El 2º trimestre del año suele ser bueno para el empleo, por la Semana Santa (cayó en abril) y por los contratos previos al verano. Este año 2026, tras un primer trimestre donde cayó el empleo (-170.300), el 2º trimestre ha seguido la tradición y se han creado 486.000 nuevos empleos, según la EPA publicada este martes, algo menos que la primavera de 2025 (+503.000 empleos). Con ello, se afianza la recuperación del empleo iniciada en el verano de 2022, tras la pandemia, y la ocupación en España va camino de los 23 millones de personas: había 22.779.000 personas trabajando a finales de junio, la mayor cifra de ocupados de nuestra historia. Y 2.974.100 personas más trabajando que a finales de 2019.
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jueves, 30 de julio de 2026
EPA junio 2026: a por los 23 millones trabajando
Los recientes datos de empleo y paro confirman que la
economía española lleva 6 años creando empleo (hay 22,77 millones de
personas trabajando, casi 3 millones más que antes de la pandemia) y bajando
el paro, ahora por debajo del 10% (9,87%), algo que no
sucedía desde marzo de 2008, con 6 autonomías por debajo del 8%. El motor
de este pujante empleo es el fuerte crecimiento de la economía, empujado
por el consumo, el turismo, las exportaciones, los Fondos europeas y los
inmigrantes (ya hay 3,75 millones de extranjeros trabajando). Ahora se
espera alcanzar los 23 millones de ocupados este año y superar los 24
millones en 2029. Pero no podemos
“dormirnos en los laureles”, porque tenemos más paro y
menos empleo que Europa. Además, la incertidumbre internacional podría
reducir el crecimiento y el empleo. Urge estar vigilantes y preparar medidas
para fortalecer el empleo si hay problemas en los próximos meses. Hay que reciclar a los
parados de larga duración y reformar de una vez las oficinas de empleo, que
funcionan mal. Enrique Ortega
El 2º trimestre del año suele ser bueno para el empleo, por la Semana Santa (cayó en abril) y por los contratos previos al verano. Este año 2026, tras un primer trimestre donde cayó el empleo (-170.300), el 2º trimestre ha seguido la tradición y se han creado 486.000 nuevos empleos, según la EPA publicada este martes, algo menos que la primavera de 2025 (+503.000 empleos). Con ello, se afianza la recuperación del empleo iniciada en el verano de 2022, tras la pandemia, y la ocupación en España va camino de los 23 millones de personas: había 22.779.000 personas trabajando a finales de junio, la mayor cifra de ocupados de nuestra historia. Y 2.974.100 personas más trabajando que a finales de 2019.
Para valorar el carácter histórico de los 22,77 millones de
ocupados basta hacer un
repaso al empleo en los últimos 60 años: en 1965 había 12
millones de personas trabajando en España (12.024.150) y una cifra similar
a la muerte de Franco (12.857.720 en 1975), para caer después a un mínimo
histórico en 1985 (11.004.200 trabajando, por la reconversión industrial) y
remontar a finales de siglo (14.689.830 ocupados en 1999). A partir de
ahí, los ocupados crecen, hasta 16,6
millones en 2002, 18,9 millones en 2005 y se alcanza el máximo en
septiembre de 2007 (20.753.500 ocupados). Con la crisis financiera, el
empleo cae año tras año hasta alcanzar el
mínimo en diciembre de 2013 (17.135.200 ocupados). Luego se
recupera poco a poco, para cerrar 2019 con 19.966.900 trabajadores. Y la
pandemia hunde el empleo a otro mínimo en 2020 (18.607.300 ocupados en
junio). Pero a partir de este suelo, el empleo se recupera con fuerza y supera
los 20 millones en marzo de 2022 (20.084.799) y los 21 millones en junio
de 2023 (21.056.600), para superar ahora los 22,77 millones de trabajadores, 10
millones más de personas trabajando que hace 60 años.
En el 2º
trimestre, el aumento del empleo ha sido gracias a los servicios (+397.400 empleos), sobre todo la
hostelería y el turismo, pero también han creado empleo la construcción (+56.600) y la
industria (+38.200), cayendo
sólo en la agricultura (-6.200 empleos). El empleo se ha creado básicamente en el sector privado (+501.600 empleos)
y se ha perdido en el sector público (-15.600 empleos),
por el fin de contratos en enseñanza y sanidad, según la EPA de junio.
La creación de empleo se ha repartido casi por igual entre los hombres (+236.300 empleos) que entre las mujeres (+249.700).
Y ha sido porcentualmente mayor la creación de empleo entre los menores de
25 años (+120.500 empleos) y entre
los que tienen de 25 a 39 años (+201.200 empleos). Esta vez, la mayoría del
empleo creado ha sido para extranjeros (+356.300 empleos, por el efecto
de la regularización: ya hay 3.756.900 extranjeros
trabajando en España) y ocupados con doble nacionalidad (+102.100
empleos: hay 1.249.100 trabajando), creciendo menos el empleo de los españoles
(+143.800). Por autonomías, donde
más creció porcentualmente el empleo fue en Baleares (+108.000), aumentando mucho
en Cataluña (+130.800), Andalucía (+63.400) y Madrid (+62.100), cayendo sólo el
empleo en Canarias (-25.100) y Galicia (-6.100).
La importante mejora del empleo en el 2º trimestre (+486.000
empleos) no se traducido toda en una bajada
similar del paro (-213.300 parados),
porque en paralelo han aumentado los españoles activos,
las personas que buscan trabajo ahora: los
“activos” han aumentado en +272.700
personas, impidiendo bajar más las cifras del paro. Es un proceso que se ve
trimestre a trimestre (hay 452.500 personas más buscando trabajo que hace un
año). Y hay un récord histórico de adultos “activos” (trabajando y buscando trabajo): 25.274.300
activos, 2,11 millones más que antes de la pandemia
(23.158.800 “activos” a finales de 2019). Todo apunta a que seguiremos así, con
lo que en los próximos meses sucederá lo mismo que ahora: el paro bajará menos de lo que
sube el empleo.
El paro
ha bajado en el 2º trimestre (-213.300 parados) gracias a los servicios (-170.300
parados), por el tirón en el turismo, la hostelería y el comercio, y a
los que perdieron su primer empleo hace un año (-57.700 parados ahora), mientras
baja poco el paro en el campo (-22.400), la industria (-10.900) y
la construcción (-5.400), con 53.400 jóvenes que buscan su primer
empleo, según la EPA
de junio. El desempleo baja más entre las personas de 25 a 54 años (-185.100
parados), los de más de 55 años (-47.800) y los de 16 a 19 años (-33.700
parados), aumentando sólo entre los que tienen de 20 a 24 años (+33.700
parados). Y baja el doble el paro entre las mujeres (-145.400) que entre
los hombres (-67.900 parados), reduciéndose lo mismo entre españoles y con
doble nacionalidad (-106.600) que entre extranjeros (-106.600 parados). Por
autonomías, el paro baja porcentualmente más en Baleares (-47.400
parados), destacando la caída en Cataluña (-92.600 parados), Comunidad
Valenciana (-23.200), Galicia (-14.900) y País Vasco (-12.400 parados). Y el
paro sube sólo en Andalucía (+5.400), Murcia (+3.410), Asturias (+900) y Extremadura
(+600 parados).
La cifra total de parados EPA baja de los 2,5
millones (2.495.300 parados a
finales de junio 2025), algo que no pasaba desde junio de 2008 (2.385.700
parados) y que supone 2,5 veces menos de parados que en lo peor de la crisis
financiera (6.278.200
parados en marzo de 2013) Y la tasa de paro baja al 9,87%, según
la EPA, mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en 2019) y la menor
tasa de paro desde marzo
de 2008 (9,60%). Eso sí, todavía duplicamos la tasa de paro europea (6% en la UE-27 en junio) y casi triplicamos la alemana (3,9% de paro), según
Eurostat. También baja este trimestre la tasa de paro de los jóvenes
(menores 25 años), al 23,77% (15,5% en la UE-27).
Hay otros datos preocupantes del paro que también mejoran,
según
la EPA de junio. El primero, que hay 764.200 hogares con todos sus miembros
en paro, 32.700 hogares menos que hace un año. El segundo, que sólo 8 regiones tienen
una tasa de paro superior a la media (9,87%) : Ceuta (22.41% de paro), Melilla
(20,74%), Andalucía (14,56%), Extremadura
(13,22%), Castilla la Mancha (11,81%), Canarias (11,60%), Comunidad
Valenciana (10,88%) y Murcia (10,83% de paro). Y ya tenemos 11 autonomías
con una tasa de paro rozando el 8% e incluso por debajo (6,11% de paro
Baleares, 7,11% País Vasco, 7,34% Cantabria, 7,58% Madrid, 7,90% Cataluña y 7,94%
Galicia). Y el tercero, que bajan los parados de
larga duración, los que llevan más de 1 año sin encontrar trabajo: son 892.500
desempleados, el 35,7 % de todos los parados (eran el 38,8% hace un año).
Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo
y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de
pobreza extrema. En mayo de 2026, último
dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.686.936 desempleados: menos
de la mitad (47,28%) cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado) de 1.027,4
euros de media y el resto (52,72%) cobraban un subsidio asistencial de 480
euros. Así que sólo el 73,60 de los parados registrados en las oficinas de
empleo (2.291.982 en junio) cobran algún subsidio. Pero en realidad,
con los datos del paro estimado hoy (2495.300 parados), sólo cobran alguna
ayuda el 67,6% de los parados EPA (en
2019 cobraban el 61,5%).
Con todo, lo más positivo sigue siendo la mejor calidad
del empleo que se crea en España, tras la reforma laboral de 2022. Este
primer semestre, el
42,87% de los contratos firmados fueron indefinidos, un porcentaje similar
al de la primera mitad de 2025 (42,67%) y de 2024 (43,56% indefinidos), pero un
porcentaje muy superior a los de 2023 (38,7%), 2021 (10,9%) y la media de 2014
a 2020 (sólo entre el 6 y el 8% de los contratos eran indefinidos). Con ello,
ya hay 16.629.300
asalariados con contrato indefinido, el 84,9% del total,
frente al 74,61% de trabajadores fijos a finales de 2021, antes de la reforma
laboral). Lo que también crece son los contratos a tiempo parcial (por
horas o días), que aumentan (+22.600 en el último año) y superan los 3 millones
de asalariados (3.116.500 en junio), sobre todo por las mujeres (el 71,44% de
estos contratos), que trabajan a tiempo parcial porque no encuentran trabajos a
jornada completa o para cuidar a hijos y mayores.
Ahora, en 2026, el Gobierno y los expertos creen que España
seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero algo menos que
en 2025, porque creceremos algo menos (+2,6%, frente al +2,8% en 2025). El
último cuadro macroeconómico, aprobado
por el Gobierno el 29 de junio, prevé que crezcamos este año más de lo
esperado en abril (+0,4%), a pesar de los conflictos geopolíticos y los altos
precios de la energía, con lo que esperan que el empleo crezca en 2026 un +2,4%
(+539.119 nuevos empleos), algo menos que en 2025 (+605.400
empleos), pero más de los empleos creados en 2024 (+468.100 empleos).
Con ello, la previsión del Gobierno es alcanzar los 23 millones de personas
trabajando a finales de 2026 ( y una tasa de paro del 9,9%). Y esa
estimación prevé que el empleo siga creciendo (menos) en los años siguientes
para superar
los 24 millones de empleados en 2029 (4 millones más que en 2019),
con una tasa de paro entonces del 8,5%.
Los datos indican que estamos en el buen camino para lograr
ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar las campanas
al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones. Una, porque
seguimos siendo el 2º país de Europa (tras Finlandia) con la mayor tasa de
paro: 9,87% en España frente al
5,9% en la UE-27 y el 4,9% en la
OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en España es mucho más
baja que en Europa: en marzo de 2026, trabajaban el 72,7% de los que tienen entre 20
y 64 años, frente al 76,3% que trabajaban en Europa, el 75,2% en Francia o el
81,5% en Alemania, según Eurostat. A lo claro :que España tiene todavía
1,08 millones de personas menos trabajando que las que deberíamos tener
si fuéramos como la media europea. Y que trabajan 2,6 millones de españoles
menos de los que deberían trabajar si
tuviéramos la tasa de empleo de Alemania.
Ese es nuestro gran reto: reformar y modernizar la
economía para que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2 millones más)
y eso permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos” En eso deberíamos centrarnos a medio plazo,
sin regodearnos en los récords. Y eso implica tomar 2 medidas a corto
plazo, que exigen (¡ cómo no¡ ) un pacto político económico y social.
Una, aprobar un Plan de empleo, para fomentar la contratación de los
parados con más problemas para recolocarse : parados de larga
duración (el 35% de todos los parados llevan buscando empleo más de un
año), mayores de 55 años (son el 20% de los parados) y los parados con poca formación (el 46% de todos los parados
no tienen la 2ª etapa de la ESO o más). Eso exige planes de formación y
reciclaje para orientarles a los empleos que más se demandan e incentivos
a las empresas que los contraten.
Y la otra, reformar de verdad las oficinas de
empleo, porque están
colapsadas (se tarda días en conseguir una cita
previa para solicitar el subsidio) y además no ayudan a los parados a
recolocarse. Se han cumplido 3 años de la Ley de Empleo (entró en vigor el
2 de marzo de 2023) y no ha funcionado: ni se ha hecho un perfil de los parados
ni se les ayuda individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas de empleo sólo
colocan al 1,9% de los parados y apenas un 10% de los desempleados hacen
cursos de formación (largos y poco útiles). Y en la web del SEPE sólo hay
registradas 93.395 empresas y 29.777 ofertas de empleo. Urge reforzar la
plantilla de la SEPE (que tiene 2.000 trabajadores menos de los que necesita),
mejorar su sistema informático (pésimo) y cambiar la operativa de estas
oficinas (gestionadas
de forma muy desigual según las autonomías), para que se dediquen menos a
tareas burocráticas y más a recolocar a los parados.
En definitiva, todos debemos alegrarnos porque siga
creciendo el empleo y haya 22,77 millones de personas trabajando en
España, 10 millones más que hace 60 años. Pero todavía trabaja
menos gente que en Europa (de los que están en edad de trabajar) y muchos
empleos son todavía precarios, demasiados a tiempo parcial y con bajos
salarios. Y, sobre todo, muchos empleos se concentran en los servicios, con
altibajos en las contrataciones, y todavía pocos en la industria, las empresas
tecnológicas y exportadoras, que ofrecen empleos más estables y mejor pagados.
Además, no podemos olvidar que hay
mucha incertidumbre en la economía mundial, por la geopolítica, las
guerras y los nuevos aranceles de Trump, situación que acabará perjudicando al
empleo. Así que habrá que estar vigilantes y dispuestos a tomar medidas
para salvar estos 22,77 millones de empleos y conseguir que sigan creciendo,
hasta esos 24 millones previstos para 2029. Debería ser nuestro gran
reto como país.
El 2º trimestre del año suele ser bueno para el empleo, por la Semana Santa (cayó en abril) y por los contratos previos al verano. Este año 2026, tras un primer trimestre donde cayó el empleo (-170.300), el 2º trimestre ha seguido la tradición y se han creado 486.000 nuevos empleos, según la EPA publicada este martes, algo menos que la primavera de 2025 (+503.000 empleos). Con ello, se afianza la recuperación del empleo iniciada en el verano de 2022, tras la pandemia, y la ocupación en España va camino de los 23 millones de personas: había 22.779.000 personas trabajando a finales de junio, la mayor cifra de ocupados de nuestra historia. Y 2.974.100 personas más trabajando que a finales de 2019.
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lunes, 27 de octubre de 2025
EPA verano: crecen empleo (menos) y paro
España siguió creando empleo este verano (+118.400
ocupados), aunque algo menos que los veranos anteriores, según la
última EPA. Pero como siguen aumentando los nuevos “activos” que buscan trabajo
(jóvenes, mujeres e inmigrantes), el paro también crece (+60.100
parados), sobre todo en los servicios y el campo. Siguen creciendo los
empleos fijos (los tienen el 84,42% de asalariados), pero también crecen
los contratos a tiempo parcial (por horas o días), sobre todo entre mujeres
y jóvenes, que por eso cobran menos. Seguimos con un empleo récord histórico
(22.387.100 personas trabajan), pero todavía tenemos el doble de paro
que Europa y menos adultos trabajando. Y la economía frenará su crecimiento
y empleo en 2026, por el pinchazo en las exportaciones (ya se nota) y el
turismo, más la desaceleración mundial y europea. Por eso urge aprobar
Planes de empleo para jóvenes y mujeres y reformar de una vez las oficinas
de empleo, que no ayudan a los parados. Ahora que crecemos es cuando hay
que tomar medidas para asegurar los empleos en el futuro. Enrique Ortega
El verano suele ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los contratos en la enseñanza, aunque es peor que la primavera. Este año también: se han creado +118.400 empleos entre junio y septiembre de 2025, según la EPA del viernes, menos que el verano anterior (+138.300 empleos) y el menor aumento en este trimestre desde 2019 (+69.400). Con ello, se han creado +564.100 empleos en los últimos 12 meses y +2.420.200 empleos desde antes de la pandemia (diciembre 2029). Y en España hay ahora 22.387.160 personas trabajando, otro récord histórico (hubo un máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).
En el tercer trimestre, el aumento del empleo ha
sido gracias a la industria (+64.100 empleos creados), seguida de lejos
por los servicios (+39.100 empleos) y la construcción (+32.600), cayendo el
empleo en la agricultura (-17.400). El empleo se ha creado básicamente en el sector privado (+107.600 empleos)
y poco (+10.800 empleos) en el sector público, por el fin de
contratos en enseñanza y sanidad, según la EPA de septiembre.
La creación de empleo ha sido sobre todo entre los hombres (+107.100
empleos) y mucho menos entre las mujeres (+11.300). Y el nuevo empleo se
ha concentrado entre los menores de 30 años (+137.500) y los mayores de
45(+33.900), cayendo entre los 30 y los 44 años (-53.100 empleos). Esta vez, la
mayoría del empleo creado ha sido para residentes con doble nacionalidad
(+69.600 empleos) y extranjeros (+37.900 empleos), creciendo poco el
empleo de los españoles (+10.800). Por autonomías, donde más creció porcentualmente el empleo fue en
Baleares (+26.200), creciendo mucho en Andalucía (+65.500), Comunidad
Valenciana (+37.500) y Castilla la Mancha (+19.900). Y el empleo cayó este
verano en 5 autonomías: Madrid (-60,700), Canarias /-14.100), Asturias
(-8.100), Navarra (-4.200) y Ceuta (-2.300).
Esta nueva mejora del empleo en el tercer trimestre (+118.400)
no se traducido en una mejora del paro,
que subió este verano (+69.100),
según
la última EPA, cuando había bajado el verano de 2024 (-1.200 parados),
aunque subió los veranos de 2023 (+86.300 parados) y 2022 (+31.100). Ello se
debe a que este verano han aumentado mucho los españoles “activos”, los que
buscan trabajo: han crecido en +118.400, casi como el verano anterior (+137.100), lo que ha provocado un aumento de las
cifras del paro. Con ello, España alcanza otro récord histórico,
el de personas activas (que trabajan o buscan trabajo): 25.000.300
personas “activas”. Un indicador del fuerte dinamismo del mercado
laboral, empujado por los inmigrantes: hay 2 millones de “activos”
más que antes de la pandemia (había 23,08 millones en el verano de 2019). Y
la tendencia se repetirá los próximos meses: se podrá crear
empleo, pero aumentarán más los que buscan trabajo y puede crecer el paro.
El paro subió en el tercer trimestre (+ 60.100 parados), por
culpa de los servicios (+75.900 parados) , que despidieron al
final del verano (turismo, hostelería, comercio) a muchos de los contratados en
primavera y verano, la agricultura
(+10.800 parados) y los que habían perdido su primer empleo
(48.900 parados más), aunque bajó el paro este verano en la industria (-16.600) y en la construcción
(-10.300 parados). El desempleo creció
sólo entre las mujeres (+82.700paradas) y bajó entre los hombres (-22.600). Y
también creció entre los más jóvenes (+53.600 parados menores de 25
años), bajando entre 25 y 54 años (-4.700 parados) y entre mayores de 55 años
(-1.900 parados). Por autonomías, el paro subió sobre todo en Andalucía (+32.400 parados), Canarias
(+15.100), Murcia (+12.500) y Comunidad Valenciana (+11.400), bajando en 8
regiones , sobre todo en Baleares (-10.500 parados), Extremadura (-10.300),
Castilla la Mancha (-5.400) y Galicia (-3.500).
La cifra total de parados
EPA sube y queda en 2.613.200
parados estimados a finales de
septiembre 2025, el menor dato del paro en verano desde 2008
(2.600.700 parados). Y la tasa de
paro sube al 10,45% (10,29% en primavera), según
la EPA, mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en 2019) y la menor tasa de paro desde el verano de
2008 (11,23%). Eso sí, todavía duplicamos la tasa de paro europea (5,9%
en la UE-27) y cuadruplicamos la alemana (3,5% de paro), según
Eurostat. Y sube también la tasa de paro de
los jóvenes (menores 25 años),
al 25,42% (la más baja desde 2008), que casi duplica la europea
(14,6%
en la UE-27).
Algunos datos
preocupantes del paro mejoran,
como los hogares con todos sus miembros en paro: son ahora 790.800 hogares (-63.700 menos que
hace un año). Otros empeoran, como el paro en la mayoría de las 6 regiones
con mayor tasa de desempleo, que sigue alto y muy superior a la media
(10,45%): Ceuta (25,47% de paro), Melilla (23,76%), Andalucía
(15,27%), Canarias (14,59%), Extremadura (13,56%) y Comunidad
Valenciana (11,73%). Contrastan con 6
autonomías que tienen una tasa de
paro casi europea , aunque haya subido en la mitad: Baleares (5,77% de
paro), País Vasco (6,98%), Navarra (7,28%), Cantabria (7,62%), Madrid
(7,98%) y Cataluña (8,18%). Y otro dato preocupante que mejora: bajan los parados de
larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: eran 898.500
parados este verano, el 34,38%
del total (100.000 menos que en primavera).
Esto mejora la situación de muchos parados de larga duración reduce el número de los que se les
acaba el desempleo y no cobran ya ningún
subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En agosto de
2025, último
dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.875.821
desempleados: la mitad cobraban un subsidio contributivo (según lo
cotizado) de 984 euros de media y el resto (48,64%) cobraban un subsidio
asistencial de 480 euros. Eso significa que casi tres de cada cuatro parados
(el 71,78%) estimados por la última EPA (2.613.200)
cobran alguna ayuda por desempleo. Y si contamos los que están registrados
como parados
en las oficinas de empleo SEPE (2.421.665), cobran ayudas el 77,45%.
La mejor noticia es que el empleo que se está creando en 2024 sigue siendo menos precario, de más
calidad, gracias
a la reforma laboral aprobada a
finales de 2021, aunque “pierde impulso”: un 41,40% de todos los contratos
firmados entre enero y septiembre (11.608.100) han sido indefinidos
(4.806.500 contratos), aunque este porcentaje es inferior al de los 9
primeros meses de 2024 (42,39%) y de 2023 (42,8%). Pero supone un salto
tremendo sobre los indefinidos antes de la reforma laboral: en
2021, sólo el 10,9% de los contratos eran indefinidos. Y entre 2014 y 2020, sólo eran
indefinidos entre el 6 y el 8%. Además, en
lo que va de año, más de la mitad de los nuevos contratos (56,45%)
son a tiempo completo, más de la
cuarta parte (29,71%) a tiempo parcial y el resto, fijos
discontinuos (1.604.500), que son los contratos fijos por periodos
determinados de trabajo que se hacen a muchos que antes eran temporales en el
turismo, hostelería y construcción.
El resultado evidente de la reforma laboral es que aumentan
mes a mes los asalariados con contrato
indefinido, que este verano ya eran el
84,42% de los asalariados (16,13 millones de trabajadores fijos), frente al
74% de los asalariados fijos hace cuatro
años (septiembre
2021), el 79,81% hace dos años y el 83,59% que eran
el verano pasado. Pero todavía tenemos un 16,41% todavía de asalariados con contrato
temporal, el mayor porcentaje en Europa (la media de temporalidad en la UE-27 es del 14,1%). El problema son los contratos a tiempo parcial,
que aunque se reducen este verano (-196.100) han crecido en el último año
(+181.800) y rozan los 3 millones (2.975.700):
ojo, algo más de 2 millones son mujeres, que trabajan menos de la
jornada habitual, muchas porque no encuentran otro empleo.
Ahora, a finales de 2025, Gobierno y expertos creen que España
seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero menos que en 2023 y
2024, porque creceremos algo menos (+2,6%, frente al +3,2% en 2024). La
previsión enviada
por el Gobierno a Bruselas, en octubre de 2024, apostaba por crear 1,6
millones de empleos entre 2024 (+556.132 empleos, aunque realmente se han
creado +468.100), 2025 (548.645
empleos) y 2026 (494.878 empleos), con el objetivo de que España roce los
23 millones de ocupados (22.989.350 en 2026) y baje su tasa de paro del 10% en
2026 (ahora parece más factible).
Los datos indican que estamos en el buen camino para lograr
ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar las campanas
al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones. Una, porque el
paro crece y puede seguir creciendo (aunque se cree empleo, por el aumento
de los que buscan trabajo) y seguimos siendo el país de Europa y la OCDE (36
paises) con la mayor tasa de paro: 10,45 % en España frente al 5,9%
en la UE-27 y el 4,9%
en la OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en España es mucho más baja
que en Europa: a finales de 2024 trabajaban el 71,4% de los que tienen entre 20
y 64 años, frente al 75,8% que trabajaban en Europa, el 75,1% en Francia o el
81,3% en Alemania, según
Eurostat. A lo claro :que España tiene 1,08 millones de personas
menos trabajando que las que deberíamos tener si fuéramos como la media
europea. Y que trabajan 2,4 millones de españoles menos de los que
deberían trabajar si tuviéramos la tasa
de empleo de Alemania.
Ese es nuestro gran reto: reformar
la economía para que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2
millones más) y eso permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos”. Y eso
implica tomar 2 medidas a corto plazo, que exigen (¡ cómo no¡ )
un pacto político económico y social. Una, aprobar un Plan de choque para mejorar
el empleo de los jóvenes y las mujeres, porque tienen “demasiados”
contratos a tiempo parcial (de media jornada o por horas y días), más
precarios y peor pagados. De hecho, aunque el 70,2% de los jóvenes
(menores de 25 años) tienen ahora un contrato fijo, el 56% de ellos
tienen un contrato indefinido a media jornada o como fijos discontinuos
(trabajan sólo un periodo al año). Y lo mismo les pasa a las mujeres: el
46% trabajan menos horas porque no encuentran un trabajo a jornada
completa.
Y la otra medida urgente, reformar de verdad las
oficinas de empleo, porque están
colapsadas (se tarda días en conseguir que te den por teléfono una cita
previa para solicitar el subsidio) y además no ayudan a los parados a
recolocarse. Se han cumplido 2 años y medio de la Ley de Empleo (entró en
vigor el 2 de marzo de 2023) y no ha funcionado: ni se ha hecho un perfil de
los parados ni se les ayuda individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas
de empleo sólo
colocan al 1,9% de los parados y apenas un 10% de los desempleados hacen
cursos de formación (largos y poco útiles). Y en la web del SEPE sólo hay
registradas 88.110 empresas y 31.184 ofertas de empleo. Urge reforzar la
plantilla del SEPE (tiene 2.000 trabajadores menos de los que necesita),
mejorar su sistema informático (pésimo) y cambiar la operativa de las oficinas (gestionadas
desigualmente según autonomías), para dedicarse menos a
tareas burocráticas y más a recolocar parados.
En definitiva, todos debemos alegrarnos porque haya más
de 22 millones de personas trabajando en España (10,3 millones más que
hace 60 años), pero todavía tenemos demasiado paro y trabaja menos gente que en Europa (de
los que están en edad de trabajar) y muchos empleos son todavía precarios,
demasiados a tiempo parcial (sobre todo para jóvenes y mujeres) y con bajos
salarios. Y, sobre todo, muchos
empleos se concentran en los servicios, con altibajos en las
contrataciones, y todavía pocos en la industria, las empresas tecnológicas y
exportadoras, que ofrecen empleos más estables y mejor pagados. Además, no
podemos olvidar que hay
mucha incertidumbre en la economía mundial (por los aranceles de
Trump) y en Europa (estancada) y esto acabará perjudicando al empleo. Así que
habrá que estar vigilantes y dispuestos a tomar medidas para salvar
esos 22 millones largos de empleos y conseguir que sigan
creciendo. Debería ser nuestro gran reto como país.
El verano suele ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los contratos en la enseñanza, aunque es peor que la primavera. Este año también: se han creado +118.400 empleos entre junio y septiembre de 2025, según la EPA del viernes, menos que el verano anterior (+138.300 empleos) y el menor aumento en este trimestre desde 2019 (+69.400). Con ello, se han creado +564.100 empleos en los últimos 12 meses y +2.420.200 empleos desde antes de la pandemia (diciembre 2029). Y en España hay ahora 22.387.160 personas trabajando, otro récord histórico (hubo un máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).
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jueves, 1 de mayo de 2025
1º de mayo: el empleo que viene
El empleo ha “pinchado” en el primer trimestre, como es
habitual, con una pérdida de 92.500 empleos, al retrasarse la Semana
Santa a abril. Pero se espera que suba este 2º trimestre y en verano, porque
las empresas siguen contratando y hay 2 millones más de personas trabajando
que hace 5 años. Pero hoy, 1º de mayo, podríamos reflexionar
sobre el empleo del futuro, que va a cambiar drásticamente por la
tecnología y la inteligencia artificial (IA). De hecho, el Foro Económico Mundial
estima que 4 de cada 10 trabajadores españoles deberán “mejorar sus
habilidades” para tener un empleo en 2030. A lo claro: los trabajadores
tienen que reciclarse y formarse si quieren seguir trabajando en unos años. Un
reto que obliga a Gobiernos y empresas a gastarse más dinero en formación
y reciclaje profesional, para afrontar la digitalización, la descarbonización,
la robótica y la IA, un reto del que apenas hablan los sindicatos hoy.
Hay que prepararse para esta “revolución silenciosa”, la del
empleo futuro. Enrique Ortega
El primer trimestre suele ser malo para el empleo, por el fin de las Navidades y el menor consumo en la “cuesta de enero”. Además, este año la Semana Santa ha caído en abril y no en marzo (como en 2024), lo que ha restado empleo entre enero y marzo. Por todo ello, en el primer trimestre se perdieron -92.500 empleos, aunque son menos que en el primer trimestre de 2024 (-139.700), según la EPA publicada este lunes. Con todo, a finales de marzo había en España 21.765.400 ocupados, así que trabajan 2,08 millones de personas más que hace 5 años, antes de la pandemia (19.681.300 ocupados en marzo 2020).
El empleo ha caído sólo entre los hombres
(-94.100 ocupados), mientras aumentó algo entre las mujeres (+1.600). Y
lo han perdido los trabajadores españoles (-144.500 empleos), porque los
extranjeros han ganado empleos (+52.000). La
pérdida de empleo se ha dado casi en exclusiva en el sector público
(-92.200 empleos, por el aumento de jubilaciones) , mientras apenas caía el
empleo privado (-300). Y se ha perdido empleo entre los trabajadores maduros
(-119.800 empleos entre 40 y 54 años) y los más jóvenes (-60.800 empleos
perdieron los de 16 a 24 años). Todos los sectores han perdido empleo, salvo el
campo (+25.000), especialmente los servicios (-112.300). Y por
autonomías, han perdido más empleo Baleares (-42.400), Comunidad
Valenciana (-20.400) y Andalucía (-12.300), mientras lo ganaron Madrid
(+14.800) y País Vasco (+11.300 empleos).
La caída del empleo al inicio de 2025 ha provocado también un
aumento del paro, que subió en +193.700 desempleados, un aumento
récord desde 2013, debido a que han aumentado mucho los que buscan empleo, los
“activos”: +101.200, todo un récord en los últimos años, por el
aumento de mujeres que buscan trabajo (+118.100), mientras hay menos
hombres buscando (-16.900). Con ello, España alcanza un récord histórico de “activos”,
personas que trabajan o buscan trabajo: 24.554.500. Esto supone que, aunque
crezca el empleo en los próximos meses, el paro bajará menos, porque hay más
gente buscando trabajo.
Con este aumento del paro, son ya 2.789.200 las personas
que están en paro, un 11,36% de las personas en edad de trabajar, según la EPA, una
cifra elevada pero son 523.800 parados menos de los que había en
España hace 5 años, antes de la pandemia
(3.213.00 parados en marzo de 2020, el 14,41% de la población activa).
El paro ha subido en este primer trimestre más entre las mujeres
(+116.500 paradas) que entre los hombres (+77.200), más entre los
españoles (+147.900) que entre los extranjeros (+45.800) y más entre
los trabajadores maduros (+141.300 entre 25 y 44 años), cayendo entre los más
jóvenes (-12.000 parados). Por sectores, crece sobre todo en los servicios
(+124.900, la mitad por el turismo y la hostelería) y también más en Cataluña
(+47.200), Baleares (+42.800), Madrid (+23.900) y Canarias (+21.800),
bajando sólo en Murcia (-4.400), País Vasco (-4.300) y Cantabria (-1.100).
Mientras sube el paro, hay algunos datos de fondo
preocupantes. Por un lado, todavía hay 882.900 hogares donde todos
sus miembros están en paro, aunque son 95.000 menos que hace un año. Por
otro, baja el porcentaje de
parados que cobran el desempleo: cobraban
alguna ayuda en febrero 1.722.042 parados, el 66,77% de los parados
registrados en las oficinas de empleo, frente al 69,44 % hace un año. Y además,
la mayoría (813.181) cobran un subsidio asistencial (480 euros al mes),
mientras sólo 908.861 parados registrados cobran el subsidio contributivo
(1.014,90 euros mensuales). Y ha subido el número de parados que llevan más
de 1 año sin trabajo (1.065.400 parados),
con lo que el 38,10% son “parados de larga duración” y tienen mucho más difícil
recolocarse.
Lo más preocupante es que la tasa de paro ha subido
en el primer trimestre, del 10,61% en que estaba a finales de 2024 al 11,36%,
aunque es mucho más baja de la tasa de paro que teníamos hace 5 años (14,4%).
Una tasa muy alejada de Europa, donde es menos de la mitad (5,7%
en la UE-27 y 6,1% en la zona euro), siendo la tercera parte en Alemania
(3,1%), según Eurostat. Y ha subido este trimestre la tasa de paro juvenil (menores 25 años),
que en España es el 26,5%, frente al 14,5% en Europa y el 6,3% en
Alemania. Además, persiste el problema de que hay 2 Españas en el paro.
Una, 8 autonomías con alta tasa de paro: Melilla (26,6%), Ceuta
(26,1%), Extremadura (16,6%), Andalucía (16,4%), Baleares (14,78%), Canarias
(13,27%), Castilla la Mancha (13,27%) y Murcia (12,83%). Y otra, las 8
autonomías que tienen una tasa de paro casi “europea”:
Navarra (7,49% de paro), País Vasco (7,71%), Cantabria (7,86%), Aragón (8,29%),
Castilla y León (8,70%), Galicia (8,80%) y Cataluña (8,91%), según la EPA de marzo.
Con todo, lo más positivo sigue siendo la mejor
calidad del empleo que se crea en España, tras la reforma laboral de
2022. Este primer trimestre, el
43,07% de los contratos firmados son indefinidos, algo menos
que hace un año (44,5% el primer trimestre de 2024) pero un porcentaje muy
superior a los de 2023 (38,7%), 2021 (10,9%) y la media de 2014 a
2020 (sólo entre el 6 y el 8% de los contratos eran indefinidos). Con ello,
ya hay 15,7 millones
de asalariados con contrato indefinido, el 84,88% del total,
frente al 74,61% de fijos a finales de 2021). Lo que no mejora son
los contratos a tiempo parcial (por horas o días), que aumentan
(+134.400 en el último año) y superan los 3 millones de asalariados, sobre
todo por las mujeres (el 73,6% de estos contratos), que trabajan a
tiempo parcial porque no encuentran trabajos a jornada completa o para
cuidar a hijos y mayores.
Ahora, en 2015, el Gobierno y los expertos creen que España
seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero menos que en
2023 y 2024, porque creceremos algo menos (+2,6%, frente al +3,2% en 2024).
La previsión
enviada por el Gobierno a
Bruselas, en octubre de 2024, apostaba por crear 1,6
millones de empleos entre 2024 (+556.132 empleos, aunque realmente
se han creado +468.100), 2025 (548.645 empleos) y 2026 (494.878
empleos), con el objetivo de que España roce los 23 millones de ocupados
(22.989.350 en 2026) y baje su tasa de paro del 10% en 2026 (ahora
parece más factible).
Los datos indican que estamos en el buen camino para
lograr ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar
las campanas al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones.
Una, porque seguimos siendo el país de Europa y de la OCDE (36 paises) con
la mayor tasa de paro: 11,36% en España frente al 5,7% en la
UE-27 y el 4,8%
en la OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en España es
mucho más baja que en Europa: a finales de 2024 trabajaban el 71,4% de
los que tienen entre 20 y 64 años, frente al 75,8% que trabajaban en
Europa, el 75,1% en Francia o el 81,3% en Alemania, según
Eurostat. A lo claro :que España tiene 1,08 millones de
personas menos trabajando que las que deberíamos tener si fuéramos como la
media europea. Y que trabajan 2,4 millones de españoles menos de
los que trabajarían si tuviéramos
la tasa de empleo de Alemania.
Ese es nuestro gran reto: reformar la economía para
que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2 millones más) y eso
permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos”. En eso
deberíamos centrarnos a medio plazo, sin regodearnos en los récords. Y
eso implica tomar 2 medidas a corto plazo, que exigen (¡ cómo no¡ ) un
pacto político económico y social. Una, aprobar un Plan de empleo,
para fomentar la contratación de parados mayores de 45 años, mujeres y jóvenes,
sobre todo en esas 8 regiones con más paro que la media, canalizando
inversiones públicas y privadas e
incentivos a las contrataciones.
Y la otra, reformar de verdad las oficinas de empleo,
porque no ayudan a los parados a recolocarse. Se han cumplido 2 años
de la Ley de Empleo (entró en vigor el 2 de marzo de 2023) y no ha
funcionado: ni se ha hecho un perfil de los parados ni se les ayuda
individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas de empleo sólo
colocan al 1,9% de los parados y apenas un 10% de los
desempleados hacen cursos de formación (largos y poco útiles). Y en la web del SEPE sólo
hay registradas 83.444 empresas y 29.305 ofertas de empleo. Urge cambiar
la operativa y dotar de medios a estas oficinas, gestionadas
de forma muy desigual por las autonomías.
Además, este 1º de mayo habría que pensar
también en el empleo a medio plazo, porque el mercado laboral va a
cambiar radicalmente en los próximos años. En el mundo, 59 de cada 100
trabajadores necesitarán “cualificarse” para no perder sus empleos actuales,
por la tecnología, la robotización y la inteligencia artificial (IA), según el
último informe
sobre el futuro del empleo del Foro Económico Mundial. Y en el caso de
España, este informe señala que 4 de cada 10 trabajadores españoles
deberán mejorar sus habilidades para tener empleo en 2030. Los expertos
laborales y las empresas reiteran la urgencia de formación y
reciclaje de los trabajadores, para mejorar su cualificación y afrontar
la demanda de nuevos empleos: muchos empleos actuales desaparecerán
(administrativos, secretarias, asistentes administrativos, cajeros de banco…) y
se crearán otros (analistas de datos, expertos en IA, desarrolladores de
software, técnicos ambientales, expertos en ciberseguridad…).
En definitiva, que no basta con que la economía española cree
más empleo, para conseguir una tasa de paro “europea”, sino que hay que formar
a los jóvenes en los futuros empleos que van a demandarse en los
próximos años y reciclar a los empleados actuales para que no pierdan su
empleo en el futuro. Esto exige una mayor inversión en formación y “capital
humano”, con importantes cambios en el diseño de la educación, desde la
escuela a la Universidad, y con mayor gasto en formación de las empresas y el
Estado. Hay que prepararse desde ya al empleo que viene, con
acuerdos entre Gobierno, empresas y sindicatos para configurar la oferta
de empleo que exige el futuro. Un reto del que apenas se habla este
1º de mayo, mucho más de fondo que la jornada laboral o los salarios.
El primer trimestre suele ser malo para el empleo, por el fin de las Navidades y el menor consumo en la “cuesta de enero”. Además, este año la Semana Santa ha caído en abril y no en marzo (como en 2024), lo que ha restado empleo entre enero y marzo. Por todo ello, en el primer trimestre se perdieron -92.500 empleos, aunque son menos que en el primer trimestre de 2024 (-139.700), según la EPA publicada este lunes. Con todo, a finales de marzo había en España 21.765.400 ocupados, así que trabajan 2,08 millones de personas más que hace 5 años, antes de la pandemia (19.681.300 ocupados en marzo 2020).
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jueves, 15 de marzo de 2018
Los parados, abandonados a su suerte
Los parados no
salen a la calle a protestar, como los pensionistas, pero motivos les
sobran: la mitad de los parados no cobran ningún subsidio y entre la
mitad que si cobra, el 60% recibe una ayuda asistencial de 426 euros, sólo por 6
meses. Por ello, la mitad de los parados españoles son pobres. Y además, la
mitad de los parados (1.902.000) llevan
más de un año sin trabajar y tienen pocas posibilidades de hacerlo, por su elevada edad y baja formación. En consecuencia, muchos ni se apuntan a las oficinas de empleo, por ineficaces: no
les asesoran, no les dan formación (sólo hacen
cursos el 4,12% de parados) y no les encuentran trabajo (sólo al
2%). El Gobierno Rajoy se ha desentendido de los parados y los ha utilizado para
reducir el déficit público, gastando en
ellos la mitad que en 2009, con un paro casi similar. Urge dar ayudas a 1 millón de parados más y
aprobar Planes de choque para formarles
y recolocarlos. No les abandonen a su suerte.
El paro en España se ha reducido bastante con la recuperación, pasando de los 6 millones de parados EPA a finales de 2012 a 3.766.700 a finales de 2017. Pero ojo, las cifras no permiten hacer triunfalismo, como hacen repetidamente Rajoy y su Gobierno. Primero, porque todavía tenemos más del doble de paro que Europa (16,55%, 1 de cada 6 españoles en edad de trabajar, frente al 8,1% de la UE-28) y cuatro veces más paro que Alemania (3,8%). Y, sobre todo, porque todavía tenemos hoy una tasa de paro (16,55%) doble que antes de la crisis (8,60% en diciembre 2007), cuando Europa está casi igual (7.7% frente a 7,2% en 2007) y muchos países europeos tienen ya menos paro que en 2007: Alemania (3,8% frente a 8,5%), Reino Unido (4,4% frente a 5,8%), Portugal (8,6 frente a 9,1%) o Polonia (4,9% frente a 9,6%), así como EEUU (4,4% frente a 4,6%) o Japón (2,8% frente a 3,8%), con la excepción de Francia, Italia e Irlanda, que también tienen más paro que en 2007.
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| enrique ortega |
El paro en España se ha reducido bastante con la recuperación, pasando de los 6 millones de parados EPA a finales de 2012 a 3.766.700 a finales de 2017. Pero ojo, las cifras no permiten hacer triunfalismo, como hacen repetidamente Rajoy y su Gobierno. Primero, porque todavía tenemos más del doble de paro que Europa (16,55%, 1 de cada 6 españoles en edad de trabajar, frente al 8,1% de la UE-28) y cuatro veces más paro que Alemania (3,8%). Y, sobre todo, porque todavía tenemos hoy una tasa de paro (16,55%) doble que antes de la crisis (8,60% en diciembre 2007), cuando Europa está casi igual (7.7% frente a 7,2% en 2007) y muchos países europeos tienen ya menos paro que en 2007: Alemania (3,8% frente a 8,5%), Reino Unido (4,4% frente a 5,8%), Portugal (8,6 frente a 9,1%) o Polonia (4,9% frente a 9,6%), así como EEUU (4,4% frente a 4,6%) o Japón (2,8% frente a 3,8%), con la excepción de Francia, Italia e Irlanda, que también tienen más paro que en 2007.
Pero, por encima de las cifras, lo más preocupante es la situación de los parados españoles.
Sí, 2,3 millones de personas han salido
de las listas del paro en los últimos 5 años, pero los que han quedado lo ven cada vez más negro, porque
pasan los meses y no encuentran posibilidades de trabajar. De hecho, el
paro se ha enquistado y la mitad
de los parados estimados por la EPA (el 50,5%, a finales de 2017), 1.902.183 parados, llevan más de 1 año sin trabajar (y de
ellos, 1.365.500 llevan más de dos años
parados). Eso reduce mucho sus posibilidades de encontrar trabajo, según los
expertos, y más si tenemos en cuenta que la mayoría de parados de larga duración
tienen más de 45 años y poca formación.
La consecuencia inmediata de que la mitad de los parados
lleven más de un año sin trabajar (y la tercera parte, más de 2 años) es que muchos ya no cobran el subsidio de paro,
un drama para ellos y sus familias. A finales de 2017, sólo cobraban alguna ayuda 1.894.209
parados, según los datos oficiales del SEPE (oficinas
de empleo). Si lo comparamos con el número de parados estimados, el paro EPA (la
estadística más real y homologada en Europa), que era de 3.766.700 parados, resulta que sólo cobraban un subsidio la
mitad de los parados españoles, el
50,28% para ser exactos. Y la otra mitad, 1.872.491 parados (y sus familias) no cobran nada. Incluso si lo
comparamos con los parados registrados, apuntados en el SEPE (3.412.781 parados en
diciembre 2017), la cobertura es preocupante: un 55,5%.
Pero este es el dato global, de toda España. Hay 9 autonomías, más de la mitad del país,
donde la cobertura baja y hay más
parados que no cobran que los que cobran: es el caso de Madrid (cobran sólo el 36,74% de los parados EPA), Melilla (cobran el 30,43%), Castilla la Mancha (42,93%), Canarias
(42,08%), País Vasco (43,29%), Comunidad Valenciana (45,85%), Murcia (46,03%),
Ceuta (47%), Aragón (48,19%), Asturias (48,87%) y Castilla y León (48,94%
parados EPA cobran), según los datos del SEPE. En las 8 autonomías restantes hay más parados que
cobran de los que no, encabezadas por Extremadura (65,11% parados EPA cobran),
Baleares (60%), Andalucía (56,8%) y Navarra (54,18%).
Esta cobertura de
parados que cobran se ha desplomado
en los últimos años, con la crisis, pero sobre todo desde que Rajoy llegó
al Gobierno. Así, en 2008, con 3.206.800 parados ya (560.000 menos que hoy), cobraban algún
subsidio el 72,3% de los parados
EPA, casi tres de cada cuatro. El paro se disparó y a finales de 2011, cuando Rajoy llegó a la Moncloa, había ya 5.287.300
parados, pero todavía cobraban más de la
mitad, el 55,36%. A partir de ahí, el paro llegó al máximo de 6 millones en
diciembre de 2012 y luego bajó hasta hoy, pero el porcentaje de parados que cobran ayudas
ha estado cinco años por debajo del 50%
(sobre el 44% en 2014 y 2015), quedando en ese 50,28% a finales de 2017.
No es sólo que con el
Gobierno Rajoy cobren subsidio la mitad de los parados. Es que, además, de esa mitad que cobra, la mayoría no recibe un subsidio contributivo, en función del sueldo
por el que ha cotizado (un subsidio de 828 euros al mes de media), sino que ese
subsidio lo agotó y ahora recibe un
subsidio asistencial, de 426 euros. Si en 2011, sólo el
53,5% de los parados cobraban este subsidio asistencial, con Rajoy lo han
cobrado en torno al 60% de los parados que cobran algo (el 59,41% en 2017). Y
el problema de este subsidio “asistencial” no es sólo que sea más bajo, es que se paga sólo durante 6 meses.
Otro problema de los subsidios de paro, en este caso los
contributivos, es que cada año
son más bajos, por el deterioro de
los salarios sobre los que se cotiza al desempleo: la cuantía media de la
prestación contributiva ha caído un
4,2%, de los 864,70 euros por parado
que se pagaban en 2011 a 828,10 euros en diciembre de 2017, 36.60 euros menos al mes. Y si tenemos en
cuenta la subida de la inflación en estos años (+8,1% la inflación media, según el INE), la pérdida de poder
adquisitivo de los parados es del -12,3% desde que llegó Rajoy al Gobierno. Y
además, no es sólo que los parados cobren
menos, es que cobran también
durante menos tiempo: la duración media de la prestación contributiva era
de 15,8 meses en 2009, subió a 17,9 meses en 2013 y ahora, a finales de 2017,
se ha quedado en 15,1 meses, casi tres
meses menos cobrando que hace cuatro años.
Con todos estos datos, no sorprende que la mitad de los parados españoles estén en situación de pobreza, porque ingresan menos del 60% de la renta
media española, según los datos publicados por Eurostat hace dos semanas: son pobres el 49,4% de los parados españoles, frente al 48,7% de los parados
europeos. Con ello, somos el 9º país europeo
con más porcentaje de parados pobres, por detrás de Alemania (el 70,8% de
sus parados son “pobres”), Suecia (el 50,3%) y 6 países del Este, pero por delante de Francia (38,4% parados
son pobres), Reino Unido (45,9%), Italia (46%), Grecia (46,9%) o Portugal
(41,6%).
Todo esto, que la mitad de los parados no cobren nada y que
los que reciben subsidios cobren cada año menos y la mitad estén en la pobreza,
no
es casualidad. Por un lado, lógicamente, es culpa de la subida del paro
con la crisis. Pero otra razón
básica es que el Gobierno Rajoy ha
utilizado a los parados para recortar el déficit público, aprobando en julio de 2012 un amplio paquete de recortes a los parados:
redujo la prestación a partir del 6º mes (del 60% del último salario al 50%),
eliminó el subsidio para mayores de 45 años, elevó de 52 a 55 años la edad del
subsidio asistencial previo a la jubilación, recortó los subsidios a partir de
los 61 años (para forzar las jubilaciones anticipadas),endureció los criterios
para conceder subsidios asistenciales y redujo la cotización a la SS de los
parados con cargo al Estado.
El resultado de estas
medidas es lo que hemos visto: menos
parados que cobran y menos subsidio. Y estos recortes se han reflejado en la factura del paro: si en 2012 se
gastó un máximo de 31.730 millones
de euros en los parados, en el Presupuesto de 2017 se destinaron casi la mitad,
17.474 millones (como este año 2018). Y si el Gobierno gasta casi la mitad en
paro no es porque haya la mitad de parados. Baste ver este dato: en 2016 teníamos casi la misma tasa de
paro (18,63%) que en 2009 (18,66%) y sin embargo, el Gobierno Rajoy gastó en los parados 18.640
millones frente a los 31.462 millones gastados por ZP en 2009. No se gasta
casi la mitad en paro porque haya menos parados, sino porque la mitad no cobran
nada y la mayor parte de los que cobran reciben 426 euros y sólo por 6 meses.
Pero el problema de los parados no es sólo de pobreza, de que no tienen ingresos.
Es que, además, no tienen esperanza en el futuro, porque llevan muchos meses o años en paro y nadie les ayuda, sobre todo las oficinas de empleo (SEPE). Los datos son demoledores. Uno, los
parados tardan 9 meses y medio (de
media) en recibir la primera atención
personalizada en la oficina del SEPE y un tercio de ellos la reciben cuando
llevan ya más de un año parados, según un detallado estudio de Fedea. Dos, el 91,3% de
los parados registrados no recibe ninguna orientación personalizada
para encontrar trabajo. Y el 8,7% que sí reciben orientación son precisamente
los que menos la necesitan: los parados que tienen más formación, los que
cobran el subsidio y los más jóvenes, no los parados mayores y menos formados.
Y tres, sólo el 2% de los parados encuentran trabajo gracias a las oficinas
de empleo, frente al 10% de media en Europa y en Alemania. El resto lo
encuentra gracias a las ETTs privadas (el 17%) y sobre todo por su cuenta
(81%), a través de amigos y familiares y sembrando
currículos.
Las oficinas de
empleo no ayudan a colocarse, pero tampoco
forman a los parados. El dinero
de la formación (que sale de las
cuotas de empresas y trabajadores) se dedica casi en su totalidad a formar a los que están trabajando (3.766.997 en 2016) y poco va a formar a los parados, mientras la patronal CEOE quiere
que aún sea menos: en 2016, sólo 152.544
parados recibieron cursos de formación, un 4,12% de los parados
registrados, según las últimas estadísticas del SEPE. Y encima, la mayoría de los parados que hacen cursos
son los jóvenes con más formación, mientras sólo van a cursos menos del 1% de
los parados que llevan más de un año en paro y el 0,29% de los parados de larga
duración sin estudios, según el estudio de Fedea. Además, los cursos disponibles son demasiado largos (el 35% tienen más de 300
horas), muy “clásicos” y sin ligazón con lo que buscan las empresas.
La consecuencia de esta inoperancia de las oficinas de empleo
es que los parados sólo las utilizan para solicitar el cobro del paro y “sellar”
periódicamente su demanda (online), pero no para buscar trabajo: sólo el 27,5%
de los parados españoles buscan empleo en el SEPE, frente al 48,5% de media que
lo hacen en Europa y el 80% en Alemania, según datos de la Comisión Europea. Y así pasa, que cuando los parados ya no cobran subsidio, se borran de las oficinas de empleo, porque no
les aporta nada (y el Gobierno Rajoy dice
que “baja el paro”). Las empresas también “pasan” de las
oficinas de empleo y buscan trabajadores por su cuenta, a través de ETTs,
mientras en Alemania, por ejemplo, las empresas están obligadas legalmente a registrar
sus vacantes en las oficinas de empleo y toda esa información está en Internet.
En España, el registro de las ofertas es voluntario y la web oficial del SEPE (¡creada
en 2014¡) sólo tiene 20.175 empresas registradas y 46.740 ofertas de empleo (6
marzo).
¿Por qué funcionan tan mal las oficinas de empleo en España? La
primera razón es que se han visto muy afectadas por los recortes (Rajoy rescindió en
2012 la contratación de 1.200 orientadores laborales que iban a ir a las
autonomías) y la falta de medios. Actualmente, cada empleado del SEPE tiene a su cargo 450 parados mientras
en Alemania, cada funcionario atiende a 47 parados y en Reino Unido a 22. Pero
no sólo falta personal. Lo fundamental es que falta presupuesto para hacer
políticas activas de empleo, dado
que también aquí Rajoy hizo drásticos recortes mientras se duplicaban los
parados. Así, si España gastaba 7.400
millones de euros en políticas
activas de empleo en 2011 (5,28 millones de parados) y se rebajó a 4.300 millones en 2013 (5,93 millones
de parados), el mayor recorte en toda Europa, según datos de la Comisión Europea. Y aunque ha subido en los dos últimos años,
hasta los 5.575 millones en políticas de empleo en 2017, todavía el gasto es
ridículo: supone el 0,48% del PIB frente
al 0,90% del PIB que gasta Francia o el 0,64% que gasta Alemania (con la cuarta
parte de paro que España), según datos de la OCDE.
Y ya no es sólo que
gastemos menos, es que además gastamos
mal, según puso de manifiesto, por segunda vez, el último informe del Consejo de Europa,
presentado en enero de 2017: calificó de “ineficientes” los servicios de empleo
españoles y reprochó al Gobierno Rajoy que no publique indicadores de
rendimiento de la gestión del desempleo. En paralelo, los organismos internacionales (FMI, OCDE, Comisión Europea) llevan años pidiendo al Gobierno español “que se vuelque en políticas activas de empleo”, sin
conseguirlo. Y encima, hay un problema
añadido a la falta de medios y políticas activas de empleo: que la gestión se reparte entre el Gobierno central y las autonomías,
responsables de las 711 oficinas del SEPE. Y como pasa en sanidad o educación,
cada autonomía tiene su gestión y su presupuesto adicional para políticas de
empleo, así que mucho depende de dónde esté uno parado. Y en los últimos años,
las autonomías se han enfrentado al Gobierno Rajoy por retrasos en las transferencias para
políticas de empleo o los criterios para aplicar el Sistema de garantía juvenil europeo.
España es el segundo país con más paro de Occidente
y el paro es el problema que más preocupa
a los españoles, según los Barómetros del CIS. Pero el paro no es la prioridad del Gobierno ni de la oposición,
mientras a los parados se les acaba el desempleo y se quedan sin ayudas y
abocados a la pobreza. No es de recibo que 1.902.000 españoles estén parados y
no cobren nada, como tampoco que haya 3.766.700 españoles sin trabajo a los que
no se les forme ni se les asesore para encontrar trabajo. Urge tomar medidas antes que la situación explote, como la de los jubilados o las mujeres.
Por un lado, hay que aprobar un Plan de choque para que al menos 1 millón de parados que no cobran nada reciban alguna ayuda, lo que costaría 4.800 millones al año. Y por otro, hay que aprobar una reforma a fondo de las oficinas de empleo (SEPE), con más personal y más medios, dentro de una política activa de empleo, que cuente con más recursos (al menos 2.000 millones más) para fomentar la formación y la contratación de los parados con más dificultades, en especial mujeres, mayores de 45 años y jóvenes con menos formación. En total, serían unos 6.800 millones extras para luchar contra el paro y reducir la pobreza de los desempleados. No es tanto (nacionalizar las autopistas costará la tercera parte y la Comisión Europea acaba de decir a Rajoy que podría recaudar 5.000 millones de euros equiparando los impuestos al gasóleo).Y su efecto puede ser rápido y eficaz sobre los parados.
Por un lado, hay que aprobar un Plan de choque para que al menos 1 millón de parados que no cobran nada reciban alguna ayuda, lo que costaría 4.800 millones al año. Y por otro, hay que aprobar una reforma a fondo de las oficinas de empleo (SEPE), con más personal y más medios, dentro de una política activa de empleo, que cuente con más recursos (al menos 2.000 millones más) para fomentar la formación y la contratación de los parados con más dificultades, en especial mujeres, mayores de 45 años y jóvenes con menos formación. En total, serían unos 6.800 millones extras para luchar contra el paro y reducir la pobreza de los desempleados. No es tanto (nacionalizar las autopistas costará la tercera parte y la Comisión Europea acaba de decir a Rajoy que podría recaudar 5.000 millones de euros equiparando los impuestos al gasóleo).Y su efecto puede ser rápido y eficaz sobre los parados.
Los parados son los grandes olvidados, del Gobierno,
de los políticos de todo signo y hasta de los sindicatos. Y muchos se han quedado al margen
de la sociedad, tras perder el tren de la recuperación. Pero son demasiados (1 de cada 6 españoles en edad de trabajar) como para olvidarles y
dejarles a su suerte, como “los grandes perdedores de la crisis” y “carne de
cañón” de los peligrosos populismos. Hay que recuperarles como sea.
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