Mostrando entradas con la etiqueta RTVE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RTVE. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de junio de 2015

Rajoy decide el futuro de las TV (y de los medios)


Hay gran nerviosismo en las televisiones y medios de comunicación, porque el Gobierno va a repartir 6 nuevos canales de TV, por los que pujan las grandes cadenas y varios medios. Y además, el Tribunal Supremo debe decidir este mes si quita 8 canales actuales de TV, como ya suprimió el año pasado otros 9 canales. Con ambas decisiones, muchas TV y medios se juegan sus cuentas futuras. Rajoy en persona será quien adjudique los nuevos canales, en octubre, poco antes de las elecciones generales. Así consigue que los medios estén callados y a favor. Un escándalo. Mientras,  RTVE sigue perdiendo, por no tener publicidad, que se reparten casi en exclusiva (85%) el “duopolio” de Tele5 y Antena 3. Y los medios de comunicación, en pérdidas, siguen en manos de los bancos acreedores. No hay calidad informativa ni libertad de expresión. Así nos va. Lean aquí lo que no les cuentan ellos.
 

enrique ortega


Esta historia la inicia un presidente (Zapatero) y la termina otro (Rajoy). En julio de 2010, ZP decide conceder 9 canales de TV a las cuatro TV privadas autorizadas por Aznar en noviembre de 2000 (Antena 3, Tele 5, Net TV (Vocento-ABC) y Veo TV (Unedisa-El Mundo). Un recurso de una productora privada consigue que el Tribunal Supremo decida, en noviembre de 2012, que esa concesión es “ilegal”, porque se hizo sin concurso público. Y obliga a cerrarlos. El Gobierno Rajoy, en marzo de 2012, “acata” la sentencia, pero autoriza a que sigan funcionando hasta que se resuelva el tema del “dividendo digital” (dejar libres estos canales para que las telecos ofrezcan telefonía 4G). Y en paralelo, les promete a los medios nuevos canales, una promesa que consigue una política informativa más “progubernamental”, para no quedarse fuera. Pero no evita que las TV se queden sin los 9 canales, por la presión del Supremo, que el 22 de febrero  de 2014 desestima todos los recursos y exige cumplir el cierre, que se hace efectivo en mayo 2014: Atresmedia-Antena3 pierde 3 canales (Xplora, Nitro, la Sexta 3), Mediaset-Tele5 pierde 2, (la 7 y la 9), Veo TV pierde dos más (Canal AXN y la Tienda en casa) y Net TV otros dos (Ehs y la Tienda en Casa).

La patronal de las TV privadas se siente “engañada por el Gobierno”, ya que no les ha arreglado su problema (a pesar de su “apoyo” a la política de Rajoy) y decide, el 6 de marzo de 2014 una medida insólita: dimitir en bloque la directiva de UTECA, presidida entonces por el poderoso editor Lara (Antena 3, la Sexta, la Razón y Onda Cero). Argumentaron que tenían paralizadas inversiones y contenidos  y que cerrar esos canales “atenta a la libertad de expresión”. Lo que temían era que atentara a sus cuentas, a la publicidad, al tener menos canales. Pero no ha sido así: los dos grandes grupos televisivos, Mediaset (Tele 5, Cuatro) y Atresmedia (Antena 3 y la Sexta) han fortalecido su “duopolio : en 2014, con cinco canales menos, se llevaron el 85,7% de toda la publicidad de la TV , dejando un mísero 4,76% del pastel publicitario para Veo TV (Unedisa-El Mundo) y Net TV(Vocento-ABC) y otro 9,54 % para la TV de pago. Y en el primer trimestre de 2015, acaparan ya el 85,6% de toda la publicidad en TV (y un 95% del mercado publicitario de la TV en abierto).

Pero siguen preocupados. Ahora, porque están pendientes de una nueva sentencia del Supremo, que debe decidir este 23 de junio si cierra 8 canales más de televisión, atendiendo a nuevos recursos contra los canales concedidos entre 2005 y 2010. Silos cierra, Mediaset-Tele5 perdería 4 canales más (Divinity, Energy, Boeing y FDF), Atresmedia-A3 otros dos (Neox y Nova), Veo TV-el Mundo uno (Discovery Max) y Net TV-ABC el otro (Paramount Channel). Con ello, la poda de canales a los dos grandes en un año sería tremenda: Mediaset perdería en total 6 canales y se quedaría sólo con Tele5 y Cuatro, mientras Atresmedia perdería 5 canales y se quedaría sólo con la Sexta y Antena3.

Ante este panorama, los directivos de las grandes TV privadas están de los nervios y han pedido al Gobierno que tome medidas, para invalidar la posible decisión del Supremo con un Real Decreto-Ley, que modifique la Ley audiovisual para evitar que la esperada sentencia del Supremo tenga efecto: se trataría de añadir un tercer apartado a la disposición transitoria 2ª de la Ley, para “blindar” las 8 licencias entregadas durante la implantación de la TDT entre 2005 y 2010. Pero Industria y los abogados del Estado no parecen dispuestos a hacerlo, porque podría ser una “chapuza jurídica”. Y los directivos de las grandes TV privadas están que trinan, ante la perspectiva de perder este mes 8 canales más. Y se han enfrentado verbalmente al Gobierno: “Hablo de incertidumbres políticas, de ataques, especialmente por parte de las instituciones, de nerviosismo y hostilidad hacia los medios de comunicación y muy especialmente si son libres y no se vinculan a ningún partido político, viejo o nuevo”, decía en abril Paolo Vasile, consejero delegado de Tele5, en la Junta de Mediaset.

Al final, las grandes TV están molestas con el Gobierno, por no resolverles la pérdidas de canales y por los expedientes que les ha levantado Hacienda y la Comisión de la Competencia (CNMC), que lleva poniendo multas a Telecinco y Antena 3 desde 2012 por abusar de la publicidad (más de 12 minutos por hora) y por emitir contenidos de adultos en horario infantil. Y el Gobierno está molesto con las grandes TV privadas, porque han llevado a sus platós a Podemos, Ciudadanos y el PSOE y porque “airean demasiado” la corrupción del PP, lo que “dificulta la comunicación de lo que el Gobierno hace bien”, la razón por la que han perdido tantos votos el 24-M, según ha dicho Rajoy.

Ahora, Rajoy en persona ha tomado en sus manos “el problema de las TV” (que antes llevaba la vicepresidenta Sáez de Santamaría) y va a ser quien decida la subasta, aprobada en el Consejo del 17 de abril, para adjudicar 6 nuevos canales de TV. El plazo para presentarse se cerró el 28 de mayo, pero hasta el 15 de junio no se conocerá quién puja, aunque se sabe que quieren dos canales Mediaset-Tele 5 y otros dos Atresmedia-Antena3, otro Prisa (El País-la SER), otro Vocento (ABC) y uno más la Conferencia Episcopal, la Iglesia, que ahora emite su canal, 13 TV, alquilado en Veo TV (Unedisa-El Mundo).  Parece que también pujan por uno de los canales la productora Secuoya (ligada al PP y que gestiona la TV autonómica de Murcia), la productora Mediapro (con Al Jazzera) y quizás el Real Madrid, pero no Veo TV (El Mundo). Ahora, Rajoy tiene de plazo hasta el 18 de octubre para decidir el reparto y parece que lo dejará hasta cerca del final, para tener más “atados” a los grupos mediáticos en vísperas de las elecciones generales de noviembre. Un escándalo.

En esta subasta, las grandes TV se juegan mucho, ya que con menos canales y audiencia les puede bajar  la publicidad y ambas cotizan en Bolsa. Hacemos televisión para vender publicidad, decía sin ningún pudor el presidente de Telecinco en los noventa. Y así han conseguido controlar el 85% del pastel, con empresas de publicidad ligadas a los canales, que venden y hacen descuentos repartiendo “impactos” y controlando(y subiendo) los precios de la publicidad. Y así han conseguido triplicar y hasta multiplicar por siete sus beneficios: en el primer trimestre de 2015, Mediaset ganó 36,38 millones, el triple que en 2014. Y Atresmedia ganó otros 21,09 millones, siete veces más que en 2014. Todo porque absorben entre los dos el 80% de los aumentos anuales de publicidad, gracias a su control del mercado (85%) y de la audiencia (58%). Un “duopolio”televisivo que no se da en ningún otro país: en Francia, Alemania o Reino Unido, las dos grandes TV controlan del 60 al 77% de la publicidad. Un “duopolio” que no es bien visto por la Comisión de la Competencia (CNMC), que preferiría tener en España tres o cuatro grandes grupos de TV en abierto.

Las demás TV privadas y grupos de comunicación también se juegan mucho en esta subasta de los nuevos canales. Prisa (El País, la Ser) sigue en graves pérdidas y no levanta cabeza, tras haber malvendido su problema, Canal+, a Telefónica: el grupo perdió 2.263 millones de euros en 2014 (el cuádruple que en 2013), con 26 millones de pérdidas en El País, donde han entrado de accionistas Telefónica (5,29%) y los 4 bancos acreedores (5,3% Santander, 4,9% CaixaBank, 4,8% Morgan Stanley y 3,002% UBS). Conseguir ahora un canal en abierto (una tentación de Rajoy para conseguir su apoyo crítico) sería una ayuda inestimable, ya sea para vender la licencia (como hicieron con Cuatro y Canal+) o explotarla.


Vocento (ABC y diarios regionales), también está sumido en las pérdidas (-22,3 millones en 2014), tras haber perdido 173 millones desde el inicio de la crisis, y busca en la TV poder ofrecer canales en alquiler a socios extranjeros (ahora tiene sus dos canales realquilados a Disney y Paramount). Unedisa (El Mundo) ha barajado presentarse o no, tras perder 500.000 euros en 2014 y -2,5 millones en el primer trimestre de 2015. Y podría perder el alquiler que le paga 13TV por emitir en uno de sus canales si la Conferencia Episcopal consigue de Rajoy (como se espera) uno de los 8 nuevos canales. Algo que permitiría a la Iglesia conseguir otros socios y capital, porque la aventura de 13 TV les ha sido ruinosa: perdieron 38 millones en 2014, tras varias inyecciones de capital por 24 millones y tras vender una parte de las acciones de 13 TV, en 2013 y 2014, al Banco Popular (11,8%), Enrique Cerezo (3%) y la COPE (4,3%). Y la productora Secuoya, próxima al PP, pretende conseguir un canal que sería una TV familiar y para la infancia, una especie de “modelo popular de TV”.

Rajoy no lo tiene fácil si quiere contentar a todos, en vísperas de las elecciones. En sus manos está consolidar el “duopolio” de Mediaset y Atresmedia o abrir el negocio a más  competencia. Y mientras, no resuelve el grave problema de la televisión pública, de RTVE, que aumenta sus pérdidas año tras años, después de que ZP les quitara la publicidad en 2010 (en beneficio de las privadas) y que Rajoy les recortara más de 200 millones anuales en sus Presupuestos desde 2012: RTVE perdió 112,98 millones en 2012, 113,3 en 2013 y perderá entre 135 y 140 millones en 2014. Y  también ha perdido audiencia y liderazgo, con una creciente manipulación a favor del Gobierno, sin haber ajustado su plantilla y sus costes.  El modelo no da más de sí y aguanta a base de deterioro y créditos extraordinarios (130 millones en junio de 2014). El Gobierno ha dicho que estudia” la vuelta a la publicidad en RTVE, pero no se atreverá a hacerlo antes de las elecciones: se pondría a las TV en contra. Y también está pendiente el modelo de las TV autonómicas, ahora con nuevos Gobiernos (se ha prometido la reapertura de Canal 9 en Valencia).

En definitiva, que tenemos unos medios de comunicación medio quebrados (con desplome de ventas,poca publicidad y muchas deudas) y un duopolio televisivo muy poderoso creado sobre la tumba de RTVE. Y todos ellos, dependiendoen gran medida del Gobierno y de sus decisiones, más ahora en víspera de elecciones. Un negro panorama para la pluralidad y la libertad de expresión: basta leer, oír o ver los medios cada día. Sin independencia económica y política, no hay medios libres ni periodistas libres. Y así, nuestra democracia se resiente de veras. Tenemos un problema muy serio.

lunes, 17 de marzo de 2014

El Gobierno tiene "cogidos" a los medios


Los medios de comunicación siguen en crisis y muy revueltos, mientras la información es cada vez más favorable al Gobierno. El problema es que siguen medio quebrados y el Gobierno les tiene “cogidos” por tres vías. Una, el futuro de los 9 canales de TV privada que el Supremo obligó a cerrar hace 16 meses: el Gobierno les prometió que se lo arreglaría, lo que les ha tenido “sumisos”, aunque la patronal de TV privadas ha hecho un plante de protesta, dimitiendo en bloque. Dos, las inspecciones que les ha abierto Hacienda (más de 77 millones). Y tres, las inspecciones y multas a las TV privadas por publicidad excesiva y contenidos. Entre tanto, Prisa (El País, la SER) agrava sus pérdidas, mientras entran como socios bancos y Telefónica, que quiere comprar Canal+. Y cambian los directores en El Mundo y El País. Una movida que traduce en medios menos críticos. Lean aquí lo que no nos cuentan.
 
enrique ortega

La gran batalla de la comunicación ahora es qué va a pasar con los 9 canales de la TDT que explotan las TV privadas y que el Supremo obligó a cerrar en 2012. La historia se remonta a julio 2010 cuando el Gobierno Zapatero decide conceder esos nuevos canales a las cuatro TV privadas autorizadas por Aznar en noviembre 2000. Un recurso de una productora consigue que el Supremo decida, en noviembre 2012, que esa concesión  es ilegal, porque se hizo sin concurso, y obliga a cerrarlos. El Gobierno Rajoy, en marzo de 2013, acata la sentencia pero autoriza a que sigan funcionando hasta que se resuelva el tema del dividendo digital (dejar libres estos canales para que las telecos los utilicen para ofrecer telefonía móvil 4G, algo que debería haberse hecho el 1 de enero 2014). Mientras, la vicepresidenta Sáez de Santamaría promete a las privadas que “les solucionará el problema”, sugiriendo que sacarán a subasta nuevos canales. Y las TV privadas se lo agradecen con una política informativa más pro-gubernamental. Pero el 18 de diciembre 2013, otro auto del Supremo confirma la primera sentencia y concreta el cierre de los 9 canales: 3 de Mediaset (Tele5), 2 de Atresmedia (Antena 3), 2 de Net TV (Vocento-ABC) y 2 de Veo TV (Unedisa-El Mundo). Y el 22 de febrero 2014, desestima los últimos recursos de las TV privadas: hay que cerrar esos canales ya.

La patronal de las TV privadas se siente “engañada” por el Gobierno (no les ha arreglado su problema, a pesar de sus cantos a la “recuperación” económica) y decide, el 6 de marzo, una medida insólita: dimitir en bloque la directiva de UTECA, presidida por el editor Lara (Antena 3, la Sexta y La Razón). Argumentan que tienen paralizadas inversiones y contenidos y que cerrar esos canales “atenta a la libertad de expresión”. Sobre todo atenta a su audiencia y a su publicidad: menos canales, menos ingresos. Y con la caída de la publicidad en TV     (-6,2% en 2013), no se pueden perder canales. Aunque las dos grandes TV privadas controlan el mercado, tras la decisión de ZP de quitar la publicidad a TVE en 2010: Mediaset (Tele5, Cuatro, más otros 6 canales) y Atresmedia (Antena 3, la Sexta, más 5 canales) controlaron el 86,3% de toda la publicidad en TV en 2013 (y el 95,56% de las TV privadas), según Infoadex. Un duopolio televisivo que no se da en ningún otro país: en Francia, Alemania o Gran Bretaña, las dos primeras TV controlan del 60 al 77% de la publicidad televisiva.

Los 9 canales de TDT amenazados de cierre no son sólo importantes para Mediaset y Atresmedia. Quizás son más decisivos para las otras dos TV privadas, que tienen cuatro canales cada una: Veo TV (propiedad de Unedisa, grupo dueño de El Mundo, Expansión y Marca) y Net TV (Grupo Vocento, editor de ABC y muchos periódicos regionales). Veo TV fracasó como empresa televisiva (tuvo que cerrar VeoTV/El Mundo y Marca TV) y se ha dedicado a alquilar sus cuatro canales (20 millones anuales de ingresos), ahora a AXN, Discovery Max, La Tienda en Casa (El Corte Inglés)  y 13 TV, el canal de la Conferencia Episcopal que ha acumulado 25 millones de pérdidas entre 2011 y 2012 (y donde la Iglesia ha metido ya 16 millones de euros en capital y 8 millones en créditos). La otra, Net TV, también tuvo que cerrar su televisión (la 10) y alquilar sus cuatro canales a Disney Channel, Paramount Channel, Ehs y la Tienda en Casa, tras cortar la señal a Intereconomía (“El gato al agua”), un socio de este canal que les ha dejado un agujero de 4,7 millones de euros (su lugar podría ocuparlo el Real Madrid, para emitir en abierto a través de Net TV.

Mientras las TV privadas (más Vocento-ABC y Unedisa-el Mundo) están pendientes de que el Gobierno cumpla la ley y les cierre 9 canales, presionan para conseguir alguna contrapartida. Se habla de un concurso para conceder nuevos canales en abierto, un negocio por el que pujan (no siendo críticos con el Gobierno) todos los medios más la Iglesia, que ha pedido públicamente un canal propio. Entre tanto, Telefónica quiere monopolizar el negocio de la TV de pago (vía Movistar), con la próxima compra a Prisa (El País, la Ser) del 56% de Canal+, donde también Mediaset tiene un 22% (como Telefónica).

Entre tanto, TVE languidece, perdiendo audiencia y millones, tras dos años de recortes de Rajoy (-50% de aportación del Estado): en 2013 habrá perdido 80 millones de euros, tras los  -112,98 perdidos en 2012 (y -50 en 2011). Para 2014 se esperan nuevas pérdidas, mientras busca algunos ingresos por patrocinios (denunciados por las TV privadas) y retrasa recortar más su plantilla (6.500 personas) hasta 2015. Y las TV autonómicas, están en franca retirada, tras el cierre de la TV valenciana y el drástico ERE de Telemadrid (80% de la plantilla): han reducido un 50% su presupuesto en 2013 (de 1.500 millones a 1.000).

Mientras las TV privadas son un negocio redondo (167 millones de beneficio operativo en 2013, un 60% más, de los que 27,5 millones se los han llevado consejeros y ejecutivos, un 29,68 % más que en 2012), la prensa sigue de capa caída: si en 2012, los grandes periódicos perdieron 52 millones (ocho veces más que en 2011), en 2013 habrá sido peor, porque el grupo líder, PRISA, triplicó sus pérdidas: pasó de perder -255 millones (2012) a -648,7 (2013), por culpa sobre todo del agujero de Canal+. El País, diario líder, perdió -2 millones y la Ser otros -7,7 millones. El enorme peso de la deuda de Prisa (3.227 millones) le ha obligado a pactar con Santander, La Caixa y Telefónica (la Santísima Trinidad del poder económico) la entrada en el accionariado, lo que ya se nota en la línea editorial (temas económicos) y ha propiciado un giro al centro de Prisa, con cambio del director de El País.

También El Mundo ha cambiado su director, jubilando a Pedro J, tras perder ventas y cerrar 2013 con una pérdidas de -59 millones, mucho menores a las de 2012 (-526 millones). En el Grupo Vocento, también han rebajado pérdidas, a -15,13 millones en 2013, aunque necesitó  en febrero un préstamo de los socios de 175 millones para resolver graves problemas de tesorería. Ahora, ABC (que alcanzó beneficio operativo, con ligeras pérdidas netas) busca superar en ventas al Mundo (en diciembre estaba a 1.483 ejemplares de diferencia, frente a 97.949 en 2007) y ser el segundo periódico del país, lo que aumentaría sus ingresos publicitarios. Eso hundiría la recuperación de El Mundo y le forzaría a salvarse mediante una fusión con La Razón (que también pierde, unos 2 millones), para ser el gran periódico de la derecha, controlado por Lara (que tiene La Razón, Antena 3 y La Sexta, más Onda Cero).

En medio de estas movidas, el Gobierno tiene otras dos vías de presionar a los medios. Una, las inspecciones de Hacienda, que ha sugerido en ocasiones el propio Montoro. Según las cuentas enviadas a la CNMV, los principales grupos de comunicación tienen levantadas actas por Hacienda: Mediaset (9,02 millones de euros), Atresmedia (6,9 millones), Prisa (48 millones y 10 litigios hasta finales 2012) y Vocento (5,06 millones). Y la otra, las sanciones por contenidos impropios en determinados horarios y, sobre todo, por abusos en la publicidad: aquí, el líder en multas es Mediaset, que se llevó el 82% de los 3,3 millones de multas impuestas en 2012. Ahora, esta vigilancia ha pasado de Industria a Economía (de Guindos) y la nueva Comisión de la Competencia (CNMC) ya ha creado incluso una subdirección para vigilar a las televisiones privadas (contenidos, publicidad y abusos fusionadas).

En contrapartida, el Gobierno, ha querido tener “un detalle” con los medios, en la reciente Ley de Propiedad Intelectual: ha  implantado una tasa Google por los contenidos que incluye en su agregador, que les ha llenado de alegría. Pero no parece que vaya a suponerles muchos ingresos: ningún país de Europa, incluso con leyes ad hoc, ha conseguido que Google pague una tasa a los editores, sólo que les aporte cantidades puntuales, como ayudas y publicidad.

Al final, el balance de la crisis de los medios en España, por la caída de la publicidad  (a la mitad desde 2007) y de las ventas (un -25%), es aterrador: han cerrado 284 medios y se han perdido 11.151 empleos entre 2008 y 2013, según la Asociación de la Prensa (APM). Han caído 182 revistas, 31 diarios (3 en 2013), 29 TV, 9 radios (Punto Radio en 2013), 20 medios digitales, 11 publicaciones gratuitas y 2 agencias de noticias. Y lo que ha quedado, tras ERES sin fin y pérdida de calidad, está endeudado, con pocos recursos y una política informativa centrada en los resultados, la Bolsa y las buenas relaciones con el poder (económico y político). Así nos va: cada vez nos informan menos y nos informan peor, con una sospechosa unanimidad mediática para que nos creamos la tísica recuperación económica.

Los medios de comunicación siguen mal económicamente : sin independencia económica no hay independencia informativa. Y no acaban de afrontar el reto de Internet. Al final, el poder (económico y político) se aprovecha de esta debilidad, para condicionar sus ayudas a cambio de apoyar Gobiernos e ideologías. Los medios al servicio de los intereses del 1%. Y los lectores, oyentes y telespectadores lo notamos. Pero no hay casi alternativa. Porque Internet parece libre, pero le faltan medios, rigor, calidad e influencia. Así que estamos más desinformados que nunca. Y eso perjudica seriamente a nuestra democracia.

domingo, 3 de febrero de 2013

La doble crisis de los medios de comunicación


La crisis se ha llevado por delante muchas empresas y entre ellas 200 medios de comunicación, con 27.500 periodistas en paro. Una crisis internacional, agravada en 2012 y que tiene tres causas: caída drástica de la publicidad, menos lectores y un cambio de modelo donde los internautas apuestan por el gratis total para informarse. Pero la crisis de los medios no es sólo un problema económico: arrastra consigo a la libertad de expresión y al derecho de todos a informarse, porque unos medios que pierden son poco independientes del poder, las empresas y la banca. Y eso lo sufrimos todos: sin periodismo libre no hay democracia. Resolver esta doble crisis, agravada en España, no es fácil. Obligará a buscar un modelo de negocio en Internet, un pacto con Google (como en Francia), y unos lectores dispuestos a pagar por la independencia y la calidad. Casi nada.
enrique ortega

2012 ha sido un año negro para los medios de comunicación, que ya venían arrastrando una dura crisis desde 2008. Han desaparecido 197 medios de comunicación en España, según el último informe de la profesión periodística: 22 diarios (el último, en febrero 2012, Público, el último periódico nacido en España, en 2007), 10 periódicos gratuitos (tres de los cuatro nacionales: Metro, Qué y ADN), 132 revistas, 2 agencias (Cover y Fax Press), 4 radios y 20 televisiones. Y se han perdido 8.000 empleos, con 27.443 periodistas en paro, ocho veces más que antes de la crisis (2007), tras drásticos EREs en todos los grupos periodísticos.

La crisis de los medios es un problema mundial, desde Estados Unidos (cierre de 152 cabeceras en 2010 y otras tantas en 2011), hasta Europa, con cierres y recortes en Gran Bretaña, Italia, Alemania y Francia. Pero en España, la crisis ha sido más grave porque ha estallado la burbuja mediática, alimentada por la burbuja del ladrillo (constructores metidos a editores) y del crédito (bancos y Cajas detrás de medios, sobre todo regionales): somos el segundo país de Europa con más cabeceras (116, frente a 70 de media en la UE), tras crearse 140 medios durante el boom. Y hay también una burbuja formativa: 40 centros con 70.000 alumnos y 2.600 periodistas licenciados al año (2011).

La burbuja de los medios ha estallado, en España y en otros países, por dos razones. Una, la caída drástica de los ingresos por publicidad: han caído un 42% entre 2007 y 2012, pero a la prensa escrita le han caído un 60%, según Infoadex. La otra, la pérdida de lectores, un 20% en cinco años, según la OJD. Y de esto, mucha “culpa” tiene la irrupción de Internet, que ha llevado a muchos a no comprar periódicos ni escuchar noticias para leerlas en su ordenador, teléfono o tablet. De hecho, de los 24 millones de internautas españoles, el 62% leen las noticias en Internet (50% en Europa). Y la mayoría lo hacen “gratis total”, sin pagar un euro.

Con ello, los medios han entrado en pérdidas: al cierre de 2012, hasta El País perdía dinero, cuando los diarios ganaban 232 millones en 2007. Ello les ha llevado a drásticos recortes de gastos, plantilla y hasta de papel (ABC y El Mundo han reducido 2 centímetros sus cabeceras), intentando vender de todo menos periódicos. Los medios digitales no están mejor, con plantillas exiguas, muchos escribiendo sin cobrar y con poca publicidad. Las radios aguantan regular (ABC Punto Radio ha sido absorbida por la Cope) y las televisiones se llevan el mayor recorte de la publicidad o de los Presupuestos públicos. Aunque las 13 televisiones autonómicas (sin audiencia y sin publicidad) todavía nos van a costar 951 millones de euros en 2013, a pesar de los drásticos recortes en Telemadrid, Canal 9 y 7RMurcia.

Mención aparte hay que hacer de RTVE, que en 2012 ha vuelto a tener pérdidas (-105 millones, tras perder -11,5 en 2011), gracias a la decisión del Gobierno Zapatero de quitarle la publicidad en 2010 y, sobre todo, tras los recortes presupuestarios: -204 millones en 2012 y otros 50 en 2013. Con ello, se ha asfixiado a la televisión pública, que ha tenido que recortar drásticamente gastos y programas, lo que le ha llevado en 2012 a perder el liderazgo (12,2% de audiencia), en favor de las privadas, Telecinco (líder, con el 13,9%) y Antena 3 (12,5%). Un duopolio privado, tras la fusión Telecinco-Cuatro y Antena 3-La Sexta, que controla el 86% del mercado publicitario, un poder inédito en Europa (59% en Francia, 66% en Reino Unido, 74% en Alemania y sólo 85% en Italia). Un duopolio  a costa del hundimiento de TVE, que les llevó a tener escandalosos beneficios en 2011 (110,54 millones Tele5 y 93,43 Antena 3), aunque han caído drásticamente en 2012 (a 55 y 7 millones), por la digestión de las fusiones y otra bajada de la publicidad (-18,3%).Y los canales TDT son un fiasco de audiencia (1% Intereconomía, 13TV o MarcaTV)  y de pérdidas ("El Gato al Agua" no paga a sus periodistas desde octubre).

Este 2013, seguirá la crisis de los medios, porque la publicidad volverá a caer (-10,2%) y no se recuperará hasta 2014. Pero el mayor problema lo tiene la prensa escrita, que sigue perdiendo peso frente a la digital: en 2012, la audiencia de los medios digitales creció un 19%, mientras caía la prensa de papel. Y ya tiene más usuarios: 7,2 millones mensuales El País digital (frente a 5,98 millones de audiencia mensual El País papel) y aún más El Mundo (6,98 millones de usuarios digitales frente a 3,77 millones en papel).

En todo el mundo, las empresas de medios buscan un nuevo modelo de negocio, que sin abandonar el papel (algunos sí, como Newsweek) se vuelque en lo digital. Unos apuestan por suscripciones de pago estrictas (Wall Street Journal) y otros por pagos limitados a algunos servicios (The New York Times o ahora Finantial Times). En España, cuesta introducir el pago por noticias, a pesar del intento de los quioscos digitales (Orbyt y Kiosko y Más). Y luego, en Europa, los editores tienen la vista puesta en Google, en cómo sacarle una parte de los ingresos por publicidad que se lleva (80% publicidad de Internet). En Alemania, Merkel ha aprobado una tasa a Google por enlazar contenidos de los medios, pero aún no la ha aprobado el Parlamento. Y también lo han pedido los editores españoles. Pero Google se niega a pagar una tasa y lo más que acepta, como ha hecho en Bélgica, es permitir que los medios ganen más con sus servicios (AdWords). O pactar con Hollande una ayuda (no un cánon) de 60 millones a la prensa francesa, que podría extenderse al resto de Europa.

Si no hay publicidad, los medios tendrán que cobrar por las noticias (de algún modo imaginativo) para sobrevivir. Pero, si lo consiguen, será en precario, recortando costes en perjuicio de la calidad del producto. Y aquí viene el segundo gran problema de esta crisis: unos medios con pérdidas, sin apenas ingresos, son tremendamente vulnerables. Sin beneficios no hay prensa libre sino medios muy dependientes de las empresas, los bancos y el poder (publicidad institucional). No en vano, con las pérdidas y el desmantelamiento de RTVE, el panorama es desolador: sólo hay un periódico (El País) y una radio (la SER), medianamente independientes (necesitan créditos e inversores), mientras la mayoría de los periódicos, diarios digitales, revistas, radios y televisiones (salvo la Sexta) apoyan al Gobierno Rajoy y su política de recortes.

La crisis ha hundido a los medios, el cuarto poder, poniendo en grave riesgo la información libre, de la que cada día está más necesitada la sociedad. Muchos de los mejores periodistas están en paro o jubilados, mientras dirigen los medios gerentes agobiados por las deudas y la cotización en Bolsa. Y los lectores desconfían cada vez más de los medios clásicos. Y se vuelcan en Internet, que parece más libre, pero donde falta rigor, calidad, medios y originalidad (8 de cada 10 noticias que circulan en la red proceden de la prensa). Es una mala época para el periodismo  y sin periodismo no hay democracia. Nuestra crisis es la crisis de todos.