domingo, 16 de enero de 2011

Las mujeres pagan más la crisis y la maternidad

Nuestras madres y abuelas han sido el sostén de nuestras familias, como ahora lo son nuestras mujeres e hijas. Pero las mujeres son, junto a los jóvenes y los mayores de 45 años, el colectivo que más está sufriendo la crisis: tienen más paro, están menos empleadas, cobran salarios más bajos y casi la mitad son inactivas, o sea que ni trabajan ni buscan trabajo. Y lo peor, por el hecho de ser madres, casi una de cada cuatro mujeres ha dejado su empleo para cuidar a sus hijos, lo que no hacen apenas los hombres. Y cuando se jubilen, las mujeres tendrán mucha menos pensión. En resumen, mal negocio ser mujer en España.
A finales de 2010 había en España 2.046.885 mujeres registradas como paradas en el INEM, el  doble que hace tres años y casi tantas como hombres (2.053.188), aunque la tasa de paro femenina es más alta (20,53% frente a 19,29%). Y el paro femenino ronda el 30% en Melilla (31,3%), Andalucía (30,7 %), Canarias (28 %) y Extremadura (26,3%). Además, el paro ha crecido el último año más del triple entre mujeres (+135.618) que entre hombres (+40.652).
En España sólo trabajan 8.170.600 mujeres, según la EPA (Estadística), frente a 10.376.000 hombres. Y cobran un 17 % menos por su trabajo que los hombres. Esta discriminación salarial se da en toda Europa, sobre todo en niveles medios y altos, pero la diferencia es que en España se da también en niveles de baja cualificación, donde la desigualdad salarial sube hasta el 25-35 %. Ello se debe a que un alto porcentaje de mujeres tienen menos formación, están infraeducadas, y a que muchas empresas piensan que tienen más riesgo de que las mujeres abandonen el trabajo y no invierten en ellas: les forman menos y les pagan menos.Y les contratan menos: sólo un 23 % de las empresas españolas contratarán a madres en 2011, según un sondeo de Regus.
De hecho, la crisis y la falta de conciliación entre la vida laboral y familiar ha provocado que un 23 % de las mujeres con hijos menores de 5 años hayan dejado su empleo para atenderlos, algo que sólo han hecho el 4,8% de los padres, según un estudio de la Fundación La Caixa, donde se revela que aunque la mitad de los hombres ayudan en casa y con los hijos, sólo un 7% se implica lo mismo que su mujer. En consecuencia, dos de cada cinco madres no trabajan en España. Y la falta de empleo de la madre aumenta el riesgo de pobreza infantil y de fracaso escolar, según dicho estudio: en los hogares donde sólo trabaja un progenitor, 3 de cada 10 niños de menos de diez años son pobres.

Con todo, lo peor es que la mayoría de mujeres ni trabaja ni está parada, simplemente está “inactiva”: 9.392.400 mujeres que trabajan en casa o estudiando pero que no cobran. Un 48% de las mujeres españolas son inactivas (32% en los hombres), frente a un 27% en Suecia, por poner el ejemplo contrario más extremo. Un porcentaje altísimo de personas “desanimadas”, que ni trabajan ni buscan trabajo, porque piensan que no van a encontrarlo.
Cara al futuro, las mujeres tienen muy difícil asegurarse una pensión digna, ya que cotizan menos años y por salarios más bajos, lo que aboca a ancianas con pocos recursos, un problema para el que ha pedido soluciones la Comisión del Pacto de Toledo.
Ante este negro panorama para la mujer, ¿qué se puede hacer?. Primero, diseñar una política integral de apoyo a la familia, con medidas que apoyen el trabajo de la mujer: más guarderías accesibles (ahora sólo las tienen un 30% de los niños), ampliar la baja por maternidad (está previsto pasar de 16 a 20 semanas en 2012, pero cuesta 988 millones al año) y más  incentivos a la conciliación. Segundo, fomentar el trabajo a tiempo parcial, que en España sólo tienen un 19% de mujeres, frente a un 33% en Europa. Tercero, volcarse en la formación de la mujer, tanto la que está parada como la subempleada. Y sobre todo, utilizar la negociación colectiva en las empresas para frenar y reducir la discriminación a las mujeres. No podemos perderlas.   

5 comentarios:

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  2. Cierto es que en muchos casos la mujer se ve obligada a abandonar su puesto de trabajo para dedicarse al cuidado de los hijos. La pregunta es: ¿Por qué son las madres las que abandonan su trabajo y no los padres?

    Yo creo que es un círculo vicioso, en muchas familias es el padre el que gana más dinero y por tanto sale más rentable que la mujer abandone el trabajo. Si nos ponemos en el lugar de una empresa que necesita un trabajador, vemos el ejemplo: la empresa debe decidir si contratar a un hombre o a una mujer, para pagar al hombre usará 1200 € mientras que si contratase a la mujer tan solo usaría 1000 € ya que el empresario siempre pensará en los gastos de una posible baja maternal.

    Volvemos al círculo vicioso como la mujer cobra menos será ella quien coja la excedencia y no el hombre, si por el contrario fuese el hombre el que cobrase menos o ambos cobrasen lo mismo quizás seria el hombre el que cogiera la excedencia.

    Creo que el verdadero problema radica en el interés de las empresas, a las que les sale más rentable contratar a un hombre indefinidamente que contratar a una mujer que posiblemente cogerá bajas y excedencias a causa de su posible maternidad. Por otro lado si las ayudas del gobierno hacia madres y padres fuesen mayores quizás ninguno de los dos progenitores debería abandonar su puesto de trabajo. En conclusión las desigualdades entre la mujer y el hombre no son más que un cúmulo de factores que dejan a la mujer desprotegida ante una sociedad en la cual tener hijos, ser mujer y trabajar es una misión muy complicada.


    Irene de Val Traín I.E.S Jerónimo Zurita
    1011B1D04

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  3. Aunque parezca increíble, ser mujer todavía resta puntos en el mercado laboral. Gran parte de la población sigue pensando que la mujer tiene que cumplir con la obligación de atender el hogar y la familia, lo que les impide poder formarse para ejercer una profesión. Hay casos en los que una mujer tiene un nivel igual o superior al de un hombre y se contrata al hombre porque la mujer querrá casarse, tener hijos... lo que dificultará que pueda dedicarse plenamente al trabajo, y el empresario debería asumir unos gastos que puede evitarse si contrata a un hombre.
    Si al empresario se le garantizase que incorporar a una mujer a su plantilla no le iba a suponer gastos adicionales provocados por ausencias como bajas maternales, tiempo de lactancia, etc, no dudaría a la hora de contratarla.
    Al final, la discriminación de la mujer en los puestos de trabajo es siempre una cuestiónd de dinero.

    Cari Aliaga Escuder. I.E.S Jerónimo Zurita
    1011B1D01

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  4. En pleno siglo XXI, aunque parezca vergonzoso y creamos que es un tema ya saldado y superado, la discriminación hacia las mujeres sigue siendo un problema grave para la sociedad. Los empresarios, cegados en conseguir el mayor beneficio, rechazan a mayor número de mujeres que de hombres a la hora de firmar un contrato temporal por el hecho de que la empresa probablemente tuviera que, tarde o temprano, hacer frente a una baja por maternidad por parte de la mujer, o simplemente por el hecho de que la anticuada idea del machismo sigue vivo entre nuestra sociedad (pero cada vez más reducida gracias a la educación escolar), aunque se hayan hecho numerosas encuestas en las que se reflejan que la mayoría de los trabajadores (independientemente de su sexo) prefieren en el mando a una mujer que a un hombre, por que, según sus afirmaciones, éstas son mas sensibles y comprensivas que los hombres, lo que sería más fácil contar con ellas para problemas personales de cualquier índole, pero sobretodo familiares. Éstas, según los encuestados, también tienen más espíritu competitivo y de trabajo en equipo, factores imprescindibles en el comercio.
    Entonces…¿dónde radica el problema de que todavía exista tal discriminación? Desde mi punto de vista hasta que no se extirpe la raíz de éste, no dejará de existir y para ello creo que es necesaria una mayor concienciación de la población, tanto escolar como ( y sobre todo) adulta de este país ya que todavía se arrastra la idea (bastante trasnochada) de que es la mujer la que debe quedarse en casa cuidando a los hijos y al marido y éste el que debe de salir a buscar el sustento aunque a veces sea ella la que está mejor preparada para conseguir mejor trabajo. Afortunadamente (y eso lo podemos ver por la cifras que se dan diariamente) las mujeres están copando la mayor parte de las plazas de las universidades de este país y cuentan con unas notas superiores a la de los hombres, por lo que claramente están mejor preparadas. Espero y deseo que esto cambie pronto.

    Andrea Sánchez Chinea I.E.S Jerónimo Zurita
    1011B1D19

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  5. Desgraciadamente, la sociedad tanto económica como moral de las personas está desigualada totalmente.
    Claramente, las cosas han mejorado, ya que hace unas décadas la mujer no es que tuviera menor oportunidad laboral y social como el hombre, si no que también era discriminada a parte de ser considerada inferior, ni siquiera tenían derecho al voto.
    Actualmente, las cosas han cambiado y la igualdad es para toda persona sin depender de su sexo.
    Lo más triste de todo esto, es que después de duras reivindicaciones, protestas y lucha por la igualdad de muchas mujeres, todo ha quedado en vano, ya que la mayoría de las veces por no decir todas, han sido denegadas o rechazadas,
    ¿por qué razón? porque, aunque parezca deprimente, anteponen siempre los intereses de los mercados antes que el de las personas.
    Siempre se aprovechan de cualquier situación para cargar contra la mujer, ahora por ejemplo, utilizan la "excusa" de la crisis.
    La maternidad, a estas alturas, sigue siendo no un inconveniente exactamente, pero si que conlleva dudas a las empresas a la hora de hacer un contrato a una mujer, ya que cuando llegara el momento de darle la baja por maternidad, a ellos ni les va bien ni les conviene.
    Hay mujeres mucho más preparadas académicamente, ya que claramente la igualdad escolar ya forma parte del tiempo en el que vivimos, no como antes, que debían abandonar los estudios y entrar al mercado laboral cuando apenas sabían ni lo que era. Por eso mismo, la igualdad laboral aunque haya mejorado, tendría que ser aún más notoria, ya que sigue habiendo diferencias entre sexos en algunos sectores laborales, ya sea por machismo, por valores retrógrados, o por diversos motivos más, porque la educación ahora es igual tanto para hombres como para mujeres, y ninguno es inferior al otro.
    Volviendo al tema maternidad sí que es cierto que no ha cambiado nada en el sentido de que sigue habiendo mucha gente pensando que el hombre puede ser el que endereza y se encarga de sacar a la familia adelante trabajando, pero que la mujer debe cuidar de la casa y de los hijos, y eso puede ser entendible hasta cierto punto, pero hay que tener en cuenta que la desigualdad entre los permisos de paternidad y de maternidad reflejan que somos las mujeres las que debemos encargarnos prioritariamente del cuidado, y eso ya no debería ser así.
    Concretando, pienso que toda la desigualdad a la mujer respecto al hombre es una basura pasada que no ha sabido reflejar los valores adoptados de hoy en día por la sociedad.
    Lo coherente sería promover otro tipo de iniciativa legislativa que rompa con el sistema de división sexual del trabajo ante el nacimiento del hijo. Simplemente, permisos iguales.

    María Gandú Gonzalo
    IES J.Zurita.
    1011B1C14

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