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lunes, 23 de diciembre de 2013

Navidades grises (y negras para muchos)


Los mismos que repiten cada día que hay síntomas claros de recuperación, aprovechan estas Navidades para reiterar que los españoles se están animando a gastar para estas fiestas. Se espera que el consumo navideño crezca un 1,8 % (gracias a la extra de los empleados públicos), un gasto mínimo sobre las Navidades de 2012, las peores de las dos últimas décadas. Y hay muchos españoles que gastarán lo mismo o menos, porque les han bajado los salarios, han perdido el empleo (134.000 este año) o se les ha acabado el paro (3,2 millones de parados EPA no cobran nada). Si la crisis ha agravado las diferencias entre los españoles, también hay dos Navidades: las grises de los que tienen trabajo o pensión y las negras de los que sobreviven como pueden, gracias a la familia, ONGs y recortadas ayudas públicas. No les olvidemos estos días y ayudémosles si podemos. ¡Feliz Navidad ¡
 
enrique ortega

En toda Europa apuestan por unas Navidades menos tristes, con más consumo que las de 2012, las peores de la crisis. Se estima un aumento medio del gasto del 2,7%, según un estudio de Deloitte, que revela una caída del gasto navideño sólo en tres países: Grecia(-10%), Irlanda (-3%) y Holanda (-3%). Los mayores consumos se darán en Ucrania (+19%) y Rusia (16%), seguidos de Alemania (+9%), Portugal (+5,1%) o Suiza (+5%) y, más lejos, por Francia (+1,6%) e Italia (+0,7%). España se sitúa en la parte baja, con un aumento del gasto del 1,7%, que supone casi gastar lo mismo descontando la inflación.

Es revelador que los europeos que gastarán más esta Navidad dicen que lo hacen no porque tengan más ingresos (sólo el 21%) sino porque quieren olvidarse de la crisis y disfrutar por unos días (el 40%). Y los que van a gastar menos lo justifican porque sus ingresos han caído (lo argumentan el 59%) y porque la crisis va a continuar (48%) o porque tienen miedo a perder su empleo (18%) o porque tienen que pagar deudas (12%). Tienen miedo al futuro.

En España, el gasto extra  por familia esta Navidad será de 671 euros (+1,8%), según el estudio de Deloitte, una cifra que los consumidores de CECU sitúan entre 500 y 700 euros (+2/3%, aunque un 40% de las familias gastarán lo mismo). El primer capítulo de gasto son los regalos (264 euros): la generalización del “amigo invisible” lleva a menos regalos de algo más valor (no más de 30 euros) y a menos juguetes de más calidad. El segundo capítulo son las comidas navideñas, con 212 euros, donde España gasta más (31,6%) que los europeos (27%) y donde este año dominan las compras anticipadas y los congelados. En el tercer capítulo, los viajes, gastamos 104 euros, menos que los europeos (15,5% frente al 24%), aunque este año aumentan las escapadas low cost a Europa de los que tienen empleo. Y en ocio y espectáculos gastamos 91 euros, una partida que se restringe cada Navidad.

El comercio tiene esperanzas en estas Navidades y confía en vender entre un 3 y un 5% más, para lo que han contratado a 12.000 trabajadores temporales para esta campaña. Todo apunta a que habrá más ventas que las Navidades 2012, las peores de los últimos 20 años, pero apenas hay motivos para que el consumo se relance. De hecho sólo hay dos. Uno, que 2,7 millones de empleados públicos vuelven a cobrar este mes la extra de Navidad, unos 5.400 millones que irán a “tapar agujeros” y a gastar algo más. El otro, los 11.563 millones que Hacienda ha prestado a autonomías y Ayuntamientos para que paguen a proveedores, un dinero que irá en su mayoría a tapar agujeros de pymes y autónomos, no al consumo.

Sin embargo, hay otros factores muy poderosos para desalentar el gasto estas Navidades. El primero, que hay 133.900 españoles que han perdido su trabajo en 2013 (a falta de saber los empleos perdidos en el cuarto trimestre) y no están para celebraciones. El segundo, que hay 200.000 parados que han dejado de cobrar el paro este año y que los que cobran el subsidio (2.625.700 a octubre, sólo el 45% de los parados EPA) reciben 35,40 euros menos al mes (828,9 euros de media). El tercero, que los salarios han bajado este año (-1,3%) y hay 7,5 millones de mileuristas, mientras muchas familias  tienen menos ingresos también por horas extras y otros complementos. Y cuarto, que salarios y pensiones han perdido poder adquisitivo, aunque el IPC esté moderado, porque les han subido una serie de gastos que son claves en su economía: luz, gas, agua, carburantes, educación (tasas), medicinas (copago), alimentos… Y también los impuestos, desde el IVA a las tasas y el IBI.

Con menos empleo, menos sueldos, menos subsidios y subidas varias, muchas familias tienen difícil gastar estas Navidades, digan lo que digan los voceros de la recuperación. Es más, hay dos Navidades, como hay dos Españas: la de aquellos que tienen un ingreso más o menos asegurado (trabajo o pensión) y las de los que no tienen casi nada y tratan de sobrevivir. Los primeros gastan con moderación, porque tienen miedo al futuro, a perder su trabajo o a que le recorten su pensión. Y el resto, gastan lo mínimo, porque se les acaba el  paro, el colchón de los ahorros, la ayuda de su familia o de ONGs. Y no ven salida.

Las Navidades deberían hacernos recordar más que nunca a esa España pobre que lo está pasando mal, esos 10 millones de españoles que están en el umbral de la pobreza según el INE (13,1 millones según Eurostat), con unos ingresos menores de 14.784 euros al año (matrimonio con dos hijos). Pero sobre todo, a esos 3.279.000 parados que no reciben subsidio de paro (55% parados EPA)  y que en su mayoría llevan más de 2 años sin trabajo (2.176.000). De ahí sale esa bolsa de 3 millones de españoles en pobreza severa que denuncia Cáritas. De hecho, los servicios sociales de los Ayuntamientos están desbordados de peticiones de ayuda por parte de 7 millones de españoles: pago de luz y alquileres, hipoteca, comida, ropa, trabajo… Y sin embargo, el Gobierno va a desmantelar estos servicios con la aprobada reforma municipal. Y sigue recortando las ayudas públicas y la financiación a ONGs, que atienden a más de 5 millones de españoles necesitados, sobre todo en Navidad.

El problema de esta crisis es que dura ya cinco años largos y todavía puede durar dos o tres años más, con bajos salarios y escasa creación de empleo, que no llegará además a la mitad de los parados actuales (por edad y falta de formación), que se harán “crónicos”. Y hay muchas familias que ya no dan más de sí, que no ven perspectivas. Por eso es urgente poner en marcha un Plan contra la pobreza (sobre todo infantil), que lleva años pidiendo Bruselas y que el Gobierno Rajoy ha sustituido por un tímido Plan de inclusión social , aprobado a mediados de diciembre con medidas contra la pobreza que ya existen (sólo hay 17 millones nuevos). No podemos ser el país europeo donde más ha crecido la pobreza y a la vez el país con más desigualdad entre ricos y pobres (lean este riguroso y preocupante informe sobre el Estado Social de España). Es algo que chirría y más en Navidad, donde se refleja con claridad que hay dos Españas y dos Navidades, una de ellas cada vez más dura y problemática.

El consumo de la Navidad si crece (poco) será un espejismo, en un país estancado, con muchas familias que lo están pasando mal y que no ven claro el futuro, ni de su empleo ni de sus ingresos. De hecho, la mayoría de los españoles ven que 2014 será igual (39,5%) o peor (29,5%), según el último Barómetro del CIS. Hay que dar confianza a los españoles, con otra política económica, centrada en el crecimiento, el empleo y las ayudas a los más pobres. Y apostar por la solidaridad entre españoles, no sólo en Navidad.

Mientras, disfruten lo que puedan y ayuden a los que no pueden. ¡Feliz Navidad ¡

domingo, 23 de diciembre de 2012

Navidades pobres y solidarias


Son las quintas Navidades en crisis y las peores de la democracia. La mitad de las familias, atrapadas entre el paro y un sueldo mileurista, vivirán esta Navidad en “economía de guerra”, tratando de comer algo mejor, comprar algún regalo barato y salvar los juguetes de sus hijos. Pero poco más, porque la mayoría no llega a fin de mes. En estas fiestas, muchos españoles echarán mano otra vez de la familia, de la ayuda de los padres, muchos sin extra o sin revalorización de su pensión. Y otros acudirán a Cáritas, Cruz Roja y miles de ONGs que atienden ya a  5 millones de españoles, desatendidos por los servicios sociales públicos, a los que se han recortado la mitad de sus recursos. Esta Navidad saltan más a la vista los estragos de la recesión, los 12 millones de pobres que se ven abandonados y sin futuro. Ayudémosles si podemos.



enrique ortega
El consumo está apagado esta Navidad, donde se espera que la mayoría de las familias tengan un gasto extra de 650 euros, casi la mitad que antes de la crisis (1.000 euros), sobre todo en alimentación (mucho congelado), regalos (pocos, tecnológicos y “útiles”) y juguetes (“low cost”, unos 50 euros por niño), renunciando la mayoría a viajes y comidas fuera de casa (sólo comidas de empresa low cost). Y eso la media, porque una de cada cuatro familias no gastarán más de 300 euros extras en Navidad, según ESADE.

Unas “pobres” Navidades, pero lo raro sería otra cosa a la vista del país que nos ha dejado la recesión: casi 6 millones de parados y 15 millones de mileuristas (de los que más de la mitad son minieuristas, con sueldos entre 400 y 860 euros), un 40% de la población que vive en precario y que tiene muy difícil llegar a fin de mes. Y más esta Navidad, con la puntilla de tres medidas que les ha regalado el Gobierno Rajoy: la subida del IVA en septiembre, la no revisión de las pensiones con el IPC (8,3 millones de pensionistas pierden 436 euros) y la supresión de la extra a más de 3 millones de funcionarios (4.000 millones de euros que no se podrán gastar).

Esta Navidad, como el resto del año, la mayoría de las familias siguen con su “economía de guerra”, pagando la hipoteca y los recibos básicos y quitando todos los gastos posibles, porque además no ven claro el futuro: casi la mitad de los españoles piensa que 2013 será peor y uno de cada cuatro teme perder su trabajo, según el barómetro del CIS. El problema es que se están acabando los ahorros de los que tirar y el colchón familiar no da más de sí, tras cinco años de crisis, cuando se acaba el paro y las ayudas y no se consigue trabajo.

¿Cómo sobreviven los españoles a la recesión? Sobre todo los 12 millones que son pobres (familias que ingresan menos de 15.820 euros), un 27% de la población según Eurostat. El primer recurso es acudir a la familia, para que los padres ayuden a pagar la hipoteca, el alquiler, los colegios o las facturas más urgentes, además de comer en su casa y en muchos casos, volver a vivir con ellos. Cáritas desvela que ha vuelto el hacinamiento a los hogares, con hijos con niños e inmigrantes compartiendo casa con sus padres y compatriotas. Actualmente, el 40% de los mayores ayudan a sus hijos y 422.600 hogares viven de la pensión de los abuelos, según el CES.

Otra vía de supervivencia es la economía sumergida, las chapuzas para mujeres (limpieza) y hombres sin recursos (en 1.737.900 familias, están todos en paro, según la EPA). Y luego está acudir a los servicios sociales públicos: unos 8 millones de españoles han ido a ellos  este año, buscando ayuda. Pero la mayoría no consigue mucho, según Cáritas, que revela dos problemas. Uno, que se han endureciendo los requisitos (tiempo mínimo de empadronamiento, de 1 a 3 años, documentos exigidos), discriminando a inmigrantes, personas solas y jóvenes sin familia. El otro, los retrasos: tardan 65 días entre la primera cita y dar una respuesta efectiva (en Cáritas, 6 días).Y cuando se trata de cobrar, conceden ayudas a los 165 días de pedirlas (casi medio año, cuando son familias que no pueden más).

Hay un tercer problema: los recortes han destrozado los servicios sociales públicos, sobre todo municipales. El Estado (les aporta el 10%) ha reducido las subvenciones un 65,4 % entre 2012 y 2013 (aportaba 86 millones, ahora sólo 30) y también les han recortado  las autonomías (30% recursos) y Ayuntamientos (60%). Con ello, sólo 192.633 personas (datos 2010) reciben la renta mínima de inserción (RMI), una ayuda que además varía según donde vivan: de 375 euros mes (532 con familia) en Madrid a 650 euros (910 con familia) en el País Vasco. Francia, que tiene un millón menos de “pobres” que España, paga 475 euros al mes (RSA) a siete veces más personas (1,39 millones cobran esta renta de solidaridad).

Al final, entre los requisitos, el papeleo, los retrasos y el recorte de fondos, los españoles se desesperan de los servicios sociales públicos y dos de cada tres acaban en las ONGs privadas: Cruz Roja atiende a 2 millones, Cáritas a 1,3 millones y los Bancos de Alimentos dan comidas a 1,3 millones de personas, la mayoría (67%) desviadas por el propio personal de los servicios sociales públicos, que se ven impotentes para ayudarles.

En estos momentos, unas 30.000 ONGs ayudan a sobrevivir a unos 5 millones de personas, dándoles comida, ropa, techo o ayuda para pagar hipotecas, alquileres o buscar empleo. Es una red en la que trabajan medio millón de profesionales y un millón de voluntarios, que tendrán que hacer horas extras esta Navidad. Y que no saben si sobrevivirán a 2013, porque los recortes les afectan mucho, dado que un 70% de sus ingresos son subvenciones. Otro  20% procede de las Cajas de ahorros (Obra Social), algo que se va a acabar. Con lo que tendrían que subir mucho las donaciones privadas (el 10% restante), algo difícil ya que sólo un 9% de españoles colabora con una ONG cuando en Europa oscila entre el 15 y el 30% de la población. Por todo ello, hay estudios (como el de ESADE) que temen que un 25% de ONGs puedan cerrar por falta de recursos.

Se acaba el colchón de los ahorros, se agota la ayuda familiar, se recortan drásticamente las ayudas públicas y están asfixiadas las ONGs privadas, todo cuando hace falta más que nunca ayudar a millones de españoles que lo están pasando muy mal, como se ve estas Navidades con más crudeza. Y mientras, el Gobierno insiste en recortar el déficit y no toma medidas contra la pobreza, como le ha pedido Europa y como acaba de hacer Francia, con un Plan para aumentar las ayudas contra la pobreza, crear un parque de viviendas sociales, aumentar plazas para ancianos y contratos de inserción para jóvenes.

Disfrutemos de la Navidad con la familia, pero sin olvidar a los que lo están pasando muy mal: ayudemos a nuestro alrededor. Hace mucha falta.

¡Feliz Navidad a todos¡