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lunes, 23 de febrero de 2026

Menos híper, más súper con marcas blancas

En 2025, los españoles batimos un récord de gasto en alimentación (+5,8%): compramos algo más pero sobre todo hemos pagado más por la subida de precios (+3,2%). Una subida que arrastramos desde la pandemia: los alimentos han subido +38,5% desde 2020 a hoy, más del doble que los sueldos. Este consumo se concentra en los super que ofrecen “marcas blancas”, en especial Mercadona, que copa el 27% del mercado y que visitan el 93,2% de los compradores. Con las subidas, las familias comparan más los precios y van más veces al súper para hacer compras más pequeñas. Y pierden cuota los hipermercados, mientras se recuperan las tiendas de barrio, no las de alimentación. Ahora, los precios de los alimentos seguirán altos, porque los fabricantes acaban de subir sus precios y por los efectos del cambio climático: las fuertes lluvias de este año han dañado muchas cosechas y acabaremos notándolo en subidas de frutas, hortalizas, aceite, cereales y carnes. Con todo, comer será cada vez más caro.

                         Los hiper pierden compradores y ventas, los supermercados ganan

2025 ha sido un año histórico para las empresas de alimentación y gran consumo, que facturaron 131.000 millones de euros, un +5,8% más que en 2024, no tanto porque hayan vendido más (+2,5%) como por la subida de precios de lo que vendieron (+3,2%) , según los datos de la consultora NIQ (antigua Nielsen). Todas las secciones vendieron más, pero especialmente los alimentos frescos (las ventas subieron un 9,3% en valor), sobre todo huevos (+6,6%), frutas (+5,5%), carnes (+3,8%) y verduras (+3,1%), aunque también aumentaron las ventas de productos envasados (+4,3% en valor), sobre todo alimentos refrigerados y congelados (+4,3% en volumen) y bebidas no alcohólicas (+3,1% en valor). Y hubo un cambio en los consumidores, por las subidas en bares y restaurantes: aumenta más el consumo de comida y bebida en el hogar que fuera.

La alimentación es el 2º mayor gasto de los hogares, tras la vivienda. En 2024 (último dato del INE), el gasto medio de las familias españolas en alimentación fue de 5.391 euros, el 15,8% del gasto total (39.944 euros), frente a los 4.286 euros que nos gastábamos en 2019 (entonces era el 14,17% del gasto total), según la Encuesta de Presupuestos Familiares. Y este peso de los alimentos ha subido más en las familias con ingresos bajos (destinan el 19,4% de su presupuesto a alimentación) y medios (gastan el 17,9% en alimentación) que en las familias con más ingresos (gastan un 12% en alimentación), con lo que la subida de precios y el mayor gasto en alimentación estos años se ha repartido de forma desigual.

En 2025, el gasto medio en alimentación era ya de 6.259 euros por familia, según la OCU, aunque varía mucho según el tamaño de la ciudad donde se viva (las grandes ciudades son más caras). Y también varía mucho según dónde se compre: la diferencia puede llegar a ser de 1.132 euros de media entre los establecimientos más caros (Sánchez Romero, Supercor y Sorli Discau) y los más baratos (Dani, Alcampo, Tifer y Family Cash), siendo esta diferencia mucho mayor en Madrid y otras grandes capitales.

La fuerte subida de los alimentos estos años ha modificado los hábitos de compra de los consumidores, según el estudio de WorldPanel. Por un lado, casi el 70% de los compradores compara precios antes de hacer la compra, visitando más tiendas y supermercados (visitan hasta 6 establecimientos al año) y complementando compras en varios sitios, según los precios. Por otro, siguen ganando terreno las “marcas blancas (los productos con marca del súper, no del fabricante), que suponen el 45,6% de las ventas de la gran distribución (eran el 32% en 2018). También ganan peso en las ventas las ofertas, promociones (2x1 o 3x2) y las tarjetas de fidelización y descuento. Otra tendencia que avanza es ir más veces a comprar (240 compras por hogar en 2025)  y hacer compras más pequeñas cada vez. Y además, crecen mucho las ventas de platos preparados en los supermercados: en 2025, los platos preparados facturaron 3.750 millones, un 11% más que en 2024.

La tendencia a comprar cada vez más “marcas blancas”, generalmente más baratas, sigue haciendo crecer más a los supermercados “de surtido corto, frente al resto de supermercados e hipermercados, que ofrecen marcas blancas y de fabricantes. Así, en 2025, el supermercado que más cuota ha ganado es Mercadona (+0,6%), que ya supone el 27% de todas las ventas de alimentación (más perfumería y limpieza). Su crecimiento en 2025 se ha apoyado en el aumento de las grandes cestas (el 30%), las ventas en libre servicio de pescado y marisco, el aumento de ventas de perfumería e higiene (+11%) y sobre todo el tirón de sus platos de comida preparada, que supera en facturación (19% del total) a los bares y restaurantes. Lo más llamativo de Mercadona no es sólo que venda más de la cuarta parte de los alimentos que se compran en España sino que además, un 93,2% de los compradores visitan sus tiendas y un 29% son fieles y acostumbran a comprar en Mercadona.

Junto a Mercadona, los grandes súper “de ciclo corto”, que basan su negocio en marcas blancas son la cadena alemana Lidl (6,9% de cuota, +0,5% que en 2024), que se consolida en las grandes cestas por sus precios y tarjeta de fidelización, Dia (3,8% de cuota, +0,1%), que se consolida como cadena de referencia en proximidad, con muchas ofertas y promociones, y la alemana Aldi (2% de cuota, +0,2%), la que más ha crecido en compradores. También son importantes los supermercados regionales, que concentran un 18,5% de cuota (+0,4% en 2025), destacando Consum (3,6% de cuota, +0,2%), con gran penetración en Levante y Cataluña, junto al Grupo IFA (9,9% de cuota, igual que en 2024), BonÁrea, BM, AhorraMas, Dinosol, Bonpreu, Lipa o Alimerka, cuya mayor ventaja es la cercanía, la oferta de alimentos frescos y la buena relación calidad/precio.

Dentro del Top 10 hay 3 hipermercados que han perdido cuota o se han estancado en 2025. El mayor, Carrefour, el 2º gran distribuidor tras Mercadona (3 veces mayor),con una cuota del 9% (-0,7% que en 2024). Le sigue Alcampo, el puesto 7º del ranking, con una cuota del 2,8% (por debajo de Lidl, Dia y Consum), que ha perdido un 0,2% en 2024. Y el tercero, el Grupo Eroski, el 4º en el ranking, con un 4,3% de cuota (la misma que en 2024). En los tres casos, no consiguen ganar clientes y cuota, básicamente porque apuestan  menos por las marcas blancas, aunque tratan de abrir tiendas de proximidad y mejorar sus ofertas. Hay un cuarto hipermercado, la cadena norteamericana Costco, que lleva 10 años en España (acumulando 150 millones de pérdidas), operando con almacenes gigantes (en Madrid, Bilbao, Sevilla y Zaragoza), donde vende productos en formato mayorista (y carburantes), cobrando por ser socio (tiene 750.000, que pagan 36 euros al año).

Junto a estas grandes marcas de la distribución, están cogiendo fuerza unos nuevos operadores, los súper “ultra low cost, que venden los alimentos y productos que otros rechazan (porque tienen una caducidad próxima, con defectos o excedentes de los fabricantes), lo que les permite ofrecer fuertes descuentos, del 50 al 80%. El mayor operador es PrimaPrix, con 3,5 millones de compradores en 2025 , que facturó 350 millones en 2024 en sus 280 tiendas, con 35 nuevas aperturas anuales. El otro grande es Sqrups, que tiene una oferta variable según los fabricantes. Facturó 29,5 millones en 2025 en sus 121 tiendas y aspira a tener 1.000 tiendas en 2033. Ambos aprovechan la 2ª vida de productos que no tienen otra salida, a precios superbajos, que cada vez atraen a más compradores.

Y quedan las tiendas tradicionales de barrio, que se hundieron tras la pandemia y el auge de las marcas blancas y las ventas online, pero que parece que se están recuperando y ganan terreno, aunque no las de alimentación, cuyas ventas crecen menos que los super, empujadas por la cercanía y los productos frescos, pero con dificultades para competir ante la subida de precios, costes y alquileres.

Una novedad importante en el mercado de los alimentos y grandes distribuidores es que las grandes industrias les han subido los precios, un +0,1% de media el 1 de diciembre, por primera vez desde julio de 2024, según el índice de producción industrial del INE. La industria alimentaria justifica esta primera subida a los distribuidores en que están bajando sus márgenes (del 6,8% en 2024 al 6,1% en 2025), mientras los distribuidores (super a híper) han subido sus márgenes a un máximo histórico (5,8% en 2025, frente al 5,2% en 2024 y el 3,8%, el margen mínimo de 2013), según el Observatorio de márgenes empresariales. De hecho, la asociación de consumidores CECU acaba de denunciar ante la Comisión de la Competencia (CNMC) la subida de estos márgenes de los supermercados, acusándoles de "oligopolio" y prácticas abusivas para "inflar el precio de los alimentos".

Los que no suben márgenes son los que producen los alimentos, agricultores y ganaderos, que se quejan de que ellos cobran poco y la industria y los distribuidores encarecen los alimentos. Eso se comprueba en los índices de precios que publica mensualmente la organización agraria COAG, los IPOD. En el último (enero 2026) se comprueba que los productos agrícolas multiplican su precio 3,76 veces entre el campo y el súper. Y los productos ganaderos, 3,38 veces (ver cuadro de alimentos). Cito algunos ejemplos (enero 2026). El ajo pasa de 1,30 euros/kg que le pagan al agricultor a 7,87 euros que nos cobran en la tienda (+505%). La patata, de 0,35 a 1,91 euros/kg (+446%). La naranja, de 0,32 a 1,82 euros/kg (+469%). El plátano, de 0,48 a 2,33 euros/kg (+385%). La carne de ternera, de 7,70 a 23,85 euros/kg (+210%). El pollo de 1,03 a 3,52 euros/kg (+242%). Y el cerdo, de 1 a 6,75 euros/kg (+568%).

El problema de los alimentos es que no podemos prescindir de ellos, aunque muchas familias han cambiado su dieta y consumen menos frutas, verduras, carnes y pescados, lo más caro. Y sobre todo, que suben cada año, acumulándose unas subidas imposibles. Así, los alimentos han subido un +38,5% entre enero de 2020 y enero de 2026, según el INE. Una subida que es muy superior a la del IPC (+22,4% en estos 6 años) y que supera a la subida de las bebidas (+25,5%), a los gastos de vivienda (agua, electricidad, gas y otros consumos: +25,7%), el transporte (+15%) y los restaurantes y hoteles (+28,4%). Y una subida de los alimentos que duplica con creces la subida de salarios estos 6 años (+17.15%).

Ahora, en 2026, se espera que los alimentos sigan subiendo más que el IPC, lo que obliga a los consumidores a seguir comparando precios y a buscar ofertas y promociones, comprando menos productos frescos y más envasados (menos sanos), también más platos preparados. Y si los fabricantes y la industria siguen subiendo precios este año, los super e hiper nos trasladarán estas subidas a los consumidores. Además, el clima no ayuda: las fuertes lluvias de enero y febrero han dañado muchas cosechas, lo que se traducirá en los próximos meses en subidas extras en algunos alimentos: aceite, cítricos, hortalizas y frutas, huevos, carnes y cereales. De hecho, tres productos que han subido mucho (el café, el chocolate y los piensos para el ganado) se deben a problemas climáticos en paises productores (Brasil y Vietnam para el café, Costa de Marfil y Ghana para el cacao) o a la guerra de Ucrania (cereales y piensos). Y esa emergencia climática nos traerá nuevas subidas de alimentos en 2026.

Cara al futuro, el precio de los alimentos va a seguir oscilando con la demanda y las épocas del año (en verano y Navidad siempre serán más caros). Y seguirá a fondo la guerra de precios, en muchos casos a costa de un deterioro de la calidad de los productos y de “trampas” (como vender productos al mismo precio pero con menos peso o volumen). Pero lo más preocupante es que la crisis climática afecta muy negativamente a la cesta de la compra, porque las olas de calor, la sequía, las heladas o el granizo y las inundaciones deterioran las cosechas y fuerzan a subir los precios de los alimentos, sobre todo los productos frescos. Así que ya lo saben: comer y beber será cada vez más caro y de peor calidad, mucho importado. Y dado que la alimentación es nuestro 2º mayor gasto, este encarecimiento de la comida afectará cada vez más a nuestros bolsillos y será clave en los vaivenes mensuales de la inflación. Es lo que hay.

jueves, 29 de febrero de 2024

La inflación ha beneficiado a los súper

Los precios se han moderado en febrero, bajando al 2,8%  anual. Con ello, parece cerrarse el ciclo de alta inflación, que ha durado 3 años, el peor 2022 (cuando los precios subieron +6% y hasta +10% en verano). Este ciclo ha beneficiado sobre todo a los supermercados, que ganan cuota de ventas (acaparan el 74,9%), en perjuicio de las tiendas tradicionales, logrando beneficios récord. Y las subidas, sobre todo en los alimentos (17 meses subiendo más del 10%), han cambiado nuestras tendencias de compra: ahora, los consumidores sólo buscan ofertas o marcas blancas y miran más el precio que la calidad o el origen, en perjuicio del campo español. Lo peor es que la inflación ha deteriorado las cuentas de los hogares y comemos peor: menos frutas, verduras, carnes y pescados, sobre todo las familias con menos ingresos. Y hay 550.000 niños que apenas comen carne y pescado. Todavía los alimentos están caros, por lo que seguirá la guerra de precios y ofertas en el súper todo el año 2024.  

                   Enrique Ortega

La inflación en febrero (+ 2,8% anual, la más baja desde agosto), anticipada hoy por el INE, parece confirmar una tendencia, tras los datos de enero (+3,4%), diciembre (+3,1%) y noviembre (+3,2%): la inflación se modera, en el entorno del 3%, donde no estaba desde agosto de 2021 (+3,3% anual). Y parece que se cierra un ciclo de alta inflación, que ha durado casi 3 años, con 13 meses de inflación por encima del 6% (todo 2022) e incluso por encima del 10% (junio, julio y agosto de 2022). Ahora, salvo “sustos” por la energía o los conflictos geopolíticos (Ucrania, Palestina y cierre del Mar Rojo), se espera una inflación moderada en 2024, subiendo entre el 3 y el 3,5%, en España (+3,3%) y en toda Europa (+3,2%).

Pero seguirán caros los alimentos: subieron un +7,4% anual en enero y se han "estabilizado en febrero", según el INE, tras 17 meses subiendo más del 10% anual (entre abril de 2022 y septiembre de 2023). Y eso, porque el cambio climático ha reducido drásticamente muchas cosechas, lo que mantiene precios altos, junto al aumento de costes a los agricultores y ganaderos y la recuperación de márgenes en la larga cadena alimentaria. De hecho, llenar el carrito de la compra subió un +30,8% entre septiembre de 2021 y septiembre de 2023, afectado a 9 de cada 10 productos que compramos, según un estudio de la OCU. Y estiman que, sólo en el último año, la cesta de la compra se encareció un +14,1%, afectando al 90% de los productos que compramos, en especial al azúcar (+66%), zanahorias (56%), cebollas (+40%), arroz (+36%) y aceite (+21%). Si la cesta media de una familia es de 502 euros al mes, estamos pagado 118 euros más al mes que hace dos años (384 euros).

Esta subida en la cesta de la compra no va al campo, a los agricultores y ganaderos, que se quejan de que sus precios no cubren costes en muchos productos y que sus márgenes apenas han subido, que las subidas de precios se quedan por el camino: intermediarios, almacenes de distribución, empresas de alimentación, transporte, grandes distribuidores, supermercados y puntos de venta. El sector y los expertos llevan años pidiendo que el Ministerio de Agricultura publique los datos de la cadena alimentaria, pero no se hace de forma transparente y apenas se han aplicado sanciones a los que compran por debajo de coste o disparan márgenes. Pero hay un Observatorio de Precios, el de la organización agraria COAG, que publica mensualmente la diferencia de precios agrícolas y ganaderos entre origen y destino.

En enero de 2024, el último Informe (IPOD) refleja que los productos agrícolas se venden en destino a una media de 4,17 veces más del precio que se paga en origen. Y en los productos ganaderos pagamos 3 veces el precio de origen. Esta enorme diferencia es casi la misma que hace un año (4,50 veces se pagaban los productos agrícolas y 2,93 veces los ganaderos). Hay ejemplos “sangrantes”: limón (se paga el agricultor a 0,20 kg y se cobra al consumidor a 1,96 euros, 9,8 veces más), patata (de 0,32 a 1,83 euros, 5,72 veces más), plátano (de 0,27 a 2,25, 8,33 veces más), naranja (de 0,39 a 2,05, 5,26 veces más), tomates ensalada (de 0,61 a 2,39, 3,92 veces más), ternera (de 5,45 euros a 21,03, 3,86 veces más), pollo (de 1,119 a 3,28, 2,76 veces más), cerdo (de 1,66 a 6,45, 3,89 veces más), huevos (de 1,67 a 2,46, 1,47 veces más) o leche (de 0,52 a 0,92 euros litro, 1,77 veces más).

Los supermercados se defienden diciendo que ellos no han disparado los precios de los alimentos, que su margen de venta es inferior al 5% y que sólo ganan dinero gracias a su volumen, a su aumento de ventas. Una facturación que se les ha disparado a cifras históricas estos años, gracias a la inflación, a esa subida del 30,8% en la cesta de la compra. Y ese tirón de la facturación se ha traducido en beneficios históricos para los supermercados (el sector de la alimentación, desde la agricultura a la industria y la distribución, es el que más ha aumentado sus beneficios con la inflación, según el Banco de España), mientras el campo se queja y los consumidores pagamos más. Pero, además, este ciclo de alta inflación (2021-2023) ha coincidido con una “guerra de precios, en la que los grandes supermercados han ganado cuota de mercado, en perjuicio de las tiendas pequeñas de barrio.

El proceso de crecimiento y concentración de los supermercados lleva dos décadas, pero se ha acelerado en los últimos años y sobre todo a partir de 2021, con la inflación. Así, en 2002, los supermercados (e hiper) concentraban dos tercios de las ventas de alimentos y droguería y limpieza (62,1%). Saltaron al 69,4% en 2019 y cerraron 2023 con una cuota de mercado del 74,9%, según la consultora Kantar. Y precisamente, del 12,8% que los super han aumentado su cuota, casi la mitad ha sido desde 2019. La mayor ganancia de cuota la tuvieron el año de la pandemia (+2,2% en 2020) y los dos años con mayor inflación, 2022 (+1,7%) y 2023 (+1,3%). En paralelo, estos años han seguido cerrando tiendas tradicionales (fruterías, carnicerías, pescaderías, tiendas de barrio), que no han podido afrontar la mayor competencia y la guerra de precios desatada por los súper.

Los supermercados más grandes son los más beneficiados por la alta inflación de estos años y la consiguiente guerra de precios. Sobre todo, Mercadona, cada vez más líder: cerró 2023 con una cuota de mercado del 26,2%, según Kantar, +0,6% más que en 2022 y +3% más que en 2019. Su poder de mercado es tal que por sus 1.619 tiendas han pasado en 2023 el 95,2% de los compradores españoles… Le sigue, a mucha distancia, la cadena francesa Carrefour, con un 9,9% de cuota (+0,2% que en 2022 y +1,1% que en 2019), que visitan el 65,2% de los compradores. El 3º en el ranking es la cadena alemana Lidl, con un 6,4% de cuota (+0,5% que en 2020 y +0,1% que en 2019), seguida del Grupo Eroski, con 4,4% de cuota (+0,1% que en 2022 y -0,1% que en 2019) y del Grupo DIA, con 4,1% de cuota (la única que perdió cuota en 2023, -0,5%, por la venta de 233 tiendas a Alcampo). Estas 5 grandes cadenas de supermercados controlan más de la mitad del mercado (51%) de alimentación, droguería y limpieza en España, seguidas de Consum (3,4% cuota), la francesa Alcampo (3,1%) y la alemana Aldi (1,5%), aunque el 2º mayor grupo lo constituyen los supermercados regionales (17% del mercado cuota), que siguen ganando cuota.

En el último año, Mercadona ganó mercado a partir de abril, cuando estaba perdiendo cuota y decidió recortar el precio de 500 productos. Las otras dos cadenas con fuerte crecimiento han sido las alemanas Lidl y Aldi, que se dedican a abrir nuevas tiendas y gastan mucho en publicidad (sobre todo en TV). Y también crece más Carrefour, apoyada en sus promociones y su programa de fidelización, en tanto aguanta Eroski en la zona norte y se sostiene Alcampo, con más tiendas y promociones. Lo que más sorprende es el fuerte crecimiento de los súper regionales, asentados en marcas locales y una buena oferta de frescos, que en algunas zonas superan el 20% de cuota de mercado.

Para 2024, todas las cadenas de supermercados apuestan por seguir ganando cuota a costa de mayores ventas de productos frescos, que son la esencia de las tiendas tradicionales de barrio, que sólo tienen un 24,1% del mercado de alimentos y limpieza pero que todavía acaparan el 32,5% de las ventas de productos frescos, sobre todo frutas y verduras (40% ventas en tiendas tradicionales) y pescado fresco (34,1% cuota). Y también hay una pelea de los súper por los alimentos para mascotas (el 37,8% en tiendas especializadas) y por la venta de platos preparados (21% en tiendas especializadas).

La alta inflación de los tres últimos años ha provocado un cambio en muchos hábitos de compra de los consumidores, según refleja la consultora Kantar. El primero y fundamental, que cada vez compramos más por precio, no por calidad ni por origen. Es algo que se ha consolidado en 2023, el primer año en que las compras por precio (38%) han superado a las compras por calidad (29%), según la Encuesta de hábitos de consumo de MPAC.  Eso provoca que los consumidores hayamos aumentado las visitas para comprar, llenando la cesta entre distintos supermercados y tiendas, para aprovechar precios, ofertas y promociones: casi la cuarta parte de todo lo vendido en 2023 han sido productos en oferta, según la consultora Nielsen. Eso sí, en cada visita, la mayoría (un 74% de los consumidores) compra menos y con una lista escrita, para evitar “caprichos” y disparar el ticket.

Otra tendencia clara en la compra de estos años es el auge de las marcas blancas, las marcas de distribuidor, que ganan peso: en 2023 supusieron el 43,4% de la cesta de la compra, frente al 38,3% en 2021, según la consultora Kantar, con lo que los españoles somos los europeos que más compramos marcas blancas, mientras bajan las marcas de fabricantes. Y hay supermercados, los líderes, donde el peso de las marcas blancas (propias) en las ventas es abrumador, como es el caso de Mercadona (74,5% en 2023), Lidl (81,9%), Aldi (69,3%) o Día (56,3%), mientras también crece en otras cadenas donde tienen menos peso, como Carrefour (31,4%), Eroski (28,4%), Alcampo (24,3%) o incluso El Corte Inglés (un 15,2% de las ventas son ya marca blanca ECI). Sin embargo, el empuje de los supermercados regionales se hace con marcas de fabricantes (y frescos).

En las compras de alimentos, limpieza y droguería, la venta online ganó terreno en 2023, pero lentamente, aunque creció en el 23% de las categorías. Y se espera que este canal siga creciendo, sobre todo para ventas de productos no frescos y de mucho peso o volumen, aunque en Mercadona, por ejemplo, los clientes apuestan más por los pedidos a domicilio que las compras online, que prefieren solo algunos clientes más jóvenes.

Cara a 2024, aunque los precios suban menos, los expertos creen que seguirá la “guerra de precios, en base a promociones, ofertas y formulas de “fidelización” (puntos canjeables). Y la otra batalla de los supermercados serán los frescos, conseguir que el cliente cargue en el carrito frutas, verduras, carnes y pescados no congelados. Es la gran asignatura pendiente que no acaba de aprobar Mercadona (tampoco Alcampo, Lidl, Dia y Aldi) y en la que triunfan muchas cadenas regionales. Pero, a pesar de ofertas, promociones y marcas blancas, la alimentación seguirá con precios altos en 2024 (la subida anual fue el +7,4% en enero, según el INE, más del doble que el IPC general, +3,4%), por las malas cosechas, las subidas de costes en el campo y los altos márgenes a lo largo de la cadena alimentaria (al menos hasta que haya información y multas ejemplares).

Otra consecuencia de los altos precios de los alimentos es el cambio en los hábitos alimenticios de los españoles: comemos menos frutas, verduras, carnes y pescados que antes, porque son los alimentos que más han subido estos años. Y, además, el 63% de las familias consume ahora alimentos de peor calidad, según un estudio de Facua. Se ha reducido la dieta de ternera (-15% en dos años) e incluso de pollo (el 60,7% lo consumen una vez por semana), de frutas y verduras (sólo el 62% de los encuestados las consume 4 de 7 días, frente al 77,7% que lo hacían antes) y de pescado (el 60,9% familias lo consume sólo 1 vez a la semana). Una peor alimentación, por la inflación, que es malo para la salud.

Pero hay más. La alta inflación y los elevados precios de los alimentos ha dañado más a las familias con menos ingresos, las más vulnerables, que han tenido que reducir otros gastos o no pagar recibos para poder comer. Y para poder comer peor. La alta inflación ha provocado que el 9,3% de los españoles llegara a fin de mes con mucha dificultad en 2023 (el 8,7% en 2022), según la última Encuesta de Condiciones de Vida (INE). Y que un 6,4% de la población (más de 3 millones de españoles) no hayan podido comer carne, pollo o pescado al menos cada 2 días. Además, como la inflación ha aumentado la pobreza, hay un 6,9% de niños y adolescentes (556.000 menores de 18 años), que tienen problemas para comer cada 2 días carne, pollo o pescado, según la ONG Educo. No es sólo que los alimentos sean caros, es que muchos españoles se ven obligados a comer peor.

En resumen, parece que lo peor de la inflación ha pasado, pero todavía será cara la comida, en especial los productos frescos, los más necesarios para una dieta sana. Y como reacción, comprar será otro año más una dura tarea, que nos obligará a comparar precios y buscar ofertas y promociones. Y seguiremos comprando más por precio que por calidad o por origen, lo que perjudicará a nuestros agricultores y ganaderos, porque los distribuidores y supermercados buscarán lo más barato, venga de donde venga. Es lo que hay.

lunes, 5 de marzo de 2018

El súper gana al híper


Los españoles llenamos algo más el carrito de la compra en 2017, tras la caída de 2016. Pero el gran cambio es que compramos cada año más en los supermercados y menos en los híper y tiendas pequeñas, que siguen  cerrando. Se valora la proximidad y las marcas blancas, que ya suponen el 41% de las ventas. Todo ello ha reforzado a Mercadona, que controla una cuarta parte del mercado y que han pisado alguna vez el 90% de españoles. Los grandes híper, como Carrefour, Alcampo o Hipercor, reaccionan abriendo súper en los barrios y gasolineras. Mientras, la gran batalla comercial es quitar la venta de alimentos frescos a las tiendas de siempre y vender alimentos “saludables” (bio y ecológicos). Eso sí, los alimentos llevan tres años subiendo (sobre todo los frescos), mientras los intermediarios multiplican por 4 sus precios en origen. Ahora, los súper e híper intentan vender más alimentos por Internet, temerosos de que lo haga Amazon. Será la gran batalla por el “carrito online”.

 
enrique ortega

La recuperación se ha empezado a notar en el carrito de la compra, con un ligero aumento de ventas en 2017 (+1,3%), tras la caída de 2016 (-0,9%). Aún así, los españoles gastaron el año pasado 4.190 millones de euros en la cesta de la compra, entre alimentación (90%), droguería y perfumería, según Kantar Worldpanel 2017, menos todavía que antes de la crisis, en 2007, cuando gastaron 4.543 millones de euros sólo en alimentos, según el INE. Lo que más creció en 2017 fue la venta de alimentos envasados (+2,2%) y menos los alimentos frescos (+0,9%), aumentando la venta de artículos de droguería (+2,3%) y cayendo las ventas de perfumería (-5,4%), debido a un mayor control del gasto (sobre todo, los jóvenes), tras un “boom” de ventas de cremas y colonias en supermercados. Los mayores aumentos del gasto (más del 2%) se han dado en Baleares, Murcia, Andalucía y el País Vasco, aunque las regiones que más gastan en “la cesta de la compra” son Cataluña (4.599 euros por hogar), Galicia (4.574) y País Vasco (4.528), mientras están a la cola la Rioja (3.557 euros), Extremadura (3.683) y la Comunidad Valenciana (3.932 euros).

Los españoles apostamos cada año más por los alimentos envasados y en especial por los que son más saludables: un 74% de consumidores tienen muy en cuenta la salud al comprar, lo que ha disparado la venta de productos con etiqueta “bio” y “ecológico (+14% en 2017), que ya consumen 4 de cada 10 hogares, así como la venta de garbanzos (+13,3%), lentejas (+13%) y frutos secos (+11,6%). Otra tendencia es la mayor venta de alimentos con fama de “ayudar a prevenir enfermedades”, como el aguacate (sus ventas han aumentado un 25,7%), salmón (+13,4%), plátanos (+5,8%) y huevos (+4,3%). Y ha crecido el interés por los alimentos locales, de la zona (los compran el 69%), antes que los importados.

La otra tendencia es comprar alimentos que nos hagan trabajar menos en casa, estar menos tiempo en la cocina. Así, están creciendo las ventas de alimentos para cocinar a la plancha, hervidos y al horno, según Kantar Worldpanel 2017. Y en los súper, sobre todo los que abren 16 horas, aumentan las ventas de comida preparada, lista para calentar y comer. Otro cambio es que aumentan las ventas de productos salados para el desayuno, aunque sigue ganando el desayuno con dulces. Y aumenta el consumo de fruta entre horas.

Pero el gran cambio se ha dado estos años en dónde compramos. Si en los años 70 y 80 comprábamos en las tiendas tradicionales y luego en los 90 cogíamos el coche para ir al híper, en este siglo XXI crece el peso de los supermercados medios y grandes, cercanos a  casa, donde podemos ir en coche o con el carrito. Es el triunfo de “la proximidad”, por la que apostó Mercadona cuando nació en 1981. En el último año, ha seguido la tendencia de la última década: cae la cuota de mercado de los híper (del 20% en el año 2.000 al 13,3% en 2017) y de las tiendas tradicionales (del 35% al 25,2%) y sube de forma espectacular la de los supermercados de todo tipo, que ya suponen más del 50% de las ventas. Se ha producido así una callada reconversión, donde han quedado sólo unas 23.000 tiendas tradicionales (tras cerrar unas 70.000, 1 de cada 4 existentes a comienzos de siglo), 400 hipermercados y unos 20.000 supermercados y autoservicios, que crecen mes a mes.

Los súper han ganado al híper y a la tienda tradicional porque están cerca del consumidor y porque tienen productos propios a buen precio (marcas blancas). Y en los últimos años, porque están ganando la batalla de los productos frescos: 6 de cada 10 euros del aumento de cuota en 2017 se ha debido a que han “robado” ventas de alimentos frescos a las tiendas tradicionales, según Kantar Worldpanel 2017. Los factores que determinan dónde se compra son, por este orden, la proximidad (el factor clave para 6 de cada 10), la relación calidad-precio y la calidad de los productos, por delante de factores como la variedad de marcas, las ofertas o el aparcamiento (tres cuestiones donde ganan los híper) o el trato personalizado (donde gana la tienda tradicional). Y los consumidores valoran que los súper hayan abierto muchas nuevas tiendas (están más cerca) y tengan ahora alimentos frescos.

Otro factor clave para el liderazgo de los supermercados ha sido el desarrollo de las marcas blancas, que ofrecen productos de calidad a precios más bajos que las marcas tradicionales. En 2017, estas marcas blancas suponían ya el 41% del total de las ventas de alimentación, droguería y perfumería, según Kantar Worldpanel 2017. Y hay tres supermercados que tienen una cuota mucho mayor de sus propias marcas en las ventas: Lidl (81,1% de cuota), Mercadona (57,2%) y Día (53,5%). Aunque parecía que las marcas blancas se habían frenado en los últimos años, siguen ahí (crecieron un 0,8% en 2017), aunque aumentan los consumidores que buscan tiendas con más variedad de marcas.

Mientras, las marcas de los fabricantes se quejan de competencia desleal” de las marcas blancas, sobre todo de Mercadona, Día y Lidl. Primero, porque dicen que no ofrecen sus marcas o si las venden las colocan “escondidas” en las estanterías. Y sobre todo, porque les acaban “copiando” los formatos innovadores, en los que han invertido mucho tiempo y dinero. Según un estudio realizado por Esade, de 10 productos innovadores lanzados por las marcas tradicionales, 4 fueron copiados por las marcas blancas en un año, uno en año y medio y los cinco restantes en dos o tres años. Además, las marcas de fabricante denuncian que esta competencia desleal va en contra de los consumidores, porque frena la innovación: de 171 productos innovadores lanzados en 2012 se ha pasado a 131 en 2016. Y mientras, las marcas blancas apenas innovan: 9% de su oferta Lidl, 15% Mercadona o 19% Día, frente a las grandes marcas de siempre, que concentran el 44% de los productos innovadores.

El auge de los súper ha consolidado el liderazgo de Mercadona, que ya tiene un 24,1% de cuota de mercado en alimentación, droguería y perfumería (+1,2% en 2017), con un 90,7% de españoles que pisaron alguna vez una de sus 1.600 supermercados el año pasado. Las claves de este imparable crecimiento, que se estudia en Harvard, son sus marcas blancas, el surtido “corto”, la reciente apuesta por los alimentos frescos (tienen el 20% del consumo de frescos) y el aumento en el número de tiendas.

Mercadona vende tanto como las tres empresas juntas que le siguen en el ranking de gran consumo, según Kantar Worldpanel 2017: Carrefour (8,7% de cuota de mercado, +0,2% en 2017), Día (8,2%, un -0,3% en 2017) y Eroski (5,6%, un -0,3% en 2017). Les siguen Lidl (3,5%, tras crecer +0,2% en 2017), Alcampo (3,5%) y las cadenas de súper regionales (14,4%, +0,3% en 2017), quedando un 1,3% de cuota para la venta online.

En los últimos años, los híper, viendo que perdían terreno ante los supermercados, han reaccionado, abriendo ellos también súper en el centro de ciudades y pueblos. Así, Carrefour empezó en 2005 con los Carrefour Express (tiene 645) y en 2010 abrió los Carrefour Market (119), para crear después los Carrefour Gourmet (4) y las tiendas Carrefour Market 24 (11), abiertas las 24 horas del día. Además, tiene Carrefour Express, 290 tiendas en gasolineras de Cepsa. Dentro de esta estrategia, la multinacional Carrefour tiene previsto abrir 2.000 nuevos súper en Europa de aquí a 2022. Por su parte, Alcampo, que había abierto los súper Simply, empezó a sustituirlos en 2017 por un nuevo formato, Mi Alcampo, tiendas en el centro de las ciudades que abren los 7 días de la semana, de 7 a 1 de la madrugada.

Y Eroski, que vendió sus 36 híper a Carrefour, inauguró en 2017 la enseña Rapid, tiendas que abren los 7 días con horario ampliado (de 8 a 23 horas) y que pretende llegar a 60 establecimientos en cuatro años, en ciudades y zonas turísticas. Además, Eroski cuenta con 500 Eroski City, 300 tiendas Caprabo y 150 supermercados Aliprox. Mientras, Hipercor, que ha perdido peso y no está entre “los 6 grandes de la alimentación”, busca recuperar terreno con la firma de un acuerdo con Repsol para instalar tiendas en muchas de sus gasolineras (tiene 3.500 abanderadas), con la marca “Supercor Stop&Go”, que ya ha abierto 59 tiendas en España.

Pero las cadenas líderes de supermercados no se quedan quietas. Mientras Mercadona consolida su liderazgo abriendo súper en mercados municipales (tiene 36), el Grupo Día, la cadena con más establecimientos (4.144) sigue reforzando sus distintas enseñas especializadas (Market, la Plaza de Día, Clarel y Cada día) y prueba en Madrid Día&Go, un modelo de tienda en el centro de las ciudades con horario ampliado (de 8:30 a 23 horas) y muy centrado en la comida preparada. También ha llegado a un acuerdo con BP para abrir tiendas en gasolineras, bajo la enseña Día Shop (hay 4 abiertas), centradas en pan y envasados. Y la cadena alemana Lidl, otro éxito en el negocio del gran consumo, no piensa tanto en abrir nuevas tiendas como en crecer en las ciudades gracias a marcas propias y a la especialización (productos gourmet, bio y cosméticos). Y también ganan terreno los súper regionales, asentados en buenos precios, centrales de compras y clientes fieles.

Cara al futuro, el gran reto de los grandes distribuidores serán la proximidad y los precios, pero sobre todo Internet. Todavía tiene poco peso en el gran consumo, sobre todo en la alimentación (por el freno de los frescos), pero ha dado un salto y las ventas online ya suponen un 1,9% de las ventas, con lo que compraron por Internet 4,7 millones de hogares en 2017, una de cada cuatro familias, según Kantar Worldpanel. Todavía es un porcentaje bajo, pero todas las cadenas están invirtiendo en su tienda online y en la distribución posterior de los productos, especialmente Mercadona. Y lo que preocupa a todos es este dato: el 56% de todos  los clientes que compran hoy en los súper e híper son también clientes de Amazon. Si un día, el gigante USA se lanza a vender alimentos por Internet, puede arrasar y acabar con la mitad del sector, con buena parte de los súper e híper actuales…

Junto al reto de Internet, las empresas de gran consumo están empeñadas en conocer mejor a sus clientes, adaptándose a los nuevos hábitos, desde la comida sana a los envasados y la comida preparada, así como a dosis más pequeñas para el creciente número de españoles que viven solos o en familias monoparentales. Está claro es que la población española se reduce (en 2030 habrá 606.000 españoles menos que hoy y en 2066, 5,5 millones menos, según las previsiones del INE) y tiene cada vez más edad, mientras los jóvenes se gastan menos en comida que los adultos. Todo ello va a revolucionar un sector, la venta de alimentos, que ya está cambiando en todo el mundo. En China, por ejemplo, los súper ya han incorporado nuevas tecnologías (los carros “siguen al cliente” y no hay cajas: se paga con el móvil) y no sólo son lugares para comprar sino también centros para probar comida y comer.

Mientras se configura el súper del futuro, el del presente ha subido sus precios en los últimos tres años (a pesar de la caída del IPC entre 2014 y 2016) y también antes: los alimentos han subido un 18,4% entre 2007 y 2017 mientras el IPC subía menos, el 16,5%, según el INE. Una subida importante, a pesar de la fuerte competencia entre empresas, que puede agravarse en el futuro si las empresas avanzan en fusiones, para tener más tamaño e imponer mejor sus condiciones a proveedores y clientes. Hoy, los cinco grandes (Mercadona, Carrefour, Día y Eroski) controlan sólo el 51% del mercado, mientras en Portugal  los 5 grandes controlan el 89%, en Reino Unido el 80%, en Francia el 58% y en Alemania en 55%. Lo normal es que busquen ganar tamaño, con lo que tendrían más fuerza para subir precios. Y más con un clima a la contra (sequías, heladas e inundaciones), que fomenta la subida de los alimentos, sobre todo frutas, verduras y carnes. Más el tirón de los turistas, que en muchas zonas disparan los precios en verano y festivos.

Otro problema para los consumidores son los canales de distribución, complejos y poco transparentes, donde se encarecen muchos alimentos en su camino del campo al súper. La organización agraria COAG, junto a dos asociaciones de consumidores (UCE y CEACCU) llevan años publicando un índice IPOD que mide el salto de precios, del agricultor y ganadero al consumidor. En enero 2018, el IPOD agrícola era de 4,58, lo que significa que pagamos estos alimentos 4,58 veces más caros que en origen (la patata, de 0,10 euros/kg que se paga al agricultor a 0,74 euros; la naranja, de 0,23 euros/kg a 1,53). Y el ganadero, 3,22 veces (el cerdo, de 1,01 euros/kg a 5,43 euros que paga el consumidor). De media, entre el IPOD agrícola y ganadero, el IPOD de alimentación sube 4,29 veces del campo al súper.

Al final, la alimentación es un gasto imprescindible pero crecerá menos y se va a concentrar en determinados productos, los alimentos elaborados, mientras cada vez será más caro consumir alimentos frescos (subieron un 2,8% en 2017). Y la pelea por los márgenes y la competencia se traducirá, a la larga, en alimentos de menor calidad, más dirigidos a “llenarnos” que a comer bien, con un auge de la comida rápida y preparada, como sucede en otros países. Por todo ello, quizás deberíamos comprar con más cuidado, comparado no sólo precios sino ingredientes y calidades, con la ayuda de Internet. Y no dejar que nadie nos imponga sus marcas. Habrá que dedicar más tiempo a hacer la compra, mirar mejor lo que echamos al carro.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Sigue la "guerra" entre los súper


Los alimentos han moderado su subida en octubre, tras ser lo segundo que más subía en el IPC, por el clima y el récord de turistas. Eso podría consolidar otro aumento este año del gasto en el carrito de la compra, como en 2015, por primera vez desde 2008. Y acelera la “guerra” entre los súper por vendernos sus alimentos y artículos de droguería y limpieza, el segundo gasto de las familias, tras la vivienda. Una guerra que gana de lejos Mercadona: vende tanto como Carrefour, Día y Eroski juntos. Y sin ser el súper más barato, donde ganan el andaluz Dani y Alcampo. Otra “guerra” es la de marcas, donde las “marcas blancas” pierden terreno y suponen ya menos del 40% del mercado. Ahora, la pelea por el carrito se dirime en los alimentos frescos y en Internet, marginal hoy pero donde crecen los intermediarios. Eso sí, las “guerras” entre súper no evitarán que comer sea cada vez más caro, sobre todo en 2017.
 
enrique ortega

El carrito de la compra va este año algo más lleno, aunque apenas suban los salarios, porque hay 478.800 españoles más trabajando que hace un año (aunque sea con contratos precarios) y han venido 6 millones más de turistas hasta septiembre, que también compran. En el primer semestre de 2016, las compras de gran consumo (alimentación, limpieza y perfumería) habían crecido un 2,6%, según datos de Nielsen, superando así el 1,7% de aumento en 2015, el primer año que crecían estas compras desde 2008. Con ello, se espera cerrar el año 2016 con unas ventas que ronden los 75.000 millones de euros.

Los alimentos suponen el 90% de este gasto en el carrito de la compra y el otro 10% son artículos de limpieza e higiene personal, que ahora se compran más en el súper que en droguerías y perfumerías. Comer y beber es el segundo mayor gasto de las familias españolas, tras el gasto en vivienda, agua y energía (31,8%): los alimentos suponen el 15,1% del presupuesto familiar, 4.125 euros por hogar  en 2015, según la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE. Un gasto que se está recuperando lentamente, tras haberse reducido 500 euros por familia con la crisis (desde 2008).

Las familias españolas gastaron en alimentos para el hogar 67.043 millones de euros en 2015, según el informe del Ministerio de Agricultura, con un ligero aumento del 0,9% que en realidad suponía gastar menos en comida (-1,3%), por la subida de precios (+2,2%). El gasto medio en alimentación fue así de 1.502,9 euros por persona, unos 125 euros al mes. Y casi el 80% del gasto en alimentación se nos va en comprar 10 artículos: carne (21,83% del gasto familiar), pescado (13,38%), frutas frescas (8,91%), derivados lácteos (8,65%), hortalizas frescas (7,57%), pan (5,64%), bollería y cereales (4,19%), platos preparados (3,53%), leche (3,46%) y bebidas refrescantes (2,26%). Llama la atención que aumenta el gasto de las familias en yogures y derivados lácteos, pasta, platos preparados, salsas, frutas y hortalizas transformadas, agua envasada, bollería, cervezas y bebidas alcohólicas, mientras baja el consumo de los alimentos que componen la “dieta mediterránea”: aceite, frutas y hortalizas frescas, carne, pescado, huevos, arroz y pan, junto al café y el azúcar.

En los últimos años se ha agravado una “guerra” comercial entre las empresas para vendernos estos alimentos, además de los artículos de limpieza y perfumería. Y quienes dominan el mercado del carrito siguen siendo los supermercados, que tienen ya un 44,1 % de cuota, según el informe de Agricultura 2015. Les siguen la tienda tradicional (16,4%), las tiendas “descuento” (15,7%), los híper (13,9%) y otros (9,9%), con sólo un 0,8% de los alimentos vendidos por Internet. En las tres últimas décadas, se ha dado un cambio drástico en la venta de alimentos: España ha perdido 70.000 tiendas de alimentación (ahora hay 23.000, la cuarta parte que en 1985) pero tiene 16.900 supermercados más (18.527 hoy) y 377 hipermercados más (449 actualmente). Sólo en la venta de alimentos frescos dominan todavía las tiendas tradicionales (35,3% de las ventas), pero acortan distancia los súper (31,6% de las ventas totales de alimentos frescos).

El secreto del éxito de los súper, frente a las tiendas tradicionales y los híper, es su proximidad, su tamaño (ni demasiado grande ni demasiado pequeño), y su relación calidad-precio, el factor que más valoran los compradores, según el informe de Agricultura. Y al fijarnos en los súper y su “guerra comercial”, resalta el éxito de Mercadona, que consolida su liderazgo año tras año: ya controla el 23,3 % de este mercado de gran consumo (alimentación, limpieza y perfumería), tanto como Carrefour (8,8% de cuota), Día (8,6%) y Eroski (5,9%) juntos, quedando más lejos Lidl (4 %) y Auchan (3,6%) según datos de septiembre 2016 (Kantar Worldpanel). Ya no es sólo que Mercadona cope casi una cuarta parte de las ventas, sino que 9 de cada 10 hogares españoles compran en Mercadona (1.601 tiendas), mientras Día atrae al 65%, Carrefour al 59,3% y Lidl al 56,7% de las familias. Y además de vender más, Mercadona es también la cadena más rentable: vende 9.145 euros por metro cuadrado, el doble que Alcampo y el triple que Día. Una novedad en esta “guerra” desigual de los súper es el auge de los “súper regionales” (Consum, Ahorramás y marcas locales), que ganan cuota (11,2%) y llegan ya al 65% de los hogares españoles.

Mercadona es el líder indiscutible del gran consumo a pesar de que no es el súper más barato. Lo es el supermercado andaluz Dani, seguido de Alcampo (un 1% más caro), Mercadona y Lidl (6% más caros), Maxi Día y Carrefour (7% más caro), según el último estudio sobre los precios del carrito de la compra, realizado por la OCU en 1.193 establecimientos de 63 ciudades. El estudio revela que con la “guerra” entre súper han aumentado las diferencias de precios y ahora es posible ahorrarse 933 euros de media al año según donde compremos. Una diferencia que es mayor en las grandes ciudades (hasta 3.000 euros de diferencia según donde compremos en Madrid) y menor en las pequeñas (276 euros de diferencia en Zamora). De los grandes, el súper más barato es Alcampo y en frescos y online, Mercadona. Y en muchas ciudades, los supermercados locales son los más baratos en muchos productos.

Actualmente, los consumidores ya no miran tanto los precios y empiezan a gastar algo más en calidad y marcas(ver las líderes), otra de las “guerras” entre los súper. Y este año, las marcas blancas, que habían dado un salto enorme con la crisis, se están replegando, en Europa y en España: ya estaban en septiembre por debajo del 40% de las ventas (39,8%), según datos de Nielsen, tras haber llegado a controlar un 42,7% del mercado en 2013. Las razones de que las marcas blancas hayan “tocado techo” son varias. Por un lado, han subido sus precios en los dos últimos años, una vez que tenían “enganchados” a los clientes. Por otro, las marcas de fabricantes han contraatacado, con precios más bajos, ofertas y novedades. Y, sobre todo, los súper líderes, que tienen marcas propias (como Mercadona, Carrefour, Día, Auchan o Lidl) empiezan a ver que los clientes vuelven a las marcas y que con ellas pueden vender más y ganar dinero. Y a su vez, de los 100 grandes fabricantes de alimentación, 66 fabrican sus marcas y a la vez marcas blancas (vea quién), así que con ellas también venden más.

El problema, de cara al consumidor, es que ir a comprar a un súper líder puede “obligarnos” a comprar sólo determinadas marcas, las propias y las de fabricante que les dejen mejores comisiones. De ahí que muchos fabricantes denuncien competencia desleal de algunos supermercados, escondiendo o marginando marcas o simplemente no ofreciéndolas. Y eso va en contra del consumidor, porque la mayoría de artículos innovadores surgen en las marcas de fabricantes (9 de 10). Con todo, las marcas blancas también empiezan a innovar y están muy consolidadas en leche, aceite, latas, pizzas y comida preparada, zumos, helados y artículos de limpieza, mientras no crecen en bebidas, dulces, charcutería envasada, higiene y cuidado personal (sólo 15% ventas). Eso sí, las marcas blancas las compran todas las clases sociales (55,5% de españoles), aunque algo más las clase media y media-baja.

Este año, otra “guerra” de los súper se ha centrado en los alimentos frescos, un nuevo intento de las grandes cadenas por quitar negocio a las tiendas tradicionales. Generalmente, las familias no iban al súper para comprar carne al corte, pescado fresco, frutas y verduras, pero cada vez intentan que también los echemos al carro, con productos casi igual de frescos y a mejores precios. Es la apuesta diferenciadora de Lidl, Día y Mercadona, junto a muchos súper regionales y locales, mientras se han quedado más relegados en esta batalla los híper, por mayores dificultades de aprovisionamiento.

Y también ha despuntado una “guerra” comercial más, que va a explotar a fondo en 2017: la pelea por vender artículos de gran consumo por Internet (alimentos, limpieza y perfumería). España, a pesar de ser un país muy enganchado a la Red, compra poco por Internet y menos todavía alimentos, droguería e higiene: sólo supone un 1,1% de las ventas totales, frente al 4,4% en el mundo, un 1,4% en EEUU, un 4% en China y un 3% en Europa (con diferencias entre el 8% de cesta online en Reino Unido y el 5,3% en Francia). Internet se usa para ver artículos y comparar precios, pero luego, sólo el 21% de los hogares compra alimentos, artículos de limpieza o de higiene por Internet. Seguimos yendo al súper y cargando el coche.

Pero esta situación ha empezado a cambiar, sobre todo desde que Amazon entró en este mercado, en septiembre de 2015, y más desde que incluso vende productos frescos y refrigerados por Internet (julio 2016). Esto ha revolucionado el mercado de la distribución y hay cadenas que ya se han “puesto las pilas, con webs más agresivas y ofertas de entrega más rápida (en 2 horas en Madrid o Barcelona) y menores costes, incluso ofreciendo comprar por Internet y cargarles después las compras en el coche, en el aparcamiento de la tienda. Además, otro acicate para animar las ventas online ha sido la aparición de nuevos intermediarios, nuevas empresas que venden  sus alimentos o los de otros, como Ulabox, Del Súper, Lola Market, Deliberry, Comprea o Tudespensa.com.

La clave para saber si la venta online de alimentos, bebidas, limpieza e higiene va a dar un gran salto en 2017, como algunos vaticinan, es ver qué hace Mercadona, que no parece estar por la labor: sólo vende un 1% por Internet (aunque 1 de cada 5 compras sea online) y pierde entre 30 y 40 millones de euros anuales con este canal. “No es nuestra prioridad”, han dicho, mientras se centran en crecer donde no están: País Vasco, Galicia y Portugal. Pero si los demás avanzan en ofertas de venta online, tendrán que “pasar por el aro” e incluso liderar el camino, sobre todo tras ver que Día se ha aliado con Amazon para vender alimentos online y que tanto Carrefour como Alcampo y el Corte Inglés apuestan por “el carrito online”.

Mientras asistimos a todas estas “guerras” comerciales por ganar nuestro carrito de la compra, sepamos que cada vez será más caro llenarlo. Primero, porque va a seguir habiendo una concentración de la oferta, con fusiones de empresas, buscando más tamaño y más poder frente a proveedores y clientes, como pasa en Europa: en España, los 5 grandes (Mercadona, Día, Carrefour, Eroski y Lidl) copan sólo el 50,6% del mercado, mientras en Portugal controlan el 89%, en Reino Unido el 80%, en Francia el 58% y en Alemania el 55%. Si se fusionan y se hacen más grandes, podrán imponernos más fácilmente marcas y precios. Pero además, crece la demanda de alimentos, dentro de España (con más ingresos y un récord de turistas) y en Europa (nuestras fábricas exportan cada año más), lo que también tira al alza de los precios. Y para “ayudar”, el clima está cada vez más loco, afectando al alza de frutas, verduras y carnes, mientras se hunde el campo y darnos de comer saldrá cada vez más caro. Empezando por 2017, año donde se espera una inflación total del 1,4%, frente al -0,1% de inflación anual media con que cerrará  2016.

Así que cuando vayan a la compra ya saben lo que les espera: las grandes cadenas cada vez se pelean más porque carguen el carro con ellos, sobre todo sus marcas y los frescos. Y van a intentar que compremos más por Internet. Eso sí, pagando más, porque los alimentos seguirán subiendo y más en 2017, cuando “vuelve la inflación”. Así que atentos al carrito.