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lunes, 11 de mayo de 2026

Despidos "justificados" por la Inteligencia Artificial

En los cuatro primeros meses de 2026, las grandes tecnológicas (Amazon, Meta, Oracle, Microsoft y Dell) han despedido a 92.272 trabajadores, justificándolo por la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA). Y también ha pasado en España (Amazon o Telefónica), donde están cayendo los empleos tecnológicos desde septiembre de 2024 (-48.900 empleos), acogiéndose a la implantación de la IA, una “excusa” para ajustar plantillas con menos coste, según denuncian los sindicatos. La realidad es que 1 de cada 5 empresas españolas utilizan ya la Inteligencia Artificial, lo que pone en peligro muchos empleos: un reciente estudio revela que 1 de cada 5 empleos (entre el 18 y el 22%) están ya expuestos a la inteligencia artificial en España, más entre las mujeres y trabajos como la información, la informática y consultoría, telecomunicaciones, comercio y turismo, logística y transporte, inmobiliarias, administrativos y finanzas y seguros. Frente a este riesgo laboral por la IA (sea “excusa” o “realidad”) sólo queda destinar más recursos públicos y privados a formarse mejor. Ya.

Europa está retrasada en la carrera por la IA, tanto en tecnología como en inversiones, pero los europeos y las empresas se están subiendo al tren de la IA, aunque lo conduzcan los gigantes estadounidenses y chinos. Así, en 2025, 1 de cada 3 europeos de 16 a 74 años (el 32,7%) utilizó herramientas de IA generativa, según los datos de Eurostat. La mayoría los utilizó para fines personales (el 25,1%), aunque también para trabajar (15,1%) y para formarse (el 9,4% para su educación). El mayor uso de la IA se dio en los paises nórdicos y centro Europa (56,3% en Noruega, 48,4% de la población en Dinamarca, 47% en Suiza, 46,6% en Estonia, 46,3% en Finlandia,44,9% en Irlanda, 44,7% en Paises Bajos, 42% en Suecia y Bélgica). España se sitúa en el puesto 16º, con un 37,9% de adultos que la han utilizado, por delante de Francia (37,5%), Alemania (32,3%) e Italia (19,9%).

En cuanto a las empresas, 1 de cada 5 empresas europeas (20%) con más de 10 empleados utilizaron tecnologías de IA para sus negocios en 2025, según Eurostat, lo que supone un gran salto: en 2021 utilizaban esta tecnología el 7,7%, el 8,1% en 2023 y el 13,5% en 2024. Otra vez, los paises con más empresas utilizando la IA son los nórdicos y centro Europa: Dinamarca (42% de las empresas), Finlandia (37,8%), Suecia (35%), Bélgica (34,5%), Luxemburgo (33,61%), Paises Bajos (33,21%), Austria (29,95%), Noruega (28,89%) y Alemania (25,97%). España (con el 20,7% de empresas utilizando la IA) ocupa el puesto 13º en este ranking empresarial, por delante de Irlanda (19,64%), Francia (18,16%) e Italia (16,40%).

En España, la utilización de Inteligencia Artificial (IA) dio un enorme salto en 2025, sobre todo en las grandes empresas, como Amadeus, Indra, Telefónica o Grifols, que están desplegando la IA en procesos críticos. De momento, la IA afecta ya a 1 de cada 5 empleos en España (entre el 18 y el 22%), según un reciente estudio de la Universidad Politécnica de Valencia. Su mayor o menor utilización depende de sectores y territorios: se utiliza más en servicios avanzados, comercio, educación, sanidad e información y comunicación, especialmente en Madrid y Barcelona (21,5%), siendo baja la exposición en Castilla y León, Castilla la Mancha y Aragón, por el mayor peso de la agricultura, la construcción y la industria tradicional. Y están más “expuestos” a la IA los empleos femeninos, porque se concentran en sectores con más uso de la IA (educación, sanidad, servicios administrativos, comercio y actividades sociales).

El estudio revela que la IA puede aumentar la productividad de las empresas, mejorar los servicios públicos y generar oportunidades de empleo cualificado, aunque también reconoce que puede intensificar las desigualdades entre trabajadores y empresas. Y, sobre todo, el gran temor que acarrea la IA es que suponga pérdida de empleos, como se ha visto recientemente en Microsoft, Amazon y Telefónica (el ERE se ha justificado por la IA). De hecho, un estudio del FMI (2024) revelaba que el 40% de los empleos del mundo (1.320 millones) se verán afectados por la IA, perdiéndose algunos y modificándose otros. Y otro estudio de 2025, del World Economic Forum, vaticina que se perderán 92 millones de empleos en esta década por la IA, aunque también se crearán 170 millones de empleos, lo que dará un aumento del empleo neto de 78 millones para 2030.

Pero la pérdida de empleo por la IA ya está aquí y se ha agravado en 2026, especialmente en EEUU. Así, entre enero y abril de 2026, varios gigantes tecnológicos han anunciado 92.272 despidos en todo el mundo (básicamente en USA), “justificándolos” por la aplicación de la Inteligencia Artificial: Oracle (30.000 despidos, el 19% de su plantilla), Amazon (28.000 despidos, el 2% de su plantilla mundial), Dell (11.000 despidos, el 10% de sus empleados), Microsoft (8.750 despidos, el 7% de su plantilla USA), Meta (8.000 despidos, el 10% de su plantilla), Block (4.000 despidos, el 40% de la plantilla), Nordea (1.500 despidos, el 5% de su plantilla), Snap (1.000 despidos, el 16% empleados), Majorel (769 despidos, el 60% del personal), Pinterest (700 despidos, el 16% plantilla)… Y algunos de estos “ajustes” afectan a España, como los de Amazon (791 despidos aquí) o la consultora tecnológica Inetum, que ha despedido a 400 empleados en España (5% plantilla), que se suman al último ERE de Telefónica, en noviembre pasado (4.772 despidos, el 35% de la plantilla).

Ha habido más despidos en otras grandes empresas este año (ver listado), pero las señaladas son las que han justificado sus ajustes por la introducción de la IA, aunque los sindicatos denuncian que en muchos casos se ha utilizado como “excusa” para recortar plantillas y trasladar servicios (como Call Centers) a India o Bangladesh. De entrada, los más afectados por estos despidos han sido empleados con tareas administrativas, traductores, programadores y consultores, más empleos de atención a proveedores y clientes, periodistas y, en general, “trabajos en oficina ante un ordenador”.

Muchos expertos dudan de que la IA sea capaz de aportar tanta productividad como para prescindir de tantos empleos y creen que se trata de una “excusa” para reducir costes y aumentar beneficios. Y sobre todo, para poder seguir invirtiendo en IA: sólo en el primer trimestre de 2026 (mientras despedían), los 4 gigantes tecnológicos (Amazon, Alphabet, Microsoft y Beta) han invertido 130.625 millones de dólares en proyectos de IA (Centros de datos, chips e investigación), una cifra mensual que supera la inversión de todo el Proyecto Manhattan ( 1ª bomba atómica). Y se estima que estos 4 grandes inviertan 715.000 millones de dólares en IA en 2026, casi el doble que en todo 2025 (375.000 millones de dólares). Por eso necesitan ajustar al máximo plantillas y costes, así como conseguir capital e inversiones.

Mientras los despidos “por la IA” se generalizan en EEUU, en España también asistimos a una pérdida de empleo en el sector tecnológico, según revela este estudio de UGT: desde septiembre de 2024 hasta marzo de 2026 (último año y medio), el empleo “tecnológico” ha caído en España en 48.900 ocupados, una reducción del 4,5% frente al 2,15% que creció el empleo total en ese tiempo (+470.000 empleos). Esta caída contrasta con el impulso al empleo tecnológico en España entre 2020 (menos de 800.000 empleos de este tipo) y 2024 (1.096.700 empleos tecnológicos), un empleo que se ha reducido después, hasta los 1.047.800 empleos tecnológicos registrados en marzo de 2026 (-48.900).

En el primer trimestre de 2026, el último dato de la EPA, el empleo tecnológico ha seguido cayendo, sobre todo en programación, consultoría y otras actividades relacionadas con la informática (512.100 empleados, 23.400 menos que a finales de 2025), telecomunicaciones  (113.100 empleos, 11.800 menos) y en servicios de información, que incluye procesado de datos y portales web (17.000 ocupados, 8.600 menos que a finales de 2025). Sólo creció ligeramente el empleo en este primer trimestre en los servicios de arquitectura e ingeniería, ensayos y análisis técnicos (313.600 ocupados, +7.400 que en 2025) y en investigación y desarrollo (92.000 ocupados, +1.400 que a finales 2025).

Estos despidos “tecnológicos” se han justificado, según los sindicatos, en la incorporación de la Inteligencia Artificial (IA) y han afectado sobre todo a empresas de telecomunicaciones, Call Centers y consultoras, empujadas por el uso creciente del vibe coding (creación de software conversando con una IA). La patronal del sector tecnológico cree que esta caída del empleo señalada por la EPA  es sólo un “ajuste cíclico” tras años de fuerte creación de empleo y se agarran a los datos de afiliación a la Seguridad Social de marzo, que reflejan un aumento de 21.595 afiliados en actividades tecnológicas en el último año (+3,48%), aunque han caído los asalariados “tecnológicos” y han subido los autónomos. Pero los sindicatos replican que los despidos están ahí y que las empresas utilizan la IA como “excusa” para despedir barato: al ser despidos por causas tecnológicas, la indemnización baja a 20 días por año (con límite 12 meses), frente a los 33 días (y 24 meses de límite) por despido improcedente. Además, los despidos “por la IA”  se utilizan como “una perversa señal de prestigio” para las empresas que los hacen, según denuncia UGT.

Para España, es clave que este empleo tecnológico se recupere y aumente, porque sirve para acompañar la modernización de la economía y para conseguir aumentar la productividad, una de nuestras asignaturas pendientes. Y aunque este empleo tecnológico se ha doblado desde 2015, España ocupa todavía el puesto 20ª en Europa (éramos el 21º en 2015) en el ranking de paises con más especialistas tecnológicos: un 4,7% del empleo frente al 5% de media en la UE-27 o el 5,4% en Francia, según el informe de UGT. Y son muy minoritarios (el 11,9%) los trabajos con alta intensidad de tareas tecnológicas, estando a la cola en la OCDE y muy lejos del porcentaje de trabajos muy tecnológicos en Paises Bajos (24,5%), Suecia (23,5%), EEUU (22%), Finlandia (20%), Francia (17%), Alemania (15,5%) o la media de la UE-27 (14,8%). Además, los trabajadores tecnológicos (TIC) tienen más paro en España (hay 54.000 parados con formación en nuevas tecnologías), una tasa del 9,9% frente al 6,5% en la UE-27. Y por último, los salarios de los trabajadores tecnológicos (TIC) en España son un 38% más bajos que en la UE-27, un 71% inferiores a los franceses y un 75% menores a los alemanes.

La conclusión es que España, aunque ha avanzado mucho en empleos tecnológicos (los ha duplicado entre 2015 y 2025), todavía tiene que dar un gran empujón y volver a doblarlos para 2030, lo que supone crear otro millón de empleos tecnológicos, la décima parte de los 10 millones de empleos tecnológicos en Europa que se plantea como objetivo la Comisión Europea. Eso supone hacer un inmenso esfuerzo en la formación de los jóvenes (aumentando los que cursan carreras STEM) y en el reciclaje de los trabajadores (aumentando la escasa inversión empresarial en la formación de sus plantillas), para afrontar los retos de las nuevas tecnologías y en especial la Inteligencia Artificial, que va a trastocar 1 de cada 5 empleos.

Todos los expertos y organismos internacionales coinciden en que la IA va a revolucionar los empleos, suprimiendo algunos (como está pasando), modificando otros y creando otros nuevos que ahora ni se intuyen. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) propone una mejora de las habilidades y la formación y un aumento de la protección laboral y social, a la vez que se protege a los trabajadores de los algoritmos injustos. El World Economic Forum insiste en que los paises inviertan más en conseguir una mano de obra adaptable y capacitada a las nuevas tecnologías, creando nuevos itinerarios docentes y formativos. Otros expertos hacen hincapié en que paises y empresas multipliquen sus inversiones en capital humano (no sólo en la IA y en Centros de Datos), para re-cualificar a los trabajadores (Paises Bajos ha destinado a formación gran parte de los Fondos europeos recibidos). Y sobre todo, los Gobiernos deben intentar reducir las brechas de empleo y desigualdad (por sexo, edad, formación, sector, tamaño de empresa y región) que provocará la Inteligencia Artificial.

En resumen, la Inteligencia Artificial es la nueva panacea de la economía y muchos apuestan por su futuro, invirtiendo cifras billonarias que hacen temer otra crisis bursátil. Pero la IA ha venido para quedarse y puede suponer un salto económico para el mundo, como lo fue la electricidad , los ordenadores o Internet. Pero una innovación así, además de mejorar la productividad, tiene también costes, en particular el empleo de mucha gente que puede quedar fuera. España no puede perder este tren de la IA, como tampoco Europa, pero aplicándola de una forma proporcionada, sostenible y justa.

lunes, 22 de julio de 2024

Las tecnológicas quieren ser tu banco

Apple ha pactado con la Comisión Europea para impedir una multa millonaria, a cambio de abrir sus dispositivos a otros monederos de pago. El gigante tecnológico no quiere poner en peligro una parte creciente de su negocio, los pagos digitales, cuyo uso se ha triplicado. El trasfondo es la guerra abierta que las grandes tecnológicas libran con la banca para quitarles parte del negocio, desde los pagos digitales a Fondos de inversión, seguros y , ahora, los créditos a particulares y empresas. Google, Amazon, Facebook y Apple, más las chinas Alibaba, Baidu o Tencent, quieren ser también los bancos de sus clientes y tienen a su favor un mayor tamaño, millones de datos de usuarios, más tecnología e innovación y mejor “imagen” que los bancos, que denuncian competencia desleal, porque las tecnológicas tienen menos controles financieros y pagan menos impuestos. El riesgo es que son demasiado poderosos ya para que controlen también nuestro dinero. En 20 años, podríamos “echar de menos” a los bancos de hoy.  

                     Enrique Ortega

El primer banco moderno, Banco de San Giorgio, se creó en Génova (Italia) en 1406. Durante 6 siglos, los bancos han controlado el dinero en el mundo, en una situación de monopolio y mucho poder. Pero en las últimas décadas, con la generalización de Internet, los grandes bancos del mundo se enfrentan a gigantes tecnológicos mucho más grandes que ellos, que han puesto su mira en controlar, con medios propios, los pagos y las finanzas de sus clientes, desde los pagos y transferencias online a las cuentas corrientes, los Fondos de inversión y Planes de pensiones, los seguros, y, recientemente, los créditos. En 1998 surgieron los pagos electrónicos con PayPal, en 2007 se lanzó Amazon Pay, en 2011 nació Google Pay y en 2014 apareció Apple Pay. Y no han parado de lanzar servicios financieros, consiguiendo licencias bancarias en todo el mundo.

Los nuevos competidores de la banca se clasifican en dos grupos, aunque su competencia es similar. Por un lado están las “Fintech”, grandes empresas tecnológicas que utilizan recursos tecnológicos innovadores y disruptivos en el sector financiero: plataformas de pago, plataformas de captación de fondos y financiación (“crowdfunding”) , Fondos de inversión y plataformas de asesoramiento, inversión y gestión financiera. Los gigantes más conocidos son PayPal (425 millones de cuentas activas en el mundo) y eBay, que la compró en 2002. En general, se han afianzado más en los paises desarrollados que en los paises emergentes. En España, a finales de 2023, el Banco de España tenía registradas 51 entidades de pago electrónico y 10 entidades operando con dinero electrónico.

El otro gran frente de competidores de la banca, los que más les preocupan, son las “Big Tech”, las grandes tecnológicas que dominan el negocio de Internet. Son, por un lado, los cuatro gigantes tecnológicos USA, conocidos como GAFA: Google, Amazon, Facebook y Apple. Y por otro, los tres gigantes tecnológicos chinos, conocidos como BAT: Baidu (el Google chino), Alibaba y Tencent. Empezaron lanzando plataformas de pago propias (monederos digitales) y luego se han lanzado a ofrecer cuentas y depósitos  (Apple ofrecía depósitos al 4,15% anual, aliado con Goldman Sachs), monedas digitales y criptomonedas) ,Fondos de inversión, Planes, seguros y, recientemente, créditos. Todas tienen licencia bancaria en EEUU y el resto del mundo, incluso en Europa (Google y Facebook a través de Irlanda y Facebook a través de Luxemburgo. Y van a por todas.

Veamos con más detalle los servicios financieros que ya ofrecen. Google compite con la banca con su Google Pay, los préstamos que ofrece con Lending Club, los fondos de inversión Google Venture y Google Capital y los seguros de Google Compare. Amazon ofrece Amazon Pay para las compras online, Amazon Lending para préstamos a comercios y seguros médicos. Facebook incluye pagos online a través de Messenger y préstamos en colaboración con Clearbane. Y Apple, además de Apple Pay y seguros (con Allianz) ha ofrecido hasta junio un préstamo para compras rápidas (de 50 a 1.000 dólares) con pago aplazado.

Las grandes tecnológicas chinas están mucho más avanzadas en el terreno financiero, debido al tremendo auge del comercio electrónico y a su mayor dominio/control del mercado interno chino. Alibaba, con 700 millones de usuarios activos, controla la primera plataforma de pagos de China, Alipay (520 millones de usuarios), tiene un banco (MyBank) donde ofrece cuentas y préstamos, múltiples Fondos de inversión (destaca Yu´e Bao, un Fondo del mercado monetario) y la plataforma de seguros Cathay China. Tencent utiliza la plataforma de pagos TenPay (la 2ª mayor en China) , con la aplicación Wechat, para el envío instantáneo de dinero por mensajería. Y Baidu, el buscador líder en China, ofrece la plataforma de pagos Baidu Wallet y controla Baixin Bank, que ofrece cuentas, créditos y servicios financieros, más Fondos y seguros (en colaboración con Allianz).

Estos gigantes tecnológicos de Internet , norteamericanos y chinos están dando “un gran mordisco” al negocio de los bancos internacionales. El último dato revela que sólo el negocio de los préstamos, más reciente que los pagos digitales, aporta ya un 11% de todos los ingresos de las “Big Tech”, Y se estima que ya conceden un volumen de créditos que supera los 570.000 millones de dólares, según el Comité de Basilea. Sólo en China, las grandes tecnológicas ya conceden más préstamos que los bancos tradicionales. Un negocio creciente para los gigantes de Internet, cuyos ingresos se concentran todavía en la publicidad y las ventas online que consiguen con las búsquedas, aplicaciones y plataformas de comercio electrónico: ahora, las comisiones por tarjetas se reparten entre los emisores y las tecnológicas, cuando hasta ahora las monopolizaban los bancos.

Los expertos alertan que los gigantes de Internet están ganando terreno a los bancos en el negocio financiero. Y destacan sus ventajas en esta “carrera”. La primera, su mayor tamaño y potencial inversor. Las “Big Tech” son multinacionales gigantes en comparación con los bancos, tanto en capital como en potencial de inversión. Dos datos. Uno: la capitalización bursátil (valor en Bolsa) de las grandes tecnológicas es de 10,64 billones de dólares, 6 veces el valor de los grandes bancos internacionales (1,75 billones de dólares). Y dos: el valor de Google (2,19 billones dólares) es 28 veces el valor del mayor banco español, el Santander (76.200 millones de dólares). La segunda ventaja es que tienen millones de clientes, la mayoría “contentos” con sus servicios, frente a la “mala imagen” de la banca: Google tiene 400 millones de clientes, Amazon 300 millones y Facebook 255 millones, frente a 160 millones de clientes del Santander o los 67 millones del Bank of America. Y la tercera ventaja, su enorme capacidad inversora y tecnológica para innovar y digitalizar servicios.

Las grandes tecnológicas también tienen inconvenientes para ser el banco de sus clientes. La principal, que ofrecen menos seguridad, privacidad y “cumplimiento” normativo, ya que su actividad financiera está menos vigilada y regulada por las autoridades (Banco de España o BCE). Eso puede facilitar fraudes y crisis, sin que los clientes estén “cubiertos” por Fondos de Garantía como los bancos (hasta 100.000 euros). Además, esta menor supervisión y regulación puede hacer que estos gigantes “asuman más riesgos” en su operativa, tanto en las inversiones como en la concesión de créditos. Y al aumentar el número de clientes, aumenta también el riesgo de “ciberataques” (aunque los que están teniendo más problemas, al menos públicos, es la banca tradicional). Y dado que muchos de estos gigantes de Internet son muy opacos en su operativa y algoritmos, los clientes tienen el riesgo de que no se protejan suficientemente sus datos y se utilicen para usos “no bancarios”.

Con todo, los gigantes de Internet son cada vez “más Big” (más grandes), “más Tech” (más tecnológicos) y por ello, más eficientes, según un informe de la consultora PwC, que justifica así que ganen cuota de mercado a la banca tradicional. Su modelo de negocio lo visualizan como “la rueda del hámster”: crean redes con millones de clientes que generan un volumen creciente de datos y ofrecen cada vez más servicios y actividades, lo que favorece el aumento de redes y clientes y la diversificación y crecimiento del negocio, una rueda que gira sin parar” y crece día a día. Y no sólo se benefician de tener millones de clientes, sino que “son muy superiores a los bancos en innovación y tecnología”, en la incorporación de Big Data, algoritmos y la Inteligencia Artificial (IA), lo que les permite ser más eficientes en la prestación de servicios financieros (más dinámicos y con menos coste). Y en la concesión de créditos, porque conocen muy bien a sus clientes (pueden tener más de 1.000 datos de una empresa), ajustan mucho mejor riesgos, plazos de concesión y tipos.

Los expertos financieros, como la consultora KPMG, consideran que los gigantes tecnológicos son “la mayor amenaza para la banca” en todo el mundo, una preocupación mayor que los ataques cibernéticos o el uso de la inteligencia artificial (IA). Y también lo creen las autoridades financieras, a las que preocupa “la falta de reacción” de la banca tradicional ante la competencia creciente de las tecnológicas. El Mecanismo Único de Supervisión, el supervisor europeo, ha resaltado que los bancos sólo dedican el 5,2% de su plantilla  y el 4% de sus costes operativos a proyectos de transformación digital, mientras los gigantes de Internet invierten millones de dólares cada año por desarrollar nuevos productos y servicios a sus usuarios, entre ellos servicios financieros.

Los bancos internacionales, y especialmente los europeos, se están quedando atrás en la transformación digital frente a las grandes tecnológicas, según todos los expertos. Y la mayoría de bancos han optado por colaborar con los gigantes de Internet antes que competir con ellos. De hecho, el 65% de los bancos internacionales colaboran con las plataformas de pago, en el mundo y en España. Y las grandes “Big Tech” tienen acuerdos con grandes bancos: Apple y Amazon con JP Morgan, Citibank con Amazon y Apple con Goldman Sachs. Y son pocas las experiencias de colaboración interna de la banca para invertir en nuevos desarrollos y ganar espacio en las finanzas digitales. Bizum es un caso de éxito en España (26 millones clientes), lo mismo que Zelle o Paze en Estados Unidos.

Mientras, los gigantes tecnológicos avanzan en su oferta financiera, utilizando su poder y gran tamaño, apoyándose en su situación de “cuasi-monopolio”, pero con flexibilidad para cambiar si hace falta, como demuestra el comportamiento reciente de Apple en Europa. La Comisión Europea le abrió un expediente a Apple por cerrar sus dispositivos a tecnologías de pago que no fuera de su “ecosistema”, lo que suponía un “abuso de mercado”, por el que se arriesgaba a una multa millonaria (hasta 40.000 millones de dólares). Finalmente, hace diez días, Apple llegó a un pacto con la Comisión, por el que abría a otros desarrolladores rivales (con la tecnología NFC) la entrada gratuita (durante 10 años) en Apple Pay y en el monedero de Apple. Evita así una multa millonaria, pero a la vez mantiene su presencia destacada en el negocio de los monederos digitales, cuyo uso se ha triplicado en los últimos años.

Las grandes tecnológicas van a seguir ganando terreno y clientes a los que ofrece “ser su banco”, algo que los internautas “ven bien”, sobre todo en el caso de Google, Apple y Amazon. Su gran ventaja es que son multinacionales conocidas, con buena imagen, que innovan cada día con bajos costes, lo que atrae a sus usuarios, que no se preocupan demasiado por el uso de sus datos y las comisiones “encubiertas” que pagan. Mientras, los bancos se quejan ante los Gobiernos de que las grandes tecnológicas les hacen “competencia desleal”, porque no se les exige cumplir con la regulación y supervisión que tienen los bancos (cada día más estricta, para evitar futuras crisis bancarias) y encima apenas pagan impuestos (la mayoría radican sus operaciones en paraísos fiscales y operan con “ingeniería fiscal”. En paralelo, las autoridades monetarias de la UE temen que la actividad financiera de las grandes tecnológicas pueda “generar desafíos regulatorios, como dominio de mercado, discriminación de precios, algoritmos discriminatorios y amenazas a la privacidad de los usuarios”.

En medio de esta “guerra financieraentre los bancos y los gigantes tecnológicos, la Comisión Europea ha apostado por “una mayor digitalización de la economía y las finanzas”, que va a beneficiar a los gigantes de Internet y que preocupa a los bancos. El objetivo europeo es acelerar los pagos digitales y el uso del euro digital, lo que facilitará aún más que las grandes tecnológicas presten servicios financieros. En 2023 se aprobó una Ley para regular el acceso a los datos digitales (FIDA, en inglés), una Ley de datos que entrará en vigor el 11 de septiembre de 2015. Para entonces, los bancos deberán dar acceso a los datos de sus clientes (con su consentimiento) a las grandes tecnológicas. Y cuando los tengan, podrán cruzarlos con los millones de datos que ellos tienen, para poder ofrecer a esos clientes de los bancos tradicionales sus servicios, desde pagos a tarjetas y créditos. Será una auténtica conmoción en los mercados, entre la banca (David) y las tecnológicas (Goliat).

En resumen, los gigantes de Internet se preparan para asaltar aún más los mercados financieros cuando tengan en 2025 nuestros datos de la banca, tras invertir millones y tiempo en ofrecer nuevas plataformas de servicios financieros, más ágiles y atractivas (y con menos coste, al menos teóricamente). Y entonces, Google,  Apple o Amazon, pelearán por ser “nuestro banco”, como son nuestro buscador o nuestra plataforma de compra. El problema puede ser que estos gigantes, con tanto poder, tengan un control excesivo sobre nuestro dinero, con menos competencia, regulación y contrapesos. Que si hoy no sabemos lo que hacen con nuestros datos, mañana tampoco sabremos lo que hacen con nuestro dinero. Y como sabrán todo de nosotros, estaremos más en sus manos. Podría pasar que dentro de 20 años, “echemos de menos” a nuestro banco de hoy 

lunes, 15 de julio de 2024

Compras online récord... en el extranjero

Las ventas por Internet batieron en 2023 un récord histórico : 84.177 millones, casi el doble que antes de la pandemia. Pero la cifra no es tan positiva, porque más de la mitad de estas compras online de los españoles se hicieron en Webs extranjeras, lo que crea riqueza y empleo fuera de España. Con todo, las compras online se afianzan y las hacen el 77% de los internautas españoles, 26 millones de personas, sobre todo ropa, viajes, espectáculos, apuestas, comida, supermercados, pago de impuestos y compras varias. Y un tercio de las empresas españolas venden ya por Internet, aunque la mayoría son grandes y medianas empresas (que hacen el 92% de las ventas online). El gran reto es que lo hagan las pymes, que están poco digitalizadas, aunque ya hay 15.000 pymes españolas que venden por Amazon, la plataforma líder. Las compras online irán a más, pero hace falta más seguridad, transparencia y agilidad en las transacciones. Y resolver mejor el envío de los paquetes.

                     Enrique Ortega

La pandemia provocó un gran salto de las ventas por Internet en todo el mundo, sobre todo en 2020 y 2021. En España, las compras online apenas suponían el 4,5% de todas las compras en 2017 y saltaron al 7,9% en marzo de 2020, con el primer confinamiento, llegando al máximo del 10% de las compras en junio de 2020, según este estudio de BBVA Research. Pero a partir de ahí, con la vuelta a la normalidad, las compras bajaron en 2021 y 2022, suponiendo en torno al 9% del total. Y sólo en 2023, a partir del verano, se volvieron a animar, hasta rondar otra vez el 10% de las ventas totales. Un porcentaje inferior al de los principales paises europeos, donde las ventas por Internet suponen el 12% (Francia), el 14% (Alemania), el 17% (Paises Bajos) o el 21% de todas las ventas (Reino Unido), con una media mundial rozando el 20%.

Aunque todavía el porcentaje de las compras online sea bajo (10% del total), España está en linea con el resto de Europa en internautas que compran por Internet. En 2023, un 76% de los internautas españoles hacía compras por Internet, el mismo porcentaje que la UE-27 (76%), según el European E-Commerce Report 2023. Los paises donde más se compra online son Reino Unido (el 96% de los internautas lo hacen), Paises Bajos y Noruega (93%), Dinamarca (89%), Suiza e Irlanda (90%), siendo menor en Francia y Alemania (83%  internautas compran online) y Bélgica (79%). Por detrás de España (puesto 17º del ranking europeo de compras por Internet) están  Grecia (75%), Portugal e Italia (62%). España ha dado un salto, del 64% de internautas que compraban en 2019 al 76% actual.

Las compras online en España han batido un récord en 2023, cerrando el año con una facturación de 84.177 millones de euros, según el dato recién publicado por la Comisión de la Competencia (CNMC). Supone un aumento del +16,26% sobre 2022 y el tercer mayor aumento anual, tras el de 2022 (+25,3%) y 2019 (+24,4%). Pero lo más llamativo es que esta cifra récord, 84.177 millones vendidos online, supone casi el doble de las ventas online hechas antes de la pandemia, en 2019 (48.826 millones).

Por sectores, las actividades que más facturan online son las agencias de viaje y operadores turísticos (8,5% del total, frente al 12,5% en 2019), ropa (7,3%), billetes de avión (5,5%, frente al 6,5% en 2019), apuestas y juegos online (4,2% frente al 3,9% en 2019), servicios financieros (4,1%), espectáculos (4%, frente al 3% en 2019), compras en hiper, super y tiendas de alimentación (3,2%), pago de impuestos y cotizaciones (3% de la facturación total), ventas de grandes almacenes (3%, frente al 2,4% en 2019) y compras en restaurantes (2,9% del total), según la CNMC. De este “top 10” de facturación por Internet han caído las compras en hoteles y alojamientos (suponían el 4,2% del total en 2019), los billetes de transporte terrestre (2,8% en 2019) y las suscripciones a la TV de pago (2,7% en 2019).

En cuanto al número de operaciones de compra online, se han hecho 1.552,5 millones en todo el año 2023, otro récord histórico: 4,25 millones al día, 2.953 compras online por minuto. Son un 15,20% más que en 2022 y suponen casi el doble de las compras online hechas antes de la pandemia, en 2019 (867,9 millones), según los datos de la CNMC. Pero las operaciones han  crecido más que la facturación, con lo que la compra media online se ha estabilizado: de 56,25 euros por compra en 2019 a 54,22 euros por operación en 2023. En el “top 10” de más operaciones de venta online destacan los juegos y apuestas (6,9% de todas las operaciones), restaurantes (7,6%), ropa (6,5%), transporte terrestre de viajeros (6,3%), actividades anexas al transporte (5,1%), grandes almacenes (4,3%), compra de carburantes (4,3%), espectáculos (3,3%), compras en hiper, super y tiendas alimentación (2,2%) y descarga de aplicaciones (2,2%), no apareciendo entre los destacados por operaciones las suscripciones a canales de TV, la compra de discos y libros, los billetes de avión o los paquetes turísticos, que sí figuraban en el “Top 10” de compras con más operaciones de 2019.

Lo más chocante de las cifras del comercio electrónico en España es dónde se compra online: el 56,84% de todas las compras por Internet hechas en 2023 fueron compras hechas desde España en Webs extranjeras, según los datos de la CNMC. Compraron por valor de 47.853 millones de euros en 2023, un +19.04% que en 2022 y el doble que en 2019 (23.731 millones). Y sólo un 12,98% de todas las compras online fueron hechas por extranjeros en Webs españolas: 10.924 millones de euros en 2023, una cifra similar a las compras hechas desde fuera en 2019 (9.881 millones de euros). Con ello, casi se ha triplicado el déficit con el exterior en el comercio online: si en 2019 era de -13.850 millones, en 2023 es de -36.929 millones de euros. A lo claro: los españoles compramos en Webs extranjeras más de 4 veces lo que los extranjeros compran en Webs españolas. Eso en cuanto a importes, a facturación. En cuanto al número de operaciones de compras online, dos tercios se  hicieron en el extranjero (65,9% del total) y un tercio en España (34,1%).

¿En qué paises extranjeros compran más los internautas españoles? Básicamente, compramos fuera (47.853 millones) en Webs de Europa (94,4% de las compras online hechas desde España), seguidas de lejos por compras en Reino Unido (2,1%), Estados Unidos (1,4%), Asia Pacífico (0,8%), Latinoamérica (0,3%) y el resto del mundo (1,2%). Lo que más compramos online en Webs extranjeras es ropa (10,9% del total), servicios financieros (6,7%), agencias de viajes y turismo (5,6%), apuestas y juegos online (5,3%), billetes de avión (5,2%), restaurantes (4,2%), grandes almacenes (3,8%), suscripciones TV de pago (3,6%), transporte terrestre de viajeros (2,2%) y espectáculos (2%).

Respecto a las compras online en España de extranjeros (10.924 millones), la mayoría proceden también de Europa (62,7% de todas las compras), seguida de Latinoamérica (8,8%),  Estados Unidos (7,5%), Reino Unido (7,1%), Asia Pacífico (4,1%) y el resto del mundo (9,9%), según la CNMC. Y lo que estos extranjeros compran en Webs españolas son básicamente servicios turísticos: paquetes de agencias y operadores turísticos (30,6% de las compras online totales), hoteles (11,9%), billetes de avión (10,7%), espectáculos (5,1%), enseñanza (3,3%), alquiler automóviles (3,3%), carburantes (2,7%), transporte terrestre (2,5%), publicidad (2,5%) e hiper (2,2%). Se caen de la lista del “Top 10” compras de extranjeros que tenían mucho peso en 2019, como ropa, cine y vídeo y marketing directo.

El tercer bloque del comercio electrónico, junto a las compras online hechas por españoles en el extranjero y las compras online de extranjeros en España, son las compras online hechas en España: facturaron 25.398 millones en 2023 (casi un tercio del total, 84.177 millones), un +9,93% que en 2022 y casi el doble que antes de la pandemia, en 2019 (15.224 millones). Las actividades con mayores ventas online fueron los pagos a la Administración Pública, por impuestos y cotizaciones (el 9,1% de la facturación total, frente al 6,2% en 2019), compra de carburantes (8,3%), espectáculos (7,7%), compras en hiper, súper y tiendas de alimentación (7,4%), viajes y paquetes turísticos (6,1%), electrodomésticos, imagen y sonido (5,4%), billetes de avión (4,2%), tren y autobús (3,7%), apuestas y juegos online (3,3%) y educación (3,1%). Sorprende que desaparezca de este “Top 10” la ropa (6,3% de las ventas online en 2019).

Como reflexión, las ventas online han remontado, en España y en el mundo, pero con menos fuerza que durante la pandemia. Y sobre todo, ahora “ha cambiado el clic”, según el estudio de BBVA Research: se han frenado las ventas online en alimentación y bebidas, restaurantes y hoteles y se han consolidado las compras online de ropa y calzado, mobiliario doméstico, ocio y cultura. Se observa una mayor preferencia por las compras online de las mujeres respecto a los hombres y de los jóvenes menores de 35 años, aunque el grupo con más penetración en las compras online son las personas de 45 a 59 años (31% de las compras frente al 29% los menores der 35 años). Y los grupos que usaban menos el comercio electrónico antes de la pandemia (mayores) son los que más han aprendido a usarlo estos años, con un menor salto en los jóvenes que ya lo usaban.

La realidad es que el uso de Internet para comprar se ha generalizado en España y en todo el mundo. En el 2º semestre de 2023, el 55,6% de los usuarios de Internet (18,6 millones de personas) compraron online, según el Panel de hogares de la CNMC, que refleja que un 12% hicieron 1 o 2 compras, el 19% de 3 a 5 compras, el 17% de 6 a 10 compras y el 10% hicieron más de 10 compras ese semestre. La mayoría hizo sus compras en Amazon (45,6% de las operaciones), seguida de lejos por AliExpress (10,9% compras), el Corte Inglés (2,2%) y eBay (0,6%). La mayoría de compradores online pidieron que les entregaran el paquete en casa (el 85,9%), pero aumentan quienes lo recogen en otros lugares (un 19,8%). Y Correos lidera las entregas (35,3%), seguida por SEUR (12,3%), MRW (8%) y DHL (5,7% entregas).

Otra Encuesta reciente, de IAB Spain, revela que el 77% de los internautas de 16 a 74 años utilizan Internet como canal de compra: son 26 millones de personas. Y retrata el perfil del comprador online en España: mitad hombres, mitad mujeres, con una edad promedio de 44 años, que trabaja (72%), con hijos (57%) y estudios superiores (el 58%), usuario habitual de redes sociales (6 de promedio), que compagina sus compras entre Internet y las tiendas físicas (un 17% casi solo compra por Internet). Hacen 3,4 compras online al mes, gastando 82 euros de media por operación. Y lo que más valoran son las promociones, la amplia oferta y la comodidad en los envíos. Compran sobre todo moda (el 77%), viajes (63%), espectáculos y cultura (62%), alimentación (58%), artículos para el hogar (54%) y tecnología (54%). Y consideran una espera “aceptable” la entrega en 3,2 días.

Si España está en linea con el resto de Europa en internautas que compran online (76%), también lo está en empresas que venden online: lo hacen el 33,2% del total, más de 10 puntos por encima de la media europea (22,8% de las empresas UE-27), según los datos de AFI a partir de Eurostat. Con ello, España ocupa en 5º lugar en el ranking europeo de paises donde las empresas venden más por Internet (ojo: excluidas las microempresas y el sector financiero), sólo por detrás de Irlanda (donde el 42,5% empresas venden online, por ser la sede de muchas multinacionales tecnológicas), Suecia (38,4%), Lituania (37,5%) y Dinamarca (36,5%). Y estamos por delante, en empresas que venden por Internet, de Alemania (22% empresas), Portugal (19,6%), Italia (18,3%) y Francia (16,9%).

Es un dato excelente, pero enmascara un problema interno: las empresas españolas destacan en la venta por Internet gracias a las grandes empresas, porque las pymes españolas (un 99,8% del total de empresas) apenas venden por Internet. De hecho, el 79% de todas las ventas por Internet las hacen las grandes empresas (+250 trabajadores), un 13% las medianas (50-249 empleados) y sólo el 8% de las ventas online las hacen las empresas pequeñas (10-49 trabajadores), siendo ínfimas las ventas online de las micropymes (menos de 10 empleados), según un estudio del ICEX, eMarket y ADigital. Y eso se explica por la bajísima digitalización de las pymes en España: el 70% de las micropymes (1.335.393 empresas) no tienen Web y tampoco el 30% de las pymes (hay 3.202.717 en total), según ADigital.

Las pymes españolas solo canalizan por Internet un 5% de todas sus ventas, la mitad que el conjunto de empresas, según la Consultora Nera. Pero Internet les permite ampliar sus clientes y ventas, dentro e incluso fuera de España. Un ejemplo: las 15.000 pymes españolas que venden a través de Amazon exportaron 1.000 millones de euros en 2023. Y además, les permite conseguir muchos clientes, tener “un escaparate al mundo”, aunque un tercio de ellas radiquen en zonas rurales. El gran reto de España es que las pymes se digitalicen y se apunten al comercio electrónico. Si las pymes vendieran un 15% online, generarían 3.800 millones más de PIB y 74.000 empleos, según el ICEX.

Para conseguir que las pymes españolas se suban al tren del comercio electrónico, se está implantando “el kit digital y otras medidas de digitalización, financiadas con Fondos europeos. Es uno de los grandes retos pendientes para modernizar nuestra economía y mejorar la productividad de las empresas. Otros retos pasan por mejorar los canales de venta online, garantizar a los consumidores más seguridad en las transacciones (vigilando y castigando más los fraudes) y mejorar la entrega de los paquetes al comprador, en tiempo y comodidad. Cada día compraremos más productos y servicios por Internet, pero debemos buscar que esas compras se hagan en Webs españolas, porque ahora, el 56,84% de nuestras compras online se van fuera, creando empleo y riqueza en Irlanda, Reino Unido, Holanda, Francia, USA o China, no en España. Para eso, necesitamos tener productos más competitivos, en calidad y precio, y unas plataformas digitales de venta más ágiles y especializadas. Es otro gran reto: vender mejor el “made in Spain” en Internet.

lunes, 5 de diciembre de 2022

El "pinchazo" de las tecnológicas

En noviembre estalló la crisis de las grandes empresas tecnológicas, desde Meta (Facebook) a Twitter y Amazon, que han anunciado despidos masivos para afrontar una gran caída de ingresos y beneficios, mientras sus acciones se han desplomado en Bolsa (perdieron 500.000 millones de euros en una semana). Se “pincha” así “la burbuja” de las grandes tecnológicas, que hicieron su agosto con la pandemia, disparando en 2020 y 2021 sus plantillas, inversiones y beneficios. Pecaron de optimismo y ahora les toca el ajuste interno, “desinflar” la burbuja. Pero no se trata de una crisis de fondo, porque estas empresas siguen siendo las mayores del mundo y las que tienen más futuro. Eso sí, tendrán que hacer cambios en su modelo de negocio, afrontando una mayor regulación de los Gobiernos y más competencia, así como unas relaciones laborales más conflictivas (ya les han  llegado los sindicatos y las huelgas). Así que estamos ante una crisis coyuntural de las tecnológicas, para reajustarse antes del próximo salto.

Enrique Ortega

Las grandes empresas tecnológicas ligadas a Internet han tenido un crecimiento imparable en este siglo, superando con creces la crisis de las “punto.com” , que estalló en marzo de 2000 (y provocó una caída del Nasdaq del -78% en año y medio). A partir de esa primera “purga”, se fueron consolidando las empresas más competitivas del sector. Y en 2020, las tecnológicas eran ya las mayores empresas del mundo, superando a las empresas líderes del siglo XX, las petroleras, automovilísticas y bancos: Apple sobrepasó a la petrolera saudí Aramco como la empresa con más valor en Bolsa del mundo en 2020. Y en 2021, 7 de las 10 mayores empresas del mundo (por capitalización en Bolsa) eran tecnológicas: Apple (1ª, con 2,60 billones de euros de valor, más del doble del PIB español), Microsoft (2ª, con 2,27 billones de euros), Alphabet-Google (3ª, con 1,65 billones), Amazon (5ª, tras la petrolera Aramco, con 965.073 millones de euros de valor), Meta-Facebook (7ª, tras Tesla, con un valor de 844.003 millones de euros), Nvidia (circuitos y procesadores, la 8ª en el ranking, con 663.563 millones € de valor) y la taiwanesa TSCM (semiconductores), la única gran tecnológica no estadounidense (10ª en el ranking, tras la financiera Berkshire, con 510.577 millones de euros de valor).

Si las tecnológicas ya eran grandes en 2019, la pandemia les permitió dar un salto de gigante, gracias a que los confinamientos dispararon la conectividad y el uso de Internet, el ocio digital y, sobre todo, el comercio online. Eso provocó un fuerte aumento de sus inversiones y de sus plantillas, a lo largo de 2020 y 2021. Un ejemplo: Amazon duplicó su plantilla en 2020, pasando de 798.000 empleados a 1,6 millones. Y gracias a este “tirón del negocio” por la pandemia, las tecnológicas duplicaron también ingresos y beneficios, disparando su valor en Bolsa. Otro ejemplo: Apple pasó de valer en Bolsa 1,16 billones de euros en 2019 a 2,60 billones de euros a finales de 2021… Y conjuntamente, las cinco grandes tecnológicas (Apple, Microsoft, Google, Amazon y Facebook) duplicaron con creces su valor en Bolsa entre 2019 (4,76 billones) y 2021 (10,13 billones de euros), según Bloomberg.

Así que las tecnológicas construyeron “otra burbuja” con la pandemia, que estalló en la primera semana de noviembre, al presentar sus resultados de 2022 (enero-septiembre). La nota común era una fuerte caída de ingresos, que también lo era de beneficios. En conjunto, las 5 grandes tecnológicas USA (Apple, Microsoft, Google, Amazon y Meta/Facebook) ganaron un 19,3% menos que en los 9 primeros meses de 2021, pese a que sus ingresos aumentaron globalmente un 9,2% (menos que el año pasado). Todas ganaron menos, pero el mayor recorte de beneficios lo tuvieron Amazon (pérdidas de -3.015 millones, las primeras desde 2015, frente a 19.137 millones ganados entre enero y septiembre de 2021), Meta (18.641 millones de beneficio, una caída del -36,2% este año), Google (46.582 millones de beneficio, una reducción del  -16,3%), Apple (65.502 millones, una caída del -1,1%) y Microsoft (51.186 millones de beneficio, una caída del 0,9% sobre el año pasado).

A raíz de estos resultados, los inversores se lanzaron a vender y las acciones tecnológicas se desplomaron en Bolsa (Nasdaq): el valor de los cinco gigantes (FAANG) cayó en 500.000 millones de euros sólo en la primera semana de noviembre. Y al 10 de noviembre, la cotización de las tecnológicas caía entre un -20% y un -54% desde enero de 2022. Y la caída bursátil ya revelaba que los inversores seleccionaban sus ventas, porque el desplome no ha sido igual para todos: los que más han sufrido la caída de cotización han sido Shopify (empresa canadiense de comercio electrónico : cayó un -74%), Peloton (la empresa de bicicletas estáticas que se hizo de oro con la pandemia: cayó un -71%), Meta (Facebook, WhatsApp, Instagram, con una caída de cotización del -67%), Zoom (la App de videochats cae un 55%), PayPal (pagos online: -55%), Netflix (-54%), Nvidia (microprocesadores: -48%), Intel (-44%), Amazon (-43%) y Google (su cotización cayó un -35%), siendo las que menos han perdido en Bolsa este año Microsoft (-27%) y Apple (-20%), según Bloomberg. Twitter fue sacada de Bolsa por Elon Musk el 27 de octubre, antes de la debacle, pero aun así perdía un -30% de su valor sobre el máximo que alcanzó en marzo de 2021.

Ante este desplome en Bolsa, las tecnológicas más afectadas se apresuraron a anunciar despidos en sus plantillas, para “calmar a los mercados”. El primero en anunciar un drástico ajuste fue Twitter, que se descolgó con el despido de 3.700 empleados (la mitad de la plantilla) y condiciones laborales más duras para el resto. Luego Meta anunció el despido de 11.000 empleados, el 13% de la plantilla. Y Amazon no desmintió la información periodística de que va a despedir a 10.000 empleados (el 3% de sus trabajadores fijos y un 1% de la plantilla total). Pero ojo: otras tecnológicas ya están despidiendo desde el verano, sobre todo en octubre: suman ya 137.000 despidos, en 859 compañías, entre ellas Peloton (4.000 despidos), la aplicación de mensajería Snapchat (1.000 despidos, el 20% de la plantilla), la plataforma de comercio electrónico Stripe (1.000 despidos), Microsoft (otros 1.000), Netflix (500 despidos) o Lyft (rival de Uber, 700 despidos más)…

¿Qué ha pasado para que estalle esta burbuja? Hay varias causas. La primera y fundamental, el final de la pandemia (de lo peor al menos) y la crisis provocada por la inflación y la guerra de Ucrania, que han reducido las compras (sobre todo el comercio electrónico) y el gasto tecnológico de particulares y empresas, desde el menor uso de los videochats o la TV a la carta a la venta de software, productos y servicios. Otro factor clave ha sido la caída del mercado publicitario online (la base del negocio, sobre todo de Google y Meta) por un menor gasto de los anunciantes (agobiados por la inflación y los costes) en webs y redes sociales y por el menor crecimiento del comercio electrónico. Una caída publicitaria agravada por la decisión de Apple de bloquear las cookies de terceros en sus dispositivos (usados por 860 millones de personas), a la que se unirá Google con Chrome en 2024.

Junto al final del “tirón” por la pandemia y “la vuelta a la normalidad”, otro factor que ha sido clave en esta crisis es la subida de los tipos de interés. Las grandes tecnológicas se han beneficiado más que nadie (junto a las inmobiliarias) del dinero barato (tipos cero) que hemos tenido desde 2008 y más recientemente desde 2020. Y eso porque el valor de las tecnológicas se calcula sobre sus previsiones de ingresos a medio plazo y esos ingresos potenciales se reducen cuando suben los tipos. Además, estos años pasados, con los tipos bajos, las tecnológicas han sido una atractiva inversión, que se reduce si suben los tipos y hacen más atractivas otras inversiones, como energéticas o banca. Y además, si suben los tipos, se encarece el capital, lo que obliga a las tecnológicas a recortar sus proyectos futuros. Por todo ello, las 6 subidas de tipos en EEUU este año (la primera en marzo y la última en noviembre), del 0 al 4%, ha sido “la puntilla” para las tecnológicas.

Además de estas causas globales, hay factores concretos que explican la mayor o menor crisis de algunas tecnológicas. Es el caso de Meta (Facebook, WhatsApp e Instagram), donde los inversores no acaban de entender “la apuesta por el Metaverso” y que se siente especialmente dañada por la caída de la publicidad online y la creciente competencia de la red china TikTok. En el caso de Twitter, el revuelo y la desorganización desatada por su nuevo dueño, Elon Musk, hace dudar sobre su viabilidad futura y está provocando que muchos usuarios busquen redes alternativas. Máxime tras la reciente advertencia de la Comisión Europea que exige  a Twitter, para cumplir las normas UE,  contar con más personalpara reforzar la moderación de contenidos y proteger la libertad de expresión”.

En el caso de Amazon, se ha visto especialmente afectada por la caída generalizadas del consumo (por la inflación) y   el aumento de costes derivado de la energía, así como por el desplome de Rivian, la fabricante de vehículos eléctricos USA donde participa. Y también le afecta la mayor competencia en su negocio internacional de instalaciones en la nube (AWS), donde se están volcando Google y Microsoft, que también sufren ahora el recorte mundial de clientes en la nube. Apple sufre la menor demanda de sus dispositivos (por la crisis) y los problemas de escasez de semiconductores y la menor operatividad (por la política de COVID cero) de sus plantas en China. Google ha conseguido mejorar sus ingresos publicitarios, a pesar de la caída generalizada, pero sufre el aumento de sus costes operativos y la falta de ingresos extraordinarios que ha tenido en el pasado. Y Netflix trata de recuperarse de la pérdida de suscriptores introduciendo publicidad.

¿Y ahora qué? Los expertos creen que el “pinchazo” de las tecnológicas va a ser pasajero, que van a tratar de reajustar” su negocio, tras dos años en que “han pecado de optimismo”. Pero casi nadie piensa que se trate de una crisis de fondo. Y la mayoría de expertos creen que el sector tecnológico se va a recuperar, tras unos meses de “duro aterrizaje” en la nueva realidad, que costará beneficios y despidos. El argumento clave es que la tecnología va a seguir siendo clave para la economía a medio plazo y que tanto los consumidores como las empresas seguirán confiando en las tecnológicas en el futuro. Eso sí, tendrán que hacer cambios en su modelo de negocio.

El primer gran cambio que saldrá de esta crisis es que aumentará la competencia, ya no podrán seguir como “monopolios intocables”, que imponen sus condiciones al mercado y cuando alguien les hace sombra lo compran. Seguirán intentando imponer su poder, pero cada vez tendrán enfrente más competidores. Es algo que ya sucede, porque el sector acapara el interés de muchos inversores. Un dato: ya hay 332 empresas tecnológicas que son “unicornios”, con un valor que supera los 1.000 millones de dólares. Muchas de ellas desaparecerán por el camino, pero alguna sobrevivirá y hará la competencia a las Apple, Amazon, Google, Meta o Microsoft de ahora. Y esa creciente competencia les va a obligar a gestionar su negocio de otra manera, con menos “prepotencia”.

Otro cambio que va a cambiar el negocio es la creciente regulación de los Gobiernos  sobre las tecnológicas. Ya hoy, los grandes de Internet están siendo vigilados de cerca por el Gobierno norteamericano y el Congreso, mientras Europa ha aprobado una regulación mucho más intrusiva que la norteamericana, proliferando los expedientes y multas a las tecnológicas. Y esto va a ir a más, en un intento de “poner coto” a su inmenso poder. Eso va a condicionar su operativa y su modelo de negocio, esperemos que en nuestro beneficio. Porque la actitud de los usuarios es de mayor vigilancia hacia su operativa, hacia la utilización en su beneficio de  nuestros datos, hacia una mayor defensa de nuestra privacidad.

Y un tercer cambio clave tendrá que darse en su modelo de relaciones laborales, hasta ahora basado en “el buenismo” (son empresas que presumen de "cuidar" a sus empleados y ponerles zonas de ocio en el trabajo) y la falta total de derechos laborales: ni sindicatos, ni contratos en muchos casos (muchos temporales) y cláusulas de confidencialidad abusivas. Esto se ha visto claramente con los últimos despidos, donde Twitter , por ejemplo, no ha respetado preavisos ni normas laborales. Son millones de trabajadores casi sin derechos, controlados por algoritmos, que han empezado a defenderse y que antes o después se organizaran globalmente, como sus empresas. De hecho. Amazon ha sufrido este Black Friday la primera “huelga mundial, convocada en 40 países

A partir de ahora, las tecnológicas tendrán que relacionarse de otra forma con sus trabajadores, al igual que con las empresas de la competencia, los Gobiernos y los inversores, con menos prepotencia y más visión a largo plazo. El futuro es suyo, pero no está asegurado: tienen que destinar recursos y medios a investigar, a innovar, cambiando estrategias cuando sea necesario y sin trampas para hundir a la competencia, sin abusar de los clientes. Y sabiendo que sólo los más agiles y mejor preparados sobrevivirán en este camino, donde las grandes tecnológicas del futuro quizás no hayan nacido aún. Porque sería peligroso que a mediados de este siglo XXI, las grandes empresas del mundo fueran las mismas que ahora.

jueves, 24 de noviembre de 2022

España se posiciona en el mundo

Este mes de noviembre se han acumulado varias noticias económicas “buenas” (se destacan menos que las “malas”), de grandes multinacionales que han escogido España para instalarse: dos centros de metanol verde de la naviera Maersk, la fábrica de baterías de Volkswagen, el centro de diseño de “chips” de Cisco, tres instalaciones en la nube de Amazon y el acuerdo para la futura fabricación (compartida) del caza europeo de combate. Y llegarán más proyectos, porque España tiene “el gancho” de los 77.200 millones de Fondos europeos de recuperación, ayudas que se incluyen en 11 Planes ya aprobados (PERTEs) que buscan atraer inversiones extranjeras en nuevas energías, baterías y coches eléctricos, microelectrónica y semiconductores, industria aeroespacial y nuevas tecnologías e Internet. El objetivo es que España se posicione esta década en las industrias y sectores del futuro, dentro de un proyecto europeo global que busca un mayor autoabastecimiento industrial y tecnológico frente a EEUU y China. No podemos perder este tren del futuro.

Enrique Ortega

La semana pasada, al acabar el G-20 en Indonesia, el presidente Sánchez dio un gran desvió de 15.000 kilómetros para volver a Madrid: viajó primero de Bali a Seúl, para reunirse con los directivos coreanos de Samsung e intentar que escojan a España para instalar una gran fábrica de microchips en Europa (30.000 millones de inversión), por la que pelean varios paises europeos. Es la penúltima gestión internacional del presidente, que lleva todo este año de viajes y reuniones para vender el atractivo de España para invertir: reuniones con multinacionales en la Cumbre de Davos de mayo, viaje a EEUU en julio y múltiples contactos “paralelos” en las distintas Cumbres mundiales. “Nunca como hoy ha merecido tanto la pena invertir en España”, recordó Sánchez en enero, en el Spain Investor Day.

Pedro Sánchez lleva en la cartera una “baza” negociadora ante los inversores mundiales: los 77.234 millones de euros en subvenciones (a fondo perdido) que España va a recibir de la Unión Europea dentro de los Fondos de Recuperación (140.000 millones en total), un dinero que debe servir para modernizar la economía española, de la mano de proyectos ligados a las energías limpias, el coche eléctrico, la digitalización, las nuevas tecnologías e Internet. Y para concretarlo, el Gobierno Sánchez ya ha aprobado 11 PERTEs (Proyectos estratégicos para la recuperación y transformación energética), que son “el gancho” que España ofrece a las grandes multinacionales para instalarse aquí. En especial, 4 PERTEs concretos: PERTE para el desarrollo del vehículo eléctrico y conectado (24.000 millones, 4.300 de inversión pública), PERTE energías renovables e hidrógenos verde (16.370 millones, 6.920 públicos), PERTE aeroespacial (4.533 millones, 2.193 públicos) y PERTE microelectrónica y semiconductores (el mejor dotado: 12.500 millones públicos hasta 2026).

Los PERTEs están ahí, con sus ayudas públicas y proyectos, que deben funcionar como “gancho” para atraer grandes inversiones privadas, sobre todo de las multinacionales que dominan esos sectores industriales de futuro. Pero como todos los paises buscan lo mismo, inversores internacionales que modernicen sus economías y creen empleo y riqueza, hay “una gran subasta”, en la que los Gobiernos van “con la chequera por delante”, con subvenciones y ayudas múltiples, desde rebajas fiscales y suelo industrial  a infraestructuras de transporte, comunicaciones, energía, materias primas y mano de obra preparada. Y los gobernantes se implican al máximo nivel, como el ex ministro Draghi negociando con Intel y cerrando hace meses el acuerdo para que la multinacional USA instale una gran fábrica de “chips” en el Véneto. Antes, Merkel negoció otra que Intel abrirá en Magdeburgo.

España cuenta con la ventaja de ser el país que va a recibir más subvenciones de los Fondos de Recuperación (por delante de Italia, el doble que Francia, el triple que Alemania o Polonia y cuatro veces que Grecia), su excelente situación geográfica (entre Asia, Europa y Latinoamérica), una moderna infraestructura de carreteras, puertos y aeropuertos, una espectacular red de telecomunicaciones (España tiene una red de fibra óptica que supera a la de Francia, Alemania, Italia, Portugal  y Reino Unido juntas) y unos salarios bajos respecto a los grandes paises europeos (el salario medio es de 26.832 euros frente a 52.556 en Alemania, 39.971 en Francia o 34.032 en Italia). Pero tenemos hándicaps que hacen vacilar a posibles inversores internacionales, sobre todo la menor formación de la mano de obra: el 36,1% de los adultos no tiene la EGB, frente al 16,4% en la UE-22 y sólo el 23,2% tiene formación secundaria frente al 45,8% en Europa, aunque sí tenemos más universitarios (40,7% adultos frente al 38,3% en Europa). Y tenemos una menor industrialización, demasiadas pymes y una menor digitalización de las empresas y la economía. Y existe una mayor regulación para los negocios, con el inconveniente de 17 autonomías con normativas diferentes.

Con estos pros y contras, ya empiezan a verse los primeros éxitos de la campaña de España para atraer grandes inversores extranjeros. Sólo este mes de noviembre se han concretado 5 operaciones importantes, poco destacadas por los medios (las “buenas noticias” venden menos que las malas, muy abundantes): acuerdo de la naviera danesa Maersk para instalar en España 2 de sus centros para producir metanol verde para su flota (3 noviembre), confirmación acuerdo de Volkswagen para instalar en Sagunto una fábrica de baterías (9 noviembre), acuerdo de la multinacional Cisco (EEUU) para instalar en Barcelona su primer centro de diseño de chips en Europa (10 noviembre), la inauguración por Amazon de 3 centros de datos en la nube en Aragón (16 noviembre) y el principio de acuerdo de España, Francia y Alemania para construir juntos el futuro caza europeo (18 noviembre).

La primera inversión, la de la naviera danesa Maersk, supone un acuerdo con el Gobierno español para invertir 10.000 millones de euros (y crear 85.000 empleos directos e indirectos) en la instalación de 2 grandes centros de producción de metanol verde en Andalucía y Galicia, el 2º y 3º de sus futuros centros de aprovisionamiento mundial de sus 730 buques, tras el acordado en marzo en Egipto y a los que seguirán otros dos o tres en el resto del mundo. Las plantas de metanol verde (un carburante limpio que se elabora con hidrógeno verde y CO2 biogénico de plantas de biomasa) serán de nueva creación y se autoabastecerán con la energía eólica y solar que se instalarán en los alrededores, entrando en funcionamiento en 2025 y 2027, para abastecer en 2030 al 20% de la flota mercante de Maersk, que tendrá que reconvertir todos sus buques a esta energía limpia.

La inversión se pondrá en marcha gracias a los Fondos europeos contemplados en el PERTE de energías renovables, hidrógeno renovable y almacenamiento (que contempla 16.370 millones de inversión total, 6.920 millones de ayudas públicas) y el Gobierno no descarta que el Estado participe directamente en el proyecto. Un proyecto ligado a la estrategia de convertir a España (y Portugal) en uno de los mayores productores mundiales de hidrógeno verde (gracias al impulso a las energías solar y eólica con que se produce), argumento que está detrás del reciente acuerdo de España y Portugal con Francia (20 de octubre) para construir, en 4 o 5 años, un corredor marítimo de energía verde entre Barcelona y Marsella (el proyecto BarMar, que contará con Fondos UE) para exportar hidrógeno verde (y antes gas natural) desde la Península ibérica hasta los paises del centro y norte de Europa.

La segunda multinacional que ha confirmado una importante inversión en España es Volkswagen: a través de Seat y Power Co, construirá en Sagunto (Valencia) una gran factoría de fabricación de baterías para vehículos eléctricos, que suministrará a sus plantas de Martorell (Barcelona) y Landaben (Navarra) y quizás a la planta valenciana de Ford. La inversión prevista es de 4.500 millones de euros entre 2023 y 2026 (3.000 iniciales), que creará 3.000 empleos directos y 12.000 indirectos. Y, tras las presiones de última hora, Volkswagen, contará con ayudas públicas del PERTE del vehículo eléctrico (397 millones) y de la Comunidad Valenciana (66 millones).

Mientras, se esperan otros proyectos de instalación de gigafactorías de baterías en España, donde se podrían instalar 4 fábricas, dentro de la estrategia europea de abrir 40 gigafactorías para 2030 (13 en Alemania, 4 en España o Noruega, 3 en Francia o Italia), para cubrir el 32% de las necesidades del mercado europeo (hoy, Europa  sólo se autoabastece del 9%: el 65% viene de China y el 11% de EEUU). La segunda factoría podría instalarse en Navalmoral de la Mata (Cáceres), un proyecto de Acciona liderado por  la china Envisión Energy (89%), que hace poco se reunió con el presidente Sánchez. La tercera, también en Extremadura, sería Phi4Teach, el primer proyecto de raíz española, que se instalaría al lado de la mina de litio del Cañaveral. Y el cuarto proyecto de baterías que aspira a las ayudas europeas y españolas es Basque Volt, pilotado por Iberdrola y Cie Automotive, con apoyo del Gobierno vasco.

En paralelo a las futuras fábricas de baterías, las multinacionales del automóvil presentes en España (hay 14 fábricas y somos el 2º fabricante europeo, tras Alemania) avanzan en la producción de modelos eléctricos, al amparo del PERTE del vehículo eléctrico, tanto Volkswagen  (en Martorell y Landaben) como Opel (en Figueruelas) o Citroën (en Vigo). Y el Gobierno trabaja ahora en un 2º PERTE  del vehículo eléctrico, con más ayudas públicas, para que entren a fabricar coches eléctricos Ford y Stellantis.

La gran obsesión de toda Europa y del Gobierno Sánchez es conseguir fabricar “chips” en el continente, al amparo de la Ley Europea de Chips (febrero 2022), que pretende fabricar en Europa el 20% de los chips para 2030 (hoy 9%), para lo que pretende invertir 43.000 millones de euros (11.000 millones, ayudas públicas). De momento, la multinacional Intel (USA) ha anticipado que quiere invertir 80.000 millones de euros en 4 grandes plantas de chips en Europa. Y ya se han anunciado en Alemania (17.000 millones), Francia (5.700 millones) e Italia (5.000), así que España se moviliza para lograr la 4ª factoría, en pugna con Polonia y otros paises del Este. Y como alternativa, el presidente Sánchez acaba de proponer un acuerdo a la coreana Samsung, con el incentivo de los 11.000 millones de euros del PERTE y el objetivo de instalar entre 1 y 2 fábricas de chips de 5 nanómetros, los más pequeños.

De momento, una buena noticia es la reciente decisión de la multinacional Cisco (EEUU) de instalar en Barcelona el primer Centro de diseño de chips de Europa, que contará con 1.330 euros de ayudas públicas del PERTE. Ya en mayo, la norteamericana Intel anunció que invertirá 200 millones en 10 años para desarrollar un laboratorio de microchips en Barcelona. En ambos casos, la decisión tiene mucho que ver con la existencia del Barcelona Super Computing Center, en la Universidad Politécnica, un “vivero” para el diseño de microchips, que puede facilitar las posibles llegadas de fábricas de chips de Intel o Samsung.

Otro sector clave de futuro es la industria aeronáutica, donde España tiene una fuerte presencia, al ocupar la 5ª posición en Europa, con 76 empresas (8 centros del fabricante europeo Airbus, la antigua CASA y varios proveedores de primer nivel), 155.000 empleos, una facturación de 16.000 millones y un gran aporte a la exportación (el 80%) y a la investigación. Una parte del PERTE aeroespacial  (4.533 millones) está dirigido al sector aeroespacial, para crear un sistema español de satélites (8), en colaboración con Portugal (otros 8). De momento, la firma vasca AVS quiere atraer a la norteamericana Virgin Orbit a participar en el primer puerto espacial europeo, en el aeropuerto de Foronda (Vitoria), una inversión de 42,5 millones que espera contar con Fondos UE y del PERTE aeroespacial español. Y pronto, el Gobierno decidirá la instalación de la Agencia Espacial Española (“la NASA española”), para la que se han presentado 21 sedes, siendo Sevilla la favorita (por la presencia de Airbus y Andalucía Aeroespace).

En la vertiente de la industria aeronáutica, la buena noticia de este mes es el principio de acuerdo entre Francia, Alemania y España para construir conjuntamente el futuro avión de combate europeo (FACS), un proyecto para 2027 en el que España ha comprometido un tercio de la inversión total (2.500 millones de euros: los primeros 525 van en los Presupuestos 2023) y que promueven la española Indra, la alemana Dassault y el consorcio Airbus, con la idea de que sea un gran impulso para toda la industria aeronáutica europea.

Y queda la 5ª buena noticia tecnológica para España, la inauguración de los 3 centros de infraestructuras en la nube instalados por Amazon (AWS) en Aragón (dos en la provincia de Zaragoza y otra en Huesca), una nueva “región cloud” de Amazon en Europa  (la 8ª), que supone  una inversión de 2.500 millones de euros en 10 años, la creación de 1.300 empleos y la aportación de 1.800 millones de euros al PIB español. Esta infraestructura propia de Amazon (a diferencia de los almacenamientos de Google, Oracle, IBM y Microsoft, que operan a través de centros de terceros) permitirá dar un mayor servicio de almacenamiento de datos en la nube a los clientes españoles de Amazon, entre ellos bancos, grandes empresas, energéticas, hoteles y el Ministerio de Migración y Seguridad Social) y apoya proyectos tecnológicos locales, abriendo el camino a que otras multinacionales de la nube se instalen directamente en España.

Son 5 hitos importantes, aunque queda mucho por hacer, tanto para España como para Europa, muy retrasadas en los avances industriales y tecnológicos que están definiendo el futuro. De hecho, entre las 10 mayores empresas del mundo, no hay ninguna europea: 9  son norteamericanas (Apple, Microsoft, Alphabet-Google, Aramco, Amazon, Tesla, Facebook, Nvidia y Berkshire), ocupando el 10º lugar la taiwanesa TSCM (semiconductores). Y sólo hay 7 europeas entre las 25 grandes empresas del mundo: la francesa del lujo LVMH (17ª) y las suizas Nestlé (22ª) y laboratorios Roche (24ª). Y la empresa española que está más arriba en el ranking es Inditex (puesto 160º), 30 veces más pequeña que la líder Apple… La Comisión Europea busca ayudar a las empresas europeas a dar el salto, para que en 2030 haya 10 gigantes europeos de la tecnología que facturen más de 100.000 millones de euros (hoy solo hay tres: la holandesa ASML, la alemana SAP y la holandesa Prosus). Para conseguirlo hace falta agrupar mercados, mejorar la tecnología y más apoyos públicos.

En resumen, España (junto a Europa) busca su hueco en el mundo en las próximas décadas, avanzando en tecnologías, industrias y negocios con futuro, olvidándonos de ser “las playas y la despensa de Europa. Y eso pasa por “sacar la chequera” para atraer a inversores de primera línea, pero también por configurar una economía más moderna y competitiva, con empresas más innovadoras y trabajadores mejor formados, avanzando juntos el sector público y el privado en proyectos ambiciosos y viables. Eso exige invertir bien  los Fondos europeos y crear una nueva cultura industrial y tecnológica, que exige un gran pacto social (patronal y sindicatos) y político, para sumar y no restar. Diseñemos el futuro.