La forma de comprar y pagar ha cambiado radicalmente, más en los últimos 5 años que en los 50 años anteriores, según VISA, con un mayor protagonismo de los pagos digitales (sin movimiento de efectivo), que se han duplicado desde 2022. Y la consultora PwC prevé que para 2030, los pagos electrónicos se tripliquen en el mundo, hasta superar los 3 millones de operaciones. En España, sólo el 57% de los consumidores siguen usando el dinero en efectivo para pagar sus compras, mientras un 27% utiliza sus tarjetas y un 15% paga con sus móviles, según un reciente informe del Banco de España e Ipsos. Y respecto a los pagos entre particulares, el 57% se hacen en efectivo, pero un 37% se hacen ya por Bizum, un 2% por transferencia bancaria y un 1% por otros medios de pago.
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jueves, 8 de enero de 2026
Más control de Bizum y tarjetas
Desde el 1 de enero, Hacienda obliga a los bancos a
enviarle un listado mensual de los movimientos de Bizum que hagan
profesionales y empresas (no los particulares), para controlar
pagos que pretendan evadir al Fisco. Y también están obligados a informar de
las tarjetas de crédito cuyos movimientos superen los 25.000 euros anuales,
para cotejarlas con los ingresos que declaran sus propietarios. Se trata de
medidas para controlar mejor los pagos que se hacen por Bizum y
tarjetas, que se han multiplicado en los últimos años frente a los pagos en
efectivo y las transferencias. Entre tanto, los bancos de España y otros 15 paises
trabajan para crear un Bizum europeo que empezaría a funcionar entre verano
y Navidad de este año 2026, revolucionando los pagos internacionales. Y el BCE
trabaja en crear el “euro digital”, que será realidad a partir de
2029, mientras China opera con el yuan digital desde 2020 y USA apuesta
por las criptomonedas. Entre tanto, los pagos en metálico pierden peso. Enrique Ortega
La forma de comprar y pagar ha cambiado radicalmente, más en los últimos 5 años que en los 50 años anteriores, según VISA, con un mayor protagonismo de los pagos digitales (sin movimiento de efectivo), que se han duplicado desde 2022. Y la consultora PwC prevé que para 2030, los pagos electrónicos se tripliquen en el mundo, hasta superar los 3 millones de operaciones. En España, sólo el 57% de los consumidores siguen usando el dinero en efectivo para pagar sus compras, mientras un 27% utiliza sus tarjetas y un 15% paga con sus móviles, según un reciente informe del Banco de España e Ipsos. Y respecto a los pagos entre particulares, el 57% se hacen en efectivo, pero un 37% se hacen ya por Bizum, un 2% por transferencia bancaria y un 1% por otros medios de pago.
El uso de dinero en efectivo es cada vez menor entre
los más jóvenes y es todavía mayoritario entre los mayores de 45 años, según
el Banco de España. Así, los jóvenes de 18 a 24 años pagan
mayoritariamente por móvil (39% compras), seguido del pago en efectivo (32%) y
con tarjeta (28%), mientras los mayores de 45 años pagan
mayoritariamente en efectivo (el 58% entre 45 y 54 años, el 66% entre 55 y 64
años y el 79% los mayores de 65 años), seguido de los pagos con tarjeta (del 32
al 19%) y con poco peso de los pagos por móvil (del 10 al 2%). Pagan más en
efectivo los hombres (61% compras) que las mujeres (54%) y los
que tienen menos estudios (77% de las compras entre los que tienen sólo
estudios básicos, 53% con estudios medios y sólo el 39% de las compras quienes
tienen estudios superiores).
Con todo, los españoles somos los europeos que
más preferimos pagar con dinero en efectivo, un 26,40% (30,2% los jóvenes),
frente al 21,90% de preferencia en todos los paises de la zona euro, aportando
menos por los pagos con tarjeta (el 48,79% en España frente al 54,82% en la
zona euro) y con un porcentaje similar entre los que no tienen preferencia por ninguno
de estos dos sistemas de pago (23,51% en España frente al 22,85% en la zona
euro), según
el informe SPACE del BCE, que también revela que dos tercios de españoles
(63%) y europeos consideran importante mantener el efectivo como medio de pago
en el futuro.
La realidad es que se imponen los pagos digitales, sobre
todo por tarjeta y móvil, mientras bajan los pagos en efectivo. Los datos revelan
un salto tremendo en el número de tarjetas en circulación, que ya rondan los
100 millones en España. Las tarjetas de crédito han pasado de 16,06
millones en el año 2000 a 44,82 millones en 2008 y un máximo de 52,35 millones
en 2017, para bajar después a 37,25 millones en 2019 y 43,10 millones en 2024, según
el Banco de España. Y las tarjetas de débito han pasado de 29,74
millones en el año 2000 a 31,57 millones en 2008, 48,35 millones en 2019 y
51,42 millones en 2024. En conjunto, había 94,52 millones de tarjetas en 2024 y
95,43 millones en septiembre de 2025, casi 2 tarjetas por habitante (y casi
3 tarjetas por adulto).
En contrapartida, los españoles utilizamos menos el
cajero y sacamos menos dinero en efectivo, según
los datos del Banco de España: en el año 2002, se hicieron 899
millones de operaciones en cajeros, por
un importe de 82.024 millones de euros, un importe que marcó un máximo en 2019
(125.188 millones retirados en 908 millones de operaciones) para estancarse
después en 127.485 millones retirados en 2024 (en 683 millones de
operaciones). En contrapartida, los pagos con tarjeta en comercios (a
través de TPV) se han disparado en este siglo, según
el Banco de España: de los 46.828 millones pagados por TPV en 2002 (en 991
millones de operaciones) se pasó a 94.414 millones pagados en 2008, a 161.343
millones pagados en 2019 (en 4,536 millones de operaciones) y 271.528 millones
pagados por TPV en 2024 (en 9.208 millones de operaciones). Así que los pagos
por tarjeta (o móvil) se han triplicado desde 2008, mientras las operaciones se
cuadruplicaron. Y este
año 2025, ya se han pagado en TPV de comercios 210.700 millones de enero a septiembre, otro
récord.
Y queda hablar de otro sistema de pago electrónico que bate
todos los récords: el pago por Bizum:
se lanzó en 2016 y ya tiene casi 30 millones de usuarios en España, que
han realizado 4.210 millones de
operaciones. Es el sistema de pago que más utilizan el 80% de los jóvenes y se
puede pagar con Bizum en 90.000 comercios españoles.
El auge de los pagos digitales por tarjeta, móvil o
Bizum preocupa a Hacienda, porque puede ser una vía de pagos que esconden
ingresos y evaden impuestos, básicamente el IVA. Por eso, el Gobierno
aprobó el 1 de abril de 2025 el
Real Decreto 253/2025 (BOE 2 abril) por el que se modifican las
obligaciones de información de los bancos sobre tarjetas y Bizum de sus
clientes, un cambio que ha entrado en vigor el 1 de enero de 2026.
La nueva norma tiene dos partes. Una afecta a las operaciones
hechas a través de Bizum: se obliga a los bancos a informar
mensualmente a la Agencia Tributaria de la facturación acumulada cada mes y realizada a través de Bizum por empresarios
y profesionales. Así, en febrero, los bancos deberán informar ya de las operaciones
realizadas este mes de enero de 2026, detallando el importe mensual facturado
(no operación a operación) e identificando la cuenta bancaria a través de la
que se efectuaron los pagos. Ante los bulos de que el Fisco iba a
controlar todos los Bizum, Hacienda
ha publicado una nota donde aclara que los bancos no deben informar
de los Bizum entre particulares, sólo los de profesionales y empresas. Se
pretende así evitar que un fontanero, por ejemplo, cobre un servicio por Bizum
y trate así de esconder este ingreso (y el IVA).
La otra parte de la norma afecta a las tarjetas de crédito
y débito: se obliga ahora a los bancos a informar anualmente a
Hacienda sobre todas las
tarjetas cuyos movimientos superen los 25.000 euros al año, ya sea
en gasto total (suma de pagos en comercio o retirada de efectivo) o en abonos
totales (dinero recibido en la tarjeta por devoluciones y cargos). Así,
Hacienda controlará a los que gasten más de esos 25.000 euros al año, porque el
banco estará obligado a informar de que es el titular de esa tarjeta y del
gasto que ha realizado. El objetivo no es recaudar por este gasto, sino tener
el dato para contrastarlo con los ingresos declarados. Así, si
alguien gasta mucho más de lo que dice ingresar, el dato le salta a Hacienda y
puede investigarlo fiscalmente.
Aunque el Decreto habla sólo de tarjetas y cobros
profesionales a través de Bizum, hay que recordar que sigue
vigente otro control, el de transferencias: los bancos deben
reportar movimientos sospechosos o superiores a 10.000 euros y préstamos
superiores a 6.000 euros (según el modificado artículo 38 del Decreto Ley).
Esta es una vía para evitar fraudes, como que un padre haga una transferencia a
su hijo para pagar un coche o la entrada de un piso, que deben formalizarse
como donación o como crédito entre particulares para evitar una sanción de Hacienda.
En definitiva, Hacienda trata con estos cambios de controlar
mejor los pagos por tarjeta o móvil, para reducir el fraude facilitado
por las nuevas formas de pago, básicamente de empresas y profesionales, porque
no afecta a los particulares (salvo que controlarán más a los que gasten en
tarjetas más de lo que teóricamente ganan). Pero en el futuro, los pagos
digitales irán en aumento y con ello las nuevas formas de fraude. En un
futuro, ganarán peso las nuevas tarjetas sin banda magnética (gracias
a la tokenización,
un código aleatorio que sustituye al PIN y reduce el fraude), la
autentificación biométrica, el monedero digital, las divisas digitales o el
open banking (abrir los sistemas financieros a terceros).
Ahora, lo más inmediato va a ser la
creación del Bizum europeo, un sistema de pago en todo el continente que
están ultimando los grandes bancos europeos. El actual Bizum es un
sistema de pago promovido por España, Andorra, Portugal e Italia, al que se
han sumado en una segunda fase Grecia, Polonia, Noruega, Suecia, Dinamarca
y Finlandia. Y esta plataforma trabaja ahora con la iniciativa EPI, integrada
por Francia, Alemania, Bélgica, Paises Bajos y Luxemburgo, para alumbrar un
Bizum europeo, promovido por los bancos de estos 16 paises y que permitirá
el pago por móvil a 390 millones de europeos. La
idea es lanzarlo en el tercer trimestre de 2026, y si se retrasa, en las
próximas Navidades. Primero para los pagos entre particulares y después para
compras online (en 2027) y para pagar con el móvil en comercios físicos (para 2028).
Este Bizum europeo será una revolución total para los
pagos entre particulares y en comercios online y físicos, facilitando y
disparando las operaciones en el continente. Y se adelanta al lanzamiento
del euro digital, que va muy retrasado y que el
BCE prevé lanzar “a partir de 2029”, con el objetivo de facilitar
los pagos en la zona euro (a falta de una verdadera unión financiera, todavía
pendiente), algo que permitirá una mayor autonomía estratégica de Europa
frente a la dependencia actual de los medios de pago USA (Visa y MasterCard).
Este euro digital (emitido por el BCE) debería reforzar la unidad
financiera y económica de Europa, potenciando la competencia e innovación,
aunque tiene también riesgos de ciberseguridad, privacidad de las operaciones y estabilidad financiera.
Pero Europa también va retrasada en la digitalización del
euro, porque hay
ya 60 paises del resto del mundo que se encuentran muy avanzados en la
digitalización de sus monedas, desde China, India o Japón a Reino Unido,
Canadá, Corea del Sur, Brasil o Emiratos Árabes. La llegada de Trump a la Casa
Blanca ha
prohibido el desarrollo del dólar digital para promover como
alternativa las criptomonedas, el gran objetivo de los magnates
tecnológicos y del nuevo poder en USA. Mientras, China
está en cabeza de esta digitalización
monetaria: ya en 2020 lanzó a prueba el “yuan digital”,
respaldado por el Estado, y en 2025 ha creado en Shanghái un Centro de
operaciones internacionales para los pagos digitales que ya realiza pagos con
Singapur, Tailandia, Hong-Kong, Emiratos y Arabia Saudí. Un intento de que el “yuan
digital” sea una verdadera alternativa al dólar en Asia.
En resumen, los pagos digitales tienen una gran peso
en España y en el mundo y cobrarán más importancia en el futuro, donde será
algo raro pagar con monedas y billetes. Eso facilitará
las compras y transacciones, tanto dentro de Europa como en el
resto del mundo, en beneficio de la economía, empresas y consumidores. Pero también
hay riesgos, no sólo de ciberseguridad sino de evasión fiscal, de
que muchos utilicen la tecnología para evadir impuestos (más de lo mucho que ya
evaden). En España, Hacienda
intenta ahora un mayor control de los pagos por tarjeta y Bizum, para evitar
fraudes e impago de impuestos. A muchos no les gusta este mayor control, pero
se hace para controlar a los que defraudan, no a los que hacen un Bizum a un
hijo o a un amigo o a los que pagan con tarjetas sus compras. Más control no
es más “vigilancia”, debería ser menos fraude y más recaudación.
La forma de comprar y pagar ha cambiado radicalmente, más en los últimos 5 años que en los 50 años anteriores, según VISA, con un mayor protagonismo de los pagos digitales (sin movimiento de efectivo), que se han duplicado desde 2022. Y la consultora PwC prevé que para 2030, los pagos electrónicos se tripliquen en el mundo, hasta superar los 3 millones de operaciones. En España, sólo el 57% de los consumidores siguen usando el dinero en efectivo para pagar sus compras, mientras un 27% utiliza sus tarjetas y un 15% paga con sus móviles, según un reciente informe del Banco de España e Ipsos. Y respecto a los pagos entre particulares, el 57% se hacen en efectivo, pero un 37% se hacen ya por Bizum, un 2% por transferencia bancaria y un 1% por otros medios de pago.
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lunes, 22 de julio de 2024
Las tecnológicas quieren ser tu banco
Apple ha pactado con la Comisión Europea para impedir
una multa millonaria, a cambio de abrir sus dispositivos a otros monederos
de pago. El gigante tecnológico no quiere poner en peligro una parte creciente
de su negocio, los pagos digitales, cuyo uso se ha triplicado. El
trasfondo es la guerra abierta que las grandes tecnológicas
libran con la banca para quitarles parte del negocio,
desde los pagos digitales a Fondos de inversión, seguros y , ahora, los
créditos a particulares y empresas. Google, Amazon, Facebook y Apple,
más las chinas Alibaba, Baidu o Tencent, quieren ser también los
bancos de sus clientes y tienen a su favor un mayor tamaño, millones de
datos de usuarios, más tecnología e innovación y mejor “imagen” que los bancos,
que denuncian competencia desleal, porque las
tecnológicas tienen menos controles financieros y pagan menos impuestos. El riesgo
es que son demasiado poderosos ya para que controlen también nuestro dinero. En
20 años, podríamos “echar de menos” a los bancos de hoy.
El primer banco moderno, Banco de San Giorgio,
se creó en Génova (Italia) en 1406. Durante 6 siglos, los bancos han
controlado el dinero en el mundo, en una situación de monopolio y mucho
poder. Pero en las últimas décadas, con la generalización de Internet,
los grandes bancos del mundo se enfrentan a gigantes tecnológicos
mucho más grandes que ellos, que han puesto su mira en controlar, con medios
propios, los pagos y las finanzas de sus clientes, desde los pagos y
transferencias online a las cuentas corrientes, los Fondos de inversión y
Planes de pensiones, los seguros, y, recientemente, los créditos. En 1998
surgieron los pagos electrónicos con PayPal, en 2007 se lanzó Amazon
Pay, en 2011 nació Google Pay y en 2014 apareció Apple Pay.
Y no han parado de lanzar servicios financieros, consiguiendo licencias
bancarias en todo el mundo.
Los nuevos competidores de la banca se
clasifican en dos grupos, aunque su competencia es similar. Por
un lado están las “Fintech”, grandes empresas tecnológicas que
utilizan recursos tecnológicos innovadores y disruptivos en el sector
financiero: plataformas de pago, plataformas de captación de fondos y
financiación (“crowdfunding”)
, Fondos de inversión y plataformas de asesoramiento, inversión y gestión
financiera. Los gigantes más conocidos son PayPal (425 millones de
cuentas activas en el mundo) y eBay, que la compró en 2002. En general,
se han afianzado más en los paises desarrollados que en los paises emergentes. En
España, a finales de 2023, el Banco de España tenía registradas 51
entidades de pago electrónico y 10 entidades operando con dinero
electrónico.
El otro gran frente de competidores de la banca, los que más
les preocupan, son las “Big Tech”, las grandes tecnológicas que
dominan el negocio de Internet. Son, por un lado, los cuatro gigantes tecnológicos
USA, conocidos como GAFA: Google, Amazon, Facebook y Apple. Y
por otro, los tres gigantes tecnológicos chinos, conocidos como BAT:
Baidu (el Google chino), Alibaba y Tencent. Empezaron lanzando
plataformas de pago propias (monederos digitales) y luego se han lanzado a
ofrecer cuentas y depósitos (Apple
ofrecía depósitos al 4,15% anual, aliado con Goldman Sachs), monedas digitales
y criptomonedas) ,Fondos de inversión, Planes, seguros y, recientemente,
créditos. Todas tienen licencia bancaria en EEUU y el resto del mundo, incluso
en Europa (Google y Facebook a través de Irlanda y Facebook a través de
Luxemburgo. Y van a por todas.
Veamos con más detalle los servicios financieros que ya ofrecen. Google compite con la banca con su Google Pay, los préstamos que
ofrece con Lending Club, los fondos de inversión Google Venture y Google
Capital y los seguros de Google Compare. Amazon ofrece Amazon Pay para
las compras online, Amazon Lending para préstamos a comercios y seguros
médicos. Facebook incluye pagos online a través de Messenger y préstamos
en colaboración con Clearbane. Y Apple, además de Apple Pay y seguros
(con Allianz) ha ofrecido hasta junio un préstamo para compras rápidas (de 50 a
1.000 dólares) con pago aplazado.
Las grandes tecnológicas chinas están mucho más avanzadas en el terreno financiero, debido al tremendo auge del comercio
electrónico y a su mayor dominio/control del mercado interno chino. Alibaba,
con 700 millones de usuarios activos, controla la primera plataforma de pagos
de China, Alipay (520 millones de usuarios), tiene un banco (MyBank)
donde ofrece cuentas y préstamos, múltiples Fondos de inversión (destaca Yu´e
Bao, un Fondo del mercado monetario) y la plataforma de seguros Cathay China. Tencent
utiliza la plataforma de pagos TenPay (la 2ª mayor en China) , con la
aplicación Wechat, para el envío instantáneo de dinero por mensajería. Y Baidu,
el buscador líder en China, ofrece la plataforma de pagos Baidu Wallet y
controla Baixin Bank, que ofrece cuentas, créditos y
servicios financieros, más Fondos y seguros (en colaboración con
Allianz).
Estos gigantes tecnológicos de Internet ,
norteamericanos y chinos están dando “un gran mordisco” al negocio de los
bancos internacionales. El último dato revela que sólo el negocio de
los préstamos, más reciente que los pagos digitales, aporta ya un 11%
de todos los ingresos de las “Big Tech”, Y se estima que ya conceden un
volumen de créditos que supera los 570.000 millones de dólares, según el Comité de Basilea. Sólo en China, las grandes tecnológicas ya conceden más
préstamos que los bancos tradicionales. Un negocio creciente para los gigantes
de Internet, cuyos ingresos se concentran todavía en la publicidad y las
ventas online que consiguen con las búsquedas, aplicaciones y plataformas
de comercio electrónico: ahora, las comisiones por tarjetas
se reparten entre los emisores y las tecnológicas, cuando hasta ahora las
monopolizaban los bancos.
Los expertos alertan que los gigantes de Internet
están ganando terreno a los bancos en el negocio financiero. Y destacan
sus ventajas en esta “carrera”. La primera, su mayor tamaño y
potencial inversor. Las “Big Tech” son multinacionales gigantes en
comparación con los bancos, tanto en capital como en potencial de inversión.
Dos datos. Uno: la capitalización bursátil (valor en Bolsa) de las grandes
tecnológicas es de 10,64 billones de dólares, 6 veces el valor de los grandes
bancos internacionales (1,75 billones de dólares). Y dos: el valor de Google
(2,19 billones dólares) es 28 veces el valor del mayor banco español, el
Santander (76.200 millones de dólares). La segunda ventaja es que tienen millones de clientes, la mayoría “contentos” con sus servicios,
frente a la “mala imagen” de la banca: Google tiene 400 millones de clientes,
Amazon 300 millones y Facebook 255 millones, frente a 160 millones de clientes
del Santander o los 67 millones del Bank of America. Y la tercera ventaja, su
enorme capacidad inversora y tecnológica para innovar y digitalizar servicios.
Las grandes tecnológicas también tienen “inconvenientes”
para ser el banco de sus clientes. La principal, que ofrecen menos
seguridad, privacidad y “cumplimiento” normativo, ya que su actividad
financiera está menos vigilada y regulada por las autoridades (Banco de España
o BCE). Eso puede facilitar fraudes y crisis, sin que los clientes estén “cubiertos”
por Fondos de Garantía como los bancos (hasta 100.000 euros). Además, esta
menor supervisión y regulación puede hacer que estos gigantes “asuman más
riesgos” en su operativa, tanto en las inversiones como en la concesión
de créditos. Y al aumentar el número de clientes, aumenta también el riesgo
de “ciberataques” (aunque los que están teniendo más problemas, al menos
públicos, es la banca tradicional). Y dado que muchos de estos gigantes de
Internet son muy opacos en su operativa y algoritmos, los
clientes tienen el riesgo de que no se protejan suficientemente sus datos y se
utilicen para usos “no bancarios”.
Con todo, los gigantes de Internet son cada vez “más
Big” (más grandes), “más Tech” (más tecnológicos) y
por ello, más eficientes, según un informe de la consultora PwC,
que justifica así que ganen cuota de mercado a la banca tradicional. Su modelo
de negocio lo visualizan como “la rueda del hámster”: crean
redes con millones de clientes que generan un volumen creciente de datos y ofrecen
cada vez más servicios y actividades, lo que favorece el aumento de redes y
clientes y la diversificación y crecimiento del negocio, “una rueda que
gira sin parar” y crece día a día. Y no sólo se benefician de tener
millones de clientes, sino que “son muy superiores a los bancos en
innovación y tecnología”, en la incorporación de Big Data, algoritmos y
la Inteligencia Artificial (IA), lo que les permite ser más eficientes en la
prestación de servicios financieros (más dinámicos y con menos coste). Y en la
concesión de créditos, porque conocen muy bien a sus clientes (pueden tener
más de 1.000 datos de una empresa), ajustan mucho mejor riesgos, plazos de
concesión y tipos.
Los expertos financieros, como la consultora KPMG,
consideran que los gigantes tecnológicos son “la mayor amenaza para la
banca” en todo el mundo, una preocupación mayor que los ataques
cibernéticos o el uso de la inteligencia artificial (IA). Y también lo
creen las autoridades financieras, a las que preocupa “la
falta de reacción” de la banca tradicional ante la competencia
creciente de las tecnológicas. El Mecanismo Único de Supervisión, el supervisor
europeo, ha resaltado que los bancos sólo dedican el 5,2% de su plantilla
y el 4% de sus costes operativos a
proyectos de transformación digital, mientras los gigantes de Internet
invierten millones de dólares cada año por desarrollar nuevos productos y
servicios a sus usuarios, entre ellos servicios financieros.
Los bancos internacionales, y especialmente los
europeos, se están quedando atrás en la transformación digital
frente a las grandes tecnológicas, según todos los expertos. Y la mayoría de bancos
han optado por colaborar con los gigantes de Internet antes que competir
con ellos. De hecho, el 65% de los bancos internacionales colaboran con
las plataformas de pago, en el mundo y en España. Y las grandes “Big Tech”
tienen acuerdos con grandes bancos: Apple y Amazon con JP Morgan, Citibank
con Amazon y Apple con Goldman Sachs. Y son pocas las experiencias de
colaboración interna de la banca para invertir en nuevos desarrollos y ganar
espacio en las finanzas digitales. Bizum es un caso de éxito en España
(26 millones clientes), lo mismo que Zelle o Paze en Estados Unidos.
Mientras, los gigantes tecnológicos avanzan en
su oferta financiera, utilizando su poder y gran tamaño, apoyándose en su
situación de “cuasi-monopolio”, pero con flexibilidad para cambiar si
hace falta, como demuestra el comportamiento reciente de Apple en
Europa. La Comisión Europea le abrió un expediente a Apple por
cerrar sus dispositivos a tecnologías de pago que no fuera de su “ecosistema”,
lo que suponía un “abuso de mercado”, por el que se arriesgaba a una multa millonaria
(hasta 40.000 millones de dólares). Finalmente, hace diez días, Apple llegó a un pacto con la Comisión, por el que abría a otros
desarrolladores rivales (con la tecnología NFC) la entrada gratuita (durante 10
años) en Apple Pay y en el monedero de Apple. Evita así una multa millonaria,
pero a la vez mantiene su presencia destacada en el negocio de los monederos
digitales, cuyo uso se ha triplicado en los últimos años.
Las grandes tecnológicas van a seguir ganando terreno
y clientes a los que ofrece “ser su banco”, algo que los
internautas “ven bien”, sobre todo en el caso de Google, Apple y Amazon. Su gran
ventaja es que son multinacionales conocidas, con buena imagen, que innovan
cada día con bajos costes, lo que atrae a sus usuarios, que no se preocupan
demasiado por el uso de sus datos y las comisiones “encubiertas” que pagan.
Mientras, los bancos se quejan ante los Gobiernos de que las
grandes tecnológicas les hacen “competencia desleal”, porque no
se les exige cumplir con la regulación y supervisión que
tienen los bancos (cada día más estricta, para evitar futuras crisis bancarias)
y encima apenas pagan impuestos (la mayoría radican sus
operaciones en paraísos fiscales y operan con “ingeniería fiscal”. En paralelo,
las autoridades monetarias de la UE temen que la actividad financiera de las
grandes tecnológicas pueda “generar desafíos regulatorios, como dominio de
mercado, discriminación de precios, algoritmos discriminatorios y amenazas a la
privacidad de los usuarios”.
En medio de esta “guerra financiera” entre
los bancos y los gigantes tecnológicos, la Comisión Europea ha apostado por
“una mayor digitalización de la economía y las finanzas”, que va a
beneficiar a los gigantes de Internet y que preocupa a los bancos. El
objetivo europeo es acelerar los pagos digitales y el uso del euro digital,
lo que facilitará aún más que las grandes tecnológicas presten servicios
financieros. En 2023 se aprobó una Ley para regular el acceso a los datos digitales (FIDA, en inglés), una Ley de datos que entrará en vigor el
11 de septiembre de 2015. Para entonces, los bancos deberán dar acceso a los
datos de sus clientes (con su consentimiento) a las grandes
tecnológicas. Y cuando los tengan, podrán cruzarlos con los millones de
datos que ellos tienen, para poder ofrecer a esos clientes de los bancos
tradicionales sus servicios, desde pagos a tarjetas y créditos. Será una
auténtica conmoción en los mercados, entre la banca (David) y las
tecnológicas (Goliat).
En resumen, los gigantes de Internet se preparan para
asaltar aún más los mercados financieros cuando tengan en 2025 nuestros datos
de la banca, tras invertir millones y tiempo en ofrecer nuevas plataformas
de servicios financieros, más ágiles y atractivas (y con menos coste, al menos
teóricamente). Y entonces, Google, Apple o Amazon, pelearán por ser “nuestro banco”,
como son nuestro buscador o nuestra plataforma de compra. El problema puede
ser que estos gigantes, con tanto poder, tengan un control excesivo sobre
nuestro dinero, con menos competencia, regulación y contrapesos.
Que si hoy no sabemos lo que hacen con nuestros datos, mañana tampoco sabremos
lo que hacen con nuestro dinero. Y como sabrán todo de nosotros, estaremos más
en sus manos. Podría pasar que dentro de 20 años, “echemos de menos” a
nuestro banco de hoy…
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