de juego online han pasado de 128.000 en 2013 a más de 3 millones en 2018, según Infoadex, que habla de 137.285 anuncios sólo en TV, muchos con el “gancho” de jugadores, presentadores o actores famosos y el 44,5% en horario infantil, según denuncia el Consejo Audiovisual de Cataluña. En 2019, la inversión publicitaria del juego online fue de 130,2 millones de euros, según Infoadex, y el sector es ya el 11º mayor anunciante en España, con el 2,4% de toda la publicidad, una quinta parte de lo que invierte el automóvil. Y una importante fuente de ingresos para muchos medios y grupos de comunicación, que evitan así criticar el auge del juego online y la ludopatía.


El juego online se ha visto también muy impulsado por la apuestas deportivas, el juego online que más ha crecido (de 2.009 millones apostados en 2013 a 6.962 en 2018) y donde las empresas consiguen más beneficios (365 millones de margen neto en 2018, el 52% del beneficio total, según los datos de la DGOJ). Y así, la Liga española, por ejemplo, ya se ha convertido en la competición europea que más apuestas deportivas concentra, por delante de la Premier británica, la Bundesliga, la Ligue 1 francesa o la Serie A italiana, según la publicación Online Gambling Quartery. Y esta doble pasión de los españoles, por el juego y por el deporte, ha llevado a las empresas del juego a multiplicar su inversión en patrocinio deportivo. Así, 19 de los 20 equipos de fútbol de Primera División (todos salvo la Real Sociedad) tienen contratos de patrocinio con operadores de juego. Y lo mismo 16 de los 22 equipos de Segunda División. Y la propia Liga tiene el patrocinio de Sportium (empresa líder en salones de apuestas y controlada por el fondo británico Blackstone).


Todo este gasto publicitario y de patrocinio deportivo ha conseguido que el juego online sea muy popular en España, sobre todo entre los jóvenes. Los jugadores activos (que han jugado en el último mes) han pasado de 637.400 en 2013 a 1.476.385 en 2018, según la DGOJ. La mayoría son hombres (83,25%) y casi 2 de cada 3 jugadores tienen menos de 35 años (397.570 tienen entre 18 y 25 años, 508.058 entre 26 y 35 y 326.578 entre 36 y 45 años), con un cierto nivel de estudios y un nivel económico medio-alto, según el perfil que publica la DGOJ. El gasto medio de los jugadores online es de 449 euros al año, aunque gastan más los que tienen entre 26 y 35 años (465 euros), entre 36 y 45 años (697 euros) y entre 46 y 55 años (569 euros). El 75% de los jugadores online acaban perdiendo (la mayoría, 602.316 jugadores, menos de 100 euros, y 60.772 jugadores pierden más de 30.000 euros) y sólo un 25% ganan finalmente (200.966 jugadores menos de 100 euros y 9.150 ganan más de 3.000 euros), según las estadísticas de la Dirección General del Juego (DGOJ). 


El otro frente del juego que ha crecido con fuerza en los últimos años son los salones de juego que proliferan sobre todo en los barrios periféricos de las grandes ciudades. Hay dos tipos: los salones de apuestas deportivas (Sportium tiene 2.500 locales, Codere más de 1.000 y Reta 500) y los salones de juego, unos locales (de 100 a 300 m2) donde se ofrecen a la vez apuestas online, maquinas con tecnología avanzada, pantallas de TV con retransmisiones deportivas y bebidas. Son “centros de ocio”, donde apostar y pasar el rato con los amigos, al estilo de los antiguos “billares” de barrio. Ha habido un boom en los últimos años, pasando de 2.362 salones en 2013 a 3.507 salones de juego en 2018, según el informe de CEJUEGO y la Universidad Carlos III. Andalucía es la autonomía con más salones (799), seguida de Madrid (459), Comunidad Valenciana (426) y Murcia (con 347 salones es la región con más densidad de salones: 1 por cada 4.263 habitantes, frente a 1 por cada 13.326 en España), destacando que sólo hay 127 en Cataluña (1 salón por cada 59.185 habitantes, al exigir una distancia mínima entre salones desde 2004).


El problema de los salones de juego es que se han abierto por doquier (en Madrid, en la calle Bravo Murillo, hay 15 salones) y muchos buscando la proximidad de colegios e institutos, para captar a los jóvenes (aunque no pueden entrar menores). De hecho, 1 de cada 4 nuevos salones abiertos en Madrid están a menos de 150 metros de centros educativos, según un sondeo hecho por El País. Los salones crecen porque son un negocio redondo, no sólo porque los visitan 3 millones de españoles sino porque tienen unas máquinas muy sofisticadas (38.799 máquinas tipo B) que resultan muy rentables: se juegan en ellas 300 euros de media al día y 46 euros diarios son beneficios, según un informe de Codere. Y si sumamos los márgenes de las apuestas, la rentabilidad de las ruletas y juegos  y lo que ganan con las consumiciones, el margen es alto y se ha duplicado: si era 393 millones de margen neto en 2014, ha pasado a 667 millones en 2018, según el informe de CEJUEGO y la Carlos III. Así que las empresas de juego de siempre y muchas multinacionales se han dedicado a abrir salones, en un sector muy atomizado (hay más de 600 empresas), centrado en el negocio local y regional y donde sólo hay 8 empresas que operan en toda España .Las empresas líderes en salones de juego son Novomatic (+250 salones), la murciana Orenes, con 203 salones, Jocker (Veramatic) con 167, y Toka (de Cirsa), con 121 salones. 


El problema de todo este “boom” del juego, online y en salones, es el tremendo aumento de la ludopatía, como ya han advertido médicos y psicólogos, a los que preocupa que cada vez los adictos sean más jóvenes, en muchos casos menores (que falsifican sus datos y utilizan la tarjeta de sus padres). Y que se “enganchan” con las promociones que se anuncian por Internet y TV (“entre y utilice 200 euros que le damos gratis para jugar”) o acudiendo a los salones de juegos y apuestas que tienen cerca del colegio o de casa. 


La cifra oficial de ludopatía, de la Dirección General del Juego (2016), es que entre un 3,5% y un 6,3% de la población mayor de 18 años tiene “algún riesgo con el juego”. Son entre 1.318.724 y 2.373.704 españoles, según el padrón del INE. Y de ellos, el estudio de la DGOJ considera que son “jugadores patológicos” (enfermos) entre el 0,3 y el 0,9% de los adultos, entre 113.000 y 339.000 españoles. Pongamos que hay 200.000 ludópatas. Demasiados. Y muy preocupante por dos razones. Una, porque cada vez más jóvenes “se enganchan” (algunos médicos hablan ya de que el juego esla heroína online): 1 de cada 5 adolescentes españoles son adictos al juego, la tasa más alta de Europa, según un estudio de la Federación de Jugadores Rehabilitados (FEJAR) y la Asociación madrileña de Psicólogos. El otro motivo de preocupación es que la sanidad pública no tiene medios para afrontar esta enfermedad, ni en los Centros de Salud ni en los hospitales (sólo hay 3 unidades especializadas contra la ludopatía), con lo que las familias afectadas sólo cuentan con la ayuda de ONGs especializadas (sin medios), como FEJAR o AZAJER.


La preocupación ciudadana y médica por el auge del juego online y los salones ha llevado a que algunas autonomías tomen medidas, como hicieron en 2019 la Comunidad de Madrid y el Gobierno vasco, limitando la publicidad del juego en sus TV y radio públicas. Y en octubre de 2019, Barcelona anunció que durante un año no iba a autorizar nuevos salones de juego. También la Comunidad de Madrid anunció en noviembre una moratoria, pero no acaba de aprobarse y las empresas han acelerado 22 nuevas aperturas a finales de 2019. En este ambiente “anti juego”, las empresas del juego online han querido “lavar su imagen” y anticiparse al nuevo Gobierno, aprobando un Código de conducta, que entró en vigor el 15 de enero, donde las empresas del juego se comprometen a no utilizar famosos en su publicidad y no anunciar bonos o promociones en eventos televisados antes de las 22 horas. Pero esta “auto regulación” tiene “truco”: no van a hacer anuncios de juego con futbolistas ni con presentadores o famosos “que tengan relación con menores”. El resto de famosos (que son la mayoría) podrán seguir promocionando el juego


Un espejismo de marketing hasta que el nuevo Gobierno tome medidas. El pacto de Gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos incluye un apartado concreto (el 2.10.1) sobre “Regulación urgente de los juegos de azar para prevenir y frenar la ludopatía”. Y propone 4 medidas concretas, que se quieren promover desde el nuevo Ministerio de Consumo: regular de una vez la publicidad del juego (similar a la del tabaco o alcohol), acordar con las autonomías una regulación estatal de los salones de juego (para que no abran antes de las 22 horas ni cerca de centros escolares), trabajar con las empresas del juego en medidas de información y prevención de las adicciones y, la más importante, destinar un porcentaje de los impuestos del juego a prevenir y “reparar” los daños de la ludopatía (se recaudaron 1.748 millones de impuestos sobre el juego en 2018, 1.125 al juego presencial que ingresan las autonomías y 623 millones el Estado central, por el juego online y los premios). 


Es un principio para poner orden en un sector, el del juego, que ha campado a sus anchas en los últimos años, a costa de crear un problema muy serio de adicción en muchos jóvenes y sus familias. Juego sí, pero limpio y con cabeza, con controles y medidas eficaces para detectar problemas primero y atenderlos después en la sanidad pública, como una enfermedad más. Jugar y apostar, pero sin jugarse la salud y la familia.

lunes, 25 de mayo de 2015

Fútbol español: un gigante con pies de barro


Acabó la Liga y una temporada en que el fútbol español ha mejorado ligeramente sus cuentas, pero sigue en una grave crisis: la mayoría de los Clubs están en números rojos, muchos en suspensión de pagos y los que mejoran es a costa de vender jugadores. Casi todos tienen demasiados gastos (en sueldos de jugadores y directivos) y pocos ingresos (en entradas, marketing y patrocinio). El Gobierno ha aprobado un decreto para sacar más dinero a las retransmisiones por TV y repartirlo mejor, un cambio que convocó una huelga fallida de jugadores, quejosos de que Hacienda les haga pagar más. La Liga (LFP) propone un Plan de negocio para el fútbol, para aumentar ingresos y sanearlo en 6 años. Algo urgente, porque no es de recibo que un gigante como el fútbol español pierda dinero y deba 650 millones a Hacienda y la Seguridad Social. Y además, si no se sanea, nos tocará pagar su crisis.
 
enrique ortega

El fútbol español es un gigante dentro del fútbol europeo y mundial, no sólo por los resultados deportivos sino por sus cifras: la Liga BBVA es, con 2.300 millones  de euros (2014), la tercera mayor competición europea, por detrás de la Premier League británica (3.200 millones) y la Bundesliga alemana (2.400 millones). Y hay tres grandes Clubs españoles entre los 20 mayores del mundo, según el último informe Deloitte (2014): el Real Madrid, el mayor Club del mundo, con 549,5 millones de presupuesto (2013-2014), el Barça (484,6 millones), el cuarto tras Manchester United (518) y Bayern Múnich (487,5) y el Atlético de Madrid (169,9 millones de presupuesto), en el puesto 15º. Pero en su conjunto, el fútbol español es un gigante con pies de barro, en números rojos y con muchos Clubs en serios apuros económicos.

En realidad, el fútbol español llevaba en pérdidas desde 1999 (que se sepa), sin que nadie dijera nada. En 2010, la UEFA aprueba el Fair Play Financiero, para intentar poner orden en los Clubs europeos (la mitad perdían dinero: -1.200 millones de euros). Y la Liga de Fútbol Profesional (LFP) lo aprueba un año después para España (julio 2011), dando tres años a los Clubs para ajustar sus cuentas. Pero a la vista de la cadena de suspensiones de pagos (32 Clubs han entrado en concurso desde 2003), se acelera el proceso y en abril de 2012, el Gobierno Rajoy acuerda con la LFP un Protocolo que obliga a los Clubs a presentar al Consejo Superior de Deportes (CSD) sus cuentas de 2012-2013. Y en enero de 2013, dan otra vuelta de tuerca, con un Reglamento que obliga al “equilibrio presupuestario” desde julio de 2013: limita sus gastos y sus fichajes y pueden incluso bajarles de categoría si incumplen.

Pero el ajuste del fútbol está siendo lento y desigual. En la temporada 2012-2013, el fútbol español consiguió sus primeros beneficios (106 millones), pero sólo ganaron dinero los 20 Clubs de primera (+143,5 millones), mientras perdían los 22 Clubs de la Liga Adelante (-37,5 millones). Y en la segunda temporada del ajuste, la 2013-2014 (la última con datos oficiales del CSD), el fútbol ha vuelto a tener beneficios (+153,95 millones), pero sólo los Clubs de 1ª (+156,2 millones), mientras seguían perdiendo los de 2ª A (-2,28 millones). Y el resultado no ha sido peor gracias a las ventas de jugadores, a los traspasos, porque los ingresos ordinarios no cubren los gastos, que han seguido subiendo, sobre todo los de personal, fichajes y directivos. Y las deudas apenas han abajado (-2,5%) y siguen siendo muy elevadas (-3.441,5 millones), tanto con los bancos y acreedores, como con la Administración: 669,44 millones con la Hacienda pública y 22 millones más con la Seguridad Social.

Al final, los 20 Clubs de 1ª (Liga BBVA) y los 22 Clubs de 2ª A (Liga Adelante) siguen en números rojos, con desequilibrio financiero: el pasivo supera al activo corriente en 1.015,5 millones (-900,1 millones la 1ª división), dos veces y media el agujero de 2009 (-392,3 millones). El ajuste es pues insuficiente y les falta capital. Sólo hay un reducido grupo de Clubs de 1ª con las cuentas saneadas y la mayoría tiene problemas, que se agravan en 2ª división, donde ya hay 5 ciudades que se han quedado sin equipo: Salamanca, Santiago de Compostela, Palencia, Logroño y Almendralejo (y Albacete, cuyo equipo está en fase de liquidación judicial. Y todavía hay equipos en concurso de acreedores: Rayo Vallecano, Córdoba y Deportivo (en 1ª), más Betis, Recreativo de Huelva, Valladolid, Zaragoza, Hércules, Elche, Albacete, Mallorca y Cartagena (en 2ª). Y otros que han salido y no acaban de levantar cabeza, como el Murcia, Jaén, Racing o Jerez, también de 2ª. Tampoco consiguen sanear sus cuentas el Español, Getafe, Elche y Málaga (en 1ª) ni Osasuna, Sporting y Girona (en 2ª). Y los demás, salvo Madrid, Barça y ahora Atlético de Madrid (con dinero inyectado por el magnate chino Wang Jian Lin), no están saneados. Y falta ver el futuro del Valencia (comprado por Peter Lim, empresario de Singapur), el Málaga (el jeque catarí Abdulla Al Thani busca urgente comprador) o el Oviedo (tras la compra del empresario mexicano Carlos Slim).

El problema de casi todos es el mismo: los ingresos no cubren los gastos (crecientes). Los ingresos por  retransmisiones de TV son la primera fuente de financiación del fútbol, 844 millones en 2013-2014 (menos de la mitad que la Premier League británica, que recauda 1.875 millones), de los que el 45% van al Madrid y al Barça. La segunda fuente de ingresos, la recaudación por taquilla y abonados, crece poco, debido a que hay poca asistencia a los estadios (71% de aforo, frente al 95% de la Premier League británica y el 92% en la Bundesliga alemana), por culpa del alto precio de las entradas y la piratería (partidos en TV). Y salvo los grandes Clubs, la mayoría también ingresan poco en patrocinios, publicidad y marketing. En los gastos, la mayoría de Clubs siguen aumentando la partida de personal y primas a jugadores y a agentes. Con lo que apenas reducen deudas y sanean los presupuestos, salvo con ingresos extras por ventas de jugadores: en 2014, los equipos españoles fueron los Clubs con más ventas de jugadores del mundo (+669 millones), pero también los segundos que más jugadores compraron (710 millones), tras los Clubs británicos, según el estudio FIFA TMS.

La Liga de Fútbol Profesional (LFP) ha diseñado un Plan de negocio a 6 años para potenciar y sanear el fútbol español, que pasa básicamente por aumentar los ingresos. La medida fundamental es aumentar los ingresos por las retransmisiones de TV, para lo que el Gobierno Rajoy ha aprobado un decreto Ley que fija la contratación centralizada de los derechos para dentro de dos años, en la temporada 2016-2017. El cambio supone que serán todos los Clubs (LFP) los que negocien el contrato con la TV y no Club a Club como hasta ahora. Con ello, se espera aumentar los ingresos (de los 844 actuales a 1.000 millones dentro y otros 500 millones por las retransmisiones fuera de España). Y también cambiará el sistema de reparto, para que llegue algo más del dinero a los Clubs más pequeños. Eso sí, el desequilibrio seguirá siendo abismal: del 92% de los ingresos por TV, el 90% irá a los 20 Clubs de 1ª y el 10% restante a los de 2ª. Y el 8 % restante de los ingresos por TV se destinará a los equipos que desciendan (3,5%), a la LFP (1%), a la Federación (2%), un 0,5% (sólo 5-7,5 millones) para el fútbol no profesional (2º B y fútbol femenino) y el 1% restante para pagar las cotizaciones a la SS de 4.000 deportistas de élite, para cuando se retiren.

La asociación de futbolistas (AFE) ha protestado por este reparto, que consideran cicatero con los Clubs más pequeños y con el fútbol no profesional, lo cual es evidente (señalan que en Francia, el reparto de los ingresos de TV es 65/35, no 90/10). Y piden su parte del pastel, como la LFP y la Federación: un 1,5% para su asociación (AFE), como en el fútbol británico. Por todo ello, convocaron una huelga en las dos últimas jornadas de la Liga, que rechazó la Audiencia Nacional. Pero había otros motivos ocultos para esta huelga. Por un lado, los enfrentamientos personales entre la Federación (Ángel María Villar), que apoyaba la huelga, y la LFP (Javier Tebas, que antes le acusó por corrupción) y el CDS (la Federación se negó a ser auditada por el Consejo). Y por otro, el malestar de los jugadores por las inspecciones de Hacienda, que está vigilando si las empresas que utilizan para cobrar los derechos de imagen tienen actividad real. Y eso, porque si son una mera “tapadera”, tendrían que cotizar por ese 15% de sus ingresos el 47% de IRPF (más los recargos autonómicos) y no el 15% que tributan como sociedades. Para un jugador que ingresa 10 millones, la diferencia entre cobrar ese dinero por una sociedad o no supone ahorrarse o pagar 285.000 euros más al año.

Este tema pone sobre la mesa una cuestión clave: los jugadores no pueden tener un trato fiscal de favor, sobre todo cuando hay sueldos supermillonarios y la mitad de los jugadores de 1ª y 2ª A ganan más de medio millón de euros al año. Tienen que pagar impuestos como los demás, sin trampas de sociedades fantasmas. Y lo mismo sus Clubs, que deben a Hacienda 626 millones de euros (542,6 millones a la Agencia Tributaria y 83,8 a las Haciendas forales), más 22 millones a la Seguridad Social. Hacienda les ha dado a los Clubs un calendario para pagar la deuda hasta 2018, algo que no permite a la mayoría de contribuyentes.

Los Clubs creen que con una mayor tarta de los derechos de TV (ojo: ahora Telefónica, con Canal Plus, controla el 80% del negocio y tratará de pagar poco), una mayor penetración de la TV de pago entre los españoles (hay 4,3 millones de abonados, frente a 12 millones en Gran Bretaña) y una mayor internacionalización de nuestro fútbol (con más ventas de partidos, publicidad y marketing en Asia, América y África), los ingresos mejorarán sustancialmente y el fútbol se saneará. Pero mientras llegan los ingresos, lo que hace falta es controlar los gastos (sobre todo en fichajes, comisiones y directivos) y las inversiones (en nuevos estadios), para que el fútbol no sobreviva con deudas (a Hacienda, que pagamos los demás con más impuestos) y pérdidas, que también podrían hacernos pagar. La LFP cree que “el fútbol español sigue estando enfermo” y que aún quedan tres años más de ajustes (hasta 2018), con “algunos Clubs que se quedarán en el camino”.

Ojalá sea así y el fútbol se sanee en unos años. El riesgo es que si mejoran los ingresos, vuelva otra vez a inflarse la burbuja, con más fichajes millonarios y más gastos injustificables, pensando que los ingresos van a crecer siempre. Y volvamos a las andadas y a las deudas, a costa de los contribuyentes y de los aficionados. Y sobre todo del deporte de a pie, de esos miles de jugadores aficionados, que no tienen ninguna ayuda mientras los grandes Clubs manejan cifras millonarias con pies de barro. Pongan orden de verdad. Y cuanto antes.  

jueves, 3 de abril de 2014

Muchos más adictos al juego online


El juego online, que en junio cumple dos años legalizado, sigue imparable: a finales de 2013 ya había 1,6 millones de jugadores, 585.000 más que un año antes. Y se han duplicado las apuestas: 10 euros al día de gasto medio por jugador. España es el cuarto país europeo que más juega en la Red, lo que reporta ingresos a Hacienda, a las autonomías, al deporte y a los medios (publicidad). Pero hay varios riesgos: los menores, la ludopatía (más de 1 millón  de españoles con adicción seria), el blanqueo de dinero, el fraude y la compra de partidos (fútbol y tenis), que preocupa en toda Europa. Ahora, se van a lanzar las tragaperras online y se podrá jugar en móviles y tablets, lo que supondrá un gran empujón al juego online: puede superar los 6.000 millones de facturación y los 2 millones de jugadores en 2014. Ojo a este boom: jugar sí, pero con cabeza. Tiene muchos riesgos.
enrique ortega

La mitad de los españoles confiesa que juega alguna vez en bingos, casinos, tragaperras, casas de apuestas y por Internet, donde gastaron 25.988 millones de euros (2012, último año con estadísticas). Pero con la crisis, la prohibición del tabaco y las limitaciones a la publicidad, el juego presencial (89,5%) ha caído desde 2008, pasando de 4,3 millones de jugadores habituales a 3 millones y perdiendo 45.000 empleos, tras el cierre de casinos y bingos. Entre tanto, ha crecido el juego online, que ya supone un 10,5% del juego total (2012), tras las Loterías (36%) y las tragaperras (33%), por delante de la ONCE (7%), bingos y casinos (7% de la facturación del juego cada uno).

El juego online era “alegal” hasta el 5 de junio de 2012, cuando empezaron a funcionar las primeras 53 empresas, para aprovechar la Eurocopa. Y a partir de ahí, ha crecido imparable: en los últimos 7 meses de 2012 facturó 2.727 millones de euros, casi el doble que en 2011 (1.575 millones). Y en 2013, a pesar de un pequeño bache en el primer semestre, se jugaron  5.437 millones de euros, con dos meses facturando más de 500 millones, el doble que la media de 2012. Ello refuerza a España como el cuarto país europeo donde más se juega en la Red, sólo por detrás de Gran Bretaña, Italia y Francia. En Europa hay unos 9 millones de jugadores online, que gastan casi  50.000 millones de euros anuales, controlados por tres multinacionales británicas (Ladbrokes, William Hill y Betfair) y la austriaca Bwin.

Con todo, el gran salto  en España se ha dado en jugadores: si había 51.537 jugadores en febrero de 2012, con la legalización (junio) se pasó a 470.000, a finales de 2012 ya superaban el millón (1.010.086) y en 2013 se sumaron 585.228 jugadores más, para cerrar el ejercicio pasado con 1.596.048 jugadores, todo un récord. Más jugadores que gastan casi el doble: 16,6 millones de euros diarios en 2013 (9 millones en 2012), casi 10 euros al día por jugador, según los datos de la Dirección General del Juego.

La mayoría de los nuevos jugadores online son jóvenes, entre 18 y 34 años, hombres (un 80%), con estudios de secundaria y universitarios, que viven sobre todo en  Madrid, Barcelona, Baleares y Canarias (turistas británicos, franceses y alemanes). La mayoría juegan a varios juegos (apuestas deportivas y póker, sobre todo), todos los días (16%) o todas las semanas (39%), una media de 83 minutos. Y lo más llamativo: el 53% de los jugadores online llevan jugando más de un año (de ellos, un 31% de 2 a 3 años), según el Observatorio del jugador online. Y un 7% de los jugadores totales (111.723) son profesionales, personas que viven del juego y que son los más activos en las Webs (de ellos depende el 80% del negocio).

En España hay actualmente 51 empresas con licencia de juego online, aunque curiosamente 13 de ellas no tienen todavía una Web que ofrezca juegos, tras casi dos años de concesión. La mayor empresa del sector es Loterías del Estado, con casi medio millón de jugadores, y controla, con otras cuatro multinacionales (Betfair, William Hill, Ladbrokes y Bwin) el 90% del mercado, donde también están presentes empresas tradicionales del juego (Cirsa, Codere, Recreativos Franco) y empresas periodísticas (Mediaset-Tele 5, Atresmedia-Antena 3 y Unidad Editorial- El Mundo). En conjunto, el sector del juego online tuvo unos ingresos netos de 228,86 millones en 2013, aunque las empresas dicen que, tras pagar impuestos, publicidad  y sus gastos operativos, pierden dinero (- 72,5 millones en 2012). Quien gana es Hacienda, que recaudó del juego online unos 160 millones en 2013 (133 en 2012 y 70 en 2011), dinero que va a tapar parte del agujero de las autonomías y una parte al deporte.

Las empresas del juego llevan casi dos años pidiendo que Hacienda baje los impuestos, a ellos y a sus jugadores. De hecho, estas empresas pagan un impuesto del juego del 25% sobre su facturación neta, un porcentaje superior al que pagan las empresas del juego online en Gran Bretaña (15%), Italia (15%), Dinamarca (20%), aunque menos que en Francia (2% sobre facturación bruta). También pagan una tasa de gestión (se la han bajado en 2013 al 0,75 por 1.000) y un impuesto de sociedades y un IVA más alto que en el resto de Europa. Además, los jugadores online pagan impuestos en España (retención del 20% en premios superiores a 2.500 euros más la obligación de declarar las ganancias netas, descontadas las pérdidas) y no pagan nada por lo que ganan en Gran Bretaña, Dinamarca, Italia o Francia.

La propuesta del sector del juego online es que Hacienda les baje la tributación al 10% y así podrán gastar más en publicidad, se jugará más y Hacienda ingresará más con un tipo más bajo. Lo que no dicen es que ya nos están bombardeando con publicidad del juego, que tiene un trato de favor frente a la publicidad del tabaco y alcohol (prohibidas) y a la del juego presencial (casinos, bingos y tragaperras), muy restringida. De hecho, la publicidad del juego ha pasado de 90 millones (2011) a 125 millones (2012) y  a 162,5 millones (2013), utilizando incluso a deportistas ejemplares para la juventud (como Nadal) para vender el juego online. Una publicidad que le ha venido muy bien a los medios de comunicación (Internet y TV).

Quizás por ello, se habla poco de los riesgos del juego online. Empezando por el riesgo de que jueguen menores (aunque se controla su acceso) y la ludopatía, una enfermedad que sufren ya a más de un millón de españoles. Y los médicos denuncian que han aumentado un 13% las consultas por adicción al juego, que hunde familias. Pero hay más riesgos, como el fraude (siguen cerrándose Webs ilegales) y los ciberataques: España es el país europeo con más ataques para robar los números de las tarjetas y el dinero de los jugadores online. Además, es una vía conocida para blanquear dinero ilegal. Y, por último, el juego online ha relanzado el fraude en el deporte: el amaño y la compra de partidos, sobre todo en  tenis y fútbol, un problema que preocupa especialmente a la UEFA y a la Liga de Fútbol Profesional, que ha creado una unidad específica para perseguir el amaño de partidos en España.

Cara a 2014, el juego on line va a pegar un nuevo salto, tras la decisión de Hacienda de autorizar en breve dos nuevos juegos: las apuestas cruzadas entre usuarios y las tragaperras online, que revolucionarán este mercado. De hecho, las tragaperras en locales de juego y bares recaudan 3.235 millones al año (y aportan 700 millones en impuestos), que ahora temen perder en buena parte las empresas del juego presencial. Parece claro que las tragaperras acabarán siendo el juego más popular en la Red. Lo malo es que son también el juego más adictivo, según los expertos en ludopatía. Y también ayudará a que se juegue más en Internet el que la mayoría de las empresas ofrezcan ya poder jugar desde el móvil o la tablet.

En definitiva, que jugamos mucho por Internet (para sacar algún dinero extra sin que nadie se entere), pero vamos a jugar mucho más en los próximos meses, al llegar las tragaperras online y poder jugar desde cualquier dispositivo, fijo o móvil. El Gobierno ha establecido controles para evitar el fraude y la ludopatía, pero el riesgo crecerá con el negocio, como también los impuestos recaudados y la venta de publicidad de los medios. No se puede poner puertas al juego, pero sí controles para regularlo con garantías. Es peligroso: juguemos con cabeza.

domingo, 22 de julio de 2012

La tentación del juego online legal


Si la democracia nos trajo la legalización del juego (1.977), la gran recesión nos ha traído la legalización del juego online, inaugurado a toda prisa el 5 de junio, para aprovechar las apuestas de la Eurocopa. Un negocio que movía 371 millones cuando era “alegal y que puede alcanzar 1.000 millones en unos años. El objetivo es recaudar: la cuarta parte de los ingresos netos son para Hacienda, unos 200 millones al año, que van  a las autonomías. El riesgo es que ahora, con la crisis, muchos españoles se enganchen a apostar con un clic, sobre todo los jóvenes, especialmente con los móviles. Y ya hay un millón de españoles con adicción al juego. Otro riesgo es que el juego online legal aumente el fraude en el deporte, como ha pasado en fútbol y tenis. Hagan juego con cuidado.
enrique ortega

El juego es tan antiguo como el hombre y no podía quedar al margen de Internet, que permite a 24 millones de españoles jugar sin testigos, desde cualquier lugar y a cualquier hora. Si el juego presencial mueve en España 30.000 millones de euros cada año (en bingos, casinos, tragaperras y casas de apuestas), donde juegan la mitad de los españoles de manera habitual, el juego online lleva varios años creciendo y eso que no era legal: España es el sexto mercado europeo del juego online (tras Gran Bretaña, Francia, Italia, Alemania y Grecia), un negocio que mueve 18.200 millones de euros en el mundo (2011), según H2 Gambling Capital. Y 371 millones en España (2011), donde hay 600.000 apostadores online.

El Gobierno Zapatero aprobó en mayo de 2011, a toda prisa (por procedimiento de urgencia y con el consenso del PP) la nueva Ley del Juego. Y el Gobierno Rajoy ha aprobado en un tiempo récord  3 Reales Decretos y 11 Órdenes Ministeriales para autorizar el juego online el 5 de junio, con vistas a la Eurocopa. El objetivo es claro: recaudar entre 80 y 120 millones este año y 200 el que viene, que irán íntegramente a las arcas de las autonomías.

La nueva Ley obliga a los operadores de juego a ofrecer webs en España (dominios .es), controlando las autoridades españolas el acceso de jugadores y almacenamiento de datos (aunque se permite que los servidores estén en el extranjero), obligando a que el dinero se apueste a través de entidades españoles y fijando un depósito máximo por usuario (600 € al día, 1.500 por semana y 3.000 al mes). En total, se han dado 277 licencias, a 53 empresas españolas y extranjeras y las webs de juego que han quedado fuera se han bloqueado. Ahora, el que quiera apostar legalmente debe buscar una Web con el lema “Juego seguro”.

Las empresas de juego, para conseguir su licencia, han tenido antes que regularizar su situación con Hacienda. Primero, pagando 60 millones de impuestos en 2011, desde que se aprobó la Ley (28 mayo). Y en Semana Santa, Hacienda hizo una inspección a las grandes multinacionales, a las que sacó otros 90 millones para regularizar los últimos 4 años en que operaron sin pagar impuestos. Al final, se ha autorizado a operar a 26 empresas extranjeras (Bwin, Betfair, Sportingbet, Bet 365, Pokerstars, Eurojuego Star…) y a 27 españolas (Loterías, Codere, Cirsa, Recreativos Franco, Grupo MGA, Grup Peralada, Antena 3 TV, Tele 5, Cuatro TV, Grupo diario El Mundo…), que se quejan de “partir de cero” y de “competencia desleal” de las multinacionales, que llevan años haciendo publicidad, patrocinio y fichero de clientes.

Demasiadas empresas para un mercado donde a medio plazo habrá fusiones y cierres, con media docena de empresas fuertes, la mayoría multinacionales. El futuro pasa por el mercado europeo, donde falta una normativa comunitaria (también aquí): el juego online está prohibido en 7 países europeos (como en EEUU) y es legal en otros 20 (en 6, con monopolio del Estado). Y no hay normativa ni supervisión para evitar fraudes, evasión de impuestos y blanqueo de capitales, mientras las multinacionales tienen sus servidores en paraísos fiscales (Bwin y Betfair en Gibraltar). Los operadores se quejan de las limitaciones de la Ley española (negocio restringido al territorio español, no inclusión de apuestas cruzadas entre particulares, límites bajos de los depósitos, limitaciones en el catálogo de eventos deportivos…) y advierten que si no se subsanan, los apostadores españoles jugarán en webs extranjeras.

Con todo, la mayor queja es que Hacienda carga muchos impuestos: un 25% de los ingresos netos (descontados premios), más que en otros países (8,5% en Francia, 15% en Gran Bretaña o 20% en Italia). Y España es el único país europeo, junto a Dinamarca, que también hace pagar al jugador por sus premios.

El Gobierno ha forzado que las empresas de juego y los medios de comunicación aprueben un Código ético para la publicidad del juego online, que será importante: movió 90 millones en 2011 y puede llegar a 200 millones en los próximos años, un ingreso clave para muchas webs y empresas de comunicación. Con todo, hay un temor: que ahora que es legal, el juego online se dispare, más con la recesión. Y se teme por dos colectivos: los jóvenes (está prohibido a los menores de 18 años), sobre todo el juego vía móvil, y los adictos al juego: hay un millón de ludópatas en España, cifra que se ha duplicado con la crisis. Y aunque se pueden dar de alta en un registro para autoexcluirse, ahora tienen más fácil apostar sin testigos.

Otro riesgo: que el juego online corrompa más el deporte, como el dopaje. Ya se ha detectado fraude en el fútbol en Italia, Turquía, China, Corea y hasta en Zimbabue. Y también en el tenis. El deporte mueve millones en apuestas y la tentación de comprar resultados es muy grande para directivos, jugadores y mafias internacionales.

El juego online parece la gallina de los huevos de oro, que va a salvar a Hacienda y a las autonomías, a las empresas y multinacionales, a los medios, a los clubs de fútbol y al deporte (se llevarán una parte no fijada de la recaudación). Pero hay que tener cuidado con el fraude, el juego de menores y jóvenes y el riesgo de adicción en personas con apuros económicos. Luchar contra la ludopatía. Hagan juego sí, pero con cabeza.