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jueves, 23 de octubre de 2014

EPA: empleo con cuentagotas (y para algunos)


En verano se ha vuelto a crear empleo, por segundo trimestre consecutivo, según la EPA conocida hoy. Pero sigue siendo muy escaso, sólo para los hombres, temporal, precario y mal pagado. Y los 5,42 millones de parados tienen el futuro muy negro. Casi 2 de cada 3 llevan más de un año sin trabajar, lo que reduce al 6,7% sus posibilidades. Y además, sólo hay una oferta de trabajo por cada 102 parados: apenas tienen posibilidades de colocarse los mayores de 45 años y los menores de 24.En definitiva, que 2 millones de parados no van a volver a trabajar nunca. Y la mayoría (dos de cada tres parados), ya no cobra el desempleo. Un drama que hay que atajar con urgencia, con ayudas a los parados sin recursos, con formación y con planes agresivos para recolocar a los parados mayores y jóvenes. Porque si no, habrá empleo (con cuentagotas) sólo para los parados de 25 a 45 años mejor formados.
 
enrique ortega

La EPA del tercer trimestre ha vuelto a crear empleo, como la del segundo, pero bastante menos: en verano se crearon 151.000 puestos de trabajo, menos que en primavera (+402.400 empleos). Uno de cada tres nuevos empleos son autónomos (+58.500) y los otros dos asalariados con contrato temporal (+122.400) mientras caen los empleos fijos (-26.700) y los de a tiempo parcial. Lo peor es que sólo hubo empleo para los hombres (+164.900), mientras seguían perdiéndolo las mujeres (-13.900). Los nuevos empleos siguen concentrados en los servicios (+ 108.800), debido al tirón del turismo y el comercio (rebajas), y crecieron poco en la industria (+ 71.800) y la construcción (+ 43.500), mientras caían en la agricultura (-73.100). Pero se trata de una buena noticia, ya que descontando la pérdida de empleo del primer trimestre, en 2014 se han creado ya  368.800 empleos netos, lo que no pasaba en España desde 2008.

El paro ha bajado más de lo que ha crecido el empleo, porque este trimestre han vuelto a caer las personas que buscaban trabajo (los “activos”), por la marcha al extranjero de inmigrantes y jóvenes españoles (44.200 personas menos buscando trabajo). Así, el paro se reduce en 195.200 personas y queda todavía en 5.427.700 parados, una tasa del 23,67 % (más del doble que en Europa: 10,1%). El paro ha bajado más en Madrid, Cataluña y Comunidad Valenciana, aunque lo preocupante es que hay todavía cinco autonomías que superan o rondan el 30% de paro: Andalucía (35,21%), Canarias (33,36 %), Ceuta (31,95%), Melilla (30,49%)y Castilla la Mancha ( 28,49%). Y que todavía hay 1.789.400 hogares donde todos sus miembros están en paro.

A corto plazo, el problema más grave para la mayoría de los parados es que ya no cobran ningún subsidio, muchos porque llevan más de 2 años en el desempleo y otros porque no han cotizado suficiente. El caso es que en agosto sólo cobraban alguna ayuda 2.528.055 parados registrados, un 46,5% de los españoles que se consideran parados según la EPA de hoy (5.427.700). Eso significa que  2.899.645 parados no cobran nada, un 53,5% de los parados EPA. Y de los que cobran, menos de la mitad (1.103.520 parados) cobra un subsidio contributivo, que sigue bajando (792 euros al mes de media, 53 euros menos que hace dos años) y el resto una ayuda “asistencial” de 426 euros al mes.

La situación es especialmente grave para 740.000 familias donde no entra ningún ingreso, según cálculos sindicales. Por eso, en marzo pidieron al Gobierno un subsidio especial, al menos para las 500.000 familias con hijos donde el padre (o madre) están en paro y no ingresan nada. Rajoy se comprometió en julio con sindicatos y patronal que esta nueva ayuda a los parados más desfavorecidos se empezaría a cobrar en octubre, pero acaba el mes y la promesa no se ha cumplido. Su coste sería de unos 2.500 millones anuales, menos de lo que costará rescatar el almacén de gas Castor o nueve autopistas privadas en quiebra. Pero lo que ha hecho el Gobierno Rajoy ha sido recortar las ayudas al desempleo, endureciendo las condiciones en 2012 y 2013. Y así, en 2015 hay presupuestados 25.000 millones para el desempleo, 6.000 menos que en 2010, a pasar de que hay 725.500 parados más. Y así pasa que si en 2010 cobraban subsidio el 75% de los parados, hoy no llegan a la mitad (46,5 %). Y cada mes que pasa, son 1.200 parados que pierden el subsidio.

La creación de empleo, aunque sea escaso, precario y mal pagado, es un dato alentador. Pero hay un grave problema de fondo: la mayor parte de ese nuevo empleo no llega a la mitad de los parados. Por dos razones. Primera, porque casi dos de cada tres parados llevan más de un año sin trabajar: 3.359.900 parados, un 61,90 % del total, son parados de larga duración, siete veces más que al comienzo de la crisis (en 2007 eran 500.000 parados). Y sus posibilidades de encontrar trabajo se rebajan al 6,7% (frente al 26,5% del resto), según un estudio de Asempleo. En su mayoría, estos parados de larga duración (2.343.600 llevan más de dos años buscando empleo) son padres de familia entre 30 y 44 años (40% del total ), mayores de 45 años (35%) y jóvenes (25%). Y su situación se agrava porque casi la mitad de estos “parados con antigüedad” tienen poca formación: 1,7 millones no tienen acabada siquiera la educación secundaria, según el INE.

La otra razón es que hay pocas ofertas de empleo y sólo llegan a algunos parados (pocos). En julio de 2014, había 102 parados por cada vacante de empleo (frente a 17,5 ofertas por parado en 2007). Con ello, España es, junto a Portugal, el tercer país europeo con menos ofertas de empleo por parado (tras Letonia y Polonia), un 0,6% frente al 1,6% de media en la UE, el 2,8% en Alemania o el 2,3% en Reino Unido. Y como hay pocas ofertas, las empresas se permiten elegir al máximo a los pocos que contratan. Y ahí, la mayoría de los parados quedan fuera de entrada: los parados mayores de 55 años sólo reciben el 0,5% de las ofertas, los parados de 45 a 55 años el 6,1% y los jóvenes de 16 a 24 años el 7,71%, frente al 53,1 % que reciben los de 25 a 34 años y el 32,52% de ofertas para los de 35-44 años, según el informe Infoempleo Adecco. O sea, que los parados  mayores de 45 años y los menores de 24 (suman el 45% de los parados) tienen muy pocas posibilidades de encontrar trabajo. Y menos aun los que tienen baja formación y ninguna experiencia.

Por ambas razones, llevar mucho tiempo en el paro y tener más de 45 años (o menos de 24), estos parados tienen muy difícil trabajar y más en Andalucía, Canarias, Castilla la Mancha y Comunidad Valenciana, las regiones con menos ofertas de empleo, según el informe. Y peor si buscan en la construcción (sólo recibe un 1,89% de ofertas), la agricultura (1,89% ofertas) o incluso los servicios (que reciben menos ofertas que la ocupación). Al final, todo esto ha llevado al catedrático José Ramón Cuadrado a afirmar que dos millones de parados no volverán a trabajar nunca. Son más de uno de cada tres parados. Un drama.

Con este panorama, uno de cada cuatro españoles sin trabajo y la tercera parte de ellos con riesgo de no volver a trabajar, es una temeridad echar las campanas al vuelo por haber creado 368.800 empleos este año. El Gobierno asegura que seguirá creándose empleo, pero hay expertos que temen que el crecimiento se haya desinflado (por el estancamiento en Europa y Latinoamérica, mientras China echa el freno). Y los propios directivos de empresas no piensan en contratar este otoño, según una encuesta de Manpower. La horquilla del empleo estará entre los 240.000 empleos netos que prevé el Gobierno y los 109.000 empleos que vaticina el FMI para este año en España. A este ritmo, harían falta 20 años para recuperar el nivel de empleo de antes de la crisis. Demasiado tiempo.

Se impone actuar con urgencia en dos frentes. Por un lado, un Plan urgente para dar salidas a los parados actuales, asentado en cuatro patas: ayudas inmediatas a los parados sin ingresos que están en la pobreza, un plan de formación y recualificación de todos los parados (3 millones no tienen acabada la secundaria), unas políticas activas de empleo (incentivos, bajada cotizaciones, fiscalidad) para ayudar a colocar a los parados con más problemas (mayores 45 años, jóvenes y mujeres) y, sobre todo, una reforma de verdad del Servicio Público de Empleo (SEPE), que no funciona: ni tiene presupuesto (recortes) ni medios (un funcionario por cada 190 parados, frente a 1 por 59 en Europa) ni estrategia (sólo colocan al 3% de parados, frente al 15% las ETTs privadas). Y además, habría que plantearse bajar cotizaciones sociales a las empresas que contraten, como han pedido reiteradamente a Rajoy la Comisión Europea y el BCE,  la OCDE y el FMI.

Por otro lado, es urgente crecer más, para crear más empleo, para que haya más ofertas de trabajo. Y eso pasa por hacer otra política, en España y en Europa. Aquí, reanimar el consumo (subiendo salarios y bajando impuestos de verdad a las rentas bajas y medias) y fomentar el crédito y la inversión, sobre todo promoviendo las inversiones públicas y privadas en educación, innovación y tecnología, reindustrialización, más apoyos al turismo y a las exportaciones y a infraestructuras necesarias (no más AVEs). Y en Europa, con un plan de inversiones públicas a escala europea y un mayor consumo y gasto en la Europa del norte (sobre todo Alemania), como piden el FMI y la OCDE, para que “tiren” del resto de Europa.

Gestionar mejor la enorme bolsa de parados y crear más empleo, dos retos cada vez más urgentes para un país que tiene más del doble de paro que Europa y un desempleo además enquistado y sin salida. Esta debería ser la prioridad del Gobierno, no regodearse (“vamos mejor que Europa) en un crecimiento y empleo mínimos. Bajen a tierra, por favor.

domingo, 31 de marzo de 2013

Hablar idiomas, la eterna asignatura pendiente


Casi una de cada tres ofertas de empleo exige dominar el inglés. Y pronto hará falta para trabajar hablar dos idiomas, como hace ya uno de cada cuatro europeos. Pero hoy por hoy, España suspende en idiomas, a pesar de que la mayoría ha estudiado inglés muchos años. Hace falta reformar la enseñanza de los idiomas, desde primaria a la Universidad, invirtiendo más en formar profesores de idiomas y no recortando en docentes, plazas  y becas para estudiar en el extranjero, como ha hecho el Gobierno Rajoy. Y hace falta un ambicioso plan de reciclaje en idiomas, para los parados y los que trabajan. Más medios y una enseñanza más oral, para aprender a hablar en uno o dos idiomas. Es la asignatura pendiente de España y de nuestras empresas para aprovechar algún día la recuperación.
enrique ortega

España está a la cola de Europa en hablar idiomas. Somos el cuarto país europeo donde menos adultos hablan idiomas (sólo por delante de Hungría, Italia y Portugal), a pesar de que el porcentaje de alumnos que estudian lenguas (86%) es similar a la media europea. Concretamente, un 46% de españoles dice que puede mantener una conversación en otra lengua (22% inglés), frente al 54% de los europeos (38% inglés). Y sólo un 18% habla dos lenguas, frente a una media de 25% de europeos, según el Eurobarómetro 2012.

El inglés es el idioma que ha estudiado el 81% de los españoles (57% estudió francés), muchos no sólo en el bachillerato y la Universidad, sino que la mitad lo ha estudiado después en clases particulares. Y a pesar de eso, sólo 1 de cada 10 dice tener un nivel avanzado de inglés, según una encuesta de la OCU, que confirma otro estudio de Cambridge University Press: sólo el 13% de españoles dice tener un nivel alto o muy alto de inglés y el 71% se declara poco satisfecho o nada con su nivel. Y las pruebas europeas hechas a los jóvenes que acaban la ESO (14 años) indican que sólo el 24% de los estudiantes españoles habla y entiende inglés con soltura, frente a un 45% de jóvenes en Europa.

España ocupa el puesto 18 en la lista de 54 países que hablan mejor inglés, con un nivel medio, por detrás de 13 países europeos (Portugal, Francia e Italia están peor en este ranking), Singapur, Malasia, India y Pakistán, según el EF English Proficiency Index. Pero este puesto esconde las profundas diferencias dentro de España: el País Vasco tiene un nivel alto de inglés, seguido por Navarra, Galicia, Madrid y Barcelona (nivel medio), pero hay regiones con un nivel muy bajo (Extremadura) o bajo (Murcia, Castilla la Mancha, Andalucía, Castilla y León y Comunidad Valenciana), precisamente las más atrasadas y con más paro.

¿Por qué los españoles tenemos tantos problemas para hablar idiomas? Para empezar, hay una causa lingüística: el inglés es un sistema de 12 vocales y el español tiene cinco, lo que obliga a pelearnos con 7 sonidos nuevos. Los escandinavos y alemanes, por ejemplo, son lenguas con más raíces comunes con el inglés y los portugueses lo tienen también más fácil por su sistema más complejo de vocales. Pero hay más. El español es la tercera lengua más hablada del mundo (500 millones frente a 1.300 el chino y 1.750 el inglés), lo que nos retrae más a aprender otro idioma. Y no ayuda que las películas en España, en el cine y sobre todo en televisión, se vean dobladas. En Portugal (o en Polonia), los niños ven los dibujos animados en inglés (con subtítulos) y eso educa su oído.

Pero la razón básica es la educación. De entrada, en España no se ha enseñado inglés en el bachillerato hasta los años setenta y tanto mi generación como la de mis padres estudiamos francés. Y hasta 1.996 no empezaron a funcionar los primeros 43 centros públicos bilingües. Con ello, los padres de más de 50 años no han sabido inglés para ayudar a sus hijos y los que tienen entre 30 y 50 apenas lo estudiaron en la Universidad. Y la mayoría de los que lo han estudiado, saben vocabulario y gramática, pero no conversación: no se atreven a hablar, por miedo al ridículo, otra peculiaridad española que nos inhabilita para aprender lenguas. Y otro elemento clave: hay pocos profesores suficientemente preparados para enseñar inglés (sólo 1 de cada 10 lo hablaba de pequeño).

La crisis y los recortes han deteriorado aún más la enseñanza de inglés. Por un lado, se han recortado medios y profesorado, bajando el listón: hay profesores que están dando bilingüismo con nivel B2 (incluso B1), en lugar del C1 exigido. Se aumentan los alumnos por clase, lo que dificulta conseguir resultados. Se han recortado las becas europeas Erasmus y el Gobierno Rajoy ha suprimido en 2013 las becas para cursos de idiomas en el extranjero (había 51 millones en 2011 y 24,5 en 2012). Además, se han recortado plazas (mientras aumenta la demanda) en las 308 Escuelas Oficiales de Idiomas (500.000 alumnos), se les quitan profesores (para trasvasarlos a la enseñanza pública) y se han subido drásticamente las tasas (más del doble en Madrid).

En definitiva, se recorta y deteriora la enseñanza de idiomas, cuando la crisis y el paro han hecho que sean imprescindibles para encontrar trabajo. Así, el 28,8% de las ofertas de empleo exigen conocer un idioma extranjero, según un análisis de 750.000 ofertas realizado por Adecco e Infoempleo. Y a los licenciados, se les exige idiomas en el 58% de ofertas, sube al 65% en ejecutivos intermedios y al 100% para alta dirección, según otro estudio de Randstad. El más solicitado es el inglés (86%), seguido por el francés (9,1%), aunque hay un tirón del alemán (4,96%) y ha bajado la demanda de otras lenguas (chino o árabe).

Los expertos advierten que las empresas piden cada vez más dos idiomas, además del propio, un objetivo que Bruselas se ha fijado, a medio plazo, para Europa, donde ya hay ocho países en los que una mayoría hablan dos lenguas además de la suya: Luxemburgo, Holanda, Dinamarca, Malta, Eslovenia, Estonia, Letonia y Lituania. Los europeos quieren que sus hijos hablen inglés (79%), francés (20%), alemán (20%), español (16%) y chino (14%), según el Eurobarómetro, aunque los españoles somos distintos: creemos que nuestros hijos deben aprender inglés (92%) y chino (24%), seguidos de francés (19%) y alemán (15%).

España tiene que replantearse seriamente la enseñanza de idiomas, sobre todo inglés, lo que pasa por coordinar mejor los planes de bilingüismo de las autonomías (cada una a lo suyo) y dedicar más recursos a formar profesores españoles de inglés, con reciclaje en el extranjero. Y promover, con becas y ayudas, las prácticas fuera de España. Pero no basta con enseñar mejor en inglés. Hay que lanzar un ambicioso programa de reciclaje para adultos, sobre todo para los 6 millones de parados (también se les han recortado los cursos de idiomas) y para los empleados, con ayudas fiscales a las empresas que promuevan cursos. Y promocionar  la exhibición de películas sin doblar (con subtítulos en inglés), sobre todo en televisiones públicas y canales TDT. Y aprovechar Internet como una potente herramienta de formación audiovisual para aprender idiomas.

La recuperación, cuando llegue, será lenta y las empresas exigirán trabajadores más formados y que hablen más idiomas, sobre todo porque nuestro mercado es ya el mundo. Hay que poner en marcha un ambicioso plan de formación para jóvenes y adultos, en inglés y otras lenguas, para que España apruebe de una vez esta asignatura pendiente. Let’s go ¡