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domingo, 7 de abril de 2013

Cambiar de ciudad o país para buscar trabajo


Sólo el 23 % de los parados creen que pueden encontrar trabajo en un año, según el último Barómetro del CIS. El resto, la mayoría, sabe que lo tienen muy difícil y por eso cada vez más están dispuestos a cambiar de ciudad o de país para buscar trabajo. En España está difícil, ya que sólo 12 de cada 100 contratos firmados son fruto de la movilidad geográfica. Por eso, la mayoría, sobre todo los jóvenes, piensa salir al extranjero, donde han emigrado 415.639 españoles en estos cinco años de crisis (255 cada día en 2012). La mayoría han ido a Latinoamérica, Francia, Alemania, Reino Unido y EEUU. Hace falta preparar a las embajadas, para que ayuden a buscar empleo fuera. Y dentro de España, más colaboración entre las oficinas de empleo y las empresas para favorecer la movilidad, con ayudas al alquiler, para que los parados vayan donde hay trabajo (poco).
enrique ortega

La crisis nos ha quitado a los españoles la ancestral pereza por cambiar de ciudad y movernos, muy ligada al hecho de que empleamos la vida en comprar (y pagar) nuestra casa. Si antes de 2008, sólo el 17% de los españoles estaban dispuestos a cambiar de ciudad (y eso si ganaban más), según un informe de Randstad, ahora un tercio de los españoles está dispuesto a mudarse de ciudad y un 27% a cambiar de país (21 % si es fuera de la UE) para encontrar trabajo, según el Barómetro del CIS (febrero 2012). Y si son jóvenes (18-25 años), el 65% está dispuesto a cambiar de país por un trabajo, según el estudio de Randstad.

Dicho y hecho. Lo primero es intentar cambiar de ciudad dentro de España, buscando trabajo. Pero hay poco y no se conocen bien muchas de las ofertas de otras provincias, con lo que la movilidad es escasa: sólo 12 de cada 100 contratos que se firman en España son fruto de los cambios de una ciudad a otra, según un estudio de Aggett. La mayor movilidad interna se da entre los jóvenes varones (25-34 años), con poca formación y estudios y tiene que ver con empleos en la agricultura, el turismo y la hostelería.

Por regiones, cuatro han logrado atraer población y mano de obra de otras regiones en esta  crisis (2010-2012): Baleares, Navarra, Madrid y el País Vasco. Y han perdido ocupación y población Castilla y León y Castilla la Mancha, sobre todo, aunque también Extremadura, Rioja y Aragón, según un documentado estudio de AFI. Por provincias, sólo tres aumentaron empleo y atrajeron población del resto de España: Guadalajara (+0,38%), Zaragoza (+0,05) y Las Palmas (+0,04). Y otras tres provincias son las que han perdido más empleo y población con la crisis: Cuenca (-1,66%), Zamora (-0,83) y Albacete (-0,41%), aunque en realidad 31 de las 52 provincias españolas han perdido población con la crisis. Y la han ganado, las provincias vascas, Madrid, Baleares, Canarias y Galicia (ver mapa).

Otro estudio, de la Agencia Tributaria, revela que sólo 104.000 españoles (la mayoría jóvenes) cambiaron de residencia fiscal por motivos laborales en 2010-2011, menos que en el bieno anterior (123.633). Madrid, Castilla-la Mancha y Cataluña fueron las regiones que acogieron a más desplazados, mientras perdían trabajadores Andalucía, Castilla y León, Extremadura y Galicia.

Como dentro de España hay poco empleo (y menos movilidad), la mayoría de jóvenes y parados opta por salir al extranjero: 415.639 españoles han emigrado con la crisis (2008-2012), sólo 255 cada día en 2012. Una cifra que en realidad será mayor porque esta estadística sólo mide los españoles censados fuera (1.609.989 al 1 enero 2013) y no incluye los que están como turistas y trabajan. El mayor flujo de emigrantes españoles ha salido estos años de Canarias (+98,77% de Las Palmas y +52,07% de Tenerife), seguidos de Barcelona (+44%), Asturias (+43%), Málaga (+39%) y Madrid (+38%), siendo las provincias con más emigrantes españoles fuera Madrid (202.659), A Coruña (140.275), Barcelona (123.845), Pontevedra (116.912) y Asturias(96.107).

Por destinos, los españoles han emigrado más con la crisis a Latinoamérica (+202% a Cuba, +63% a México, +45% a Brasil, +34% a  Argentina y +32% a Uruguay) y a EEUU (+60%), aunque en el último año creció la emigración a Alemania, Francia y el norte de Europa. Pero la barrera del idioma (y la emigración histórica) hacen que los cinco países donde hay más emigrantes españoles son Argentina (349.868), Francia (178.627), Venezuela (150.559), Brasil (95.222) y Cuba (94.208), seguidos de cerca por Alemania (92.112 censados, aunque habría  110.000 según las estadísticas alemanas). De hecho, en el cono Sur, los españoles son hoy el tercer grupo de emigrantes, tras chinos y norteamericanos.

En los primeros años de la crisis, los españoles que emigraban eran los jóvenes (25-35 años) más preparados, pero ahora ya salen fuera mayores de 45 años, incluso con sus familias, según un estudio de Adecco. La mitad de las peticiones son para trabajar en Europa, sobre todo en Alemania, Francia, Reino Unido y países nórdicos, aunque crece el flujo hacia la Europa del este, países del Golfo, EEUU y Asia. Los puestos que más se están demandando son informáticos, expertos en Internet y nuevas tecnologías, ingenieros, finanzas y marketing, salud, investigación y energías renovables. Y muchos “nuevos emigrantes” se van siguiendo a nuestras multinacionales (telefonía, bancos, energía, infraestructuras) y exportadores.

Cara al futuro, la migración interior, la búsqueda de empleo en otras ciudades españolas, va a estar muy parada este año, ya que hasta mediados de 2014 no se creará empleo neto. Pero habría que prepararse desde ya, con una seria reforma de los servicios de empleo, para que fluyeran las ofertas, con más ayuda de las patronales y sindicatos. No en vano, hay cinco autonomías con mucho menos paro del 26% de España: País Vasco (15,93%), Navarra (17,15%), Aragón (18,55%), Cantabria (19,22%) y Madrid (19,88%). Ahí habría que buscar primero, según profesión y edad, y con un Plan público de ayudas a la movilidad, que incluyera una Bolsa de viviendas en alquiler (e intercambios) para familias y jóvenes que cambien de ciudad.

Para buscar trabajo fuera de España, hay dos elementos claves: idiomas e información. Es fundamental que el Gobierno ponga en marcha un Plan de reciclaje en idiomas para jóvenes y parados, ya que un 60% de españoles no busca empleo fuera por su bajo nivel de inglés, según un informe del Cambridge Institute. Por otro lado, hay que tejer una red de información sobre empleos en el exterior, con ayuda de las multinacionales españolas y de nuestros  consulados y embajadas en el extranjero (una buena iniciativa: la embajada en el Reino Unido ha creado un portal con ofertas de empleo UK para españoles). Además, el SEPE debería promover más entre parados el uso del portal de empleo europeo red Eures, con un millón de ofertas.

Ayudar a jóvenes y parados a buscar empleo en otro país o en otra ciudad es clave para aliviar la tensión de los 6 millones de parados, aunque lo importante sería cambiar de política, dejar los recortes y reanimar el consumo, la inversión y la economía, algo que se niegan a hacer los fundamentalistas del déficit, en Europa y en España. Pero mientras, buscar empleo fuera (el que pueda) ayudará a tapar agujeros. Y luego, algún día, habrá que pensar en repescar todo este empleo fugado. Nos ha costado mucho formarles.

domingo, 31 de marzo de 2013

Hablar idiomas, la eterna asignatura pendiente


Casi una de cada tres ofertas de empleo exige dominar el inglés. Y pronto hará falta para trabajar hablar dos idiomas, como hace ya uno de cada cuatro europeos. Pero hoy por hoy, España suspende en idiomas, a pesar de que la mayoría ha estudiado inglés muchos años. Hace falta reformar la enseñanza de los idiomas, desde primaria a la Universidad, invirtiendo más en formar profesores de idiomas y no recortando en docentes, plazas  y becas para estudiar en el extranjero, como ha hecho el Gobierno Rajoy. Y hace falta un ambicioso plan de reciclaje en idiomas, para los parados y los que trabajan. Más medios y una enseñanza más oral, para aprender a hablar en uno o dos idiomas. Es la asignatura pendiente de España y de nuestras empresas para aprovechar algún día la recuperación.
enrique ortega

España está a la cola de Europa en hablar idiomas. Somos el cuarto país europeo donde menos adultos hablan idiomas (sólo por delante de Hungría, Italia y Portugal), a pesar de que el porcentaje de alumnos que estudian lenguas (86%) es similar a la media europea. Concretamente, un 46% de españoles dice que puede mantener una conversación en otra lengua (22% inglés), frente al 54% de los europeos (38% inglés). Y sólo un 18% habla dos lenguas, frente a una media de 25% de europeos, según el Eurobarómetro 2012.

El inglés es el idioma que ha estudiado el 81% de los españoles (57% estudió francés), muchos no sólo en el bachillerato y la Universidad, sino que la mitad lo ha estudiado después en clases particulares. Y a pesar de eso, sólo 1 de cada 10 dice tener un nivel avanzado de inglés, según una encuesta de la OCU, que confirma otro estudio de Cambridge University Press: sólo el 13% de españoles dice tener un nivel alto o muy alto de inglés y el 71% se declara poco satisfecho o nada con su nivel. Y las pruebas europeas hechas a los jóvenes que acaban la ESO (14 años) indican que sólo el 24% de los estudiantes españoles habla y entiende inglés con soltura, frente a un 45% de jóvenes en Europa.

España ocupa el puesto 18 en la lista de 54 países que hablan mejor inglés, con un nivel medio, por detrás de 13 países europeos (Portugal, Francia e Italia están peor en este ranking), Singapur, Malasia, India y Pakistán, según el EF English Proficiency Index. Pero este puesto esconde las profundas diferencias dentro de España: el País Vasco tiene un nivel alto de inglés, seguido por Navarra, Galicia, Madrid y Barcelona (nivel medio), pero hay regiones con un nivel muy bajo (Extremadura) o bajo (Murcia, Castilla la Mancha, Andalucía, Castilla y León y Comunidad Valenciana), precisamente las más atrasadas y con más paro.

¿Por qué los españoles tenemos tantos problemas para hablar idiomas? Para empezar, hay una causa lingüística: el inglés es un sistema de 12 vocales y el español tiene cinco, lo que obliga a pelearnos con 7 sonidos nuevos. Los escandinavos y alemanes, por ejemplo, son lenguas con más raíces comunes con el inglés y los portugueses lo tienen también más fácil por su sistema más complejo de vocales. Pero hay más. El español es la tercera lengua más hablada del mundo (500 millones frente a 1.300 el chino y 1.750 el inglés), lo que nos retrae más a aprender otro idioma. Y no ayuda que las películas en España, en el cine y sobre todo en televisión, se vean dobladas. En Portugal (o en Polonia), los niños ven los dibujos animados en inglés (con subtítulos) y eso educa su oído.

Pero la razón básica es la educación. De entrada, en España no se ha enseñado inglés en el bachillerato hasta los años setenta y tanto mi generación como la de mis padres estudiamos francés. Y hasta 1.996 no empezaron a funcionar los primeros 43 centros públicos bilingües. Con ello, los padres de más de 50 años no han sabido inglés para ayudar a sus hijos y los que tienen entre 30 y 50 apenas lo estudiaron en la Universidad. Y la mayoría de los que lo han estudiado, saben vocabulario y gramática, pero no conversación: no se atreven a hablar, por miedo al ridículo, otra peculiaridad española que nos inhabilita para aprender lenguas. Y otro elemento clave: hay pocos profesores suficientemente preparados para enseñar inglés (sólo 1 de cada 10 lo hablaba de pequeño).

La crisis y los recortes han deteriorado aún más la enseñanza de inglés. Por un lado, se han recortado medios y profesorado, bajando el listón: hay profesores que están dando bilingüismo con nivel B2 (incluso B1), en lugar del C1 exigido. Se aumentan los alumnos por clase, lo que dificulta conseguir resultados. Se han recortado las becas europeas Erasmus y el Gobierno Rajoy ha suprimido en 2013 las becas para cursos de idiomas en el extranjero (había 51 millones en 2011 y 24,5 en 2012). Además, se han recortado plazas (mientras aumenta la demanda) en las 308 Escuelas Oficiales de Idiomas (500.000 alumnos), se les quitan profesores (para trasvasarlos a la enseñanza pública) y se han subido drásticamente las tasas (más del doble en Madrid).

En definitiva, se recorta y deteriora la enseñanza de idiomas, cuando la crisis y el paro han hecho que sean imprescindibles para encontrar trabajo. Así, el 28,8% de las ofertas de empleo exigen conocer un idioma extranjero, según un análisis de 750.000 ofertas realizado por Adecco e Infoempleo. Y a los licenciados, se les exige idiomas en el 58% de ofertas, sube al 65% en ejecutivos intermedios y al 100% para alta dirección, según otro estudio de Randstad. El más solicitado es el inglés (86%), seguido por el francés (9,1%), aunque hay un tirón del alemán (4,96%) y ha bajado la demanda de otras lenguas (chino o árabe).

Los expertos advierten que las empresas piden cada vez más dos idiomas, además del propio, un objetivo que Bruselas se ha fijado, a medio plazo, para Europa, donde ya hay ocho países en los que una mayoría hablan dos lenguas además de la suya: Luxemburgo, Holanda, Dinamarca, Malta, Eslovenia, Estonia, Letonia y Lituania. Los europeos quieren que sus hijos hablen inglés (79%), francés (20%), alemán (20%), español (16%) y chino (14%), según el Eurobarómetro, aunque los españoles somos distintos: creemos que nuestros hijos deben aprender inglés (92%) y chino (24%), seguidos de francés (19%) y alemán (15%).

España tiene que replantearse seriamente la enseñanza de idiomas, sobre todo inglés, lo que pasa por coordinar mejor los planes de bilingüismo de las autonomías (cada una a lo suyo) y dedicar más recursos a formar profesores españoles de inglés, con reciclaje en el extranjero. Y promover, con becas y ayudas, las prácticas fuera de España. Pero no basta con enseñar mejor en inglés. Hay que lanzar un ambicioso programa de reciclaje para adultos, sobre todo para los 6 millones de parados (también se les han recortado los cursos de idiomas) y para los empleados, con ayudas fiscales a las empresas que promuevan cursos. Y promocionar  la exhibición de películas sin doblar (con subtítulos en inglés), sobre todo en televisiones públicas y canales TDT. Y aprovechar Internet como una potente herramienta de formación audiovisual para aprender idiomas.

La recuperación, cuando llegue, será lenta y las empresas exigirán trabajadores más formados y que hablen más idiomas, sobre todo porque nuestro mercado es ya el mundo. Hay que poner en marcha un ambicioso plan de formación para jóvenes y adultos, en inglés y otras lenguas, para que España apruebe de una vez esta asignatura pendiente. Let’s go ¡