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lunes, 28 de septiembre de 2020

Pandemia: parches para evitar el confinamiento


Los contagios por coronavirus han seguido creciendo en septiembre y los datos son muy preocupantes: España es el 2º país del mundo con más contagios en las últimas dos semanas y el 2º con más muertos por millón de habitantes, el doble que Europa. La pandemia se ha cebado en Madrid, donde hay 53 zonas que cuadruplican la media española de contagios, pero  también son muy elevados en Navarra, la Rioja, Murcia, Aragón, Castilla y León y Melilla. Y lo más preocupante es que la mayoría de centros de salud están colapsados, lo mismo que muchos hospitales y UCIs. Mientras, cada autonomía toma medidas tardías, insuficientes y descoordinadas, parches para evitar el confinamiento, por miedo a hundir más la economía. Pero si no se cortan los contagios, no hay economía posible. Urge confinar Madrid y varias regiones más. Y reforzar con más médicos, enfermeras y medios los centros de salud y hospitales, aumentando test y rastreadores. La prioridad es salvar vidas, no empleos. Actúen ya.

El coronavirus sigue imparable por el mundo y batiendo récords de contagios, tres en este mes de septiembre, el último el día 24: 361.390 contagiados, 32 veces los contagios del 14 de marzo (inicio estado de alarma). Hoy van ya 33.078.537 contagiados en 188 paises, según los datos de la Universidad Jhons Hopkins. El epicentro de la pandemia sigue en Estados Unidos (7.115.046 contagiados) y Latinoamérica (8.963.344 contagiados), destacando Brasil (4.657.702 contagiados), Colombia (813.056), Perú (800.142), México (730.317) y Argentina (711.325 contagiados). El tercer foco está en Europa (5.450.309 contagiados), donde destacan los contagios en Rusia (1.143.273), España (el 8º país del mundo con más contagiados: 716.841), Francia (552.473), Reino Unido (437.517), Italia (309.870 contagiados, menos de la mitad que España) y Alemania (286.339 contagiados). Del resto, destacan los contagios en India (6.074.702), Sudáfrica (670.766) e Irán (446.448).

La cifra de muertos por la pandemia se acerca al millón: son hoy 997.737 fallecidos en el mundo por coronavirus, según la Universidad Jhons Hopkins. La quinta parte han muerto en Estados Unidos (204.756 muertos, más que en todas sus guerras juntas), seguido de Brasil (141.741), India (95.542), México (76.430), Reino Unido (40.077), Italia (35.835), Perú (32.142), Francia (31.675) y España (31.232 muertes), el 9º en el ranking mundial, aunque somos ya el 2º país del mundo con más muertos por millón de habitantes, tras Perú. Y eso, por el alto número de contagios, ya que la tasa de letalidad (muertos/contagiados) de España (4,4%) es la 3ª más baja de Europa, tras Alemania y Portugal, según Sanidad.

En España, el rebrote de contagios iniciado en agosto se ha agravado en septiembre, mes en que ha habido 253.983 contagios nuevos (716.841 contagios hasta el viernes 25), la mitad de todos los contagios que hubo en España entre marzo y agosto (462.858 contagios al 31 de agosto). Tras esta 2ª ola, España se coloca en 282 contagios por 100.000 habitantes (en las últimas 2 semanas), con lo que somos ahora el 2º país del mundo con más contagios nuevos, solo por detrás de Argentina (314 contagios/100.000) y muy por encima del nivel de contagios del resto de Europa (por debajo de 100). Además, en septiembre ha habido un aumento de los hospitalizados por COVID (de 6.957 el 31 de agosto a 11.006 el viernes) y un aumento de enfermos en UCIs (de 846 a 1.465). Y se han producido 2.138 nuevas muertes este mes (hasta el viernes), con unos 100 muertos diarios la última semana, el doble de nuevas muertes por millón (2) que en Francia, Alemania o Italia.

Como se ve por estos datos, la situación es muy grave, mucho peor que la del resto de Europa, donde también sufren una 2ª ola de contagios que preocupa a las autoridades comunitarias. De hecho, España tiene 9 de las 10 regiones europeas con más contagios, debido a una mayor “alegría” en la desescalada, un exceso de contactos entre familias y amigos, una descoordinación en las medidas (17 autonomías “a su aire”) y menos medios sanitarios, desde médicos a test y rastreadores, según el diagnóstico de los expertos. Y el problema es que 4 de cada 10 nuevos contagios son asintomáticos, con lo que resulta muy difícil cortar la transmisión sin medidas más drásticas de aislamiento.

El problema más grave de esta 2ª ola de contagios se da en la comunidad de Madrid, donde están 9 de las 10 localidades españolas con más contagios (y 14 de las 20 más afectadas). La región tiene una tasa de contagios (721 por 100.000 habitantes) que triplica la media española (282/100.000). Y además, hay 53 zonas de salud que superan los 1.000 contagiados por 100.000 habitantes en las últimas dos semanas, sobre todo en la zona suroeste de la comunidad, más poblada y más pobre, con familias que no pueden teletrabajar y viven hacinados en pequeñas viviendas y barrios con mucha movilidad. Y todo esto se traduce en que Madrid, que ahora está haciendo 151.000 PCRs a la semana, sufre un porcentaje de positivos que duplica la media española: el 22,1% de los test, frente al 12,1% en España. Y tiene 3.873 pacientes COVI hospitalizados la última semana (el doble que a finales de agosto) y 455 en UCIs (el triple), con 565 muertos más este mes.

Pero el problema de una pandemia descontrolada no lo sufre solo Madrid. Hay otras 8 regiones españolas con un porcentaje de contagios muy elevado en las últimas 2 semanas, según Sanidad: Navarra (662 contagios nuevos/100.000 habitantes), La Rioja (494), Castilla la Mancha (418), Murcia (404), Aragón (380), Castilla y León (372), Melilla (328) y País Vasco (281), siete por encima de la media española de contagios (282) y cuadruplicando la tasa europea de contagios. Y es preocupante el nivel de hospitalizados en Andalucía (503 la última semana), Castilla y León (313), Aragón (193) y Comunidad Valenciana (180), así como los ingresos en UCIs en Canarias (30 la última semana), Castilla y León (26) y Comunidad Valenciana (22). Y en cuanto a muertos, donde más aumentaron en septiembre (hasta el viernes) fue en Aragón (+264 fallecidos), País Vasco (+259), Castilla y León (+164) y Comunidad Valencia (+118), según los últimos datos de Sanidad.

Esta 2ª oleada del virus ha colapsado aún más en septiembre los centros de salud, que además no pueden atender el resto de las consultas y enfermedades no COVID, especialmente en Madrid. Y  esta nueva oleada de contagios empieza a colapsar ya los hospitales de muchas ciudades, sobre todo en Madrid, donde las cifras oficiales hablan de que los enfermos COVID ocupan ya un 25,43% de las camas de hospital (frente a un 8,14% de ocupación media en España), aunque también crece la ocupación en Castilla y León (11,77%), Aragón (11,40%), Castilla la Mancha (14,29%), la Rioja (11,03%) o Navarra y País Vasco (superan el 10%).Y preocupa mucho la saturación de las UCIS, porque aunque las cifras oficiales señalan un 17,17% de ocupación media en España (y 40,12% en Madrid o 31% en Aragón), eso se calcula sobre todas las camas UCIs posibles, pero en realidad hay muchos hospitales de Madrid y grandes capitales que tienen ya las UCIs ocupadas al 100%, con enfermos COVID y el resto de pacientes.

¿Qué ha fallado para que los contagios se hayan desmandado en los últimos 2 meses? Parece claro que hay dos tipos de “culpables”. Por un lado, los ciudadanos, que han relajado en julio y agosto su precaución, multiplicando los contactos y reuniones con familiares y amigos, en medio de las vacaciones y los viajes, sobre todo los más jóvenes. Pero lo que más han fallado han sido los poderes públicos, en especial las autonomías (que, recordemos, tienen casi en exclusiva la gestión sanitaria), que no tomaron medidas a partir del 21 de junio: aceleraron demasiado la desescalada, sobre todo Madrid (por razones “políticas” y económicas), y no reforzaron la atención primaria ni contrataron médicos, enfermeras y rastreadores, a pesar de que en julio recibieron del Estado los primeros 6.000 millones de euros para sanidad, del Fondo creado para las autonomías (16.000 millones: 9.000 para sanidad, 2.000 para educación y el resto para compensar los menores ingresos). Pero la mayoría no lo han gastado en contratar sanitarios ni rastreadores.

Al producirse esta 2ª oleada de contagios, cada autonomía ha tomado medidas por su cuenta, con aislamientos parciales y reducción de la movilidad, teniendo mucho cuidado en no dañar al turismo y la hostelería. Pero han sido poco efectivas, como demuestra que hoy tengamos más del doble de contagios que a finales de julio: 716.841 frente a 288.522. Y ahora, a la vista de la gravedad de la situación, las autonomías más afectadas siguen dando palos de ciego, para evitar tomar la única medida que se ha visto efectiva: el confinamiento. El caso más paradigmático es Madrid: ha confinado a más de 1 millón de habitantes que viven en 45 distritos con más contagios, pero les permiten salir a trabajar, al colegio y hacer otras 9 cosas más (incluidas “gestiones administrativas” y “causas justificadas”), con lo que el 85% de estos confinados parciales viajan al resto de Madrid (según un estudio de la Universidad Politécnica) y trasladan el riesgo de contagio al resto de la región. Todo por “salvar la economía”. Pero si no se frenan drásticamente los contagios, en una o dos semanas habrá que cerrar Madrid, con mucho más coste y poniendo en peligro la sanidad y muchas vidas.

Urge tomar medidas más duras en Madrid, como exigió el viernes el ministro de Sanidad (“no valen los atajos”) para el 71% de Madrid que supera los 500 casos por 100.000 habitantes (4,7 millones de habitantes, en 200 zonas sanitarias de las 286 existentes). Y llegar al confinamiento total donde haga falta, en Madrid y en otras regiones. Además, poner más dinero y más medios para atajar la pandemia, no basta con tirar de los militares y de la policía. Hay que contratar de una vez más médicos y enfermeras, sobre todo para los centros de salud, porque hay pocos: 76,5 médicos de primaria por 100.000 en España frente a 123,4 en Europa, según Eurostat. Y 520 enfermeras frente a 840. Los facultativos calculan que hay que contratar entre 5.000 y 9.000 médicos de familia en España (600 en Madrid, junto a 150 pediatras). Y en paralelo, abrir más centros de salud, en polideportivos y carpas, para atender a los enfermos COVID y al resto, multiplicando los test PCR  y poniendo en marcha los test de antígenos (cuestan 4,5 euros y detectan contagios en 15 minutos). Y contratar de una vez más rastreadores, asegurando que las cuarentenas se cumplen (las han bajado a 10 días: otro parche).

España sufrió más la primera ola del coronavirus y no hemos aprendido, porque somos también el país europeo que más sufre esta 2ª ola. La Comisaria de salud de la UE ha urgido a los paises a “tomar medidas inmediatas”. Y la única realmente efectiva para frenar drásticamente los contagios es el confinamiento. Hundirá más la economía, pero ya se ha frenado la recuperación con la 2ª ola  de contagios y si no se frenan, la economía sufrirá más. O ponemos el país en cuarentena un mes, o dentro de unas semanas será peor y la economía se hundirá más. El viejo dilema “la bolsa o la vida” no vale: sin salud no hay economía. Confinemos las regiones con más contagios, mantengamos las actividades esenciales, volvamos a la enseñanza online y mientras reforcemos la sanidad y la educación para que la siguiente desescalada nos pille mejor preparados.

Mientras, la emergencia económica sigue ahí y la recuperación se retrasa, porque empresas y consumidores tienen demasiada incertidumbre sobre el futuro. Esta situación obligará esta semana a prorrogar  los ERTEs, donde todavía hay 700.000 trabajadores a los que se les acababan las ayudas y prorrogar también las ayudas a más de 1 millón de autónomos, además de mantener exenciones de cotizaciones a las empresas afectadas. Y se pone en marcha, a partir del 13 de octubre, la nueva Ley del teletrabajo, que puede ayudar a uno de cada cinco trabajadores como mucho. Pero la 2ª ola obligará a mantener otras ayudas, lo que agravará el déficit público y obligará a aprobar el Presupuesto 2021 con más ingresos (además de los 20.000 millones de ayudas europeas), para financiar las ayudas y las inversiones que necesitamos para salir adelante y modernizar el país. Porque la Comisión Europea lo ha dicho claro: los paises tendrán que seguir apoyando la economía al menos hasta 2022, porque la salida de esta crisis no se vislumbra hasta 2023.

Pero no hay recuperación posible si no se frena al virus. Por eso es hora de tomar medidas sanitarias drásticas y eficaces, al margen del “politiqueo”, como proponen en este manifiesto más de 170.000 sanitarios españoles. No es hora de fotos y banderas, de políticos y gestores que intentan salvar la cara: es hora de confinar las regiones con más contagios y pedir más sacrificios a los ciudadanos, pero asegurándoles que se va a destinar el dinero, los sanitarios y los medios que hagan falta para combatir esta pandemia. Sobran parches y faltan medios y medidas eficaces. Nos jugamos mucho.

jueves, 3 de septiembre de 2020

La vuelta a la anormalidad


Hemos vuelto de vacaciones y encontramos una segunda ola de coronavirus, donde los contagios casi se han duplicado sobre finales de junio, con más hospitalizados y muertos que al final del estado de alarma. Una situación muy preocupante en Madrid y grave en País Vasco, la Rioja, Aragón y zonas de Cataluña. Y enfrente, 17 autonomías que combaten el virus a su aire, mientras Sanidad se mantiene en 2º plano. Un rebrote de la pandemia que ha torpedeado el turismo y la recuperación y que augura un otoño muy difícil, donde crecerá el paro y habrá que prorrogar los ERTES, mientras preocupa que la vuelta al cole reanime los contagios y dificulte el trabajo de los padres. Como antes, falta unidad contra el virus y más medios, desde PCRs y rastreadores a médicos y enfermeras en atención primaria. Y más conciencia ciudadana. Urge afrontar la emergencia económica con un Presupuesto 2021 que apoye las ayudas europeas. Si hay que convivir con el virus otro año más, afrontémoslo mejor. 

enrique ortega

El coronavirus no se ha tomado vacaciones. Entre julio y agosto, la pandemia ha contagiado a 15 millones de personas más en el mundo, alcanzando hoy los 26.036.255 contagiados en 188 paises, según los datos de la Universidad Jhons Hopkins. El epicentro de la pandemia sigue en América, destacando Estados Unidos (6.114.406 contagiados), Brasil (3.997.865), Perú (657.129), Colombia (633.321), México (610.957), Argentina (439.172) y Chile (414.739 contagiados), aunque donde se han duplicado los contagios este verano ha sido en India (son ya 3.853.406 contagiados) y Sudáfrica (630.595 contagiados). Europa ronda los 4 millones de contagiados, con España en cabeza (479.554 contagiados: somos el 5º país del mundo con más contagios por habitante), seguida de Reino Unido (340.929 contagiados), Francia (331.060), Italia (271.515) y Alemania (247.411 contagiados).

El coronavirus se ha cobrado ya 863.119 muertes en todo el mundo, 300.000 de ellas durante este verano. Destaca la mortalidad en EEUU (185.744 muertos hasta hoy), Brasil (123.780), India (67.376), México (65.816). Reino Unido (41.602), Italia (35.497), Francia (30.692) y España (29.194 muertos ayer, según Sanidad), donde ha habido 1.071 muertes por COVID 19 desde el final del estado de alarma (21 de junio) hasta ayer.

Si en todo el mundo y en Europa ha habido rebrotes este verano, España ha estado en cabeza de los nuevos contagios, que casi se han duplicado en poco más de 2 meses: han pasado de 246.272 contagios (21 junio) a 479.554 contagiados ayer. Eso supone que España tiene 212 contagiados (en las últimas 2 semanas) por 100.000 habitantes (más del doble que la media de Europa), cuando teníamos sólo 8 contagiados/100.000 habitantes el 21 de junio. Los demás datos son también muy preocupantes. Los nuevos contagios diarios han saltado de 141 (21 junio) a 3.663 ayer. Los contagios en los últimos 14 días de 3.801 a 99.621. Los hospitalizados (en la última semana) han pasado de 99 (21 junio) a 1.831 (ayer). Los enfermos COVID en UCI han saltado de 5 (21 junio) a 137 (ayer). Y los muertos diarios han pasado de 3/5 diarios a finales de junio a 42 ayer.

Si el repunte de contagios es muy evidente en toda España, la gravedad de los rebrotes se concentra en Madrid y otras 6 autonomías (País Vasco, La Rioja, Aragón, Navarra, Baleares y Castilla y León), las siete con más de 200 nuevos contagiados por cada 100.000 habitantes en las últimas 2 semanas, según Sanidad. Y entre ellas, destaca la preocupante situación de la pandemia en Madrid, que concentra casi un tercio de los nuevos contagios y hospitalizaciones en España: 466 contagiados/100.000 habitantes, 1.362 nuevos contagios ayer (fueron 32 el 21 de junio), 424 hospitalizados (35 el 21 de junio), 16 en UCI (1 el 21 de junio) y 67 muertos en la última semana (12 el 21 de junio). Detrás, pero no tan grave, está la situación en el País Vasco (363 contagios/100.000), la Rioja (361) y Aragón (299), más Barcelona capital y algunas zonas de Cataluña (en conjunto, 174 contagios/100.000).

Vista la gravedad de los rebrotes, hay que precisar que no estamos como en marzo o abril, como ha insistido el ministro Illa. Los datos hablan por sí mismos. El 31 de marzo hubo 9.222 nuevos contagios diarios frente a los 3.663 de ayer. Había el doble de nuevos hospitalizados (2.626) y el triple de enfermos en las UCIs (5.872 el 31 de marzo). Y hubo 950 muertos por COVID el 1 de abril, frente a 42 ayer. En lo peor de la pandemia (marzo y abril), la mitad de los enfermos COVID tenían que hospitalizarse y hoy sólo el 6%. Y el 12% de los enfermos morían, cuando ahora sólo fallecen el 0,5%. Todo esto se debe a dos factores. Uno, que los enfermos de coronavirus son ahora más jóvenes (37 años de edad media frente a 65 años en marzo) y superan mejor la enfermedad. Y el otro, que ahora se hacen el doble de pruebas (550.000 PCRs por semana ahora, frente a 146.000 en marzo y abril), con lo que el virus se detecta antes y se pueden aislar y tratar mejor los rebrotes (si hay rastreadores...).

Con todo, aunque no estemos tan mal como en marzo y abril, la realidad es que estamos mucho peor que a finales de junio y los contagios crecen de forma exponencial, con lo que se teme un mes de septiembre muy difícil, sobre todo con el regreso  a las grandes ciudades de los que han estado de vacaciones y la vuelta al trabajo, al colegio y a la Universidad. Hemos dado marcha atrás, con la mayor movilidad del verano, el turismo y el mal comportamiento de muchos ciudadanos (sin respetar distancias o mascarillas y multiplicando reuniones y encuentros de familiares y amigos). Y han fallado las autonomías y Sanidad, porque en estos meses no han aprovechado para fortalecer los servicios sanitarios (los Centros de salud siguen colapsados), las pruebas de detección (vuelven a faltar reactivos para hacer pruebas PCR y los laboratorios no dan más de sí) y los rastreadores, que siguen faltando (hay 3.500, casi un tercio de los 8.500 necesarios). Y falta una APP de rastreo, como tienen otros paises europeos: Radar Covid no estará operativa hasta mediados de septiembre (aunque se probó en junio en Canarias), por el retraso de la mayoría de las autonomías en integrar la aplicación en su sistema sanitario.

Mientras la pandemia avanza de nuevo, cada autonomía decide a su aire las medidas a tomar para combatirla, con grandes diferencias entre ellas. Y Sanidad, sin medios, trata de coordinarlas, pero sin “inmiscuirse” para no crear recelos políticos. El presidente Sánchez, escaldado de los problemas que tuvo para sacar adelante las prórrogas del Estado de alarma, se mantiene “en segundo plano”, ofreciendo apoyar “estados de alarma autonómicos que nadie pide porque creen que sería “su muerte política”. Y así hasta que un día, los centros de salud y los hospitales se colapsen otra vez y haya que volver al Estado de alarma. Y con ello, hundir más la economía y agravar la recesión. Se quieren evitar medidas más duras para no hundir la economía, pero si el virus se descontrola no hay economía que valga.

De momento, los rebrotes de julio y agosto han hundido el turismo, que era la esperanza para iniciar la recuperación este tercer trimestre. Los datos son espeluznantes: 2,46 millones de turistas extranjeros en julio, un 75% menos que en julio de 2019 (9,88 millones). Y entre enero y julio ya se han perdido 34,4 millones de turistas y 37.903 millones de ingresos, especialmente en Baleares, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid y Andalucía. Y lo peor: sólo un tercio de los hoteles han estado abiertos este verano y sólo trabajaban 4 de cada 10 empleados, que ahora en su mayoría volverán al ERTE o al paro.  Una debacle turística que no se ha compensado con una cierta recuperación del resto de la economía, donde el consumo sigue al ralentí, desde las ventas de coches a las tiendas. Y por eso, ha vuelto a crecer el paro en agosto y se espera un otoño difícil para las empresas y sus trabajadores, muchos volviendo a los ERTEs (ahora hay sólo 812.438 trabajadores, frente a los 3,4 millones que hubo en lo peor de la pandemia).

Ahora, la urgencia es resolver el futuro de los ERTEs, cuya vigencia se amplió hasta el 30 de septiembre. No bastará con ampliarlos hasta diciembre, sino que habrá que incorporar a más trabajadores (del turismo y la hostelería) y ver cómo se les paga, porque al cabo de 6 meses (octubre) dejan de cobrar el 75% del sueldo y cobran el 50% (insuficiente). Y lo mismo las cotizaciones a las SS, que aumentará su “agujero”. Es uno de los temas que abordarán mañana viernes el Gobierno, patronal y sindicatos, junto a otras medidas para impedir el cierre de empresas. Y la prórroga del programa Me Cuida, para que los padres puedan negociar su jornada en caso de que un hijo no pueda ir al colegio por haberse dado algún contagio (en caso de un niño contagiado, los padres tendrán que hacer la cuarentena y solicitar una baja médica). Además, la mesa del diálogo social tendrá que concertar la nueva normativa del teletrabajo, clave para no agravar más la recesión. Y plantear una estrategia para los convenios y las subidas salariales en 2021, que serán mínimas (si no hay bajadas).

La clave de septiembre, además de las medidas para ayudar a las empresas y frenar el desempleo, va a estar en la negociación de los Presupuestos 2021, que han de presentarse en el Congreso a finales de mes. Lo primero será que Nadia Calviño negocie en Bruselas el techo de gasto”, el tope que nos podemos gastar en 2021 a la vista de lo que se podría ingresar por impuestos. Se trata de pactar con Bruselas un déficit público “admisible” para 2021, tras el -10,1% estimado para 2021 (un agujero de -104.000 millones de euros). Si se quiere reanimar la economía y que crezca en 2021, el Presupuesto no puede incluir recortes. Pero Bruselas querrá algún indicador de que España quiere mejorar a medio plazo sus cuentas públicas, así que no dejará un Presupuesto donde suba el déficit del 10% del PIB.

Y una vez fijado este tope de déficit, el Gobierno tendrá que plantear cuanto es lo máximo que puede ingresar y con ello, cuanto es lo máximo que puede gastar. En los ingresos, contará con una parte mínima de los 140.000 millones de los Fondos europeos (porque sólo la mitad son a fondo perdido y sólo la mitad de esos 73.000 millones llegarán en 2021) y con los impuestos que recaude, para lo que tendrá que decidir qué hace, si sube algunos (los técnicos de Hacienda proponen subir el IRPF de los que ganan más y sociedades), con cuidado para que esa subida no frene la recuperación. Y después, tendrá que decidir en qué gasta, las prioridades (ayudas, empleo, sanidad, educación, medio ambiente, digitalización…) para que el Presupuesto actúe de “locomotora” de la recuperación en 2021.

Tener este Presupuesto 2021, que sustituya al actual (el de 2018 de Montoro, prorrogado 3 veces) es clave para reconstruir el país. Y sacarlo adelante, para un Gobierno que sólo tiene 155 diputados, exige pactar a varias bandas. Habría que buscar un mínimo común denominador en los ingresos y en los gastos, para que salieran adelante con el máximo de apoyos políticos, lo que sería un gran mensaje para las empresas, los trabajadores y Europa. Es la mejor herramienta para la reconstrucción del país y, de paso, para sentar las bases de un cambio en el modelo económico, que nos haga menos vulnerables. Sin un nuevo Presupuesto que tire de la economía no hay reconstrucción. Y tampoco Gobierno. Y no estamos como para provocar unas nuevas elecciones. Así que sólo hay una salida: aprobarlo. Y con cuantos más apoyos de unos y otros mejor, porque será más eficaz.

Entre tanto, hay que atajar los rebrotes de la pandemia como sea, con más unidad de criterios y más medios sanitarios y de rastreo. Porque si no se controla el virus, no hay recuperación económica posible. Así que Gobierno y autonomías están obligados a colaborar, sin peleas políticas y con más eficacia. Y los ciudadanos tenemos que tomarnos en serio esta batalla, colaborar al máximo. Y hacernos a la idea de que tenemos que vivir en esta “anormalidad” muchos meses más, al menos hasta el verano que viene, cuando podría llegar la vacuna a la mayoría de españoles. Adaptémonos. Hay que convivir con el virus.

lunes, 1 de junio de 2020

COVID 19: rebrotes, muertos, turismo y Europa


Entramos en la semana 12ª de confinamiento, suavizado para el 70% de españoles en fase 2, mientras Madrid, Barcelona, Lérida y la mayoría de Castilla y León siguen en fase 1. Los contagios aumentan poco (pero aumentan), aunque se han cambiado los datos y puede haber 10.000 fallecidos más por coronavirus. Y mientras aparecen rebrotes (Lérida, Murcia, Ceuta, Córdoba, Badajoz, Gijón), hoteleros y autonomías turísticas presionan para que lleguen extranjeros el 15 de junio, 2 semanas antes de lo previsto. Y empiezan los despidos industriales (Nissan y Alcoa), que aumentarán en julio, cuando no esté prohibido despedir. La Comisión Europea ha presentado un Plan de reconstrucción tacaño (750.000 millones frente a 1,5 billones que pedían España e Italia), insuficiente (140.000 millones para España, que ya hemos gastado), tardío (el grueso del dinero llegará entre 2022 y 2024) y con condiciones (reformas y ajustes). Así que debemos reconstruir el país casi solos, con deuda y recaudando más como sea. Y sobre todo, unidos, algo imposible hoy. Nos jugamos el futuro.

enrique ortega

 Ayer se cumplieron 5 meses desde que China comunicara el primer contagio por coronavirus, el 31 de diciembre de 2019. Pero la pandemia sigue imparable y batiendo récords: 134.700 contagios nuevos el sábado 30 de mayo, según la Universidad Jhons Hopkins. Son ya 6.170.556 contagiados en 118 paises, un tercio en Europa (2.106.381), aunque el epicentro de la pandemia sigue en América, especialmente en Estados Unidos (1.790.191 contagiados, +18.123 diarios) y Brasil (514.849 contagiados, +33.274 diarios), seguidos por Rusia (405.843 contagiados, +9.268 diarios), Reino Unido (276.156, +2.445 diarios), España (239.429 contagiados, +96 diarios), Italia (232.997 contagiados, +416 diarios), India (190.622 contagiados, +8,380 diarios), Francia (189.009 contagiados, +1.828 diarios) y Alemania (183.410, +286 diarios). El coronavirus ha causado ya 372.099 muertos en el mundo, casi un tercio en EEUU (103.853 fallecidos), seguido por Reino Unido (38.751), Italia (33.415), Brasil (29.314), Francia (28.805), España (27.127 muertos), México (9.930), Bélgica (9.467) y Alemania (8.546 muertos).


En España, tras 11 semanas de confinamiento, los nuevos contagios se estabilizaron ligeramente al alza la semana pasada (+132, +194, +231, +182, +187 y +271  diarios, bajando ayer domingo a +96), mientras todavía hay 7 autonomías con más contagios que la media española, que sube muy ligeramente (de 14,36 a 14,77 contagios por 100.000 habitantes los últimos 14 días), según Sanidad: Cataluña (39,74, Castilla y León (24,63) y Madrid (24,36), las tres en fase 1, más Ceuta (Ojo: 33,03), Castilla la Mancha (21,60), Navarra (20,02) y Aragón (17,21), estas cuatro en fase 2. Pero resulta muy difícil el seguimiento de los datos, porque Sanidad volvió a cambiar las estadísticas, el lunes 25 de mayo, rompiendo las series, y las autonomías siguen reportando “a su aire”. Un ejemplo: el miércoles y jueves sólo se contabilizó 1 muerto diario por coronavirus entre todas y el viernes y domingo 2 muertos cada día, un dato que ahora se da por semanas (+39 muertos en la última semana).


Precisamente, la estadística de muertos por coronavirus ofrece muchas dudas. Primero, Sanidad hizo un reajuste el lunes 25 y rebajó los muertos en casi 2.000 (de 28.752 el 24 de mayo a 26.834 el 25), aunque el martes volvió a reajustarlo (a 27.117 muertos). Y segundo, con la vuelta a la normalidad de los Registros Civiles, afloraron 12.000 muertos no registrados y con ellos, entre el 1 de maro y el 12 de mayo se han registrado 43.295 muertos más que el año pasado, según el sistema MOMA del Instituto de Salud Carlos III. Una parte importante, 27.302 eran los muertos “oficiales” por coronavirus (a los que se hizo la prueba), pero hay otros 15.993 muertos “extras” (más que el año pasado), la mayoría en Madrid (+6.695), Cataluña (5.495), Castilla y León (2.681) y Castilla la Mancha (+2.493), los cuatro “epicentros” de la pandemia. Sólo con que dos tercios de estos muertos “extras” hayan sido también por el COVID19, tendremos 10.000 muertos más por coronavirus de los oficiales (que son hoy 27.127).


Al margen de la disparidad estadística, Sanidad ha decidido los nuevos avances en la desescalada desde hoy, que esta vez suponen menos cambios (ver mapa) porque mantiene la exigencia de estar 2 semanas en cada fase. Así, un 30% de España (22 millones de personas) siguen en fase 1, concretamente la mayoría de Castilla la Mancha, Barcelona, Lérida (por un rebrote) y Madrid, que no ha conseguido anticipar la apertura de los Centros Comerciales ni abrir hoy los colegios para algunos alumnos. Siguen en fase 2 las autonomías que ya lo estaban más la Comunidad Valenciana, Granada, Málaga, Ciudad Real, Albacete y Toledo (70% del país, 25 millones de habitantes). Y se mantienen en fase 3 sólo Formentera, Hierro, La Gomera y la Graciosa (45.000 personas), no aceptándose que pasaran todas las islas  Baleares y Canarias.


Mientras, los centros de atención primaria intentan detectar los nuevos contagios y hacer pruebas PCR a los que tienen síntomas, aunque faltan medios para hacer test : se han hecho 314.737 test PCR la última semana, según Sanidad, sumándose ya 2.536.234 test hechos (53,8 por 1000 habitantes), muchos en La Rioja (110,5/1.000) o Asturias (90,5), en Barcelona (80,5) o Madrid (61,4) y bastantes menos en Andalucía (21,7) o Murcia (25,4). Y también falta personal para rastrear los nuevos contagios (sobre todo en Madrid y Barcelona). Una novedad es la “carrera” entre algunos Ayuntamientos de Madrid, gobernados por el PP, para hacer test a todos sus habitantes. La ha comenzado Torrejón de Ardoz, que inició el viernes un test a sus 135.000 habitantes, un negocio para Ribera Salud, la empresa privada que gestiona el Hospital público de Torrejón (desde Esperanza Aguirre) y que ha desplazado a 100 sanitarios desde la Comunidad Valenciana (donde gestiona varios hospitales), por lo que la han abierto un expediente. Otro Ayuntamiento madrileño que quiere pagar pruebas a sus vecinos es Pozuelo, el municipio más rico de España, también gestionado por el PP, en una “carrera” desaconsejada por la OMS y Sanidad, que recomiendan hacer test “solo a los que tengan síntomas” de coronavirus.


Y seguimos sin saber nada de los protocolos sanitarios aplicados en las residencias de ancianos, epicentro de contagios y muertes por coronavirus, porque Sanidad no publica los datos. Pero el último balance hecho por la Cadena SER revela que 19.200 ancianos han muerto en residencias “por coronavirus o síntomas compatibles” desde el 8 de marzo, el doble de los ancianos muertos oficialmente por COVID 19 (9.600). El mayor número de muertos en residencias corresponde a Madrid (5.972), donde varios ancianos murieron hace días sin prueba PCR, Cataluña (3.928), donde se han detectado síntomas de COVID 19 al 80% de los 64.000 ancianos que viven en residencias, Castilla y León (2.560) y Castilla la Mancha (2.405). Un tema especialmente preocupante y más cuando Sanidad permite ya las visitas a residencias, aunque con condiciones.


En definitiva, que sigue la desescalada, con más de 10 rebrotes locales, pero también sin información sobre los efectos de la mayor movilidad en los contagios y con una capacidad limitada de los centros de salud, donde empiezan a volver los enfermos de siempre (muchos, mayores vulnerables). Y siguen las presiones del comercio y el turismo para ir más rápido. El presidente Sánchez ya se comprometió a permitir el 1 de julio el turismo extranjero, mientras negocia “pasillos turísticos seguros” con Francia, Alemania, Italia y Portugal. Pero los hoteleros (y los tour operadores alemanes) quieren anticiparlo, sobre todo en Baleares, Canarias, Comunidad Valenciana y Andalucía. De hecho, el gobierno balear y la patronal hotelera proponen recibir turistas extranjeros a partir del 15 de junio, un enorme riesgo por mucho que multipliquen las precauciones. Y más en julio, a pesar de que el BOE y los Ayuntamientos prometan controlar el aforo a las playas (algo imposible: ver Playa de la Concha el viernes).


Todo el mundo parece volcado en el verano, mientras el día a día nos revela el alcance de la emergencia económica, “atenuada” porque hay 5,7 millones de personas cobrando algo entre ERTES (3,4 millones), autónomos con cese temporal (1,3 millones) y nuevos parados (1 millón). El problema vendrá cuando se acaben los ERTES (aunque se prorroguen unos meses) y cuando las empresas puedan volver a despedir, a partir del 1 de julio. Es lo que ya han anunciado Nissan (que cierra en diciembre sus tres centros de Barcelona: 3.000 empleos director y 20.000 indirectos) y Alcoa (500 despidos directos más 700 indirectos en Lugo). Y vendrá “un rosario” más de despidos, en el automóvil, aerolíneas, industrias, hoteles y comercios. En muchos casos, porque hay grandes multinacionales que reajustarán su estrategia mundial, cerrando plantas en España. Otra desventaja que tenemos: el poco peso de la industria puramente española, mientras Francia ayuda a sus multinacionales (10.000 millones para salvar Renault o Air France), como Alemania (9.000 millones para salvar Lufthansa, 2.000 millones para Adidas y 1.800 millones para TUI).


Precisamente, esto nos lleva a una cuestión europea “escondida” estos meses: las ayudas de los Estados a sus empresas. A fecha 10 de mayo, se habían aprobado 1.950.000 millones de ayudas públicas a empresas, según la Comisión Europea. Y el 51% de todas esas ayudas de Estado las ha concedido Alemania (994.500 millones), seguida de Francia (el 17%: 331.500 millones), Italia (15,5%), Reino Unido (4%: 78.000 millones), Bélgica (3%: 58.500 millones) y Polonia (2,5%: 48.700 millones), colocando la Comisión a España en 7º lugar, con el 1,4% del total , porque solo contabilizó los primeros 20.000 millones de créditos del paquete aprobado de 100.000 millones. En realidad, España ha gastado ya 138.900 millones en ayudas a empresas, trabajadores y familias, lo que sería un 7% del total comunitario, pero muy lejos de Alemania, Francia o Italia.


Al final, la cuestión es que Alemania sobre todo, y también Francia e Italia, han aprovechado su potencial económico (y en el caso alemán, su superávit público) para volcarse en ayudar a sus empresas, lo que muchos expertos europeos critican, por “competencia desleal”, por utilizar la pandemia para fortalecer sus empresas y su economía más que el resto de paises. Con lo que si hoy ya son más competitivos y más ricos (Alemania tiene el 123% de la renta europea, 9.400 euros anuales más por habitante que España, según Eurostat), lo serán más tras la pandemia. Es una cierta “selección natural”, la supervivencia de los paises más fuertes, que lo serán aún más tras la reconstrucción.


Lo escandaloso es que mientras la Comisión Europea “hace la vista gorda” a que Alemania concentre el 51% de todas las ayudas de Estado europeas, “racanee” a la hora de aprobar un Fondo de Reconstrucción para Europa. Lo han vendido como “un gran avance para Europa”, 750.000 millones para las nuevas generaciones (“Next Generation EU"), pero el Fondo resulta claramente insuficiente: España e Italia pedían 1,5 billones y el Parlamento Europeo pidió 2 billones. Supone sólo el 0,7% del PIB de la UE-27 y además se repartirá en 4 años (2021-2024). Además, sólo 500.000 millones son a fondo perdido (España e Italia querían que fuera todo) y 250.000 son créditos, a devolver en 30 años. Y, sobre todo, cobrarlo se va a retrasar (el grueso se repartirá entre 2022 y 2024) y estará condicionado a un Plan de reformas, que habrá que presentar para abril de 2021 y sobre el que podrán opinar (y vetar) los demás paises, especialmente la Europa del norte partidaria de los "ajustes".


Así que este Plan europeo de reconstrucción no es para echar las campanas al vuelo. Primero, porque es sólo una propuesta de la Comisión, que ahora exige la unanimidad de los paises y que no convence a los 4 paises del norte calificados de “frugales”: Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca, apoyados “en la sombra” por Merkel, que presionan para que todo el Fondo sean créditos y que ese dinero sólo se conceda a cambio de planes de reforma (a lo claro: de ajustes y recortes como los que nos exigieron en 2010). Y segundo, porque la aprobación del Fondo va a ser lenta: se debatirá en la Cumbre europea del 19 de  junio y quizás en otra después, pasará luego al Parlamento europeo y tiene que aprobarse, junto al Presupuesto plurianual 2021-2027 (también ridículo: 1,1 billones en 7 años), en los 27 Parlamentos nacionales. Al final, el Fondo estaría disponible a principios de 2021 pero no se abonaría hasta que los paises consiguieran aprobar sus planes de reformas, en abril de 2021. Bruselas espera asignar el  60% del Fondo a finales de 2022 y terminar de repartirlo en 2024.


Para entonces, “todos calvos”. Y más España, que podría recibir de este Fondo europeo de reconstrucción 140.446 millones de euros (77.324 euros a fondo perdido y 63.122 euros en créditos a 30 años), la segunda mayor cantidad, tras Italia (172.745 millones), por delante de Polonia (63.838 millones), Francia (38.772), Grecia (31.997), Rumanía (31.206 millones), Alemania (28.806 millones) y Portugal (26.361 millones). Un dinero que no se puede utilizar para financiar la sanidad o las ayudas a empresas y familias (obligadas por la pandemia) sino a la reconstrucción: han de ser inversiones en turismo (161.000 millones), comercio (115.000), energías renovables (100.000), energía e industrias intensivas (88.000), digitalización (66.000), transporte y automoción (64.000) y construcción (54.000).


España, de momento, tiene que financiar la factura más inmediata, los 138.900 millones ya gastados en créditos y ayudas a empresas, autónomos, parados y familias, más exenciones de cuotas e impuestos, que no se pueden pagar con el futuro Fondo de reconstrucción europeo. Podríamos acudir a los créditos del MEDE (240.000 millones ya aprobados), pero España e Italia no quieren porque “suena a rescate” y temen la reacción de los mercados. Lo que sí pediremos serán los 15.000 millones de créditos que nos tocan del Programa SURE (100.000 millones), para pagar la factura de los ERTEs (dará para pagar el gasto de 2 meses). El resto, tendrá que salir de endeudarse en los mercados, hasta 300.000 millones este año (110.000 más de lo previsto antes del coronavirus). Y falta el grueso de la factura, el coste de la reconstrucción, muy superior a lo gastado hasta ahora y para lo que llegará tarde el dinero europeo.


Por eso, urge poner en marcha en España un Presupuesto de emergencia para la reconstrucción, listo para octubre y vigente en 2020 y 2021. Ahí habría que evaluar los gastos imprescindibles, antiguos y nuevos, y ver cómo los pagamos, con deuda y con recaudación, teniendo en cuenta que Hacienda va a ingresar este año 42.000 millones menos de lo previsto por la recesión. Y que con la economía en la UVI, resulta difícil subir impuestos, aunque habrá que buscar dinero como sea porque el endeudamiento tiene un límite. Esto es lo que deberían estar discutiendo y pactando los partidos, no mentando a los padres de nadie ni acusando de golpismo. Pero no parece que los políticos, sobre todo PP y Vox, estén por la labor de pactar la reconstrucción y cómo pagarla. Si no lo hacemos, nos lo harán desde fuera, desde Europa: o vía mercados (disparando el coste de nuestra deuda) o vía Bruselas y paises del norte, imponiéndonos más austeridad y recortes a cambio de las ayudas.


Es lo que hay, aunque muchos políticos no se enteren. Mientras, todos tenemos que ayudar con nuestro comportamiento para no retroceder contra la pandemia, exigiendo al Gobierno y las autonomías que frenen los rebrotes, aíslen los contagios y refuercen al máximo la sanidad y las residencias de ancianos. La reconstrucción económica es prioritaria, pero mucho más frenar al virus y salvar vidas (lean este clarificador artículo del Nobel Paul Krugman). La vida, no la bolsa. Porque si rebrota el virus no hay reconstrucción posible. Que lo piensen los que tienen tanta prisa en abrir negocios o Centros comerciales y en que lleguen turistas. Nos jugamos algo mucho más importante.