El verano suele ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los contratos en la enseñanza, aunque es peor que la primavera. Este año también: se han creado +118.400 empleos entre junio y septiembre de 2025, según la EPA del viernes, menos que el verano anterior (+138.300 empleos) y el menor aumento en este trimestre desde 2019 (+69.400). Con ello, se han creado +564.100 empleos en los últimos 12 meses y +2.420.200 empleos desde antes de la pandemia (diciembre 2029). Y en España hay ahora 22.387.160 personas trabajando, otro récord histórico (hubo un máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).
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lunes, 27 de octubre de 2025
EPA verano: crecen empleo (menos) y paro
España siguió creando empleo este verano (+118.400
ocupados), aunque algo menos que los veranos anteriores, según la
última EPA. Pero como siguen aumentando los nuevos “activos” que buscan trabajo
(jóvenes, mujeres e inmigrantes), el paro también crece (+60.100
parados), sobre todo en los servicios y el campo. Siguen creciendo los
empleos fijos (los tienen el 84,42% de asalariados), pero también crecen
los contratos a tiempo parcial (por horas o días), sobre todo entre mujeres
y jóvenes, que por eso cobran menos. Seguimos con un empleo récord histórico
(22.387.100 personas trabajan), pero todavía tenemos el doble de paro
que Europa y menos adultos trabajando. Y la economía frenará su crecimiento
y empleo en 2026, por el pinchazo en las exportaciones (ya se nota) y el
turismo, más la desaceleración mundial y europea. Por eso urge aprobar
Planes de empleo para jóvenes y mujeres y reformar de una vez las oficinas
de empleo, que no ayudan a los parados. Ahora que crecemos es cuando hay
que tomar medidas para asegurar los empleos en el futuro. Enrique Ortega
El verano suele ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los contratos en la enseñanza, aunque es peor que la primavera. Este año también: se han creado +118.400 empleos entre junio y septiembre de 2025, según la EPA del viernes, menos que el verano anterior (+138.300 empleos) y el menor aumento en este trimestre desde 2019 (+69.400). Con ello, se han creado +564.100 empleos en los últimos 12 meses y +2.420.200 empleos desde antes de la pandemia (diciembre 2029). Y en España hay ahora 22.387.160 personas trabajando, otro récord histórico (hubo un máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).
En el tercer trimestre, el aumento del empleo ha
sido gracias a la industria (+64.100 empleos creados), seguida de lejos
por los servicios (+39.100 empleos) y la construcción (+32.600), cayendo el
empleo en la agricultura (-17.400). El empleo se ha creado básicamente en el sector privado (+107.600 empleos)
y poco (+10.800 empleos) en el sector público, por el fin de
contratos en enseñanza y sanidad, según la EPA de septiembre.
La creación de empleo ha sido sobre todo entre los hombres (+107.100
empleos) y mucho menos entre las mujeres (+11.300). Y el nuevo empleo se
ha concentrado entre los menores de 30 años (+137.500) y los mayores de
45(+33.900), cayendo entre los 30 y los 44 años (-53.100 empleos). Esta vez, la
mayoría del empleo creado ha sido para residentes con doble nacionalidad
(+69.600 empleos) y extranjeros (+37.900 empleos), creciendo poco el
empleo de los españoles (+10.800). Por autonomías, donde más creció porcentualmente el empleo fue en
Baleares (+26.200), creciendo mucho en Andalucía (+65.500), Comunidad
Valenciana (+37.500) y Castilla la Mancha (+19.900). Y el empleo cayó este
verano en 5 autonomías: Madrid (-60,700), Canarias /-14.100), Asturias
(-8.100), Navarra (-4.200) y Ceuta (-2.300).
Esta nueva mejora del empleo en el tercer trimestre (+118.400)
no se traducido en una mejora del paro,
que subió este verano (+69.100),
según
la última EPA, cuando había bajado el verano de 2024 (-1.200 parados),
aunque subió los veranos de 2023 (+86.300 parados) y 2022 (+31.100). Ello se
debe a que este verano han aumentado mucho los españoles “activos”, los que
buscan trabajo: han crecido en +118.400, casi como el verano anterior (+137.100), lo que ha provocado un aumento de las
cifras del paro. Con ello, España alcanza otro récord histórico,
el de personas activas (que trabajan o buscan trabajo): 25.000.300
personas “activas”. Un indicador del fuerte dinamismo del mercado
laboral, empujado por los inmigrantes: hay 2 millones de “activos”
más que antes de la pandemia (había 23,08 millones en el verano de 2019). Y
la tendencia se repetirá los próximos meses: se podrá crear
empleo, pero aumentarán más los que buscan trabajo y puede crecer el paro.
El paro subió en el tercer trimestre (+ 60.100 parados), por
culpa de los servicios (+75.900 parados) , que despidieron al
final del verano (turismo, hostelería, comercio) a muchos de los contratados en
primavera y verano, la agricultura
(+10.800 parados) y los que habían perdido su primer empleo
(48.900 parados más), aunque bajó el paro este verano en la industria (-16.600) y en la construcción
(-10.300 parados). El desempleo creció
sólo entre las mujeres (+82.700paradas) y bajó entre los hombres (-22.600). Y
también creció entre los más jóvenes (+53.600 parados menores de 25
años), bajando entre 25 y 54 años (-4.700 parados) y entre mayores de 55 años
(-1.900 parados). Por autonomías, el paro subió sobre todo en Andalucía (+32.400 parados), Canarias
(+15.100), Murcia (+12.500) y Comunidad Valenciana (+11.400), bajando en 8
regiones , sobre todo en Baleares (-10.500 parados), Extremadura (-10.300),
Castilla la Mancha (-5.400) y Galicia (-3.500).
La cifra total de parados
EPA sube y queda en 2.613.200
parados estimados a finales de
septiembre 2025, el menor dato del paro en verano desde 2008
(2.600.700 parados). Y la tasa de
paro sube al 10,45% (10,29% en primavera), según
la EPA, mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en 2019) y la menor tasa de paro desde el verano de
2008 (11,23%). Eso sí, todavía duplicamos la tasa de paro europea (5,9%
en la UE-27) y cuadruplicamos la alemana (3,5% de paro), según
Eurostat. Y sube también la tasa de paro de
los jóvenes (menores 25 años),
al 25,42% (la más baja desde 2008), que casi duplica la europea
(14,6%
en la UE-27).
Algunos datos
preocupantes del paro mejoran,
como los hogares con todos sus miembros en paro: son ahora 790.800 hogares (-63.700 menos que
hace un año). Otros empeoran, como el paro en la mayoría de las 6 regiones
con mayor tasa de desempleo, que sigue alto y muy superior a la media
(10,45%): Ceuta (25,47% de paro), Melilla (23,76%), Andalucía
(15,27%), Canarias (14,59%), Extremadura (13,56%) y Comunidad
Valenciana (11,73%). Contrastan con 6
autonomías que tienen una tasa de
paro casi europea , aunque haya subido en la mitad: Baleares (5,77% de
paro), País Vasco (6,98%), Navarra (7,28%), Cantabria (7,62%), Madrid
(7,98%) y Cataluña (8,18%). Y otro dato preocupante que mejora: bajan los parados de
larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: eran 898.500
parados este verano, el 34,38%
del total (100.000 menos que en primavera).
Esto mejora la situación de muchos parados de larga duración reduce el número de los que se les
acaba el desempleo y no cobran ya ningún
subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En agosto de
2025, último
dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.875.821
desempleados: la mitad cobraban un subsidio contributivo (según lo
cotizado) de 984 euros de media y el resto (48,64%) cobraban un subsidio
asistencial de 480 euros. Eso significa que casi tres de cada cuatro parados
(el 71,78%) estimados por la última EPA (2.613.200)
cobran alguna ayuda por desempleo. Y si contamos los que están registrados
como parados
en las oficinas de empleo SEPE (2.421.665), cobran ayudas el 77,45%.
La mejor noticia es que el empleo que se está creando en 2024 sigue siendo menos precario, de más
calidad, gracias
a la reforma laboral aprobada a
finales de 2021, aunque “pierde impulso”: un 41,40% de todos los contratos
firmados entre enero y septiembre (11.608.100) han sido indefinidos
(4.806.500 contratos), aunque este porcentaje es inferior al de los 9
primeros meses de 2024 (42,39%) y de 2023 (42,8%). Pero supone un salto
tremendo sobre los indefinidos antes de la reforma laboral: en
2021, sólo el 10,9% de los contratos eran indefinidos. Y entre 2014 y 2020, sólo eran
indefinidos entre el 6 y el 8%. Además, en
lo que va de año, más de la mitad de los nuevos contratos (56,45%)
son a tiempo completo, más de la
cuarta parte (29,71%) a tiempo parcial y el resto, fijos
discontinuos (1.604.500), que son los contratos fijos por periodos
determinados de trabajo que se hacen a muchos que antes eran temporales en el
turismo, hostelería y construcción.
El resultado evidente de la reforma laboral es que aumentan
mes a mes los asalariados con contrato
indefinido, que este verano ya eran el
84,42% de los asalariados (16,13 millones de trabajadores fijos), frente al
74% de los asalariados fijos hace cuatro
años (septiembre
2021), el 79,81% hace dos años y el 83,59% que eran
el verano pasado. Pero todavía tenemos un 16,41% todavía de asalariados con contrato
temporal, el mayor porcentaje en Europa (la media de temporalidad en la UE-27 es del 14,1%). El problema son los contratos a tiempo parcial,
que aunque se reducen este verano (-196.100) han crecido en el último año
(+181.800) y rozan los 3 millones (2.975.700):
ojo, algo más de 2 millones son mujeres, que trabajan menos de la
jornada habitual, muchas porque no encuentran otro empleo.
Ahora, a finales de 2025, Gobierno y expertos creen que España
seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero menos que en 2023 y
2024, porque creceremos algo menos (+2,6%, frente al +3,2% en 2024). La
previsión enviada
por el Gobierno a Bruselas, en octubre de 2024, apostaba por crear 1,6
millones de empleos entre 2024 (+556.132 empleos, aunque realmente se han
creado +468.100), 2025 (548.645
empleos) y 2026 (494.878 empleos), con el objetivo de que España roce los
23 millones de ocupados (22.989.350 en 2026) y baje su tasa de paro del 10% en
2026 (ahora parece más factible).
Los datos indican que estamos en el buen camino para lograr
ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar las campanas
al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones. Una, porque el
paro crece y puede seguir creciendo (aunque se cree empleo, por el aumento
de los que buscan trabajo) y seguimos siendo el país de Europa y la OCDE (36
paises) con la mayor tasa de paro: 10,45 % en España frente al 5,9%
en la UE-27 y el 4,9%
en la OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en España es mucho más baja
que en Europa: a finales de 2024 trabajaban el 71,4% de los que tienen entre 20
y 64 años, frente al 75,8% que trabajaban en Europa, el 75,1% en Francia o el
81,3% en Alemania, según
Eurostat. A lo claro :que España tiene 1,08 millones de personas
menos trabajando que las que deberíamos tener si fuéramos como la media
europea. Y que trabajan 2,4 millones de españoles menos de los que
deberían trabajar si tuviéramos la tasa
de empleo de Alemania.
Ese es nuestro gran reto: reformar
la economía para que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2
millones más) y eso permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos”. Y eso
implica tomar 2 medidas a corto plazo, que exigen (¡ cómo no¡ )
un pacto político económico y social. Una, aprobar un Plan de choque para mejorar
el empleo de los jóvenes y las mujeres, porque tienen “demasiados”
contratos a tiempo parcial (de media jornada o por horas y días), más
precarios y peor pagados. De hecho, aunque el 70,2% de los jóvenes
(menores de 25 años) tienen ahora un contrato fijo, el 56% de ellos
tienen un contrato indefinido a media jornada o como fijos discontinuos
(trabajan sólo un periodo al año). Y lo mismo les pasa a las mujeres: el
46% trabajan menos horas porque no encuentran un trabajo a jornada
completa.
Y la otra medida urgente, reformar de verdad las
oficinas de empleo, porque están
colapsadas (se tarda días en conseguir que te den por teléfono una cita
previa para solicitar el subsidio) y además no ayudan a los parados a
recolocarse. Se han cumplido 2 años y medio de la Ley de Empleo (entró en
vigor el 2 de marzo de 2023) y no ha funcionado: ni se ha hecho un perfil de
los parados ni se les ayuda individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas
de empleo sólo
colocan al 1,9% de los parados y apenas un 10% de los desempleados hacen
cursos de formación (largos y poco útiles). Y en la web del SEPE sólo hay
registradas 88.110 empresas y 31.184 ofertas de empleo. Urge reforzar la
plantilla del SEPE (tiene 2.000 trabajadores menos de los que necesita),
mejorar su sistema informático (pésimo) y cambiar la operativa de las oficinas (gestionadas
desigualmente según autonomías), para dedicarse menos a
tareas burocráticas y más a recolocar parados.
En definitiva, todos debemos alegrarnos porque haya más
de 22 millones de personas trabajando en España (10,3 millones más que
hace 60 años), pero todavía tenemos demasiado paro y trabaja menos gente que en Europa (de
los que están en edad de trabajar) y muchos empleos son todavía precarios,
demasiados a tiempo parcial (sobre todo para jóvenes y mujeres) y con bajos
salarios. Y, sobre todo, muchos
empleos se concentran en los servicios, con altibajos en las
contrataciones, y todavía pocos en la industria, las empresas tecnológicas y
exportadoras, que ofrecen empleos más estables y mejor pagados. Además, no
podemos olvidar que hay
mucha incertidumbre en la economía mundial (por los aranceles de
Trump) y en Europa (estancada) y esto acabará perjudicando al empleo. Así que
habrá que estar vigilantes y dispuestos a tomar medidas para salvar
esos 22 millones largos de empleos y conseguir que sigan
creciendo. Debería ser nuestro gran reto como país.
El verano suele ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los contratos en la enseñanza, aunque es peor que la primavera. Este año también: se han creado +118.400 empleos entre junio y septiembre de 2025, según la EPA del viernes, menos que el verano anterior (+138.300 empleos) y el menor aumento en este trimestre desde 2019 (+69.400). Con ello, se han creado +564.100 empleos en los últimos 12 meses y +2.420.200 empleos desde antes de la pandemia (diciembre 2029). Y en España hay ahora 22.387.160 personas trabajando, otro récord histórico (hubo un máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).
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jueves, 15 de mayo de 2025
Aumentan los "mini empleos"
El empleo en
España ha superado otro récord histórico en abril, con 21.588.639 afiliados
a la Seguridad Social. Pero no todos son empleos “decentes”: 1 de
cada 7 ocupados, más de 3 millones de trabajadores, tienen un empleo
a tiempo parcial, con menos jornada y mucho menos sueldo. Y lo más
preocupante: casi la mitad de estos trabajadores tienen “mini empleos” porque no
encuentran un trabajo a jornada completa, aunque el resto los tienen
para cuidar a hijos o familiares y estudiar. Al final, el 6,5% de todos los ocupados
(1,41 millones de trabajadores) están “subempleados”, el mayor porcentaje
en Europa. Y las tres cuartas partes son mujeres. El contrato a tiempo
parcial lo usan muchas empresas para contratar más barato y luego subir la
jornada real, obligando a hacer horas (pagadas o no), lo que ha llevado a una campaña
de la inspección de Trabajo en 2024. Urge aprobar un Plan de choque,
para incentivar que los “mini empleos” no justificados se conviertan en empleos
a tiempo completo. Enrique Ortega
El empleo sigue batiendo récords en España, a pesar de la negativa coyuntura internacional y europea. A finales de marzo había en España 21.765.400 ocupados, según la EPA, algunos menos que a finales de 2024 (21.857.900), por una ligera caída en el primer trimestre. Pero en abril, con el empuje de la Semana Santa, el empleo ha vuelto a aumentar, como lo refleja el récord de afiliados a la Seguridad Social: 21.588.639 cotizantes. Pero estos datos tan positivos esconden un dato preocupante: crecen también los trabajadores con un contrato a tiempo parcial: a finales de marzo eran ya 3.075.900 los ocupados que trabajaban menos horas o días de lo habitual, un 14,13% del total de ocupados (1 de cada 7), según la última EPA. Una cifra que aumenta desde 2007 (2.380.900 ocupados a tiempo parcial, el 11,75% del total) y desde 2019 (2.944.800 ocupados parcialmente, el 14,74%).
España no es de los paises europeos con más ocupados a
tiempo parcial, un tipo de contrato que se usa más en el centro y norte de
Europa. Así, en 2024, la UE-27 tenía una media del 17,8% de contratos a tiempo parcial,
siendo muy superior el porcentaje en Paises Bajos (42,2%), Austria (39,5%),
Alemania (29,8%), Dinamarca o Bélgica (24,1%), paises donde
muchos jóvenes y mayores utilizan este contrato a tiempo parcial para poder estudiar
o hacer otras tareas (son los “mini jobs”). España ocupa
el lugar 13º en este ranking
de Eurostat, con un 13,4% de empleo a tiempo parcial (2024), inferior a Irlanda
(19,6%), Francia o Italia (16,8%) y superior al de Portugal (7,3%), Grecia
(6,3%) y los paises del Este y del Mediterráneo.
El problema de España
es que casi la mitad de este empleo a tiempo parcial es “indeseado”:
los trabajadores españoles trabajan menos horas (o días) no porque quieran,
sino porque no encuentran un trabajo a tiempo completo. La
última estadística de Eurostat es muy contundente: el 46,6% de los
que trabajan a tiempo parcial en España es “porque no han encontrado otro
trabajo” (48,3% de los hombres y 46% de las mujeres), mientras esto
sólo les pasa al 18,2% de los ocupados a tiempo parcial en Europa
(UE-27). Somos el tercer país con más trabajo parcial indeseado (46,6%),
sólo por detrás de Rumanía (el 57%) e Italia(51,3%), muy lejos de lo que sucede
en Alemania (sólo el 5% del trabajo parcial es “indeseado”), Paises Bajos
(2,2%), Francia (22,6%) o Portugal (36,3%).
El 2º
motivo más utilizado para tener un empleo a tiempo parcial es “poder
cuidar niños o adultos con discapacidad”: lo utilizan el 21,4%
de los que trabajan a tiempo parcial en Europa (UE-27) y el 13,9% de los
que tienen este contrato en España (el 4,2% de los hombres y el 17,4% de las
mujeres), subiendo al 32,3% en Paises Bajos, el 25,3% en Francia, el 11,9% en
Italia y el 8,1% en Portugal, según Eurostat. El
tercer motivo para trabajar parcialmente es poder estudiar y formarse:
lo justifican el 14,4% de los trabajadores parciales en Europa (25,4% hombres y
10,7% mujeres), el 29,4% en Paises Bajos y el 13,3% en Alemania, siendo menor
el porcentaje en España (12,7%: 21,9% hombres y 9,4% mujeres), Francia (8,1%) e
Italia (4,2%). El resto
de razones para tener un trabajo a tiempo parcial son la enfermedad o
discapacidad (6,2% en la UE-27 y 2% en España, otras razones familiares
(5% en la UE-27 y 2,2% en España) y otras razones personales (12,1% en
la UE-27 y 4,4% en España).
Las estadísticas europeas consideran “subempleados” a
los que trabajan menos horas de la jornada habitual porque no encuentran un
empleo a tiempo completo. En España, son ese 46,6% de los que trabajan a
tiempo parcial, 1.136.610 trabajadores “subempleados” en 2024, el
5,2% del total de ocupados Y este porcentaje nos coloca, según
Eurostat, como el país con más subempleados de Europa, por
delante de Finlandia y Paises Bajos (5,1% de subempleados en 2024), Irlanda (4,6%),
Dinamarca (4,3%), Francia (4,2%), Suecia (4,1%) y Portugal (2,8%), paises todos
que tienen más “subempleo” que la media europea (2,6% del empleo total) y que
Italia (2,1%), Grecia (2%) y Alemania (1,2% de subempleo).
Centrándonos en España, el subempleo (trabajo
a tiempo parcial no deseado) se concentra mucho más en las mujeres (afecta
al 8,1% de las trabajadoras y al 2,7% de los hombres). Mirando los datos globales,
de todo el empleo a tiempo parcial (3.075.900 ocupados en marzo de 2025,
según
la EPA) revelan que las tres cuartas partes son mujeres
(2.265.200 trabajan a tiempo parcial) y el resto son hombres (810.700), debido
a que las mujeres escogen más estos “mini empleos” para poder cuidar de hijos y
mayores y porque tienen más problemas para encontrar un trabajo a tiempo completo.
Y además, si el empleo parcial ha aumentado en 131.000 ocupados desde 2019, el
empleo parcial de las mujeres ha crecido el doble (+82.300 desde la
pandemia) que el de los hombres (+48.700 ocupados parciales).
La última EPA (marzo 2025) refleja claramente los
motivos por los que 3.075.900 ocupados trabajan a tiempo parcial en
España: 1.418.600 (el 46,11%) porque no han encontrado otro
trabajo a jornada completa (son los “subempleados: 1052.200 mujeres y 366.400
hombres), 403.500 trabajan parcialmente para estudiar o formarse (el 13,11%),
399.700(el 12,99%) para cuidar niños y adultos, 214.000 (6,95%) para atender
otras obligaciones familiares o personales y 64.500 por enfermedad o
incapacidad, siendo sólo 269.100 (8,74%) los que no quieren un trabajo a
jornada completa, alegando el resto “otros motivos” para trabajar parcialmente.
El trabajo parcial se concentra en los
servicios (2.825.000 ocupados (el 91,8% del total de empleos a tiempo
parcial y el 17,01% del empleo total en este sector), sobre todo en
hostelería, turismo, comercio y servicios varios, siendo muy escaso el
trabajo parcial en la construcción (62.100 empleos parciales, el 4,2% del
total), en la industria (137.300, el 4,7% del empleo industrial) y en la
agricultura (51.500 empleos parciales, el 6,75% del empleo total en el campo).
Y por categorías, el trabajo a tiempo parcial se concentra en las “ocupaciones
elementales”, las que exigen menos formación (suponen el 30,09% del
empleo).
Y por
regiones, la mayor tasa de empleo parcial (14,1% de media en
España) se da en el País Vasco (19,2% de todo el empleo, 190.900
ocupados), Comunidad Valenciana (16,4% del empleo, 386.400 ocupados), Castilla
y León (15,2%, 156,900 ocupados), Madrid (14,4% del empleo, 509.900
ocupados parciales) y Extremadura (14,3%, 58.600 ocupados). Y tienen un
porcentaje de trabajo parcial inferior a la media Ceuta (9,6% del
empleo, 2.800 ocupados parciales), Baleares (10,1%, 55.800 ocupados), Canarias
(10,6%, 108.300 ocupados), Melilla (11,7%, 3.400 ocupados), Cataluña (13,2% , 510.100 ocupados), Aragón (13,6%, 84.300 empleos) y Andalucía
(13,8% del empleo, 484.100 ocupados parciales).
Lógicamente, estos empleos a tiempo parcial (3.075.900 en
marzo) tienen sueldos bastante más bajos que los de los
trabajadores a jornada completa. Según la última estadística completa
de salarios del INE, de 2022, el salario bruto medio de los trabajadores a
tiempo parcial era de 12.986,50 euros anuales, el 41,8% del sueldo
de los trabajadores a jornada completa (ganaban 30.998,32 euros brutos
anuales). Y en el caso de las mujeres, también ganan menos las que trabajan a
tiempo parcial que los hombres con jornada recortada: 12.551 euros brutos
anuales frente a 13.956 euros (una “brecha salarial” del -11,2%). Si
tomamos otra estadística más reciente, el Decil de salarios
de la EPA 2023, el salario medio bruto mensual de los que trabajan a
tiempo parcial es de 915,68 euros, un 36,57% inferior al de los trabajadores
a tiempo completo (2.503,81 euros mensuales).
Al final, el problema de estos trabajadores a tiempo parcial
en España es que casi
la mitad no han elegido ese tipo de trabajo, algo que sí sucede en la
mayoría de Europa: trabajan menos horas porque las empresas no los
contratan para trabajar una jornada completa. Y encima, en muchos
casos, se ven obligados a trabajar más horas de las pactadas en el contrato,
prolongando la jornada o haciendo horas extras no reconocidas (muchas no
pagadas y otras pagadas “en negro”, sin
cotizar por ellas). Y este tipo de contratos
a tiempo parcial están creciendo porque, tras la reforma laboral de 2022, muchas
empresas los utilizan para cubrir con contratos parciales empleos que deberían
ser a jornada completa.
Por todo este “fraude”, la inspección de
Trabajo lanzó
en noviembre de 2024 un Plan para detectar el fraude en
la contratación a tiempo parcial, enviando 124.000 cartas a otras
tantas empresas para pedirles
información sobre 240.000 contratos, para que les informaran de las
jornadas reales que hacen estos trabajadores. El problema es que en muchas
empresas (sobre todo pymes) no hay un control eficaz de los horarios, aunque es
obligatorio desde mayo de 2019. Ahora, el proyecto de Ley para recortar el
horario laboral a 37,5 horas, aprobado
por el Gobierno el 6 de mayo, exigirá a las empresas que ese control de
horarios sea digital y accesible a la inspección de trabajo, lo
que debería reducir el fraude.
Esta Ley que pretende recortar la jornada laboral
legal (si el Gobierno logra aprobarla en el Congreso, algo difícil por la
oposición del PP, Vox y Junts) incluye
también otro cambio que afectará a los trabajadores con un
contrato a tiempo parcial: en su Disposición transitoria 2ª señala
que “las personas que trabajan a tiempo parcial tendrán derecho a seguir
realizando el mismo número de horas de trabajo que viniesen efectuando antes de
la entrada en vigor de la normas”. Pero también dice que “tendrán derecho a un
incremento proporcional a su salario a partir de la aplicación de la jornada de
37,5 horas semanales…”
¿Cómo
afectará el recorte de jornada a los trabajos a tiempo parcial? En
principio, estos trabajadores tendrán que decidir si recortan su horario o
lo mantienen, en cuyo caso, la empresa le tendrá que pagar más si se
aprueba la Ley. . Así, si alguien trabajaba 30 horas semanales (el 75% de la
jornada), ahora trabajará 28,12 horas o, si decide mantener su anterior
jornada, la empresa le debe compensar (en este ejemplo, subirle un 6,26%
el sueldo). Por eso, la vicepresidenta Yolanda Díaz ha dicho que el recorte
de jornada “hará que crezcan los salarios de los trabajadores a tiempo
parcial”.
No basta con este “parche” para mejorar la situación de los
que trabajan a tiempo parcial. El problema de fondo es que un 6,5% de los
que trabajan están “subempleados”: son 1.418.600
trabajadores (marzo 2025) que
están mejor que si estuvieran en paro, pero que cobran poco más de un tercio que
el resto de trabajadores y muchos son “pobres”, no pueden cubrir sus
necesidades básicas porque ganan menos de 1.000 euros al mes. Un colectivo del
que apenas se habla, integrado en su mayoría por mujeres y jóvenes,
que sirven para mejorar las cifras de empleo y reducir el paro, pero que son
“subempleados”.
Para atajar este problema, hay dos caminos. Por un
lado, atacar y reducir el fraude de las empresas que los contratan a
tiempo parcial para cubrir un puesto que requeriría jornada completa. Eso pasa
por implantar el control digital de horarios (algo que tardará, hasta que se
aprueba la Ley que recorta la jornada laboral) y por un aumento de las
actuaciones de la inspección de Trabajo (escasa de inspectores y medios). Por
otro lado, el Gobierno debería pactar,
con empresas y sindicatos, un Plan de choque contra el trabajo temporal “indeseado”,
incentivando a las empresas (con cotizaciones y ayudas fiscales) a convertir
contratos parciales en contratos a jornada completa. Porque no deberíamos
consentir que una parte de los que trabajan malvivan por trabajar menos horas
de las que quieren.
El empleo sigue batiendo récords en España, a pesar de la negativa coyuntura internacional y europea. A finales de marzo había en España 21.765.400 ocupados, según la EPA, algunos menos que a finales de 2024 (21.857.900), por una ligera caída en el primer trimestre. Pero en abril, con el empuje de la Semana Santa, el empleo ha vuelto a aumentar, como lo refleja el récord de afiliados a la Seguridad Social: 21.588.639 cotizantes. Pero estos datos tan positivos esconden un dato preocupante: crecen también los trabajadores con un contrato a tiempo parcial: a finales de marzo eran ya 3.075.900 los ocupados que trabajaban menos horas o días de lo habitual, un 14,13% del total de ocupados (1 de cada 7), según la última EPA. Una cifra que aumenta desde 2007 (2.380.900 ocupados a tiempo parcial, el 11,75% del total) y desde 2019 (2.944.800 ocupados parcialmente, el 14,74%).
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jueves, 30 de enero de 2025
EPA 2024: empleo y paro récords, pero...
El empleo cerró 2024 con la creación de 468.100
nuevos empleos, la 3ª mayor subida, tras 2021 (+840.600 empleos) y 2023 (+783.000). Y lo
más llamativo: el paro bajó al 10,61%, la menor tasa desde junio de
2008. Además, el empleo es de calidad: el 84,5% de los
asalariados tienen ahora un contrato indefinido. Pero no podemos
olvidar dos datos que pesan como una losa: España es el país con más
paro de Europa y la OCDE y tenemos una baja tasa de empleo, por lo
que necesitamos que trabajen otro millón largo de españoles más. No podemos “dormirnos
en los laureles”. Hay que seguir modernizando la economía e invirtiendo para
que trabaje más gente y baje más el paro. Habría que aprobar dos
medidas: un Plan de choque para los parados mayores, mujeres, jóvenes
y 6 regiones con alto paro y una reforma a fondo de las oficinas de empleo,
gestionadas por las autonomías, que no funcionan. Pero ambas medidas
exigen algo hoy imposible: acuerdos políticos, económicos y sociales. Enrique Ortega
Otro año más, las Navidades no han sido buenas para el empleo, que sólo creció en +34.800 personas en el 4º trimestre, un pequeño aumento, aunque mejor que en las Navidades de 2023 (-19.000 empleos) y 2022 (-81.900 empleos). Pero como el resto del año fue bueno para el empleo, sobre todo la primavera (+434.700 empleos en el 2º trimestre), 2024 se ha cerrado con 468.100 personas más trabajando en España, según la EPA publicada el martes. Es el tercer mejor año para el empleo desde la pandemia, tras los anteriores récords de 2021 (+840.600 ocupados) y 2023 (+783.000 ocupados). Con este nuevo aumento, ya trabajan en España 21.857.900 personas, otro récord histórico, que supera con creces el mejor dato de nuestra historia, las 20.646.000 personas que trabajaban en junio de 2008. Y desde antes de la pandemia (2019), España ha creado 1.891.000 nuevos empleos.
En 2024, el aumento del empleo (+468.100
ocupados) se ha dado más entre los hombres (+260.700) que entre las
mujeres (+207.400), concentrándose sobre todo en los mayores de 50 años
(+328.100 empleos, el 70% del total) y entre los más jóvenes (+104.300
empleos entre los menores de 24 años), cayendo sólo la ocupación entre 40 y 45
años. Un dato relevante es el mayor aumento del empleo entre los
extranjeros (+189.900 empleos, +5,72%) y con doble nacionalidad (+218.800 empleos, +21,95%) que entre los españoles
(+59.400 empleos, +1,30%), según el INE. Eso significa que sólo 1 de cada 8 empleos creados en 2024 han ido a españoles (el 12,6%), mientras el 87,4% del nuevo empleo fue para extranjeros y trabajadores con doble nacionalidad. Y que el 15,17% de los ocupados en
España (1 de cada 6,6 trabajadores) son extranjeros.
La mejora del empleo en 2024 se ha debido casi toda al sector
privado (+453.500 empleos) y apenas creció el empleo público
(+14.600 ocupados). Y el motor del empleo volvieron a ser los servicios (+424.600
empleos), sobre todo por el turismo, la hostelería, el comercio, creciendo
también en la industria (+55.300) y la construcción (+44.800), aunque cayó en
el campo (-56.600 ocupados en agricultura). Por autonomías,
el mayor aumento porcentual del empleo se ha dado en Asturias(+8,58%:
+33.900 empleos), Baleares (+5,80%: +32.700 empleos) y Navarra (+5,32%: +16.100 empleos),
aunque en cantidad total, quienes crearon más empleo fueron Madrid (+139.500),
Andalucía (+86.100) y Cataluña (+55.200). Y choca la caída del empleo en
el País Vasco (-43.200) y Murcia (-6.600) y Extremadura (-900).
El paro en 2024 ha bajado más entre las mujeres
(-167.100) que entre los hombres (-98.200), aunque hay más paradas
(1.362.600 frente a 1.232,900 parados) y tienen una mayor tasa de paro
(11,83% frente al 9,53% los hombres). Y el paro ha bajado especialmente entre
los que tienen de 25 a 54 años (-194.300 parados, el 73% de la bajada
total), bajando mucho menos entre los menores de 24 años (-26.600 parados). Con
ello, ha mejorado algo el paro entre los menores de 25 años
(del 28,36 al 24,90%), aunque sigue siendo altísimo y casi duplica al paro
juvenil en Europa (15,3% en la
UE-27), cuadruplicando el alemán (6,4%).
La histórica bajada del paro al 10,61% de los
activos no puede hacernos olvidar que hay 6 regiones con
una tasa de paro muy superior: Melilla (25,80%), Ceuta
(21,79%), Andalucía (15,76%), Extremadura (15,26%), Comunidad
Valenciana (12,33%) y Canarias (11,91%), mientras hay otras 8
autonomías que tienen una tasa de paro “casi europea”(5,9%
es la tasa paro UE-27): Navarra (6,60%), Aragón (7,62%), Cataluña
(7,87%), Asturias (8,09%, cuando tenía el 11,81% en 2023), País Vasco
(8,11%, aunque tenía el 6,33% de paro en 2023), Baleares (8,20%), Castilla
y León y Cantabria (8,23%), además de Madrid (8,58% de paro en
2024). Tampoco podemos olvidar que hay 833.500 hogares (el 4,3% del
total) con todos sus miembros en paro (la cifra más baja desde 2008).
Pero hay otros datos del paro que son muy
positivos. Uno, que ha subido el número de parados que reciben un
subsidio, tras la reciente reforma del desempleo: son 1.802.483
parados, el 70,38% de los parados registrados (eran el 61,53% en
2019) los que se benefician de
alguna ayuda, según
Trabajo (881.656 cobran un subsidio contributivo que ya está en 1.007
euros mensuales y el resto reciben un subsidio asistencial de 463
euros). Y otro, que siguen bajando los parados de larga
duración, los que llevan más de un año sin encontrar trabajo:
eran 999.700 parados a finales de 2024, el 38,51% de todos los
parados, la mayoría de ellos parados mayores de 45 años y mujeres (558.300).
Junto a la bajada histórica de la tasa de paro (al
10,61%), el
otro gran dato relevante de esta EPA 2024 es la calidad del empleo que
tenemos, no solamente que la cantidad (21.857.900 ocupados)
sea récord. Así, gracias a la reforma laboral (que entró en vigor en
marzo de 2022), en 2024 no sólo trabaja mucha más gente sino que sigue
aumentando el número de asalariados con contrato indefinido: eran 15.712.500
trabajadores, el
84,52% del total, cuando eran el 83,50% a finales de 2023 (y el 74,6%
a finales de 2021). En cambio, han bajado algo los ocupados a tiempo
completo (del 86,5% al 86%) y aumentan algo los trabajadores con contrato
a tiempo parcial (del 13,50 al 14%), que ya han superado los 3
millones a finales de 2024 (de esos 3.059.000 empleos parciales, 2.121.000
los tienen mujeres).
Ahora, en 2015, el Gobierno y los expertos creen que España
seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero menos que en
2023 y 2024, porque creceremos algo menos (+2,4%, frente al +3,2% en 2024).
La previsión
enviada por el Gobierno a
Bruselas, en octubre de 2024, apostaba por crear 1,6
millones de empleos entre 2024 (+556.132 empleos, aunque realmente
se han creado +468.100), 2025 (548.645 empleos) y 2026 (494.878
empleos), con el objetivo de que España roce
los 23 millones de empleos (22.989.350 en 2026) y baje su tasa de
paro del 10% en 2026 (ahora parece más factible).
Los datos
de la EPA 2024 indican que estamos en el buen camino para lograr
ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar las
campanas al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones.
Una, porque seguimos siendo el país de Europa y de la OCDE (36 paises) con
la mayor tasa de paro: 10,61% en España frente al 5,9% en la
UE-27 y el
4,9% en la OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en
España es mucho más baja que en Europa: a finales de 2023 trabajaban el
70,5% de los que tienen entre 20 y 64 años, frente al 75,3% que
trabajaban en Europa, el 74,4% en Francia o el 81,2% en Alemania, según
Eurostat. A lo claro :que España tiene todavía 1,14 millones de
personas menos trabajando que las que deberíamos tener si fuéramos como la
media europea. Y que trabajan 2,5 millones de españoles menos de los que
deberían trabajar si tuviéramos la tasa
de empleo de Alemania.
Ese es nuestro gran reto: reformar la economía para
que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2 millones más) y eso
permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos”. En eso
deberíamos centrarnos a medio plazo, sin regodearnos en los récords. Y
eso implica tomar 2 medidas a corto plazo, que exigen (¡ cómo no¡ ) un
pacto político económico y social. Una, aprobar un
Plan de empleo, para fomentar la contratación de parados mayores de 45
años, mujeres y jóvenes, sobre todo en esas 6 regiones con más paro que la
media, canalizando inversiones públicas y privadas e incentivos a las contrataciones.
Y la otra medida, reformar
de verdad las oficinas de empleo, porque no ayudan a los parados a
recolocarse. Pronto van a cumplirse 2 años de la
Ley de Empleo (entró en vigor el 2 de marzo de 2023) y no ha
funcionado: ni se ha hecho un perfil de los parados ni se les ayuda
individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas de empleo sólo
colocan a menos del 3% de los parados y menos
del 10% de los desempleados hacen cursos de formación (largos y poco
útiles). Y en la web del
SEPE sólo hay registradas 81.000 empresas y 26.227 ofertas de
empleo. Urge cambiar la operativa y dotar de medios a estas oficinas, gestionadas
por las autonomías (cada una a su aire).
En resumen, España crece y crea más empleo que el resto de
Europa, pero no podemos "dormirnos" en los récords. Porque seguimos con un grave problema de fondo: trabaja menos gente y tenemos más paro que Europa. Resolverlo debería ser el gran reto y el primer objetivo de todo lo que hagamos, porque
es la clave para mejorar el futuro. Pero no podemos hacerlo sin grandes
acuerdos económicos, políticos y sociales. Y hoy son imposibles.
Otro año más, las Navidades no han sido buenas para el empleo, que sólo creció en +34.800 personas en el 4º trimestre, un pequeño aumento, aunque mejor que en las Navidades de 2023 (-19.000 empleos) y 2022 (-81.900 empleos). Pero como el resto del año fue bueno para el empleo, sobre todo la primavera (+434.700 empleos en el 2º trimestre), 2024 se ha cerrado con 468.100 personas más trabajando en España, según la EPA publicada el martes. Es el tercer mejor año para el empleo desde la pandemia, tras los anteriores récords de 2021 (+840.600 ocupados) y 2023 (+783.000 ocupados). Con este nuevo aumento, ya trabajan en España 21.857.900 personas, otro récord histórico, que supera con creces el mejor dato de nuestra historia, las 20.646.000 personas que trabajaban en junio de 2008. Y desde antes de la pandemia (2019), España ha creado 1.891.000 nuevos empleos.
El aumento del empleo (+468.100) ha sido mayor que la
bajada del paro, que se ha reducido en -265.300 personas en todo 2024, debido
a que han vuelto a subir “los activos”, las personas que se han
“animado” a buscar trabajo (han crecido en +202.800), alcanzando otro récord
histórico (24.453.300 “activos”). Con todo, este año 2024 ha habido muchas
menos personas que se han “animado” a buscar trabajo, sólo +202.800 frente a +682.400
en 2023 (la tercera parte). Eso puede deberse a una menor entrada de
extranjeros y a que hay menos mujeres y jóvenes que buscan ahora trabajo. La
consecuencia es que tenemos una cifra de parados de las más bajas de nuestra
historia: 2.595.500
parados a finales de 2024. Y
una tasa de paro del 10,61%, que ha bajado del 11% por primera vez
desde junio de 2008 (entonces era del 10,36%), aunque todavía no hemos
alcanzado “el suelo” de junio de 2007 (cuando la tasa de paro era del 7,93%).
El paro ha bajado
sobre todo en los servicios (-100.000 parados) y entre los que perdieron
su empleo hace más de un año (-109.100 parados) y los que lo buscan por 1ª vez
(-56.200 parados), estancándose la cifra de parados en industria, construcción
y agricultura. Y resalta la bajada del paro en Asturias
(-27,32%), Navarra (-26,99%), Canarias (-26.67%) y Baleares
(-24,75%), quizás por el turismo, mientras destaca la subida del paro en
2024 en el País Vasco (+24,88%). Murcia (+18,32%) y Cantabria (+14,69%), según la EPA.
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lunes, 28 de octubre de 2024
EPA verano 2024: empleo récord y mucho paro
El empleo sigue creciendo en España, aunque menos este verano que el
anterior. Y tenemos 21.823.000
personas trabajando, otra cifra
récord y 2 millones más que antes de
la pandemia. También bajan los
parados, medio millón de parados
menos que en 2019. Cara al futuro, el
Gobierno ha enviado a Bruselas un
Plan donde contempla crear 1,6
millones de empleos entre 2024 y 2026, gracias al fuerte crecimiento, los Fondos europeos, el tirón del
consumo, turismo y exportaciones, más el dinamismo de los inmigrantes. Pero hay
un punto negro: España tiene casi el doble de paro que Europa y las previsiones internacionales indican que superará el 11% en 2025. Hay que afrontar esta divergencia histórica con Europa. Urge un Plan de choque para
reducir las bolsas de paro entre jóvenes, mujeres y mayores de 45 años (1,48
millones). Y eso exige un acuerdo entre Gobierno, patronal , sindicatos y autonomías, quienes gestionan (mal) las políticas de empleo. No hay que dormirse
en los récords.
El verano suele ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los contratos en la enseñanza. Este año también, aunque el empleo ha crecido algo menos que el verano anterior: se han creado + 138.300 empleos entre junio y septiembre de 2024, según la EPA conocida el viernes, frente a +188.000 creados el verano de 2023 y los mismos que el anterior (+138.300 el verano de 2022). Con ello, se han creado ya +433.300 empleos este año. Y en España hay ya 21.823.000 personas trabajando, otro récord histórico tras el de junio 2024 (21.648.700 ocupados), el mayor número de personas trabajando en España (hubo un máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).
En el tercer trimestre,
el aumento del empleo ha sido gracias a los servicios (+152.700 empleos),
sobre todo la hostelería, el turismo y el comercio, pero también creó empleo la industria (+23.400), estancándose en la construcción
(sólo +500 nuevos empleos) y cayendo en la
agricultura (-47.800 empleos). El empleo se creó solo en el sector privado (+155.500 empleos) , perdiéndose empleo
público (-17.100), según
la EPA. Y se ha creado casi cinco veces más empleo entre los hombres (+114.800
empleos) que entre las mujeres (+23.500), cayendo el empleo sólo entre los jóvenes de 25 a 34 años (-23.900 ocupados) y entre los de 40 a 44 años (-13.200
empleos). Y del empleo creado (+138.300), 73.000 trabajos han sido para extranjeros
y 63.300 para españoles. Por autonomías,
el empleo ha crecido en 11 regiones, encabezadas por Cataluña (+53.500 ocupados),
Castilla y León (+32.100), Baleares (+35.200) y Andalucía (+24.500) , cayendo en
las 8 regiones restantes, sobre todo en Comunidad Valenciana (-42.300),
País Vasco (-41.900) y Madrid (-12.600).
Esta nueva mejora del empleo en el tercer trimestre (+138.300)
se traducido también en una mejora del paro,
que bajó ligeramente en verano (-1.200
parados), cuando había subido en el
verano de 2023 (+86.300) y 2022 (+31.100 parados), según la EPA. Ello se
debe a que este verano han aumentado menos los españoles “activos”, que buscan
trabajo: han aumentado sólo
en 137.100, la mitad que el
verano anterior (+274.300), permitiendo
así bajar las cifras del paro. Con todo, en España hay un récord
histórico de personas activas (que trabajan o buscan trabajo), un
indicador del fuerte dinamismo del mercado laboral, empujado por
los inmigrantes: 24.577.100 personas “activas”,
1,5 millones más que antes de la pandemia (23,08 millones en el verano
de 2019).
El paro bajó en el tercer trimestre (-1.200 parados),
gracias a que encontraron trabajo muchos que lo habían perdido hace más de
un año (-40.800 parados), bajando también el paro en la construcción
(-12.300 parados) y los servicios (-3.600) y subiendo en la agricultura
(+20.700 parados) y entre los que buscan su primer empleo (+ 41.800 parados. El
desempleo bajó sólo entre las mujeres (-5.300 paradas) y aumentó entre los hombres
(+4.100 parados). Y también creció entre los más jóvenes (+53.100
parados menores de 25 años), bajando sobre todo entre 25 y 54 años (-62.600
parados). Por autonomías, el paro bajó
en 12 regiones, sobre todo en Cataluña (-21.400), Castilla la Mancha (-12.600),
Baleares (-10.900) y Asturias (-10.100), subiendo mucho en Madrid (+47.000
parados), Comunidad Valenciana (+35.100) y Canarias (+6.100), por el
final de la temporada turística.
Hay otros datos
preocupantes del paro que mejoran. El primero, que hay 854.500 hogares con todos sus miembros en
paro (-74.800 menos que hace un año). El segundo, que baja el paro
en las 6 regiones con mayor tasa de desempleo, aunque sigue alta: Ceuta (29,30% de paro), Melilla (27,29%), Andalucía
(16,06%), Canarias (14,40%), Extremadura (13,79%) y Comunidad
Valenciana (13,04%). Contrastan con 6
autonomías que tienen una tasa de
paro casi europea : Baleares (6,17%), Cantabria (7,17%), País Vasco
(7,61%), Navarra (7,72%), Cataluña (8,83%) y Galicia (8,84%). Y el tercero, que
bajan los parados de
larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: son 1.025.000
parados, el 37,21% de los
parados (eran el 39,67% el trimestre pasado, pero el 43,5% a finales de 2019).
Esto provoca que a muchos
parados se les acabe el desempleo y no
cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema.
En agosto de 2024, último
dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.845.877
desempleados: la mitad cobraban un subsidio contributivo (según lo
cotizado) de 958 euros de media y el resto (49,8%) cobraban un subsidio
asistencial de 480 euros. Eso significa que sólo dos tercios (el 67%) de los
parados
estimados por la EPA de septiembre
(2.754.100) cobran alguna ayuda por desempleo. Y que 908.300 desempleados
no cobran ningún subsidio. Y si
contamos los que están registrados como parados
en el SEPE (2.575.285) , cobran ayudas el 71,67%.
La mejor noticia es que el empleo que se está creando en 2024 sigue siendo menos precario, de más
calidad, gracias
a la reforma laboral aprobada a
finales de 2021. El balance de enero a
septiembre es muy positivo: un 42,39%
de todos los contratos firmados estos 9 meses (11.408.900) han
sido indefinidos (4.836.300 contratos), aunque este porcentaje es
ligeramente inferior al de enero-septiembre 2023 (43,56%). Y apenas sube sobre
el porcentaje de indefinidos de todo 2023 (42,87% de los contratos). Pero
supone un salto tremendo sobre los indefinidos antes de la reforma laboral: en
2021, sólo el 10,9% de los contratos eran indefinidos. Y entre 2014 y 2020, sólo eran
indefinidos entre el 6 y el 8% de los
contratos. Además, en lo que va de año, más de la mitad de los nuevos contratos
(56,30%) son a
tiempo completo, más de la cuarta parte (29,42%) a
tiempo parcial y el resto, fijos
discontinuos (1.628.400), que son los contratos fijos que se hacen a
muchos que antes eran temporales en el turismo, hostelería y construcción.
El resultado evidente de la reforma laboral es que aumentan
mes a mes los asalariados con contrato
indefinido, que eran el 74% de
los asalariados hace dos años (septiembre 2021),
un 79,81% hace un año y que ahora son ya el 83,59%, con un 16,41% todavía de asalariados con contrato temporal, el mayor porcentaje
en Europa (la media de temporalidad en
la UE-27 es del 14,1%). Los que
más se están beneficiando de los contratos fijos son los jóvenes, cuyos contratos son
ahora fijos en un 75% (antes de la reforma, lo eran menos de la mitad).Y además
de conseguir más contratos indefinidos,
la reforma laboral está consiguiendo contratos temporales que duran más,
al penalizar la cotización de los contratos por días o menos de una semana, que
ahora se hacen mucho menos.
En resumen, aunque el
empleo creció menos este verano (+138.300
ocupados) que en primavera (+434.700) y que el verano pasado (+188.000
ocupados), sigue mejorando, a
pesar del estancamiento en Europa y los conflictos de Ucrania Y Oriente
Próximo. Los expertos
muestran su extrañeza por el alto
nivel de empleo en todo el mundo, con la
tasa de paro más baja en los 38
paises de la OCDE desde principios de siglo (4,9% en agosto de 2024, frente al
5,39% en 2019, antes de la pandemia, el
8,58% en 2009 y el 6,75% en 2001). Una bonanza del empleo en Occidente, a pasar de la inflación,
los tipos altos y la guerra, motivada
por el elevado gasto público tras
la pandemia, las ayudas contra la inflación,
la moderación salarial y el aumento de
los beneficios empresariales, el
envejecimiento de la población (hay menos mano de obra disponible) y la vuelta de mucha producción de Asia y paises
en desarrollo a los paises desarrollados, tras los “embudos” en las cadenas de producción post-pandemia.
Esta mejoría internacional del empleo en
los últimos años ha sido mayor en España,
según
los datos oficiales: el 60% de todo el empleo creado en Europa en
2023 se ha creado en España. Respecto a diciembre de 2019 (antes de la pandemia), la
creación de empleo aumentó más en España (+7,1% hasta septiembre 2023) que en Francia (+4,9%), Italia
(+2,2%) o Alemania (+1,3%). Y si
analizamos la creación de empleo desde diciembre de 2021 (antes del inicio de la
guerra en Ucrania), también se ha
creado más empleo en España (+5,2%
hasta septiembre 2023) que en Italia (+3,2%), Francia (+1,7%) o Alemania
(+1,6%). Y en los 9 primeros meses de 2024 se han
creado otros 433.000 empleos. Las razones son varias: el mayor tirón del turismo y los
servicios, la menor caída de las exportaciones, el menor peso de la industria
(que está creando menos empleo), la menor inflación y los salarios más bajos, que mejoran nuestra competitividad.
Pero ahora, cara al 4º
trimestre de 2024 y, sobre todo, ante
2025, preocupa el futuro del empleo, en Occidente y más en Europa,
dado el bajo crecimiento esperado, los altos tipos (a
pesar de las 3 rebajas del BCE) , la incertidumbre sobre la energía y la
inflación y los conflictos geopolíticos. Por eso, tanto la OCDE como el FMI auguran una menor creación internacional
de empleo en 2024 y, sobre todo, en
2025. Mientras, el Gobierno Sánchez acaba de enviar a Bruselas su Plan
económico a medio plazo, donde refleja sus previsiones de empleo: prevé
la creación en España de casi 1,6 millones de empleos entre 2024 (+556.132
empleos), 2025 (548.645) y 2026 (494.878 empleos), con lo que España rozaría
los 23 millones de ocupados en 2026 (22.989.350), otro
hito histórico.
El Gobierno
justifica esta fuerte creación de empleo entre 2024 y 2026 en varios “motores”:
el fuerte crecimiento de la economía española (+2,7% en 2024, lo mismo
que en 2023, aunque el FMI cree que creceremos un +2,9%, otro +2,5% en 2025 y
+2,2% en 2026), el tirón de la inversión por los Fondos europeos, la
fuerza del consumo y las exportaciones españolas (que crecen más
que otras europeas), las reformas económicas y laborales (reforma
del desempleo en 2025) y, sobre todo, el dinamismo del empleo, gracias a la
alta actividad y el empleo de los inmigrantes (y la regularización de
500.000 “irregulares” en 2025).
El punto negro de estas previsiones sigue
siendo el
paro, que seguirá muy alto: el
Gobierno ha enviado a Bruselas una previsión de que acabará el año 2024 en el 11,2%
(como está ahora), lo que casi duplica el paro previsto en la UE-27 (6,1%).
Y prevé bajarlo al 10,3% en 2025 (6% en la UE-27), aunque el FMI y la
Comisión Europea lo ponen en duda y creen que el paro español seguirá
el año próximo por
encima del 11%. La clave es cómo conseguir que nuestro mayor crecimiento aporte empleo suficiente para atender a más demandantes de empleo, conseguir
que en España trabaje más gente y tener una tasa de paro “europea”.
Mucho tiene que ver con el modelo económico y nos obliga
a una reforma a fondo de las oficinas de empleo, que apenas
ayudan a los parados a recolocarse.
Por todo esto, no hay que caer en la complacencia:
crecemos más que la mayoría de los paises y creamos más empleo, pero seguimos
teniendo casi el doble de paro que Europa. Y eso nos obliga a reformar
y modernizar la economía, a promover la creación de empleo
en múltiples empresas y sectores (que siguen “cortos de personal”), mejorar
la formación y la empleabilidad de la mano de obra y aprovechar los Fondos
europeos, la digitalización y la
descarbonización de la economía para crear nuevos negocios y empleos. Pero,
además, el Gobierno debería promover
un Plan de choque, para reducir las bolsas de paro entre los jóvenes,
las mujeres y los mayores de 45 años (son 1.485.685
parados, el 57,7% de todos los parados, “un
ejército de parados” a los que hay que ofrecer una salida…). Y este Plan
debe negociarse con patronal, sindicatos y autonomías, que son quieres
gestionan las políticas de empleo y las oficinas del SEPE (mal, con pocos
medios y escasa efectividad).
En resumen, sigue mejorando el empleo, pero preocupa que
“pinche” en los próximos meses. Y
todavía tenemos demasiado paro,
concentrado en los mayores, las mujeres y los jóvenes, que siguen esperando una oportunidad. Crear más empleo y de calidad debería concentrar los esfuerzos esta
Legislatura. Porque el empleo es la base
de todo.
Enrique Ortega
El verano suele ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los contratos en la enseñanza. Este año también, aunque el empleo ha crecido algo menos que el verano anterior: se han creado + 138.300 empleos entre junio y septiembre de 2024, según la EPA conocida el viernes, frente a +188.000 creados el verano de 2023 y los mismos que el anterior (+138.300 el verano de 2022). Con ello, se han creado ya +433.300 empleos este año. Y en España hay ya 21.823.000 personas trabajando, otro récord histórico tras el de junio 2024 (21.648.700 ocupados), el mayor número de personas trabajando en España (hubo un máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).
La cifra total de parados
EPA se reduce en un millón desde el
fatídico verano de 2020 (pandemia)
y queda en 2.754.100 parados
estimados a finales de septiembre 2024, un
dato que no se veía desde septiembre de
2008 (2.600.700 parados). Y la tasa
de paro baja al 11,21%, según la EPA,
mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en 2019) y la menor tasa de paro desde el verano de 2008 (11,23%). Eso sí,
todavía duplicamos la tasa de paro europea (5,9% en la UE-27) y
cuadruplicamos la alemana (3,5% de paro), según Eurostat. Y baja
ligeramente la tasa de paro de los jóvenes (menores
25 años), al 26,89% (la
más baja desde 2008), que casi duplica la europea (14,3%
en la UE-27).
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lunes, 29 de abril de 2024
EPA marzo 2024: "bache" en el empleo
Se ha repetido lo del año pasado: en el primer trimestre de
2024 “pinchó” el empleo, perdiéndose -139.700 ocupados, la mayor caída desde
2020, según la EPA del viernes. Y eso, aunque la Semana Santa se celebró en marzo. El
empleo cayó en los servicios y entre las mujeres, mejorando entre jóvenes y
mayores de 50 años, en Madrid , Canarias y el norte. Y sube el paro, rozando
los 3 millones de desempleados, con un tercio que no cobra nada (tras
paralizar Podemos la reforma del desempleo). Parece que el menor crecimiento está
retrayendo al empleo, lo que exige activar Planes de
contratación y, sobre todo, reformar las oficinas de empleo (dependientes
de las autonomías) , que no funcionan: sólo recolocan al 1,9% de los parados. Urge
poner en marcha la Agencia Española de Empleo y ayudar a empresas y
parados a encontrarse. Porque seguimos con el doble de paro que Europa,
aunque tengamos un récord de españoles trabajando (21,25
millones). Todos por el empleo. Enrique Ortega
El primer trimestre suele ser malo para el empleo, por el fin de las Navidades y el menor consumo en la “cuesta de enero”. Por eso, entre enero y marzo de 2023 se perdieron -11.000 empleos, en el primer trimestre de 2022 otros -100.200 empleos, -137.500 al inicio de 2021 y hasta -285.600 empleos perdidos al inicio de 2020 (por la pandemia). Pero este año, la Semana Santa ha caído en pleno marzo (algo que no pasaba desde 2018) y se esperaba que el récord de viajes y turismo rompiera la tendencia y mejorara el empleo. Pero no ha sido así: se perdieron –139.700 empleos entre enero y marzo de 2024, según la EPA publicada el viernes, la mayor caída de empleo en el primer trimestre desde 2020.
El empleo cayó sobre todo en el sector privado (-114.100
empleos) y menos en el sector público (-25.600 empleos), bajando en la industria (-38.500 empleos),
agricultura (-27.600) y construcción (-17.500), pero sobre todo en los servicios
(-56.100 empleos), a pesar de la Semana Santa, según la EPA. La pérdida
de empleo la sufrieron más las mujeres (-86.800 ocupadas) que los hombres (-52.900 ocupados) . Y cayó sobre
todo entre los ocupados de mediana edad (entre 35 y 50 años se perdieron
150.200 empleos), mientras crecía el empleo entre los más jóvenes (+29.400
ocupados menores de 24 años) y, sobre todo, entre los mayores de 50 años
(+31.500 ocupados en el primer trimestre). Y por autonomías, el empleo cayó sobre
todo en el País Vasco (-39.200), Comunidad Valenciana (-34.900), Andalucía
(-24.700) y Baleares (-23.100), mejorando en Madrid (+44.700 ocupados), Canarias
(+9.800), Cantabria (+6.500) y Asturias (+6.600), destinos de muchos viajes en
Semana Santa.
Con esta caída del empleo en el primer
trimestre de 2024, ahora trabajan en
España 21.250.000 personas, la cifra más alta de la historia, según el INE. Trabajan ahora
en España 615.800 personas más que hace
un año y hay 1.283.100 ocupados más
de los que había antes de la pandemia
(19.966.900 trabajaban a finales de 2019), a pesar de la posterior crisis por
la inflación y la guerra de Ucrania. Y ya hay casi 10 millones de mujeres
trabajando (9.857.000 a finales de marzo, un récord histórico en España (baste recordar que había 8.214.700
mujeres trabajando en
marzo de 2007).
Esta caída del empleo al inicio de 2024 (-139.700 ocupados) ha facilitado que suba el
paro en el primer trimestre (+117.000 parados), aunque menos, porque
han caído los españoles “activos”, las personas que buscan trabajo
ahora, tras la pandemia y la crisis por la inflación: se redujeron en -22.400 en el primer trimestre de 2024 (frente a un
aumento de +92.700 al inicio de 2023) , suavizando
algo las cifras de paro, según la EPA. Se ha roto
así al inicio de 2024 un proceso que se repetía trimestre a trimestre: aumentan
las personas que buscan trabajo. Y ya hay más adultos “activos” (buscando
trabajo o trabajando) que antes de la pandemia: 24.297.900 personas frente a
23.064.100 a finales de 2019. Todo apunta a que seguiremos así, con lo que en los próximos meses sucederá lo que hasta ahora:
el paro bajará menos de lo que sube el
empleo.
La cifra total de desempleados
roza
los 3 millones (2.977.900 en el primer trimestre), la más baja en España desde 2007 (1.942.000 parados entonces), según el INE. Y la tasa
de paro española sube al 12,29 % (desde el 11,76% a finales de 2023),
aunque es la menor desde 2008 (13,79% de paro), aunque sigue duplicando
la tasa de paro europea (6% en
febrero) y la de los principales paises de la UE, como Francia (7,4% de paro),
Italia (7,5%) y sobre todo Alemania (3,2% de paro, la cuarta parte que
España).Y sigue muy elevada la tasa de paro
juvenil (menores de 25 años): el 27,7
% de los más jóvenes están en paro, el
doble que en Europa (14,6% de paro juvenil) y más que en Francia (17,2),
Italia (22,8%) y Alemania (5,8% de paro juvenil, la quinta parte que en
España), según
Eurostat.
Los datos
de paro, aunque casi al nivel de 2007, revelan tres cuestiones
preocupantes. La primera, que todavía hay 977.900 hogares con todos sus
miembros en paro (35.300 hogares menos que antes de la pandemia). La
segunda, que España sigue con 6 regiones que tienen una tasa de paro
“escandalosa”: Melilla (32,44% de paro), Ceuta (28,99%),), Andalucía (17,77%),
Extremadura (17,61%), Castilla la Mancha
(15%) y Canarias (14,88% de paro), según la EPA de hoy. Y hay otras 6
regiones con un paro “europeo”, por debajo del 10%: Cantabria
(7,53%), País Vasco (8,44%), Aragón (8,94%), Cantabria (9,29%), Aragón (8,04%),
País Vasco (8,53%), Navarra (8,82%), Madrid (9,19%) y Cataluña (9,48%). Y la
tercera cuestión preocupante, los parados de larga duración: aumentan
ligeramente (+5.500) los que llevan más de 1 año sin trabajo: son ya 1.146.000
parados, el 38,48 % de todos los parados.
Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo
y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En
febrero de 2024, último dato de Trabajo, cobraban
alguna ayuda 1.893.595 desempleados: menos de la mitad (el 46,2%)
cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado), de 984,60 euros de
media, y el resto (un 53,58%) cobraban un subsidio asistencial, de 480 euros
mensuales. Así que, solo el 69,44% de los parados registrados en el
SEPE (2.727.003
en marzo) cobran algún subsidio. Y si tomamos los parados estimados
por la EPA de hoy (2.977.900 parados), la cobertura del desempleo alcanza sólo
al 63,58%. Eso significa que algo más un tercio de los parados (el 36,42 %)
no cobra ninguna ayuda pública, cuando antes de la pandemia, en 2019, eran un
38,5% los parados que no cobraban nada. De hecho, CCOO
denuncia que un 35% de los parados inscritos en el SEPE con experiencia
laboral no cobran ninguna ayuda pública por desempleo (y un 41% si se suman los
parados que nunca han trabajado).
Mientras el empleo pasa por un "bache", al
comienzo de 2024, la mejor noticia sigue siendo que el empleo que
se crea sigue siendo menos precario, de más calidad, gracias a la
reforma laboral aprobada a finales de 2021. En este primer trimestre de 2024, el
44,5% de todos los contratos firmados fueron indefinidos (1.535.000 de 3.446.500),
según
Trabajo, un porcentaje que mejora los de 2023 (42,87% contratos
fueron indefinidos) y 2022 (38,37% de indefinidos), pero que
cuadruplica los contratos indefinidos de 2021 (10,9%) y multiplica por 6
los contratos indefinidos que se firmaban entre 2014 y 2020 (entre
el 6 y el 8% del total), según los datos de Trabajo. Y además, de cada 3
contratos hechos este primer trimestre, 2 son a tiempo completo (2.014.200)
y 1 a tiempo parcial (983.500). Con ello, aumentan los asalariados con
contrato fijo (indefinido): eran 15.226.800 asalariados a finales de marzo, el
84,3% del total, 2.561.000 trabajadores fijos más que antes de la
reforma laboral (había 12.665.800 asalariados fijos a finales de 2021, el
74,61% del total). Y el porcentaje de trabajadores temporales baja del
25,39% al 13,84% ahora, ahora más bajo que la media de temporalidad en Europa (14,60%
en 2023), según
Eurostat.
Otro dato importante: España no solo sigue creando empleo,
más que la mayoría de Europa (+616.000 empleos en 2023, más que los
371.000 nuevos empleos de Alemania y los 196.000 de Francia juntos,
según
Eurostat) sino que está reduciendo la economía sumergida, ya
que aumentan más los cotizantes a la Seguridad Social que los ocupados.
Así, en marzo de 2024 había 21.032.661
afiliados a la Seguridad Social, la cifra más alta de la historia y
530.843 cotizantes más que un año antes. Y otra cuestión positiva a
destacar: el aumento de la afiliación se está dado en
sectores claves y de alto valor añadido, que crean un
empleo estable y de calidad. Así, 1 de cada 5 nuevos afiliados desde 2019 se
han registrado en actividades profesionales, científicas y técnicas (+179.920
afiliados) y en tecnologías de la información y la comunicación (+151.230
afiliados), que ya han creado más empleos que sectores “clásicos” como la
construcción (+132.254 afiliados), la hostelería (+126.906 afiliados) o el
transporte y almacenamiento (+114.244 afiliados).
Todos los expertos, desde la Comisión Europea al Banco
de España, destacan que España sigue creando mucho empleo aunque la
economía crezca menos (el FMI prevé que crezcamos un
1,9% este año, frente al 2,4% en 2023), debido al tirón del turismo, a la
ayuda de las exportaciones y al mantenimiento del consumo, empujados por un
aumento de la población derivado del flujo de inmigrantes. Pero hay que
apoyar este “milagro” del empleo (y más tras el bache del primer
trimestre) con medidas para mantener el consumo (los salarios
deben subir más, porque están
creciendo por debajo del 3%, menos que la inflación, ahora en el 3,2%) y,
sobre todo, con medidas para incentivar la contratación de parados, sobre todo
de mayores, jóvenes y mujeres. Porque no olvidemos que en España trabajan
menos personas que en Europa (el
65,7% de los adultos frente al 70,4% en la UE-27 y el 77,3% en Alemania) y si nos
equiparáramos, debería haber 2 millones de personas más trabajando.
Para conseguirlo, hay que seguir reformando y
modernizando la economía, para fomentar la tecnología, la industria y
los sectores con futuro, pero sobre todo, hay que cambiar radicalmente la
gestión del desempleo. En dos sentidos. Por un lado, reformando el seguro
de paro, para conseguir que la mayoría de los parados cobren un subsidio ligado
a mejorar su formación y a encontrar empleo. Era lo que pretendía la
reforma aprobada en 2023 por el Gobierno y que no se ha puesto en marcha
por el bloqueo
parlamentario de Podemos. Y por otro, reestructurando a fondo las oficinas
de empleo, el SEPE, para que sea realmente una “agencia de colocación”, algo
que llevan años pidiendo los empresarios y los sindicatos. En marzo de 2023
entró en vigor la nueva Ley de Empleo, pero no se
ha creado todavía la prometida Agencia Española de Empleo que
sustituirá al SEPE.
Y entre tanto, la gestión pública del desempleo (en
manos de las autonomías) sigue
siendo un desastre: las oficinas del SEPE sólo
consiguieron recolocar al 1,9% de los parados en 2023, el
porcentaje más bajo desde 2015, siendo más bajo en Cataluña, Comunidad
Valenciana, Murcia, Galicia, Canarias, Madrid y Baleares. Y eso a pesar de que
el Gobierno central les
transfirió a las autonomías 2.800 millones para políticas activas
de empleo, un dinero que no se sabe cómo se ha gastado (suponiendo que no
haya ido a otros destinos, como ha pasado con el dinero para
Dependencia o Sanidad. Al final, hace ya años que nos “vendieron” que se
iba a personalizar la recolocación de los parados, ayudando a cada uno
a encontrar trabajo, pero no se hace, por falta de personal, medios y voluntad
política. Y así seguimos, con 2,8 millones de desempleados y casi el
doble de paro que el resto de Europa.
Tras el “bache del empleo” en el primer trimestre,
urge
reforzar la contratación, promoviendo la formación de los parados y
de los nuevos estudiantes y licenciados para que consigan trabajar y no pase
que hay empleos sin cubrir. Hay que actuar en cada autonomía y en cada ciudad,
para saber los empleos que hacen falta y cómo cubrirlos, como ayudar a
los parados a recolocarse, uno a uno, divulgando más las ofertas y demandas.
Hay que olvidarse del triunfalismo de que estamos en niveles récord de empleo y
profundizar en la contratación, en reducir las desigualdades de paro entre
norte y sur, entre profesiones y edades, entre hombres y mujeres,
consolidar y afianzar la mejora del empleo. Día a día. Porque el paro
es la
1ª preocupación de los españoles. No lo olviden.
El primer trimestre suele ser malo para el empleo, por el fin de las Navidades y el menor consumo en la “cuesta de enero”. Por eso, entre enero y marzo de 2023 se perdieron -11.000 empleos, en el primer trimestre de 2022 otros -100.200 empleos, -137.500 al inicio de 2021 y hasta -285.600 empleos perdidos al inicio de 2020 (por la pandemia). Pero este año, la Semana Santa ha caído en pleno marzo (algo que no pasaba desde 2018) y se esperaba que el récord de viajes y turismo rompiera la tendencia y mejorara el empleo. Pero no ha sido así: se perdieron –139.700 empleos entre enero y marzo de 2024, según la EPA publicada el viernes, la mayor caída de empleo en el primer trimestre desde 2020.
Volviendo al paro,
ha subido en +117.000 personas en el primer trimestre, una
subida mayor a la de comienzos del año pasado (+103.800 parados) y a la del
primer trimestre de 2022 (+70.900 parados), siendo superada sólo por el aumento
del paro al inicio de 2020, por la pandemia
(+121.000 parados), según
la EPA del viernes. El paro ha subido el
doble entre los hombres (+77.500
parados, 1.408,7 en total ) que entre las mujeres (+39.400 paradas, 1.569.200 en total) 0000000
paradas), un síntoma claro de que hay más mujeres buscando trabajo (activas). Y
por edades, el paro crece sobre todo
entre los mayores (+106.600 parados entre 25 y 54 años y +26.500 entre los
mayores de 50 años), mientras se reduce el paro juvenil (-16.100 parados
menos de 24 años) . El paro subió sobre todo en los servicios (+128.600). Y por autonomías, el mayor aumento del paro se dio en Baleares (+28.300
parados), Castilla la Mancha (+27.400), País Vasco (+22.100) y Galicia
(+16.700), bajando el paro en el primer trimestre en Canarias (-14.500) y
Madrid (-14.100 parados.
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