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lunes, 27 de julio de 2020

Reconstrucción: España depende de sí misma


Los contagios se han duplicado la última semana y Sanidad  habla de “una 2ª oleada” de la pandemia cuando no ha empezado agosto, el mes más peligroso. Y cada autonomía va “a su aire”, evitando confinamientos duros por su coste económico y político, mientras la atención primaria sanitaria no tiene medios ni rastreadores. La temporada turística y la incipiente recuperación peligran por los rebrotes, pero urge avanzar en la reconstrucción, tras la euforia (injustificada) por los Fondos europeos: no llegarán hasta dentro de un año y ahora sólo contamos con 14.000 millones (el 10%), que poco nos ayudarán. España depende de sí misma y de pactar unos Presupuestos 2021 que prioricen gastos y recauden más, subiendo algunos impuestos. Y urgen reformas en la contratación (25% de empleos son temporales) y las pensiones, no porque lo exija Europa sino para sobrevivir. Hay que modernizar la economía, invertir en sectores con futuro y dejar de ser un país de servicios. Ser menos vulnerables en la próxima crisis.

enrique ortega

El coronavirus cumple esta semana los 7 meses de vida oficial (31 de julio) y sigue con más fuerza cada día, marcando nuevos récords de contagios en el mundo: 282.700 nuevos contagiados el jueves 23 de julio, tras 280.600 contagiados el miércoles 22. Son 25 veces los contagios que había el 14 de marzo (11.100 diarios). Hoy se contabilizan ya 16.262.481 contagiados en 188 paises, según los datos de la Universidad Jhons Hopkins.

El epicentro de la pandemia sigue en América, tanto en Estados Unidos (4.234.020 contagiados) como en Latinoamérica (que ha superado también los 4 millones de contagiados), destacando Brasil (2.419.091 contagiados), México (390.516), Perú (375.961), Chile (345.790), Colombia (248.976), Argentina (162.526), Ecuador (80.694) y Bolivia (69.429). Y crece cada día en Asia y Oriente Medio, sobre todo en India (1.435.616 contagiados), Irán (291.172), Pakistán (274.289), Arabia Saudí (266.941), Turquía (226.100), Bangladesh (223.453), Iraq (110.032), Qatar (109.305) e Indonesia (98.778 contagiados). Y sigue propagándose por África (850.000 contagios), especialmente en Sudáfrica (445.433 contagiados) y Egipto (92.062). En Europa hay nuevos rebrotes y rondan los 3 millones de contagios (2.973.382), especialmente en Rusia (811.073 contagiados), Reino Unido (301.020), España (272.421), Italia (246.118), Francia (217.801) y Alemania (206.667).

Las muertes por coronavirus se han disparado en el mundo, multiplicándose por 120 desde el 14 de marzo (5.407 muertes) a hoy, cuando se contabilizan ya 648.937 muertes, casi la cuarta parte en Estados Unidos (146.935 muertes, ahora 1.078 diarias), seguido de Brasil (87.004 muertes, 1.367 diarias), Reino Unido (45.837), México (43.680). Italia (35.107), India (32.771 muertes, 1.129 diarias). Francia (30.195), España (28.432 muertes, frente a 136 fallecidos hasta el 14 de marzo), Perú (17.843), Irán (15.700), Rusia (13.249), Bélgica (9.821) y Alemania (9.124 fallecidos), según la Universidad Jhons Hopkins.

En España, se han vuelto a disparar los contagios la última semana: se han detectado +12.166 nuevos contagiados, el doble que la semana anterior (+6.346) y 4 veces los contagios de la primera semana de julio (+3.363), según los datos de Sanidad. El salto de contagios se ha dado día a día, de +685 nuevos el lunes a +730 el miércoles, +971 el jueves y +922 el viernes, último dato oficial de Sanidad (que no reporta los datos del fin de semana hasta la tarde del lunes). Hemos vuelto al nivel de contagios de principios de mayo, en pleno estado de alarma, con especial incidencia en Aragón (237 contagiados por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, más que los 171 de Brasil), Cataluña (111 contagiados/100.000), Navarra (110/100.000) y País Vasco (50/100.000), todas por encima de la media española de contagios (38/100.000), la 2ª más alta de Europa, tras Rusia (51), lo que ha llevado a Francia a recomendar “vivamente” no viajar a Cataluña y al Reino Unido a imponer una cuarentena a los viajeros que lleguen de España .

Los nuevos contagios se han más que duplicado por la aparición de casi 300 rebrotes en 30 provincias, especialmente en Cataluña (+4.846 contagiados  la última semana), Aragón (+2.113 contagiados),  País Vasco (+813 casos), Madrid (+789), Andalucía (+597), Navarra (+518 casos) y Comunidad Valencia (+472 nuevos casos). Y aunque la mayoría afectan a gente joven y de mediana edad (la mayoría asintomáticos y que se curan en casa), también han aumentado los contagiados hospitalizados (de 237 semanales el lunes a 327 el viernes, sobre todo en Aragón, Madrid y Cataluña), aunque se estabilizan los ingresos semanales en UCIs (15 el lunes, 11 el miércoles y 14 el viernes). Y también se estabilizan las muertes: 12 más en la última semana, con un total de 28.432 fallecidos oficiales por COVID 19.

Sanidad ha reconocido que podemos estar ante “una 2ª oleada de la pandemia”, ya que en muchos focos hay “transmisión comunitaria”, no controlada, provocada por reuniones de familiares y amigos, ocio nocturno ligado a los jóvenes y algunos casos de temporeros. El problema es que cada autonomía ha reaccionado “a su aire” ante los rebrotes, con medidas (suavizadas) de recorte de actividades y confinamientos muy “light”, que apenas funcionan porque los ciudadanos no los toman en serio. En muchos casos, las autonomías y Ayuntamientos se sienten “presionados” por la hostelería y el turismo (otra vez el viejo dilema de “la bolsa o la vida”) y por tomar medidas “impopulares”. Y también hay una “carrera de imagen”: Galicia implantará esta semana un “control” a los visitantes de otras autonomías (tendrán que informar en los hoteles de donde proceden) mientras Madrid se resiste (con Canarias) a implantar la mascarilla obligatoria para no asustar a los visitantes.

El problema de fondo es que tenemos un virus único que no distingue de pueblos ni autonomías y 17 políticas distintas para combatirlo (¿se imaginan si hubiéramos hecho esto de marzo a junio?). Y que ahora, la primera línea de esta guerra no está en los hospitales y las UCIs sino en los centros de salud, en la atención primaria, que es el eslabón más débil de nuestro sistema sanitario, falto de medios y personal tras años de recortes, que no se han compensado en estos meses a pesar de lo que se diga. Unos centros de salud que están ya saturados (por los rebrotes y las vacaciones del personal, a los que se ha obligado a tomarlas en previsión de una oleada de contagios en otoño). Y que podrían estar peor en agosto, si los españoles y turistas aumentan en zonas de costa y hay más rebrotes.

Los Centros de salud (colapsados) son claves para las dos tareas que hay que realizar frente a los rebrotes: detectar los contagios, aislarlos y multiplicar las pruebas PCR a sus contactos. En España se han multiplicado los test PCR (4.347.022 hechos a 23 de julio, 1,1 millones más que hace un mes), pero son todavía pocos y estamos a la cola de Europa en test PCR por caso detectado: 38 en España frente a 169 de media en Europa, 218 en Italia, 203 en Alemania, 174 en Holanda o 91 en Francia, según la Universidad de Oxford. Y eso, porque no sólo hay que tener test y reactivos, sino personal para hacer las pruebas y laboratorios para analizarlas. En cuanto a los rastreadores, harían falta el doble o el triple, según los expertos,  sobre todo en 12 autonomías que tienen menos de 1 rastreador por 5.000 habitantes: sólo se salvan Andalucía (5 rastreadores por cada 5.000 habitantes), Castilla la Mancha y Comunidad Valenciana (1 rastreados por cada 5.000 habitantes). Los mayores déficits de rastreadores se dan en Cataluña (había 220), Madrid (142) y Aragón (105 rastreadores).

La pandemia se ha descontrolado en sólo un mes de “nueva normalidad” y ahora, en agosto, podrían dispararse los rebrotes, al multiplicarse la movilidad de los españoles que cogen vacaciones más la llegada de nuevos turistas extranjeros (la patronal Exceltur espera 4,1 millones en agosto), lo que hace temer nuevos rebrotes en zonas turísticas, hasta ahora poco afectadas por los nuevos contagios y sin medios en los Centros de salud locales. De confirmarse esta  “2ª oleada de la pandemia”, supondría no sólo un peligro sanitario sino que interrumpiría la actividad económica y turística. De hecho, la cuarentena británica y el aviso francés (más los "avisos" de Alemania, Bélgica y Noruega sobre España) son "la puntilla" para un verano desastroso para el turismo. Y además, un rebrote generalizado y nuevas medidas de confinamiento agravarían la recesión y dificultarían más la recuperación. Por eso hay que evitarlo como sea, con medidas públicas más drásticas y más conciencia ciudadana (sobre todo los jóvenes).

Mientras media España se coge las vacaciones más raras de su vida, el Gobierno trabaja para tener listo a finales de septiembre el Presupuesto 2021, que debe ser el motor de la reconstrucción económica y social del país. Y por mucha euforia y “propaganda” con el éxito de la última Cumbre Europea (ojo: se ha aprobado un Fondo de 750.000 millones en 4 años, frente a los 1,5 billones que pedían inicialmente España e Italia y los 2 billones que propuso el Parlamento europeo), España tendrá que salir del agujero básicamente por sus propios medios. Y eso, porque el dinero europeo (ojo, de los 140.000 millones para España, 66.900 son créditos que habrá que devolver a partir de 2027) no llegará a España hasta dentro de un año, según ha confirmado el Comisario europeo Gentiloni. Y sólo podremos disponer ahora del 10%, o sea de 14.000 millones  (7.200 en ayudas a fondo perdido), cuando la factura extra que tiene España por el coronavirus superará los 100.000 millones.

La primera decisión que tiene que tomar el Gobierno español es qué déficit le propone a Bruselas para 2021. Este año 2020, el déficit estimado por la Comisión Europea para España era en mayo del -10,1% del PIB, lo que traducido supone un “agujero” en las cuentas públicas de -112.000 millones (frente a -32.879 en 2019). Pero hoy, la Autoridad Fiscal independiente (AIReF) sube este déficit fiscal, entre el -11,9% (-132.041 millones) y -14,4% si hay rebrotes (-159.780 millones). Pongamos un punto medio, un agujero fiscal de -145.000 millones de euros, que habrá que “tapar” con deuda (+110.000 millones sobre la prevista inicialmente). Ahora, el debate es ¿Qué déficit estimamos para 2021? Podemos ofrecer a Bruselas bajarlo algo, al 10% del PIB (-117.616 millones), muy difícil, porque obligaría a ajustes que pondrían en peligro la recuperación necesaria de la economía en 2021, o intentar mantenerlo en el 12% con que podría acabar el año, lo que sería un déficit de -140.000 millones para 2021. Tremendo, pero bajarlo más con una economía débil podría llevar a asfixiar la ansiada recuperación.

Así que lo primero será que Nadia Calviño negocie con Bruselas ese déficit  “permitido” para 2021, entre el 12 y el 10% del PIB (menos saben los europeos que es imposible). Y una vez negociado, hay que hacer dos cuentas: cuánto es lo mínimo que necesitamos gastar y de dónde lo sacamos, cómo podemos ingresarlo. Y aquí está lo difícil de los Presupuestos. Primero, en priorizar el gasto. Porque en 2019, sin coronavirus, el gasto presupuestario fue de 492,812 millones, el 41,9% del PIB, un gasto muy inferior al del resto de Europa (46,7% del PIB). Ahora, con las ayudas que hacen falta a empresas, parados y familias, más las inversiones necesarias para la reconstrucción, habría que gastar al menos 100.000 millones más, en torno a 600.000 millones. Pero si gastamos eso, habría que recaudar 460.000 millones para que el déficit no sea más de -140.000 millones (“si nos dejan” el 12%).

Y aquí está el 2º gran problema, tras el gasto: cómo ingresamos esos 460.000 millones, que es justo lo ingresado en 2019, un año sin recesión. Una recaudación difícil de repetir, con las empresas, los sueldos y el consumo muy “tocados”. Y con un PIB menor en 2021 (1.176.163 millones) que en 2019 (1.245.331), el esfuerzo para recaudar los mismos 460.000 millones  tendrá que ser mayor. Así que sólo hay dos opciones: o se mejora la recaudación, subiendo algunos impuestos, o se gasta menos, en ayudas o inversiones para la reconstrucción. Y sabiendo que el dinero de Europa llegará, pero tarde (entre 2021 y 2023) y sólo la mitad será de ayudas, pero muy dirigidas a inversiones en medio ambiente, digitalización y formación, no para muchas otras cosas que necesitamos.

Así que, les guste o no al PP y a Ciudadanos, no queda otra opción que subir algunos impuestos para pagar la reconstrucción, como han propuesto la Comisión Europea, el Banco de España y muchos expertos. Bruselas lleva años diciéndonos que recaudamos menos en todo (88.000 millones menos cada año que la media UE-27, según los últimos datos de Eurostat), sobre todo en IRPF, IVA e impuestos verdes. El Banco de España ha propuesto subir el IVA, sociedades y los impuestos medioambientales. FEDEA ha propuesto un recargo temporal en el IRPF (recargo COVID), como el que impuso Rajoy en 2012. Y la AIReF recuerda que se pierden 60.000 millones anuales de recaudación por beneficios fiscales, con lo que se podrían ingresar 35.000 millones más subiendo los tipos reducidos del IVA y suprimiendo exenciones no justificadas en el IRPF y sociedades.

Algo habrá que hacer para cuadrar las cuentas. Lo ideal sería pactar esos Presupuestos 2021, para que los gastos e ingresos sean respaldados por la mayoría, la mejor baza para que los apruebe Bruselas. No será fácil, pero sin un pacto de Presupuestos no hay reconstrucción (ni Gobierno). Y en paralelo, habría que pactar las reformas necesarias para modernizar la economía, al margen de esos 5 Pactos de Estado propuestos por la Comisión de Reconstrucción: pacto por la Sanidad, la Industria, la igualdad de género, la Ciencia y la Cultura. Sobre todo dos, no porque nos lo pida Europa, sino porque son las 2 reformas más urgentes: la reforma de la contratación (es insostenible que un 25% de los contratos sean temporales, lo que nos hace muy vulnerables) y la reforma de las pensiones (porque si no, las cuentas públicas no se pueden ajustar a medio plazo).

Además, habrá que modernizar la economía española, hacerla más eficiente, con empresas más grandes y más peso de la industria, la tecnología y la digitalización, para aumentar la baja productividad del país. Eso pasa por cambiar el modelo productivo, dejar de ser un país de bares, hoteles y tiendas que nos ha hecho tan vulnerables en esta pandemia, como en la crisis de 2008. Conseguir un cambio radical en nuestra economía, para que cree más empleo estable y dejemos de tener el doble de paro que Europa y menos renta. Esto no se hace de un día para otro, harán falta una o dos décadas. Podría ser lo único positivo que saquemos de esta pandemia: una catarsis de la economía para ser menos vulnerables en la próxima crisis. Para conseguirlo, necesitamos dinero, tiempo y remar todos en la misma dirección. A ello. Pero sin olvidar al “bicho”. ¡Cuidado¡

lunes, 6 de julio de 2020

Pacto social sí, acuerdos políticos no


Llevamos 15 días en la “nueva normalidad” y los contagios apenas han aumentado (319 más que en las dos semanas anteriores), aunque se multiplican los rebrotes, serios en Lérida, Lugo y Huesca. El riesgo aumenta ahora, con las vacaciones de muchos españoles y la llegada de turistas de Europa y otros 12 paises. Mientras, el paro subió la quinta parte en junio y aumentó el empleo, con 1,5 millones de españoles abandonando los ERTEs. Y el Gobierno ha aprobado más ayudas: 50.000 millones para inversiones, salvar empresas y un Plan Renove para comprar coches. Más “gasolina” para reanimar la economía, que habrá que pagar subiendo algunos impuestos, como ha pedido el Banco de España (IVA, sociedades y “verdes”). Pero el PP se niega a pactar estas subidas y la reconstrucción económica, lo que dificultará aprobar los Presupuestos 2021. En cambio, se firmó el viernes un importante Pacto social, entre Gobierno, sindicatos y patronal, para promover la recuperación y el empleo. Este es el camino: dinero y acuerdos para salir juntos del agujero.


enrique ortega

La pandemia ha cumplido ya 23 semanas y no se frena. Al contrario, el 1 de julio batió otro récord de contagios, 218.000 en un solo día, 20 veces los contagios mundiales por coronavirus al inicio del estado de alarma (14 de marzo), según los datos de la Universidad Johns Hopkins, que revelan cómo pasar de los 10 a los 11 millones de contagios ha costado sólo 6 días, frente a 8 días los anteriores y los 3 meses que tardó en alcanzarse el primer millón. Hoy son ya 11.450.247 los contagiados en 188 paises.

El epicentro de la pandemia sigue en América, tanto en Estados Unidos, con 2.888.730 contagiados (con un rebrote de 54.557 diarios los últimos días) como en Latinoamérica (2.780.000 contagiados), donde aún no se ha alcanzado el pico de contagios, con récords diarios en Brasil (+48.105), que tiene 1.603.055 contagiados, Perú (302.718 contagiados), Chile (295.532), México (256.848), Colombia (113.685), Argentina (77.815), Ecuador (61.958), Bolivia (39.297) y Panamá (38.149). Y el coronavirus sigue avanzando en Asia y Oriente Medio, con 697.414 contagiados en India, 240.438 en Irán, 231.818 en Pakistán, 205.758 en Arabia Saudita y 99.799 en Qatar, más 205.758 en Turquía. Y avanza en África (440.512 contagiados), especialmente en Sudáfrica (196.150 contagiados), Egipto (75.253) y Nigeria (28.711). En Europa (2.662.701 contagiados), la pandemia avanza rápido en Rusia (680.283 contagiados, +6.718 diarios),  Suecia (+1.241 contagios diarios y 71.419 totales), Francia (+659 diarios y 204.222 contagiados)  y Reino Unido (+576 diarios y 286.931 contagiados), creciendo poco en Alemania (+446 diarios y 197.523 contagiados), Italia (+201 diarios y 241.211 contagiados) o España (+174 diarios y 250.545 contagiados).

El coronavirus ha provocado ya 534.273 muertes en  el mundo, la cuarta parte en Estados Unidos (129.947 fallecidos), seguido de Brasil (64.867 muertes), Reino Unido (44.305), Italia (34.861), México (30.639), España (28.385 muertes), India (19.693), Irán (11.571), Perú (10.589), Rusia (10.145), Bélgica (9.771) y Alemania (9.006). Los paises con más letalidad (muertos/contagiados) son Francia (18%), Bélgica (15,9), Italia (14,4), Reino Unido (14), México (12,3), Holanda (12,2) y España (11,3), según los datos de Sanidad.

En España, el levantamiento del estado de alarma (21 de junio) ha aumentado los contagios, pero no de forma preocupante: han sido 4.120 nuevos en los últimos 13 días (21 de junio al 3 de julio), frente a 3.801 los 14 días anteriores (7-21 de junio), según Sanidad. O sea, 319 más en las últimas dos semanas, centrados en las 6 autonomías que tienen una mayor tasa de contagios que la media española (8,76 contagios por 100.000 habitantes en los últimos 14 días): Aragón (37,52), Cataluña (18,62), Navarra (16,36), Madrid (12,35), Castilla la Mancha (10,23) y Castilla y León (9,75 contagios por 100.000 habitantes). En contrapartida, Ceuta lleva sin ningún contagio nuevo desde el 18 de junio y tampoco Asturias desde el 26 de junio. Los nuevos contagios subieron la semana pasada, de 84 el lunes a 149 el miércoles y 174 el viernes, último dato de Sanidad hasta los que publique hoy. Las nuevas hospitalizaciones rondaron entre las 137 y 141 semanales (sobre todo en Madrid, Cataluña, Castilla y León, Aragón y Murcia) y los ingresos en UCI semanales variaron entre 9 y 13 (en Madrid, Cataluña y las dos Castillas). Los muertos aumentaron en 21 la última semana (7 en Madrid y 4 en Cataluña), totalizando ya 28.385 fallecidos, según los datos de Sanidad del viernes.

Con la “nueva normalidad”, aparecen cada día rebrotes por casi toda España: ha habido más de 60 rebrotes activos, aunque sólo 13 preocupaban a Sanidad, sobre todo en Lérida (200.000 personas confinadas), la Marina de Lugo (70.000 confinados) y Huesca (80.000 confinados), además de Santander, Albacete, Castellón, Navarra, Girona, Málaga, Granada, Murcia, Valladolid y Madrid , mientras destaca que las autonomías están controlando y acotando bien estos rebrotes, detectando contactos y haciendo más test PCR: la última semana se han hecho 200.986 nuevos test y ya van 3.644.458, una media de 77 test PCR por cada 100.000 habitantes, aunque se hacen de forma muy desigual por autonomías (ver reparto). El origen de estos rebrotes es triple: reuniones de familiares y amigos donde no se respetan las normas (mascarilla y distancia), fábricas y mataderos en condiciones precarias de trabajo o habitabilidad (inmigrantes) y residencias. Y los nuevos contagios son más jóvenes (50 años de media, antes 60) y menos graves.

Ahora, en julio, con muchos españoles ya de vacaciones, el riesgo de rebrotes aumenta sensiblemente. Y más con la llegada de turistas, no sólo de Europa (las fronteras están abiertas desde el 21 de junio) sino de terceros paises, tras dar luz verde la Unión Europea a la entrada de visitantes de 12 paises (Australia, Corea del sur, Canadá, Georgia, Japón, Montenegro, Nueva Zelanda, Ruanda, Tailandia, Túnez, Serbia y Uruguay), más China, Argelia y Marruecos (si abren sus fronteras a Europa, hoy cerradas). Pero ojo: sólo 4 de estos 12 paises aceptan hoy turistas españoles (Corea, Túnez, Serbia y Montenegro), por lo que hay que negociar la reciprocidad con el resto. También preocupa que Marruecos abra sus fronteras, quizás el 10 de julio, porque España tendría que organizar la Operación Paso del Estrecho, con la que 3 millones de magrebíes procedentes de Europa atravesaron la Península el año pasado, lo que podría crear problemas en Algeciras.

De momento, el sector turístico espera que lleguen 11,8 millones de turistas a España entre julio y septiembre, el 80% por los aeropuertos de la costa y Mallorca, pocos vía Barajas. El control en  aeropuertos y puertos es triple: se exige a los visitantes haber rellenado antes un formulario online con sus datos y lugar de estancia (les proporciona un código QR sin el que no pueden entrar en España), se les toma la temperatura al llegar y se les hace “un control visual”, que si detecta “algo extraño” les conduce a un “control secundario”, donde se les toma de nuevo la temperatura y una evaluación cínica (no se les hace test). Ojo: son pruebas que no sirven para detectar a los asintomáticos, el 40% de los contagiados. Y si tiene síntomas, se deriva al turista a un centro sanitario. Estas tareas las hacen los funcionarios de Sanidad Exterior (600 personas, de los que sólo 150 son sanitarios), aunque AENA les ha reforzado con 1.000 subcontratados de apoyo (de Quirón Prevención e Interserve).

No parece personal suficiente para afrontar la avalancha de 11,8 millones de extranjeros, que se van a concentrar en los aeropuertos del Prat, Mallorca, Málaga, Alicante y Valencia, aunque hay 46 aeropuertos por los que pueden entrar. Y lo mismo por  los puertos, en especial Barcelona, Algeciras, Málaga, Valencia, Alicante, Almería o Bilbao. Otra duda es si los municipios turísticos donde van, la mayoría en la costa mediterránea y Baleares, tienen Planes de contingencia en caso de rebrotes. Y si sus centros de salud podrán detectar y contener los contagios y sus hospitales atender a los posibles turistas contagiados y a los millones de españoles que se van a desplazar a destinos de playa. Un alto riesgo.

Mientras media España está de vacaciones o piensa irse en agosto y septiembre, la mayoría sigue preocupada por su trabajo y sus ingresos. Los últimos datos de la “emergencia económica” son “menos malos” y algo esperanzadores, dentro de la profunda recesión en que estamos. El paro en junio aumentó en 5.107 desempleados, la quinta parte que en mayo (+26.000). Y se crearon 68.208 empleos, el 2º mes de mejora de afiliación a la SS en esta pandemia (tras los 97.462 nuevos afiliados de marzo). Además, hay 1,56 millones de trabajadores que han salido ya de los ERTEs, donde todavía quedan 1,83 millones. Y la actividad mejora ligeramente, como indican las ventas de coches, que cayeron en junio un -36,7%, la mitad que en mayo (-73%). Y otro dato destacable: el índice de confianza del sector manufacturero (PMI) mejoró en junio hasta los 47 puntos, cerca de los 50, que es el lístón a superar para volver a la expansión y el crecimiento.

Pero no basta con ir algo mejor, tras tocar fondo en un profundo agujero: este tercer trimestre debería empezar a crecer la economía y para eso hay que mantener las ayudas. Ya lo advirtió el gobernador del Banco de España en el Congreso, el 23 de junio: “la retirada prematura de estímulos aumentaría el riesgo de daños duraderos”. El Gobierno le ha hecho caso en dos de sus peticiones: ampliar los ERTEs (hasta el 30 de septiembre) y aumentar los créditos ICO. El viernes, el Consejo aprobó avales para conceder otros 40.000 millones de créditos a las empresas, esta vez no para mantener su liquidez sino para que hagan nuevas inversiones en digitalización y economía verde. Y además, aprobó un Fondo de rescate de 10.000 millones, para salvar empresas estratégicas solventes (entrando en su capital si lo necesitan y lo piden), como podrían ser Iberia, Vueling y otras. Es lo que ha hecho Francia con Air France, Alemania con Lufthansa y Portugal con TAP.

Además, el Gobierno trata de “echar más gasolina” a la reactivación con la aprobación el viernes de otro Plan Renove, 250 millones  para conceder ayudas a los que achatarren su coche y compren uno nuevo: las ayudas a los particulares serán de 800 euros (etiqueta C) a 1.000 euros (Eco) y 4.000 euros (vehículos 0 emisiones) , para las pymes de 650 a 3.200 euros y para grandes empresas de 550 a 2.800 euros, válidas para las compras hechas desde el pasado 16 de junio y hasta el 31 de diciembre. Y aprobó también una moratoria hipotecaria de 1 año para empresas y autónomos del sector turístico.

El problema de estas ayudas, y de los 150.000 millones gastados antes (la mayoría en avales), es que habrá que pagarlas, una parte con deuda pública (este año se emitirán 300.000 millones, 110.000 más de lo previsto antes de la pandemia), otra parte con ayudas europeas (se esperan 140.000 millones, la mitad créditos, pero no estarán disponibles hasta dentro de un año, como pronto, si se aprueban en la Cumbre europea del 17 y 18 de julio) y la mayor parte con ingresos públicos. Y eso obligará a aumentar la recaudación fiscal en 2021, para lo que habrá que subir algunos impuestos.

El Gobernador del Banco de España ya se lo dijo a los diputados el 23 de junio: “habrá que subir algunos impuestos”. Y propuso subir 3 impuestos: el IVA (subiendo los tipos reducidos, en el 10%, y el superreducido, del 4%), los impuestos ambientales (impuestos “verdes”, con los que España recauda 3.500 millones menos de lo que podría, según la Comisión Europea) y “revisar los agujeros” (textual) del impuesto de sociedades (a lo claro: reducir exenciones).  El presidente Sánchez ya ha anticipado que habrá que subir impuestos en 2021 para pagar los extracostes del coronavirus y asegurar un Estado del Bienestar que ya estaba muy deteriorado antes de la pandemia. Y se plantean, por ejemplo, subir el IRPF a los que ganan más de 130.000 euros (son el 2% de contribuyentes).

Los impuestos serán el caballo de batalla de los Presupuestos 2021. El PP propone  “bajar impuestos”, no subirlos (algo que no apoyan ni el Banco de España ni la mayoría de  expertos) y la duda es lo que hará Ciudadanos, para que el Gobierno no dependa sólo de ERC y PNV. Pero la subida de impuestos no es un tema ideológico sino de pura necesidad, basada en los datos: España recauda menos que la media de Europa (39,1% del PIB frente  al 46,2% de media la UE-27 en 2019), concretamente 88.418 millones menos el año pasado. Y por eso tenemos más déficit y más deuda que otros paises, a pesar de que también gastamos menos que Europa (41,9% del PIB frente a 46,7% la UE-27). Así que uno de nuestros problemas de fondo, ya antes de la crisis de 2008 y de esta del coronavirus, es que tenemos un sistema fiscal “lleno de agujeros” (60.000 millones de deducciones y exenciones) y con mucho fraude, que teníamos que reformar ya antes y ahora con más motivo.

Los expertos de FEDEA, los técnicos de Hacienda y la Comisión Europea nos han dicho muchas veces que tenemos un problema de baja recaudación en todos los impuestos: en el IRPF (somos el tercer país que menos recauda, tras Grecia y Portugal: el 7,5% del PIB frente al 10% de media la UE-28) , en el IVA (el 3º país que menos recauda tras Irlanda e Italia: el 6,3% del PIB frente al 6,9% la UE-28), en impuestos especiales (tenemos tipos más bajos en tabaco y alcohol y pagamos 15,8 céntimos menos por litro de impuestos en gasolinas y 11,5 céntimos menos en gasóleos que la media UE-27), en el impuesto de sociedades (recaudamos el 2,3% del PIB frente al 2,5% en la UE, con 3.800 millones de deducciones anuales, que permiten a las grandes empresas pagar el 7,7% de tipo efectivo, frente al 18,37% que pagan las pymes y el 15% la mayoría de contribuyentes) y hasta en las herencias (España recauda 3.25º millones menos cada año que la media europea). Así que hay margen para ingresar más. Y no es una cuestión ideológica, sino de recaudar como europeos, con más eficacia.

Pero la derecha no oye al Banco de España ni a los expertos y ha hecho de la bajada de  impuestos su bandera, en defensa de los que deberían pagar más (multinacionales, grandes empresas, bancos, inversores, grandes fortunas y altos sueldos). Por eso no habrá acuerdo sobre el Presupuesto 2021 ni en la parte económica del Plan de reconstrucción. Eso sí, el PP ha cambiado, por temor a que su obstruccionismo le reste votos, y se abstendrá en el bloque europeo y las mejoras sanitarias, que exigen todos los españoles tras la pandemia: reforzar las plantillas, crear una Agencia de Salud Pública, reforzar la atención primaria y las emergencias y fomentar una industria sanitaria nacional. Pero estas mejoras y las medidas sociales para atajar la recesión exigen más dinero. ¿De dónde saldrá si proponen bajar impuestos?

Mientras en la Comisión de Reconstrucción,  el PP hace el paripé de apoyar algunas medidas de reconstrucción, los nacionalistas (PNV y ERC) piensan en sus próximas elecciones y Ciudadanos hace “contorsionismo político”, los sindicatos y patronal aparcan sus diferencias y firmaron con el Gobierno el viernesun Pacto de reactivación económica y por el empleo”, que incluye cuestiones clave para la reconstrucción: adaptar los ERTEs para proteger el empleo y las empresas, promover el teletrabajo, un pacto por la reindustrialización, digitalizar la economía, reforzar los servicios públicos, asegurar las pensiones, luchar contra el fraude y la evasión fiscal, la transición ecológica  y la modernización de las relaciones laborales. De momento, sólo  son 10 puntos muy generales, para negociar, pero es el mejor punto de partida para salir de esta grave recesión: Gobierno, sindicatos y patronal haciéndose una foto para indicarnos, a los españoles y a Europa, que quieren salir juntos del agujero. Es la mejor noticia de los últimos meses.

lunes, 22 de junio de 2020

COVID 19: movilidad y turistas, doble riesgo


Ayer domingo volvimos a la “nueva normalidad”, tras 98 días en “estado de alarma”. Pero el virus sigue ahí, contagiando y matando, con rebrotes en España y una decena de paises. Ahora tenemos un doble riesgo: millones de españoles viajando de un lugar a otro y 11 millones de turistas que se esperan entre julio y septiembre. Sin medios en los aeropuertos para controlar esta avalancha (Sanidad exterior tiene 600 personas, sólo 150 sanitarios) y sin que tengamos (que sepamos) un Plan de contingencia frente a una 2ª ola de contagios. Mientras, 1,2 millones de personas han vuelto a trabajar y otros 2,2 millones siguen  en los ERTEs (más 1 millón de autónomos), que se ampliarán hasta septiembre. Ahora, la clave es pagar  la reconstrucción, porque las ayudas europeas se retrasarán a 2021-2024. Urge pactar un Presupuesto para 2021, con mucho déficit y más ingresos fiscales, porque España recauda 88.418 millones menos que Europa. Pero Ciudadanos y PP defienden bajar impuestos. Así no salen  las cuentas. 

enrique ortega

Falta una semana para que el coronavirus cumpla  6 meses y no se frena sino que acelera sus contagios: el 17 de junio y también el 19 batió otro récord, contagiando a 176.000 personas en el mundo, según los datos diarios de la Universidad  Jhons Hopkins. Hoy ha contagiado ya a 8.953.598 personas en 188 paises, con el epicentro de la pandemia en América, en  Estados Unidos (2.280.912 contagiados, +32.218 diarios) y ahora en Latinoamérica (2.023.901 contagiados), sobre todo en Brasil (1.083.341 contagiados, +34.666 diarios), Perú (251.338, +3.413 diarios), Chile (242.355, +5.355 diarios), México (180.545, +4.717 diarios), Colombia (68.836), Ecuador (50.640) y Argentina (42.385). Y también avanza en Asia y Oriente Medio: India (425.282 contagiados, +15.413 diarios), Irán (204.952), Pakistán (181.088), Bangladesh (112.306), Arabia Saudí (157.612), más Turquía (187.685 contagiados), mientras despunta en África (ya van 300.000 contagiados). Y Europa sigue en cabeza de contagios (2.477.045), con Rusia (583.879, +7.790 diarios), Reino Unido (305.803), España (246.272), Italia (238.499), Francia (197.008) y Alemania (191.272 contagiados). La pandemia se ha cobrado ya 468.346 muertes, destacando EEUU (119.975 fallecidos), Brasil (50.591) y Reino Unido (42.717), seguidos de Italia (34.634), Francia (29.643), España (28.323), México (21.825), India (13.699), Bélgica (9.696), Irán (9.623) y Alemania (8.895 muertos).


Lo más preocupante de la última semana son los rebrotes en una decena de paises, empezando por China (han tenido que medio cerrar Pekín), Irán o Marruecos y siguiendo con Portugal y Alemania, donde se han detectado 3 nuevos focos de contagios. Y también en España: 34 rebrotes el último mes y 9 todavía activos, en Bilbao, Valladolid, Madrid, Aragón, Fuerteventura o Algeciras. Además, se nota un cierto repunte de nuevos contagios (de 40 el lunes 15 a 141 el miércoles, 143 el jueves, 154 el viernes y 141 ayer), sobre todo en Madrid, Cataluña y Aragón, según los datos de Sanidad. Eso sí, los datos de nuevos hospitalizados (entre 94, 89 y 101 la última semana) y de ingresados en UCIs (de 3 a 9 en la última semana) son estables. Y han aumentado las muertes oficiales, tras 11 días con el dato estancado: eran 28.323 muertes ayer, 29 en la última semana (12 en Madrid, 6 en Castilla y León y 3 en Cataluña), según Sanidad, con un índice de letalidad (muertos/contagiados) de 11,5, inferior a la mayoría de Europa (18,5 Francia.14,5 Italia y 14,1 RU).


Desde ayer, al permitirse la movilidad entre provincias en España y la entrada de turistas europeos (el resto llegarán el 1 de julio), el riesgo de rebrotes es mucho mayor. Y no sólo en España: el Centro europeo para el control y detección de enfermedades (ECDC) ha emitido un Informe donde da por seguro que en las próximas semanas aumentarán los contagios por COVID 19 en Europa, a medida que los paises retiren las restricciones a la movilidad. Y advierte que conseguir frenarlos a tiempo o acabar en una segunda ola de contagios (que obligue a nuevas restricciones)  dependerá de las medidas de vigilancia que se adopten. En España, no se conoce que tengamos un Plan de contingencia, más allá de las normas impuestas (mascarillas, distancia social e higiene). Y sigue habiendo dudas de que las grandes ciudades tengan dispositivos eficaces para detectar y aislar los rebrotes.


Una medida nueva, que Sanidad y las autonomías acordarán esta semana, es un protocolo para que los médicos de atención primaria hagan test PCR no sólo a los que tengan síntomas de COVID 19 (se han hecho ya 3.290.388 test PCR, una media de 70 por 1.000 habitantes, pocos) sino a todos los que hayan estado en contacto con posibles contagiados en los rebrotes que se detecten. Pero los médicos se quejan de falta de personal y medios para la detección y el rastreo de nuevos casos en Madrid y Barcelona. Otro problema muy serio es el control de los turistas que lleguen a España, a través de aeropuertos, puertos y fronteras terrestres. Una avalancha importante, ya que la patronal Exceltur espera la llegada de 11,68 millones de turistas extranjeros entre julio y septiembre.


El 80% de estos turistas vienen en avión, básicamente a 8 aeropuertos que pueden ser ahora la vía de entrada de nuevos contagios: Barcelona-el Prat (2,37 millones de turistas llegaron en julio 2019 a Cataluña), Palma de Mallorca (2,34 millones llegaron a Baleares), Málaga (1,26 millones turistas llegaron a Andalucía), Alicante y Valencia (1,24 millones llegaron a la Comunidad Valenciana), Tenerife y las Palmas (1,03 millones llegaron a Canarias) y Madrid-Barajas (0,6 millones turistas en julio 2019). Y para controlar estas entradas masivas de turistas por vía aérea (y por barco) sólo disponemos del Servicio de Sanidad Exterior, que cuenta con una exigua plantilla de 600 personas, de ellas 150 sanitarios (médicos y enfermeras), que también vacunan a los que viajan fuera. Es claramente insuficiente, aunque AENA haya prometido ayudarles con personal auxiliar (100 subcontratados). Piensen en lo que sucedería con un contagiado que llegara a Málaga y se detectara unos días después en las urgencias de un hospital. ¿A cuántos podría contagiar y cómo aislarlos?


La total movilidad  es muy preocupante, con millones de madrileños o catalanes viajando a Galicia o a Murcia o a Cádiz, con riesgo de transportar el virus. Y sin que las autonomías de destino tengan medios, en atención primaria y hospitales, para detectar y aislar contagios. Pero todo sea por la “nueva normalidad” y por salvar los 2,5 millones de empleos del turismo, que ofrecen unas “instalaciones seguras” (lo inseguro es que el virus sigue ahí). Hacen falta Planes de contingencia en las zonas más turísticas y afrontar los posibles contagios con contundencia y medios, porque un rebrote nos haría un daño doble: al sistema sanitario, que podría colapsarse en las zonas turísticas afectadas, y a la imagen turística de España en el extranjero.


Mientras nos lanzamos en plancha a la nueva normalidad, con grave riesgo sanitario, la “emergencia económica” remite con la vuelta a la actividad de muchas empresas, en especial del comercio, turismo y hostelería. Han vuelto a trabajar 1,2 millones de personas de los 3,4 millones que estaban en ERTES y se han recuperado 286.000 empleos de los 900.000 empleos perdidos entre el 12 de marzo y el 31 de abril, según el ministro de la SS. Ahora, queda ampliar los ERTEs a 2,2 millones de trabajadores y las ayudas a 1 millón de autónomos. El Gobierno quiere ampliarlos hasta septiembre para algunos sectores, pero patronal y sindicatos quieren extenderlos hasta diciembre. El problema es el coste: 5.500 millones cada mes que se amplíen los ERTEs y ayudas (algunos empresarios las exigen ahora y luego se quejarán del déficit público).


Aunque mejore el empleo (porque está “aparcado” en los ERTES), la recesión es muy fuerte y el Banco de España cree que la economía caerá entre un -16% y un -21,6% en este 2º trimestre, de tres a cuatro veces más que en el primero (-5,2%). Pero esta recesión es muy desigual entre regiones, sufriéndola más las autonomías con más turismo y más comercio y servicios, según un estudio de FUNCAS: la actividad (PIB) caerá un -9,5% este año, pero será más, un -11,3%, en Baleares, Canarias, Cataluña y Madrid, mientras las menos dañadas serán Andalucía, las 2 Castillas, Extremadura y la Rioja (su PIB caerá el -8,8%). Y las que perderán más empleo serán Baleares (-44,3% empleo, aunque un -30,2% está en ERTES), Canarias (-33,8%, el -26,3% aparcado en ERTES), Cataluña (-24%, el -18% en ERTES), Andalucía (-23,4%), Comunidad Valenciana (23,1%) y Madrid (-21,5%). Y perderán menos empleo que la media española (-21,5%) Murcia (-17,4%, el -11,8% en ERTEs), País Vasco (-17,4%, el -13,9% en ERTEs), Castilla la Mancha (-16,4) y Extremadura (-14,2%).


Frente a este desplome de la economía y el empleo, la directora gerente del FMI ha propuesto a los paises “que gasten sin mirar”, que ya habrá tiempo para ajustar las cuentas. Y es lo que están haciendo todos los Gobiernos europeos (con Alemania y los más ricos en cabeza) y también el Gobierno de España, que aprobó la semana pasada transferir (a fondo perdido, sin devolución) 16.000 millones de euros a las autonomías, para sanidad (9.000 millones), educación (2.000), transporte público (800) y para cubrir menores ingresos (4.200 millones). Un dinero que se suma a los Planes de ayuda recientemente aprobados para el sector de automoción (3.750 millones) y el turismo (4.262 millones). Un gasto que añadir a los 136.900 millones gastados antes en avales de créditos del ICO, ERTEs y ayudas a autónomos, desempleo, perdón de cotizaciones y retraso de impuestos más ayudas a alquileres y el ingreso mínimo vital. En total, más de 157.000 millones de euros que habrá que financiar en los próximos años. Y eso, sin contar las ayudas que aún harán falta para la reconstrucción, en los sectores, empresas y regiones más afectadas.


No pensemos que este dinero va a venir de Europa. Primero, porque el Fondo de Reconstrucción aprobado el 27 de mayo por la Comisión Europea está aún muy verde. En la última Cumbre europea telemática, el viernes pasado, de “tanteo”, se vio que los paises “austeros” (ricos) del norte (Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia), apoyados por Alemania, ponen pegas a la cantidad (quieren que sean menos de 750.000 millones), al reparto (quieren que sean casi todo créditos y no sólo 250.000 millones), a la fecha para empezar a devolverlo (en 2026 y no en 2028) y, sobre todo, a las condiciones para concederlo: que los paises hagan “reformas”, lo que puede suponer (a lo claro) que España haga ajustes (en pensiones y algunos gastos) y mantener la reforma laboral de Rajoy. Un camino en el que la derecha europea y los más “austericidas” cuentan con el apoyo del PP español, que aprovecha el debate europeo de las ayudas para desgastar al Gobierno Sánchez.


En cualquier caso, el posible acuerdo recortará y endurecerá el Fondo europeo y no se logrará hasta julio, con Alemania presidiendo la UE. Y no será formalmente aprobado, en el Europarlamento y en todos los parlamentos nacionales, antes de mayo de 2021, cuando España tendría que aprobar su propuesta de inversiones y reformas, para recibir el 60% de los fondos (140.000 millones como mucho) entre 2021 y 2024,según estimaciones de la Comisión. Pero antes, mucho antes, España habrá gastado más de 157.000 millones de euros, que estamos financiando con déficit público (-10,9% del PIB este año: -122.981 millones de euros) y con deuda (300.000 millones de nuevas emisiones este año, hasta alcanzar el 115,6%del PIB de deuda: 1,3 billones de euros).


En definitiva, el coronavirus nos ha dejado una tremenda recesión y unos gastos para frenarla y reconstruir el país que hay que empezar a pagar, sin esperar la ayuda europea, tardía y condicionada. Esto es lo que debería pactar el Gobierno y los partidos, en un Presupuesto para 2021, que debe estar preparado el 30 de septiembre. Y antes, en julio, el techo de gasto y el déficit que proponemos a Bruselas para 2021. Una propuesta sería bajarlo del -10,9% que se espera en 2020 al -7% del PIB en 2021. Si la UE nos lo admite, no será nada fácil conseguirlo, aunque la economía crezca ya en 2021 (un +7%, según la Comisión Europea). Exigiría controlar mucho los gastos (las pensiones son claves, porque es el mayor gasto: hay que decidir si se revalorizan o no) y sobre todo, aumentar los ingresos como sea, algo difícil en un país que busca reconstruir su economía.


Pero aquí está la clave, en los ingresos. Porque el problema de España (aunque casi nadie lo dice: la Comisión Europea sí, en cada informe anual) no es que gastemos mucho (gastamos menos: el 41,9% del PIB, frente al 46,7% de la UE 27, concretamente 59.775 millones menos de gasto cada año) sino que ingresamos mucho menos: España recauda el 39,1% del PIB frente al 46,2% la UE-27, lo que significa que ingresamos 88.418 millones menos cada año. Y 95.890 millones menos que Alemania y 168.119 millones menos que Francia, no porque ellos sean más ricos sino en porcentaje de recaudación sobre riqueza (distinta). Y eso se debe, según los expertos fiscales, Fedea o Funcas, a que España recauda menos que la media europea en Renta, en IVA, en Sociedades, en carburantes o tabaco, en impuestos verdes. Y eso, porque tenemos más fraude fiscal y porque los que más tienen (multinacionales, grandes empresas, bancos, inversores y los más ricos) pagan menos de lo que debían.


Así que, si queremos pagar la reconstrucción, España tiene que priorizar los gastos y recaudar más. No es una cuestión ideológica, sino de pura estadística: recaudamos mucho menos (en % del PIB) que los europeos. Este debería ser uno de los debates claves sobre los Presupuestos 2021, para intentar pactar unas cuentas que financien la reconstrucción. El problema es que tanto PP como Ciudadanos tienen un prejuicio de partida: defienden la bajada de impuestos, o por ideología o por defender los intereses de los que tendrían que pagar más si tuviéramos un sistema fiscal más justo (la mayoría pagaríamos igual). Y así, con esta “línea roja”, es imposible pactar unos Presupuestos realistas para 2021, que afronten los gastos necesarios y a la vez reduzcan el déficit. Porque las cuentas no son de chicle: o se aumentan los ingresos (pagando más el que pueda) o se recortan los gastos (como hizo Rajoy entre 2012 y 2015: eso ya lo conocemos). No hacerlo y agravar el agujero de las cuentas públicas es imposible: la Comisión Europea no nos dejaría. Sobre todo si queremos recibir fondos europeos y que el BCE nos compre deuda pública. 


Sólo queda una vía: pactar un Presupuesto 2021 realista, que exigirá algunos sacrificios (pensiones) y que debería ser apoyado por una gran mayoría del Congreso. Pero no lo veo fácil, porque el PP piensa más en tumbar al Gobierno que en reconstruir el país, aunque Ciudadanos dice “estar abierto”. Si no hay un pacto amplio, el Gobierno Sánchez se verá obligado a hacer “malabarismos políticos”, que nunca traen buenas consecuencias. Pero el dilema es claro: o hacemos bien las cuentas o nos las hacen. Y eso, siempre que lleguemos a finales de septiembre sin rebrotes serios, porque una 2ª oleada del virus provocaría otro confinamiento y una recesión más profunda y duradera


Así que lo primero sigue siendo la salud, la vida, tener cuidado todos y vigilar al virus de cerca y con medios. Sólo así podremos pensar en la bolsa, en salir del agujero de esta nueva crisis. Porque si algo hemos aprendido con la pandemia es que la reconstrucción económica es más fácil que asegurar la salud y la vida. Eso sí, exige recursos y unidad, dos cosas que nos faltan