Mostrando entradas con la etiqueta Agencia Estatal de Investigación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Agencia Estatal de Investigación. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de noviembre de 2014

La Ciencia pierde 1 de cada 3 euros


El Gobierno ha “vendido” que sube el gasto público en Ciencia (I+D+i) para 2015, como ya dijo el año pasado. Pero es un “espejismo”: bajan las subvenciones y suben los créditos, que no se gastan. Lo mismo que en 2014, cuando el gasto realmente se congeló. El dato cierto es que la  Ciencia (I+D+i) ha perdido un tercio de sus recursos públicos (-33,76%) desde 2009 y estamos al nivel de gasto de 2003. Una década perdida. Y lo peor es que la mitad del Presupuesto no se gasta, porque son créditos que no se piden: en los últimos 5 años, 11.500 millones han quedado sin utilizar. Un equipo de la Comisión Europea acaba de pedir a España que gaste más en Ciencia, pero el Gobierno Rajoy ha decidido congelar el gasto hasta 2016, para aumentarlo luego al 2% del PIB en 2020, lo que gasta ahora Europa. España sigue perdiendo  el tren de la Ciencia, la clave del empleo futuro.
 
enrique ortega

El Presupuesto para I+D+i en 2015 tiene “truco”. Destina 6.406,75 millones de dinero público a la Ciencia, un 4,24% más que en 2014, pero en realidad es un espejismo: las subvenciones para investigación (2.405,91 millones), que utilizan centros públicos y Universidades, se reducen en 7 millones (-0,29%) y lo que suben (+7,17%) son los créditos para I+D+i (4.000,83 millones), sobre todo para investigación militar (+ 64,13%), que se destinan básicamente a empresas y que no se gastan, según la COSCE. Es el segundo año que el Gobierno Rajoy intenta “maquillar” las cifras de la Ciencia: en 2014, dijo que el Presupuesto subía un 2,8%, por primera vez en esta crisis, pero como en 2013 el gasto fue realmente mayor del presupuestado (aprobó un crédito extraordinario para evitar la quiebra del CSIC), la subida real se quedaba en el 1,1%.Y descontando la inflación, el gasto realmente se congelaba.

Ahora, con las menores subvenciones para 2015, los investigadores temen por sus proyectos, tras cinco años de recortes. De hecho, los organismos públicos de investigación están hibernando, con pérdida de plantillas (-30% en el CSIC, que genera la quinta parte de la producción científica española), recorte de becas para investigadores (-10 millones año desde 2009) y de programas de formación de científicos (un tercio menos). Lo único positivo es que, desde enero de 2015, los centros públicos de investigación podrán sustituir al 50% de los que se jubilen (desde 2012 eran sólo el 10%), aunque faltarán recursos para contratar (la edad media de los investigadores españoles es de 55 años).

El mayor problema de los centros públicos de investigación (70% Universidades) es que llueve sobre mojado: llevan con recortes desde 2009, el año con más recursos públicos para la Ciencia (9.673,04 millones). Eso significa que la investigación (I+D+i) habrá perdido un tercio de sus recursos (-33,76%) en seis años (2009-2015). Y se coloca en los niveles de gasto de 2003. Una década perdida. Si tomamos sólo las subvenciones, han caído casi a la mitad (de 4.175 millones en 2009 a 2.405,91 en 2015). Es imposible mantener proyectos y plantillas así. Y más si encima, el Gobierno pone pegas para abonar este dinero menguante, retrasando pagos y dilatando la convocatoria de proyectos: el Plan estatal I+D+i 2011 se publicó en enero 2013 y el dinero llegó ese verano. La de 2012 se publicó en noviembre 2013 y el dinero ha llegado el verano de 2014. Y la convocatoria de 2013 se ha publicado en el BOE en agosto, con lo que no llegará en dinero hasta 2015.

Otro problema es que la mayor parte del dinero para investigación llega, desde 2009, en forma de créditos (62,4% para 2015), no de subvenciones (37,6%). Es otro “truco” de los Gobiernos (primero lo hizo Zapatero y ahora Rajoy) para “inflar” el gasto en Ciencia: se aprueban cifras mayores, sabiendo que la mayoría no se va a gastar (menos déficit público). Y no se gasta porque las empresas no están para pedir créditos para investigación (hasta 2013, al 7%, ahora a menos del 1%) y porque los centros públicos y Universidades (en bancarrota) no pueden endeudarse. Resultado: en 2013, casi la mitad de los créditos para Ciencia no se utilizaron (49,3%), según COSCE. Y si tomamos los últimos cinco años (2009-2013), quedaron sin gastar 11.467 millones un 28,55% del gasto total en Ciencia. Una locura.

Si esto pasa con el gasto público en investigación (el motor de la Ciencia en España), también hay problemas con el gasto privado (53% del gasto total en I+D+i), que lleva cayendo desde 2008: si ese año alcanzó el récord de 8.074 millones, en 2012 (último dato del INE) había caído a 7.094 millones (hoy será mucho menos). Y hay tres datos preocupantes. Uno, que se han perdido casi la mitad de las empresas innovadoras con la crisis (eran 49.415 en 2006 y sólo 27.203 en 2011). Dos, que se han reducido un tercio las empresas con actividades habituales de I+D+i: de 12.997 empresas en 2008 a 8.274 en 2011 (un 5% del total de empresas). Y tres, que menos de la mitad de las empresas españolas innovan (41,5%) frente al 53% en Europa y el 79,3% en Alemania, según Eurostat. Así nos va.

Al final, entre gasto público y gasto privado, el gasto total en investigación (I+D+i) en España fue de 13.392 millones en 2012 (último dato INE), un 1,30% del PIB, frente al máximo de 14.701 millones en 2008 (1,5% PIB). Y hoy será aún menos, cuando la media europea de gasto en investigación estaba en el 2,07% del PIB (2011), según Eustat, con países que gastan mucho más, como Alemania (2,98%), Austria (2,84%), Francia (2,29), Reino Unido (1,72%), incluso Portugal (1,50%) e Irlanda (1,72%), y sobre todo Finlandia (3,55%), Suecia (3,41%) y Dinamarca (2,98%). También aquí, en la Ciencia, hay dos Europas (0,69% gasta Grecia y 0,64% Bulgaria), lo que explica mucho por qué el sur de Europa tiene menos riqueza y más paro.

Lo grave es que el Gobierno Rajoy, en aras de recortar el déficit público, ha tirado la toalla con la Ciencia: en febrero de 2013 envió a Bruselas la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación 2013-2020, con el objetivo de congelar el peso del gasto público en investigación (0,61%) en esta Legislatura y confiar en que suba el gasto en I+D+i de las empresas privadas (algo “ilusorio” según COSCE), para que el gasto total en I+D+i pase del 1,30% de 2012 al 1,48% en 2016 y al 2% en 2.020. O sea, Rajoy pretende que España gaste en Ciencia en 2020 lo que Europa gastaba en 2011 y un tercio menos del objetivo europeo (3% para 2020). Si ya vamos retrasados hoy, lo estaremos mucho más al final de la década.

Un negro panorama que ha provocado múltiples protestas de toda la comunidad científica y que ha llevado a 40.000 científicos y expertos a firmar una Carta por la Ciencia, donde piden más recursos (un compromiso político para gastar el 2% del PIB en Ciencia en 2013-2016), más contratos de investigadores (sustituyendo todas las jubilaciones), mejor acceso a créditos y ayudas (gastar todo el Presupuesto) y que se cree de una vez la Agencia Estatal de Investigación (debía estar desde junio de 2012), un organismo independiente y con un presupuesto plurianual que gestione la Ciencia al margen de los vaivenes políticos.

En paralelo, el ministro Luis de Guindos (responsable de la Ciencia) pidió en 2013 un informe a la Comisión Europea sobre el estado de la Ciencia en España. El informe de los expertos europeos se entregó en julio 2014, con una valoración (la media de la Ciencia es ”baja”) y 10 recomendaciones que se resumen en tres: tenemos que gastar más (un gasto público en I+D+i del 0,7% del PIB, o sea 1.000 millones más al año), aumentar las plantillas y gastar mejor, reformando los centros públicos de investigación (fusiones), modificando la carrera de investigador, coordinando mejor los esfuerzos entre autonomías, Estado y Universidades, evaluando y controlando mejor los programas de investigación y favoreciendo la innovación de las empresas (con incentivos y compras públicas). Y crear la Agencia de Investigación.

Unas y otras propuestas científicas son bastante coincidentes y una base de partida para sacar a la Ciencia española del agujero y que no pierda el tren de Europa. Pero el Gobierno no está  por la labor: el 14 de octubre pasado, el PP fue el único grupo político que votó en contra en el Congreso (175 contra 136) de una moción presentada por el PSOE que pretendía recuperar en tres ejercicios la inversión en I+D+i de 2009 (o sea gastar 1.100 millones extras anuales en Ciencia entre 2015 y 2017), sustituir a todos los investigadores que se jubilen y crear la Agencia de Investigación, las tres demandas claves de la Carta por la Ciencia. Así que no hay nada que hacer hasta después de las elecciones de 2015, en aras al recorte del déficit, aunque se gaste dinero público en rescates (banca, almacén gas Castor, autopistas) o armamento. Lo ha dicho muy gráficamente el oncólogo Mariano Barbacid: “con lo perdido en rescatar a Catalunya Banc (13.000 millones), la Ciencia española daría un vuelco”. Y tanto.

Hace falta un gran pacto nacional para salvar a la Ciencia antes de que sea demasiado tarde, gastando más y mejor desde el sector público y ayudando a las empresas a innovar (las españolas gastan la mitad en investigación que las europeas y un tercio que las alemanas, según un documentado estudio). Sembrar entre todos Ciencia para recoger empleos estables y de calidad. Es el mejor pasaporte para salir de la crisis. Con Ciencia hay futuro.

miércoles, 16 de mayo de 2012

El gasto en investigación retrocede 8 años


Al final, el recorte en I+D+i para 2012 no han sido los 600 millones que se temían en diciembre, sino 2.192 millones, un tijeretazo del 25%, el mayor en la historia de nuestra ciencia y uno de los mayores recortes del Presupuesto 2012. Lo peor es que ya van 3 años de recortes en investigación, lo que paraliza proyectos y lleva al paro a miles de investigadores, que se irán a otros países. Y encima, uno de cada tres euros del Presupuesto no se gasta, en parte porque las empresas también recortan sus  inversiones en I+D+i. Y todo ello cuando Europa gasta más en investigación, lo que agrava nuestra brecha tecnológica. Es urgente reconsiderar los recortes en investigación en España. Y conseguir que Bruselas apoye los esperados planes de crecimiento europeo en programas de I+D+i.
enrique ortega
El gasto total de los Ministerios en I+D+i (civil y militar) será de 6.397 millones en 2012, un 25,52% menos que en 2011, según el estudio de COSCE, un recorte superior al del Presupuesto 2012 (-16,9%). Se trata del mayor recorte en ciencia desde que existen los Planes de I+D+i (1.988) y un tijeretazo que se suma a los recortes del Gobierno ZP en 2010 y 2011 (-13%). Con ello, el presupuesto en I+D+i se coloca en términos reales (descontando la inflación) por debajo del de 2005 y muy próximo al de 2004. O sea que España va a gastar en investigación lo que gastaba hace 8 años.

Pero eso no es lo único grave. Lo peor es que no vamos a gastar esos 6.397 millones presupuestados en I+D+i, sino mucho menos. Porque más de la mitad del Presupuesto son créditos (3.761 millones), destinados a empresas y no se utilizan: en 2011, un 52% de estos créditos no se gastaron y quedó un remanente de 3.016 millones sin gastar que han vuelto al Tesoro. Y lo mismo pasará este año, lo que enmascara que 2.181 millones en créditos, un 34% del Presupuesto 2012, no se van a gastar. Doble recorte.

Esto es más grave en España porque la financiación pública de la investigación tiene un mayor peso que en Europa: Bruselas fijó como objetivo que dos tercios de la I+D+i fueran financiados  con fondos privados en 2010 y en España no llegan al 43,8%, frente al 55% en la UE y el 70% en Alemania, por ejemplo. Y además de aportar menos, las empresas invierten cada vez menos en I+D+i, por la crisis: 3.568 empresas han dejado de innovar entre 2008 y 2010 y han recortado su inversión en tecnología (-9%), sobre todo las pymes (-17%). Y de cada 100 empresas, 34 desaprovechan las ayudas a la investigación.

En resumen, recortes drásticos en las subvenciones y préstamos que no se gastan, en el Presupuesto del Estado, más ajustes en las autonomías y Universidades, que suponen un 60% del gasto en I+D+i. El resultado, tras tres años de tijera, son proyectos que no se pueden terminar y, sobre todo, contratos de investigadores que no se pueden renovar y puestos que no se cubren, provocando una fuga de cerebros, difíciles de recuperar en el futuro.

Los últimos recortes agravan la brecha tecnológica con Europa: en 2011 gastamos en I+D+i el 1,35% del PIB, frente al 2,3% de media de UE-27 y muy por debajo de los países punteros, como Suecia (3,5%), Alemania (2,9%), Francia (2,25%). Precisamente, los países que menos gastan  en investigación son los que peor han aguantado la crisis: Grecia, Portugal, Irlanda, Italia y España. Y ahora, mientras el Gobierno Rajoy agrava los recortes a la investigación, otros aumentan su inversión: Alemania un 5%, Francia +33.000 millones en 2012 y la Comisión Europea dotando 80.000 millones para 2014-2020.

Reducir esta brecha en I+D+i con Europa obligaría a invertir 10.000 millones extras en investigación, porque al ritmo inversor actual tardaríamos 30 años en igualarnos y salir del pelotón de cola: estamos en el puesto 18 de 27 en el ranking europeo de innovación. Miles de investigadores han enviado una carta al Gobierno pidiendo que la inversión en I+D+i sea una prioridad a medio plazo, para impulsar un cambio en el modelo de crecimiento español, basado en el ladrillo y el turismo. La investigación debería estar blindada y al margen de los ciclos económicos y de los cambios políticos, con presupuestos estables y crecientes, como defiende la Ley de la Ciencia, aprobada en mayo de 2011 por el 99% de los grupos políticos. Pero la realidad es que la I+D+i ha sufrido más los recortes, mientras el Gobierno Rajoy apoyaba con subvenciones al ladrillo (8.000 millones para desgravaciones e IVA reducido), a salvar las autopistas o a sanear bancos y Cajas, por ejemplo.

Ahora se abre una puerta para intentar reparar el daño causado con los recortes en I+D+i: los esperados planes europeos de crecimiento, forzados por Hollande y varios países, para reanimar unas economías en recesión. Planes que girarán sobre inversiones en  infraestructuras, energía e investigación. España debe procurar no perder este tren y conseguir una parte del futuro pastel inversor en I+D+i (al menos un 8%, frente al 4,5% de ayudas europeas que conseguimos ahora), para lo que necesitamos no desmantelar centros de investigación, equipos y proyectos, paralizando al menos la aplicación de los recortes.

En paralelo, es urgente montar la Agencia Estatal de Investigación y aprobar el Plan nacional de I+D+i 2012-2015, que marque las prioridades y coordine mejor los esfuerzos públicos (17 autonomías, 17 políticas de investigación) y privados, ayudando a las empresas a utilizar mejor ayudas y créditos que hoy se pierden. Hay que pactar un Plan de futuro para la investigación y la innovación, la mejor palanca para salir de la crisis y crear empleo. No es casual que País Vasco, Navarra y la Rioja, que invierten en I+D+i como la media europea, crezcan más y tengan la mitad de paro que el resto de España. Hay que salvar a la ciencia de los recortes y ponerla como referencia del futuro. Con hechos, no con palabras.