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lunes, 17 de abril de 2017

Hay 2 Españas, más lejos de Europa


Rajoy presume de que somos el país europeo que más crece (incierto: fuimos el 8º en 2016) pero no dice que estamos más lejos de Europa que antes de la crisis. Si en 2007 teníamos una renta por habitante que superaba la europea (el 103%), luego ha bajado y en 2015 teníamos el 90% de la renta europea. Somos el país 14º en el ranking UE de riqueza por habitante, aunque seamos el 4º país que más produce. Estamos más lejos de Europa y de forma desigual. Hay 4 regiones con una renta superior a la europea: Madrid, País Vasco, Navarra y Cataluña. Y 7 que no llegan al 75% de la renta europea: Extremadura, Andalucía, Castilla la Mancha, Murcia, Canarias, Ceuta y Melilla. Sigue habiendo dos Españas, más desiguales entre sí que antes de la crisis. Y además, son las mismas que en 2008 y en 1983. Tenemos un doble problema de fondo: hay españoles y europeos de primera y de segunda. Y llevamos décadas así.
 
enrique ortega

España creció un 3,2% en 2016, el tercer año de la recuperación, el 8º mayor crecimiento en la Unión Europea, tras Rumanía (+4,9%), Irlanda (+4,3%), Malta (+4%), Luxemburgo (+3,8%), Eslovaquia, Bulgaria y Suecia (+3,3% cada uno). Pero este crecimiento fue muy desigual por autonomías. Así, crecieron por encima de la media Baleares (+3,8%), Madrid (+3,7%), Canarias y Cataluña (+3,5%), Galicia (+3,4%), Comunidad Valenciana, Ceuta y Castilla y León (+3,3% las tres). El resto crecieron menos y en especial la Rioja (+1,5%), Asturias (+1,9%), Extremadura (+2%) y Cantabria (+2,3%), según el INE. Antes, en la primera Legislatura de Rajoy (2012-2015), España decreció un -2,2% (PIB) y sólo dos regiones aumentaron su producción (Madrid y Cataluña), dos la estabilizaron (Canarias y Extremadura) y las 15 restantes empeoraron (cayó su PIB), en especial Cantabria, Melilla, Asturias y Castilla y León.

Tras estos ocho años de crisis, España produce todavía algo menos que en 2008: 23.970 euros por habitante (2016), un 1,3% menos de los 24.274 euros por español que se generaron en 2008, según los últimos datos del INE. Pero hay 5 autonomías que ya han salido de la crisis y produjeron en 2015 más que en 2008: Madrid, País Vasco, Cataluña, Castilla y León y Galicia. Las otras 12 autonomías, más Ceuta y Melilla, siguen todavía sin recuperar su producción anterior a la crisis, siendo Andalucía, Melilla, Castilla la Mancha, Murcia y Canarias las regiones  que están más lejos de hacerlo.

Con todo, hay 7 regiones que conforman la lista de la España rica, por su mayor producción (PIB) por habitante en 2016, según acaba de publicar el INE: Madrid (32.723 euros/habitante), País Vasco (31.805), Navarra (29.807), Cataluña (28.590), Aragón (26.328), La Rioja (25.692) y Baleares (24.870 euros/habitante). Y otras 7 regiones que están a la cola de la producción por habitante, que configuran la España pobre: Extremadura (16.369 euros/habitante), Andalucía (17.651), Melilla (17.686), Castilla la Mancha (18.591), Murcia (19.411), Ceuta (19.446) y Canarias (19.867 euros/habitante). Lo más preocupante es que antes de la crisis, en 2008, las 7 regiones más ricas eran exactamente las mismas que en 2016 y en el mismo orden. Y las 7 regiones más pobres de hoy son exactamente las mismas que en 2008. Eso sí: la desigualdad ha aumentado. Si en 2008, el PIB por habitante de Madrid era 1,93 veces el de Extremadura, en 2016 ha sido de 1,99 veces.  Pero hay más. Si miramos las estadísticas de 1983, antes de que España ingresara en Europa (1986), las regiones ricas y pobres eran las mismas que hoy. Tres décadas perdidas.

Esta mayor o menor producción por habitante de las regiones españolas durante la crisis explica que unas tengan más o menos empleo y más o menos parados. En principio, de los 1.372.900 empleos creados en España entre 2014 y 2016 se han beneficiado sobre todo Andalucía (274.300 nuevos empleos), Cataluña (+203.900), Madrid (194.400) y la Comunidad Valenciana (180.300). Pero esto no indica mucho, porque son las autonomías con más población y trabajadores. Lo importante es ver qué regiones tienen más empleo, dónde trabaja más gente. Y así resulta que, a finales de 2016(EPA), en España trabajaban el 61,05 por 100 de los adultos (16-64 años), pero había 7 autonomías donde trabajaba un mayor porcentaje de gente: la Rioja (68,02%), Navarra (67,92%), Madrid (67,26%), Aragón (66,87%), Cataluña (66,78%), Baleares (66,52%) y País Vasco (66,265), una lista que coincide exactamente con la de las 7 autonomías más ricas. Y al contrario. Las 7 autonomías con menos personas trabajando son Extremadura (50,86 de los adultos), Andalucía (51,2%), Canarias (55,26%), Castilla la Mancha (57,87%), Asturias (59,46%), Murcia (59,05%) y Ceuta (50,35%), exactamente las 7 regiones más pobres.

Y lo mismo pasa con el paro. Las tasas de desempleo más altas se dan en las regiones más pobres, según la EPA 2016: Extremadura (28,31%), Andalucía (28,25%), Melilla (27,38%), Canarias (24,90%), Ceuta (22,39) Castilla la Mancha (22,14%), muy alejadas de la tasa media de paro española (18,63%). Y las regiones con menos paro son también las más ricas: Navarra (10,01% de paro), la Rioja (10,90%), País vasco (12,27%), Cantabria (12,89%), Aragón (13,53%), Baleares (13,89%), Madrid (14,60%) y Cataluña (14,65%).

Una buena parte de esta desigualdad regional en el empleo y el paro, que luego se traduce en las diferencias de producción (PIB por habitante) se deben al distinto modelo económico de las autonomías, donde ganan las que tienen más industria, más inversión y más exportación, junto a mayor tecnología y formación . Y luego está el papel del Estado, que tiene una serie de mecanismos para intentar reducir las diferencias entre las regiones y sus ciudadanos. La principal son los impuestos, haciendo que paguen más los que menos tienen. El problema en estos años de crisis ha sido que las mayores subidas de impuestos se han dado en los impuestos indirectos (IVA, carburantes, tasas), que se pagan igual se gane lo que se gane y no ayudan a redistribuir la riqueza. Lo mismo ha pasado con las prestaciones sociales, desde el paro a las pensiones, becas y ayudas familiares y sociales: se han recortado drásticamente (-30.000 millones desde 2010) y eso ha perjudicado a los que menos tienen y a las regiones más pobres. Y también se han recortado las inversiones públicas (a la mitad),que reparten infraestructuras y empleo, “tirando” de las regiones más deprimidas.

Al final, el cocktail del distinto modelo económico, la crisis, los impuestos y los recortes, más un desigual sistema de financiación autonómica, han agravado las desigualdades durante la crisis, no sólo entre españoles sino también entre regiones, según los datos del INE. La renta media por persona ha caído en toda España un 2,96% en estos 8 años: de 10.737 euros en 2008 a 10.419 en 2016. Pero esa caída de la renta también ha sido desigual. Hay 7 regiones que ya tenían en 2016 una renta por habitante superior a la de antes de la crisis: Aragón (+8,2%), Galicia (+7,7%), Ceuta (5,7%), Extremadura (+4,5%), la Rioja (+1,97%), Castilla y León (+0,78%) y  Madrid (+0,3%). Y las 12 regiones restantes todavía tienen una renta por persona inferior a la de 2008. Pero el mapa no ha cambiado, según los últimos datos del INE. Las 6 regiones con más renta por habitante en 2016, las 6 más ricas, son País Vasco (13.836 euros/habitante), Navarra (13.300), Madrid (12.534), Aragón (12.427), Cataluña (12.283) y Asturias (11.427), exactamente las mismas que en 2008. Y las 7 más pobres, con menos renta por habitante, son Murcia (7.924 euros), Andalucía (7.942), Extremadura (8.469), Castilla la Mancha (8.498), Ceuta (8.512), Canarias (8.640) y la Comunidad Valenciana (9.098), también las mismas que en 2008. Y lo peor: se han agravado las diferencias. Si en 2008, un vasco tenía 1,73 veces la renta de un extremeño (los más pobres), en 2016 tiene 1,75 veces la renta de un murciano (los más pobres hoy).

Así que sigue habiendo 2 Españas, con enormes diferencias de producción, empleo, paro y renta. Y las regiones ricas y pobres son las mismas que antes de la crisis e incluso que antes de entrar en Europa. Además, no sólo se han agravado las diferencias dentro de España sino también con Europa, por mucho que ahora crezcamos más que la mayoría. Los datos son claros. España entró en la Unión Europea, en 1986, con un 72% de la renta media comunitaria (PIB/habitante) y en 2002 alcanzó el 100%.Vivimos igual que la media de europeos hasta 2004 e incluso en 2007 superamos la renta media europea (103%). Pero a partir de ahí, con la crisis, empezamos a caer y ya en 2010 perdimos la media europea (bajamos al 96% de la renta UE-28) para seguir bajando al 93% (2011), al 91% en 2012 y al 90% en 2015, el dato recién publicado por Eurostat. Eso significa que hemos hecho un camino de ida y vuelta al nivel de vida europeo y que ahora estamos como hace 15 años.

La renta media española, medida por PIB por habitante en poder de compra (considerando la inflación) fue de 25.900 euros en 2015, un 90% de la media europea (28.900 euros), según Eurostat. Y eso coloca a España en el puesto nº 14 del ranking europeo de riqueza, muy lejos del 4º puesto que nos corresponde en Europa por producción (PIB), tras Alemania, Francia, Reino Unido e Italia. El pelotón de paises ricos europeos (por PIB/habitante) lo encabezan Luxemburgo (76.200 euros por habitante, el 264% de la media europea y el triple que España), Irlanda (177% del PIB por habitante europeo), Austria y Holanda (128%), Dinamarca (127%), Alemania y Suecia (124%), seguidos de Bélgica (119%), Finlandia (109%), Reino Unido (108%), Francia (106%), Italia (96% PIB UE-28) y Malta (93%), los 13 paises europeos más ricos que España. Y al final de la lista quedan los 14 paises europeos más pobres que España, encabezados por Bulgaria (47% del PIB/habitante europeo), Rumanía (57%), Croacia (58%), Letonia (64%), Hungría y Grecia (68%).

Ya no es sólo que España se haya alejado de la renta media europea y haya 13 paises más ricos, que tienen más renta por habitante (PIB). Es que sólo 4 regiones españolas tienen una renta superior a la media europea (2015): Madrid (123% del PIB/habitante europeo), País Vasco (119%), Navarra (113%) y Cataluña (107%). Y hay 7 regiones españolas que están entre las regiones más pobres de Europa, que no llegaban al 75% de la renta media europea en 2015, según la reciente estadística de Eurostat: Extremadura (62% del PIB/habitante europeo), Andalucía (66%), Melilla (66%), Castilla la Mancha (70%), Canarias (74%), Murcia (73%) y Ceuta (73%). Lo peor no es sólo eso, sino que en 1983, antes de entrar en Europa, había también 7 regiones españolas que no llegaban al 75% de la renta por habitante europea. Han pasado 34 años, hemos crecido, pero esas regiones españolas siguen en el pelotón de las regiones pobres europeas, liderado por la Europa del Este.

Es un porrón de estadísticas que se resumen en dos ideas. Sigue habiendo dos Españas muy distanciadas y nos hemos alejado del nivel de vida de Europa. Vayamos a las causas. La primera y fundamental, porque tenemos un modelo económico que ha sufrido más la crisis, al decrecer más la economía y perder más empleo que el resto de Europa (que ya se ha recuperado y nosotros todavía no). La segunda, porque España ha sufrido una mayor devaluación de los salarios que el resto de Europa. La tercera, que aquí hemos tenido más recortes (en ayudas y gastos sociales) y han aumentado más los impuestos (aún con la rebaja de 2015 y 2016, pagamos más impuestos que en 2011), lo que ha provocado (junto al paro, la precariedad y los bajos salarios)  una caída más drástica de ingresos de las familias. Y con todo ello, nos hemos quedado más rezagados de Europa que antes de la crisis.

¿Qué se puede hacer? No hay una “receta milagro” para corregir las desigualdades entre regiones y con Europa. Hay que actuar en varios frentes, dentro y fuera de España. Aquí, las prioridades deben ser reformar el sistema de financiación de las autonomíaspara que sea más justo y ayude a reducir desigualdades. Pero la receta fundamental es la política fiscal, los impuestos, conseguir más ingresos públicos (luchando contra el fraude y haciendo que paguen más impuestos las grandes empresas, multinacionales y los más ricos) para dedicarlos a ayudas contra la pobreza y la desigualdad, a promover inversiones públicas y privadas en las regiones más atrasadas, en infraestructuras, reindustrialización, exportaciones,  tecnología (las más ricas, como el país Vasco, Navarra o Madrid son las que más gastan en I+D+i), educación, formación y digitalización. Y a nivel europeo, urge un Plan Marshall para ayudar al desarrollo de la Europa del sur y las regiones más atrasadas, promoviendo inversiones públicas y ayudas con más recursos europeos.

Son dos problemas muy de fondo, de los que no hablan los políticos pero que lastran nuestro presente y nuestro futuro: la desigualdad regional de España y nuestro retraso con Europa. Llevan más de 30 años ahí y no sólo no se corrigen sino que se han agravado con la crisis. Pero se pueden corregir en las próximas décadas, eso sí, con otras políticas en España y en Europa, buscando no sólo crecer más sino crecer de otra manera, con más igualdad. Se puede y se debe. Porque no puede haber dos clases de europeos y de españoles. Y menos que cada vez estén más alejados, que sean más desiguales.

jueves, 26 de enero de 2017

EPA 2016: menos empleo y paro crónico


La creación de empleo "pinchó" en el cuarto trimestre de 2016: se perdieron 19.400 empleos, algo nunca visto desde 2013, según la EPA conocida hoy. Con ello, 2016 ha sido el año en que se ha creado menos empleo: 413.900, frente a 525.000 en 2015 y 433.900 en 2014. Y lo más preocupante: los trabajadores de 30 a 40 años han perdido empleo en 2016. Y del empleo creado, sólo 1 de cada 20 nuevos contratos fueron de calidad: indefinidos y a jornada completa. El Gobierno Rajoy presume de que ha creado casi 1,4 millones de empleos, pero se trata de un empleo precario y muy vulnerable, concentrado en el turismo, la hostelería y el comercio, empleos muy poco estables, donde se hacen 32 contratos al año por cada puesto de trabajo. Y en 2017, como creceremos menos, sólo se crearán 400.000 empleos. Mientras, el paro baja más porque aumentan los españoles que "han tirado la toalla" y ya no buscan empleo (inactivos). Y se hace crónico: 1,75 millones de parados llevan más de 2 años sin trabajar. Y encima, más de la mitad de los parados (53%) no cobran nada. Las oficinas de empleo no tienen medios y funcionan mal. Y las autonomías se quejan de falta de recursos para hacer políticas de empleo. Urge un Plan de choque contra el paro, con más recursos. Menos triunfalismo y más medidas eficaces.
 
enrique ortega

2016 ha sido el tercer año consecutivo en que se ha creado empleo neto en España: 413.900 nuevos empleos, tras haber "pinchado" el empleo en el cuarto trimestre, con una pérdida de 19.400 empleos (algo nunca visto desde 2013), según la EPA conocida hoy. Con ello, 2016 es el año que se ha creado menos empleo, 413.900 frente a los 525.100 empleos creados en 2015 y los 433.900 empleos de 2014. En total, son 1.372.900 empleos creados desde la primavera de 2014, que no cubren ni la mitad de los 3.802.800 empleos perdidos desde septiembre de 2007 a marzo de 2014.

En 2016, la mayoría de los 413.900 empleos creados lo han sido en los servicios (+ 240.400), en especial en el turismo, la hostelería y el comercio, seguidos de la industria (+115.700), la agricultura (+30.000) y la construcción (+20.800. Un dato llamativo es que todo el empleo creado se lo han llevado los mayores de 40 años (+ 481.800 empleos) y muy pocos empleos los jóvenes (+55.300  entre 16 y 24 años), mientras que las edades medias, entre 30 y 40 años han perdido mucho empleo en 2016 (-125.200 puestos de trabajo). Y también en 2016 se perdió empleo en todo el sector público (-14.600 empleos), según la EPA. Eso sí, los nuevos empleos se han repartido casi por igual entre hombres (+208.500) y mujeres (+205.400). Por autonomías, el empleo subió en todas, aunque la mitad del creado se concentró en Cataluña (+100.800 nuevos empleos), Comunidad Valenciana (+68.300) y Murcia (+35.300 empleos).

Eso sí, en 2016 se creó empleo muy precario, como en 2015 y 2014: un 91,4% del empleo creado fue temporal y sólo el 8,6% indefinido, según datos del Ministerio de Empleo. Y dos tercios de los nuevos empleos fueron a tiempo completo (el 64,02%), pero el tercio restante (36%) fue a tiempo parcial, por horas. La duración media de los contratos sigue bajando y ahora está en 51 días de media (81 antes de la crisis), aunque una cuarta parte de los contratos (el 26%) duran ya menos de 1 semana. Como resumen de esta precariedad del empleo que se crea, baste decir que sólo un 4,96% de los nuevos contratos (1 de cada 20 contratos que se hacen) son “de calidad: fijos y a jornada completa.

A pesar de que el empleo cayó en el cuarto trimestre (-19.400 empleos), el número de parados bajó porque hubo menos españoles buscando trabajo, porque bajaron los activos. Viendo todo el año 2016, el paro bajó en 541.700 personas, mucho más otra vez que lo que subió el empleo creado (+413.900 empleos) porque volvió a pasar lo mismo que en los últimos años: hubo 127.800 españoles en edad de trabajar que "tiraron la toalla", que dejaron de buscar trabajo  (se les llama "desanimados") y se fueron a su casa o al extranjero, con lo que bajó más de lo que debía la cifra de parados. Con ello, todavía hay 4.237.800 parados en España, según la EPA, un 18,63 % de los españoles en edad de trabajar, más del doble que en Europa (8,3% en la UE-28). Y sigue siendo muy elevada la tasa de paro juvenil, que está en el 42,92% (19,6% en Europa).

Frente al habitual triunfalismo del Gobierno Rajoy, las cifras de paro (EPA) esconden varios datos muy preocupantes. El primero, que todavía hay 1.387.000 hogares donde no trabaja nadie, 168.900 menos que hace un año. El segundo, que sigue habiendo 5 autonomías (media España) con una “tasa de paro insoportablesuperior al 20% : Andalucía (28,5%), Extremadura (28,31%), Melilla (27,38%), Canarias (24,90%), Ceuta (22,39%) y Castilla la Mancha (22,14%), que contrastan con el paro “casi europeo”  de Navarra (10,9%), la Rioja (10,90%) y el País Vasco (12, 27%). Pero el peor dato es que más de la mitad de los parados no cobran ninguna ayuda. De los 4.237.800 españoles que se consideran parados (EPA 4º trimestre 2016), 2.246.957 no cobran ningún subsidio, un 53% de todos los parados (al llegar Rajoy a la Moncloa, no cobraban el 44,5% de los parados EPA). Y de los 1.990.843 parados que sí cobran algo (noviembre 2016), según el Ministerio de Empleo, sólo el 38% cobraba un subsidio contributivo de 810,60 euros al mes (54 euros menos del que cobraban en diciembre de 2011) y la mayoría, el 62% restante, cobran un subsidio asistencial de 426 euros.

Si más de la mitad de los parados EPA no cobran nada es básicamente porque llevan tanto tiempo en paro que se les ha acabado el subsidio. Cada mes el paro se hace “más viejo”: el número de parados “de larga duración” (llevan más de 1 año en paro) era a finales de 2016 de 2.392.000 parados, el 56,4% del total, según la EPA. Y lo peor es que, de ellos, 1.758.200 millones llevan parados más de 2 años y casi una cuarta parte del total, 1 millón de parados, llevan 4 años o más sin trabajar, según un estudio de Fedea. Ambos grupos son una enorme bolsa de “parados crónicos”, que tienen muy difícil volver a trabajar algún día. Un tercio de estos parados de larga duración proceden de la construcción y dos tercios son mayores de 55 años, más mujeres que hombres, concentrados sobre todo en Andalucía, Canarias, Ceuta y Melilla, Castilla la Mancha y Extremadura. Y el mayor problema para colocarse es que tienen poca formación: el 63% de estos “parados con antigüedad” sólo tienen la ESO o menos.

Ahora, 2017 va a ser un año peor para el empleo que 2016 y 2015, porque la economía crecerá menos: un 2,3% (FMI), frente al 3,3% de 2016. Y por eso, se crearán sólo 421.000 empleos este año, según la última previsión de ManpowerGroup y quizás no más de 400.000 nuevos empleos, a la vista del "pinchazo del empleo en el cuarto trimestre de 2016. A este ritmo, estiman que España tardará hasta 2021 o 2022 en recuperar el empleo de antes de la crisis, los 20.753.400 empleos que había en septiembre de 2007. Algo que ya consiguieron en 2014  Alemania, Reino Unido, EEUU y la mayoría de países occidentales.

El problema no es sólo que en España se van a crear menos empleos. Es que, además, el empleo se crea en los servicios, básicamente en el turismo, la hostelería y el comercio (30% del nuevo empleo), sectores muy sensibles a la coyuntura y donde el empleo es estructuralmente muy precario y mal pagado. Y si en algún momento estalla “la burbuja del turismo” (porque perdemos esos 11 millones de turistas “prestados” por países hoy en conflicto) o se desinfla el consumo (por la subida del petróleo y de los precios), son empleos que se pierden fácilmente, porque son temporales y por horas. El problema de fondo es que hay mucha rotación de los pocos empleos disponibles y pocas vacantes: el 93,6% de empresas asegura que no necesitan contratar a ningún trabajador, según la encuesta trimestral de coste laboral del INE. Y que la industria, un sector con empleos estables, ha perdido peso en España.

A pesar del triunfalismo gubernamental y de algunos medios, España tiene un grave problema de empleo, porque sólo trabajan un 61% de los españoles adultos (16 a 64 años), mientras en Europa lo hacen el 67,1% (y en Alemania el 75%), según Eurostat. Y tenemos también un problema grave de paro, una tasa del 18,63% que duplica la media europea (8,3% paro en UE-28 y 9,8% en la zona euro) y casi quintuplica la de Alemania (4,1% de paro). Y eso exige tomar medidas a corto y medio plazo, aprobar un Plan de choque contra el paro que debería ser la prioridad del Gobierno y la oposición, porque es la primera preocupación de los españoles, más cada mes (para el 74,7% en diciembre), según el Barómetro del CIS.

A corto plazo, urge destinar más dinero a los parados, para que cobren alguna ayuda al menos 1 millón más de parados de larga duración en peor situación. El Gobierno Rajoy aprobó en el verano de 2012 recortes a los parados y eso ha provocado que en 2017 se destinen a los parados 17.500 millones de euros del Presupuesto, la mitad que en 2009, año en que había el mismo paro que ahora. Es de justicia aumentar la cobertura, para que cobren ayudas la mayoría de los parados, sobre todo los que tienen familia a su cargo. Y que los que cobran un subsidio de paro contributivo cobren más, porque hoy día un parado español cobra de desempleo el 61% de su último salario, una prestación inferior a la media de 16 países europeos, que es del 69% del último salario (o del 67% que cobran alemanes y británicos).

Además, el Plan de choque contra el paro debería gastar más en políticas de empleo, como ha pedido reiteradamente al Gobierno la Comisión Europea, la OCDE y el FMI. España, con más del doble de paro que Europa, es uno de los países que menos gasta en políticas de empleo: un 0,88% del PIB, frente al 0,93% de Francia, el 0,79% de Alemania, el 1,09% de Suecia, el 1,10% de Holanda, el 1,59% de Bélgica o el 2,26% de Dinamarca, según datos de la OCDE. Y no es sólo que gastemos menos, sino que lo gastamos mal, entre otras cosas porque no hay coordinación entre el Gobierno central y las autonomías, responsables últimas de aplicar las políticas de empleo en España. Así, 12 autonomías (gobernadas por el PSOE y nacionalistas) se han quejado recientemente de que el Gobierno Rajoy retrasa cada año el pago de las políticas activas de empleo (hasta diciembre no les abonaron los 1.800 millones de 2016) para “ajustar” así sus cuentas y reducir el déficit público. Y también denuncian que España ha perdido la mayoría de ayudas del Plan europeo de empleo juvenil (Garantía Juvenil) porque el Gobierno central ha complicado mucho la inscripción a los jóvenes (lo han hecho 400.000 de los 800.000 jóvenes que podían hacerlo).

Al final, el Gobierno Rajoy aprobó en abril un Plan trianual de empleo 2016-2018, con sólo 515 millones de euros para ayudar al empleo de 1 millón de parados de larga duración. Un Presupuesto tan ridículo que supone 172 euros por parado al año, que no da ni para hacer su perfil. Harían falta 10 veces más de recursos, un mínimo de 3.000 a 6.000 euros por parado, según el estudio de Fedea, para poder elaborar su perfil, mejorar su formación y asesorarle personalmente para ayudarle a encontrar un empleo.

Otra urgencia de cualquier Plan de choque contra el paro es reformar las oficinas de empleo, el SEPE, que sólo encuentran trabajo a un 1,7% de los parados, el servicio menos efectivo en Europa: las oficinas de Reino Unido colocan al 10% de parados, las de Alemania al 13% y las de Eslovenia al 17%. Y eso pasa, entre otras cosas, porque los parados tardan 9,5 meses de media en recibir “la primera atención” del SEPE (entrevista personalizada, orientación o formación) y un tercio de los parados espera un año, según el estudio de Fedea. Todo ello es consecuencia de la falta de presupuesto y de personal: España (19% de paro) cuenta con un funcionario del SEPE por cada 269 parados, frente a 1 funcionario por cada 47 parados en Alemania (4,1% de paro), 1 por 36 en Dinamarca o 1 por cada 22 parados en Reino Unido.

Y otra urgencia más es mejorar la formación a los parados, porque la mayoría no hacen cursos o hacen cursos poco eficaces para trabajar (y los hacen para no perder el subsidio). Es prioritario dedicar más recursos a la formación y gastarlos bien, sin corruptelas y con eficacia. Porque resulta escandaloso que el Gobierno no gaste en formación ni siquiera lo que recauda con las cuotas: en 2015, se dejaron de gastar 273 millones de lo recaudado para formación, según acaba de reconocer el Ministerio de Empleo a la Defensora del Pueblo. De esos fondos, se gastaron 33 millones en 2016, pero el resto se gastó en otras cosas, a pesar de que hay sentencias del Tribunal Constitucional que lo prohíben. Ahora, con la reforma de la formación aprobada en 2015, los remanentes ya se gastan otro año, pero el problema es que no puede haber fondos sin gastar cuando lo que urge es gastar más, formar a los parados, sobre todo a esos casi 2 millones con poca formación que llevan dos años en paro.

Todas estas son medidas que habría que poner en marcha cuanto antes. Y en paralelo, el Gobierno debería hacer otra política económica, para conseguir crecer más y crear más empleo, porque no podemos esperar a 2022 para recuperar el empleo de 2007. Básicamente, lo que haría falta es reanimar la economía, con más gasto público necesario (infraestructuras, tecnología, medio ambiente), más ayudas a la inversión y al empleo y mayores salarios, para reanimar el consumo y la inversión privada. Y no hacer más recortes, como los previstos en los Presupuestos 2017 (16.500 millones de ajuste), porque frenarán más el crecimiento y el empleo, sobre todo si se agudiza la crisis internacional (por la subida del petróleo y los tipos de interés más el proteccionismo de Trump). La clave está en recaudar más y España podría recaudar 50.000 millones más al año si recaudara como el resto de Europa, según la Comisión Europea. Y con esos mayores ingresos (de la lucha contra el fraude y de que paguen más las grandes empresas, las multinacionales y los más ricos), España podría bajar el déficit y tener más recursos para reanimar la economía y el empleo.

El Gobierno puede seguir con su triunfalismo y la oposición “a sus cosas” (sus Congresos), pero los españoles sabemos que el paro y el empleo son lo más importante. Y no podemos “esperar y ver”, mientras sólo 1 de cada 20 empleos son “normales” y se crean dos clases de trabajadores, los que tienen un empleo decente y el resto. Urge una verdadera cruzada por más empleo y un empleo de calidad. Se puede conseguir, pero hay que tomar medidas concretas y gastar más como otros países, no regodearse en un falso triunfalismo. Muévanse.