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jueves, 5 de febrero de 2026

Tabaco: menos ventas, más beneficios

En 2025 se vendieron en España 48 millones menos de cajetillas de tabaco, tras subir las ventas de 2021 a 2024. Pero las tabaqueras aumentaron sus ingresos (+4,4%), por la subida de precios y la mayor venta de tabaco de liar y cigarrillos electrónicos, disparando sus beneficios, a costa de un consumo pernicioso, que provoca 50.000 muertes al año en España y una factura sanitaria extra de 8.000 millones. El consumo de tabaco ha bajado, pero todavía hay 12 millones de españoles que fuman, 8,3 millones diariamente. Y ayuda que España sea uno de los paises europeos con el tabaco más barato, mientras Bruselas estudia subir y armonizar los impuestos al tabaco, muy diferentes por paises. Mientras, en el Congreso espera una Ley contra el tabaquismo (difícil de aprobar) que aumenta los espacios libres de humo (a terrazas de bares y playas) y pretende frenar el consumo de menores, aunque no aumenta impuestos ni obliga a un etiquetado neutro, como piden los médicos. El tabaco mata: hay que erradicarlo sin contemplaciones.

                            Enrique Ortega

Las ventas de tabaco en España bajaron ligeramente en 2025, tras haber subido de 2021 a 2024: se vendieron 2.095 millones de cajetillas, un 2,2% menos que en 2024 (-48 millones de cajetillas), menos de la mitad de las cajetillas vendidas en España en 2008 (4.514 millones), según los datos del Mercado de Tabaco (Hacienda). Casi dos tercios de estas cajetillas se han vendido en Cataluña (441,4 millones), Andalucía (355,3 millones), Comunidad Valenciana (252,5 millones) y Madrid (230,5 millones), mientras las ventas conjuntas en La Rioja (14,38 millones de cajetillas), Cantabria (27,12), Asturias (45,5), Extremadura (49) y Navarra (50,6 millones) fueron la mitad de las ventas en Andalucía.

Pero aunque las ventas de cajetillas bajaron en 2025, los ingresos de las tabaqueras aumentaron un +4,4%, hasta alcanzar unas ventas récord de 13.711 millones de euros, casi 2.000 millones más que antes de la pandemia (11.865 millones en 2019). La venta de cajetillas supuso el grueso del negocio, con 11.267 millones de ingresos (+3,61%), el récord desde 2010, ventas concentradas en Madrid (1.537 millones de euros), Cataluña (2.989) y Andalucía (2.281 millones). Las 10 marcas más vendidas fueron Marlboro (17,34% de las ventas), Camel (12,59%), Winston (8,97%) Lucky Strike (6,94%), Fortuna (6,93%), Chesterfield (5,59%), Winston Classic (5,41%), West Brooklyn (5,14%), Nobel (3,34%) y Ducados negro (2,39%), según el Mercado de Tabacos. Y sorprende que crece más la venta de cigarros puros (552,6 millones, +5,32%), el tabaco de liar (1.421 millones vendidos, +6,15%) y el tabaco de pipa (470,88 millones, +19,55% de aumento).

Gracias a este aumento de ventas (más ingresos con menos cajetillas), las grandes multinacionales del tabaco han seguido aumentando sus beneficios en España, con sus importaciones de tabaco desde donde lo producen (sólo Altadis tiene una fábrica en España, en Cantabria). En 2024, la tabaquera líder, la norteamericana Philip Morris (que vende Marlboro y Chesterfield) rozó los 743 millones de ventas (+8%) en España  y ganó 58,9 millones de euros (+14,4%). La japonesa JTI (que vende Camel y Winston) ingresó 666 millones y tuvo unos beneficios de 14,2 millones (+6,8%). Y Altadis, la antigua Tabacalera integrada en el grupo británico Imperial Brands (que vende Fortuna, West Brooklyn, Nobel y Ducados), ingresó 511 millones y tuvo 112,1 millones de beneficios (+256%), unos beneficios que habrán aumentado en 2025.

Quien también se beneficia del tabaco es Hacienda, que tuvo en 2024 una recaudación récord por los impuestos al tabaco (especiales e IVA): 8.900 millones de euros. Una recaudación que ha aumentado en 2025, porque subió en enero el impuesto especial sobre el tabaco (se habían recaudado 6.696 millones hasta noviembre) y se estrenó en 2025 el nuevo impuesto especial sobre los líquidos de los cigarrillos electrónicos (que recaudó otros 370 millones hasta noviembre). Así que el tabaco podría reportar a Hacienda unos 9.400 millones de ingresos, una recaudación que también beneficia a las autonomías: se llevan el 58% de lo que paga el tabaco por impuestos especiales y la mitad de los que paga por IVA.

También se benefician del tabaco las mafias que lo importan ilegalmente o que lo producen en fábricas clandestinas. El contrabando de tabaco preocupa cada vez más a las tabaqueras y a Hacienda, porque estiman que supone el 10,2% del consumo, entre contrabando, comercio ilícito y falsificaciones, lo que supone unas pérdidas fiscales de 934 millones en 2025. La subida anual de los precios del tabaco y los nuevos canales de venta (Internet y paquetería) han aumentado el contrabando (no sólo de cajetillas, también de picadura para liar) y multiplicado las fábricas ilegales: en 2025 hubo 110 operaciones relevantes contra el contrabando de tabaco (el triple que en 2024) y se desarticularon 15 fábricas ilegales. Donde más prolifera el contrabando de tabaco es en Andalucía (el 23,7% de las cajetillas analizadas), donde están 9 de las 10 ciudades con más contrabando de España (la 10ª es Badajoz, con el 26,7% de las cajetillas detectadas como ilegales o de contrabando).

Vistas las ventas y el negocio del tabaco, analicemos el consumo, que ha seguido bajando en España pero sigue siendo muy alto. En 2024, el 36,8% de los españoles de 15 a 64 años habían fumado en los últimos 12 meses, porcentaje que ha bajado del 46,8% en 1997  al 41,7% en 2007 y el 39,4% en 2019, según la Encuesta Edades 2025, aunque en personas es una cifra muy elevada: 12 millones de españoles que han fumado en el último año. Y si miramos los que fuman a diario, el porcentaje era en 2024 del 25,8% de las personas entre 15 y 64 años, muchos menos que el 34,9% de 1977, el 29,6% de 2007 y el 31,3% de 2019. Pero ojo, son 8,3 millones de españoles que fuman a diario, un número muy elevado, sobre todo en Extremadura (41,7% población 15-64 años fuma a diario), Comunidad Valenciana (36,4%), Castilla la Mancha (30,7%) y la Rioja (28,9%, siendo algo menos en Cataluña (24,3%) y Madrid (22,3%) y bajo en Cantabria (18,5%) o Navarra (19,7%).

Y hay otros datos preocupantes. La edad media para empezar a fumar sigue en 16,6 años (como en 1997), aunque el mayor consumo diario se da entre los 35 y 64 años (30,2%). El tabaco de liar ya supone el 16,1% del consumo diario (otro 10,8% fuman cajetillas y tabaco de liar, mientras el 73,1% fuma sólo cajetillas) y crece año tras año, más entre los jóvenes por su menor precio. También crecen los cigarrillos electrónicos (dañinos para la salud, según los médicos y expertos), que han probado el 19% de la población, aunque sólo lo fuman a diario el 1,3%. Y lo más llamativo de la Encuesta Edades: el 67,7% de los fumadores “se han planteado dejar de fumar”, aunque sólo el 44% lo han intentado de verdad (más mujeres que hombres).

España se encuentra a medio camino entre los paises que más y menos fuman en Europa, el 2º continente que más fuma (26% de la población, 29% de los jóvenes entre 15 y 24 años). Si contabilizamos los mayores de 15 años que fuman cada día, la media europea está en el 18,4%, según Eurostat. En España son el 19,8% de los mayores de 15 años (8,3 millones), un porcentaje mayor que en Francia (17,8%), Italia (16,5%), Portugal (11,5%) y paises nórdicos (6,4% en Suecia, 9,9% en Finlandia) y menor que el porcentaje de fumadores en Alemania (21,9%), Grecia (23,6%) y la mayoría de los paises del Este  (28,7% fuman a diario en Bulgaria, 18,7% en Rumania, 20,4% en  Eslovaquia).

Este distinto consumo de tabaco entre los distintos paises europeos tiene mucho que ver con las distintas políticas antitabaco pero sobre todo está relacionado con el precio del tabaco, muy diferente entre paises. La Directiva europea obliga a aplicar al tabaco un impuesto especial (con 2 partes, una cantidad fija por cigarrillo y un porcentaje sobre su valor), con un mínimo, y después, el IVA de cada país. Pero estos dos impuestos son diferentes país a país. En el conjunto de la UE-27, el precio medio de la cajetilla es de 6,47 euros, donde el precio base son 1,17 euros y los impuestos son 5,30 euros (4,14 euros los especiales y 1,16% el IVA). Eso significa que el 82% del precio final de la cajetilla son impuestos.

Pero esta media esconde grandes diferencias de impuestos por paises, según este cuadro de Tax Foundation Europe. Los paises con más impuestos al tabaco son Irlanda (10,71 euros impuestos por cajetilla), Francia (8,09 euros), Paises Bajos (7,77 euros) y los paises nórdicos, mientras España está en el puesto 16º, con 3,13 euros de impuestos por paquete (79% del precio), parecido a Portugal (3,09 euros), menos que Italia (3,26 euros)o Alemania (3,80 euros) y un impuesto mayor que en Grecia (2,74 euros) y la mayoría de paises del Este (sólo 2,03 euros de impuestos por cajetilla en Bulgaria, 2,93 euros en Polonia o Hungría), que son precisamente los paises con más porcentaje de fumadores.

Al final, estos mayores o menores impuestos explican las grandes diferencias de precios del tabaco en Europa, aunque los fabrican las mismas multinacionales. Así, en noviembre de 2025, un paquete de Marlboro (la cajetilla más vendida) costaba 17,80 euros en Reino Unido, 15,60 euros en Irlanda, 12,50 euros en Francia, 13,90 euros en Noruega, 10,70 en Dinamarca y 10,30 en Finlandia, los paises más caros (ver cuadro). En España costaba 5,30 euros, el 9º país más caro, parecido a Grecia (5,40), Luxemburgo (5,80) y Portugal (6 euros), mientras los precios más bajos estaban en Bulgaria (3,80 euros), Polonia (4,60), Rumania y República Checa (4,70), Croacia y Lituania (4,80), Letonia y Eslovaquia (4,90).

El problema que plantean estas divergencias de precios son  las compras transfronterizas: los franceses pasan la frontera para comprar tabaco en Girona, Italia o Luxemburgo y los belgas y holandeses pasan a Alemania o a los paises del Este. Y además, hay más contrabando y fábricas ilegales en los paises con el tabaco más caro. Eso ha llevado a Francia y otros 15 paises europeos (España entre ellos) a enviar una carta a la Comisión Europea, en marzo de 2025, pidiendo una homogeneización de impuestos y precios del tabaco en Europa. La Comisión se plantea subir los impuestos, reforzar los controles aduaneros y endurecer la lucha contra las mafias, lo que podría subir en 2027 el precio final de las cajetillas unos 2 euros a los paises más baratos, España entre ellos.

Pero además del precio, la Comisión Europea está preocupada por el alto consumo de tabaco en Europa, porque provoca 700.000 muertes al año (8 millones en todo el mundo) y que el 50% de los fumadores mueran prematuramente, además de ser la primera causa de muchas enfermedades, desde cardiovasculares y respiratorias a muchos tipos de cáncer (un 30% son por fumar). En España, Sanidad considera al tabaco como la primera causa de las muertes evitables y estima que provoca 50.000 muertes al año (84% son hombres y 3.000 muertes son de fumadores “pasivos”), además de estar asociado a 35 enfermedades. Y los expertos estiman que el tabaco provoca un coste sanitario extra de 8.000 millones de euros anuales (el 8,8% del gasto total), además de un elevado coste por bajas laborales e invalideces.

Por todo este trágico coste, en vidas y gasto sanitario, la OMS lleva décadas intentando que los paises luchen más activamente contra el tabaquismo. Ya en 2003, la Asamblea mundial de la OMS aprobó por unanimidad el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), un abanico de medidas (reducción de la publicidad, recorte del consumo, empaquetado genérico, regulación cigarrillo electrónico, protección menores…) que la mayoría de paises no aplican. En España, la mayoría de estas medidas promovidas por la OMS se incluyeron en el Plan integral de Previsión y Control del Tabaquismo 2021-2025, redactado por el Ministerio de Sanidad en octubre de 2021 y consensuado con los médicos y asociaciones profesionales en diciembre de 2021. Pero el Plan antitabaco estuvo año y medio guardado en un cajón del Ministerio de Sanidad y no se aprobó hasta el 30 de abril de 2024.

El nuevo Plan de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027 pretende equiparar la regulación de los cigarrillos electrónicos con el tabaco, ampliar los espacios sin humo, mejorar la investigación sobre la nicotina y la salud, incorporar medicamentos subvencionados para dejar de fumar y cooperar con los Ayuntamientos en las ordenanzas sobre el tabaco. Para desarrollar este Plan, el Gobierno aprobó el pasado 9 de septiembre una nueva Ley frente al tabaquismo, que amplía las medidas de la Ley aprobada por Zapatero en 2005 y los cambios aprobados en 2010. La nueva Ley prohíbe la venta de cigarrillos electrónicos de un solo uso, regula más la venta del resto, prohíbe expresamente fumar a los menores, limita más la publicidad y el patrocinio del tabaco, amplia la información obligatoria en las cajetillas y, sobre todo, amplía los espacios donde no se puede fumar: terrazas de bares y restaurantes, playas, vehículos con conductor, parques infantiles, paradas de autobús, instalaciones deportivas, exteriores de hospitales, colegios y universidades…

La Ley está en el Congreso, pendiente de las enmiendas y su aprobación, que no va a ser fácil, dado el rechazo de la hostelería y una parte de la derecha, que defienden “la libertad” de fumar (y envenenarse…). Con todo, médicos y expertos se quejan de que la Ley no contempla dos medidas claves para reducir el tabaquismo. Una, la subida de impuestos, para que la cajetilla valga al menos 10 euros, encareciendo además el tabaco de liar y el vapeo, lo que reduciría el consumo y las enfermedades/muertes. La otra, imponer un etiquetado genérico neutro, menos atractivo y con más información explícita de los graves daños de fumar. Además, muchos defienden una tercera medida, más drástica: prohibir la venta de tabaco a los nacidos después de 2010, para crear “la primera generación sin tabaco”, como ya ha hecho Nueva Zelanda (prohíbe la venta a los nacidos a partir de 2009) y quiere hacer Finlandia (prohibiendo la venta a jóvenes a partir de 2030).

En resumen, se vende menos tabaco pero hay muchos fumadores y demasiadas muertes porque falta voluntad política para acabar con el tabaco, una droga que mata y tiene enormes costes sanitarios, económicos y sociales. Urge un Pacto nacional contra el tabaco, entre Gobiernos, médicos, profesionales y ciudadanos, para limitar al máximo su consumo y cercarlo sin contemplaciones, porque fumar no tiene nada que ver con la libertad sino con el suicidio. Hay que tomar las medidas que haga falta para que dentro de una o dos generaciones, casi nadie fume. Un país sin humo.

lunes, 5 de enero de 2026

La cuesta de enero: subidas y ayudas

Tras la resaca de compras de estas Navidades, llega la dura realidad de afrontarlos, de hacer frente a tarjetas y pagos. En un mes, enero, donde muchas empresas aprovechan para subirnos casi todo: teléfono e Internet, luz, agua, basuras, billetes de avión, autopistas, taxis, alquileres, tabaco, paquetes y sellos de Correos, seguros…Así que este enero será más difícil llegar a fin de mes. La contrapartida es que también suben los ingresos de casi 10 millones de pensionistas (más los que menos cobran), 3 millones de funcionarios, 2,4 millones de trabajadores que cobran el salario mínimo y las ayudas del ingreso mínimo vital (IMV) que cobran 785.000 hogares, pensiones, sueldos y ayudas públicas que se revalorizan desde el 1 de enero. Y también aumentan las ayudas al transporte, manteniendo las actuales y creando una tarifa plana que permite viajar barato. Ahora, la clave es ver lo que suben los sueldos este año, porque los precios de los alimentos, la vivienda y la energía seguirán altos en 2026.

                            Enrique Ortega

Enero es el mes elegido por muchas empresas para subir sus tarifas y precios, con el argumento de la subida de costes y del aumento del IPC. Y este año, la lista de subidas es muy amplia. Empezando por la subida de las tarifas del teléfono e Internet, que suelen subir dos veces al año. Esta vez, suben con pocos días de diferencia: el 8 de enero las sube Vodafone (+3,9% de media, entre 1 y 5 euros al mes), el 12 de enero Orange (+3,8%, de 1 a 6 euros al mes) y el 13 de enero Movistar (+4%), mientras Digi no las sube. En los últimos años, las telecos justificaban sus subidas en la previsión de aumento del IPC, pero este año suben mucho más (el IPC puede subir un 2,1%) y lo justifican en que les han subido los costes, sobre todo los productos audiovisuales que ofrecen (fútbol y plataformas).

Otra subida que notaremos será la del próximo recibo de la luz, que será diferente según el contrato que tengamos. Los que tienen un contrato de luz en el mercado “libre” (20 millones de clientes) tendrán subidas del 4 al 7% cuando les toque la revisión anual de su contrato, subidas que ya han anunciado Iberdrola, Endesa o las filiales de Repsol, argumentando que a ellos les ha subido la luz en 2025 (y ahora) porque Red Eléctrica obliga a mantener centrales de gas de guardia (más costosas) para evitar un nuevo apagón como el de abril pasado. El resto de clientes, los que están en el mercado regulado (8,4 millones) ya han sufrido en 2025 esta subida y la seguirán pagando en 2026. Y todos pagarán más este año por la subida de los peajes (un tercio del recibo) que fija la Administración: los peajes de acceso subirán un +4,1% y habrá que pagar en el recibo los demás cargos, que también suben.

Si sube la luz, también subirá la factura del agua que pagamos. En Madrid, el Canal de Isabel II ya anunció una subida de la factura del agua del 3% anual hasta 2030, debido a que lleva años sin subirse y tienen que acometer nuevas inversiones. Aigües de Barcelona también ha anunciado una subida del +2,9% para 2026, mientras otros municipios de su área metropolitana también subirán el agua, hasta el 5,8%. Y Aguas de Bizkaia ha anunciado subida de tarifas del 4% en 2026, lo mismo que muchas ciudades de media España.

También subirán en 2026 las tasas de basuras de la mayoría de municipios, que ya han aplicado en 2025 sus nuevas tarifas, mucho más altas que los anteriores, que volverán a subir este año, para ajustarlas paulatinamente a las nuevas exigencias de recogida de residuos.

Y también pagaremos más al viajar en avión, porque las aerolíneas nos cargarán en los billetes la subida del canon aeroportuario que les ha hecho AENA el 1 de enero, un aumento del +6,44% para afrontar las inversiones en los aeropuertos españoles. También será más caro viajar en coche por autopista: los peajes subirán este año un +2,61% al menos, aunque en las autopistas rescatadas por el Estado subirán menos, un +2%. También podría subir este año el impuesto que paga el gasóleo, porque la Comisión Europea obliga a igualarlo con el de la gasolina, aunque el Gobierno no logró aprobar en 2024 el Decreto que los equipara, por el rechazo del PP, Vox, UPN y Podemos. Pero es una reforma exigida para recibir 460 millones de Fondos europeos, por lo que el Gobierno se ha comprometido a intentar aprobar la equiparación antes de finales de marzo. De conseguirlo, el gasóleo subiría 7 céntimos por litro.

El tabaco ya ha subido el 1 de enero, con nuevos precios para los paquetes de cigarrillos, cigarros y picadura (ver nuevo listado de precios por marcas), aunque todavía fumar es más barato en España que en la mayoría de Europa. Y también han subido ya las tarifas de Correos, tanto los sellos (+7,9%: el franqueo ordinario cuesta 96 céntimos, el doble que en 2015), los certificados y los paquetes (+5,5%). Y han subido también los taxis en la mayoría de España, desde Madrid (+2,36%) y Barcelona (+2,3%) a Sevilla, Málaga, Valladolid, Ferrol o Salamanca, lo que se trasladará también a los vehículos VTC.

Con todo, lo más preocupante volverá a ser la subida de la vivienda, tanto para alquiler como para compra. Se espera otra subida de los alquileres del +10% en 2026, que se sumaría a las fuertes subidas de los años anteriores: +40,3% han subido los alquileres de media en España desde 2019 (+50% en Madrid y +46,15% en Barcelona, según Idealista).. Además, muchos contratos de alquiler (por 5 años) se terminan en 2026, con lo que los propietarios intentarán revisar bastante al alza los nuevos alquileres, con lo que se espera “un aluvión de subidas”. Y en cuanto a los precios de compraventa, están ya en niveles prohibitivos: 2.605 euros/m2 de media, pero 5.089 euros/m2 en Barcelona y 5.758 euros/m2 en Madrid. Y podrían subir otro 15% más este año, según Idealista.

Lo que también subirá en 2026 serán las nuevas hipotecas, no sólo porque hay que pedir un mayor importe (el 80% del precio de venta) para afrontar los altos precios, sino porque el Euribor lleva 5 meses consecutivos subiendo (del 2,079% en julio al 2,267% en diciembre), con lo que los bancos cobrarán este año tipos más altos, en torno al 3,5%. Eso sí, los 4 millones de familias que están pagando una vieja hipoteca no tendrán un susto en la próxima revisión anual, porque el Euribor esperado para 2026 (por debajo del 2,5%) será todavía inferior al de 2025.

Y luego hay dos subidas aseguradas para 2026, aunque todavía no podamos decir cuánto. Una es la subida de los seguros, desde el seguro del automóvil y del hogar al seguro de salud, que llevan años subiendo mucho y que volverán  a subir bastante este año, justificándose en el aumento de costes de los talleres y reparaciones, los siniestros en casa y el aumento de los costes médicos en los hospitales privados. Y también están “cantadas” nuevas subidas de los alimentos: frutas y verduras (muy afectadas por el cambio climático y las cosechas), las carnes, los huevos, el café y el chocolate, más la bollería y las bebidas.

En cambio, hay otro gasto importante, el transporte público, que se modera o baja en 2026, por las ayudas que ha prorrogado o ampliado el Gobierno. Por un lado se prorrogan los actuales descuentos al transporte en tren y autobús, manteniendo los descuentos actuales en Cercanías, corta y media distancia y autobús, a los que se añaden un nuevo abono trimestral y un abono de 10 viajes para Cercanías, manteniéndose la gratuidad de todos los viajes para los menores de 14 años (para educar a los menores en el transporte público). Por otro lado, se crea un nuevo bono transporte de 60 euros mensuales (30 euros para menores de 26 años) que permite viajes ilimitados en Cercanías y media distancia de Renfe, además de las líneas estatales de autobuses. Un bono que convive con el resto de ayudas al transporte.

Estas ayudas van a permitir que millones de personas gasten hasta un 75% menos en transporte público en 2026, ahorrándose este año 1.371 millones de euros (el coste de las ayudas). Unas ayudas públicas al transporte que han sido claves estos años, desde 2018 a finales de 2025, en que el Gobierno ha destinado más de 11.000 millones de euros (7.200 millones desde 2022)  a subvencionar los billetes de Cercanías, trenes de media distancia y Avant y los autobuses de líneas estatales, según datos de Transportes.

Un ahorro en transportes que no compensa el rosario de las otras subidas de precios, unas anunciadas y otras silenciosas, que afectarán a nuestros bolsillos en este año 2026. Menos mal que hay colectivos que van a tener también un aumento de ingresos para afrontarlas, básicamente pensionistas, funcionarios y los más desfavorecidos que reciben ayudas públicas, que también se han revalorizado el 1 de enero.

Empecemos por los pensionistas, 9,42 millones de personas que cobrarán algo más por sus pensiones (10,42 millones) ya desde este mes de enero. La subida media de las pensiones es del +2,7% (la subida de la inflación anual de noviembre 2024 a noviembre 2025), lo que supondrá cobrar unos 40 euros más al mes (una jubilación media de 1.512 euros en 2025). Pero los 2,12 millones de pensionistas que cobran pensiones muy bajas, con complementos de mínimos, tendrán una subida mayor: +11,4% para los pensionistas con cargas familiares (y las viudas) y +7% para los que no las tienen. Y para los 471.000 pensionistas que cobran una pensión no contributiva (dos tercios son mujeres), la subida es del +11,4%.

Los 3 millones de personas que trabajan para la Administración Pública cobrarán un +2,5% de subida retroactiva por 2025 y otro +2% de subida salarial en 2026, más otro +4,5% en 2027 y un 2% de subida en 2028, según el acuerdo pactado por el Gobierno, que supone una subida acumulada (por el efecto arrastre) del +11,4% entre 2025 y 2028, un aumento superior a la inflación esperada estos años, para recuperar parte del poder adquisitivo perdido por los funcionarios.

También volverá a subir este año el salario mínimo interprofesional (SMI), que cobran unos 2,4 millones de trabajadores, especialmente mujeres, jóvenes e inmigrantes que trabajan en el campo. De momento, en enero se ha prorrogado el salario mínimo actual (1.184 euros en 14 pagas), a la espera de que el Gobierno apruebe este mes la nueva subida, que se cobrará con efecto retroactivo desde el 1 de enero: los expertos consultados han propuesto que suba entre 37 y 56 euros al mes, mientras la patronal propone una subida de 18 euros (+1,5%) y los sindicatos piden subir 89 euros (+7,5%).

Y también sube el importe del ingreso mínimo vital (IMV) que reciben las familias más vulnerables, actualmente 785.722 hogares (beneficiando a 2,4 millones de personas). En 2025 cobraban entre 658,81 euros un adulto solo y 1.449 euros mensuales las familias numerosas, importes que han subido un 11,4% el 1 de enero, entre 75 y 170 euros más al mes. El problema es que esta ayuda (IMV) sólo llega a la mitad de las personas que están en pobreza severa (4,3 millones, según Cáritas). Y que muchas autonomías han aprovechado el IMV para suprimir o reducir su ayuda, las rentas mínimas de inserción: en los últimos 3 años se han reducido  más de 170.000 beneficiarios y 13 autonomías (Madrid y Aragón en cabeza, un -95%, seguidas de Castilla la Mancha, Castilla y León, Andalucía, la Rioja, Cantabria, Extremadura, Murcia, Asturias, Galicia, Cataluña y Navarra) han reducido su gasto en estas ayudas autonómicas, que sólo llegan a 532.700 personas, el 6,1% de quienes viven en el umbral de la pobreza, según los Directores y Gerentes de Servicios Sociales.

Ahora, la clave para afrontar las nuevas subidas de precios va a estar en los salarios, en la subida que se pacte para 2026. Todo indica que la patronal no ofrecerá una subida por encima del 2% (la inflación subirá el 2,1%, según el Gobierno) y que los sindicatos pedirán una subida mínima del 3,5%, para recuperar parte del poder adquisitivo perdido en los últimos años (los sueldos han subido un 13,45% entre 2022 y 2025 y la inflación un 15,4%). Y, sobre todo, pedirán que suban más los sueldos más bajos, porque el 30% de trabajadores ganan menos de 1.582 euros brutos al mes (y otro 40% ganan entre 1.582 y 2.659 euros brutos), según el Decil de salarios de la EPA 2024. Estos bajos salarios explican que casi la mitad de españoles (el 47,4% de los hogares, según el INE) lleguen con dificultad a fin de mes. Y más ahora, con la oleada de subidas de enero.

En definitiva, volvemos a sufrir subidas de precios en múltiples servicios y gastos, sin que tengamos claro lo que van a subir nuestros ingresos este año, lo que explica que muchos españoles no vean bien su economía (según el CIS) aunque España crezca más que la mayoría de paises occidentales. Eso debería obligar a tomar medidas para “repartir mejor el crecimiento, controlando las subidas más impopulares (alimentación, energía, servicios públicos) y aumentando las ayudas a los más vulnerables, con medidas fiscales para que paguen más los que más ganan y menos los que menos ingresan y viven de un sueldo. Y promover una negociación colectiva que suba más los sueldos más bajos, ahora que muchas empresas pueden hacerlo, porque llevan 5 años mejorando ventas y beneficios. Esas son las claves para que el crecimiento lo noten la mayoría de españoles.

lunes, 15 de mayo de 2023

España, el estanco de Europa

Médicos y expertos alertan: las ventas y el consumo de tabaco han aumentado en 2022, un año en que la policía desmanteló el doble de fábricas ilegales de tabaco en España. Ha habido un parón en la reducción del tabaquismo, favorecido por unos precios que son de los más bajos de Europa, lo que incentiva las ventas fronterizas y que los turistas vuelvan con maletas repletas de cartones. Y entre tanto, el tabaco provoca en España un tercio de los cánceres  y 60.000 muertes diarias, más que el COVID (120.000 muertes en tres años frente a 180.000 el tabaco). Y un coste de 8.000 millones extras a la sanidad pública. Pero no se toman medidas. En un cajón del Ministerio de Sanidad está paralizado un Plan antitabaco, consensuado con los médicos y expertos en diciembre de 2021, quizás por ser un año electoral y porque el tabaco recauda 9.113 millones anuales que se reparten el Estado y las autonomías. No olvidemos que el tabaco mata: hay que erradicarlo.

Enrique Ortega

Los datos de ventas y consumo de tabaco en 2022 son preocupantes, ya que vuelven a crecer tras las bajadas provocadas por la Ley antitabaco de 2005 y las limitaciones a fumar aprobadas en 2010. Unas normas que, junto a la subida de precios, tuvieron efectos: si en 2004 se vendieron 4.663 millones de cajetillas, en 2010 ya eran 3.621 millones y en 2019 se vendieron la mitad, 2.242 millones de cajetillas. Las ventas volvieron a bajar en 2020 (2.060 millones), con la pandemia, pero se recuperaron algo en 2021 (2.096 millones), para crecer un +4,09% en 2022, con 2.182 millones de cajetillas vendidas, por valor de 10.076 millones de euros, según los datos del Comisionado para el Mercado de Tabacos. Además, ha crecido también la venta de tabaco para liar (+4,44%), mientras cayó la venta de puros (-1,37%) y el tabaco de pipa (-6,69%). En total, las ventas totales de tabaco alcanzaron los 12.021 millones en 2022, un +6,13% que en 2021 y un +1,32% que en 2019.

Otro indicador que alerta sobre el aumento del consumo es  el salto en las importaciones de tabaco: en 2022, España importó tabaco por valor de 1.723 millones de euros, una cifra récord, muy superior a los 1.537,4 millones importados en 2021. Y aunque también exportamos (315,3 millones en 2022, frente a 232,8 millones en 2021), hay un déficit comercial de -1.408 millones de euros, otro récord, que son divisas que gastamos en humo. Y un tercer indicador del repunte del consumo, el aumento del contrabando: a lo largo de 2022, la Guardia Civil desmanteló 14 fábricas ilegales de tabaco (más cientos de almacenes y distribuidores), “con tecnología punta”, el doble de las desmanteladas que en 2021. Según los investigadores, España se ha convertido en una inmensa fábrica de tabaco ilegal, empujado por las mafias de la droga y de paises del Este, que aprovechan las bajas penas y la alta rentabilidad.

Pero la mayor alerta la ha dado la última Encuesta EDADES 2022, sobre consumo de alcohol, tabaco y drogas en España, publicada por el Ministerio de Sanidad. Ahí se refleja que han aumentado los españoles que han fumado en el último mes: el 37,2% de las personas entre 15 y 64 años, frente al 36,8% en 2020. Y, sobre todo, ha aumentado el consumo diario de tabaco: de hacerlo el 32,3% de encuestados en 2020, ahora son el 33,1% (más que el 30,8% de 2015). Y lo peor es que cada vez se fuma a edades más tempranas (16,4 años los chicos y 16,7 años las chicas). Es más, el 50% de los jóvenes entre 18 y 21 años fuma mensualmente, según datos de la Asociación Española contra el cáncer. Según EDADES 2022, la “prevalencia” del consumo de tabaco es mayor entre los hombres (42,2% que entre las mujeres (32,3%) y se fuma más que la media en Extremadura (43,3%), Comunidad Valenciana (44,3%), Murcia (36,6%), Aragón (34,6%) y Cataluña (34%). El informe señala que cada vez hay más relación entre el tabaco y las drogas (9 de cada 10 fuman cannabis y tabaco). Y que un tercio de fumadores “se han planteado dejar de fumar”, aunque sólo el 42% lo intentan.

Un problema que preocupa a los expertos es el auge en el consumo de cigarrillos electrónicos y vapeadores, que se ha duplicado: si en 2015 lo usaban el 6,9% de los encuestados, en 2022 son ya el 12,2 % (13,6% los hombres y 10,7% las mujeres). Denuncian  que “son el caballo de Troya de las tabaqueras para enganchar a fumar a los más jóvenes”, con estrategias de marketing en redes sociales, donde promocionan que es una forma de “estar al día” y fumar sin peligro. Pero ojo, la Comisión para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) alerta: los cigarrillos electrónicos y vapeadores tienen una alta concentración de sustancias cancerígenas y es falso que ayuden a dejar de fumar. Más bien, añaden, son “la nueva puerta para empezar a fumar”, la última estrategia de las tabaqueras.

Con este repunte del consumo de tabaco, España se consolida como el 9º país europeo con más porcentaje de fumadores diarios, según la última estadística de Eurostat (abril 2022), que contabiliza los que fuman todos los días y cuya cifra de consumo es inferior a la de la Encuesta EDADES 2022. Pero sirve para compararnos con el resto de Europa, donde se contabilizan una media de 18,4% de personas que fuman todos los días (el 5,9% una cajetilla diaria o más y el 12,5% restante menos de 1 cajetilla al día). En España se contabilizan un 19,7% de fumadores diarios (4,9% una cajetilla o más), más que en Francia (17,8%) e Italia (16,5%) y menos que Alemania (21,9%) o Austria (20,2%). En general, los europeos que más fuman son los de los paises del Este (28,7% en Bulgaria) y Grecia (23,6%), mientras que los que menos fuman son los suecos (2,4%) y finlandeses (9,9%).

Los expertos reiteran que estas diferencias de consumo de tabaco entre paises tienen mucho que ver con las normas antitabaco vigentes y, sobre todo, con los precios del tabaco en Europa, muy dispares, debido sobre todo al mayor o menor peso de los impuestos. Y aquí, España está entre los paises de Europa con el tabaco más barato: 4,53 euros de media la cajetilla, frente a 4,71 euros en Portugal, 5,16 euros en Italia, 6,18 euros en Alemania, 7,16 en Paises Bajos, 8,60 en Finlandia, 10,19 euros en Francia y 13,43 euros en Irlanda, según la última estadística de Tax Foundation (mayo 2022). Sólo en los paises del Este de Europa, las cajetillas costaban entre 2,77 euros (Bulgaria) y 3,81 euros (Eslovaquia). Eso significa que España tiene el tabaco más barato que otros 15 paises europeos, debido sobre todo a que aplica menos impuestos (2,80 euros de impuestos especiales frente a 3,44 euros de media en la UE-27, 6.14 euros Francia y 6.88 euros Irlanda, más el IVA).

El precio del tabaco en España subió 2 veces en 2022 y en 2023 ha vuelto a subir (los estancos han publicado 17 actualizaciones de precios este año), con lo que una cajetilla oscila entre los 4,85 euros de Nobel, los 5,10 euros de Winston y los 5,35 euros de Marlboro (la mitad de precio que en media Europa), precios que incluyen un 80% de impuestos (especiales +IVA), cuando hay paises que aplican el 85 y hasta el 90%. Esto hace que España se haya convertido en el estanco de Europa, con cientos de miles de franceses comprando en el norte del país (sobre todo en Cataluña, donde los estancos se forran) y con los turistas (británicos, franceses, alemanes y nórdicos) arramplando con cajetillas cuando vuelven de vacaciones en España (más desde Canarias). Un dato oficial: las ventas de tabaco a turistas crecieron un +24% en 2022. Y en el caso de Baleares, la venta a turistas aumentó un +40%, según el Comisionado para el Mercado de Tabacos.

Médicos y expertos alertan sobre este repunte del tabaco y los bajos precios en España, recordando que se fomenta un consumo que mata. La Organización Mundial de la Salud (OMS) cifra en 8 millones las personas que mueren cada año a causa del tabaco (1,2 millones “por el humo ajeno”, sin ser fumadores), sobre todo en los paises pobres y en desarrollo. En Europa se estima que son 700.000 los muertos al año por tabaquismo. Y en España, el tabaco mata a unas 60.000 personas al año, según la Sociedad Española de Neumología t Cirugía Torácica (SEPAR), que lo considera la 1ª causa de muerte evitable y prematura. Eso significa que el tabaco mata más que la COVID: si la pandemia ha provocado 120.000 muertes en 3 años, el tabaco habrá matado a 180.000…

Además, si no se fumara, desaparecerían un tercio de los cánceres diagnosticados en España, según la Asociación de Lucha contra el Cáncer (AECC), quien recuerda que el tabaco no sólo provoca cáncer de pulmón, boca o laringe sino que está detrás de otros cánceres, como el de páncreas, hígado o vejiga. Y los expertos estiman que el tabaco provoca anualmente un gasto sanitario de 8.000 millones de euros (8,8 de cada 100 euros de gasto total), además de un elevado coste económico, por bajas e invalideces.

Por todo este trágico coste, en vidas y gasto sanitario, la OMS lleva décadas intentando que los paises luchen más activamente contra el tabaquismo. Ya en 2003, la Asamblea mundial de la OMS aprobó por unanimidad el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT), un abanico de medidas (reducción de la publicidad, recorte del consumo, empaquetado genérico, regulación cigarrillo electrónico, protección menores…) que la mayoría de paises no aplican. En España, la mayoría de estas medidas promovidas por la OMS se incluyeron en el Plan integral de Previsión y Control del Tabaquismo 2021-2025, redactado por el Ministerio de Sanidad en octubre de 2021 y consensuado con los médicos y asociaciones profesionales en diciembre de 2021. Pero el Plan antitabaco lleva año y medio guardado en un cajón del Ministerio de Sanidad y nadie sabe si se va a aprobar o no en este año electoral, donde el Gobierno parece haber optado por no enfrentarse a hosteleros y fumadores.

El objetivo de este Plan antitabaco no aprobado es reducir el consumo de tabaco un 30% para 2025 (sobre el consumo de 2010). Para ello, el borrador contemplaba 4 medidas básicas. Una, subir los impuestos al tabaco (ahora en el 80% del PVP), colocándolo entre el 85 y el 90% del precio final, lo que encarecería la cajetilla y reduciría el consumo. La segunda medida clave sería prohibir fumar en las terrazas de los bares (un tema muy polémico) y otros espacios públicos, desde playas a paradas de autobús. La tercera, obligar a un empaquetado neutro, genérico. Y la cuarta, proteger a los jóvenes, con una normativa más restrictiva del uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores y su promoción en conciertos, redes sociales e influencers. Además, contemplaba una mayor restricción de la publicidad indirecta del tabaco y la realización de campañas públicas, sobre todo entre jóvenes.

Los médicos y expertos llevan más de un año pidiendo que Sanidad apruebe este Plan antitabaco que consensuó con ellos en diciembre de 2021. No se explican las razones del retraso, aunque lo achacan a motivos electorales: no enfrentarse con el sector turístico y hostelero ni con los fumadores, evitar que proliferen los defensores de “la libertad de fumar”. Y algunos hablan de motivos económicos, no poner en peligro los impuestos que recauda el tabaco: 9.113,4 millones de euros recaudados en 2022, por impuestos especiales (6.880 millones) e IVA (el resto. Y eso es algo que concierne no solo al Gobierno sino también a las autonomías (se llevan el 58% de lo que recauda el tabaco por impuestos especiales y la mitad de lo que paga por IVA, o sea, 5.106 millones en 2022).

A la vista de que el Plan antitabaco no se aprueba, 70 organizaciones médicas, profesionales y ciudadanas firmaron, en noviembre de 2022, la “Declaración Endgame Tabaco España 2030”, que pretende ser una “hoja de ruta” para luchar contra el tabaquismo, con un doble objetivo: reducir el consumo de tabaco del 33,1% actual al 5% en 2030 y por debajo del 2% en 2040, algo que parece “imposible”. Para lograrlo proponen: duplicar el precio del tabaco en España (subirlo de golpe a 10 euros la cajetilla y luego llegar a los 20 euros, escalonadamente, para 2030), imponer un empaquetado genérico neutro, creación de más espacios públicos libres de humo, equiparar la legislación y publicidad de los cigarrillos electrónicos y vapeadores a la del tabaco y realizar campañas públicas sobre los daños del tabaco, sobre todo entre los jóvenes y en colegios y Universidades. Y como colofón, prohibir la venta de tabaco a los nacidos después de 2010, “empezar a crear la primera generación sin tabaco”, como ya ha hecho Nueva Zelanda (prohíbe la venta a los nacidos a partir de 2009) y quiere hacer Finlandia (prohibiendo la venta a jóvenes a partir de 2030).

Mientras el Gobierno Sánchez no se atreve a aprobar el Plan antitabaco que tiene en el cajón, el nuevo ministro de Sanidad aprobó el pasado 11 de abril dos “parches”, dos medidas de choque menos polémicas que ya ha consultado con médicos y profesionales. La primera, introducir el empaquetado genérico en las cajetillas de tabaco, como hacen ya muchos paises. Y la otra, regular los cigarrillos electrónicos y vapeadores (sin legislación), prohibiendo determinados aditivos (peligrosos), utilizados para atraer a los jóvenes.

En resumen, hay más fumadores y demasiadas muertes porque falta voluntad política para acabar con el tabaco, una droga que mata y tiene enormes costes sanitarios, económicos y sociales. Urge un Pacto nacional contra el tabaco, entre Gobiernos, médicos, profesionales y ciudadanos, para limitar al máximo su consumo y cercarlo sin contemplaciones, porque fumar no tiene nada que ver con la libertad sino con el suicidio. Hay que tomar las medidas que haga falta para que dentro de una o dos generaciones, casi nadie fume. Un país sin humo.

jueves, 20 de junio de 2019

Se fuma más: el mayor riesgo para la salud


Las ventas de tabaco en España vuelven a subir en 2019, tras aumentar en 2018, por primera vez desde 2015. Y han aumentado los fumadores, hasta los 9 millones, más que en 2005, antes de las dos Leyes antitabaco. El tabaquismo es el mayor problema de salud pública mundial para la OMS, porque provoca 8 millones de muertes al año, 52.000 muertes en España. Una epidemia que dispara gastos sanitarios y laborales, con un coste de 1 billón de euros, 16.000 millones en España. Médicos y expertos denuncian que “se ha bajado la guardia” contra el tabaco, aunque sea el mayor riesgo para la salud. Y piden que se cumpla la Ley que impide fumar en lugares públicos y se extienda a recintos deportivos, playas y coches con niños. Y subir los impuestos y el precio de la cajetilla, la mitad que en media Europa. Y que Sanidad pague los fármacos anti-tabaco, medida que aprobará este año. Guerra abierta al tabaco.

enrique ortega

El cigarrillo es el artefacto más mortífero en la historia de la civilización humana”, según declaró a la BBC el historiador británico Robert Proctor: sólo en el siglo XX produjo 100 millones de muertos, más que las dos guerras mundiales juntas. Y en este siglo XXI, si no se toman medidas drásticas, provocará otros 450 millones de muertos sólo hasta 2050, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de reiterar que el tabaquismo es “una de las mayores amenazas para la salud en el mundo” y ha pedido a los paises que refuercen sus medidas contra el tabaco, dado que dos tercios del mundo no vigilan ni reducen su consumo.

Uno de cada cinco habitantes de la Tierra (mayores de 15 años) fuma: son 1.100 millones de personas y casi la mitad  acabarán enfermando o muriendo por el tabaco, el primer factor de riesgo de cardiopatías y quien provoca casi la mitad de las muertes cardiovasculares así como el 30% de los cánceres (el 80% de los de pulmón) y múltiples enfermedades respiratorias, así como infertilidad, abortos y problemas en los niños que respiran su humo. La OMS alerta que el tabaco mata a una persona cada 4 segundos: 8 millones de muertes al año, de las que 1 millón son no fumadores expuestos al humo de los demás (humo que contiene 4.000 productos químicos, de los que 250 son nocivos y 50 cancerígenos). De hecho, la OMS alerta que 165.000 niños mueren al año en el mundo por respirar humo ajeno. Y sobre  los fumadores activos, indica que 1 de cada 6 fallece prematuramente.

Además, la OMS advierte que las enfermedades provocadas por el tabaco están colapsando la sanidad de muchos paises, provocando enormes costes económicos, a los que hay que añadir los costes del tabaquismo para las empresas, por absentismo y bajas laborales. En conjunto, el coste económico del tabaquismo asciende a 1,4 billones de dólares anuales (1,16 millones euros), el 2% del PIB mundial, según un estudio de Tobacco Control. Y a ello habría que añadir los problemas que plantea el comercio ilícito, el contrabando de tabaco (1 de cada 10 cigarrillos en el mundo), que financia las mafias, el crimen organizado y el tráfico de personas, además de reducir los ingresos fiscales.

En Europa, el tabaco causa la muerte de 650.000 europeos al año, de ellos 52.000 españoles, según el Comité para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). En España se fuma por encima del promedio de la OCDE: hay un 22,1% de mayores de 15 años que fuman diariamente (2016), frente al 16,8% en la OCDE, el 25% en Grecia, el 17% en Portugal, el 22% en Francia, el 20% en Italia y el 16% en Portugal, según el Barómetro de Salud de FEDEA 2018. Pero los últimos datos de Sanidad, la Encuesta EDADES 2017,  revela que está aumentado el número de fumadores: el 34% de los españoles (15 a 64 años) ha fumado en el último mes, frente al 30,8% en 2005 y el 32,8% de 2005, cuando se aprobó la primera Ley antitabaco, seguida de otra en 2010 (año con el 30% de fumadores). Y la última Encuesta del Semfyc, de mayo de 2019, lo confirma: en 2018 fumaban el 23,2% de españoles, un 2,3% más que en 2017.

Son unos 9 millones de fumadores (5 millones hombres y 4 millones mujeres), concentrados sobre todo en familias de rentas bajas y medias, aumentando los fumadores entre las mujeres y sobre todo entre los jóvenes: el 24% de los “veinteañeros” son fumadores, según la Encuesta de Semfyc. Y empiezan a fumar mucho antes. Somos el país europeo donde los adolescentes empiezan antes a fumar, a los 14 años, según la Encuesta ESTUDES (y cada vez más, a los 11 y 12 años). Y España encabeza también el ranking europeo de adolescentes que fuman, el 33% de las chicas y el 29% de los chicos de 14 a 18 años, según la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA). Un hábito que, según los médicos, causa serios problemas a los jóvenes: asma, enfermedades respiratorias y vasculares o trastornos en la alimentación y el sueño.

Este aumento de los fumadores, tras unos años a la baja o estabilizados, se confirma con los datos de ventas de tabaco en España, que aumentaron en 2018 (11.752 millones de euros, un +0,87%) y más este año 2019 (3,64 millones hasta abril, un +2,5%), tras bajar las ventas desde 2010 (salvo en 2015), según los datos del Comisionado para el Mercado de Tabacos. El número de cajetillas vendidas crece este año 2019 un +2,1% (690.000 hasta abril), tras 10 años bajando o estancadas (2,231 millones en 2018 frente a 2,237 en 2017), algo que se debe a dos factores. Uno, que muchos fumadores se han pasado del cigarrillo al tabaco de liar, más barato, cuyas ventas se han disparado: de 209 millones en 2007 a 1.002 millones de euros en 2018. Y el otro, el auge del contrabando de tabaco, que ya supone el 9,3% del consumo y que en algunas regiones, como Andalucía llega al 31,1% (casi la mitad viene de Gibraltar), según la consultora IPSOS. De hecho, en 2018 se aprehendieron 775.052 cajetillas de tabaco (7% ventas), según el Comisionado para el Mercado de Tabacos.  Y cada año se desmantelan fábricas clandestinas de tabaco, promovidas por mafias del Este.

España, con 4.580 millones de cigarrillos anuales (2017), es el 8º fabricante de tabaco en Europa (1,02%), un mercado que produjo 447.000 millones de cigarrillos en 2017 (950 cigarros por europeo), por un valor de 4.900 millones de euros, según datos de Eurostat. El primer fabricante es Alemania (31%, casi 150.000 millones de cigarrillos fabricados), seguida de Polonia (23%), Rumania (14%), Grecia y Portugal (5% cada uno) y Bulgaria (4%). En el mercado español, las cuatro grandes multinacionales tabaqueras se reparten las ventas, según el Comisionado para el Mercado de Tabacos: el 32,10% la norteamericana Philip Morris (Marlboro, LM, Chesterfield), el 28,23% Altadis, antigua Tabacalera controlada ahora por la británica Imperial Brands (R1, Ducados, BN, Fortuna, West), el 23,08% la japonesa JTI (Winston, Silk Cat) y otro 11,39% la británica BAT (Vogue, Lucky Strike, Rothsmans).

El negocio del tabaco vende en España por valor de 11.752 millones de euros, una cifra similar a la de 2007 (11.809 millones), aunque ha bajado desde el máximo de 2010 (12.992 millones), por las dos Leyes antitabaco. Y también se ha estabilizado la recaudación fiscal: el tabaco aportó 7.016 millones en impuestos en 2018, casi lo mismo que en 2017 (6.978) y un 14% más que en 2014 (6.153 millones). Una cifra insuficiente para financiar los costes sanitarios que provoca el tabaco en España, 7.695 millones anuales, según la cifra estimada por el CNPT sólo para paliar las 5 principales enfermedades que produce (patología coronaria, EPOC, asma, enfermedad cerebrovascular y cáncer de pulmón). Y a eso habría que añadir otros 8.780 millones de costes para las empresas, por absentismo, pérdida de productividad y limpieza. En total, 16.475 millones de costes anuales, a sumar a los miles de enfermos y los 1.000 muertos a la semana.

Por todo ello, el tabaco se ha confirmado como el mayor problema de salud pública, en el mundo y en España. Lo peor, según la OMS, es que la mayoría de personas no está informada de las graves consecuencias del tabaquismo: así, un estudio en China reveló que dos tercios de la población no sabía que el tabaco causaba graves enfermedades. Y además, no se toman medidas: sólo 26 paises (33% de la población mundial) disponen de servicios nacionales para ayudar a dejar de fumar, según la OMS. Y sólo 37 paises (15% de la población mundial) prohíben la publicidad del tabaco, mientras la mayoría apenas lo penalizan con impuestos: sólo 32 paises (10% población mundial) imponen impuestos al tabaco que superan el 75% de su precio. Y aunque hay ya 78 paises (47% población mundial) que advierten en las cajetillas de los riesgos del tabaco, estas advertencias (“el tabaco mata”) no funcionan.

En general, la guerra contra el tabaco no avanza apenas porque la industria tabaquera es muy poderosa y su negocio factura 633.000 millones de euros al año, algo más de la mitad del PIB español (1,2 billones). Con esta fuerza, las multinacionales intentan ganar nuevos mercados en paises pobres y en desarrollo (Asia, África y Latinoamérica) y nuevos clientes, entre las mujeres y los jóvenes, presionando a los Gobiernos para que no suban los impuestos al tabaco y buscando fórmulas para eludir las restricciones a la publicidad y para lanzar nuevos productos. Así, la OMS acaba de denunciar el uso de la Fórmula 1 y la MotoGP para hacer publicidad encubierta del tabaco en estos deportes multitudinarios. Y se han disparado las ventas de “tabaco alternativo”, los cigarrillos electrónicos (de 6 millones vendidos en 2011 a 38 millones en 2018) y el tabaco calentado (PTC), que utilizan ya 7 millones de fumadores en el mundo. Son dos formas de seguir fumando, que tratan de atraer a los jóvenes (en España, el 20,1% de los adolescentes de 14 a 18 años han “vapeado” alguna vez) y que son rechazados por nocivos, tanto por la OMS como por los médicos (“su nicotina les hace adictivos y es una puerta trasera para acabar fumando”) y el Ministerio de Sanidad.  

Frente a estos intentos de la poderosa industria tabaquera por sobrevivir, la OMS ha propuesto a los Gobiernos las 6 medidas MPOWER (iniciales en inglés de cada una): vigilar el consumo de tabaco y medidas de prevención, proteger a toda la población del humo, ofrecer asistencia a los que quieran dejar de fumar, advertir de los peligros del tabaco, hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad, promoción y patrocinio y aumentar los impuestos al tabaco. Y además, controlar el contrabando, un tabaco aún más peligroso para la salud.

En España, los principales Colegios de médicos, enfermeros, farmacéuticos, psicólogos  y otros profesionales de la salud, junto con numerosas sociedades científicas y asociaciones de pacientes y consumidores, firmaron en junio de 2018 esta “Declaración por la salud y para elavance de la regulación del tabaco en España”. En ella, advierten que “se ha bajado la guardia” en la lucha contra el tabaquismo, dado que 1 de cada 4 adultos fuma y sigue habiendo una gran parte de la población expuesta al humo, porque se permite fumar en muchos lugares públicos y en los regulados, no se cumple la Ley antitabaco. Y dado que el tabaco “causa la muerte prematura a la mitad de los fumadores habituales”, piden al Gobierno que se tomen con urgencia medidas, básicamente cuatro.

La primera y fundamental, actuar sobre los impuestos del tabaco. Por un lado, aumentar el impuesto del tabaco (especiales + IVA), que es más bajo en España: supone un 78,8% del precio de venta, en línea con Portugal (78,1%), Italia (74,4%) y Alemania(74,4%), pero mucho más bajo que en Finlandia(86%), Reino Unido e Irlanda (84%), Grecia (83,9%), Polonia (81,2%) o Francia (80,8%), según datos de Eurostat (2016). Y con ello, una cajetilla de Marlboro, por ejemplo, cuesta en España 5 euros (como en Portugal), en Italia 5,40, en EEUU 6,2 euros, en Francia 8 euros, en Reino Unido 11,23 euros y en Australia 18,34 euros. Por otro, equiparar los impuestos a todo el tabaco, porque ahora pagan menos el tabaco de liar o de pipa (cuyas ventas también se han disparado, para fumarlo) y los electrónicos. Los expertos indican que una subida de precio del 1% reduce el consumo de tabaco un 10%.

La segunda medida es actuar sobre la publicidad del tabaco, siendo más estrictos en la prohibición legislada (ampliándola a tabaco de liar, pipas, cigarrillos electrónicos y estancos) y suprimiendo los patrocinios. Y aprobar el “etiquetado neutro”, cajetillas sin marca y con fotos y advertencias de riesgo (vea aquí fotos de cajetillas así etiquetadas). Esta medida baja las ventas, porque quita a la cajetilla todo el “atractivo” de la marca y diseño actual. Ya ha sido aprobada por 9 paises: Australia (2012), Francia y Reino Unido (2016), Noruega e Irlanda (2017), Nueva Zelanda y Hungría (2018), Uruguay (enero 2019) y Eslovenía (para enero 2020), según este informe. Y estudian implantarlo Canadá, Finlandia, Bélgica, Rumanía, Turquía y otros 11 paises de Asia, África y Latinoamérica.

La tercera medida importante que proponen es exigir el cumplimiento de la prohibición de fumar en los lugares públicos que fija la Ley, ampliando la prohibición a cigarrillos electrónicos y a otros lugares públicos (recintos deportivos o playas y paradas de autobuses) y en coches con niños, una prohibición que va a aprobar este año la Generalitat de Cataluña. Y en paralelo promover campañas públicas contra el tabaco y en favor de los "hogares sin humo".

Su cuarta propuesta es incluir los tratamientos contra el tabaco en la sanidad pública (SNS), dado que consideran el tabaquismo comouna enfermedad más que hay que tratar”. Hoy por hoy, los medicamentos contra el tabaco (parches y pastillas), sólo se financian en Navarra, desde 2017 (el paciente paga sólo una parte, como en las demás recetas), con un gran resultado (tienen un 10% de fumadores menos que la media). Si se incluyera en el SNS, el coste sería de unos 61 millones de euros, pero ayudaría a la deshabituación de 18 de cada 1.000 fumadores: unas 200.000 personas dejarían de fumar al año, según un estudio de la Universidad Internacional de Cataluña. Eso habría que combinarlo con unidades contra el tabaquismo en los hospitales, ayuda psicológica y mayor formación a los médicos de familia. Con esta combinación, fármacos financiados y atención psico-sanitaria, podrían dejarlo del 30 al 40% de los fumadores, frente al 5% que hoy lo consiguen sin ayuda, según estima la sociedad científica Sociodrogalcohol. Es mucho: ahorraría 350 muertes a la semana y 5.600 millones de costes sanitarios y laborales anuales. Es como para intentarlo.

De momento, la ministra de Sanidad en funciones ya dijo en mayo que están preparando el expediente para incluir los fármacos antitabaco en las recetas, quizás este año, aunque va a depender de las autonomías (que pagan la parte pública de los medicamentos) y de los laboratorios, con los que se quieren negociar precios (las pastillas cuestan 68 euros para un mes y los parches 107 euros). También se abordará con las autonomías exigir un mayor cumplimiento de la Ley antitabaco en espacios públicos, quizás aprobando su extensión a espacios deportivos, paradas de autobús, playas y coches. Y Sanidad abre también la puerta a aprobar una nueva Ley antitabaco en esta Legislatura.

Son medidas concretas que habría que aplicar sin demora, en una guerra sin cuartel contra el tabaco, el mayor riesgo para la salud. Es urgente que nos lo tomemos en serio, cada uno y el país en conjunto. Porque nos estamos jugando la vida, la de los que fuman y la de los que estamos al lado y respiramos su humo, niños y embarazadas sobre todo. Adiós al tabaco.