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lunes, 6 de enero de 2014

Más alquileres y más baratos (algunos)


España es un país de propietarios, pero la crisis ha obligado a muchos jóvenes y familias a pasarse al alquiler, que ha crecido  a niveles de hace 20 años (13,5%), aunque estemos muy lejos de Europa (38% viven en alquiler). Se alquila más también porque hay más pisos en alquiler, porque no se venden, y, al haber más oferta, han bajado los alquileres un 31,5 % desde 2007. Pero ojo, sólo bajan un 6,5% de todos los alquileres, los más caros y los de la periferia de las ciudades. Con todo, mucha gente no puede pagar un alquiler (665 euros de media), más después de que el Gobierno Rajoy haya reducido o quitado (jóvenes) ayudas al alquiler. Por eso crecen los desahucios y la demanda de alquileres sociales (150 euros), para jóvenes y parados, pero apenas hay. Harían falta un millón para equipararnos con Europa. Sobran viviendas vacías y faltan alquileres asequibles. El drama de la vivienda en España.
 
enrique ortega

Con esta larga crisis, muchos españoles han dejado de soñar en comprar un piso (como sus padres) y se conforman con poder vivir de alquiler. Y así, en la última década hay 824.000 viviendas en alquiler más: de los 18 millones de viviendas censadas, 2.438.574 están en alquiler (13,5% en 2011 frente a 11,4% en 2001), según el último Censo del INE. Volvemos así a los niveles de alquiler de antes del boom inmobiliario (13,9% alquiler en 1991), aunque todavía lejos del 18,8% de españoles que vivían en alquiler en 1981. Donde más ha crecido el alquiler ha sido en Castilla la Mancha y Navarra, aunque las autonomías con más alquileres son Melilla (24,1%), Baleares (21,6%), Cataluña (30% en Barcelona y 27,6% en Girona), Ceuta (19,3%), Madrid (17,4%) y Canarias (16,2%). Y todavía están por debajo del 10% de alquileres las más pobres (Extremadura, Andalucía, Castilla y León o Cantabria) y el País Vasco.

Hay más alquiler porque hay más pisos que se alquilan (con la crisis no se venden) y porque esta mayor oferta ha bajado los alquileres: un 5,7% en 2013 y una caída del  31,5% desde mayo de 2007, según Fotocasa (caída menor al 41,3% que han bajado los precios de venta de las viviendas). Con ello, el  precio medio del alquiler está en 6,93 euros por metro cuadrado y el alquiler medio se sitúa en 665 euros al mes.

Pero no todos los alquileres han bajado: en 2013 sólo habían bajado un 6,45% de los alquileres, según un análisis de 200.000 alquileres realizado por enalquiler.com. Y de 255 municipios analizados por Fotocasa en 2013, los alquileres subían en 59, entre ellos en San Sebastián, Bilbao, Barcelona, Palma, Guadalajara, Las Palmas, Logroño, Cáceres y Ciudad Real. Bajan más los alquileres más caros y de la periferia de las ciudades, mientras se resisten a caer los alquileres de casas pequeñas en el centro de las capitales.

En cualquier caso, se multiplican los inquilinos y caseros que están renegociando el alquiler, forzados por la crisis y por el exceso de oferta. Ahora es más fácil, ya que no están obligados a revisar el alquiler con el IPC y porque los propietarios (que no consiguen vender su piso) ven cada vez más rentable alquilarlo, una vez que la última Ley de Fomento del alquiler (que entró en vigor en junio de 2013) les da más seguridad jurídica, al agilizar los procedimientos para desahuciar a un inquilino si no paga (en 10 días). Todo apunta a que en 2014 volverán a caer los precios (entre un 5 y un 10% prevén las inmobiliarias), dado que habrá más pisos en alquiler, porque seguirá siendo difícil venderlos (no hay demanda ni hipotecas asequibles). De hecho, la Asociación de Fomento del Alquiler prevé que en estos dos próximos años se incorporen al mercado de alquiler 500.000 viviendas ahora vacías.

Con todo ello, el mercado del alquiler tiene un gran potencial en España, porque estamos aún muy lejos de Europa: tenemos un 13,5% de viviendas en alquiler, frente al 38% en la UE y al 46,6% de Alemania. Pero también porque la crisis está cambiando la mentalidad de los españoles: un 52% de jóvenes ya no quieren comprar y ven el alquiler como “su forma de vida”, según una reciente Encuesta de enalquiler.com. Pero no nos engañemos: la mayoría de los que alquilan son extranjeros, emigrantes (73%) y de los hogares españoles, sólo el 8,4% viven en alquiler, según el INE. Y la mitad de los que alquilan son jóvenes, sobre todo menores de 30 años, que hoy viven ya casi tanto en alquiler (39%) como en propiedad (42,5%).

El problema es que la crisis ha atacado duramente a estos dos colectivos, emigrantes y jóvenes, que optan por volverse a sus países o con sus padres. De hecho, más de un tercio de los jóvenes entre 25 y 34 años viven con sus padres (36,4%), según el INE. Sin ingresos o sin  un trabajo estable para alquilar. Lo mismo que la mayoría de los casi 6 millones de parados. Eso está creando una bolsa de personas (emigrantes, jóvenes, parados y subempleados) que ni siquiera pueden vivir de alquiler, que no pueden pagar un alquiler de 650 a 900 euros. Y por eso han aumentado los desahucios por impagos.

El problema de estos colectivos para alquilar se agrava porque el Gobierno Rajoy ha recortado las ayudas al alquiler. Por un lado, en junio de 2013 suprimió las ayudas a los jóvenes para que alquilaran (ayudas de 266 euros que recortaron a 200 euros en diciembre de 2011 y a 147 en julio de 2012) y de las que se beneficiaron más de 300.000 desde 2008. Por otro, endureció las nuevas ayudas al alquiler, bajando el tope (de 288 a 200 euros), ayudando sólo a alquileres inferiores a 600 euros (en Madrid y Barcelona apenas hay) y restringiendo los ingresos para recibirlas (532 € los solteros, 1.118 € una familia con dos hijos). Además, el Gobierno liquidó la Sociedad Pública de Alquiler y redujo las ayudas fiscales a inquilinos (10,05%) y propietarios (60%), al limitar su base imponible (menos 24.107 €). Y como remate, el Plan de Vivienda 2013-16 solo destina 65 millones al año para ayudas (30%) a instituciones y empresas que promuevan viviendas en alquiler, lo que da para 2.000 viviendas al año. Una miseria para un país que sólo tiene un 2% de vivienda pública en alquiler, frente al 15% de Francia o Reino Unido.

En España sigue habiendo un problema serio de vivienda, lo que obliga a ayudar a muchas familias para facilitarles que alquilen. Pero hay otras muchas que no pueden alquilar un piso “normal”, de 650 a 900 euros, porque tienen que vivir con menos. Para ellos (parados, emigrantes, jubilados y muchos jóvenes) sólo queda la opción del alquiler social, hasta 150 euros mensuales. El problema es que apenas hay: España sólo tiene un 1% de alquileres públicos sociales, frente al 20% o más en Francia, Reino Unido, Holanda, Austria, Finlandia o Dinamarca. Y Alemania paga el alquiler a los parados de larga duración. Mientras, autonomías y Ayuntamientos están desbordadas de peticiones de alquileres sociales.

Para ponernos a nivel europeo, España debería promover un millón de alquileres sociales. Se puede. Por un lado, incorporando al parque público de alquiler las 15.000 viviendas de protección oficial (VPO) vacías, que no se venden. Por otro, sumando las 76.000 viviendas vacías del banco malo (SAREB), que se quieren vender a fondos extranjeros para que especulen. Y dando suelo gratis y financiación barata a Ayuntamientos, ONGs y Fundaciones para promover pisos de alquiler social. Con 1.000 millones (la octava parte de lo perdido con NovaGalicia Caixa), se podrían hacer 20.000 viviendas sociales de alquiler al año. En total, se podría tener en cinco años un parque público de 200.000 viviendas de alquiler social, para cubrir las necesidades más urgentes.

El alquiler crece sí, pero para el que pueda pagarlo. Y para el resto, cada vez más familias y jóvenes, sólo queda buscar la caridad, vivir con los padres, el desahucio o la patada en la puerta. La vivienda es un derecho constitucional y habría que asegurarlo, a unos con ayudas para que paguen los alquileres de mercado y a otros, facilitándoles alquileres sociales  baratos, que hoy no existen. Mientras, hay 3,5 millones de pisos vacíos. Una locura.

domingo, 11 de noviembre de 2012

España, líder en pobreza y desigualdad


Tras cuatro años de dura crisis, con casi 6 millones de parados, podría esperarse que creciera la pobreza en España: hay casi 10 millones de pobres, una de cada cinco familias. Lo más grave es que somos el país con más pobreza de la Europa del euro. Y no sólo hay más pobres con menos recursos, sino que los ricos se han hecho más ricos: hay más desigualdad. Y España es también el país del euro con más desigualdad, porque tenemos más paro, familias con muchas deudas y una protección social insuficiente (que se recorta cada año). Una pobreza y desigualdad que ha creado dos Españas, con una gran brecha social entre ellas. Hace falta un Plan de choque contra la pobreza, como pidió Bruselas en mayo. El colchón de los ahorros y  la ayuda familiar se está agotando.

Pobres había antes de la crisis (9 millones en 2007), pero ahora la pobreza se ha hecho “más extensa, más intensa y más crónica”, según Cáritas. Más extensa, porque supera los 10 millones de personas (con menos de 15.445 euros anuales para una familia con 2 hijos), un 21,1% de los españoles, según los últimos datos del INE. Y cinco autonomías tienen más de un 30% de pobres: Canarias (33,8%), Extremadura (31,9%), Andalucía (31,7%), Castilla la Mancha (31,7%) y Melilla (30,9%).Media España. Más intensa, porque el umbral de la pobreza ha bajado con la crisis (de 16.317 a 15.445 euros anuales). Y crónica, porque se ceba en los mismos colectivos: parados (68% pobres), emigrantes (56%), personas sin estudios (62%) y madres solas con niños (39% son pobres), aunque últimamente crecen los pobres entre españoles de clase media y jóvenes de más de 30 años. Y hay 2,267.000 niños pobres, un 27,2% de la población infantil, según UNICEF.

Europa considera que en España hay más pobres de los que dice el INE, ya que Eurostat amplía el criterio de tener bajos ingresos (menos del 60% de la media) con otros dos: tener privaciones (no poder pagar recibos o la hipoteca o no comer carne o pescado cada dos días) y trabajar poco o nada. Con ello, estima que en España había 11.675.000 pobres en 2010, un 25,5% de los españoles. Y con ello, somos el país europeo donde más ha crecido la pobreza y el octavo país con más pobres de la UE 27 (115,4 millones de pobres, un 23,4% de los europeos), tras Bulgaria, Rumanía, Letonia, Lituania, Hungría, Polonia y Grecia. Y más de la mitad de los españoles declaran que han bajado de clase social con la crisis.

Para Cáritas, la principal fuente de pobreza es el paro: hay 1.737.900 hogares donde todos están parados y el 48,77 % de los parados EPA no cobra ningún subsidio (2.817.840 parados). Y a los que cobran, se les acaba, porque 1,6 millones de parados llevan más de 2 años sin encontrar trabajo. Otra fuente de pobreza son las deudas, sobre todo las hipotecas, que muchas familias no pueden pagar. Y todo ello se agrava por los recortes en las ayudas sociales públicas, a las que recurren 8 millones de españoles pobres, que luego acaban en Cáritas (1,3 millones) o en la Cruz Roja (2 millones).

Lo peor no es que haya más pobres, sino que en paralelo, los ricos se han hecho más ricos: hay más desigualdad. Un problema mundial, ya que la OCDE ha alertado que, con la crisis, el mundo sufre la mayor desigualdad en 30 años. Bastan unos datos del último informe de Credit Suisse: el 0,5% de la población mundial posee el 38,5% de la riqueza y el 50% de la población con menos recursos tiene el 1% de la riqueza mundial, Bill Gates (Microsoft) tiene un patrimonio (50.000 millones $) igual al de 140 países, África tiene el 1% de la riqueza mundial y EEUU el 25%, más de 3.000 millones de personas (43% población) viven con menos de 2 dólares al día y 1.000 millones pasan hambre.

En este contexto, Europa ha estabilizado su desigualdad con la crisis, pero en España han aumentado las diferencias entre ricos y pobres. Hay dos indicadores. El coeficiente de Gini arroja un nivel de desigualdad  de 30,5 para Europa y de 34 para España (2011), un índice sólo superado por Letonia (35,2) y muy alejado del nivel de desigualdad de Francia o Alemania (29), Italia (31) y por supuesto Suecia (24). En otro indicador de desigualdad, el ratio 80/20, que relaciona el 20% que más ingresa con el 20% que menos, España vuelve a ser líder: hay una diferencia de 7,5 veces (antes de la crisis era 5,5 veces), la más alta en la Europa 27, que queda en 5,7 veces (2011), con 4,6 para Alemania.

Para la OCDE, el mayor causante de la creciente desigualdad es el paro, donde España es líder europeo junto a Grecia. Otro factor son los salarios, donde la desigualdad ha crecido un 8,7% con la crisis, según el Banco de España. El último informe del INE señala una diferencia de 4,3 veces entre el salario bruto de un director general (57.363 € media) y los empleos peor pagados (13.276 €). Pero hay otros datos más escandalosos : 534 directivos de las 35 empresas del IBEX ganaron en 2011 más de un millón al año, 24,68 veces lo que un  empleado de sus empresas (antes de la crisis, 23,53 veces). Y hay una decena de presidentes y consejeros delegados que ganan más de 3 millones al año. En España hay 313.000 millonarios y habrá 616.000 en 2017.

Hay otra causa más de desigualdad: los impuestos. El aumento de la fiscalidad indirecta (IVA, impuestos especiales, tasas), perjudica más a los que menos tienen. Y  los ricos pagan menos impuestos, porque utilizan empresas tapadera o  SICAV para pagar menos legalmente: el 40% de los asalariados paga más que sus jefes, según la Agencia Tributaria. Y sólo hay 8.077 contribuyentes que declaren ganar más de 600.000 euros, mientras el 78,8% de la recaudación del IRPF proviene de los asalariados. Otras causas de desigualdad, según el Nobel Stiglitz, son los oligopolios (luz, gas, teléfono, carburantes), que se apropian de beneficios vía tarifas, el encarecimiento de la educación (y los recortes), el endeudamiento de las familias, la desregulación financiera y de los mercados y el recorte de los servicios sociales.

La pobreza y la desigualdad crean una brecha social entre las dos Españas, que es también  una brecha entre norte y sur (Euskadi tiene la mitad de paro y el doble de renta que Extremadura o Andalucía). Un problema no sólo social, sino también económico: la desigualdad dificulta la salida de la crisis y entorpece el futuro, ya que millones de personas pueden perder el tren de la recuperación cuando llegue. Por eso, es urgente poner en marcha un Plan contra la pobreza y la desigualdad, como pidió Bruselas en mayo. Un Plan con tres patas: fomento del empleo, renegociación de hipotecas y más recursos a la protección social (España dedica el 75% de la media europea), con políticas específicas de ayuda para niños, familias jóvenes sin ingresos, emigrantes, jóvenes y ancianos.

Es urgente tomar medidas: la recesión durará otro año más y el colchón de los ahorros y la ayuda de las familias se acaba. SOS. Hay que ayudarles ya.

domingo, 8 de julio de 2012

Europa alerta de la pobreza en España


No lo ha destacado el Gobierno ni los medios (no vende), pero en el último examen a España, en mayo, el Consejo Europeo destaca que somos el país donde más ha crecido la pobreza y recomienda al Gobierno tomar medidas para combatirla. Y lo mismo la ONU, que califica de “alarmante” la pobreza infantil en España. Ya hay más de 12 millones de pobres, uno de cada cuatro españoles. Con la crisis, miles de familias se han convertido en pobres y buscan cada día comida y ayuda en Cáritas y otras ONGs: parados, madres solas con niños, emigrantes y ancianos. Mientras, el Gobierno no ha presentado a Europa ningún Plan contra la pobreza y sus recortes sólo agravan la pobreza, cada vez más extensa, intensa y crónica. Hay riesgo de quiebra social. Es urgente tomar medidas.

Ser pobre en Europa, según las estadísticas (Eurostat) es cumplir uno de estos tres criterios: ganar poco (menos del 60% de la media: en España, 7.533€ un soltero, 13.560€ una familia con un hijo y 15.820€ con dos), tener privaciones (desde no poder pagar recibos o la hipoteca a no comer carne o pescado cada dos días) o trabajar poco o nada. Así había 115,4 millones de personas (2010), un 23,4 % de europeos. Y un 8% en situación de pobreza extrema. En el último año, los europeos pobres han crecido en millón y medio, un millón de ellos en España, el país donde más crece la pobreza: hay 11.675.000 pobres (2010), un 25,5% de españoles, según Eurostat. Somos el octavo país de Europa con más pobres, por detrás de Bulgaria, Rumanía, Letonia, Lituania, Hungría, Polonia  y Grecia.

Y son datos de 2010. En 2011, la crisis ha traído más pobres: + 848.714 según el INE. Ya  serían 12,5 millones de pobres y a finales de 2012, con más crisis y más paro, podríamos alcanzar los 13,5 millones, un 28,6% de españoles. Y hay cuatro autonomías que superan el 30% de pobres: Extremadura (38,2%), Ceuta (34,3%), Canarias (31,1%) y Andalucía (30,1%). Y de ellos, un 4%, casi 5 millones de españoles, están en pobreza extrema.

En España, los más afectados por la pobreza son los parados (50%), sobre todo donde nadie trabaja (1.728.400 hogares), las madres solas con hijos (44%), las familias numerosas (padres jóvenes con empleo precario), los emigrantes (42%), los ancianos (25%) y, sobre todo, los niños. “La pobreza tiene cara de niño” alerta un informe de UNICEF que cifra en 2,2 millones (un 26% de los menores de 18 años) los niños pobres en España, el cuarto país de Europa con más niños pobres, tras Letonia, Rumanía y Bulgaria. Y la mitad de ellos viven en familias con pobreza extrema, lo que dificulta su alimentación, su educación, su atención sanitaria y la propia convivencia familiar.

Pobres ya había antes de la crisis (9 millones en España en 2007). Pero ahora, la pobreza se ha hecho ”más extensa, más intensa y más crónica”, según Cáritas, abrumada por las crecientes colas de pobres, que les recuerdan “a la postguerra” :el año pasado dieron un millón de comidas sólo en Madrid.  Y destacan que la pobreza se está haciendo más severa (hay 580.000 hogares sin ningún ingreso) y afecta ya a muchos españoles (42%), menores (35%), incluso universitarios y familias de clase media.

Europa, en su último examen a España, destaca el crecimiento de nuestra pobreza y critica que seamos “uno de los países de la UE que menos hace por reducir la pobreza infantil”, destacando el bajo gasto social en protección a la familia (el 0,7% del PIB frente al 2,3% en la UE) y la escasa redistribución de la renta. Y hace una recomendación, la séptima, junto al ajuste del déficit o la reforma financiera y de las pensiones: “tomar medidas específicas para combatir la pobreza, aumentando la eficacia del apoyo a la infancia y mejorando la empleabilidad de los grupos vulnerables”. También la ONU, denuncia que “la pobreza infantil en España resulta alarmante” y reclama políticas urgentes: UNICEF pide duplicar el gasto en la infancia (de 700 a 1.400 millones) y concentrarlo en familias jóvenes y emigrantes.

Dos alertas de alto nivel sin ningún eco en el Gobierno Rajoy: ni una palabra en los 264 folios del Plan Nacional de Reformas 2012-2015 habla de la pobreza.  Eso sí, su política de recortes en el Estado central, autonomías y Ayuntamientos ha reducido drásticamente las ayudas y la asistencia social.  Se reduce el paraguas protector cuando aumenta la necesidad de ayuda: 8 millones de españoles pidieron apoyo en 2010 a los servicios sociales municipales, 3 millones más que antes de la crisis. Ahora, los últimos recortes están provocando un aluvión de pobres hacia Cáritas y ONGs: el 67% que les llegan vienen desviados de los servicios sociales públicos.

No hay ningún Plan de Lucha contra la pobreza, como exige Bruselas (el último, lo mandó Zapatero en abril de 2011). Sólo se ha aprobado en junio en el Congreso, por unanimidad, una proposición por la que el Gobierno "se compromete a atajar la pobreza infantil". Pero  no se quiere aumentar el gasto social (256€ por habitante), un 74% de la media europea. Hacen falta políticas específicas sobre la infancia, las familias jóvenes sin ingresos, la juventud, los emigrantes y los ancianos, con mayores dotaciones a la asistencia social. Y sobre todo, cambiar de política y fomentar el crecimiento y el empleo, la única vacuna real contra la pobreza.

Todo apunta a que la pobreza seguirá creciendo, en 2012 y 2013, de la mano del paro y la bajada de salarios. El problema, alerta Cáritas, es que se están acabando los “colchones”, los ahorros y el apoyo familiar, lo que podría desembocar en una quiebra social. Y con la crisis, la sociedad se ha hecho más dual: los que tenían poco tienen menos y los que tenían mucho tienen más. España es el país europeo donde más han crecido las desigualdades con la crisis: los ricos han pasado de tener 5,3 veces más que los pobres en 2007 a tener 6,9 veces más, según Eurostat. Un tercer problema, del que alerta el CES: que la pobreza se haga crónica, que siga ahí cuando salgamos de la crisis, como pasó en los 90.

Al final, la pobreza está ahí, a nuestro lado, creciendo, aunque nadie quiera hablar de ella, como del cáncer: a ver si no nos toca. Es impúdico mirar para otro lado y eso lo han visto hasta los fundamentalistas de Bruselas. Pero no el Gobierno ni los demás partidos ni la sociedad. Es urgente tomar medidas ya. Antes que la pobreza nos estalle en las manos.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La Justicia gratuita, en peligro

Casi 2 millones de personas con pocos recursos reciben cada año la asistencia gratuita de un abogado. Es el 112 de la Justicia, un servicio financiado con los impuestos y que cuesta menos que en Europa. Las autonomías, sobre todo Madrid y Valencia, lo han recortado y deben casi un año a los abogados. Y quieren recortar aún más la Justicia gratuita, un derecho constitucional, dentro de otros recortes que ya está sufriendo la Justicia en muchas autonomías, sobre todo en personal, medios y nuevos juzgados. Varias autonomías del PP, con Madrid a la cabeza, quieren devolver las competencias de Justicia. Y Cataluña ha abierto la puerta del copago, subiendo las tasas judiciales para 2012.

enrique ortega
Defender gratis a los que no tienen posibles se hace desde el siglo XIII, pero en España es un derecho reconocido en tres artículos de la Constitución (17.3, 24.2 y 119) y desarrollado en una Ley de enero de 1996. Con la crisis, han aumentado los beneficiarios (han de ganar menos de 14.910 euros anuales), 1,7 millones de personas en 2010. La mayoría son del turno de oficio (66%), seguido de la asistencia letrada al detenido (22%) y asistencia por violencia de género (4%), destacando los temas penales (64%) y civiles (20%).

En España, la Justicia gratuita, en la que colaboran 36.000 abogados de 83 Colegios, es muy valorada por los usuarios (nota de 6,9, según encuesta de Metroscopia) y resulta más barata que en Europa: costó 256,6 millones en 2010, 5,40 euros por habitante frente a 7 € de media europea (y 50 € en Reino Unido, donde tienen derecho a ella todos los ciudadanos). Y su coste bajó por primera vez en 2010, un 4%, a pesar del aumento de expedientes, sobre todo por impagos, ejecuciones hipotecarias, litigios en pagos por divorcios y juicios por delitos de tráfico.  

En las 5 autonomías donde la Justicia no está transferida (Castilla y León, Murcia, Castilla la Mancha, Baleares y Extremadura), el Ministerio paga a los abogados sin problemas. Pero en el resto, las autonomías aplican recortes e impagos al turno de oficio. Madrid  debe los 10 meses de este año (8,14 millones), lo que ha provocado la primera huelga de abogados de la historia. Y Valencia debe otros 10 millones. En ambos casos, y en otros (Cataluña debe cuatro meses), los Colegios tienen créditos para pagar a sus colegiados (como los farmacéuticos).

Junto a estos impagos, casi todas las autonomías han aplicado recortes a la Justicia gratuita en 2011, reduciendo derechos: exigencia de más requisitos a los emigrantes (Valencia, Castilla y León, Madrid, Sevilla, Granada, Melilla), recortes a la asistencia a presos y desvío de la asistencia a mujeres maltratadas a asociaciones al margen de los Colegios de abogados. Y hay varias autonomías, con Madrid a la cabeza, que se han reunido para estudiar “reformas”, por tres vías: asumir ellos el servicio (“funcionarizarlo”), privatizarlo (Madrid ya ha adjudicado a Legalitas el Servicio de asistencia jurídica a mayores) y restringir el servicio (“a los pobres de solemnidad”, como dijo el ex- consejero madrileño, Granados).

Los recortes e impagos en la Justicia gratuita (el chocolate del loro: supone el 6,3% del gasto  en Justicia), son sólo una muestra de los recortes en la Justicia, tras los de sanidad, educación y gastos sociales, aplicados por el Gobierno (el Presupuesto 2011 cayó un 7%) y todas las autonomías, que financian el 60% del gasto judicial. Y eso, a pesar de que España gasta menos en Justicia (0,38% PIB, frente al 0,50 % de media en Europa). Y, lo más llamativo: hay varias autonomías del PP, empezando por Madrid y Aragón, que ya han dicho que quieren devolver  esta competencia al Estado. Y tanto Murcia como Castilla la Mancha no han querido este verano asumir las competencias de Justicia, como les tocaba.

En paralelo, Dolores de Cospedal advirtió que el PP “estudiará cómo gestionar mejor los recursos en Justicia”, lo que augura nuevos recortes. Y Cabré, el consejero de Justicia valenciano defendió que” los que usan la Justicia paguen una tasa extra”. Precisamente, varias asociaciones judiciales (Asociación Profesional de la Magistratura, Asociación Francisco de Vitoria) han lanzado el debate del copago judicial: aumentar las tasas judiciales que liquidó Felipe González en 1986 y que recuperó Aznar en 2002. Actualmente las pagan sólo las empresas, en temas civiles y contenciosos, aportando 173 millones al año. Algunos expertos plantean extenderlas también a los temas penales y de lo social y que paguen también los particulares (que ya pagamos la Justicia con los impuestos). Otros sin embargo defienden aumentar el Presupuesto de Justicia, para modernizarla y hacerla más ágil, lo que pasa por aumentar jueces, plantillas, tecnología  y juzgados.

De momento, Cataluña introducirá en 2012 el copago en la Justicia, con siete nuevas tasas. En paralelo a este debate sobre la financiación de la Justicia, está en el aire el futuro del turno de oficio y la Justicia gratuita, más aún con el futuro Gobierno. Y eso cuando la Unión Europea se está planteando crear un turno de oficio europeo. El Consejo de Colegios de Abogados denuncia que “con la excusa de la crisis, algunas autonomías aprovechan para reducir derechos de los que por no tener posibles no tendrían ni derecho a una defensa justa”. 

Estamos hablando del 112 de la Justicia, un servicio público esencial (como la salud) que nos cubre por si nos pasa algo y no podemos pagar un abogado. Un servicio modelo en Europa y que cuesta 45 millones al año en Madrid (lo que 4 meses Tele Madrid) o 24 millones en la Comunidad Valenciana (poco más que las tres torres fantasmas de Calatrava). Es un derecho fundamental, para los más débiles, y hay que salvarlo.

domingo, 20 de noviembre de 2011

España pierde población (y no sólo por la crisis)

Mientras el mundo acaba de superar los 7.000 millones de habitantes, España está perdiendo población, por primera vez desde 1.939. Con la crisis, ha estallado también la burbuja demográfica, por la marcha de inmigrantes y de españoles jóvenes a la busca de un empleo fuera. Pero la culpa la tiene también la baja natalidad española, fruto de una escasa ayuda a la familia y a la mujer trabajadora, mientras aumentan las muertes por el envejecimiento de la población. Con todo ello, España va a perder medio millón largo de habitantes hasta 2020. Menos población y más viejos, con lo que sólo habrá un activo por un inactivo para 2050. Una bomba demográfica, económica y social.

enrique ortega
Danica, una niña filipina nacida el 31 de octubre, pelea con otros bebés por ser el habitante 7.000 millones del Planeta, que registra el crecimiento demográfico más rápido de la historia. Si para conseguir los primeros 1.000 millones de habitantes, el mundo hubo de esperar a 1.804 y los 2.000 millones a 1.927 (123 años), los últimos mil millones se han conseguido en 12 años. Y se esperan los 9.200 millones para 2.050, en una vorágine demográfica que conlleva problemas alimentarios, de escasez de recursos (agua y energía) y de hacinamiento (75% población viviendo en las ciudades para 2.050).

Pero también el boom demográfico está mal repartido: la población se dispara en Asia, África y países emergentes, pero no en Europa, que apenas ha crecido en los últimos 30 años (de 693 a 740 millones de habitantes) y donde la ONU prevé un estancamiento hasta 2025, para caer la población hasta 2050, por culpa de la baja natalidad y el envejecimiento de la población. España seguirá esta pauta, incluso antes: este año 2011 ya está bajando la población, algo nunca visto desde 1939: perderemos 34.193 habitantes, quedando 46.118.733 a fin de año, según el INE.

La primera causa es la crisis: se están yendo los inmigrantes que llegaron con el boom (hasta un millón en 2007) y crecen también los emigrantes españoles que salen a buscar trabajo (50.521 hasta septiembre, el doble que el año pasado). Con ello, el INE espera terminar 2011 con un saldo migratorio negativo (-130.850), por primera vez en la última década: entrarán 450.000 extranjeros y saldrán 580.850 residentes (9 de cada 10, extranjeros). Desde 2009 se están marchando los inmigrantes, pero la novedad este año es que aumentan las salidas de mujeres hasta casi igualar a los hombres, quizás porque los españoles ya no las podemos pagar que nos ayuden en casa o cuiden a nuestros niños y ancianos.

La fuga de población (inmigrantes y españoles) se va a mantener en los próximos años, hasta  perder 945.663 habitantes entre 2011 y 2020. Pero la crisis no es la única causa de pérdida de población: la tasa de natalidad de España, una de las más bajas de Occidente, cae desde 2009  y se espera que continúen bajando los nacimientos, al haber menos mujeres inmigrantes (generan un 20% de los nacimientos, con 1,81 niños por mujer, frente a 1,38 las españolas). Y mientras, el país envejece y aumentan las defunciones, con lo que en 2019 habrá ya más muertes que nacimientos. Y aunque hasta entonces  habrá crecimiento demográfico, no  ayudará a compensar la salida de inmigrantes: España perderá 567.351 habitantes hasta 2021, en que seremos 45.585.574 residentes. La pérdida de población se dará sólo en 8 autonomías, concentrándose en cinco: Cataluña (casi la cuarta parte del total), Comunidad Valenciana y País Vasco, Castilla y León y Galicia.

Para 2021, España será el país más envejecido de Occidente, según la ONU, con 9,276 millones de habitantes mayores de 64 años (20 % población). Habrá también menos niños menores de 5 años y una fuerte caída de la población entre 20 y 40 años, con lo que tendremos menos mujeres en edad fértil, menos madres para el futuro. Y como aumentará la esperanza de vida unos 6 años (84,3 para los hombres y 89,9 para las mujeres), seguirá el envejecimiento de la población, con 15,3 millones de habitantes mayores de 64 años para 2049, uno de cada tres españoles.

Menos niños, menos mujeres jóvenes y más viejos, una bomba de relojería demográfica y social. Porque si en 2011 tenemos 2 españoles activos (en edad de trabajar, aunque un 22% en paro) por 1 inactivo (con menos de 16 años o más de 64), en 2021 serán 1,7 activos por 1 inactivo y para 2049, la previsión es de 1,1 activo por 1 inactivo. Un cocktail explosivo, que no sólo se resuelve recortando las pensiones futuras y que exige tomar ya medidas demográficas. Y pensar que cuando salgamos de la crisis (que saldremos), harán falta de nuevo los emigrantes para apoyar el crecimiento, porque habremos perdido población.

España debe apoyar la natalidad, con ayudas a la conciliación familiar (horarios razonables, más guarderías públicas, trabajo a tiempo parcial), a promover el trabajo de las mujeres para que sea compatible con la maternidad (un 23 % de las mujeres con hijos menores de 5 años hayan dejado su empleo para atenderlos) y de los jóvenes, para que puedan encontrar empleo y formar una familia, ya que si no perderemos una generación de madres, las que rondan hoy los 25 años y están en paro y sin perspectivas. De hecho, España gasta poco en protección a la familia (el 0,7% del PIB frente al 2,3% en la UE) y gasta mal, por falta de coordinación entre administraciones. Así no hay manera de frenar la caída de población.

No podemos seguir perdiendo población, en España y en Europa, porque es un suicidio demográfico que nos lleva a un suicidio económico, al no contar con jóvenes trabajadores que puedan mantener a viejos que van a vivir cada vez más años. Y la emigración debe ser una variable de ajuste, no la alternativa a no tener hijos. Pero hay que ayudar a los jóvenes a tenerlos. Nos jugamos nuestro futuro.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Más pobres : los que pagan la crisis

Ya hay más de 10 millones de españoles en el umbral de la pobreza. Una noticia de la que apenas se habla y muchos tratan de olvidar. Es como el cáncer: mejor no mentarlo, a ver si no me toca. El drama de la crisis es que ha convertido en pobres a “gente normal”, que de la noche a la mañana se han quedado sin trabajo, sin casa y yendo a los comedores de Cáritas. España es el séptimo país con más pobres de Europa, sobre todo niños, un drama que afecta sobre todo a madres solas sin trabajo, emigrantes y ancianos. El problema es que gastamos menos que el resto de Europa en asistencia social y, con la crisis, las ayudas de autonomías y Ayuntamientos se han recortado. Menos mal que están las familias.

¿Qué es ser pobre? La estadística oficial (Eurostat y el INE) pone un listón: tener ingresos inferiores al 60% de la media de cada país. En España, en 2011, son 7.533,30 euros por adulto, 11.300 € para una pareja sin hijos, 13.560 € para una familia con un niño y 15.820 € de ingresos para una pareja con dos niños (cualquier familia con un mileurista). Con este baremo, en España está en riesgo de pobreza el 21,8% de la población, 10.278.874 habitantes, 1.374.329 personas más que antes de la crisis (19,7% en 2007). La pobreza también está mal repartida: Extremadura, Ceuta, Canarias y Andalucía tienen casi un tercio de sus habitantes por debajo del umbral de la pobreza, mientras hay pocos pobres en Navarra (7,3%), País Vasco (11,6%), Madrid (13,6%) o Cataluña (15,3%).

Ser pobre en España no es pasar hambre, pero sí estar mal alimentado, no significa vivir en la calle pero sí hacinado y a veces sin agua ni calefacción, no poder afrontar gastos educativos complementarios ni sanitarios(dentista) y por supuesto, vivir con muchas estrecheces. Pero hay un escalón más abajo, la pobreza extrema: entre millón y medio y dos millones de españoles (3,5% de la población), según el informe FOESSA (la Fundación Atenea sube la cifra hasta 3 millones).

España es el séptimo país de Europa con más pobres, por detrás de Rumanía, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania y Grecia. En conjunto, la Unión Europea tiene 85 millones de personas en el umbral de la pobreza, un 17 % de la población, cifra que suben a 114 millones (23,1% de los europeos) con el nuevo indicador de pobreza y exclusión social introducido en 2009 (que afectaría al 23,4% de españoles).

En España, los más afectados por la pobreza son los hogares donde nadie trabaja (1.425.200 hogares con todos en paro y  560.000 sin ningún ingreso, según la EPA), las madres solas con hijos, las familias numerosas (sobre todo con padres jóvenes y en paro o con empleo precario), los mileuristas y los emigrantes. Pero lo peor es la pobreza infantil, que afecta a 2 millones de niños en España, el quinto país europeo con más pobreza infantil. Y de ellos, unos 300.000 niños españoles sufren pobreza severa, pasando hambre de forma habitual un 3,6% de los menores (y un 6,2% de los niños emigrantes), según UNICEF. Un drama que no se corrige porque España gasta poco en protección a la familia (el 0,7% del PIB frente al 2,3% en la UE) y se gasta mal, por falta de coordinación entre las administraciones. Por eso, UNICEF pide un Plan urgente contra la pobreza infantil, duplicando el gasto en la infancia (de 700 a 1.400 millones) y concentrándolo en familias jóvenes y emigrantes.

Pobres había antes de la crisis (9 millones de españoles en 2007), pero ahora la pobreza ha saltado a grupos y familias que no la habían sufrido nunca. Cáritas habla de “los nuevos pobres”: españoles (la mitad de los que les piden ayuda), menores de 40 años, que tenían una vida desahogada y que en los últimos tres años acaban pidiendo comida, ropa o alojamiento. Claro que 7 de cada 10 pobres son “crónicos”: ya habían pedido ayuda antes. Y lo peor: el 67% van a Cáritas porque les desvían de los servicios sociales públicos (Ayuntamientos y autonomías), que están recortando personal y recursos.

Se reduce el paraguas protector cuando aumenta la necesidad de ayuda: 8 millones de españoles pidieron apoyo en 2010 a los servicios sociales de asistencia primaria (municipales), 3 millones más que antes de la crisis. Y unos 150.000 españoles sin ingresos cobran una renta mínima de inserción de las autonomías (entre 370 y 640 euros al mes, durante 6 meses o un año). Pero los servicios sociales públicos tardan mucho en dar soluciones (65 días de media frente a una semana en Cáritas) y tienen pocos recursos, que además se han recortado. El gasto social en España (256 €/habitante) es un 74% de la media de la UE y además está concentrado en ancianos y discapacitados (Ley de Dependencia) más que en la lucha contra la pobreza. Y es muy desigual, según donde se viva: va desde 683 € por habitante en País Vasco o 456 € en Navarra a 97 € en Baleares y 119€ /hab en la Comunidad Valenciana.

Europa ha puesto en marcha un Plan de lucha contra la pobreza, para reducir en 20 millones (-25%) los europeos en el umbral de la pobreza en 2020. España se ha comprometido a reducir 1.450.000 pobres (-13%) en esta década, con un Plan centrado en la infancia, jóvenes, mayores y discapacitados, con medidas para crear empleo estable, fomentar el alquiler, reducir el abandono escolar y mejorar los servicios sociales, difíciles retos.

La pobreza está ahí, creciendo y no estalla en graves conflictos sociales por la ayuda de las familias. Darle una salida no es una cuestión de beneficencia, sino de justicia y de derechos: hemos pagado toda la vida, impuestos y cotizaciones, para tener un colchón si nos caemos. Es el cuarto pilar del Estado de Bienestar, los servicios sociales. Hay que organizarlos y dotarlos de medios, más aún con la crisis. Los pobres están ahí: no podemos mirar para otro lado.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Empieza el curso escolar de los recortes


Vuelta a clase esta semana para casi 8 millones de niños y jóvenes, dos tercios en la enseñanza pública, donde se van a encontrar con menos profesores, cambios en las clases, menos ayudas y una huelga convocada por todos los sindicatos para protestar por los recortes, unos 2.000 millones de euros. Recortes también en las Universidades y en las guarderías públicas, que se suman a los del curso pasado y que van a deteriorar más la calidad de la enseñanza en un país que gasta menos en educación que la media europea, sobre todo en algunas autonomías. Un lujo en un país con el doble de abandono escolar y de paro que el resto de Europa.
www.enriqueortega.net

El comienzo de curso ha forzado a las autonomías a empezar el recorte de su déficit (unos 13.000 millones de euros) por la educación, antes que por la sanidad y otros gastos, que vendrán después del 20-N, para no torpedear el esperado triunfo electoral de Rajoy. La educación pública supone el 24,3 % del gasto de las autonomías y la mayoría ha preparado ajustes en sus presupuestos para recortar unos 2.000 millones de euros este curso.
La medida más polémica ha sido recortar el número de profesores interinos, haciendo que los profesores con plaza den más horas de clase (1 más en Navarra o Cataluña, 2 en Madrid o Castilla la Mancha o 4 más en Galicia). De momento, los sindicatos hablan del despido de unos 12.000 interinos, aunque falta ver el ajuste en algunas autonomías (Extremadura, Baleares, Canarias, Asturias o Cantabria), que podrían poner en peligro el empleo de los 65.000 interinos que dan clase en el colectivo de medio millón de profesores de la enseñanza pública. Además, hay otros recortes, algunos no publicitados: menos ayudas para libros, comedores y rutas, menos extraescolares y programas de compensación, menos cursos para profesores, menos gastos corrientes (habrá centros sin calefacción ni equipamiento) y ninguna inversión en colegios nuevos (en Cataluña hay más de 1.000 alumnos en barracones).
En la enseñanza universitaria también habrá recortes, después de una rebaja del presupuesto de 1.800 millones en 2011. Las 8 Universidades catalanas tendrán este curso un 10% menos de presupuesto y las 5 Universidades valencianas sufrirán un recorte de 132 millones. Al final, las tasas universitarias suben un 5% en Madrid y un 7,5 % en Cataluña y Valencia. Y será otro curso con falta de guarderías públicas, ya que sólo se han construido un 23% de las previstas.
Lo grave es que el recorte de este curso se suma al del pasado: un 8,1 % en el Presupuesto 2011 (tras dos años de inversión estatal congelada en educación) y otro 5% de las autonomías, unos 2.500 millones en total. Y que 5 autonomías ya redujeron su plantilla en  2.861 profesores el curso pasado (Canarias, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia y Madrid), mientras este curso sólo se va a cubrir por oposición un 30% de las vacantes. Como el número de alumnos crece cada año (unos 150.000), este será el segundo curso donde crezca el número de alumnos por clase (donde más, en Madrid), que llevaba diez años bajando.
El problema no es que se obligue a los profesores de la enseñanza pública a dar más clases (darán 20 horas lectivas, frente a 27 en la concertada y privada, pero entre 129 y 153 horas al año más que en la UE), sino que los recortes van a sufrirlos los eslabones más débiles de la escuela pública: los emigrantes y los alumnos con problemas (muchos), ya que los ajustes afectan sobre todo a tutorías, la educación compensatoria (aulas de refuerzo para extranjeros), los cursos especiales de secundaria (para chicos “que quieren y no pueden”) y los desdobles (matemáticas, lengua, inglés y laboratorio). Con ello, se va a deteriorar aún más la enseñanza pública, donde hay más alumnos problemáticos y que siempre ha dedicado más recursos a atender “la diversidad en la educación”. Algo que no gusta mucho al PP, que ha optado por cumplir el expediente: dar más clases con menos profesores y que “el que quiera calidad, que vaya a los colegios privados”. No por casualidad, Madrid es la autonomía donde hay menos alumnos en la escuela pública: un 54% frente al 67,6% en España (81,8% en Castilla-la Mancha o 78,9% en Extremadura).
Si hay que ajustar gastos, debía haberse hecho negociando, dando autonomía a los centros y sin menospreciar a los profesores, que llevan dos años con un 5% de rebaja de sueldo (cobran unos 1800 euros). Pero España no puede permitirse recortar año tras año el gasto en educación, a pesar de la crisis. Primero, porque ya invertimos menos en educación que el resto de Europa y ha bajado incluso en los dos últimos años (del 5% del PIB en 2009 al 4,79% en 2011). Además, la inversión está muy mal repartida, ya que hay 6 autonomías que dedican menos recursos: Madrid (2,88% PIB), Baleares (3,45%), Cataluña (3,54%), La Rioja (3,58%), Navarra (3,71%) y Aragón (3,78%). Y sobre todo, porque tenemos un atraso educativo: el doble de fracaso escolar que Europa y un bajo nivel de comprensión lectora y destreza en ciencias y matemáticas, según el informe PISA. Algo que no puede permitirse un país con el doble de paro que Europa (la mitad de nuestros parados no han acabado la secundaria) y con un 43% de paro juvenil.
Si invertir en educación es caro, no invertir es carísimo”, ha dicho el ministro Ángel Gabilondo. Pero su Gobierno y el PP han sido incapaces de hacer un pacto por la educación, para que quede fuera de los recortes. Y lo va a pagar la calidad de nuestra educación, a medio plazo. Y la escuela pública, que se va a deteriorar aún más, en beneficio de la privada y en perjuicio de nuestros bolsillos, ya que va a continuar la fuga a la concertada y la privada. Es hora de abrir un gran debate y dedicar más recursos a invertir en capital humano, en formación, en innovación, como palanca para salir de la crisis. Invertir en nuestro futuro, en nuestros hijos.