lunes, 25 de enero de 2021

Pandemia: confinamiento o 25.000 muertos más


Estamos en el pico de la 3ª ola, con el mayor nivel de contagios de la pandemia: toda España, salvo Canarias, está en “riesgo extremo. Y tenemos el doble de incidencia que Alemania, Italia y Francia, cuando a comienzos de diciembre éramos el 2º país con menos contagios. Todo por “salvar la Navidad”, cuya factura es aterradora: 843.116 nuevos contagios, el doble de hospitalizados y 9.930 muertes entre el 1 de diciembre y el 22 de enero. Ahora, a la vista del altísimo ritmo de contagios (más de 40.000 diarios los tres últimos días) y muertes (400 diarias la semana pasada), muchas autonomías exigen medidas más estrictas, desde el toque de queda a las 8 hasta el confinamiento total. Pero Sanidad no quiere y confía en doblegar la curva con las duras restricciones aprobadas por las autonomías (incluida Madrid). No bastarán: hace falta un confinamiento total o tendremos 25.000 muertes más para el verano. Si los políticos no lo hacen, confinémonos nosotros. Para salvar vidas (y empleos).

 

Enrique Ortega

La pandemia sigue imparable por todo el mundo y mañana día 25 superará los 100 millones de contagios, con una media en los últimos meses de 700.000 contagios diarios, según las estadísticas de la Universidad Johns Hopkins. Hasta hoy se han contagiado 99.195.630 personas en 192 paises, destacando el alcance de la pandemia en América (43.456.972 contagiados) y Europa (32.032.536 contagiados), seguidos de lejos por el sudeste de Asia (12.656.504 contagiados), Oriente Medio (5.507.360), África (2.462.083) y la zona del Pacífico (1.347.874 contagiados), según los datos de la OMS. Por paises, los más afectados siguen siendo Estados Unidos (25.124.954 contagiados) y la India (10.667.736 contagiados), seguidos de Brasil (8.844.577),Rusia (3.679.247), Reino Unido (3.657.857) y Francia (3.112.055), más España (2.499.560 contagiados), que ya supera a Italia (2.466.813 contagiados), así como a Turquía (2.429.605), Alemania (2.147.814), Colombia (2.015.485), Argentina (1.867.223), México (1.763.219) y Polonia (1.475.445 contagiados), según la Universidad Johns Hopkins.

Las muertes por COVID-19 se han acelerado en las últimas semanas, con dos días en enero (12 y 20) que han superado las 17.000 muertes. Y el 15 de enero se superaron los 2 millones de muertes en el mundo por esta pandemia: el primer millón se alcanzó en 9 meses (el 28 de septiembre) y el segundo millón ha tardado menos de 4 meses. Hoy son 2.129,418 fallecidos en el mundo, la mayoría en América (998.894 muertes) y Europa (706.238 muertes), según la OMS. Por paises, destaca la alta mortalidad de Estados Unidos (419.209 muertes), Brasil (217.037), India (153.470 y México (149.614 fallecidos), seguidos por Reino Unido (98.129 muertes), Italia (85.461), Francia (73.190), Rusia (68.397), Irán (57.383), España (55.441 muertos, el doble que en mayo) y Alemania (52.296), según la Universidad Johns Hopkins.

Con este panorama, estamos en el pico de la 3ª ola, sobre todo en Europa, que ha disparado  los contagios, por la Navidad y la proliferación de 2 mutaciones del coronavirus, las variantes británica y sudafricana, que aceleran los contagios (+70%) y muertes (+30%). Estas mutaciones afectan sobre todo al Reino Unido, que bate récords de contagios (37.892 el viernes) y muertes (1.290), con una incidencia disparada: 981 contagiados por 100.000 habitantes los últimos 14 días. Francia mejora tras el último mes de restricciones (389 contagios por 100.000 habitantes), lo mismo que Italia (344 contagios) y Alemania (288 contagios, aunque se han disparado las muertes: casi 1.000 diarias la última semana), según Sanidad. Estos tres paises tienen la mitad de incidencia o menos que España (828 contagiados por 100.000 habitantes en los últimos 14 días), cuando a primeros de diciembre éramos el 2º país europeo con menos contagios. También tenemos más incidencia que Bélgica (249), Austria (264), Polonia (265), Paises Bajos (497) o Suecia (666) y sólo nos superan Portugal (1.349), Irlanda (1.186) y Chequia (1.163), según los datos de Sanidad.

En España, el repunte de contagios se ha agravado en las últimas 2 semanas, duplicando con creces la incidencia acumulada de contagios recientes: se ha saltado de los 350 contagios por 100.000 habitantes el 8 de enero a los 828 contagios de este viernes 22 de enero. Y estamos en el pico de contagios, no sólo de esta 3ª ola (iniciada el 11 de diciembre: 189,5 contagios/100.000 habitantes) sino de toda la pandemia (el anterior récord, el 9 de noviembre, fue de 529 contagiados por 100.000 habitantes). Lo peor es que toda España, salvo Canarias (189 contagios) supera el nivel de “riesgo extremo”, los 250 contagios en los últimos 14 días por 100.000 habitantes. Además, hay 6 autonomías que superan los 1.000 contagios por 100.000 habitantes: Extremadura (1.448), Murcia (1.332), Comunidad Valenciana (1.245), Castilla y León (1.215), la Rioja (1.208), y Castilla la Mancha (1.158 contagiados/100.000 habitantes). Otras 7 autonomías tienen un nivel de contagios muy elevado: Madrid (904 contagios por 100.000 habitantes, frente a 400 el día de Nochevieja y 285 el 20 de noviembre), Melilla (858), Andalucía (799), Aragón (704), Baleares (689), Cataluña (647) y Galicia (630). Y las 5 restantes, que están “menos mal”, superan con creces los 250 contagios del “riesgo extremo”: Ceuta (507), Navarra (448), País Vasco (424), Asturias (412) y Cantabria (380), según los datos de Sanidad del viernes.

El problema ya no es sólo el alto nivel de contagios sino que ahora, que se hacen más pruebas tras las fiestas y la gran nevada (172.398 PCRs y 88.671 test de antígenos el 19 de enero, frente a sólo 88.925 PCRs y 22.089 test el 9 de enero), aparecen más “positivos”, un elevado porcentaje de contagiados: el 17,38% de las pruebas dieron positivo el 19 de enero, frente a sólo el 7,7% el 1 de diciembre. Y toda España supera el nivel de “riesgo extremo” (más del 15% de positivos) en el porcentaje de pruebas positivas, salvo Galicia (riesgo “alto”: 11,2%), Cantabria, Asturias, País Vasco, Navarra y Cataluña (las 5 en “riesgo medio”, con tasas de positividad del 7 al 10%. Y lideran a todas en positivos sobre las pruebas realizadas, Castilla la Mancha (32,77%) y la Comunidad Valenciana (31,26%).

El mayor problema de esta 3ª ola no es sólo el alto número de contagiados y la velocidad de transmisión sino que la pandemia está afectando seriamente a los hospitales, tanto por la ocupación de camas por enfermos COVID como por su concentración en las UCIs, lo que está provocando ya la suspensión de operaciones programadas, sobre todo en la Comunidad Valenciana, Cataluña, Murcia y Extremadura.

El número de contagiados hospitalizados se ha casi duplicado en las últimas 2 semanas, saltando de 14.951 hospitalizados el 8 de enero a 27.462 el pasado viernes, según Sanidad, lo que da un 21,63% de ocupación de las camas (más de 1 de cada 5) por enfermos de COVID. Eso supone que toda España está en “riesgo extremo (más del 15% de camas ocupadas) por este indicador, según Sanidad, aunque por autonomías sólo superan ese nivel la Comunidad Valenciana (39,96%), Castilla la Mancha (32,59%), la Rioja (27,16%), Madrid (25,79%), Murcia (25,44%), Castilla y León (24,30%), Extremadura (22,39%) y Cataluña (19,78%). Y otras 5 regiones tienen un riesgo hospitalario “alto (entre el 10 y 15% de ocupación): Andalucía, Aragón, Cantabria, País Vasco y Baleares), 3 más tienen riesgo “medio (del 5 al 10% de ocupación: Galicia, Asturias y Navarra) y sólo Canarias tiene una ocupación “baja” (5,5%).

Pero el gran problema está en las UCIs: han pasado de tener 2.318 pacientes el 8 de enero a 3.908 pacientes el viernes 22, un 68% más en dos semanas. En toda España, la ocupación de camas UCI por enfermos COVI es ahora del 37,61% (más de 1 de cada 3 enfermos en UCI), lo que supone un “riesgo extremo” (al superarse el 25%), según los baremos de Sanidad. Y lo más preocupante es que hay 11 regiones con ese altísimo nivel de ocupación de las UCIs, en “riesgo extremo”: Comunidad Valenciana (58,6% camas UCI ocupadas por COVID), Melilla (52,94%), Cataluña (49,5%), Castilla la Mancha (49,45%), Madrid (46,2%), Baleares (42,3%), Castilla y León (37,08%), Aragón (32,5%) y Murcia (32,3%). Otras 6 regiones están en “riesgo alto”  por ocupación UCIs (del 15 al 25%): Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra y Ceuta. Y sólo se salva, con un riesgo “medio" (10 al 15% ocupación UCIs por enfermos COVID), Canarias (13,3%).

Tras este balance detallado de contagios, positivos, hospitalizados y camas UCI, los 4 indicadores que vigila Sanidad, el Ministerio resume así (ver mapas) la situación de la pandemia: hay 11 regiones en situación de “riesgo extremo”, en alerta 4 (Madrid, Extremadura, Castilla la Mancha, Castilla y León, Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña, Baleares, Aragón, la Rioja y Ceuta), 6 regiones en alerta 3 (Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Melilla) y sólo 2 autonomías están en alerta 2 (Canarias y Navarra). Visto a nivel provincial, hay 38 provincias en alerta 4 (la máxima), 11 provincias en alerta 3 (A Coruña, Pontevedra, Asturias, Cantabria, Vizcaya, Álava, Zaragoza, Sevilla, Huelva, Tenerife y Melilla) y sólo 3 provincias en alerta 2, la más baja (Las Palmas, Navarra y Orense). Dicho de otra manera, hay 29.382.285 españoles en alerta 4 por la pandemia, dos de cada tres habitantes.

Y queda lo más trágico del balance de la pandemia, los muertos, que siguen batiendo récords: +2.127 muertes la última semana (viernes 15 al viernes 22), muchos más que la anterior (+1.435 muertes) y bastante más que la primera semana larga del año (+1.037 muertos del jueves 31 diciembre al viernes 8 de enero). La semana pasada, entre el lunes 18 de enero y el viernes 22, se superaron los 400 fallecimientos diarios por COVID-19, el máximo de esta 3ª ola (464 fallecidos el miércoles 20). Al final, hay que contabilizar ya 55.441 muertos oficiales por COVID-19 (30.000 de ellos en residencias de ancianos). Una cifra que se disparó con la 2ª ola (+15.258 muertos entre el 2 de octubre y el 10 de diciembre) y, sobre todo, con esta 3ª ola:+8.097 muertos en los últimos 42 días. Es como si Navia (Asturias) o Padrón (A Coruña) hubieran desaparecido del mapa…

Este dato debería llevar a nuestros políticos a tomar medidas drásticas para frenar radicalmente esta 3ª ola y bajar a un nivel de contagios asumible, como el que conseguimos con el duro confinamiento de marzo a junio (8,3 contagiados por 100.000 a finales de junio). Pero sólo el Gobierno de Castilla y León lo ha pedido, mientras lo sugerían Andalucía y la Comunidad Valenciana. Pero Sanidad y el Gobierno Sánchez no quieren imponer un confinamiento total, como el del 14 de marzo. La razón que da el ministro Illa es que hay que esperar a que las nuevas medidas restrictivas que han impuesto las autonomías, incluida Madrid (ver aquí  las restricciones en cada región) den frutos, en dos o tres semanas. Incluso, Sanidad se niega a adelantar el toque de queda a las 8 de la tarde (ahora se permite hasta las 10 de la noche), como ha fijado unilateralmente Castilla y León y han pedido 10 autonomías más. El argumento que dan, mientras dicen que “lo estudian”, es que se concentraría la movilidad en menos horas y eso en lugar de reducir los contagios podría aumentarlos.

Hay que acabar con los “parches” contra la pandemia. Los expertos han reiterado que sólo se pueden reducir drásticamente los contagios confinando a la gente en casa (salvo para trabajar, estudiar y actividades imprescindibles), entre 4 y 6 semanas. Pero los políticos no se atreven a hacerlo, por miedo a no contar con apoyos políticos (el Gobierno) y por temor a agravar la recesión de la economía. Pero el hecho es que esta 3ª ola y los confinamientos parciales, más el temor al futuro, han evitado la recuperación de la economía en el 4º trimestre. Y el BCE y los expertos temen que no crezcamos apenas este primer trimestre, que el sector turístico da por perdido. El error es volver a plantear el dilema entre salud y economía, porque con elevados contagios no hay salud ni economía. Y sólo saldremos de esta dura recesión cuando se vea el final de la pandemia, gracias a las vacunaciones.

Pero este final de la pandemia queda aún lejos, porque la propia comisaria europea de Sanidad ha dicho que sólo se conseguirá la inmunidad de rebaño cuando se vacunen el 70% de las personas y eso será “a finales de verano”, o sea, en septiembre. O más tarde, si la aplicación de las vacunas se retrasa, como está pasando en España (ver balance) y en casi toda Europa, por mala planificación (la última es que la mayoría de autonomías, con Madrid y Andalucía a la cabeza, no han comprado jeringuillas correctas para poder sacar la sexta dosis de cada vial, a pesar de que lo recomendó Sanidad… en junio).

Siendo realistas, tenemos al menos 7 meses (febrero a agosto) por delante, en que la pandemia seguirá ahí, con fuerza, sobre todo si bajamos los contagios despacio y llegamos a Semana Santa con una incidencia superior a 250, como parece probable ( y entonces nos dirán: “hay que salvar la Semana Santa”, abramos la mano en la movilidad y la economía). Si ahora no tomamos la medida drástica de confinarnos, serán 7 meses de altos contagios y más muertes. ¿Cuántas? Pongamos que son 200 muertes de media los próximos 3 meses (han sido 400 diarias la semana pasada) y 100 muertes diarias (habrá más vacunados) los 4 meses siguientes. Eso son 27.000 muertes más hasta finales de agosto. Pero si nos confináramos, en un mes o poco más podríamos bajar las muertes a 10 diarias (fueron 6 muertos el 22 de junio), con lo que habría 2.000 muertos hasta finales de agosto. Diferencia: 25.000 muertos menos. Como para pensarse la urgencia de confinarse: 25.000 españoles sobrevivirían. Sería como salvar a todo el pueblo de Jumilla (Murcia) o Almansa (Albacete).

Otra vez, el dilema es claro: confinarse o más muertos. “Salvar la Navidad” ya nos ha costado 9.930 muertos desde el 1 de diciembre. Aprendamos de los errores y no esperemos a que lo decidan los políticos: confinémonos en casa, salgamos lo menos posible, como ha pedido Castilla y León a sus ciudadanos. Hagamos un esfuerzo para reducir drásticamente contactos y movilidad, para salvar vidas (quizás las nuestras o de familiares y amigos). Y para salvar empleos. Porque sin salud no hay economía. Quédate en casa.

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