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jueves, 8 de enero de 2026

Más control de Bizum y tarjetas

Desde el 1 de enero, Hacienda obliga a los bancos a enviarle un listado mensual de los movimientos de Bizum que hagan profesionales y empresas (no los particulares), para controlar pagos que pretendan evadir al Fisco. Y también están obligados a informar de las tarjetas de crédito cuyos movimientos superen los 25.000 euros anuales, para cotejarlas con los ingresos que declaran sus propietarios. Se trata de medidas para controlar mejor los pagos que se hacen por Bizum y tarjetas, que se han multiplicado en los últimos años frente a los pagos en efectivo y las transferencias. Entre tanto, los bancos de España y otros 15 paises trabajan para crear un Bizum europeo que empezaría a funcionar entre verano y Navidad de este año 2026, revolucionando los pagos internacionales. Y el BCE trabaja en crear el “euro digital”, que será realidad a partir de 2029, mientras China opera con el yuan digital desde 2020 y USA apuesta por las criptomonedas. Entre tanto, los pagos en metálico pierden peso.

                               Enrique Ortega

La forma de comprar y pagar ha cambiado radicalmente, más en los últimos 5 años que en los 50 años anteriores, según VISA, con un mayor protagonismo de los pagos digitales (sin movimiento de efectivo), que se han duplicado desde 2022. Y la consultora PwC prevé que para 2030, los pagos electrónicos se tripliquen en el mundo, hasta superar los 3 millones de operaciones. En España, sólo el 57% de los consumidores siguen usando el dinero en efectivo para pagar sus compras, mientras un 27% utiliza sus tarjetas y un 15% paga con sus móviles, según un reciente informe del Banco de España e Ipsos. Y respecto a los pagos entre particulares, el 57% se hacen en efectivo, pero un 37% se hacen ya por Bizum, un 2% por transferencia bancaria y un 1% por otros medios de pago.

El uso de dinero en efectivo es cada vez menor entre los más jóvenes y es todavía mayoritario entre los mayores de 45 años, según el Banco de España. Así, los jóvenes de 18 a 24 años pagan mayoritariamente por móvil (39% compras), seguido del pago en efectivo (32%) y con tarjeta (28%), mientras los mayores de 45 años pagan mayoritariamente en efectivo (el 58% entre 45 y 54 años, el 66% entre 55 y 64 años y el 79% los mayores de 65 años), seguido de los pagos con tarjeta (del 32 al 19%) y con poco peso de los pagos por móvil (del 10 al 2%). Pagan más en efectivo los hombres (61% compras) que las mujeres (54%) y los que tienen menos estudios (77% de las compras entre los que tienen sólo estudios básicos, 53% con estudios medios y sólo el 39% de las compras quienes tienen estudios superiores).

Con todo, los españoles somos los europeos que más preferimos pagar con dinero en efectivo, un 26,40% (30,2% los jóvenes), frente al 21,90% de preferencia en todos los paises de la zona euro, aportando menos por los pagos con tarjeta (el 48,79% en España frente al 54,82% en la zona euro) y con un porcentaje similar entre los que no tienen preferencia por ninguno de estos dos sistemas de pago (23,51% en España frente al 22,85% en la zona euro), según el informe SPACE del BCE, que también revela que dos tercios de españoles (63%) y europeos consideran importante mantener el efectivo como medio de pago en el futuro.

La realidad es que se imponen los pagos digitales, sobre todo por tarjeta y móvil, mientras bajan los pagos en efectivo. Los datos revelan un salto tremendo en el número de tarjetas en circulación, que ya rondan los 100 millones en España. Las tarjetas de crédito han pasado de 16,06 millones en el año 2000 a 44,82 millones en 2008 y un máximo de 52,35 millones en 2017, para bajar después a 37,25 millones en 2019 y 43,10 millones en 2024, según el Banco de España. Y las tarjetas de débito han pasado de 29,74 millones en el año 2000 a 31,57 millones en 2008, 48,35 millones en 2019 y 51,42 millones en 2024. En conjunto, había 94,52 millones de tarjetas en 2024 y 95,43 millones en septiembre de 2025, casi 2 tarjetas por habitante (y casi 3 tarjetas por adulto).

En contrapartida, los españoles utilizamos menos el cajero y sacamos menos dinero en efectivo, según los datos del Banco de España: en el año 2002, se hicieron 899 millones de  operaciones en cajeros, por un importe de 82.024 millones de euros, un importe que marcó un máximo en 2019 (125.188 millones retirados en 908 millones de operaciones) para estancarse después en 127.485 millones retirados en 2024 (en 683 millones de operaciones). En contrapartida, los pagos con tarjeta en comercios (a través de TPV) se han disparado en este siglo, según el Banco de España: de los 46.828 millones pagados por TPV en 2002 (en 991 millones de operaciones) se pasó a 94.414 millones pagados en 2008, a 161.343 millones pagados en 2019 (en 4,536 millones de operaciones) y 271.528 millones pagados por TPV en 2024 (en 9.208 millones de operaciones). Así que los pagos por tarjeta (o móvil) se han triplicado desde 2008, mientras las operaciones se cuadruplicaron. Y este año 2025, ya se han pagado en TPV de comercios  210.700 millones de enero a septiembre, otro récord.

Y queda hablar de otro sistema de pago electrónico que bate todos los récords: el pago por Bizum: se lanzó en 2016 y ya tiene casi 30 millones de usuarios en España, que han realizado  4.210 millones de operaciones. Es el sistema de pago que más utilizan el 80% de los jóvenes y se puede pagar con Bizum en 90.000 comercios españoles.

El auge de los pagos digitales por tarjeta, móvil o Bizum preocupa a Hacienda, porque puede ser una vía de pagos que esconden ingresos y evaden impuestos, básicamente el IVA. Por eso, el Gobierno aprobó el 1 de abril de 2025 el Real Decreto 253/2025 (BOE 2 abril) por el que se modifican las obligaciones de información de los bancos sobre tarjetas y Bizum de sus clientes, un cambio que ha entrado en vigor el 1 de enero de 2026.

La nueva norma tiene dos partes. Una afecta a las operaciones hechas a través de Bizum: se obliga a los bancos a informar mensualmente a la Agencia Tributaria de la facturación acumulada  cada mes y realizada a través de Bizum por empresarios y profesionales. Así, en febrero, los bancos deberán informar ya de las operaciones realizadas este mes de enero de 2026, detallando el importe mensual facturado (no operación a operación) e identificando la cuenta bancaria a través de la que se efectuaron los pagos. Ante los bulos de que el Fisco iba a controlar todos los Bizum, Hacienda ha publicado una nota donde aclara que los bancos no deben informar de los Bizum entre particulares, sólo los de profesionales y empresas. Se pretende así evitar que un fontanero, por ejemplo, cobre un servicio por Bizum y trate así de esconder este ingreso (y el IVA).

La otra parte de la norma afecta a las tarjetas de crédito y débito: se obliga ahora a los bancos a informar anualmente a Hacienda sobre todas las tarjetas cuyos movimientos superen los 25.000 euros al año, ya sea en gasto total (suma de pagos en comercio o retirada de efectivo) o en abonos totales (dinero recibido en la tarjeta por devoluciones y cargos). Así, Hacienda controlará a los que gasten más de esos 25.000 euros al año, porque el banco estará obligado a informar de que es el titular de esa tarjeta y del gasto que ha realizado. El objetivo no es recaudar por este gasto, sino tener el dato para contrastarlo con los ingresos declarados. Así, si alguien gasta mucho más de lo que dice ingresar, el dato le salta a Hacienda y puede investigarlo fiscalmente.

Aunque el Decreto habla sólo de tarjetas y cobros profesionales a través de Bizum, hay que recordar que sigue vigente otro control, el de transferencias: los bancos deben reportar movimientos sospechosos o superiores a 10.000 euros y préstamos superiores a 6.000 euros (según el modificado artículo 38 del Decreto Ley). Esta es una vía para evitar fraudes, como que un padre haga una transferencia a su hijo para pagar un coche o la entrada de un piso, que deben formalizarse como donación o como crédito entre particulares para evitar una sanción de Hacienda.

En definitiva, Hacienda trata con estos cambios de controlar mejor los pagos por tarjeta o móvil, para reducir el fraude facilitado por las nuevas formas de pago, básicamente de empresas y profesionales, porque no afecta a los particulares (salvo que controlarán más a los que gasten en tarjetas más de lo que teóricamente ganan). Pero en el futuro, los pagos digitales irán en aumento y con ello las nuevas formas de fraude. En un futuro, ganarán peso las nuevas tarjetas sin banda magnética (gracias a la tokenización, un código aleatorio que sustituye al PIN y reduce el fraude), la autentificación biométrica, el monedero digital, las divisas digitales o el open banking (abrir los sistemas financieros a terceros).

Ahora, lo más inmediato va a ser la creación del Bizum europeo, un sistema de pago en todo el continente que están ultimando los grandes bancos europeos. El actual Bizum es un sistema de pago promovido por España, Andorra, Portugal e Italia, al que se han sumado en una segunda fase Grecia, Polonia, Noruega, Suecia, Dinamarca y Finlandia. Y esta plataforma trabaja ahora con la iniciativa EPI, integrada por Francia, Alemania, Bélgica, Paises Bajos y Luxemburgo, para alumbrar un Bizum europeo, promovido por los bancos de estos 16 paises y que permitirá el pago por móvil a 390 millones de europeos. La idea es lanzarlo en el tercer trimestre de 2026, y si se retrasa, en las próximas Navidades. Primero para los pagos entre particulares y después para compras online (en 2027) y para pagar con el móvil en  comercios físicos (para 2028).

Este Bizum europeo será una revolución total para los pagos entre particulares y en comercios online y físicos, facilitando y disparando las operaciones en el continente. Y se adelanta al lanzamiento del euro digital, que va muy retrasado y que el BCE prevé lanzar “a partir de 2029, con el objetivo de facilitar los pagos en la zona euro (a falta de una verdadera unión financiera, todavía pendiente), algo que permitirá una mayor autonomía estratégica de Europa frente a la dependencia actual de los medios de pago USA (Visa y MasterCard). Este euro digital (emitido por el BCE) debería reforzar la unidad financiera y económica de Europa, potenciando la competencia e innovación, aunque tiene también riesgos de ciberseguridad, privacidad  de las operaciones y estabilidad financiera.

Pero Europa también va retrasada en la digitalización del euro, porque hay ya 60 paises del resto del mundo que se encuentran muy avanzados en la digitalización de sus monedas, desde China, India o Japón a Reino Unido, Canadá, Corea del Sur, Brasil o Emiratos Árabes. La llegada de Trump a la Casa Blanca ha prohibido el desarrollo del dólar digital para promover como alternativa las criptomonedas, el gran objetivo de los magnates tecnológicos y del nuevo poder en USA. Mientras, China está en cabeza de esta digitalización monetaria: ya en 2020 lanzó a prueba el “yuan digital”, respaldado por el Estado, y en 2025 ha creado en Shanghái un Centro de operaciones internacionales para los pagos digitales que ya realiza pagos con Singapur, Tailandia, Hong-Kong, Emiratos y Arabia Saudí. Un intento de que el “yuan digital” sea una verdadera alternativa al dólar en Asia.

En resumen, los pagos digitales tienen una gran peso en España y en el mundo y cobrarán más importancia en el futuro, donde será algo raro pagar con monedas y billetes. Eso facilitará las compras y transacciones, tanto dentro de Europa como en el resto del mundo, en beneficio de la economía, empresas y consumidores. Pero también hay riesgos, no sólo de ciberseguridad sino de evasión fiscal, de que muchos utilicen la tecnología para evadir impuestos (más de lo mucho que ya evaden). En España, Hacienda intenta ahora un mayor control de los pagos por tarjeta y Bizum, para evitar fraudes e impago de impuestos. A muchos no les gusta este mayor control, pero se hace para controlar a los que defraudan, no a los que hacen un Bizum a un hijo o a un amigo o a los que pagan con tarjetas sus compras. Más control no es más “vigilancia”, debería ser menos fraude y más recaudación.

lunes, 22 de julio de 2024

Las tecnológicas quieren ser tu banco

Apple ha pactado con la Comisión Europea para impedir una multa millonaria, a cambio de abrir sus dispositivos a otros monederos de pago. El gigante tecnológico no quiere poner en peligro una parte creciente de su negocio, los pagos digitales, cuyo uso se ha triplicado. El trasfondo es la guerra abierta que las grandes tecnológicas libran con la banca para quitarles parte del negocio, desde los pagos digitales a Fondos de inversión, seguros y , ahora, los créditos a particulares y empresas. Google, Amazon, Facebook y Apple, más las chinas Alibaba, Baidu o Tencent, quieren ser también los bancos de sus clientes y tienen a su favor un mayor tamaño, millones de datos de usuarios, más tecnología e innovación y mejor “imagen” que los bancos, que denuncian competencia desleal, porque las tecnológicas tienen menos controles financieros y pagan menos impuestos. El riesgo es que son demasiado poderosos ya para que controlen también nuestro dinero. En 20 años, podríamos “echar de menos” a los bancos de hoy.  

                     Enrique Ortega

El primer banco moderno, Banco de San Giorgio, se creó en Génova (Italia) en 1406. Durante 6 siglos, los bancos han controlado el dinero en el mundo, en una situación de monopolio y mucho poder. Pero en las últimas décadas, con la generalización de Internet, los grandes bancos del mundo se enfrentan a gigantes tecnológicos mucho más grandes que ellos, que han puesto su mira en controlar, con medios propios, los pagos y las finanzas de sus clientes, desde los pagos y transferencias online a las cuentas corrientes, los Fondos de inversión y Planes de pensiones, los seguros, y, recientemente, los créditos. En 1998 surgieron los pagos electrónicos con PayPal, en 2007 se lanzó Amazon Pay, en 2011 nació Google Pay y en 2014 apareció Apple Pay. Y no han parado de lanzar servicios financieros, consiguiendo licencias bancarias en todo el mundo.

Los nuevos competidores de la banca se clasifican en dos grupos, aunque su competencia es similar. Por un lado están las “Fintech”, grandes empresas tecnológicas que utilizan recursos tecnológicos innovadores y disruptivos en el sector financiero: plataformas de pago, plataformas de captación de fondos y financiación (“crowdfunding”) , Fondos de inversión y plataformas de asesoramiento, inversión y gestión financiera. Los gigantes más conocidos son PayPal (425 millones de cuentas activas en el mundo) y eBay, que la compró en 2002. En general, se han afianzado más en los paises desarrollados que en los paises emergentes. En España, a finales de 2023, el Banco de España tenía registradas 51 entidades de pago electrónico y 10 entidades operando con dinero electrónico.

El otro gran frente de competidores de la banca, los que más les preocupan, son las “Big Tech”, las grandes tecnológicas que dominan el negocio de Internet. Son, por un lado, los cuatro gigantes tecnológicos USA, conocidos como GAFA: Google, Amazon, Facebook y Apple. Y por otro, los tres gigantes tecnológicos chinos, conocidos como BAT: Baidu (el Google chino), Alibaba y Tencent. Empezaron lanzando plataformas de pago propias (monederos digitales) y luego se han lanzado a ofrecer cuentas y depósitos  (Apple ofrecía depósitos al 4,15% anual, aliado con Goldman Sachs), monedas digitales y criptomonedas) ,Fondos de inversión, Planes, seguros y, recientemente, créditos. Todas tienen licencia bancaria en EEUU y el resto del mundo, incluso en Europa (Google y Facebook a través de Irlanda y Facebook a través de Luxemburgo. Y van a por todas.

Veamos con más detalle los servicios financieros que ya ofrecen. Google compite con la banca con su Google Pay, los préstamos que ofrece con Lending Club, los fondos de inversión Google Venture y Google Capital y los seguros de Google Compare. Amazon ofrece Amazon Pay para las compras online, Amazon Lending para préstamos a comercios y seguros médicos. Facebook incluye pagos online a través de Messenger y préstamos en colaboración con Clearbane. Y Apple, además de Apple Pay y seguros (con Allianz) ha ofrecido hasta junio un préstamo para compras rápidas (de 50 a 1.000 dólares) con pago aplazado.

Las grandes tecnológicas chinas están mucho más avanzadas en el terreno financiero, debido al tremendo auge del comercio electrónico y a su mayor dominio/control del mercado interno chino. Alibaba, con 700 millones de usuarios activos, controla la primera plataforma de pagos de China, Alipay (520 millones de usuarios), tiene un banco (MyBank) donde ofrece cuentas y préstamos, múltiples Fondos de inversión (destaca Yu´e Bao, un Fondo del mercado monetario) y la plataforma de seguros Cathay China. Tencent utiliza la plataforma de pagos TenPay (la 2ª mayor en China) , con la aplicación Wechat, para el envío instantáneo de dinero por mensajería. Y Baidu, el buscador líder en China, ofrece la plataforma de pagos Baidu Wallet y controla Baixin Bank, que ofrece cuentas, créditos y servicios financieros, más Fondos y seguros (en colaboración con Allianz).

Estos gigantes tecnológicos de Internet , norteamericanos y chinos están dando “un gran mordisco” al negocio de los bancos internacionales. El último dato revela que sólo el negocio de los préstamos, más reciente que los pagos digitales, aporta ya un 11% de todos los ingresos de las “Big Tech”, Y se estima que ya conceden un volumen de créditos que supera los 570.000 millones de dólares, según el Comité de Basilea. Sólo en China, las grandes tecnológicas ya conceden más préstamos que los bancos tradicionales. Un negocio creciente para los gigantes de Internet, cuyos ingresos se concentran todavía en la publicidad y las ventas online que consiguen con las búsquedas, aplicaciones y plataformas de comercio electrónico: ahora, las comisiones por tarjetas se reparten entre los emisores y las tecnológicas, cuando hasta ahora las monopolizaban los bancos.

Los expertos alertan que los gigantes de Internet están ganando terreno a los bancos en el negocio financiero. Y destacan sus ventajas en esta “carrera”. La primera, su mayor tamaño y potencial inversor. Las “Big Tech” son multinacionales gigantes en comparación con los bancos, tanto en capital como en potencial de inversión. Dos datos. Uno: la capitalización bursátil (valor en Bolsa) de las grandes tecnológicas es de 10,64 billones de dólares, 6 veces el valor de los grandes bancos internacionales (1,75 billones de dólares). Y dos: el valor de Google (2,19 billones dólares) es 28 veces el valor del mayor banco español, el Santander (76.200 millones de dólares). La segunda ventaja es que tienen millones de clientes, la mayoría “contentos” con sus servicios, frente a la “mala imagen” de la banca: Google tiene 400 millones de clientes, Amazon 300 millones y Facebook 255 millones, frente a 160 millones de clientes del Santander o los 67 millones del Bank of America. Y la tercera ventaja, su enorme capacidad inversora y tecnológica para innovar y digitalizar servicios.

Las grandes tecnológicas también tienen inconvenientes para ser el banco de sus clientes. La principal, que ofrecen menos seguridad, privacidad y “cumplimiento” normativo, ya que su actividad financiera está menos vigilada y regulada por las autoridades (Banco de España o BCE). Eso puede facilitar fraudes y crisis, sin que los clientes estén “cubiertos” por Fondos de Garantía como los bancos (hasta 100.000 euros). Además, esta menor supervisión y regulación puede hacer que estos gigantes “asuman más riesgos” en su operativa, tanto en las inversiones como en la concesión de créditos. Y al aumentar el número de clientes, aumenta también el riesgo de “ciberataques” (aunque los que están teniendo más problemas, al menos públicos, es la banca tradicional). Y dado que muchos de estos gigantes de Internet son muy opacos en su operativa y algoritmos, los clientes tienen el riesgo de que no se protejan suficientemente sus datos y se utilicen para usos “no bancarios”.

Con todo, los gigantes de Internet son cada vez “más Big” (más grandes), “más Tech” (más tecnológicos) y por ello, más eficientes, según un informe de la consultora PwC, que justifica así que ganen cuota de mercado a la banca tradicional. Su modelo de negocio lo visualizan como “la rueda del hámster”: crean redes con millones de clientes que generan un volumen creciente de datos y ofrecen cada vez más servicios y actividades, lo que favorece el aumento de redes y clientes y la diversificación y crecimiento del negocio, una rueda que gira sin parar” y crece día a día. Y no sólo se benefician de tener millones de clientes, sino que “son muy superiores a los bancos en innovación y tecnología”, en la incorporación de Big Data, algoritmos y la Inteligencia Artificial (IA), lo que les permite ser más eficientes en la prestación de servicios financieros (más dinámicos y con menos coste). Y en la concesión de créditos, porque conocen muy bien a sus clientes (pueden tener más de 1.000 datos de una empresa), ajustan mucho mejor riesgos, plazos de concesión y tipos.

Los expertos financieros, como la consultora KPMG, consideran que los gigantes tecnológicos son “la mayor amenaza para la banca” en todo el mundo, una preocupación mayor que los ataques cibernéticos o el uso de la inteligencia artificial (IA). Y también lo creen las autoridades financieras, a las que preocupa “la falta de reacción” de la banca tradicional ante la competencia creciente de las tecnológicas. El Mecanismo Único de Supervisión, el supervisor europeo, ha resaltado que los bancos sólo dedican el 5,2% de su plantilla  y el 4% de sus costes operativos a proyectos de transformación digital, mientras los gigantes de Internet invierten millones de dólares cada año por desarrollar nuevos productos y servicios a sus usuarios, entre ellos servicios financieros.

Los bancos internacionales, y especialmente los europeos, se están quedando atrás en la transformación digital frente a las grandes tecnológicas, según todos los expertos. Y la mayoría de bancos han optado por colaborar con los gigantes de Internet antes que competir con ellos. De hecho, el 65% de los bancos internacionales colaboran con las plataformas de pago, en el mundo y en España. Y las grandes “Big Tech” tienen acuerdos con grandes bancos: Apple y Amazon con JP Morgan, Citibank con Amazon y Apple con Goldman Sachs. Y son pocas las experiencias de colaboración interna de la banca para invertir en nuevos desarrollos y ganar espacio en las finanzas digitales. Bizum es un caso de éxito en España (26 millones clientes), lo mismo que Zelle o Paze en Estados Unidos.

Mientras, los gigantes tecnológicos avanzan en su oferta financiera, utilizando su poder y gran tamaño, apoyándose en su situación de “cuasi-monopolio”, pero con flexibilidad para cambiar si hace falta, como demuestra el comportamiento reciente de Apple en Europa. La Comisión Europea le abrió un expediente a Apple por cerrar sus dispositivos a tecnologías de pago que no fuera de su “ecosistema”, lo que suponía un “abuso de mercado”, por el que se arriesgaba a una multa millonaria (hasta 40.000 millones de dólares). Finalmente, hace diez días, Apple llegó a un pacto con la Comisión, por el que abría a otros desarrolladores rivales (con la tecnología NFC) la entrada gratuita (durante 10 años) en Apple Pay y en el monedero de Apple. Evita así una multa millonaria, pero a la vez mantiene su presencia destacada en el negocio de los monederos digitales, cuyo uso se ha triplicado en los últimos años.

Las grandes tecnológicas van a seguir ganando terreno y clientes a los que ofrece “ser su banco”, algo que los internautas “ven bien”, sobre todo en el caso de Google, Apple y Amazon. Su gran ventaja es que son multinacionales conocidas, con buena imagen, que innovan cada día con bajos costes, lo que atrae a sus usuarios, que no se preocupan demasiado por el uso de sus datos y las comisiones “encubiertas” que pagan. Mientras, los bancos se quejan ante los Gobiernos de que las grandes tecnológicas les hacen “competencia desleal”, porque no se les exige cumplir con la regulación y supervisión que tienen los bancos (cada día más estricta, para evitar futuras crisis bancarias) y encima apenas pagan impuestos (la mayoría radican sus operaciones en paraísos fiscales y operan con “ingeniería fiscal”. En paralelo, las autoridades monetarias de la UE temen que la actividad financiera de las grandes tecnológicas pueda “generar desafíos regulatorios, como dominio de mercado, discriminación de precios, algoritmos discriminatorios y amenazas a la privacidad de los usuarios”.

En medio de esta “guerra financieraentre los bancos y los gigantes tecnológicos, la Comisión Europea ha apostado por “una mayor digitalización de la economía y las finanzas”, que va a beneficiar a los gigantes de Internet y que preocupa a los bancos. El objetivo europeo es acelerar los pagos digitales y el uso del euro digital, lo que facilitará aún más que las grandes tecnológicas presten servicios financieros. En 2023 se aprobó una Ley para regular el acceso a los datos digitales (FIDA, en inglés), una Ley de datos que entrará en vigor el 11 de septiembre de 2015. Para entonces, los bancos deberán dar acceso a los datos de sus clientes (con su consentimiento) a las grandes tecnológicas. Y cuando los tengan, podrán cruzarlos con los millones de datos que ellos tienen, para poder ofrecer a esos clientes de los bancos tradicionales sus servicios, desde pagos a tarjetas y créditos. Será una auténtica conmoción en los mercados, entre la banca (David) y las tecnológicas (Goliat).

En resumen, los gigantes de Internet se preparan para asaltar aún más los mercados financieros cuando tengan en 2025 nuestros datos de la banca, tras invertir millones y tiempo en ofrecer nuevas plataformas de servicios financieros, más ágiles y atractivas (y con menos coste, al menos teóricamente). Y entonces, Google,  Apple o Amazon, pelearán por ser “nuestro banco”, como son nuestro buscador o nuestra plataforma de compra. El problema puede ser que estos gigantes, con tanto poder, tengan un control excesivo sobre nuestro dinero, con menos competencia, regulación y contrapesos. Que si hoy no sabemos lo que hacen con nuestros datos, mañana tampoco sabremos lo que hacen con nuestro dinero. Y como sabrán todo de nosotros, estaremos más en sus manos. Podría pasar que dentro de 20 años, “echemos de menos” a nuestro banco de hoy