Los impuestos son un ingrediente básico de un año electoral como 2019. PP y Ciudadanos han firmado un pacto de gobierno en Andalucía que promete bajar varios impuestos. Y harán lo mismo si gobiernan España. Mientras, el Gobierno Sánchez ha aprobado un Presupuesto 2019 donde incluye varias subidas de impuestos (+5.654 millones), apoyadas por Podemos. Dos frentes, dos ideas de los impuestos, un “gancho” electoral clave. Antes de opinar, conozca dos datos incontestables. Uno, España recauda menos que el resto de Europa y pagamos menos impuestos. Dos, España gasta menos que el resto de Europa y si queremos gastar más en empleo, pensiones, sanidad, educación, Ciencia o vivienda, hay que recaudar más. ¿Cómo? Se puede elegir. O que paguen más los que pagan poco (grandes empresas, bancos, multinacionales, inversores y ricos) o todos, con impuestos que no se notan (IVA, carburantes, tasas…). Pero sepamos que si no se recauda más y se bajan impuestos, no se podrá gastar más en lo mucho que hace falta. Así de claro.
enrique ortega |
Muchos españoles creen que pagan demasiados impuestos. Pero hay un primer dato incontestable: España recauda menos que la mayoría de Europa. En 2017, España recaudó el 37,9% del PIB, frente al 44,9% que recaudó la UE-28, el 45,8% que recaudaron los países del euro y la mayor recaudación de Francia (53,9% del PIB), Italia (46,6%), Alemania (45,2%) e incluso Reino Unido (39,1% del PIB), según los datos de Eurostat. Eso quiere decir que si España recaudara impuestos como los demás paises europeos, ingresaríamos 81.642 millones de euros más cada año (o 88.189 millones más si recaudáramos como los 19 paises euro). Con estos ingresos extras, podríamos tapar el déficit público y gastar más dinero en lo que nos hace falta, desde el empleo a las pensiones o la sanidad, la educación y la vivienda.
El primer problema de
fondo, incontestable, es que España recauda poco. Y no es
un problema nuevo, sino que lo teníamos antes de la crisis. Así,
en 2004, en plena burbuja inmobiliaria, España recaudaba sólo un poco más que
ahora: el 38,7% del PIB (37,9% en 2017), frente al 44% de la UE-28. ¿Por
qué España recauda menos en impuestos? Básicamente, “porque España tiene un sistema impositivo
muy ineficiente”, señala un informe de Fedea. Al compararnos con el resto de Europa, demuestra que España recauda porcentualmente menos en
todos los impuestos, desde el IRPF y el IVA a los impuestos especiales,
las tasas o el impuesto de sociedades y herencias. Veámoslo en cada impuesto.
En el impuesto sobre
la renta (IRPF), España es el tercer
país europeo que menos recauda, sólo por detrás de Grecia y Portugal, según este estudio de Fedea: un 7,5% del PIB de media, frente al 10% de media europea, el 9%
de Alemania o Francia, el 12% de Italia o el 27% de Dinamarca. Y no porque tengamos unos tipos del IRPF bajos
(los marginales, por cada euro más de renta, son de los más elevados de Europa),
sino porque los tipos efectivos que
realmente se pagan son bajos. Y eso,
porque en el IRPF hay muchos beneficios
fiscales, que restan ingresos: 14.800 millones en 2016, un 18,6% de la
recaudación perdida. Además, con los tipos y exenciones, la presión
fiscal de las familias españolas es inferior a la europea: un
matrimonio paga por IRPF una media del 13,9% de los ingresos, frente al 14,5%
de media en la UE-28, según la OCDE. Y también las cotizaciones sociales son más bajas.
En el IVA, somos también el
tercer país europeo que menos recauda, tras Irlanda e Italia: el 6,3% del
PIB frente al 6,9% de media en la UE. Y eso después de que el IVA haya subido dos veces (en 2000 y en 2012), hasta el 21%, en
línea con la media europea (del 19% que se paga de IVA en Alemania al 25% en
Suecia o Dinamarca. El problema vuelve a estar en las bonificaciones: hay muchos productos y servicios que pagan el
IVA reducido (10%) y superreducido (4%), con lo que el tipo efectivo del IVA
en España, el que realmente se paga es del 15,2%
frente al 20,1% de media en la UE-28, según el estudio de Fedea. Sólo en 2016, con esas bonificaciones de tipos a muchos artículos
y servicios (como el discutible 10% de IVA que pagan hoteles y restaurantes), se dejó de recaudar 22.333 millones de
euros, lo que supuso perder el 32% de la
recaudación por IVA.
En el impuesto de Sociedades (que pagan las empresas), la recaudación española
está también a la cola de Europa: el
2,3% sobre el PIB, por debajo del 2,5% que recauda la zona euro. Y estos
ingresos se han desinflado no sólo por la crisis (caída beneficios) sino porque
los Gobiernos (ZP y Rajoy) han bajado el
tipo nominal, del 35% al 25% actual,
inferior a la media de la UE (28%)
y de países como Francia o Bélgica (34%), Italia (31%) o Alemania y Portugal
(30%), según el informe de FEDEA. Y además, ese tipo no se aplica, porque también aquí hay muchos beneficios fiscales:
3.800 millones de euros en 2016, el 15% de la recaudación que se pierde. Y con
ello, las grandes empresas, gracias
a las deducciones fiscales que consiguen, pagan un tipo efectivo del 5,99% sobre beneficios, menos que las pymes (16,93% sobre beneficios) y que la mayoría de contribuyentes (14,9% ingresos). Y se
da incluso el caso de que hay grandes empresas, como el Santander o el Corte Inglés, que han conseguido algunos años que Hacienda les devuelva…
Veamos los impuestos especiales (carburantes,
alcohol y tabaco), donde España también recauda menos que el resto de Europa: un 2,1% del PIB
frente al 2,3% de media en la UE-28 y el 3% en Dinamarca, Finlandia, Reino
Unido o Grecia. El alcohol paga en
España la mitad de impuestos que en Europa (0,10% PIB frente al 0,20%). El tabaco paga un 78,8% del precio de
venta, a medias entre el 62,5% de Luxemburgo y el 87,5% de Grecia. Y donde hay
una gran diferencia es en los carburantes: en el diesel, España es el 5º país UE con menos impuestos (0,573 euros/litro frente a 0,667
en Alemania, 0,941 en Francia o 1,01 euros en Italia) y en la gasolina, el 7º país donde se pagan menos impuestos (0,683
euros/litro frente a 0,880 en Alemania, 0,890 en Reino Unido, 0,941 en Francia
o 1,014 en Italia).
En las herencias, el impuesto de sucesiones y donaciones, España
recauda cada año 3.250 millones menos
que la media europea. Y nos quedan las
tasas y precios públicos, donde España es el 2º país con menos recaudación de Europa, tras Irlanda: recauda el 2,2% del PIB,
frente al 3,1% de la UE-28, el 3,2% de Alemania, el 4% de Francia y el 7,5% de
Finlandia.
Vayamos al segundo dato incontestable:
España gasta menos que la mayoría de países
europeos. Muchos españoles creen que
la Administración gasta mucho y despilfarra, pero el gasto público en España es de los más bajos de Europa: gastamos un 41% del PIB en 2017
frente al 45,8% en la UE-28 y al 47%
del PIB que gastan los países euro. Y mucho menos del 56,5% del PIB que gasta Francia, el país con más gasto público, el 48,9%
de Italia, el 43,9% de Alemania o el 41,1% de Reino Unido, según Eurostat . Eso quiere decir que España gasta 53.583 millones menos cada año que la media europea (y 66.979 menos que los paises euro),
siendo el 10º país de los 28 con menos gasto público.
Y a pesar de que gastamos menos, tenemos más déficit público:
fuimos el país europeo con más déficit público entre 2014 y 2017
(3,1% del PIB frente al 0,8% en la UE-28 y el 1% en la zona euro) y el 2º país europeo que tendrá más déficit en 2018 (2,7% del PIB frente al 0,6% en la UE-28 y en la
zona euro), tras Chipre (2,8% de déficit). Tenemos más déficit no porque el Estado, las autonomías, los Ayuntamientos
y la Seguridad Social gasten más que en otros paises (gastan menos) sino porque recaudan
menos por todos los impuestos. No lo digo yo sino los datos estadísticos de Eurostat, año tras año. Es un hecho.
A partir de estos dos datos incontestables (gastamos
menos y recaudamos menos), hay que replantearse qué debe hacer España en el futuro. Y aquí hay varias respuestas,
según la opción económica y política de cada partido y cada ciudadano. Pero hay un cierto
consenso en los problemas que tenemos, al menos entre los españoles de a pié: empleo,
pensiones, sanidad, educación, dependencia, vivienda, pobreza y desigualdad,
abandono de la Ciencia, energía y cambio climático, reindustrialización y
modernización de la economía. Y para afrontar todos estos retos, además de
cambios en las políticas, hace falta
dinero, gastar más en recuperarse de
los recortes y afrontar el futuro.
Un objetivo razonable
podría ser gastar como Europa en unos años. Vayamos apuntando
y sumando: recursos para un Plan de empleo que ayude a los parados que no cobran (el 48%) y les saque
del desempleo con formación y ayudas a las empresas (5.000 millones), trasvase de
impuestos a las pensiones
(30.000 millones mínimos, a medio plazo), gastar en sanidad
el 7% del PIB que gasta Europa (12.000 millones anuales más), gastar en educación
el 5% del PIB que gastan los europeos (6.700 millones más al año), apoyar como
ellos la familia y la infancia (12.000 millones más de gasto), un Plan contra la pobreza (2.000 millones al año), reducir las listas de espera
de la Dependencia
y afrontar que los dependientes se van a duplicar para 2050 (exigiría gastar
2.700 millones más al año), un Plan para promover 100.000 viviendas públicas en alquiler al año (10.000 millones de gasto), gastar en Ciencia
como Europa (10.000 millones más cada año) y múltiples medidas para modernizar, digitalizar y reindustrializar
la economía (10.000 millones de gasto extra, mínimo). Si sumamos, sale que
necesitamos gastar 100.000 millones más, 25.000 millones extras al año en cuatro años.
Y recortar
el déficit en otros 5.000 millones cada año.
Eso obligaría a recaudar
30.000 millones más al año. Se podría
hacer si recordamos que España
recauda 81.642 millones menos que Europa cada año. Pero claro, “alguien” tiene que pagar más impuestos:
no se puede recaudar más bajando
impuestos .La historia de los economistas que defienden que bajando
impuestos se crece más y se acaba recaudando más no fue verdad ni con Reagan ni
con Bush ni con Aznar: es un “cuento de
la lechera” que regala bajadas de impuestos a los más ricos a costa de
subir el déficit a medio plazo.
Si la mayoría de españoles quieren que el Gobierno resuelva los graves problemas de empleo, pensiones,
Estado del bienestar, vivienda, Ciencia o competitividad, la solución pasa por gastar más.
Y para ello, hay que recaudar más, haciendo que
paguen más impuestos no la mayoría de la población (asalariados y
pensionistas), que ya los pagan (el 83% de la recaudación la aportan las familias), sino los
que pagan poco : grandes empresas, bancos, multinacionales, inversores y
los más ricos. Y no por ideología,
sino porque los datos revelan otra vez
que pagan menos que el resto, que son la
vía más justa para recaudar más.
El “gran agujero” de la recaudación es el impuesto de sociedades: sus ingresos han caído a la mitad, de los
44.823 millones que pagaban al Fisco las empresas en 2007 a los 23.143
recaudados en 2017, según la Agencia Tributaria (mientras el IRPF pasó de recaudar 81.789 millones en
2007 a 85.769 millones en 2017). Y se
paga la mitad de impuestos en sociedades a pesar de que los beneficios empresariales han
aumentado en 98.680 millones entre 2008 y 2017 (mientras los salarios se
reducían en 10.214 millones), según el INE. Ganan más y pagan la mitad de impuestos gracias a las deducciones, exenciones y bonificaciones,
que les permiten pagar pocos impuestos “legalmente” (además de desviar otros a
través de paraísos fiscales). Basten unos datos recientes, de la propia Agencia Tributaria: los grandes grupos bancarios pagaron
en impuestos en 2017 el 2,84% de sus beneficios, las
grandes constructoras el 1,16% y las
grandes empresas el 5,99%, mientras
las pymes pagaban el 10,5% de sus beneficios y los
contribuyentes el 15,1% de sus ingresos…
El caso de las multinacionales
es aún más escandaloso: Google,
Amazon, Facebook y Apple pagaron sólo 20,3 millones de impuestos en España en 2016. Airbnb,
con 5,5 millones de huéspedes, pagó 72.150 euros de impuestos en España en 2017 y Uber pagó sólo 53.800 euros. En casi todos los
casos, las multinacionales facturan sus ingresos en España a través de filiales
en Irlanda o Luxemburgo y el 40% de sus beneficios termina en paraísos fiscales,
según un estudio de Zucman y otros economistas, que estiman que defraudan 14.000
millones al año en España, algo difícil de calcular por su tremenda opacidad y
su “ingeniería fiscal”, organizada por las 4 grandes consultoras.
Los inversores y
ahorradores también tienen un trato
fiscal privilegiado, porque tributan sus plusvalías, dividendos e intereses
al 21% o 23 % (según importes), muy por debajo de lo que tributarían unos
ingresos altos en el IRPF. Y las grandes
fortunas se acogen en muchos casos a crear sociedades y SICAV
para pagar menos impuestos (sólo tributan cuando venden su participación en la
SICAV y mientras pagan el 1% en sociedades, pueden hacer compras y se deducen
gastos). Los técnicos de Hacienda (GESTHA) estiman que la 5ª parte del fraude fiscal (12.000 de los 60.000 millones en total)
está en las grandes fortunas.
Conseguir que paguen más impuestos estos poderosos grupos económicos (grandes empresas,
bancos, multinacionales, inversores y grandes fortunas) permitiría recaudar esos 30.000 millones más que
tanta falta hacen, sin tocar los
impuestos del 99% de españoles. Eso es lo que defienden los que piden una subida
de impuestos, no que paguen más los
trabajadores, jubilados y mayoría de las familias. Y además, hace falta luchar contra el fraude fiscal, con más
medios (Hacienda solo tiene un inspector por cada 2.081 contribuyentes, frente a 1.914 en Italia, 1.176 en
Reino Unido, 979 en Francia o 743 en Alemania). Y hacer reformas de fondo en
el IRPF (reducir desgravaciones sin
sentido), el IVA, los carburantes, las herencias y el impuesto del
patrimonio. No valen más “parches fiscales”, como las subidas propuestas por el Gobierno Sánchez en el Presupuesto 2019 (+5.654 millones) : subida del impuesto de sociedades (+1.776 millones), nueva tasa Google a servicios digitales (+1.200 millones), impuesto sobre compras de valores (+850 millones), subida IRPF a los que ganan más de 130.000 euros (+328 millones), subida 1% impuesto patrimonio (+339 millones) y subida 3,8 céntimos del impuesto al diesel (+670 millones).
Urge pactar una reforma fiscal para 20 años, que aumente mucho la recaudación y la reparta de forma más justa. Ese debería ser el gran debate de 2019: cómo recaudar más para gastar más y mejorar la vida de los españoles. Pero no lo veremos y la derecha volverá a “vender” la zanahoria de la bajada de impuestos, apelando a nuestros instintos y no a los datos. Y si ganan y bajan impuestos, pasará lo que ya sabemos: que o los suben por otro lado (IVA, carburantes, tasas, IBI…) o no podrán gastar lo que hace falta en empleo, pensiones, sanidad, educación, vivienda o tecnología. Y apostarán por privatizar lo más posible y que el que tenga dinero consiga más servicios y el que no lo tenga, menos. Por eso, porque quieren recortar el Estado y sus prestaciones a los más débiles, defienden bajar impuestos. No caigan en su trampa.
Urge pactar una reforma fiscal para 20 años, que aumente mucho la recaudación y la reparta de forma más justa. Ese debería ser el gran debate de 2019: cómo recaudar más para gastar más y mejorar la vida de los españoles. Pero no lo veremos y la derecha volverá a “vender” la zanahoria de la bajada de impuestos, apelando a nuestros instintos y no a los datos. Y si ganan y bajan impuestos, pasará lo que ya sabemos: que o los suben por otro lado (IVA, carburantes, tasas, IBI…) o no podrán gastar lo que hace falta en empleo, pensiones, sanidad, educación, vivienda o tecnología. Y apostarán por privatizar lo más posible y que el que tenga dinero consiga más servicios y el que no lo tenga, menos. Por eso, porque quieren recortar el Estado y sus prestaciones a los más débiles, defienden bajar impuestos. No caigan en su trampa.
Se agradece la información clara y objetiva de la situación economica actual lejos de las broncas dialécticas de los tertulianos/as de las tv que lo que consiguen es aburrirte. Gracias un saludo.
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