Mostrando entradas con la etiqueta PIB turístico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PIB turístico. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de diciembre de 2023

Crece el turismo de invierno

Esta semana, media España se escapa unos días de viaje para aprovechar el macropuente, con numerosos destinos “completos”  por el aluvión de españoles y extranjeros. Y los hoteleros esperan una Navidad con alta ocupación, con récord de vuelos y viajes. Es consecuencia de un cambio de hábitos tras la pandemia, en España y en toda Europa: los consumidores prefieren viajar y quitarse otros gastos, aunque hayan subido mucho los precios turísticos. Tras  pagar la hipoteca y el alquiler, los recibos y la compra, “escaparse” un fin de semana o unos días en cualquier época es una “necesidad” para muchos consumidores. Por eso, España asiste a un aumento del turismo de invierno, con muchas reservas nacionales y extranjeras, aprovechando la mejora del clima y la subida del empleo y de algunos sueldos. Es una tendencia positiva, porque España dependía demasiado del turismo de verano. Pero ojo: un tercio de españoles no pueden cogerse ni una semana de vacaciones y muchos viajan a costa de endeudarse. Viajemos con cabeza.

                       Enrique Ortega

Al final, el turismo vuelve a salvar la economía otro año más. Ya este verano, los españoles viajaron más que nunca y llegaron más turistas extranjeros que antes de la pandemia: 29.032.120 visitantes extranjeros entre julio y septiembre, 194.832 más que en 2019, aunque todavía menos que el verano récord de 2017 (29.768.453 turistas extranjeros). Y además de llegar más turistas, los extranjeros que vinieron se gastaron mucho más: 38.596 millones de euros entre julio y septiembre de 2023, un +19,38% que en 2019 e incluso más que en el verano récord de 2017 (32.666 millones gastados). Y eso porque aumentó el gasto diario por turista, aunque vengan menos días: gastaban 136 euros por día en el verano de 2017, 167 en 2019 y 181 euros diarios este verano (sobre todo, por la subida de precios).

Tras este verano casi  récord, la sorpresa la ha dado octubre, un mes en que suelen bajar los viajes tras el fin del verano: se cerró con un récord histórico de pernoctaciones (estancias en establecimientos turísticos), 32,5 millones, un +8,7 que en octubre de 2022, según el INE. Son  2,1 millones de pernoctaciones más que en octubre de 2019, antes de la pandemia. La mayor parte de este aumento (1,2 millones) fue por los extranjeros (que acapararon el 70% de las pernoctaciones totales), sobre todo británicos (superaron las 6 millones de pernoctaciones en octubre, 418.000 más que en 2019), irlandeses (+196.542 que en octubre de 2019), franceses (+187.791), holandeses (+153.227) y polacos (+143.063 pernoctaciones). Y que se alojaron sobre todo en Baleares (26,1%), Canarias (24%), Cataluña (17,4%), Andalucía (14,4%), Comunidad Valenciana (6,4%) y Madrid (6%). Los españoles coparon el 30% de plazas turísticas en octubre (puente del Pilar), sobre todo en Andalucía (18,8%), Cataluña (12,9%), Comunidad Valenciana (11,4%), Madrid (9,8%) y Canarias (7,6%).

Además de una ocupación récord, octubre marcó 2 tendencias en las preferencias de los viajeros, extranjeros y nacionales, según los datos del INE. Una, se consolida la preferencia por los hoteles de 4 estrellas, que ya suponen la mitad de todas las pernoctaciones en España y que se llevan el 81% del crecimiento total de estancias (1,7 de los 2,1 millones más). Y la otra, que sube la tarifa media que se paga por estancia, hasta los 110 euros diarios, aunque es mucho más alta en destinos como Canarias (122 euros diarios), Cataluña (125 euros) y sobre todo Madrid (152,7 euros la estancia media). Todo apunta a que los hoteleros están tratando de recuperarse de la caída de estancias por la pandemia, de la subida de costes y de las fuertes inversiones en remodelación de hoteles, mientras los clientes optan por hoteles de 4 estrellas (no de 3 ni de 5), optando por pagar algo más si pueden.

A falta de datos de ocupación en noviembre (con varios puentes), los hoteleros creen que el récord de octubre no es un dato aislado y se apoyan en el tirón de reservas para diciembre y hasta febrero: ya se han producido un 20% más de reservas para estos 3 meses que el año pasado, según los últimos datos de las empresas de hoteles y alojamientos turísticos (CEHAT). Incluso hay 3 autonomías que tienen ya más reservas para este invierno que en 2019: Madrid (+30%), Canarias y Andalucía. Madrid aparece como primer destino turístico este invierno porque al turismo de negocios se ha unido el turismo de ocio (compras y espectáculos), que protagoniza las reservas en diciembre, empujado por las grandes cadenas internacionales (Four Seasons, Rosewood, JW Marriott…), que han aterrizado en Madrid y atraen turismo extranjero (USA, Asia y Latinoamérica) de alto nivel. Canarias ya tiene un alto nivel de reservas (extranjeras y españolas) para diciembre, enero y febrero, gracias a una mejora en sus conexiones aéreas y a que se configura como un destino seguro este invierno tras la crisis en Palestina, que afecta a Túnez, Egipto y Turquía. Y Andalucía se afianza como un destino clave este invierno para europeos (británicos) y españoles.

Con ello, los expertos destacan que España se ha convertido en el gran destino turístico para este invierno, tras serlo habitualmente en verano (sol y playa). El último informe de Turespaña ya destacaba que somos la 1ª opción de los británicos para sus vacaciones de invierno, lo que también sucede entre muchos turistas alemanes y del centro-norte de Europa. A favor de España juega el aumento de vuelos y ofertas de tour operadores, respecto a Italia y Francia, unos precios altos pero todavía menores a otros paises europeos y el clima, además de la gastronomía, la cultura y el ocio, la  seguridad y un sistema sanitario de mucha más calidad que en otros paises mediterráneos. Todo ello favorece el turismo europeo de invierno a Canarias, Baleares, Málaga y  la Costa del Sol, Levante y Cataluña.

La patronal turística Exceltur también resalta en su último informela elevada demanda de viajes, de europeos y nacionales, para el último trimestre de 2023”. Según su estimación, las ventas turísticas aumentarán un +15,8% en este 4º trimestre de 2023 sobre las ventas de finales de 2019, con lo que el sector turístico se habrá recuperado definitivamente de la pandemia. Sus previsiones son que esta mejoría en el turismo de invierno, por los extranjeros pero también por el turismo nacional, se note sobre todo en Canarias, Baleares, litoral mediterráneo y las ciudades de Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Sevilla y Málaga. Y que también beneficie al transporte de viajeros y al ocio (golf y parques temáticos).

Lo más llamativo, destaca la patronal Exceltur, es que se está evidenciando una “preferencia por el gasto en experiencias de turismo y ocio sobre otros gastos”, tanto entre los españoles como entre los demás europeos. Es una tendencia que ya habían comentado antes otros expertos: la pandemia ha provocado que ahora los consumidores tengan más “ansias de viajar”, de salir, de moverse. Y que prefieran gastarse sus ingresos en carburante, en hoteles y en restaurantes, en ver cosas que en cambiar los muebles o los electrodomésticos o en otros gastos, salvo los imprescindibles (vivienda, recibos, alimentación y ropa). Ha subido todo y el sueldo no da para mucho, pero no se renuncia a un puente o a un fin de semana, a una comida o a una experiencia de ocio o cultural, aún a costa de no gastar en otras cosas.

Hay algunos factores que explican esta mayor tendencia a viajar, a gastar en hacer turismo, según resume la patronal Exceltur. El primero y fundamental, que ahora hay más gente con trabajo (+1.299.000 ocupados que en diciembre de 2019) y con empleos más estables (el 82,7% de los asalariados tienen contratos indefinidos, por lo que da menos miedo gastar (o endeudarse). El segundo que los salarios (aún bajos) están subiendo algo más (+3,46% hasta octubre, frente al 3.01% en 2022 y el 1,41% en 2021), aunque también sube la inflación (pero menos: el +3,2% anual hasta noviembre, la tasa más baja desde febrero de 2022). También juega a favor del turismo la recuperación de los turistas americanos y asiáticos, ayudados por una depreciación del euro desde el verano. Y también ayuda la apuesta de los operadores turísticos y las compañías aéreas por España, frente a otros destinos con más riesgos geopolíticos. Y también ayuda a viajar más el clima (más cálido).

Claro que no todo el mundo se puede apuntar a esta “fiebre por viajar”. En Europa, hay 10 paises cuya economía decrecerá este año, caerá su PIB (Alemania, Austria, Luxemburgo, Suecia, Irlanda, Estonia, Letonia, Lituania, República Checa y Hungría), según la previsión de la Comisión Europea. Y en España, aunque crecemos más (2,4% este año), un tercio de los españoles (33,5%) no pueden permitirse ni una semana de vacaciones al año, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2022 (INE). Y muchos de los dos tercios restantes, que sí toman vacaciones, lo hacen gracias a endeudarse. Ya este verano se solicitaron un 15% más de créditos al consumo para pagar las vacaciones, según el sector, y todo apunta a que pasará lo mismo en diciembre, a pesar de los altos tipos (8,14% en septiembre). Y este puente de diciembre “echarán humo las tarjetas”, para pagar hoteles, comidas y viajes, que luego nos provocarán un “susto” en enero, en medio de una cuesta de pagos.

En cualquier caso, este tirón del turismo de invierno es una gran noticia para el sector, que lleva décadas angustiado por la excesiva “estacionalidad” de la demanda, concentrada en los meses de verano y en el turismo de sol y playa. Ahora, si España consigue tener turistas casi todo el año, esto reforzará la primera industria del país y también estabilizará más su empleo. Y sobre todo, ayudará al resto de la economía. De momento, el turismo nos está salvando en 2023, otro año más. La previsión de Exceltur es que el PIB turístico crezca un +16,3% este año y aporte a la economía 183.078 millones de euros, un 12,6% del PIB total del país. Y que el turismo aporte el 21,8% del crecimiento español en 2023, más de la quinta parte del total, junto al consumo, la inversión y las exportaciones. Un empujón clave.

Eso sí, aún con el tirón del turismo de invierno, el sector no puede retrasar por más tiempo su reconversión, abordando la modernización de instalaciones, la mejora de su oferta, la digitalización de sus ventas, la sostenibilidad ambiental y la conciliación con los vecinos. Seguimos siendo uno de los paises más atractivos del mundo, en verano y en invierno, pero hay que cuidar la gallina de los huevos de oro, para no morir de éxito. Y nosotros, los consumidores, tenemos que “viajar con cabeza”, sin endeudarnos demasiado.

jueves, 5 de febrero de 2015

Récord de turistas que gastan menos


El turismo ha sido la locomotora de la economía española en 2014, como en 2013. Fue otro año récord en turistas extranjeros (casi 65 millones) y el primero en el que se recuperó el turismo nacional. Vienen más turistas pero gastan menos (aunque Rajoy diga lo contrario). Y eso porque llegan más turistas “low cost”: vienen más en coche, usan menos los hoteles y más los apartamentos (muchos ilegales). El turismo, nuestra primera industria, se plantea un dilema: cantidad o calidad. Y saben que 5 millones de turistas son “prestados”, por la crisis de Egipto y Túnez, y podrían perderse cualquier año. El sector lo tiene claro: apostar por un turismo que nos deje más ingresos y que no dependa tanto del “sol y playa”. Eso exige invertir en una profunda reconversión de la oferta y las instalaciones, utilizar mejor Internet y gastar más en promoción fuera de Europa. Alimentar la gallina de los huevos de oro y no dormirse en los récords. Atraer turistas que gasten.
 
enrique ortega

El pasado fin de semana, el sector turístico estaba exultante en la Feria del Turismo (FITUR): 2014 ha sido el segundo año en que han crecido, tras el bache de 2012. El PIB turístico creció un 2,9%, más del doble que toda la economía (+1,4%), tras recuperarse ya en 2013, cuando el turismo creció un +0,9% (mientras la economía caía -1,2%). Con ello, el turismo, nuestra primera industria (aporta el 11% de la riqueza o PIB), lleva ya cinco años siendo la locomotora de la economía española: ha crecido una media del +0,8% entre 2010 y 2014, frente al -0,5% que cayó el conjunto de la economía, según Exceltur. Un 74% de las empresas turísticas mejoraron sus resultados en 2014, gracias a las mayores ventas (el 84%) y también a que subieron precios (el 60%), tras varios años bajándolos.

Gracias a este mayor crecimiento, el sector turístico ha sido también el que ha creado más empleo en 2014: hay 66.906 nuevos afiliados a la Seguridad Social, con lo que hay ya más de 2 millones de personas trabajando en el turismo, más que antes de la crisis. Eso sí, muchos de los nuevos empleos son precarios, como denuncian los sindicatos: temporales (91%) y a tiempo parcial (35%: por días, semanas e incluso por horas), con mucha rotación de personas por cada empleo. Y es un trabajo mal pagado. El salario medio (17.000 euros) está muy por debajo de la construcción (21.000) y la industria (24.619 euros) y ha caído con la crisis: está  igual que en 2007. Y además, ha aumentado la brecha salarial entre directivos y trabajadores: ganan 4,5 veces más, según un estudio de Eada.

La mitad del negocio turístico procede del turismo extranjero, que volvió a batir récords en 2014: llegaron a España 64.995.275 turistas, 4,3 millones más que en 2013 (que también fue récord). Los aumentos se deben al mayor crecimiento de turistas de los países vecinos, franceses (+11,3%), italianos (+14,6%) y portugueses (+11,7%), aumentando menos los británicos (+4,7%), cayendo los rusos (-9,7%), estabilizándose los americanos y creciendo los del resto del mundo. Los mayores aumentos de turistas los han recogido Canarias (+8%), Andalucía (+7,8%), Cataluña (+7,6%) y Madrid (+7,5%), que recupera su bache de 2013.

Más turistas extranjeros pero que gastan menos, aunque Rajoy presuma de lo contrario. De entrada, es verdad que los ingresos por turismo aumentaron en 2014 un 6,5%, hasta 63.094 millones de euros, según Egatur. Pero como los turistas crecieron más (7,1%), el hecho cierto es que cada turista gastó menos: 971 euros frente a 976 en 2013. Unos 110 euros diarios en una estancia media de 8,9 noches. Y si tomamos sólo el dinero que se dejan en España (no lo que pagan en sus países por el viaje), el gasto lleva ya tres años cayendo: de 796 euros por turista (2011) a 754 euros (2014), según datos de la asociación empresarial Exceltur. Y si descontamos la inflación, el gasto real de los turistas ha caído una tercera parte: desde 1.116 euros (2000) a 754 (2014). Eso se debe a que crecen los turistas low cost: los que vienen en coche (gastan 56 euros día) y en vuelos low cost (74 euros día) frente a los que llegan en vuelos convencionales (que gastan 105 euros diarios), más los que vienen a apartamentos (gastan 67 euros día) y no a hoteles (114 euros día). Y también crecen más los turistas de los países que menos gastan: Francia (61 euros día) o Portugal (69 euros), mientras bajan los de países más gastadores (Latinoamérica 114 euros día, USA, 127 euros).

La otra mitad del negocio turístico es el turismo interior, el de los españoles, que se recuperó en 2014, por primera vez en esta crisis, según Exceltur, tras las fuertes caídas de 2011 a 2013. Se han recuperado los viajes por España y las estancias en hoteles y apartamentos, con una mayor ocupación en la costa andaluza y mediterránea y algunas zonas de interior, como Madrid, la Rioja, Toledo, Castilla y León, Aragón, Cantabria, Sevilla y Málaga, por una ligera mejora del consumo y eventos como el Mundial de Baloncesto, la Copa del Mundo de Vela de Santander o el IV Centenario de El Greco. Y también aumentaron los viajes de españoles al extranjero, sobre todo a Europa y los cruceros.

Para 2015, las previsiones del sector son crecer algo menos que en 2014: entre +1,9 y +2,6%, según Exceltur. Esperan que el turismo nacional mejore más este año, pero la duda está en el turismo extranjero, que va a depender mucho de Egipto y Túnez, que empezaron a ganar turistas a finales de 2014. Con todo, hay una serie de factores que juegan a favor: la depreciación del euro (ayuda a captar el turismo británico y no europeo), la caída del petróleo (debería abaratar los vuelos), la crisis de Grecia, el temor a la inestabilidad en Oriente Medio (más tras los atentados de París) y un mayor crecimiento esperado en Europa. En contra juegan la esperada caída del turismo ruso, la falta de eventos en 2015, una posible crisis en la zona euro y la competencia desleal de los apartamentos ilegales (un 13,4% del mercado) y servicios no reglados (taxis y alquiler de coches), que quitan negocio al turismo tradicional.

Vaya como vaya 2015, el turismo español se enfrenta a un dilema: cantidad o calidad. Son muchas las empresas que optan por un turismo de calidad, con menos turistas que gasten más. Y la mayoría del sector está preocupado porque estemos creciendo de una forma “artificial”, gracias a la crisis del norte de África y Oriente Medio, que lleva cuatro años “prestándonos” 5 millones de turistas anuales, que vienen a Canarias, Andalucía o Baleares en lugar de a Túnez o Egipto. Pero que, cualquier día, pueden volver allí o a Turquía o Grecia. Y el crecimiento del turismo europeo está a punto de tocar techo.

Por eso, se trata de asentar el futuro turístico sobre bases sólidas, aprovechando nuestros puntos fuertes (clima, tranquilidad y seguridad, gran oferta, profesionalidad y experiencia, precios medios…) y corrigiendo los puntos débiles, particularmente dos. Uno, nuestra enorme dependencia del turismo de sol y playa, muy estacional: de hecho, 6 autonomías (Canarias, Andalucía, Cataluña, Baleares, Madrid y la Comunidad Valenciana) concentraron el 90,7% de los turistas extranjeros en 2014. Y dos, nuestra excesiva dependencia del turismo europeo: el 91% de los turistas extranjeros que llegaron en 2014 procedían de Europa (incluyendo Rusia) y sólo un 9% procedían de América (1,9% USA) y el resto del mundo (4,3%). Es casi la misma proporción que en 2008, cuando sólo el 6,5% del turismo venía de fuera de Europa.

El sector plantea trabajar en dos frentes, con ayudas fiscales y financiación (ahora, tratando de conseguir inversiones del Plan Juncker europeo). El primero, hacer una profunda reconversión del turismo de sol y playa, renovando instalaciones en la costa (muchas de los años 80 y 90) y mejorando la oferta, como se ha empezado a hacer en Baleares. Y el segundo, configurar una oferta de turismo alternativo, atractivo y de calidad, asentado en la cultura, la gastronomía, los negocios, el deporte o la salud, para atraer turistas todo el año, a toda España. Y para ello, además de ayudas y créditos, hace falta también mejorar las herramientas de venta, potenciando al máximo las posibilidades de Internet (reservas, aplicaciones…), un camino para que el turismo español no dependa tanto de los tour operadores extranjeros (entre los 15 grandes no hay ningún español y traen 4 de cada 5 turistas). Y como colofón, dedicar más recursos a la promoción turística fuera de Europa, en Asia y América.

El turismo es una industria clave y debe ser uno de los motores de la recuperación. Pero no a base de esperar crisis en otros países para quedarnos con sus turistas. Además, no se trata de crecer por crecer, sino de ganar en ingresos y en turistas de calidad, que vuelvan. Para ello, hay que consolidar el turismo, reforzando la industria y mejorando el servicio (lo que no se consigue con empleos más precarios y peor pagados). Hay que invertir en turismo para que ingrese más, no “ordeñar la vaca” hasta que se seque. Invertir ahora para que España se consolide como potencia  turística. No dormirse en los récords.