Como se esperaba, el Banco Central Europeo (BCE) bajó el jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, la 6ª bajada del precio oficial del dinero en los últimos meses (junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, enero y marzo de 2025), dejándolos en el 2,50%, el tipo en que estaban en diciembre de 2022 y a finales de 2008. Con ello, el BCE desanda parcialmente el camino de las 10 subidas de tipos aprobadas entre julio de 2022 y septiembre de 2023, cuando disparó el precio del dinero del 0 al 4,5%.
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lunes, 10 de marzo de 2025
6ª bajada tipos, pero hipotecas más costosas
El Banco Central Europeo (BCE) bajó el jueves los tipos
de interés oficiales (-0,25%), por 6ª vez en los últimos nueve
meses, tras haberlos subido 10 veces antes, entre 2022 y 2023.
Ahora, el BCE podría darse una tregua en las bajadas, por temor a un
repunte de la inflación tras los aranceles de Trump. Con todo, el Euribor
bajó al 2,40% en febrero y eso abarata la cuota de las hipotecas que
se revisen los próximos meses. Pero ojo: la bajada de tipos no abarata
las nuevas hipotecas, porque el precio de los pisos se ha disparado
y eso provoca que la cuota a pagar ahora sea más alta en muchas ciudades.
Y los precios seguirán subiendo, porque hay poca oferta y resulta más barato
pagar una hipoteca que un alquiler en las grandes ciudades (para los que
tengan ahorros y un salario suficiente, no para jóvenes y familias vulnerables).
Por mucho que bajen los tipos, si no se promueven más viviendas, las
hipotecas serán prohibitivas. Enrique Ortega
Como se esperaba, el Banco Central Europeo (BCE) bajó el jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, la 6ª bajada del precio oficial del dinero en los últimos meses (junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, enero y marzo de 2025), dejándolos en el 2,50%, el tipo en que estaban en diciembre de 2022 y a finales de 2008. Con ello, el BCE desanda parcialmente el camino de las 10 subidas de tipos aprobadas entre julio de 2022 y septiembre de 2023, cuando disparó el precio del dinero del 0 al 4,5%.
Con esta 6ª bajada de tipos, el BCE se distancia de la
Reserva Federal USA, que sólo ha aprobado 3 bajadas de tipos en
los últimos meses (septiembre, noviembre y diciembre de 2024) y que decidió
no bajarlos el 29 de enero, a la vista de la amenaza de aranceles de
Trump, aunque los había subido antes que Europa (en marzo de 2022), más
veces (11 subidas de tipos entre 2022 y 2024) y los mantiene en
un nivel más elevado (4,50%, frente al 2,5% el BCE). Y también se distancia
del Banco de Inglaterra, que sólo ha aprobado 3 bajadas de tipos
en los últimos meses (agosto y noviembre 2024 y febrero
2025), tras 14 subidas de tipos entre 2021 y 2024 y que también tiene
el dinero más caro que Europa: 4,25%.
El BCE ha bajado más veces y más los
tipos en los últimos meses (-1,50%) que EEUU (-1%) y Reino Unido (-0,75%)
porque
la economía europea está estancada y crece mucho menos y los
tipos altos no ayudan sino que perjudican la recuperación. En 2024, la
zona euro apenas creció un +0,7% (frente al +2,7% que creció USA
y el +1% el Reino Unido), mientras Alemania seguía en recesión (-0,2%
caía su PIB) y apenas crecían Francia (+1,1%) e Italia (+0,5%), sólo España
(+3,2%), según Eurostat. Y el panorama para 2025 no es muy halagüeño, según
el propio BCE, que ha rebajado la previsión de crecimiento de la
zona euro (+0,9% frente al +1,1% que esperaban crecer hace unos meses). Así
que necesitaban bajar los tipos en marzo, para no hundir
más la economía europea.
Y se podía hacer, porque la inflación en Europa está
medianamente controlada: ha bajado al 2,4% en la zona euro en
febrero, tras 4 meses antes de subidas (desde el 1,7% de septiembre al 2,5%
de enero). Ahora, el BCE espera que la inflación de la zona euro siga
estable y acabe el año en el 2,3%, algo más de lo previsto hace unos
meses (2,1%), pero en un nivel asumible, para poder bajar del 2% (su
gran objetivo) en 2026.
Con este panorama, la estrategia del BCE era seguir
bajando los tipos en 2025, al menos otras dos veces más, hasta acabar el año en
el 2%, para no entorpecer el bajo crecimiento europeo. Pero Trump ha
trastocado esta estrategia y el BCE ya ha anticipado que podría
darse una tregua en las bajadas y no aprobar otro recorte en su
próxima reunión, el 17 de abril. El temor es que la amenaza de aranceles
de Trump a Europa (a partir del
2 de abril) dispare la inflación en los próximos meses, no sólo en la UE sino
en el resto del mundo, por la generalización de aranceles. Y que este proteccionismo
provoque una recesión en Europa. Así que el BCE se coloca en posición de “esperar
y ver” antes de aprobar nuevas bajadas.
Este complicado panorama económico internacional
podría frenar la bajada de tipos no sólo en Europa, sino también en EEUU y el
resto del mundo, afectando negativamente a las empresas y a las familias, a la inversión,
el consumo y el crecimiento. Y podría frenar la caída del Euribor, que ya ha bajado
mucho en los últimos meses: ha caído del 4,16% en octubre de 2024 (tipo más
elevado en los últimos 4 años) al 2,40% con que cerró febrero de 2025. Y
algunos expertos creen que bajará al 2,2% en verano y rozará el 2% a fin de
año.
Todo va a depender de los aranceles y los
enfrentamientos geopolíticos, pero, de momento, los 4 millones de
familias que están pagando una hipoteca verán reducida su cuota
cuando les toque revisar su hipoteca a tipo variable. Ya ahora en
marzo, la rebaja será de 110 euros al
mes para una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años (que paga el Euribor+1%).
Y lo notarán más los que revisen su hipoteca a partir de junio,
porque el Euribor superó el 4% en junio de 2024 (hasta diciembre, que bajó el
3,67%) y esta primavera rondará
el 2,2%, lo que supondrá rebajas de cuotas de unos 160 euros mensuales.
También notarán la rebaja de tipos las empresas que tienen créditos
referenciados al Euribor.
El problema lo tendrán los que están pensando en pedir
una hipoteca nueva para comprar una casa. Con las anteriores rebajas de
tipos del BCE, la contratación de hipotecas se ha reanimado y
hasta disparado en diciembre de 2024, cuando aumentaron un 30% (32.377
hipotecas), según
el INE. Así, en 2024, los españoles contrataron 423.761 hipotecas,
+11,2% que en 2023 y la 2ª mayor cifra (tras las 464.107 de 2022) desde
la caída iniciada en 2013 (199.703 hipotecas).Ahora, se espera que la
demanda de hipotecas siga creciendo, con la bajada de tipos, aunque el precio
que se paga apenas haya bajado (3,25%
pagado en diciembre de 2024, frente al 3,33% en diciembre de 2023).
Pero los que piensan en contratar una hipoteca tienen
un problema, que no son los tipos: el precio de coste de las viviendas
que vayan a comprar se ha disparado estos años, más de lo que han bajado
los tipos. Y, en consecuencia, las hipotecas son ahora más costosas,
hay que pagar una mensualidad más alta, aunque los tipos bajen. Veamos algunos
ejemplos.
Un piso cuesta ahora de media en España 2.271 euros/m2,
según
los datos del portal Idealista, frente a 2.056 euros que costaba en febrero
2024, 1.960 euros en febrero 2023 y 1.801 euros que costaba en febrero 2022
(cuando el Euribor estaba en negativo). Si calculamos la evolución del precio
de una vivienda media, de 90 metros cuadrados, el precio ha saltado de 162.090
euros en 2022 a 204.390 en febrero 2025. Y si comparamos el coste mensual de una hipoteca
(por el 80% del valor en cada momento, a 25 años y pagando el euribor+1%), comprobamos
la subida de la cuota: de 469,28 euros en febrero de 2022 a
787,12 en febrero de 2023 y a 837,24 euros en febrero de 2024. Y tras
las 5 bajadas de tipos anteriores del BCE, la mensualidad apenas baja y se
quedaba en 810,45 euros en febrero…
Pero eso es la media en el conjunto de España. Si
tomamos los precios de las grandes ciudades, resulta que la
cuota que pagamos ahora por comprar un piso es más alta que hace
un año, a pesar de las bajadas de tipos. En Madrid capital, la
hipoteca de un piso medio de 90 metros (que cuesta ahora 471,420 euros, según
Idealista) sale por 2.133 euros, frente a los 1.738 euros que había que
pagar de hipoteca por ese mismo piso en febrero de 2024 (cuando costaba 384.000
euros). Y en Barcelona, la cuota hipotecaria para comprar un piso de 90
metros (que cuesta ahora 427.590 euros, según
Idealista) es de 1.934,70 euros mensuales, frente a los 1.755,12 euros de
hipoteca que costaba comprar es mismo piso en febrero de 2024 (cuando costaba 387.900
euros). Y eso mismo pasa en ciudades como Bilbao, Málaga , Valencia,
Sevilla, Palma, San Sebastián, Cádiz, Las Palmas, Coruña…: los precios de
los pisos han subido mucho más de lo que han bajado los tipos de las hipotecas.
Hay que pagar más cuota mensual para comprarlos (y más entrada y gastos).
Este es un grave problema con el que se van a
encontrar los jóvenes y familias que piensen ahora en comprar piso, tras
haber bajado los tipos: les saldrá más caro. Y más cada mes,
porque hay una falta de viviendas en el mercado y los pisos siguen subiendo,
tras haberse encarecido un +11,3% en 2024 (según el INE) y un +43,8%
entre 2014 y 2023, según
el INE. Pero a la vez, mucha gente se hace esta otra cuenta: ahora sale más
barato comprar que alquilar. Y es verdad. Un alquiler medio en España cuesta
1.260 euros (14 euros por metro cuadrado, un piso de 90 metros), según
el portal Idealista (febrero 2025) y la cuota de una hipoteca por el 80%
del precio medio de un piso de 2ª mano (204.390 euros) sale por 810,45 euros,
dos tercios del precio del alquiler. En el caso de Madrid capital,
el alquiler medio es de 1.908 euros (21,2 €/m2) y una hipoteca para comprarlo (80%
de los 471.420 euros de precio de venta) cuesta poco más, 2.133 euros. Y en
Barcelona, con un alquiler medio más alto, de 2.133 euros, el coste de una
hipoteca para comprarlo (80% de los 427.590 euros de precio de venta) sale por
1.935,70 euros mensuales, menos que el alquiler.
Estas cuentas se pueden hacer extensivas a la mayoría de
España: en 2024, en 60 de las 64 ciudades con más de 100.000 habitantes
costaba menos la cuota de una hipoteca que el alquiler, según
este estudio de UVE Valoraciones. Sólo había cuatro grandes ciudades donde
alquiler era más barato que comprar: San Sebastián, Marbella, Cádiz y
Palma. Y ahora, en 2025, se ha sumado Madrid, por la fuerte subida
precio vivienda en los últimos meses.
Pero estas cuentas no tienen presente un doble
problema. Por un lado, que hay muchos jóvenes y familias que no
pueden pensar en comprar un piso, aunque la cuota les sea más baja que el
alquiler, porque no tienen dinero ahorrado para pagar la
entrada (el 20% del valor del piso que no cubre la hipoteca) y los
gastos e impuestos que hay que pagar (otro 10% más). O sea, que para
comprar un piso “medio” que vale ahora 204.390 euros (no en una gran
ciudad, donde este precio se duplica), habría que tener “ahorrados” ( o
que se lo dejen los padres) unos 62.000 euros (o 135.000 en el caso de
Madrid o Barcelona), algo inalcanzable para la mayoría de los jóvenes y para
muchas familias.
Pero además de tener ahorros para la entrada y gastos, conseguir
una hipoteca no es algo sencillo, como todo el mundo sabe. Hay que tener unos
ingresos regulares y un contrato laboral medianamente estable, pero
sobre todo, hay que asegurarle al banco que el pago mensual de la
hipoteca no supera el 30% de los ingresos. Así, si un joven o una
familia se plantea pedir una hipoteca de 163.500 euros, para pagar el
80% del precio de ese piso “medio” (de 204.390 euros, que “no existe en la
mayoría de ciudades), debe saber que la cuota mensual a pagar (810 euros ahora, con el Euribor de febrero) no
puede ser más del 30% de su sueldo. O sea, que esa familia tiene que
ingresar 2.700 euros al mes… Y si piensa comprar un piso en Madrid, pagando
una hipoteca de 2.133 euros mensuales,
debe justificar que la familia gana al menos… 7.110 euros al mes. Algo
imposible para casi todos.
Así que bajan los tipos, pero comprar un
piso sigue siendo algo difícil para la mayoría, aunque sobre el papel
sea “más barato” que alquilar. Sobre la base de las bajadas, los bancos
españoles ya preparan “una
guerra de hipotecas” para primavera, buscando clientes que puedan
pagarlas (no es fácil encontrar quienes tengan sueldos “suficientes). Así que
la estrategia es “filtrar” clientes, conseguir aquellos con
nóminas estables y suficientes y ofrecerles “tipos
escaparate” bajos, a ser posible “fijos” (más rentables para las
entidades a medio plazo) y que ronden la cifra mágica del 3%. O tipos
variables con el “gancho” de Euribor más 1% y menos, a cambio de
que el hipotecado se “vincule” con el banco: nómina, tarjetas, seguros y todo
aquello que genere comisiones para sumarlas al margen en los
tipos. Es el “secreto” que ha permitido a los 6 grandes bancos
españoles ganar
31.768 millones de euros en 2024,
más del doble que antes de la pandemia (13.222 millones en 2019).
En resumen, los tipos bajan, pero podrían no seguir
bajando este año, si los aranceles siguen adelante y se despierta la
inflación en el mundo y en Europa. Pero el problema es que la
rebaja de tipos no beneficia a jóvenes y familias que busquen casa,
porque la fuerte subida de precios hace que el coste mensual de las nuevas
hipotecas suba, sobre todo en las grandes ciudades. Así que cada
vez será más difícil comprar. Y cuanto más suban los alquileres,
peor, porque se encarecerán las compras y las hipotecas. Así que la
clave no está en las hipotecas y los tipos sino en aumentar
la oferta de viviendas (para compra y alquiler), consiguiendo más suelo,
financiación y promociones, con un Pacto (que parece imposible) entre el
Gobierno, las autonomías, Ayuntamientos, promotores y bancos. Y ayudar a
los que tienen viviendas vacías a que las alquilen, con garantías de
seguridad y precio. Pero nada de esto se hace y la angustia de los que buscan
casa crece cada día. Un problemón.
Como se esperaba, el Banco Central Europeo (BCE) bajó el jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, la 6ª bajada del precio oficial del dinero en los últimos meses (junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, enero y marzo de 2025), dejándolos en el 2,50%, el tipo en que estaban en diciembre de 2022 y a finales de 2008. Con ello, el BCE desanda parcialmente el camino de las 10 subidas de tipos aprobadas entre julio de 2022 y septiembre de 2023, cuando disparó el precio del dinero del 0 al 4,5%.
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jueves, 28 de noviembre de 2024
Comprar piso a cualquier precio
El precio de la vivienda se ha puesto por las nubes: más
de 200.000 euros un piso de 90 metros y entre 385.000 y 470.000 en
Madrid o Barcelona. En el último año, los pisos en venta subieron un +7,8%,
acumulando una subida del +50% desde 2014, el doble que la inflación y
los sueldos. A pesar de estos precios, las ventas se han disparado, por compras
de inversores, extranjeros y familias
que pueden hipotecarse. De hecho, los pisos en venta “vuelan” en días y los
compradores “no regatean” e incluso “pujan”, pagando más por la poca
oferta disponible. El problema es que faltan pisos, porque ha caído el
stock y apenas se construye: 80.000 viviendas en 2023, 7 veces menos
que en 2008. Ahora, con los alquileres disparados, habrá más familias (e
inversores) que compren piso, con la bajada de tipos. Y la
vivienda seguirá subiendo de precio. Urge construir más, para alquiler y
compra, porque si no, los precios serán imposibles para la mayoría. Enrique Ortega
Los precios de la vivienda no dejan de subir desde hace una década. En el 2º trimestre de 2024, el precio de compraventa de una vivienda subió en España un +7,8% anual, la mayor subida desde 2022, según el INE. Eso es la subida media, porque la vivienda nueva (de la que menos hay) subió un +11,2% anual, la mayor subida desde los años 2.007 y 2008. Y la vivienda usada, la que más se vende, subió un +7,3%, otro récord. Una subida que cuadriplica la inflación anual (+1,8%) y duplica con creces la subida de sueldos este año (+3,06%). Además, los precios de la vivienda suben más en España que en la mayoría de Europa, según Eurostat: +7,9% en el 2º trimestre, frente al +2,9% en la UE-27, +2,9% en Italia y una caída del -4,6% en Francia o del -2,6% en Alemania (“resaca” tras años de subidas).
El problema es que este aumento de precios de la vivienda
“llueve sobre mojado”: la subida acumulada ha sido del +43,8% entre
2014 y 2023, según el
INE, superando ya el desplome de precios sufrido tras el estallido de la
burbuja inmobiliaria, cuando cayó un -41,9% entre 2008 y 2013. Otra vez, la
vivienda nueva ha subido más en la última década, un +58,7%
(frente al -30,5% que cayó con la crisis), mientras se ha encarecido menos la vivienda
usada, un +41,2· (frente a una mayor caída antes, del -51,3%). Ahora se
espera otra subida en esta segunda mitad de 2024, más del 7%, con lo que la
vivienda subirá un +50% entre 2014 y 2023.
Con estas subidas, el precio medio de una vivienda
en España estaba en septiembre en 1.921 euros/m2, según
el Ministerio de la Vivienda, lo que supone 458 euros más (+31,3%) que el
precio mínimo de 2014 (1.463 euros) y el precio más alto de la vivienda en
España desde hace 15 años (1.958 costaba al principio de 2009). Eso supone
que comprar un piso de 90m2 cuesta ahora unos 173.000 euros, 41.000
euros más que hace una década. Pero ese es el precio medio: una vivienda
nueva (con menos de 5 años) costaba 2.255 euros/m2 (unos 203.000
euros) y una usada, 1.911 euros (172.000 euros).
Estos precios que publica la Administración son similares a los que
publica la Sociedad de Tasación, que cifra en 1.903 euros/m2 el
precio medio de la vivienda en septiembre, aunque baja el precio de la
vivienda usada (1.887 euros en junio) y sube más el precio medio de
las viviendas nuevas: 2.930 euros/m2 en junio, lo que supone
263.700 euros de coste un piso de 90 m2. Y refleja enormes diferencias según
las ciudades. Así, una
vivienda nueva en Barcelona cuesta 5.262 euros/m2 (473.000
euros por una casa de 90m2) , 4.493 euros/m2 en Madrid (404.370 euros
por 90m2) , 4.378 en San Sebastián y 3.025 euros/m2 en Bilbao,
mientras cuesta la tercera parte o menos en Ciudad Real (1.314 euros/m2:
118.260 euros un piso de 90m2), Cáceres (1.327) o Badajoz (1.337 €/m2).
Una tercera estadística, la
del Colegio de Registradores, da un coste promedio de la vivienda algo
mayor, 2.114 euros/m2 en septiembre de 2024, subiendo el precio de la
vivienda usada (hasta 2.080 euros/m2) y alineando el precio de la vivienda
nueva con el del Ministerio (2.254 euros/m2). Sus datos reiteran también la
gran diferencia de precios entre autonomías y capitales: por
encima de los 3.000 euros/m2 de media están San Sebastián (5.613 euros/m2:
505.170 euros “de media” por una casa de 90 m2…), Barcelona (4.466 euros
de media, aunque la vivienda nueva cuesta 5.200 euros/m2), Madrid (4.327
euros de media: 390.000 euros por un piso de 90m2 y mucho más si es
nuevo), Palma (3.558 euros de media), Bilbao (3.017 euros/m2) y “casi” Málaga
(2.917 euros/m2). Y lo más llamativo: el 49% de las ventas registradas
son pisos de menos de 90 metros cuadrados…
Estos precios tan elevados por una vivienda se deben
a la escasez de viviendas en el mercado, debido a la caída del “stock”
de viviendas usadas y a la baja
construcción de nuevas viviendas. Por un lado, el stock disponible ha bajado
drásticamente, desde 649.780 viviendas que había en 2009 a las 447.691
viviendas disponibles en 2023, según
el Ministerio de Transportes. Y además, en la mayoría de provincias, el
stock sobre el total de viviendas es bajo (1,66% de media en España), siendo
mayor en las ciudades y provincias con más problemas: Madrid, Barcelona,
Toledo, Sevilla, Tenerife y litoral mediterráneo, aunque en la mayoría tienen
un stock bajo, salvo Madrid (11,4% del parque) y Barcelona (10,86%).
El problema mayor, que explica la escasez de viviendas a la
venta, es que se ha desplomado la construcción de nuevas viviendas, desde
2009 y sobre todo desde 2014. Así, frente a un máximo de 597.632 viviendas “libres”
(sin ayudas públicas) construidas en 2006, se bajó a 356.555 en 2009, a
121.043 en 2011 y a un mínimo de 35.382 viviendas construidas en 2014. Y
a partir de ahí, apenas creció la construcción, alcanzando las 58.853 viviendas
terminadas en 2018, las 84.091 en 2021 y las 80.473 viviendas libres
construidas en 2023, 7 veces menos que en los años del “boom inmobiliario”,
según
los datos de Vivienda. Y este año 2024, se han terminado 41.853
viviendas hasta junio (+2,1% que en 2023). Y peor es la construcción de
viviendas “protegidas” (VPO): sólo se terminaron 8.847
en 2023 (3.311 en la primera mitad de 2024), frente a 68.587 en 2008.
Así que no hay viviendas para vender y por eso los
precios se disparan, sobre todo porque la demanda crece, aumentan
los que buscan piso y las compraventas. Las 10 subidas de tipos del BCE (entre 2022 y 2023)
retrajeron las compras, junto a los altísimos precios, pero ahora, con las
bajas aprobadas (junio, septiembre y octubre 2024) y las anunciadas, las compras se han
disparado: 61.887 en septiembre, un
+41,5% anual y la mayor cifra de ventas mensual desde 2007. Con ello, se
han vendido ya 467.865 viviendas en 9 meses y de continuar la tendencia
(+3,05%), el año 2024 cerrará con 601.000 viviendas vendidas, el tercer mejor dato de
ventas tras 2007 (se vendieron 775.300) y 2022 (650.265 viviendas) . Y 100.000 viviendas más vendidas que antes de la
pandemia (505.467 en 2019).
¿Quién compra un piso en España con estos precios? Pues
hay tres grupos claros de compradores. Uno, los inversores,
empresas y ahorradores particulares que compran un piso para invertir y
especular, para ponerlo en alquiler primero (inmobiliarias, Fondos de inversión
o particulares) y luego venderlo con plusvalías. De hecho, la
rentabilidad de la inversión inmobiliaria en España era del +7,2% en
septiembre, más del doble de la rentabilidad de los bonos del Estado y de
muchas acciones. Un dato que confirma el auge de estos compradores de viviendas
(que no las compran para vivir) es que un
35% de las compras se están haciendo sin hipoteca, pagando al contado
con fondos propios, según los datos del Colegio de Registradores.
Un 2º grupo de compradores de viviendas son los
extranjeros: compraron el 14,90% de las viviendas vendidas en 2023, según
los Registradores, un porcentaje mucho mayor en Baleares (32,5%
de las compras totales), Comunidad Valenciana (28,45%, aunque hay provincias
como Alicante donde son el 44% de los compradores), Canarias (27,25%, aunque
suben al 35,7% en Tenerife)), Murcia (24,68%), Cataluña (16,79%) y Andalucía
(14,31%, pero suben al 33,7% en Málaga). Este año, la mayoría de los
compradores extranjeros siguen siendo los británicos (8,52%) y alemanes
(6,43%), aunque han adelantado a los franceses (5,23%) los compradores marroquíes
(5,46%), polacos (5,32%) e italianos (5,25%).
El tercer grupo de compradores son las familias que
ya tienen una casa y se plantean venderla y comprar otra mejor (pagando la
diferencia con ahorros o una hipoteca) o las familias jóvenes que piden una
hipoteca ayudados por sus padres. El resto, la mayoría de la población
que no tiene casa ni ayuda, es casi imposible que pueda pagar estos
precios, salvo que consiga hipotecarse de por vida, forzados por unos
alquileres imposibles.
Por todos ellos, la demanda de viviendas existe, aunque
los precios estén por las nubes. La prueba no es sólo que se disparen
las compraventas sino que las inmobiliarias alertan que tienen problemas
para buscar piso a los que quieren comprar. De hecho, las
ventas son cada vez más rápidas (antes
se tardaba meses y ahora semanas y horas) y los pisos “vuelan”, sin
que los compradores puedan “regatear” el precio final como antes. Incluso
hay inmobiliarias que hablan de compradores
que ofrecen al vendedor hasta un 10% extra para asegurarse el piso
que quieren… Es la forma de pujar por lo escaso.
Todo apunta a que los precios de los pisos seguirán
subiendo, empujados por la alta demanda, la baja oferta y la mayor presión
por comprar (ahora que bajarán las hipotecas) en vez de alquilar, por los
elevadísimos precios. Precisamente, los
alquileres disparados son la mejor gasolina para la subida de los precios
de las viviendas. El mecanismo es fácil de entender: cuanto más me
cueste alquilar, más me pensaré comprar, sobre todo ahora que bajan los tipos.
Claro que necesito 2 condiciones previas. Una, que los bancos
me puedan dar una hipoteca, algo que depende de mi sueldo y tipo de contrato (si es precario, nada). Si paso este filtro y soy de
los que pueden “optar” a una hipoteca, queda el 2º filtro: tener
ahorrado o que mis padres me presten el 30% del valor del piso, porque
la hipoteca sólo se concede por el 80% del valor de tasación y hay que tener un
30% para la entrada (20%) y gastos (10% para notaría, registro, impuestos
y gastos iniciales).
Supongamos que podemos conseguir una hipoteca y alguien nos
deja ese 30% (o lo ahorramos). Las cuentas están claras: en casi todos
los casos, con los tipos actuales, compensa
más comprar que alquilar. Vemos algunos ejemplos. Si el precio
medio de una vivienda de 90m2 está en 198.810 euros (2.209
euros/m2), deberíamos pedir una hipoteca de 159.048 euros. A
25 años, con el Euribor más 1% (3,69% ahora), nos sale a pagar una
mensualidad de 812 euros, una cuota inferior al alquiler medio en
España, que es hoy de 1.179 euros. Si el piso está en Madrid, hay
que pedir una hipoteca de 261.936 euros, que nos cuesta 1.338 euros al
mes, menos que el alquiler medio de la capital (1.854 euros). En Barcelona, la
cuota sería 1.690 euros frente a 2.079 euros de alquiler. En Valencia, 1.016
euros de hipoteca frente a 1.296 euros de alquiler. Y en Sevilla, 865 euros
mensuales de hipoteca frente a 1.062 euros de alquiler.
Cuanto más bajen los tipos y las hipotecas
y más suban los alquileres, más compensará comprar en vez
de alquilar. Ojo: sólo si tenemos un trabajo “merecedor” de una
hipoteca bancaria” y unos padres que nos presten el 30% del valor, para la
entrada y gastos. Esta es la dinámica que seguirá haciendo subir los
precios de los pisos, junto al interés de los inversores, Fondos y
particulares por comprar para invertir, además del boom de extranjeros
que buscan casa en España. Y a su vez, esta
subida de los pisos animará a los propietarios a subir los alquileres,
para obtener más por una inversión más costosa.
Hay que acabar con esta dinámica, con la “locura” de un
mercado donde los precios disparados de compra y alquiler se retroalimentan.
Para conseguirlo, el camino no es imponer unos controles de precios, que no se
implantan o se evaden (con pisos turísticos, alquileres de temporada o ventas)
sino construir
más viviendas, aumentar drásticamente la oferta, para bajar precios (de
pisos y alquileres). Y para ello, urge actuar en varios frentes.
Por un lado, promover
un Pacto político entre Gobierno, autonomías y ayuntamientos para
conseguir suelo y financiación a los promotores públicos y privados. Hay
suelo, pero hace falta catalogarlo y prepararlo para que sea urbanizable
y esté a disposición de los promotores, a los que hay que reducir burocracia y plazos.
Urge buscar financiación, pública (hay que territorializar
el ICO y especializarlo más en la vivienda) y privada, arrastrando a
los bancos ahora que no hay Cajas. Y hay que actuar sobre los
costes de construcción, mejorar la disponibilidad
de mano de obra y agilizar el proceso (se tardan 100 meses en
una promoción y habría que reducirlo a 50). Y el Estado (central y periférico)
debe gastar el doble en promover viviendas protegidas, directamente y con los promotores
privados, para crear un
parque de 1 millón de viviendas de VPO que ofrezca alquileres asumibles.
Hacen falta 250.000 nuevas viviendas al año para cobijar
a las nuevas familias (120.000) y a los inmigrantes
(330.000 nuevos al año). Se puede conseguir triplicar
la construcción de viviendas si los organismos públicos se ponen a la
tarea y facilitan suelo y financiación, agilizando las promociones privadas y
públicas. Y creando un parque de viviendas VPO, para alquilarlas a las
familias con menos ingresos. En paralelo, facilitar a los propietarios que
alquilen más y a precios razonables, sin
imposiciones, con incentivos fiscales y organismos que les ayuden a
gestionar su alquiler. En definitiva, medidas para conseguir que haya más
viviendas en el mercado, para compra y alquiler. Más oferta de pisos
es la clave.
Los precios de la vivienda no dejan de subir desde hace una década. En el 2º trimestre de 2024, el precio de compraventa de una vivienda subió en España un +7,8% anual, la mayor subida desde 2022, según el INE. Eso es la subida media, porque la vivienda nueva (de la que menos hay) subió un +11,2% anual, la mayor subida desde los años 2.007 y 2008. Y la vivienda usada, la que más se vende, subió un +7,3%, otro récord. Una subida que cuadriplica la inflación anual (+1,8%) y duplica con creces la subida de sueldos este año (+3,06%). Además, los precios de la vivienda suben más en España que en la mayoría de Europa, según Eurostat: +7,9% en el 2º trimestre, frente al +2,9% en la UE-27, +2,9% en Italia y una caída del -4,6% en Francia o del -2,6% en Alemania (“resaca” tras años de subidas).
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jueves, 12 de septiembre de 2024
2ª bajada (mínima) de los tipos de interés
El BCE ha bajado hoy los tipos de interés, un
-0,25% (al 4%), por 2ª vez este año, tras subirlos 10 veces (del
0 al 4,50%) entre julio de 2022 y septiembre de 2023. Lo justifican porque la
inflación europea ha bajado al 2,2% (desde el 10,6% en 2022), pero no
ha sido por sus drásticas subidas sino por la bajada de energía, materias
primas y alimentos, por cambios en los mercados y medidas de los
Gobiernos. No reconocen que su “ricino monetario” ha dañado a familias
(hipotecas), empresas (créditos) y paises (deuda), beneficiando
sólo a la banca. Y ha provocado el estancamiento
de la economía europea: apenas crece (+0,2%), mientras decrecen
Alemania, Austria, Irlanda, Suecia, Letonia y Hungría. Saben que tienen que
bajar tipos, para reanimar la inversión y el consumo, pero lo hacen poco a
poco: el dinero cuesta todavía el 4%, el precio más alto desde
2007. Y así, Europa sigue estancada y crece la tercera parte que EEUU.
Enrique Ortega
La inflación parece no ser ya el primer problema de la economía mundial, como lo ha sido en 2022 y 2023. De hecho, en la zona euro, la inflación anual ha caído al 2,2% en agosto, desde el máximo del 10,6% que subía en octubre de 2022, tras la invasión de Ucrania y la drástica subida de la energía y las materias primas. Y en EEUU, los precios subieron el 2,5% anual en agosto, la menor inflación desde febrero de 2021 y muy por debajo de la subida máxima alcanzada en junio de 2022, el 9,1%. Con ello, los bancos centrales de Europa (BCE) y USA (Reserva Federal) han visto el momento de bajar los tipos de interés, tras las drásticas subidas aprobadas en 2022 y 2023, para “atajar” la alta inflación. De hecho, EEUU subió 11 veces sus tipos de interés (entre marzo de 2022 y julio de 2023), desde el 0% al 5,25% actual. Y ahora, la Reserva Federal planea aprobar la primera bajada el próximo miércoles, 18 de septiembre. Y el BCE, que subió 10 veces sus tipos (entre julio de 2022 y septiembre de 2023), del 0 al 4,50%, ha aprobado hoy su 2ª bajada este año, del -0,25%, tras la primera hecha el 6 de junio pasado.
El BCE, como la Reserva Federal, creen
en la subida de tipos como en “un dogma de fe”: es la mejor
receta contra la inflación, aunque tenga el coste de hundir la actividad y
el crecimiento, frenando el empleo. En el caso de que la inflación esté
provocada por un fuerte crecimiento económico, por un exceso de consumo (“inflación
de demanda”), el “ricino” de la subida de tipos, al encarecer el
dinero, puede ayudar a “enfriar la economía”. Pero lo que ha sufrido el mundo
tras la invasión de Ucrania y la “hiperinflación” ha sido una “inflación
de oferta”, de costes, provocada por una subida disparada de la
energía (petróleo y gas), las materias primas y alimentos, con una
rotura adicional de las cadenas de suministro mundial. Y en este caso,
subir el precio del dinero no es una receta correcta, como señalan muchos expertos, porque no provoca una bajada del petróleo, el
gas o los alimentos y sí daña a las
economías, las empresas y las familias.
Pero tanto el BCE como la Reserva Federal (con
más motivo, porque la economía USA si estaba algo “recalentada”, mientras
Europa no crece) “han
seguido en sus trece”, con una subida de tipos drástica
(del 0 al 4,50 (en Europa) o al 5,25% (en USA) y muy rápida (en año y
medio), que parece haber bajado la inflación. Pero
es sólo “un espejismo”: la inflación ha bajado porque se han
ajustado los mercados energéticos (más producción de petróleo en EEUU, medidas
de ahorro, cambio en los proveedores de gas) y porque los gobiernos han tomado
medidas para bajar el precio de la electricidad y subvencionar la energía, las
materias primas y los alimentos, con ayudas a empresas y familias. Y gracias
al ajuste de los mercados y a las medidas aprobadas, se ha rebajado la
inflación, no por las subidas de tipos. Y a pesar de estas críticas, la Reserva
Federal y el BCE llevan
meses retrasando las bajadas: el BCE ha esperado a junio y EEUU
hará la primera rebaja la próxima semana. Todo por insistir en su “ortodoxia”,
en su “fundamentalismo monetario”, tan
inútil como dañino.
El BCE ya había visto que la economía europea
estaba estancada en el primer trimestre (creció
sólo un +0,3%), como lo había estado en todo 2023 (la UE creció un
+0,6%, la cuarta parte que EEUU: +2,4%), pero esperó al 6 de junio para
hacer su
1ª bajada de tipos (desde la 10ª subida, hecha el 14 de septiembre de
2023), un mínimo recorte del 0,25% (dejando los tipos al 4,25%). Su argumento
para seguir con la “ortodoxia” era que la inflación seguía alta
(ojo: está por debajo del 3% desde febrero de 2024, cuando estaba en el 10,6%
en octubre de 2022) y que temían por un repunte de los salarios
en Europa (que relanzaran la inflación). Ahora, el BCE ha decidido su 2ª
subida (mínima otra vez: -0,25%, dejando los tipos en el 4%) por
dos datos. Uno, que la inflación en la zona euro ha
bajado al +2,2%
en agosto, la más baja desde abril de 2021. Y el otro, que las
subidas salariales se han moderado (los costes salariales aumentaron un
+3,6% en el 2º trimestre, tras crecer un 4,7% en el primero).
Pero el dato que les debía haberles preocupado más
es que, tras la drástica y rápida subida de tipos (recordemos: del 0 al 4,5% en
14 meses), la economía europea está estancada: la UE-27 ha crecido sólo
un +0,2% en el 2º trimestre de 2024, según
Eurostat, menos que en el 1º (+0,3%), la tercera parte que en todo 2023
(+0,6%) y muy por debajo de lo que crecía Europa antes de la pandemia, la
invasión de Ucrania y el inicio de la drástica subida de tipos (+2,2% en 2019 y
+3,4% en 2022). Y otro dato: la UE-27 creció en el 2º trimestre (+0,2%), menos
de la tercera parte que EEUU (+0,7%), a pesar de que los tipos de la Reserva
Federal eran más altos (5,25% frente al 4,50%), lo que significa que Europa
estaba estancada mientras EEUU seguía creciendo mucho más, aunque ahora temen un estancamiento próximo.
Y lo peor, lo que tendría que haber llevado al
BCE a una mayor rebaja de tipos hoy (y en los próximos meses) es que Alemania,
la locomotora europea está “gripada”: cayó en 2023 (decreció
un -0,3%, mientras España crecía un +2,4% y Francia un +1%) y sigue
estancada (creció un 0,2% en el primer trimestre) e incluso cayendo (-0,1%
en el 2º trimestre de 2024). Y no es un caso aislado: en el 2º
trimestre ha
caído también el PIB en otros 5 paises europeos: Irlanda (-1%), Austria
(-0,4%), Suecia (-0,3%), Letonia (-0,9%) y Hungría (-0,2%). Así que la economía
UE pasa por un mal momento y no se merece que el BCE mantenga un precio
del dinero tan alto: el 4% actual es
el más elevado desde junio de 2007 (4%) y contrasta con el 0% que
costaba el dinero en Europa entre 2016 y 2022.
Así que ya sabemos a dónde nos ha llevado la “ortodoxia
monetaria” del BCE, que pone por delante la bajísima inflación (el 2% como
objetivo, que no se conseguirá hasta finales de 2025) al crecimiento, la inversión
y el empleo. Ese
debería ser el debate económico ahora: Europa debería aceptar una
inflación en torno al 3%, a cambio de tipos más bajos (del 2 al 3%) y un mayor
crecimiento y empleo en el continente. Pero casi nadie habla de esto.
Mientras, la política de tipos altos (que se mantiene),
ha tenido (y tiene) un alto
coste para familias, empresas y paises,
a los que el BCE perjudica con su ortodoxia (y lo sabe). Las familias
europeas llevan dos años largos pagando más por sus hipotecas, lo que
perjudica su poder adquisitivo y su consumo. En España lo saben bien las 4
millones de familias que están pagando una hipoteca y cuya cuota mensual les ha
subido drásticamente, de la mano del Euribor: de ser
negativo hasta marzo de 2022 (-0,237%), se puso en positivo en abril y llegó a un máximo del 4,160% en octubre
de 2023, encareciendo drásticamente las hipotecas (del
1,3% en 2021 al 3,94% en octubre de 2024). Y aunque ahora ha bajado del 3%, con las
dos bajadas de tipos del BCE y las previstas, todavía las
hipotecas son mucho más caras que hace dos años. Un ejemplo: una
hipoteca de 150.000 euros a 25 años, que paga el Euribor+1%, cuesta ahora
805,57 euros al mes, que es menos que hace un año (883,28 euros en agosto 2023)
pero mucho más que hace dos (654,12 euros en agosto 2022).
Además de pagar más por las hipotecas, a pesar de la rebaja
de agosto (84,6 euros al mes sobre agosto de 2023), las familias también han
visto subir los tipos de sus créditos al consumo, para comprar un coche,
irse de vacaciones o cambiar muebles: han subido del 6,10% en 2021 al 7,13% en
2022 y al 8,23% en octubre de 2023, aunque ahora estén en el 7,63% (julio
2024), según
el Banco de España. Y también las empresas llevan dos años pagando
más por sus créditos. Así, una pyme ha visto subir un crédito de 250.000 euros
del 1,69% en 2021 al 3,53% en 2022 y al 5,25% en noviembre de 2023, aunque
ahora paguen el 4,66%, según
el Banco de España. Y los créditos a empresas superiores al millón de euros
han subido del 1,04% (2021) al 4,95% en 2023, aunque ahora están al 4,72%.
También los paises han pagado en sus Presupuestos la
drástica subida de tipos del BCE, al encarecerse el interés que tienen que
pagar a los inversores para colocar la deuda pública. Así, el bono
español a 10 años ha pasado de pagar el 0,41% de interés en
noviembre de 2021 al 2,46% en noviembre de 2022 y un máximo del 3,94% en
septiembre de 2023, bajando al 3,41% en junio de 2024 y al 2,94% en septiembre
de 2024. Eso se traduce en que España tiene que pagar ahora más intereses
por su deuda (39.078
millones en 2024 frente a 30.175 en 2022) y por eso puede gastar menos de
lo que haría falta en sanidad, educación, dependencia, ayudas públicas o
pensiones.
Como se ve, el
coste económico y social de la “ortodoxia monetaria” del BCE es muy
elevado, aunque hay un sector que sale muy beneficiado: la banca.
En España, las familias y empresas han pagado 47.971 millones de euros más
en intereses por hipotecas y créditos entre 2022 y 2023 (+14.035 millones
los hogares y +33.936 millones las empresas), según
los datos del Banco de España. Y esta subida de tipos y márgenes (más la
mayor remuneración por el dinero que tienen depositado en el BCE) ha permitido a los bancos europeos tener beneficios
récord. Así, los 6 grandes bancos españoles aumentaron un
28% sus beneficios en 2022 (20.850 millones) y otro
26,4% en 2023 (26.088 millones). Y con el retraso en las bajadas de tipos,
los 6 grandes bancos españoles han ganado en el primer semestre de 2024 otros
15.286
millones de euros (+23,4%), el primer semestre mejor de su historia.
Ahora, el BCE anticipa que hará otra pequeña
rebaja de tipos (otro -0,25%) el 12 de diciembre, con lo que
acabaríamos 2024 con un precio del dinero al 3,75%, el tipo que teníamos
en mayo de 2023 y el tipo más alto
desde octubre de 2008 (3,75%). Y que seguirá siendo “prudente” en
las bajadas durante 2025 (podría
aprobar 4 más), con lo que se cerraría el próximo año con los tipos al 2,75%.
Eso claro, si no repunta la inflación por la energía y otras causas
geopolíticas. Así que nos vaticinan tipos altos (hipotecas y
créditos caros), aunque la economía europea siga estancada: se espera un
débil crecimiento del 1% este año y un mínimo 1,7% en 2025, siempre por debajo
de EEUU.
Mientras la
economía europea no despega, algo que no parece preocupar al BCE, la
presidenta de la Comisión ultima su Gobierno y se plantea las prioridades
para los próximos 5 años. En Bruselas sí preocupa el estancamiento de
la economía europea, frente a EEUU y a China, y por eso la Comisión encargó un
informe a Mario Draghi, anterior presidente del BCE y ex primer ministro
italiano. El
informe, divulgado este martes,
apuesta por un Plan de reactivación de la economía europea, invirtiendo
800.000 millones al año (inversión privada, pública y emisión de deuda
europea) en apostar por la innovación y la tecnología, la reindustrialización,
las energías limpias, la industria de la defensa y avanzar en la integración europea, desde los
mercados de capitales a la banca y la competencia. Un
nuevo “Plan Marshall” para Europa, de origen europeo, para
mejorar la competitividad y reducir distancias con EEUU y China. Un
objetivo crucial. Pero el BCE debe contribuir al salto de la economía
europea recortando más rápidamente los tipos. Aunque suba algo la
inflación. Peor es el estancamiento económico actual, que frena el
empleo y la calidad de vida. Recapaciten.
La inflación parece no ser ya el primer problema de la economía mundial, como lo ha sido en 2022 y 2023. De hecho, en la zona euro, la inflación anual ha caído al 2,2% en agosto, desde el máximo del 10,6% que subía en octubre de 2022, tras la invasión de Ucrania y la drástica subida de la energía y las materias primas. Y en EEUU, los precios subieron el 2,5% anual en agosto, la menor inflación desde febrero de 2021 y muy por debajo de la subida máxima alcanzada en junio de 2022, el 9,1%. Con ello, los bancos centrales de Europa (BCE) y USA (Reserva Federal) han visto el momento de bajar los tipos de interés, tras las drásticas subidas aprobadas en 2022 y 2023, para “atajar” la alta inflación. De hecho, EEUU subió 11 veces sus tipos de interés (entre marzo de 2022 y julio de 2023), desde el 0% al 5,25% actual. Y ahora, la Reserva Federal planea aprobar la primera bajada el próximo miércoles, 18 de septiembre. Y el BCE, que subió 10 veces sus tipos (entre julio de 2022 y septiembre de 2023), del 0 al 4,50%, ha aprobado hoy su 2ª bajada este año, del -0,25%, tras la primera hecha el 6 de junio pasado.
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jueves, 6 de junio de 2024
1ª bajada (mínima) de los tipos de interés
Enrique Ortega
Hoy se ha iniciado una nueva era en la política
monetaria internacional, con la primera rebaja de tipos en los
últimos 8 años, aprobada por el Banco Central Europeo (BCE), que ha
reducido el precio oficial del dinero un -0,25%, dejándolo en el 4,25%,
el precio que tenía en agosto de 2023. Una rebaja que ha retrasado 9
meses, tras aprobar en septiembre de 2023 la última subida de tipos
(+0,25%), la
10ª subida aprobada en sólo 14 meses (desde julio de 2022 a
septiembre de 2023), que elevó el precio del dinero del 0% (en que
estaba desde 2016) al 4,50%, el tipo más alto
en Europa desde 2008.
Todo dependerá también del resultado de las elecciones europeas,
porque dentro
del BCE hay dos tendencias: los “halcones”, que defienden
una mayor “ortodoxia” (hasta que la inflación no se afiance en el 2%
objetivo, no hay que bajar mucho los tipos), apoyados por Alemania, Paises
Bajos, Austria y los paises bálticos, y las “palomas”, los
consejeros del BCE que defienden unos tipos más bajos, para reanimar la
deprimida economía europea, apoyados por Francia, Italia y España. Si la
derecha conservadora (y la ultraderecha) ganan
peso en el Europarlamento y en la futura
Comisión Europea, eso jugará a favor de la “ortodoxia” monetaria
en el BCE, retrasando y suavizando la bajada de tipos.
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