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jueves, 4 de enero de 2024

La Superliga, un pastel de 5.000 millones

Los aficionados al fútbol han vivido estas Navidades otro capítulo del culebrón” de la Superliga, que enfrenta al Madrid y al Barça con la UEFA: una sentencia del Tribunal de Justicia europeo dio alas a la nueva competición europea, acusando al organismo del fútbol europeo de “abuso de posición dominante”, pero les obliga a pactar su futuro con la UEFA. Un empate que tardará en dirimirse y que encubre un problema de fondo: los grandes Clubes de futbol están metidos en una tremenda burbuja de gastos y necesitan urgentemente ingresos. La Superliga les ofrece un nuevo pastel de 5.000 millones y la UEFA promete ampliar la Champions y sus ingresos la próxima temporada. El problema es que los ingresos de los Clubes se estancan y sus costes (sobre todo por fichajes) se disparan, con lo que no les salen las cuentas. Al final, intentan buscar dinero por cualquier vía, que no les estalle "la burbuja", una huida hacia delante que mantenga el negocio, mientras el deporte de base carece de recursos.

                   Enrique Ortega

El fútbol europeo es uno de los grandes negocios del continente. Sólo las 5 grandes Ligas europeas (Premier británica, Liga española, Bundesliga, la serie A italiana y la Ligue 1 francesa) superaron los 17.244 millones de euros en la temporada 2021-22, el 60% de los 29.500 millones de euros que facturaron todas las competiciones continentales, un nuevo récord de ingresos, según el informe anual de la consultora Deloitte. Y los 20 Clubes de fútbol más importante de Europa ingresaron más de 9.200 millones de euros en la temporada 2021-2022, encabezados por el Manchester City (731 millones), el Real Madrid (714 millones) y el Liverpool (701,7 millones), con el Barcelona en 6º lugar (638,2 millones) y el Atlético de Madrid en el puesto 12º del ranking (393,9 millones), según Deloitte.

Los grandes Clubes y Ligas europeas llevan años metidos en una carrera por crecer, para conseguir más ingresos con los que pagar sus crecientes gastos, sobre todo en fichajes. Y en esa estrategia, el 18 de abril de 2021, el Real Madrid, el Barcelona y otros 10 grandes Clubes europeos (británicos e italianos) lanzaron la idea de la Superliga, una competición cerrada para esos 12 Clubes, al margen de la UEFA, con el apoyo financiero del banco de inversión JP Morgan, que prometía buscar inversores y financiación. Para gestionarla, el Madrid y el Barça contrataron (en marzo 2021) a la sociedad A22 Sports, radicada en Madrid y controlada por dos inversores internacionales que habían ayudado al presidente del Madrid, Florentino Pérez, a conseguir un crédito de 370 millones para financiar el nuevo Bernabéu.

Pero la propuesta de la Superliga apenas duró unas horas, porque el carácter cerrado de la competición provocó manifestaciones en contra de aficionados, sobre todo británicos, así como una amenaza del primer ministro, Boris Johnson, de aprobar de urgencia una Ley para “salvar el glorioso fútbol británico”, pionero en el mundo… El resultado fue que los grandes equipos de la Premier británica se descolgaron antes de 24 horas de la Superliga, lo mismo que el Atlético de Madrid, el Inter y el Milan, preocupados por las amenazas de la UEFA de sancionar a los Clubes que se unieran a la nueva competición. El Madrid y el Barça recurrieron a un Tribunal de lo Contencioso en Madrid, que “se quitó de en medio”, reenviando el litigio al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Ahora, 2 años y medio después, el 21 de diciembre de 2023, el Tribunal Europeo (TJUE)  hizo pública su sentencia, bastante contundente. Señala que tanto la FIFA como la UEFA están “abusando de posición dominantecon respecto a la autorización de la Superliga, al amenazar con sanciones e impedir su lanzamiento. Y además, el TJUE señala que estos vetos “son contrarios al derecho de la Unión Europea y a la normativa europea de la competencia”, porque la organización de competiciones de fútbol y su explotación son “actividades económicas”.

En definitiva que el fútbol es un negocio y la UEFA debe respetar las normas europeas en materia de competencia y libertad de circulación. A cambio, la sentencia reconoce también que la Superliga, como cualquier competición, debe contar con el visto bueno de la UEFA, ya que los Clubes participan en Ligas nacionales y torneos internacionales. En definitiva, el Tribunal defiende la libre competencia pero llama al acuerdo. Empate, aunque ambas partes creen que les favorece. Por un lado, la UEFA (y la FIFA) señala que ya reformó hace un año sus amenazas sobre la Superliga y que no está dispuesta a aplicarlas. Por otro lado, la Superliga ha reformado drásticamente la competición, que ahora abre a 64 Clubes europeos masculinos, en 3 divisiones: Star (16), Gold (otros 16 y Blue (32 equipos, que jugarían en grupos de 8 (a 2 vueltos) y un mínimo de 14 partidos. El nuevo sistema contempla ascensos y descensos entre divisiones  y contempla 20 entradas de nuevos equipos cada año  a la 3ª división (Blue), por méritos en las Ligas domésticas. Y una Superliga femenina.

Además de “abrir la competición” (pero dejando a los grandes equipos en la 1ª y 2ª división, Star y Gold, de esta Superliga), la nueva propuesta viene con un “caramelo” económico para los grandes Clubes: se contempla emitir los partidos por televisión, a través de un nuevo canal en streaming (Unify), de acceso gratuito y financiado con publicidad e inversores europeos y norteamericanos. Y gracias a estos ingresos de emisión, sobre todo en Asia y América, la Superliga ofrece a los Clubes unos ingresos adicionales de 5.000 millones de euros, destinando el 8% de ellos (400 millones) a “acciones de solidaridad”. Y ofreciendo a los jóvenes aficionados ver los partidos gratis (más partidos, ya que se jugarían entre semana y durante todo el año), sin tener que abonarse “a costosas plataformas”. Y a los Clubes, no depender de las telecos para financiarse.

Ahora, la Superliga quiere negociar estas nuevas condiciones con los Clubes en privado (de momento sólo tienen el apoyo del Real Madrid, el Barça y el Nápoles), sin que trascienda, para evitar el rechazo de los aficionados y de las Ligas nacionales, tratando de convencerles de que es una forma de ingresar más. Y en paralelo, la UEFA les promete una nueva Champions para la próxima temporada, con más partidos (189 frente a los 125 actuales) y más ingresos: sumarían 4.400 millones para la temporada 2024-25, entre los ingresos de la Champions, la Europa League y la Conference League, de los que los Clubes se llevarían unos 3.800 millones de euros anuales (frente a 3.238 este año). 

Así que las espadas siguen en alto, a la espera de la sentencia del Tribunal de lo Contencioso nº 10 de Madrid (que tardará) y de las negociaciones (ahora “discretas”) de los Clubes con la UEFA y la Superliga. Pero no se pueden poner “puertas al campo” y los grandes Clubes seguirán buscando fórmulas para ingresar más y afrontar unos gastos disparados. Y la UEFA seguirá defendiendo su poder y su presupuesto millonario, mientras los aficionados asisten atónitos a esta pelea interesada, donde se juegan millones y no deporte. Y otra consecuencia: los jugadores tendrán cada año más partidos y torneos, aumentando las lesiones.

En el fondo, lo que se dirime en esta pelea por la Superliga es el futuro del gran negocio del fútbol, en Europa u en el mundo, sumido en una “gran burbuja” de costes. Los grandes Clubes, como los británicos de la Premier o el Real Madrid y el Barça se enfrentan a unos gastos desorbitados, motivados por una guerra de fichajes y la entrada de Arabia Saudita y otros paises árabes en el negocio. La última década del fútbol europeo se ha caracterizado por unos fichajes desorbitados: los Clubes de la Premier League británica han gastado el verano pasado 2.800 millones de euros en fichajes, cuadruplicando lo gastado en 2013. Y también se han disparado los salarios de los jugadores. Sin embargo, los ingresos por TV se han estancado, lo mismo que los ingresos por entradas y marketing, que no crecen al mismo ritmo que los gastos. Y encima, muchos han tenido que endeudarse para construir estadios faraónicos, que suponen una enorme carga financiera para sus cuentas.

Los grandes Clubes de fútbol europeo tratan de sobrevivir y que no estalle esta burbuja de costes, buscando desesperadamente ingresos. Una vía es la Superliga, salga adelante o no. Y si no, vendrán otras, a costa de internacionalizar la audiencia, de buscar nuevos inversores y telespectadores por el mundo. Pero los ingresos no son fáciles de aumentar y la presión de los fichajes y los sueldos millonarios es imparable. Por eso, hasta la propia UEFA está preocupada por el estallido de la burbuja del fútbol europeo. Ya esta temporada ha impuesto un tope de costes (en fichajes, traspasos, salarios y honorarios de intermediarios), que no pueden superar el 90% de los ingresos totales (y beneficios de la compraventa de jugadores). Y para la próxima temporada, el tope de gastos bajará al 80% de los ingresos y al 70% en la temporada 2025-2026. Esta nueva limitación de gastos de la UEFA preocupa mucho a la mayoría de Clubes, porque los 20 grandes europeos tienen un porcentaje medio de gastos que suponen hoy el 86% de sus ingresos, según la consultora Football Benchmark. Así que la mayoría tendrán que ajustar sus cuentas o buscar desesperadamente ingresos. Por eso asistimos a la batalla de la Superliga y a los cambios de la UEFA.

Mientras los grandes Clubes del fútbol europeo pelean por  su negocio y tratan de evitar que la burbuja que han creado les estalle en la cara, la mayoría de los equipos “normales”, al margen de los grandes, tratan de sobrevivir, sin dinero para grandes fichajes ni estadios, con estrecheces económicas, defendiendo el deporte por encima del negocio. Aplausos a ellos.

jueves, 9 de septiembre de 2021

El rescate del fútbol español

Una de las noticias de agosto ha sido la marcha de Messi del Barça, al no poder pagarle por su penosa situación financiera. Una grave crisis, agudizada por la pandemia, que afecta a todo el fútbol europeo y español: los 42 Clubes de 1ª y 2ª A perdieron 870 millones la pasada temporada (tras 8 años con beneficios) y están aún peor los 102 equipos de 2ªB y los 397 de 3ª división. Por eso, LaLiga ha pactado un rescate con el Fondo británico CVC (el que gestionaba la Fórmula 1), para recibir 2.675 millones en créditos a 40 años a cambio de una parte de los ingresos de patrocinio y TV de los Clubes. El objetivo es sanear sus cuentas en un par de años, gracias a un Plan de reconversión que busca aumentar los ingresos por TV y por el negocio internacional, digitalizando el fútbol con Fondos europeos. Hay que aprovechar la pandemia para racionalizar el negocio del fútbol, evitar que estalle esta peligrosa “burbuja” y lo paguemos todos.

Enrique Ortega 

La pandemia ha pinchado la “burbuja” del fútbol en toda Europa y en España. Ya en la primera temporada afectada por el COVID, la 2019-2020, los equipos europeos perdieron 8.700 millones de euros en ingresos, según la UEFA: -7.000 millones los equipos de las máximas categorías y -1.500 millones las ligas menores. La mitad de esas pérdidas fueron por el cierre de estadios (pérdidas de recaudación entre 3.600 y 4.000 millones), una cuarta parte por la bajada de ingresos por patrocinios (entre 2.400 y 2.700 millones menos) y el resto por la merma en los ingresos de TV (entre 1.200 y 1.400 millones menos). Y en la pasada temporada 2020-2021, la caída de ingresos habrá sido mayor, aunque no dan una cifra. Eso sí, la UEFA advierte que en las dos últimas temporadas, 42 Clubes europeos han suspendido pagos y hay 120 Clubes con Fondos propios negativos, que requieren financiación urgente para seguir funcionando: estiman que necesitan 3.000 millones de capital.

En la primera temporada afectada por el COVID, la 2019-2020, todas las Ligas europeas tuvieron pérdidas, salvo LaLiga española, según un informe de la consultora PwC: la Liga inglesa perdió 1.000 millones de euros, la italiana -750, la francesa -500 y la alemana -210, mientras LaLiga cerraba la temporada con 77 millones de beneficios  (frente a 225 la temporada anterior), gracias al salvavidas de los ingresos por traspasos y al aumento de los ingresos por TV. Pero en la pasada temporada, en 2020-2021, LaLiga entró también en pérdidas: -733 millones de euros, según los datos de LaLiga, que en realidad son -870 millones de pérdidas, al haber subido las pérdidas del Barça. Unas pérdidas que rompen 8 años de beneficios en el fútbol de 1ª y 2ª división, desde la temporada 2012-2013, gracias al Plan de ajuste que se puso en marcha en 2013, para recortar gastos (salarios y fichajes) y aumentar ingresos (TV, patrocinio y negocio internacional).

El impacto de la pandemia en el fútbol español, con el cierre de estadios entre marzo de 2020 y mayo de 2021, ha sido tremendo: los ingresos de los 42 Clubes de 1ª (20) y 2ª división (22) cayeron de 5.043 millones en la temporada 2019-2020 a 3.545 millones en 2020-2021, un 29,7% menos, según LaLiga. El mayor impacto se ha dado en los ingresos por taquilla (caen un -66%: de 796 a 271 millones), al no poder acudir a los estadios las 900.000 aficionados que iban cada semana en 2019. Los ingresos por retransmisiones de TV se han salvado (bajan de 1.770 millones a 1.762) y también los ingresos comerciales por patrocinio (bajan sólo de 987 a 912 millones), mientras caían a menos de la mitad los ingresos por traspasos y otros (de 1.490 millones a 600 millones de ingresos en 2020-2021).

Todos los 42 Clubes de 1ª y 2ªA  han sufrido esta caída de ingresos y las consiguientes pérdidas, pero el peor balance lo tiene el Barça, que reconoce estar en una situación financiera “dramática” (Laporta dixit): tuvo la pasada temporada unas pérdidas de -481 millones de euros y una deuda de 1.350 millones de euros (673 con los bancos y 389 con los jugadores), según los datos del propio Club. Y lo peor: tiene un patrimonio neto “negativo” (-451 millones), lo que sería un motivo de disolución si fuera  una Sociedad Anónima (SA) y no un Club de fútbol. Esta penosa situación financiera ha obligado al Barca a pedir un préstamo de 595 millones a Goldman Sachs y a implantar un Plan de ajuste, con un drástico recorte de gastos, venta de jugadores, rebaja de sueldos y no poder pagar la ficha a Messi.

Otros Clubes de 1ª división con serios problemas financieros son el Valencia, el Betis o el Athletic Club, mientras están algo mejor el Madrid (perdió 70 millones la temporada 2020-21) o el Atlético de Madrid (perdió 50 millones). Peor están los 22 Clubes de 2ªA, que han reducido drásticamente gastos y fichajes. Y se desconoce la situación financiera real de los 102 equipos que integran la 2ªB y, sobre todo, los penosos balances de los 397 equipos de 3ª división, todos ellos mucho más afectados por el cierre de los estadios que los grandes equipos (en 2ª B, los ingresos por abonos y taquilla suponen el 50% de los ingresos, mientras que sólo aportan un 15% del Presupuesto en el caso del Real Madrid).

LaLiga ya puso en marcha, en marzo de 2020, un Plan de ajuste para afrontar la caída de ingresos de la pandemia, actuando en varios frentes. El primero y fundamental, negociar con el Gobierno y los bancos un paquete de créditos ICO de 600 millones de euros, con la garantía del Estado (o sea, de todos los españoles). Y en paralelo, varios grandes Clubes (Atlético, Barça y Real Madrid) solicitaron préstamos a Fondos de capital riesgo nacionales e internacionales. La segunda vía de escape fue solicitar un ERTE para las plantillas de los Clubes de fútbol, que aprovecharon 7 Clubes de 1ª (Barça, Sevilla, Atlético de Madrid, Valencia, Alavés, Espanyol y Osasuna) y otros 10 de 2ªA, más 41 Clubes de 2ª B y muchos más de 3ª división. A la vez, los Clubes pidieron a sus jugadores que se bajaran los sueldos, no sin resistencia, entre el -10% (Madrid) y el 70% algunos como el Barça.

La cuarta vía de recortes se produjo en los fichajes, primero en el verano pasado: el gasto cayó de 1.291 millones gastados por los grandes Clubes en el verano 2019 a los 483 millones (-66%)  gastados en el verano 2020, según la LFP. Un ajuste en fichajes y salarios que LaLiga ha vuelto a exigir a los Clubes esta temporada 2021-2022, con nuevos límites según los ingresos estimados para cada Club. Eso ha vuelto a colocar a la Liga española como la más austera de las Ligas europeas: el gasto en fichajes de los equipos españoles de 1ª ha sido, en la campaña de verano de 2021, de 293 millones de euros, frente a 1.351 millones que han gastado los equipos de la Liga inglesa, los 549 millones de la Liga italiana, los 416 millones gastados en fichajes por la Liga italiana y los 356 de la Liga francesa.

Este mayor ajuste impuesto por LaLiga a los grandes equipos españoles explica que el Barça no haya podido retener a Messi, porque su agujero financiero y los ingresos previstos no permitían pagar su ficha (135 millones). Sorprende que sí la ha podido pagar el PSG  (35 millones anuales por 2 temporadas), cuando el Club francés tiene también problemas financieros y se ha permitido incluso fichar a 6 costosos jugadores (incluidos Ramos y el lateral Achaf, por 60 millones). La explicación es doble. Por un lado, la Liga francesa (Ligue 1) está en una peor situación financiera que LaLiga (lleva 2.600 millones de pérdidas operativas en las 2 últimas temporadas) y aprobó en 2018 límites salariales a los Clubes, pero no entrarán en vigor hasta dentro de 2 años (cuando vence el contrato de Messi con el PSG). Por otro lado, el PSG ha burlado tradicionalmente las normas financieras de la UEFA, que ahora ha suavizado con la pandemia. Y además, el PSG es un Club propiedad de un multimillonario Fondo ligado a la familia real de Qatar, con lo que no tiene problemas para inyectar periódicamente fondos, lo que ha trastocado y trastoca el negocio del fútbol europeo.

Volviendo al fútbol español, la persistencia de la pandemia ha obligado a LaLiga a ir más allá en sus Planes de ajuste y buscar un rescate financiero que asegure el futuro de los Clubes. Y así, tras 10 meses de negociación, LaLiga anunció en agosto un acuerdo con el Fondo británico CVC (que gestionó durante una década la Formula 1) para recibir una inyección de 2.667,5 millones de euros, 2.460 millones para préstamos a 40 años (sin intereses) a los Clubes de 1ª y 2ªA, 100 millones para el fútbol femenino y categorías no profesionales y otros 100 millones para la digitalización de LaLiga. A cambio de este dinero, el Fondo CVC recibirá una parte (11%) de los ingresos de patrocinio y TV de LaLiga en los próximos 40 años (aunque los gestionará solo LaLiga) y será su “socio industrial” para impulsar el desarrollo multinacional del fútbol español.

Este rescate financiero al fútbol español ha sido aprobado en agosto por 38 de los 42 Clubes de 1ª y 2ªA, aunque cuenta con el rechazo del Madrid y el Barca (que creen que pueden financiarse por si mismos y no quieren un Fondo gestionando parte de sus ingresos), el Athletic Club y el Oviedo, que quedarán fuera del acuerdo. Ahora, con ese dinero, LaLiga lo repartirá entre los Clubes, según su tamaño (250 millones le correspondían al Madrid o al Barça, 184 al Atlético de Madrid, 120 al Sevilla, 117 al Valencia, 115 al Athletic o 108 al Villareal). Y les exige un compromiso a la hora de gastarlo: el 70% del préstamo debe ir a infraestructuras (estadios) e innovación tecnológica, otro 15% para compra de jugadores y el 15% restante para reestructurar su deuda financiera.

Este rescate financiero a los grandes Clubes (¿qué pasa con el resto?) trata de asegurar su supervivencia esta temporada, cuando de momento sólo se permite un 60% de público en los estadios. Y en paralelo, LaLiga, la entidad que dirige el fútbol español, sigue adelante con su reconversión profesional de los Clubes, avanzando en tres vías. La primera, aumentar los ingresos que obtienen de las retransmisiones por TV, tratando de que pasen de los 1.800 millones actuales a 2.300 millones en unos años, para lo que quieren negociar con nuevos operadores (Amazon, DAZN) y aumentar las plataformas de emisión de partidos en el extranjero (van a lanzar una aplicación de pago, LaLiga Xtra, en 70 paises). La segunda vía de reforzamiento es aumentar los ingresos internacionales de los Clubes: aumento sobre todo de patrocinios (pasar de 90 a 112 millones y que el 50% de estos ingresos se generen fuera de España), en Africa y Oriente Medio, aunque también en Asia y América.

Pero la gran apuesta de LaLiga es la digitalización del fútbol español, que los aficionados (sobre todo los jóvenes) tengan múltiples plataformas (APPs, plataformas de transmisión por streaming…) para seguir la competición además de acudir a los estados. LaLiga ya ha invertido 200 millones en digitalización desde 2014 y ha firmado un acuerdo con Microsoft para desarrollar soluciones tecnológicas para la retransmisión de partidos. Y ahora, España es el único país que ha incluido el deporte entre los sectores que van a beneficiarse de los Fondos de recuperación de la UE: se van a destinar 300 millones para su digitalización, que se canalizarán a LaLiga y a los Clubes. Fútbol en la nube.

Al final, la pandemia ha desvelado lo vulnerable que es el negocio del fútbol y el grave riesgo de que estalle la “burbuja” económica creada alrededor de este deporte. Pero puede ser también una oportunidad para reconvertir el mundo del fútbol, consiguiendo en unos años sanear las cuentas de los Clubes y asentar sus balances y su futuro. Eso exige mejorar sus ingresos y racionalizar sus gastos, evitando sueldos escandalosos e inversiones faraónicas. Pero mientras haya jeques y Fondos de inversión que trastoquen el deporte en especulación, será difícil conseguirlo. La UEFA habla mucho de “Fair Play Financiero” pero piensa en suavizar sus normas cuando acabe la pandemia. Y LaLiga es hoy la más austera y vigilante, pero está sometida a la presión de la Premier británica y las demás. Así que el ajuste actual puede ser sólo una tregua y quizás no se pinche la burbuja del fútbol. Un grave riesgo, porque si vuelve a haber problemas, quizás tendremos que rescatarlos nosotros.   

jueves, 19 de septiembre de 2019

Crece la burbuja millonaria del fútbol


Vuelve la Champions, tras un mercado de fichajes de verano que ha batido todos los récords: 5.425 millones de euros gastados en la compra de jugadores en Europa, con los equipos españoles como líderes de gasto y fichajes más caros. Y se disparan las cesiones de jugadores, una “trampa” de los Clubes para evadir los controles de la FIFA. Es una muestra de cómo engorda la burbuja económica del fútbol, que mueve 15.000 millones de euros sólo en las 5 grandes Ligas europeas. LaLiga es ya la 2ª que más ingresa, tras la Premier británica, más de 4.500 millones en 2017-2018. El fútbol español es un negocio más saneado, con beneficios desde 2012, gracias al Plan de ajuste, los buenos resultados en Europa y los fichajes, aunque gasta demasiado en salarios y sigue endeudado. LaLiga quiere dar otro salto, multiplicando los ingresos por TV y patrocinio con mayor presencia en China, Asia y EEUU. Mientras, la FIFA prepara un Plan para controlar los fichajes e impedir que estalle la burbuja.


                                                                                                            enrique ortega

El fútbol profesional es una máquina de hacer dinero. Se ve cada temporada, con los fichajes. Este año, en el mercado de verano, que cerró el 31 de agosto, la compra de jugadores movió 5.425 millones de euros sólo en las 5 grandes Ligas de Europa, un 27,64% más que el año pasado y cuatro veces más que hace 9 años, según el informe Football Transfer Review. La Liga que más gastó en fichajes fue la Premier británica (1.516 millones), seguida por LaLiga española (1.319), la Serie A italiana (1.178), la Bundesliga alemana (742) y la Ligue1 francesa (670 millones). LaLiga española fue la segunda donde más crecieron los fichajes (+49%, sólo por detrás del 59% de la Bundesliga) y tres  equipos españoles han sido los tres Clubes europeos que más gastaron en fichajes: Madrid (305 millones), Barça (255) y Atlético de Madrid (243). Y además, los tres fichajes más caros de este verano los han hecho 3 equipos españoles: Joao Félix (126 millones, Atlético de Madrid), Antoine Griezmann (120 millones, Barça) y Eden Hazard (100 millones, Real Madrid).

La locura de los fichajes, que baten récord año tras año, hace que haya ya 27 jugadores de fútbol profesional que ganan más de 100 millones de euros al año, según el CIES Football Observatory. Los encabeza Mbappé, con 252 millones, seguido de Salah (219,6), Sterling (207,8), Neymar (124,7), Hazard (120,7) y Ronaldo (118,1 millones).  Y de estos 27 jugadores “cienmillonarios”,17 juegan en la Premier británica (Manchester City y Liverpool tienen 6 cada uno), 5 en LaLiga española (3 en el Barça), 2 en la Serie A italiana y en la Ligue 1 y 1 en la Bundesliga alemana. El jugador español mejor pagado es Saúl (93,8 millones), que ocupa el nº 33 en el ranking de sueldos, seguido de Rodrigo (88,2), Kepa (87,2) y Asensio (86,3).

Pero la burbuja del fútbol no se ve sólo en los fichajes. La última moda son las cesiones de jugadores, que este verano han superado a los traspasos: 135 cesiones frente a 129 traspasos en la Premier británica o 166 cesiones en LaLiga frente a 159 traspasos. El “boom” de las cesiones se debe a que hay un límite de 23 jugadores por plantilla y muchos Clubes se han dedicado a comprar para aprovechar nuevos jugadores baratos y tienen que “soltarlos”. Las cesiones son también una forma de “burlar” los requisitos económicos de la FIFA, en cuanto al porcentaje de inversiones y sueldos sobre ingresos, rebajando el gasto en plantillas. La ventaja es doble: el Club que cede se quita el gasto de ese jugador y puede subir más sus gastos en jugadores y el Club que toma al jugador cedido se hace con buenos jugadores con menos costes que en un traspaso. Dos ejemplos. Uno: en enero de 2018, el Arsenal ficho a Mjitarian por 35 millones y el 1 de septiembre de 2019 lo ha cedido a la Roma por 3 millones. El otro: el PSG acaba de ceder a Jesé al Sporting de Lisboa, después de haberlo cedido sucesivamente a Las Palmas, Stoke y Betis. Y en su puesto, adquirió cedido por 1 temporada a Icardi (del Inter), por sólo 5 millones de euros (la mitad de su salario).

Traspasos y cesiones engordan la burbuja del fútbol profesional y los presupuestos de las Ligas europeas y los grandes Clubes. Las 5 grandes Ligas europeas facturarán esta temporada 15.000 millones de euros, en un crecimiento económico imparable movido por los ingresos por las retransmisiones deportivas, los premios en las competiciones y, sobre todo, por los ingresos comerciales (publicidad, patrocinios y merchandising), más que por las entradas y pagos de socios (marginales). La Liga líder en gasto, a mucha distancia, es la Premier británica, que ingresó 5.300 millones de euros en 2017, según el último balance de la UEFA. Y le sigue LaLiga española, que hace dos temporadas superó a la Bundesliga, con 2.900 millones facturados en 2017 (frente a 2.800 la alemana). Y luego siguen la Serie A italiana (2.200 millones) y la Ligue1 francesa (1.692 millones).

LaLiga española (20 equipos de 1ª división y 22 equipos de 2ª A) ha dado un gran salto en las últimas temporadas, duplicando sus ingresos en los últimos 5 años, entre 2012-2013 (2.266 millones) y 2017-2018 (4.478,6 millones), según los últimos datos publicados por LaLiga. Ello ha sido posible gracias a los éxitos deportivos de los equipos españoles (en los últimos 5 años, de los 15 grandes títulos europeos, 14 han ido a las vitrinas de equipos españoles), al saneamiento de sus cuentas y, sobre todo, al fuerte aumento de los ingresos por TV (de 844 millones en 2013 a 1.500 millones en 2017, tras la negociación centralizada impuesta en 2015), al tirón de los ingresos por traspasos de jugadores (se duplicaron, de 498 millones en 2016-17 a 1.017 en 2017-2018) y al fuerte aumento de los ingresos por comercialización (de 393 millones en 2013-14 a 837 millones en 2017-18), estabilizándose los ingresos por entradas y socios, dado que la asistencia a los estadios roza el 70% del aforo. Y todavía tiene un alto endeudamiento. Al final, el fútbol español cerró la temporada 2017-2018 con 189 millones de beneficio neto, según LaLiga.

Si LaLiga española ha dado un gran salto económico, parejo a los éxitos deportivos, los grandes Clubes españoles se consolidan como líderes en Europa. Así, los dos Clubes europeos con mayores ingresos son españoles, según el estudio Football Money League 2019 de Deloitte: el Real Madrid (750 millones en 2017-2018) y el Barça (690,4 millones), por delante del Manchester United (666 millones), Bayer Múnich (629,2), Manchester City (568,4), Paris Saint Germain (541,7), Liverpool (513,7), Chelsea (505,7), Arsenal (439,2) y Tottenham (428,3 millones de ingresos). En el puesto 13º del ranking europeo está ya el Atlético de Madrid (304 millones ingresos) y en el 27º el Sevilla (224,4 millones). Al final, los grandes equipos españoles tienen beneficios (42,98 millones el Madrid, 33,69 el Sevilla, 28,77 la Real, 21,04 el Leganés y 20,14 millones el Barça), con pérdidas sólo en el Valencia (-33,74 millones), según Informa. Y en 2ª A, de 22 equipos, 9 tienen todavía pérdidas.

Un panorama económico bastante saneado hoy si tenemos en cuenta que 32 Clubes entraron en suspensión de pagos entre 2003 y 2012 y otros desaparecieron, mientras el futbol español (1ª y 2ªA) arrastró pérdidas de 1999 a 2012. Forzados por la UEFA, los Clubes y el Gobierno Rajoy aprobaron un Protocolo en abril de 2012 para ajustar las cuentas de los 42 Clubes, con una aprobación previa de sus Presupuestos y un control de ingresos y gastos por LaLiga y el Consejo Superior de Deportes (CSD). El resultado es que los Clubes están ahora saneados, con beneficios desde la temporada 2012-2013, aunque es gracias a los ingresos por traspasos (sin ellos, sólo con los ingresos “ordinarios”, los Clubes siguen con pérdidas), según las últimas cuentas (temporada 2017-2018) publicadas por el CSD.  Y tienen menos deuda, aunque aún deben 416 millones de euros a Hacienda (311 los de 1ª y 104 los de 2ªA), otros 10,34 millones a la Seguridad Social y 3.020 millones más a bancos (695,5) y proveedores (2.325 millones), una deuda “manejable” según LaLiga.

El “punto negro” de las cuentas del futbol español siguen siendo los salarios (de jugadores, entrenadores, directivos y personal), que suponen el 65,9% de los gastos (66,6% en 1ª, 2.052 millones en 2017-2018, un 21,8% más que la temporada anterior, y el 58,2% en 2ªA, con 173,3 millones, sólo un 0,3% más), por debajo del tope del 70% que marca la UEFA. LaLiga acaba de publicar los topes de gasto salarial para 2019-2020, en función de los ingresos y gastos estructurales de cada Club (671 millones para el Barça, 641 para el Madrid, 348 para el Atlético de Madrid, 170 millones para el Valencia…). Un intento de “frenar la burbuja de fichajes y sueldos, aunque afecta poco a los Clubes grandes con muchos ingresos (el tope al Barça aumenta un 38%, el del Madrid un 74% y el Atlético un 55%) y mucho a los pequeños o peor gestionados (-0,55% Villareal, -0,72 Leganés, +0,33 Real Sociedad, +2,3 Levante). Y bastante a los de 2ªA: la mitad de los 22 equipos no podrán subir su gasto salarial esta temporada.

Saneados (más o menos) los 42 equipos de LaLiga (1ª y 2ªA), poco se sabe de la situación económica del resto de equipos profesionales: los 80 equipos de 2ªB y los 360 equipos de 3ª división. Todo hace temer que sus finanzas son “penosas”. En 2ª A, se estima que sólo 20 equipos tienen más de 1 millón de euros de Presupuesto y el resto languidece, sin llegar algunos a los 400.000 euros mínimos para sobrevivir. Y en 3ª división, son muchos los que sufren para alcanzar los 100.000 euros anuales para sobrevivir. Por ello, la Federación y los Clubes han intentado en julio (en medio de una gran polémica) fijar unos Presupuestos mínimos para esta temporada 2019-2020: 600.000 euros en 2ªB y 200.000 en 3ª, lo que puede llevar a muchos Clubes pequeños a desaparecer, como pasa desde hace años.

Cara al futuro, LaLiga sigue empeñada en “ganar tamaño” (llegar a los 6.000 millones de ingresos de la Premier británica) y alcanzar 250 millones de beneficios. Para ello, trabajan en dos frentes: conseguir más recursos de las retransmisiones por TV (la Premier británica ingresa 5.000 millones frente a 1.516 millones LaLiga) y aumentar la presencia internacional de LaLiga y el futbol español, siguiendo el modelo de la NBA (baloncesto USA). Y en el camino, atraer inversores al fútbol español, donde ya hay 9 Clubes en manos de extranjeros e inversores interesados en comprar otros 8 equipos españoles (Betis, Sevilla, Getafe, Leganés, Alcorcón, Celta, Eibar y Zaragoza). Al final, LaLiga se guarda la gran jugada para 2020: que 2 ó 3 Clubes de fútbol español salgan a Bolsa, donde ya cotizan hoy 22 Clubes de Inglaterra, Italia, Francia, Portugal, Alemania o Turquía.

El primer gran objetivo de los actuales gestores de LaLiga, responsables del éxito económico del fútbol profesional español, es sacarle más dinero a las retransmisiones deportivas por TV, en colaboración con las telecos (Movistar y Orange), que han apostado por el fútbol en sus ofertas. Y ambos saben que hay margen para ingresar más, porque en Reino Unido, un 70% de los telespectadores pagan por ver fútbol en TV (20 millones de personas), mientras en España sólo lo hacen el 34% (6 millones).Y además, dejan de ingresar 400 millones por la piratería de partidos. Por todo ello, creen que los Clubes podrían ingresar el doble que ahora por el fútbol en TV, hasta 3.500 millones anuales (2.500 millones en España y 1.000 millones en el extranjero).

El segundo objetivo es hacer del fútbol profesional español (LaLiga) una gran multinacional, ampliando su presencia en el mundo, donde LaLiga cuenta ya con 9 oficinas internacionales y 35 delegados. Intentan seguir el ejemplo de la NBA USA o de la Premier británica, cuyos jugadores y partidos son seguidos en todo el mundo, lo que refuerza audiencias en TV e ingresos comerciales por patrocinio y merchandising. El gran objetivo de LaLiga es China (donde el fútbol español es la tercera liga más seguida, tras la propia y la Premier), el resto de Asia, Estados Unidos y Latinoamérica. Para penetrar más en estos mercados,  ya han puesto partidos a horas “intempestivas (a las12, 14 o 16 horas) y han lanzado la idea de jugar partidos de LaLiga en otros paises (Miami), no apoyada por la Federación. Y siguen reforzando la presencia en las redes sociales del fútbol español, que tiene más de 1.700 millones de aficionados en todo el mundo.

Todo esto está muy bien, pero hay que vigilar que la burbuja del fútbol no explote, en Europa y en España. Para eso, debería haber auditorías más rigurosas de los Clubes y que fueran públicas, algo que no es habitual. Y controlar mejor gastos y endeudamiento. Mientras, la FIFA ya ha anunciado que prepara un Plan para “parar el gesto desmesurado de los fichajes” y controlar las cesiones (“hay un exceso de jugadores cedidos”), denunciando que hay un abuso de los agentes (unos pocos controlan y encarecen fichajes) y “una falta de transparencia en el mercado”, que fija un valor aleatorio a los jugadores. La idea de la FIFA es crear un organismo (ligado a un banco de inversión) que controle todos los fichajes y los limite, en base a un algoritmo. Y fijar un tope de 6 a 8 cesiones por equipo. Cambios que quiere aplicar para 2020, aunque hay muchas presiones en contra.

Mientras esperamos que la FIFA y LaLiga impidan que engorde más la burbuja del fútbol profesional, el próximo Gobierno debería implicarse en que el dinero del fútbol de élite (pagaron  3.053 millones en impuestos en 2017-2018) repercuta más en el deporte de a pié, en ese millón de niños y jóvenes federados que carecen de campos, equipación y ayudas, que sólo van a recibir 84,6 millones de la Federación este año 2019, según las cuentas del CSD. Y eso es preocupante en un país donde 6 de cada 10 niños incumple las recomendaciones de hacer ejercicio de la OMS, según el estudio PASOS promovido por la Fundación Gasol, debido al excesivo uso de los móviles y videojuegos. Está bien que España sea una potencia en el fútbol profesional, pero no a costa de sueldos escandalosos y peligrosas “burbujas” económicas. Y ese “poderío” debería ayudar a promover y financiar el fútbol y el deporte entre jóvenes y mayores. Algo que no se hace.

jueves, 30 de mayo de 2013

Urge pinchar la "burbuja" del fútbol español


Este sábado acaba la Liga 2013, con el fútbol español en bancarrota: deuda millonaria, pagos pendientes a Hacienda y sólo 6 Clubs de los 42 de Primera y Segunda A saneados, tras haber pasado 28 Clubs por concurso de acreedores. Urge pinchar la burbuja del fútbol español, inflada con fichajes millonarios, sueldos y comisiones sospechosas, gastos desmesurados y ayudas públicas que ahora investiga la Comisión Europea. Los propios Clubs han puesto en marcha un plan de ajuste, para bajar sueldos, vender jugadores y activos, recortar gastos y buscar nuevos ingresos, pactando un nuevo reparto de los ingresos televisivos. Falta ver si el ajuste va ahora en serio, aunque cueste otra huelga. Porque si no, nos tocará pagarlo a todos, como en los años 90. Y eso, cuando el Gobierno ha recortado un 58% las subvenciones al deporte de base, a las Federaciones. Deporte sí, fútbol millonario a costa de ayudas públicas no.
enrique ortega

España es una potencia mundial en fútbol, con los dos Clubs que más facturan y una Liga que es la tercera del mundo, tras la inglesa y la alemana. Pero el fútbol español “está enfermo”, según el propio presidente de los Clubs (LFP) : lleva cinco temporadas con pérdidas (-385 millones por año), su deuda supera los 4.000 millones de euros (3.600 sólo los equipos de Primera), tienen pendientes de pagar a Hacienda 690 millones de euros (535,8 millones los Clubs de Primera) y han pasado por el concurso de acreedores 22 de los 42 equipos actuales de Primera y Segunda A (28 en total), 11 de Primera: Deportivo (156 millones deuda), Betis(100), Zaragoza (145), Rayo Vallecano (60), Valladolid (40), Mallorca (78), Granada(10), Levante (83), Celta (69), Real Sociedad (41) y Málaga (41).

El fútbol español son dos bloques. Por un lado, Madrid y Barça, con mucha deuda (589 y 578 millones) pero con unos potentes presupuestos (512 y 483 millones, los mayores del mundo), basados en potentes ingresos por TV (200 y 180 millones), patrocinios (187 millones) y entradas (126 y 116 millones). Y por otro, el resto, a años luz: Madrid y Barça ingresan cinco veces lo que el tercer clasificado y diez veces lo que los últimos de la tabla. Y aquí están los problemas. Según el último control de cuentas de la LFP, del 30 de marzo, sólo 6 de los 42 Clubs de Primera y Segunda A tienen las cuentas saneadas: cuatro de Primera (Madrid, Barça, Athletic de Bilbao y Osasuna) y dos de Segunda A (Numancia y Huesca). Del resto, hay dos que están en la UVI (Deportivo y Xerez), el Guadalajara puede estar a punto de cerrar, y hay tres Clubs cuyo principal accionista es la Generalitat valenciana, porque avaló sus créditos (impagados): Valencia (385 millones deuda), Hércules (18) y Elche (14). Y son siete Clubs a los que la UEFA impide jugar en Europa la próxima temporada, por sus deudas, mientras la decisión sobre el Málaga sigue pendiente hasta junio: Rayo Vallecano, Espanyol, Valladolid, Granada, Zaragoza, Deportivo y Celta (y Osasuna, porque no lo ha pedido).

¿Cómo se ha llegado hasta aquí?No sólo tenemos una crisis económica: tenemos una crisis moral, de valores. Y tenemos que inculcar a nuestros dirigentes que no vale todo, gastar lo que sea para mantener la categoría”. El certero diagnóstico es de Javier Tebas, nuevo presidente de los Clubs (LFP). El fútbol ha creado estos años una gran burbuja, asentada sobre gastos desproporcionados con la idea de estar arriba de la tabla y jugar en Europa: fichajes millonarios, sueldos y gastos injustificables (el Rayo tenía un cura en nómina que cobraba por resultados y un Racing quebrado compró un Audi de 84.000 euros a su presidente), comisiones sospechosas (las del Betis y el Racing están en el juzgado) y prebendas a directivos sin control. Todo ello alimentado por créditos, especulación inmobiliaria (estadios nuevos y recalificaciones) y ayudas públicas, tanto de Hacienda (ha estado años refinanciando a los Clubs, al no cobrarles una deuda que llegó a  752 millones en 2012) como de las autonomías (ayudas de TV3 al Barça y al Espanyol, ayudas de la Comunidad de Madrid al Atlético y al Rayo, ayudas de la Generalitat valenciana al Valencia, Elche, Hércules, Levante y Villarreal), Diputaciones (perdón deudas a la Real Sociedad) y Ayuntamientos (subvenciones y perdón del  IBI y otros impuestos de Sevilla al Betis). Ayudas públicas al fútbol que investiga la Comisión Europea.

La burbuja y la bancarrota del fútbol español se han gestado sin que nadie dijera nada, ni los Gobiernos, ni los políticos, ni bancos y Cajas prestamistas, ni los socios, que sólo querían goles y triunfos. Y lo mismo, aunque menos, en Europa, donde la mitad de los Clubs también pierden dinero (-1.200 millones). Por eso la UEFA aprobó en mayo de 2010 una política (Fair Play Financiero) para ajustar las cuentas del fútbol europeo, normativa que la Liga de Fútbol Profesional (LFP) aprobó un año después (julio 2011), pero dando tres años a los Clubs para ajustar sus cuentas. Como la crisis es insostenible, la LFP quiere acelerar el ajuste, por lo que ha aprobado, el 30 de enero, un Reglamento de control económico para aplicar ya la próxima temporada: los Clubs tendrán que enviar sus Presupuestos 2013-2014, para que sean aprobados previamente por la LFP. Y no se aprobarán si contemplan fichajes excesivos, sueldos que superen el 70% de los ingresos o más deuda. Tienen que ser equilibrados: gastos iguales a ingresos. Y liquidar su deuda con Hacienda para 2020. Si no ajustan sus cuentas, la LFP puede vetarles fichajes y obligarles al descenso. O al cierre.

Con 36 de los 42 Clubs de Primera y Segunda A en pérdidas, el ajuste, si va en serio, tendrá que ser duro. Primero, en sueldos, ya que la mitad de los 1.000 jugadores de 1ª y 2ª ganan un millón de euros al año. Tendrá que haber rebajas de sueldo y hasta reducciones de plantilla (con EREs a 20 días por año a jugadores, como hizo el Hércules), lo que podría provocar otra huelga. Los Clubs tendrán que vender jugadores (Hacienda forzó al Málaga a vender a Cazorla) y activos ( estadios y propiedades), buscar más ingresos (los espectadores están cayendo, por la crisis, la piratería de partidos y porque las entradas cuestan el doble que en Europa) y renegociar el reparto (hoy, 48% para Madrid y Barça) de los ingresos de TV (comprometidos hasta 2014), tratando de aumentarlos (785 millones frente a 1.828 la Premier League británica) cambiando horarios para atraer espectadores en Asia, América y Rusia. Y en paralelo, acabar con los partidos amañados.

El ajuste no va a ser fácil, sobre todo para los grandes más endeudados (Atlético de Madrid, Valencia, Espanyol y Zaragoza), para los que desciendan y para los pequeños con menos potencial de juego, sobre todo en Segunda A. Pero será peor en Segunda B y Tercera, donde hay equipos en quiebra que podrían desaparecer (el Salamanca ha estado a punto de cerrar). Pero si no se sanea a fondo, la bancarrota del fútbol nos puede caer encima a todos. Ya en 1985 y 1990, el Gobierno recurrió a destinar un porcentaje de la recaudación de las quinielas para que los Clubs pudieran liquidar su deuda. Ahora no se puede repetir: el fútbol debe ajustase sólo y los Clubs que no puedan tendrán que cerrar, como han hecho 2.661 empresas en el primer trimestre de 2013. Y más cuando el Gobierno Rajoy ha recortado drásticamente (-24,5% en 2012 y -34% en 2013) las subvenciones (34 millones) que da al deporte de base, a las Federaciones.

En el país de los recortes, el fútbol no puede ir a su aire, con fichajes y directivos millonarios, engordando una deuda que si no se remedia acabaremos pagando todos. El fútbol y el deporte son otra cosa que esta loca burbuja. Urge pincharla ya para que no nos estalle encima. Están fuera de juego.