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lunes, 31 de mayo de 2021

Ciencia: recuperar una década perdida

La Ciencia nos está salvando en esta pandemia, pero seguimos sin apoyarla. En 2020, el gasto público en Ciencia aumentó sólo en 38 millones y fue un 52% inferior al de 2009. Tras años de recortes, llevamos una década perdida para la Ciencia: menos Presupuesto ahora que en 2009 y encima gastando sólo la mitad de lo presupuestado. Y estamos a la cola de Europa, gastando en Ciencia casi la mitad que la UE y un tercio que Alemania. Ahora, en 2021 se empieza a remediar este retraso de nuestra Ciencia, con un Presupuesto que aumenta el gasto un 60%, gracias a los Fondos europeos. Y se ha firmado un Pacto por la Ciencia, con 72 organizaciones científicas, para reconstruir la investigación en España y gastar como Europa en 2030, apoyados por una Ley de la Ciencia, que mejorará el trabajo de investigadores y sus instituciones, reduciendo burocracia. Hay que volcarse con la Ciencia, para mejorar la salud y la economía. Nos jugamos el futuro.

Enrique Ortega

En 2020, el año de la pandemia, el Presupuesto público para Ciencia fue similar al de 2019 y 2018, al prorrogarse el Presupuesto de Montoro: 7.044 millones de euros, de los que el 60% eran créditos y el resto subvenciones y ayudas. Un Presupuesto público en Ciencia algo superior al de 2017 (6.513 millones), pero muy por debajo del que había en 2009 (10.360 millones). Así que, tras 11 años, el gasto público en Ciencia (administraciones públicas y Universidades) es un 68% inferior al de 2009, como consecuencia de los drásticos recortes impuestos a la Ciencia entre 2010 y 2016 (-21.728 millones).

Pero todavía hay más recortes. Porque el problema no es sólo que baje un -68% el Presupuesto de 2020 (7.044 millones) sobre el de 2009 (10.360), sino que además, ese Presupuesto no se ha gastado, año tras año. En 2009, se gastó finalmente en Ciencia un 81,6% de lo presupuestado (8.476 millones gastados), pero en los años posteriores se ejecutó mucho menos, en 2011 (se gastó el 57,6% de lo presupuestado), en 2016 (el 38,22%), sobre todo en 2017 (se gastó el 29,7%, menos de 1 de cada 3 euros disponibles), en 2018 (el 46,8%), en 2019 (el 51,3%) y también en 2020: se gastaron en Ciencia el año pasado 3.667 millones, el 52,1% de lo presupuestado, según demuestra este informe de COTEC a partir de los datos de la Intervención General del Estado (Hacienda). Con ello, el gasto real en Ciencia aumentó en 2020 en 38 millones y 642 millones entre 2018 y 2020.

Así que a los recortes de cada Presupuesto se han sumado los “recortes escondidos” del Presupuesto no ejecutado, la mitad del dinero disponible en los últimos años: otros -32.786 millones perdidos en la última década, que se suman a los -21.728 millones recortados en los sucesivos Presupuestos. En total, 54.500 millones perdidos para la Ciencia en los últimos 11 años (casi 5.000 por año), o bien porque no se presupuestaron o bien porque no se consiguieron gastar. ¿Cómo es posible. La explicación es doble. Por un lado, los expedientes para conseguir y ejecutar subvenciones y ayudas a la investigación son muy largos y complejos, muy burocráticos, lo que retrasa y dilata su ejecución. Pero la razón básica es que, desde 2012 (con Rajoy), la mayoría del gasto presupuestado en Ciencia son créditos (no subvenciones) y los organismos y Universidades no los podían pedir porque estaban endeudados en exceso o se lo limitaba  Hacienda (Montoro).

Veamos el ejemplo reciente de 2020, que es muy ilustrativo. De los 7.044 millones presupuestados para Ciencia, casi el 60% son créditos (4.078 millones) y el resto subvenciones a fondo perdido (2.965 millones). De estas subvenciones, el 89,2% se han gastado (2.644 millones), pero de los créditos sólo se ejecutaron 1.023 millones, el 25,1%, lo que explica que al final se haya ejecutado 3.667 millones, un 52,1% de lo Presupuestado. En definitiva, que España sólo consigue gastar en Ciencia la mitad de lo presupuestado, algo que contrasta con el gasto en pensiones (se gasta el 99,9% de lo presupuestado), Defensa (se gasta el 97,8%), Justicia (97%), Seguridad Ciudadana (96,4% se gasta), Fomento del empleo (95,9%) o Industria y Energía (gastan el 58,4% de lo presupuestado), según COTEC. Y hay más: el Estado sólo gasta el 38% de lo presupuestado en Ciencia mientras los organismos y Agencias estatales funcionan mejor y gastan el 86,7% del Presupuesto.

El problema de la Ciencia en España no es sólo que se hayan perdido muchos recursos e inversiones públicas, por los recortes y la pésima ejecución de los proyectos. Otra consecuencia de esta “década perdida” es que se han perdido investigadores en el sector público (124.420 en 2019 frente a 129.308 en 2009), aunque han aumentado en las empresas privadas (de 92.714 a 106.993), según la Fundación COTEC. Y además, ahora hay menos empresas que investigan: eran 11.096 en 2019 frente a 13.603 en 2009, una pérdida de 2.507 empresas para la investigación, sobre todo pymes. Y si desglosamos la evolución de la inversión pública en Ciencia por autonomías, hay 9 regiones que gastan hoy en investigación menos que en 2009: Cantabria (-24,6%), La Rioja (-20,5%), Canarias (-18,2%), Asturias (-17,1%), Andalucía y Extremadura (-10,9%), Navarra (-8,4%), Castilla la Mancha (-4,8%) y Aragón (-4,2%). Y entre las 8 que gastan más en Ciencia destacan Murcia (+26,3%), Baleares (+21,6%), Comunidad Valenciana (+12,8%) y Cataluña (+9,4%).

Hasta aquí el drama del gasto público en Ciencia (gasta poco y gasta mal), que supone algo menos de la mitad del gasto total de España en Ciencia. El resto es el gasto en Ciencia de las empresas, que también se recortó con la crisis (pasaron de invertir 7.562 millones en I+D+i 2009 a 6.784 millones en 2014) pero que luego se ha ido recuperando año tras año, hasta alcanzar los 8.741 millones de euros invertidos en 2019, el último dato publicado por el INE, más que el gasto público ejecutado en Ciencia (6.831 millones). Con esta mejoría de la inversión empresarial en investigación, el gasto total de España en Ciencia es algo superior: 15.572 millones de euros en 2019 (último dato INE) frente a 14.582 millones en 2009.

Pero como España produce más hoy que hace 11 años, el peso del gasto en Ciencia ha bajado en porcentaje del PIB: gastamos el 1,25% del PIB (2019) frente al 1,39% en 2009. Y la brecha tecnológica con Europa se ha ampliado: en 2009, la UE-28 invertía en Ciencia el 1,84% de su PIB (+0,45% que España) y en 2019 invertía el 2,19% del PIB (+0,94% que España), alcanzando el 3,17% en Alemania, según Eurostat. Estamos a la cola de Europa en gasto en Ciencia y eso se debe a que apenas hemos aumentado el gasto total en la última década (+6% en España, gracias al aumento de la inversión de las empresas), mientras los demás han aprovechado la recuperación para gastar mucho más en investigación (entre 2009 y 2019): es el caso de China (+119,6%), Alemania (+39,8%), UE-28 (+30,7%), Reino Unido (+26,1%), Italia (+21,9%), EEUU (+14,7%) o Francia (+13,6%), según la Fundación COTEC.

Con este balance de la última década, España se coloca en el puesto 14 de la UE-27 en el último ranking europeo de innovación (“European Innovation Scoreboard 2020”), elaborado por la Comisión Europea. Un ranking de la Ciencia encabezado por Suecia, Finlandia, Dinamarca y Paises Bajos (los 4 líderes en investigación), seguidos de Luxemburgo, Bélgica, Alemania, Austria, Irlanda, Estonia y Portugal (los 7 paises con tecnología “fuerte”), a los que siguen Chipre, España, Eslovenia, República Checa, Malta, Italia, Lituania y Grecia, con tecnología “moderada”. Como se ve, nos ganan en Ciencia paises con mucho menos potencial económico, tanto de centro Europa como Estonia, Portugal o Chipre. Y es que el retraso tecnológico de España con Europa es mucho mayor que el retraso económico: en la brecha económica, tenemos el 91% de la renta comunitaria, pero en la brecha tecnológica, invertimos el 49% de la inversión europea por habitante.

El retraso tecnológico de España es desigual, porque hay autonomías con un alto gasto en Ciencia y otras muy retrasadas, según la última estadística del INE (datos 2019). Así, el País Vasco tiene un gasto en tecnología casi europeo (invierten el 1,97% de su PIB, frente al 2,13 en la UE-27). Y gastan más que la media española (1,25% del PIB) Madrid (1,71%), Navarra (1,67%), Cataluña (1,52%) y Castilla y León (1,35%), curiosamente cuatro de las regiones españolas con más renta per cápita. Y están a la cola del gasto en Ciencia Baleares (0,40% del PIB), Canarias ( 0,47% ), Castilla la Mancha ( 0,59% ), Extremadura (0,67% ), la Rioja (0,77%), Asturias (0,82%), Cantabria (0,83%) y Andalucía (0,93%), regiones que, en su mayoría, están también en el pelotón de cola de la renta en España.

De hecho, un reciente informe de la Fundación COTEC  e IVIE señala la capacidad que tiene cada autonomía de atraer o retener talento, el mapa del talento por autonomías, elaborado a partir de 56 indicadores que señalan la capacidad de facilitar, atraer y hacer crecer la investigación y sus capacidades tecnológicas y de conocimiento. Ahí se ve que el talento se concentra en Madrid y en el noreste de España: lideran el ranking Madrid (índice 71), seguida de Navarra (66,7), País Vasco (63,6), Cataluña (56,3), Aragón (53,9) y Asturias (53,1), las 6 autonomías por encima de la media de España (índice 49). Les siguen, con un  talento “intermedio”, Castilla y León (49), Cantabria (47,9), Galicia (46), la Rioja (43,4) y la Comunidad Valenciana (43,3). Y en el pelotón de cola del “talento” se sitúan Baleares (índice 36,4), Murcia (34), Andalucía (33,6), Extremadura (32), Canarias (28,7) y Castilla la Mancha (índice 28,2), otra vez el mapa de la España más pobre.

Para mejorar la brecha tecnológica de España con Europa, la Comisión Europea lleva años pidiendo a los distintos Gobiernos que aumenten el gasto público en  Ciencia y hagan reformas para gastar más y con más eficacia. Pero no es sólo una cuestión del gasto público, también hay una gran brecha con Europa en el gasto tecnológico de las empresas. De hecho, un reciente estudio de FEDEA  revela que el principal “culpable” del retraso tecnológico con Europa es el menor gasto investigador de nuestras empresas: en España aportan un 0,7% al gasto total  en Ciencia (1,25% del PIB), mientras en Europa aportan un 1,48% (del gasto total, 2,13% del PIB).  Y la aportación del sector público al gasto total en Ciencia es más parecida (0,21% del PIB en España frente al 0,28% en la UE-27) y también la aportación de la Universidad (0,33% del PIB en España frente al 0,46% en la UE).

Esto se explica, según el estudio de COTEC e IVIE por el tamaño y la composición diferentes de las empresas españolas respecto a las europeas. Por un lado, España tiene un exceso de pymes (94,5% empresas tienen menos 10 empleados), de las que dependen muchos empleos (el 40,8%) y que invierten menos que las grandes en tecnología, mientras en Europa hay menos pymes y más empresas grandes, que invierten más en I+D+i. Y por otro, en España tienen más peso que en el resto de Europa el turismo, la hostelería, el comercio y los servicios, sectores con baja inversión en tecnología y bajo valor añadido. De los dos factores, el menor  tamaño de las empresas explica el 33% de la brecha tecnológica con Alemania y la composición  sectorial (el mayor peso de los servicios) otro 12%, según otro estudio de BBVA Research. Así que tendría que cambiar el tamaño y el negocio de las empresas españolas para conseguir un país tecnológicamente más avanzado.

Pero el motor de ese avance tecnológico debe ser la inversión pública, con un gasto del Estado, las Universidades y organismos públicos que “tire” de la inversión tecnológica privada. Y para ello, el Presupuesto 2021, el primero que ha propuesto este Gobierno, contempla un aumento de la inversión directa en Ciencia de 1.267 millones, casi un 60% de aumento sobre los 2.965 de inversión directa (subvenciones) presupuestados en 2020 (el resto, los 4.078 millones de créditos de 2020 se mantienen). Es un gran salto que se financia con 1.100 millones de los Fondos europeos, que ha adelantado el Gobierno. Y además, estos Fondos europeos van a permitir mantener este aumento en los dos años siguientes, en 2022 y 2023, según el Plan de Recuperación presentado a Bruselas. El objetivo es destinar 3.380 millones de los Fondos europeos al gasto público en Ciencia, con lo que la investigación será la 9ª prioridad de destino de estos Fondos UE, tras el cambio climático, la rehabilitación de viviendas, la digitalización, la formación, el 5G, la industria, el turismo y la modernización de la Administración pública.

Tras el empujón presupuestario a la Ciencia, la segunda apuesta clave es el Pacto por la Ciencia alcanzado en marzo entre el Gobierno y 72 organizaciones representativas de la Ciencia, la Universidad, la empresa y los investigadores (ver texto y firmantes). Contempla 3 compromisos muy importantes. El primero y básico, aumentar el gasto público en Ciencia, del 0,54% del PIB en 2019 al 0,75% en 2024 y al 1,25% en 2030, para que, sumado al esfuerzo que hagan las empresas, se consiga alcanzar un gasto total en Ciencia del 2% del PIB en 2024 y del 3% en 2030 (el objetivo que marca la Comisión para Europa). Una década para recuperar la anterior “década perdida”. El 2º objetivo del Pacto es mejorar la carrera de los investigadores, con una estabilidad laboral que permita atraer talento. Y el tercero, mejorar la autonomía y coordinación de todos los organismos que hacen Ciencia.

Este Pacto por la Ciencia se va a apuntalar con los Fondos europeos y los recursos de los próximos Presupuestos, así como con la futura Ley de la Ciencia, cuyo proyecto aprobó el Gobierno el 30 de marzo y ahora se debate con el sector, en consulta pública, para integrar los cambios en una futura Ley de la Ciencia que se aprobará este año.

Con estas iniciativas, la Ciencia podría salir del túnel de “una década perdida”, por los recortes y la ineficiencia en el gasto ejecutado, así como por la pérdida de investigadores y empresas innovadoras. Para España, es clave acertar en el fomento de la investigación y la innovación, no sólo para  asegurar nuestra salud (como han demostrado las vacunas) sino también para mejorar nuestra economía, consiguiendo aumentar la productividad y producir bienes y servicios con más valor añadido, que se exporten mejor y aporten más crecimiento, más riqueza y empleo de calidad. Apostar por la Ciencia es el pasaporte a un futuro mejor.

miércoles, 16 de mayo de 2012

El gasto en investigación retrocede 8 años


Al final, el recorte en I+D+i para 2012 no han sido los 600 millones que se temían en diciembre, sino 2.192 millones, un tijeretazo del 25%, el mayor en la historia de nuestra ciencia y uno de los mayores recortes del Presupuesto 2012. Lo peor es que ya van 3 años de recortes en investigación, lo que paraliza proyectos y lleva al paro a miles de investigadores, que se irán a otros países. Y encima, uno de cada tres euros del Presupuesto no se gasta, en parte porque las empresas también recortan sus  inversiones en I+D+i. Y todo ello cuando Europa gasta más en investigación, lo que agrava nuestra brecha tecnológica. Es urgente reconsiderar los recortes en investigación en España. Y conseguir que Bruselas apoye los esperados planes de crecimiento europeo en programas de I+D+i.
enrique ortega
El gasto total de los Ministerios en I+D+i (civil y militar) será de 6.397 millones en 2012, un 25,52% menos que en 2011, según el estudio de COSCE, un recorte superior al del Presupuesto 2012 (-16,9%). Se trata del mayor recorte en ciencia desde que existen los Planes de I+D+i (1.988) y un tijeretazo que se suma a los recortes del Gobierno ZP en 2010 y 2011 (-13%). Con ello, el presupuesto en I+D+i se coloca en términos reales (descontando la inflación) por debajo del de 2005 y muy próximo al de 2004. O sea que España va a gastar en investigación lo que gastaba hace 8 años.

Pero eso no es lo único grave. Lo peor es que no vamos a gastar esos 6.397 millones presupuestados en I+D+i, sino mucho menos. Porque más de la mitad del Presupuesto son créditos (3.761 millones), destinados a empresas y no se utilizan: en 2011, un 52% de estos créditos no se gastaron y quedó un remanente de 3.016 millones sin gastar que han vuelto al Tesoro. Y lo mismo pasará este año, lo que enmascara que 2.181 millones en créditos, un 34% del Presupuesto 2012, no se van a gastar. Doble recorte.

Esto es más grave en España porque la financiación pública de la investigación tiene un mayor peso que en Europa: Bruselas fijó como objetivo que dos tercios de la I+D+i fueran financiados  con fondos privados en 2010 y en España no llegan al 43,8%, frente al 55% en la UE y el 70% en Alemania, por ejemplo. Y además de aportar menos, las empresas invierten cada vez menos en I+D+i, por la crisis: 3.568 empresas han dejado de innovar entre 2008 y 2010 y han recortado su inversión en tecnología (-9%), sobre todo las pymes (-17%). Y de cada 100 empresas, 34 desaprovechan las ayudas a la investigación.

En resumen, recortes drásticos en las subvenciones y préstamos que no se gastan, en el Presupuesto del Estado, más ajustes en las autonomías y Universidades, que suponen un 60% del gasto en I+D+i. El resultado, tras tres años de tijera, son proyectos que no se pueden terminar y, sobre todo, contratos de investigadores que no se pueden renovar y puestos que no se cubren, provocando una fuga de cerebros, difíciles de recuperar en el futuro.

Los últimos recortes agravan la brecha tecnológica con Europa: en 2011 gastamos en I+D+i el 1,35% del PIB, frente al 2,3% de media de UE-27 y muy por debajo de los países punteros, como Suecia (3,5%), Alemania (2,9%), Francia (2,25%). Precisamente, los países que menos gastan  en investigación son los que peor han aguantado la crisis: Grecia, Portugal, Irlanda, Italia y España. Y ahora, mientras el Gobierno Rajoy agrava los recortes a la investigación, otros aumentan su inversión: Alemania un 5%, Francia +33.000 millones en 2012 y la Comisión Europea dotando 80.000 millones para 2014-2020.

Reducir esta brecha en I+D+i con Europa obligaría a invertir 10.000 millones extras en investigación, porque al ritmo inversor actual tardaríamos 30 años en igualarnos y salir del pelotón de cola: estamos en el puesto 18 de 27 en el ranking europeo de innovación. Miles de investigadores han enviado una carta al Gobierno pidiendo que la inversión en I+D+i sea una prioridad a medio plazo, para impulsar un cambio en el modelo de crecimiento español, basado en el ladrillo y el turismo. La investigación debería estar blindada y al margen de los ciclos económicos y de los cambios políticos, con presupuestos estables y crecientes, como defiende la Ley de la Ciencia, aprobada en mayo de 2011 por el 99% de los grupos políticos. Pero la realidad es que la I+D+i ha sufrido más los recortes, mientras el Gobierno Rajoy apoyaba con subvenciones al ladrillo (8.000 millones para desgravaciones e IVA reducido), a salvar las autopistas o a sanear bancos y Cajas, por ejemplo.

Ahora se abre una puerta para intentar reparar el daño causado con los recortes en I+D+i: los esperados planes europeos de crecimiento, forzados por Hollande y varios países, para reanimar unas economías en recesión. Planes que girarán sobre inversiones en  infraestructuras, energía e investigación. España debe procurar no perder este tren y conseguir una parte del futuro pastel inversor en I+D+i (al menos un 8%, frente al 4,5% de ayudas europeas que conseguimos ahora), para lo que necesitamos no desmantelar centros de investigación, equipos y proyectos, paralizando al menos la aplicación de los recortes.

En paralelo, es urgente montar la Agencia Estatal de Investigación y aprobar el Plan nacional de I+D+i 2012-2015, que marque las prioridades y coordine mejor los esfuerzos públicos (17 autonomías, 17 políticas de investigación) y privados, ayudando a las empresas a utilizar mejor ayudas y créditos que hoy se pierden. Hay que pactar un Plan de futuro para la investigación y la innovación, la mejor palanca para salir de la crisis y crear empleo. No es casual que País Vasco, Navarra y la Rioja, que invierten en I+D+i como la media europea, crezcan más y tengan la mitad de paro que el resto de España. Hay que salvar a la ciencia de los recortes y ponerla como referencia del futuro. Con hechos, no con palabras.

miércoles, 18 de enero de 2012

Innovación con recortes y sin Ministerio

La ciencia y la innovación no se han librado de los recortes: 600 millones en una primera tacada, a la espera del Presupuesto 2012. El Gobierno Rajoy ha optado por la economía del ladrillo (recuperando las ayudas a la compra de vivienda) en lugar de apostar por la nueva economía para salir de la crisis. Llevamos ya tres años de recortes, mientras los países punteros de Europa gastan más en innovación. Ahora, la clave es poner en marcha la nueva Ley de Ciencia, aprobada por consenso, y gastar mejor el dinero disponible: uno de cada cuatro euros no se gasta por falta de proyectos. Y es que las empresas, con la crisis, están reduciendo sus inversiones en I+D-i. Nos estamos jugando el futuro.

enrique ortega
                                                                                               
Los Gobiernos no han sabido qué hacer con la ciencia y la innovación desde que en 1998 arrancó el primer Plan nacional de I+D+i. Primero estuvo en el Ministerio de Educación y Ciencia (con Rajoy de ministro entre 1999 y 2000), después pasó a ser de Ciencia y Tecnología (2000), más tarde volvió a ser de Educación e Investigación (2004), con ZP, que  le dio de nuevo autonomía en 2008, llamándolo de Ciencia e Innovación. Ahora ha pasado al Ministerio de Economía y Competitividad, como una Secretaríade Estado de I+D+i, lo que desagrada a la comunidad científica, que teme que se primen los criterios económicos sobre los científicos, la innovación sobre la investigación.
Al margen de la pérdida del Ministerio, la peor noticia ha sido el recorte de 600 millones en el Presupuesto para 2012 (8.000 millones), a la espera de si hay un nuevo recorte en el Presupuesto definitivo de marzo. Con ello, habrá muchos organismos públicos de investigación (como el CSIC o el CIEMAT) que no podrán realizar proyectos y tendrán que despedir a investigadores, reduciéndose subvenciones y créditos a empresas para que innoven. Una opción política que contrasta  con otra decisión del Gobierno Rajoy: recuperar las subvenciones a la compra de vivienda y mantener el IVA superreducido, dos medidas que costarán unos 6.000 millones de euros, casi el presupuesto en I+D+i. Luego se opta por apoyar al ladrillo más que por modernizar la economía.

Con todo, el mayor problema es que Rajoy sigue la senda de Zapatero y ya llevamos tres años de recortes en I+D+i (un 30% entre 2010, 2011 y 2012), tras una congelación del gasto en  2009, después de 16 años de apuesta continuada por la investigación (desde 1992). Con ello, España se ha estancado, dedicando sólo un 1,36% de su PIB a investigación, mientras Europa está en el 2,01% y los países punteros han aumentado estos años su esfuerzo en investigación, tanto Alemania (2,82%) como Francia (2,25%) o Reino Unido (1,87%). Y seguimos en el furgón de cola de la UE: el 6º país que menos apuesta por la I+D+i.
El problema no es sólo que el gasto público en investigación se recorte sino que la crisis ha reducido también el gasto en I+D de las empresas, que sólo financian el 43% de la investigación española, cuando Bruselas planteó en la Agenda de Lisboa 2010 que deberían suponer dos tercios y en los países punteros, como Alemania, las empresas privadas realizan hasta el 70% del gasto en I+D. En España, la investigación depende demasiado del sector público y por eso ahora, con los recortes, la caída es mayor.

De hecho, 5.369 empresas han dejado de innovar en 2010, según el INE, la mitad por el recorte de las subvenciones del Estado y las autonomías y la otra mitad por la crisis y la falta de crédito. Con ello, el porcentaje de empresas innovadoras en España (43,5%) es inferior a la media europea (51,5%) y a países como Alemania (70% empresas). Y las tres autonomías con mayor porcentaje de empresas innovadoras (La Rioja, Navarra y País Vasco) son precisamente las que tienen menos tasa de paro. No es casualidad.

Los recortes y la crisis son un grave hándicap para la investigación y la innovación, pero faltan más proyectos que dinero: 1 de cada 4 euros del Presupuesto del Ministerio de Ciencia e Innovación en 2010 no se gastó, porque empresas y autonomías pidieron sólo el 60% de los créditos públicos disponibles. Y de cada 100 empresas, 34 desaprovechan las ayudas a la investigación, según un estudio de Alma Consulting. Tampoco funcionan los incentivos fiscales a la I+D. Todo porque la crisis hace que las empresas no se metan en proyectos de investigación o innovación ni en créditos que han de devolver.

Ahora, la clave es aprovechar la nueva Ley de la Ciencia, una de las pocas aprobadas con consenso entre PP y PSOE, y relanzar la investigación y la innovación, con recortes y sin Ministerio. Hay tres tareas urgentes. La primera, poner en marcha la Agencia Estatal de Investigación, un organismo independiente (con presidente elegido por 5 años) que debe estar protegido de los vaivenes políticos. La segunda, aprobar un nuevo Plan Nacional de I+D+i 2012-2015, que marque objetivos y prioridades y que consiga aunar los esfuerzos públicos y privados en investigación e innovación. Y la tercera, agarrarse como una lapa a Europa, para aprovechar los crecientes fondos europeos (80.000 millones) y los proyectos comunitarios del futuro programa Horizon 2020, que quiere apostar por relanzar la investigación en Europa, retrasada frente a Estados Unidos y Japón.  

La investigación e innovación no es sólo cuestión de dinero, aunque hace falta más (hay una campaña de firmas para recabar más fondos). Hay que inocular la I+D+i en la educación, fomentarla en las empresas (sobre todo en las pymes), simplificar las ayudas, unificar esfuerzos, potenciar las compras públicas, implicar más a las empresas y a la Universidad, obsesionarse con no perder el tren tecnológico de Europa… Y sobre todo, marcar una estrategia a medio plazo, porque la I+D+i necesita tiempo y estabilidad. Pero hay que apostar por la innovación para salir de la crisis. Como dice Juan Lerma, “hay que hacer más economía con ciencia en vez de economizar con la ciencia”. Amén.