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jueves, 4 de abril de 2019

Más autónomos...por necesidad y pocos años


En 2019 siguen aumentando los autónomos, como desde 2014, por el incentivo de cotizar sólo la tarifa plana (50 euros), creada por Rajoy para bajar las cifras del paro, a costa de 3.200 millones más de agujero para la Seguridad Social. Pero 2 de cada 3 autónomos confiesan que son autónomos “por necesidad” y el 85% de los que aprovecharon la tarifa plana han cerrado su negocio. Y todo porque la mayoría de emprendedores lo inician sin un plan de negocio, sin formación y sin financiación, muchos con el dinero de cobrar el paro de una vez. Y por eso, la mitad cierra a los 3 años y a los 5 años sólo sobreviven el 39% de autónomos. Urge “desinflar” entre los jóvenes el “espejismo” del emprendimiento como salida al paro, profesionalizar a los autónomos y mejorar su cotización, paro y financiación. Que no les engañen: el grueso del empleo estable lo crean las empresas medianas y grandes, no montar “un chiringuito” para sobrevivir.

enrique ortega

A finales de marzo de 2019 había en España 3.254.078 autónomos afiliados a la Seguridad Social, 236.272 más sobre la cifra más baja de autónomos durante la crisis (2.997.806 en febrero de 2013), aunque todavía son menos de los autónomos que había antes de la crisis (3.383.685 en 2008, el máximo anual). La cifra de afiliados ha ido creciendo año tras año desde 2014 y aumentó en 34.488 autónomos en 2018 y otros  8.529 en este primer trimestre de 2019. Casi dos tercios de los autónomos son hombres (64,5%), sobre todo entre 35 y 55 años, que han montado un negocio en el comercio (el 24% de todos los autónomos), la hostelería (9,76%), las actividades profesionales (8,7%), la agricultura y ganadería (8,2% de todos los autónomos), la industria (7%), el transporte (6,2%) y otros servicios (6,3%). Y más de la mitad de los autónomos trabajan en Cataluña (551.665), Andalucía (527.861), Madrid (401.769) y la Comunidad Valenciana (348.364), según datos de la Seguridad Social (2018).

El crecimiento de los autónomos, a partir de 2014, tiene mucho que ver con tres factores. Uno, la crisis, que al disparar el paro hizo que muchas personas pensaran en “ponerse por su cuenta” al no encontrar un trabajo. Y eso hizo que, entre 2007 y 2015, una media de 150.000 parados cada año cobraran el desempleo de una vez (“capitalizar el paro”, cobrando  una media de 6.727 euros) y pusieran “un negocio” como autónomos. En 2016, esta tendencia bajó (sólo 120.000 parados capitalizaron el desempleo) y más en 2017 (92.368 lo cobraron de una vez) y 2018 (79.097 parados), según el SEPE, debido a que el paro se había reducido y a que los nuevos parados, más precarios, cobraban menos paro y no les compensaba tanto capitalizarlo y hacerse "emprendedores".

Un segundo factor que ha subido la cifra de autónomos ha sido el fraude de los “falsos autónomos”: con la crisis, muchas empresas dijeron a algunos de sus empleados (asalariados) que si querían seguir trabajando para ellos se tenían que “hacer autónomos” y luego ofrecerles sus “servicios”, lo que les ahorraba cotizaciones (y de paso, sueldos). Se estima que hay unos 188.000 autónomos cuyos ingresos (el 75%) dependen de una sola empresa (se les llama autónomos TRADE). Y el Ministerio de Trabajo estima que existen unos 130.000 falsos autónomos (sobre todo en hostelería, turismo, comercio, informática, banca, industrias cárnicas…) , por lo que en agosto puso en marcha un Plan de inspección (“Plan por un trabajo digno 2018-2020”) con el que pretende que 40.000 falsos autónomos vuelvan a ser asalariados.

El tercer factor, que ha sido el fundamental para subir la cifra de autónomos, fue la decisión tomada por el Gobierno Rajoy, en septiembre de 2013, de aprobar una “tarifa plana” de cotización para los nuevos autónomos: pagaban el primer año 50 euros (en vez de la cuota mínima de 280 euros) y los dos siguientes el 50% y el 30% de la cuota. Eso animó a muchos jóvenes sin trabajo a “hacerse autónomos”. El Gobierno Rajoy conseguía así “bajar la cifra de parados”, aunque haya sido a costa de aumentar el déficit de la Seguridad Social, que ha dejado de ingresar 3.200 millones entre 2013 y 2018, según datos recientes aportados por el Ministerio de Trabajo con el Gobierno Sánchez.

Pero el mayor problema no es este “agujero” hecho a la SS, sino que la tarifa plana ha sido “pan para hoy y hambre para mañana”: de los 1.400.000 nuevos autónomos acogidos a la tarifa plana en estos 5 años, sólo el 15,5% mantienen hoy su actividad, según el último balance del Ministerio de Trabajo. El 85% restante han “muerto”. Los responsables del País Vasco lo decían claramente hace poco: cuando a los nuevos autónomos se les acaba la tarifa plana, al año o a los dos años, la mayoría cierran el negocio. No les compensa ya seguir como autónomos, aunque sólo coticen 280 euros al mes. Y muchos vuelven al paro, ahora sin poder cobrarlo (o porque lo capitalizaron en su día o porque no han cotizado suficiente).

Así que ya sabemos los factores que han engordado la cifra de autónomos estos años, que suponían el 17% del total de afiliados a la Seguridad Social en 2018, casi 1 de cada 6 empleados. Con este impulso, España se ha convertido en el 7º país europeo con más peso de los autónomos (16,5% en 2017), tras Grecia (34,1%), Italia (23,2%), Polonia (20,4%), República Checa (17,1%), Portugal (17%) y Países Bajos (16,5%), muy por encima del 15% de autónomos de Reino Unido, del 10% de Alemania o Suecia, del 8,2% de Dinamarca o del 6,3% de autónomos en Estados Unidos, según la última estadística de la OCDE.

Tenemos muchos autónomos pero la mayoría  lo son “por obligación”: 2 de cada 3 (el 66%) tienen un empleo por cuenta propia “por necesidad”, según revela una Encuesta hecha a 500 autónomos y presentada en marzo de 2019 por Adecco e Infoempleo. Y revela que 7 de cada 10 autónomos eran antes asalariados, que sólo el 12,4% habían trabajado por cuenta propia y que el 17,7% restante estaba en paro. Y que la mayoría se hicieron autónomos no porque tuvieran un proyecto emprendedor, sino para salir del paro o de un mal empleo.

La Encuesta revela que la mayoría de nuevos autónomos se han lanzado a emprender su negocio con poca base,  aunque el 53% tienen formación superior (licenciatura, máster o doctorado) : el 68,3% lo pusieron con sus ahorros, el 11,2% capitalizando el paro, otro 26,3% con la ayuda de amigos o familiares y sólo un 13% con préstamos bancarios. Y la gran mayoría (8 de cada 10) trabajan solos, sin empleados, y llevan con su negocio menos de un año (28,9%) o entre 1 y 3 años (22%). Y uno de cada 3 (el 36,5%) dependen del trabajo que les da una sola empresa, según Adecco e Infoempleo.

Esta gestación de muchos negocios, sin financiación ni un Plan detallado de negocio, sin experiencia previa en muchos casos, provoca una elevada mortalidad entre los autónomos: el 50,9% de los autónomos llevan menos de 3 años, según esta Encuesta, aunque otro Estudio nacional del autónomo baja este porcentaje al 25,1%, estima en un 21,7% los autónomos con 3 a 5 años de vida y un 53,2% con más de 5 años, un porcentaje similar al que indica la Asociación ATA (54,7% autónomos con más de 5 años). Sin embargo, un estudio de la Fundación BBVA e IVIE, realizado en 2015, demostraba que el 61% de los autónomos “no cuajan”: un 27% sólo sobrevive un año, el 60% dos años, el 51% tres años, el 45% cuatro años y sólo el 39% sobreviven a los 5 años. O sea, que dos tercios de los nuevos autónomos creados durante las dos Legislaturas de Rajoy cerrarán su negocio en la próxima.

Las causas de esta elevada mortalidad entre los nuevos autónomos son varias, según el estudio de la Fundación BBVA e IVIE: muchos negocios se montan con poco dinero (5.000 euros es “lo habitual”), sin formación (el 43,5% de los autónomos tienen sólo estudios básicos, frente al 23,8% en la UE), sin un Plan de negocio serio, en actividades poco innovadoras (tiendas, bares, Webs) y con poca tecnología, que además crean poco empleo (sólo el 36% de los proyectos tienen más de 1 empleado). Basta ver el perfil de los nuevos negocios que se están creando, según detalla el estudio GEM 2017, para entender por qué la mayoría duran pocos años: el 80% se concentran en los servicios, el 77% no emplean a nadie más, el 66% no innovan y el 75% no exportan nada.

Los autónomos que sobreviven trabajan muy en precario, muchas horas (el 49,5% trabajan de 10 horas diarias o más, de media, según el Estudio nacional del Autónomo 2019), con pocos ingresos: la media no llega al salario mínimo. Los ingresos brutos de los trabajadores autónomos fueron de 9.917 euros en 2016, según la Agencia Tributaria, sólo 745 euros más que el salario mínimo ese año, al que no llegaban cuando se descontaba el pago de las cotizaciones sociales, lo que daba unos ingresos netos de 6.713 euros anuales, muy inferiores a los 20.558 euros brutos que declararon ganar los asalariados. Y aunque se pueda decir que los autónomos ganan realmente más y que esconden ingresos a Hacienda mejor que los asalariados, la realidad es que sus ingresos son bastante bajos para la mayoría, sobre todo para los pequeños negocios del comercio, la hostelería y los servicios profesionales.

Pero la peor situación corresponde a los jóvenes autónomos: un 35% de los autónomos con 25 a 39 años está en riesgo de pobreza en España, según un informe hecho por la Comisión Europea en 2017, que revela que somos el 2º país europeo con más autónomos jóvenes pobres, tras Rumanía (59,8% autónomos jóvenes son pobres), muy por delante de la media europea (24,28% autónomos jóvenes pobres, con menos del 60% de los ingresos medios), del Reino Unido (20,34%), Alemania (19,35%) e Italia (18,23%). Unas cifras escandalosas, que deberían hacer reflexionar a todos esos “expertos” que les venden a los jóvenes la religión de “hacerse emprendedores” como el mejor de los mundos…

La mayoría de autónomos cobran poco y también cotizan poco (el 86% cotizan por la base mínima), con lo que al final, si sobreviven, tienen unas pensiones más bajas que los asalariados. Así, la pensión media de los autónomos era de 682,92 euros en marzo de 2019, un 37,17% inferior a la de los trabajadores del Régimen General (1.086,80 euros). Y si tomamos sólo la pensión de jubilación, un autónomo se jubila con 758,84 euros de media, un 40,72% menos que los asalariados (1.279,99 euros), según los últimos datos de la SS.

Muchos autónomos aseguran que, a pesar de todo, “son felices” (el 60% de los encuestados, según Adecco e Infoempleo) porque “no tienen jefes” (el 53%), establecen sus horarios (el 45,5%) y porque “tienen más libertad” (43,4%), con un 44% que trabajan desde casa. Pero dicho esto, cuando se les pregunta “si les gustaría cambiar”, el 63% de los autónomos encuestados dice que les gustaría tener un empleo asalariado a tiempo completo, básicamente porque les aportaría “mayor tranquilidad”.

Y es que ser autónomo supone afrontar muchos problemas diarios, según señalan ellos y sus asociaciones. El primero, cobrar el trabajo, dada la enorme morosidad de los clientes públicos (deberían pagar a los 30 días y lo hacen a los 90) y privados (pagan a 85 días). Otro, el pago del IVA de las facturas no cobradas: en 2014 se les trató de arreglar, pero la mecánica del “IVA de caja” no parece estar funcionando. También les preocupa mucho ponerse enfermo y no cobrar o quedarse en paro: en 2018, sólo la mitad de los autónomos que solicitaron el paro lo cobraron. Y, por supuesto, la dificultad para financiarse en los bancos, el exceso de papeleo y burocracia, el pago de impuestos, la competencia desleal y la falta de clientes.

En diciembre de 2018, las asociaciones de autónomos firmaron con el Gobierno Sánchez un paquete de mejoras para los autónomos, que consistía en subir algo las cotizaciones a cambio de una mayor protección social. La cotización mínima pasa a 283,2 euros en 2019 (+5,36 euros) y la tarifa plana se mantiene pero sube de 50 a 60 euros el primer año. Y los autónomos pasan de cotizar sólo por contingencias comunes (enfermedad y accidentes) a cotizar obligatoriamente por contingencias profesionales (accidentes de trabajo y enfermedades profesionales), cese de actividad (paro) y formación, repartiéndose entre esos 4 conceptos el 30% que se cotiza sobre la base, que subirá al 31% en 2022. A cambio, se duplica el paro de los autónomos  (de 2 a 12 meses pasa a 4 hasta 24 meses), cobrarán la baja por accidente o enfermedad desde el primer día y no pagarán la cuota de la SS a partir del 2º mes de baja. Además, el Gobierno se compromete a diseñar un sistema para que los autónomos paguen a Hacienda según sus ingresos reales.

Son avances importantes, sin duda, pero todavía queda mucho por hacer para equiparar los derechos de los autónomos a los de los asalariados, como incluirlos en el subsidio especial para mayores de 55 años (dos tercios no reciben ayuda). Y a su vez, los autónomos deben cotizar sobre bases mayores, no solo sobre la base mínima (el 86%) si quieren disfrutar de más derechos y de una mejor jubilación. Y pagar más impuestos, sin “esconder ingresos”, ya que existe todavía bastante fraude fiscal. Y si el negocio del autónomo no da para cotizar más o pagar más impuestos (y para contratar a alguien, incluso), quizás es porque está mal planteado.

Habría que dejar de hacer demagogia con los autónomos (todos los políticos se pelean por “apoyarlos”: son 3,2 millones de votos) y “limpiar” el sector, para que sobrevivan menos proyectos pero con más futuro, los negocios mejor planteados, a los que habría que ayudar mucho más con asesoramiento, formación, financiación y apoyos públicos. Y dejar de utilizar la espita de los autónomos para “limpiar las cifras del paro” y crear falsas expectativas entre los jóvenes, que luego provocan mucha desilusión al fracasar. Sería mejor contar con menos autónomos, 2 millones por ejemplo (ese 10% de los ocupados que suponen en otros paises), pero con unas bases más estables, a los que apoyar a tope. Y el resto, intentar reanimar y modernizar la economía, para ofrecerles más empleos estables en medianas y grandes empresas, que son las que aseguran la mayoría del empleo en todo el mundo. Emprendimiento sí, autónomos sí, pero sin inflarlos artificialmente como falsa alternativa al paro.

lunes, 2 de febrero de 2015

Más autónomos: la mayoría no sobrevive


Uno de cada 5,5 empleos creados en 2014 fue un autónomo, la mayoría parados que montaron un negocio, animados por cotizar  sólo 50 euros a la SS (sólo 6 meses). Otros son falsos autónomos: las empresas les obligan a darse de alta si quieren trabajar. Así hubo 75.465 nuevos autónomos, el triple que en 2013. El Gobierno está eufórico, porque baja las cifras de paro, pero la mayoría no sobreviven: la mitad cierra antes de 3 años y a los 5 años sólo sobreviven un 39% de autónomos. Y vuelven al paro, que la mayoría no cobra. Ser autónomo es muy duro: cobran tarde y mal, no les financian, ganan poco y cotizan menos, con lo que tienen pensiones más bajas. El Gobierno debería desinflar el globo de los autónomos y ayudar a los que tienen un proyecto solvente, no como un atajo (temporal) para bajar el paro. Y que no nos engañen: el empleo estable lo crean las grandes y medianas empresas.
 
enrique ortega

A finales de 2014 había 3.125.806 autónomos en España (2 millones eran autónomos sin trabajadores), un aumento de 75.465, el triple de nuevos autónomos que en 2013 (+25.659). España fue el tercer país (tras Reino Unido y Francia) donde más crecieron los autónomos en 2014, el doble que la media europea. Y un 18% de los nuevos empleos creados en 2014 (1 de cada 5,5 nuevos afiliados a la SS) fueron autónomos. La previsión es que en 2015 haya otros 120.000 nuevos autónomos, con lo que habrá 221.124 altas de autónomos en estos tres años, todavía insuficientes para recuperar los 571.000 autónomos perdidos durante esta crisis.

Las mayores altas de autónomos se han dado en 2014 en el comercio (+17.011), actividades profesionales (+16.628), sanidad (7.889), educación (+6.393), construcción (+4.967), información y comunicación (+3.865) y hostelería (+1.890). Una parte de los nuevos autónomos son parados (sobre todo menores de 30 años) que han cobrado el paro de una vez y han montado un pequeño negocio. Otros son autónomos temporales, que se dan de alta para ofrecer algún servicio coyuntural a una empresa. De hecho, dos de cada tres empresas contratan entre 3 y 10 autónomos (“freelancers”) al año, según un estudio de Infojobs y Tower Lane, que añade que un 29% de las pymes recurren a autónomos para afrontar “picos de trabajo” sin aumentar plantillas. Y en otros casos, se trata de “falsos autónomos”: personal que trabaja establemente para la empresa, pero cotizando como autónomo.

Una gran parte del aumento de los autónomos se debe a estos “falsos autónomos”. Muchas empresas han forzado a sus empleados a elegir entre ser despedidos o seguir trabajando en su mismo puesto como autónomos, pagándose ellos su Seguridad Social(a veces se la pagan, incluso), sin vacaciones ni pagas extras ni indemnización por despido. Y otras, contratan así a sus nuevos empleados. Se estima que hay unos 245.000 “falsos autónomos, porque el INE censa 260.000 autónomos que dependen de una sola empresa y sólo 15.000 están dados de alta como TRADE, un contrato especial que les da más derechos (18 días de vacaciones y una indemnización por despido). Los “falsos autónomos” proliferan en la construcción, los profesionales (un 24% de los arquitectos y muchos periodistas, médicos o profesores) y hasta en la hostelería (camareros y empleados de hoteles).

El Gobierno está encantado con este “boom” de los autónomos (reales y ficticios), porque baja las cifras del paro y aumenta el empleo y los cotizantes. Y por eso, va a fomentar más el autoempleo en 2015, al permitir que los parados mayores de 30 años puedan cobrar el paro de una vez (ahora sólo el 60%). Y seguirá con “el gancho” de la tarifa plana de 50 euros a la Seguridad Social para autónomos, una “oferta” que tiene truco: los 52,88 euros de cotización en 2015 (en vez de los 264,44 euros de cotización mínima) son sólo los primeros 6 meses y luego se paga 132,22 euros los 6 meses siguientes y 185 euros los 18 meses siguientes (los menores de 30 años, el resto de nuevos autónomos sólo 6 meses más). Es pues una rebaja temporal, aunque esta tarifa plana provoca un agujero de más de 600 millones a las cuentas de la Seguridad Social, que siguen tirando de “la hucha de las pensiones”.

El problema de fondo es que todas estas ayudas a los nuevos autónomos, muy costosas, no cuajan. De hecho, el 27% de los nuevos autónomos sólo sobrevive un año, el 60% dos años, el 51% tres años, el 45% cuatro años y sólo el 39% de los autónomos sobreviven 5 años, según un informe de la Fundación BBVA e Invie. O sea, que casi dos tercios de los nuevos autónomos están llamados a desaparecer antes de 5 años. Las razones de esta “alta mortalidad” entre los nuevos autónomos son varias: muchos negocios se montan con poco dinero (5.000 euros es lo habitual), sin formación (el 43,5% de los autónomos tiene sólo estudios básicos, frente al 23,8% en la UE) y sin tener un Plan de negocio, en actividades poco innovadoras (tiendas, bares, Webs…), con poca tecnología (el 90%) y creando poco empleo (el 57% sólo el del autónomo y otro 36% crean entre 1 y 5 empleados).

Además, si el autónomo fracasa, lo más habitual es que no cobre el paro. Primero, porque para poder cobrar hay que cotizar aparte (un 2,2% extra) y sólo 640.038 autónomos (de los 3.125.806) cotizan para tener derecho a desempleo, poco (734 euros de media) y siempre que haya cotizado al menos 12 meses (tienen que cotizar 4 años para cobrar 1 año el paro). Además, las Mutuas (que pagan este paro) sólo aceptan el 20% de las solicitudes (3.000 de las 15.000 presentadas estos tres años). Por ello, el Gobierno aprobó en diciembre flexibilizar las condiciones, para que más autónomos puedan cobrar el paro a partir de 2015.

Los autónomos que sobreviven (un tercio), no lo tienen fácil, según el último Barómetro del autónomo de ATA: se les han desplomado las ventas, tienen mucha morosidad, la banca no les financia y ya ni piden créditos (sólo un 32,7% de los autónomos pidió financiación en 2014 y a un 46,3% se les negó) y un 65% no piensa crear empleo en 2015. Y además, trabajan más horas que los asalariados (45,1 horas semanales frente a 37,9, según UPTA) y cobran menos: declaran a Hacienda (en 2013) unos ingresos medios de 9.100 euros anuales (no llegan a mileuristas), la mitad de lo que declaran ganar los asalariados (18.691 euros). Incluso, un 35,5% de los autónomos están en el umbral de la pobreza, según un informe de CCOO.

Cobran menos y también cotizan menos a la Seguridad Social (el 80%, por los mínimos), con lo que cobran unas pensiones más bajas: 614,60 euros de pensión media (diciembre 2014), dos tercios de la pensión media de los asalariados (971,47 euros). Y ante estas bajas pensiones, ha caído el número de autónomos que se jubilan (14.479 hasta noviembre frente a 22.726 en 2013) y muchos autónomos optan por seguir trabajando después de los 65 años, con lo que han envejecido (7 de cada 10 autónomos tienen más de 40 años).

Este año 2015 “se vende” que los autónomos van a ingresar más, porque les bajan las retenciones a Hacienda, del 21 al 20% (y al 19% en 2016). Y no recuerdan que este Gobierno les subió las retenciones del 15 al 21%, en septiembre de 2012, con lo que siguen descontándoles más. Además, les han quitado este año el incentivo fiscal (reducción del 20% en el IRPF) por creación o mantenimiento del empleo, lo que podría suponer la desaparición de 70.000 empleos, según ATA. También les han subido un 1% las cotizaciones mínimas a la SS (y 0,25% las máximas). Y el incentivo de 100 euros para autónomos (y pymes) que contraten a un trabajador de forma indefinida, vigente desde marzo de 2014 (y que ha creado 180.000 nuevos empleos, según ATA) sólo se prorroga tres meses, hasta marzo de 2015, no todo el año, como pedían las asociaciones de autónomos.

En conjunto, ser autónomo no es nada fácil. De hecho, España es el peor país para hacerse autónomo en Europa, según la revista Forbes. Es algo que hay que tener presente antes de emprender un negocio, cuya clave es contar con un proyecto solvente y asesorarse bien, no cotizar 50 euros durante 6 meses. El Gobierno, en vez de promover la burbuja del emprendimiento” (sólo para bajar las cifras del paro), debería fomentar sólo los pequeños negocios con futuro, no engañar a los jóvenes con el atajo de un proyecto que acaba cerrando.


Hay que fomentar el emprendimiento, ayudar a crear pequeños negocios, sí, pero con más profesionalidad y garantías de viabilidad. Centrar los esfuerzos en fomentar empleo estable y con futuro, el que crean las medianas y grandes empresas, con menos peso en España (0,8%) que en otros países (1,3% en la UE, 3,1% en Alemania). No se trata de crear un millón de pequeños negocios que cierran a los pocos años, sino de fomentar la creación y fusión de empresas, más grandes, que aguantan mejor las crisis y crean más empleo.¡Basta de demagogia con los emprendedores¡. No hay atajos contra el paro.

lunes, 21 de julio de 2014

Más autónomos (parados que se buscan la vida)


Uno de cada cinco empleos nuevos creados este año es un autónomo que se ha puesto a trabajar por su cuenta, la mayoría jóvenes que han cobrado el desempleo de una vez y han montado un negocio. Por primera vez en cinco años, crecen los autónomos (+118.000), más que en el resto de Europa. Unos son jóvenes que se buscan la vida, pero otros son falsos autónomos, trabajadores que dejan su puesto y trabajan de lo mismo para una empresa, que se ahorra cotizaciones, vacaciones e indemnizaciones. Podría haber 300.000, en construcción, comercio, hostelería y profesionales, desde arquitectos a periodistas. El  Gobierno pretende reducir la lista del paro como sea y va a facilitar que los parados de más de 30 años también puedan cobrar el desempleo de una vez y hacerse autónomos, pagando la tarifa plana de SS. El problema es que ser autónomo es duro y  la mayoría de estos negocios acaban cerrando
 
enrique ortega

España lleva cinco meses creando empleo y en buena parte se debe a que han crecido los autónomos: de los 327.355 nuevos afiliados a la Seguridad Social entre febrero y junio, un 20% son autónomos (+65.405), el triple que en el primer semestre de 2013. De hecho, el número de autónomos lleva 9 meses consecutivos creciendo en tasa anual, hasta alcanzar hoy los 3.115.747 autónomos, 117.941 más que en febrero de 2013. Un aumento que todavía no compensa los 571.000 autónomos perdidos con la crisis, desde 2007. Actualmente, España es el tercer país europeo donde más están creciendo los autónomos, tras Holanda y Bélgica) sobre todo en el comercio (25%), la hostelería (18%), la educación (10%) y los servicios profesionales (sanitarios, sectores inmobiliarios y científicos). Crecen sobre todo en Baleares (+12,2%), Murcia (+3,3%) y Andalucía (+3,1%).Y uno de cada cinco es extranjero.

¿Por qué crecen los autónomos? Una buena parte son parados que se han lanzado al autoempleo, cansados de no encontrar trabajo. Sobre todo, jóvenes, menores de 30 años, que pueden cobrar el desempleo de una vez: en 2013, 151.465 jóvenes parados cobraron el desempleo de una vez (4.955 euros de media) y el 95% se hicieron autónomos (143.482). Pero otros nuevos autónomos eran trabajadores, empleados en una empresa, que han sido despedidos como asalariados y ahora trabajan como autónomos para la misma empresa o para otra, que se ahorra cotizar por él, pagarle vacaciones y la indemnización en caso de despido. Son los falsos autónomos, un fraude que ni se denuncia ni se persigue.

La EPA estima que hay 250.000 autónomos que trabajan en exclusiva para una empresa (160.000) o casi en exclusiva (90.000). Tendrían que estar registrados como trabajadores autónomos dependientes (TRADE) y firmar un contrato específico, que les reconoce 18 días de vacaciones anuales y una indemnización en caso de ruptura de contrato. Pero sólo hay 13.000 Trades inscritos como tales, con lo que 237.000 serían falsos autónomos. Y eso es una estimación de hace unos años, que ahora podría superar los 300.000. Otra vía para detectar su alcance son los autónomos sin empleados: había 2.024.800 a finales de 2013, según Eurostat, dos de cada tres autónomos. España es el 10º país europeo con más autónomos sin empleados y el país donde más han crecido en el último año, lo que es un claro indicador del aumento de los falsos autónomos, autónomos que son trabajadores encubiertos.

La mitad de los falsos autónomos están en la construcción (unos 150.000), donde crecen los autónomos búlgaros y marroquíes sobre todo. El resto se reparten entre el comercio, la enseñanza, investigadores y profesionales (el 24% de los arquitectos son falsos autónomos) y últimamente, en la hostelería: en Baleares, por ejemplo, muchos hoteles están subcontratando camareros y camareras de plantas como autónomos. De hecho, dos tercios de las empresas españolas contratan ya entre 3 y 10 autónomos al año, según un reciente estudio de Tower Lane e Infojobs. Y más de la mitad de las empresas encuestadas se plantean contratar autónomos en los próximos doce meses.

El Gobierno Rajoy está encantado con el aumento del número de autónomos, aunque sean asalariados encubiertos, porque les baja la lista del paro. Y lo venden como un aumento de los emprendedores en España, gracias a su política de ayudas, básicamente la tarifa plana a la Seguridad Social de 53 euros (los primeros 6 meses, luego son 131,36€ otros 6 meses y 183€ otros 18 meses más), aprobada en febrero de 2013 para los menores de 30 años (y mujeres menores de 35) y desde septiembre de 2013 para emprendedores de cualquier edad. Según sus estimaciones, esta tarifa plana ha permitido que 249.536 españoles se hayan hecho autónomos, 100.000 de ellos jóvenes. Lo que no dicen es que esta tarifa plana ha hecho un agujero a la Seguridad Social, unos 500 millones menos de ingresos anuales, que han obligado a tirar varias veces de la hucha de las pensiones.

Ahora, el Gobierno quiere seguir por esta vía, promover que los parados monten un negocio y se hagan autónomos, para lo que ya ha anunciado que permitirá a los parados mayores  de 30 años (y mujeres mayores de 35) que cobren de una vez el 100% del desempleo (ahora solo pueden el 60%). Con ello, otros 200.000 parados podrían capitalizar el desempleo y hacerse autónomos, con el reclamo adicional de la tarifa plana a la SS (son 53 euros sólo los primeros 6 meses: a los 18 meses pagan ya la cuota mínima de 261,83 euros).

Que haya más emprendedores en España está bien, pero hacerse autónomo no puede venderse (ni verse) como un atajo para salir del paro. Porque muchos nuevos negocios se están montando sin dinero (5.000 euros es lo habitual), sin un Plan de negocio, sin experiencia (el 26,8% de los emprendedores carece de formación) y creando poco empleo (57% sólo el del emprendedor y otro 36% con 1 a 5 empleados), en negocios poco innovadores (tiendas, bares, Webs, el 90% con poca tecnología). Y al final, la mayoría acaban cerrando: sólo el 9% cumplen los tres años y medio, según un estudio GEM. Y el joven emprendedor, que a veces dejó sus estudios, vuelve al paro. Y cobrará si ha cotizado al desempleo como autónomo (ahora es obligatorio) y no se lo niegan, como les pasa al 80% de autónomos que cierran su negocio.

Además de ser difícil montar un negocio, ser autónomo no es ningún chollo. En el día a día, están agobiados por dos problemas: la morosidad (que afecta a 6 de cada 10 autónomos, según el último Barómetro de ATA) y la falta de crédito (sólo un tercio piden dinero, a la mitad se les niega y a otra cuarta parte se les da menos de lo que piden y muy caro). Y también les han subido los impuestos, aunque ahora les bajan las retenciones (que hasta 2016 no bajarán al 19% de 2011). Además, trabajan más horas que los asalariados (45,1 horas semanales frente a 37,9, según UPTA) y cobran menos: declaran a Hacienda ganar una media de 9.686 euros anuales (2011), frente a 19.262 los asalariados. Y aunque una parte de esta brecha salarial se debe al fraude (no declaran todo lo que venden e inflan gastos), hay muchos autónomos que malviven (el 23% declaran ganar menos de 1.000 euros). Y un 40% de los autónomos españoles están en el umbral de la pobreza, según la OIT.

Los autónomos han sufrido más los recortes a la formación y sólo 16.000 acceden a cursos, por lo que piden cotizar un 0,1% (10 euros año) para que más autónomos (hasta 75.000) puedan formarse. Otro problema es el envejecimiento: 7 de cada 10 autónomos tienen más de 40 años. Y como la gran mayoría (81,5%) cotizan a la SS por el mínimo, sus pensiones son mucho más bajas: en junio, su jubilación media era de 678,37 euros, un 40,6% inferior a la de los asalariados (1.142,80 euros). Así que muchos retrasan su jubilación después de los 65 años: se jubilan de media a los 65,4 años (frente a 63 los asalariados) y más de la mitad de los que trabajan con más de 65 años son autónomos.

Está bien ser emprendedor, intentar montar un negocio, ser autónomo, pero no como un espejismo para salir del paro. Hay que promover negocios con futuro, con asesoramiento y financiación, no promover “chiringuitos” con tarifas planas para bajar las listas del desempleo. La clave del empleo está en las empresas, sobre todo en las grandes, que pueden tirar de un entramado de pymes y autónomos competitivos. Y sobre todo, en recuperar el consumo y la inversión, en que vuelvan las ventas, en que la economía crezca más. Sólo así sobrevivirán una parte de los nuevos emprendedores.