miércoles, 6 de abril de 2011

El derroche de las TV autonómicas y locales

Cada día, los habitantes de 13 autonomías y más de 100 grandes ciudades españoles pueden ver los programas de sus televisiones regionales o municipales, junto a TVE y las privadas. Pero no les sale gratis: ver la televisión propia les cuesta más de 120 euros al año por familia. Las TV autonómicas y locales tienen unos 2.000 millones de Presupuesto, el 70% del gasto del Ministerio de Educación. Y la mayoría son subvenciones de autonomías y Ayuntamientos, que no evitan unas pérdidas acumuladas de 1.500 millones de euros. Unas televisiones caras y muy politizadas, cuyo futuro se debate en estas elecciones. Unos quieren privatizarlas, otros quitarles la publicidad y otros cerrarlas. Algo habrá que hacer con ellas.
Con las autonomías, en los ochenta llegaron las primeras TV regionales (la vasca ETB en 1982, la catalana TV-3 en 1983, Tele Madrid  y la andaluza Canal Sur en 1989), que no han parado de aumentar (las últimas, en 2005, Canal Extremadura y la balear IB3). Hoy, 13 autonomías tienen TV propia, con 34 canales en total, más las correspondientes radios autonómicas. Y las cuatro autonomías sin TV institucional (Cantabria, Castilla y León, Navarra y La Rioja) subvencionan programas de TV privadas.
En 2010, el presupuesto de estas 13 TV autonómicas ascendió a 1.860 millones de euros, de los que la publicidad sólo cubre el 15%. El resto son subvenciones (813 millones) y pérdidas (775 millones), que acaban saliendo del presupuesto autonómico, del bolsillo de los ciudadanos. En 2009, las televisiones autonómicas costaban una media de 110 euros por hogar, según un estudio de Deloitte. Las más caras eran las TV de Baleares (219 euros por familia), Euskadi (191 €), Aragón (145€), Andalucía (121 €) y C. Valenciana (117 €).El problema es que tienen un alto coste, están sobredimensionadas de personal (10.000 personas, cuatro veces la plantilla de las TV privadas) y tienen poca publicidad (les ha caído un 39% desde 2006) por su baja audiencia, que además está cayendo con la TDT: sólo superan el 10% de share TV-3 (14,8%), Canal Sur(12,7%) y la TV de Galicia(12,3%). En consecuencia, viven de las subvenciones y acumulando unas pérdidas de 1.480 millones de euros.
En paralelo, unas 100 grandes ciudades españolas mantienen TV municipales, con más de 100 millones de presupuesto, en su mayoría con cargo a los Ayuntamientos, que cubren sus pérdidas. La mayoría están en Andalucía (más de 30 TV municipales, destacando Giralda TV en Sevilla, con 4 millones de presupuesto, Málaga o Cádiz con más de 2 y Jerez con 1,3 millones) y en Cataluña (con más de 18 TV municipales, la principal la barcelonesa BTV, con 18 millones de presupuesto y 1,6 millones de deuda). Son TV con más de 600 trabajadores, elevados costes y  una escasa audiencia (1,3% para todas las locales, incluyendo privadas) y con una publicidad que cayó un 40% en 2010.
Ante este panorama, la receta de las TV privadas es la misma que se aplicó a RTVE: quitarlas la publicidad y financiarlas con el presupuesto autonómico/ municipal o con un canon. Una mala solución a la vista de lo que ha pasado con RTVE: ha tenido que prejubilar a 4.000 empleados, ha recortado costes y aun así ha cerrado 2010 con un déficit de 47,1 millones porque no ha funcionado el sistema de financiación aprobado: las operadoras de telecomunicaciones y las TV privadas (junto a la tasa radioeléctrica) han aportado 142 millones menos de los previstos. Y además, una parte de estos ingresos están recurridos por Bruselas ante el Tribunal de Luxemburgo, con lo que el próximo Gobierno se puede encontrar con que ha de buscar otra vez como financiar a RTVE o hacer más recortes. Eso sí, los 500 millones de euros que facturaba RTVE por  publicidad  (que ahora se cubren con una subvención del Presupuesto de 579 millones) se los han repartido entre Telecinco (200 millones) y Antena 3 (104 millones), dos cadenas que han disparado sus beneficios en 2010 (+ 79,6 T5 y + 45,6% A3), gracias al desmantelamiento financiero de RTVE, un logro más en el balance de ZP.
Ahora, no debería repetirse este error estratégico (¿intencionado?) con las TV autonómicas y municipales. Está claro que algo hay que hacer, porque no es de recibo que Cataluña, por ejemplo, tenga un presupuesto de 481 millones para su RTV autonómica y tenga que cerrar los quirófanos por la tarde o tener los institutos a media luz  por su agujero presupuestario. O que un Ayuntamiento se gaste más en RTV que en servicios sociales. Son televisiones caras, poco independientes y muy politizadas, y con una programación discutible, más comercial que de servicio público, que puja por programas como la Fórmula 1 (Canal Nou) o la Champions (TV-3 o Canal Extremadura). El PP dice en esta campaña electoral que quiere cerrarlas o privatizarlas, pero está por ver que lo hagan, ya que son “un juguete” muy tentador. Otra opción (peligrosa) es externalizar los servicios, en manos de productoras de “amiguetes”. Pero algo hay que hacer tras el 22-M: sanearlas, dimensionarlas, hacer una programación sensata y centrada en la región o la ciudad. Y buscar un modelo de financiación realista y estable. Si no, la pelota de las pérdidas las abocará a la subasta o al cierre.

4 comentarios:

  1. Que sorpresa me he llevado al conocer el gasto que supone las televisiones regionales o municipales. Todo un despilfarro teniendo en cuenta que hoy por hoy la programación de las televisiones deja mucho que desear, pues para un programa, película o serie que merece la pena, la mayoría de la parrilla de la programación, es la que calificamos de telebasura, pero no sólo de las televisiones privadas, también en la pública la programación deja mucho que desear y es cierto que las televisiones autonómicas son un gasto inútil que debemos recortar, mi opinión es que hay muchas cadenas la mayoría no son rentables ni tienen suficiente audiencia y si como dice el artículo cuestan tanto mantenerlas, la mejor opción es cerrarla porque privatizarlas pasaría lo mismo si no son rentables, nadie las querrán y si se privatizan puede pasar que las adquieran los que tienen capital y/o los que tienen ideologías políticas no progresista. La televisión está muy politizada, no informa de lo que ocurre sino que da opinión y ésta opinión depende del grupo político que financia o es dueña de la cadena.
    Esto supone un grave peligro dado que las televisiones hacen política según les interese y como es un medio que llega a un gran público y pueden desvirtuar ideas u opiniones a la audiencia.
    Lo que no se tiene que consentir es que se gaste más en financiar a las televisiones que en cultura, gasto social o en educación, y sobre todo que este dinero salga del bolsillo de los contribuyentes.
    Hay demasiados canales de televisión, la mayoría no valen para nada, lo mejor sería mejorar aquellas que tienen más audiencia, más cultura, más posibilidades de subsistir y cerrar aquellas que no tengan audiencia y sean costosas para la ciudadanía.
    Antiguamente dentro de la cadena pública se reservaba un espacio para conectar con los centros provinciales y autonómicos para dar la información de la Comunidad, pero el resto era una programación común. Tal vez esta idea sería una solución para conocer información de la comunidad autónoma sin excesivos gastos.
    No podemos consentir que en los tiempos que estamos, con tanta crisis, tengamos que seguir subvencionando a las televisiones que tienen baja audiencia y además están arrastrando pérdidas importantes. Estas cadenas deberían autofinanciarse bien de la publicidad u otros medios, pero no a costa de las arcas del Estado ni del bolsillo de los contribuyentes.
    Mónica Garcés Palacios, IES Jerónimo Zurita 1011B1D08

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  2. A mi parecer la televisión pública esta al servicio de los españoles y por lo tanto no tiene porque tener ningún beneficio. El beneficio debería de ser la cultura e información que aporta. Hay que buscar en la televisión publica la objetividad y calidad en su programación.
    Las televisiones regionales, autonómicas y locales tienen una baja audiencia debido a que los programas no son para nada interesantes. Deberían de replantearse los contenidos y la economía, aunque ya que no generan muchos beneficios también se podría optar por reconducirlas o eliminarlas algunas de ellas.
    Yo como persona de a pie no veo para nada las autonómicas exceptuando alguna vez la TV3 por que hay programas que son graciosos.
    También hoy en dí por mucho que me disguste afirmarlo, a mucha parte d ella población le gustan los programas de tele basura como Salvame, gran hermano...
    Esto es un habito que se ha ido instaurando en nuestro país a los largo del tiempo igual que en otras potencias como EE.UU por esto la cultura esta en una continua decadencia.
    Pueden pensar que estos programas son interesantes por que no hacen más que discutir, gritar, pelear y a veces llegan a las manos(televisión privada, sobre todo telecinco).
    Definitivamente yo invertiría el dinero de las autonómicas en la sanidad pública, educación pública y fomentar mejoras en las ciudades tanto en servicios, cuidados etc... Y dejar de tanta televisión que es una traga perras sin beneficios.
    También dudo que vaya a cambiar el PP de golpe toda la televisión.
    Leire Dieste

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  3. Me ha sorprendido bastante el coste que suponen los canales de televisión y lo que pagamos los ciudadanos por ellas. La verdad es que me parece vergonzoso que se pague tal cantidad de dinero por la televisión ya que luego la mayoría de los canales de televisión no merecen la pena. Aunque por lo que demuestran los medidores de audiencia, los programas preferidos de la población son los peores en mi opinión.
    En el caso de Aragon televisión, no me importaría pagar esa cantidad de dinero, ya que es un canal al que le doy mucho uso y me agradan la mayoría de sus programas.

    También es cierto que es estos tiempos de crisis no es justo que se ayude a pagar las televisiones, siendo que podrian pagar ellas mismas sus gastos a traves de la publicidad u otros medios.

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  4. "tenga un presupuesto de 481 millones para su RTV autonómica y tenga que cerrar los quirófanos"


    ¡Normal! Para los políticos lo indispensable es la propaganda, no los quirófanos.

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