Los europeos somos los ciudadanos occidentales que más ahorramos, sólo superados por algunos paises del Golfo y Asia. En el tercer trimestre de 2025, los ciudadanos de los 20 paises euro ahorraron el 15,1% de su renta bruta disponible (el 14,6% la UE-27), muy por delante del 5% que ahorraron en EEUU, el 3,5% de Canadá, el 10% en Reino Unido, el 1% en Japón o el 5% en Corea del Sur (ojo: 43,4% es la tasa de ahorro en China). El ahorro de los europeos (UE-27), alto desde hace décadas, se disparó con la pandemia (pasó del 12,7% de la renta bruta disponible en 2019 al 25,1% en 2020, el récord del siglo), para bajar después en 2021 (16,6%) y 2022 (12,71%), al dispararse la inflación tras la invasión de Ucrania. Pero luego ha subido en 2023 (13,70%), 2024 (14,54%) y 2025 (14,6% en el tercer trimestre de 2025), según Eurostat. Las causas de este alto nivel de ahorro de los europeos son que priorizamos la seguridad frente a la rentabilidad, empujados por el progresivo envejecimiento y la baja formación financiera. Además, el BCE señala que en los últimos años han aumentado los ingresos de una parte de los europeos por rentas de intereses, dividendos y alquileres, aumentando su capacidad de ahorro.
lunes, 9 de febrero de 2026
El ahorro no renta
Los europeos somos los ciudadanos occidentales que más ahorramos, sólo superados por algunos paises del Golfo y Asia. En el tercer trimestre de 2025, los ciudadanos de los 20 paises euro ahorraron el 15,1% de su renta bruta disponible (el 14,6% la UE-27), muy por delante del 5% que ahorraron en EEUU, el 3,5% de Canadá, el 10% en Reino Unido, el 1% en Japón o el 5% en Corea del Sur (ojo: 43,4% es la tasa de ahorro en China). El ahorro de los europeos (UE-27), alto desde hace décadas, se disparó con la pandemia (pasó del 12,7% de la renta bruta disponible en 2019 al 25,1% en 2020, el récord del siglo), para bajar después en 2021 (16,6%) y 2022 (12,71%), al dispararse la inflación tras la invasión de Ucrania. Pero luego ha subido en 2023 (13,70%), 2024 (14,54%) y 2025 (14,6% en el tercer trimestre de 2025), según Eurostat. Las causas de este alto nivel de ahorro de los europeos son que priorizamos la seguridad frente a la rentabilidad, empujados por el progresivo envejecimiento y la baja formación financiera. Además, el BCE señala que en los últimos años han aumentado los ingresos de una parte de los europeos por rentas de intereses, dividendos y alquileres, aumentando su capacidad de ahorro.
jueves, 24 de junio de 2021
A gastar tocan
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| Enrique Ortega |
La pandemia ha disparado el ahorro en todo el mundo, por el confinamiento, la menor movilidad y el miedo al futuro, aunque muchas familias no han podido meter en la hucha porque han perdido ingresos y empleos. En conjunto, el mundo ha ahorrado 4,5 billones de euros durante la pandemia, el 6% del PIB mundial, según Moody´s. Un ahorro que ha sido desigual, por paises y por familias. Ha sido mayor en Estados Unidos (1,35 billones), por los enormes estímulos aprobados por el Gobierno (4 billones de euros en un año) y menor en Europa (400.000 millones ahorrados). Y por paises, los que más han ahorrado durante la pandemia han sido EEUU (el 12% de su PIB), Reino Unido (10%), Canadá (9,5%) y España (8% del PIB), por delante de la media mundial (6% del PIB) y la europea (4,4% del PIB ahorrado), también más que Alemania o Italia (6%) o Francia (5%).
La otra característica del ahorro durante la pandemia es que ha sido muy desigual por familias, concentrándose más en los hogares con ingresos medios y altos, que son los que han visto reducir menos sus ingresos. De hecho, en EEUU, dos tercios del ahorro total se han concentrado en el 40% de familias con más ingresos, según Moody´s. Y lo mismo ha pasado en Europa y España, donde la pandemia ha disparado el ahorro pero también la desigualdad. Dos datos reveladores. Uno, en 2020, el mundo ha sumado 5,2 millones de millonarios en dólares (han subido de 50,9 a 56,1). Y dos, en España hay ya 1.147.000 millonarios (tienen más de 1 millón de dólares), según el informe de Credit Suisse.
En España, el ahorro de las familias se ha disparado con la pandemia: los hogares han ahorrado el 14,8% de su renta disponible en 2020, según el INE, el mayor porcentaje en este siglo y desde que se tienen estadísticas, más del doble de lo que ahorraron en 2019 (el 6,3%), a pesar de que las familias ingresaron menos (-3,3%). El ahorro fue a más trimestre a trimestre, disparándose sobre todo en el último trimestre (ahorraron un 19% de su renta en plenas Navidades) y alcanzando un ahorro total de 108.844 millones en todo 2020. La mayor parte de este ahorro (67.200 millones) fue a los bancos, a cuentas y depósitos, donde los españoles tenían a finales de 2020 un total de 919.054 millones depositados, un récord histórico. Y otra parte (37.000 millones) lo invirtieron en Bolsa y Fondos, aprovechando la gran bajada de cotizaciones de los valores el año pasado. Y el mayor ahorro se ha concentrado durante la pandemia en las rentas más altas, según este informe del Banco de España.
Este “ahorro embalsado” de las familias durante la pandemia empieza a gastarse ahora, desde marzo de 2021, según varios indicadores sobre consumo y ventas. Y se ha confirmado en mayo, con un aumento del gasto en tarjetas del +19% sobre mayo de 2019, según los datos de clientes de CaixaBank y BBVA. Este repunte del consumo, alimentado por el ahorro generado durante la pandemia, lo hemos visto en bares y restaurantes, en tiendas y en los viajes de fin de semana. Ahora se espera que el repunte del consumo aflore con las rebajas de julio, donde tiendas y grandes almacenes esperan un fuerte aumento de ventas (han contratado a 140.000 personas), aunque todavía serán menores a las de 2019. Y queda recuperar la venta de electrónica, bienes de consumo duradero y, sobre todo, las ventas de coches, que todavía son un 36% inferiores a las de 2019 (enero-mayo).
La esperanza es que el ahorro embalsado durante la pandemia aflore más este verano y sea “la gasolina” para un fuerte repunte del consumo en el tercer trimestre, que se mantenga después en Navidades. La previsión de BBVA Research es que el consumo de las familias crezca este año un +6,1%, tras haber caído un -12,1% en 2020, según el INE. Y que se mantenga creciendo un +6,8% en 2022, consiguiendo recuperar el nivel de consumo anterior a la crisis en el 2º semestre del año que viene, no antes. Y este repunte del consumo de las familias es clave para conseguir la recuperación de la economía, porque supone el 57,3% del crecimiento del PIB español. El resto del crecimiento esperado (+5,5% en 2021) tiene que venir de las exportaciones, el consumo público y la inversión (pública y privada), alimentada por un Presupuesto expansivo y los Fondos europeos (19.000 millones este año).
Para relanzar este consumo de las familias, un factor clave son las vacaciones de los españoles. El objetivo del sector turístico (Exceltur) es conseguir un 90% de la ocupación turística del turismo nacional que hubo en 2019. De momento, parece que hay “ganas de irse de vacaciones”, tras tantos meses de escasa movilidad, aunque no todo el mundo piensa en viajar este verano: sólo lo harán el 71% de los españoles, según una reciente encuesta del Observatorio Nacional de Turismo emisor. El 29% restante no viajará, la mayoría por su situación económica (el 40%), otros por miedo a la pandemia (el 24%), un 15% más porque “así” no les resulta atractivo viajar y el resto porque trabajan o no pueden. Del 71% de españoles que sí viajarán este verano, la mayoría (77%) se quedará en España y optarán por el clásico “sol y playa” pero también por “destinos rurales”. La mayoría se irá de vacaciones en coche (79%) o avión (20%), una semana (56%) y sólo unos pocos (18%) dos semanas. Un tercio irá a un hotel (32%), otros tantos (32%) a su apartamento, un 22% a un apartamento, un 6% a una casa rural y un 4% a un camping (4%). Y gastarán de media 566 euros por persona, bastante menos que en 2019 (719 euros por persona).
Los españoles suponen la mitad del negocio del sector turístico. La otra mitad del gasto lo hacen los extranjeros, que este verano volverán en parte: se esperan 45 millones de turistas extranjeros este año, más del doble que en 2020 (18,96 millones) y algo más de la mitad de turistas que antes de la pandemia (83,7 millones en 2019). Y su gasto salvará parte del negocio turístico español este año: los extranjeros podrían gastar 40.000 millones de euros en 2021, según Exceltur, el doble que el año pasado y menos de la mitad del gasto que hicieron los turistas extranjeros en 2019 (92.237 millones).
Ante este repunte del consumo de las familias, los bancos se preparan para aprovecharlo y financiar parte de las compras y viajes. Ya hay una “mini-guerra” entre las entidades con ofertas de créditos personales, un negocio que les deja altos márgenes, con tipos que rondan el 7,90% TAE (cuando el dinero les cuesta el 0%). Se trata de créditos preconcedidos a los clientes vinculados y créditos rápidos, de 2.000 a 60.000 euros, algunos con una “tarifa plana mensual” a cambio de cero intereses. Y la otra vía de financiación son las tarjetas de crédito, cuyo uso ha crecido un 10% en los últimos meses. Aquí, muchas entidades tratan de colocar a los clientes las tarjetas “revolving”, que parecen más fáciles de pagar (se paga una cantidad al mes, no todo lo gastado en el mes anterior, como los tarjetas de crédito tradicionales) pero que en realidad son un crédito que se renueva mes a mes, a costa de altísimos intereses, que llegan hasta el 20% TAE (a partir de este 20%, el tipo de interés sería “usurario”, según la sentencia del Supremo) y más, según denuncian asociaciones de consumidores.
Los bancos también han redoblado su oferta de hipotecas, para aprovechar una mayor demanda ahora, pasado lo peor de la pandemia y aprovechando la bajada de algunos pisos. En marzo de 2021 se concedieron 36.886 hipotecas sobre viviendas, un 35,1% más que un año antes, con un importe medio de 137.129 euros por hipoteca. Aquí, la batalla de la banca es conseguir que los clientes firmen una hipoteca a tipo fijo, a un tipo medio que ronda el 2,75% TAE, en lugar de una hipoteca a tipo variable, que está al Euribor+0,99% (-0,486 el Euribor hoy más casi un 1% da un TAE del 0,51% para estas hipotecas). Las entidades juegan con el miedo a una futura subida de tipos para colocar esas hipotecas a tipo fijo a 20 años, que ya suponen más de la mitad (el 56%) de las nuevas hipotecas que se firman.
Con el ahorro acumulado durante la pandemia y la ayuda de créditos y tarjetas, el consumo repunta en los últimos tres meses y se espera que crezca más este verano, con el tirón del turismo y las vacaciones. Este consumo de las familias es clave para sostener la recuperación y permitir una mejora del crecimiento y el empleo en la segunda mitad de 2021. Pero hay dos riesgos. Uno sanitario: si repuntan los contagios este verano, por la mayor movilidad y la llegada de turistas extranjeros, las familias podrían frenar su consumo y sus viajes, frenando la recuperación. El otro, que se dispare la inflación y se coma parte del ahorro y del gasto previsto, por una subida extra de los precios turísticos, en bares y restaurantes, en los alimentos, los carburantes y en la energía (luz). Habría que “vigilar” esos precios, evitar que algunos sectores y empresas aumenten en exceso sus márgenes para compensar lo perdido con la pandemia. Sería asfixiar el consumo y la recuperación.
A corto plazo, las “ganas de gastar” tras la pandemia va a relanzar sin duda el consumo y la economía. Pero pasadas las “ansias iniciales”, a medio plazo, el consumo necesita asentarse en una mejora de ingresos de la mayoría de las familias, lo que exige mejorar el empleo y los salarios, estancados durante la pandemia. Y, sobre todo, una mejora de las expectativas: si los hogares ven que la pandemia se deja atrás, que las empresas vuelven a facturar y a vender más, si los trabajadores salen de los ERTEs y hay más empleo, volverá la confianza y aumentará el consumo de las familias y el crecimiento del país. Eso exige tiempo y que no haya sobresaltos, ni en la salud ni en la economía. Y que empiece a notarse, en unos meses, el impacto del mayor gasto público y los Fondos europeos. Por eso, hasta finales de 2022 no volveremos a gastar ni a estar como antes de la pandemia. Paciencia.
jueves, 6 de mayo de 2021
Banca: despidos escandalosos
En plena pandemia, mientras la mayoría de empresas tratan de salvar sus empleos, los grandes bancos españoles planean despedir este año a 21.000 empleados, el 11,2% de su plantilla. Y no es por la actual crisis (ya tienen beneficios), sino por el ajuste del negocio y las fusiones que el Gobierno apoyó, aunque ahora critique los despidos. Y los sindicatos (que han pactado otros 100.000 despidos antes) amenazan con movilizaciones porque ahora les bajan las indemnizaciones… El problema de fondo es que la banca tiene que cambiar totalmente su modelo de negocio, ante la competencia de los bancos online y los gigantes de Internet, porque así no sobreviven ni con la cuarta parte de plantilla. Y es un escándalo que despidan en plena crisis, cuando han recibido ayudas públicas y tienen elevados beneficios para repartir dividendos a sus accionistas y pagar sueldos y bonus estratosféricos a sus directivos. Y encima, nos dejan sin servicio en media España y nos “fríen” a comisiones a los clientes. Necesitamos “otra banca”.
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| Enrique Ortega |
Seguimos pagando los
platos rotos de la “burbuja financiera” que se creó en España a
comienzos de este siglo y que estalló en 2008. A finales del siglo XX y
comienzos del XXI, bancos y Cajas se
lanzaron a una loca carrera por dar crédito, sobre todo al ladrillo, lo que
les permitió conseguir 122.438 millones
de euros de beneficios entre 2000 y
2008, el triple que en la década anterior. Para ello, llenaron España de sucursales (de 25.786 en 1980 a 45.707 en
septiembre de 2008) y de empleados
(pasaron de 226.804 a 276.497 en 2008). Pero entre 2008 y 2010 estalló la
burbuja y bancos y Cajas comenzaron
los ajustes, cerrando
sucursales (18.778 entre 2008 y 2016) y despidiendo personal, año
tras año: 9.114 en 2009, 5.994 en 2010, 15.433 en 2011, 11.664 en 2012, 18.339
en 2013 (el récord hasta 2021), 14.297 en 2014, 5.100 en 2015 y 9.574 en 2016.
Y no
se paró ahí, porque han seguido cerrando sucursales y ajustando plantillas
hasta 2019. En
total, bancos y Cajas han cerrado
23.073 sucursales (el 50,5%) y despedido 94.922 empleados (el 34%).
Este duro proceso de ajuste, junto a los cierres y absorciones de entidades por la crisis financiera de 2013, les ha permitido mantener un alto nivel de beneficios: 100.604 millones ganados entre 2009 y 2019. Pero cada vez les resulta más difícil ganar más, porque el negocio bancario se ha complicado. Por un lado, apenas hay demanda de crédito, porque empresas y bancos salieron escaldados de endeudarse, y encima los tipos de interés están en el 0%, con lo que su margen bancario se resiente. Y por otro lado, cada vez tienen más competencia, de nuevos financiadores de empresas y particulares, nuevos bancos online sin estructura que les quitan clientes y los gigantes de Internet (Apple, Google, Amazon, Facebook) y las telecos, que ofrecen servicios financieros. La solución que ven es lanzarse a nuevas fusiones, ganar tamaño para competir mejor. Pero las fusiones tienen un problema: se duplican sucursales y personal: hay que hacer más recortes.
Y así llegamos a 2021, en que hay que ejecutar los despidos y cierres de sucursales derivados de las fusiones anteriores, tras el paréntesis de 2020, por la pandemia. CaixaBank anuncia primero 8.291 despidos (que ahora reduce en 500), el tercer ERE en 2 años, fruto de la absorción de Bankia (culminada en marzo de 2021). Dos días después es BBVA el que anuncia 3.800 despidos (que también reduce luego en 350). Y Santander ya ha negociado el despido de 3.572 empleados más, el tercer ERE en 6 años, esta vez como consecuencia de la absorción en 2018 del Popular. Y quedan los despidos de 1.800 empleados del Sabadell, 750 despidos más de Ibercaja y 2.000 más por la fusión de Unicaja y Liberbank. En total, los expertos creen que habrá 21.000 despidos en la banca este año 2021, lo que supone un 11,5% de sus ya menguadas plantillas (181.575 empleados). Y en paralelo, se cerrarán este año otras 4.000 sucursales más (de las 22.589 que quedaban).
Varios ministros del Gobierno han criticado estos despidos en un año de pandemia, donde “no estamos para despidos”. Pero este Gobierno apoyó con entusiasmo la fusión de CaixaBank con Bankia (y antes la absorción del Popular), aunque sabían que iban a acarrear despidos. Y choca también la crítica de los sindicatos bancarios, que amenazan ahora con “movilizaciones”, cuando han pactado antes sin problemas casi 100.000 despidos desde 2008. La diferencia está en que los despidos actuales ofrecen menos indemnizaciones y eso es lo que critican, no los despidos. De hecho, los EREs de la banca han sido “un chollo” para los despedidos, que han disfrutado de condiciones que ya querrían el resto de despedidos: indemnizarles con el 65 al 80 % del sueldo, apuntarse al paro a los 58 y jubilarse anticipadamente a los 63 años. Ahora, Caixabank ofrece bajas indemnizaciones (20 días por año y hasta el 50% del sueldo) y la mitad de los despedidos son menores de 50 años, que no podrán jubilarse anticipadamente. Y además, CaixaBank empeora también las condiciones de los empleados que se quedan: les quita pagas (una curiosa, “por defunción de familiares”), ayudas por natalidad, recorta las mejoras salariales y, sobre todo, reduce la aportación del Plan de pensiones de los empleados. Por eso tanta protesta.
Estos nuevos despidos de los grandes bancos son escandalosos por varias razones. La primera, porque España no está para despidos masivos, con casi 4 millones de parados y una tasa de paro que duplica con creces la europea. Y se fomentan las jubilaciones anticipadas, que quiere penalizar la prometida reforma de las pensiones. Además, no se hacen porque la banca tenga pérdidas. En 2020, el año de mayor recesión económica (-10,8%) desde la guerra civil, todos los grandes bancos tuvieron beneficios (1.361 millones CaixaBank, 230 millones Bankia, 1.305 millones BBVA), salvo el Santander (-8.771), que apuntó pérdidas por una actualización del Fondo de comercio de sus filiales y por provisiones extras. Pero en 2021, los beneficios de la banca se disparan. El Santander los ha multiplicado por 5 en el primer trimestre , mientras BBVA ha ganado 1.210 millones (perdió 1.792 el primer trimestre de 2020). Y lo mismo CaixaBank, que ha multiplicado también por 5 sus beneficios este primer trimestre (+514 frente a +90 el año pasado. Mientras, FACSET prevé que los 7 grandes mejoren un 60% sus beneficios y ganen este año 15.000 millones de euros.
Pero además, estos despidos son un escándalo porque algunos reducen plantilla cuando han recibido ayudas públicas, como CaixaBank, que se queda con una Bankia donde los españoles han puesto 24.000 millones de ayudas públicas (que ya veremos si recuperamos). Y la fusión le permite además a CaixaBank conseguir beneficios fiscales, ahorrarse 7.400 millones en impuestos. Y también conseguirá otros 7.878 millones de beneficios extraordinarios, por el fondo de comercio negativo: la diferencia entre lo que CaixaBank paga y su valor en libros se computará como beneficio contable. Y estas ayudas fiscales y contables han beneficiado también en estos años, de una u otra forma, a Santander, BBVA o Sabadell, que han absorbido Cajas y bancos en crisis.
Otra razón por la que estos despidos son escandalosos es que la banca los justifica para reducir costes y equilibrar sus cuentas cuando llevan décadas destinando entre un 40 y un 50% del beneficio neto a pagar dividendos a los accionistas, no a reducirlos para reconvertirse y competir mejor. En 2019, repartieron 7.300 millones en dividendos (el 44% del beneficio de 2018), que podrían haber ido a evitar los 5.607 despidos de ese año. En 2020 repartieron menos, unos 2.000 millones, porque el BCE aprobó una recomendación el 27 de marzo para que renunciaran al pago de dividendos y la recompra de acciones, para “garantizar la solvencia y la financiación”. Pero algunas Juntas de accionistas ya lo habían aprobado para esa fecha y así BBVA, Sabadell, Bankia, Abanca, Ibercaja y Cajamar repartieron todo el dividendo en el primer trimestre de 2020 (con cargo a los beneficios 2019). Y sólo Santander y CaixaBank recortaron la cuantía, según el Banco de España. Ahora, tras este lapsus, van a repartir de nuevo dividendos en abril y mayo, un 15% de los beneficios de 2019 y 2020. Sí hay dinero para pagar a los accionistas, no para mantener las plantillas.
La cuarta razón por la que estos despidos bancarios son un escándalo es que contrastan con los sueldos millonarios y los “bonus” (primas) de los directivos bancarios, que están entre los banqueros mejor pagados de Europa (ver cuadro) . Mientras el BBVA despide 3.450 nuevos empleados este año, su presidente ganó 4,09 millones en 2020 (tuvo el detalle de bajarse el sueldo, por la pandemia, desde los 7,28 millones en 2019) y su consejero delegado 3,43 millones (6,19 en 2019), más bonus, acciones y planes de pensiones. Y mientras Caixabank despide a otros 7.791 empleados (y recorta ingresos al resto), su consejero delegado gana 2,83 millones (3,76 millones en 2019) y el nuevo presidente Goirigolzarri (que era el de Bankia) ha triplicado su sueldo (de 500.000 a 1,65 millones). Y lo mismo en el Santander (6,82 millones la presidenta y 6,02 millones el consejero delegado) y en el Sabadell (1,99 y 1,46 millones), sin olvidar los sueldos y bonus de sus ejecutivos.
Y además, el cierre de sucursales (a finales de 2021 habrá 18.500, el 40% de las que había en 2008) y los despidos (habrá 160.500 empleados, el 58% que en 2008) perjudicarán al servicio que se ofrece a la mayoría de los clientes. La patronal bancaria siempre argumenta que España tiene muchas más oficinas que el resto de Europa (1 por 1.700 habitantes frente a 1 por 5.000 en Alemania), pero olvidan decir que aquí hay más dispersión de población. Y que tenemos menos empleados de banca por habitante: 37 por 100.000 habitantes frente a 54 de media en la UE-27. Y además, la reconversión bancaria se ha cebado más en la España rural: la mitad de los municipios españoles (4.114 municipios) no tienen oficina bancaria, según un estudio de IVIE. Y ese dato sube al 80% de los pueblos en 6 provincias (Ávila, Salamanca, Guadalajara, Segovia y Soria), a más del 75% de los municipios en otras tres (Burgos, Valladolid y Zamora) y al 60% de los pueblos en Cuenca o Teruel. Y además, con los últimos cierres y los que habrá en 2021, los más afectados por la falta de sucursales, cajeros y empleados son las grandes ciudades, en especial Madrid y Barcelona.
El ajuste de la banca no sólo nos afecta a los clientes porque nos atienden peor, al contar con menos sucursales y empleados, sino que sobre todo lo notamos en que intentan cobrarnos más comisiones, para compensar lo que no ingresan por créditos e hipotecas. Ya en 2020, los 5 grandes bancos consiguieron 23.666 millones de euros por cobro de comisiones, más de la cuarta parte (un 27,67%) de su margen bruto. Y el Banco de España les anima incluso a seguir subiéndolas, para mantener sus beneficios. Con ello, los 10 principales bancos españoles cobran de media 140 euros al año de comisiones a sus clientes menos vinculados, un coste que varía entre los que más cargan comisiones (Caixa Bank y Santander, una media de 240 euros al año) y el que menos (45 euros de comisiones Bankinter), con 120 euros el Sabadell y otros (ver cuadro con lo que cobran las entidades). Y ahora, con la crisis, BBVA, Santander y CaixaBank han dado “una vuelta de tuerca” a sus clientes, exigiéndoles que contraten más servicios para no cobrarles más comisiones.
Con la crisis financiera y los cierres y despidos de 2013, bancos y Cajas empeoraron su imagen pública ante los clientes: “La reputación de la banca está bajo mínimos. Es un problema muy serio”, dijo en 2015 Gonzalo Gortázar, hoy consejero delegado del mayor banco de España, Caixabank. Y desde entonces, no ha mejorado, con los despidos, cierres y cobro de comisiones. De hecho, “los clientes desconfían más de su banco tras la COVID por el cobro de comisiones”, según un reciente estudio “Emociones de la banca 2021”. Así, tienen aún más difícil competir, sobre todo entre los jóvenes, con los neobancos por Internet (N26, Qonto, Pleo, Vivid…), tarjetas y medios de pago online (PayPal, Vialet, Nickel) , nuevas financieras (hay 403 Fintech), telecos que ofrecen cuentas y créditos (Orange, Movistar) y los grandes de Internet (Google, Amazon, Apple).
El problema de la banca española no es que tenga muchos empleados o sucursales: ni siquiera con la cuarta parte de su plantilla puede afrontar los bajos tipos de interés, la escasa demanda de crédito y el reto tecnológico. No es una cuestión de recortar costes al máximo, sino de recomponer su negocio desde casi cero, repensarlo y diversificarlo totalmente. Y en ese camino, tendrán que reconvertir sus plantillas no suprimirlas (formarlas en otro negocio) y recomponer sus relaciones con los accionistas (el beneficio tendrá que ir a cimentar un nuevo futuro) y el sueldo de sus directivos. Y, sobre todo, el servicio que prestan a los clientes y lo que cobran por ello, en un mundo de servicios low cost y gratuitos. En paralelo, los Gobiernos tendrán que asegurar otros canales de financiación a empresas y particulares, no sólo dejarnos en manos de la banca. Y lo mismo el BCE y el Banco de España: tendrán que asegurar que el dinero (la sangre de la economía) fluye con flexibilidad y sin tanta especulación, con más oferta, no sólo 4 bancos que controlan dos tercios del mercado.
Necesitamos la banca, pero otra banca, más transparente, más eficiente y más justa, volcada en la recuperación y el empleo, no en destruirlo. Y necesitamos otras empresas que compitan con ellos en prestarnos múltiples servicios financieros, pero con más control público que ahora, para que no suframos más sustos y crisis. Controlar a quien mueve nuestro dinero es clave.
jueves, 12 de septiembre de 2019
Tras el control horario, más horas extras (+gratis)
Desde el 12 de mayo, las empresas tienen obligación de llevar un control horario de entrada y salida de sus trabajadores, medida aprobada por el Gobierno Sánchez (con el apoyo legal del Tribunal de Justicia europeo) para frenar las horas extras. A pesar del fichaje obligatorio, en el 2º trimestre se han hecho más horas extras que en el 1º, según la EPA. Y también más horas extras gratis. Los sindicatos denuncian retrasos y fraude en la aplicación del control horario en muchas empresas. Y piden más inspectores, multas más altas y una reforma laboral que prohíba a los empresarios imponer horarios excesivos. El problema es grave porque estas horas extras impiden crear 180.000 nuevos empleos al año y, como muchas no cotizan, dejan a la Seguridad Social un “agujero” de 650 millones anuales. Más 1.800 millones que dejan de ganar los trabajadores que hacen horas gratis. Al final, trabajamos más horas que en Europa, para ganar menos y ser un país menos productivo.
En España hay una larga tradición de “hacer horas extras”, como en toda la Europa del sur. Una fórmula para que los trabajadores “redondeen” sus ingresos (antes era el pluriempleo) y las empresas se ahorren costes y, sobre todo, cotizaciones sociales, con lo que ambas partes “colaboran”. Eso aumenta, de hecho, la jornada laboral efectiva. Así, la jornada media pactada en los convenios (marzo 2019) es de 148,6 horas al mes (37,15 horas semanales), según el INE, pero más de la mitad de los ocupados trabajan más de 40 horas semanales efectivas: 8,81 millones (el 44,5% de los ocupados) trabajan de 40 a 49 horas semanales y otros 1,44 millones (el 7,3%) trabajan incluso más de 50 horas a la semana, según la EPA. Los que trabajan jornadas más largas son los jóvenes (el 55% tienen entre 25 y 34 años) y los empleados en hostelería, comercio, construcción y algunas industrias, sobre todo en Madrid, Baleares, Canarias, Cantabria y Galicia.


