domingo, 1 de abril de 2012

Nos suben la luz más cara de Europa


El recibo de la luz sube desde abril un 7%, para cumplir varias sentencias del Supremo que dan la razón a las eléctricas en sus demandas contra la congelación de tarifas pactada en octubre por PP y PSOE. Y las electricas dejarán de pagar el bono social, que beneficia a 3 millones de usuarios. Pero esta subida es sólo un parche: el mercado eléctrico es un desmadre de sobrecostes ocultos que provocan que 29 millones de consumidores y empresas paguemos la luz más cara de Europa, con un 80% de subida desde 2004. Se produce el doble de luz que se consume, a un precio no competitivo y con peleas entre eléctricas y renovables por cargarnos sus costes. Y eso ha creado una bola de nieve de deuda que pagamos en el recibo.
enrique ortega

El recibo no debía subir en abril porque los costes de producir energía no han aumentado. Pero sube un 7% para cumplir las sentencias del Tribunal Supremo, que rechazan la congelación de tarifas pactadas por PP y PSOE desde octubre a marzo, unos 2.700 millones de euros. Y las eléctricas dejarán de pagar el bono social, un privilegio para 3 millones de usuarios (parados, familias numerosas y pensionistas con bajos ingresos), que tenían el recibo congelado desde 2009, gracias a un pacto entre el Gobierno socialista y las eléctricas (a cambio de cargar con su coste, 300 millones €, ingresaban 1.000 millones por la subasta de CO2), pacto que rompió Iberdrola recurriendo el bono social ante el Supremo. Ahora, el bono lo pagaremos los demás usuarios, en el recibo.

Esta subida es sólo un parche, que no resuelve el problema de fondo: la subida de tarifas de la última década no ha reflejado los costes reconocidos a las eléctricas, que tienen una deuda de tarifa de 29.000 millones de euros. Una deuda que tenemos con ellos 29 millones de usuarios y que estamos pagando año tras año, con intereses, en el recibo: 2.650 millones en 2011 y así durante quince años. Una hipoteca que supone el 6 % del recibo de la luz y que engorda año tras año, porque las eléctricas siguen cargando unos costes elevados y el Gobierno sube mucho menos la luz. De hecho, pedían que subiera un 20% en dos años.

El tema de fondo es que los costes de la luz no son trasparentes y el mercado eléctrico es oscurantista y está controlado por un triopolio (Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa) que tiene el 88,6 % de los clientes. Y cuyos costes son injustos e ineficientes. Por un lado, facturan el kilovatio de las centrales hidroeléctricas y nucleares al precio de la última central construida, cuando la mayoría están superamortizadas. De hecho, las centrales hidráulicas reciben 77 € por Mw cuando su coste es 3 €  (y en las nucleares 30 €). Con ello, les pagamos un sobrecoste anual de 3.478 millones. Y otro sobrecoste por el transporte y la distribución.  Además, se les pagaron 3.000 millones de más en compensación por la liberalización del mercado (CTC). Los usuarios también pagamos 600 millones a las grandes industrias porque acepten no tener suministro si falta energía, algo que no pasa desde 2007 (y cobran cada año). Y las renovables cargan en el recibo otros 2.000 millones año de subvenciones (durante 25 años).

Como se ve, todos ordeñan el recibo. Y así resulta que sólo el 45% de la factura es el coste de la luz (24,8 % producirla, 4,6 % transportarla y 16,2 % distribuirla). Del resto, un 22 % son ayudas a las renovables, un 20%  impuestos, 6% para pagar la deuda eléctrica, 3% para compensar a las eléctricas del mayor coste de producir luz en las islas, Ceuta y Melilla y el 4 % restante es un cajón de sastre en el que pagamos la moratoria nuclear, la CNE, Red Eléctrica, a los grandes consumidores y los planes de ahorro y calidad.

Al final, este galimatías de costes y tarifas ha provocado una subida de la luz del 80% desde 2004, un 60% por tarifas y otro 20% por déficit de tarifa, una subida diferida. Con ello, los españoles pagamos la luz más cara de Europa, tras Chipre y Malta, según Eurostat: 16 céntimos por kW frente a 12 de media en la UE (en 2007 eran 11,80 frente a 10). Y las empresas pagan una tarifa eléctrica industrial (35% del consumo) que es la sexta más cara de la UE (tras Italia, República Checa, Eslovaquia, Chipre y Malta), lo que encarece los costes y deteriora la productividad de nuestra economía.

El problema de fondo es que sobra electricidad, sobran centrales: hay una potencia instalada de 100.000 MW cuando el consumo máximo diario está en 40.000. Y como la luz no se puede almacenar ni exportar (hasta 2014 no entrará en funcionamiento el nuevo túnel por los Pirineos para exportar a Europa un 6% de la electricidad, el doble que ahora), la alternativa es parar las centrales, sobre todo las de gas (25.000 Mw), que funcionan la cuarta parte del tiempo, cuando no hay viento para los molinos eólicos, aunque cobran por “disponibilidad”. Luego vivimos en un país donde sobra luz, donde pagamos por centrales que no funcionan y donde pagamos subvenciones millonarias por renovables todavía poco competitivas. Y a pesar de haber sobreproducción y crisis, la luz ha subido un 20% en los dos últimos años.

Un desmadre del que las eléctricas culpan a las renovables (las constructoras ACS, Abengoa y Acciona), exigiendo una moratoria en las centrales termosolares, y las renovables a las eléctricas, quejándose de que cargan costes de más en hidroeléctricas y nucleares. Y en medio, 29 millones de usuarios que pagamos unos costes innecesarios, desproporcionados  e ineficientes. El Gobierno ZP fue incapaz de enfrentarse a estos dos lobbys (6 empresas que ganaron 9.698 millones en 2011) y el fusible eléctrico está apunto de saltarRajoy dice que no les tiene miedo y prepara una reforma para que ayuden a resolver el entuerto, pagando una tasa nuclear e hidroeléctrica y recortando costes y subvenciones. Habrá que verlo.

De momento, este viernes el Gobierno ha aprobado un parche , recortado ingresos a las eléctricas : 1.100 millones en lo que les pagamos por distribuirnos la luz, transportarla y tener abiertas las centrales. Pero a los usuarios, nos ha sacado 1.382 millones con la subida del 7% este trimestre. Y no será la última este año. Porque o recortan de verdad los costes inflados de las eléctricas o los seguiremos sufriendo en el recibo de la luz, que vuelve a ser mensual. Al tiempo.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Y luego dicen que el pescado es caro


España es la primera potencia pesquera de Europa y el quinto consumidor de pescado del mundo. Pero no hay peces, ni en aguas europeas ni en la mayor parte de los mares, porque se han esquilmado las especies. Y porque los países venden caro pescar en sus caladeros o nos echan, como ha pasado en Marruecos y va a pasar en Mauritania. Con todo, el mayor problema es que la Comisión Europea quiere recortar un 40% las capturas en aguas comunitarias y un tercio las ayudas a las flotas, lo que va a perjudicar sobre todo a España. Con ello, el pescado va a ser cada vez más caro y de importación o piscifactoría.

enrique ortega

La flota española que faena en Marruecos, 70 barcos andaluces y canarios, llevan ya más de tres meses amarrados a puerto, cobrando ayudas (100 € diarios los armadores y 45 los 600 tripulantes), al haber vetado el Parlamento europeo la prórroga del acuerdo pesquero, por su alto coste y para defender los intereses saharauis. Lo mismo pasará en julio con la flota que faena en Mauritania, al haberse roto en diciembre las negociaciones para renegociar un acuerdo que afecta a 61 buques gallegos, andaluces y canarios.

Son sólo dos ejemplos de un problema que se agrava: cada día es más difícil llegar a acuerdos con terceros países para pescar en sus aguas, desde que en 1994, la ONU creara las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE), 200 millas de pesca exclusiva alrededor de cada país. La Unión Europea mantiene acuerdos con más de 20 países, que benefician sobre todo a la flota industrial española, la mayor del continente, con 424 barcos que pescan en los trópicos, el Atlántico Norte y la costa oeste africana (Marruecos, Mauritania, Senegal, Namibia y Guinea Bissau), el Atlántico Sur, Indico y Pacífico.

El mayor problema es que no hay peces en los mares: el 77% de las poblaciones están sobrexplotadas o completamente explotadas, según la FAO. Y en Europa, el 83% de las especies del Mediterráneo y el 63% del Atlántico están sobrexplotadas, con una tercera parte de especies en peligro, como el bacalao o el atún rojo (por la fiebre del sushi). Con ello, la producción comunitaria de pescado ha caído casi a la mitad (de 10,6 millones de Tm en 1988 a 6,5 en 2009), con una pérdida del 50% de los barcos y del 47% de los empleos.

Una crisis especialmente grave para España: tenemos la primera flota pesquera de Europa (10.600 barcos, con sólo un tercio de sus capturas en aguas comunitarias) y somos el quinto país consumidor de pescado del mundo y el segundo de Europa (tras Portugal), con 44,8 kilos persona/año (frente a 22,1 kg. en Europa y 17,1 de media mundial). Los españoles comemos pescado 18 días al mes: 9 días fresco, 5,7 días congelado y 3,5 días preparado, según un estudio del Ministerio de Agricultura.

Como no hay peces en Europa y resulta difícil pescarlos en terceros países, dos terceras parte del consumo se cubre con importaciones, cuando en 1990 era la mitad. España es el tercer importador del mundo de pescado, por detrás de Japón y EEUU: importamos 1,6 millones de Tm de pescado, por  5.000 millones de euros, mucho congelado, sobre todo de Argentina, Namibia, Sudáfrica, Mauritania, Marruecos. Y peces cultivados de Asia, sobre todo panga de Vietnam y China, un pescado que EEUU ha prohibido importar por razones sanitarias y en el que se han encontrado bacterias en España.  

Otra vía de cubrir la demanda es la pesca ilegal, que mueve 10.000 millones de euros al año, en la mayoría de los mares, con barcos de bandera de conveniencia, también europeos (y la mitad españoles). En aguas europeas se estima que el 66% de las capturas del Mar del Norte y la mitad de los desembarques de atún y pez espada del Mediterráneo son pescados ilegalmente, sin respetar normas y cuotas. Y la flota española es de las que tienen peor fama por el mundo. De hecho, el Ministerio de Agricultura ha comunicado a la flota española que se pasó de capturas en 2011 y que ello supondrá multas en forma de recorte de capturas para 2012 en jurel, bacaladilla, rape o caballa (ya se ha consumido el cupo de este año). Y han prometido a Bruselas que se va a coordinar un Plan con las autonomías para inspeccionar a la flota, con más inspectores en los puertos, para “intentar recuperar credibilidad en Europa”.

Mientras, la Comisión Europea prepara una reforma de la política pesquera comunitaria (PPC), con recortes de cuotas de hasta el 40% para 2015 y recortes de un tercio de las ayudas. Dos medidas que afectarán gravemente a la flota española, la que más ayudas recibe (322 millones anuales desde el 2000). Ello obligará a una nueva reconversión de la flota (ya pasó de 21.000 barcos en 1986 a 10.600), poniendo en peligro un sector que mantiene 100.000 empleos directos y otros 500.000 indirectos. Claro que si no se preservan los caladeros europeos, para 2020 estarían esquilmadas 168 de las 176 pesquerías y habría que desmantelar el 60% de los barcos comunitarios, según la Comisión.

En paralelo, habrá que seguir apostando por la acuicultura, que cubre ya el 10% del consumo en España, con un 95% del mercado en dorada, lubina, rodaballo y corvina, a precios muy asequibles. España es el primer productor de acuicultura de  la UE en toneladas y el tercero en valor del pescado, por detrás de Reino Unido y Grecia.

Al final, con el pescado pasa como con las frutas y hortalizas: Europa no produce y prefiere importar pescado de otros países (con menos calidad y seguridad) a gastar millones en subvenciones y comprar pescado europeo más caro. Pero para España, la pesca en un sector clave y tenemos que pelear por él con el resto de la Europa del sur. Pero hace falta la ayuda de los consumidores, comprando pescado español de calidad, que es y será cada vez más caro. De lo contrario, un día sólo comeremos pescado importado, de piscifactorías asiáticas, y nuestros puertos morirán. No digamos que el pescado es caro.

domingo, 25 de marzo de 2012

Llegan los recortes más duros, por triplicado


Se acabaron los “paños calientes”. Tras las elecciones en Andalucía y Asturias, llegan los recortes más duros, por triplicado: los del Estado central, Ayuntamientos y autonomías, que serán los peores, porque van a recortar más en sanidad, educación y gastos sociales. Pero no sólo habrá recortes y despidos (más de 300.000 empleados públicos contratados). Nos van a brear a subidas, sobre todo Ayuntamientos y autonomías, desde las tasas por agua y basuras al aumento de las matriculas universitarias o nuevos impuestos autonómicos sobre la gasolina, la compra de coches, la venta de casas, las recetas o el turismo. Al final, 34.000 millones de ajuste que se van a traducir en menos consumo, menos inversión y más paro. Y al final, con menos crecimiento, ingresarán menos y habrá que hacer otro recorte en otoño.
enrique ortega
Bruselas ha querido dejar claro quien manda en las cuentas españolas y ha forzado a Rajoy a hacer un recorte del déficit mayor (+5.300 millones): del 8,5% del PIB al 5,30% (en vez del 5,80%), lo que supone recortar 34.074 millones de euros en 2012. Un reto casi imposible, ya que en mayo de 2010, el ajuste ZP recortó 15.000 millones y en todo 2011, el Gobierno y las autonomías sólo recortaron otros 8.800 millones. Ahora toca ajustar cuatro veces más y sólo quedan nueve meses para hacerlo.

La mitad del recorte (17.037 millones) le toca al Estado central, en los Presupuestos que se presentan el 30 de marzo. Casi un tercio está hecho con la subida de impuestos (IRPF e IBI: 6.475 millones) aprobada en diciembre. El resto saldrá de todas las partidas (salvo pensiones y pago intereses deuda), con una rebaja del 12,5% en los Ministerios, que llegará al 40% en inversión pública (6.000 millones menos para infraestructuras). Pero no será suficiente. Rajoy tendrá que bajar el coste de los funcionarios, rebajando complementos y quizás alguna extra (una paga menos son 4.500 millones de ahorro), como ha hecho Cataluña. Y  acabará recortando plantillas estatales (687.000 empleados), de interinos y contratados.

Pero no bastará con hacer recortes. El Gobierno tendrá que buscar más ingresos y podría  subir los impuestos especiales que pagamos al comprar carburantes, tabaco y alcohol, rebañando 1.000 millones. Y subirnos  tasas. También puede rebajar deducciones en el impuesto de sociedades, un coladero para ahorrarse impuestos las grandes empresas. Y un poco de “contabilidad creativa”: cambiar subvenciones por créditos, para reducir el déficit.

El ajuste más duro lo harán las autonomías, no tanto por la cantidad (14.907 millones) como porque su gasto no es fácilmente recortable: el 71% se va en sanidad, educación y gastos sociales. Y además, el recorte concentra (73% del total) en cuatro autonomías, las que tienen más déficit: Cataluña (-4.335 millones ajuste), Andalucía (-2.469),  Comunidad Valenciana (-2.217) y Castilla la Mancha (-2.034). Un esfuerzo titánico si se recuerda que Cataluña, líder en recortes, sólo rebajó su déficit en 1.134 millones en 2011. Ahora tiene que ajustarlo cuatro veces más.

Los recortes de las autonomías van a ir primero por la vía de gastos de personal, el 40% del presupuesto. Cataluña ya ha rebajado un 5% las pagas extras para 2012 y otras podrían imitarla, según haga Rajoy con los funcionarios estatales. Y habrá más recortes de plantilla, ya que de los 1,3 millones de empleados autonómicos, 434.942 no son funcionarios (y la mitad son interinos o cargos de libre designación). Y tendrán que suprimir la mayoría de las 2.276 empresas públicas autonómicas. Además, van a suprimir obras públicas, reducir costes y alquileres, vender los edificios que puedan y reducir subvenciones a empresas, familias y Ayuntamientos.

Pero los recortes no son suficientes. Las autonomías van a subirnos impuestos: transmisiones patrimoniales (Baleares, Extremadura, Andalucía) y Actos Jurídicos Documentados (Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía). Y crean otros nuevos, a la producción de energía y nucleares (Castilla y león), infraestructuras (Baleares) o residuos (Cantabria y Castilla y León). Y las que no lo han hecho ya (11 autonomías), subirán el céntimo sanitario a los carburantes (Baleares y Navarra).Otras subirán las tasas universitarias o el agua. Y algunas, como Cataluña, cobrarán (desde junio) 1 euro por receta y entre 1 y 3 euros por dormir en hoteles. Y el último invento que han acordado todas: cobrar por renovar la tarjeta sanitaria (10 €).

El recorte de los Ayuntamientos es pequeño (1.064 millones), pero la mayoría están quebrados y tienen que sanear a fondo sus cuentas. Empezarán por sus plantillas (45% del gasto), rebajando sueldos e ingresos (con menos horas), ajustando plantillas (un tercio de sus 656.000 empleados son interinos) y cerrando muchos de los 1.793 consorcios municipales. Tendrán que meter la tijera en sus gastos “impropios”, un 20% del total: protección civil, educación, servicios sociales y, sobre todo, en deporte y cultura (financian dos tercios de la cultura en España). Y nos subirán tasas (basuras, agua), aparcamiento, multas y todos los servicios, empezando por los transportes municipales.

El ministro de Hacienda va a forzar estos recortes de autonomías y Ayuntamientos, ya que tienen que presentar sus Planes de ajuste el 30 de marzo (Ayuntamientos) y el 30 de abril (autonomías), a cambio de ayudarles a pagar las facturas a proveedores en mayo (35.000 millones). Si  no, además, no les dará los adelantos de impuestos ni les dejará endeudarse. Como Bruselas con Grecia. A cambio, tratará de aprobar reformas (en los medicamentos, en la sanidad, en las prestaciones sociales) para ayudarles a hacer el ajuste.

Al final, el primer efecto de los recortes por triplicado va a ser el despido de unos 300.000 empleados públicos, contratados e interinos, entre Estado, autonomías, Ayuntamientos y empresas públicas. Y una caída de la actividad, la inversión y el consumo, junto a mayores estrecheces para los que más sufren  la crisis, al reducirse las ayudas. Medidas que agravan la recesión y el paro, ya graves antes de estos recortes. Y lo peor es que caerá la recaudación y en otoño harán falta más recortes. Y en 2013. Nos metemos más en el pozo.

miércoles, 21 de marzo de 2012

¿ Para qué sirven los economistas?


No nos avisaron de la crisis, porque la mayoría no creía que los mercados pudieran fallar. Y ahora, nos dan “doctrina” todos los días, desde instituciones, Gobiernos y tertulias. La mayoría son “fundamentalistas del ajuste” y ayudan a que la opinión pública se crea culpable de la crisis, por haber “gastado de más”. Y vuelven a defender la tesis de más mercado y menos Estado, olvidando que esa teoría nos trajo esta crisis. Llevamos cuatro años de crisis y los economistas no tienen recetas para salir, sólo para ahondar en la recesión. Y son minoría los que piden “ir por otro camino”, reanimar la economía y no cargar la crisis sobre los más débiles. Hay que aprender de más de un siglo de crisis cíclicas, provocadas por ideas económicas fundamentalistas, la desregulación y la codicia.
enrique ortega

Los economistas han salido mal parados con esta crisis. Primero, porque no nos advirtieron de que venía, de que había una burbuja a punto de estallar.  Y eso pasó porque la mayoría estaban ciegos por su fe en los mercados eficientes y perfectos, donde las crisis eran “imposibles”. Lo peor es que muchos economistas ayudaron a gestar la crisis, con su corriente de pensamiento único a favor de la desregulación de los mercados, con el lema “menos leyes y más mercado”. Economistas que influyeron en Reagan, en Bush padre e hijo y hasta en Clinton para que mercados y bancos se “autorregularan”, que es una forma fina de decir que hicieran lo que quisieran. Y así pasó: la economía se convirtió en un casino donde todo valía con tal de forrarse. Hasta que estalló la burbuja. Y en ese camino, también muchos economistas se hicieron millonarios, como denuncia el oscarizado documental Inside Job.

El capitalismo sufre crisis periódicas, la más grave la Gran Depresión de 1929. Pero tras diez años de crisis y la “ayuda” de la II Guerra Mundial, los países occidentales sientan las bases en 1944 (Bretton Woods) de un largo periodo de estabilidad, que se rompe en 1973 y 1979, con la crisis del petróleo y luego con las crisis de los años 80 (Latinoamérica), 90 (Asia y Rusia), 2000 (crisis punto.com y escándalos Enron y WorldCom) y finalmente la de 2007, la de las hipotecas basura, donde un factor clave fue la desregulación propiciada por Bush hijo desde 2001. Y faltó vigilancia: el propio FMI reconoció en 2011 que la supervisión de este organismo entre 2004 y 2007 (dirigido por Rato) fue nefasta, porque creían que una crisis financiera era “imposible”.

Pero llegó y con violencia, de la mano de una banca de negocios que operaba al margen de la economía real, como revela Inside Job. Y los Gobiernos (y los economistas), se olvidaron en un primer momento del mercado para echar mano del denostado Estado y su Presupuesto, para salvar bancos, aseguradoras y empresas, inyectando 700.000 millones de dólares en EEUU y otros 400.000 millones de euros en Europa. Hablaron incluso en el G-20 de “refundar el capitalismo”. Pero luego, se les olvidó y volvieron a las viejas recetas, a los recortes del déficit, al fundamentalismo de más mercado y menos Estado. Y nos metieron en la recesión.

Tras cuatro años de crisis, economistas y Gobiernos conservadores nos han inoculado un sentimiento de culpa, para que creamos que la crisis se debe a que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y no a la especulación financiera de unos pocos. Y las mismas ideas que nos metieron en esto están detrás de la política europea de ajustes, ayudados con la amenaza de los mercados, en perjuicio de soluciones políticas democráticas. Y todo ello contribuye a la economía del miedo, como analiza el excelente libro de Joaquín Estefanía. Miedo al futuro, a que nuestros hijos vivan peor, miedo de las clases media a proletarizarse (el precariado), lo que provoca que tener un empleo estable se vea como un privilegio por el que hay que pagar cualquier precio.

Hay que insistir, frente a los fundamentalistas del recorte, que no es el déficit el que ha traído la crisis, sino que la crisis ha provocado el déficit. Y que los economistas no pueden olvidar la historia: nunca se ha salido de una recesión con recortes, ya que la agravan más. Les pasó en los años 30 al conservador Hoover en Estados Unidos tras la Gran Depresión, al laborista británico Mac Donald (como a ZP) y al canciller alemán Brünning, que abrió el camino a Hitler. Pero ahora, muchos economistas quieren llevarnos por ese camino, bajo el síndrome de Berlín: países y ciudadanos que hacen suyas las tesis de los que les castigan con duros ajustes. Y la socialdemocracia, que ha colaborado con el ajuste en Europa, no tiene recetas.

Primero ajustes y luego crecimiento, una mentira repetida mil veces que parece una verdad. Y es que la perversión del lenguaje es también un arma de muchos economistas fundamentalistas: “devaluación competitiva de salarios” (BCE) en vez de bajada de sueldos, “consolidación fiscal”, “ahorros”, “ajustes” en vez de recortes, “recargo temporal de solidaridad” (Sáenz de Santamaría) en lugar de subida de impuestos, “crecimiento negativo” (ministro de Guindos) en vez de recesión, “ticket moderador” en lugar de copago, “impacto asimétrico de la crisis” en vez de desigualdad, “racionalización de plantillas” en vez de despidos, “excedentes empresariales” en vez de beneficios… Y todo ello, con el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación, altavoces del fundamentalismo económico, quizás con la pretensión de conseguir así alguna ayuda para su grave crisis empresarial.

Hay otros economistas, todavía pocos, que no defienden el fundamentalismo de los recortes y el mercado, como economistas frente a la crisis o econonuestra. Y Universidades y Escuelas de negocio que empiezan a hacer autocrítica y enseñar a los jóvenes otra economía, no a que sean los cachorros del capitalismo de casino. Pero la clave es formar mejor a los ciudadanos, a todos, en la economía, desde la escuela, para inculcarles una ciencia que debe orientarse a mejorar la vida de la gente, no a justificar recortes y pérdida de derechos.

De esta crisis saldremos, como de decenas antes en el último siglo. Pero aprendamos para el futuro: habrá más crisis y nadie nos avisará, tampoco los economistas. Porque el origen de todas las burbujas es  la codicia, que está en los genes humanos. Mientras, leamos, estemos abiertos a distintos análisis, huyamos del pensamiento único, pensemos, vivamos. Y que no nos coman el coco. Sólo hay que tener miedo al miedo.  

domingo, 18 de marzo de 2012

El ajuste también llega al fútbol


El fútbol español empieza a entrar en vereda, ajustando fichajes millonarios y plantillas, forzados por la caída de ingresos. Pero aun así, la mayoría de los clubs están en bancarrota, con pérdidas, muchas deudas y una docena en concurso de acreedores. La UEFA y la LFP les han dado tres años para recortar gastos y acabar con las deudas, bajo amenaza de expulsarlos de la competición. Pero lo que falla es el modelo de negocio del fútbol: altísimos sueldos de los jugadores, costes crecientes y escasos ingresos, salvo el Madrid y el Barça, los dos mayores clubs del mundo. Y así, o se cambia el esquema de ingresos (con un mejor reparto de los derechos de TV) o se verán abocados a la crisis y al cierre.
enrique ortega

Por primera vez en más de una década, las cinco grandes Ligas europeas han reducido el gasto en fichajes este invierno, un 45%. Y la que más, la Liga BBVA, donde el gasto en fichajes ha bajado de 30 a 6,5 millones (-79%), la cifra más baja de los últimos 13 años, según el informe Football Transfer Review. Sólo el Sevilla ha pagado 6,5 millones por Reyes (3,5) y Baba (3) y las otras 22 adquisiciones se han realizado por cesiones o traspasos a coste cero. Y casi todos los equipos han aligerado plantillas (-3%), incorporando canteranos sin coste.

Se espera que esta tendencia continúe y que apenas haya fichajes este verano, por la crisis en los ingresos de los clubs: muchos están jugando sin haber logrado un patrocinio para sus camisetas y sin contar los de 2ª con las subvenciones de autonomías, Ayuntamientos y Diputaciones, por los recortes. También han caído los ingresos por entradas y los equipos tienen problemas para refinanciar su deuda (4.000 millones) y pagar los 752 millones que deben a Hacienda, que tiene a punto un Plan para que el fútbol le pague. Un negro panorama que ha llevado a 27 de los 40 clubs a suspender pagos desde 2004, con 12 clubs todavía en concurso de acreedores (6 en Primera: Zaragoza, Mallorca, Betis, Rayo, Granada y Racing).

Ahora, los clubs han visto las orejas al lobo con la nueva normativa de la UEFA (Finantial Fair Play) para intentar poner orden en la bancarrota del fútbol europeo (la mitad de los clubs pierden dinero, más de 1.200 millones de euros). La norma, adaptada a España en julio de 2011 por la LFP, da tres años a los clubs para recortar sus pérdidas y sus deudas, con lo que en la temporada 2014-2015 no podrán tener deudas con jugadores, otros clubs o instituciones, so pena de exponerse a sanciones e incluso al descenso de categoría o la expulsión de la competición. Para ello, los clubs han de enviar ya este año sus cuentas auditadas, con dos principios: la deuda neta no podrá superar el 100% de sus ingresos y los gastos en jugadores no podrán superar el 70% de sus ingresos.

Este Reglamento de la LFP es un buen principio para acabar con el despilfarro del fútbol, pero hace falta un nuevo modelo de negocio, que huya del cuento de la lechera: ficho jugadores más caros para estar en competiciones europeas cuyos ingresos  me van a ayudar a pagarlos. Luego, los goles no entran y se pincha la burbuja, en forma de pérdidas (4 temporadas ya, con 385 millones anuales) y una deuda que duplica lo que facturan. Y es que las cuentas no pueden salir en un negocio que gasta 113,2 euros por cada 100 que ingresa.

Las cuentas sólo les salen bien a los dos grandes, Madrid y Barça, que por tercer año consecutivo son los mayores clubs del mundo, aunque están muy endeudados (659 millones Madrid y 548 el Barça). Facturan 479,5 millones el Madrid y 450,7 el Barça, a gran distancia del tercero (Manchester United, 367 millones) y muy lejos de los otros grandes españoles (el Valencia, en el puesto 19, con 116,8 millones y el Atlético, en el 21, con 99,9). Su “secreto es triple: una gran masa social de aficionados (25% ingresos por entradas), fuertes ingresos por patrocinio y publicidad (35%) y, sobre todo, los ingresos por televisión (38-40%). Un esquema que no pueden replicar la mayoría de clubs de Primera y ninguno de 2ª y 2ª B, donde la situación es angustiosa, con impagos y amenazas de cierre.

La clave de futuro pasa por ajustar los gastos de verdad, en un sector donde la mitad de los 1.000 jugadores de 1ª y 2ª ganan un millón de euros al año, 50 superan los 4 millones y hay 10 (como Ronaldo o Mesi) que ganan 10 millones o más. Y luego están los sueldos y gastos de directivos. Y los ingresos camuflados de operaciones urbanísticas dudosas. También tienen que mejorar su política de captación de espectadores: la Liga española lleva 24,5 millones a los campos frente a casi 43 en Alemania o 34 en Inglaterra. Y sobre todo, la clave es un mejor reparto de los derechos de televisión.

El reto es doble. Por un lado, aumentar el pastel de los ingresos, cambiando horarios para vender mejor los partidos en EEUU, Latinoamérica (la LFP es líder) y Asia (en China, la LFP es la más vista después del fútbol local) y mejorar los derechos de explotación. El Gobierno Rajoy está pensando en suprimir el partido en abierto (que trajo Álvarez Cascos), lo que aumentaría ingresos televisivos. Y luego está el reparto, que hoy beneficia a Madrid y Barca (se llevan 367,2 millones de los 650) y apenas llega a los pequeños (12 millones al Granada, Rayo o Getafe, por ejemplo). La propuesta de la LFP es centralizar la gestión de estos derechos (ahora lo hacen los clubs con Mediapro) y repartirlo más equitativamente, pero eso no podrá cambiar hasta 2014, ya que antes están vendidos. Y para entonces, con la crisis de TVE y las autonómicas, quizás las televisiones que pujen paguen menos a los clubs.

En definitiva, un inicio de “ajuste” en el fútbol, pero la crisis sigue ahí y no se ve una salida fácil a corto plazo. Incluso se habla de que podrían caer algunos clubs en los próximos tres años. Tienen que seguir pinchando la burbuja y saneando sus cuentas, sobre todo los salarios de escándalo.Pagar sus deudas con Hacienda y la Seguridad Social, como los demás, y depurar la mala gestión, que no podemos pagar los contribuyentes. Tienen que hacer un ajuste de verdad. Como todo el país, aunque sea el deporte rey. 

miércoles, 14 de marzo de 2012

China, a la conquista del mundo


En China, 2012 es “el Año del Dragón”, pero algunos lo llaman jocosamente “el Año del Tragón”, porque el gigante chino no para de comerse empresas, bancos, tierras y deuda pública del resto del mundo, sobre todo en Latinoamérica, Asia, África y Europa. China es la segunda potencia económica del mundo y para 2030 superará a EEUU. El temor es que la burbuja del crecimiento chino estalle y hunda a la economía mundial. Los dirigentes chinos ya han frenado el crecimiento en 2011 y quieren impulsar su economía, para no depender tanto de las exportaciones. España es el tercer país clave para China en Europa, pero tenemos poca presencia allí. Y algunas de nuestras empresas se están volviendo, porque les suben los costes. Pero se quiera o no, el futuro del mundo en las dos próximas décadas pasa por China.
enrique ortega

China se abrió económicamente al mundo en 1978 y desde entonces ha venido creciendo al 10% anual, multiplicando por cuatro su riqueza (PIB) en las dos últimas décadas y sustituyendo en 2010 a Japón como segunda economía mundial. Los motores del milagro chino han sido una mano de obra barata (260 millones de campesinos trasladados a las ciudades) que les ha convertido en la fábrica del mundo y en el primer exportador mundial (10,3% del total), atrayendo empresas e inversiones extranjeras (primer destino mundial).

Con la crisis de 2008, China multiplicó los estímulos a su economía y el crédito, para evitar la recesión. Y alimentó aún más la burbuja inmobiliaria (los precios de la vivienda subieron un 60% desde 2006), el endeudamiento de las regiones (36% del PIB) y la inflación, que llegó al 6,5% en julio de 2011. Ante este recalentamiento, el Gobierno chino subió tipos y redujo el crédito, enfriando la economía. El resultado es que China creció un 8,9 % en el cuarto trimestre, el menor en 30 meses. Y que “sólo” creció un 9,2% en 2011 (10,3% en 2010), mientras espera crecer el 7,5 % en 2012.

Con ello, hay quien teme un pinchazo de China, pero su previsión es crecer una media del 7% hasta 2015, mientras Europa está en recesión, Japón languidece y EEUU trata de crecer al 3%. China espera multiplicar por cuatro su producción (PIB) en las dos próximas décadas y el Banco Mundial estima que superará a EEUU para 2030. Eso sí, el Gobierno chino quiere crecer de una forma más saneada, con un mayor peso del consumo interno (aporta el 35% del PIB, frente al 50% en EEUU), que compense la caída de exportaciones por la crisis a Europa (20% del total) y EEUU (18%). Y controlar la inflación (al 4%), recortar consumos energéticos (tiene 35% más de emisiones de CO2 que EEUU) y reducir la brecha tecnológica y social, las tremendas desigualdades de renta (2.000 $ en las ciudades y 700 $ en el campo), fuente de continuas protestas ciudadanas.

Entre tanto, China ha aprovechado la crisis para seguir conquistando mercados, no sólo con sus exportaciones sino con la compra de empresas por todo el mundo, para asegurarse el suministro de energía, materias primas y alimentos (primer consumidor mundial), además de tecnología, su gran hándicap. De momento, ha invertido 340.000 millones de dólares entre 2005 y junio de 2011, sobre todo en Asia, África  y Latinoamérica (donde han comprado tierras de cultivo), aunque desde 2010 se está volcando en Europa, aprovechando la crisis de la deuda para comprar empresas (Volvo o la eléctrica portuguesa EDP). Algo que despierta recelo en Bruselas, a quien preocupa perder tecnología, por lo que piden una regulación como la de EEUU, muy restrictiva con las inversiones chinas.

China es el país del mundo que más ahorra (54% de su renta, frente al 14% en EEUU o el 13% en España), con lo que se ha convertido también en el banquero del mundo: tiene 3,2 billones de dólares en reservas de divisas, un tercio en bonos del Tesoro USA. Y con la crisis, se ha lanzado a comprar deuda europea y tienen el 12% de la deuda española.

España es el tercer país europeo con más inversiones chinas (136,7 millones $), tras Alemania y Reino Unido, con dos bancos y presencia en algunas empresas, mientras la inversión española en China es insignificante (67 millones €, un 0,25% del total). Y China es nuestro tercer país proveedor, tras Alemania y Francia, con 18.641 millones de euros importados en 2011 (frente a 3.389 exportados). Mucho son los productos de empresas españolas instaladas allí por costes (el 60% de la producción textil española), aunque algunas se están volviendo (a Portugal, Marruecos y el Este de Europa), por la subida de salarios (han pasado de 150 a 400 $) y del transporte, así como por los aranceles. Y no hay que olvidar que España es el país europeo con más población china (100.000 “oficiales”), que controlan ya el 60 % del comercio tradicional en Madrid y Barcelona.

En octubre, China renueva su cúpula directiva, que tendrá que hacer cambios para conseguir el liderazgo económico mundial. Su mayor reto será conseguir un fuerte crecimiento en las dos próximas décadas y repartirlo mejor,  para hacer frente a las demandas sociales sin democracia, algo que seguro estallará. Y quizás haya una nueva burbuja económica, que asuste al resto del mundo. Pero muchos piensan que China puede crecer lo que quiera, porque tiene una economía mixta, muy intervenida, que permite capear mejor los ciclos y las crisis.

Lo que está claro es que China ha revolucionado la economía y al mundo, obligándonos a todos a trabajar como chinos, con menos salarios y más productividad, convirtiéndonos en consumidores de productos low cost de menor calidad, ahorrando para financiar la deuda del mundo y comprando empresas, minas, tierras o alimentos como un gigante hambriento. No es nuestro modelo, pero es una realidad a la que hay que hacer frente. Colaborando con ellos  y compitiendo, con tecnología, innovación y calidad. Y con mucho esfuerzo. Es nuestro empleo.

domingo, 11 de marzo de 2012

Tijeretazo a la cultura


Sin Ministerio y con muchos menos fondos, sobre todo de ayuntamientos y autonomías, que son  quienes la financian (84%). Así está la cultura en España en 2012, año en que se espera un gran tijeretazo a los gastos culturales, que se suma a dos años antes de recortes tras una década de “boom” cultural, al amparo de los ingresos del ladrillo. En un país donde se cierran quirófanos, se despiden profesores y no se paga a los ancianos dependientes, hablar de recortes a la cultura puede sonar a frivolidad. Pero no lo es: la cultura es una pujante  industria (aporta tanto como la energía y más que la agricultura) que tiene demanda, porque los españoles gastamos cada vez más en ocio y cultura. Y la cultura, con la educación y la innovación, debe ayudarnos a salir de la crisis.
enrique ortega

El gasto en cultura se duplicó en España en la pasada década, al amparo de los ingresos del ladrillo: de 3.177 millones (2000) a 7.055 (2009), empujado por  las autonomías (29% del gasto) y sobre todo, los entes locales (Ayuntamientos y  Diputaciones), que hacen el 55% del gasto cultural, aunque el 80% sea en ciudades de más de 5.000 habitantes. Con ello, España se colocó entre los primeros países europeos por gasto cultural (0,7% PIB), sólo por detrás de Francia (1,5%) y próximo a Alemania y Gran Bretaña.

Con la crisis, los recortes llegaron a la cultura, empezando por el Estado, que lleva tres años recortando el presupuesto de Cultura (de 922,8 a 719,8 millones en 2011), que no se libró del ajuste de diciembre (-485 millones en Educación, Cultura y Deporte), aunque el recorte fuerte se espera en marzo, con los nuevos Presupuestos 2012. Pero el Estado sólo financia el 16% de la cultura, con lo que la preocupación del sector está en los recortes de las autonomías y, sobre todo, de los Ayuntamientos, que llevan dos años pero que se van a agravar en 2012, sobre todo en los municipios.

De momento, los recortes se han dejado sentir sobre todo en Cataluña, que ha reducido un 15% las aportaciones a teatros (el Liceo o el Teatre Lliure), museos y auditorios, en la Comunidad Valenciana (supresión de la Mostra y reducción del 55% a los 65 Conservatorios de música donde estudian 9.200 alumnos), en Canarias (con un recorte del 81%), en Navarra o en Madrid (recortes en Bibliotecas), aunque en toda España se han recortado presupuestos para protección del patrimonio, festivales, museos, conciertos, teatros, archivos, conservatorios y bibliotecas públicas. Y a ello se suma la caída del patrocinio privado, tanto de empresas como de bancos y Cajas (por la reforma y la caída de la Obra social).

En España, casi la mitad del gasto cultural del Estado se destina al patrimonio artístico, un signo típico en el sur de Europa (como Grecia e Italia), mientras en el centro y norte la prioridad cultural es la promoción de las artes y las bibliotecas, que en España sólo se llevan el 8% del gasto estatal (y otro 8% de las autonomías). Y otra gran prioridad son los museos y las actividades escénicas, en muchos casos para alimentar una amplia red de espacios que se han ido creando con el boom del ladrillo, buscando cada ciudad tener su Guggenheim, más como atractivo turístico que como fábrica cultural (cara de mantener).

A la hora de los recortes, no se puede aplicar la tijera por igual. Hay que preservar las bibliotecas (16 millones de usuarios), porque una de las deficiencias de nuestros jóvenes es la escasa comprensión y lectura (informePISA), sin olvidar el apoyo a la industria editorial. Hay que mantener los conservatorios y escuelas de teatro, danza y artes plásticas, donde estudian medio millón de alumnos, porque es enseñanza y el futuro empleo cultural. Hay que mantener el patrimonio, ya que somos el segundo país más rico y el tercero que menos lo cuida: hay más de 400 lugares en peligro, según la Fundación Hispania Nostra. Y tampoco se pueden abandonar los Archivos y los Museos, sobre todo ahora que se han popularizado. En el resto, habrá que promover lo que se pueda (teatro, música, cine, danza), sin ostentación, extendiendo los eventos fuera de las grandes ciudades y buscando colaboración privada.

El patrocinio privado es una gran arma para ayudar a la cultura en tiempos de crisis. El Gobierno Rajoy está pensando en aumentar las desgravaciones a las empresas (ahora 35% en sociedades) y particulares (25% en el IRPF), como se hace en Estados Unidos (hasta el 100%) o en Francia (66-75%), el país europeo que más apuesta por la cultura. Se habla de subirlo hasta el 60% en sociedades y el 70% en IRPF. Y seguir promoviendo las donaciones culturales como pago de impuestos (herederos de Picasso en Francia o de miró en España). Y crear una cultura empresarial de apoyo a la cultura, como en Francia o EEUU.

Y es que la cultura no es un lujo o una guinda en el gasto público. Es ya una importante industria: mueve 30.000 millones de euros, emplea a más de 500.000 personas y aporta un 2,9% al PIB, más que la agricultura (2,6%), lo mismo que la energía y la cuarta parte que la industria. Además, es un elemento clave para el turismo y exporta 721 millones. Y tiene una demanda creciente: los españoles nos gastamos  2.200 euros por hogar en cultura y ocio y la tendencia es creciente, a pesar de la crisis.

Al final, meter la tijera a la cultura es atacar una industria pujante, poner en peligro nuestra historia y un patrimonio artístico irrecuperable, limitar la educación y la formación de nuestros jóvenes, perder parte de nuestra identidad cultural en forma de literatura, teatro, música o cine. No se trata sólo de alimentar el espíritu, sino también que la cultura es, con la educación y la ciencia, clave para renovar la economía y el país, para salir de la crisis. No lo olvidemos.