El turismo en España ya se recuperó en 2023 de la grave crisis causada por la pandemia en 2020, 2021 y parte de 2022. Así, el año 2023 cerró con un nuevo récord histórico de turistas: 85.169.050 extranjeros, superando ya (+2%) los turistas llegados en 2019 (83,5 millones). Y sobre todo, se dispararon los ingresos por turismo que dejaron en España, alimentados por una fuerte subida de precios en viajes, hoteles y estancias: el gasto turístico fue de 108.789 millones de euros, un +18,36% que en 2019, antes de la pandemia. Pero lo más importante no son las cifras, sino el hecho de que la pandemia ha cambiado el turismo en el mundo: la gente tiene ahora más “ansia” de viajar, de salir, de moverse y los viajes y vacaciones se han convertido en un gasto prioritario, en Europa y en el mundo.
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lunes, 4 de noviembre de 2024
Turismo: más repartido y verano récord
Este verano llegaron a España 31,37 millones de turistas
extranjeros, 2,2 millones más que el verano de 2023 y un nuevo récord
histórico, sobre todo en septiembre. El 85% de los turistas llegaron de
Europa, pero aumentaron más las llegadas desde América y Asia, que
gastan más. Precisamente, el gasto turístico también fue récord este
verano: 43.411 millones (+12,6% que el verano anterior) , en parte por la fuerte
subida de precios. Con todo, lo importante es que el turismo extranjero ha
sido también récord de enero a junio y cada vez aumentan más los
turistas que vienen fuera de temporada y de fuera de Europa. Ahora
llevamos ya casi 74 millones de turistas y se espera cerrar el año con 93
millones (y llegar a 100 millones en 2025…). Una locura, que colapsa
pueblos, ciudades, infraestructuras y servicios. Urge un Plan a medio plazo,
para reordenar el turismo y que sea sostenible y aceptable
socialmente. Si no, nos cargaremos “la gallina de los huevos de oro”. Enrique Ortega
El turismo en España ya se recuperó en 2023 de la grave crisis causada por la pandemia en 2020, 2021 y parte de 2022. Así, el año 2023 cerró con un nuevo récord histórico de turistas: 85.169.050 extranjeros, superando ya (+2%) los turistas llegados en 2019 (83,5 millones). Y sobre todo, se dispararon los ingresos por turismo que dejaron en España, alimentados por una fuerte subida de precios en viajes, hoteles y estancias: el gasto turístico fue de 108.789 millones de euros, un +18,36% que en 2019, antes de la pandemia. Pero lo más importante no son las cifras, sino el hecho de que la pandemia ha cambiado el turismo en el mundo: la gente tiene ahora más “ansia” de viajar, de salir, de moverse y los viajes y vacaciones se han convertido en un gasto prioritario, en Europa y en el mundo.
Y esto está beneficiando a España, la 2ª potencia
turística del mundo, en turistas (tras Francia) y en ingresos (tras EEUU) y
podría ser la 1ª a finales de 2024 o en 2025. Somos líderes en
competitividad turística y nos está “beneficiando” el conflicto en
Oriente Próximo, que nos prioriza como destino turístico mundial frente a
otros paises mediterráneos. Por todo ello, 2024
está siendo un año récord para el turismo en España, incluso “mejor de
lo esperado”. La primera sorpresa se dio en el primer trimestre, cuando la
llegada de extranjeros dio el primer salto, que continuó en el 2º trimestre. Y
con ello, de enero a junio ya se batieron los récord de llegadas de turistas:
42.525.988
extranjeros, casi 5 millones más de turistas (+13,2%) que en la primera
mitad de 2023. Y además, se gastaron también mucho más, sobre todo por
los altos precios: 55.573 millones de gasto (+20,6%).
La racha de turistas y gasto del primer semestre continuó
este verano, según
los datos del INE conocidos el jueves: entre junio y septiembre llegaron a
España 31.377.058 turistas extranjeros, 2,27 millones más que el verano de
2023 (+7,8%), un nuevo récord histórico, que ha superado el anterior
récord de turistas del verano de 2017 (29,76 millones). Aumentaron los turistas
en los tres meses de verano, pero sobre
todo en septiembre (que cerró
con casi 800.000 turistas más que en septiembre de 2023). Este tirón histórico
del verano se ha debido al aumento de los turistas europeos (a pesar de la
crisis en Alemania y Reino Unido), pero sobre todo a un aumento mayor de los
turistas de America (han crecido un +11% en lo que va de año), Asia y el
resto del mundo (las llegadas crecen un +21,3%).
Han llegado muchos más turistas este verano y se han gastado
mucho más, aunque su estancia media sigue estabilizada (6,7 días de
media): los ingresos por turismo han sido de 43.511
millones de euros en los tres meses de verano, un 12,6% más que el
verano anterior. Eso significa que el gasto crece más que los turistas
(+12,6% frente al +7,8%). Primero porque han subido mucho los precios
turísticos de enero a septiembre: un +32,5% los hoteles y un 3,4% los
restaurantes y un +6,4% los vuelos internacionales, según el INE). Y
segundo, porque aumenta la llegada de los turistas que gastan más,
sobre todo americanos y asiáticos: el gasto medio por turista fue de
1.315 euros en septiembre, variando de 891 euros los italianos, 929 los
franceses, 1,200 los británicos, 1.256 los alemanes y 1.366 euros los nórdicos
a 1.535 euros diarios que se gastaron los turistas llegados de fuera de Europa.
“El verano ha sido mejor de lo esperado”,
señala la patronal turística Exceltur en
su último informe, donde indican los tres factores que han
llevado a datos récord: la recuperación de rentas en los paises de origen
(a pesar del estancamiento económico en la UE), la estabilidad geopolítica
de España (“ayudada” por el conflicto de Oriente Próximo y el tirón de
las Olimpiadas de París) y la elevada
competitividad del sector turístico. Las empresas turísticas han
aumentado sus ingresos un +6,3% este verano, destacando que
los negocios que han ido mejor son las empresas de transporte, alquiler de
coches y ocio. Y destacan que el negocio ha crecido sobre todo por los
turistas extranjeros, cuyas estancias y pernoctaciones han crecido más que las
de los españoles, que han viajado más al extranjero este verano. Y las llegadas
e ingresos han crecido más en Baleares, Canarias, Cataluña, Comunidad
Valenciana y Madrid, mientras el turismo nacional crecía más en el interior
y las costas.
El sector turístico espera que el final de 2024 será
también muy bueno para el turismo y que las empresas cerrarán con otro récord
de ingresos (207.929 millones de euros), con un PIB turístico que
crecerá este año un
+6,3% sobre 2023, el doble que la economía (+2,9%). Y con 500.000
nuevos empleos en el sector, que emplea ya a casi 2,9 millones de trabajadores
(un 13,5% del empleo total, 1 de cada 7 ocupados). Pero en medio del optimismo,
sobre 2024 y 2025, la
patronal turística ve “dos puntos negros” en el sector: la
oleada de protestas contra la masificación del turismo en muchas
regiones (Baleares, Canarias, Cataluña) y la competencia desleal de los “pisos
turísticos”, que no paran de crecer, disparando una oferta de turismo “low
cost”: contabilizan 388.453 plazas en agosto en 25 ciudades, +55.295 que
en junio y casi tantas como plazas hoteleras disponibles (420.736).
Con todo, lo más destacable del turismo en España este año
es que asistimos a una cierta
“desestacionalización” del turismo extranjero: ya no sólo vienen
mucho en verano (aunque haya sido récord), sino que vienen también muchos
más turistas el resto del año, lo que indica que su “fiebre de viajar” (ahora
no sólo en verano) “cuenta con España”, empujados además por los viajes de los
jubilados europeos y los teletrabajadores. Los datos de pernoctaciones
de extranjeros en hoteles (INE)
son muy ilustrativos: crecieron un +11,2% entre enero y junio, aumentando sólo
+5,2% en julio, +4,9% en agosto y +4,4% en septiembre. Esto
es un buen indicativo de que los turistas
extranjeros ya no vienen sólo en pleno verano (incluso en septiembre
han llegado más que nunca ese mes), lo que facilita a las empresas mantener su
actividad y empleo casi todos los meses, evitando “baches” y cierres.
Otro factor muy positivo es la mayor diversificación
geográfica de los turistas que nos visitan, aunque el 85% sigan siendo
europeos. Pero crecen los turistas de otros continentes, que hacen
viajes largos y con más gasto, fuera del verano y que no buscan sol y playa
sino ocio, gastronomía, negocios, deportes o salud. Un ejemplo es el
aumento de estos turistas no europeos hasta septiembre: llegaron 3,35 millones
de norteamericanos (+12,5%), 3,90 millones de otros americanos
(+10,38%) y 4,4 millones del resto del mundo (+21,3%), frente a 8,04
millones de alemanes (+9,3%) o 14,7 millones de británicos (+7,45%).
Lo que no mejora es la
excesiva concentración del turismo en sólo una parte de España. Del
total de turistas extranjeros llegados a España en 2024 (enero-septiembre), dos
tercios de las llegadas (68,76%) se concentran en 4 regiones:
Cataluña (21,35% del total), Baleares ( 18%), Canarias
(14,84%) y Andalucía (14,57%). Y si añadimos Comunidad Valenciana
(12,79%) y Madrid (8,98%), resulta que el 90,53% de los turistas se
quedan en 6 de las 17 autonomías que tenemos. Y en
cuanto al gasto, estas 6 mismas autonomías se benefician del 92,35%
de todos los ingresos que se gastan los turistas extranjeros.
Así que necesitamos avanzar en un turismo más
desestacionalizado (menos en verano y más repartido en el resto del año) y
menos concentrado en sólo 6 regiones españolas, que se benefician
especialmente de sus ingresos y empleos. Pero sobre todo, necesitamos un
turismo “más sostenible”, porque hay zonas y regiones
totalmente saturadas de turistas (extranjeros y españoles). Y estamos
alcanzando “una cifra de turistas imposible”. Hasta septiembre
nos han visitado ya casi 74 millones de extranjeros (73.903.045
turistas), según el INE. Y si en el 4º trimestre llegan un 10% más que el
año pasado (llegaron 18,5 millones de octubre a diciembre), serían otros 20
millones más y podríamos cerrar 2024 con los 93 millones de
turistas extranjeros que algunos
anticiparon hace meses. Y hay estimaciones de alcanzar los 100
millones de turistas en 2025, más del doble que el año 2.000
(46,4 millones y el triple que en 1995 (32,97 millones). Unas cifras de vértigo…
Es un horizonte turístico insostenible, sobre
todo en algunas ciudades y regiones, donde el turismo extranjero (y nacional)
ha tensionado precios, alquileres y servicios, reventando las
costuras de las infraestructuras, sanidad, seguridad y otros servicios
públicos en verano, provocando rechazo y contestación social de
los que no viven del turismo. La propia patronal turística Exceltur ha firmado
un Manifiesto
en defensa del turismo sostenible, donde piden un rediseño de
las zonas turísticas, con colaboración pública y privada, para asegurar
un control de los alojamientos turísticos y dotar a las infraestructuras
turísticas de recursos humanos y
materiales, para evitar aglomeraciones y quejas. Además, piden una mayor adaptación
del turismo al cambio climático, una exigencia vital.
Tras la confirmación de este verano récord, hay
que huir del triunfalismo ciego: es prioritario que el Gobierno, las
autonomías (que tienen la competencia) y los grandes municipios
turísticos se sienten con las empresas del sector y los sindicatos para
alcanzar un gran Pacto
por el futuro del turismo, para conseguir que sea sostenible,
social y ambientalmente. Porque no puede seguir creciendo sin
control, salvo que queramos “matar
la gallina de los huevos de oro”. Hay que regular su crecimiento
y su futuro, limitando la afluencia de turistas en algunas zonas y
fechas, tratando de diversificar y ampliar la oferta, tanto en origen como en
destino, para que no lleguen la mitad de los turistas en cuatro meses, sino más
a lo largo del año, de nuevos países y a destinos menos masificados.
En definitiva, el turismo sigue salvando la economía y el
empleo en España, pero hay que pensar en el futuro y evitar que la
burbuja turística nos coma y reviente. Urge una
“hoja de ruta” para planificar el turismo en la próxima
década, reconvertir la oferta y hacerla sostenible con el medio
ambiente y la sociedad que no vive del turismo y lo sufre. Podemos y debemos
ser una potencia turística, pero promoviendo un
turismo menos masivo y de más calidad, ” evitando que nuestros aeropuertos,
carreteras, trenes, hoteles, bares, restaurantes, playas y monumentos sean “una
monumental cola”. Eso no es turismo ni vacaciones ni descanso: es agobio
y desencanto. Y se nos volverá en contra. Planifiquen.
El turismo en España ya se recuperó en 2023 de la grave crisis causada por la pandemia en 2020, 2021 y parte de 2022. Así, el año 2023 cerró con un nuevo récord histórico de turistas: 85.169.050 extranjeros, superando ya (+2%) los turistas llegados en 2019 (83,5 millones). Y sobre todo, se dispararon los ingresos por turismo que dejaron en España, alimentados por una fuerte subida de precios en viajes, hoteles y estancias: el gasto turístico fue de 108.789 millones de euros, un +18,36% que en 2019, antes de la pandemia. Pero lo más importante no son las cifras, sino el hecho de que la pandemia ha cambiado el turismo en el mundo: la gente tiene ahora más “ansia” de viajar, de salir, de moverse y los viajes y vacaciones se han convertido en un gasto prioritario, en Europa y en el mundo.
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jueves, 23 de enero de 2020
FITUR: 7º año récord de turistas en 2019
Esta semana se celebra la Feria del Turismo, FITUR 2020, y el sector está eufórico, porque 2019 volvió a ser un año récord, el 7º año consecutivo: vinieron 83,7 millones de extranjeros y se gastaron 92.337 millones de euros, lo que nos afianza como el 2º país del mundo en turistas e ingresos, por detrás de EEUU. Lo positivo no es sólo que hayan venido 900.000 turistas más, a pesar de la ralentización europea y los desvíos a Turquía, Egipto y Túnez, sino que llegan más turistas de América y Asia, que gastan más. Y que en 2019 volvimos a ser el país turístico más competitivo del mundo. Pero hay que cuidar más esta “gallina de los huevos de oro”, gastando más en promoción exterior y en la reconversión de la oferta, con inversiones en instalaciones, venta online y formación de los trabajadores, con empleos muy precarios. Planificar a 30 años el futuro de la primera industria española.
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| enrique ortega |
En 2019 parecía imposible conseguir que vinieran más turistas a España, tras el récord de 2018 (82,8 millones), porque casi todo estaba en contra: la economía mundial crecía menos, Europa estaba al ralentí, los británicos (22% de todos los turistas que vienen) estaban agobiados por el Brexit, el petróleo volvía a encarecer los billetes, Turquía y Egipto seguían recuperando turistas alemanes e ingleses (que antes iban a Canarias o Baleares) y, para colmo, en septiembre quebró el tour operador británico Tomas Cook (que traía a España 3,6 millones de turistas). El primer semestre se cerró con más turistas que el año pasado (1,03 millones más), pero en el verano de 2019 el turismo “pinchó”, al traer 28,92 millones de turistas extranjeros, 204.522 menos que el verano de 2018. Al final, la Cumbre del Clima de Madrid y el turismo a las ciudades han acabado salvando el año. Y 2019 habrá cerrado con 83,7 millones de turistas, 900.000 más que en 2018, según ha anticipado la ministra de Industria, Comercio y Turismo.
Eso significa que en 2019 se alcanzó el 7º año récord consecutivo de turistas extranjeros, desde 2013 (el primer año récord en nuestra historia: 60,6 millones de visitantes extranjeros). Y esos 83,8 millones de turistas duplican con creces los turistas que llegaban hace sólo 40 años: 38,9 millones en 1979. Con estas cifras, España se consolida (por segundo año) como el 2º mayor destino turístico del mundo, sólo por detrás de Francia (89 millones de turistas en 2018) y por delante de EEUU (80 millones), China (63), Italia (62), Turquía (46), México (41) y Alemania (39 millones), según los datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT).
Lo que ha pasado en 2019 ha sido que han caído los turistas de los tres principales paises europeos que nos visitan, los británicos (-2,2%, 17,3 millones hasta noviembre), los alemanes (-1,8%, 10,7 millones hasta noviembre) y los franceses (-1,3%, 10,6 millones hasta noviembre), así como los nórdicos, aunque han subido los italianos (+3,5%, 4,2 millones hasta noviembre), los irlandeses (+6,8%, 2,09 millones hasta noviembre), los portugueses (+5%, 2,3 millones hasta noviembre) y los rusos (+8%, 1,25 millones hasta noviembre), según los datos de Frontur. Y, lo más importante, han crecido mucho más los turistas que vienen de más lejos y gastan más: los norteamericanos (+13%, 3,15 millones hasta noviembre), los latinoamericanos (+10,6%, 3,5 millones) y los turistas asiáticos y del resto del mundo (+10,5%, 5,28 millones hasta noviembre), según Frontur.
Y también es importante que 4 de las 6 autonomías más turísticas ganan visitantes, en especial Madrid (+7,5%, 7.10 millones de visitantes hasta noviembre), seguida de la Comunidad Valenciana (+3,8%, 9,10 millones), Andalucía (+3,5%) y Cataluña (+0,8%, 18,4 millones de turistas hasta noviembre), a pesar del conflicto del procés. Eso sí, pierden turistas, por haberse desviado al Mediterráneo, Canarias (-4,4%, 11,9 millones de turistas hasta noviembre) y Baleares (-0,8%, 13,6 millones), según los datos de Frontur. Se estima que sólo Turquía ha “robado” a España (básicamente a Canarias y Baleares) el 1,7% de los turistas que venían en julio y agosto: 180.000 británicos, 166.000 alemanes y 49.000 nórdicos cambiaron España por Turquía, según estimaciones de Exceltur. En contrapartida, han venido más extranjeros a las ciudades, al norte y al interior de España.
El otro gran récord de 2019 ha sido el gasto de estos turistas: era de 87.265 millones hasta finales de noviembre, según la Encuesta de Gasto turístico del INE, y podría haber cerrado el año 2019 en 92.337 millones de euros, un 2,7% más que en 2018 (89.856 millones de gasto turístico), que ya fue un récord histórico de ingresos de divisas por turismo. Eso nos confirma otro año más como el 2º país del mundo que más ingresa por turismo, sólo por detrás de EEUU (200.000 millones de euros) y por delante de Francia (60.000 millones), Tailandia, (55.000 millones), Reino Unido (50.000) e Italia (45.000 millones de euros).
Este 2º récord consecutivo de ingresos es la mejor noticia, porque marca un cambio de tendencia, que España empieza a atraer un turismo de más calidad, que gasta más y que además no sólo viene en verano a la playa sino que nos visita más el resto del año, fuera de temporada, y visita las ciudades (con más turismo de negocios) y el interior. Es un inicio de cambio estructural que el sector lleva años buscando, con una promoción turística ad hoc (turismo de negocios, cultural, gastronómico, deportivo y hasta “sanitario”) y con fuertes inversiones hechas en hoteles de ciudad. Y también conseguimos turistas de más lejos, que gastan más, porque se han mejorado los vuelos con destinos lejanos.
Así, en 2019, el mayor aumento de turistas han sido los japoneses (+25,7%), que gastaron una media de 161 euros al día (la media de gasto diario fue de 110 euros, según Exceltur), y eso tuvo mucho que ver con que los vuelos entre España y Japón aumentaron un 45%, según el balance de Exceltur. Les siguieron los mexicanos (+22,5% de turistas en 2019), que gastan 120 euros al día, y cuyos vuelos aumentaron un 14,6%. Los turistas chinos (que gastan 161 euros al día) aumentaron un 11,7%, en parte porque los vuelos a China aumentaron un 6,8%. Y llegaron un 13% más de norteamericanos (que gastan 138 euros diarios), gracias también a que los vuelos a Norteamérica han aumentado un 8,6%, según el balance de Exceltur.
Al final, la promoción exterior, las inversiones en hoteles e instalaciones y la mejora en las conexiones aéreas han ayudado a traer más turistas no europeos que gastan más y subir el gasto medio diario: de 130 euros diarios en 2016 a 146 en 2018 y 154 euros en 2019, entre enero y noviembre, según el INE. Y esa subida del gasto medio compensa que la estancia media de los turistas haya bajado: de 7,88 días en 2016 a 7,45 en 2018 y 7,12 días de media por turista en 2019 (enero a noviembre), según Frontur.
El turismo extranjero, que ha batido todos los récords en 2019, supone la mitad del negocio del sector turístico. La otra mitad es el turismo de loa españoles, que también ha mejorado en 2019, por la mayor subida de sueldos y pensiones y el aumento del empleo, con más pernoctaciones en hoteles y apartamentos y más gasto, aunque muchos españoles han aprovechado las ofertas de vuelos para viajar al extranjero (y gastar fuera) más que nunca.
Con todo, el turismo, la primera industria del país, creció en 2019 un 1,5%, algo menos que el conjunto de la economía (1,9%). Y con ello, es el 2º año en que el PIB turístico crece menos que el PIB global (en 2018 creció un 1,7% y la economía un 2,4%), tras haber crecido el turismo mucho más que la economía desde 2010. Pero a pesar de este menor crecimiento, el empleo turístico ha crecido más (+3,5%) que el resto del empleo (+2,3%): hay 2.575.638 personas trabajando en el turismo (un 13,2% del total de ocupados), 64.581 más que un año antes, según el balance de Exceltur. Eso sí, todavía el empleo es bastante precario: un 36% es temporal (frente al 26% en toda la economía) y un 22,8% trabajan a tiempo parcial (frente al 15% en el conjunto de la economía).
Aunque el turismo, como sector, haya crecido menos en 2019, las empresas han seguido mejorando sus resultados, al haber aumentado un 3,5% sus ventas, también porque han empezado a subir los precios a la vista del aluvión de turistas. En conjunto, los beneficios del sector turístico aumentaron un +3,3% en 2019, según Exceltur, destacando los mejores resultados en el transporte (+5,1% beneficios), ocio (+6%), agencias de viaje (+4,5%) y alojamiento urbano (+4,3%). Y las empresas turísticas que han tenido un mejor año son las de Madrid, Barcelona y algunas del centro, norte y Galicia, siendo un mal año para las empresas que trabajan en Canarias y Baleares, por la menor llegada de turistas.
El sector turístico celebra que en 2019 se haya reducido la competencia de los apartamentos turísticos de las plataformas online, gracias a una normativa municipal más estricta aprobada en Barcelona, Palma, San Sebastián, y Bilbao, por las protestas ciudadanas y de los hoteleros. Así, a finales de 2019 había 415.445 plazas hoteleras en España y 413.033 apartamentos turísticos, lo que suponía 17.317 apartamentos turísticos menos que en 2018: se cerraron 13.357 en Barcelona (todavía hay 100.502), 1.669 en San Sebastián, 1.619 en Palma y 375 en Bilbao, según los datos de Exceltur.
Para este año 2020, el sector turístico espera un año similar a 2019, con un crecimiento del PIB turístico del +1,5% (como 2019), también por debajo del crecimiento de la economía (+1,7%), aunque podría repetirse el récord de turistas y gasto, con menos nuevos empleos. Con todo, no va a ser un año fácil para el turismo, según los expertos, porque hay muchas incertidumbres: débil crecimiento de la economía mundial y europea, Brexit, volatilidad en el precio del petróleo, fortaleza de los paises competidores del Mediterráneo (aún reciben un 12% menos de turistas que antes de comenzar su crisis) y, sobre todo, porque se esperan menos vuelos del resto de Europa a España: una caída del 11% en los vuelos del norte de Europa (de donde vienen el 6,5% de turistas), una reducción del 10,3% en los vuelos de centro Europa (de donde vienen el 23% de los turistas y un -3,9% en los vuelos del Reino Unido (que aporta el 22 de los turistas), sobre todo a las islas, según Exceltur. A cambio, crecerán los vuelos a Norteamérica (+2,8%) y a Latinoamérica (+15%), aunque bajarán a Asia (-6,6%).
Tras tantos años de récords, ha llegado el momento de sentarse y pensar sin triunfalismos en el futuro, planificar el turismo español de aquí a 2050. Sabiendo que tenemos muchos puntos fuertes, como revela que España haya sido elegida en 2019, por 3ª vez consecutiva, como el país más competitivo del mundo en turismo, según el Foro Económico Mundial, que también nos colocó en primer lugar en sus informes de 2015 y 2017. El ranking, que nos da 5,4 puntos sobre 7, señala que los puntos fuertes de España son la infraestructura hotelera, las infraestructuras y servicios del país, su riqueza natural y su cultura. Pero también tenemos puntos débiles. Los más importantes, el exceso de concentración del turismo que llega, en el verano (35% del total), en Europa (85% de los turistas) y en el destino, concentrado en 6 autonomías ( Cataluña, Canarias, Andalucía, Baleares, Comunidad valenciana y Madrid), que se benefician del 90% del turismo y del 93% de su gasto. Y además, muchas instalaciones turísticas sin modernizar y una oferta controlada por tour operadores extranjeros.
Es hora de iniciar una profunda reconversión del turismo español, con un Plan Renove para modernizar instalaciones, sobre todo en zonas de sol y playa, con una oferta de más calidad que atraiga a turistas de más gasto. Además, el sector tiene que afrontar una revolución digital de la oferta, para captar mejor clientes en todo el mundo y evitar lo que pasa ahora, que una gran parte de los ingresos del turismo se quedan fuera de España. Además, hay que diversificar la oferta, para ofrecer mucho más que sol y playa, fomentando el turismo de negocios, cultural, deportivo, sanitario o gastronómico, atrayendo visitantes todo el año. Y también resulta clave mejorar el empleo y la formación de los trabajadores turísticos, para ofrecer una atención de más calidad que otros paises competidores. Y sobre todo, hay que invertir más en el turismo, alimentar mejor a “la gallina de los huevos de oro”: no es posible que el gasto presupuestario en turismo haya caído de los 777 millones de 2010 a los 331 millones de 2013 que se han mantenido hasta hoy (335 millones en 2019).
Si el turismo es nuestra primera industria (14% del PIB) y nuestra primera fuente de divisas, hay que volcarse con ella y dedicarla recursos y medidas, con más colaboración de la que existe hoy entre Gobierno central, autonomías, empresas y trabajadores. Hay que alcanzar un gran Pacto turístico, aprobar un Plan estratégico 2020-2050, donde se establezcan objetivos, prioridades, inversiones y ayudas para asentar los récords y afianzarlos a medio plazo. Si al menos en turismo somos una potencia mundial, aseguremos que será así en el futuro. Cuidemos nuestra particular “gallina de los huevos de oro”.
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Turquía.
lunes, 29 de julio de 2019
Vacaciones 2019: verano récord de turistas
La mayoría de españoles se cogen vacaciones esta semana y van a encontrarse con un verano récord de turistas extranjeros, 500.000 más que el verano pasado, aunque habrá menos en Canarias, Baleares y Levante (por la “fuga” de alemanes y nórdicos a Turquía, Egipto, Túnez y Grecia) y más extranjeros en las ciudades, el norte y el interior de España. Los precios de los hoteles han subido y los turistas vendrán menos días pero gastarán más. También habrá más turismo español, que gastará más este verano y viajará más a otros paises. Con este buen verano, se espera otro año turístico récord, con más de 84 millones de turistas y un récord de gasto. Pero el sector alerta de una cierta “saturación turística” y proponen apostar por un turismo de más calidad y porque el futuro Gobierno y las autonomías ayuden a la reconversión del turismo de sol y playa, el 60% del negocio, diversificando y digitalizando la oferta turística. Por un turismo menos agobiante y más sostenible.
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| enrique ortega |
Aunque parece que toda España “huye de vacaciones” en agosto, no todos los españoles pueden
cogerse unos días y escapar de la rutina diaria: una de cada tres familias (el 34,2% de los españoles) no puede coger una semana de vacaciones
fuera de casa, según la última Encuesta de Condiciones de Vida 2018, del INE. Son casi 16 millones
de españoles sin vacaciones, unos pocos menos que antes de la crisis (el 36,2% no podía ir de vacaciones en 2008) y más que la media europea (sólo el 28,3% de europeos no pueden coger vacaciones, según Eurostat). Y son más los que no pueden coger
vacaciones en Andalucía (el 49,8%,
prácticamente la mitad), Extremadura
(47,6%), Ceuta (46,1%), Galicia (45,6%) y Cantabria (44%), mientras que los que más toman vacaciones son las
familias del País Vasco (sólo 18,1% no las cogen), Aragón (21,2%), Navarra
(21,5%), La Rioja (23,4%) y Madrid (23,5% no).
Los más de 30
millones de españoles que sí cogen vacaciones no salen un mes entero, sino
que se cogen unos días o semanas: la
media son 8 días de vacaciones en agosto,
gastando 714 euros de media, según la encuesta del Observatorio Nacional del Turismo. Este verano, el sector
turístico espera un aumento del turismo de los españoles, que supone el 24% del
gasto turístico total (el 76% restante lo gastan los extranjeros). Y su destino
preferido serán las playas, no sólo
en el Levante, sur e islas, sino también en
Galicia y el norte de España, donde se esperan altas temperaturas por el
cambio climático. Eso sí, los hoteles
han subido este año (un 6,2%, según el INE), aunque llenar el depósito del coche cuesta como el
verano pasado. Y son más los españoles (un 46%, según el Observatorio de Turismo) que este año viajan al extranjero en agosto, aunque han subido los paquetes
turísticos.
Los españoles que se cojan sus vacaciones en España van a encontrar 500.000 turistas extranjeros más que el
verano pasado: se esperan 29,6 millones
de visitantes foráneos en julio, agosto y septiembre, frente a 29,1 millones en
el verano de 2018, lo que supone el segundo verano con más turistas de la
historia (tras los 29,75
millones del verano 2017), según la previsión del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Pero no
se van a repartir de forma uniforme. Encontraremos menos turistas en
Baleares, Canarias y algunos destinos de playa de Levante y Andalucía, porque
habrá alemanes y nórdicos que se quedarán este verano en casa (al subir las temperaturas) o se irán de vacaciones a Turquía, Egipto, Túnez y Grecia, destinos con
precios más bajos que se están recuperando
tras la caída de los últimos
años (por inseguridad política). Y habrá
más turistas extranjeros en las ciudades (Barcelona y Madrid), en el norte
y en las zonas del interior de España, sobre todo turistas no europeos, según la patronal turística Exceltur.
No sólo habrá más turistas extranjeros este verano sino que
se espera también que gasten más,
precisamente por el aumento de turistas norteamericanos, asiáticos y
latinoamericanos que no vienen a la playa sino que hacen un turismo de más
gasto. En conjunto, el Ministerio espera que los extranjeros se gasten este verano 33.908 millones de euros, 1.079
millones más que el verano pasado, a pesar de que la estancia media sea menor
(7,5 días), porque gasten más cada día (145 euros diarios gastaron de enero a
abril).
Con un verano récord en turistas extranjeros, los expertos
apuestan por acabar 2019 con otro récord
histórico de turistas: más de 84 millones, frente a los 82,8 millones de turistas de 2018, que ya fue un año récord y que colocó a España en el 2º lugar del ranking
mundial de turistas, sólo por detrás de Francia (90 millones de turistas), por
delante de EEUU (81 millones), Italia (58 millones) o Turquía (40,1 millones en
2018). Y lo más importante, se puede conseguir otro récord de ingresos por turismo, en torno a los 92.500 millones
de euros (casi 3.000 millones más que el récord de 2018).
Sin embargo, los expertos y el sector alertan sobre el exceso de
euforia sobre el turismo, la primera industria española, que
aporta casi el 14% del crecimiento y mantiene 2.575.638 empleos (el 13,2% del total). Primero, porque España puede haber llegado a un cierto
nivel de “saturación turística”, dado que somos el país que recibe más turistas por habitante: 1,78 turistas
(82,8 millones) por habitante (46,5 millones), frente a 1,34 Francia (90
millones frente a 66,9 millones de habitantes) y menos de 1 Italia (0,96) o
Turquía (0,48), según un reciente estudio de CaixaBank. Y hay capitales como Barcelona o Madrid donde los turistas cuadruplican
la población residente, mientras hay zonas
donde se multiplican hasta por 10 y 20 en verano, despertando la “turismofobia”.
Otro problema de fondo del turismo español es que tiene una tasa
de estacionalidad muy elevada, porque casi la mitad de los turistas concentran
de junio a septiembre, más que en Francia, USA o Italia. Y además, el 90% del
turismo extranjero se concentra sólo en 6 autonomías (Cataluña, Canarias, Andalucía,
Baleares, Comunidad Valenciana y Madrid), creando poza riqueza y empleo en el
resto. Y existe también una excesiva concentración en su origen:
el 87% de los turistas vienen de Europa, con un gran peso de Reino Unido (18,5
millones de turistas), lo que supone un serio riesgo por el Brexit. De hecho, si se acaba con un Brexit duro, sin acuerdo, España podría perder entre 2,5 y 4,1
millones de turistas británicos para 2023, según el estudio de CaixaBank.
Hay otro problema de fondo relacionado con el tipo de turista que nos visita: dos
tercios gastan poco, porque vienen con paquetes que pagan en sus paises de
origen, hacen viajes cortos (desde Francia o Portugal) o vienen a su casa en
España (británicos, franceses y alemanes), según el análisis de CaixaBank. Y solo recibimos un 1,6% de turistas que hacen
viajes largos (14,5 días de media) y un 5,6% de turistas “de alto nivel”,
siendo el resto estancias cortas de una semana con poco gasto.
Y queda otra
deficiencia estructural más: la
calidad del empleo turístico. Los trabajos son más precarios (un 34% de empleos son temporales, frente al 26% en toda
la economía) y un 25% son a tiempo parcial (15% en global), lo que da un
personal peor pagado y con baja formación (menos empleados turísticos tienen
secundaria o titulación universitaria que en el conjunto de la economía), según el estudio de CaixaBank. Estos datos van en contra de un turismo de
calidad, al igual que el envejecimiento de muchas infraestructuras.
Y queda el reto de la digitalización,
el avanzar más en plataformas de oferta de paquetes y servicios turísticos que
permitan al sector competir con los grandes tour operadores extranjeros.
El Gobierno Sánchez aprobó en enero de 2019 una Estrategia de Turismo Sostenible España 2030, para mantener el liderazgo turístico
y a la vez conseguir una mayor diversificación, rentabilidad y sostenibilidad
del sector. Para ello, apuesta por una Red de 70 destinos turísticos “inteligentes”
en todas las autonomías, impulsando la digitalización. Y se ha aprobado, en
marzo de 2019, un real Decreto para racionalizar el uso de las viviendas
turísticas, disparado en algunos destinos. Y hay un Plan de contingencia para
afrontar el Brexit.
El sector turístico, a través de la patronal Exceltur, acaba
de pedir al futuro Gobierno y a las nuevas autonomías que se ponga en marcha un Plan para reconvertir la oferta
turística de sol y playa, que supone el 60% de la actividad turística española,
con ayudas para modernizar hoteles e instalaciones. Además, piden que cada
Ayuntamiento turístico y cada autonomía elaboren planes de especialización turística,
con la colaboración del sector privado y suficientes recursos públicos como
para no tener que implantar “tasas turísticas”.
En definitiva, que España
estará a tope de turistas extranjeros y españoles, otro verano más. Pero no
podemos “matar la gallina de los huevos
de oro” y hay que pensar en reordenar y mejorar la oferta turística, para no“morir de éxito": renovar instalaciones, mejorar la calidad, ampliar
la oferta de turismo interior y alternativo al sol y playa, diversificar paises
y destinos, atraer turistas que gastan
más, vender más por Internet y apostar por un turismo “sostenible”, que sea compatible con el resto de habitantes y con el medio ambiente. Que el turismo
nos de trabajo y riqueza pero no a costa de veranos insoportables por la saturación turística. Amén.
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jueves, 24 de enero de 2019
FITUR 2019: 6º año "récord" de turistas
Esta semana se celebra en Madrid la Feria del turismo, FITUR 2019, y el sector celebra lo que parecía imposible: que 2018 fue otro año récord de turistas, el 6º consecutivo, con 82,6 millones de visitantes extranjeros, 732.000 más que en 2017, a pesar de la caída de turistas británicos, alemanes y nórdicos. Pero el turismo, nuestra primera industria, ha tocado techo y creció sólo el 0,9% en 2018, el menor aumento desde 2009. Lo más positivo: los turistas se han gastado más, casi 90.000 millones de euros, aunque vienen menos días. Eso se debe a que llegan más turistas de fuera de Europa (América y Asia), que gastan más. Pero sigue creando poco empleo, muy precario y mal pagado. Y hay 11 autonomías que apenas se benefician. Ahora, el Gobierno Sánchez propone al sector acordar un Plan estratégico para redefinir el turismo hasta 2030, que debe afrontar la elevada estacionalidad, la excesiva dependencia de los turistas europeos y la necesidad de reconvertir el sector, para modernizar y digitalizar la oferta. Hay que cuidar la gallina de los huevos de oro.
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| enrique ortega |
En 2018, algunos creían que el número de turistas iba a caer o estancarse, pero ha vuelto a subir, aunque sólo un 0,9%, hasta cerrar el año con 82,6 millones de turistas extranjeros, 732.000 más que el récord de 2017 (81.868.522 turistas), según ha anticipado la ministra Reyes Maroto, aunque el dato oficial del INE no se conocerá hasta el 1 de febrero. Con esta subida, España consigue otro record histórico de turistas, el 6º récord consecutivo desde el de 2013 (60.675.008 turistas, la mejor cifra desde los 58,66 millones de 2007) y se asienta como el 2º país del mundo que recibe más turistas, detrás de Francia.
En 2018, el turismo creció mucho menos que en 2017 (+0,9% frente a +8,7%, el menor aumento desde 2009), porque muchos turistas "fugados" a España en años anteriores han vuelto al Mediterráneo oriental (al menos 12,5 millones volvieron a Turquía, Egipto o Túnez en 2018, según Exceltur) y porque España se ha visto afectada por el bajo crecimiento de algunos paises europeos que nos inundan de turistas (sobre todo Gran Bretaña y Alemania), además de perjudicarnos la subida de precios (hoteles y viajes) y una cierta saturación turística en las zonas de sol y playa tradicionales, como Baleares y Levante. Tampoco ha ayudado la situación política en Cataluña (primer destino turístico en España), la volatilidad del petróleo y el euro y el excepcional buen clima que ha tenido la Europa del norte.
Al final, los datos
oficiales de turistas hasta noviembre, publicados por el INE, reflejaban un
cierto “enfriamiento del turismo” (78,4 millones de enero a noviembre de 2018, un
0,7% más), con algunos cambios
importantes: han bajado los turistas
británicos (17,64 millones de visitantes a España, un 2% menos) y alemanes (10,88 millones, un 4,7%
menos), así como los turistas nórdicos
(5,40 millones, un 0,5% menos), irlandeses
(1,95 millones, un 0,4% menos) y suizos
(1,78 millones, un 8,9% menos). En cambio, han subido los turistas franceses (10,78
millones, +0,7%), italianos (4,08 millones, +3%), holandeses (3,69 millones, +3,5%), norteamericanos (2,78 millones,
+10,9%), portugueses (2,2 millones,
+5,8%), rusos (1,16 millones, +5,8%)
y del resto de Europa (5,63
millones, +6,6%).
Casi uno de cada cuatro turistas vinieron a Cataluña (recibió en 2018 el 23,14% del total de visitantes a
España, con una caída del -0,8%),
donde más viajan franceses y turistas de fuera de Europa, según el INE.
Le sigue Baleares (recibió el 17,4% de todos los turistas llegados
hasta noviembre, sobre todo alemanes y británicos, con una caída del -0,1%), Canarias (15,93% del turismo, con una fuerte caída del -3,6%, sobre todo de británicos y alemanes), Andalucía (recibió el 14,2% de todos los turistas, con un
aumento del +1,2%, sobre todo británicos y alemanes), la Comunidad Valenciana (11,19%
de los turistas, sobre todo británicos y franceses, con un aumento del 3%) y Madrid (recibió el 8,4% de todos los turistas, sobre todo americanos y del resto
del mundo no europeos, con el mayor aumento,+6% de visitantes). Las otras 11 autonomías sólo recibieron
7,5 millones de turistas, el 9,8% del total.
Ocho de cada diez
turistas llegan a España por avión (el
81,5% hasta noviembre), el medio de transporte que más crece (+0,8%) y un
15,65% llegan por carretera (crecieron un 0,3%), mientras bajan (-10,5%) los
pocos turistas que llegan por tren (el 1,05%) y se estancan los que llegan por
mar (el 1,86%). La mayoría de los turistas se alojan en hoteles (63,88%) y en apartamentos de alquiler (11,83%) y
otros alojamientos (5,04%), mientras casi la quinta parte (19,23%) se aloja en
viviendas propias de veraneo o casas de amigos.
La gran mayoría de turistas vienen a España
por ocio y descanso (87,4%
visitantes en 2018, hasta noviembre), pero cada año aumenta más el turismo de negocios: atrajo a
4.711.326 turistas hasta noviembre, un 6%
del total, con el mayor aumento (+7,6%). España es ya el 2º destino del mundo en turismo de negocios, el llamado turismo MICE (reuniones, incentivos, convenciones y
exposiciones), sólo por detrás de EEUU y por delante de Alemania y Francia. Un
turismo muy interesante, porque llega durante todo el año y gasta el doble que
el turista normal. Otro turismo que crece (+10%) es el turismo sanitario: atrajo a 140.000 extranjeros en 2018, que vinieron a operarse de estética, cadera,
al dentista o para reproducción asistida, siendo España el 6º destino europeo
del turismo sanitario y el 8º del mundo.
Dos tercios de los turistas que visitan España se quedan menos de una semana, o bien
2-3 noches (el 17,3%) o entre 4 y 7 noches (el 47%), mientras han bajado los
que se quedan más de una semana, o bien 8-15 noches (el 23,9%) o más de 15 días
(sólo el 6,5%). Y la gran mayoría vienen
por su cuenta, sin contratar un
paquete turístico (el 70,28%), llegando el resto (29,72%) a través de
paquetes contratados, que están creciendo más.
Si el nuevo récord de
turistas en 2018 es importante, lo es más el récord de lo que han gastado, según el anticipo hecho por la ministra Reyes Maroto: 89.678
millones de gasto turístico en 2018, un 3,1% más que en 2017 (86.823
millones). Eso nos convierte en el 2º
país con más ingresos por turismo, tras EEUU (unos 200.000 millones).
Este dato del gasto turístico récord es clave, porque
indica que España está captando más turismo de calidad y menos turismo
europeo “low cost”, que ha vuelto a Turquía, Grecia, Túnez o Egipto, paises más
baratos que España. Y además, ingresamos más aunque vengan menos turistas y se quedan menos días: la estancia media
era en noviembre de 6,9 días, frente a 9 días en diciembre de 2017. La razón es
que los turistas que vienen, aunque estén menos días, se gastan más:
el gasto total por turista fue de 1.082 euros hasta noviembre 2018 (+2,2%) y el
gasto medio diario subió a 147 euros por
turista (un 6,4% más que en 2017). Y
el gasto total por turista, en el verano
de 2018 (773 euros por visitante),
fue el mayor de la última década (gastaban 768 de media en el verano de 2011, según Exceltur).
Este mayor gasto se debe al cambio en el perfil de los turistas que nos visitan.
Hay menos turistas de los que gastan menos, británicos (133 euros diarios),
alemanes (128 euros/día) y nórdicos (149 euros diarios) y más turistas de los
paises que más gastan, de América, Asia y
resto del mundo (206 euros de gasto diario). Y crecen los turistas que
vienen a hoteles, que gastan más (209 euros de gasto diario), los que vienen con
paquete turístico (172 euros de gasto) y el turismo de negocios (195 euros de
gasto diario y con una estancia que ha aumentado un 26,2%, hasta 5,5 días de
media). Eso sí, este mayor ingreso
turístico se reparte de una forma muy desigual: las 11
autonomías con poco turismo se llevan sólo el 7% del pastel (5.933
millones de euros) y en las 6 autonomías
restantes, las que se llevan el grueso del dinero de los turistas, ganan peso en 2018 Cataluña (se lleva
el 23% del pastel turístico, un 0,9% más que en 2017) y Baleares ( se lleva el 17,3% de los ingresos totales, +0,5% sobre
2017) y lo pierde Canarias (18,3% de los ingresos, un 1% menos del
pastel que en 2017), estabilizándose la parte de Andalucía ( se lleva el 14,3%
de todos los ingresos turísticos), Madrid (10,1%) y la Comunidad Valenciana
(10%).
Para 2019, las
previsiones turísticas apuntan a un menor crecimiento del turismo mundial, por
la desaceleración económica en EEUU, Europa y China, y una posible bajada del turismo en España, que va a sufrir los efectos
del bajo crecimiento europeo y sobre todo del Brexit (máxime si hay un Brexit duro y sin acuerdo), porque un 22% de todos los turistas que vienen son británicos. Tres factores
claves serán la situación política en el Mediterráneo, la evolución del petróleo
(los precios están muy volátiles y si el barril sube más de los 70 dólares de
media, aumentarían los precios de viajes y paquetes turísticos) y la cotización del euro: en 2018, el dólar se ha revalorizado un 8% frente al euro, lo que ha supuesto que venir a España desde fuera de
Europa haya sido un 8% más barato. Si el dólar baja, como quiere Trump,
y se revaloriza el euro, España será más cara para los turistas no europeos. Y
también serán decisiva la evolución política en Cataluña (capta el 23,14% de todos los turistas) y en España y
Europa, al ser 2019 un año electoral. Con todo, la previsión es que las regiones más turísticas (Cataluña,
Baleares, Canarias y la Comunidad Valenciana vuelvan a crecer en 2019 menos
que la media de España (2,2%), como ya
pasó en 2018, según Funcas.
A pesar de que el
turismo crece menos, no puede hablarse de crisis en un sector clave para España, porque aporta un 11,5 % de la riqueza (PIB) y mantiene 1 de cada
7 empleos (2.656.064 empleos en junio 2018). Pero sí ha llegado el momento de replantearse su futuro, no seguir con
la estrategia
de crecer por crecer (el Gobierno Rajoy y la Organización Mundial
del Turismo vaticinaron llegar a los 100
millones de turistas…), sino plantearse un crecimiento turístico sostenible (es un gran emisor de CO2 y
contribuye mucho al Cambio Climático) y compatible
con la vida cotidiana de los españoles: las protestas contra el exceso de
turistas, la “turismofobia”,
creciente en Baleares, Barcelona, San Sebastián y Madrid, no van contra los
turistas sino contra su crecimiento descontrolado, que afecta negativamente a los que viven
en las 15 ciudades que concentran el 40% de los turistas.
Cara al futuro del turismo, España cuenta con fortalezas, que se
reflejan en un dato incontestable: somos
el destino turístico más competitivo del mundo, según el ranking bianual del World Economic Forum, que nos colocaba en primer lugar en 2017
(y en 2015), con 5,4 puntos sobre 7, por delante de Francia, Alemania y Japón
(5,3 puntos), Reino Unido (5,2 puntos) y EEUU (5,1 puntos), por nuestras infraestructuras,
seguridad, sanidad, clima y patrimonio cultural, aunque no somos la
oferta más barata. Y por eso, la inversión extranjera está desembarcando en
España desde hace años, comprando hoteles, en la costa y más
recientemente en las ciudades, para captar el turismo de alto nivel y de
negocios: en 2018 se invirtieron en hoteles 4.807 millones, un 35% más que en 2017, siendo el segmento inmobiliario que atrae más inversión, por delante de oficinas
y centros comerciales.
Pero junto a estas indudables fortalezas, el turismo español
sufre varias debilidades. La primera
y quizás más importante, que el control
de los turistas que llegan a España está
en manos extranjeras, de “tour operadores” europeos
(británicos y alemanes), que imponen precios y condiciones y tienen poder para desviar millones de turistas
de un país a otro. Haría falta promover un gran “tour operador español”,
como se intentó sin éxito en el pasado, y entre tanto, invertir muchos recursos
y medios para crear una gran plataforma digital de captación de turistas extranjeros,
dado que Internet es la clave.
Otra debilidad del sector turístico es el empleo y la calidad de la atención al turista. Al calor del
“boom turístico”, el empleo creció sin control y formación y ahora, cuando hay
que asentar los cimientos del futuro, nos encontramos con un empleo escaso,
muy precario y mal pagado, factores que no ayudan a la calidad. El turismo ha batido récords año tras año,
pero el empleo no crece mucho: en el último año, de los 526.900 nuevos empleos creados en España (septiembre
2017-septiembre 2018), según la EPA, sólo 86.300 fueron
creados en la hostelería, alojamientos y agencias de viajes. Y casi todos
fueron empleos temporales (un 35% de todos los empleos turísticos son temporales) y
muchos a tiempo parcial (casi la
mitad, el 45%, son por menos de una semana, según los sindicatos). Y en
consecuencia, son empleos mal pagados:
el coste salarial en hostelería es el más bajo de toda la economía, 1.206 euros
brutos de media frente a 1.842 euros todos los asalariados, según el INE. Y
mientras los sueldos crecieron un 1,2% de media en 2018, en hostelería bajaron el 10%.
Con estas condiciones
laborales, no puede pedirse a los trabajadores turísticos ni
calidad ni productividad. Y menos si muchas empresas recortan en formación para
aumentar beneficios. Otras, no gastan lo necesario en reconvertir instalaciones y modernizar su oferta de servicios, sobre todo los
hoteles de costa que se han llenado gracias al “sol y playa”. También invierten poco en promoción y en la revolución digital que exige el sector, para remodelar
su oferta y captar clientes por todo el mundo. Y además, es clave huir de la concentración del negocio en verano y diversificar la oferta al turismo de negocios, cultural,
deportivo, sanitario o gastronómico, atrayendo clientes todo el año.
Otra debilidad del turismo español es su excesiva concentración, no sólo en
tres o cuatro meses del año sino en la
oferta turística, en el origen y destino de los turistas. En 2018, un 86,24% de los turistas vienen de
Europa (casi como en 2017, que eran el 87%) y sólo el 13,76% procedían de América,
Asia (llegaron 514.777 turistas chinos en 2017, el 0,62% del total) y el resto del mundo, visitantes
que gastan más pero que crecen lentamente. Y en paralelo, el 90,20% de todos los turistas llegados en 2018 fueron a las 6 autonomías turísticas
(Cataluña, Baleares, Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid), como
en 2017 (recibieron el 90,78%). Y son esas mismas 6 regiones las que se llevan el 93% del pastel turístico, dejando a las
11 restantes sólo el 7% de los ingresos.
Hay que reequilibrar
el turismo, con más turistas no europeos y más visitantes a las 11
autonomías menos turísticas, consiguiendo más turismo fuera de temporada y que
no sólo venga a los destinos de costa, muy saturados. Y eso exige una reconversión del sector, con
nuevas inversiones en reconvertir y modernizar hoteles e instalaciones, además
de renovar la oferta y digitalizar al máximo los negocios y la captación del
turismo, con más gasto en promoción exterior. Una reconversión que exige muchos recursos privados, más
inversión y financiación a los empresarios privados, y un apoyo público, con ayudas fiscales, financiación y promoción, para
ayudar a la primera industria española a consolidarse. Y eso no se hace con los
335 millones de euros destinados en los Presupuestos
2019 a la promoción del turismo, una
“miseria" como los 336 millones del Presupuesto 2018.
El Gobierno Sánchez
ha propuesto al sector turístico elaborar con ellos y las autonomías un Plan estratégico del turismo sostenible para 2030. Es una excelente alternativa, pero falta llenarla de
contenido, de medidas y recursos, y que
no se trunque con las elecciones. Cualquier gobierno, del signo que sea, debería
apostar por el turismo y ayudar al
sector a “crecer con cimientos”,
no a batir récords sin saber dónde vamos.
Hay que hacer un Pacto por el turismo sostenible a 10 o 20 años vista. Y cuidar
“la gallina de los huevos de oro”.
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