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lunes, 30 de marzo de 2026

Otra Semana Santa récord y cara

Media España viaja o toma unas pequeñas vacaciones esta Semana Santa, tras no tener fiestas ni “puentes” desde Navidad. La fiebre por salir y moverse sigue ahí, en España y en Europa, a pesar de las guerras (Ucrania y Oriente Medio) y de la fuerte subida de precios (3,3% anual), sobre todo por los carburantes. Pero mucha gente no tendrá en cuenta estas subidas (llenar un depósito de gasóleo cuesta 31 euros más que el año pasado y 3,50 euros más si es de gasolina), ni tampoco las de los hoteles (+9,6% anual), bares y restaurantes o los billetes de autobús, tren o avión. Al final, si el tiempo no lo impide, los hoteleros esperan más clientes (sobre todo españoles)  que la Semana Santa 2025, que ya fue récord, sobre todo en Canarias, Baleares, Andalucía y Levante, más las ciudades de interior con procesiones. Y la guerra en Irán nos traerá también muchos extranjeros. Todos buscan evadirse de la realidad, “cargar las pilas” y afrontar una vuelta complicada. Descansen.

                           Enrique Ortega

El turismo en España ha empezado el año con fuerza, tras batir todos los récords en 2025 (96,8 millones de turistas extranjeros y 134.712 millones de gasto). Así, en enero de 2026 (último dato del INE), España recibió 5,1 millones de turistas extranjeros, un +1,2% que en 2025, con aumentos de visitantes de Italia (+8,1%), Reino Unido (+3,3%), EEUU (+3,2%, a pesar de Trump y de la fortaleza del euro), paises nórdicos (+1,8%) y del resto del mundo (+13,1%), aunque cayeron los turistas franceses (-19,2%) y alemanes (-2%). Además, y esto es importante, los turistas foráneos se gastaron un 9,3% más, lo que indica que sigue subiendo el gasto medio por turista (por la inflación y porque son turistas “de más calidad”). Y finalmente, han aumentado, en enero y febrero, las pernoctaciones hoteleras (+2,2%), más por los extranjeros (+3,3%) que por los españoles (+2,3%).

Ahora, se espera que la Semana Santa incentive la llegada de turistas extranjeros, aunque serán los españoles quienes dominen los viajes y la ocupación hotelera estos días, a pesar de las guerras y de las subidas de precios. El sector hotelero asegura que las reservas para Semana Santa serán algo superiores a las del año pasado (que ya fue récord) y que las grandes cadenas ya rozan “un lleno técnico” en Canarias, Andalucía y Baleares, con un aumento de reservas también en Madrid, Levante y Cataluña, más las ciudades de la España interior con procesiones, que disparan el turismo rural. Pero sobre todo, los hoteleros creen que mejorarán sus ventas y márgenes, por la subida de precios (la facturación media por habitación fue en febrero de 116,3 euros, +2,9% más que un año antes).

Hay varios factores que explican el aumento de la ocupación previsto para esta Semana Santa. Uno, que hay más gente trabajando que hace un año (+482.710 afiliados a la Seguridad Social en febrero 2026 que en febrero de 2025), lo que ha impulsado el consumo y el gasto, sobre todo en viajes, una prioridad de las familias tras la pandemia. Y el conflicto en Oriente Medio puede acabar desviando turistas internacionales hacia España, en perjuicio de los viajes a Turquía, Grecia, Egipto y norte de África. Pero también hay factores en contra de viajar estos días, como las subidas de carburantes y de los billetes de autobús, tren y avión. Y, sobre todo, la incertidumbre de muchas familias sobre los efectos negativos de la guerra.

Con todo, mucha gente tiene difícil llegar a fin de mes (por la inflación y los alquileres o hipotecas, mientras apenas suben los salarios), con lo que no todo el mundo viajará esta Semana Santa, aunque parezca que sí. De hecho, el 56% de los españoles no se moverá esta Semana Santa, la mayoría porque su economía no se lo permite, según una reciente Encuesta hecha por el Observatorio Cetelem. Los que sí viajen lo harán mayoritariamente (14%) dentro de España (al pueblo, a un destino interior o a la costa), siendo minoría (14%) los que viajarán al extranjero, básicamente a Europa. Y su gasto medio será de 538 euros por persona, un 13% más que el año pasado, según esta Encuesta. Un gasto medio que se destinará sobre todo a pagar alojamiento, restaurantes, compras y ocio.

Los que viajen esta Semana Santa notarán en sus bolsillos varias subidas de precios, que les obligarán a ajustar su gasto, para no pegarse un susto con el próximo pago de la tarjeta de crédito. La primera subida evidente la han tenido al repostar: el viernes 27 de marzo, el precio medio de la gasolina 95 era de 1,563 céntimos litro, inferior (-25 céntimos) al que costaba el sábado 21 de marzo (antes de los ataques a Irán), que era de 1,819 céntimos litro, gracias a la bajada de impuestos aprobada por el Gobierno. Pero algo superior al precio de la gasolina la Semana Santa de 2025 (1,56 euros/litro), con lo que llenar ahora un depósito de 55 litros de gasolina cuesta 3,50 euros más que hace un año. El mayor problema lo tienen quienes tienen un coche de gasoil: el litro costaba el viernes 1.774 euros/litro de media, 19 céntimos menos que antes de la guerra de Irán (1,964 céntimos), una rebaja menor porque el gasóleo se ha disparado más que la gasolina en los mercados internacionales. Pero al comparar el precio actual con el de la Semana Santa 2025 (1,40 euros/litro), resulta que llenar ahora un depósito de gasóleo cuesta 31 euros más que hace un año

La siguiente subida la notarán muchos al comprar un billete de autobús (+7,6%) o tren (+11,4%) y sobre todo, al comprar un billete de avión, más en los vuelos internacionales: el jet fuel (keroseno) ha subido hasta un 50% en los mercados internacionales, aunque las compañías aseguran los precios de un 80% de sus suministros para evitar extracostes. A pesar de eso, el propio director general de IATA ha vaticinado una subida de los billetes del 8 al 9%. Y lo mismo pasarán con los trenes, sobre todo los de alta velocidad (con más demanda), que además sufrirán más retrasos estos días por los tramos de menor velocidad (y no circulan directamente hasta Málaga, por los daños de las pasadas lluvias).

Otra subida la habrán visto al hacer las reservas de hoteles o apartamentos para estos días: aprovechando la mayor demanda, los precios de los hoteles han subido un +9,6% anual, según el IPC de febrero. Y lo mismo al sentarse en una terraza o comer en un restaurante o en un chiringuito de playa: la subida anual ha sido del +4,4%, según el INE. Lo mismo pasará con los locales de ocio, las copas o muchas entradas a parques o espectáculos: son muchos los que aprovecharán la subida de los carburantes para subir precios, algo que ya se está notando en los alimentos y supermercados y que se extenderá a todos los productos y servicios.

Eso sí, la Semana Santa y este mayor gasto permitirán mantener el crecimiento de la economía, alto a pesar de las guerras de Ucrania y Oriente Medio (+2,8% en 2025, el doble del 1,4% que creció la zona euro), gracias a que reanimará el consumo interno y el turismo, dos de los motores básicos de nuestra economía. Y también ayudará la Semana Santa a que crezca el empleo: el sector calcula que se han hecho 164.000 contratos para estos días, un +12,1% más que en 2025, sobre todo en hostelería (el 87%), transporte y logística (7,75%) y empresas de ocio (5,5%), un empleo que se ha concentrado (el 60%) en Andalucía, Cataluña, Madrid y Comunidad Valenciana, aunque muchos de estos empleos se pierden después.

Tras la vuelta de Semana Santa, el sector turístico ya tiene la vista puesta en el macropuente” de mayo: se pueden pedir 4 días de vacaciones para tener en total 9 días de vacaciones (del 25 de abril al 3 de mayo). Y a partir de ahí, mayo y junio pueden beneficiarse de la tendencia a tomar vacaciones fuera del verano (que ya se notó en 2025) y a las escapadas largas (con viernes y lunes incluidos), gracias a la generalización del teletrabajo. En cualquier caso, más escapadas y viajes antes de un verano que se espera rompa otra vez los récords de 2024 y 2025. Y de ahí, a por los 100 millones de turistas este año…

Claro que todo va a depender de Trump y Netanyahu, porque si persisten en su guerra ilegal con Irán (una dictadura teocrática dispuesta a “morir matando”) y el precio de la energía se dispara, con subidas de precios generalizadas (ya estamos en una inflación del 3,3% en marzo, que puede escalar del 4% en abril), lo sufrirán los consumidores, que frenarán su gasto, también en viajes, algo muy preocupante para una potencia turística como España. Así que crucemos los dedos y esperemos que no llegue otra crisis. Mientras, aprovechemos estos días para descansar y cargar las pilas” para la vuelta, que no será fácil.

jueves, 22 de enero de 2026

FITUR 2026: llegarán los 100 millones de turistas

Hasta el domingo se celebra en Madrid FITUR, la Feria del turismo más importante del mundo. El sector sigue eufórico, tras batirse otro récord en 2025: 97 millones de turistas (el doble que el año 2000) y 134.710 millones de gasto (cuatro veces más que al principio del siglo). Y el año 2026 ha empezado con fuerza, en reservas de viajes y estancias, con lo que se espera alcanzar los 100 millones de turistas este año, a pesar de los conflictos geopolíticos, el bajo crecimiento europeo y los altos precios turísticos en España. La duda es si esos 100 millones es una cifra “sostenible”, dada la saturación de muchos destinos. Lo positivo es que el Gobierno y el sector han aprobado una Estrategia turística 2030, una hoja de ruta para reconvertir y modernizar el sector, para conseguir un turismo sostenible, equilibrado e inclusivo, para evitar “morir de éxito”. Se trata de transformar destinos, digitalizar la gestión, mejorar la formación y diversificar ofertas y turistas al margen del tradicional sol y playa.

                        FITUR 2026, el escaparate de un turismo que atraerá a 100 millones en 2026

En todo el mundo sigue “la fiebre por viajar”, tras la pandemia: en 2025 se superaron los 1.500 millones de turistas en el mundo, según la Organización Mundial de Turismo (OMT),sobrepasándose por primera vez los turistas que hubo en 2019, antes de la pandemia (salvo en América y Asia Pacífico, que siguen por debajo). Algo más de la mitad de este turismo mundial es de Europa, la región del mundo con más turismo, con 1.200 millones de viajes realizados por los europeos en 2025, según Eurostat. El 71% de estos viajes de los europeos fue dentro de su país, pero un 21% fueron a otro país europeo (sobre todo a España, Italia y Francia) y el 8% restante fueron viajes fuera de Europa.

España se consolida como el 2º destino turístico del mundo, ya cerca de Francia, con 97 millones de turistas extranjeros recibidos en 2025, según la estimación del ministro de Industria y Turismo, 3,2 millones más que en 2024 (93.799.505 turistas). Es un aumento del +3,4%, algo menor que el aumento de 2024 (+10,1%), porque en el verano se ha ralentizado el fuerte aumento del turismo extranjero del primer cuatrimestre, con una ligera caída del turismo francés (-0,5% de enero a noviembre) o belga (-0,1%) y un mínimo aumento del turismo alemán (+0,9%) y nórdico (+1,2%) . Con todo, es un récord histórico de turistas (duplica con creces los 46,40 millones del año 2.000). Y lo más importante: ha crecido mucho más (el +6,8%) el gasto que estos turistas hicieron en España, otro récord histórico: 134.710 millones de gasto turístico, cuatro veces el del año 2.000 (33.000 millones). En definitiva: vienen más turistas y se gastan cada vez más en España.

Además del doble récord, de turistas y gasto, el año 2025 revela que el crecimiento turístico ha sido “más sano”, según el análisis del Gobierno. Primero, porque el turismo ha crecido más fuera de la temporada alta, fuera del verano, en enero (+6,1%), febrero (+7,7%), marzo (+3,8%) abril (+10,1%), octubre (+3,2%) o noviembre (+2,1%), por delante del crecimiento de turistas en julio (+1,6%), agosto (+2,9%) y septiembre (+0,8%), según el INE. Segundo, porque ha habido una cierta desconcentración del turismo, tanto en el origen (los turistas de EEUU, Latinoamérica y Asia han crecido más que los europeos) como en destino (ha crecido más el turismo y su gasto en algunas zonas que no son de sol y playa). Y tercero, porque los turistas que vienen a España se vuelven muy contentos: el 97% se muestran satisfechos (30,9%) o muy satisfechos (66,2%) de su estancia, según la última Encuesta de Satisfacción de Turespaña.

Las empresas turísticas han hecho un balance muy optimista de 2025, aunque el sector turístico ha crecido algo menos que la economía: +2,5%, frente a un aumento del PIB global del 2,9%, tras crecer más que la economía en 2023 (+10,5% frente a 2,5%) y 2024 (+5,5% frente al 3,5% el país). Con todo, el turismo ha facturado 218.459 millones de euros en 2025, aportando el 13% del PIB español, lo que le revalida como la primera industria del país. Y le ha permitido crear 47.815 nuevos afiliados a la Seguridad Social, lo que supone otro récord de empleo: 2,75 millones de personas trabajan en el turismo, el 12,7% de todo el empleo y 375.000 afiliados más que antes de la pandemia. Además, el 80,9% de estos trabajadores del sector turístico tienen un contrato indefinido y su sueldo ha subido más en 2025 (´3,9%) que el del conjunto de trabajadores (+3,4% de subida).

La mayor llegada de turistas extranjeros en 2025 (+3,2 millones) ha compensado el relativo estancamiento del turismo nacional, que creció poco, según la patronal Exceltur. Y gracias a ese mayor turismo extranjero, las empresas turísticas han aumentado sus ventas un +4% (+7,9% el negocio con extranjeros), por el mayor gasto de estos turistas y al aumento de precios. Las zonas con más aumento de ventas para el sector turístico han sido Murcia (+9%), País Vasco (+7,8%), Baleares (+7,4%), Aragón (+7,2%), Madrid y la Rioja (+7% de ingresos), por delante del aumento de ventas en las zonas tradicionales de sol y playa. Y además, las empresas turísticas han aumentado sus beneficios (+5,6%) más que sus ventas (+4%), según Exceltur, sobre todo las de transporte (+13,5%), empresas ligadas al ocio (+7,2%), hoteles de costa(+6,2%) y empresas de alquiler de coches (+4.1%).

Un factor que explica este fuerte aumento de beneficios para el sector turístico es que ha seguido la fuerte subida de precios, iniciada en 2023. Los hoteles han subido un +8,7% en 2025, según el INE, tras una subida de precios del +37.1% desde 2019, con un precio medio de 172 euros por habitación, según Exceltur. Y los vuelos internacionales han subido también un +7,4%, aunque los nacionales subieron sólo el +4,8%, por la competencia del tren. Y los bares y restaurantes, otro gasto turístico clave, han subido una media del +4,2%.Estas subidas preocupan porque España aumenta su “brecha de precios” con otros paises competidores, como Grecia, Turquía, Croacia, Egipto, Marruecos o Túnez.

Otro factor que ha ayudado al buen ejercicio de las empresas turísticas en 2025 ha sido la menor competencia de los apartamentos turísticos, sobre todo tras obligarlos el Gobierno a registrarse en una ventanilla única desde el 1 de julio, lo que ha reducido la oferta, junto al mayor control y las limitaciones de algunos Ayuntamientos y autonomías. El resultado es que en 2025 había 366.000 apartamentos turísticos disponibles en las 25 principales ciudades, 15.963 menos que a principios del año (-4,1%), según Exceltur, con una caída importante de la oferta en Ibiza (-40,8%), Madrid (-7,8%), Santiago (-17,5%) o San Sebastián (-5,7%), aunque subieron en Barcelona (+3,8%).

Tras el nuevo récord de turistas e ingresos de 2025, el sector estima que España conseguirá alcanzar en 2026  los 100 millones de turistas esperados en 2025. A favor está el crecimiento económico esperado en Europa, similar al de 2025 (+1,4% en UE-27) pero con una recuperación esperada en Alemania, Francia e Italia, los tres paises desde los que vienen más turistas europeos. Y como el empleo sigue creciendo y los salarios crecen algo más que los precios, se espera una mejora del consumo, en Europa y en España, que ayudarán a aumentar turistas y gasto. Además, la bajada del crudo puede abaratar los precios del transporte (y los billetes de avión), ayudando también una esperada revalorización del euro, que facilitaría la llegada de turistas con otras monedas. Pero también hay incertidumbres, como los problemas geopolíticos y Trump. Y no ayudarán los precios turísticos al alza.

Con todo, la patronal Exceltur espera que los ingresos del sector turístico crezcan en 2026 como el año pasado (+3,9% frente al 4% en 2025) y los beneficios suban algo más (+5,9% frente a +5,6%), sobre todo en los hoteles de costa, las empresas de ocio y las agencias de viaje. Y esperan una mayor mejoría este año en la Comunidad Valenciana (+9,9% de ventas), Murcia (+9,8%) y Baleares (+6,6%), así como en Castilla la Mancha (+5,5%) y País Vasco (+5,3%), con menores aumentos de ingresos en Madrid (+1,8%), Cataluña (+2,8%), Galicia y Andalucía (+4%), apoyados en las fuertes inversiones hechas estos años en los hoteles, en la mayor digitalización de las empresas, las menores viviendas turísticas, las oportunidades de la Inteligencia artificial y la oferta de calidad y seguridad que ofrece España.

Un elemento clave de futuro es la tremenda fidelidad de los turistas extranjeros que visitan España, según revelan estos datos: en 2024, más del 74% de los turistas internacionales que vinieron a España nos habían visitado ya antes. Y más de la tercera parte de ellos (el 38%) habían venido antes en 10 ocasiones o más, según las Encuestas de Turespaña.  Y por si fuera poco, el 69% de los turistas que nos visitaron en 2024 indicaron que tenían intención de volver a España en los próximos 12 meses

Con todo, España sigue con un problema de concentración turística estructural, tanto porque el grueso del turismo se concentra en los meses de verano, aunque haya mejorado algo (esos 3 meses llegaban el 34,5% de los turistas extranjeros en 2019 y han llegado el 33% en 2025) como por su origen (el 84% de los turistas que vinieron en 2025 eran europeos) y su destino dentro de España: el 90,44% de los turistas y su gasto se concentran en 5 autonomías: Cataluña (19,06%), Baleares (15,51%), Canarias (14,24%), Andalucía (13,77%) y Comunidad Valenciana (11,71%). Y este desigual reparto del turismo agrava los problemas de saturación turística en muchos destinos de sol y playa y en bastantes ciudades, provocando protestas de los residentes y una subida generalizada de precios, además de problemas en las infraestructuras (aeropuertos, accesos, aparcamientos) y en los servicios (agua, saneamiento, basuras, sanidad, policía…).

España roza los 100 millones de turistas para 2026, pero eso provoca una pregunta: ¿es sostenible esta masificación turística? Muchos expertos y hasta empresarios del sector creen que ha llegado el momento de parar y reflexionar, de evitar “morir de éxito. Urge perfilar un turismo sostenible, no sólo para los propios españoles residentes sino para los turistas nacionales e internacionales, que pueden buscar otros destinos si se “agobian” en España, si nos identifican con “colas” en aeropuertos, carreteras, playas y restaurantes, con precios superiores a viajar a destinos más exóticos y lejanos…

Esta reflexión sobre el futuro del turismo en España se ha plasmado en la Estrategia España Turismo 2030”, una “hoja de ruta” para el futuro  aprobada por el Gobierno el 21 de octubre de 2025, tras muchos meses de debate con 200 entidades públicas y privadas del sector turístico. El objetivo es “transformar el turismo español hacia un modelo sostenible, equilibrado e inclusivo”, que se pretende conseguir con 5 programas (sobre destinos, empresas, trabajadores, residentes y turistas) que incluyen 15 metas, entre ellas, transformar los destinos turísticos, fomentar el turismo verde y de interior, innovar y digitalizar empresas y aplicar criterios sostenibles para el medio ambiente, formación continua de los trabajadores, armonizar el turismo y la vida local de los destinos turísticos (elaborando un Atlas de “intensidad turística”) y promover un marketing de España como destino sostenible.

Muchas de estas acciones están en marcha dentro de programas turísticos aprobados con Fondos europeos, de los que 3.400 millones se han destinado a la reconversión y digitalización del sector turístico, además de acciones medioambientales y campañas de marketing para conseguir una diversificación geográfica, temporal y motivacional de los turistas, para promover el turismo de negocios, verde, cultural, gastronómico o deportivo, no sólo nuestro sol y playa. En paralelo, las empresas han realizado fuertes inversiones en hoteles, infraestructuras, digitalización, energía y medio ambiente, así como en múltiples ofertas de servicios, lo que permite en muchos casos no cerrar tras el verano y mantener un turismo permanente.

En resumen, que FITUR 2026 vuelve a ser un escaparate de España como potencia turística, del potencial de nuestra primera industria, que ha sido y sigue siendo el primer motor de nuestro crecimiento y nuestro empleo, junto a los inmigrantes y los Fondos europeos. Pero no podemos dormirnos en los laureles y crecer por crecer, alcanzar los 100 millones de visitantes como si nada: urge una reflexión sobre el futuro y aplicar esa hoja de ruta aprobada, con medidas e inversiones que nos permitan conseguir “un nuevo turismo” para 2030, más sostenible y asumible para españoles y extranjeros. No podemos “morir de éxito”.   

 

lunes, 4 de noviembre de 2024

Turismo: más repartido y verano récord

Este verano llegaron a España 31,37 millones de turistas extranjeros, 2,2 millones más que el verano de 2023 y un nuevo récord histórico, sobre todo en septiembre. El 85% de los turistas llegaron de Europa, pero aumentaron más las llegadas desde América y Asia, que gastan más. Precisamente, el gasto turístico también fue récord este verano: 43.411 millones (+12,6% que  el verano anterior) , en parte por la fuerte subida de precios. Con todo, lo importante es que el turismo extranjero ha sido también récord de enero a junio y cada vez aumentan más los turistas que vienen fuera de temporada y de fuera de Europa. Ahora llevamos ya casi 74 millones de turistas y se espera cerrar el año con 93 millones (y llegar a 100 millones en 2025…). Una locura, que colapsa pueblos, ciudades, infraestructuras y servicios. Urge un Plan a medio plazo, para reordenar el turismo y que sea sostenible y aceptable socialmente. Si no, nos cargaremos “la gallina de los huevos de oro”.

                                  Enrique Ortega

El turismo en España ya se recuperó en 2023 de la grave crisis causada por la pandemia en 2020, 2021 y parte de 2022. Así, el año 2023 cerró con un nuevo récord histórico de turistas: 85.169.050 extranjeros, superando ya (+2%) los turistas llegados en 2019 (83,5 millones). Y sobre todo, se dispararon los ingresos por turismo que dejaron en España, alimentados por una fuerte subida de precios en viajes, hoteles y estancias: el gasto turístico fue de 108.789 millones de euros, un +18,36% que en 2019, antes de la pandemia. Pero lo más importante no son las cifras, sino el hecho de que la pandemia ha cambiado el turismo en el mundo: la gente tiene ahora más “ansia” de viajar, de salir, de moverse y los viajes y vacaciones se han convertido en un gasto prioritario, en Europa y en el mundo.

Y esto está beneficiando a España, la 2ª potencia turística del mundo, en turistas (tras Francia) y en ingresos (tras EEUU) y podría ser la 1ª a finales de 2024 o en 2025. Somos líderes en competitividad turística y nos está “beneficiando” el conflicto en Oriente Próximo, que nos prioriza como destino turístico mundial frente a otros paises mediterráneos. Por todo ello, 2024 está siendo un año récord para el turismo en España, incluso “mejor de lo esperado”. La primera sorpresa se dio en el primer trimestre, cuando la llegada de extranjeros dio el primer salto, que continuó en el 2º trimestre. Y con ello, de enero a junio ya se batieron los récord de llegadas de turistas: 42.525.988 extranjeros, casi 5 millones más de turistas (+13,2%) que en la primera mitad de 2023. Y además, se gastaron también mucho más, sobre todo por los altos precios: 55.573 millones de gasto (+20,6%).

La racha de turistas y gasto del primer semestre continuó este verano, según los datos del INE conocidos el jueves: entre junio y septiembre llegaron a España 31.377.058 turistas extranjeros, 2,27 millones más que el verano de 2023 (+7,8%), un nuevo récord histórico, que ha superado el anterior récord de turistas del verano de 2017 (29,76 millones). Aumentaron los turistas en los tres meses de verano, pero sobre todo en septiembre (que cerró con casi 800.000 turistas más que en septiembre de 2023). Este tirón histórico del verano se ha debido al aumento de los turistas europeos (a pesar de la crisis en Alemania y Reino Unido), pero sobre todo a un aumento mayor de los turistas de America (han crecido un +11% en lo que va de año), Asia y el resto del mundo (las llegadas crecen un +21,3%).

Han llegado muchos más turistas este verano y se han gastado mucho más, aunque su estancia media sigue estabilizada (6,7 días de media): los ingresos por turismo han sido de 43.511 millones de euros en los tres meses de verano, un 12,6% más que el verano anterior. Eso significa que el gasto crece más que los turistas (+12,6% frente al +7,8%). Primero porque han subido mucho los precios turísticos de enero a septiembre: un +32,5% los hoteles y un 3,4% los restaurantes y un +6,4% los vuelos internacionales, según el INE). Y segundo, porque aumenta la llegada de los turistas que gastan más, sobre todo americanos y asiáticos: el gasto medio por turista fue de 1.315 euros en septiembre, variando de 891 euros los italianos, 929 los franceses, 1,200 los británicos, 1.256 los alemanes y 1.366 euros los nórdicos a 1.535 euros diarios que se gastaron los turistas llegados de fuera de Europa.

El verano ha sido mejor de lo esperado”, señala la patronal turística Exceltur en su último informe, donde indican los tres factores que han llevado a datos récord: la recuperación de rentas en los paises de origen (a pesar del estancamiento económico en la UE), la estabilidad geopolítica de España (“ayudada” por el conflicto de Oriente Próximo y el tirón de las Olimpiadas de París)  y la elevada competitividad del sector turístico. Las empresas turísticas han aumentado sus ingresos un +6,3% este verano, destacando que los negocios que han ido mejor son las empresas de transporte, alquiler de coches y ocio. Y destacan que el negocio ha crecido sobre todo por los turistas extranjeros, cuyas estancias y pernoctaciones han crecido más que las de los españoles, que han viajado más al extranjero este verano. Y las llegadas e ingresos han crecido más en Baleares, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid, mientras el turismo nacional crecía más en el interior y las costas.

El sector turístico espera que el final de 2024 será también muy bueno para el turismo y que las empresas cerrarán con otro récord de ingresos (207.929 millones de euros), con un PIB turístico que crecerá este año un +6,3% sobre 2023, el doble que la economía (+2,9%). Y con 500.000 nuevos empleos en el sector, que emplea ya a casi 2,9 millones de trabajadores (un 13,5% del empleo total, 1 de cada 7 ocupados). Pero en medio del optimismo, sobre 2024 y 2025, la patronal turística ve “dos puntos negros en el sector: la oleada de protestas contra la masificación del turismo en muchas regiones (Baleares, Canarias, Cataluña) y la competencia desleal de los “pisos turísticos”, que no paran de crecer, disparando una oferta de turismo “low cost”: contabilizan 388.453 plazas en agosto en 25 ciudades, +55.295 que en junio y casi tantas como plazas hoteleras disponibles (420.736).

Con todo, lo más destacable del turismo en España este año es que asistimos a una cierta “desestacionalización” del turismo extranjero: ya no sólo vienen mucho en verano (aunque haya sido récord), sino que vienen también muchos más turistas el resto del año, lo que indica que su “fiebre de viajar” (ahora no sólo en verano) “cuenta con España”, empujados además por los viajes de los jubilados europeos y los teletrabajadores. Los datos de pernoctaciones de extranjeros en hoteles (INE) son muy ilustrativos: crecieron un +11,2% entre enero y junio, aumentando sólo +5,2% en julio, +4,9% en agosto y +4,4% en septiembre. Esto es un buen indicativo de que los turistas extranjeros ya no vienen sólo en pleno verano (incluso en septiembre han llegado más que nunca ese mes), lo que facilita a las empresas mantener su actividad y empleo casi todos los meses, evitando “baches” y cierres.

Otro factor muy positivo es la mayor diversificación geográfica de los turistas que nos visitan, aunque el 85% sigan siendo europeos. Pero crecen los turistas de otros continentes, que hacen viajes largos y con más gasto, fuera del verano y que no buscan sol y playa sino ocio, gastronomía, negocios, deportes o salud. Un ejemplo es el aumento de estos turistas no europeos hasta septiembre: llegaron 3,35 millones de norteamericanos (+12,5%), 3,90 millones de otros americanos (+10,38%) y 4,4 millones del resto del mundo (+21,3%), frente a 8,04 millones de alemanes (+9,3%) o 14,7 millones de británicos (+7,45%).

Lo que no mejora es la excesiva concentración del turismo en sólo una parte de España. Del total de turistas extranjeros llegados a España en 2024 (enero-septiembre), dos tercios de las llegadas (68,76%) se concentran en 4 regiones: Cataluña (21,35% del total), Baleares ( 18%), Canarias (14,84%) y Andalucía (14,57%). Y si añadimos Comunidad Valenciana (12,79%) y Madrid (8,98%), resulta que el 90,53% de los turistas se quedan en 6 de las 17 autonomías que tenemos. Y en cuanto al gasto, estas 6 mismas autonomías se benefician del 92,35% de todos los ingresos que se gastan los turistas extranjeros.

Así que necesitamos avanzar en un turismo más desestacionalizado (menos en verano y más repartido en el resto del año) y menos concentrado en sólo 6 regiones españolas, que se benefician especialmente de sus ingresos y empleos. Pero sobre todo, necesitamos un turismo “más sostenible, porque hay zonas y regiones totalmente saturadas de turistas (extranjeros y españoles). Y estamos alcanzando “una cifra de turistas imposible”. Hasta septiembre nos han visitado ya casi 74 millones de extranjeros (73.903.045 turistas), según el INE. Y si en el 4º trimestre llegan un 10% más que el año pasado (llegaron 18,5 millones de octubre a diciembre), serían otros 20 millones más y podríamos cerrar 2024 con los 93 millones de turistas extranjeros que algunos anticiparon hace meses. Y hay estimaciones de alcanzar los 100 millones de turistas en 2025, más del doble que el año 2.000 (46,4 millones y el triple que en 1995 (32,97 millones). Unas cifras de vértigo…

Es un horizonte turístico insostenible, sobre todo en algunas ciudades y regiones, donde el turismo extranjero (y nacional) ha tensionado precios, alquileres y servicios, reventando las costuras de las infraestructuras, sanidad, seguridad y otros servicios públicos en verano, provocando rechazo y contestación social de los que no viven del turismo. La propia patronal turística Exceltur ha firmado un Manifiesto en defensa del turismo sostenible, donde piden un rediseño de las zonas turísticas, con colaboración pública y privada, para asegurar un control de los alojamientos turísticos y dotar a las infraestructuras turísticas de  recursos humanos y materiales, para evitar aglomeraciones y quejas. Además, piden una mayor adaptación del turismo al cambio climático, una exigencia vital.

Tras la confirmación de este verano récord, hay que huir del triunfalismo ciego: es prioritario que el Gobierno, las autonomías (que tienen la competencia) y los grandes municipios turísticos se sienten con las empresas del sector y los sindicatos para alcanzar un gran Pacto por el futuro del turismo, para conseguir que sea sostenible, social y ambientalmente. Porque no puede seguir creciendo sin control, salvo que queramos “matar la gallina de los huevos de oro”. Hay que regular su crecimiento y su futuro, limitando la afluencia de turistas en algunas zonas y fechas, tratando de diversificar y ampliar la oferta, tanto en origen como en destino, para que no lleguen la mitad de los turistas en cuatro meses, sino más a lo largo del año, de nuevos países y a destinos menos masificados.

En definitiva, el turismo sigue salvando la economía y el empleo en España, pero hay que pensar en el futuro y evitar que la burbuja turística nos coma y reviente. Urge una “hoja de ruta” para planificar el turismo en la próxima década, reconvertir la oferta y hacerla sostenible con el medio ambiente y la sociedad que no vive del turismo y lo sufre. Podemos y debemos ser una potencia turística, pero promoviendo un turismo menos masivo y de más calidad, ” evitando que nuestros aeropuertos, carreteras, trenes, hoteles, bares, restaurantes, playas y monumentos sean “una monumental cola”. Eso no es turismo ni vacaciones ni descanso: es agobio y desencanto. Y se nos volverá en contra. Planifiquen.

lunes, 4 de diciembre de 2023

Crece el turismo de invierno

Esta semana, media España se escapa unos días de viaje para aprovechar el macropuente, con numerosos destinos “completos”  por el aluvión de españoles y extranjeros. Y los hoteleros esperan una Navidad con alta ocupación, con récord de vuelos y viajes. Es consecuencia de un cambio de hábitos tras la pandemia, en España y en toda Europa: los consumidores prefieren viajar y quitarse otros gastos, aunque hayan subido mucho los precios turísticos. Tras  pagar la hipoteca y el alquiler, los recibos y la compra, “escaparse” un fin de semana o unos días en cualquier época es una “necesidad” para muchos consumidores. Por eso, España asiste a un aumento del turismo de invierno, con muchas reservas nacionales y extranjeras, aprovechando la mejora del clima y la subida del empleo y de algunos sueldos. Es una tendencia positiva, porque España dependía demasiado del turismo de verano. Pero ojo: un tercio de españoles no pueden cogerse ni una semana de vacaciones y muchos viajan a costa de endeudarse. Viajemos con cabeza.

                       Enrique Ortega

Al final, el turismo vuelve a salvar la economía otro año más. Ya este verano, los españoles viajaron más que nunca y llegaron más turistas extranjeros que antes de la pandemia: 29.032.120 visitantes extranjeros entre julio y septiembre, 194.832 más que en 2019, aunque todavía menos que el verano récord de 2017 (29.768.453 turistas extranjeros). Y además de llegar más turistas, los extranjeros que vinieron se gastaron mucho más: 38.596 millones de euros entre julio y septiembre de 2023, un +19,38% que en 2019 e incluso más que en el verano récord de 2017 (32.666 millones gastados). Y eso porque aumentó el gasto diario por turista, aunque vengan menos días: gastaban 136 euros por día en el verano de 2017, 167 en 2019 y 181 euros diarios este verano (sobre todo, por la subida de precios).

Tras este verano casi  récord, la sorpresa la ha dado octubre, un mes en que suelen bajar los viajes tras el fin del verano: se cerró con un récord histórico de pernoctaciones (estancias en establecimientos turísticos), 32,5 millones, un +8,7 que en octubre de 2022, según el INE. Son  2,1 millones de pernoctaciones más que en octubre de 2019, antes de la pandemia. La mayor parte de este aumento (1,2 millones) fue por los extranjeros (que acapararon el 70% de las pernoctaciones totales), sobre todo británicos (superaron las 6 millones de pernoctaciones en octubre, 418.000 más que en 2019), irlandeses (+196.542 que en octubre de 2019), franceses (+187.791), holandeses (+153.227) y polacos (+143.063 pernoctaciones). Y que se alojaron sobre todo en Baleares (26,1%), Canarias (24%), Cataluña (17,4%), Andalucía (14,4%), Comunidad Valenciana (6,4%) y Madrid (6%). Los españoles coparon el 30% de plazas turísticas en octubre (puente del Pilar), sobre todo en Andalucía (18,8%), Cataluña (12,9%), Comunidad Valenciana (11,4%), Madrid (9,8%) y Canarias (7,6%).

Además de una ocupación récord, octubre marcó 2 tendencias en las preferencias de los viajeros, extranjeros y nacionales, según los datos del INE. Una, se consolida la preferencia por los hoteles de 4 estrellas, que ya suponen la mitad de todas las pernoctaciones en España y que se llevan el 81% del crecimiento total de estancias (1,7 de los 2,1 millones más). Y la otra, que sube la tarifa media que se paga por estancia, hasta los 110 euros diarios, aunque es mucho más alta en destinos como Canarias (122 euros diarios), Cataluña (125 euros) y sobre todo Madrid (152,7 euros la estancia media). Todo apunta a que los hoteleros están tratando de recuperarse de la caída de estancias por la pandemia, de la subida de costes y de las fuertes inversiones en remodelación de hoteles, mientras los clientes optan por hoteles de 4 estrellas (no de 3 ni de 5), optando por pagar algo más si pueden.

A falta de datos de ocupación en noviembre (con varios puentes), los hoteleros creen que el récord de octubre no es un dato aislado y se apoyan en el tirón de reservas para diciembre y hasta febrero: ya se han producido un 20% más de reservas para estos 3 meses que el año pasado, según los últimos datos de las empresas de hoteles y alojamientos turísticos (CEHAT). Incluso hay 3 autonomías que tienen ya más reservas para este invierno que en 2019: Madrid (+30%), Canarias y Andalucía. Madrid aparece como primer destino turístico este invierno porque al turismo de negocios se ha unido el turismo de ocio (compras y espectáculos), que protagoniza las reservas en diciembre, empujado por las grandes cadenas internacionales (Four Seasons, Rosewood, JW Marriott…), que han aterrizado en Madrid y atraen turismo extranjero (USA, Asia y Latinoamérica) de alto nivel. Canarias ya tiene un alto nivel de reservas (extranjeras y españolas) para diciembre, enero y febrero, gracias a una mejora en sus conexiones aéreas y a que se configura como un destino seguro este invierno tras la crisis en Palestina, que afecta a Túnez, Egipto y Turquía. Y Andalucía se afianza como un destino clave este invierno para europeos (británicos) y españoles.

Con ello, los expertos destacan que España se ha convertido en el gran destino turístico para este invierno, tras serlo habitualmente en verano (sol y playa). El último informe de Turespaña ya destacaba que somos la 1ª opción de los británicos para sus vacaciones de invierno, lo que también sucede entre muchos turistas alemanes y del centro-norte de Europa. A favor de España juega el aumento de vuelos y ofertas de tour operadores, respecto a Italia y Francia, unos precios altos pero todavía menores a otros paises europeos y el clima, además de la gastronomía, la cultura y el ocio, la  seguridad y un sistema sanitario de mucha más calidad que en otros paises mediterráneos. Todo ello favorece el turismo europeo de invierno a Canarias, Baleares, Málaga y  la Costa del Sol, Levante y Cataluña.

La patronal turística Exceltur también resalta en su último informela elevada demanda de viajes, de europeos y nacionales, para el último trimestre de 2023”. Según su estimación, las ventas turísticas aumentarán un +15,8% en este 4º trimestre de 2023 sobre las ventas de finales de 2019, con lo que el sector turístico se habrá recuperado definitivamente de la pandemia. Sus previsiones son que esta mejoría en el turismo de invierno, por los extranjeros pero también por el turismo nacional, se note sobre todo en Canarias, Baleares, litoral mediterráneo y las ciudades de Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Sevilla y Málaga. Y que también beneficie al transporte de viajeros y al ocio (golf y parques temáticos).

Lo más llamativo, destaca la patronal Exceltur, es que se está evidenciando una “preferencia por el gasto en experiencias de turismo y ocio sobre otros gastos”, tanto entre los españoles como entre los demás europeos. Es una tendencia que ya habían comentado antes otros expertos: la pandemia ha provocado que ahora los consumidores tengan más “ansias de viajar”, de salir, de moverse. Y que prefieran gastarse sus ingresos en carburante, en hoteles y en restaurantes, en ver cosas que en cambiar los muebles o los electrodomésticos o en otros gastos, salvo los imprescindibles (vivienda, recibos, alimentación y ropa). Ha subido todo y el sueldo no da para mucho, pero no se renuncia a un puente o a un fin de semana, a una comida o a una experiencia de ocio o cultural, aún a costa de no gastar en otras cosas.

Hay algunos factores que explican esta mayor tendencia a viajar, a gastar en hacer turismo, según resume la patronal Exceltur. El primero y fundamental, que ahora hay más gente con trabajo (+1.299.000 ocupados que en diciembre de 2019) y con empleos más estables (el 82,7% de los asalariados tienen contratos indefinidos, por lo que da menos miedo gastar (o endeudarse). El segundo que los salarios (aún bajos) están subiendo algo más (+3,46% hasta octubre, frente al 3.01% en 2022 y el 1,41% en 2021), aunque también sube la inflación (pero menos: el +3,2% anual hasta noviembre, la tasa más baja desde febrero de 2022). También juega a favor del turismo la recuperación de los turistas americanos y asiáticos, ayudados por una depreciación del euro desde el verano. Y también ayuda la apuesta de los operadores turísticos y las compañías aéreas por España, frente a otros destinos con más riesgos geopolíticos. Y también ayuda a viajar más el clima (más cálido).

Claro que no todo el mundo se puede apuntar a esta “fiebre por viajar”. En Europa, hay 10 paises cuya economía decrecerá este año, caerá su PIB (Alemania, Austria, Luxemburgo, Suecia, Irlanda, Estonia, Letonia, Lituania, República Checa y Hungría), según la previsión de la Comisión Europea. Y en España, aunque crecemos más (2,4% este año), un tercio de los españoles (33,5%) no pueden permitirse ni una semana de vacaciones al año, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2022 (INE). Y muchos de los dos tercios restantes, que sí toman vacaciones, lo hacen gracias a endeudarse. Ya este verano se solicitaron un 15% más de créditos al consumo para pagar las vacaciones, según el sector, y todo apunta a que pasará lo mismo en diciembre, a pesar de los altos tipos (8,14% en septiembre). Y este puente de diciembre “echarán humo las tarjetas”, para pagar hoteles, comidas y viajes, que luego nos provocarán un “susto” en enero, en medio de una cuesta de pagos.

En cualquier caso, este tirón del turismo de invierno es una gran noticia para el sector, que lleva décadas angustiado por la excesiva “estacionalidad” de la demanda, concentrada en los meses de verano y en el turismo de sol y playa. Ahora, si España consigue tener turistas casi todo el año, esto reforzará la primera industria del país y también estabilizará más su empleo. Y sobre todo, ayudará al resto de la economía. De momento, el turismo nos está salvando en 2023, otro año más. La previsión de Exceltur es que el PIB turístico crezca un +16,3% este año y aporte a la economía 183.078 millones de euros, un 12,6% del PIB total del país. Y que el turismo aporte el 21,8% del crecimiento español en 2023, más de la quinta parte del total, junto al consumo, la inversión y las exportaciones. Un empujón clave.

Eso sí, aún con el tirón del turismo de invierno, el sector no puede retrasar por más tiempo su reconversión, abordando la modernización de instalaciones, la mejora de su oferta, la digitalización de sus ventas, la sostenibilidad ambiental y la conciliación con los vecinos. Seguimos siendo uno de los paises más atractivos del mundo, en verano y en invierno, pero hay que cuidar la gallina de los huevos de oro, para no morir de éxito. Y nosotros, los consumidores, tenemos que “viajar con cabeza”, sin endeudarnos demasiado.

lunes, 31 de julio de 2023

Verano 2023: récord de turistas y precios

Esta semana se completa la estampida de las vacaciones de verano, con un país lleno de turistas nacionales y extranjeros. España cuelga el cartel de “Completo” y afronta un verano récord, donde se esperan 32 millones de turistas extranjeros (entre julio y septiembre), 3 millones más que el verano récord de 2019. Y con un récord también de precios turísticos, un 20% más altos que antes de la pandemia, sobre todo vuelos, hoteles y restaurantes. Así que viajaremos y gastaremos más este verano, aunque eso obligue a reducir algo la estancia. Y recordemos que  un tercio de españoles no pueden tomarse una semana de vacaciones, según el INE. Con este nuevo récord del turismo (se esperan 85 millones de extranjeros este año), es hora de plantearse un turismo menos masivo y más sostenible, más repartido por todo el año y sin los precios disparados. Porque hay zonas a punto de estallar y no podemos matar a la gallina de los huevos de oro. ¡Buen verano!

Enrique Ortega

El turismo en España afronta el 2º verano de la recuperación, tras la debacle que supuso la pandemia en 2020 y 2021. Y se espera superar la ocupación y el gasto de 2019, el último verano récord, con casi 29 millones de visitantes extranjeros entre julio y septiembre. De momento, los últimos datos oficiales son de enero a mayo y registran una entrada de 29.178.962 turistas extranjeros, sólo 167.000 menos que en 2019. Y todo apunta a que la llegada de turistas ha aumentado en junio, superando ya la cifra de los primeros 6 meses de 2019.Y con una ocupación en máximos en julio y reservas a tope para agosto y septiembre, el sector espera un verano de récord histórico, con un 10,9% más de actividad turística que en 2019, según la estimación de Exceltur. Eso supondría que los 28,9 millones de turistas extranjeros del verano 2019 serían este verano 32 millones. Y si hasta mayo ya se gastaron un 19% más que en 2019, este verano el gasto de los turistas extranjeros podría batir todos los récords, superando los 40.000 millones de euros entre julio y septiembre (+20% sobre gasto  verano 2019).

El turismo, junto a las exportaciones y la inversión, está manteniendo el crecimiento y el empleo en España y todavía dará un empujón más este verano, donde se han disparado los viajes, los vuelos y las reservas hoteleras (+17% sobre 2019), por toda España, sobre todo en las costas e islas (especialmente Baleares), aunque también los destinos de interior, según Exceltur. Los extranjeros están copando el 55% de estas reservas, no sólo los turistas europeos sino los americanos y asiáticos, cuyas llegadas repuntan otra vez. Y además de aumentar la demanda turística, está aumentando el gasto, por la subida generalizada de precios en los paquetes turísticos (+19,7%), los vuelos internacionales (han subido un 9,3%), los hoteles (+8,4%) y restaurantes (+6,3%).

A favor de un verano récord de turistas está la fortaleza del empleo, en Europa y en España, que está disparando las ganas de viajar a cualquier precio, tras el estancamiento de la pandemia. Además, han aumentado los paquetes turísticos y la oferta de vuelos internacionales, favoreciendo la llegada de turistas de América y Asia. En contra de la afluencia de turistas este verano juegan los altos precios de los vuelos internacionales (han subido un 30% sobre 2019, según Eurostat), los altos precios en España y la creciente competencia de otros paises mediterráneos, como Turquía o Egipto, donde la devaluación de sus monedas  (hasta un 50%) atrae a turistas británicos y alemanes. Pero en las últimas semanas, las altas temperaturas y los fuegos reiterados (Italia, Grecia, Túnez) han frenado algunas reservas al sur del Mediterráneo, aunque también podría afectar a España.

La estimación de Exceltur es que el sector turístico consiga  este verano un récord de visitantes e ingresos, tanto por los turistas españoles como por los extranjeros, con un +10,9% de facturación, que será mucho mayor en las zonas donde se esperan más turistas: Baleares (+25,8% de facturación sobre 2019), Asturias (+23%), País Vasco (+21,2%), Cataluña (+21%), Madrid (+20,1%), Galicia (+17,6%), Andalucía (+17,5%), Comunidad Valenciana (+15,5%) y Canarias (+15,4%).

El punto negro de este verano turístico será los altos precios, desde los vuelos y viajes a  la reserva de apartamentos y hoteles más los bares y restaurantes, que han disparado sus tarifas aprovechando la alta demanda. Los paquetes turísticos internacionales subían en junio un 9,3% anual, los paquetes turísticos nacionales un 17,1%, los paquetes internacionales un 19,7%, los hoteles un 8.4% (tras subir otro 11,7% en 2022) y los restaurantes un 6,3%, según el IPC de junio (INE). Ryanair, la aerolínea europea con más pasajeros, ha anunciado una subida de tarifas de al menos un 10% sobre las del verano pasado y lo mismo hace el resto. En el caso de los hoteles, arrancan la temporada de verano con precios que superan en un 20%  los de 2019, según reconoce la patronal Exceltur. Y el precio medio por noche en un hotel se sitúa ya en 158 euros, lo que indica que muchos pagarán más de 200 euros diarios por habitación. Y en el caso de apartamentos, los alquileres rozan en muchas zonas los 2.000 euros por semana (250 euros más que en 2022). También se han disparado los precios de alquilar un coche y otros servicios turísticos, lo mismo que las tarifas de bares y restaurantes en zonas turísticas (repletos).

Ante esta subida disparada de precios turísticos, los españoles y extranjeros reaccionan recortando sus vacaciones algunos días (se viaja una semana o incluso menos), pero manteniendo su gasto o incluso subiéndolo respecto al verano pasado. Y aumenta la ocupación en campings y casas rurales más baratas, así como el turismo de interior (más barato) y en el norte de España (con menos calor). Además, esta subida de precios turísticos sube el porcentaje de españoles que no pueden cogerse ni una semana de vacaciones, según la Encuesta de Condiciones de Vida (INE): eran un tercio de los españoles, un 33,5% en 2022, más que en 2021 (32,7%) y que en 2019 (33,4%).

Otro punto negro del turismo en España es que anda “corto de personal”. El turismo y la hostelería son uno de los motores del empleo en España, pero muchas empresas tienen poco personal para la alta demanda, desde los aeropuertos hasta los hoteles, pasando por bares, restaurantes, empresas de alquiler y servicios. En el último año, el empleo turístico ha aumentado en 146.184 empleados (+5,6%), alcanzando en junio una plantilla récord de 2.765.865 empleos en el sector turístico en España. Es el doble de lo que ha crecido todo el empleo en España en el último año (+588.700 empleos, un +2,9%), pero la mitad de lo que ha crecido la facturación de las empresas turísticas (+10,9%). Y basta ir a un hotel, a un restaurante o a un bar en zonas turísticas para sufrir colas y esperas.

Los empresarios turísticos se quejan de que “no encuentran personal”, lo que puede ser cierto en algunos trabajos (cocineros, ayudantes de cocina, gestores…) pero no en la mayoría de trabajos, donde no hay personal porque no se le ha formado (FP y formación propia), porque se le paga poco (el salario medio en hostelería es el más bajo de España : 14.631 euros brutos en 2021, según el INE, 1.036 euros netos al mes en 12 pagas) y tienen jornadas excesivas y, sobre todo, porque muchos empleados no pueden pagar los alquileres que les cobran en los pueblos y ciudades turísticas. En consecuencia, las empresas turísticas afrontan este verano récord “cortas de personal” y con muchos trabajadores poco formados, lo que redunda en perjuicio del cliente, que sufre una peor atención (y más cara).

Un tercer problema este verano es la sobresaturación turística en algunas zonas, sobre todo en Baleares y playas de la Costa Brava, Levante y la Costa del Sol. Seguimos con pueblos y ciudades que multiplican por 10 (y hasta por 50) su población en julio y agosto, lo que supone importantes problemas de accesos, aparcamientos y servicios, desde la falta de agua (más con la grave sequía actual) a la atención sanitaria o la vigilancia de playas (no es casualidad el récord de muertes por ahogamiento (sólo en junio y julio, 124 fallecidos). Parece claro que hay zonas turísticas congestionadas, donde el exceso de oferta de camas (alquileres turísticos) no ha ido acompañado de una mejora de servicios, provocando además protestas de los vecinos habituales (Mallorca o Barcelona), una “turismofobia, que no se afronta.

Pero bueno, la mayoría no piensa en estos problemas, sólo en salir corriendo, coger el coche, un vuelo o un tren y disfrutar de sus vacaciones, aunque le esperen precios altos y colas para todo. Y unas altísimas temperaturas. Precisamente, el mayor problema de futuro del turismo es el Cambio Climático, sobre todo en el Mediterráneo y el sur de Europa, que va a sufrir más que el resto de Europa las altas temperaturas, los incendios y la sequía. Y esto va a condicionar el turismo futuro. De hecho, ya ha empezado a hacerlo: el número de europeos dispuestos a viajar al área mediterránea entre julio y noviembre ha caído un -10% respecto a 2022 por el clima, según la última Encuesta de la Comisión Europea de Viajes. Esto va a beneficiar en el futuro a los destinos turísticos de la Europa del norte y, dentro de España, al turismo de interior y de Galicia, Asturias, Cantabria y Euskadi, que ya este verano superan su ocupación tradicional de turistas.

Pero el Cambio Climático, además de un problema para el turismo español, puede ser también una oportunidad, para “desestacionalizar” la llegada de turistas fuera del verano, que concentra casi la mitad de los visitantes extranjeros (37,66 millones viajaron en 2019 de julio a septiembre de 2019, un 45% del total en sólo tres meses). Y dentro del obligado proceso de “reconversión turística” que pide el sector, urge afrontar unareconversión medioambiental, tanto en los servicios (agua, instalaciones, accesos, aparcamientos, protección civil y anti incendios, vigilancia playas) como en la oferta turística (zonas de sombra, árboles, itinerarios y visitas), para afrontar el aumento de las temperaturas.

Bueno, todo esto quedará como “deberes” para la vuelta de vacaciones, para el futuro Gobierno y los Ayuntamientos y autonomías que viven del turismo y que llenan sus playas y ciudades sin ordenar un crecimiento turístico que no puede ser infinito, aunque mantenga el crecimiento español, el negocio de muchos y 14 de cada 100 empleos. Hay que pararse, tras otro verano récord, y evitar matar la gallina de los huevos de oro. Mientras, no sufran mucho con el calor y los precios y disfruten del verano. ¡Felices vacaciones!

jueves, 19 de enero de 2023

FITUR 2023: el turismo roza el récord

Esta semana se celebra FITUR, la Feria del turismo, en medio de un generalizado optimismo por los datos de 2022: el sector ha recuperado la facturación y el empleo de 2019, antes de la pandemia. Y el turismo, tanto el nacional como el extranjero, “ha salvado la economía”, al aportar dos tercios de todo el crecimiento de España en 2022. Ahora, se espera que el turismo siga creciendo en 2023 y se superen el récord de turistas (83,7 millones) y de ingresos (92.278 millones de euros) de 2019, siendo otra vez el motor de la economía española. Todo ello apoyado en una recuperación del turismo español, europeo y, sobre todo, asiático y americano, aunque con el riesgo de unos precios altos y un euro más caro. Se trata de salir del bache de la pandemia y apuntalar el futuro de la primera industria española con los Fondos europeos (3.400 millones), consiguiendo un turismo sostenible de más calidad, que no solo busque sol y playa.

Enrique Ortega a partir de la publicidad institucional

El turismo se ha recuperado de la pandemia y la inflación en 2022. Lo reconoce con claridad la patronal turística Exceltur: “2022 marca la total recuperación de la actividad turística en España”. Y lo apoyan en unos datos contundentes. El PIB turístico, el valor de la actividad turística, alcanzó los 159.000 millones de euros en 2022, un 1,4% superior a 2019. Y eso ha permitido aumentar el empleo turístico (2,5 millones a finales de 2022), un +1,4% sobre el de 2019, un empleo que ahora es de más calidad, tras la reforma laboral (la tasa de temporalidad bajó del 30,4 % en febrero de 2022 al 8,8% de media anual, por la adopción generalizada de los contratos fijos discontinuos, de temporada). Y las empresas turísticas también han mejorado facturación y beneficios, a pesar del fuerte aumento de costes.

Esta importante mejoría del turismo le permitió ser el motor del crecimiento económico de España en 2022, aportando el 61% de todo el crecimiento del país, según Exceltur, aportando 1 de cada 8 euros producidos en España (el 12,2% del PIB). Y eso ha sido posible por los dos motores que tiran (a medias) del turismo: el turismo nacional y el extranjero. Los españoles se lanzaron a viajar, a partir de abril, aumentando de forma considerable el gasto y las pernoctaciones sobre las de 2019 (sobre todo en apartamentos, campings y turismo rural, aunque también en hoteles). Y también se recuperó en gran parte la llegada de extranjeros, sobre todo de Holanda (+13% pernoctaciones hoteleras que en 2019), Luxemburgo (+5,6%), Irlanda (+7,2%), Portugal (+5,9%), Francia (+0,6%) y México (+17,6%), mientras han caído las pernoctaciones de turistas del Reino Unido (-6,8% sobre las de 2019), Alemania (-12,4%), Italia (-12,9%), paises nórdicos (-24,9%) y EEUU (-8,5%).

Centrándonos en este mercado, el turismo extranjero, España recuperó en 2022 un 85% de los turistas récord que llegaron en 2019, según la estimación de la ministra Reyes Maroto: espera cerrar el año con 71,5 millones de turistas internacionales, el doble que en 2021 (31.129.393 turistas extranjeros) y cuatro veces los que llegaron en 2020, cuando estábamos medio cerrados por la pandemia (18.957.856), aunque todavía falta recuperar un 15% de turistas internacionales para llegar a los 83.701.011 turistas extranjeros que vinieron en 2019. De momento, con las estadísticas disponibles (enero-noviembre), han llegado 67,4 millones de visitantes extranjeros, el 85,14% de los que llegaron en los 11 primeros meses de 2019, según los datos de Frontur. Baja sobre 2019 el peso de los turistas británicos (21,3% del total), nórdicos (5,92%) y norteamericanos (3,88%), pero sube el porcentaje que representan ahora los turistas de Francia (13,98%), Alemania (13,80%), Italia (5,55%) y Holanda (5,54%). Y aumentan los que se dirigen a Baleares (19,38% frente al 16,34% que llegaban en 2019: es la única región que ha recuperado los extranjeros de antes de la pandemia), Canarias (16,47%), y la Comunidad Valenciana (12%), mientras pierden mercado Cataluña (20,74% de turistas ahora frente al 23,12% del total en 2019), Andalucía (14,05%) y Madrid (8,30%).

Otro dato importante es que ha aumentado el gasto turístico de los extranjeros en 2022: se espera cerrar el año con 87.100 millones de ingresos (van 81.821 millones hasta noviembre), según la ministra, lo que supondría acabar con un 94% del gasto turístico récord alcanzado en 2019 (92.278 millones de euros). Esta mejoría del gasto, mayor que la de los turistas, se debe a que está aumentando la estancia media de los turistas extranjeros (7,5 días de media en 2022 frente a 6,8 días en 2019) y se gastan más, cada día de estancia (165 euros frente a 161) y en el total de su viaje (1.241 euros frente a 1.086), lo que indica una mayor calidad del turismo que llega, además de la subida de los precios turísticos.

En 2022, con la mejora del turismo nacional y extranjero, el sector turístico ha aumentado ventas y beneficios, pero de una forma dispar, según Exceltur: los más beneficiados han sido los hoteles de sol y playa (aumentan su facturación un 7,2% sobre 2019) y los que menos los hoteles urbanos (+3,5%), empeorando todavía sus ventas (sobre 2019) las agencias de viajes (facturan un -15,5%), las compañías de transportes (-5,4%) y las empresas de alquiler de coches (-3,1% ventas sobre 2019). Las regiones que más se han beneficiado de la recuperación del turismo, en 2021 y 2022, son las zonas costeras y algunas de interior: las empresas turísticas ya facturan más que en 2019 en Baleares, Canarias, Andalucía, la España verde (Galicia, Asturias y Cantabria), Extremadura, Aragón y Castilla la Mancha. En resumen, que el negocio turístico se ha recuperado ya en toda España salvo en Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia, País Vasco, Navarra y Castilla y León.

Ahora, en 2023, el sector confía en que “se consolide la recuperación turística”, en un año que “irá de menos a más”, según vaticina la patronal Exceltur, que espera que el turismo tome impulso a partir de primavera (la Semana Santa cae del 3 al 9 de abril). Y apuestan a que el PIB turístico vuelva a crecer, otro +5,9%, con lo que el turismo aportaría a la economía 11.649 millones más que antes de la pandemia (2019), siendo otro año más uno de los motores del crecimiento económico español, junto a las exportaciones, el consumo y los Fondos europeos. La patronal cree que este año, la mejoría turística se apreciará sobre todo en los hoteles urbanos, las empresas de transportes y los hoteles de vacaciones, mejorando sobre todo los destinos turísticos ligados al turismo extranjero, en especial Madrid y Barcelona (que superarán sus ventas de 2019), aunque esperan que sigan creciendo las ventas turísticas en las zonas de sol y playa, el turismo interior y la España verde.

Otros expertos coinciden en señalar a 2023 como el año de la recuperación definitiva del turismo en España, a pesar de las incertidumbres económicas. Un informe de CaixaBank apuesta también por un crecimiento del PIB turístico (+4%), situándolo por encima del de 2019, gracias a 2 factores positivos: la recuperación de la movilidad aérea en Europa (lastrada en 2022 por la saturación de los aeropuertos y la alta inflación) y la recuperación del turismo “de larga distancia”, tanto de EEU y Latinoamérica como de Asia (en especial China, Japón y Corea, los tres paises con mayor potencial, dado que sus viajes están un 70% por debajo a los de 2019). Eso sí, plantean 2 temores sobre 2023: que Europa crezca poco (sobre todo Reino Unido y Alemania, dos mercados claves) y el negativo efecto de la subida anual de los precios turísticos: +13,7% han subido los hoteles, +17,5% los vuelos internacionales y +12,2% los paquetes turísticos internacionales, según el INE.

Hay otro factor importante que afectará a la llegada del turismo extranjero en 2023: la cotización del euro. En 2022, la depreciación de la moneda europea (-6%) ayudó a la llegada de turistas de fuera de la zona euro, porque viajar les costaba un 6% menos. Ahora, con la subida de tipos, el euro se está recuperando (hoy cotiza a 1,0808 dólares y sube un +1% sobre el cierre de 2022) y los expertos creen que podría subir a 1,135 dólares en marzo y a 1,10 euros en agosto, lo que supondría un encarecimiento adicional de los hoteles y paquetes turísticos para visitantes de fuera de la Europa del euro. Y eso es más preocupante porque dos paises competidores, Turquía y Egipto, están devaluando sus monedas, lo que hace aún más baratas sus tarifas turísticas.

Aunque el sector turístico ve con optimismo 2023, insiste en pedir al Gobiernoque no baje la guardia” con las ayudas al sector implantadas en 2020, por la pandemia, en especial que mantenga el periodo de carencia para devolver los créditos ICO y el ERE que aún disfrutan las agencias de viaje y algunas empresas turísticas que no se han recuperado.  Además, Exceltur reitera su petición de que el Gobierno intervenga ante el imparable crecimiento de los pisos turísticos, que suponen una competencia desleal (muchos no están legalizados), encarecen los alquileres y agravan un sentimiento “anti turismo” en ciudades donde colapsan los centros urbanos. Según sus datos, en 2022, las plazas en apartamentos turísticos crecieron en 73.894 (un +35%), con un elevado incumplimiento de las normativas autonómicas y locales. Y ya hay, sólo en las 20 principales ciudades españolas, más de 862.000 plazas en apartamentos turísticos, 2,5 veces más de las que había en 2010 (346.921 plazas).

Pero la principal petición de los empresarios turísticos al Gobierno es que gaste de otra manera los Fondos europeos. Dentro del Plan de Recuperación se contempla un capítulo (el Componente 14) para el turismo, con el objetivo de “transformar y modernizar el sector turístico, aumentando su competitividad y resiliencia”. Son 3.400 millones a invertir entre 2021 y 2023 (el gasto puede hacerse hasta 2026), para intervenir en 4 ámbitos: conseguir una mayor sostenibilidad (medio ambiental, socioeconómica y territorial), la transformación digital de los destinos y empresas turísticas (para reducir su dependencia de los tour operadores extranjeros), conseguir una mayor resiliencia en regiones muy dependientes del turismo (en Baleares y Canarias, supone un 35% de la economía y hasta el 40% del empleo) y mejorar la competitividad del sector y su eficiencia energética. En conjunto, se espera que estos programas e inversiones creen 100.000 nuevos empleos turísticos.

El problema está a la hora de concretar el destino de estos Fondos europeos para el turismo. La opción que ha elegido el Gobierno, apoyado por la mayoría de autonomías y Ayuntamientos, es diversificar estas ayudas, que lleguen al mayor número de proyectos y localidades posibles. De hecho, ya se han repartido 860 millones en Planes de sostenibilidad turística, adjudicados a 1.489 Ayuntamientos, con una ayuda media de 600.000 euros. La patronal Exceltur defiende que lo mejor hubiera sido concentrar el grueso de los Fondos en los grandes municipios turísticos y se quejan de que, de los 20 grandes destinos, sólo han recibido Fondos 17 localidades, con una ayuda media de 7,2 millones, que consideran insuficientes para reconvertir  a fondo su vieja oferta de sol y playa. Y también se quejan de que el 97,4% de los empresarios turísticos no han accedido a ninguna financiación UE.

Realmente, los Fondos europeos son una gran oportunidad para reconvertir el turismo español, desde las instalaciones (algunas viejas) a la oferta turística, incluida una digitalización a fondo y un esfuerzo por la sostenibilidad territorial (ojo: hay 12 localidades españolas que reciben más de 1 millón de turistas al año) y medioambiental (el turismo es responsable del 9% de las emisiones de CO2), sin olvidar la falta de servicios, infraestructuras y agua. Además, ahora que el turismo se recupera, es hora de corregir el exceso de concentración del sector, tanto en verano (el 45% de los turistas llegan entre junio y septiembre), como en origen (el 87% de los turistas extranjeros proceden de Europa) como en destino (el 91% de los turistas extranjeros van a 6 autonomías: Cataluña, Baleares, Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid, que se benefician en exclusiva del 93% del gasto que hacen los extranjeros en España).

Así que España debe apostar por un turismo más diversificado, tanto en fechas como en origen y destino, un turismo que no destroce los territorios y respete mejor el medio ambiente, que actualice y modernice su oferta y sea capaz de vender por Internet sin intermediarios, buscando no tanto la cantidad (los millones de turistas) como la calidad y el gasto. Todo esto debe incluirse en la Hoja Estratégica del Turismo para 2030, que está elaborando el Gobierno con el sector. Hay que remozar y modernizar nuestra primera industria, para que sea más competitiva y consolide su crecimiento y empleo, básicos para España. Y en paralelo, urge modernizar el resto de la economía, fomentando la industria, la agricultura, la tecnología y la innovación, los sectores con futuro, para que España sea “más que sol y playa”, para que no dependamos tanto del turismo para crecer y crear empleo. Diversificar.