España es el 5º país europeo con más hogares con acceso a Internet: un 96,83% de los hogares españoles (18,75 millones, donde viven 47,4 millones de personas) tenían acceso a Internet en 2024, frente al 94,09% de hogares conectados en la UE-27, según los últimos datos de Eurostat. Sólo están más “conectados” que nosotros Paises Bajos (99,04% hogares conectados), Luxemburgo (98,84%), Finlandia (97,35%) y Dinamarca (96,83%), mientras superamos en conexión a Internet a Suecia (95,43%), Austria (94,96%), Francia (94,44%), Italia (93,41%), Alemania (92,65%) o Bélgica (91,38%). Un gran salto, dado que en 2015, sólo el 78,75% de los hogares españoles estaban conectados a Internet, frente al 84,7% en la UE-27, donde ocupábamos el puesto 15º en el ranking de conectividad.
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jueves, 27 de febrero de 2025
España, un país mucho más digital
En unos pocos años, desde la pandemia, España ha dado
un salto de gigante en la digitalización de la vida y la
economía. Por un lado, somos el 5º país europeo con más hogares conectados a
Internet y uno de los paises que más utiliza WhatsApp, las redes sociales o
lee noticias, mientras más de 30 millones de españoles compran online.
También somos el 5º país europeo con más uso online de servicios públicos
(pago impuestos o cita sanitaria, por ejemplo), mientras tenemos más
personas con competencias básicas de Internet que la UE-27. Incluso
nuestras empresas se han digitalizado y un tercio de nuestras pymes
venden online, siendo más las empresas que utilizan el análisis de
datos, la factura electrónica o la inteligencia artificial que la media
europea. Pero todavía queda mucho por hacer, sobre todo gastar más en
tecnología y formación de especialistas TIC. La digitalización se lleva un
30% de los Fondos UE y hay que aprovechar para seguir avanzando hasta
2026, cuando se acaban. Enrique Ortega
España es el 5º país europeo con más hogares con acceso a Internet: un 96,83% de los hogares españoles (18,75 millones, donde viven 47,4 millones de personas) tenían acceso a Internet en 2024, frente al 94,09% de hogares conectados en la UE-27, según los últimos datos de Eurostat. Sólo están más “conectados” que nosotros Paises Bajos (99,04% hogares conectados), Luxemburgo (98,84%), Finlandia (97,35%) y Dinamarca (96,83%), mientras superamos en conexión a Internet a Suecia (95,43%), Austria (94,96%), Francia (94,44%), Italia (93,41%), Alemania (92,65%) o Bélgica (91,38%). Un gran salto, dado que en 2015, sólo el 78,75% de los hogares españoles estaban conectados a Internet, frente al 84,7% en la UE-27, donde ocupábamos el puesto 15º en el ranking de conectividad.
Además de ser un país muy conectado, los
españoles usamos mucho Internet: un 95,78% de los adultos
(16 a 74 años) lo han usado en los últimos 3 meses, más que la media UE-27
(92,83% lo usaron) y nos coloca como el 8º país europeo con más uso de
Internet, sólo por detrás de Dinamarca (99,77%), Paises Bajos (99,52%),
Luxemburgo (98,76%), Irlanda (98,60%), Finlandia (97,95%) y Bélgica (95,98%), superando
en uso de Internet a paises como Austria (94,92%), Francia (94,14%),
Alemania (93,50%) o Italia (89,23%). Y si miramos los españoles
que se
conectan a Internet diariamente, son ya
el 92% (entre 16 y 74 años), somos también el 8º país del
ranking, tras Paises Bajos e Irlanda (98%), Dinamarca (97%), Suecia
(96%), Luxemburgo o Chipre (94%) y Bélgica (93%), muy por delante de la UE-27
(88% adultos se conectan diariamente), Alemania o Francia (88%) e Italia (87%).
Además, la “inclusión digital” de mayores y zonas rurales es mejor aquí que en
la UE-27.
¿Para qué nos conectamos tanto a Internet? El
último informe de Eurostat revela el elevado uso del correo electrónico
(lo utilizan el 83,04% de los adultos en España, frente al 80,42% de media en
la UE-27, siendo el 12º país del ranking de uso, por detrás de los paises
nórdicos, Francia y Alemania), pero sobre todo el altísimo uso de la mensajería
instantánea (el 93,12% de los adultos españoles usan WhatsApp y otros, siendo
el 2º país donde es más popular, tras usarlo un 97,82% de las personas en Paises
Bajos y el 79,22% en la UE-27) y la menor participación en las redes
sociales: las utilizan en España el 64,7% de los adultos (16-74 años),
frente al 79,22% de media en la UE-27, el 90,02% en Dinamarca, el 80,96% en
Paises Bajos o el 72,64% en Bélgica, aunque su uso es aún menor en Alemania
(58%), Italia (55,96%) o Francia (44,50%). Y España ocupa el lugar 10º
en el ranking de lectura de noticias por Internet: las leen así el 75%,
más que en la media UE (65%), Alemania (63%), Italia /55%) y Francia (52,6%),
pero menos que en Paises Bajos y los nórdicos.
En España, los
internautas también se conectan más que en Europa para ver vídeos de
intercambio en YouTube o TikTok (75% de usuarios frente al 62% en la UE-27) y
para ver los canales de TV de pago por streaming (58% en España, sólo
por detrás de Dinamarca, Finlandia, Irlanda y Paises Bajos, frente al 48% en la
UE-27). También los internautas españoles destacan en la utilización de servicios
de e-salud: búsqueda de información sanitaria online (70% frente al
58% en la UE-27), reserva online de cita médica (el 61”, lo que nos convierte
en el 2º país tras Finlandia, frente al 40% de media europea) y acceso online a
historiales médicos (45% usuarios frente al 28% en la UE-27). Y en educación,
España es el 4º país europeo donde se hacen más cursos online: un 30% de
los adultos frente al 17% en Europa (ojo: 10% en Alemania, 14% en Francia y 18%
en Italia).
El tremendo salto en el número de internautas en España y el
gran uso de Internet se traduce en que cada
vez más españoles compran online: en 2024, casi el 69% de los adultos (16-74 años) compraron
algo por Internet, un 10% más que antes de la pandemia (58% en 2019), lo que
nos sitúa en la mitad del ranking europeo (puesto 16 de 27), con un
porcentaje menor de compradores online que los paises líderes (94,70% Irlanda,
94,06% Paises Bajos, 90,86% Dinamarca y 88,39% Suecia), por debajo de Francia
(80,29% adultos compran online) o Alemania (77,89%) y por delante de Italia
(53,6%) y paises del Este. Y si
tomamos sólo a los internautas, el porcentaje de los que compraron
online el último año sube al 71,54% en España, por debajo de 19 paises y
de la media UE (76,58% internautas).
Así que hemos dado un gran salto en compras online, pero todavía
compramos por Internet menos que la mayoría de los europeos. Con todo, ya
son más de 30 millones los españoles que compran online, según
un reciente estudio de Red.es, con una cifra de ventas de 99.200
millones de euros en 2023, lo que supone 3.307 euros de gasto medio por
comprador online. Lo que más compramos por Internet son ropa, calzado
y accesorios (78,9% compras), seguido de entradas a eventos (57%),
cosméticos (56,7%) y compra de comida (56,5). Los compradores online en España son,
mayoritariamente, personas de mediana edad y con alto nivel de estudios e
ingresos, que valoran la comodidad y el precio y se
sienten cada vez más seguros al comprar online, sobre todo con el móvil (78,9%
compras).
El tirón de las compras online tiene mucho que ver
con el auge de las Webs extranjeras, porque más de la mitad de las
compras online hechas en 2023 (el 56,84%)
fueron hechas fuera de España, sobre todo en Webs europeas (94,4%
de las utilizadas), Reino Unido (2,1%), EEUU (1,4%) y Asia (0,8%), según
los datos de la CNMC. Pero las empresas españolas cada vez venden más por
Internet, según
los datos de Eurostat: el 32,3% de las pymes españolas venden
online, frente al 23,83% de las pymes europeas, lo que nos sitúa como el
6º país con más ventas online de las pymes, tras Lituania (42,07% pymes),
Irlanda (39,57%) Dinamarca (38,76%), Suecia (36,50%) y Malta (34,51), muy
por delante del porcentaje de pymes que venden online en Francia (18,34%), Alemania
(22,97%) e Italia (20,41%). Sin embargo, tomando el conjunto de empresas
que venden online, España aún tiene mucho pendiente: el volumen del comercio
online es sólo el 10% del total, frente al 12% en la UE-27.
El gran salto digital que ha dado España en
los últimos años se traduce en el índice DESI, que elabora la Comisión Europea
sobre la digitalización de los paises UE. En el último estudio sobre
la Década Digital, publicado en julio de 2024 (datos 2023), España
se sitúa en el 8º lugar del ranking europeo de digitalización (con
una nota de 62,9 puntos), frente al 11º lugar que ocupaba en el ranking DESI
2020. Y destaca que sólo nos superan en digitalización Dinamarca
(69,6 puntos), Finlandia (68,4), Paises Bajos (67,5), Malta y Suecia (67),
Irlanda y Luxemburgo (63 puntos). Y que estamos 6 puestos por encima de la
media UE-27 (56,8 puntos) y muy por delante de Francia (56,8), Alemania (55) e
Italia (54 puntos).
Este informe
de la Comisión Europea evalúa 4 bloques de indicadores. El primero,
sobre “capacidades
digitales”, donde España ocupa el 7º lugar de Europa (con 8,8
puntos, por delante de los 7,6 puntos de media europea), tras Dinamarca,
Finlandia, Paises Bajos, Suecia, Irlanda y Luxemburgo, gracias a que hemos
mejorado en usuarios de internet, en personas con capacidades básicas
digitales (66%, frente al 56% de media
en la UE-27 y todavía lejos del 85% de objetivo para 2030) y en graduados TIC,
aunque todavía tenemos menos especialistas TIC (4,4% de los trabajadores) que
la media europea (4,8%).
El 2º bloque que se evalúa son “las infraestructuras
digitales” de cada país y aquí España ocupa el tercer lugar en
Europa (23,7 puntos frente a 19,3 puntos en la UE-27), sólo por detrás de
Dinamarca y Paises Bajos, gracias a nuestra
extensa red de fibra óptica instalada (tenemos más red de fibra óptica instalada que
Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntos) y a la mayor cobertura de 5G
y redes de alta capacidad, fruto de las inversiones hechas las últimas
décadas por las telecos españolas, a costa de sus beneficios y nuestras
tarifas.
El tercer bloque donde España también destaca es el de “digitalización de
servicios públicos”, donde ocupamos el 5º lugar europeo
(21,7 puntos frente a 20,3 la UE-27), sólo por detrás de Irlanda, Finlandia,
Malta y Paises Bajos. Aquí, España destaca por tener más usuarios de la Administración
electrónica (79,69% frente al 70% la UE-27), la mayor disponibilidad de servicios
públicos online para ciudadanos (84% frente a 79%) y para empresas (91%
frente al 85%, con el objetivo de llegar al 100% en 2030) y un alto acceso a
servicios de salud electrónicos (85% en España y 79% en la UE, para llegar al
100% en 2030).
Donde España “pincha” en digitalización, a pesar de
lo avanzado estos años, es en el bloque de “digitalización de empresas”,
donde ocupamos el puesto 11º, con una nota inferior a la media UE
(8,7 puntos frente a 9,6). Estamos bien
en el porcentaje de pymes con un nivel básico de intensidad digital (61%
frente a 58% UE-27), intercambio de información electrónica (54% frente a 42%),
uso de redes sociales (38% frente a 31%), análisis de datos (38%
frente a 33% UE), ventas online pymes (32,22% frente a 23,83%), pero
hemos avanzado menos en la utilización de “la nube” (27,2 frente
al 38,9% la UE), el peso del comercio electrónico (10% frente al
12%), igualando el poco uso de la inteligencia artificial
(9% frente al 8% la UE). Y tenemos menos empresas con alta intensidad digital
(26 frente al 27,08% la UE).
Al final, salimos
bastante bien parados de este “examen digital” de la UE, en un
puesto intermedio, con menos digitalización que los paises nórdicos,
Irlanda y Países Bajos, pero más avanzados digitalmente que Francia, Alemania,
Italia y la Europa del Este, lo que no deja de ser “un milagro”, fruto en gran
medida del Plan de Recuperación y de la apuesta de este Gobierno por
la digitalización de la economía y la transición ecológica. De hecho, la digitalización
de la economía es el
2º mayor bloque de gasto de los Fondos Europeos : se lleva el
29% de los Fondos, unos 33.700 millones (ayudas y créditos) entre 2021 y
2026. Un dinero que ya se ha gastado en gran parte, para financiar las grandes
partidas de la
Agenda Digital 2025: digitalización de pymes, desarrollo 5G, mejora competencias digitales, modernización de la Administración y digitalización
del sistema educativo, sanitario y del turismo, junto al desarrollo del
comercio online y la inteligencia artificial.
España ha conseguido que estas y otras inversiones (europeas,
públicas y privadas) estén mejorando
la digitalización de nuestra vida y nuestras empresas, algo
imprescindible para competir, crecer y sostener el empleo. Pero todavía queda
una gran tarea por delante, que hemos de “acelerar”, porque en
2026 han de ultimarse los proyectos financiados con Fondos europeos. Hay que
seguir apostando por la digitalización desde la enseñanza (más FP y más
carreras universitarias orientadas a formar especialistas TIC) a las pymes,
pasando por los servicios públicos y la Administración. Tenemos ventajas de
partida (como el amplio despliegue de fibra óptica y 5G) o el mayor
porcentaje de internautas mejor formados), pero queda avanzar en el mundo empresarial,
con más gasto (público y privado) en
tecnología e innovación: España invierte en I+D+i el 1,5% del PIB frente al
2,2% la UE.
La transformación digital es uno de los
grandes retos del mundo en el siglo XXI, junto a la sostenibilidad
medioambiental , la tecnología y la demografía. España ha conseguido subirse a este tren,
del que va a depender nuestra competitividad, nuestro crecimiento y los futuros
empleos (que nos obligarán a un completo reciclaje). Pero necesitamos
avanzar en ese tren, con ayudas, inversiones y mucha formación, desde
los jóvenes al último consumidor, desde las grandes empresas a las pymes y
exportadores. Hay que completar esta “reconversión digital”.
España es el 5º país europeo con más hogares con acceso a Internet: un 96,83% de los hogares españoles (18,75 millones, donde viven 47,4 millones de personas) tenían acceso a Internet en 2024, frente al 94,09% de hogares conectados en la UE-27, según los últimos datos de Eurostat. Sólo están más “conectados” que nosotros Paises Bajos (99,04% hogares conectados), Luxemburgo (98,84%), Finlandia (97,35%) y Dinamarca (96,83%), mientras superamos en conexión a Internet a Suecia (95,43%), Austria (94,96%), Francia (94,44%), Italia (93,41%), Alemania (92,65%) o Bélgica (91,38%). Un gran salto, dado que en 2015, sólo el 78,75% de los hogares españoles estaban conectados a Internet, frente al 84,7% en la UE-27, donde ocupábamos el puesto 15º en el ranking de conectividad.
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lunes, 15 de julio de 2024
Compras online récord... en el extranjero
Las ventas por Internet batieron en 2023 un récord
histórico : 84.177 millones, casi el doble que antes de la
pandemia. Pero la cifra no es tan positiva, porque más de la mitad de
estas compras online de los españoles se hicieron en Webs extranjeras,
lo que crea riqueza y empleo fuera de España. Con todo, las compras online
se afianzan y las hacen el 77% de los internautas españoles, 26
millones de personas, sobre todo ropa, viajes, espectáculos, apuestas, comida,
supermercados, pago de impuestos y compras varias. Y un tercio de las empresas
españolas venden ya por Internet, aunque la mayoría son grandes y medianas
empresas (que hacen el 92% de las ventas online). El gran reto
es que lo hagan las pymes, que están poco digitalizadas, aunque ya hay
15.000 pymes españolas que venden por Amazon, la plataforma líder. Las compras
online irán a más, pero hace falta más seguridad, transparencia y
agilidad en las transacciones. Y resolver mejor el envío de los
paquetes. Enrique Ortega
La pandemia provocó un gran salto de las ventas por Internet en todo el mundo, sobre todo en 2020 y 2021. En España, las compras online apenas suponían el 4,5% de todas las compras en 2017 y saltaron al 7,9% en marzo de 2020, con el primer confinamiento, llegando al máximo del 10% de las compras en junio de 2020, según este estudio de BBVA Research. Pero a partir de ahí, con la vuelta a la normalidad, las compras bajaron en 2021 y 2022, suponiendo en torno al 9% del total. Y sólo en 2023, a partir del verano, se volvieron a animar, hasta rondar otra vez el 10% de las ventas totales. Un porcentaje inferior al de los principales paises europeos, donde las ventas por Internet suponen el 12% (Francia), el 14% (Alemania), el 17% (Paises Bajos) o el 21% de todas las ventas (Reino Unido), con una media mundial rozando el 20%.
Aunque todavía el porcentaje de las compras online sea
bajo (10% del total), España está en linea con el resto de
Europa en internautas que compran por Internet. En 2023, un 76%
de los internautas españoles hacía compras por Internet, el mismo
porcentaje que la UE-27 (76%), según
el European E-Commerce Report 2023. Los paises donde más se compra online
son Reino Unido (el 96% de los internautas lo hacen), Paises
Bajos y Noruega (93%), Dinamarca (89%), Suiza e Irlanda (90%), siendo menor en Francia y Alemania (83% internautas
compran online) y Bélgica (79%). Por detrás de España (puesto 17º del
ranking europeo de compras por Internet) están Grecia (75%), Portugal e Italia (62%). España
ha dado un salto, del 64% de internautas que compraban en 2019 al 76% actual.
Las compras online en España han batido un
récord en 2023, cerrando el año con una facturación de 84.177
millones de euros, según
el dato recién publicado por la Comisión de la Competencia (CNMC). Supone
un aumento del +16,26% sobre 2022 y el tercer mayor aumento anual, tras el de
2022 (+25,3%) y 2019 (+24,4%). Pero lo más llamativo es que esta cifra
récord, 84.177 millones vendidos online, supone casi el doble de
las ventas online hechas antes de la pandemia, en 2019 (48.826 millones).
Por sectores, las actividades que más facturan online
son las agencias de viaje y operadores turísticos (8,5% del total,
frente al 12,5% en 2019), ropa (7,3%), billetes de avión (5,5%,
frente al 6,5% en 2019), apuestas y juegos online (4,2% frente al 3,9%
en 2019), servicios financieros (4,1%), espectáculos (4%, frente
al 3% en 2019), compras en hiper, super y tiendas de alimentación (3,2%),
pago de impuestos y cotizaciones (3% de la facturación total), ventas
de grandes almacenes (3%, frente al 2,4% en 2019) y compras en
restaurantes (2,9% del total), según
la CNMC. De este “top 10” de facturación por Internet han
caído las compras en hoteles y alojamientos (suponían el 4,2% del
total en 2019), los billetes de transporte terrestre (2,8% en 2019) y las
suscripciones a la TV de pago (2,7% en 2019).
En cuanto al número de operaciones de compra online,
se han hecho 1.552,5 millones en todo el año 2023, otro récord
histórico: 4,25 millones al día, 2.953 compras online por minuto. Son
un 15,20% más que en 2022 y suponen casi el doble de las compras online
hechas antes de la pandemia, en 2019 (867,9 millones), según
los datos de la CNMC. Pero las operaciones han crecido más que la facturación, con lo que la
compra media online se ha estabilizado: de 56,25 euros por compra en
2019 a 54,22 euros por operación en 2023. En el “top 10” de más
operaciones de venta online destacan los juegos y apuestas (6,9%
de todas las operaciones), restaurantes (7,6%), ropa (6,5%), transporte
terrestre de viajeros (6,3%), actividades anexas al transporte
(5,1%), grandes almacenes (4,3%), compra de carburantes (4,3%), espectáculos
(3,3%), compras en hiper, super y tiendas alimentación (2,2%) y descarga
de aplicaciones (2,2%), no apareciendo entre los destacados por operaciones
las suscripciones a canales de TV, la compra de discos y libros, los billetes
de avión o los paquetes turísticos, que sí figuraban en el “Top 10” de compras
con más operaciones de 2019.
Lo más chocante de las cifras del comercio electrónico en
España es dónde se compra online: el 56,84% de todas las compras por
Internet hechas en 2023 fueron compras hechas desde España en Webs extranjeras,
según
los datos de la CNMC. Compraron por valor de 47.853 millones de euros en
2023, un +19.04% que en 2022 y el doble que en 2019 (23.731
millones). Y sólo un 12,98% de todas las compras online fueron hechas
por extranjeros en Webs españolas: 10.924 millones de euros en 2023, una
cifra similar a las compras hechas desde fuera en 2019 (9.881 millones
de euros). Con ello, casi se ha triplicado el déficit con el exterior
en el comercio online: si en 2019 era de -13.850 millones, en 2023
es de -36.929 millones de euros. A lo claro: los
españoles compramos en Webs extranjeras más de 4 veces lo que los extranjeros
compran en Webs españolas. Eso en cuanto a importes, a facturación. En
cuanto al número de operaciones de compras online, dos tercios se hicieron en el extranjero (65,9% del
total) y un tercio en España (34,1%).
¿En qué paises extranjeros compran más los internautas
españoles? Básicamente, compramos fuera (47.853 millones) en Webs
de Europa (94,4% de las compras online hechas desde España), seguidas de
lejos por compras en Reino Unido (2,1%), Estados Unidos (1,4%), Asia Pacífico
(0,8%), Latinoamérica (0,3%) y el resto del mundo (1,2%). Lo que más
compramos online en Webs extranjeras es ropa (10,9% del
total), servicios financieros (6,7%), agencias de viajes y turismo
(5,6%), apuestas y juegos online (5,3%), billetes de avión
(5,2%), restaurantes (4,2%), grandes almacenes (3,8%), suscripciones TV de pago
(3,6%), transporte terrestre de viajeros (2,2%) y espectáculos (2%).
Respecto a las compras online en España de extranjeros
(10.924 millones), la mayoría proceden también de Europa (62,7%
de todas las compras), seguida de Latinoamérica (8,8%), Estados Unidos (7,5%), Reino Unido (7,1%),
Asia Pacífico (4,1%) y el resto del mundo (9,9%), según
la CNMC. Y lo que estos extranjeros compran en Webs españolas
son básicamente servicios turísticos: paquetes de agencias y
operadores turísticos (30,6% de las compras online totales), hoteles
(11,9%), billetes de avión (10,7%), espectáculos (5,1%), enseñanza
(3,3%), alquiler automóviles (3,3%), carburantes (2,7%), transporte
terrestre (2,5%), publicidad (2,5%) e hiper (2,2%). Se caen de
la lista del “Top 10” compras de extranjeros que tenían mucho peso en 2019,
como ropa, cine y vídeo y marketing directo.
El tercer bloque del comercio electrónico, junto a las
compras online hechas por españoles en el extranjero y las compras online de extranjeros
en España, son las compras online hechas en España: facturaron
25.398 millones en 2023 (casi un tercio del total, 84.177
millones), un +9,93% que en 2022 y casi el doble que antes de la pandemia,
en 2019 (15.224 millones). Las actividades con mayores ventas online
fueron los pagos a la Administración Pública, por impuestos y
cotizaciones (el 9,1% de la facturación total, frente al 6,2% en 2019), compra
de carburantes (8,3%), espectáculos (7,7%), compras en hiper, súper y tiendas de alimentación (7,4%), viajes y paquetes
turísticos (6,1%), electrodomésticos, imagen y sonido (5,4%), billetes de avión
(4,2%), tren y autobús (3,7%), apuestas y juegos online (3,3%) y educación
(3,1%). Sorprende que desaparezca de este “Top 10” la ropa (6,3% de las ventas
online en 2019).
Como reflexión, las ventas online han remontado,
en España y en el mundo, pero con menos fuerza que durante la pandemia.
Y sobre todo, ahora “ha cambiado el clic”, según
el estudio de BBVA Research: se han frenado las ventas online en alimentación
y bebidas, restaurantes y hoteles y se han consolidado las compras
online de ropa y calzado, mobiliario doméstico, ocio y cultura. Se observa
una mayor preferencia por las compras online de las mujeres respecto a los
hombres y de los jóvenes menores de 35 años, aunque el grupo con más
penetración en las compras online son las personas de 45 a 59 años (31% de las
compras frente al 29% los menores der 35 años). Y los grupos que usaban menos
el comercio electrónico antes de la pandemia (mayores) son los que más han
aprendido a usarlo estos años, con un menor salto en los jóvenes que ya lo
usaban.
La realidad es que el uso de Internet para comprar se ha
generalizado en España y en todo el mundo. En el 2º semestre de 2023, el
55,6% de los usuarios de Internet (18,6 millones de personas) compraron
online, según
el Panel de hogares de la CNMC, que refleja que un 12% hicieron 1 o 2
compras, el 19% de 3 a 5 compras, el 17% de 6 a 10 compras y el 10% hicieron
más de 10 compras ese semestre. La mayoría hizo sus compras en Amazon
(45,6% de las operaciones), seguida de lejos por AliExpress (10,9% compras), el
Corte Inglés (2,2%) y eBay (0,6%). La mayoría de compradores online pidieron
que les entregaran el paquete en casa (el 85,9%), pero aumentan quienes lo
recogen en otros lugares (un 19,8%). Y Correos lidera las entregas (35,3%),
seguida por SEUR (12,3%), MRW (8%) y DHL (5,7% entregas).
Otra Encuesta reciente, de IAB Spain,
revela que el 77% de los internautas de 16 a 74 años utilizan Internet
como canal de compra: son 26 millones de personas. Y retrata el
perfil del comprador online en España: mitad hombres, mitad mujeres,
con una edad promedio de 44 años, que trabaja (72%), con hijos (57%) y estudios
superiores (el 58%), usuario habitual de redes sociales (6 de promedio), que compagina
sus compras entre Internet y las tiendas físicas (un 17% casi solo compra por
Internet). Hacen 3,4 compras online al mes, gastando 82 euros de media por
operación. Y lo que más valoran son las promociones, la amplia oferta y la
comodidad en los envíos. Compran sobre todo moda (el 77%), viajes (63%),
espectáculos y cultura (62%), alimentación (58%), artículos para el hogar (54%)
y tecnología (54%). Y consideran una espera “aceptable” la entrega en 3,2 días.
Si España está en linea con el resto de Europa en internautas
que compran online (76%), también lo está en empresas que venden online:
lo hacen el 33,2% del total, más de 10 puntos por encima de la media
europea (22,8% de las empresas UE-27), según
los datos de AFI a partir de Eurostat. Con ello, España ocupa en 5º
lugar en el ranking europeo de paises donde las empresas venden más por
Internet (ojo: excluidas las microempresas y el sector financiero), sólo por
detrás de Irlanda (donde el 42,5% empresas venden online, por ser la sede de
muchas multinacionales tecnológicas), Suecia (38,4%), Lituania (37,5%) y
Dinamarca (36,5%). Y estamos por delante, en empresas que venden
por Internet, de Alemania (22% empresas), Portugal (19,6%), Italia
(18,3%) y Francia (16,9%).
Las pymes españolas solo canalizan por Internet un
5% de todas sus ventas, la mitad que el conjunto de empresas, según
la Consultora Nera. Pero Internet les permite ampliar sus clientes y ventas,
dentro e incluso fuera de España. Un ejemplo: las 15.000 pymes españolas que
venden a través de Amazon exportaron 1.000 millones de euros en 2023. Y
además, les permite conseguir muchos clientes, tener “un escaparate al mundo”, aunque
un tercio de ellas radiquen en zonas rurales. El gran reto
de España es que las pymes se digitalicen y se apunten al comercio electrónico.
Si las pymes vendieran un 15% online, generarían 3.800 millones más de PIB y
74.000 empleos, según
el ICEX.
Para conseguir que las pymes españolas se suban al tren
del comercio electrónico, se está implantando “el
kit digital” y otras medidas de digitalización, financiadas con Fondos
europeos. Es uno de los grandes retos pendientes para modernizar
nuestra economía y mejorar la productividad de las empresas.
Otros retos pasan por mejorar
los canales de venta online, garantizar a los consumidores más
seguridad en las transacciones (vigilando y castigando más los fraudes) y mejorar
la entrega de los paquetes al comprador, en tiempo y comodidad. Cada día
compraremos más productos y servicios por Internet, pero debemos buscar que
esas compras se hagan en Webs españolas, porque ahora, el
56,84% de nuestras compras online se van fuera, creando empleo y
riqueza en Irlanda, Reino Unido, Holanda, Francia, USA o China, no en España. Para
eso, necesitamos tener productos más competitivos, en calidad y
precio, y unas plataformas digitales de venta más ágiles y especializadas.
Es otro gran reto: vender mejor el “made in Spain” en Internet.
La pandemia provocó un gran salto de las ventas por Internet en todo el mundo, sobre todo en 2020 y 2021. En España, las compras online apenas suponían el 4,5% de todas las compras en 2017 y saltaron al 7,9% en marzo de 2020, con el primer confinamiento, llegando al máximo del 10% de las compras en junio de 2020, según este estudio de BBVA Research. Pero a partir de ahí, con la vuelta a la normalidad, las compras bajaron en 2021 y 2022, suponiendo en torno al 9% del total. Y sólo en 2023, a partir del verano, se volvieron a animar, hasta rondar otra vez el 10% de las ventas totales. Un porcentaje inferior al de los principales paises europeos, donde las ventas por Internet suponen el 12% (Francia), el 14% (Alemania), el 17% (Paises Bajos) o el 21% de todas las ventas (Reino Unido), con una media mundial rozando el 20%.
Es un dato excelente, pero enmascara un problema interno:
las empresas españolas destacan en la venta por Internet gracias a las
grandes empresas, porque las pymes españolas (un
99,8% del total de empresas) apenas venden por Internet. De
hecho, el 79% de todas las ventas por Internet las hacen las grandes empresas
(+250 trabajadores), un 13% las medianas (50-249 empleados) y sólo el 8% de las
ventas online las hacen las empresas pequeñas (10-49 trabajadores), siendo
ínfimas las ventas online de las micropymes (menos de 10 empleados), según
un estudio del ICEX, eMarket y ADigital. Y eso se explica por la
bajísima digitalización de las pymes en España: el 70% de las micropymes
(1.335.393 empresas) no tienen Web y tampoco el 30% de las pymes (hay 3.202.717
en total), según
ADigital.
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jueves, 7 de mayo de 2020
Compras y ocio en tiempos del coronavirus
Hoy llevamos ya 54 días de confinamiento, aunque los “alivios” del fin de semana han llenado las calles de gente (Ojo: ¡el coronavirus sigue ahí!). Pero hasta el 2 de mayo, la cuarentena ha sido dura y ha cambiado radicalmente nuestro comportamiento, desde lo que comemos a lo que compramos, pasando por cómo trabajamos o estudiamos. Y sobre todo nuestro ocio, cómo nos entretenemos, hiperconectados a Internet y a la TV de pago. Ahora somos más dependientes de Amazon o Netflix, de las videoconferencias o las redes sociales y hemos dando un gran salto en el manejo de las herramientas de Internet. Pero este gran “avance a la fuerza” en el mundo digital, para compras, trabajo, enseñanza y ocio, no puede hacernos olvidar que tenemos una revolución digital pendiente, para que empresas y administraciones inviertan más en teletrabajo, enseñanza a distancia y venta online, donde estamos retrasados respecto a Europa. Internet nos está salvando en esta cuarentena, pero debe ser una herramienta clave para la reconstrucción y el futuro.
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| enrique ortega |
La primera reacción de los españoles ante el confinamiento, en los días previos al 14 de marzo, fue “asaltar” los supermercados. Que no nos falte comida… Y es que en la cuarentena, todos comemos más. Lo dicen los datos del Ministerio de Agricultura: en la última semana de abril, los españoles consumimos en alimentación un 50,6% más que un año antes. Y en el confinamiento, los alimentos han subido del 17 al 21% de la cesta de la compra, según Deloitte. La venta de comida y bebida ha subido semana a semana, más del 10% cada una, porque ahora consumimos en casa lo que antes comíamos y bebíamos en bares, restaurantes, colegios o trabajos.
El primer efecto de esta mayor demanda ha sido, como era esperable, una subida de precios de los alimentos durante el estado de alarma. El IPC de abril lo dejó claro: los alimentos subieron un +4% (+2,5% en marzo), especialmente los alimentos frescos, cuyo precio medio subió un +6,9% (frente al +4,2% en marzo), según el rastreo de precios del INE. Y los datos del Observatoriode la Cadena Alimentaria son más detallados sobre la subida de algunos alimentos entre la semana del 9 al 15 de marzo y la del 20 al 26 de abril: +94,8% subieron las naranjas, +43,1% los plátanos, +133,5% las cebollas y +83,5% las patatas, mientras bajaban las fresas (-27,1%), judías verdes (-23%), las carnes (-4,4% el vacuno, -13,5% el cordero,-7,6% el cerdo y -18,3% el pollo) y los huevos (-2,3%), manteniéndose estable el precio de la leche. O sea, que lo que más subió fue las frutas y verduras, aunque no se beneficiara el campo sino los intermediarios y supermercados.
Precisamente, los supermercados han sido uno de los negocios más beneficiados por el confinamiento, porque sus ventas han crecido semana a semana, viéndose obligados a aumentar plantillas, al igual que las cadenas de logística y transporte. Mercadona, que ya vendía el 25% de toda la alimentación en España, ha aumentado su cuota y aumentó sus ventas un 14% en marzo, aunque dice que sus beneficios cayeron un 95%, debido a que les subieron los costes (100 millones, un 25% más, por el refuerzo de la seguridad, la contratación de empleados y el pago de una extra a la plantilla). La patronal del sector cree que esto mismo le ha pasado al resto de supermercados: han vendido mucho más, pero con más costes. Lo que no dicen es que, con la cuarentena, no han tenido que hacer “ofertas” y han vendido muchos artículos “de capricho”, factores que les suben los márgenes.
Con todo, el gran reto de los supermercados ha sido la venta online, un reto conseguido sólo a medias, porque todos se han visto superados (a pesar de que han multiplicado sus esfuerzos logísticos), debido a que 1 millón de hogares confinados han llenado sus neveras por Internet, según Nielsen, algo impensable antes de la cuarentena. Y las ventas online de alimentos han crecido un +86,6% desde el inicio del confinamiento. En general, los más preparados antes, como Carrefour, han respondido mejor, pero tanto Día como Alcampo o el Corte Inglés se han visto superados y sus clientes han tenido mil problemas para hacer los pedidos. Y Mercadona ha confirmado su incapacidad para la venta online: primero la suspendió fuera de Valencia o Barcelona y cuando la abrió en el centro de Madrid, se colapsó. Pero, a pesar de todo, se ha dado un salto impensable en la venta online de alimentos y todo hace pensar que este canal duplicará sus ventas de antes cuando acabe el confinamiento.
Lo que ha hundido el confinamiento ha sido al resto de tiendas físicas, desde el pequeño comercio a los grandes centros comerciales. Sólo las ventas del comercio minorista cayeron un 14,3% en marzo, una caída histórica que interrumpió la racha de 17 meses seguidos de aumento de ventas, según la estadística del INE. Y también cayó el empleo, un -0,4%, tras 7 meses seguidos de subida de la ocupación. Y los datos de abril serán aún peores, con lo que peligra el futuro del pequeño comercio, unas 900.000 tiendas que dan empleo a 3,3 millones de españoles, el 20% ahora en peligro, según el sector. Sólo algunas tiendas de alimentación de barrio y algunos mercados han capeado el temporal, a golpe de imaginación y multiplicando las entregas a domicilio, sobre todo a mayores vulnerables. Ahora, todos esperan a que el inicio de la desescalada les permita al menos sobrevivir.
Con este panorama, la alternativa a las compras en el confinamiento ha sido Internet, las compras online. No hay todavía datos oficiales, pero múltiples estimaciones señalan que las ventas por Internet han podido crecer más de un 20% durante el confinamiento, más en marzo (+55%) que en abril (+24%) y mayo (+15%). Lo que más se ha comprado, además de comida (+20%) han sido material informático relacionado con el teletrabajo y la enseñanza (tablets, ordenadores, webcams, ratones, impresoras, discos duros), junto a móviles, videojuegos, material escolar, ropa y calzado de niños, material deportivo (las bicicletas estáticas y cintas para correr se agotaron al principio), tintes, libros, discos, robots de cocina y pequeños electrodomésticos, puzles y juegos de mesa, sin olvidar muebles, material de bricolaje y jardinería. Compras unas necesarias y otras menos, para sobrellevar la cuarentena y ocupar tantas horas de tiempo libre.
El resultado es que las empresas de mensajería y los particulares que trabajan llevando envíos de Amazon no han parado. “Es como si fuera Black Friday cada día”, comentaban, recordando que “se jugaban la salud” para repartir muchas cosas innecesarias (por eso, el Gobierno francés prohibió muchas ventas de Amazon, que terminó cerrando).La empresa que ha acabado ganando en esta pandemia ha sido Amazon, cuyas ventas en España han podido crecer un +30%, según CCOO. Y alrededor de esta multinacional, muchas empresas han querido hacer su agosto con el confinamiento, disparando los precios (no sólo de las mascarillas). Tanto es así que Amazon España reconoce que ha bloqueado a 6.000 vendedores, por haber subido injustificadamente 500.000 productos… Otros que se han aprovechado de la enorme demanda y la falta de empleo han sido Glovo, que además de hacer un ERTE al 38% de la plantilla, han reducido lo que pagan a los “riders” que siguen repartiendo, de 2,50 a 1,20 euros por entrega…
El “consumismo online” durante la cuarentena ha hecho que el “e-commerce” avance en 2 meses como en 2 años en España, un país que estaba más atrasado que otros en compras online. En 2019, España era el 10º país por la cola en compras online en Europa, tras Italia, Grecia, Chipre, Portugal y 5 paises del Este, según los datos de Eurostat: sólo un 58% de los españoles había comprado por Internet en el último año, frente al 60% en la UE-28, el 87% en Reino Unido, el 84% en Dinamarca, el 82% en Suecia, el 81% en Holanda, el 79% en Alemania, el 70% en Francia, el 67% en Irlanda, el 38% en Italia o el 39% en Portugal y Grecia. Un retraso importante, aunque en facturación, en compras totales, España es el 4º mercado europeo en comercio electrónico (tras Reino Unido, Alemania y Francia), con una estimación de ventas online de 39.243 millones de euros en 2019, según eMarketer. Ahora, tras estos dos meses de confinamiento, las ventas online se dispararán en España, porque ya hemos probado todos a comprar y muchas nuevas empresas se han lanzado a vender online.
Pero, sin duda, la gran revelación del confinamiento ha sido la múltiple eficacia de Internet, la principal herramienta que nos ha permitido sobrevivir a la cuarentena, estar conectados, estudiar, trabajar y entretenernos, además de comprar. Sólo en la primera semana de confinamiento, el tráfico en Internet aumentó un 80%. Y en la segunda semana del estado de alarma, los españoles estuvimos 79 horas conectados a Internet (casi la mitad del día), según un informe de Nielsen y Dynata. No podemos ni imaginar cómo hubiera sido afrontar esta pandemia sin Internet, hace sólo tres décadas. Porque la Red (y las empresas de telecomunicaciones, que han conseguido que las conexiones funcionen: les doy aquí un aplauso virtual, por su imprescindible trabajo) nos ha permitido sobrevivir mejor a la pandemia: estar conectados al mundo y a nuestros seres queridos, “verles” en las videoconferencias (su utilización se ha disparado), informarnos (y “mal informarnos” en las redes, con memes y bulos), teletrabajar (aunque con muchas limitaciones), seguir las clases virtuales con bastante aprovechamiento, comprar y entretenernos online.
Quizás uno de los grandes protagonistas de este confinamiento sea el ocio online, sobre todo el tremendo aumento de la TV de pago por Internet, en especial Netflix. Los datos son muy elocuentes: la TV de pago llega a más de 10 millones de hogares españoles, por primera vez, y la ven ya más de la mitad de los mayores de 14 años (el 53,8%), según el análisis de Barlovento TV a partir de la primera oleada del EGM de 2020. Y si las operadoras de telefonía, las telecos, ya tenían un importante volumen de clientes que veían la TV de pago (6,13 millones de hogares), el gran salto con la cuarentena se ha dado en la TV de pago por Internet, en los que pagan un acceso a películas y series por Internet (Smart TV), que ya son 7 millones de hogares y 16.395.000 personas en España. Y muchas familias y españoles tienen los dos servicios, la TV de su teleco y otra que paga aparte. El gran salto con este confinamiento lo ha dado Netflix, que tiene ya 14,1 millones de clientes en España.
Como puede verse, el confinamiento nos ha hecho comprar más online, trabajar y estudiar por Internet como nunca antes y, sobre todo, estar más conectados a la Red, más enganchados que antes a WhatsApp, video llamadas, redes sociales, series y películas. Y sobre todo, muchos de nosotros (niños, jóvenes y mayores, pero también empresas y colegios) hemos aprendido a usar herramientas de Internet que desconocíamos. Ha sido “un curso acelerado” de digitalización. Pero también nos ha servido para comprobar que estamos muy retrasados en el modelo digital (ver Blog de marzo), que nuestras empresas tienen mucho que mejorar (para vender online y desarrollar el teletrabajo), igual que nuestros colegios y Universidades (que tendrán que seguir enseñando online el próximo curso, hasta que haya una vacuna), igual que nosotros mismos, como tele trabajadores potenciales o por simple ocio. Estamos todavía poco formados digitalmente y poco preparados como país para le revolución digital que viene y que la pandemia nos ha hecho comprender de repente.
Es otra de las grandes enseñanzas de esta pandemia: Internet tiene un enorme potencial y debe ser una herramienta clave para la reconstrucción de la economía, con más inversión en formación y en la reconversión digital de nuestras empresas. Y en la nuestra. Si algo positivo ha tenido el coronavirus es que nos ha enseñado la importancia de estar conectados, la gran potencialidad del comercio online, el teletrabajo, la enseñanza a distancia, las relaciones virtuales y el entretenimiento online. Cómo Internet puede ayudarnos a cambiar y mejorar nuestras vidas, si invertimos en digitalización, innovación y formación. Saldremos de esta pesadilla “más digitales”, pero tenemos que aprovecharlo para reconstruir el país y afrontar mejor un futuro que será digital.
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jueves, 19 de julio de 2018
Una de cada cuatro familias compra por Internet
El comercio
electrónico en España ha madurado, superando
los 30.000 millones de euros en ventas, 5 veces más que hace una
década. Y ya son 16,4 millones los españoles que hacen alguna compra por Internet,
el 60% de los adultos, aunque todavía el peso del comercio electrónico en
España es mucho menor al de EEUU, Reino Unido, Alemania o Francia. Ahora, la asignatura pendiente es que las pymes se lancen al e-commerce, porque
sólo
una de cada cinco vende por Internet. Eso exige un Plan de apoyo a la
digitalización de las pymes, que acaba de prometer el Gobierno Sánchez, y mayores inversiones privadas en webs,
plataformas de pago, seguridad, logística y atención al cliente, los grandes retos
del comercio electrónico en España. Y además, las ventas online deben generalizarse, porque están muy concentradas en viajes, hoteles,
ropa, espectáculos y ocio. Si no se afrontan estos problemas, pasará lo que
ahora: que los españoles compran online fuera el triple que en webs
españolas.
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| enrique ortega |
Las ventas por Internet han crecido de forma imparable en el mundo: hay ya 1.600 millones de personas que compran online (el 22% de la población), gastando 2,3 billones de dólares en 2017, que serán casi el doble para 2021 (4,5 billones), según el informe Digital in 2017 Global Overview. Los grandes países del comercio electrónico son China (672.000 millones de dólares en ventas online), EEUU (340.000 millones $), Japón (79.000 millones $), Alemania (73.000 millones $), Francia (43.000 millones), Corea del Sur (37.000 millones $) y Canadá (35.000 millones de $), según el ranking de Bussines.com. España ocupa el cuarto lugar europeo en comercio electrónico y el 9º del mundo, por delante de Rusia, Brasil e Italia. El gasto medio mundial en compras online es de 1.007 euros por usuario, superándolo Reino Unido (1923 euros por usuario) y USA (1.524 euros) y quedando por debajo Alemania (953 euros/usuario), Francia (870 euros) y España (650 euros).
En España, el
comercio electrónico ha dado un gran salto en este siglo: de
venderse por Internet 30.000 millones de
pesetas en el año 2.000 se ha
pasado a vender 30.406 millones de euros en 2017 (166 veces más), según
los datos de la Comisión de la Competencia (CNMC). En la última década, el negocio del e-commerce se ha multiplicado por más de cinco en
España (vendía 5.700 millones de euros en 2007) y sólo en los últimos tres años se ha duplicado (desde los 15.891 millones
vendidos en 2014). En el último trimestre de 2017, con las Navidades, las ventas online alcanzaron los
8.526 millones de euros, una media de casi 100 millones diarios, siete
veces más que hace una década.
Las ventas por Internet están muy concentradas en el turismo
(el 11,3% del negocio total lo hacen las agencias de viaje y otro 7,5% las
compañías aéreas), la ropa (7,1%
ventas), los espectáculos (4,4% son venta
de entradas eventos artísticos y deportivos), juegos (4,3% negocio son lotería y apuestas online), billetes de
autobús (3,9%), compra canales de TV (3,3% ventas totales) y reservas de
hoteles (2,9%), entre ellas el 45% de todas las ventas online. Si miramos por empresas, la compañía líder
de ventas online en España es Amazon (4.241
millones de euros vendidos en 2017, un 14% del total), muy por delante de la
china AliExpress (1.234 millones de
euros facturados), el Corte Inglés
(683,8 millones) y eBay (678
millones), seguidas de lejos, en este Top10
de ventas online, por Carrefour, Decathlon, Zalando (tienda alemana moda), Gearbest
(tienda china gadgets electrónicos), Zara y Privalia (Outlet), según el ranking 2017 de The eShow Magazine.
Un problema serio de España es que los internautas compran más en webs extranjeras que en portales
españoles. Así, en 2017, los españoles compraron en webs extranjeras (sobre
todo europeas y chinas) por importe de 14.094 millones, frente a sólo 4.866
millones vendidos a clientes extranjeros desde webs españolas, lo que da un déficit en el comercio online de -9.228 millones en 2017, según los datos de la CNMC. Y este déficit
en el comercio online podría crecer más a partir del 3 de diciembre de
2018, fecha en que entra en vigor el nuevo
Reglamento europeo 2018/302 contra el “geobloqueo”, que tratará de impedir las prácticas que hoy existen para dificultar las ventas a
internautas de otros países. De hecho, un 24% de los europeos reconocen haber
encontrado algún obstáculo para hacer compras online en otros países (desde
no admitir ciertas tarjetas de pago o redirigirles automáticamente a otras webs
con precios y condiciones de envío distintas). Ahora, la Comisión Europea
pretende penalizar esas barreras, lo que puede facilitar aún más las compras en otro país.
En los últimos tres años, los españoles le han ido “perdiendo el miedo” a comprar por Internet.
Y así, en 2017, una cuarta parte de las familias españolas
(4,75 millones de los 18,47 totales) realizó
alguna compra a través de Internet, según el INE, un dato
histórico. Y de todos los internautas
españoles (22,4 millones), el 73% compró alguna vez por Internet en 2017, lo
que da una cifra de 16,4 millones de
españoles comprando online, según
el estudio IABeCommerce 2017, de IAB Spain y Elogia. Eso significa que un 60% de los españoles adultos (de los
27,3 millones de 16 a 65 años) compraron
algo por Internet.
Con todo, España todavía está retrasada en
comercio electrónico respecto a otros países occidentales. Sólo el 27% de los
españoles compra por Internet al menos una vez por semana y el 58% compra online una vez al mes, mientras
en Reino Unido lo hacen el 76% de la población, en Alemania y
Corea del Sur el 72%, en Japón el
68%, el EEUU el 67% y en Francia el 62%
(sólo superamos a Italia, donde compran una vez al mes el 46%), según el último
estudio “Total retail 2017”, de la consultora PwC . Igualmente, el porcentaje de lo que se vende por Internet es más bajo en España
que en otros grandes países occidentales: supone aquí el 5% de todas las ventas, frente al 17% del mercado total en
Reino Unido, el 15% en Alemania o el 10% en Francia, según un informe de Knigth Frank.
El perfil del español que compra online
es un hombre (49%)/mujer (51%), de 39
años (el 42% tienen entre 31 y 45 años), con hijos (el 60%), estudios
universitarios (el 41%) y que en su mayoría trabaja (el 64%), según el estudio
IABeCommerce 2017. La mayoría compra con el ordenador (90%), aunque crecen las compras por móvil (37%), que no
avanzan más por el tamaño de las pantallas y el miedo a problemas de
seguridad. La media son 2,9 compras al mes (el 33% compra entre
6 y 10 veces y el 38% más de 10 veces), con un gasto medio por compra de 80 euros (entre 25 y 50 euros el 41% y
otro 28% gasta entre 51 y 100 euros). Y la mayoría compra para sí mismo (80%),
su familia (42%) y su pareja (27%), sobre todo viajes, ocio y cultura, ropa y
tecnología. Y algo importante: el 89%
mira Internet antes de comprar y luego, el 65% compra online y el
24% en una tienda física.
La moda (ropa,
calzado y complementos) es el bien tangible que más se vende en Internet, tras los viajes y
billetes de avión. De los 16,4 millones de españoles que compraron por Internet
en 2017, más de la mitad (9,2 millones, de ellos, 4,72 millones mujeres)
compraron ropa o material deportivo, el 55% en tiendas online extranjeras, según
el estudio IABeCommerce 2017. Eso supone que la
moda vende un 4% del total por Internet
(en 2012 sólo era el 1,2%), un porcentaje mucho menor a las ventas online de
moda en otros países: el 28% en Alemania, el 23,9% en Reino Unido o el 12,6% en
Francia, según Kantar. Quizás esta enorme diferencia se deba a que en Europa hay mucha
tradición previa de “venta por catálogo” y a que tienen menos tiendas físicas.
Pero para los grandes del sector, el canal online es muy importante: Inditex vende por Internet el 10% del
total, H&M el 12,5% y Mango
el 13%. Los clientes se decantan por marcas que tengan también
tiendas más que por webs sin tiendas (Amazon o eBay). Otros sectores donde crecen fuerte las ventas online son el turismo y la electrónica, pero avanza poco en alimentación (sí en Europa), aunque
un 20% internautas españolas entran ya mensualmente en las webs de supermercados.
A pesar del indudable avance del comercio online, España tiene mucho por hacer en la digitalización de la economía y las
ventas. Sobre todo, las pequeñas y medianas empresas: más de la mitad de las pymes españolas “no se sienten preparadas”
para la venta online, según un estudio realizado por eBay en 2016.Y sólo el
19,5% de las pymes encuestadas ofrecen
sus productos en la Red, aunque el 57,3% tienen web. La razón que dan es que no tienen conocimientos suficientes (el 55%)
o que no tienen recursos para digitalizar sus ventas (el 45%), señalando como los principales obstáculos para vender online la logística de entrega del producto (los envíos), la fuerte inversión necesaria y la dificultad de atender al cliente online,
aunque el 90% de las pymes lo ven crucial para su futuro.
Otro problema de
las empresas españolas que venden online es su poca expansión internacional, como
demuestra el elevado déficit exterior en las ventas online (-9.228 millones de
euros en 2017). Ello obliga a un refuerzo
del marketing exterior y de un mejor conocimiento del cliente extranjero,
desde el sector turístico a la moda o la tecnología.
Un tercer hándicap para
el comercio electrónico es la seguridad
y el miedo a los ciberataques. Y es que, aunque las webs de compra son cada
vez más seguras, 1 de cada 3 compradores admite haber sufrido algún ataque
cibernético, según un estudio de Deloitte (2015). Y otra cuestión clave para el comprador
online es la agilidad en el proceso de
compra y pago, que no se alargue en exceso la compra y sobre todo, el pago,
culpable del 27% de los abandonos en las compras, según ADigital. De hecho, de las 100 webs de
compra más visitadas de España, el 51% no cumplen los estándares de calidad establecidos
para los medios de pago, según un estudio de Stripe.
Y por supuesto, hay otras
dos cuestiones claves para los compradores online: el proceso de entrega (los envíos, que se retrasan y tienen
tarifas altas) y el sistema de atención
al cliente (la mayoría no ofrece un servicio de atención 24 horas), dos grandes asignaturas pendientes para
muchas empresas de venta online. Es importante saber que los elementos claves para que los usuarios hagan o no una compra online son
el precio (para el 82%) pero también
las condiciones de envío (79%), la confianza de la web (77%) y el servicio post-venta (para el 765),
según la encuesta a internautas de IABeCommerce 2017.
El comercio
electrónico ha madurado en España
pero precisa un empujón, sobre todo en las pymes y en los sectores que hoy
apenas venden online. El Gobierno
Sánchez acaba de anunciar que va a poner en marcha un Observatorio para que el pequeño comercio se adapte
a la venta por Internet, con medidas como la creación de una
plataforma web para las pymes y nuevas herramientas de venta, como los probadores
virtuales o la inteligencia artificial. Está bien, pero hace falta dedicar más recursos, para la formación y para ofrecer financiación accesible que permita a las
empresas “dar el salto digital”, con una
estrategia multicanal (ventas online y ventas físicas se apoyan) y dirigida a los móviles, donde más crece la venta
online en el mundo. Y con apoyos al marketing online y la internacionalización.
Poco a poco, los
internautas pierden el miedo a comprar por Internet. Y cuando lo hacen, la experiencia
es buena: los españoles dan una nota al comercio online de 8,2
sobre 10, según el informe IABeCommerce 2017. Y una encuesta de la OCU hecha en 2017 señalaba que 7 de
cada 10 compradores online estaban satisfechos. Claro que hace falta una
mayor vigilancia desde la Administración, para evitar fraudes y
asegurar el cumplimiento de los derechos
que muchos compradores online desconocen, como el derecho a poder elegir distintos
medios de pago, a recibir los pedidos en un máximo de 30 días, a poder
devolverlos en 14 días sin necesidad de justificación y a una garantía por 2
años. Para ello, debían aumentar las webs con el sello “Confianza online”, que hoy
sólo tienen 2.706 webs.
En resumen: se ha avanzado mucho en la venta por
Internet en los últimos tres años, pero aún queda mucho camino para que el
comercio electrónico llegue a nivel europeo y sea una parte importante de las
ventas totales de nuestras empresas, sobre todo las pymes. Hay que poner en
marcha una “cruzada digital”, para que las empresas se digitalicen y los consumidores perdamos el miedo a comprar por Internet. Si las
empresas españolas no dan “el salto digital”, lo harán las
webs chinas, europeas o norteamericanas y se creará riqueza y empleo allí, no
en España. No hay fronteras a la venta
online.
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jueves, 13 de octubre de 2016
La "fiebre" por los Centros comerciales
Todos los meses se anuncia un cambio de propiedad, una compra
venta, de uno de los 549 Centros
comerciales que hay en España. Y de aquí a 2018 se van a abrir 24 Centros más, uno de cada 9 que se abrirán en
Europa. Hay una “fiebre” por los Centros comerciales, alimentada por grandes inversores
extranjeros, que buscan beneficios en pocos años, por los alquileres de
tiendas y negocios y las plusvalías al volverlos a vender. Se han invertido 6.000 millones de euros en
Centros comerciales durante los últimos dos años y medio, sobre todo fondos norteamericanos y europeos, que han cambiado el ladrillo y las oficinas por grandes Centros en toda España. Ahora, el
temor es que el auge del comercio electrónico les reste interés a medio plazo,
porque la gente compre por Internet. Para evitar
una nueva “burbuja”, un exceso de
Centros comerciales medio vacíos, tendrán que “reinventarse”: ser también
grandes espacios de ocio, gastronomía, cultura y deporte, no sólo grandes tiendas.
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| enrique ortega |
La “fiebre” de los inversores españoles y
extranjeros ya no se dirige al ladrillo (como en la pasada
década) ni a la compra de grandes edificios de oficinas (como en 2014
y 2015) sino a los Centros comerciales. Cada
mes se anuncia una compra venta y así desde 2014. La última ha sido la
compra, el 16 de septiembre, del Centro Gran Vía de Vigo , el cuarto
mayor de Galicia, por 141 millones de euros, adquirido por Lar España, sociedad de
inversión inmobiliaria (SOCIMI)
participada por Fondos norteamericanos y europeos, que compró en 2015 los
Centros de Megapark Barakaldo y As Termas de Lugo, con lo que ya tiene 14
Centros en toda España. Unos días antes, el 6 de septiembre, se anunció la
venta del Centro Comercial Atalayas de Murcia al grupo inversor francés Carmila,
filial de Carrefour, que también va a comprar dos Centros más en Burgos y
Badalona. El 3 de agosto se anunciaba la mayor venta de este año, por 495
millones, de Diagonal Mar, el mayor Centro Comercial de Cataluña, comprado por la división inmobiliaria del Deutsche Bank. Y
antes se habían hecho tres importantes ventas más: la del Centro comercial de Vistahermosa, en
Alicante (junio), a Lar España, la del Centro
Luz del Tajo, en Toledo (junio) y el centro Comercial ABC Serrano, en Madrid (febrero), ambos comprados por CBRE Global Investors.
Hasta finales de agosto de 2016, las compraventas de Centros
comerciales supusieron una inversión total
de 1.800 millones de euros. Y todavía se esperan nuevas operaciones
antes de final de año: la venta del centro Metromar
de Sevilla y del Tormes de Salamanca,
así como el traspaso de propiedad del Centro Xanadú, uno de los mayores de Madrid, cuyo precio podría superar
los 450 millones de euros. Por todo ello, 2016 puede acabar con un volumen de
operaciones similar a 2014, que fue un año récord, con una inversión en Centros Comerciales de 2.500
millones de euros, que bajó a 1.700 millones en 2015. El año pasado hubo 27 operaciones de compra venta de Centros comerciales, entre las que
destacan Plenilunio (Madrid), una
venta de 375 millones, y la mitad de acciones (255 millones) de Puerto Venecia (Zaragoza), el mayor
centro comercial de España, con 103.500 metros cuadrados.
Esta fiebre por los Centros comerciales está ligada a los inversores extranjeros y a unas sociedades de inversión, las SOCIMIS (no tributan en Sociedades pero están obligadas a repartir dividendos anualmente), que son las dueñas de la mayor parte de los Centros que hay en España. El líder es la sociedad francesa Unibail Rodamco, con más de 500.000 metros cuadrados y 16 Centros, entre ellos los madrileños Parque Sur y La Vaguada. Le sigue Merlin Propertis, una SOCIMI participada por Santander, BBVA y fondos internacionales que se va a fusionar con Metrovacesa y que alcanzará los 500.000 metros cuadrados, con 14 Centros, entre ellos Marineda City (A Coruña) y Las Arenas (Barcelona). El tercero en el ranking es Lar España, otra SOCIMI participada en un 70% por inversores internacionales, propietaria de 14 Centros y 350.000 metros cuadrados. Y le siguen dos sociedades francesas, Carmila (grupo Carrefour) y Klépierre (Plenilunio, La Gavia y Príncipe Pío), con unos 300.000 metros cuadrados cada una, seguidas de cerca por la británica Intu, propietaria del mayor Centro comercial, Puerto Venecia (Zaragoza).
Esta fiebre por los Centros comerciales está ligada a los inversores extranjeros y a unas sociedades de inversión, las SOCIMIS (no tributan en Sociedades pero están obligadas a repartir dividendos anualmente), que son las dueñas de la mayor parte de los Centros que hay en España. El líder es la sociedad francesa Unibail Rodamco, con más de 500.000 metros cuadrados y 16 Centros, entre ellos los madrileños Parque Sur y La Vaguada. Le sigue Merlin Propertis, una SOCIMI participada por Santander, BBVA y fondos internacionales que se va a fusionar con Metrovacesa y que alcanzará los 500.000 metros cuadrados, con 14 Centros, entre ellos Marineda City (A Coruña) y Las Arenas (Barcelona). El tercero en el ranking es Lar España, otra SOCIMI participada en un 70% por inversores internacionales, propietaria de 14 Centros y 350.000 metros cuadrados. Y le siguen dos sociedades francesas, Carmila (grupo Carrefour) y Klépierre (Plenilunio, La Gavia y Príncipe Pío), con unos 300.000 metros cuadrados cada una, seguidas de cerca por la británica Intu, propietaria del mayor Centro comercial, Puerto Venecia (Zaragoza).
Para el futuro,
se esperan nuevas compraventas
mientras se anuncian aperturas de nuevos
Centros comerciales, 24 nuevos de aquí a 2018 más 6 ampliaciones de los existentes, según
la patronal del sector (AECC). De ellos, 8 serían grandes Centros, de más de 50.000 metros cuadrados: 2 en
Almería, 2 en Madrid (uno en Torrejón, cerca de Barajas, el Open Sky, con 90.000 m2, promovido por la multinacional francesa Phalsbourg, y el otro el Plaza Rio 2, a orillas del Manzanares, promovido por LSGIE, con 39.000 m2) y uno en Palma de Mallorca, las Palmas, Valencia y Granada
(en Armilla, el Parque Nevada, que cuando se
inaugure este mes de noviembre será el segundo mayor de Europa, con
85.000 metros cuadrados).
Con estos nuevos
Centros comerciales, España ampliará en 1 millón de metros cuadrados la superficie actual, la novena parte
del crecimiento de los Centros comerciales en Europa (crecerán en 9,1 millones
de m2 entre 2016 y 2017). Y pasaremos de
tener 549 Centros comerciales
(con 15,5 millones de m2) a 573 centros
(con 16,5 millones de m2), siendo el cuarto país europeo con más Centros comerciales abiertos, tras
Reino Unido (líder a distancia del resto, con 1.400 Centros), Francia y Alemania (unos 700 Centros cada uno). En Europa hay diez veces la superficie de Centros comerciales que en España,
unos 156 millones de m2, y una densidad
un poco mayor que aquí: unos 370 m2 por 1.000 habitantes, cuando en España hay
ya 330 m2 de Centros por 1.000
habitantes. Y se espera que siga el “boom”
de Centros comerciales en Europa los próximos años, sobre todo en Rusia, Turquía, algunos paises
del Este y Francia, además de España, de la mano de inversores USA y europeos.
¿Por qué esta fiebre por invertir en Centros comerciales? La razón fundamental es que hay mucha liquidez en el mercado, mucho
dinero que busca invertir al margen de la Bolsa, dinero de inversores y posible
crédito barato que se consigue. Y los Centros Comerciales parecen una buena inversión por dos razones.
Una, porque se ha recuperado el consumo y tienen mucho tráfico, mucha gente que
los visita, con lo que se pueden cobrar altos alquileres a las
tiendas y negocios. En España, en 2015, los 34.000 comerciantes instalados en los Centros comerciales
vendieron por importe de 40.978 millones de euros, un 6,1% más que en 2014,
tras recibir a 1.907 millones de visitantes a lo largo del año. La otra razón
que convence a los inversores es que pueden conseguir beneficios extras (“plusvalías”)
en poco tiempo, vendiendo los Centros en unos años. Un ejemplo: el fondo de inversión británico Northwood Investors ha
conseguido en menos de tres años un beneficio de 335 millones de euros al vender a Deutsche Bank, en agosto, el
Centro comercial Diagonal Mar por
495 millones de euros cuando lo compró, en noviembre de 2013, al banco malo
irlandés Nama, por 160 millones de euros. Ahora, Deutsche Bank espera dar otro “pelotazo” en unos años,
vendiéndolo más caro, además de los “alquileres
cash” que ingresa cada mes de tiendas y negocios.
En el caso de España,
un interés extra de los inversores internacionales por los centros
comerciales está en el turismo: España recibirá este año más de 74 millones de turistas y eso supone un enorme tirón para las
compras y el consumo, sobre todo en islas y zonas de costa. Por eso el interés
de construir en Paterna (Valencia) el que iba a ser el mayor Centro comercial
de Europa, el Shopping Resort “Puerto Mediterráneo”, con 300.000 metros cuadrados, que
acaba de ser rechazado por la Generalitat valenciana, por razones ecológicas. Y otro aliciente
es el turismo de cruceros, si atracan
cerca de un Centro comercial.
Con todo, el futuro
de los Centros comerciales, en España y en Europa, no parece tan claro como anticipa la actual “fiebre” de compras. El
principal factor en contra es el auge del comercio electrónico, aunque
sea menor en España. Todo apunta a
que en una década, la mayoría de compras, de comida a ropa, las haremos por Internet,
no acudiendo a las tiendas físicas. Y
mientras tanto, además, en España hemos cambiado los hábitos de consumo y crecen las
compras en los supermercados (el “modelo Mercadona” o Día) mientras bajan en los hipermercados, que han
sido “los motores” de los Centros comerciales.
Los dos factores juegan en contra el auge
futuro de los Centros, que tendrán que “reconvertirse” más a Centros de ocio que de compras.
De hecho, los nuevos Centros comerciales ya se están centrando en la oferta gastronómica y de ocio (aunque los cines
están de capa caída), así como en ofertas deportivas y culturales. Por
ejemplo, El Centro “Puerto Mediterráneo”, de momento parado, contemplaba un parque acuático, un mini parque del juguete,
una zona de acrobacias, un parque de esquí e incluso un lago con olas para
hacer windsurf.
Se reconviertan o no, la “fiebre” por los Centros Comerciales
tiene un riesgo claro: que se esté formando “una burbuja especulativa”, como pasó con el ladrillo. Y que en unos años, sobren la mitad de los Centros comerciales,
porque estén medio vacíos. El riesgo será para el último en comprar o construir, que no podrá recuperar la
inversión. Y el problema, que lo acabemos pagando todos, como ha pasado con la
crisis de la vivienda. Por eso, el futuro Gobierno debería vigilar y
regular este sector, para evitar
la especulación, a la vez que urge poner orden en la regulación de las autonomías, con 17 normas y horarios,
cada una a su aire, autorizando o no nuevos Centros comerciales (a veces, a pocos
kilómetros unos de otros), según presiones e intereses. Hay que poner
orden al “boom” de los Centros comerciales, para que no nos acabe cayendo encima. Que no crezcan al ritmo de los
especuladores.
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