Los europeos somos los ciudadanos occidentales que más ahorramos, sólo superados por algunos paises del Golfo y Asia. En el tercer trimestre de 2025, los ciudadanos de los 20 paises euro ahorraron el 15,1% de su renta bruta disponible (el 14,6% la UE-27), muy por delante del 5% que ahorraron en EEUU, el 3,5% de Canadá, el 10% en Reino Unido, el 1% en Japón o el 5% en Corea del Sur (ojo: 43,4% es la tasa de ahorro en China). El ahorro de los europeos (UE-27), alto desde hace décadas, se disparó con la pandemia (pasó del 12,7% de la renta bruta disponible en 2019 al 25,1% en 2020, el récord del siglo), para bajar después en 2021 (16,6%) y 2022 (12,71%), al dispararse la inflación tras la invasión de Ucrania. Pero luego ha subido en 2023 (13,70%), 2024 (14,54%) y 2025 (14,6% en el tercer trimestre de 2025), según Eurostat. Las causas de este alto nivel de ahorro de los europeos son que priorizamos la seguridad frente a la rentabilidad, empujados por el progresivo envejecimiento y la baja formación financiera. Además, el BCE señala que en los últimos años han aumentado los ingresos de una parte de los europeos por rentas de intereses, dividendos y alquileres, aumentando su capacidad de ahorro.
lunes, 9 de febrero de 2026
El ahorro no renta
Los europeos somos los ciudadanos occidentales que más ahorramos, sólo superados por algunos paises del Golfo y Asia. En el tercer trimestre de 2025, los ciudadanos de los 20 paises euro ahorraron el 15,1% de su renta bruta disponible (el 14,6% la UE-27), muy por delante del 5% que ahorraron en EEUU, el 3,5% de Canadá, el 10% en Reino Unido, el 1% en Japón o el 5% en Corea del Sur (ojo: 43,4% es la tasa de ahorro en China). El ahorro de los europeos (UE-27), alto desde hace décadas, se disparó con la pandemia (pasó del 12,7% de la renta bruta disponible en 2019 al 25,1% en 2020, el récord del siglo), para bajar después en 2021 (16,6%) y 2022 (12,71%), al dispararse la inflación tras la invasión de Ucrania. Pero luego ha subido en 2023 (13,70%), 2024 (14,54%) y 2025 (14,6% en el tercer trimestre de 2025), según Eurostat. Las causas de este alto nivel de ahorro de los europeos son que priorizamos la seguridad frente a la rentabilidad, empujados por el progresivo envejecimiento y la baja formación financiera. Además, el BCE señala que en los últimos años han aumentado los ingresos de una parte de los europeos por rentas de intereses, dividendos y alquileres, aumentando su capacidad de ahorro.
jueves, 12 de diciembre de 2024
Bajan tipos, pero suben pisos e hipotecas
La inflación europea parece controlada (2,3% en noviembre la UE-27 frente al 10,6% que llegó a alcanzar en octubre de 2022) y eso ha decidido al BCE a abrir la mano y volver a bajar hoy un -0,25% los tipos de interés, dejando el tipo de referencia en el 3%, el precio del dinero que teníamos en 2006. Es la 4ª bajada de tipos que hace el BCE, tras las de junio, septiembre y octubre de 2024, rebajado los tipos oficiales del 4,50 al 3%. Unas bajadas que todavía no compensan las 10 subidas de tipos aprobadas por el BCE entre julio de 2023 y septiembre del 2024, que dispararon el precio del dinero del 0% (en que estaban desde marzo de 2016) hasta el 4,50%, el tipo más alto desde mayo de 2001.
jueves, 6 de junio de 2024
1ª bajada (mínima) de los tipos de interés
lunes, 13 de marzo de 2023
Depósitos: la "tacañería" de los bancos
Este jueves, el BCE vuelve a subir los tipos de interés, al 3,5%. Y se encarecen las hipotecas, con el Euribor rozando el 4%. Pero si tiene dinero ahorrado, los bancos sólo le pagan un 0,59% de media. Y los hogares tienen casi un billón de euros en depósitos, sin sacarles rentabilidad aunque suban los tipos. Pero los bancos sí están haciendo el agosto: no pagan casi nada por el ahorro y cobran mucho más por hipotecas y créditos. Los 6 grandes bancos ganaron 20.850 millones en 2022 (+28%), un récord histórico. Algunos ahorradores hacen cola para comprar Letras del Tesoro, que pagan el 3,29%. Pero la mayoría siguen sin sacar rentabilidad a sus depósitos y la banca les ofrece comprar Fondos de inversión, con bajo interés y muchas comisiones. Todo apunta a que la rentabilidad de los depósitos no subirá del 1%, sobre todo porque los 6 grandes bancos controlan el 75% del ahorro y no quieren pagar más. Estamos en sus manos.
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| Enrique Ortega |
El tipo de interés oficial del dinero está en el 3% y subirá este jueves al 3,5%, tras la 6ª subida del BCE desde julio de 2022. Con ello, el Euribor, el tipo al que se prestan los bancos y que determina el precio de las futuras hipotecas, roza ya el 4%, cuando estuvo en negativo hasta marzo de 2022 (-0,237). Pero si miramos la otra parte, lo que pagan los bancos por el dinero, el interés es mínimo: los depósitos bancarios se remuneraban al 0,64% de media a finales de 2022, según el Banco de España. Y en enero de este año, los bancos han bajado incluso lo que pagan por el dinero, al 0,59% de media, casi seis veces menos de lo que cobran por una hipoteca: 3,345% de interés en enero, según el Banco de España.
Este tipo mínimo del 0,59%
es el que los bancos españoles están pagando por el casi billón de euros que las familias tienen en depósitos: se
superó, por primera vez en la historia,
el listón del billón de euros en diciembre de 2022 (1.004.342),
un 48% más que en 2008 (678.904 millones ahorrados por los hogares en
depósitos) y un gran salto desde antes de la pandemia (853.200 millones en
depósitos en 2019), porque las familias se lanzaron a ahorrar tras el
confinamiento y la incertidumbre por la nueva crisis. Los bancos han estado
estos años sin
pagar casi nada por estos depósitos: remuneraban el 0,07% en junio de 2022, antes de la
primera subida de tipos del BCE, y sólo subieron al 0,27% en septiembre, para cerrar el año pagando el 0,64%, que ahora
baja al 0,59%.
Además de no pagar casi nada por el ahorro, los bancos españoles son los que menos pagan entre los bancos de los grandes paises europeos, según los datos del BCE: ese 0,69% que pagaban en diciembre por los depósitos a menos de 2 años es menor del 1,20% que pagaban los bancos de la zona euro, del 1,83% que pagaban los bancos italianos o el 1,40% de los bancos alemanes, con 9 paises europeos pagando más del 1% por los depósitos. Y en los depósitos a más de 2 años, los bancos españoles pagaban un 0,97% de media a finales de 2022, frente al 1,81% que pagaban los bancos de la zona euro, el 2,15% de Italia, el 2,11% de Francia y el 1,70% de los bancos alemanes. No sólo pagan menos por el ahorro. Los bancos españoles también cobran más por las hipotecas: 3,345% en enero de este año, frente al 3,160% que cobraban los bancos de la zona euro.
El Banco Central Europeo (BCE) ya ha lanzado varias advertencias a los bancos europeos, apoyadas por el Banco de España, para que suban el interés a los depósitos, quejándose de que esta vez no han repercutido apenas la subida de tipos en el ahorro, como sí hicieron en las subidas de tipos de 2005 y 2010. El BCE tiene otra razón de peso para “amonestar a los bancos”: si está subiendo los tipos oficiales (6 veces este jueves) es porque encareciendo el dinero quiere frenar la actividad, para bajar la inflación. Pretenden no sólo encarecer el crédito sino también subir en paralelo el interés que se paga por los depósitos, para que las familias ahorren más y gasten menos, para frenar así la demanda y la inflación. Así que la “racanería” de la banca desbarata sus planes…
La banca ha reaccionado subiendo algunos tipos de sus depósitos, pero sólo a modo de “efecto escaparate”, utilizando bancos online o subiendo la remuneración a algunos clientes y empresas, pero no el interés medio que pagan, que incluso bajó en enero. Y esta resistencia a pagar más por el ahorro se debe a que la banca no lo necesita, porque tiene un “exceso de liquidez”, no necesita más recursos para prestar tras todos estos años en que el BCE se ha dedicado a crear liquidez, comprando deuda, para evitar una mayor crisis tras la pandemia. Actualmente, la proporción entre préstamos y depósitos supera el 90% en la banca española (prestan menos del dinero disponible). Una situación completamente diferente a la de 2007, cuando les faltaba liquidez para prestar (la ratio entre préstamos y depósitos superaba el 140%), e incluso la de 2009 a 2015 (con una ratio prestamos/depósitos del 110 al 120%). En resumen: como no necesitan dinero para prestar (les sobra liquidez), apenas lo pagan.
Ante este panorama, hay muchos ahorradores enfadados con la banca, que están buscando otro destino para su dinero. Ya en enero y febrero, muchos se lanzaron a comprar Letras del Tesoro a un año, con colas ante las oficinas del Banco de España después de que colapsase la web del Tesoro para comprar Letras online. La fiebre por las Letras del Tesoro sigue ahí y en la subasta del 7 de marzo se han recibido peticiones por 1.050 millones de particulares, tras anteriores peticiones de 1.200 millones en enero y febrero, duplicando con creces cada mes las peticiones de Letras de particulares en todo 2021 (400 millones). En esta subasta de marzo, el Tesoro ha pagado un tipo del 3,295% (2.983% en enero), 5,5 veces más rentabilidad de la que paga la banca por los depósitos y con una mínima comisión (0,15%).
Una parte de los ahorradores se han ido a las Letras, pero son una minoría: el saldo en depósitos de las familias bajó en enero (por primera vez), pero sólo en 13.300 millones, con lo hay casi 1 billón de euros rentando el 0,59%. A partir de ahí, los ahorradores “pelean con sus bancos” para que les den más intereses. Y la banca responde de dos maneras. Por un lado, trata de subir algo el interés a sus mejores clientes (de “banca privada”) y a las empresas (que son “más exigentes” y tienen más recursos), que están recibiendo un tipo del 1,66% (el triple que la media de clientes). Y por otro, intentan colocarles Fondos de inversión, un producto sencillo para ellos y por el que reciben altas comisiones de las gestoras (que cobraron a sus clientes 3.500 millones en 2021 en concepto de comisiones).
Ahora, pues, la pelea de los bancos no es por captar el ahorro (no hay “guerra del pasivo, como en 2007 o en 2019, porque los bancos no necesitan liquidez) sino por evitar que sus clientes se vayan, ofreciéndoles Fondos con la etiqueta de “alta rentabilidad”. De hecho, los Fondos están captando la mitad del dinero que se ha ido de los depósitos a plazo, según INVERCO, que prevé un aumento de dinero en los Fondos del 9,66% en 2023, hasta alcanzar los 336.000 millones de euros. La banca está centrando su oferta de Fondos, frente a las Letras del Tesoro, en Fondos conservadores, concretamente en 4 tipos: Fondos de renta fija (ligados a la deuda pública), Fondos monetarios (deuda a corto), Fondos “garantizados” y Fondos con “rentabilidad objetivo”, dos fórmulas que ofrecen una rentabilidad garantizada, que no es tal, como advierte la CNMV, que se queja de que los bancos no advierten a sus clientes del riesgo que tienen todos los Fondos. En cualquier caso, el “truco” es ofrecer una “rentabilidad escaparate”, que evite fugas de clientes y asegure jugosas comisiones.
Toda esta operativa de los bancos, que se resume en cobrar lo más posible por el crédito y pagar lo menos posible por el ahorro, ha sido una bendición para sus márgenes, que se han disparado con la actual subida de tipos, multiplicando sus beneficios. Además de mejorar el negocio con sus clientes, la banca española (y europea) ha hecho también negocio con el BCE, aprovechando sus medidas para asegurar la liquidez en Europa. Trataré de explicarlo, porque es algo complejo y poco conocido, pero bastante escandaloso.
El Banco Central Europeo (BCE), a la vista de la debilidad de la economía europea primero y de la pandemia después, inyectó 2,2 billones de euros a la economía, a través de líneas de financiación a la banca (a 742 bancos europeos), un dinero por el que las entidades pagaban un interés negativo (o sea, cobraban) del -0,5% primero y el -1% después. Muchos bancos europeos no prestaron todo este dinero y lo depositaron en el BCE, que les cobraba por ello el interés que recibían (primero el -0,5% y luego el -1%). Hasta aquí bien. Pero en julio, el BCE elevó la remuneración a los bancos de estos depósitos al 0%, con lo que la banca europea hacía negocio, al haber recibido dinero del BCE al -1%. Y en septiembre, el Banco Central Europeo elevó el tipo de interés a los bancos (“tipo de facilidad de depósito”) al 0,75%, con lo que el negocio que hacían por depositar el dinero que les habían prestado en el BCE (“arbitraje”) era “redondo”. Tal es así, que a principios de septiembre sólo tenían depositados en el BCE 683.000 millones y para finales de octubre ya tenían 4,6 billones.
El beneficio extra de la banca europea con este dinero, que en su mayoría les había prestado el BCE (para prestar y reanimar la economía, no para especular), era importante: sólo en el cuarto trimestre de 2022, los expertos estimaron que ganarían 8.000 millones extras, sobre todo los bancos españoles e italianos, los que más han utilizado este sistema. De hecho, la estimación hablaba de que este “arbitraje” permitiría a Unicaja y Bankinter aumentar un 50% sus beneficios en el 4º trimestre de 2022 y a CaixaBank un 30%. Finalmente, el 27 de octubre, el BCE cambió el sistema y desde el 23 de noviembre, los bancos cobran el mismo interés por el dinero depositado en el BCE que lo que pagan por los créditos recibidos. Pero en estos meses, han hecho un negocio redondo, a costa del BCE y los europeos.
Con este negocio extra y el habitual de subir los márgenes (cobrando más por el crédito que lo que pagan por el ahorro), la banca española ha hecho su agosto, mientras familias y empresas se agobian con la subida de tipos. En 2022, los 6 grandes bancos (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja) han tenido un beneficio de 20.850 millones, un 28% más que en 2021, los mejores resultados de su historia para Santander y BBVA.
Y además, dos bancos españoles son los más rentables de Europa, con la mayor rentabilidad sobre el capital tangible (RoTE): BBVA (6.420 millones de beneficio, un 15,3% de rentabilidad) y Santander (9.605 millones y el 13,4%), por delante del finlandés Nordea (3.595 millones de beneficio y 13,3%), del francés Credit Agricole (8.144 millones de beneficio y 12,6%), del italiano UniCredit (5.227 millones de beneficio y 10,7%) y el francés BNP Paribas (3.145 millones y 10,2% de rentabilidad). Y en 7ª posición está CaixaBank (3.145 millones y 9,8% de rentabilidad), por delante del francés Societé Genérale (2.108 millones y 9,6%), del holandés ABN Amro (1.867 y 8,7%) y Deutsche Bank (5.025 millones y 8,4% de rentabilidad).
Los bancos españoles ganan más, entre otras cosas, porque sus clientes pagamos más por las hipotecas y créditos y cobramos menos por los depósitos y el ahorro. Y su beneficio récord, a costa de la mejora de márgenes (ingresaron 71.532 millones por margen de intereses) y la drástica subida de comisiones (ingresaron 26.280 millones en 2022) se ha destinado en mayor medida a repartir dividendos a sus accionistas y a pagar “supersueldos”. Así, este año 2023, los grandes bancos repartirán entre el 40 y el 55% de sus beneficios en dividendos, con lo que también lideran la banca europea: el Sabadell se sitúan en primer lugar por rentabilidad de dividendo (9%), cerca del italiano Intesa San Paolo (9,1%), ocupando el 6º lugar el BBVA (6,9%) y el 8º CaixaBank (6,4% de rentabilidad por dividendo).
Otra parte del histórico beneficio se ha ido en sueldos a directivos y ejecutivos. Ya en 2021, hubo 221 banqueros españoles que cobraron más de 1 millón de euros (se repartieron casi 500 millones en sueldos, con 2,16 millones de media), siendo los terceros mejor pagados de Europa, tras Austria (38 banqueros con 2,41 millones de media) y Liechtenstein (10 banqueros y 2,31 millones), por delante de Francia (1,88 millones para 371 banqueros), Alemania (1,76 millones para 589) e Italia (1,69 millones para 351 banqueros).
Con estos beneficios, dividendos y sueldos, el Gobierno Sánchez y el Congreso aprobaron un impuesto temporal sobre beneficios extraordinarios de la banca, por la subida de tipos, que grava el 4,8% de los intereses y comisiones cobrados en España. Así esperan recaudar 1.500 millones sobre los beneficios de 2022 y otros 1.500 millones sobre los beneficios 2023. El 15 de febrero, la patronal bancaria AEB y la de las Cajas (CECA) presentaron dos recursos ante la Audiencia Nacional contra este impuesto. Y además, cada banco ha recurrido ya el pago del impuesto que han tenido que hacer en febrero, como anticipo a cuenta del impuesto correspondiente a 2022. Además de esta “batalla jurídica”, los bancos utilizan el impuesto como “argumento” para explicar por qué no pagan más por los depósitos…
En los próximos meses, no se espera que la banca remunere mejor el ahorro, salvo “ofertas escaparate” que ya están haciendo bancos online, neobancos y bancos tradicionales sólo para sus mejores clientes y empresas. Los expertos creen que, con el Euribor al 4%, los bancos no pagarán más del 25%, o sea que el tope estará en el 1% de media. Al menos hasta que el BCE reduzca más la liquidez en Europa, a partir de junio. Pero si no tira el crédito y las hipotecas se frenan por los altos tipos, tampoco la banca va a necesitar más liquidez ni entrar otra vez en peleas por el ahorro. Sobre todo cuando entre los 6 grandes bancos controlan el 75% de los depósitos. Poco podemos hacer ante un oligopolio.
lunes, 13 de diciembre de 2021
Bancos: más monopolio y más comisiones
| Enrique Ortega |
En la última década, tras la anterior crisis de 2008, se ha trastocado la esencia del negocio bancario: coger dinero con una mano (lo más barato posible) y prestarlo con la otra (lo más caro posible). Por un lado, empresas y particulares han salido escaldados de endeudarse tanto y piden menos créditos, que ahora se miran con lupa para concederlos a cuentagotas, Y por otro, la bajada drástica de los tipos de interés hace que los márgenes de la banca se reduzcan, poniendo en peligro sus abultados beneficios (y el dividendo de sus accionistas). La solución que buscaron fue reducir costes de forma drástica, por dos vías: recorte brutal de plantillas (han perdido 113.000 empleados desde 2008, un 40% de su personal) y cierre de sucursales (han desaparecido 23.391 oficinas desde 2008, el 51,2%). Y en paralelo, han buscado ser más grandes, fusionándose con otros bancos o comprando entidades en crisis, para rebajar así sus costes y cobrar ayudas fiscales millonarias. Pero no ha sido suficiente. Y por eso, en los últimos años, nos fríen a comisiones a los clientes.
Actualmente, los ingresos por las comisiones que bancos y cajas nos cobran son claves para sus cuentas. Basta analizar los resultados de los 5 grandes bancos (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Bankinter) hasta septiembre de 2021: han ganado 15.582 millones de euros, superando los malos resultados de 2020 por la pandemia (-7.734 millones perdidos de enero a septiembre) e incluso ganan ya un +48,86% más que antes de la pandemia (10.467 millones de beneficios entre enero y septiembre de 2019). Y la partida que más les crece son los ingresos por comisiones: 15.444 millones que nos han cobrado de enero a septiembre de 2021, un +11,1% más que en los nueve primeros meses de 2020. Y por si creemos que se debe a la recuperación tras la pandemia, veamos la comparación con 2019: en los nueve primeros meses de 2019, los ingresos por comisiones de los 6 grandes bancos (entonces estaba Bankia, ahora en las tripas de CaixaBank) fue de 6.931 millones de euros, un -1% menos que en 2018. Así que este año han ingresado por comisiones cobradas a los clientes más del doble que en 2019 (+122,8%).
Pero como el crédito se recupera lentamente y los tipos apuntan a que seguirán bajos hasta 2023 (y ya no pueden cerrar más sucursales ni despedir a más empleados), los bancos ven que tienen que seguir ingresando más por comisiones para seguir aumentando beneficios. De ahí que en septiembre, las 10 mayores entidades financieras dieran otra vuelta de tuerca y anunciaran a sus clientes una nueva subida de comisiones. Una subida que afecta a casi todos los clientes y que es mayor en los no vinculados, los que no tienen la nómina o pensión domiciliada. Y en paralelo, a los que sí la tienen, les exigen ahora una mayor cuantía para subirles menos las comisiones: si antes se les exigía una nómina o pensión mínima de 600 euros, ahora ya son 800 euros. Y en algunos casos, como el Deutsche Bank, se exige ahora una nómina de 1.500 euros para subir menos las comisiones.
La mayoría de los bancos han subido en septiembre las tres vías que utilizan para cobrarnos comisiones: la comisión por mantenimiento de cuenta (el Santander ha subido esta comisión 94 euros anuales, Ibercaja 48 y Kutxabank 40 euros), la comisión por emisión de tarjeta (ha subido un 7,5%) y por mantenimiento de tarjeta (ha subido de 7 a 8,50 euros) y la comisión por descubierto (de 4 euros ha pasado a 18 euros), según el seguimiento hecho por la asociación ASUFIN.
Con esta subida, la comisión media por cuenta queda ahora en 140 euros anuales para los clientes vinculados (110 euros por mantenimiento de cuenta y 30 por la tarjeta de débito) y mucho más para el resto, sobre todo los que no tienen nómina o pensión ni recibos domiciliados. Pero esto es una media, según ASUFIN. Porque hay entidades que cobran mucho más, como Santander (el banco que cobra más comisiones: 276 euros de media, 1,5 veces más que hace un año) o Bankinter (180 euros de media). Y otros que cobran menos, como Abanca (78 euros de comisión media, la entidad más barata) o Unicaja (92 euros anuales, 60 por mantenimiento de cuenta y 32 por la tarjeta). Y además, se han disparado las comisiones que los bancos cobran por tener acciones o Fondos de inversión.
La subida constante de comisiones no tiene sólo un fin recaudatorio, de asegurar ingresos que la banca no consigue con su negocio tradicional. Es una forma también de “seleccionar clientes”, según denuncia ASUFIN: me interesan los que tienen más ingresos y “tienen todo conmigo” (desde la nómina a la hipoteca o los Fondos de inversión), porque son clientes “rentables”. Y el resto, los que tienen nóminas bajas y encima no se vinculan conmigo, les breo a comisiones y les cobro por todo, hasta 2 euros por retirar dinero de ventanilla, buscando que se harten y se vayan, porque “no quiero ese tipo de clientes”. Esta estrategia es más propia de los grandes bancos, con millones de clientes y muchas oficinas, que son los más duros con la subida de comisiones. Y “abren más la mano” los pequeños, los necesitados de clientes.
Esta estrategia está creando una brecha bancaria entre unos clientes, los rentables, y el resto, que no interesan tanto y sufren las consecuencias, porque no pueden “vivir sin los bancos” en una sociedad tan bancarizada como la española. Sólo les queda quejarse y poner reclamaciones (las motivadas por comisiones crecieron un 91% en 2020), que no van a ningún lado, porque las comisiones son legales y están comunicadas al Banco de España. Y la otra vía es cambiar de banco e intentar negociar con otro, si se tienen “contrapartidas” (nómina, pensión, hipoteca, acciones, Fondos…), algo que le falta a muchos clientes.
Los bancos y cajas nos cobran ahora más comisiones no sólo porque “lo necesitan más” sino “porque pueden hacerlo”, porque ahora que son menos tienen más poder sobre el mercado y sus clientes. Es una de las consecuencias negativas de las fusiones: hay menos bancos para operar y los que quedan son más fuertes. De hecho, los 5 grandes bancos españoles controlan ya dos tercios del mercado bancario (el 66,4% de los activos). Una concentración bancaria que supera la de Francia, Italia o Alemania. Veamos los datos. El indicador de concentración bancaria es el índice Herfindalh-Hirschman. España tiene un índice de 1.081 puntos, según el BCE, que indica una “concentración moderada”, todavía alejada de la “concentración alta” (índice superior a 1.800, que tienen Finlandia, Holanda, Lituania, Chipre o Grecia) y de la situación de "monopolio" (índice superior a 2.500, que sólo tiene Estonia), aunque es uno de los paises donde el índice se ha duplicado (era 497 en 2008). Pero tenemos una concentración bancaria (índice 1.081 puntos) que casi duplica la de Francia (688) o Italia (675) y triplica la de Alemania (325 puntos).
Pero la mayor fuerza de la banca no es sólo que haya menos entidades. Es que además, como han cerrado más de la mitad de sucursales, las oficinas bancarias que quedan abiertas tienen mucho más poder en media España. Y digo en media España porque el 54% de los municipios españoles no tienen ninguna sucursal bancaria (4.443 de 8.151 municipios, ver el mapa de oficinas cerradas por autonomías), según los datos del Banco de España y el INE. Eso supone 1,6 millones de españoles sin una oficina bancaria cerca. El resto, el 46% de localidades con banco, tienen en muchas ocasiones los servicios de un solo banco, con lo que tienen muy fácil subir comisiones y seleccionar clientes. El Banco de España acaba de publicar el dato y es impresionante: en 1 de cada 3 códigos postales donde hay banco sólo opera una única entidad bancaria. Hay un monopolio bancario de hecho.
Las provincias con más códigos postales en situación de monopolio bancario son Toledo (70 códigos postales), A Coruña (60), Badajoz (59), Pontevedra (54), Cáceres y Girona (53), Lleida (50), Orense (48), Ciudad Real y Cuenca (47), Barcelona (46), Asturias (45), Zaragoza (44), Valencia (43) y Zamora (40), según el Banco de España. Así que los españoles que tienen menos bancos donde elegir son los que viven en Extremadura, Galicia, Castilla la Mancha y Cataluña. Apenas aparece Castilla y León porque ahí el problema es otro: el 83,41% de sus municipios no tienen ninguna oficina bancaria.
Esta situación de monopolio beneficia sobre todo a CaixaBank, que opera en solitario (sin competencia) en 460 códigos postales (de los 1.619 existentes), seguida a mucha distancia de Abanca (monopolio en 187 códigos postales, sobre todo en Galicia), Unicaja (monopolio en 127 códigos postales, sobre todo en Andalucía), Ibercaja (monopolio en 127 códigos postales, sobre todo en Aragón) y varias Cajas (Kutxabank, Caja Mar, Caja Sur) y Cajas Rurales (Eurocaja Rural, Albacete, Ciudad Real, Jaén). Curiosamente, el Santander sólo está en monopolio en 23 códigos postales y el BBVA en 32.
Estos datos oficiales (Banco de España) reflejan el panorama bancario tan desolador que tenemos: más de media España sin una oficina bancaria y en la otra media, un tercio de lugares con sólo un banco o Caja que hace y deshace. Y todo ello con menos oficinas y menos empleados, con un peor servicio que ahora nos cobran mucho más caro. Unas comisiones bancarias que se han duplicado en los últimos dos años y que seguirán subiendo, cada trimestre o semestre, hasta que se recupere más el crédito y suban los tipos. Y como telón de fondo, unos bancos con más poder, que “seleccionan” a sus clientes.
Ante este panorama, poco se puede hacer, salvo intentar negociar con nuestra entidad o cambiar de banco (que hará lo mismo). Quizás apostar por la banca online (ING y Openbank), que suelen cobrar menos comisiones, o arriesgarnos con los “neobancos” (N26, Revolut, Bnext, Bitsa, Rebellion Pay, Bnc10, Monesa, Qonto, Nickel, Vivid Money…), que buscan entrar en España (sin comisiones) y que no sabemos lo que nos cobrarán en el futuro. Incluso las telecos nos ofrecen servicios bancarios: Movistar Pay, Orange Bank… Y tenemos un amplio abanico de plataformas de pago, desde PayPal a Amazon Pay o Google Pay.
El Parlamento Europeo nos abrió en 2016 otro camino, la “cuenta bancaria básica”, que Rajoy retrasó al máximo (fue aprobada a finales de 2017) y que la vicepresidenta Calviño no ha perfilado hasta marzo de 2019. Se trata de una cuenta bancaria que permite realizar los servicios básicos (domiciliar recibos, realizar transferencias y disponer de una cuenta de débito para sacar dinero en cajeros y pagar en comercios europeos), con el pago de una comisión de 3 euros mensuales (36 euros al año). Los bancos y cajas están obligados a hacernos esta cuenta básica, que tiene 2 limitaciones: no podemos abrirla si ya tenemos una cuenta en el banco (hay que abrirla en otro donde no seamos clientes) y tiene un límite de 120 operaciones al año (adeudos y transferencias).
La verdad es que esta cuenta no ha tenido mucho éxito, porque la mayoría de clientes no saben que existe y la banca no les informa. Y también porque exige cambiar de banco, con las complicaciones de cambiar nómina, pensión y domiciliaciones. Pero puede ser una alternativa para los clientes que usen poco su banco. Otra vía, que se abrió también en marzo de 2019, es la cuenta bancaria básica gratuita, para personas sin recursos (que ingresen menos de 13.557 euros los solteros, menos de 16.947 euros las familias de menos de 4 miembros y menos de 20.336 euros la familias de 4 y más miembros). Permitirá realizar los servicios bancarios básicos, como la otra cuenta básica, pero gratis.
Para la mayoría de españoles, sólo nos queda intentar descifrar las comisiones que nos cobran periódicamente los bancos y tratar de “negociar” que las suban menos, aunque tengamos que darles algo a cambio (como hacernos un seguro o comprar un Fondo). Estamos en manos de los bancos y cajas y cada vez más, porque hay menos oficinas cerca, con mucha más fuerza para imponernos sus condiciones: “son lentejas…”. Ni la Comisión Europea ni los Gobiernos ponen coto a esta prepotencia. Así que habrá que seguir pagando.
