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lunes, 16 de mayo de 2016

Más niños pobres (atrévase a leerlo...)


El informe de UNICEF (ONU), presentado en el mismísimo Congreso de los Diputados, ha pasado desapercibido, porque los medios no quieren estas noticias: hablar de la pobreza infantil “no vende”. Y los lectores tampoco buscan este tema: “pone mal cuerpo” y prefieren comentar la Champions o mandar vídeos tontos por WhatsApp. Pero el dato está ahí: tenemos 3 millones de niños pobres y España es el cuarto país europeo con más desigualdad infantil, con un 10% de niños en pobreza extrema cuyos padres ingresan menos de 368 euros al mes, según UNICEF. Y recuerdan que la pobreza infantil se ha agravado con la crisis y más, tras 6.300 millones de recortes a la familia y a la infancia hechos por Rajoy. Además, Cáritas alerta que 8 de cada 10 niños pobres hoy serán adultos pobres mañana. UNICEF propone un gran Pacto político por la infancia, con más ayudas y medidas, para remediar una vergüenza social : la creciente pobreza infantil. Atrévase a leerlo. Y páselo a sus conocidos.
 
enrique ortega

Esta larga crisis ha agravado la pobreza y la desigualdad en todo el mundo, pero ha supuesto además un gran cambio: la pobreza se ha desplazado de los ancianos a los niños y a las familias con hijos. En Europa (UE-28) hay un 24,4% de pobres (unos 122 millones), pero la tasa sube al 27,8% de pobres entre los menores de 18 años, según los datos de Eurostat (2014). Y la situación es aún peor en España: hay un 29,2% de pobres (13,5 millones de españoles que ingresan menos del 60% de la media, menos de 16.719 euros anuales para una familia con dos hijos), pero la tasa de pobreza infantil es mucho mayor: el 35,8% de los menores de 18 años, casi 3 millones de niños y adolescentes.

España se ha convertido así en el 5º país europeo con más pobreza infantil, según el indicador  AROPE de Eurostat, que sube el porcentaje de niños pobres del INE (30,1% en 2014) porque incluye dos criterios más de pobreza, además de los ingresos de la familia: la carencia material severa y la baja intensidad de empleo en el hogar. Con ese 35,8% de pobreza infantil, a España sólo la superan en pobreza Rumanía (el 51% de los menores son pobres), Bulgaria (45,2% niños pobres), Hungría (41,4%) y Grecia (40,1%). Y estamos muy por encima del 25,6% de niños pobres en la zona euro y del 27,8% de la UE-28, bastante por encima de Alemania (19,6% de niños pobres), Francia (21,6%), Portugal (31,4%) o Italia (32,1%). La pobreza infantil en España está vinculada a las familias con niños y sube sobre todo en las familias monoparentales (sólo madre o padre) con hijos (42% son pobres) y entre las familias numerosas con 3 o más hijos (el 44% son pobres).

No basta con saber cuántos niños pobres hay. Es importante conocer también la desigualdad que hay de ingresos entre los niños, que ha crecido con la crisis (como la desigualdad entre los adultos). Y aquí, el informe de UNICEF (ONU), presentado el 14 de abril en el Congreso de los Diputados, da la alarma: España es el 4º país europeo con más desigualdad infantil (tras Rumanía, Bulgaria y Grecia)  y el 6º más desigual del mundo occidental (por detrás de México e Israel). Y eso porque el 10% de niños más pobres en España ingresan dos tercios menos (62,62% menos) que la media de niños españoles: menos de 4.423 euros anuales frente a un ingreso medio de 11.833 euros. Y además, uno de cada cinco niños españoles (el 20,2%) ingresa menos de la mitad de esa renta media (menos de 5.916 niños anuales). Con ello, España se coloca en el puesto 36 de los 41 países analizados en el ranking de desigualdad infantil de UNICEF. Una vergüenza. Y esta situación es doblemente preocupante porque esta desigualdad ha crecido 6 veces más en España que en los demás países.

Pero la desigualdad infantil no se manifiesta sólo en los ingresos de las familias pobres, sino que también impacta en otros ámbitos, como la educación, la salud y el bienestar de los niños pobres, temas sobre los que UNICEF ha elaborado también rankings internacionales. En el ranking de educación, que mide la desigualdad entre el 10% de alumnos con los niveles más bajos en PISA (matemáticas, ciencia y capacidad lectora), España se encuentra algo mejor que en desigualdad de ingresos: ocupa el puesto 12 entre 37 países analizados, donde los peores son Luxemburgo, Eslovaquia, Francia, Bélgica e Israel. Eso sí, entre 2006 y 2012, España es uno de los países donde más ha crecido la desigualdad infantil en la educación, un 2,1%, mientras caída en el conjunto analizado (-7,1%) y sobre todo en Alemania (-27,6%), Reino Unido (-10,4%), Portugal (-9,3%) y Grecia (-8,1%). Otro ranking de UNICEF, el de desigualdad infantil en la salud, también deja a España en mejor lugar, el 10º de 35 países, y aquí la situación ha mejorado en España entre 2002 y 2014 mientras empeoraba en la mayoría de países estudiados. Y en el cuarto ranking, donde Unicef mide la desigualdad en la satisfacción vital de los niños, España ocupa el puesto 24 entre 35 países  y además la satisfacción ha empeorado con la crisis, 23 veces más que en la mayoría de paises. Y sobre todo entre las niñas y los hijos de inmigrantes, eso en todos los paises.

Al final, UNICEF elabora un ranking mundial de desigualdad, con los cuatro factores: desigualdad en el ingreso, en la educación, en la salud y en la satisfacción vital de los niños. Y España ocupa el puesto 22 de los 41 paises occidentales analizadas (UE y OCDE). Eso significa que la desigualdad infantil está bastante avanzada en España y supera la de 11 paises europeos económicamente más atrasados que nosotros: Rumanía, Islandia, Portugal, Grecia, Croacia, República Checa, Letonia, Eslovenia, Estonia e Irlanda tienen menos desigualdad infantil que España. Un informe que debería revolver las conciencias de todos los grupos políticos a los que UNICEF se lo presentó en el Congreso. Pero me temo que oiremos hablar poco de este tema en la próxima campaña electoral: la pobreza no da votos.

El informe de UNICEF alerta de varios problemas derivados de la alta pobreza y desigualdad infantil, en España y en todo Occidente. El primero, que la desigualdad es persistente: en 19 de los 41 paises analizados, los niños más pobres ingresan menos de la mitad de la renta media. Y que se ha agravado desde 2008. En segundo lugar, advierten que el aumento de la desigualdad alimenta la pobreza y la infelicidad de los niños. Y al revés: los niños más pobres son también más desiguales: en todos los paises analizados, los niños de familias con menos ingresos son los que tienen peores resultados en educación, salud y satisfacción vital. Es lo que llaman “la espiral de la pobreza”: pobreza llama a pobreza.

UNICEF alerta también de que la mayoría de los Gobiernos han reducido desde 2010 sus ayudas contra la pobreza y la desigualdad, que han empeorado a pesar de las transferencias e impuestos. Y llama la atención sobre España, destacando que el Gobierno Rajoy, autonomías y Ayuntamientos recortaron en 6.300 millones las ayudas a la familia y a la infancia. Con ello, España se encuentra ahora más alejada del gasto medio europeo: la inversión pública en familia e infancia suponía el 1,3% del PIB en España (2013), casi la mitad que el 2,2% que gastaba la UE-28 y muy alejado del 2,5% que gasta Francia o el 3,7% de Dinamarca. Y además de gastar menos, UNICEF denuncia que España gasta mal, con un carácter poco progresivo del gasto (más para los más pobres), con lo que las transferencias y desgravaciones fiscales han aumentado la desigualdad infantil, no la han reducido.

Otra organización experta en pobreza, Cáritas, acaba de lanzar otra gran alerta: la pobreza infantil de hoy alimenta la pobreza de mañana. Según el informe FOESSA “La transmisión intergeneracional de la pobreza”, 8 de cada 10 niños pobres de hoy serán adultos pobres. Y añade que los estudios revelan que el 81% de los que tuvieron problemas en la infancia los vuelven a tener de adultos, frente al 45% que no. De hecho, Cáritas lleva años advirtiendo que la pobreza en España se ha enquistado y que ya está atendiendo a hijos e incluso a nietos de familias pobres que empezó a atender hace 30 años.

El Informe FOESSA, la Fundación de Cáritas, estudia los tres factores estructurales que transmiten la pobreza  entre generaciones: el nivel de estudios (8 de cada 10 personas hijos de padres que no terminaron primaria no han terminado tampoco y lo mismo un 47% de los que no acabaron la ESO), la situación laboral de los padres (el tipo de empleo) y la renta. Por eso, piden medidas en estos tres frentes, para cortar la espiral de la pobreza, para impedir que se transmita de padres a hijos. En particular, medidas educativas (inversión en educación, sobre todo infantil, en becas y ayudas y medidas para reducir el fracaso escolar y los “guetos” educativos en los centros públicos donde se concentran las familias más pobres), medidas sanitarias (garantizar la asistencia universal y reducir al 10% la aportación a los medicamentos de las familias con menos ingresos), ayudas a las familias sin ingresos (rentas mínimas y más subsidios a los parados larga duración con cargas familiares), políticas de vivienda (alquileres sociales) y mejora de la formación y el empleo de los padres, facilitando de verdad la conciliación laboral y familiar en las empresas.

La pobreza creciente es una lacra de España, porque ya afecta a 13,5 millones de españoles, de ellos 3,3 millones en situación de pobreza extrema, según la Red europea de lucha contra la pobreza. De hecho, han más de 8 millones de españoles que “malviven” y acuden a los servicios sociales públicos (Ayuntamientos y autonomías)  y a las ONGs para comer, recibir ropa, medicinas o una ayuda para pagar el alquiler, la luz o el agua. Urge poner en marcha un Plan contra la pobreza, que debería contar con 12.000 millones de euros anuales, según ya he detallado en este blog. Pero dentro de este Plan, la prioridad debe ser la lucha contra la pobreza infantil: UNICEF ha pedido a todos los partidos que en la próxima Legislatura alcancen un gran Pacto por la infancia, con recursos y medidas urgentes. Y cualquiera puede apoyar ese Pacto, firmando esta petición online preparada por UNICEF.

UNICEF ha presentado a los partidos 5 propuestas para luchar contra la pobreza y la desigualdad infantil. La primera, aumentar la ayuda por hijo a 1.200 euros anuales, sin las restricciones que tiene ahora, medida que costaría 3.068 millones anuales y que reduciría un 30% la pobreza infantil severa (unos 100.000 niños dejarían de ser “pobres pobres”). La segunda, reducir la brecha educativa de los más pobres, invirtiendo en educación infantil (para que sea gratuita de 0 a 3 años), en becas y ayudas (comedores, libros, transporte) y luchando a fondo contra el fracaso escolar (donde España es líder en Europa). La tercera, cuidar la salud (física y psicológica) de las familias más pobres y sus hijos, sin restricciones en la atención médica a inmigrantes y reduciendo el pago de medicamentos. La cuarta, tomarse en serio el bienestar “subjetivo” de niños y adolescentes, elaborando un Barómetro anual sobre el bienestar de los menores de 18 años. Y la quinta, desarrollar indicadores de desigualdad en la infancia, también entre niños y niñas, estableciendo mecanismos de seguimiento y supervisión para corregir las mayores desigualdades.

Los niños y adolescentes pobres, en aumento, son nuestro mayor fracaso como país. Y más si estamos a la cabeza de Europa en desigualdad infantil. Algo hay que hacer ya, no sólo por ellos, por estos niños (que podrían ser los suyos), sino porque cuando sean mayores, la mayoría están también condenados a ser pobres. Urge ese Pacto por la infancia  que pide UNICEF y tomar medidas eficaces, sacando el dinero de debajo de las piedras (como se ha sacado para la banca, la extra de los funcionarios o la rebaja de impuestos a las empresas). No escondamos más la pobreza: hablemos de ella, “que nos de vergüenza” como personas y como españoles, y presionemos a los políticos para que busquen soluciones cuanto antes. Coméntelo por ahí. Y vote pensando en ello.

domingo, 8 de julio de 2012

Europa alerta de la pobreza en España


No lo ha destacado el Gobierno ni los medios (no vende), pero en el último examen a España, en mayo, el Consejo Europeo destaca que somos el país donde más ha crecido la pobreza y recomienda al Gobierno tomar medidas para combatirla. Y lo mismo la ONU, que califica de “alarmante” la pobreza infantil en España. Ya hay más de 12 millones de pobres, uno de cada cuatro españoles. Con la crisis, miles de familias se han convertido en pobres y buscan cada día comida y ayuda en Cáritas y otras ONGs: parados, madres solas con niños, emigrantes y ancianos. Mientras, el Gobierno no ha presentado a Europa ningún Plan contra la pobreza y sus recortes sólo agravan la pobreza, cada vez más extensa, intensa y crónica. Hay riesgo de quiebra social. Es urgente tomar medidas.

Ser pobre en Europa, según las estadísticas (Eurostat) es cumplir uno de estos tres criterios: ganar poco (menos del 60% de la media: en España, 7.533€ un soltero, 13.560€ una familia con un hijo y 15.820€ con dos), tener privaciones (desde no poder pagar recibos o la hipoteca a no comer carne o pescado cada dos días) o trabajar poco o nada. Así había 115,4 millones de personas (2010), un 23,4 % de europeos. Y un 8% en situación de pobreza extrema. En el último año, los europeos pobres han crecido en millón y medio, un millón de ellos en España, el país donde más crece la pobreza: hay 11.675.000 pobres (2010), un 25,5% de españoles, según Eurostat. Somos el octavo país de Europa con más pobres, por detrás de Bulgaria, Rumanía, Letonia, Lituania, Hungría, Polonia  y Grecia.

Y son datos de 2010. En 2011, la crisis ha traído más pobres: + 848.714 según el INE. Ya  serían 12,5 millones de pobres y a finales de 2012, con más crisis y más paro, podríamos alcanzar los 13,5 millones, un 28,6% de españoles. Y hay cuatro autonomías que superan el 30% de pobres: Extremadura (38,2%), Ceuta (34,3%), Canarias (31,1%) y Andalucía (30,1%). Y de ellos, un 4%, casi 5 millones de españoles, están en pobreza extrema.

En España, los más afectados por la pobreza son los parados (50%), sobre todo donde nadie trabaja (1.728.400 hogares), las madres solas con hijos (44%), las familias numerosas (padres jóvenes con empleo precario), los emigrantes (42%), los ancianos (25%) y, sobre todo, los niños. “La pobreza tiene cara de niño” alerta un informe de UNICEF que cifra en 2,2 millones (un 26% de los menores de 18 años) los niños pobres en España, el cuarto país de Europa con más niños pobres, tras Letonia, Rumanía y Bulgaria. Y la mitad de ellos viven en familias con pobreza extrema, lo que dificulta su alimentación, su educación, su atención sanitaria y la propia convivencia familiar.

Pobres ya había antes de la crisis (9 millones en España en 2007). Pero ahora, la pobreza se ha hecho ”más extensa, más intensa y más crónica”, según Cáritas, abrumada por las crecientes colas de pobres, que les recuerdan “a la postguerra” :el año pasado dieron un millón de comidas sólo en Madrid.  Y destacan que la pobreza se está haciendo más severa (hay 580.000 hogares sin ningún ingreso) y afecta ya a muchos españoles (42%), menores (35%), incluso universitarios y familias de clase media.

Europa, en su último examen a España, destaca el crecimiento de nuestra pobreza y critica que seamos “uno de los países de la UE que menos hace por reducir la pobreza infantil”, destacando el bajo gasto social en protección a la familia (el 0,7% del PIB frente al 2,3% en la UE) y la escasa redistribución de la renta. Y hace una recomendación, la séptima, junto al ajuste del déficit o la reforma financiera y de las pensiones: “tomar medidas específicas para combatir la pobreza, aumentando la eficacia del apoyo a la infancia y mejorando la empleabilidad de los grupos vulnerables”. También la ONU, denuncia que “la pobreza infantil en España resulta alarmante” y reclama políticas urgentes: UNICEF pide duplicar el gasto en la infancia (de 700 a 1.400 millones) y concentrarlo en familias jóvenes y emigrantes.

Dos alertas de alto nivel sin ningún eco en el Gobierno Rajoy: ni una palabra en los 264 folios del Plan Nacional de Reformas 2012-2015 habla de la pobreza.  Eso sí, su política de recortes en el Estado central, autonomías y Ayuntamientos ha reducido drásticamente las ayudas y la asistencia social.  Se reduce el paraguas protector cuando aumenta la necesidad de ayuda: 8 millones de españoles pidieron apoyo en 2010 a los servicios sociales municipales, 3 millones más que antes de la crisis. Ahora, los últimos recortes están provocando un aluvión de pobres hacia Cáritas y ONGs: el 67% que les llegan vienen desviados de los servicios sociales públicos.

No hay ningún Plan de Lucha contra la pobreza, como exige Bruselas (el último, lo mandó Zapatero en abril de 2011). Sólo se ha aprobado en junio en el Congreso, por unanimidad, una proposición por la que el Gobierno "se compromete a atajar la pobreza infantil". Pero  no se quiere aumentar el gasto social (256€ por habitante), un 74% de la media europea. Hacen falta políticas específicas sobre la infancia, las familias jóvenes sin ingresos, la juventud, los emigrantes y los ancianos, con mayores dotaciones a la asistencia social. Y sobre todo, cambiar de política y fomentar el crecimiento y el empleo, la única vacuna real contra la pobreza.

Todo apunta a que la pobreza seguirá creciendo, en 2012 y 2013, de la mano del paro y la bajada de salarios. El problema, alerta Cáritas, es que se están acabando los “colchones”, los ahorros y el apoyo familiar, lo que podría desembocar en una quiebra social. Y con la crisis, la sociedad se ha hecho más dual: los que tenían poco tienen menos y los que tenían mucho tienen más. España es el país europeo donde más han crecido las desigualdades con la crisis: los ricos han pasado de tener 5,3 veces más que los pobres en 2007 a tener 6,9 veces más, según Eurostat. Un tercer problema, del que alerta el CES: que la pobreza se haga crónica, que siga ahí cuando salgamos de la crisis, como pasó en los 90.

Al final, la pobreza está ahí, a nuestro lado, creciendo, aunque nadie quiera hablar de ella, como del cáncer: a ver si no nos toca. Es impúdico mirar para otro lado y eso lo han visto hasta los fundamentalistas de Bruselas. Pero no el Gobierno ni los demás partidos ni la sociedad. Es urgente tomar medidas ya. Antes que la pobreza nos estalle en las manos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Más pobres : los que pagan la crisis

Ya hay más de 10 millones de españoles en el umbral de la pobreza. Una noticia de la que apenas se habla y muchos tratan de olvidar. Es como el cáncer: mejor no mentarlo, a ver si no me toca. El drama de la crisis es que ha convertido en pobres a “gente normal”, que de la noche a la mañana se han quedado sin trabajo, sin casa y yendo a los comedores de Cáritas. España es el séptimo país con más pobres de Europa, sobre todo niños, un drama que afecta sobre todo a madres solas sin trabajo, emigrantes y ancianos. El problema es que gastamos menos que el resto de Europa en asistencia social y, con la crisis, las ayudas de autonomías y Ayuntamientos se han recortado. Menos mal que están las familias.

¿Qué es ser pobre? La estadística oficial (Eurostat y el INE) pone un listón: tener ingresos inferiores al 60% de la media de cada país. En España, en 2011, son 7.533,30 euros por adulto, 11.300 € para una pareja sin hijos, 13.560 € para una familia con un niño y 15.820 € de ingresos para una pareja con dos niños (cualquier familia con un mileurista). Con este baremo, en España está en riesgo de pobreza el 21,8% de la población, 10.278.874 habitantes, 1.374.329 personas más que antes de la crisis (19,7% en 2007). La pobreza también está mal repartida: Extremadura, Ceuta, Canarias y Andalucía tienen casi un tercio de sus habitantes por debajo del umbral de la pobreza, mientras hay pocos pobres en Navarra (7,3%), País Vasco (11,6%), Madrid (13,6%) o Cataluña (15,3%).

Ser pobre en España no es pasar hambre, pero sí estar mal alimentado, no significa vivir en la calle pero sí hacinado y a veces sin agua ni calefacción, no poder afrontar gastos educativos complementarios ni sanitarios(dentista) y por supuesto, vivir con muchas estrecheces. Pero hay un escalón más abajo, la pobreza extrema: entre millón y medio y dos millones de españoles (3,5% de la población), según el informe FOESSA (la Fundación Atenea sube la cifra hasta 3 millones).

España es el séptimo país de Europa con más pobres, por detrás de Rumanía, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania y Grecia. En conjunto, la Unión Europea tiene 85 millones de personas en el umbral de la pobreza, un 17 % de la población, cifra que suben a 114 millones (23,1% de los europeos) con el nuevo indicador de pobreza y exclusión social introducido en 2009 (que afectaría al 23,4% de españoles).

En España, los más afectados por la pobreza son los hogares donde nadie trabaja (1.425.200 hogares con todos en paro y  560.000 sin ningún ingreso, según la EPA), las madres solas con hijos, las familias numerosas (sobre todo con padres jóvenes y en paro o con empleo precario), los mileuristas y los emigrantes. Pero lo peor es la pobreza infantil, que afecta a 2 millones de niños en España, el quinto país europeo con más pobreza infantil. Y de ellos, unos 300.000 niños españoles sufren pobreza severa, pasando hambre de forma habitual un 3,6% de los menores (y un 6,2% de los niños emigrantes), según UNICEF. Un drama que no se corrige porque España gasta poco en protección a la familia (el 0,7% del PIB frente al 2,3% en la UE) y se gasta mal, por falta de coordinación entre las administraciones. Por eso, UNICEF pide un Plan urgente contra la pobreza infantil, duplicando el gasto en la infancia (de 700 a 1.400 millones) y concentrándolo en familias jóvenes y emigrantes.

Pobres había antes de la crisis (9 millones de españoles en 2007), pero ahora la pobreza ha saltado a grupos y familias que no la habían sufrido nunca. Cáritas habla de “los nuevos pobres”: españoles (la mitad de los que les piden ayuda), menores de 40 años, que tenían una vida desahogada y que en los últimos tres años acaban pidiendo comida, ropa o alojamiento. Claro que 7 de cada 10 pobres son “crónicos”: ya habían pedido ayuda antes. Y lo peor: el 67% van a Cáritas porque les desvían de los servicios sociales públicos (Ayuntamientos y autonomías), que están recortando personal y recursos.

Se reduce el paraguas protector cuando aumenta la necesidad de ayuda: 8 millones de españoles pidieron apoyo en 2010 a los servicios sociales de asistencia primaria (municipales), 3 millones más que antes de la crisis. Y unos 150.000 españoles sin ingresos cobran una renta mínima de inserción de las autonomías (entre 370 y 640 euros al mes, durante 6 meses o un año). Pero los servicios sociales públicos tardan mucho en dar soluciones (65 días de media frente a una semana en Cáritas) y tienen pocos recursos, que además se han recortado. El gasto social en España (256 €/habitante) es un 74% de la media de la UE y además está concentrado en ancianos y discapacitados (Ley de Dependencia) más que en la lucha contra la pobreza. Y es muy desigual, según donde se viva: va desde 683 € por habitante en País Vasco o 456 € en Navarra a 97 € en Baleares y 119€ /hab en la Comunidad Valenciana.

Europa ha puesto en marcha un Plan de lucha contra la pobreza, para reducir en 20 millones (-25%) los europeos en el umbral de la pobreza en 2020. España se ha comprometido a reducir 1.450.000 pobres (-13%) en esta década, con un Plan centrado en la infancia, jóvenes, mayores y discapacitados, con medidas para crear empleo estable, fomentar el alquiler, reducir el abandono escolar y mejorar los servicios sociales, difíciles retos.

La pobreza está ahí, creciendo y no estalla en graves conflictos sociales por la ayuda de las familias. Darle una salida no es una cuestión de beneficencia, sino de justicia y de derechos: hemos pagado toda la vida, impuestos y cotizaciones, para tener un colchón si nos caemos. Es el cuarto pilar del Estado de Bienestar, los servicios sociales. Hay que organizarlos y dotarlos de medios, más aún con la crisis. Los pobres están ahí: no podemos mirar para otro lado.