Las manifestaciones, en Madrid y en media España, revelan que el problema de la vivienda agobia cada día más a los españoles. Y no es para menos. Este año 2024, los alquileres siguen subiendo, un +10,2% anual en el tercer trimestre, según el portal Idealista. Y el precio medio de un alquiler en España se coloca en 13 euros/m2 (10,4 euros en 2019). Eso supone pagar 1.170 euros por alquilar un piso de 90 m2. Pero esa es la media. En Barcelona, el precio sube a 2.016 euros (22,4 euros/m2), en Madrid son 1.836 euros (20,4 euros/m2), en San Sebastián son 1.629 euros (18,1 €/m2, en Palma 1.557 euros (17,3 €/m2), en Málaga 1.305 euros (14,5 €/m2) y en Valencia 1.287 euros (14,3 €/m2).
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lunes, 14 de octubre de 2024
Alquileres imposibles: faltan viviendas
El grave problema de la vivienda, con precios y
alquileres disparados, preocupa a muchos españoles, sobre todo jóvenes y familias
vulnerables, que destinan más del 40% de ingresos (los jóvenes el 92%) a
pagar un alquiler. Si lo encuentran, porque hay un 33% menos que en
2009, consecuencia de cambios legales y topes que han llevado a muchos
propietarios a cambiar su piso en alquiler a uno de temporada o turístico. O a
venderlo. La Ley de Vivienda (mayo 2023) es un fracaso y ha reducido los
alquileres. Mientras, se terminan 89.000 viviendas al año (frente a 424.000 en
2009), cuando se crean 275.000 nuevas familias. Tenemos pocos alquileres y
carísimos porque apenas hay viviendas disponibles: faltan 600.000 hasta 2025
y el doble para 2030. La única solución es que Gobierno, Ayuntamientos,
autonomías, promotores y bancos pacten un Plan de Vivienda, conseguir
suelo y financiación para construir 200.000 viviendas al año, la mayoría para
alquiler. Y ayudar (no amenazar) a los propietarios para que
alquilen. Menos Leyes demagógicas y más medidas eficaces. Enrique Ortega
Las manifestaciones, en Madrid y en media España, revelan que el problema de la vivienda agobia cada día más a los españoles. Y no es para menos. Este año 2024, los alquileres siguen subiendo, un +10,2% anual en el tercer trimestre, según el portal Idealista. Y el precio medio de un alquiler en España se coloca en 13 euros/m2 (10,4 euros en 2019). Eso supone pagar 1.170 euros por alquilar un piso de 90 m2. Pero esa es la media. En Barcelona, el precio sube a 2.016 euros (22,4 euros/m2), en Madrid son 1.836 euros (20,4 euros/m2), en San Sebastián son 1.629 euros (18,1 €/m2, en Palma 1.557 euros (17,3 €/m2), en Málaga 1.305 euros (14,5 €/m2) y en Valencia 1.287 euros (14,3 €/m2).
El problema es que la subida de alquileres de este año se
suma a las
subidas del alquiler desde 2014. En 2023, los alquileres subieron
un +10,1%, más que el +8,4% en 2022 y el 4,6% en 2020 (en 2021, con la pandemia.
bajaron un -3,6%). Y antes, entre 2014 y 2019, los alquileres subieron en
España un +50%, según Idealista. Así que en la última década
(2014-2023), los alquileres
han subido un +69,5%, el triple que la inflación general (+21,3%, según
el INE) y cuatro veces más que los salarios (+17,6% han subido los
convenios). Y si sumamos la subida de este año, los alquileres suben casi
un 80% desde 2014…
¿Por qué suben tanto los alquileres? Básicamente,
porque hay pocas viviendas disponibles y una demanda creciente. Por un
lado, apenas se construye vivienda nueva: en 2023 se terminaron 89.119
viviendas, casi las mismas que en 2022 (89.545), tras una década
en la que se construyeron incluso muchas menos (60.000 en 2013, 44.630 en 2016,
78.810 en 2018). Es una cifra ridícula si la comparamos con las 424.459
viviendas terminadas en 2009 o las 650.000 terminadas
en 2006 y 2007. Además, apenas se hacen viviendas protegidas (8.646
VPO en 2023) y la nueva construcción se concentra en la costa mediterránea y
las islas (el 37,2% de las viviendas terminadas) y en el resto de España
(39,1%), más que en Madrid y Barcelona (27,7%).
Apenas se hacen viviendas nuevas mientras cada año crecen
las nuevas familias y los jóvenes que buscan un alquiler, más los últimos
años, cuando la subida de tipos e hipotecas hacen que muchos españoles no
piensen en comprar casa, máxime cuando los precios de compra de los
pisos de han disparado también (+7,8% este año y +39,8% entre 2014 y 2023). El Banco
de España estima que cada año hay 275.000 nuevas familias que buscan
techo, además de 60.000 nuevos inmigrantes. El dato es muy llamativo:
el número
de hogares creció en 1.491.700 entre 2011 y 2023, mientras se
construyeron 762.843 viviendas…
Está claro: la demanda de alquileres se ha
disparado y mientras, apenas se construye. Y tampoco se alquilan muchas de
los 4
millones de viviendas que están vacías. Unas, la mayoría, porque son segundas
residencias o están en mal estado, necesitan rehabilitación. Y, sobre
todo, porque hay pocas viviendas vacías en las grandes ciudades donde
hay más demanda de alquileres: el
Banco de España estima que sólo hay 400.000 viviendas vacías
(el 10% del total) en ciudades de más de 250.000 habitantes.
Esta falta de oferta se ha agravado en los últimos
años, porque los propietarios se han retraído a alquilar, a la
vista de los cambios normativos aprobados por el Gobierno Sánchez. En marzo de
2019 se cambió la Ley de Arrendamientos (LAU), con un Decreto
que limitaba las subidas al IPC y ampliaba los plazos
de alquiler: de 3 a 5 años si el propietario era particular
y hasta 7 años si era empresa. Eso retrajo a muchos propietarios, que reaccionaron
con subidas extras de los alquileres (para “cubrirse”) y retrasando su alquiler
o vendiendo. En febrero de 2022, el Gobierno
aprobó la Ley de Vivienda, que establecía “topes” de
subida a los alquileres en las zonas tensionadas, lo que redujo más la oferta
de alquileres, “asustando a los propietarios”. En mayo de 2023, la Ley entró
en vigor y la
mayoría de expertos coinciden: ha reducido drásticamente la oferta de
alquileres, disparando más los precios.
Los datos vuelven a ser elocuentes. Entre 2019 y 2024, la
oferta de alquileres en España ha caído un -33%, según un reciente
estudio del portal Idealista. Pero en Barcelona (donde la
Generalitat aprobó un control de alquileres ya en 2020), la oferta de
alquileres se ha reducido un 75% desde 2019 a hoy: han
desaparecido del mercado 3 de cada 4 viviendas en alquiler. También ha
caído drásticamente la oferta de alquileres en Oviedo (-55%), San
Sebastián (-55%), Las Palmas (51%), Madrid (-46%), Palma
(-46%), Girona (-45%), Bilbao (-44%), Zamora (-42%), Toledo
(-42%) y Burgos (-40%). Y se ha reducido también la oferta de alquileres
en Málaga y Valencia (-33%), Sevilla y Alicante (-42%).
¿Cómo se ha producido este drástico recorte de la oferta
de alquileres? Por
3 vías: se han “desviado” los alquileres tradicionales a alquileres
de temporada, a alquileres turísticos o a la venta. El primer camino,
el más utilizado, ha sido “desviar” alquileres permanentes a
alquileres de temporada: son por menos de un año, a estudiantes,
trabajadores desplazados (profesores, médicos, camareros, temporeros) o por
vacaciones. No se rigen por la nueva Ley de Vivienda (ni por la normativa de apartamentos
turísticos) y las condiciones se pactan libremente. Estos alquileres han
crecido un +182% entre 2019 y 2024 (+220% en Barcelona) y suponen ya
el 14% de todo el mercado del alquiler, aunque hay ciudades donde
superan la tercera parte del total (y creciendo). El Gobierno intentó
regularlos con un reciente Decreto, pero no consiguió aprobarlo en el Congreso,
por el veto de Junts, junto al PP y Vox.
El 2º camino para desviar alquileres
permanentes es destinarlos
a alquiler turístico. En septiembre había 388.259 pisos
turísticos en las 25 mayores capitales, +55.295 que en junio, según
la patronal turística Exceltur. El problema es más relevante en 48
municipios, con más del 10% de
alquileres turísticos, destacando los centros de Barcelona y Madrid (con más
del 25% de pisos turísticos), Málaga, Sevilla o Palma. El Gobierno promete
regular estos alquileres para el futuro, pero la competencia es autonómica y
municipal y cada ciudad va a su aire, mientras los pisos turísticos aumentan (ver
cuadro), a pesar de las protestas.
El tercer camino para desviar pisos que antes se alquilaban
es venderlos,
aprovechando los altos precios actuales (han subido +47,6%
desde 2014) y la gran demanda, que aumentará con la próxima bajada de tipos
e hipotecas. En los últimos años, Fotocasa
estima que el 12% de los
propietarios que antes alquilaban han vendido, lo que supondría 327.000
alquileres menos desde 2019. La mitad de estos propietarios han desistido de
alquilar, según
Fotocasa, “por malas experiencias” con inquilinos o por temor a la nueva
normativa.
La consecuencia de este triple recorte de la
oferta es clara: hay muchos menos alquileres disponibles y eso sube los
precios y dificulta encontrar un piso para alquilar ("vuelan") Y los que lo consiguen, tienen
que destinar
una mayor parte de sus ingresos al alquiler : ya
suponía el 43% del sueldo medio en 2023, frente al 38% en 2019, según
este estudio de InfoJobs. Pero en las ciudades con los alquileres más
caros, representa mucho más: en Barcelona, el alquiler se lleva el
65% del sueldo medio, en Palma el 63%, en Madrid el 62%, en San
Sebastián el 60%, en Las Palmas el 53%, en Valencia y Santa Cruz de Tenerife el
50%, en Málaga el 49% y en Girona el 48%.
El esfuerzo para pagar el alquiler es mayor en las familias
más vulnerables (con bajos ingresos) y entre los jóvenes.
Así, el pago del alquiler se lleva más del 40% del Salario Mínimo (SMI) en toda
España, según
este estudio de El País. Y supone la mitad o más del SMI en Barcelona
(70%), Madrid (61%), San Sebastián (57%), Bilbao y Málaga (50% SMI). Esto hace
que el pago del alquiler haya llevado a muchas familias a caer en la
pobreza, según reiteran Cáritas
y la
EAPN. Y provoca que muchas familias vulnerables no puedan pagar ahora su
alquiler y aumenten los desahucios (en los últimos 9 meses): en
el 2º trimestre de 2024 han sido 7.850 desahucios, según
el CGPJ, las tres cuartas partes por alquileres (5.874,
un 40% más que hace un año y 5 veces más que en 2020, en
plena pandemia).
Con todo, los que más sufren los alquileres
disparados y escasos son los jóvenes: ganan de media 1.050,77 euros
netos al mes, los menores de 30 años (según el
último estudio del Consejo de la Juventud ) y para pagar un alquiler
necesitan 968 euros de media, según
este estudio de UGT. Además, tienen que pagar los gastos fijos de la
vivienda (agua, luz, Internet y gastos comunitarios): en total 1.131 euros al mes, 80
euros más de lo que ganan los jóvenes en España. Y luego hay que comer,
pagar transporte, vivir… Imposible. Así que la mayoría no pueden alquilar y siguen
viviendo con sus padres, emancipándose
mucho más tarde que en Europa: a
los 30,4 años de media, frente a los 26,3 años en Europa.
El panorama de la vivienda y los alquileres es desolador,
además de suponer “un cáncer para la economía”, porque muchas empresas
(turismo, hostelería, campo, sanidad, educación, industrias) no encuentran
personal debido a que los trabajadores no encuentran un alquiler accesible en
muchas ciudades y pueblos. Urge dejar de “empecinarse” en la Ley de
Vivienda: la ministra Isabel Rodríguez, en un doble gesto de “impotencia” e “incapacidad”
, ha
apelado a la “solidaridad” de los caseros y ha
amenazado con recortar aportaciones estatales a las autonomías que no aplican “topes”(todas
menos Cataluña). Hay que dejarse de “demagogia” y “populismo” y probar otro camino, el que ha
abierto el presidente Illa, con su Plan
de vivienda para Cataluña.
El Plan
Illa tiene 4 ejes, que va a
proponer a los municipios catalanes, a arquitectos y constructores: crear
un Fondo de suelo, agilizar los trámites de las licencias y el
periodo de construcción de viviendas (bajar las entregas de 100 meses a 50), más
inversión para facilitar la construcción a promotores públicos y privados y
ayudas al alquiler, sobre todo a jóvenes. En total, Illa propone invertir
4.400 millones desde la Generalitat para construir 50.000 pisos públicos
en Cataluña de aquí a 2030 (se
terminaron 2.243 VPO en 2023). Un objetivo ambicioso, que supone hacer
las cosas de otra manera: con suelo, negociación e inversión.
El problema del alquiler no se resuelve imponiendo topes
y una Ley: se
resuelve negociando un Plan con los que tienen las competencias
y la decisión (autonomías, Ayuntamientos, promotores y propietarios),
garantizando además los derechos de los inquilinos. Hay que empezar por el
principio, el suelo, que es clave (supone la mitad o más del coste de
una vivienda). En España hay suelo “urbanizable”,
pero falta suelo
“urbanizado”, listo para construir. Y no se sabe cuánto hay ni
dónde está. Por eso, Gobierno, autonomías y Ayuntamientos deben hacer
un Censo de suelo público. Y agilizar que se puede construir en él. El Gobierno
aprobó en marzo de 2024 una reforma
parcial de la Ley del Suelo, para facilitar a los Ayuntamientos que
pudieran aprobar Planes urbanísticos con defectos menores, que llevan años
paralizados en los Tribunales. Pero tuvo
que retirarla en el Congreso por el veto de Sumar, Junts, ERC y Podemos…
Urge conseguir suelo público y facilitárselo a promotores públicos y privados,
porque hoy el proceso tarda de 7 a 10 años.
Además, hay que relanzar las promociones de nuevas
viviendas, aportando inversión pública suficiente y pactando financiación
privada (con bancos e inversores). Ahora hay poca inversión pública en
vivienda (6.900 millones, un
0,5% del PIB, frente al 1% en Europa) y urge aumentarla, a
nivel estatal, autonómico y municipal. Sobre todo, porque la inversión pública para construir viviendas protegidas es sólo la mitad del gasto total (3.472 millones en 2023): el 70% lo aporta el Gobierno central (ojo: con Fondos europeos) y sólo el 30% lo financian las autonomías. Además, los bancos deben volver a financiar
promociones, favoreciendo la promoción privada (subiendo
módulos) de VPO (se
construyeron 8.646 en 2023, frente a 67.909 en 2009). En paralelo, hay que frenar
los costes de construcción (disparados), mejorar la formación de
trabajadores (las constructoras de quejan de que no encuentran personal
cualificado) y agilizar el proceso de construcción (aumentando su ” industrialización”).
Otro frente de actuación es frenar los alquileres de
temporada y los pisos turísticos, para aumentar la oferta. Y en paralelo, negociar
con los propietarios para facilitarles el alquiler con garantías,
sin
topes y con ayudas a los que voluntariamente contengan precios. Una vía es crear
empresas municipales y autonómicas que hagan de “intermediarias”, como
hace el País Vasco con el “Programa
Bizigune”: los propietarios les ceden las viviendas y cobran seguro el alquiler, mientras
se despreocupan de todo. Además, deberían plantearse ayudas para rehabilitar
más viviendas y fomentar fiscalmente (rebajas IRPF, IBI...) que no estén vacías y se alquilen.
Cara a los inquilinos, hace falta que el Estado (con los
pisos del “banco malo”), las autonomías y Ayuntamientos promuevan más
viviendas protegidas (hoy suponen el
2,5% del parque, frente al 10-30% en Europa), para ofrecer alquileres públicos
subvencionados a las familias que no pueden pagar un alquiler de mercado,
aunque baje. Y urge mejorar las ayudas a los jóvenes para el alquiler,
que ahora
se retrasan y no funcionan (7 de cada 10 solicitantes del bono joven de alquiler no lo consiguen) , fomentando la
construcción pública de residencias
para estudiantes. Y necesitamos un sistema ágil, con viviendas públicas
alternativos, para evitar los desahucios de familias vulnerables.
No hay una medida milagrosa para que bajen los
alquileres. Pero la clave es que haya más viviendas y eso debería
obligar a las distintas Administraciones a pactar un
Plan de choque para la Vivienda, hasta 2030, para construir 200.000
viviendas al año (más del doble que ahora) y que viviendas “desviadas”
hoy vuelvan a alquilarse. Debería ser una prioridad para todos. Eso
exige dejarse de politiqueos y demagogia, “sentarse” en toda España (en
cada autonomía y cada ciudad) y negociar suelo, inversiones, medidas y
ayudas. Urge.
Las manifestaciones, en Madrid y en media España, revelan que el problema de la vivienda agobia cada día más a los españoles. Y no es para menos. Este año 2024, los alquileres siguen subiendo, un +10,2% anual en el tercer trimestre, según el portal Idealista. Y el precio medio de un alquiler en España se coloca en 13 euros/m2 (10,4 euros en 2019). Eso supone pagar 1.170 euros por alquilar un piso de 90 m2. Pero esa es la media. En Barcelona, el precio sube a 2.016 euros (22,4 euros/m2), en Madrid son 1.836 euros (20,4 euros/m2), en San Sebastián son 1.629 euros (18,1 €/m2, en Palma 1.557 euros (17,3 €/m2), en Málaga 1.305 euros (14,5 €/m2) y en Valencia 1.287 euros (14,3 €/m2).
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lunes, 23 de octubre de 2023
Alquileres disparados
Este jueves se cumplen 5 meses de aplicación de la nueva Ley de vivienda, aprobada en el
Congreso con la oposición de la derecha,
cuyas autonomías (11) amenazan con no aplicarla. Hasta fin de año no estarán listos los topes
al alquiler, pero la Ley ha sido inútil
y contraproducente: los alquileres
siguen subiendo y se cobran ya precios
récord en 27 capitales, entre ellas
Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Zaragoza y Valladolid. Y las familias destinan el 40% de sus ingresos (y más) al alquiler, agravando la pobreza y forzando a que dos tercios de los jóvenes vivan con sus padres. La causa de estos alquileres
carísimos (más de 1.000 euros de media) está en la falta de viviendas, sobre
todo en grandes ciudades: necesitamos 1,2 millones de pisos más para
alquilar. Urge un Pacto entre el
próximo Gobierno, autonomías y promotores para conseguir suelo y financiación para construir
viviendas en alquiler a precio tasado. Y facilitar el alquiler de 1,9 millones de viviendas vacías. Más viviendas, no topes al alquiler. Enrique Ortega
Los alquileres siguen subiendo este año 2023, trimestre a trimestre. En el tercer trimestre, han vuelto a subir un +0,3% (tras subir un +2,4% en el primero y un +4,5% en el 2º trimestre), con una subida anual del +9,3%, según el último dato del portal Idealista. Esta subida anual es mayor en Valencia (+22,1%), Alicante (+18,6%), Barcelona (+18,1%), Palma (+16,7%), Madrid (+10,7%), Ceuta y Las Palmas (+10%), mientras sólo bajan los alquileres en Palencia (-1,6% anual). Otra subida que se suma al +8,4% que subieron los alquileres en 2022, tras caer un -3,6% en 2021 (por la pandemia) y subir otro +4,6% en 2020. Así que los alquileres suben un +18,7% en los últimos 45 meses, tras aumentar un +50% entre 2014 y 2019, según Idealista. Resumiendo: han subido +68,7% en menos de una década.
Los alquileres siguen subiendo este año 2023, trimestre a trimestre. En el tercer trimestre, han vuelto a subir un +0,3% (tras subir un +2,4% en el primero y un +4,5% en el 2º trimestre), con una subida anual del +9,3%, según el último dato del portal Idealista. Esta subida anual es mayor en Valencia (+22,1%), Alicante (+18,6%), Barcelona (+18,1%), Palma (+16,7%), Madrid (+10,7%), Ceuta y Las Palmas (+10%), mientras sólo bajan los alquileres en Palencia (-1,6% anual). Otra subida que se suma al +8,4% que subieron los alquileres en 2022, tras caer un -3,6% en 2021 (por la pandemia) y subir otro +4,6% en 2020. Así que los alquileres suben un +18,7% en los últimos 45 meses, tras aumentar un +50% entre 2014 y 2019, según Idealista. Resumiendo: han subido +68,7% en menos de una década.
Con estas fuertes subidas anuales, el precio medio de alquilar una vivienda en España alcanza hoy otro
máximo
histórico: 11,8 euros por metro cuadrado, superando los 1.000 euros (1.062 euros un piso de 90 m2), según
el portal Idealista. Pero es mucho
más caro en capitales como Barcelona
(20 euros/m2), Madrid (17,7
euros), San Sebastián (16,9), Palma (14,6), Bilbao (13,2), Valencia (12,4), Las Palmas (11,6), Ceuta (11,5),
Vitoria (11,1), Sevilla y Girona (11), Santa Cruz de Tenerife (10,9), Cádiz
(10,6), Alicante (10,5) y Pamplona (10,4 euros/m2), las capitales donde es más
caro alquiler. Y Zamora (6,1 euros/m2), Ciudad Real y Cáceres (6,2), Orense
(6,4), Palencia o Lugo (6,6 euros) las más baratas.
Lo preocupante es que son
ya 21 las ciudades donde los alquileres han alcanzado su máximo histórico en septiembre, según
Idealista: Ávila, Barcelona,
Burgos, Castellón, Granada, Guadalajara, Logroño, Lugo, Madrid, Murcia, Oviedo, Pamplona, Pontevedra, Santa Cruz de
Tenerife, Sevilla, Soria, Tarragona,
Valencia, Valladolid, Vitoria y Zaragoza.
La subida de alquileres también se está produciendo en toda Europa (+21% entre 2010 y 2023), pero,
desde 2022, sube más el precio de los alquileres que la
compraventa de vivienda, según
Eurostat. Entre 2015 y 2022, el precio medio del alquiler en Madrid se ha encarecido un +39%, frente a un +26% de subida en
otras capitales europeas, según
este estudio de FUNCAS. Con ello, el
alquiler en Madrid es el 9º
más caro entre las grandes
ciudades de Europa, con un índice 134 (el 100 sería Bruselas), superado por
Londres (295), Dublín (232), Copenhague
(198), Luxemburgo (189), Estocolmo (182), París (179), Múnich
(156) y Helsinki (134). Y cuesta menos alquilar una vivienda en Berlín (índice 133), Lisboa (129), La Haya (126), Viena
(113), Bruselas (100), Roma (98) o Atenas (96).
Con estos precios disparados en España, las familias tienen que hacer un esfuerzo mucho mayor para alquilar.
Según
un estudio de la inmobiliaria Culmen, en España hay 1,8 millones de hogares
que viven en alquiler y el 75% de ellos (1,37 millones de hogares) tienen que
destinar más del 30% de sus ingresos a pagar el alquiler, el tope que se
considera recomendable. Pero la mitad de ellos (750.000 hogares) tienen que destinar más del 50% de sus ingresos a
alquilar, lo que hunde sus economías o les obliga a dejar su vivienda
(y volver con sus padres o vivir “amontonados” con amigos o familiares).
Otro estudio
de Funcas revela que el 40% de los
inquilinos destinan más del 40% de sus ingresos a pagar el alquiler,
un esfuerzo que duplica al que hacen los inquilinos en Europa. Y eso es una
media, porque hay ciudades donde el esfuerzo de los inquilinos es mayor, según
otro estudio de Idealista: en Barcelona,
el alquiler medio se lleva el 43,1%
de los ingresos medios, en Palma el 42%,
en Valencia el 39,1%, en Málaga el 36,8%, en Alicante el 35,3%, en Madrid el
34,7%, San Sebastián el 32,6% y en las Palmas el 30%. Y otro dato sorprendente:
en 47 capitales, es mayor el esfuerzo para alquilar un piso
que el coste de una hipoteca para comprarlo (si se tiene dinero para la entrada
y los gastos y se consigue que un banco conceda esa hipoteca). Sólo es más barato alquilar que comprar
un piso hoy en 5 capitales españolas: A
Coruña, San Sebastián, Palma, Málaga y Granada.
Este panorama,
unos alquileres que se llevan hasta el 40% (y más) de los ingresos de una
familia, son la principal causa del
aumento de la pobreza en España, según
el último Informe sobre la pobreza en 2022 de la Red Europea de Lucha
contra la Pobreza (EAPN), más decisiva
incluso que tener o no tener trabajo. Y eso, porque las familias más vulnerables (hay 12,3 millones de españoles en
riesgo de pobreza) alquilan más y el
coste del alquiler se lleva casi el 40% de sus ingresos, el triple que en las
familias con más recursos (donde el alquiler supone sólo el 12,5% de sus
gastos). Y aportan
un dato revelador: en 2022, 4 de cada 5 personas con un elevado gasto en
pagar el alquiler eran pobres.
Esto puede provocar
que muchas de estas familias no puedan ahora pagar su alquiler, al
haberse disparado. De momento, las medidas legales tomadas por el Gobierno tras
la COVID han frenado los desahucios: de 36.467 por impago de alquiler en
2019 a 21.141 en 2020 y 27.533 en 2022 (y 10.166
en el primer semestre de 2023). Pero hay expertos que creen que la caída de desahucios este año
(-37% sobre primera mitad de 2022) se
debe no a la protección legal de las familias vulnerables, sino a dos
huelgas en el personal de Justicia (primero secretarios y luego funcionarios judiciales). Y temen que los desahucios por impago de alquileres repunten en los próximos
meses. Eso sería muy preocupante, porque un 70% de los 700.000 desalojos de
viviendas que se han hecho en España desde 2008 (por impagos de alquileres e
hipotecas) afectaron a familias con menores, según
Save the Children.
Los alquileres disparados afectan también muy especialmente a los jóvenes, que ven más difícil emanciparse y formar un hogar.
Si el salario medio de un joven era,
en junio de 2022, de 1.089 euros (según
el Consejo de la Juventud), pagar un alquiler le supondría de media el
83,9% de su sueldo. Y con el pago de los
recibos obligatorios, “se comería” el 93,6% del sueldo. Por eso, la mayoría
de los jóvenes españoles no pueden emanciparse: el 69,1% de los jóvenes (de 16 a 34 años) siguen viviendo con sus padres, un 10% más que hace una década. Y
entre 25 y 34 años, el 46,3% de los jóvenes españoles viven con sus padres,
frente a sólo el 30,3% de media en Europa, según
este estudio de Funcas.
Pero no es sólo que los altos alquileres acrecienten la
pobreza y dificulten la emancipación de los jóvenes, es que además, cada vez resulta más difícil alquilar, incluso a estos precios desorbitados, porque salen pocos pisos a alquiler cada
día: la oferta de alquileres se ha reducido un -28% en esta Legislatura, entre
principios de 2019 y principios de 2023, según
el portal Idealista. Una caída de oferta que ha sido mucho
mayor en las grandes ciudades, como Barcelona (-51% alquileres), Valencia
(-45%), Madrid (-44%), San Sebastián (-35%), Alicante y Málaga (-33%), Sevilla
(-28%) o Bilbao (-24%). Menos oferta de alquileres porque se hacen menos
viviendas nuevas (80.000 en 2022) y, sobre todo, porque muchos propietarios
prefieren vender y obtener una alta plusvalía con la subida de precios, sobre todo tras
la aprobación de la nueva Ley de Vivienda, que establece topes al alquiler.
Con esta poca oferta, alquilar un piso (carísimo) es cada
día más complicado (“la jungla del alquiler”). La demanda
de inquilinos es tan alta que los
alquileres “vuelan”, se colocan en horas. Y los propietarios “eligen” cada
vez más al inquilino, incluso convocando a varios a la vez para “hacer un casting”, donde se valora
sus ingresos, su contrato, su estilo de vida y hasta su color de piel…Y ahora,
aunque la nueva Ley de Vivienda prohíbe
que el inquilino pague la comisión de la
inmobiliaria (la tiene que pagar el propietario), se
multiplican las denuncias de que las siguen cobrando, o bien ilegalmente
(si no, no hay piso) o camuflada como un “servicio post- alquiler” al
inquilino, que le imponen. Y además, cada vez se alquilan pisos de menor
calidad (“infrapisos”) y hasta viviendas que no lo son.
El problema de fondo
de los alquileres en España es la falta de oferta y la escasez de
viviendas: desde 2015 se han iniciado una media de 75.000 nuevas viviendas al año frente
a 120.000 nuevos hogares anuales que se han creado en ese periodo, según
destaca Funcas. No sólo ha caído
drásticamente la construcción de nuevas viviendas “libres” (desde el récord
de 597.632 viviendas terminadas en 2006 a las 365.000 en 2009 y un mínimo de
35.382 viviendas en 2014 hasta 79.935
terminadas en 2022). También se
ha desplomado la construcción de viviendas de protección oficial (VPO): de terminarse 85.028 en 1997 se
bajó a 67.514 en 2007, sólo 17.059 VPO en 2013 (tras los recortes) y un mínimo
de 9.221 VPO terminadas en 2022. Así que no se promueven nuevas viviendas, ni
las empresas privadas ni la Administración Pública (Estado, autonomías y
ayuntamientos), mientras cada año hay nuevas familias y jóvenes que necesitan una
vivienda. Y encima, en España el parque público
de viviendas sociales es ridículo: sólo 300.000 viviendas, el
2,5% del parque total, frente al 9,3% en Europa (el 30% en Paises Bajos,
17,5% en Reino Unido y el 5% en Alemania).
Por todo ello, la solución al grave problema de los
alquileres pasa por construir más
viviendas y destinar la mayoría al
alquiler: más oferta para bajar los precios. España necesita construir 1,2 millones de viviendas de alquiler
protegido en 10 años para rebajar la
tensión del alquiler, según
un reciente estudio de la inmobiliaria Culmia y GAD3. Proponen que 761.000 sean viviendas de alquiler asequible (un 20%
más bajo que el de mercado) y otras 442.000 se construyan para alquiler social
(un alquiler bajo, para las familias más vulnerables). Y además, creen que
haría falta construir otras 166.000 viviendas en 10 años para alquiler “libre”.
En total, proponen
construir 1.369.000 viviendas para
alquilar en los próximos 10 años,
una media de 140.000 al año (casi el doble de las que se construyen ahora). Y
para conseguirlo, proponen la colaboración público-privada: que
las distintas Administraciones ofrezcan suelo a cambio de que se construyan
viviendas con alquiler tasado durante 80 años, con ayudas financieras y
fiscales a los promotores (privados y públicos).
Este es el camino para rebajar los impagables alquileres
actuales. Pero el Gobierno Sánchez, forzado por Podemos, aprobó una Ley de la Vivienda que
sólo en parte sigue esa vía (prevé construir 140.000 viviendas públicas en 5
años), pero que sobre todo defiende “un atajo populista”: poner controles al precio de los alquileres,
topes a su subida en las zonas
tensionadas. De momento, la Ley entró en vigor el 26 de mayo, pero los topes de precios no se han aprobado y se
retrasarán hasta finales de año. El problema ya no es sólo que estos
topes hayan retraído a muchos particulares (e inmobiliarias) a alquilar,
recortando más la oferta, sino que no se van a aplicar, creando una
gran incertidumbre en el mercado. Porque las autonomías gobernadas por el PP (11, 6 de ellas con VOX) ya han dicho
que no
aplicarán estos topes, que sí adoptará Cataluña (ha
establecido ya 140 municipios con alquileres “tensionados” y reclama al
Gobierno los topes ya). Así que
tenemos una Ley contraproducente que no
se va a aplicar y no se avanza en la vía eficaz: promover más viviendas. Y facilitar el alquiler (sin imposiciones,
con incentivos) de los 1,9 millones de viviendas vacías.
Urge que el futuro Gobierno sea más realista y promueva un
gran Pacto por la vivienda, sentando a las autonomías, Ayuntamientos
y promotores para aprobar un ambicioso Plan de construcción de viviendas, al
menos esas 140.000 al año que se
proponen. Y eso pasa por sacar al mercado todo el suelo disponible y ofrecerlo gratis a los que promuevan viviendas
de alquiler asequible, asegurándoles una financiación
y una rentabilidad suficientes. No podemos seguir permitiendo que los
alquileres sigan disparados, asfixien a las familias y frenen en seco la
emancipación de los jóvenes. La vivienda tiene enmienda: construir más.
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