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lunes, 27 de octubre de 2025

EPA verano: crecen empleo (menos) y paro

España siguió creando empleo este verano (+118.400 ocupados), aunque algo menos que los veranos anteriores, según la última EPA. Pero como siguen aumentando los nuevos “activos” que buscan trabajo (jóvenes, mujeres e inmigrantes), el paro también crece (+60.100 parados), sobre todo en los servicios y el campo. Siguen creciendo los empleos fijos (los tienen el 84,42% de asalariados), pero también crecen los contratos a tiempo parcial (por horas o días), sobre todo entre mujeres y jóvenes, que por eso cobran menos. Seguimos con un empleo récord histórico (22.387.100 personas trabajan), pero todavía tenemos el doble de paro que Europa y menos adultos trabajando. Y la economía frenará su crecimiento y empleo en 2026, por el pinchazo en las exportaciones (ya se nota) y el turismo, más la desaceleración mundial y europea. Por eso urge aprobar Planes de empleo para jóvenes y mujeres y reformar de una vez las oficinas de empleo, que no ayudan a los parados. Ahora que crecemos es cuando hay que tomar medidas para asegurar los empleos en el futuro.

                             Enrique Ortega

El verano suele ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los contratos en la enseñanza, aunque es peor que la primavera. Este año también: se han creado +118.400 empleos entre junio y septiembre de 2025, según la EPA del viernes, menos que el verano anterior (+138.300 empleos) y el menor aumento en este trimestre desde 2019 (+69.400). Con ello, se han creado +564.100 empleos en los últimos 12 meses y +2.420.200 empleos desde antes de la pandemia (diciembre 2029). Y en España hay ahora 22.387.160  personas trabajando, otro récord histórico (hubo un máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).

En el tercer trimestre, el aumento del empleo ha sido gracias a la industria (+64.100 empleos creados), seguida de lejos por los servicios (+39.100 empleos) y la construcción (+32.600), cayendo el empleo en la agricultura (-17.400). El empleo se ha creado básicamente en el sector privado (+107.600 empleos) y poco (+10.800 empleos) en el sector público, por el fin de contratos en enseñanza y sanidad, según la EPA de septiembre. La creación de empleo ha sido sobre todo entre los hombres (+107.100 empleos) y mucho menos entre las mujeres (+11.300). Y el nuevo empleo se ha concentrado entre los menores de 30 años (+137.500) y los mayores de 45(+33.900), cayendo entre los 30 y los 44 años (-53.100 empleos). Esta vez, la mayoría del empleo creado ha sido para residentes con doble nacionalidad (+69.600 empleos) y extranjeros (+37.900 empleos), creciendo poco el empleo de los españoles (+10.800). Por autonomías, donde más creció porcentualmente el empleo fue en Baleares (+26.200), creciendo mucho en Andalucía (+65.500), Comunidad Valenciana (+37.500) y Castilla la Mancha (+19.900). Y el empleo cayó este verano en 5 autonomías: Madrid (-60,700), Canarias /-14.100), Asturias (-8.100), Navarra (-4.200) y Ceuta (-2.300).

Esta nueva mejora del empleo en el tercer trimestre (+118.400) no se traducido en una mejora del paro, que subió este verano (+69.100), según la última EPA, cuando había bajado el verano de 2024 (-1.200 parados), aunque subió los veranos de 2023 (+86.300 parados) y 2022 (+31.100).   Ello se debe a que este verano han aumentado mucho los españoles “activos”, los que buscan trabajo: han crecido en +118.400, casi como el verano anterior (+137.100), lo que ha provocado un aumento de las cifras del paro. Con ello, España alcanza otro récord histórico, el de personas activas (que trabajan o buscan trabajo): 25.000.300 personas “activas”. Un indicador del fuerte dinamismo del mercado laboral, empujado por los inmigrantes: hay 2 millones de “activos” más que antes de la pandemia (había 23,08 millones en el verano de 2019). Y la tendencia se repetirá los próximos meses: se podrá crear empleo, pero aumentarán más los que buscan trabajo y puede crecer el paro.

El  paro subió en el tercer trimestre (+ 60.100 parados), por culpa de los servicios (+75.900 parados) , que despidieron al final del verano (turismo, hostelería, comercio) a muchos de los contratados en primavera y verano, la agricultura  (+10.800 parados) y los que habían perdido su primer empleo (48.900 parados más), aunque bajó el paro este verano en la  industria (-16.600) y en la construcción (-10.300 parados). El desempleo creció sólo entre las mujeres (+82.700paradas)  y bajó entre los hombres (-22.600). Y también creció entre los más jóvenes (+53.600 parados menores de 25 años), bajando entre 25 y 54 años (-4.700 parados) y entre mayores de 55 años (-1.900 parados). Por autonomías, el paro subió sobre todo en Andalucía (+32.400 parados), Canarias (+15.100), Murcia (+12.500) y Comunidad Valenciana (+11.400), bajando en 8 regiones , sobre todo en Baleares (-10.500 parados), Extremadura (-10.300), Castilla la Mancha (-5.400) y Galicia (-3.500).

La cifra total de parados EPA sube y queda en 2.613.200 parados estimados a finales de septiembre 2025, el menor dato del paro en verano desde 2008 (2.600.700 parados). Y la tasa de paro sube al 10,45% (10,29% en primavera), según la EPA, mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en 2019) y la menor tasa de paro desde el verano de 2008 (11,23%). Eso sí, todavía duplicamos la tasa de paro europea (5,9% en la UE-27) y cuadruplicamos la alemana (3,5% de paro), según Eurostat.  Y sube también la tasa de paro de los  jóvenes (menores 25 años), al 25,42% (la más baja desde 2008), que casi duplica la europea (14,6% en la UE-27).

Algunos datos preocupantes del paro mejoran, como los hogares con todos sus miembros en paro: son ahora 790.800 hogares (-63.700 menos que hace un año). Otros empeoran, como el paro en la mayoría de las 6 regiones con mayor tasa de desempleo, que sigue alto y muy superior a la media (10,45%): Ceuta (25,47% de paro), Melilla (23,76%),  Andalucía (15,27%), Canarias (14,59%), Extremadura (13,56%) y Comunidad Valenciana (11,73%). Contrastan con 6 autonomías que tienen una tasa de paro casi europea , aunque haya subido en la mitad: Baleares (5,77% de paro), País Vasco (6,98%), Navarra (7,28%), Cantabria (7,62%), Madrid (7,98%) y Cataluña (8,18%). Y otro dato preocupante que mejora: bajan los parados de larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: eran 898.500 parados este verano, el 34,38% del total (100.000 menos que en primavera).

Esto mejora la situación de muchos parados de larga duración reduce el número de los que se les acaba el desempleo y no cobran ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En agosto de 2025, último dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.875.821 desempleados: la mitad cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado) de 984 euros de media y el resto (48,64%) cobraban un subsidio asistencial de 480 euros. Eso significa que casi tres de cada cuatro parados (el 71,78%) estimados por la última EPA (2.613.200) cobran alguna ayuda por desempleo. Y si contamos los que están registrados como parados en las oficinas de empleo SEPE (2.421.665), cobran ayudas el 77,45%.

La mejor noticia es que el empleo que se está creando en 2024 sigue siendo menos precario, de más calidad, gracias a la reforma laboral aprobada a finales de 2021, aunque “pierde impulso”: un 41,40% de todos los contratos firmados entre enero y septiembre (11.608.100) han sido indefinidos (4.806.500 contratos), aunque este porcentaje es inferior al de los 9 primeros meses de 2024 (42,39%) y de 2023 (42,8%). Pero supone un salto tremendo sobre los indefinidos antes de la reforma laboral: en 2021, sólo el 10,9%  de los contratos eran indefinidos. Y entre 2014 y 2020, sólo eran indefinidos entre el 6 y el 8%. Además, en lo que va de año, más de la mitad de los nuevos contratos (56,45%) son a tiempo completo, más de la cuarta parte (29,71%) a tiempo parcial y el resto, fijos discontinuos (1.604.500), que son los contratos fijos por periodos determinados de trabajo que se hacen a muchos que antes eran temporales en el turismo, hostelería y construcción.

El resultado evidente de la reforma laboral es que aumentan mes a mes los asalariados con contrato indefinido, que este verano ya eran el 84,42% de los asalariados (16,13 millones de trabajadores fijos), frente al 74% de los asalariados fijos hace cuatro años (septiembre 2021), el 79,81% hace dos años y el 83,59% que eran el verano pasado. Pero todavía tenemos un 16,41% todavía de asalariados con contrato temporal, el mayor porcentaje en Europa (la media de temporalidad en la UE-27 es del 14,1%). El problema son los contratos a tiempo parcial, que aunque se reducen este verano (-196.100) han crecido en el último año (+181.800) y rozan los 3 millones (2.975.700): ojo, algo más de 2 millones son mujeres, que trabajan menos de la jornada habitual, muchas porque no encuentran otro empleo.

Ahora, a finales de 2025, Gobierno y expertos creen que España seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero menos que en 2023 y 2024, porque creceremos algo menos (+2,6%, frente al +3,2% en 2024). La previsión enviada por el Gobierno a Bruselas, en octubre de 2024, apostaba por crear 1,6 millones de empleos entre 2024 (+556.132 empleos, aunque realmente se han creado +468.100), 2025  (548.645 empleos) y 2026 (494.878 empleos), con el objetivo de que España roce los 23 millones de ocupados (22.989.350 en 2026) y baje su tasa de paro del 10% en 2026 (ahora parece más factible).

Los datos indican que estamos en el buen camino para lograr ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar las campanas al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones. Una, porque el paro crece y puede seguir creciendo (aunque se cree empleo, por el aumento de los que buscan trabajo) y seguimos siendo el país de Europa y la OCDE (36 paises) con la mayor tasa de paro: 10,45 % en España frente al 5,9% en la UE-27 y el 4,9% en la OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en España es mucho más baja que en Europa: a finales de 2024 trabajaban el 71,4% de los que tienen entre 20 y 64 años, frente al 75,8% que trabajaban en Europa, el 75,1% en Francia o el 81,3% en Alemania, según Eurostat. A lo claro :que España tiene 1,08 millones de personas menos trabajando que las que deberíamos tener si fuéramos como la media europea. Y que trabajan 2,4 millones de españoles menos de los que deberían  trabajar si tuviéramos la tasa de empleo de Alemania.

Ese es nuestro gran reto: reformar la economía para que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2 millones más) y eso permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos”. Y eso implica tomar 2 medidas a corto plazo, que exigen (¡ cómo no¡ ) un pacto político económico y social. Una, aprobar un Plan de choque para mejorar el empleo de los jóvenes y las mujeres, porque tienen “demasiados” contratos a tiempo parcial (de media jornada o por horas y días), más precarios y peor pagados. De hecho, aunque el 70,2% de los jóvenes (menores de 25 años) tienen ahora un contrato fijo, el 56% de ellos tienen un contrato indefinido a media jornada o como fijos discontinuos (trabajan sólo un periodo al año). Y lo mismo les pasa a las mujeres: el 46% trabajan menos horas porque no encuentran un trabajo a jornada completa.

Y la otra medida urgente, reformar de verdad las oficinas de empleo, porque están colapsadas (se tarda días en conseguir que te den por teléfono una cita previa para solicitar el subsidio) y además no ayudan a los parados a recolocarse. Se han cumplido 2 años y medio de la Ley de Empleo (entró en vigor el 2 de marzo de 2023) y no ha funcionado: ni se ha hecho un perfil de los parados ni se les ayuda individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas de empleo sólo colocan al 1,9% de los parados y apenas un 10% de los desempleados hacen cursos de formación (largos y poco útiles). Y en la web del SEPE sólo hay registradas 88.110 empresas y 31.184 ofertas de empleo. Urge reforzar la plantilla del SEPE (tiene 2.000 trabajadores menos de los que necesita), mejorar su sistema informático (pésimo) y cambiar la operativa de las oficinas (gestionadas desigualmente según autonomías), para dedicarse menos a tareas burocráticas y más a recolocar parados.

En definitiva, todos debemos alegrarnos porque haya más de 22 millones de personas trabajando en España (10,3 millones más que hace 60 años), pero todavía tenemos demasiado paro y trabaja menos gente que en Europa (de los que están en edad de trabajar) y muchos empleos son todavía precarios, demasiados a tiempo parcial (sobre todo para jóvenes y mujeres) y con bajos salarios. Y, sobre todo, muchos empleos se concentran en los servicios, con altibajos en las contrataciones, y todavía pocos en la industria, las empresas tecnológicas y exportadoras, que ofrecen empleos más estables y mejor pagados. Además, no podemos olvidar que hay mucha incertidumbre en la economía mundial (por los aranceles de Trump) y en Europa (estancada) y esto acabará perjudicando al empleo. Así que habrá que estar vigilantes y dispuestos a tomar medidas para salvar esos 22 millones largos de empleos y conseguir que sigan creciendo. Debería ser nuestro gran reto como país.

jueves, 15 de mayo de 2025

Aumentan los "mini empleos"

El  empleo en España ha superado otro récord histórico en abril, con 21.588.639 afiliados a la Seguridad Social. Pero no todos son empleos “decentes”: 1 de cada 7 ocupados, más de 3 millones de trabajadores, tienen un empleo a tiempo parcial, con menos jornada y mucho menos sueldo. Y lo más preocupante: casi la mitad de estos trabajadores tienen  mini empleos” porque no encuentran un trabajo a jornada completa, aunque el resto los tienen para cuidar a hijos o familiares y estudiar. Al final, el 6,5% de todos los ocupados (1,41 millones de trabajadores) están “subempleados”, el mayor porcentaje en Europa. Y las tres cuartas partes son mujeres. El contrato a tiempo parcial lo usan muchas empresas para contratar más barato y luego subir la jornada real, obligando a hacer horas (pagadas o no), lo que ha llevado a una campaña de la inspección de Trabajo en 2024. Urge aprobar un Plan de choque, para incentivar que los “mini empleos” no justificados se conviertan en empleos a tiempo completo.

                               Enrique Ortega

El empleo sigue batiendo récords en España, a pesar de la negativa coyuntura internacional y europea. A finales de marzo había en España 21.765.400 ocupados, según la EPA, algunos menos que a finales de 2024 (21.857.900), por una ligera caída en el primer trimestre. Pero en abril, con el empuje de la Semana Santa, el empleo ha vuelto a aumentar, como lo refleja el récord de afiliados a la Seguridad Social: 21.588.639 cotizantes. Pero estos datos tan positivos esconden un dato preocupante: crecen también los trabajadores con un contrato a tiempo parcial: a finales de marzo eran ya 3.075.900 los ocupados que trabajaban menos horas o días de lo habitual, un 14,13% del total de ocupados (1 de cada 7), según la última EPA. Una cifra que aumenta desde 2007 (2.380.900 ocupados a tiempo parcial, el 11,75% del total) y desde 2019 (2.944.800 ocupados parcialmente, el 14,74%).

España no es de los paises europeos con más ocupados a tiempo parcial, un tipo de contrato que se usa más en el centro y norte de Europa. Así, en 2024, la UE-27 tenía una media del  17,8% de contratos a tiempo parcial, siendo muy superior el porcentaje en Paises Bajos (42,2%), Austria (39,5%), Alemania (29,8%), Dinamarca o Bélgica (24,1%), paises donde muchos jóvenes y mayores utilizan este contrato a tiempo parcial para poder estudiar o hacer otras tareas (son los “mini jobs”). España ocupa el lugar 13º en este ranking de Eurostat, con un 13,4% de empleo a tiempo parcial (2024), inferior a Irlanda (19,6%), Francia o Italia (16,8%) y superior al de Portugal (7,3%), Grecia (6,3%) y los paises del Este y del Mediterráneo.

El problema de España  es que casi la mitad de este empleo a tiempo parcial es “indeseado: los trabajadores españoles trabajan menos horas (o días) no porque quieran, sino porque no encuentran un trabajo a tiempo completo. La última estadística de Eurostat es muy contundente: el 46,6% de los que trabajan a tiempo parcial en España es “porque no han encontrado otro trabajo” (48,3% de los hombres y 46% de las mujeres), mientras esto sólo les pasa al 18,2% de los ocupados a tiempo parcial en Europa (UE-27). Somos el tercer país con más trabajo parcial indeseado (46,6%), sólo por detrás de Rumanía (el 57%) e Italia(51,3%), muy lejos de lo que sucede en Alemania (sólo el 5% del trabajo parcial es “indeseado”), Paises Bajos (2,2%), Francia (22,6%) o Portugal (36,3%).

El 2º motivo más utilizado para tener un empleo a tiempo parcial es “poder cuidar niños o adultos con discapacidad”: lo utilizan el 21,4% de los que trabajan a tiempo parcial en Europa (UE-27) y el 13,9% de los que tienen este contrato en España (el 4,2% de los hombres y el 17,4% de las mujeres), subiendo al 32,3% en Paises Bajos, el 25,3% en Francia, el 11,9% en Italia y el 8,1% en Portugal, según Eurostat. El tercer motivo para trabajar parcialmente es poder estudiar y formarse: lo justifican el 14,4% de los trabajadores parciales en Europa (25,4% hombres y 10,7% mujeres), el 29,4% en Paises Bajos y el 13,3% en Alemania, siendo menor el porcentaje en España (12,7%: 21,9% hombres y 9,4% mujeres), Francia (8,1%) e Italia (4,2%). El resto de razones para tener un trabajo a tiempo parcial son la enfermedad o discapacidad (6,2% en la UE-27 y 2% en España, otras razones familiares (5% en la UE-27 y 2,2% en España) y otras razones personales (12,1% en la UE-27 y 4,4% en España).

Las estadísticas europeas consideran “subempleados” a los que trabajan menos horas de la jornada habitual porque no encuentran un empleo a tiempo completo. En España, son ese 46,6% de los que trabajan a tiempo parcial, 1.136.610 trabajadores “subempleados en 2024, el 5,2% del total de ocupados Y este porcentaje nos coloca, según Eurostat, como el país con más subempleados de Europa, por delante de Finlandia y Paises Bajos (5,1% de subempleados en 2024), Irlanda (4,6%), Dinamarca (4,3%), Francia (4,2%), Suecia (4,1%) y Portugal (2,8%), paises todos que tienen más “subempleo” que la media europea (2,6% del empleo total) y que Italia (2,1%), Grecia (2%) y Alemania (1,2% de subempleo).

Centrándonos en España, el subempleo (trabajo a tiempo parcial no deseado) se concentra mucho más en las mujeres (afecta al 8,1% de las trabajadoras y al 2,7% de los hombres). Mirando los datos globales, de todo el empleo a tiempo parcial (3.075.900 ocupados en marzo de 2025, según la EPA) revelan que las tres cuartas partes son mujeres (2.265.200 trabajan a tiempo parcial) y el resto son hombres (810.700), debido a que las mujeres escogen más estos “mini empleos” para poder cuidar de hijos y mayores y porque tienen más problemas para encontrar un trabajo a tiempo completo. Y además, si el empleo parcial ha aumentado en 131.000 ocupados desde 2019, el empleo parcial de las mujeres ha crecido el doble (+82.300 desde la pandemia) que el de los hombres (+48.700 ocupados parciales).

La última EPA (marzo 2025) refleja claramente los motivos por los que 3.075.900 ocupados trabajan a tiempo parcial en España: 1.418.600 (el 46,11%) porque no han encontrado otro trabajo a jornada completa (son los “subempleados: 1052.200 mujeres y 366.400 hombres), 403.500 trabajan parcialmente para estudiar o formarse (el 13,11%), 399.700(el 12,99%) para cuidar niños y adultos, 214.000 (6,95%) para atender otras obligaciones familiares o personales y 64.500 por enfermedad o incapacidad, siendo sólo 269.100 (8,74%) los que no quieren un trabajo a jornada completa, alegando el resto “otros motivos” para trabajar parcialmente.

El trabajo parcial se concentra en los servicios (2.825.000 ocupados (el 91,8% del total de empleos a tiempo parcial y el 17,01% del empleo total en este sector), sobre todo en hostelería, turismo, comercio y servicios varios, siendo muy escaso el trabajo parcial en la construcción (62.100 empleos parciales, el 4,2% del total), en la industria (137.300, el 4,7% del empleo industrial) y en la agricultura (51.500 empleos parciales, el 6,75% del empleo total en el campo). Y por categorías, el trabajo a tiempo parcial se concentra en las “ocupaciones elementales”, las que exigen menos formación (suponen el 30,09% del empleo).

Y por regiones, la mayor tasa de empleo parcial (14,1% de media en España) se da en el País Vasco (19,2% de todo el empleo, 190.900 ocupados), Comunidad Valenciana (16,4% del empleo, 386.400 ocupados), Castilla y León (15,2%, 156,900 ocupados), Madrid (14,4% del empleo, 509.900 ocupados parciales) y Extremadura (14,3%, 58.600 ocupados). Y tienen un porcentaje de trabajo parcial inferior a la media Ceuta (9,6% del empleo, 2.800 ocupados parciales), Baleares (10,1%, 55.800 ocupados), Canarias (10,6%, 108.300 ocupados), Melilla (11,7%, 3.400 ocupados), Cataluña (13,2% , 510.100 ocupados), Aragón (13,6%, 84.300 empleos) y Andalucía (13,8% del empleo, 484.100 ocupados parciales).

Lógicamente, estos empleos a tiempo parcial (3.075.900 en marzo) tienen sueldos bastante más bajos que los de los trabajadores a jornada completa. Según la última estadística completa de salarios del INE, de 2022, el salario bruto medio de los trabajadores a tiempo parcial era de 12.986,50 euros anuales, el 41,8% del sueldo de los trabajadores a jornada completa (ganaban 30.998,32 euros brutos anuales). Y en el caso de las mujeres, también ganan menos las que trabajan a tiempo parcial que los hombres con jornada recortada: 12.551 euros brutos anuales frente a 13.956 euros (una “brecha salarial” del -11,2%). Si tomamos otra estadística más reciente, el Decil de salarios de la EPA 2023, el salario medio bruto mensual de los que trabajan a tiempo parcial es de 915,68 euros, un 36,57% inferior al de los trabajadores a tiempo completo (2.503,81 euros mensuales).

Al final, el problema de estos trabajadores a tiempo parcial en España es que casi la mitad no han elegido ese tipo de trabajo, algo que sí sucede en la mayoría de Europa: trabajan menos horas porque las empresas no los contratan para trabajar una jornada completa. Y encima, en muchos casos, se ven obligados a trabajar más horas de las pactadas en el contrato, prolongando la jornada o haciendo horas extras no reconocidas (muchas no pagadas y otras pagadas “en negro”, sin  cotizar por ellas). Y este tipo de contratos a tiempo parcial están creciendo porque, tras la reforma laboral de 2022, muchas empresas los utilizan para cubrir con contratos parciales empleos que deberían ser a jornada completa.

Por todo este “fraude”, la inspección de Trabajo lanzó en noviembre de 2024 un Plan para detectar el fraude en la contratación a tiempo parcial, enviando 124.000 cartas a otras tantas empresas para pedirles información sobre 240.000 contratos, para que les informaran de las jornadas reales que hacen estos trabajadores. El problema es que en muchas empresas (sobre todo pymes) no hay un control eficaz de los horarios, aunque es obligatorio desde mayo de 2019. Ahora, el proyecto de Ley para recortar el horario laboral a 37,5 horas, aprobado por el Gobierno el 6 de mayo, exigirá a las empresas que ese control de horarios sea digital y accesible a la inspección de trabajo, lo que debería reducir el fraude.

Esta Ley que pretende recortar la jornada laboral legal (si el Gobierno logra aprobarla en el Congreso, algo difícil por la oposición del PP, Vox y Junts) incluye también otro cambio que afectará a los trabajadores con un contrato a tiempo parcial: en su Disposición transitoria 2ª señala que “las personas que trabajan a tiempo parcial tendrán derecho a seguir realizando el mismo número de horas de trabajo que viniesen efectuando antes de la entrada en vigor de la normas”. Pero también dice que “tendrán derecho a un incremento proporcional a su salario a partir de la aplicación de la jornada de 37,5 horas semanales…”

¿Cómo afectará el recorte de jornada a los trabajos a tiempo parcial? En principio, estos trabajadores tendrán que decidir si recortan su horario o lo mantienen, en cuyo caso, la empresa le tendrá que pagar más si se aprueba la Ley. . Así, si alguien trabajaba 30 horas semanales (el 75% de la jornada), ahora trabajará 28,12 horas o, si decide mantener su anterior jornada, la empresa le debe compensar (en este ejemplo, subirle un 6,26% el sueldo). Por eso, la vicepresidenta Yolanda Díaz ha dicho que el recorte de jornada “hará que crezcan los salarios de los trabajadores a tiempo parcial”.

No basta con este “parche” para mejorar la situación de los que trabajan a tiempo parcial. El problema de fondo es que un 6,5% de los que trabajan están “subempleados”: son 1.418.600 trabajadores (marzo 2025) que están mejor que si estuvieran en paro, pero que cobran poco más de un tercio que el resto de trabajadores y muchos son “pobres”, no pueden cubrir sus necesidades básicas porque ganan menos de 1.000 euros al mes. Un colectivo del que apenas se habla, integrado en su mayoría por mujeres y jóvenes, que sirven para mejorar las cifras de empleo y reducir el paro, pero que son “subempleados”.

Para atajar este problema, hay dos caminos. Por un lado, atacar y reducir el fraude de las empresas que los contratan a tiempo parcial para cubrir un puesto que requeriría jornada completa. Eso pasa por implantar el control digital de horarios (algo que tardará, hasta que se aprueba la Ley que recorta la jornada laboral) y por un aumento de las actuaciones de la inspección de Trabajo (escasa de inspectores y medios). Por otro lado, el Gobierno debería  pactar, con empresas y sindicatos, un Plan de choque contra el trabajo temporal “indeseado”, incentivando a las empresas (con cotizaciones y ayudas fiscales) a convertir contratos parciales en contratos a jornada completa. Porque no deberíamos consentir que una parte de los que trabajan malvivan por trabajar menos horas de las que quieren.

 

jueves, 30 de enero de 2025

EPA 2024: empleo y paro récords, pero...

El empleo cerró 2024 con la creación de 468.100 nuevos empleos, la 3ª mayor subida, tras  2021 (+840.600 empleos) y 2023 (+783.000). Y lo más llamativo: el paro bajó al 10,61%, la menor tasa desde junio de 2008. Además, el empleo es de calidad: el 84,5% de los asalariados tienen ahora un contrato indefinido. Pero no podemos olvidar dos datos que pesan como una losa: España es el país con más paro de Europa y la OCDE y tenemos una baja tasa de empleo, por lo que necesitamos que trabajen otro millón largo de españoles más. No podemos “dormirnos en los laureles”. Hay que seguir modernizando la economía e invirtiendo para que trabaje más gente y baje más el paro. Habría que aprobar dos medidas: un Plan de choque para los parados mayores, mujeres, jóvenes y 6 regiones con alto paro y una reforma a fondo de las oficinas de empleo, gestionadas por las autonomías, que no funcionan. Pero ambas medidas exigen algo hoy imposible: acuerdos políticos, económicos y sociales.

                            Enrique Ortega

Otro año más, las Navidades no han sido buenas para el empleo, que sólo creció en +34.800 personas en el 4º trimestre, un pequeño aumento, aunque mejor que en las Navidades de 2023 (-19.000 empleos) y 2022 (-81.900 empleos). Pero como el resto del año fue bueno para el empleo, sobre todo la primavera (+434.700 empleos en el 2º trimestre), 2024 se ha cerrado con 468.100 personas más trabajando en España, según la EPA publicada el martes. Es el tercer mejor año para el empleo desde la pandemia, tras los anteriores récords de 2021 (+840.600 ocupados) y 2023 (+783.000 ocupados). Con este nuevo aumento, ya trabajan en España 21.857.900 personas, otro récord histórico, que supera con creces el mejor dato de nuestra historia, las 20.646.000 personas que trabajaban en junio de 2008. Y desde antes de la pandemia (2019), España ha creado 1.891.000 nuevos empleos.

En 2024, el aumento del empleo (+468.100 ocupados) se ha dado más entre los hombres (+260.700) que entre las mujeres (+207.400), concentrándose sobre todo en los mayores de 50 años (+328.100 empleos, el 70% del total) y entre los más jóvenes (+104.300 empleos entre los menores de 24 años), cayendo sólo la ocupación entre 40 y 45 años. Un dato relevante es el mayor aumento del empleo entre los extranjeros (+189.900 empleos, +5,72%) y con doble nacionalidad (+218.800 empleos, +21,95%)  que entre los españoles (+59.400 empleos, +1,30%), según el INE. Eso significa que sólo 1 de cada 8 empleos creados en 2024 han ido a españoles (el 12,6%), mientras el 87,4% del nuevo empleo fue para extranjeros y trabajadores con doble nacionalidad. Y que el 15,17% de los ocupados en España (1 de cada 6,6 trabajadores) son extranjeros.

La mejora del empleo en 2024 se ha debido casi toda al sector privado (+453.500 empleos) y apenas creció el empleo público (+14.600 ocupados). Y el motor del empleo volvieron a ser los servicios (+424.600 empleos), sobre todo por el turismo, la hostelería, el comercio, creciendo también en la industria (+55.300) y la construcción (+44.800), aunque cayó en el campo (-56.600 ocupados en agricultura). Por autonomías, el mayor aumento porcentual del empleo se ha dado en Asturias(+8,58%: +33.900 empleos), Baleares (+5,80%: +32.700 empleos)  y Navarra (+5,32%: +16.100 empleos), aunque en cantidad total, quienes crearon más empleo fueron Madrid (+139.500), Andalucía (+86.100) y Cataluña (+55.200). Y choca la caída del empleo en el País Vasco (-43.200) y Murcia (-6.600) y Extremadura (-900).

El aumento del empleo (+468.100) ha sido mayor que la bajada del paro, que se ha reducido en -265.300 personas en todo 2024, debido a que han vuelto a subir “los activos, las personas que se han “animado” a buscar trabajo (han crecido en +202.800), alcanzando otro récord histórico (24.453.300 “activos”). Con todo, este año 2024 ha habido muchas menos personas que se han “animado” a buscar trabajo, sólo +202.800 frente a +682.400 en 2023 (la tercera parte). Eso puede deberse a una menor entrada de extranjeros y a que hay menos mujeres y jóvenes que buscan ahora trabajo. La consecuencia es que tenemos una cifra de parados de las más bajas de nuestra historia: 2.595.500 parados a finales de 2024. Y una tasa de paro del 10,61%, que ha bajado del 11% por primera vez desde junio de 2008 (entonces era del 10,36%), aunque todavía no hemos alcanzado “el suelo” de junio de 2007 (cuando la tasa de paro era del 7,93%).

El paro en 2024 ha bajado más entre las mujeres (-167.100) que entre los hombres (-98.200), aunque hay más paradas (1.362.600 frente a 1.232,900 parados) y tienen una mayor tasa de paro (11,83% frente al 9,53% los hombres). Y el paro ha bajado especialmente entre los que tienen de 25 a 54 años (-194.300 parados, el 73% de la bajada total), bajando mucho menos entre los menores de 24 años (-26.600 parados). Con ello, ha mejorado algo el paro entre los menores de 25 años (del 28,36 al 24,90%), aunque sigue siendo altísimo y casi duplica al paro juvenil en Europa (15,3% en la UE-27), cuadruplicando el alemán (6,4%).

El paro ha bajado sobre todo en los servicios (-100.000 parados) y entre los que perdieron su empleo hace más de un año (-109.100 parados) y los que lo buscan por 1ª vez (-56.200 parados), estancándose la cifra de parados en industria, construcción y agricultura. Y resalta la bajada del paro en Asturias (-27,32%), Navarra (-26,99%), Canarias (-26.67%) y Baleares (-24,75%), quizás por el turismo, mientras destaca la subida del paro en 2024 en el País Vasco (+24,88%). Murcia (+18,32%) y Cantabria (+14,69%), según la EPA.

La histórica bajada del paro al 10,61% de los activos no puede hacernos olvidar que hay 6 regiones con una tasa de paro muy superior: Melilla (25,80%), Ceuta (21,79%), Andalucía (15,76%), Extremadura (15,26%), Comunidad Valenciana (12,33%) y Canarias (11,91%), mientras hay otras 8 autonomías que tienen una tasa de paro “casi europea”(5,9% es la tasa paro UE-27): Navarra (6,60%), Aragón (7,62%), Cataluña (7,87%), Asturias (8,09%, cuando tenía el 11,81% en 2023), País Vasco (8,11%, aunque tenía el 6,33% de paro en 2023), Baleares (8,20%), Castilla y León y Cantabria (8,23%), además de Madrid (8,58% de paro en 2024). Tampoco podemos olvidar que hay 833.500 hogares (el 4,3% del total) con todos sus miembros en paro (la cifra más baja desde 2008).

Pero hay otros datos del paro que son muy positivos. Uno, que ha subido el número de parados que reciben un subsidio, tras la reciente reforma del desempleo: son 1.802.483 parados, el 70,38% de los parados registrados (eran el 61,53% en 2019)  los que se benefician de alguna ayuda, según Trabajo (881.656 cobran un subsidio contributivo que ya está en 1.007 euros mensuales y el resto reciben un subsidio asistencial de 463 euros).  Y otro, que siguen bajando los parados de larga duración, los que llevan más de un año sin encontrar trabajo: eran 999.700 parados a finales de 2024, el 38,51% de todos los parados, la mayoría de ellos parados mayores de 45 años y mujeres (558.300).

Junto a la bajada histórica de la tasa de paro (al 10,61%), el otro gran dato relevante de esta EPA 2024 es la calidad del empleo que tenemos, no solamente que la cantidad (21.857.900 ocupados) sea récord. Así, gracias a la reforma laboral (que entró en vigor en marzo de 2022), en 2024 no sólo trabaja mucha más gente sino que sigue aumentando el número de asalariados con contrato indefinido: eran 15.712.500 trabajadores, el 84,52% del total, cuando eran el 83,50% a finales de 2023 (y el 74,6% a finales de 2021). En cambio, han bajado algo los ocupados a tiempo completo (del 86,5% al 86%) y aumentan algo los trabajadores con contrato a tiempo parcial (del 13,50 al 14%), que ya han superado los 3 millones a finales de 2024 (de esos 3.059.000 empleos parciales, 2.121.000 los tienen mujeres).

Ahora, en 2015, el Gobierno y los expertos creen que España seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero menos que en 2023 y 2024, porque creceremos algo menos (+2,4%, frente al +3,2% en 2024). La previsión enviada por el Gobierno a Bruselas, en octubre de 2024, apostaba por crear 1,6 millones de empleos entre 2024 (+556.132 empleos, aunque realmente se han creado +468.100), 2025  (548.645 empleos) y 2026 (494.878 empleos), con el objetivo de que España roce los 23 millones de empleos (22.989.350 en 2026) y baje su tasa de paro del 10% en 2026 (ahora parece más factible).

Los datos de la EPA 2024 indican que estamos en el buen camino para lograr ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar las campanas al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones. Una, porque seguimos siendo el país de Europa y de la OCDE (36 paises) con la mayor tasa de paro: 10,61% en España frente al 5,9% en la UE-27 y el 4,9% en la OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en España es mucho más baja que en Europa: a finales de 2023 trabajaban el 70,5% de los que tienen entre 20 y 64 años, frente al 75,3% que trabajaban en Europa, el 74,4% en Francia o el 81,2% en Alemania, según Eurostat. A lo claro :que España tiene todavía 1,14 millones de personas menos trabajando que las que deberíamos tener si fuéramos como la media europea. Y que trabajan 2,5 millones de españoles menos de los que deberían  trabajar si tuviéramos la tasa de empleo de Alemania.

Ese es nuestro gran reto: reformar la economía para que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2 millones más) y eso permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos. En eso deberíamos centrarnos a medio plazo, sin regodearnos en los récords. Y eso implica tomar 2 medidas a corto plazo, que exigen (¡ cómo no¡ ) un pacto político económico y social. Una, aprobar un Plan de empleo, para fomentar la contratación de parados mayores de 45 años, mujeres y jóvenes, sobre todo en esas 6 regiones con más paro que la media, canalizando inversiones públicas y privadas  e incentivos a las contrataciones.

Y la otra medida, reformar de verdad las oficinas de empleo, porque no ayudan a los parados a recolocarse. Pronto van a cumplirse 2 años de la Ley de Empleo (entró en vigor el 2 de marzo de 2023) y no ha funcionado: ni se ha hecho un perfil de los parados ni se les ayuda individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas de empleo sólo colocan a menos del 3% de los parados y menos del 10% de los desempleados hacen cursos de formación (largos y poco útiles). Y en la web del SEPE sólo hay registradas 81.000 empresas y 26.227 ofertas de empleo. Urge cambiar la operativa y dotar de medios a estas oficinas, gestionadas por las autonomías (cada una a su aire).

En resumen, España crece y crea más empleo que el resto de Europa, pero no podemos "dormirnos" en los récords. Porque seguimos con un grave problema de fondo: trabaja menos gente y tenemos más paro que Europa. Resolverlo debería ser el gran reto y el primer objetivo de todo lo que hagamos, porque es la clave para mejorar el futuro. Pero no podemos hacerlo sin grandes acuerdos económicos, políticos y sociales. Y hoy son imposibles.

lunes, 28 de octubre de 2024

EPA verano 2024: empleo récord y mucho paro

El empleo sigue creciendo en España, aunque menos este verano que el anterior. Y tenemos 21.823.000 personas trabajando, otra cifra récord  y 2 millones más que antes de la pandemia. También bajan los parados, medio millón de parados menos que en 2019. Cara al futuro, el Gobierno ha enviado a Bruselas un Plan donde contempla crear 1,6 millones de empleos entre 2024 y 2026, gracias al fuerte crecimiento, los Fondos europeos, el tirón del consumo, turismo y exportaciones, más el dinamismo de los inmigrantes. Pero hay un punto negro: España tiene casi el doble de paro que Europa y las previsiones internacionales indican que superará el 11% en 2025. Hay que afrontar esta divergencia histórica con Europa. Urge un Plan de choque para reducir las bolsas de paro entre jóvenes, mujeres y mayores de 45 años (1,48 millones). Y eso exige un acuerdo entre Gobierno, patronal , sindicatos y autonomías, quienes gestionan (mal) las políticas de empleo. No hay que dormirse en los récords.

                                        Enrique Ortega

El verano suele ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los contratos en la enseñanza. Este año también, aunque el empleo ha crecido algo menos que el verano anterior: se han creado + 138.300 empleos entre junio y septiembre de 2024, según la EPA conocida el viernes, frente a +188.000 creados el verano de 2023 y los mismos que el anterior (+138.300 el verano de 2022). Con ello, se han creado ya +433.300  empleos este año. Y en España hay ya 21.823.000 personas trabajando, otro récord histórico tras el de junio 2024 (21.648.700 ocupados), el mayor número de personas trabajando en España (hubo un máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).

En el tercer trimestre, el aumento del empleo ha sido gracias a los servicios (+152.700 empleos), sobre todo la hostelería, el turismo y el comercio, pero también creó empleo la industria (+23.400), estancándose en la construcción (sólo +500 nuevos empleos) y cayendo en la agricultura (-47.800 empleos). El empleo se creó solo en el sector privado (+155.500 empleos) , perdiéndose empleo público (-17.100), según la EPA. Y se ha creado casi cinco veces más empleo entre los hombres (+114.800 empleos) que entre las mujeres (+23.500), cayendo el empleo sólo entre los jóvenes de 25 a 34 años (-23.900 ocupados)  y entre los de 40 a 44 años (-13.200 empleos). Y del empleo creado (+138.300), 73.000 trabajos han sido para extranjeros y 63.300 para españoles. Por autonomías, el empleo ha crecido en 11 regiones, encabezadas por Cataluña (+53.500 ocupados), Castilla y León (+32.100), Baleares (+35.200) y Andalucía (+24.500) , cayendo en las 8 regiones restantes, sobre todo en Comunidad Valenciana (-42.300), País Vasco (-41.900) y Madrid (-12.600).

Esta nueva mejora del empleo en el tercer trimestre (+138.300) se traducido también en una mejora del paro, que bajó ligeramente en verano (-1.200 parados), cuando había subido en el verano de 2023 (+86.300) y 2022 (+31.100 parados), según la EPA. Ello se debe a que este verano han aumentado menos los españoles “activos”, que buscan trabajo: han aumentado sólo en 137.100, la mitad que el verano anterior (+274.300), permitiendo así bajar las cifras del paro. Con todo, en España hay un récord histórico de personas activas (que trabajan o buscan trabajo), un indicador del fuerte dinamismo del mercado laboral, empujado por los inmigrantes: 24.577.100  personas “activas”, 1,5 millones más que antes de la pandemia (23,08 millones en el verano de 2019).

El  paro bajó en el tercer trimestre (-1.200 parados), gracias a que encontraron trabajo muchos que lo habían perdido hace más de un año (-40.800 parados), bajando también el paro en la construcción (-12.300 parados) y los servicios (-3.600) y subiendo en la agricultura (+20.700 parados) y entre los que buscan su primer empleo (+ 41.800 parados. El desempleo bajó sólo entre las mujeres (-5.300 paradas) y aumentó  entre los hombres (+4.100 parados). Y también creció entre los más jóvenes (+53.100 parados menores de 25 años), bajando sobre todo entre 25 y 54 años (-62.600 parados). Por autonomías, el paro bajó en 12 regiones, sobre todo en Cataluña (-21.400), Castilla la Mancha (-12.600), Baleares (-10.900) y Asturias (-10.100), subiendo mucho en Madrid (+47.000 parados), Comunidad Valenciana (+35.100) y Canarias (+6.100), por el final de la temporada turística.

La cifra total de parados EPA se reduce en un millón desde el fatídico verano de 2020 (pandemia) y queda en 2.754.100 parados estimados a finales de septiembre 2024, un dato que no se veía desde septiembre de 2008 (2.600.700 parados). Y la tasa de paro baja al 11,21%, según la EPA, mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en 2019) y la menor tasa de paro desde el verano de 2008 (11,23%). Eso sí, todavía duplicamos la tasa de paro europea (5,9% en la UE-27) y cuadruplicamos la alemana (3,5% de paro), según Eurostat.  Y baja ligeramente la tasa de paro de los  jóvenes (menores 25 años), al 26,89% (la más baja desde 2008), que casi duplica la europea (14,3% en la UE-27).

Hay otros datos preocupantes del paro que mejoran. El primero, que hay 854.500 hogares con todos sus miembros en paro (-74.800 menos que hace un año). El segundo, que baja el paro en las 6 regiones con mayor tasa de desempleo, aunque sigue alta: Ceuta (29,30% de paro), Melilla (27,29%),  Andalucía (16,06%), Canarias (14,40%), Extremadura (13,79%) y Comunidad Valenciana (13,04%). Contrastan con 6 autonomías que tienen una tasa de paro casi europea : Baleares (6,17%), Cantabria (7,17%), País Vasco (7,61%), Navarra (7,72%), Cataluña (8,83%) y Galicia (8,84%). Y el tercero, que bajan los parados de larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: son 1.025.000 parados, el 37,21% de los parados (eran el 39,67% el trimestre pasado, pero el 43,5% a finales de 2019).

Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En agosto de 2024, último dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.845.877 desempleados: la mitad cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado) de 958 euros de media y el resto (49,8%) cobraban un subsidio asistencial de 480 euros. Eso significa que sólo dos tercios (el 67%) de los parados estimados por la EPA de septiembre (2.754.100) cobran alguna ayuda por desempleo. Y que 908.300 desempleados no cobran ningún subsidio.  Y si contamos los que están registrados como parados en el SEPE (2.575.285) , cobran ayudas el 71,67%.

La mejor noticia es que el empleo que se está creando en 2024 sigue siendo menos precario, de más calidad, gracias a la reforma laboral aprobada a finales de 2021. El balance de enero a septiembre es muy positivo: un 42,39% de todos los contratos firmados estos 9 meses (11.408.900) han sido indefinidos (4.836.300 contratos), aunque este porcentaje es ligeramente inferior al de enero-septiembre 2023 (43,56%). Y apenas sube sobre el porcentaje de indefinidos de todo 2023 (42,87% de los contratos). Pero supone un salto tremendo sobre los indefinidos antes de la reforma laboral: en 2021, sólo el 10,9%  de los contratos eran indefinidos. Y entre 2014 y 2020, sólo eran indefinidos entre el 6 y el 8% de los contratos. Además, en lo que va de año, más de la mitad de los nuevos contratos (56,30%) son a tiempo completo, más de la cuarta parte (29,42%) a tiempo parcial y el resto, fijos discontinuos (1.628.400), que son los contratos fijos que se hacen a muchos que antes eran temporales en el turismo, hostelería y construcción.

El resultado evidente de la reforma laboral es que aumentan mes a mes los asalariados con contrato indefinido, que eran el 74% de los asalariados hace dos años (septiembre 2021), un 79,81% hace un año y que ahora son ya el 83,59%, con un 16,41% todavía de asalariados con contrato temporal, el mayor porcentaje en Europa (la media de temporalidad en la UE-27 es del 14,1%). Los que más se están beneficiando de los contratos fijos son los jóvenes, cuyos contratos son ahora fijos en un 75% (antes de la reforma, lo eran menos de la mitad).Y además de conseguir más contratos indefinidos, la reforma laboral está consiguiendo contratos temporales que duran más, al penalizar la cotización de los contratos por días o menos de una semana, que ahora se hacen mucho menos.

En resumen, aunque el empleo creció menos este verano (+138.300 ocupados) que en primavera (+434.700) y que el verano pasado (+188.000 ocupados), sigue mejorando, a pesar del estancamiento en Europa y los conflictos de Ucrania Y Oriente Próximo. Los expertos muestran su extrañeza por el alto nivel de empleo en todo el mundo, con la tasa de paro más baja en los 38 paises de la OCDE desde principios de siglo (4,9% en agosto de 2024, frente al 5,39%  en 2019, antes de la pandemia, el 8,58% en 2009 y el 6,75% en 2001). Una bonanza del empleo en Occidente, a pasar de la inflación, los tipos altos y la guerra, motivada por el elevado gasto público tras la pandemia, las ayudas contra la inflación, la moderación salarial y el aumento de los beneficios empresariales, el envejecimiento de la población (hay menos mano de obra disponible) y la vuelta de mucha producción de Asia y paises en desarrollo a los paises desarrollados, tras los “embudos” en las cadenas de producción post-pandemia.

Esta mejoría internacional del empleo en los últimos años ha sido mayor en España, según los datos oficiales: el 60% de todo el empleo creado en Europa en 2023 se ha creado en España. Respecto a diciembre de 2019 (antes de la pandemia), la creación de empleo aumentó más en España (+7,1% hasta septiembre 2023) que en Francia (+4,9%), Italia (+2,2%) o Alemania (+1,3%). Y si analizamos la creación de empleo desde diciembre de 2021 (antes del inicio de la guerra en Ucrania), también se ha creado más empleo en España (+5,2% hasta septiembre 2023) que en Italia (+3,2%), Francia (+1,7%) o Alemania (+1,6%). Y en los 9 primeros meses de 2024 se han creado otros 433.000 empleos. Las razones son varias: el mayor tirón del turismo y los servicios, la menor caída de las exportaciones, el menor peso de la industria (que está creando menos empleo), la menor inflación y los salarios más bajos, que mejoran nuestra competitividad.

Pero ahora, cara al 4º trimestre de 2024 y, sobre todo, ante 2025, preocupa el futuro del empleo, en Occidente y más en Europa, dado el bajo crecimiento esperado, los altos tipos (a pesar de las 3 rebajas del BCE) , la incertidumbre sobre la energía y la inflación y los conflictos geopolíticos. Por eso, tanto la OCDE como el FMI auguran una menor creación internacional de empleo en 2024  y, sobre todo, en 2025. Mientras, el Gobierno Sánchez acaba de enviar a Bruselas su Plan económico a medio plazo, donde refleja sus previsiones de empleo: prevé la creación en España de casi 1,6 millones de empleos entre 2024 (+556.132 empleos), 2025 (548.645) y 2026 (494.878 empleos), con lo que España rozaría los 23 millones de ocupados en 2026 (22.989.350), otro hito histórico.

El Gobierno justifica esta fuerte creación de empleo entre 2024 y 2026 en varios “motores”: el fuerte crecimiento de la economía española (+2,7% en 2024, lo mismo que en 2023, aunque el FMI cree que creceremos un +2,9%, otro +2,5% en 2025 y +2,2% en 2026), el tirón de la inversión por los Fondos europeos, la fuerza del consumo y las exportaciones españolas (que crecen más que otras europeas), las reformas económicas y laborales (reforma del desempleo en 2025) y, sobre todo, el dinamismo del empleo, gracias a la alta actividad y el empleo de los inmigrantes (y la regularización de 500.000 “irregulares” en 2025).

El punto negro de estas previsiones sigue siendo el paro, que seguirá muy alto: el Gobierno ha enviado a Bruselas una previsión de que acabará el año 2024 en el 11,2% (como está ahora), lo que casi duplica el paro previsto en la UE-27 (6,1%). Y prevé bajarlo al 10,3% en 2025 (6% en la UE-27), aunque el FMI y la Comisión Europea lo ponen en duda y creen que el paro español seguirá el año próximo por encima del 11%. La clave es cómo conseguir que nuestro mayor crecimiento aporte empleo suficiente para atender a más demandantes de empleo, conseguir que en España trabaje más gente y tener una tasa de paro “europea”. Mucho tiene que ver con el modelo económico y nos obliga a una reforma a fondo de las oficinas de empleo, que apenas ayudan a los parados a recolocarse.

Por todo esto, no hay que caer en la complacencia: crecemos más que la mayoría de los paises y creamos más empleo, pero seguimos teniendo casi el doble de paro que Europa. Y eso nos obliga a reformar y modernizar la economía, a promover la creación de empleo en múltiples empresas y sectores (que siguen “cortos de personal”), mejorar la formación y la empleabilidad de la mano de obra y aprovechar los Fondos europeos,  la digitalización y la descarbonización de la economía para crear nuevos negocios y empleos. Pero, además, el Gobierno debería promover un Plan de choque, para reducir las bolsas de paro entre los jóvenes, las mujeres y los mayores de 45 años (son 1.485.685 parados, el 57,7% de todos los parados, “un ejército de parados” a los que hay que ofrecer una salida…). Y este Plan debe negociarse con patronal, sindicatos y autonomías, que son quieres gestionan las políticas de empleo y las oficinas del SEPE (mal, con pocos medios y escasa efectividad).

En resumen, sigue mejorando el empleo, pero preocupa que “pinche” en los próximos meses. Y todavía tenemos demasiado paro, concentrado en los mayores, las mujeres y los jóvenes, que siguen esperando una oportunidad. Crear más empleo y de calidad debería concentrar los esfuerzos esta Legislatura. Porque el empleo es la base de todo.

lunes, 29 de abril de 2024

EPA marzo 2024: "bache" en el empleo

Se ha repetido lo del año pasado: en el primer trimestre de 2024 “pinchó” el empleo, perdiéndose -139.700 ocupados, la mayor caída desde 2020, según la EPA del viernes. Y eso, aunque la Semana Santa se celebró en marzo. El empleo cayó en los servicios y entre las mujeres, mejorando entre jóvenes y mayores de 50 años, en Madrid , Canarias y el norte. Y sube el paro, rozando los 3 millones de desempleados, con un tercio que no cobra nada (tras paralizar Podemos la reforma del desempleo). Parece que el menor crecimiento está retrayendo al empleo, lo que exige activar Planes de contratación y, sobre todo, reformar las oficinas de empleo (dependientes de las autonomías) , que no funcionan: sólo recolocan al 1,9% de los parados. Urge poner en marcha la Agencia Española de Empleo y ayudar a empresas y parados a encontrarse. Porque seguimos con el doble de paro que Europa, aunque tengamos un récord de españoles trabajando (21,25 millones). Todos por el empleo.

                    Enrique Ortega

El primer trimestre suele ser malo para el empleo, por el fin de las Navidades y el menor consumo en la “cuesta de enero”. Por eso, entre enero y marzo de 2023 se perdieron -11.000 empleos, en el primer trimestre de 2022 otros -100.200 empleos, -137.500 al inicio de 2021 y hasta -285.600 empleos perdidos al inicio de 2020 (por la pandemia). Pero este año, la Semana Santa ha caído en pleno marzo (algo que no pasaba desde 2018) y se esperaba que el récord de viajes y turismo rompiera la tendencia y mejorara el empleo. Pero no ha sido así: se perdieron –139.700 empleos entre enero y marzo de 2024, según la EPA publicada el viernes, la mayor caída de empleo en el primer trimestre desde 2020.

El empleo cayó sobre todo en el sector privado (-114.100 empleos) y menos en el sector público (-25.600 empleos), bajando en la industria (-38.500 empleos), agricultura (-27.600) y construcción (-17.500), pero sobre todo en los servicios (-56.100 empleos), a pesar de la Semana Santa, según la EPA. La pérdida de empleo la sufrieron más las mujeres (-86.800 ocupadas) que los hombres (-52.900 ocupados) . Y cayó sobre todo entre los ocupados de mediana edad (entre 35 y 50 años se perdieron 150.200 empleos), mientras crecía el empleo entre los más jóvenes (+29.400 ocupados menores de 24 años) y, sobre todo, entre los mayores de 50 años (+31.500 ocupados en el primer trimestre). Y por autonomías, el empleo cayó sobre todo en el País Vasco (-39.200), Comunidad Valenciana (-34.900), Andalucía (-24.700) y Baleares (-23.100), mejorando en Madrid (+44.700 ocupados), Canarias (+9.800), Cantabria (+6.500) y Asturias (+6.600), destinos de muchos viajes en Semana Santa.

Con esta caída del empleo en el primer trimestre de 2024, ahora trabajan en España    21.250.000  personas, la cifra más alta de la historia, según el INE. Trabajan ahora en España 615.800 personas más que hace un año y hay 1.283.100 ocupados más de los que había antes de la pandemia (19.966.900 trabajaban a finales de 2019), a pesar de la posterior crisis por la inflación y la guerra de Ucrania. Y ya hay casi 10 millones de mujeres trabajando (9.857.000 a finales de marzo, un récord histórico en España  (baste recordar que había 8.214.700 mujeres trabajando en marzo de 2007).

Esta caída del empleo al inicio de 2024 (-139.700 ocupados) ha facilitado que suba el paro en el primer trimestre (+117.000 parados), aunque menos, porque han caído los españoles “activos”, las personas que buscan trabajo ahora, tras la pandemia y la crisis por la inflación: se redujeron en -22.400 en el primer trimestre de 2024 (frente a un aumento de +92.700 al inicio de 2023) , suavizando algo las cifras de paro, según la EPA. Se ha roto así al inicio de 2024 un proceso que se repetía trimestre a trimestre: aumentan las personas que buscan trabajo. Y ya hay más adultos “activos” (buscando trabajo o trabajando) que antes de la pandemia: 24.297.900 personas frente a 23.064.100 a finales de 2019. Todo apunta a que seguiremos así, con lo que en los próximos meses sucederá lo que hasta ahora: el paro bajará menos de lo que sube el empleo.

Volviendo al paro, ha subido en +117.000 personas en el primer trimestre, una subida mayor a la de comienzos del año pasado (+103.800 parados) y a la del primer trimestre de 2022 (+70.900 parados), siendo superada sólo por el aumento del paro al inicio de 2020, por la pandemia  (+121.000 parados), según la EPA del viernes. El paro ha subido el doble entre los hombres (+77.500 parados, 1.408,7 en total ) que entre las mujeres  (+39.400 paradas, 1.569.200 en total) 0000000 paradas), un síntoma claro de que hay más mujeres buscando trabajo (activas). Y por edades, el paro crece sobre todo entre los mayores (+106.600 parados entre 25 y 54 años y +26.500 entre los mayores de 50 años), mientras se reduce el paro juvenil (-16.100 parados menos de 24 años) . El paro subió sobre todo en los servicios (+128.600). Y por autonomías, el mayor aumento del paro se dio en Baleares (+28.300 parados), Castilla la Mancha (+27.400), País Vasco (+22.100) y Galicia (+16.700), bajando el paro en el primer trimestre en Canarias (-14.500) y Madrid (-14.100 parados.

La cifra total de desempleados roza los 3 millones (2.977.900 en el primer trimestre), la más baja en España desde 2007 (1.942.000 parados entonces), según el INE. Y la tasa de paro española sube al 12,29 % (desde el 11,76% a finales de 2023), aunque es la menor desde 2008 (13,79% de paro), aunque sigue duplicando la tasa de paro europea (6% en febrero) y la de los principales paises de la UE, como Francia (7,4% de paro), Italia (7,5%) y sobre todo Alemania (3,2% de paro, la cuarta parte que España).Y sigue muy elevada la tasa de paro juvenil (menores de 25 años): el 27,7 % de los más jóvenes están en paro, el doble que en Europa (14,6% de paro juvenil) y más que en Francia (17,2), Italia (22,8%) y Alemania (5,8% de paro juvenil, la quinta parte que en España), según Eurostat.

Los datos de paro, aunque casi al nivel de 2007, revelan tres cuestiones preocupantes. La primera, que todavía hay 977.900 hogares con todos sus miembros en paro (35.300 hogares menos que antes de la pandemia). La segunda, que España sigue con 6 regiones que tienen una tasa de paro “escandalosa”: Melilla (32,44% de paro), Ceuta (28,99%),), Andalucía (17,77%), Extremadura (17,61%),  Castilla la Mancha (15%) y Canarias (14,88% de paro), según la EPA de hoy. Y hay otras 6 regiones con un paro “europeo”, por debajo del 10%: Cantabria (7,53%), País Vasco (8,44%), Aragón (8,94%), Cantabria (9,29%), Aragón (8,04%), País Vasco (8,53%), Navarra (8,82%), Madrid (9,19%) y Cataluña (9,48%). Y la tercera cuestión preocupante, los parados de larga duración: aumentan ligeramente (+5.500) los que llevan más de 1 año sin trabajo: son ya 1.146.000 parados, el 38,48 % de todos los parados.

Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En febrero de 2024, último dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.893.595 desempleados: menos de la mitad (el 46,2%) cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado), de 984,60 euros de media, y el resto (un 53,58%) cobraban un subsidio asistencial, de 480 euros mensuales. Así que, solo el 69,44% de los parados registrados en el SEPE  (2.727.003 en marzo) cobran algún subsidio. Y si tomamos los parados estimados por la EPA de hoy (2.977.900 parados), la cobertura del desempleo alcanza sólo al 63,58%. Eso significa que algo más un tercio de los parados (el 36,42 %) no cobra ninguna ayuda pública, cuando antes de la pandemia, en 2019, eran un 38,5% los parados que no cobraban nada. De hecho, CCOO denuncia que un 35% de los parados inscritos en el SEPE con experiencia laboral no cobran ninguna ayuda pública por desempleo (y un 41% si se suman los parados que nunca han trabajado).

Mientras el empleo pasa por un "bache", al comienzo de 2024, la mejor noticia sigue siendo que el empleo que se crea sigue siendo menos precario, de más calidad, gracias a la reforma laboral aprobada a finales de 2021. En este primer trimestre de 2024, el 44,5% de todos los contratos firmados fueron indefinidos (1.535.000 de 3.446.500), según Trabajo, un porcentaje que mejora los de 2023 (42,87% contratos fueron indefinidos) y 2022 (38,37% de indefinidos), pero que cuadruplica los contratos indefinidos de 2021 (10,9%) y multiplica por 6 los contratos indefinidos que se firmaban entre 2014 y 2020 (entre el 6 y el 8% del total), según los datos de Trabajo. Y además, de cada 3 contratos hechos este primer trimestre, 2 son a tiempo completo (2.014.200) y 1 a tiempo parcial (983.500). Con ello, aumentan los asalariados con contrato fijo (indefinido): eran 15.226.800 asalariados a finales de marzo, el 84,3% del total, 2.561.000 trabajadores fijos más que antes de la reforma laboral (había 12.665.800 asalariados fijos a finales de 2021, el 74,61% del total). Y el porcentaje de trabajadores temporales baja del 25,39% al 13,84% ahora, ahora más bajo que la media de temporalidad en Europa (14,60% en 2023), según Eurostat.

Otro dato importante: España no solo sigue creando empleo, más que la mayoría de Europa (+616.000 empleos en 2023, más que los 371.000 nuevos empleos de Alemania y los 196.000 de Francia juntos, según Eurostat) sino que está reduciendo la economía sumergida, ya que aumentan más los cotizantes a la Seguridad Social que los ocupados. Así, en marzo de 2024 había 21.032.661 afiliados a la Seguridad Social, la cifra más alta de la historia y 530.843 cotizantes más que un año antes. Y otra cuestión positiva a destacar: el aumento de la afiliación se está dado en sectores claves y de alto valor añadido, que crean un empleo estable y de calidad. Así, 1 de cada 5 nuevos afiliados desde 2019 se han registrado en actividades profesionales, científicas y técnicas (+179.920 afiliados) y en tecnologías de la información y la comunicación (+151.230 afiliados), que ya han creado más empleos que sectores “clásicos” como la construcción (+132.254 afiliados), la hostelería (+126.906 afiliados) o el transporte y almacenamiento (+114.244 afiliados).

Todos los expertos, desde la Comisión Europea al Banco de España, destacan que España sigue creando mucho empleo aunque la economía crezca menos (el FMI prevé que crezcamos un 1,9% este año, frente al 2,4% en 2023), debido al tirón del turismo, a la ayuda de las exportaciones y al mantenimiento del consumo, empujados por un aumento de la población derivado del flujo de inmigrantes. Pero hay que apoyar este “milagro” del empleo (y más tras el bache del primer trimestre) con medidas para mantener el consumo (los salarios deben subir más, porque están creciendo por debajo del 3%, menos que la inflación, ahora en el 3,2%) y, sobre todo, con medidas para incentivar la contratación de parados, sobre todo de mayores, jóvenes y mujeres. Porque no olvidemos que en España trabajan menos personas que en Europa (el 65,7% de los adultos frente al 70,4% en la UE-27 y el 77,3% en Alemania) y si nos equiparáramos, debería haber 2 millones de personas más trabajando.

Para conseguirlo, hay que seguir reformando y modernizando la economía, para fomentar la tecnología, la industria y los sectores con futuro, pero sobre todo, hay que cambiar radicalmente la gestión del desempleo. En dos sentidos. Por un lado, reformando el seguro de paro, para conseguir que la mayoría de los parados cobren un subsidio ligado a mejorar su formación y a encontrar empleo. Era lo que pretendía la reforma aprobada en 2023 por el Gobierno y que no se ha puesto en marcha por el bloqueo parlamentario de Podemos. Y por otro, reestructurando a fondo las oficinas de empleo, el SEPE, para que sea realmente una “agencia de colocación”, algo que llevan años pidiendo los empresarios y los sindicatos. En marzo de 2023 entró en vigor la nueva Ley de Empleo, pero no se ha creado todavía la prometida Agencia Española de Empleo que sustituirá al SEPE.

Y entre tanto, la gestión pública del desempleo (en manos de las autonomías) sigue siendo un desastre: las oficinas del SEPE sólo consiguieron recolocar al 1,9% de los parados en 2023, el porcentaje más bajo desde 2015, siendo más bajo en Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Galicia, Canarias, Madrid y Baleares. Y eso a pesar de que el Gobierno central les transfirió a las autonomías 2.800 millones para políticas activas de empleo, un dinero que no se sabe cómo se ha gastado (suponiendo que no haya ido a otros destinos, como ha pasado con el dinero para Dependencia o Sanidad. Al final, hace ya años que nos “vendieron” que se iba a personalizar la recolocación de los parados, ayudando a cada uno a encontrar trabajo, pero no se hace, por falta de personal, medios y voluntad política. Y así seguimos, con 2,8 millones de desempleados y casi el doble de paro que el resto de Europa.

Tras el “bache del empleo” en el primer trimestre, urge reforzar la contratación, promoviendo la formación de los parados y de los nuevos estudiantes y licenciados para que consigan trabajar y no pase que hay empleos sin cubrir. Hay que actuar en cada autonomía y en cada ciudad, para saber los empleos que hacen falta y cómo cubrirlos, como ayudar a los parados a recolocarse, uno a uno, divulgando más las ofertas y demandas. Hay que olvidarse del triunfalismo de que estamos en niveles récord de empleo y profundizar en la contratación, en reducir las desigualdades de paro entre norte y sur, entre profesiones y edades, entre hombres y mujeres, consolidar y afianzar la mejora del empleo. Día a día. Porque el paro es la 1ª preocupación de los españoles. No lo olviden.