Mostrando entradas con la etiqueta verano 2021. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta verano 2021. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de agosto de 2021

Vacaciones: pocos turistas y precios altos

Media España está de vacaciones, aunque la otra media no pueda o no quiera viajar, según el Barómetro del CIS. Este verano, el turismo nacional recuperará dos tercios de los viajes de 2019, pero vendrán la mitad de turistas extranjeros que nos visitaban antes de la pandemia, según el sector, que espera facturar 20.000 millones menos que hace dos veranos. Eso sí, agencias, hoteles, apartamentos y restaurantes aprovechan para subir precios estas vacaciones, donde tenemos la luz, los carburantes y los vuelos mucho más caros y cuando también suben los alimentos y el súper. Entre la 5ª ola y las subidas de precios, los españoles saldremos menos días de vacaciones, más al interior, norte, Galicia, Cádiz y Huelva, mientras encontraremos menos extranjeros (sobre todo franceses y alemanes) en Baleares, Canarias y la costa mediterránea. Será el 2º verano en pandemia, con más movimiento que el anterior, pero aún “a medio gas” y con el virus desatado entre los jóvenes. ¡Descansen y cuídense¡

Enrique Ortega

Estas son las vacaciones del escape y la incertidumbre. Tras año y medio de pandemia, la mayoría de las personas quieren “escaparse” y viajar, olvidarse de los problemas más que nunca. Pero también saben que el virus sigue ahí y que la 5ª ola ha disparado los contagios, sobre todo entre los jóvenes y en los lugares de veraneo. Eso ha aumentado la incertidumbre a la hora de coger vacaciones, más cuando en muchas familias han bajado los ingresos y el trabajo por la pandemia (un 34,4% de los hogares no se pueden coger una semana de vacaciones por la crisis, según el INE). El resultado es un país donde la mitad de españoles dicen que se irán de vacaciones y la otra mitad no: el  49,9% no se irá, el 4,9% lo está pensando y el 45,1% restante se han ido ya de vacaciones o están pensando en irse este mes, según el Barómetro del CIS, una encuesta hecha entre el 2 y el 15 de julio. Los que más piensan viajar son los más jóvenes (más de la mitad de los menores de 34 años) y los que menos, los mayores de 55 años (sólo un tercio cogerá vacaciones este verano).

Entre la crisis y la pandemia, la gran mayoría del 45,1% que cogerá vacaciones se quedará dentro de España (el 88,8%), sólo un 6,8% irán al extranjero y otro 3,8% viajarán dentro y fuera del país, según el Barómetro del CIS. La mayoría viajará, en coche (78,6%) o avión (18,1%), a las costas (58,8%) e islas (11,9%), aunque aumentan los viajes a zonas rurales (20,5%), ciudades de interior (15%) y turismo de rutas (8,2%). Al alojarse, un 30,8% irá a un hotel, un 20,1% a un apartamento, el 19,1% a su 2ª vivienda, otro 19,1% a casas de amigos, un 6,6% a campings, otro 6% a casas rurales, el 3,7% a hostales y pensiones y 1,1% optan por la autocaravana. Y este verano se multiplican los viajes cortos, de 1 semana (22,4%) y menos (12,4%), aunque aumentan las vacaciones con duración entre 1 y 2 semanas (28,7%) y de más de 15 días (29,8% de los viajes).

Este 2º verano en pandemia se espera mejor que el verano pasado, pero el sector turístico lo ve con gran incertidumbre, debido al crecimiento imparable de la 5ª ola del virus, que ha sumido a toda la Península en “riesgo alto”, lo que va a retraer a irse de vacaciones a muchos españoles y va a frenar la llegada de turistas extranjeros, sobre todo de Francia (su Gobierno ha desaconsejado viajar a España), Alemania (exige cuarentena a los que vuelvan de vacaciones de España) y de Estados Unidos (nos consideran un país “de alto riesgo”). Con ello, la última previsión de Exceltur, la patronal turística, apuesta por recuperar dos tercios del turismo nacional de 2019 y un tercio del turismo extranjero. Y así, facturar este verano 37.979 millones, 20.000 millones menos que en 2019, antes de la pandemia.

La industria turística espera que quien les salve este verano sean los turistas nacionales, que suponen la mitad de su negocio. La previsión es facturar este verano con los turistas españoles dos tercios del negocio de 2019 (-32,9% de facturación), mejor en agosto y septiembre que en julio. Y en paralelo, con los turistas internacionales facturar sólo un tercio del negocio de 2019 (-61,2% de facturación), más en julio que en agosto y septiembre, según el estudio de Exceltur. Y con ello, esperan que el verano sea más flojo en las zonas que suelen recibir más turistas internacionales (Baleares, Canarias y costa mediterránea) y haya más turismo en las zonas donde se esperan más españoles (norte de España, Galicia, interior de las dos Castillas, la Rioja, Navarra y Aragón, junto a Cádiz y Huelva). Dos Españas con dos veranos y ocupaciones turísticas diferentes.

La mayor incertidumbre sobre cómo acabará siendo este verano está en el turismo extranjero. La última previsión del Gobierno es que lleguen 16,9 millones de turistas internacionales, lo que supondría un tremendo avance sobre el verano pasado (vinieron 6 millones de turistas extranjeros) y algo más de la mitad de los turistas foráneos que entraron en el verano de 2019 (28,8 millones), un año récord. La incógnita está en los turistas británicos (21,5% de los turistas extranjeros en 2019), que pueden viajar a España sin hacer cuarentena a la vuelta (si están vacunados), lo que ha triplicado sus vuelos a España, aunque tienen el hándicap de ser el país europeo con más contagios por COVID 19. En el caso de los turistas franceses (13,2% del total en 2019), Cataluña y la Comunidad Valenciana está sufriendo los efectos de la recomendación del Gobierno galo para que no viajen a España. Y lo mismo pasa, sobre todo en Baleares y Canarias, con los turistas alemanes (otro 13,2% del total), a quienes su Gobierno exigirá cuarentena al volver de España si no están vacunados. Y también EEUU ha incluido a España como “zona de alto riesgo” COVID.

La evolución de la 5ª ola en agosto será clave para la evolución del turismo. El Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) no es ahora tan pesimista  y su última previsión (jueves 29) apunta que la incidencia no se va a cuadruplicar en Europa (como temía hace 10 días) sino que sólo se va a multiplicar por 1,5 (de 200 contagios el 25 de julio a 304 el 8 de agosto). Pero sigue colocando a España como el 2º país de la UE-27 con más incidencia del COVID, sólo por detrás de Chipre (1.496 contagios): creen que pasaremos de los 700 contagios de la semana pasada a 849 el 1 de agosto y 971 el 8 de agosto, aunque el viernes 30 de julio habíamos bajado a 687 contagios.  Sean 971 o más de 500 contagios este mes, España seguirá siendo un destino “de alto riesgo” en Europa. Y eso es desastroso para mantener el turismo extranjero, que podría anular reservas, lo mismo que los turistas nacionales. Por eso es especialmente urgente tomar restricciones duras para bajar drásticamente los contagios, especialmente en las zonas turísticas: Baleares (951 contagios el viernes), Cataluña (927), Comunidad Valenciana (575), Andalucía (565) y  Canarias (487), las 5 autonomías con más afluencia de extranjeros.

Además de lidiar con un “riesgo extremo” de contagios, los que están de vacaciones o se vayan a ir estos días sufrirán un tremendo aumento de precios. Empezando por las reservas de billetes de avión (con precios disparados en los vuelos nacionales) y las reservas de paquetes turísticos, que subieron un 14,5% en junio, según el INE. También están subiendo mucho los precios de los hoteles y alojamientos (un +6,1% en junio, según el IPC), que aprovechan en algunas zonas (norte de España y zonas rurales) la mayor demanda del turismo nacional para subir precios (y en julio han seguido subiendo los alojamientos, según el IPC adelantado que ha publicado el INE). No ayuda la fuerte subida de la luz mes tras mes (subirá un 35% en julio y costará el triple que en julio de 2020), subida de la que también “se cubren” los dueños de apartamentos y hoteles. Además, en verano suben siempre los alimentos y la mayoría de los productos del súper, por la mayor demanda.

La subida de precios ya la notamos al coger el coche para irnos de vacaciones. Los precios de los carburantes vuelven a marcar máximos la pasada semana: 1,41 euros por litro la gasolina (un 32% más cara que en mayo de 2020, que valía 1,07 euros) y 1,27 euros por litro el gasóleo (un 30% de subida sobre los 0,98 euros por litro que valía en mayo de 2020). Con ello, llenar el depósito cuesta ahora entre 16 euros más (gasoil) y 19 euros más (gasolina) que el verano pasado. Y España sigue teniendo los carburantes más caros de Europa antes de impuestos: 29 céntimos más cara la gasolina y 13,4 céntimos más caro el gasóleo que la media de precios de la UE-27, según el último Boletín Petrolero de la UE

Esto pasa, aunque el petróleo esté en máximos para todos (76 dólares barril frente a 31$ en mayo de 2020), porque España tiene una mayor demanda de gasóleo (59,2%) que de gasolina (9,1%) que Europa, lo que tensiona más aquí los precios, hay menos competencia en el refino y en la comercialización por regiones (Repsol, Cepsa y BP controlan el 60% de las gasolineras) y el margen bruto de los comercializadores (25 céntimos por litro en la gasolina y 24 en el gasóleo) es de los más altos de Europa, según la Comisión de Competencia (CNMC).

Si conseguimos pagar todas las subidas que nos esperan, desde la gasolinera al hotel y la paella o mariscada, sólo nos queda cuidarnos para evitar contagiarnos con el virus, que se está multiplicando entre los menores de 40 años no vacunados, aunque también contagia a los vacunados con 1 dosis (el 11,4% de los contagiados) y a los vacunados con las 2 dosis (5,5% de los actuales contagiados), según Sanidad.  Hay que intentar disfrutar estas vacaciones, el que pueda tenerlas, pero sin olvidar que el virus sigue entre nosotros y la pandemia no se ha acabado. 

Así que este verano será otra vez “diferente”, aunque tengamos más optimismo y confianza porque la inmunidad de rebaño está próxima, quizás no para septiembre (los expertos hablan de que la variante Delta obliga a vacunar al 80 y quizás al 92% de los españoles, que no basta con el 70% del que nos hablaban). Eso supondría que no ganaríamos la batalla al virus hasta final de año. Sea como sea, agosto va a ser todavía un mes complicado, para la salud y para el turismo y la economía.

Disfrutemos lo que podamos estas vacaciones,  pero no bajemos la guardia  frente al virus, para volver a casa con más garantías. ¡Descansen y cuídense¡

jueves, 20 de mayo de 2021

Turismo, la gran esperanza para la recuperación

Esta semana se celebra FITUR, la Feria en la que el turismo español quiere renacer de la pandemia, con la que perdió 64,7 millones de turistas y el 80% de sus ingresos en 2020. El sector espera recibir 45 millones de turistas extranjeros en 2021 (algo más de la mitad que en 2019) y recuperar el turismo nacional, claves para la recuperación económica de España, junto a la mejora del consumo. La vuelta del turismo va a depender de la vacunación y de evitar nuevos contagios, ayudados por el pasaporte COVID que Europa implantará en junio. Y mientras España recupera su primera industria, hay que aprovechar el Plan de recuperación para reconvertir y modernizar el turismo, donde se van a invertir 3.400 millones de Fondos europeos. Hay que conseguir que “la gallina de los huevos de oro” siga aportando riqueza y empleo en las próximas décadas. Y de paso, cambiar el modelo económico para que no dependamos tanto del turismo.

Enrique Ortega

La pandemia ha hundido toda la actividad económica pero especialmente el turismo, la primera industria española (12,3% del PIB y 13,7% del empleo total), mortalmente afectada por el cierre de fronteras y la limitación de la movilidad. El balance turístico de 2020 es impresionante: se perdieron 64,7 millones de turistas (sólo llegaron 19 millones de los 83,7 recibidos en 2019) y casi un 80% de los ingresos (19,7 millones de euros de gasto de los turistas extranjeros frente a 92,33 millones en 2019). Y eso ha puesto en riesgo de supervivencia a miles de empresas y ha afectado a 841.436 empleos, que en su mayoría se han mantenido gracias a los ERTEs (la mitad de los trabajadores “aparcados” en abril, 638.283, son del sector turístico y la hostelería).

Ahora, el sector turístico aprovecha la plataforma de FITUR (19-23 de mayo) para intentar renacer de la pandemia y ser el motor de la recuperación económica de España. El primer tirón lo esperan del turismo nacional, que empieza a despertar tras el fin del estado de alarma y la consiguiente movilidad entre provincias a partir del 9 de mayo. De hecho, día tras día crecen las reservas de españoles para este verano, empujadas por un fuerte aumento del ahorro de las familias que no han perdido su trabajo o sus ingresos. El sector cree que este verano se alcanzará una ocupación turística por los españoles del 60 al 90% sobre la alcanzada en 2019, sobre todo en zonas de costa e islas, aunque también en zonas de interior, porque hay un gran ansia de moverse y coger vacaciones.

La otra clave de la recuperación turística será la vuelta del turismo extranjero, que supone la otra mitad del negocio turístico. La fecha decisiva será el 1 de junio, cuando se espera que Reino Unido y Alemania (un tercio de todos los turistas que visitan España) abran la mano para que sus ciudadanos puedan viajar a España sin restricciones. Lo fundamental es que España siga reduciendo sus contagios (bajar la incidencia a los 100 contagios por 100.000 habitantes desde los 144 de hoy, por debajo de la mayoría de Europa) y, sobre todo, que se apruebe el certificado de vacunación europeo, a finales de junio, un “salvoconducto” para la movilidad de los europeos que están vacunados.  Pero de momento, hay una decisión clave que la Comisión Europea aprobó ayer 19 de mayo: la UE abre sus fronteras a los extranjeros vacunados, algo que será clave para que España reciba turistas de Reino Unido, Estados Unidos y paises de América y Asia (China y Japón). 

España tendrá que pelear, sobre todo a partir de junio, por atraer a una parte de los 190 millones de turistas (en su mayoría europeos) que se espera viajen este verano, la mitad que el verano de 2019, antes de la pandemia. Y la pelea de los hoteles y destinos españoles será sobre todo con Grecia, Portugal, Italia, Malta y Chipre, porque este verano no resultará atractivo para la mayoría de europeos viajar a Turquía, Egipto, Túnez o Marruecos, debido a la mayor preocupación ahora por la seguridad sanitaria del país de destino. Al final, lo que buscarán los turistas extranjeros (y nacionales) es “un destino seguro”, con un bajo nivel de contagios y garantías de medidas anti-COVID. Por eso, España se la juega en que no haya un repunte de contagios en mayo y junio. Y en conseguir una operativa de seguridad en aeropuertos, hoteles, playas y ciudades, ayudados por el Certificado COVID europeo que traerán los turistas.

El Gobierno apuesta por una fuerte recuperación del turismo extranjero en junio y sobre todo en julio y agosto, para mantenerlo después hasta fin de año. La apuesta de la ministra de Turismo es conseguir 45 millones de turistas extranjeros, algo más de la mitad de los turistas récord que llegaron antes de la pandemia (83,7 millones en 2019). Y con ellos, ingresar unos 40.000 millones de euros, algo menos de la mitad que en 2019. El sector turístico es algo menos optimista y espera 42,5 millones de turistas extranjeros, según la última estimación de Exceltur. Y que mejore más el turismo nacional (alcanzando un 90% de la ocupación de 2019), para cerrar el año 2021 con una facturación total del sector turístico de 81.080 millones de euros, algo menos de la mitad de la facturación del sector turístico en 2019 (154.487 millones). La mitad de negocio turístico habitual este año, tras un año 2020 nefasto (53.000 millones facturados), con el objetivo de recuperar el turismo del pasado en 2022.

Mientras el sector turístico cruza los dedos, para que avance la vacunación y no haya una 5ª ola de contagios, todo apunta a que será un verano de playas y hoteles llenos en la costa, con más españoles que extranjeros, también en Canarias y Baleares. El riesgo es que, tras un año largo perdido, el sector quiera resarcirse de golpe, con fuertes subidas de precios y un deterioro en la calidad del servicio (reduciendo contrataciones al máximo, por lo que pueda pasar). Si los turistas (extranjeros y nacionales) notan que se disparan los precios, para compensar las pérdidas de estos meses, el resultado puede ser la búsqueda de otros destinos o el recorte de gastos (con un aumento del turismo de apartamentos). Ojo al abuso.

Mientras se inicia la temporada, el sector turístico pide al Gobierno acelerar las ayudas directas a hoteles, bares y restaurantes (7.000 millones), que se aprobaron en marzo y que no llegarán a las autonomías hasta junio, por la complejidad burocrática, según Exceltur. Y que se refuerce más la campaña de promoción turística de Turespaña, iniciada en mayo en todo el mundo con el eslogan  Te mereces España”. Además, las empresas del sector turístico piden al Gobierno que extienda los ERTEs hasta diciembre de 2021, a pesar de que mejore el sector, y que se apruebe el sistema de “ERTEs estructurales” de cara al futuro, para que los ajustes y vaivenes del sector no supongan pérdidas de empleo.

Pero además, el sector turístico reitera ahora su petición de antes de la pandemia: hay que reconvertir la oferta turística española. La propia patronal turística reconoce que una parte de los destinos turísticos de litoral se han quedado obsoletos, concretamente el 8,5% de los activos turísticos (y el 8,8% del empleo), según Exceltur. Eso se traduce en que 1,7 de cada 20 negocios turísticos, “las grandes fábricas del turismo de sol y playa”, tienen problemas de fondo para seguir compitiendo, necesitan ser reconvertidos y modernizados, para lo que piden créditos y ayudas públicas, españolas y europeas.

Precisamente, el Plan de recuperación presentado por España a Bruselas incluye un programa (el 8º con más inversiones) para la “modernización y competitividad del sector turístico”, con objeto de aprovechar la actual crisis para poner en marcha inversiones y medidas que aseguren el futuro de la primera industria española. El Plan de recuperación contempla 3.400 millones de inversiones europeas para “aumentar la competitividad y resiliencia del sector turístico”, actuando en tres frentes: la transformación digital de los destinos y empresas turísticas, la puesta en marcha de planes específicos de futuro en zonas muy dependientes del turismo (como Baleares y Canarias) y un impulso y mejora de la competitividad, centrado en el desarrollo del producto turístico “Spain”. Se trata de modernizar y asegurar el futuro del sector, con inversiones que crearán 100.000 empleos adicionales. Pero además, el resto de inversiones del Plan de recuperación (en formación, infraestructuras, digitalización y economía verde) tendrán un efecto colateral en la recuperación y modernización del turismo, con un impacto estimado de 44.000 millones de euros en 3 años.

Al final, la pandemia ha desvelado las vulnerabilidades de nuestra economía y también del turismo, nuestra primera industria. Y el Plan de recuperación y los Fondos europeos pueden ser la oportunidad para modernizar el país y también nuestra oferta turística, para asegurar su futuro a medio plazo. Se trata de cuidar a “la gallina de los huevos de oro, para que siga aportando riqueza y empleo. Y de paso, deberíamos aprovechar para cambiar nuestro modelo económico y no depender tanto del turismo. Intentar asentar el futuro del país sobre otras actividades, no conformarnos con ser la playa y el hotel de Europa.