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jueves, 6 de junio de 2024

1ª bajada (mínima) de los tipos de interés


El BCE ha bajado hoy jueves el precio oficial del dinero, un -0,25%, tras subirlo 10 veces (del 0 al 4,5%) en 14 meses (julio 2022-septiembre 2023), para recortar la inflación, que bajó por otras medidas (cambios mercado energético y ayudas públicas). El BCE lleva 9 meses retrasando esta bajada, por temor al repunte de la inflación, a pesar del daño que este “ricino” monetario ha hecho a la economía europea (estancada y Alemania en recesión), a familias y empresas: los hogares y compañías españolas han pagado 48.000 millones más en intereses, permitiendo a los bancos beneficios récord. Ahora, el BCE no tiene prisa en aprobar nuevas bajadas, quizás en septiembre (otro -0,25%), si los baja EEUU. Y podría no hacer más rebajas este año, para bajar otro -1% en 2025 (hasta el 3%). Pero el BCE y la Reserva Federal USA) no piensan volver a tipos al  0% (como tuvimos de 2016 a 2022), aunque Europa necesita invertir mucho. La ortodoxia del BCE y la derecha económica defiende tipos altos, caiga quien caiga
 
                     Enrique Ortega

Hoy se ha iniciado una nueva era en la política monetaria internacional, con la primera rebaja de tipos en los últimos 8 años, aprobada por el Banco Central Europeo (BCE), que ha reducido el precio oficial del dinero un -0,25%, dejándolo en el 4,25%, el precio que tenía en agosto de 2023. Una rebaja que ha retrasado 9 meses, tras aprobar en septiembre de 2023 la última subida de tipos (+0,25%), la 10ª subida aprobada en sólo 14 meses (desde julio de 2022 a septiembre de 2023), que elevó el precio del dinero del 0% (en que estaba desde 2016) al 4,50%, el tipo más alto en Europa desde 2008.

Esta subida del BCE, en 2022 y 2023, siguió la estela de otros bancos centrales, que utilizaron la política monetaria (encarecer el dinero) como la herramienta básica para atajar la inflación, desatada tras la pandemia, la invasión de Ucrania y los precios disparados de la energía y las materias primas. El primero en romper la tendencia de tipos al 0% fue el Banco de Inglaterra, que aprobó una primera subida el 16 de diciembre de 2021 (antes de la invasión de Ucrania) y realizó 14 subidas de tipos hasta la última de agosto de 2023 (del 0 al 5,25% actual). Le siguió la Reserva Federal USA, que aprobó su 1ª subida en marzo de 2022 y ha hecho en total 11 subidas, la última en julio de 2023 (del 0 al 5,25% actual). Y quien más retrasó la 1ª subida fue el BCE, hasta el 27 de julio de 2022, realizando 10 subidas en total, la última el 14 de septiembre de 2023 (del 0 al 4,50% de subida en sólo 14 meses).

Los expertos esperaban que la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el BCE iniciaran antes el camino de las bajadas, a finales de 2023 y esta primavera. Pero EEUU no se atrevió a aprobar bajadas, tampoco en mayo pasado, a la vista del último repunte de la inflación (3,4% anual en abril) y de que la economía y el empleo crecen con fuerza. El Banco de Inglaterra ha seguido su senda, de mantener los tipos desde el verano pasado. Y el BCE no se atrevió tampoco a bajarlos en las reuniones de octubre y diciembre de 2023 ni en las de enero, marzo y abril de 2024, a pesar de que muchos expertos y paises pedían “bajar la guardia” y los tipos, para reanimar la economía europea. Pero el BCE ha desaprovechado 5 reuniones para bajar los tipos, porque piensa que la inflación no está controlada, y ha apostado en la reunión de hoy (6 de junio) por una mínima bajada (-0,25%).

Con ello, el BCE mantiene un precio oficial del dinero altísimo (4,25%, el más alto desde 2008) y lo justifica por dos razones. Una, que la inflación no está controlada (2,6% de inflación anual en mayo en la UE-27, por encima de su objetivo del 2%) e incluso ha subido el último mes (+0,2% en la UE y +,04% en Alemania o España). Y temen que todavía suba más en el verano (algo habitual), por los alimentos y la energía. El otro motivo de preocupación del BCE son los salarios, que suben en Europa más que el año pasado (+4,7% en el primer trimestre en la zona euro y +6,2% en Alemania), algo lógico tras dos años de pérdida de poder adquisitivo y de subida disparada de los beneficios empresariales. Pero temen que los mayores salarios se trasladen a precios, olvidando que el mismo BCE indicó que el principal responsable de la subida de precios (dos tercios) fueron los altos márgenes empresariales.

Ahora, el BCE espera a ver qué hacen la inflación y los salarios en los próximos meses para decidir cuando vuelve a bajar los tipos. Otro elemento clave es lo que haga la Reserva Federal USA, que se reúne del 11 al 13 de junio, aunque no se espera que siga al BCE y baje los tipos. La primera bajada en EEUU podría aprobarse en la reunión del 30 y 31 de julio o si no, en la reunión del 17 y 18 de septiembre, la última antes de las elecciones presidenciales del 5 de noviembre. Para el BCE es importante ver lo que hace la Reserva Federal USA por dos razones. Una, porque si el BCE baja tipos y no lo hace EEUU (que mantiene un 5,25% de interés frente al 4,25% en la zona euro), los ahorradores se sentirán aún más atraídos a invertir en Norteamérica, que crece más y tiene más competitividad industrial y tecnológica. Y la otra, que la diferencia de tipos entre USA y Europa puede depreciar al euro (ahora cotiza a 1,0873 dólares, frente a 1,111 a finales de 2023) y eso encarecería las importaciones europeas y nos provocaría “inflación importada”.

Así que el BCE se piensa cuando volver a bajar los tipos. No se espera que lo haga en la próxima reunión, el 18 de julio, aunque hay mayoría de expertos que apuestan porque los baje en la reunión siguiente, el 12 de septiembre (sobre todo si los baja la Fed USA el 31 de julio). No esperan que los baje después, en la reunión del 17 de octubre (en Eslovenia) y dudan si los bajará (por 3ª vez este año) en la reunión del 12 de diciembre. Todo dependerá de lo que haga la inflación, los salarios y la Fed USA, pero la mayoría de expertos creen que el BCE va a ser muy conservador y sólo bajará los tipos 2 veces, hasta el 4% a finales de 2024. Y luego, en 2025, esperan que los baje sólo un -1%, hasta dejarlos en el 3%. 

Todo dependerá también del resultado de las elecciones europeas, porque dentro del BCE hay dos tendencias: los “halcones”, que defienden una mayor “ortodoxia” (hasta que la inflación no se afiance en el 2% objetivo, no hay que bajar mucho los tipos), apoyados por Alemania, Paises Bajos, Austria y los paises bálticos, y las “palomas”, los consejeros del BCE que defienden unos tipos más bajos, para reanimar la deprimida economía europea, apoyados por Francia, Italia y España. Si la derecha conservadora (y la ultraderecha) ganan peso en el Europarlamento y en la futura Comisión Europea, eso jugará a favor de la “ortodoxia” monetaria en el BCE, retrasando y suavizando la bajada de tipos.

La realidad es que esta “ortodoxia” monetaria se ha revelado “inútil” y “dañina para Europa, por lo que urge cambiarla. “Inútil” porque la drástica subida de tipos (la más rápida en la historia del BCE) apenas ha contribuido a rebajar la inflación en Europa, que se ha recortado por otros motivos. Y eso porque no hemos sufrido una “inflación de demanda (la economía crece mucho, está “recalentada” y por eso se disparan los precios, que pueden frenar una subida de tipos), sino una “inflación de oferta”, de costes, motivada por la subida disparada de la energía y los alimentos, ya antes de la invasión de Ucrania y agravada después. Así que por mucho que subieran los tipos, eso no iba a bajar los precios del petróleo, el gas, la electricidad o los alimentos. Por eso, la inflación subió del 8,6% en junio de 2021 al 11,1% en noviembre y en agosto de 2023 todavía estaban en el 5,3%, a pesar de las 9 primeras subidas de tipos del BCE. Y la inflación europea bajó del 3% en octubre pasado, no por las subidas de tipos sino por las medidas tomadas para reducir el consumo de gas ruso, los cambios en el mercado eléctrico y las ayudas públicas contra la inflación.

Pero lo más grave es que estos tipos disparados han sido “dañinos” para la economía europea, sus empresas y familias. El balance económico es evidente: la zona euro acabó el año 2023 en recesión (el PIB de los 19 paises euro cayó un -0.1% en el 3º y 4º trimestre), la UE27 estancada (+0% creció el PIB entre junio y diciembre) y Alemania, “el motor” del continente cayó un -0,3% en todo 2023, mientras Francia creció sólo un +0,7% e Italia un +0,9% (sólo España creación un 2,5%), según Eurostat. Y este año 2024, en el primer trimestre, la economía europea sigue estancada, crece sólo un +0,3%, con un mínimo crecimiento de Alemania y Francia (+0,2%) e Italia (+0,3%), algo más España (+0.7%).

Europa está estancada y las 10 subidas de tipos han sido “la puntilla”, al recortar drásticamente el consumo y la inversión, mucho más que los precios. El coste de las subidas de tipos para España es impresionante, según los datos del Banco de España: las familias y las empresas han pagado 47.971 millones de euros más en intereses por hipotecas y créditos entre 2022 y 2023 (+14.035 millones los hogares y +33.936 millones las empresas), multiplicando por 2,6 los intereses pagados entre 2023 y 2021. Esta enorme factura de intereses extras explica que la banca española haya tenido unos beneficios récord en 2023: 26.088 millones ganados entre los 5 grandes (Santander, BBVA, Caixa, Sabadell y Bankinter), un 26% más que en 2022.Y este año 2024, gracias a que el BCE no ha bajado antes los tipos, la gran banca ganó 6.676 millones en el primer trimestre (+17,2%). Y eso gracias a que cobran más por hipotecas y créditos, pero apenas pagan más por los depósitos: la banca española es la 5ª que menos paga por los depósitos a plazo, una media del 2,49% (marzo 2024), frente al 3,16% de media en la zona euro, 3,75% en Italia, 3,59% en Francia o 3,22% que pagan en Alemania, según el BCE. Y por el ahorro a la vista, el 0,19%.

El daño de los tipos altos a la economía se concreta en el daño a las familias, las empresas y los Gobiernos (por el mayor coste de la deuda pública). Respecto a los hogares, la mayor factura son la subida de las hipotecas, que están pagando 4 millones de familias y que han subido con el Euribor: de ser negativo hasta marzo de 2022 (-0,237%), ha subido después mes a mes, hasta un máximo del +4,160% en octubre de 2023, encareciendo la revisión de hipotecas (anual o semestral). Y aunque el Euribor baja en los últimos meses, cerrando a 3,680% en mayo, las últimas revisiones de hipotecas apenas reducen la factura (16 euros al mes las que se revisen en junio). Y todavía las hipotecas son muy caras: 833 euros al mes ahora (150.000 euros a 25 años, con Euribor+1%), frente a 585 euros que costaban hace dos años. Y si pedimos un crédito personal, nos cobran el 7,78% (marzo 2024), similar al de hace un año (7,95%) y mucho más caro que en 2021 (6,10%), según el Banco de España.

Las empresas también han visto encarecer sus créditos, además de ser más difíciles. Los créditos hasta 250.000 euros han pasado del 1,69% en 2021 al 4,30% en marzo de 2023 y al 5,13% en marzo de 2024, según el Banco de España. Los créditos de 250.000 a 1 millón de euros han pasado de 1,29% al 4,15% y el 4,86%. Y los créditos superiores al millón de euros pasaron de costar 1,04% a 3,94% y 4,72% en marzo 2024. También los Gobiernos europeos tienen que pagar más por colocar su deuda pública. En el caso de España, el bono a 10 años ha saltado de pagar 0,41% en noviembre 2021 a 2,46% en noviembre 2022, 3,94% en septiembre 2023 (el máximo) y 3,29% en junio 2024. Más gasto público en intereses que no se puede gastar en sanidad, educación, Dependencia, pensiones y ayudas sociales.

Como se ve, el coste económico y social de la “ortodoxia monetaria” del BCE ha sido y es elevado, aunque no parecen tener prisa en “bajar la guardia”, al menos hasta que la inflación baje al 2% objetivo (tras el verano de 2025). Por eso, parece evidente que Europa (y el mundo) no volveremos por un tiempo a los tipos al 0% , que tuvimos en Europa y en EEUU durante 6 años (entre marzo de 2016 y marzo o julio de 2022). La idea del BCE es bajar este año un -0,5% y otro -1% en 2025, manteniendo después los tipos en el 3% “el tiempo que haga falta”. Y algo parecido en EEUU y Reino Unido. Eso suponiendo que la derecha más conservadora (y más “ortodoxa” monetariamente) no avance en Europa e imponga tipos de interés altos, combinados con más austeridad presupuestaria.

Frente a esta “ortodoxia monetaria”, algunos expertos defienden un cambio de política del BCE, que pasaría por subir ligeramente el objetivo de inflación, del 2 al 3%, para reanimar a la economía europea , que está estancada frente a la economía USA (su PIB creció un 2,5% en 2023, frente al 0,4% que creció la zona euro y la UE-27). Eso permitiría rebajar algo más los tipos, al entorno del 1-2%, y facilitar las inversiones que tanta falta hacen en Europa: en energías renovables y descarbonización, digitalización, tecnología, Defensa y Seguridad, reindustrialización y mejora de la competitividad. Para todo eso hace falta un proyecto europeo, que se juega en las elecciones de este domingo, pero también otra política monetaria, un BCE, que ayude a la economía, empresas y familias, no que las hunda con una “ortodoxia trasnochada”, que prioriza la inflación y no el crecimiento y el empleo. Un debate que nadie abre y que resulta clave para nuestro futuro.

jueves, 14 de diciembre de 2023

Los tipos no bajarán hasta primavera

Hoy 14 de diciembre, el Banco Central Europeo (BCE) mantendrá estables los tipos de interés. Será el 2º mes consecutivo de “tregua”, tras 10 subidas de tipos desde julio de 2022, hasta  el 4,50%, el tipo más alto en 22 años. La bajada de la inflación (no por la subida de tipos sino por la bajada de energía y materias primas), ha permitido que el BCE pare las subidas, como han hecho EEUU y Reino Unido. Pero insisten que “no hay que bajar la guardia” y que tardarán en bajar tipos, al menos hasta la primavera (entre marzo y junio). Y poco a poco (-1% en todo 2024), así que el dinero será caro varios años más. El BCE pide “paciencia” con los tipos altos a familias (que siguen pagando más por sus hipotecas), empresas y paises (deuda). Pero la realidad es que Europa está estancada: hay 13 paises que decrecen (7 en recesión). Y urge bajar tipos para reanimar el crecimiento. Dilema: inflación algo más alta o menos empleo.

                 Enrique Ortega

Parece que este otoño ha terminado la racha de subidas de tipos de interés en el mundo. Ayer 13 de diciembre, la Reserva Federal USA volvió a tomar la iniciativa y decidió mantener estables sus tipos de interés oficiales. Era la 4ª “pausa” en la subida de tipos (tras las de junio, septiembre y noviembre), después de las 11 subidas de tipos aprobadas por la Reserva Federal USA desde marzo de 2022 (cuando los tipos eran del 0%) y que han situado el precio oficial del dinero en EEUU en el 5,25%, el tipo más alto desde marzo de 2001. Al final, la bajada de la inflación norteamericana (al 3,1% en noviembre, tras marcar un máximo del 9,1% en junio de 2022) y la debilidad del empleo y el crecimiento han llevado a la Reserva Federal USA a mantener estables los tipos (sin anunciar futuras bajadas). Y hoy 14 de diciembre, el Banco de Inglaterra ha seguido ese camino: mantener los tipos en el 5,25%, la 3ª “tregua” consecutiva (tras las de septiembre y noviembre), después de las 14 subidas de tipos aprobadas por las autoridades británicas desde diciembre de 2021.

El tercero en mover ficha ha sido el Banco Central Europeo (BCE), que hoy 14 de diciembre decidirá también mantener los tipos de interés, una 2ª “tregua” consecutiva (después de la aprobada el 26 de octubre), tras las 10 subidas de tipos aprobadas desde el 27 de julio de 2022, que han dejado el precio oficial del dinero (que estaba en el 0% desde marzo de 2016) en el 4,50%, el tipo más alto desde mayo de 2021. La última vez que el BCE subió tipos fue el 14 de septiembre, del 4,25 al 4,50%.

La nueva decisión del BCE de no subir más los tipos (de momento) se basa sobre todo en que se ha moderado la inflación en la zona euro: en noviembre, los 20 paises del euro tenían una inflación media del 2,4%, -0,5% que en octubre y la cuarta parte de inflación que un año antes (+10,1% de inflación en noviembre de 2022). Y ha bajado aún más en Alemania (+2,3% en noviembre, frente al +11,3% un año antes), Italia (+0.7% frente al +12,6% en noviembre de 2022), Holanda (+1,4% frente al +11,3%) y Bélgica (-0,7% de inflación anual en noviembre, frente a +10,5% un año antes), aunque es más alta que la media euro en Francia (+3,8% frente al +7,1% un año antes) y España (+3,2% frente al +6,7%), según Eurostat.

Pero ojo, la inflación se ha moderado en la zona euro no por la drástica subida de los tipos de interés del BCE sino porque se han moderado las subidas de la energía, los alimentos y las materias primas. Por un lado, han surtido efecto las medidas tomadas para aumentar las reservas de gas y petróleo (tras el bloqueo de compras a Rusia), se ha frenado también la demanda en los paises (por un invierno más suave) y, sobre todo, han sido muy efectivas las ayudas contra la inflación aprobadas por los paises europeos, además de medidas específicas como la excepción ibérica (tope al precio del gas en la generación de electricidad). La realidad es que ahora, el precio del crudo está a la baja, como el del gas, y también los precios de muchas materias primas y alimentos, lo que ha rebajado la inflación en Europa, más baja (2,4%) incluso que en EEUU (3,1%) y Reino Unido (4,6%).

Pero ahora el problema no es la inflación sino que estas 10 subidas de tipos han agravado el estancamiento de la economía europea. El dinero caro ha frenado el consumo de las familias (se encarece el crédito y las hipotecas)  y la inversión empresarial, así como el coste de la deuda de los paises (limitando sus gastos), lo que ha recortado la actividad, que ya era débil antes de las subidas de tipos, por la “resaca” de la pandemia. Pero ahora, el “parón económico” es evidente, como atestiguan las previsiones de invierno de la Comisión Europea: la zona euro (20 paises) ha decrecido un -0,1% en el tercer trimestre de 2023, tras apenas crecer (+0,1%) en los dos primeros trimestres (y caer otro -0,1% en el 4º trimestre de 2022), según Eurostat.

 Así que la zona euro lleva un año estancada. Y si tomamos toda la UE (27 paises), su economía no ha crecido nada (+0%) en el tercer trimestre de 2023. Pero lo peor es que hay 13 paises europeos cuya economía cayó en el último trimestre (3º de 2023): Alemania (-0,1%), Francia (-0,1%), Chequia (-0,5%), Dinamarca (-0,1%), Estonia (-1,3%), Irlanda (-1,9%), Luxemburgo (-0,1%), Paises Bajos (-0,2%), Austria (-0,5%), Portugal (-0,2%), Eslovenia (-0,2%), Finlandia (-0,9%) y Suecia (-0,3%), mientras España creció un +0,3% y Bélgica un +0,4%, según Eurostat. Y lo peor: hay 7 paises europeos que están en recesión, con su economía cayendo los 2 últimos trimestres: Paises Bajos, Austria, Luxemburgo, Dinamarca, Suecia, Irlanda y Estonia.

Un panorama económico desolador en Europa, mientras EEUU crece algo más pero poco (+1,3% en el tercer trimestre) y Reino Unido también se estanca (+0% en el último trimestre). Este estancamiento lleva a algunos expertos a pedir que el BCE empiece ya a bajar los tipos, para “reanimar” la débil economía europea. Pero las autoridades monetarias europeas, tan “ortodoxas” ellas, no están por la labor: “No es el momento de cantar victoria sobre la inflación”, declaró el 21 de noviembre Christine Lagarde, la presidenta del BCE. Y después recordó que el objetivo del BCE (como el de la Reserva Federal USA) es que la inflación no supere el 2%, algo que no se espera hasta 2025. Por eso mantienen los tipos y no los bajan. Su receta, reiteró Lagarde, es “tipos altos, paciencia y perseverancia”. Es la filosofía que defienden los demás bancos centrales, en especial la Reserva Federal USA.

A todos les preocupa que la inflación repunte este invierno, con una posible subida de la energía (algo que los expertos en crudo y gas no contemplan, mientras la OPEP y Rusia recortan sus producciones para que no caigan más los precios), las materias primas (el indicador de precios de Bloomberg cae un -10% desde septiembre) o los alimentos (el índice de precios de alimentos de la FAO ha caído un -10,7% en el último año), junto a los posibles “ imprevistos” por los conflictos geopolíticos (Gaza y Ucrania).

Pero, en realidad, las autoridades del BCE tienen dos preocupaciones menos “confesables. Una, que suban los salarios (están subiendo más que en los dos años pasados) y eso provoque que las empresas suban precios (no les preocupó que las empresas subieran sus márgenes y eso haya sido la causa principal de la inflación en 2022). Y la otra, que Europa no ajuste sus cuentas públicas, que los Gobiernos no recorten las ayudas aprobadas a familias y empresas y no se aprueben a tiempo las anteriores reglas fiscales (que el déficit no supere el 3% del PIB), que deberían regir en la zona euro en 2024. De momento, la estimación es que Bélgica tenga en 2024 un déficit público del -4,9% del PIB, Francia e Italia mantengan un -4,4% de déficit público y España no lo baje del -3,2% en 2024 (aunque el Gobierno promete bajarlo al -3%). Y por eso, el BCE amenaza: o recortáis gasto público o mantengo los tipos altos. Y lo mismo con los salarios: o se moderan las subidas (+5% este año, tras varios años perdiendo poder adquisitivo los trabajadores europeos) o el BCE seguirá con los tipos altos. Todo por bajar como sea la inflación.

Así que, por ahora, los tipos de interés no suben pero tampoco bajan. Las estimaciones de los expertos en política monetaria apuestan porque no habrá bajada de tipos hasta la próxima primavera: el BCE podría aprobar la primera bajada en su reunión del 7 de marzo (como pronto), dejarla para el 11 de abril o retrasarla al 6 de junio, según cómo evolucione la inflación, los salarios y el gasto público en Europa. Y lo mismo la Reserva Federal USA, donde no se esperan rebajas de tipos hasta primavera. Y en ambos casos, las rebajas serán poco a poco y reducidas. La Reserva Federal estima que los tipos bajarán -0.75% en 2024 (al 4,50%), otro -1%  en 2025 (hasta el 3,50%) y un recorte adicional del -0,75% en 2026 (hasta el 2,75%). Eso significa que si los tipos están hoy al 4,50% en Europa, podían estar dentro de un año en el 3,5% como mucho. Y los tipos no bajarían del 3% hasta 2025. Y volver a los tipos cero de antes, será algo impensable en años.

Así que la rebaja de tipos no será una ayuda en los próximos meses, al menos para familias, empresas y paises. En España, la no subida de tipos del BCE (en octubre y ahora en diciembre) han servido para bajar el tipo del Euribor, el interés al que se prestan los bancos europeos entre así. Si octubre 2023 cerró con un Euribor mensual en máximos (4,160%), en noviembre bajó al 4,022% y en diciembre ronda el 3,75% (3,758% ayer). Pero esta bajada del Euribor no ayuda a las familias, que ven aumentar el coste mensual de sus hipotecas cuando les toca la revisión anual, dado que el Euribor está mucho más alto que hace un año. Así, los que revisen su hipoteca en diciembre, con el Euribor mensual de noviembre (4,022 frente a 2,828 en noviembre de 2022), tendrán una subida de 133 euros al mes (1.236 euros al año), para una hipoteca media (150.000 euros a 25 años al Euribor+1%). Y esta subida de la hipoteca será la segunda, porque ya hace un año les subió la mensualidad, una media de 250 euros (3.000 anuales). Así que ahora pagarán de media 880 euros al mes por su hipoteca, cuando hace dos años pagaban 527 euros (+67%).

Este es el efecto más evidente de la subida de tipos del BCE sobre los 4 millones de españoles hipotecados. Pero además, la subida de tipos (y el retraso en la bajada) desalienta a otras familias y jóvenes que necesitan una hipoteca, ahora más cara y difícil de conseguir, porque los bancos están restringiendo su concesión y prestando menos: sólo financian el 62,2% del dinero que se necesita cuando en 2004 financiaban el 65,3% (y a muchos, casi el 100%). Esta subida de tipos ya ha provocado una caída de las hipotecas concedidas (de febrero a septiembre) y una caída en la venta de pisos (que frena la actividad constructora y el empleo). Además, los tipos tan altos han encarecido también el crédito al consumo de las familias, para un viaje o comprar coche: del 6,10% que pagaban en 2021 han pasado a pagar el 8,23% en octubre, según el Banco de España. Y también el coste de las tarjetas de crédito (se paga un interés ahora del 18,19%). Menos consumo, menos crecimiento, menos empleo.

Las empresas también están sufriendo los altos tipos al tener que pagar créditos más caros. Las pymes pagan ahora por un crédito de hasta 250.000 euros un tipo del 5,11%, frente al 1,69% que pagaban en 2021, según el Banco de España. Los créditos de 250.000 euros a 1 millón han subido el 1,29 al 4,94%. Y los créditos de más de 1 millón de euros, para grandes empresas, del 1,04 al 5,14%. Menos inversión, menos empleo. Y también se encarece el coste de la deuda pública: si el bono a 10 años se colocaba en febrero de 2022 pagando un interés del 0,76%, en diciembre de 2022 ya había que pagar un 3,657%. Y aunque ha bajado algo, ayer había que pagar un interés del 3.115%. Estos altos tipos, mantenidos por el BCE, obligarán a destinar 31.275 millones en 2023 al pago de intereses de la deuda pública, la 2ª mayor partida del gasto público tras las pensiones.

En definitiva, que las familias, empresas y paises estamos pagando una elevada factura por estos altos tipos de interés, los más caros de los últimos 22 años. Y la consecuencia es que la economía europea está estancada y hay 13 paises con sus economías cayendo (y 7 de ellos en recesión), con España creciendo un mínimo del +0,3% trimestral. Urge un debate sobre si el BCE sigue con su ortodoxia (aunque sea “independiente”, lo que significa también que sus directivos no se eligen democráticamente) o “levanta el pie” y ayuda a reanimar la economía, empezando a bajar los tipos ya y con fuerza. 

El dilema es claro: o se empecinan en bajar la inflación al 2% (y eso supone tipos altos, por encima del 3% hasta finales de 2025) o flexibilizan ese objetivo, buscando contener la inflación en el 3%, por ejemplo, a cambio de crecer algo más y con ello crear más empleo. Se trata de elegir entre ese 2% de inflación a costa del estancamiento y el freno al empleo  o algo más de inflación a cambio de reanimar la economía, la inversión y el empleo en los próximos meses. Por desgracia, hoy casi nadie plantea este debate y este dilema. Pero afecta mucho nuestras vidas. No lo olviden cuando oigan a expertos defender “el rigor” (mortis...) del BCE. Es otro “ajuste”, el monetario.

jueves, 14 de septiembre de 2023

El dilema de la 10ª subida de tipos

Hoy 14 de septiembre, el Banco Central Europeo (BCE) decide si vuelve a subir los tipos de interés (un +0,25%, hasta el 4,50%) o pospone la subida a octubre. La mayoría de expertos apuestan porque el BCE hará una “pausa”, tras 9 subidas de tipos en los últimos 14 meses, aunque también hay miembros del BCE que apuestan por una última subida, para atajar la inflación (5,3%). Pero preocupa que otra subida sea la puntilla para la economía europea, que no crece nada, con Alemania y 9 paises más decreciendo. Dilema: ser “ortodoxos” y subir tipos aunque la receta apenas baje la inflación (que sube por la energía y los alimentos) o ser “flexibles” y no agravar el estancamiento económico en Europa, sobre todo en Alemania, la que “manda” en el BCE. Suban o no, el problema es que no habrá bajadas de tipos hasta 2024. Y eso daña a familias, empresas y Presupuestos. Urge cambiar la política monetaria y reanimar la economía europea.

14.30 h. Confirmado el temor: el BCE ha subido tipos +0,25%, al 4,50%, el tipo más alto desde 2001

                Enrique Ortega

El mundo económico y financiero tiene la vista puesta hoy en el Banco Central Europeo (BCE), que debe decidir si aprueba o no la 10ª subida de tipos en los últimos 14 meses. El BCE empezó a aplicar su “receta” de subir tipos contra la inflación el 21 de julio de 2022, con un retraso de cuatro meses sobre la Reserva Federal USA, que empezó a subir los tipos el 17 de marzo. Desde entonces, hace 14 meses, el BCE ha subido los tipos de interés oficiales del 0% en que estaban al 4,25%, tras la última subida del 27 de julio, el precio más caro del dinero en Europa desde el año 2008. Y en estos 14 meses, tras “el ricino monetario”,  la inflación en la zona euro ha bajado, pero poco: estaba en el 8,6% en junio de 2022, subió hasta un máximo del 11,1% en noviembre de 2022 y luego ha bajado hasta el 5,3% en agosto de 2023, todavía muy lejos del 2% que es el objetivo del BCE. Y la bajada se debe a la rebaja en los precios del petróleo, el gas y la electricidad, no a la subida de tipos. 

Ahora, el BCE debe decidir hoy si sigue con su racha de subidas y eleva los tipos otro +0,25% (hasta el 4,50%) o si se toma una tregua y deja la 10ª subida para la próxima reunión, el 22 de octubre próximo. Es lo que hizo la Reserva Federal USA en junio: no subió los tipos y esperó a hacerlo al 26 de julio, cuando sí aprobó la 11ª subida de tipos en 16 meses, un +0,25%, hasta el 5,50%, el tipo de interés más alto en EEUU desde el año 2001. Eso sí, la subida de tipos norteamericana ha sido más eficaz para reducir la inflación allí: ha caído de un máximo del 9,2% en junio de 2022 al 3,7% en agosto de 2023. Y eso porque allí la inflación estaba más motivada por el recalentamiento de la economía (inflación de demanda), que la subida de tipos ha “enfriado”, mientras en Europa se debe más a la energía, los alimentos y la guerra en Ucrania (inflación de oferta), costes sobre los que poco puede hacer que el BCE suba más o menos los tipos de interés. 

En el BCE hay dos posturas sobre qué hacer hoy con los tipos de interés. Los representantes de los paises llamados “halcones” (Alemania, Holanda, Austria, Estonia y Finlandia), defensores de la “ortodoxia monetaria”, creen que no hay que bajar la guardia y que debe seguir la subida de tipos “lo que haga falta”, hasta doblegar la inflación, aunque tenga un alto coste para familias (hipotecas), empresas (crédito e inversión) y paises (subida del coste de la deuda pública). Estos miembros del BCE se agarran a que la inflación en la zona euro es todavía demasiado alta (5,3% en agosto) y que no se redujo el mes pasado, por primera vez desde abril. Y que la inflación de fondo (subyacente), sin energía y alimentos no elaborados, sigue muy alta (6,2% en agosto), lo que indica que la inflación está “instalada” en las economías, sobre todo en el norte de Europa (la inflación es del 6,4% en Alemania o del 7,6% en Austria frente al 2,4% en España). Y que hay que seguir “dando leña al mono”… 

Pero algunos de esos mismos miembros “duros” del BCE (de Alemania) y los llamados “palomas” (Italia, Francia, Portugal o España) están más preocupados por el estancamiento de la economía europea que por la inflación. Y han frenado su afán de “subir tipos hasta doblegar la inflación” tras dos noticias recientes. Una, que la economía de la zona euro (20 paises UE) no creció nada en el 2º trimestre de 2023, según Eurostat, que rebajó del 0,3 al 0% su previsión anterior. Y lo peor: que Alemania no crece nada (+0%) y que hay 9  paises europeos que han decrecido, cuyo PIB cayó en el 2º trimestre de 2023: Italia (-0,4%), Paises Bajos (-0,3%), Suecia (-0,8%), Austria (-0,7%), Chipre (-0,4%), Estonia (-0,2%), Letonia (-0,3%), Hungría (-0,3%) y Polonia (-2,2%). La otra noticia, de este lunes, son las nuevas previsiones económicas  de la Comisión Europea para 2023: prevén que Europa crezca sólo un +0,8% este años (tres décimas menos de lo que esperaban en mayo y la cuarta parte del crecimiento de 2022: +3,4%). Y que Alemania, “la locomotora europea”, decrezca un -0,4% (tras la recesión a finales de 2022 y principios de 2023), con la mayoría de paises estancados, salvo España (crecerá un 2,2% este año) y Francia (+1%). 

Ante este panorama, algunos “halcones” (con Alemania a la cabeza, la que más “manda” en el BCE) y todas las “palomas” del Banco Central Europeo temen que si suben hoy los tipos agraven esta recesión y la economía europea, con el nuevo “ricino monetario” entre más en coma. Por eso, apuestan por retrasar el tratamiento, esperar a la próxima reunión del 22 de octubre, para ver cómo evolucionan la inflación y la economía. Pero sigue habiendo miembros del BCE (y “expertos”) que defienden el rigor (“rigor mortis”) y enviar el mensaje de que “están dispuestos a todo” para atajar la inflación. Aún a costa de la recesión. 

Hoy, hacia las 14,30 horas, sabremos la decisión que toma el BCE. Pero decidan la 10ª subida o una tregua, lo que está claro es que no valoran bajar los tipos para reanimar la débil economía europea. Ya lo han dicho claramente: los tipos seguirán altos en 2024 y sólo contemplan bajarlos dentro de un año, si la inflación amaina. Pero con mucha prudencia, porque ahora les preocupa que los salarios hagan repuntar la inflación. De hecho, en Alemania, los salarios han subido un +6,6% en el 2º trimestre. Y en España, los convenios firmados hasta agosto han aprobado una subida salarial del +3,38%. Es más que el año pasado, pero todavía no recuperan el poder adquisitivo perdido. Y sorprende que el BCE se preocupe ahora de que los salarios “realimenten la inflación” cuando no se han preocupado de los beneficios empresariales (márgenes), culpables (según el propio BCE) de dos tercios de la subida de la inflación en el último año… 

La inflación va a seguir alta en Europa, sobre todo este otoño e invierno, debido no a que la economía crezca demasiado y este “recalentada”, sino por culpa de la energía (el petróleo supera ya los 90 dólares, frente a los 72 en mayo, y el gas está subiendo, como la electricidad) y los alimentos (fruto de la sequía y el clima, en España y en medio mundo), además de los problemas en las cadenas de suministro y en el comercio mundial, además de las subidas de los márgenes empresariales (para recuperar las pérdidas del COVID). Por eso, la previsión del propio BCE es que la inflación en Europa no baje al 2% hasta mediados de 2025. Y por eso reiteran que seguirán con los tipos altos, sin bajarlos, hasta finales de 2024. 

Una política suicida e ineficaz, porque no baja la inflación (los precios suben por otras causas, no por un exceso de demanda, inexistente) y sin embargo daña la economía, a las familias, empresas y paises, agravando la recesión, en un momento en que la economía internacional se ha desinflado (según la OCDE) y China crece mucho menos. 

Las familias llevan ya 14 meses sufriendo las consecuencias de las subidas de tipos del BCE: el Euribor, por el que se revisa la mayoría de las hipotecas (4 millones), lleva subiendo desde que se puso en positivo (en abril de 2022) y eso ha provocado ya que algunas familias hayan tenido que revisar al alza dos veces ya su pago mensual de la hipoteca. En agosto, el Euribor mensual cerró en el 4,073% (bajando ligeramente del 4,149 de julio, por primer mes), pero como estaba en el 1,249% en agosto de 2022, los que revisen su hipoteca en septiembre tendrán que pagar unos 305 euros más al mes (+3.660 euros al año), después de que en la revisión de hace un año ya pagaron hasta 120 euros mensuales más. Un coste extra que, unido a la inflación y a los bajos salarios, va a recortar aún más el consuno de las familias este otoño e invierno, frenando el crecimiento y el empleo. Y que dificulta la concesión de hipotecas (ha caído de febrero a junio) y la venta de pisos (cae ya 5 meses, hasta junio, agravando la crisis en la construcción). Además, suben los tipos en las tarjetas y créditos al consumo (al 8,05% de interés en julio, frente al 6,82% hace un año, según el Banco de España). 

Las empresas también sufren los altos tipos del BCE, sobre todo las pymes, que tienen ahora más difícil endeudarse (los bancos miran “con lupa” los préstamos que dan) y más caro: los créditos hasta 250.000 euros han casi triplicado su coste (del 1,7% en 2022 al 4,84% en julio de 2023), los créditos de 250.000 euros a 1 millón han más que triplicado su tipo (del 1,35% al 4,75%) y los créditos a empresas superiores al millón de euros han cuadruplicado con creces su coste (del 0,83 al 4,87%), según los datos del Banco de España, que reconoce que la subida de tipos ha reducido el crédito a empresas y familias. 

Y queda el efecto negativo de los altos tipos de interés sobre los paises, sobre sus cuentas públicas, al encarecer los intereses que han de pagar ahora por su deuda pública. En el caso de España, con una deuda de 1.569.000 millones de euros en junio (el 113% del PIB), ahora tenemos que dedicar más recursos públicos a pagar intereses: el bono a 10 años, por el que se pagaba el 0,76% en febrero de 2022, salto a un tipo del 3,657% en diciembre de 2022 y ayer estaba al 3,738%. Sin estas subidas, ya estaba previsto destinar 31.275 millones del Presupuesto 2023 a pagar los intereses de la deuda, la 2ª partida de gasto tras las pensiones. 

En definitiva, que la receta de subida de tipos del BCE, aunque sirve de poco para bajar la inflación (lo que ha bajado es por la bajada de la energía y las medidas de los Gobiernos), es muy dañina para las familias, empresas y paises más endeudados, por lo que recorta la actividad y el crecimiento, agravando el riesgo de recesión en Europa y poniendo en peligro el empleo. Y más en la Europa del sur, donde familias, empresas y paises son más vulnerables a la subida de tipos, porque tienen menos ingresos (sueldos más bajos y menos recaudación fiscal), menos competitividad y más deuda pública y privada. Además, el BCE comete una tremenda desigualdad: sube los tipos igual a todos, aunque España (2,4%) o Grecia (3,4%) tengan la mitad de inflación que Alemania (6,4%) o Austria (7,6%). 

No lo van a hacer, pero dado el estancamiento económico en Europa (provocado en parte por sus 9 subidas de tipos), lo que debería hacer el BCE es empezar a bajar los tipos, progresivamente, para ayudar a reanimar las economías. Y en paralelo, la Comisión Europea debería poner en marcha Planes de reactivación, como ha aprobado Alemania (aprobando un Plan de ayudas de 32.000 millones en 4 años). Todo ello, sin olvidar la inflación, pero avanzando en medidas para frenar las subidas de la energía (con una reforma del mercado eléctrico, que sigue pendiente) y ayudas a agricultores y ganaderos, para contener la inflación de los alimentos provocada por la sequía y el clima. Nos espera un otoño difícil en Europa, pero lo será más si el BCE persiste en su “extremismo monetario” y no baja tipos (o incluso los sube, hoy o en octubre). Y si Bruselas no reanima la economía, mientras España tampoco hace nada, por un parón político que va para largo. Triste panorama.

lunes, 24 de julio de 2023

9ª subida de tipos (y prometen más)

Este jueves 27 de julio, el BCE subirá los tipos de interés hasta el 4,25%, el más alto desde 2008. Es la 9ª subida en el último año y no será la última: estudian subir otro 0,25% en septiembre y mantener los tipos altos, sin bajarlos casi, hasta 2025. La inflación en la zona euro ha bajado del 10,1 al 5,5%, no por la subida de tipos sino por la caída del precio del petróleo, gas, electricidad y alimentos. Y hay paises con la inflación muy baja, como España y Bélgica (1,6%), Grecia (2,8%) o Portugal (4,7%). Las subidas dañan a familias (hipotecas), empresas y paises (deuda), estancando la economía europea y provocando la recesión en 4 paises  (incluida Alemania).El BCE defiende más subidas de tipos porque les preocupa el repunte (mínimo) de los salarios en Europa. Pero no les preocupó la subida de los beneficios empresariales, aunque reconocen que son culpables de dos tercios de la inflación. No suban más los tipos: es ineficaz y perjudicial.

Enrique Ortega

Los Bancos Centrales de todo el mundo siguen con su “cruzada” contra la inflación, subiendo reiteradamente los tipos de interés desde hace más de un año. El pasado 22 de junio, el Banco de Inglaterra sorprendió subiendo los tipos de interés un +0,5%, hasta el 5%, la subida nº 13 hecha en Reino Unido desde diciembre de 2021. Y ese mismo día, subieron los tipos un +0,25% el Banco central de Suiza (hasta el 1,75%) y un +0,50% el Banco central de Noruega (hasta el 3,75%). Ahora, todo apunta a que la Reserva Federal USA volverá a subir los tipos este miércoles 26 de julio, otro +0,25% (será la 11ª subida hecha desde marzo de 2022), colocando el precio oficial del dinero en el 5,50%, el tipo más alto desde 2001. Y un día después, este jueves 27 de julio, está previsto que el Banco Central Europeo (BCE) se sume a  esta ola de subidas, aumentando los tipos otro +0,25% (la 9ª subida desde julio de 2022), hasta el 4,25%, el precio más caro del dinero en Europa desde julio de 2008.

El problema no es sólo que el BCE se sume a las subidas del resto, sino que hay unanimidad entre los Bancos Centrales sobre que “tienen que seguir subiendo los tipos, según se vio en la Cumbre monetaria de Sintra (Portugal), a finales de junio: todos creen que las tensiones de precios siguen ahí y no pueden bajar la guardia. “Aún no hemos terminado el trabajo”, dijo Christine Lagarde, la presidenta del BCE. La Reserva Federal USA anticipó dos subidas más este año (la de julio y septiembre), lo mismo que el BCE, aunque se han levantado voces internas (en Italia, Portugal y Francia) sobre que hay que esperar a ver qué hace la inflación antes de hacer más subidas en septiembre. Pero la representante de la ortodoxia alemana en el BCE, Isabel Schnabel, lo dejó claro: “es mejor pasarse que quedarse corto…”.

Por si los defensores de más subidas no fueran suficientes, en EEUU y en Europa, el Fondo Monetario Internacional (FMI) salió a la palestra, el 19 de julio, pidiendo a la eurozona “endurecer aún más la política monetaria y seguir subiendo tipos”, porque “la inflación va a seguir siendo alta durante algún tiempo”. Es más, el FMI defiende también que los paises europeos recorten los déficits públicos y la deuda, suprimiendo las actuales ayudas contra la inflación, que consideran “culpables” de que los precios no bajen más, al mantener el consumo y la inversión de familias y empresas. Tras las ayudas de estos años contra la pandemia y la inflación, el FMI vuelve a los “ajustes”…

En este contexto de “ortodoxia monetaria”, de defensa a ultranza de las subidas de tipos como la mejor receta contra la inflación, son pocos los que levantan la voz contra las subidas de tipos, por sus efectos negativos sobre familias, empresas y paises. Curiosamente, a finales de junio, la italiana Meloni y el portugués Costa coincidieron en Bruselas en criticar las subidas del BCE, por ser “una receta simplista” (Meloni) o por no tener en cuenta la naturaleza de la inflación, aplicando “un mal diagnóstico y una terapia errónea” (Costa). Francia y Holanda tampoco ven claro seguir con las subidas de tipos en septiembre, lo mismo que España, aunque no podrá manifestarlo al presidir el semestre europeo.

El problema de la persistente subida de tipos es doble. Por un lado, es ineficaz, porque la inflación actual en Europa no está causada por una demanda disparada (“inflación de demanda”), que se pueda frenar encareciendo el precio del dinero, sino que estamos ante una inflación de costes (“inflación de oferta”), motivada por la subida disparada de la energía y los alimentos, ya antes de la invasión de Ucrania y agravada después. Así que por mucho que suban los tipos, eso no va a bajar los precios del petróleo, el gas, la electricidad o los alimentos. Por eso, los tipos empezaron a subir en la zona euro el 21 de julio de 2022, cuando la inflación era del 8,6% (en junio) y tras varias subidas, la inflación siguió aumentando, hasta un máximo del 11,1% en noviembre de 2022. Y sólo ha bajado este año, hasta el 5,5% en junio de 2023, porque han caído los precios del petróleo (por debajo de 90 dólares barril desde noviembre, 27 dólares ahora), el gas (27 dólares ahora frente a 72 a principios de año), la electricidad (92 euros/kWh frente a 147 euros en marzo) y los alimentos (el índice FAO de junio bajó -23,4% sobre marzo 2022). No porque los tipos hayan subido del 0 al 4,25% en un año.

El otro problema de la subida de tipos del BCE es que supone una receta homogénea para una inflación desigual entre paises. El precio oficial del dinero estará este jueves en el 4,25% para los 20 paises euro, un “ricino” igual para todos cuando su inflación es muy diferente: hay paises del euro con la inflación por debajo del 2%, el objetivo del BCE (1% Luxemburgo, 1,6% España y Bélgica), y otros con la inflación disparada (9% Estonia, 8,3% Croacia, 8,2% Lituania, 8,1% Letonia, 7,8% Austria, 6,8% Alemania, 6,7% Italia, 6,6% Eslovenia, 6,4% Holanda o 5,3% Francia), junto a una inflación moderada en Grecia y Chipre (+2,8%), Portugal (4,7%) e Irlanda (4,8%), según Eurostat. Y con una inflación aún más disparada en Hungría (19,9%), Eslovaquia (11,3%), Chequia (11,2%), Polonia (11%) o Rumanía (9,3%). En resumen: la receta ortodoxa de tipos altos hace falta a la Europa rica del norte pero no al sur, que tienen una inflación más baja. Pero el BCE impone tipos altos a todos.

El problema no es sólo que esta “receta” del “ajuste monetario duro” sea ineficaz (no baja la inflación, sobre todo la subyacente, sin energía y alimentos, porque se debe a una subida de márgenes, no a que la demanda esté disparada) e injusta para los paises con baja inflación, sino que además, tiene un alto coste para familias, empresas y paises, provocando una recesión en la economía europea, al frenar el consumo y la inversión. En el primer trimestre de 2023, la zona euro no creció nada (+0%), tras caer en el 4º trimestre (-0,1%). Y la UE-27 apenas crece: un +0,2% este 1º trimestre, tras caer --0,1% en el 4º de 2022. Hay 8 paises europeos cuya economía cayó en el primer trimestre 2023 (Alemania, Paises Bajos, Irlanda, Grecia, Malta, Estonia, Lituania y  Hungría) y 4 están en recesión (2 trimestres consecutivos cayendo): Alemania (-0,5 y -0,3%), la “locomotora europea”, Estonia (-1% y -0,6%), Lituania (-0,5% y -2,1%) y Hungría (-0,6 y -0,3%). Es lo que ha conseguido el BCE…

En España, que creció un +0,6% en el primer trimestre (un 4,2% anual, cuatro veces la media UE), el daño de la subida de tipos es muy evidente. Primero a los 4 millones de familias que están pagando una hipoteca y les sube la mensualidad al revisarla anualmente, por la subida del Euribor: en julio roza ya el 4,2%, cuando hace un año estaba en el 0,992% y en negativo hasta marzo de 2022. Esta continuada subida del Euribor (16 meses) ya ha provocado que muchas familias paguen más de hipoteca, una media de 260 euros más cada mes. Y eso está provocando problemas en las familias más vulnerables, sobre todo a 1.500.000 familias que tienen que destinar ahora más del 40% de sus ingresos a pagar la hipoteca (hay 600.000 familias con apuros para pagarla, según el Banco de España). Esta subida de tipos, además, retrae la compra de viviendas a jóvenes y nuevas familias (en mayo cayeron por 4º mes consecutivo la solicitud de hipotecas y las ventas) y encarece aún más los alquileres. Y también sube el coste de los créditos personales, para comprar un coche, electrodomésticos o un viaje: el tipo está ya al 8%, frente al 6,2% en 2022.

La subida de tipos del BCE también la sufren las empresas, sobre todo las pymes, que tienen ahora más difícil endeudarse (los bancos miran “con lupa” los préstamos) y más caro: los créditos hasta 250.000 euros han más que duplicado su coste (del 1,7% en 2022 al 4,66% en mayo), los créditos de 250.000 euros a 1 millón han triplicado el tipo (del 1,35 al 4,51%) y los créditos de más de 1 millón de euros han cuadruplicado su coste (del 0,83 al 4,34%), según los datos del Banco de España. Y en cuanto a los paises, la subida del BCE encarece los intereses que han de pagar por la deuda pública. En el caso de España, con una deuda de 1.542.000 millones de euros en mayo (el 112% del PIB), ahora tenemos que dedicar más recursos públicos a pagar intereses: el bono a 10 años, por el que se pagaba el 0,76% en febrero de 2022, saltó a un tipo del 3,657% en diciembre de 2022, al 3,408 el 15 de junio y el vienes ya había que pagar a los inversores el 4,467%... Sin estas subidas, ya estaba previsto  destinar  31.275 millones del Presupuesto 2023 a pagar los intereses de la deuda.

En definitiva, que la receta de subida de tipos del BCE, aunque sirve poco para bajar la inflación (baja por los mercados de la energía y los alimentos), es muy dañina para las familias, empresas y paises más endeudados, por lo que recorta la actividad y el crecimiento en toda Europa. Y más en la Europa del sur, donde las familias, empresas y paises son más vulnerables a las subidas de tipos, porque tienen menos ingresos, menos competitividad y mucha más deuda pública y privada. Así que “el ricino” del BCE nos hace más daño, aunque lo necesitemos menos porque tenemos menos inflación.

Pero el BCE, la Reserva federal y el resto de bancos centrales (todos poseídos de la misma “ortodoxia monetaria”) siguen diciendo que “su trabajo no se ha acabado”, que seguirán las subidas (en septiembre) y que no habrá bajadas en 2024, quizás en 2025, cuando esperan que la inflación vuelva al 2%. Ahora, lo justifican en que “temen un repunte de los salarios”, que reanime la inflación en los próximos meses en Europa. Su argumento es que “falta mano de obra” en todos los paises y que como la actividad y la demanda sigue, hay “tensiones” en el mercado laboral que llevarán a mayores subidas de salarios. Y eso llevará a las empresas a nuevas subidas de precios para compensar los mayores costes salariales.

Los últimos datos de Eurostat sí revelan una subida de los costes salariales en el primer trimestre de 2023, tras tres años de bajos salarios por la pandemia y la inflación: han subido una media del +5% en la UE 27, frente al +3,3% que subieron al inicio de 2022. Pero, curiosamente, donde más suben los salarios es en la Europa rica del norte, la que tiene más inflación: Bélgica (+10,1%), Paises Bajos (+7,5%), Austria (+6,2%) y Alemania (+5%), mientras crecen menos en España (+4,4% en el primer trimestre), Francia (+4,3%) o Italia (+17%). Así que, de nuevo, el BCE aplica su ricino de subir tipos para frenar subidas de salarios que se están dando más en la Europa rica, que gana más por hora trabajada (39,5 euros en Alemania, un 40,5% más que los 23,5 euros por hora que se cobran en España).

Pero hay más. El BCE se preocupa ahora porque los salarios puedan subir este año y reanimar la inflación pero no se ha preocupado nada de la subida de los márgenes y beneficios empresariales en 2022. El propio BCE lo reconoció a finales de marzo: dos tercios de la subida de la inflación en Europa ha sido por la subida de los márgenes empresariales (beneficios) sobre todo en la energía, agricultura, industria, construcción, hostelería y restauración. Algo que contrasta con las subidas de precios entre 1.999 y 2022, cuando sólo en una tercera parte se debieron a subidas de los beneficios. Pero mientras el BCE no hacía nada para contener estos márgenes empresariales, ahora proponen seguir subiendo los tipos para frenar la subida de los salarios, que han perdido poder adquisitivo entre 2019 y 2022 en el sur de Europa (-5,7% en España, -0,3% en Italia) mientras lo ganaban en Alemania (+0,5%), Francia (+1,9%), Paises Bajos (+4,5%) y la mayoría de paises de la OCDE (+0,8%). No frenaron los beneficios récord que han disparado la inflación y ahora quieren frenar la subida de unos salarios que han pagado con su devaluación las últimas crisis.

El BCE y los demás “ortodoxos monetarios” se equivocan, a costa de los paises, familias y empresas más vulnerables. Si siguen por este camino, Europa seguirá estancada y se agravará la recesión en otoño, cuando no contemos tanto con la ayuda del turismo (verano récord) y las exportaciones (entorpecidas por los problemas del comercio mundial y un euro fuerte, que ha provocado una subida del 9,4% para los productos europeos que se paguen en dólares), más la esperada desaceleración de la economía China en la segunda mitad de 2023. Y además, se notarán más los efectos recesivos de los tipos altos, que hacen su mayor daño a partir de los 18 meses de iniciarse (diciembre 2023). Una economía europea estancada y con una inflación todavía alta, es el otoño que nos espera si el BCE mantiene su política de tipos altos y si los paises UE no toman medidas para seguir reanimando la economía, para no suprimir ayudas hasta que se acabe la guerra y Europa vuelva a crecer como antes. Dejen de remar a la contra.